Respaldo de material de tanatología

LA MUERTE DE SU HERMANO LA DESPERTÓ A LA VIDA:

LA MUERTE DE SU HERMANO LA DESPERTÓ A LA VIDA: Su inspiradora lucha contra un terrible cáncer le enseñó el valor de la vida y del amor http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/news/fullstory_47853.html

Jueves, 12 de abril, 2007 MIÉRCOLES 11 de abril (HealthDay News/HispaniCare) — Steven, un hermano de Andrea Kott, murió en 2004 después de una batalla de 16 años contra una poca común forma de cáncer. Su muerte no fue “buena”. Le salían tumores de todos lados del cuerpo, sufría un dolor constante, no podía beber ni comer, y hacía mucho había tenido que renunciar a su pasión, la enseñanza. “Pero aún entonces, discapacitado y atormentado, Steven se aferró a la vida. Y yo, la reportera de salud que se especializaba en la atención del final de la vida y el movimiento del derecho a la muerte, no podía comprender por qué”, escribe Kott en un artículo de opinión publicado en la edición del 11 de abril del Journal of the AMERICAN MEDICAL ASSOCIATION.

Para Kott, el viaje de Steven de la vida a la muerte fue un viaje paralelo igual de significativo. “Al principio lo vi con arrogancia. Había estado escribiendo sobre la muerte y la agonía y me preguntaba por qué alguien querría seguir”, recuerda durante una entrevista. “Cuando el desenlace se acercaba, comencé a cambiar de opinión. No podía soportar que no estuviera en el mundo nunca más. Nunca se me ocurrió (antes) que el sufrimiento brindaba una riqueza y un valor adicional, que una persona sigue siendo la misma, que la relación con esa persona y las personas que la aman sigue siendo igual. Aún siguen ahí”. Steven, quien vivía en Kent, Connecticut, tenía 44 años en 1988 cuando le diagnosticaron un cordoma, un tumor poco común que usualmente se origina en la espina dorsal pero que eventualmente se irradia a otros huesos por el cuerpo. Los médicos extirparon el tumor original junto con su cóccix y los nervios que controlaban la función de los intestinos y la vejiga, y la función sexual. “Si me hubieran preguntado a los 20, cuando estaba sano, qué elegiría, la muerte o una vida sin poder hacer el amor de manera tradicional, probablemente hubiera dicho que la muerte”, le dijo Steven a Andrea unos pocos meses antes de su muerte.

AL FINAL, ELIGIÓ LA VIDA, COMO HACEN MUCHOS. “La gente vive su enfermedad de tantas formas distintas, pero esta historia no tiene nada poco familiar”, afirmó el Dr. Michael Fisch, director médico del Programa comunitario de oncología clínica del Centro contra el cáncer M.D. Anderson de la Universidad de Texas en Houston. “Luchaba por vivir y aferrarse a las cosas que valoraba en medio de circunstancias muy difíciles”. A los 50, Steven, profesor universitario de literatura, comenzó a tocar el violín, un sueño de toda su vida, estudio con una clase de chicos de quinto grado en una escuela primaria. Volvió a dar clases, hizo una segunda luna de miel con su esposa en las Islas Caimán y se ganó una beca Fullbright para dar clases en Inglaterra. Tuvo cinco años de IRM limpios antes de que el cáncer volviera, esta vez en su clavícula, lo que le puso fin a su naciente carrera con el violín. “No es que esta enfermedad amenace la vida”, dijo en un momento. “Lo que amenaza es el estilo de vida”.

