Respaldo de material de tanatología

Hablar Sobre la Muerte con Las Niñas y Los Niños

                                  Hablar  Sobre la Muerte con Las Niñas y Los Niños

Dra.Lisbeth Quesada Tristàn
Dr. Daniel  E. Masís

Este tema es considerado por  muchos profesionales que trabajan en cuidado paliativo como  uno de los tópicos más difíciles  de tratar con los niños y los adolescentes. ¿Acaso será porque  nos remueve los  propios miedos, a la enfermedad y  a  la muerte?  Creemos  que así es. Tomar conciencia de nuestros propios sentimientos, actitudes  y conductas  no es suficiente.  Esta  toma de conciencia  puede perderse  un minuto después, simplemente porque  lo que  moviliza es tan fuerte o tan doloroso, que no sabemos como enfrentarlo.  En la medida de lo posible, los profesionales en cuidado paliativo pediátrico, debemos  darnos los espacios  para explorar con un  terapeuta  en  salud mental, estos miedos, estas actitudes.  La  rutina del trabajo nos va a enfrentar  el día menos pensado,  a una experiencia con un paciente, donde perdamos la objetividad y  los comentarios o anotaciones que hagamos,  sean  surgidas  nuestras necesidades y no las del paciente.
Sean los profesionales del ECPP, sean los padres del niño los que van a hablar sobre el tema de la muerte,    conocer las diferentes etapas de  desarrollo  cognitivo  de los niños, nos ubica  de  como proceder, el lenguaje correcto a usar y que esperar a grandes rasgos.  Sabemos que los niños no son todos iguales, y que cada respuesta dependerá de su experiencia de vida y desarrollo integral, pero sobretodo, sabemos  que  el desarrollo cognitivo y  los conceptos de muerte  van íntimamente ligados.

El Concepto De Muerte En Los Niños
A partir de los seis meses de edad, cuando el niño inicia el descubrimiento de su cuerpo, y  puede con sus manitas tocarse y sentir los limites de  cuerpo ( los pies y la cabeza), y ve  como se refleja su imagen en un espejo,  o ya puede sentarse en su sillita de comer  y los juguetes ? vienen y van? o sea desaparecen y  aparecen,  es que empiezan a manifestarse sus temores.  Ya no le resulta tan  indiferente que la madre salga o entre  de su presencia y ya  percibe que el y mamá no son una sola cosa.  Podríamos decir  que esta experiencia y comportamientos  de no estar, o de no ser, son como lo más cercano a la ? pre-idea? de la muerte.  Los expertos hablan  entonces de que  es  a partir  de esta  edad, en  que los niños  manifiestan  su  temor  a  la  separación.  El miedo  a  la separación y al abandono es  propio, inherente al ser humano. No importa la clase de padres que tuviéramos.  Lo que cambia de un ser humano a otro, es la intensidad y dirección de ese miedo.
Durante la temprana infancia, o sea antes de los dos años, los niños no tienen el concepto de muerte.  Sus mentes NO PUEDEN concebir conceptos.
Entre los 3 y 5 años de edad, la muerte no se ve como un  evento final sino como temporal. No comprende el concepto de límites finales o de tiempo lineal. Conforme crece, la muerte es un evento accidental, no inevitable, además del refuerzo que recibe en la televisión donde los muñequitos de las fábulas explotan, caen desaparecen y en la siguiente escena están allí como si nada. No sabe, no comprende, no interioriza que es mortal.
Alrededor de los 5 ò  6 años y más, interpreta señales relacionadas con la muerte, por ejemplo: accidentes, envejecer, hacerse viejito, ir al hospital, enfermarse,  pero  no  las relaciona consigo mismo. No hay, aun no existe suficiente experiencia de vida como para comprender su propia muerte y su significado.  Conforme aumenta en edad, la muerte se va personificando, adquiere color, figura, se personifica por ejemplo:  en un hombre vestido de negro que viene y me lleva, una calavera envuelta en  un trapo negro y con guadaña en la mano, un tipo vestido de rojo que huele mal, con cuernos y rabo y un tridente en las manos.  La muerte es una criatura de la noche que asusta y que puede  estar muerta en sí misma.
A partir de los 10 años de edad, ya distingue entre lo animado e inanimado, y que  es lo que  vive.  Ya sabe que la muerte es algo final e inevitable, que no se puede escapar y según Piaget ya ha desarrollado los conceptos de tiempo, espacio, cantidad, casualidad.
Después de los 12 años su pensamiento es muy parecido al de los adultos.  Ya tenemos  pensamiento abstracto. Comprenden que se nace, crece y muere.  La vida después de la muerte es tema interesante de pensar, y van desarrollando sus propias ideas al respecto
Los expertos hablan de que los niños deben participar de los rituales funerales a partir de los 4 años de edad.  Otros  sostienen  que  la mejor edad para incorporarlos es partir de los 7 años Lo que sí es importante es permitirles expresar sus sentimientos y emociones  Si el adulto lo hace, ellos comprenderán que hacerlo es lo normal.  Estar triste es normal por la muerte de un ser querido.

Primero No Hacer Daño
? No se puede llegar a donde un niño  que  conocemos y soltar malas noticias, como a quien se le cae una bolsa llena de bolitas de vidrio.  En primer lugar quien da las malas noticias debe ser él medico  o el equipo tratante, cuando de diagnóstico se trata,  hay avance de la enfermedad, recaídas.  No la enfermera, no la psicóloga,  debe  ser él medico.  Si se trata  de otro tipo de malas noticias, como por ejemplo,  dar la noticia de muerte de los padres en un accidente, el comunicador debe de ser una persona conocida para el niño, ejemplos: la abuela, la tía, la hermana mayor, la madrina  etc.,  o una persona con quien se ha establecido una relación empàtica,  o se tiene un lazo afectivo. El médico o el equipo  tratante,  no pueden eludir la responsabilidad que les toca en comunicar las malas noticias y si no saben como, que aprendan. No es infrecuente, médicos comunicando la falla terapéutica, o dando diagnósticos y  pronósticos reservados a los padres y acto seguido, les piden a  éstos  que  transmitan  ellos la información al paciente.  No es responsabilidad de los padres o encargados,  Es responsabilidad médica, ineludible, propia del acto médico, y hay que aprender a darlas.
? El niño  debe estar tranquilo, relajado.  No se aconseja la conversación sobre estos temas, después de un procedimiento traumático,  o doloroso, o con el niño enojado. Tampoco en situaciones que  sean amenazantes al menor de alguna forma.
? No mienta, no es necesario. Por el contrario, si el niño lo descubre en la mentira, recobrar su confianza será labor difícil.
? No diga  palabras, conceptos, o cosas en las que no creé. El utilizar  las creencias religiosas  propias  y que se comparten en familia  ayuda, pues son parte del acerbo familiar.  Si no se cree en Dios, o en él mas allá,  no hable en estos términos. Lo van a descubrir tarde o temprano, pues no hay relación entre lo que se dice y lo que se hace.
? Se pueden utilizar ejemplos de la naturaleza, cercanos al niño.  La muerte de una mascota, las hojas de los árboles en las distintas estaciones del año, héroes que se estudian en la escuela, que ya no están, tragedias que se ven en las noticias por la televisión.  Las imágenes de vida y muerte están por todos lados, es cuestión de observar y rescatar;  algo que los niños hacen mejor que los adultos, por cierto.

PENSAMIENTO MÁGICO
El pensamiento mágico está siempre presente en los  niños de 0 -100 de edad.  Lo que cambia en el tiempo es la  capacidad para racionalizarlo, y la frecuencia con que se usa, y  la intencionalidad de dirección,  los adornos en la expresión. El pensamiento mágico es la capacidad que tiene el niño de pararse frente a una ventana en Navidad y empezar a expresar sus deseos sin tomar en cuenta el lugar donde vive, como se viste, donde trabaja la madre  o la profesión  del padre, si hace una comida al día o tres.  El simplemente esta fascinado con todo lo que ve, desea tenerlo, y siente que con solo desearlo, se pueden obtenerlas cosas.  El pensamiento mágico es la capacidad que tienen los niños de transformar un  lápiz, mientras hacen la tarea escolar, en un avión de propulsión a chorro, sobre las montañas( los libros)  de un país lejano( el dormitorio).  Cuando mamá amenaza con venir a revisar la tarea, el avión rápidamente se convierte en el lápiz y se retoman las actividades como si nada hubiera pasado.  Esa capacidad de transformación y juego al mismo tiempo, son pensamiento mágico.
A  Felipe de 5 años, se le murió su gatito, invitó  a todos sus amigos al funeral.  Hicieron un hueco en el fondo del jardín, lo enterraron porque mamá dijo que eso era lo que  se debía hacer, dejaron flores,  y Gabriel de 7 años se las arreglo para hacer una cruz con dos  pedacitos de madera, y se la colocaron.  Al día siguiente, Felipe preguntó por su gatito:  ¿ Cómo? Dijo su madre ? Si lo enterraron ayer en fondo del jardín?  ?Sí,  pero eso fue ayer, hoy  ¿dónde está? ?  Se apresuró Felipe a contestar.  Esto es pensamiento mágico.  Para Felipe, la muerte de su mascota no  es ni permanente, ni absoluta. No ha desarrollado pensamiento abstracto, para poder comprender.  Así mismo, los niños  sienten  que  cuando  desean  que  algo  suceda, esto se produce en forma automática,  deseo  y  acción  son sinónimos.  Esta es la razón de porque los niños se culpan a sí mismos  de un divorcio, de la enfermedad o muerte de un hermano y  de cualquier  otra cantidad de hechos que se suceden en una familia. ¿ Quién en su infancia no deseó matar a golpes o desaparecer al hermano menor que siempre  te hacía una trastada? 
En los adultos el pensamiento mágico es más frecuente de lo que pensamos.  Pensamiento mágico es creer que todo va bien y que se van a arreglar las cosas – por ejemplo-  en un matrimonio, sin tomar acciones concretas para  solucionar los problemas.  Es sentir, actuar y creer que las cosas se acomodan solas, se resuelven solas, sin nuestra participación y responsabilidad,  como por arte de magia.

Como Hablar Con El Niño Que Esta Muriendo
Con los Padres:
Dice Robert Twycross en su libro ? Introducing Palliative Care, 1995 lo siguiente: ? La comunicación, como los tumores, puede ser benigna o maligna.  También puede ser invasiva y los efectos de una mala comunicación con el paciente, producir metástasis en la familia.  La verdad es uno de los agentes terapéuticos más poderosos de que disponemos, pero todavía necesitamos desarrollar una comprensión adecuada de su farmacología clínica y un  reconocimiento de la frecuencia y dosis óptimas para su uso.  Necesitamos comprender además sus metabolitos: esperanza y negación?
Una de las solicitudes más frecuentes  que recibimos los paliativistas  de los padres es:  No le  diga la verdad  a mi hijo(a).  Lo  que corresponde aquí con carácter de emergencia es sentarse con los padres del paciente, y explorar las razones de tal pedido. No lo deje para después, hacerlo podría llegar a tener implicaciones hasta de origen legal o penal.  La respuesta más frecuente de los padres ante nuestro interrogatorio es: ? no quiero que sufra?, no queremos que se deprima más?, ? se va a morir más rápido?, ? es una crueldad someterla a la verdad?, ? va a perder la inocencia y la ilusión por vivir?.  Todas estas respuestas  van en la  dirección de proteger al hijo (a) del sufrimiento al enfrentar la muerte.  Es importante recalcar la palabra ? protección?  pues debemos validárselas a los padres  como un amoroso intento de salvaguardar a sus hijos, sin embargo el camino al infierno esta empedrado de buenas intenciones.  Procuremos  que nos hablen  de sus hijos y las conversaciones que han tenido,  sobre la enfermedad, el dolor, el sufrimiento,  los miedos, las preguntas sobre  la posibilidad de cura, las muertes de otros niños  que conocieron en el hospital y los comentarios hechos.  En fin  todo lo relacionado con la lucha contra la enfermedad, que nos permita evidenciar que sus hijos, ya están manejando información sobre su presente condición aunque no se les haya hablado abiertamente.  Verán como esto surte efecto al descubrir  los padres, por sus propias palabras,  que ya sus hijos manejan mucha mas información de la que ellos creen.  Importante aquí rescatar que  ambos, ECPP y padres,  quieren proteger a los menores de más dolor o sufrimiento, pero que juntos debemos re-direccionar esa protección amorosa que se pretende para no aislar  al ser querido en su propio  sufrimiento y angustia.  Explicar las veces que sea necesario, que cuando los padres protegen a los hijos de una verdad que ellos ya conocen parcial o totalmente,  y  que nunca se llega a hablar con franqueza, los hijos se dan inmediatamente cuenta de la evasión del tema y se inicia el juego de que  ? aquí no pasa nada?.  Madre y padre se abstienen  de  hacer y decir.  Al mismo tiempo el chico  o la chica enferma hacen lo mismo, para que papá  ò mamá no sufran por mi culpa.  Ambos se ponen la máscara de que ?aquí no pasa nada?  y ambos se aíslan en su sufrimiento.  Resultado:  la incomunicación, el doloroso distanciamiento,  la soledad interna  frente al proceso de morir,  y el grandísimo costo emocional para todos de  jugar el juego de que ? aquí no-pasa nada ?, cuando en realidad esta pasando todo. ¿ Cómo despedirse, si nadie sé esta muriendo?.  ¿Por qué  abrazarse  mucho, o  decirse  muchas cosas  hermosas, si aquí  no pasa  nada?  ¿ Para que pedir perdón, o felicitarse por lo vivido y compartido si se tiene toda la vida por delante?. ¿ Quién puede acompañar a un hijo en un proceso de muerte, y nunca permitirse una mirada triste, un grito de desesperación o  de ayuda, una mirada que lo diga todo sin pronunciar palabra, o  abstenerse de llorar?  ¿ Es que  somos  supra o meta humanos o jugamos a la perfección?
Una vez superado el escollo de la negativa de los padres,  se debe proceder a garantizarles,  que la verdad no será dicha  cruelmente, ni de golpe, ni con palabras difíciles,  ni sé mentira, ni se va a leer  él diagnostico como quien lee una lista de objetos.  Quien decide que  se debe  decir, cuando y cuanto  se  debe decir, y  en  que momento, es el paciente mismo, cuando empiece a preguntar.  La información será dosificada, se responde sencillo y lo que se pregunta.  Se respetan las pausas y los silencios, el llanto y la angustia y  si es necesario, no se da más información. En  la primera entrevista con el niño, que haga el ECPP,  se  le garantiza que puede preguntar lo que quiera y nunca se le va a mentir.  En nuestra  experiencia  de 12 años,  los  niños te van  probar hasta el límite.  Aun no  conozco un niño con cáncer, en fase terminal, referido a  CPP, al que  no se le haya mentido, engañado  o defraudado en  algún momento de su tratamiento previo a la referencia.
Los objetivos de la comunicación son sencillos: 1- Reducir la angustia, la incertidumbre, el miedo que produce la impotencia y la ignorancia,  el terror a  la pérdida de control y autonomía. 2- Mejorar las relaciones interfamiliares y que la familia aprenda a renovar sus propios recursos internos y externos.  Al  empoderizarse, la familia  esta mejor preparada  para  enfrentar la pérdida. 3- Brindar al paciente y su familia una dirección hacia la cual encaminarse, sobre una plataforma de apoyo  que ofrece el  ECPP, bien delimitada, bien enmarcada, dentro de lo real y concreto.  Por estas razones es que el mensaje debe ser sencillo, positivo,  simple, de aceptación, de afirmación y esperanza. Rescatar y valorizar la importancia de la comunicación no verbal como otro medio de dar confort, y apoyo al paciente.  Cuando no se habla abiertamente o se pretende engañar  al niño, la comunicación no verbal sufre deterioro: a los padres y familia les cuesta el contacto visual, lo rehuyen, sienten que  el paciente podrá leer en los ojos  lo que pasa.  Las  expresiones faciales  se  reducen,  el tono de voz adquiere un timbre de  alegría y bienestar falso, el  número de veces que se  toca y  se acara  puede ser  menor,  pues cada vez que se hace, es  un doloroso recordatorio de que muy pronto no se  podrá hacer y  que se  arriesga  el  ser  descubiertos ?en esa  secreta  despedida?. Olvidan los padres que el tacto es una de las mejores formas de transmitir amor, seguridad,  y  amparo. Si el niño es pequeño todavía, con muchísima más razón, ya que  ha sido la comunicación  mas frecuente que se ha  construido  desde que nació.