Pero, con el tiempo, los tumores se apoderaron de todo. “Desde ese entonces, cada examen identificaba nuevos tumores, alrededor de sus costillas, otros que estrangulaban su nervio ciático y otros que penetraban las membranas alrededor de su cerebro”, escribe Kott, quien vive en Sleepy Hollow, Nueva York. “Crecían dentro de su cuerpo y crecían hasta salir al exterior. Uno se envolvió en sus cuerdas locales y hacía que pareciera que se había tragado una pelota de tenis”. Aún así, Steven continuó con la enseñanza, ocultando sus tumores bajo suéteres grandes y usando un micrófono “igual que Madonna” después de que el cirujano extirpó sus cuerdas vocales. Hacia el final de su vida, los tumores lo obligaron a caminar doblado en un ángulo de 45 grados, apoyado sobre un andador. Cuando se acercaba el final de la lucha de su hermano, Kott deseaba que se aferrara a la vida, pero también que dejara de luchar. “El equilibrio entre la vida y la muerte es muy delicado y el sufrimiento también importa”, señaló Kott.

“La moraleja es que se trata del sufrimiento del paciente, no de las personas que lo rodean”. “Tomar posturas es muy fácil cuando la muerte es algo abstracto”, continuó. “Cuando la muerte te mira a la cara, no se puede saber, no se sabe. Steven me lo enseñó. Me enseñó que no se puede saber qué va a pasar de un minuto al próximo”.

La Experiencia de Muerte Clínica de Mellen-

La Experiencia de Muerte Clínica de Mellen-Thomas Benedict Mellen

Thomas Benedict es un artista que sobrevivió a una experiencia de muerte clínica en 1982. Estuvo muerto por más de una hora y media. Durante ese tiempo salió de su cuerpo y entró en la luz. Su curiosidad acerca del universo hizo que fuera llevado muy lejos hacia las remotas profundidades de la existencia e incluso más allá, hacia el vacío energético de la nada, allende el Big Bang. El eminente investigador de estos fenómenos, el Dr. Kenneth Ring, ha expresado, “Su historia es una de las más notables que he encontrado en mi extensa investigación de las experiencias de muerte clínica.” Habla Mellen-Thomas Benedict En 1982 fallecí de un cáncer terminal. Mi condición era no operable. Elegí no recibir quimioterapia. Se me informó que me quedarían de seis a ocho meses de vida. Antes de esta época, me había ido sintiendo gradualmente más desesperanzado frente a la crisis nuclear, la crisis ecológica y cosas así. Llegué a sentir que la naturaleza había cometido un error – que probablemente nosotros éramos un organismo canceroso en el planeta. Y eso fue lo que finalmente me mató. Antes de mi experiencia de muerte clínica, probé todo tipo de métodos curativos alternativos. Ninguno ayudó. De modo que determiné que se trataba de un asunto entre yo y Dios. Nunca había realmente considerado a Dios, ni practicaba algún tipo de espiritualidad, Mas la muerte que se me aproximaba me lanzó a una búsqueda de más información acerca de la espiritualidad y las sanaciones alternativas.

Leí acerca de varias religiones y filosofías. Ellas me dieron la esperanza en cuanto a que había algo al otro lado. No contaba con un seguro médico, de modo que los ahorros de mi vida se diluyeron en un montón de exámenes. No queriendo arrastrar a mi familia, decidí manejarlo todo por mi cuenta. Terminé en un hospicio y fui bendecido con un ángel que se hizo cargo y cuidaba de mí en el hospicio, a quien llamaré “Anne”. Ella se quedó junto a mí durante todo lo que había de seguir. Entrando a la Luz Desperté cerca de las 04:30 am y supe que había llegado el momento – iba a morir. Llamé a algunos amigos y me despedí de ellos. Desperté a Anne y le hice prometer que mi cadáver iba a permanecer tal cual, por seis horas, porque había leído que suceden toda clase de cosas interesantes cuando uno muere. Y me volví a dormir. La siguiente cosa que recuerdo, es que estaba plenamente consciente y de pie. No obstante, mi cuerpo yacía en la cama. Me parecía estar rodeado de oscuridad, sin embargo podía ver cada cuarto de la casa, y el techo, e incluso bajo la casa. Brilló una Luz. Me volví hacia ella y percibí su similitud con lo que otros han descrito en las experiencias de muerte clínica. Era magnífica y tangible y fascinante. Quería ir hacia esa Luz igual como querría ir hacia los brazos de mi madre o padre ideales. Cuando avancé hacia la Luz, supe que si entraba en Ella, sería la muerte. De modo que dije / sentí, “Por favor, espera. Me gustaría hablar contigo antes de seguir.” Toda la experiencia se detuvo. Descubrí que estaba en control de la experiencia. Mi pedido fue aceptado. Tuve una conversación con la Luz. Esta es la mejor manera en que puedo decribirlo. La Luz se transformó en diferentes figuras, como Jesús, Buda, Krishna, imágenes arquetípicas y signos. Pregunté en una especie de telepatía, “¿Qué es lo que está pasando aquí?”