Con el Niño
En las primeras entrevistas con el paciente, ya sea en  el hospital, o en las visitas domiciliarias, el ECPP debe observar bien al paciente. ¿ Está deprimido o es un gran hablador?, ¿ Conoce su enfermedad y presente condición o no sabe lo que tiene?, ¿ Llora mucho, tiene dolor, está enojado, resentido, es agresivo o tranquilo?,  ¿ Cómo es la comunicación con la madre, y el padre?  ¿ Le permite la madre hablar, y expresarse, o siempre esta contestando por el o ella? ¿ Qué actitud asume el paciente frente a esta conducta?.  Todas preguntas y muchas más  orientan  al  ECPP a conocer y trazar un plan de atención integral, pero más aun, lo orientan a que esperar de este paciente y como transmitir la información cuando el momento de las preguntas llegue.
Recomendaciones Con Los Niños 
? No haga preguntas cerradas,  se arriesga a una repuesta muy limitada: sí o no.  No son esclarecedoras y dificultan la comunicación.  Pregúntese si usted como profesional hace preguntas cerradas esperando ya respuesta conocida,  para reducir la ansiedad de interactuar  cercanamente  con este paciente.
? Por supuesto: NO MIENTA NUNCA, ni siquiera en una mentira piadosa.  No diga simplezas como: ? No va a  doler, cuando todos sabemos que las inyecciones duelen, o que las sondas incomodan o son a veces traumáticas,  o no vas a sentir nada, cuando hay que movilizar una cadera fractura por metástasis?
? Explique todo procedimiento  que vaya a realizar,  de acuerdo al desarrollo cognitivo del niño.  Eso le gana respeto y confianza de parte de su paciente y la familia.  Además esta abordando a su paciente desde los derechos humanos, ya  que  este  paciente, no es de su pertenencia  y porque sea pequeño no significa que no los tenga. Tiene  derecho a saber y decidir  sobre  lo  que se le va  a realizar.    Si su paciente se niega, negocie.  Si no sabe negociar, aprenda. No le recomendamos la fuerza.  Es preferible esperar, recalcar la presente condición y  explicar  los  beneficios a obtener.  Por lo general empezamos explicándole al paciente que ? yo? su médico tratante tengo un problema, cual es: debo realizar xxxx para poder quitarle  el dolor,  o reducir la presión que siente al respirar, o para que no se ahogue, y no existe otra forma  de hacerlo que no sea xxxx.  ¿ Qué hago? ¿ Podrías ayudarme?.  Muy probablemente va a llorar, gritar que no quiere, patear, pedir ayuda.  No importa, no haga nada, no hable.  Una vez que se calme, mírelo a los ojos y dígale que usted no ha hecho nada aún pues él o ella no le han dado permiso.  De esta forma le esta devolviendo el control al niño y la confianza en usted.  Los niños no son tontos, son niños, nada más  y probablemente, dirá  para sus adentros: ? No era tan malo ni tan monstruoso  al final de cuentas, este doctor. Me esta dando la autoridad para decidir.  Vamos a ver como le ayudamos pues realmente me duele, o me tensa o lo que sea?.  Comprendemos que los niños no hablan o piensan literalmente como se describe aquí, pero es la forma que utilizamos para explicarle  usted,  lector, el proceso inconsciente  que se da en el niño.  Si usted tuvo una oportunidad así,  antes de hablar con su paciente sobre la muerte,  o sea esta forma de participarlo y de  ejercer su autoridad, y al mismo tiempo respetarlo, es probable que la conversación sea más fluida, pues ya  usted se ganó su confianza.  El paciente sabe que  no miente, y además que  se  apoya en usted.  La empatìa  entre el profesional y el paciente es condición  indispensable para tocar estos temas.  Hemos visto cientos de niños hacerse los dormidos cuando llega  un  profesional  o un familiar pues simplemente no desean  interactuar, aunque la conozcan de mucho tiempo.  Además, en momentos donde toda la estructura familiar parece quebrarse,  los niños que han crecido con pocos límites, se convierten en pequeños tiranos con sus padres y hermanos.  Entre más ceden los padres, más tiranos son los niños, más desbordados están, y más angustiados se ponen,  pues no existe una estructura que los contenga. Usted como profesional del ECPP será quien provea esa estructura necesaria para elaborar el duelo anticipado, hablar de la muerte, elaborar el proceso  e irse con la paz que puedan conseguir.
 
? Haga preguntas abiertas. Refleje los sentimientos que percibe en  su paciente: ? ¿ Cómo té estas sintiendo  desde la última vez que nos vimos??  ?Recuerdo que…….. ?  ? Háblame un poquito de cómo estas durmiendo?, ? Te siento triste y  callado?  ?¿ Puedo hacer algo para que te sientas mejor??,  ? ¿ Quieres que hablemos de lo que te preocupa??, ?  Prometo contestarte con la verdad ?.
La puerta esta abierta: solo el paciente sabe si desea entrar. Es su prerrogativa. El o ella sabrán que pueden hablar cuando lo deseen.  Tal vez no sea en esta oportunidad.  Tal vez no se abra nunca. Está bien es su derecho, y se respeta.
? A pesar de lo anterior descrito, muchos niños  mayorcitos no hablan hasta que hemos  preguntado, casi en forma intuitiva por sueños o si han visto a  un  ser querido  que lo visita, ( Abuelo, abuela, primo, tío, padre o madre que murieron) o  un amigo invisible.  Por lo menos  la mitad  de nuestros pacientes,  dan una respuesta afirmativa al preguntar. Explican el sueño o la visita que reciben y el mensaje que les dan.  Nos impresiona que cuando así sucede, los niños están mucho más tranquilos, y con poco o sin  miedo al proceso.  Como reglas de abordaje a estas experiencias nosotros en el ECPP del Hospital Nacional de Niños en San José, Costa Rica,  las validamos, y estimulamos. Le creemos al paciente tanto o más como creemos en que tiene dolor.  Realmente no nos interesa saber  sobre su fisiología o autenticidad.  Si el paciente lo vive como real, entonces es real y desde ahí trabajamos.
? Los niños expresan que el temor más grande que sienten, es la separación de sus padres. Lo validamos.  Estimulamos a los padres a compartir con sus hijos, los temores de separación  que ellos sienten.  Es el mismo temor. Igualados los temores entre grandes y pequeños, se igualan las fuerzas, se desnudan los corazones y fluye la comunicación amorosa, llena de promesas, y de expresiones de afecto y solidaridad.
? A menudo los niños hablan simbólicamente de sus miedos o experiencias. Nosotros también lo hacemos usando su lenguaje y sus  categorías.  Nos metemos en su mundo mágico, lo cual consolida la relación paciente- profesional y  desde allí trabajamos sus procesos,  sus fortalezas  Cuando  los niños se expresan a través de los dibujos, y nosotros  logramos interpretarlos correctamente, es muy evidente  que  facilitamos el camino de la comunicación.  Inmediatamente armamos a los padres con esos recursos para que también ellos logren ese nivel de comunicación.
? Cuando los niños no preguntan sobre su condición, no es porque no deseen saber o porque no la comprenden o no les preocupe ( a menos que no puedan hablar) Sus preguntan dependerán de la actitud que asuman los adultos a su alrededor.  Los niños SIEMPRE saben más de su presente condición,  que de lo que  los adultos a su alrededor suponemos.
? Siempre, siempre tener claro, que los  profesionales en CPP, no somos los actores principales.  Jamás, intentar suplantar, o llenar,  o jugar el rol que le corresponde al padre o la madre. En comparación a un equipo de teatro que monta una obra escénica, nosotros los paliativitas somos los tramoyistas, los  utileros, los luminotécnicos, los que limpian y preparan el escenario para que los principales salgan a  escena.  Los aplausos son para  todos, pero solo los actores salen a saludar al público.  Algún día nosotros también, seremos actores principales y otros alistarán el escenario para  nuestro debut.

Conspiración del Silencio y Referencia Tardía del Paciente al Equipo de CPP

Conspiración del Silencio y Referencia Tardía  del Paciente  al Equipo 
                              de  Cuidados Paliativos Pediátricos

       
      Dra. Lisbeth Quesada Tristàn
      Dr. Daniel E. Masìs
                                                                         

Una de  las grandes diferencias entre el cuidado paliativo de adultos y  el  de niños y/o  adolescentes es la frecuencia con que se producen las referencias y si  estas se hacen con suficiente tiempo o resultan tardías.  Sabemos que  enviar a un paciente adulto, que enfrenta la fase terminal de su enfermedad  a cuidado paliativo, no es aun una norma  generalizada y aceptada en la mayoría de los países de América Latina. Una razón simple  para esta conducta, es la ignorancia, el miedo y el hecho de que no en todos los países se cuenta con unidades de cuidado paliativo, o con él numero y distribución adecuadas, como para cubrir a la gran mayoría de la población.  Si este es el caso de los adultos, podemos imaginarnos lo que sucede con los niños o adolescentes.  Simplemente  no existen en la  gran mayoría de los países de América Latina, Unidades de Cuidado Paliativo Pediátrico. La conspiración del silencio consiste  en esa actitud o conducta que adoptan los padres, familiares y profesionales tratantes, de: ? aquí no esta pasando nada?.  No se dice la verdad a los niños o adolescentes  a pesar de las múltiples preguntas que éstos hagan de acuerdo a su edad y desarrollo cognitivo. Conspirar  dice el diccionario Laurosse es:  ?  Unirse contra un particular para hacerle daño? Realmente se conspira para intentar tapar el sol con un dedo.  Ese sol es la enfermedad que no  hemos podido curar y todo lo que esto significa para el paciente y su familia. Es ese silencio, que es gritado a voz en cuello, que todos saben y escuchan, hasta el paciente lo escucha, y sin embargo , no se ha pronunciado una sola palabra. Es un silencio a voces.  Sinónimos que lo describen más claramente:  ? confabular, tramar, maquinar?.  Exploraremos  en este texto la  conspiración del silencio, la  importancia de una referencia temprana, y las consecuencias cuando pudiendo hacerlo, no se hace, por mitos,  miedo, ignorancia o defensa de una situación de poder.

En los países donde se cuenta  con el servicio de cuidados paliativos pediátricos es frecuente la referencia tardía, ya que en muchas ocasiones él medico tratante no quiere darse por vencido y desea probar nuevos protocolos o drogas, aunque sabe, de antemano,  que ya  no lo puede curar y no descarta la inminencia de la muerte.  La familia a su vez también genera grandes expectativas en estas circunstancias y ejerce presión sobre  el niño y los médicos tratantes para que sigan  luchando hasta el final, con un costo físico,  emocional y económico altísimo.  Si no se lucha o se decide suspender el tratamiento por evidente falla terapéutica, esto se interpreta como  negligencia, desamor, desinterés, claudicación, y es socialmente juzgado y censurado.    Cuando se producen referencias o ínter consultas tardías, es poco lo que un  ECPP ( Equipo de Cuidados Paliativos Pediátricos) puede hacer.  Por lo general se convierten en ?apaga incendios ?, con el consecuente costo emocional para el ECPP tratante, que es conciente de todo lo que se pudo ofrecer y hacer,  y  que ya no es  posible, pues la muerte esta a horas de suceder.  Queda claro que siempre se puede controlar o  intentar controlar el dolor, pero sabemos que cuidado paliativo va mucho mas allá que simplemente controlar el dolor. Que el abordaje correcto es bio-psico-social-espiritual, tanto del paciente como de la familia.  Es frecuente o rutinario, en estas circunstancias, encontrarnos con un paciente  con mucho dolor, cuya calidad de vida ha sido infrahumana desde hace mucho tiempo, muy deteriorado, enojado, angustiado, en franco terror por  lo que le esta pasando y que desconfía en los profesionales de salud de gabacha blanca. La familia por su lado,  se encuentra destrozada, sin energías para luchar, angustiada y sin ninguna disposición para trabajar el enfrentamiento a la muerte.

Consecuencias Para la Familia

La familia por lo general se niega a aceptar la posibilidad de muerte del niño(a) y esto interfiere con la elaboración del duelo anticipado que tanto ayuda en la aceptación del proceso de muerte, y que permite desarrollar una actitud positiva en el sentido de vivir el aquí y el ahora con el niño.  Por lo general como no se acepta la muerte del hijo, no se estrechan los lazos afectivos ni se tiende a mejorar la comunicación.  Hacerlo casi seria como aceptar que algo muy grave si esta pasando.  Domina esta escena el pensamiento mágico: si no hablamos de esto, talvez desaparezca.  Hablarlo equivale a desearlo, y eso es ? desear la muerte del hijo?, lo cual desde luego resulta inadmisible  en el corazón y mente de cualquier padre o madre. 
Los padres sienten que han fallado en sus roles de protectores y  proveedores.  Que los médicos les han fallado pues no se les dijo la verdad desde un inicio y que de haber conocido el poco margen de curación en algunos casos, no habrían sometido a sus hijos a estos ? tratamientos tan terribles?. Se culpan del sufrimiento y dolor  que ha pasado el paciente, y de la privación a la que han sometido en muchos casos al resto de la familia ( hermanos), al volcarse sobre el niño enfermo.

Consecuencias para el niño o adolescente enfermo

Pretender que  el paciente luche hasta el final, impone  al enfermo un gran desgaste físico y emocional. Lo aísla de sus queridos al no poder comunicar su angustia, miedo y sufrimiento, ya que por lo general se le ha ocultado su verdadera condición, frecuentemente por recomendación medica. En ocasiones en que el niño o adolescente  pregunta,  se le cambia el tema,  simplemente no se le contesta, o la reacción es de enojo.  Consecuentemente se produce una conspiración de silencio donde por lo general ambas partes saben la verdad,  pues aunque los niños no pregunten, ellos tienen su manera de  comprender  que algo sucede, y están aterrados o  en pánico,  con  esta verdad que intuyen y conocen por su experiencia en el hospital, de meses o inclusive años.  Se protegen entre si- padres e hijo-  fingiendo que no pasa nadan.  En la primera oportunidad que el paciente tiene, pregunta, sobre su condición,  ya sea a un miembro del personal de salud que lo atiende, o afirma que sabe lo que le sucede o simplemente dice que se va a morir. En ocasiones esta comunicación es simbólica, ya que los niños hablan de lo que no pueden hablar libremente, en forma simbólica.  Esta conspiración del silencioso no le permite al paciente elaborar su propio proceso de muerte en las mejores condiciones  y lo aísla de sus seres más queridos pues debe callar y protegerlos.

Consecuencias para el Equipo Tratante

Existe  gran ambivalencia entre los profesionales: ? Se sigue hablando de curación o no?,? Se dice la verdad, o una mentira piadosa?, ? Estaremos claudicando muy temprano?, ?  Se refiere a cuidado paliativo o no?.  ? Continuamos tratando hasta el final?.  Es frecuente que él medico tratante no refiera su paciente a cuidado paliativo porque hacerlo- en su  mente- equivale a abandonarlo. No logra visualizar al ECPP como colaboradores sino como sustituto suyo  y  es posible que  siente, que lo puede juzgar o cuestionar.  Aceptar una sustitución, sobre todo al final, cuando no se ha podido curar o devolver la salud, como  se prometió, o como  se dieron  expectativas que no se pudieron cumplir,  es un duro golpe para su ego.  ? Ya no hay nada que hacer? es una frase frecuente que se le da a la familia. Por el contrario, el discurso en  ECPP,  es  totalmente contrario: ? Si hay mucho que hacer y ofrecer?. Hay calidad de vida, control del dolor, control de los diferentes Síntomas,  hay apoyo a la familia y sobretodo al paciente, hay espacio para hablar de todo lo que se ? quiera hablar? hay sueños  en los que se puede ayudar para que se realicen, hay posibilidad de estar en la casa hasta el final,  de tener muy cerca de los hermanos, seres queridos, amigos, juguetes y mascotas. Esta  dicotomía  en los discursos de ambos equipos,  agudiza las contradicciones señaladas.  Hace que uno ?se vea ?como el malo y ?el otro? como el bueno. Uno prometió y no pudo cumplir, el otro no promete nada y da mucho. El equipo tratante siente que fallo, que fracaso en su intento de devolver la salud, de curar. Sienten que al ECPP le toca la parte más fácil, pues ya no hay  grandes luchas que dar, es  el final.  En general cuando se da un diagnostico inicial de cáncer, el equipo tratante  mantiene un perfil muy positivo y esperanzador. Se apoya en porcentajes de curación, estadísticas y experiencia acumulada. Cuando los pacientes se logran curar, es maravilloso, pero cuando se fracasa, la frustración es enorme y se dan medidas de protección para con ellos mismos, pues resulta muy doloroso lidiar con la verdad: no lo curamos y se va a morir. Esta verdad se le esconde al niño o adolescente y en muchas ocasiones se omite con la familia, en un mecanismo inconsciente para no enfrentar la realidad del sufrimiento.  Se protege a la familia manteniendo el secreto y no se admite la discusión ni el análisis por parte de ella,  la cual a su vez también desea protegerse a sí misma de semejante dolor.  Médicos tratantes y familia se unen en una negación, uno  refuerza al otro y viceversa, manteniendo al paciente aislado y detrás del muro de la incomunicación a un costo emocional y psicológico altísimo para todos.

Consecuencias para el ECPP

Se le cobra ser portador de las malas noticias.  Se le cobra ser el destructor ? de la esperanza? y de infringir mas dolor al paciente y su familia y de acelerar su muerte si este llega a enterarse de la verdad.  Al hacer énfasis en que el paciente este o permanezca hasta el final en su hogar, chocamos con la concepción tradicional de que el mejor lugar para un niño enfermo es el hospital y que de alguna manera queremos que  este ? muera? y ? no se cure?.  Debemos cargar con el estigma de que usamos medicamentos peligrosos como la morfina que ? matan?, o aceleran la muerte del paciente, ya que cuando llegamos al niño, este se encuentra ? bastante  bien? y después de que empezamos a usar morfina, empieza a deteriorarse rápidamente.  No hay  suficiente tiempo para la familia  de aceptar e interiorizar las bondades del tratamiento  contra el  dolor  intenso.  Algunas de ellas están convencidas de que sus hijos no tienen dolor, o de que el cáncer no duele, como en una oportunidad escuche  en una sesión de hospital,  sostener,  a una pediatra mexicana.  Las familias creen que lo que no se expresa, no sucede y no existe.  Por lo tanto ofrecer un espacio para que el niño hable, pregunte, y se aclare, significa que lo hacemos sufrir más.  Al hablar removemos el dolor y lo aumentamos.  Solo conseguimos hacerlo llorar y prolongar su agonía. 
El ECPP debe lidiar día tras día con las necesidades defensivas de los profesionales tratantes, tanto como con las de los padres y amigos.  Parece ser que el rol que los ?otros implementan?  sobre el equipo de cuidados paliativos, es el de ser ? malos de la historia ?, ya que  por mas adecuada y oportuna  que sea la información, esta no logra modificar las defensas y actitudes sociales.  En muchas ocasiones se solicita la intervención del ECPP pero  que solo  intervengan  los  profesionales en Psicología, ya que ?aun es muy temprano para hablar  de muerte?. Esta disociación  del equipo interdisciplinario o transdisciplinario en especialidades y por separado, hace que se pierda el objetivo más importante de los Cuidados Paliativos, cual es la atención integral del paciente y su familia, dentro del marco bio-psico-social-espiritual.  Esta actitud externa genera al interior del ECPP gran frustración, impotencia, sentimientos de rabia, culpa y de que no se hizo todo  lo necesario  por el niño y su familia.  El equipo llega a cuestionarse si realmente se hace un buen trabajo profesional.  Cuando esto se produce  en forma cíclica y repetida, la desmotivación, la falta de entusiasmo y la  ausencia  de energía para trabajar, hacen su entrada en el equipo. El riesgo más alto es que se produzca el síndrome de Burn-Out ( o  desgaste emocional)  y que se pierdan profesionales valiosos o que se desintegre

La Referencia Temprana Permite:

? Que la madre o el padre aprendan a cuidar al niño o adolescente en el hogar.  Se desarrollan destrezas en el manejo de sondas, cuidado de catéter, vías, medicación, y efectos secundarios de estas.  Además del uso correcto del tanque de  o concentrador del oxigeno.  Cambios de posición.  Esto le permite a la familia como unidad apropiarse de su nuevo rol, y sentir que hizo todo lo posible por cuidar a su ser querido.
? El niño o adolescente en su hogar, recobra parte del control de su vida, de su autonomía y se vuelve mas cooperador en su tratamiento. Esta rodeado de sus amigos, juguetes, mascotas. No es necesario mantener un comportamiento especifico como en el hospital.  Puede ser mas el mismo.
? Si el niño es asumido en el hogar  con anticipación suficiente, la madre o el padre no necesitan abandonar la casa y el cuido de los otros hermanitos.  Se acaban las largas y cansadas noches de hospital, en una silla, de pie, o con la luz encendida, sin poder descansar suficiente, como para iniciar la rutina al día siguiente.
? El mejor control del dolor, si este se inicia  anticipadamente.  Así mismo el control de los Síntomas, y por ende se mejora la calidad de vida para el paciente.
? Que los hermanos mayores y menores, participen del cuido y atención del hermano enfermo. Hay menos cabida para el pensamiento mágico con respecto a la muerte y el proceso de morir, y de culpabilizarse a sí mismos. Pueden ejercitar la solidaridad, y tienen el chance  aprenden  a ver el proceso de muerte como normal.
? Facilita él vinculo entre el ECPP y la familia, lo cual redunda en una atención más eficiente y profesional.
? Se propician los espacios para analizar, conversar y discutir con el ECPP, sobre temas relevantes para la familia y se pueden resolver los problemas día a día, conforme se presentan.
? Se puede complacer al paciente con comidas especiales, visitas, o sueños que desea realizar. Complacerlo en su ultimo sueño  o deseo, se convierte en una tarea más sencilla.  Aquí el ECPP puede jugar un papel relevante ya que la mayoría de los niños son de escasos recursos económicos.
? La familia se ahorra, sobretodo cuando es de muy lejos, o de zona rural, el transporte del cuerpo desde el hospital a la ciudad o al  pueblo donde se va a enterrar  el  hijo.
? La familia cuenta con el apoyo y la solidaridad de los familiares cercanos y vecinos, que no podrían estar dentro del hospital  en el momento de muerte.
? Definitivamente ?NO TOCA? igual una enfermera a un niño, como ?TOCA UNA MADRE? a su hijo.

Dra. Lisbeth Quesada Tristàn, Jefe, Clìnica de Cuidados Paliativos, Hospital Nacional de Niños, San José, Costa Rica.

Dr. Daniel Masìs Quesada.
Asistente,

           

Cuando Referir un Paciente Pediátrico con Cáncer al Equipo de Cuidados Intensivo

              Cuando Referir un Paciente Pediátrico con Cáncer al Equipo de Cuidados Paliativos

Dra. Lisbeth Quesada Tristàn
Dr. Daniel E. Masìs Quesada

Mucho se habla en los libros del momento adecuado para referir  a un paciente con cáncer que enfrenta la etapa terminal de su enfermedad, al equipo de cuidados paliativos.  En realidad las descripciones se ajustan a otras realidades que no son las nuestras en América Latina. Nuestra realidad Latinoamérica esta plagada de mitos alrededor de la morfina,  de países  donde  ni siquiera tienen acceso a la morfina en  forma regular,  situaciones donde él medico que lo prescribe es señalado por sus colegas como sospechoso, o donde  las  cuotas de poder de las diferentes jefaturas de  los  servicios  o  departamentos,  rivalizan literalmente  con las estructuras económicas  conocidas durante la colonia: el  minifundio o el latifundio. Lo mas frecuente: 1- Los médicos se comportan con los pacientes como si fueran de su pertenencia y por lo tanto los pacientes se refieren o NO SE REFIEREN a las unidades de cuidado paliativo pediátrico ( cuando las hay)  con  criterios antojadizos,  o  lo  bastante tarde, como para que el ECPP ( Equipo de Cuidados Paliativos Pediátricos)  no  pueda  hacer un buen diagnostico de la situación y elaborar un plan de acción. 2-  Se refieren pacientes pero con condiciones tales como: Si pregunta, es prohibido decirle  la verdad sobre la condición que tiene. 3- Se le refiere el paciente pero no utilicen morfina. 4-  Se  refiere el paciente al ECPP pero sigue siendo del servicio que lo refirió y por lo tanto se sienten con la autoridad para cambiar,  o suspender dosis de medicamentos recetados por el ECPP pues no están de acuerdo.  Cuando estas circunstancias se dan, el ECPP es solamente un apaga incendios.  Pierde  el  paciente y su familia, la oportunidad de una intervención bio-psico-social-espiritual, por parte de un equipo transdisciplinario, y perdemos  nosotros como profesionales en salud, pues en un intento de hacer algo valido para el paciente, agotamos energías, nos frustramos y el  paciente y su familia  no reciben  todo lo que realmente se merecen  o tendrían derecho a.  Aumenta el riesgo del Síndrome de Burn-out en los profesionales y por lo general el paciente muere con dolor o muere  en condiciones que se pudieron cambiar si hubiésemos tenido mas tiempo o mas respeto  por  el campo de acción de lo CPP  de  parte de los  profesionales que refirieron  a los  pacientes.
Existen tres momentos diferentes  en donde se podrían referir a los pacientes  al ECPP.

1-  Al inicio de la enfermedad, cuando sé  hace él diagnostico, de la misma manera que se introduce al equipo oncológico  o al equipo hematológico, se introduce al ECPP, como un equipo que trabaja apoyando a la familia y al paciente,  controlando el dolor en las diferentes etapas del tratamiento de la enfermedad, y como el equipo que hace visitas domiciliares cuando así se  necesite.  Si el paciente no se logra curar, el ECPP  será el que asuma todo el tratamiento en la fase final de la enfermedad.  La familia no sentirá que el equipo oncológico se esta ? deshaciendo del paciente porque  no existe posibilidad de cura?, el transito de una fase curativa a una fase paliativa es prácticamente  sin trauma.

2- Durante el tratamiento oncológico, en muchas ocasiones, él medico tratante conoce que la respuesta terapéutica no es la mas adecuada o que simplemente el paciente no esta respondiendo como lo esperado para así pasar a una segunda o tercera fase  de  tratamiento.  Si bien no puede hablar aun de que se tiene total  certeza,  de que  el paciente no se va a curar, las posibilidades reales y  estadísticas se han reducido  de manera muy importante.  Por lo general en este momento una buena cantidad de oncólogos pediatras  sienten que si tiran la toalla, están condenando ? ellos? al paciente a una muerte segura, y es cuando se proponen medidas terapéuticas mucho más arriesgadas, o que son discutibles  porque involucran toda una serie de aspectos bioéticos,  y  llevan ya  la connotación de medidas heroicas.  Seria conveniente  y sabio hacer un alto en el discurso curativo y esperanzador y hablar  en forma mas realista con los padres del paciente, y con el paciente mismo  de acuerdo a su edad y si su desarrollo cognitivo lo permite.  Incorporar aquí al  ECPP,  resulta  en un buen momento, ya que la familia y el paciente,  necesitaran  una cuota de  apoyo emocional extra  para continuar con  el tratamiento y las diferentes opciones que se puedan ofrecer ( cirugía radical, por ejemplo.  Es evidente que el discurso  de este ECPP no seria  de muerte inminente o de resignación, pero si de apoyo emocional, de control del dolor y Síntomas, de diagnostico  de la situación familiar y de trazarse un plan de acción  orientado  a  todas las posibilidades incluyendo la  de  no-curación. Es  en estos delicados momentos, donde se agudizan las contradicciones de las familias, y se pueden tomar decisiones  abruptas para las cuales nadie esta preparado.  También podría ser el momento de incorporar un padre ausente del tratamiento y enfermedad del hijo(a), por diversas razones.

3-  Cuando el equipo tratante de base decide que ya no hay nada mas que ofrecer en términos de curación, y decide incorporar al ECPP en esta fase final después de hablar o comunicar a la familia esta triste noticia.  Consideramos que este es el momento menos apropiado, o el peor momento  para introducir un nuevo equipo tratante.  Las familias sienten que están siendo abandonados pues ya no existe posibilidad de éxito.  Se produce una división tajante entre un equipo que cura y otro que enfrenta a la muerte, o que ?palia?  el dolor.  Desgraciadamente, esta tercera opción es la mas frecuente.  Se visualiza al  ECPP como  ? los Ángeles de muerte?,  los anunciadores de lo peor,  y en una buena mayoría  de los casos, las familias no comprenden porque son referidos a este nuevo grupo de personas, que no conocen al hijo(a), que no han pasado junto a ellos todas las vicisitudes de los tratamientos y que además son los que van a insistir en  que hay que prepararse para lo peor.  Con esta introducción tan ingrata, no es infrecuente encontrar familias que al mencionárseles que sus hijos pasaran al servicio o unidad o ECPP, reaccionen como si estuvieran en presencia del diablo mismo.

4-  Una cuarta opción que no es aceptable, y que también se constituye en  la, o en una  de las  conductas  más popular en América Latina es no decir la verdad completamente, y dejar una puerta abierta que por lo general conlleva la connotación de ?milagro?.  Existen cientos de frases que los médicos aplican aquí para dejar esa puerta entre abierta aunque ellos manejan la clara información de que el paciente ya no se va a curar y por ende morirá.  A continuación menciono algunas:  ? No sabemos, debemos esperar?, ? un milagro siempre puede ocurrir?, ? esperemos en Dios que suceda lo mejor?, ? nosotros no tenemos la ultima palabra?,  ? continuaremos con la quimioterapia hasta el final a ver si responde?, ? pida señora, pida por su hijo (a), que Dios la escuchara?, ? no vamos a darnos por vencidos nunca?.  Todas estas frases que son dichas- no lo dudamos- con la mejor intención de no quitar la esperanza, se convierten en la tabla salvavidas de las familias. Así mismo, se convierten estas frases en el empedrado del  camino al infierno, pues las familias seguirán insistiendo en tratamientos o en curas mágicas y los médicos tratantes ya no sabrán como ? quitarse? a las familias de encima.  Es cuando surgen las quejas de los colegas: ? es una vieja necia ( la madre del paciente), no entiende que ya no puedo hacer nada mas?, ? pretende que se lo trasfunda todos los días?,        ? quiere mantenerlo internado todo el tiempo y necesito la cama para alguien que si se puede curar?, ?pretende que le ponga mas quimioterapia, que vos y yo sabemos, que no lo va curar, que es carísima, y no se  quiere dar cuenta que el  niño esta agonizando? o terminan escondiéndose de los padres, o no responden las llamadas de los familiares.  ¡ Bueno un momento!  ¿Cómo se pretende que la familia acepte, cuando en  el encuadre terapéutico inicial se ofreció cura, o se inflaron las expectativas terapéuticas de un procedimiento, de una cirugía o de un transplante de medula u órgano,  o un nuevo tratamiento que aparece o que esta en estudio,  o no se dijo la verdad sobre el estado del niño a la hora del diagnostico, o no se hablo con la verdad sobre el pronostico real,  o se dejo la puerta entre abierta del posible milagro, o del ? no sabemos que va a pasar?  o se continua haciendo y haciendo, lo que llamamos ? encarnizamiento terapéutico??  ¿ Y los derechos del paciente? ¿ Y el derecho del paciente a una muerte digna y sin dolor?  Dolorosamente, esta es la historia más frecuente en nuestros hospitales.  Cuándo se tiene un ECPP, ¿ Cómo se le pide que actúe sobre esta situación, así planteada?

Recomendación General
  Que  no se pretenda manejar  siempre todo, todo el tiempo, siempre bien las 24 horas del día, por parte  el equipo inicial tratante, ya sea oncológico o hematológico.  La medicina paliativa surge como especialidad, en la medida en que va creciendo la complejidad  en la atención  de los pacientes niños y adultos, que enfrentan la fase final de la enfermedad. No tiene porque existir  competencia entre los dos equipos. Ninguno debe suplantar al otro. Por el contrario, deben visualizarse como apoyo uno del otro.  Manejar al mismo tiempo un discurso de esperanza y posteriormente un discurso paliativo, o de muerte próxima, a  donde se enfrenta la muerte con la mayor dignidad posible y NO sintiendo que se fracaso en el intento, es en mi  diario vivir,  una de las cosas más difíciles de lograr. Por lo general se produce una situación de enorme confusión,  stress. sobrecarga de trabajo, y Burn- Out  .  A esto se le suma el gravísimo recargo de trabajo de los  servicios de Oncologia y Hematologia, que lejos de desaparecer tiende a aumentar,  además  la frustración por la repetida falla terapéutica y lo tarde en que se hace él diagnostico en muchas ocasiones.  Casi como norma general,  no se cuenta con los  recursos para dar seguimiento en el hogar y muchos pacientes que pudieron curarse, se pierden. Por esta razón considero que deben ser dos equipos separados,  trabajando juntos por el bienestar del paciente, pero no revueltos. No estamos  de acuerdo  con los grupos que impulsan que  sean los  mismos profesionales desde la oncologia y hematologia, los que  lleven sobre sus espaldas el trabajo del cuidado paliativo. Si ya mantenerse al día en la propia especialidad constituye un esfuerzo ético,  económico  e  intelectual, imagínense, lo que seria  ponerse al día en una especialidad que no es la propia.  No se justifica que  el mismo medico  que un día dio esperanza, es ahora quien ayudara  en el proceso de aceptación de la muerte.  Es evidente que se pierde la credibilidad y la confianza, factores que son vitales en todo proceso terapéutico. O son curativos, o son paliativos.  Este doble discurso, que se otorga indistintamente, resulta insostenible e indefendible.  No se puede servir a dos amos al mismo tiempo.