La información transmitida fue que nuestras creencias configuran la clase de retrospección que recibimos. Si uno fuera un budista, un católico o un fundamentalista, recibirá una retroalimentación de las imágenes que le sean familiares. Tomé conciencia de una matriz de Sí Mismo Superior, un canal hacia la Fuente. Todos tenemos un Sí Mismo Superior o una parte supra-anímica de nuestro ser, un conducto. Todos los Sí Mismos Superiores están conectados como un ser – todos los seres humanos están conectados como un solo ser. Fue la cosa más bella que jamás hubiera visto. Era algo así como el amor que uno siempre anhelara, y era la clase de amor que cura, sana, regenera. Estuve listo para irme en ese instante. Dije, “Estoy listo, tómame”. Entonces la Luz se transformó en lo más hermoso que pudiera imaginar – un mandala de almas humanas en este planeta… pude ver que éramos las más bellas creaciones… elegantes, exóticas… todo. No puedo encontrar palabras para expresar como, en un instante, cambió mi opinión de los seres humanos. Dije / pensé / sentí, “¡Oh Dios, no me había dado cuenta!” Quedé asombrado al ver que no había maldad en ningún alma. Las gentes pueden hacer cosas terribles debido a la ignorancia o a carencias, pero ningún alma es mala. “Lo que la gente busca – lo que la sustenta – es amor”, me dijo la Luz… “Lo que distorsiona a las gentes es la falta de amor.” Las revelaciones siguieron y siguieron. Pregunté, “¿Significa esto que el género humano será salvado?” Como estruendo de trompetas que diseminó una lluvia de espirales luminosas, la Luz “habló” diciendo, “Te salvas, sanas y redimes tu mismo. Siempre lo has hecho y siempre lo harás. Fuiste creado con el poder para hacerlo desde antes del principio del mundo.” En este instante me dí cuenta que ya había sido salvado. Se lo agradecí a la Luz de Dios con todo mi corazón. Lo mejor que pude expresar, fue, “Oh Dios amado, Universo amado, Gran Sí Mismo amado, yo amo mi Vida”. La Luz pareció inhalarme más profundamente, absorbiéndome. Entré a otro ámbito más profundo que el último y percibí una enorme corriente de Luz, vasta, rebosante, honda. Pregunté qué era, La Luz respondió, “Este es el Río de la Vida. Bebe de esta agua-maná hasta saciarte.” Bebí extático.