Etnomedicina en Mesoamérica central

(ALTERACIONES VISTAS POR LA TRADICIÓN. ESPECIALISTAS. MEDIOS Y PROCEDIMIENTOS TERAPÉUTICOS LOCALES).

RESUMEN.
Las culturas tradicionales de salud y las etnomedicinas en Mesoamérica son el resultado de la evolución de sistemas precedentes como el chamanismo. Protegidas en las etnias debido a su carácter de utilidad y necesidad para la supervivencia de las gentes, llegaron a la modernidad más o menos transformadas. La mezcla amerindio-hispana, tras la conquista, dio lugar a una tradición nueva, la mestiza, desarrollada principalmente en las áreas urbanas. Tradiciones originarias y tradición mestiza recogen una serie de ópticas del fenómeno de salud-enfermedad así como los modos y medios adaptados a las culturas para conservar el bienestar de las gentes.

INTRODUCCIÓN.
Las formas de entender el bienestar en cada cultura se relacionan con los contenidos de sus tradiciones. La verdad es que, en un mundo plural, todos los seres humanos deberían poder mostrarse como son. Deberían poder seguir desarrollando sus modos de prevenir los males y curar. En las sociedades del pasado, y en las del presente, los seres humanos fabricaron, y fabrican, sistemas y maneras para atender las necesidades de salud. En el estudio interpretativo que los investigadores Jean Clottes y David Lewis-Williams (2001) han hecho de los dibujos y expresiones pictóricas, así como escultóricas, de las cuevas del paleolítico europeo, se sugiere la existencia de chamanes en la prehistoria. Por lo que se conoce a través de las fuentes documentales (principalmente rusas) estudiadas por Mircea Eliade (2001) sobre el chamanismo asiático y norasiático, ese sistema, además de terapéutico, sería un modo organizativo de los grupos y comunidades en tiempos en los que las amenazas externas (naturales y humanas) hacían peligrar no sólo el equilibrio y bienestar de los individuos sino la estabilidad e integridad de sus grupos. Para Antony Tao (2003), del chamanismo arcaico chino nació una especialidad más dedicada a la terapéutica: el chamanismo curativo, a partir del momento en que las sociedades se hicieron sedentarias (inicio del Neolítico, hace unos 10000 años). De este chamanismo surgiría posteriormente la medicina tradicional china.

Hasta la llegada de los europeos a América, los grupos amerindios dispusieron de modos de curar adaptados a sus formas de pensar y a sus cosmovisiones. Los Cronistas de Indias dieron cuenta de las características del mundo que encontraron y descubrieron. Y, aunque influidos por su origen, su forma de pensar europeo-cristiana y los condicionamientos que el poder religioso y el poder político les imponían, retrataron, como hizo Fray Bernardino de Sahagún (1994) en el Códice Florentino, toda la majestuosidad de aquellas culturas. En esas etnografías de la época, se habla de curadores, de formas de curar y de elementos para curar; es decir, de toda una organización de la terapéutica.

En mi opinión, debido a los condicionamientos de los cronistas, en sus libros se exponen principalmente medios de cura naturales (de origen vegetal, la mayoría; pero también, minerales y de origen animal); aunque se habla tímidamente de la cura simbólica (o mejor, de la parte simbólica de la cura), asociada a los chamanes.

Anna Reid (2003) escribe sobre el chamanismo siberiano, recuperándose, como otras parcelas de la cultura de los pueblos norasiáticos, tras el fin del “Imperio Soviético”. Chamanes y etnomédicos siberianos sufrieron por el avance de la Rusia zarista hacia el Este; y volvieron a sufrir cuando el sistema soviético impuso a los originarios siberianos un orden basado en una cultura materialista de base productiva.

Europa Occidental, como han hecho otras partes del mundo, ha seguido su propio camino de evolución y progreso. Razones sociohistóricas y culturales hicieron posible el surgimiento de la ciencia. Expresa Antony Tao (2003) que los griegos entendieron el universo como un todo ordenado por leyes que el pensamiento es capaz de descifrar y conocer. A esta base cultural se unió el aporte del cristianismo; que, como el judaísmo, entendía un dios transcendente, separado de la naturaleza. Quedó la naturaleza, en las culturas europeas, libre de ataduras y dependencias espirituales, dispuesta para ser estudiada por un pensamiento no mediatizado por la divinidad. En el Renacimiento ya se expresó y se ensayó esa tendencia. Luego, llegó la Ilustración; y después, la Revolución Industrial. Europa se hizo poderosa. Los grupos dirigentes y los poseedores del dinero “proyectaron su mirada” (enfocaron sus intereses), como en su tiempo hizo la Corona de Castilla, a otros lugares del planeta. Encontraron gentes diferentes, gentes que no hablaban como ellos, que no pensaban como ellos, que no veían las cosas como ellos, que no entendían las enfermedades como ellos y que no curaban como ellos. Al igual que hicieron los españoles en América, el resto de los países europeos también impuso unas relaciones de poder a las nuevas sociedades.

La ciencia, como parte de la cultura europea, se ha tomado como modelo de progreso (evolucionismo). Una gran parte de los científicos positivos ha considerado una sola línea de avance humano en el globo: la suya. Se ha visto a gentes de otros pueblos como seres en fase de desarrollo precientífico, tildados, incluso por los primeros antropólogos, de “salvajes”. En la actualidad se ha creado entre los occidentales una conciencia de superioridad basada en todas esas ideas. La medicina se ha hecho científica y, por lo tanto, el modelo a seguir.

Sin embargo, antropólogos como Malinowski, Franz Boas o Clifford Geertz han valorado el aporte original de los miembros de las culturas. Para saber de alguien, no sólo hay que observarlo; también hay que escucharlo hablar de sí mismo. Para conocer una cultura ajena, es necesario que nos la expliquen sus protagonistas. Medicinas tradicionales amerindias y asiáticas entienden que para entender qué le pasa a un enfermo, hay que permitirle hablar de su dolencia, y de la vivencia obtenida a través de esa experiencia. Algo así decía Edward Bach (1999).

Cada etnomedicina se ubica en un asiento cultural propio. Nunca convergerán de manera natural dos líneas de progreso culturales si no se manipulan para que así ocurra. La ciencia surgió en Europa como un hecho propio del camino evolutivo europeo. Pero otros pueblos (amerindios, asiáticos, africanos) no tuvieron cultura griega, ni cristianismo, ni judaísmo, ni Renacimiento, ni Ilustración a la francesa. Y eso no significó, ni significa, que fueran (o que sean) menos que los europeos. Es una cuestión política.

Los Polo (1984) narraron maravillas de progreso en Asia cuando Europa aún vivía en plena Edad Media. Los Cronistas de Indias, y otros hombres inteligentes y sensibles de la época, se quedaron boquiabiertos cuando contemplaron la amplitud de las culturas de los pueblos conquistados en América.

Fue el colonialismo (hablando del colonialismo occidental en general, no sólo del español) el que rompió el desarrollo equilibrado de los pueblos no occidentales. Fue ese colonialismo el que modificó la trayectoria de las líneas de evolución sociocultural no occidentales. Fue el mismo colonialismo el que fabricó las diferencias que generaron complejos de inferioridad a gran escala (entre los pueblos sometidos), potenciando a la vez los egos culturales de los colonizadores.

El llamado Tercer Mundo es una expresión acuñada por la cultura occidental, dominante. Es una gradación. El Primer Mundo, es el mundo rico, por lo tanto superior porque tiene el poder. El Segundo Mundo es un híbrido a medio desarrollar, mal sentado entre dos sillas. El Tercer Mundo es el de los miserables (término con muchas lecturas, dependiendo de la óptica de aproximación a su comprensión). La pobreza, las enfermedades, el hambre y todas las lacras que padecen los hombres, las mujeres y los niños de ese llamado Tercer Mundo surgieron después de que los grupos humanos que en él se desarrollaban desde la antigüedad, se vieran invadidos y sometidos por humanos venidos de lejos. Esas condiciones no se deben, pues, a sus particularidades socioculturales, históricas y organizativas, diferentes de las que condujeron a la revolución científica europea.

En la actualidad se sigue realizando una “ayuda” al Tercer Mundo “asistencialista”, a través de ONG´s, organizaciones religiosos y estatales. Una ayuda, en opinión de muchos miembros de las etnias, improductiva, estéril e incapaz de ajustarse a la organización autóctona de grupos y gentes. Los miembros de esas sociedades desean, primero, que se les respete y se les tenga en cuenta; segundo, si se les ofrece ayuda, ésta debe ser valorada, validada y gestionada desde las propias organizaciones locales. Tercero, que los especialistas sanitarios occidentales y estatales se complementen con los especialistas locales y etnomédicos. A veces, dicen, “llegan los blancos con sus ideas, sus medicinas y su comida para nosotros, lo cual marca todavía más las diferencias entre unos y otros”. Mapuches sudamericanos, mayas de Chiapas o zapotecos oaxaqueños desean poder seguir su desarrollo desde sus organizaciones, compartiendo con el resto de los grupos y con sus naciones un diseño de futuro en una sociedad plural, multicultural y en paz. Para muchos, es parecida la imposición de las armas, de las leyes ajenas, de la educación nacional, de los centros de salud estatales y de sus medicinas. Con ninguno de los grupos locales contaron para hacerlo. No hubo mesa de acuerdo.

Cuando los amerindios sufrieron la desestructuración de sus sociedades en el siglo XVI. Cuando nuevas instituciones impusieron un orden importado de Europa, empezó el camino de decadencia de los grupos originarios, alejados de los puertos seguros de su organización tradicional. Pasaron los años, y los siglos, en América. La mezcla amerindio-hispana creó una nueva sociedad, mixta, mestiza, confluencia de dos fuentes humanas y culturales distintas. Esta sociedad se desarrolló en los núcleos urbanos, fabricando un tipo de etnomedicina mixta, mestiza (como la podemos encontrar hoy en el Mercado de Sonora en México D.F.). Dicha cultura de salud es ya una tradición más en América. Por otra parte, los grupos indígenas, alterados, siguieron su desarrollo relativamente original en las áreas alejadas de las ciudades, manteniendo con mayor o menor grado de aculturación sus propios sistemas terapéuticos.

El mundo en que vivimos hoy presenta otro tipo de “colonialismo” si se quiere llamar así, caracterizado por la sustitución, superposición y empuje de ideas. La cultura occidental (sus iconos ideales y comerciales, la publicidad, la música…), a través del fenómeno de la globalización y de la internacionalización, se muestra poderosa y avanza dominante, imponiéndose en todas las sociedades, superponiéndose a las culturas locales, sustituyéndolas (en el peor de los casos) o mezclándose con ellas (en el mejor de los casos).

Las medicinas tradicionales son medicinas surgidas en sociedades y culturas con rasgos propios y diferenciados, utilizadas con éxito por los miembros de esas sociedades. Representantes de la antropología médica como Robert Hahn, Arthur Kleinman, Peter Brown o Byron Good entienden que salud y enfermedad no se pueden separar de sus contextos socioculturales; y que los sistemas terapéuticos, etnomedicinas y modos de curar son el resultado de la adecuación de la atención a dichos contextos.

La occidentalización del mundo es un hecho palpable. La extensión de la medicina occidental ?científica hace que muchos problemas, entendibles dentro de un contexto cultural global puedan ser atendidos y solucionados. Pero, no todos. Alteraciones como el “susto” o las “mapuche kutran” (enfermedades entendibles dentro del contexto de vida mapuche, Sudamérica), son síndromes de nosología indígena. “Bloqueo de Qi de Hígado-Vesícula Biliar” es un síndrome definido en la medicina tradicional china no necesariamente coincidente con una patología universalmente reconocible según la ciencia occidental. Formas de atención como la “limpia” (culturas amerindias), acceden a la persona enferma de forma diferente a como lo hacen las píldoras de la medicina de patente. En ambos casos, el medio y la forma de atención se ajustan al contexto sociocultural del enfermo así como al modo de entender la enfermedad (por él y por el médico), y a la manera de contrarrestarla. Medios de tratamiento como la acupuntura (medicina tradicional china) no son entendidos en su verdadera dimensión si son estudiados desde ópticas diferentes a la de su contexto de origen. Juzgar la acupuntura desde otra posición cultural (por ejemplo, la científica), implica necesariamente hacer comparaciones.

Si se considera que la posición de partida del estudio, por ejemplo la científica, es la “verdadera”, al no entenderse la acupuntura como se entiende en su contexto de origen, se verá únicamente como una práctica de estimulación de la reacción defensiva, y punto. Incluso se elaborarán juicios calificándola de placebo. Se habrá descubierto una “nueva acupuntura”, una acupuntura diferente a la de su contexto originario. Y se habrá hecho un ejercicio de auténtico etnocentrismo.

Siguiendo a Geertz (1990, 1993) creo que necesitamos acercarnos al objeto del que queremos hablar. Ello implica necesariamente, moverse, “salir de nuestro centro”, conocer al objeto en su lugar, reconocerlo. Es el ejercicio básico en antropología; y es un ejercicio que la antropología recomienda practicar a cualquier investigador (científico natural o científico social). Así entenderemos que la acupuntura tiene un significado relacionado con el contexto en que se creó; o que la “limpia” amerindia significa algo más allá de nuestra propia proyección significativa exótica, hecha desde “nuestro centro”. Nos liberaremos de una incómoda y anticuada posición estática de observación, así como del juicio etnocentrista, inadmisible en los tiempos que corren para cualquier divulgador o comunicador cultural-científico que se precie.

Las medicinas tradicionales pueden practicarse solas o pueden ser combinadas entre sí y con la medicina científica. Puede haber colaboración entre los profesionales de unas y otras.

Pueden convertirse también los sistemas terapéuticos originales en sistemas interculturales cuando los que los conocen y practican los adaptan a las circunstancias específicas de las personas y sus problemas (relación con lo natural-biológico, lo social y lo cultural).

En el futuro podremos tener: a) una gran cultura mundial con más o menos préstamos de las culturas que ha ido encontrando por el camino; b) una sociedad internacional multicultural (con un dominio claro de la cultura occidental); c) una sociedad caracterizada por la interculturalidad; d) una dinámica imprecisa caracterizada por la variación permanente del hecho cultural.

Mientras tanto, supervivientes y preservadas hoy como parte de la cultura indígena por instituciones mexicanas; reconocidas por leyes de salud en algunos Estados (Morelos, Nuevo León); y con reconocimientos parecidos en otros (Oaxaca, Chiapas) se practican y se utilizan las etnomedicinas tradicionales mesoamericanas. En China, gran parte de Asia y un número importante de países del mundo es utilizada con éxito la medicina tradicional china.

En India y Sri Lanka, la medicina ayurvédica. Y en otras áreas del globo siguen vivas aún formas de curar perfectamente válidas dentro de sus contextos y fuera de ellos; de igual rango que la medicina occidental convencional (la más extendida del globo). Como medicinas interculturales (adaptadas por los profesionales y etnomédicos de distintos contextos socioculturales) la más conocida y difundida es la medicina china. Pero la difusión de los conocimientos y la distribución por el mundo de los etnomédicos originarios están haciendo que se conozcan etnomedicinas tan antiguas e importantes como las de los grupos indígenas mexicanos (uso del temazcal, de la herbolaria y las limpias) o sudamericanos (herbolaria, limpia, etc.).

El resumen que sigue corresponde a parte del trabajo de investigación de mi tesis doctoral, realizado en distintos lugares de los Estados de México y Oaxaca en 2004, 2005 y 2006.

2. ENFERMEDADES VISTAS POR LAS TRADICIONES (ORIGINARIA Y MIXTA) EN MESOAMÉRICA. ESPECIALISTAS.
Al hablar de enfermedades vistas por las tradiciones, las que explicaré más adelante pueden entenderse en Mesoamérica tanto dentro de las culturas originarias (rurales) como dentro de la cultura mixta (urbana).

Las distintas maneras de comprender y atender la salud en las sociedades prehispánicas han llegado a nuestros días bien conservadas, que no congeladas, ya que entre tradición y presente hay un reajuste y una adaptación permanentes, tal como piensan los propios médicos indígenas oaxaqueños (Bernal, 1991-I). Muchas alteraciones y problemas de salud pueden ser atendidos por especialistas distintos, es decir que no son exclusivos de profesionales concretos. Otros sí, o simplemente resulta más frecuente acudir a un tipo de profesional que a otro.

Algunos especialistas, los que trabajan técnicas manuales, como: colocadores de huesos, sobadores y otros, sobre todo en las áreas de cultura mestiza, realizan un trabajo en el cuerpo no siempre acompañado por rituales. En otros casos sí, dependiendo de la etiología del problema y de las implicaciones y relaciones. Hay curanderos-yerberos en las ciudades que poco se diferencian de naturistas occidentales, atendiendo la inflamación de abdomen, el dolor de cabeza, el reumatismo o la alteración menstrual con la medicina de plantas o la fórmula de hierbas que corresponda, más los consejos alimenticios, de régimen de vida, etc.

Hay especialistas y sabios (más en áreas rurales) que, viendo en la enfermedad una implicación espiritual o simbólica, llevan a cabo una terapéutica diferente. En México hay tantas posibilidades de ser atendido como visiones e interpretaciones de los problemas se tengan. En cualquier caso, se trate el cuerpo con sobadas o hierbas, se atienda el alma con rituales, la visión de los profesionales y especialistas tradicionales no es parcelada. Recordemos que en la tradición originaria oaxaqueña, la enfermedad se ve como algo que le saca a uno del camino seguro en la vida. Para aproximar a la comprensión occidental dicha idea, y siempre orientado por los informantes, diré que en el plano perceptible no se ve la enfermedad como patología (al estilo occidental) sino como alteración básica que da lugar a variadas manifestaciones y expresiones de problemas (físicos, emocionales, psicosociales, mezcla). Quien padece mareos puede tener el mismo desequilibrio básico que otro que se preocupa demasiado, o que alguien a quien le duele la cabeza y no logra centrarse en su vida: el aire o el mal de ojo.

Diferentes manifestaciones pueden ser consecuencia de la misma causa. Y, por llamarlo de alguna forma, problemas de apariencia similar, tener orígenes distintos. En el primer caso el médico tradicional realiza una atención igual o parecida. En el segundo, el tratamiento será diferente por ser diferente el origen. Algo parecido podemos decir de la terapéutica tradicional en China. En el plano perceptible, lo que en la óptica occidental corresponde a una patología, por ejemplo parkinson, en la visión asiática se vería como síndrome de temblores, teniendo diferentes causas y respondiendo en cada caso a diferentes tratamientos o atenciones.

Al revés, dos situaciones diferentes como la demencia senil o el síndrome de fatiga crónica, pueden encuadrarse dentro de una misma desarmonía de fondo llamada técnicamente en medicina china: Deficiencia de Inn de Riñón, tratándose ambas con formulaciones parecidas o iguales (se trata la causa o la causa y los síntomas). Quiero llegar con todo esto a la idea de necesidad de contemplar a la persona en conjunto y en su relación con el medio para entender su mal y elegir el remedio adecuado, en las terapéuticas tradicionales (como vemos, diferente del planteamiento de la ciencia médica occidental que estandariza y etiqueta las enfermedades, denominadas patologías y, con pequeñas variantes, observables en cualquier persona del mundo). En la visión de la enfermedad de los pueblos prehispánicos se creía que, por diversas razones, el ser humano sufría problemas en relación con las esencias divinas circulantes. Uno de los tipos de circulación era el contagio. Cuando alguien tenía fiebre alta, la enfermedad era extraída del paciente como entidad invisible y depositada en una figurilla de pasta (un perro) que se dejaba en las proximidades a la merced de cualquier caminante (López Austin, 1997).

2.1. RELACIÓN ENFERMEDAD-MUERTE

En la tradición de muchas culturas siberianas, la enfermedad es el resultado de las malas influencias (principalmente espirituales y de los muertos aunque también de vivos, envidias, maldiciones…), según mis informadores rusos. M. Eliade recoge en su obra que para los chukchis siberianos la enfermedad es provocada por los malos espíritus (Eliade, 2001). En la tradición coreana, a los muertos se les convida y se les tiene presente (Kwang-Il Kim, informante). Lo mismo sucede en la cultura chatina mesoamericana (D. Catalino, informante). Y otro tanto hacen en las culturas norasiáticas, por miedo a posibles malas influencias y atracciones de los recién fallecidos (Eliade, 2001). Para los siberianos, según Eliade (2001) los que mueren por enfermedad van a los infiernos. La incineración del cadáver es un modo de purificación.

La muerte para los antiguos nahuas era el fin de un ciclo, tal como en el maíz. Cuando el hombre moría, su esencia era purificada, limpiada, borrada de recuerdos para ocupar un nuevo cuerpo (López Austin, 1997). Explica López Austin (1997) que la vida y la muerte no eran vistas como los extremos de una línea recta sino como dos puntos diametralmente opuestos en un círculo en movimiento. Tal círculo se corresponde con lo que en este trabajo llamo: realidad amplia.

La enfermedad es una manera de provocar la muerte, paso necesario y previo para el nacimiento y la renovación de la vida y de los seres.

2.2. VISIÓN DEL CUERPO Y DE LA PERSONA.

Ya hemos expuesto que los antiguos nahuas entendían al ser humano formado por materia densa-pesada y materia sutil. Las esencias de algunos dioses formaron parte de la creación tras el castigo que sufrieron por pecar. Tanto el espacio terrestre como el tiempo portan materia divina, igual que animales, plantas, ríos, océanos (López Austin, 1997). Siguiendo a este autor, hablando de la tradición, el cuerpo sería el constituyente pesado del hombre, sujeto a la mortalidad, a la necesidad de alimentarse y de reproducirse. El balance de energías, fuerzas y tensiones, en el ser humano y en el medio equivale a la salud. Las esencias divinas que se mueven por el mundo tienen que ver en la ruptura de la estabilidad del bienestar. Las divinidades terrestres y pluviales, oscuras, nocturnas, rigen y controlan el crecimiento y la reproducción del ser humano (López Austin, 1997).

Escribe León-Portilla, hablando de los antiguos mexicanos: Debe subrayarse que al incluir el corazón en el concepto náhuatl de persona, se afirma que, si es importante la fisonomía moral expresada en el rostro, lo es con igual o mayor razón el corazón, centro del que parece provenir toda la acción del hombre…Se complementa así entre los nahuas mejor que entre los mismos griegos la idea del rostro, con el dinamismo interior del propio yo (León-Portilla, 1983: 147).

Existe una relación directa entre la expresión y morfología del rostro con el corazón en la cultura china y en su medicina, entendido dicho corazón no sólo como órgano, estructura, sino como un conjunto formado por elementos físicos, funciones fisiológicas, funciones energéticas y características mentales-emocionales.

Sigue León-Portilla diciendo: Consecuencia de describir al hombre como dueño de un rostro, dueño de un corazón, fue la preocupación de los tlamatimime por comunicar sabiduría a los rostros y firmeza a los corazones (León-Portilla, 1983: 147).

En la obra del médico español Juan de Cárdenas (s. XVI), se expone con bastante sencillez, pero bien expresado y razonado, que la vida es calor y que dicho calor natural es conservado en la humedad sustancial del cuerpo. La muerte natural sería el gasto progresivo del calor vital y el consumo de su humedad contenedora. El cuerpo vive más o menos, dependiendo de sus actividades, de su interacción con el medio, de la alimentación y del estilo de vida de la persona. Para Cárdenas, los españoles nacidos en América vivían menos que los nacidos en España debido a la destemplanza de la región americana, que es caliente y húmeda. El calor del aire y la humedad, explica Cárdenas, consumen el calor humano e inflaman los cuerpos, ahogando su calor (Cárdenas, 1591). Esta visión del cuerpo vivo como una especie de vela encendida, proveniente de Europa, pasó a la cultura mestiza. Para Foster (1980), la medicina tradicional en América se construyó con las tradiciones locales más la cultura médica y de salud española.

En este trabajo defino dos ámbitos de expresión de la cultura tradicional de salud: el de los grupos originarios (rural) y el de la sociedad mestiza (urbano). Las ideas que expone Cárdenas (1591) sobre el cuerpo, la vida, la enfermedad, la curación, la influencia del medio, siguen existiendo hoy en la cultura mixta mexicana, transformadas, mezcladas, compaginadas con otras provenientes de las distintas tradiciones indígenas. La idea de la vida como calor conservado en la sustancia húmeda del cuerpo, relacionada a su vez con la luz de las divinidades tiene que ver con el desarrollo de la cultura tradicional urbana. Por ejemplo, todas las informaciones que me han dado sobre el susto coinciden, considerándolo enfermedad por pérdida o robo de una energía vital de la persona; y relacionado con lo físico y espiritual de la naturaleza y el medio.

Las observaciones de Cárdenas le llevan a la conclusión de que el medio ambiente del Nuevo Mundo (calor-humedad) influye sobre ciertas características de los cuerpos que hacen que éstos duren más o menos. Diferencia, pues, por nacimiento e influencia del medio, no sólo a indios y españoles sino a españoles nacidos en España y españoles nacidos en las Indias. Al indio lo considera de naturaleza flemática permanente y opina que, debido a su cultura y por seguir una vida más ordenada y menos ociosa, su pelo encanece menos que el del español a quien considera flemático accidental. El autor explica por qué el español pierde el pelo mientras que el indígena nunca se vuelve calvo; o por qué el europeo tiene barba y el indio es lampiño. En todo caso se tiene en cuenta la constitución, la herencia y el medio. Resalto esa dedicación de Juan de Cárdenas al estudio del medio como influyente a veces decisivo sobre cambios físicos y fisiológicos. Se puede tildar la medicina occidental de la época de ecomedicina. Ese aspecto era un punto de aproximación a las medicinas tradicionales locales, tremendamente ligadas al ambiente; y, a mi juicio, uno de los modos de unión-mezcla con tradiciones locales.

En este estudio nos interesan las opiniones de los mesoamericanos, pero su contraste con las de los primeros españoles viviendo en estas tierras resulta muy útil a la hora de ver precedentes de la cultura tradicional mestiza. Por otra parte, fueron observadores, testigos e informadores de unas culturas (las originarias, en este caso) algunos de cuyos rasgos, quinientos años más tarde, todavía se aprecian en las tradiciones indígenas actuales.

La visión del cuerpo que tienen los otomíes está asociada a elementos simbólicos que lo unen con el cuerpo amplio de la naturaleza (Galinier, 1997).

Medicina popular; curanderismo; etnomedicina

A medida que aumenta la inmigración desde los países en desarrollo hacia los desarrollados, es más probable que los médicos deban atender a pacientes con una gran variedad de creencias y prácticas médicas indígenas “poco científicas” (etnomedicina), que pueden parecerles extrañas, irracionales o simplemente erróneas y que impiden una atención sanitaria correcta. Es evidente que este hecho no debería ocurrir.

La biomedicina contemporánea es una variedad extremadamente refinada de medicina popular. Constituye una práctica tradicional en las naciones industrializadas occidentales, conlleva un inmenso peso emocional e intelectual y se basa en la ciencia empírica. La medicina popular depende igualmente de la observación empírica.

Las personas que han estado inmersas en la etnomedicina a lo largo de sus vidas, suelen mostrarse intimidadas o asustadas por la biomedicina. Al rechazar los médicos sus creencias tradicionales, es posible que los pacientes eviten recibir la atención biomédica que necesitan. Por ello, el cuidado óptimo se logrará al combinar la biomedicina y la etnomedicina. Esta situación obliga a una tolerancia frente al encuentro de culturas y a una comprensión de lo que es clave en los conceptos etnomédicos.

Los conceptos de salud, enfermedad y malestar son fundamentales en la biomedicina. Salud es un estado existencial de armonía bioorgánica, emocional y espiritual. Enfermedad es un estado anómalo de la salud, ocasionado por una disfunción inherente o por una invasión o exposición a algún agente externo. Malestar es la experiencia individual de la enfermedad. Estas definiciones varían según las distintas culturas.

La salud suele definirse en términos vivenciales o funcionales. La salud vivencial corresponde a la idea individual de salud (el sentido individual de adecuación y reacción al guión dictado por la sociedad), mientras que la salud funcional es el concepto de salud socialmente definido (la habilidad de cumplir con los papeles y obligaciones socialmente establecidos, p. ej., el trabajo, la paternidad). Ambas son independientes y a menudo tienen que ver con la salud individual que es capaz de hacer lo que el individuo quiere, incluso cuando lo que desea se halla definido por la cultura. Las descripciones que proporciona un paciente sobre su estado de salud deben basarse en cualquiera de estas definiciones y necesitan la comprobación de algún médico. Por ejemplo, un joven egipcio acude con hematuria producida por una esquistosomiasis. Puede ser que él considere la hematuria (menstruación masculina) como “normal” si no interfiere en su modo de vida habitual; es decir, considera que goza de buena salud. Por el contrario, el paciente puede estar físicamente sano pero no es capaz de afrontar los deberes impuestos por su cultura, de manera que se considerará a sí mismo enfermo. Por ejemplo, en algunas zonas de México, la carencia del suficiente dinero para hacer frente a las obligaciones sociales (debido a la pobreza o a un gasto excesivo) puede considerarse como una enfermedad, la “angustia por el dinero”.

La enfermedad puede definirse como el resultado de la disfunción orgánica o social o como una forma de inquietud individual o social. De todas maneras, los procesos físicos y sociales tienden a superponerse.

Los problemas sociales pueden considerarse manifestaciones de males con una clara causa popular. Además, los males orgánicos pueden interpretarse como la manifestación de un problema social subyacente. Por ejemplo, la familia emigra desde un ambiente rural hacia un entorno urbano en EE.UU. La hija pequeña presenta dolores abdominales, vómitos y fiebre. En lugar de buscar atención médica, la familia intenta buscar una causa popular, como la violación de algún tabú o algún descuido en las obligaciones rituales. La familia está más predispuesta a expiar los errores cometidos por su conducta que a buscar ayuda médica.

Los inmigrantes pueden simpatizar con la teoría humoral de la medicina y de las enfermedades (que es probablemente el esquema más universal) y que prevalece entre las culturas procedentes de África, India, el sudeste asiático, China, Japón, México y América Central y del Sur). Es habitual que se sienta que la salud es un equilibrio entre elementos “calientes y fríos”. El tratamiento puede basarse en opuestos (situaciones calientes pueden demandar una medicina fría), análogos (situaciones calientes obligan a usar una medicina caliente), o algún tipo de combinación. La “temperatura” de las medicinas se basa en una variedad de características; por ejemplo, algunas culturas del Oriente Medio consideran los anticonceptivos orales como calientes ya que detienen el flujo menstrual (secan el útero), mientras que otras culturas utilizan el color (las píldoras azules son frías). Por tanto, cuando se prescriben fármacos, ¿son aceptables su forma, color o método de administración? Si no es así (lo que puede conducir al incumplimiento de las instrucciones), ¿se puede prescribir algún otro tratamiento alternativo? Si el paciente está preocupado por el color, argumentar que, precisamente, este color es el responsable de que la píldora parezca mejor a los pacientes de EE.UU. (o de cualquier otro país desarrollado), o que bajo este recubrimiento de color el principio activo presenta un color neutro, puede lograr la cooperación del enfermo.

Aparte de las ideas sobre la causalidad, las ideas populares sobre el contagio pueden ser importantes en el tratamiento de los pacientes y en la prevención de enfermedades. En diversas zonas del mundo, los curanderos han introducido la teoría de los gérmenes en el repertorio de causas, aunque este hecho no posee las implicaciones que suponen en el mundo occidental respecto al contagio a partir de los gérmenes. En México, por ejemplo, algunos curanderos afirman que los gérmenes ocasionan las enfermedades, aunque a continuación no observan precauciones de asepsia en sus intervenciones (p. ej., vuelven a usar las agujas hipodérmicas, utilizan sin limpiar los mismos utensilios para diferentes pacientes, permiten que personas enfermas preparen comida) ya que creen que si Dios o los espíritus quieren que alguien enferme, nada puede hacerse para evitarlo. El contagio implica la transferencia de alguna esencia de una entidad a otra, a menudo mediante formas que parecen mágicas. De alguna manera está justificado, ya que lo mágico está relacionado con el mundo invisible. Los espíritus y los dioses, los gérmenes y virus son igualmente invisibles al ojo desnudo y un especialista debe emplear diversas tecnologías para revelarlos (tanto si requiere un microscopio de transmisión de luz como si se trata de estados de trance). Una vez identificado el agente causal, puede iniciarse el tratamiento. Así pues, el enfoque de las tecnologías tradicional y biomédica es similar en las formas e incluso en el contenido.

Diferencias de contenido más importantes entre los conceptos populares y biomédicos (etnofisiología) pueden afectar la asistencia sanitaria. Por ejemplo, al igual que ocurría con la hematuria en algunas comunidades egipcias, en algunos sitios se considera bastante normal la infección por Ascaris e incluso se piensa que es esencial para la digestión. Este concepto es análogo al papel nutricional de algunos componentes de la microflora GI según la biomedicina. Por ello, la erradicación es imposible desde un punto de vista cultural y generará resistencia. Además, si un paciente presenta problemas agudos debidos a los helmintos, se considerará que ya no actúa como un buen huésped. El paciente intenta apaciguar los gusanos, el médico intenta eliminarlos. Se puede encontrar un punto intermedio: si el paciente se ha convertido en un mal huésped, quizá los gusanos necesiten un incentivo (bajo la forma de un antihelmíntico) para mudarse.