El Vacío de la Nada Repentínamente pareció como si fuera propulsado velozmente lejos del planeta, sobre este Río de Vida. Ví como la Tierra pasaba volando. El sistema solar pasó como una exhalación y desapareció. Volé por el centro de la galaxia, absorbiendo conocimiento a medida que avanzaba. Aprendí que esta galaxia – y el Universo entero – está rebosante de muchas diferentes variedades de vida. Ví muchos mundos. No estamos solos en este Universo. Parecía como si todas las creaciones en el Universo me pasaran veloces y desaparecieran como puntitos de Luz. Entonces apareció una segunda Luz. Cuando entré en Ella, pude percibir para siempre, allende el infinito. Me encontraba en el Vacío, la pre-Creación, el principio del Tiempo, la primera Palabra o vibración. Descansé en el Ojo de la Creación y parecía que tocaba el Rostro de Dios. No era un sentimiento religioso. Simplemente yo era Uno con la Vida y la Conciencia Absolutas. Seguí en el río directamente hacia el centro de la Luz. Me sentí envuelto por la Luz cuando me inhalaba nuevamente con su aliento. Y era obvia la verdad que no existía la muerte; que nada nace y nada muere; que somos seres inmortales, partes de un sistema viviente natural que se recicla interminablemente a sí mismo. Me tomaría años asimilar la experiencia del Vacío. Era menos que nada y, sin embargo, mayor que cualquier cosa. La Creación es Dios explorando al Sí Mismo de Dios por todos los modos imaginables. A través de cada cabello de sus cabezas, a través de cada hoja de cada árbol, a través de cada átomo. Dios explora el Sí Mismo de Dios. Lo ví todo como el Sí Mismo de todos. Dios está aquí. De eso es lo que todo se trata. Todo está hecho de luz; todo está vivo. La Luz del Amor Nunca se me dijo que había de volver. Simplemente supe que lo haría. No era sino natural después de lo que había visto.

Cuando comencé mi retorno al ciclo vital, nunca pasó por mi mente, ni se me dijo que volvería al mismo cuerpo. No importaba. Sentía una total confianza en la Luz y en el proceso de la Vida. Cuando el río se fundía con la gran Luz, pedí no olvidar nunca las revelaciones y los sentimientos de lo que había aprendido al otro lado. Pensé de nuevo en mí como un humano y me sentí feliz de serlo. De modo que ser la parte humana de Dios… esta es la más fantástica bendición. Es una bendición que sobrepasa la más loca imaginación de lo que una bendición pudiera ser. Para todos y cada uno de nosotros el ser la parte humana de esta experiencia es algo pasmoso y magnífico. Cada uno de nosotros, sin importar en dónde esté, desafortunado o no, es una bendición para el planeta, justo ahí en donde se encuentre. De modo que pasé por el proceso de la reencarnación, esperando ser un bebé en alguna parte. ……… Mas reencarné de vuelta en este cuerpo. Me sentí tan sorprendido cuando abrí los ojos, de estar de vuelta en este cuerpo, de vuelta en mi habitación con alguien que me miraba y lloraba desconsoladamente. Era Anne, mi enfermera del hospicio. Me había encontrado muerto media hora antes. Había repetado mi deseo de dejar tranquilo mi cuerpo recién fallecido. Ella puede verificar que estaba muerto realmente. No se trató de una muerte clínica. Creo que, probablemente, experimenté la muerte misma por al menos una hora y media. Cuando desperté ví la luz afuera, confundido, intenté levantarme e ir hacia ella, mas me caí de la cama. Anne oyó el golpe y llegó corriendo, para encontrarme en el suelo. Cuando me recuperé, me sentía sorprendido y admirado por lo que había sucedido. En un comienzo no recordaba la experiencia. Una y otra vez me desentendía de este mundo y preguntaba “¿Estoy vivo?” Este mundo me parecía más ser un sueño que el otro. A los tres días me sentía normal de nuevo, más lúcido aunque muy diferente a lo que era antes. Los recuerdos del viaje volvieron más tarde. Mas, desde mi retorno no podía encontrar nada malo en ningún ser humano que conociera. Antes de mi muerte yo era crítico, creyendo que las gentes eran realmente estúpidas. Todos salvo yo.