Las ideas etnofisiológicas también pueden indicar los alimentos y tratamientos adecuados a impedir que pacientes debilitados tomen los fármacos que necesitan. Por ejemplo, un paciente anémico está débil y, por tanto (según la lógica popular), posee un estómago débil. Puede ser que rehúse tomar suplementos de Fe en comprimidos ya que el comprimido es fuerte y, por tanto, de difícil digestión. En este caso, se debe recetar un suplemento en forma líquida.

Las ideas populares sobre la fuerza se extienden hasta la fertilidad. Por ejemplo, en algunas zonas del sur de Asia se cree que la fuerza del óvulo disminuye durante el ciclo menstrual. Esta idea señala que es mejor tener relaciones entre los días 4 y 16 después de la menstruación, de manera que las parejas observan abstinencia desde el día 16 por miedo a engendrar un niño “débil”. Esta práctica dificulta la fertilidad, pero no es fácil convencer a la pareja de que tenga relaciones fuera de esta “ventana de fuerza”.

Varias ideas sobre la fuerza se refieren a la sangre. Diversas culturas (especialmente en Oriente Medio y en México) sostienen que los humanos tienen una cantidad de sangre fija, lo que hace difícil las extracciones sanguíneas para transfusiones o análisis. Poco se puede hacer, excepto pactar con el donante o con el paciente. Sin embargo, no es raro que el paciente acepte agradecido la transfusión (la sangre puede ser más valiosa que el oro). Pero también es posible que rechace la transfusión en razón de discutibles características morales, espirituales o étnicas del donante con la convicción de que son contagiosas. Deben individualizarse las explicaciones a cada enfermo.

Quizá el aspecto más frustrante de la medicina intercultural es el fenómeno de los síndromes dependientes de la cultura. No tienen una analogía clara en la biomedicina y, con mucha frecuencia, incluyen conceptos populares de causalidad. Suelen constituir factores habituales las causas sobrenaturales (p. ej., brujería, ataques de espíritus, pérdida del alma, quebranto de un tabú), las causas naturales (p. ej., el desequilibrio caliente/frío, la ingesta de comida ligera/pesada) o una combinación de ambas. Estos síndromes pueden parecer inverosímiles y mágicos, aunque pueden ser (y a menudo lo son) causa de muerte. Algunos se presentan de manera que, de algún modo, pueden remedar enfermedades biomédicas establecidas.

Una enfermedad del espíritu es una alteración del alma o del espíritu. Una fuerza espiritual externa (p. ej., un fantasma) penetra en un cuerpo, una parte del alma del paciente se pierde o es robada (susto) o la enfermedad es el justo castigo al quebranto de un tabú, de manera que se traumatiza de forma grave el alma del individuo, lo que produce la enfermedad.

Las enfermedades del espíritu son bastante comunes en África, Asia, Latinoamérica y en los grupos indígenas de Norteamérica. Entre los síntomas biomédicos típicos se incluyen convulsiones, estados de trance, amenorreas, fiebre, letargia y malestar. Los síntomas populares son miedo, indolencia y desventura.

Con frecuencia no puede encontrarse una explicación biomédica a estas alteraciones, que se muestran refractarias a los tratamientos biomédicos estándares. El tratamiento popular consiste en determinar el tipo de la enfermedad del espíritu, sus “agentes causales y operativos” y los pasos apropiados para restablecer el equilibrio social y religioso adecuado.

La causalidad supuesta señala el tratamiento más adecuado. Un inmigrante procedente de Latinoamérica que recibió un fuerte sobresalto puede padecer una pérdida del alma (susto). Ello puede manifestarse en forma de letargia, ansiedad, fiebre y malestar. Por tanto, puede pensarse que una víctima del “susto” padece déficit nutricionales, anemia o, incluso, un shock, aunque el tratamiento de estos síntomas no resolverá el problema subyacente. En otro ejemplo de “susto”, una persona puede ser víctima de un proyectil mágico (una intromisión invisible e imaginaria hacia el interior del cuerpo, que puede ocasionar reacciones locales, sistémicas o ambas). Una llaga que supura se puede imputar a tal proyectil. Un tratamiento antibacteriano producirá la remisión, pero la infección recidivará hasta que el objeto ofensor sea “sacado” por un hechicero. La escisión quirúrgica no es la solución.

Las enfermedades del espíritu (el “susto” es una de ellas) y las muertes del espíritu pueden tener sus análogos en la biomedicina. Los denominados males psicógenos o muerte psicógena reflejan el síndrome giving up/given up (dejando/dejado) en el que los pacientes que se sienten desamparados y desesperados desarrollan un síndrome de abstinencia/depresión que puede ser el factor desencadenante de enfermedades orgánicas o incluso conducir a la muerte. Si el espíritu y los achaques psicógenos son análogos, ambos sistemas de medicina comportan una base común.

Para el médico que debe enfrentarse a los síndromes relacionados con aspectos culturales, a la medicina humoral y a las ideas “singulares” sobre fisiología, la clave del éxito es la tolerancia y la aceptación de las variantes culturales sin prejuicios (relativismo cultural). Aunque no deba esperarse que los médicos conozcan los detalles de las diversas variantes de medicinas populares practicadas en todo el mundo, algunos factores son universales, lo que permite un enfoque común. En el curso de las entrevistas mantenidas con el paciente y su familia, se deben averiguar el país de origen, el tipo de medicina allá practicada y si el paciente participa de la vida de alguna comunidad de otros inmigrantes. Si éste fuera el caso, es posible ser que haya terapeutas populares (tradicionales) en dicha comunidad, lo que ofrecería la posibilidad de un tratamiento conjunto. Aceptar que el paciente se pueda beneficiar de las creencias en las prácticas de la medicina popular tradicional puede tener un efecto terapéutico y permitir el tratamiento biomédico necesario.

Si el objetivo es el mantenimiento de la salud o su retorno, deben emplearse todos los recursos disponibles. Si un paciente inmigrado acude con un síndrome atípico o si un síndrome, aparentemente fácil de diagnosticar, no responde al tratamiento estándar, hay que preguntar al paciente qué es lo que harían en su país de origen. Si la respuesta es la visita a un curandero, debe tenerse en cuenta la posibilidad de remitirlo a uno e incluso establecer contactos con él (si se establecen buenas relaciones entre ambos, éste puede ser un sistema para remitirse pacientes mutuamente, lo que redundará en una mejoría del cuidado de los pacientes). Esta situación obliga a una confianza y un respeto mutuos entre médicos, lo cual se facilita mediante una actitud que relativice, en lugar de estar repleta de prejuicios.

Guias del duelo: Aceptar la pérdida

EL DUELO – ¿porqué nos vinculamos a otras personas?

Los seres humanos tenemos una tendencia innata a establecer vínculos emocionales con otras personas. Así conseguimos la satisfacción de necesidades biológicas (hambre, sed, sexo), y psicológicas (protección, seguridad, afecto).
Estos vínculos se desarrollan a una edad temprana (aunque pueden hacerlo también en otros momentos), se dirigen a unas pocas personas específicas y tienden a perdurar durante gran parte del ciclo vital.

Si se ponen en peligro se producen intensas reacciones (llorar, coaccionar mediante el enfado…) que buscan su restablecimiento. Si observamos otras especies, vemos que no es precisamente infrecuente que respondan con agresividad a la separación de sus seres queridos. Normalmente, el despliegue de este repertorio de conducta suele ser útil y las cosas volver a su cauce. Sin embargo, a veces se produce una pérdida sin marcha atrás.

A pesar de que la pérdida sea irrecuperable, la persona intentará restablecer la relación. Y aquí viene el problema, cuando ya no es posible. Tendrá que aceptar y acostumbrarse a vivir sin esa persona, y eso lleva un tiempo. A este proceso de adaptación se le ha denominado duelo y es una de los períodos de crisis más intensos que puede experimentar una persona a lo largo de su ciclo vital.

¿Cómo se manifiesta?

SENTIMIENTOS

  1. Tristeza
  2. Enfado
  3. Culpa y auto-reproche
  4. Ansiedad
  5. Soledad
  6. Fatiga, apatía, indiferencia
  7. Impotencia
  8. Anhelo
  9. Liberación
  10. Alivio
  11. Insensibilidad

SENSACIONES FÍSICAS

  1. Vacío en el estómago
  2. Opresión en pecho o garganta
  3. Hipersensibilidad al ruido
  4. Sensación de irrealidad
  5. Falta de aire
  6. Debilidad muscular
  7. Falta de energía
  8. Sequedad de boca

COGNICIONES

  1. Incredulidad
  2. Confusión
  3. Preocupación
  4. Sensación de que esa persona está aquí
  5. Alucinaciones

CONDUCTAS

  1. Trastornos del sueño
  2. Comer demasiado o demasiado poco
  3. Conducta distraída
  4. Aislamiento social
  5. Soñar con él/ella
  6. Evitar recuerdos
  7. Buscar y llamar en voz alta
  8. Suspirar
  9. Hiperactividad
  10. Llorar
  11. Visitar lugares relacionados
  12. Atesorar sus pertenencias

¿Qué pasos tenemos que dar para superar la pérdida?

Aceptar que a partir de un determinado momento tenemos que renunciar a vivir con una persona que hasta entonces había sido una parte importante de nuestra vida no es fácil y suele llevar un tiempo considerable.
Una forma útil de ver el duelo es como un proceso que pasa por una serie de fases que hay que superar para poder volver a hacer una vida lo más normal posible sin la persona que desapareció. En síntesis estas fases son:
Aceptar que la persona ha desaparecido de su vida.
Asumir las emociones negativas que se producen.
Adaptarse a un medio en el que esa persona no está, y a las nuevas tareas que han surgido al dejar de desempeñarlas.
Recolocarla emocionalmente y continuar viviendo. Lo que suele llamarse “rehacer la vida”

¿Cuándo ha finalizado?

No hay un tiempo límite, cada persona necesita uno diferente.
Pistas:
Cuando ya se es capaz de pensar en la persona fallecida sin dolor intenso, aunque con tristeza.
Cuando el punto de interés vuelve a estar en la vida y las personas vivas

Guia del duelo: About Grief

About Grief 

Grief is the reaction people have to any loss in their lives. It includes a wide range of responses which vary with each person, the type of loss and its meaning to them, and their particular circumstances and experiences.
The death of a significant person in one’s life is a major loss but grief can be felt about many losses.
Examples include:

  1. the ending of a relationship
  2. moving or migrating
  3. losing a job, health, a pet, a role in life
  4. giving up something that mattered a lot
  5. losing a dream

Secondary losses

One loss can cause other secondary losses. These others may only become clear as time passes and may include:

  1. loss of income
  2. changed roles in the family
  3. loss of the family home
  4. loss of a planned future.

A loss, or something associated with the loss, may cause recurrent or on-going grief. Many things can be mixed up in people’s experience of loss and change and add to a sense of confusion. There can be good aspects or feelings as well as the pain and difficulties. Sometimes even changes that were wanted, such as a promotion, can also result in losses.

Grieving

When people grieve they are coming to terms with what has changed in their lives. At the same time, they are beginning to find new ways of going about their lives to cope with the gaps that the loss has created. This takes varying periods of time. The length of time is affected by things such as the significance of the loss and what other things happen to the person. It is not unusual for grief to be felt over an extended period of time, even up to several years.

The body’s response

Although each person will grieve in their own way, there is a general pattern. Following a loss, the person first may be stunned or distressed with the shock. The human body releases chemicals, such as adrenalin, in response to shock. These are to help with thinking, alertness and coping with pain. The person may have physical reactions such as sleeplessness, difficulty in sitting still or concentrating, loss of appetite, tummy upset, or even chest pains (which should be checked by a doctor). Often people can feel numb or as though they are on “automatic pilot”. They may do normal activities but not feel connected to the real world. Doing some physical activity may be helpful.

Thoughts and feelings

People experience a whole range of thoughts and feelings. These can be all mixed up together and even quite opposite to one another, for example, relief, guilt, laughter, anguish, anger. This storm of emotion comes and goes over time and varies with individual people as they are confronted with reminders of what they have lost and mourn for this. Loss of self esteem and confidence are common.

 

Initially 

In the beginning, most people have a sense of disbelief which they usually give up over time. Seeing the body and having a funeral play a part in how this happens.
The fact that people often cannot believe that it has really happened can be useful in protecting them from being overwhelmed by such a huge change in the way they have expected their life to go on.

Three to four months after the death

This may be a particularly low time. Society’s expectations are that bereaved people should be over their grief by this time and should be back to normal. But this is when the reality of the death is sinking in. The chemicals which support the body after a severe stress are starting to wear off, and the support of friends is dropping away. So bereaved people are often going through a very painful time emotionally when there is least support.

Coping

Most people will find themselves automatically expecting past things to happen again, and may have a need to keep some of these going for a while. But gradually most people begin to face the gaps in their daily lives and struggle to cope with the differences. They start to create a new life for themselves often while the old life and the person who was so much part of that life are mourned. Usually, this whole journey takes a large amount of effort, emotion and energy, but this may not always be seen. Sometimes they do not look after themselves and they may have little energy to reach out for what they need. Interested listening and practical help may be useful.

Later

But the confusion and pain should get less. Most people start to recognise they are having more frequent and longer times when they feel more energy and hope. They often recognise they have successfully survived a difficult time in their life and feel stronger. They may notice their memories are not as painful for as long, although this pain may never go away altogether. The length of time it takes to make this adjustment varies a lot, beginning in the early weeks and perhaps lasting up to several years.

 

Coping with Grief

Many people feel such intense emotional pain following a death that they wonder if they can survive. It may be hard to believe in the early days, but the pain does ease and thoughts about the person who has died become more comfortable and the happy memories are treasured.

Bereaved people may wonder how to get through their grief. The grief process is like a journey running from the starting point of bereavement to a new life. Progress is made through grief as the feelings are worked through. Freud called this grief work.

Some strategies for dealing with grief

Grief time
Some people find it helpful to spend fifteen to twenty minutes alone every day. They put on the answering machine so they won’t be disturbed. This time acts as a safety valve. In it they deal with any emotions they have stored up during the day.
There are different ways of grieving at these times: thinking, crying, praying, meditating, writing or drawing, talking to the dog!
Some people like to keep a diary. They write down their feelings and the memories of the loved one. They can then see how their grief changes over a period of weeks and months. This is proof of progress. If the diary is kept in a safe place the written memories become precious in the future. Alternatively some people feel more comfortable with pictures or diagrams.
Many people feel less alone by also grieving with other family members, including the children.

Tears
Many people find crying a relief. Rather than being an indication of weakness, tears are often a sign of strength and show that the bereaved person is prepared to work through their grief. Some people find it difficult to cry, and yearn for tears to release their grief.

Enlisting help
The process can seem long and lonely, so many people find someone whom they can confide in, for example, a relative or friend. Doctors or the local community health centre may be able to help in this way, or refer bereaved people to a specialist grief counsellor. Some people find the experience of another person who has been through a similar situation invaluable, and so contact a support group

Some other useful strategies

  1. Live a day at time
  2. Do something special for yourself every day
  3. Do not make any major decisions, such as selling the house, in the first year if possible

Some other strategies

  1. Talk to a caring friend, pastor or counsellor
  2. Join a bereavement support group
  3. Read books on grief.
  4. Write letters to the person you have lost to express your feelings or as a way of saying goodbye. You can then keep these in a safe place, or bury them under a bush you plant in their memory, or scatter the pieces in a significant place.
  5. Keep a journal as a record of your own journey of grief.
  6. Create a memorial for the person who died: plant a tree, create a memory book or photo album. Children often like to collect items for a memento box.
  7. Commemorate the person you lost on special days, such as birthdays, Christmas, Father’s Day. Light a candle, drink their favourite bottle of wine, talk about them. Then go and do something special for yourselves- you deserve it! Plan these activities with the rest of the family.

Self Care

Self care is important to prevent further stress to the body. The following have been found to be helpful in coping with grief:

  1. A regular daily routine. Have set times for getting up, meals and going to bed.
  2. A balanced diet. Include: breads and cereals; meat, fish and dairy products; fruit and vegetables.
  3. Avoid too much coffee and tea to help you sleep at night.
  4. Outdoor activities, such as going for a walk or gardening take you away from the stress, and refresh you mentally.
  5. Exercise, such as swimming, walking and team games, will produce chemicals called endorphins in the body which help to counteract depression and make you feel good. The exercise does not need to be strenuous. If you have doubts about your fitness consult your doctor.
  6. Relaxation: meditation, massage, music.
  7. A relaxing pre-sleep routine: winding down before bed and not watching television.
  8. Avoiding seeking relief through alcohol, smoking, medication and other drugs
  9. Consulting the doctor about physical symptoms, for a blood pressure check, for practical help, for medical certificates, and for help with the grief.

Be patient, tolerant and gentle with yourself as you grieve. It is important to seek professional help when you feel overwhelmed by your grief or memories.

No one has to bear it all alone. There is help available.

Helping the Bereaved 

Give:

  1. A good ear
  2. Time to really listen
  3. A hug where appropriate
  4. Continuing contact

What can help bereaved persons

  1.   Contact the person as soon as you hear of the death. Tell them you are sorry to hear of their loss, or send a card or flowers.
  2.   Maintain contact personally or by telephone, notes, cards. Visits need not be long.
  3.   LISTEN: This is possibly the most important thing you can do.
  4.   Talk about the person who has died.
  5.   Accept their behaviour ? crying, screaming, being quiet, laughing. Allow expressions of anger, guilt and blame.
  6.   Offer practical help, such as bringing in a cooked meal, taking care of the children, cutting the grass, shopping.
  7.   Really try to understand and accept the person. Everyone is different.
  8.   Indicate that grief takes time.
  9.   Include children in the grieving process.
  10.   Be sensitive about dates that might be upsetting or significant for the bereaved person, such as Christmas, anniversaries, birthdays, Father?s Day, etc.

What may not be helpful to bereaved persons 

  1. Avoiding talking about the person who died unless the bereaved person does so.
  2. Inhibiting them by offering advice.
  3. Stopping contact with the person if the going gets too heavy.
  4. Lectures or reasoning.
  5. Expecting or judging how it should be.
  6. Using clichés.
  7. False reassurance.
  8. Saying ?I know how you feel?.
  9. Trying to do everything for them.
  10. Comparing one loss to another.
  11. Describing the theory of grief.
  12. Taking the focus away from what they are saying.
  13. Equating a loss you have experienced to your friend?s loss.
  14. Giving details of your grief, unless the bereaved person finds this relevant to their situation

Alejandro Dumas – La mujer del collar de terciopelo

Alejandro Dumas
La mujer del collar de terciopelo
(Mil y un fantasmas)

ÍNDICE
I. EL ARSENAL
II. LA FAMILIA DE HOFFMANN
III. UN ENAMORADO Y UN LOCO
IV. MAESE GOTTLIEB MURR
V. ANTONIA
VI. EL JURAMENTO
VII. UNA BARRERA EN PARES EN 1793
VIII. DE CÓMO ESTABAN CERRADOS LOS MUSEOS Y LAS BIBLIOTECAS; PERO DE CÓMO ESTABA ABIERTA LA PLAZA DE LA REVOLUCIÓN
IX. «EL JUICIO DE PARIS»
X. ARSÈNE
XI. LA SEGUNDA REPRESENTACIÓN DEL «JUICIO DE PARIS»
XII. EL CAFETÍN
XIII. EL RETRATO
XIV. EL TENTADOR
XV. EL NÚMERO 113
XVI. EL MEDALLÓN
XV. UN HOTEL DE LA CALLE SAINT-HONORÉ

I. EL ARSENAL
El 4 de diciembre de 1846, mi navío se hallaba anclado en la bahía de Túnez desde la víspera; me desperté hacia las cinco de la mañana con una de esas impresiones de profunda melancolía que ponen los ojos húmedos y el pecho hinchado para todo un día. Esa impresión procedía de un sueño.
Salté al pie de mi catre, me puse un pantalón, subí al puente y miré al frente y a mi alrededor. Esperaba que el maravilloso paisaje que se desarrollaba ante mi vista apartase mi espíritu de esa preocupación, más obstinada precisamente porque tenía una causa menos real.
Delante de mí tenía, a tiro de fusil, la escollera que se extendía desde el fuerte de la Goulette al fuerte del Arsenal, dejando un estrecho paso a los navíos que quieren penetrar desde el golfo al lago. Este lago, de aguas azules como el azul del cielo que reflejan, era agitado en ciertos lugares por el batir de alas de una bandada de cisnes, mientras sobre las estacas plantadas de trecho en trecho para indicar bajos fondos, se mantenía inmóvil, semejante a uno de esos pájaros que se esculpen sobre las sepulturas, un cormorán que de pronto se dejaba caer en la superficie del agua con un pez atravesado en el pico, tragaba ese pez, volvía a subirse a su estaca, y recuperaba su taciturna inmovilidad hasta que un nuevo pez que pase a su alcance solicite su apetito y, dominando su pereza, le haga desaparecer de nuevo para volver a aparecer a poco.
Y mientras tanto, cada cinco minutos el aire era cruzado por una hilera de flamencos cuyas alas de púrpura destacaban sobre el blanco mate de su plumaje y, formando un cuadrado, parecían un juego de cartas compuesto por el as de diamante únicamente, y volando en una sola línea.
En el horizonte estaba Túnez, es decir, un montón de casas cuadradas, sin ventanas, sin aberturas, subiendo en forma de anfiteatro, blancas como la tiza y destacándose sobre el cielo con una nitidez singular. A izquierda, como una inmensa muralla almenada, se elevaban las montañas de Plomo, cuyo nombre indica ya su tinte sombrío; a su pie se arrastraban el morabito y la población de Sidi-Fathallah; a la derecha se distinguía la tumba de San Luis y el lugar en que estuvo Cartago, dos de los mayores recuerdos que existen en la historia del mundo. Detrás de nosotros se balanceaba, anclado, el Montezuma, magnífica fragata a vapor con una fuerza de cuatrocientos cincuenta caballos.
Desde luego, había en todo aquello motivos para distraer la imaginación más preocupada. A la vista de todas aquellas riquezas, se hubiera olvidado la víspera, el día presente y el día siguiente. Pero mi espíritu, a diez años de allí, estaba fijo de forma obstinada sobre un solo pensamiento que un sueño había clavado en mi cerebro.
Mi mirada se quedó clavada. Todo aquel espléndido panorama se fue borrando poco a poco en la vaguedad de mis ojos. Pronto no vi ya nada de lo que existía. La realidad desapareció; luego, en medio de aquel vacío nubloso, como bajo la varita de un hada, se dibujó un salón de artesonados blancos, en cuyo fondo, sentada ante un piano por cuyas teclas erraban negligentemente sus dedos, estaba una mujer inspirada y pensativa a la vez, una musa y una santa. Reconocí a la mujer y murmuré como si pudiera oírme:-Yo os saludo, María, llena de Gracia, mi espíritu está con vos.
Luego, sin intentar resistir a aquel ángel de alas blancas que, devolviéndome a los días de mi juventud, y como una visión encantadora, me mostraba aquella casta figura de joven, de mujer joven y de madre, me dejé llevar por la corriente de ese río que se llama la memoria y que remonta al pasado en lugar de descender hacia el futuro.
Entonces me sentí dominado por ese sentimiento tan egoísta y, por consiguiente, tan natural al hombre, que le impulsa a no guardar su pensamiento para él solo, a duplicar la extensión de sus sensaciones comunicándolas, y a derramar, finalmente, en otra alma el licor dulce o amargo que llena su ánimo.
Cogí una pluma y escribí:
A bordo del Véloce, a la vista de Cartago y de Túnez. 4 de diciembre de 1846 Señora:
Al abrir una carta datada en Cartago y en Túnez, se preguntará quién puede escribirle desde semejante lugar, y espera recibir un autógrafo de Régulo o de Luis IX. ¡Ay, señora’, el que escribe desde tan lejos, su humilde servidor a sus pies, no es ni un héroe ni un
santo, y si alguna vez se ha parecido algo al obispo de Hipona, cuya tumba visité hace tres días, sólo a la primera parte de la vida de ese gran hombre pueda aplicarse el parecido. Cierto que, como él puede redimir esa primera parte de la vida con la segunda. Pero ya es demasiado tarde para hacer penitencia, y, según todas las posibilidades, morirá como ha vivido, sin atreverse siquiera a dejar tras él sus confesiones que, en rigor, pueden dejarse contar, pero que apenas se pueden leer.
Ha corrido usted ya a la firma, ¿no es cierto, señora? y ya sabe quién le escribe; de suerte que ahora se pregunta cómo, entre este magnífico lago que es la tumba de una ciudad, y el pobre monumento que es el sepulcro de un rey, el autor de los Mosqueteros y del MonteCristo ha pensado en escribirle, precisamente a usted, cuando en París, a su alcance, se queda a veces un año entero sin ir a verla.
Ante todo, señora, París es París; es decir, una especie de torbellino donde se pierde la memoria de todas las cosas, en medio del ruido que provoca el mundo corriendo y la tierra girando. En París, yo ando como el mundo y como la tierra; corro y giro, sin contar que, cuando no giro ni corro, escribo. Pero entonces, señora, ocurre otra cosa: cuando escribo ya no estoy separado de usted más de lo que usted piensa, porque usted es una de esas raras personas para las que escribo, y es muy extraordinario que no me diga cuando acabo un capítulo del que estoy contento, o un libro que es bienvenido: Marie Nodier, ese espíritu raro y encantador, leerá esto; y me siento orgulloso, señora, porque espero que después de haber leído lo que acabo de escribir, tal vez yo crezca algunos centímetros en su pensamiento.
Volviendo a mi pensamiento, señora, esta noche he soñado, no me atrevo a decir que en usted, sino de usted, olvidando el oleaje que balanceaba un gigantesco navío que balanceaba un gigantesco navío a vapor que el gobierno me presta, y en el que doy hospitalidad a uno de sus amigos y a uno de sus admiradores, a Boulanger y a mi hijo, además de Giraud, Maquet, Chancel y Desbarolles, que figuran en el número de sus conocidos; me dormí, decía, sin pensar en nada, y como casi estoy en el país de Las mil y una noches, un genio me ha visitado y me ha hecho entrar en un sueño cuya reina era usted. El lugar a que me condujo, o más bien me llevó, señora, era mucho más que un palacio, era mucho más que un reino; era esa hermosa y excelente casa del Arsenal, en la época de su alegría y de su felicidad, cuando nuestro bienamado Charles hacía en ella los honores con toda la franqueza de la hospitalidad antigua, y nuestra muy respetada Marie con toda la gracia de la hospitalidad moderna.
Ah, créame, señora, que al escribir estas líneas acabo de dejar escapar un gran suspiro. Esa época fue para mí una época feliz. Su espíritu encantador se daba a todo el mundo, y a veces, me atrevo a decirlo, a mí más que a cualquier otro. Ya ve que es un sentimiento egoísta lo que me acerca a usted. Yo me llevaba algo de su adorable alegría, como el guijarro del poeta Saadi se llevaba una parte del perfume de la rosa.
¿Se acuerda del traje de arquero de Paul?¿Se acuerda de las zapatillas amarillas de Francisque Michel? ¿Se acuerda de mi hijo vestido de descargador? ¿Se acuerda del rincón donde estaba el piano y donde usted cantaba Lazzara, esa maravillosa melodía que usted me prometió y que, dicho sea sin reproches, nunca me ha dado?
Ya que apelo a sus recuerdos, vayamos más lejos todavía: ¿Se acuerda de Fontaney y Abed Johannot, esas dos figuras veladas que siempre permanecían tristes en medio de nuestras risas, porque hay en los hombres que deben morir jóvenes un vago presentimiento de la tumba? ¿Se acuerda de Taylor, sentado en un rincón, inmóvil, mudo y pensando en un nuevo viaje, durante el que poder enriquecer Francia con un cuadro español, un bajorrelieve griego o un obelisco egipcio? ¿Se acuerda de Vigny, que en esa época tal vez dudaba de su transfiguración y todavía se dignaba mezclarse en la multitud de los humanos? ¿Se acuerda de Lamartine, de pie delante de la chimenea, y dejando rodar hasta los pies de usted la armonía de sus hermosos versos? ¿Se acuerda de Hugo mirándole y escuchando como Eteocles debía mirar y escuchar a Polinices, el único entre nosotros con la sonrisa de la igualdad en los labios, mientras la señora Hugo, jugando con sus hermosos cabellos, estaba a medias recostada sobre el canapé, como fatigada por la parte de gloria que le tocaba?
Luego, en medio de todo esto, su madre, tan sencilla, tan buena, tan dulce; su tía, la señora de Tercy, tan ingeniosa y tan acogedora; Dauzats, tan fantástico, tan hablador, tan dicharachero; Barye, tan aislado en medio del ruido que su pensamiento siempre parece enviado por su cuerpo a la búsqueda de una de las siete maravillas del mundo; Boulanger, hoy tan melancólico, mañana tan jovial, siempre tan gran pintor, siempre tan gran poeta, siempre tan buen amigo en su alegría como en su tristeza; luego, por último, esa niñita que yo recogía en el hueco de mis brazos y que ofrecía como una estatuilla de Barre o de Pradier, ¡Oh , Dios mío, ¿qué ha sido de todo esto, señora?
El señor ha soplado sobre la clave de bóveda, y el edificio mágico se ha desmoronado, y los que lo poblaban han huido, y todo está desierto en ese mismo lugar donde antes todo estaba vivo, abierto, floreciente.
Fontaney y A~ed Johannot están muertos, Taylor ha renunciado a los viajes, De Vigny se ha vuelto invisible, Lamartine es diputado, Hugo par de Francia, y Boulanger, mi hijo y yo estamos en Cartago, donde la veo a usted, señora, al soltar ese gran suspiro de que le hablaba hace un momento, y que a pesar del viento que arrastra como una nube la humareda moviente de nuestro navío, no volverá a atrapar nunca esos queridos recuerdos que el tiempo de alas sombrías arrastra silenciosamente en la bruma grisácea del pasado.
¡Oh, primavera, juventud del año! ¡Oh, juventud, primavera de la vida!
Pues bien, ése es el mundo desvanecido que un sueño me ha devuelto, esta noche, tan brillante, tan visible, pero al mismo tiempo, ¡ay f, tan impalpable como esos átomos que bailan en medio del rayo de sol infiltrado en una cámara sombría por la abertura de una contraventana entreabierta.
Y ahora, señora, ¿verdad que ya no se asombra usted de esta carta? El presente zozobraría sin cesar si no fuera mantenido en equilibrio por el peso de la esperanza y el contrapeso de los recuerdos, y por suerte o por desgracia tal vez, yo soy de aquellos en quienes los recuerdos prevalecen sobre las esperanzas.
Ahora hablemos de otra cosa; porque está permitido ser triste, pero a condición de no entristecer a los demás. ¿Qué hace mi amigo Boniface?¡Ay , hace ocho o diez días visité una ciudad que le valdrá muchos castigos cuando encuentre su nombre en el libro de ese
maldito usurero que se llama Salustio. Esa ciudad es Constantina, la antigua Cirta, maravilla construida en lo alto de una roca, sin duda por una raza de animales fantásticos con alas de águila y manos de hombre, como Herodoto y Levaillent, esos dos grandes viajeros, la vieron.
Luego, pasamos un poco a Utica, y mucho a Bicerta. En esta última ciudad, Giraud ha hecho el retrato de un notario turco, y Boulanger de su pasante. Se los envío, señora, a fin de que pueda compararlos con los notarios y los pasantes de París. Dudo mucho que sea ventajosa para estos últimos.
En cuanto a mí, me caí al agua cazando flamencos y cisnes, accidente que, en el Sena, probablemente helado en este momento, habría podido tener molestas consecuencias, pero que, en el lago de Catón, no ha tenido más inconveniente que hacerme tomar un baño completamente vestido, y esto para gran asombro de Alexandre, de Giraud y del gobernador de la ciudad, que desde lo alto de una terraza seguían nuestra barca con la mirada, y que no podían comprender un suceso que atribuían a un acto de mi fantasía y que no era otra cosa que la pérdida de mi centro de gravedad.
Me tiré como los cormoranes de que hace poco le hablaba, señora; como ellos desaparecí, como ellos volví a la superficie; aunque, a diferencia de ello, no traje un pez en el pico.
A los cinco minutos ya no pensaba en el lance, y estaba seco como el señor Valéry: fíjese cuál habrá sido la complacencia del sol al acariciarme.
Querría, señora, doquiera esté usted, llevar un rayo de este hermoso sol, aunque no fuera más que para hacer brotar en su ventana una planta de myosotis. Adiós, señora, perdóneme esta larga carta; no estoy acostumbrado a hacerlas, y como el niño que se defendía de haber hecho el mundo, le prometo que no volveré a hacerlo; pero, también, ¿por qué el conserje del cielo se ha dejado abierta esa puerta de marfil por la que salen los sueños dorados?
Reciba, señora, el homenaje de mis sentimientos más respetuosos.
ALEXANDRE DUMAS. Un cordial apretón de manos para Jules.
Y ahora, a qué viene esta carta completamente íntima? Para contar a mis lectores la historia de la mujer del collar de terciopelo, tenía que abrir las puertas del Arsenal, es decir, de la morada de Charles Nodier.
Y ahora que esa puerta me ha sido abierta por la mano de su hija, y que, por consiguiente, estamos seguros de ser bien recibidos, «quien me ame que me siga».
En uno de los extremos de París que continúa al muelle Célestins, adosado a la calle Morland, y dominando el río, se alza un gran edificio sombrío y triste de aspecto llamado el Arsenal.

Taller sobre prevención en farmacodependencia

TALLER SOBRE PREVENCIÓN EN FARMACODEPENDENCIA

PROGRAMA

1. PRESENTACIÓN PERSONAL

PLAN DE TRABAJO : Explicación de la actividad a realizar, distribución de tiempo.

OBJETIVO GENERAL : Centrar la posición del grupo frente a problemática de la farmacodependencia partiendo de la ubicación de cada integrante en su situación particular : entorno social, familiar, escolar para realizar un planteamiento de alternativas de solución y un compromiso en torno a esta problemática.

2. SONDEO : Preguntas que apunten a evaluar el conocimiento que se tiene sobre el tema.

? ¿Qué entiende cada uno de ustedes por prevención ?
? ¿Qué entiende cada uno de ustedes por fármaco ?
? ¿Qué entiende cada uno de ustedes por dependencia ?
? ¿Qué entiende cada uno de ustedes por farmacodependencia ?
? ¿Qué es un factor de riesgo ?

3. MARCO TEÓRICO

PREVENCIÓN

?ES MEJOR HACER ALGO AHORA ANTES DE QUE EL PROBLEMA APAREZCA?.

La prevención es un conjunto de acciones que tiene como objetivo fundamental el mejoramiento de la persona.

Todo trabajo preventivo tiene dos aspectos, siendo uno específico y otro general. El aspecto de la prevención específica es lo que queremos conseguir de forma efectiva y directa, por ejemplo, prevenir la droga, deshidratación, poliomielitis,  sarampión, etc. El aspecto de la prevención en general es el conjunto de técnicas de concienciación, movilización y participación comunitaria y social, difusión de comunicación e información de interés social que sirve de base y estructura para cualquier clase de prevención específica.

Al realizar prevención a cualquier problema específico, estamos auxiliando o preparando el camino para la ejecución de prevención de otros problemas.

Cualquier trabajo de prevención implicará siempre el crecimiento y desarrollo del ser humano.

Así pues, al hacer prevención a las drogas estamos realizando o auxiliando la prevención de los problemas de sexualidad, delincuencia, problemas físicos y mentales.

LA PREVENCIÓN DEBE HACERSE EN LA PRÁCTICA COTIDIANA. NO HAY EXPERTOS, ES UNA PRODUCCIÓN COLECTIVA.

¿QUÉ ES UN FÁRMACO ? 

Se entiende por fármaco o droga toda sustancia que, introducida en el organismo vivo, puede modificar una o más funciones.

DEPENDENCIA PSÍQUICA 

Estado en el que un fármaco produce una sensación de satisfacción y un impulso psíquico que lleva a tomar periódicamente el fármaco para experimentar placer o para evitar un malestar.

DEPENDENCIA FÍSICA   

Estado de adaptación que se manifiesta por la aparición de intensos trastornos físicos cuando se interrumpe la toma de un fármaco. Estos trastornos, es decir el síndrome de interrupción o abstinencia se manifiesta en forma de un conjunto de síntomas y signos de naturaleza psíquica y física que son característicos de cada tipo de fármaco.

TOLERANCIA 

Es la necesidad de aumentar progresivamente la dosis de la droga para obtener la misma acción.

FARMACODEPENDENCIA 

Estado psíquico y a veces físico causado  por la interacción entre un organismo vivo y fármaco, la farmacodependencia se caracteriza por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones que incluyen siempre un impulso irreprimible a tomar el fármaco en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos y a veces para evitar el malestar producido por la privación. La dependencia puede ir acompañada o no de la tolerancia.

FACTOR DE RIESGO   

Circunstancia o evento de naturaleza biológica, psicológica o social cuya presencia o ausencia modifica la probabilidad de que se presente un problema.

Los problemas de salud no corresponden a una sola causa. Éstos se producen por la combinación de la multiplicidad de factores de riesgo de diferente índole.

La distribución de los factores de riesgo en la población explica por que unos individuos son farmacodependientes y otros no.

La prevención implica que se actúe sobre los factores de riesgo modificándolos.

Hay dos formas de saber si una situación determinada es un factor de riesgo.

Estableciendo una asociación del factor de riesgo con el problema. Observando en la experiencia, si la presencia de un factor de riesgo precipita la enfermedad.

Por ejemplo : 

COMERCIO DE ALCOHOL Y OTRAS DROGAS —————————————–EL DESEMPLEO
NARCOTRÁFICO  FUENTE DE INGRESOS ———————————DESARRAIGO CULTURAL

Éstos dos factores relacionados con la estructura económica hacen que se de la existencia de nuevos valores en la sociedad : Agresividad, individualismo, etc.

Otro ejemplo, que tiene que ver con los factores de riesgo relacionado con las características individuales :

INCAPACIDAD DE EXPRESAR    ————————————————-CONSUMO HABITUAL DE
SENTIMIENTOS EN FORMA ADECUADA                                              CIGARRILLO Y/O LICOR

A nivel de la familia, las dificultades de comunicación, la falta de figura masculina, autoritarismo y castigo, padres consumidores de alcohol y otras sustancias, sobreprotección, rechazo, automedicación en la familia.

4. ACTIVIDAD : LECTURA DE CASO ?EMPECÉ CON LA MARIHUANA?

Reunir a los integrantes en subgrupos para la realización de la lectura. (Entregar una copia por grupo). Posteriormente se planteará un cuestionario que contiene preguntas generales que pueden relacionarse con la lectura, para ser discutidas finalmente en la plenaria general.

? ¿Qué haríamos para ayudar a una persona que tiene dificultades con las drogas ?
? ¿Qué sentimos y que pensamos cuando leímos el caso ?
? ¿Qué reflexión podemos extraer de la lectura realizada ?

EMPECÉ CON LA MARIHUANA

?Mis primeras experiencias con las drogas, igual que les ocurre a la mayoría de los adictos que pasan por los centros de tratamiento, fue con la marihuana. Cuando la usé por primera vez estaba acompañado de una hermana. Recuerdo que fue una noche del cual me tuvieron que sacar reventado de la risa en pleno aguacero.

Pero la segunda vez, la cosa no me pareció tan simpática y la que creí que sería una noche fantástica terminó en un centro policlínico.

Todo el día había pensado en lo divertido que sería aquello. Escogí el mejor libro de Kafka, compré marihuana y esperé que llegara la noche. Entonces empecé el ritual : me puse la piyama, doblé muy bien la sobrecama, preparé el cigarrillo, cogí el libro, me metí debajo de las cobijas, me di unas cuantas fumadas y comencé a leer.

Al cabo de un rato me di cuenta que no podía avanzar en la lectura y mis ojos y mi mente se quedaron patinando en un párrafo del texto en el cual se cuestionaba el sentido de la existencia del hombre. Intenté seguir pero fue imposible.

Cerré la obra y quise poner mi mente en blanco, pero los pensamientos empezaron a acelerarse y las imágenes se sucedían unas tras otras. Me tapé con la almohada, di mil vueltas en la cama y cada vez me sentía peor. Pensé en salir a la calle, pero recordé que la puerta ya estaba cerrada con llave y yo había perdido las mías, lo que implicaba despertar a alguien que ya estaba dormido.

Entonces empecé a pasearme por el cuarto y me cogió una claustrofobia espantosa. La habitación se me hacía cada vez más pequeña y decidí que la única salida era llamar a mi hermana que estaba en el piso de arriba. Bajó y quise contarle lo que me pasaba, pero ella, además de escucharme, no sabía que hacer. Me tomaba el pulso, me daba palmaditas en el hombro y mi cabeza seguía dando vueltas hasta que por allá apareció mi mamá preguntando que era lo que pasaba.

Aquello fue peor, se me desencadenó una cuestión religiosa con la presencia de mi mamá, no se si fue que ella invocó al sagrado corazón de Jesús o que paso, en todo caso toda la historia de mi vida se me vino a la mente y empecé a recordar las historias de los muertos que escuchábamos en la infancia.

Se me bajo la presión y mi hermana decidió que habría que llamar a un médico vecino. Pero mi mamá se opuso : ¿Qué le vamos a decir, que su hijo había fumado marihuana y se estaba enloqueciendo ?. ¡Ni riesgos!. Entonces se formó un verdadero caos, vino la discusión, se aceleró mi angustia y todo aquello terminó en policlínica, donde los médicos tuvieron que aplicarme un calmante.

Ahora que soy adicto rehabilitado en una comunidad terapéutica, después de haber pasado muchos años de la vida en la droga, me doy cuenta de que la mayoría de los jóvenes empiezan su adicción en la marihuana como lo hice yo. No es frecuente encontrar reportes tan dramáticos como el de mi primer encuentro con ésta droga pero son espantosamente angustiosos los casos que se desencadenan después, cuando esta hierba abre las puertas a un mundo de descalabros.

Es todo caso, si bien la marihuana no produce los terribles efectos del bazuco o la heroína, de ninguna manera puede negarse el poder nefasto de ésta droga por el daño ético y social que sufre quién la usa.

Todos sabemos que es común en el farmacodependiente la presencia de estragos psíquicos y sociales como el deterioro de su voluntad, la orientación de su conducta hacia la inmoralidad y la antisociabilidad en general?.

5. ACTIVIDAD : REALIZACIÓN DE UNA SÁBANA DE MENSAJES PREVENTIVOS

Se realiza una especie de sábana con mensajes preventivos creados por los alumnos y se expone en un lugar visible del colegio.

6. CUESTIONARIO

? ¿Quiénes cree usted son los más afectados por el problema de las drogas ?
? ¿Cuáles consideran son las drogas de más abuso ?
? ¿Qué acciones de han adelantado para enfrentar el problema ?
? ¿Qué programas de prevención conoces ?
? ¿Cuáles consideran son las principales causas sociales, psicológicas, familiares de la farmacodependencia ?
? Enumere por los menos dos consecuencias que aparecen por el consumo de drogas a nivel familiar, social, físico y psicológico
? ¿Considera usted que la influencia que ejerce una persona sobre otra puede llevar al consumo de droga ?. ¿Porqué ?. ¿Qué alternativa de solución  sugiere para éste factor ?

7. ACTIVIDAD INDIVIDUAL : REALIZAR UN ESCRITO DEL TEMA

Se realizará de forma individual un escrito acerca de la prevención en farmacodependencia de tipo reflexivo para evaluar los resultados obtenidos con el trabajo.

CRONOGRAMA

MARZO 27 / 2000

1. PRESENTACIÓN PERSONAL
2. SONDEO
3. MARCO TEÓRICO

ABRIL 24 / 2000
4. LECTURA DE CASO

MAYO 8 / 2000
5. REALIZACIÓN DE SÁBANA DE MENSAJES PREVENTIVOS

MAYO 22 / 2000
6. CUESTIONARIO
7. ACTIVIDAD INDIVIDUAL : ESCRITO

Taller sobre el perdón

EL PERDÓN

Para comprender en realidad el significado del perdón es necesario tener claridad sobre tres aspectos fundamentales :

1. ¿Qué no es el perdón ?
2. ¿Qué emoción se esconde en las actitudes de resentimiento ?
3. ¿Cuáles son las ganancias secundarias ?

Pasaremos a detallar cada uno de ellos

? Perdonar no significa justificar comportamientos inaceptables.
? No es hacer como que todo va bien cuando sientes que no es así.
? No es adoptar una actitud de superioridad o farisea.
? No significa que debas cambiar tu comportamiento.
? No implica que te comuniques verbal y directamente con la persona a la que has perdonado.

Generalmente detrás del  ?resentimiento – odio? se encuentran subterráneas dos o mas de las emociones básicas (ira, tristeza, miedo). Las dificultades para reconocerlas suelen hallarse en experiencias tempranas que en ocasiones no se recuerdan, pero siguen influyendo en las relaciones actuales, generando ciclos estables de comportamiento.

En ocasiones el medio familiar no permitió la sana expresión, por ejemplo, del miedo o la ira por lo que aprendemos a estar resentidos, recogiendo momentos de dolor, actuando de forma negativa y estableciendo juicios a priori sobre los comportamientos de los demás.

Un niño que necesita de la aprobación de otro para sobrevivir, generalmente padre y madre, comienza a estructurar el mundo a partir de la percepción de éste. Si le quitaban un juguete y no tenía derecho a manifestar la rabia porque eso es feo, por que los niños bonitos no son groseros, etc. ; decide aislarse, llorar y ver negativamente el mundo, generalizando estos comportamientos y provocando en muchos casos dificultades en el estado de ánimo. Es por éstas razones que se hace necesario reconocer la emoción básica, aceptarla, entender la funcionalidad de la estrategia utilizada, darse cuenta de que en la actualidad ya no tienen el mismo valor y cambiar los mecanismos empleados, especialmente por medio de la comunicación.

Algunas de las ganancias secundarias que obtenemos mediante el resentimiento son :

? Permaneces resentido por que eso te da la sensación de tener más poder y dominio.
? Usas el resentimiento a modo de impulso y combustible para conseguir que se hagan las cosas.
? Lo utilizas para controlar a los demás.
? Lo utilizas para evitar la comunicación.
? Lo utilizas para sentirte a salvo, te parece que te sirve de protección.
? Lo usas como una forma de afirmar que tienes razón.
? Lo utilizas para hacer que los demás se sientan culpables.
? Lo utilizas para evitar emociones que encubre.
? Lo utilizas para aferrarte a una relación.
? Lo utilizas para mantenerte en el papel de víctima.
? Continuas sintiendo rencor para no responsabilizarte de lo que sucede actualmente en tu vida o de lo que sientes.

NOTA : Apuntes tomados del texto ?Perdonar? de Robin Casarjin.

OBJETIVOS

? GENERAL :

Facilitar a  los participantes del taller una visión teórica y práctica sobre el perdón.

? ESPECÍFICOS :

? Diferenciar las causa que conducen a las personas a entrar en ?resentimiento? y comprender su funcionalidad.
? Presentar elementos teóricos fundamentados en que no es el perdón.
? Exponer las fichas de reflexión.
? Proponer ejercicios relacionados con el perdón a si mismos y a los demás.

METODOLOGÍA

Taller reflexivo ( preferiblemente un grupo que no exceda de 10 personas).

ACTIVIDADES

?   Ejercicio de la lectura previa acerca del perdón (Anexo No. 1).
?   Ejercicio de relajación (la que usted considere más indicada).
?   Pauta de reflexión (Anexo No. 2).
?   Ejercicio del perdón escogiendo a una persona en particular (Anexo No. 3 ó 4).
?   Retroalimentación.

ANEXO No. 1

PERDONAR

?… Perdonarnos a nosotros mismos consiste en parte en ir más allá de los juicios y las percepciones que nos limitan y nos encierran en la inseguridad… sólo requiere un cambio de percepción, otra manera de considerar a las personas y circunstancias que creemos que nos han causado dolor y problemas?.

?… El perdón es una decisión, la de ver más allá de los límites de la personalidad de otras personas, de sus miedos, idiosincrasia, neurosis y errores, la decisión de ver una esencia pura, no condicionada por historias personales, que tiene una capacidad ilimitada y siempre es digna de respeto y amor, es una actitud que supone estar dispuesto a aceptar la responsabilidad de las propias percepciones, comprendiendo que son opciones, no ?hechos subjetivos?.

ANEXO No. 2

REFLEXIÓN

Haz una pausa de unos pocos minutos y piensa en alguna ocasión en que te hayas enfadado… ¿Cómo te sentías ?. O si en esos momentos la cólera te invade, toma conciencia de como te sientes… Ahora, respira hondo y adéntrate en tus sentimientos… ¿Qué ves bajo tu rabia ? …¿Ves miedo, tristeza, inseguridad, desamparo, impotencia, sientes que te han herido o abandonado ?… Mira aún más profundamente. Bajo ese miedo, esa frustración y/o esa tristeza ¿Hay un ruego a alguien de que te preste atención, de que te escuche ?, ¿Hay una petición consciente o inconsciente, de respeto, reconocimiento, interés o amor ?.

ANEXO No. 3

NOTA : Trabajar con el padre y/o la madre.

REFLEXIÓN

Piensa algo que deseas recibir de tu madre, por ejemplo : amor, aceptación, aprobación, afecto…  Imagínate que estás con ella… Acuérdate de respirar. Ahora dile que deseas que te dé… ?Mamá (o como quieras que la llames), lo que deseo de ti es… ?. Haz una lista de todo lo que necesitas hasta sentir que ya no queda más… Respira hondo, después dile : ?Mamá, ya no te hago responsable de darme… (lo que sea que hayas puesto en la lista)?.

Ahora imagínate que estás con tu padre y repite el ejercicio con él.