Tres meses más tarde, un amigo me dijo que debía hacerme examinar el cáncer. De modo que me hicieron todos los chequeos y exploraciones acostumbradas. Me sentía sano. Recuerdo aún al doctor mirando los exámenes de ‘antes’ y ‘después’. Dijo, “No puedo encontrar signo alguno de cáncer ahora”. “¿Un milagro?” pregunté. “No”, me dijo, “Estas cosas suceden – una remisión espontánea”. No parecía estar muy impresionado. Pero yo sí estaba impresionado… Yo sabía que era un milagro. Lecciones aprendidas Le pregunté a Dios, “¿Cuál es la mejor religión en el planeta? ¿Cuál es correcta?” Dios dijo con inmenso amor, “No importa”. Qué gracia tan increíble. No importa de qué religión seamos. Las religiones vienen y van. Cambian. El Budismo no ha estado aquí desde siempre, el Catolicismo no ha estado aquí desde siempre, y todas son acerca de hacerse más iluminado. Más luz está llegando a los sistemas ahora. Muchos se resistirán y lucharán por ello, una religión contra la otra, creyendo que sólo ellas tienen la razón. Cuando Dios dijo, “No importa”, entendí que nos atañe a nosotros darle importancia, porque nosotros somos los seres a quienes interesa. A la Fuente no le importa si uno es Protestante, Budista o Judío. Cada uno es un reflejo, una faceta del todo.

Quisiera que todas las religiones se dieran cuenta de esto y que se respetaran entre ellas. Las religiones separadas no son la finalidad, sino el vivir y dejar vivir. Cada una tiene una visión diferente y todas se suman para el panorama mayor. Me fui al otro lado con una cantidad de temores acerca de los desechos tóxcos, los misiles nucleares, la explosión demográfica, las florestas de lluvia. Volví amando cada problema en particular. Amo los desechos nucleares. Amo la nube en forma de hongo; este es el más sagrado mandala que hemos manifestado a la fecha, como un arquetipo. Más que ninguna religión o filosofía sobre la Tierra, esa terrible, maravillosa nube nos llevó a todos, de repente, a unirnos en un nuevo nivel de conciencia. Sabiendo que, tal vez, podamos hacer explosar al planeta cincuenta veces, o quinientas veces, hemos llegado a darnos cuenta que ahora, estamos todos juntos aquí. Por un tiempo tuvieron que seguír haciendo estallar más bombas para hacérnoslo ver. Entonces comenzamos a decir, “Ya no necesitamos más ésto”. En verdad, estamos ahora en un mundo mucho más seguro de lo que nunca estuviéramos, y que se va ir haciendo más seguro. De modo que volví amando los desechos tóxicos, porque nos han unido. Estas cosas son tan grandiosas. La deforestación de los bosques de lluvia va a frenarse y en cincuenta años habrá más árboles en el planeta que los que hubiera por muchos tiempo antes.

Si son partidarios de la ecología, trabajen por ella; ustedes son de aquella parte del sistema que se está volviendo consciente. Apóyenla con todas sus fuerzas y no se dejen deprimir o descorazonar. La Tierra está en un proceso de domesticarse y nosotros somos células de ese Cuerpo. El aumento de la población está llegando muy cerca al nivel óptimo de energía que pueda causar una mutación de conciencia. Esa variación de la conciencia va a producir cambios en la política, el sistema monetario y el manejo de la energía. El Gran Misterio de la Vida tiene poco que ver con la inteligencia. El Universo no es un proceso intelectual. El intelecto ayuda, mas nuestros corazones representan nuestra parte más sabia. Desde mi regreso, me ha tocado experimentar espontáneamente la Luz. He aprendido a llegar hasta ese Espacio casi cada vez que medito. Ustedes también podrían hacerlo – no necesitan morir antes, ya están conectados con él. El cuerpo es el más magnífico ser de Luz que exista. El cuerpo es un universo de Luz increíble. No necesitamos comunicarnos con Dios – ¡Dios ya está comunicándose con nosotros a cada momento!

Traducido por Herta Pfeifer, Santiago, noviembre 2006

EXPLICAN QUÉ VEN LOS QUE "VUELVEN" DE LA MUERTE

EXPLICAN QUÉ VEN LOS QUE “VUELVEN” DE LA MUERTE – Esas experiencias se dan por falta de oxígeno en el cerebro…

LONDRES. ? Joe ya no le teme a la muerte. De hecho, la última vez que le sucedió más bien disfrutó del viaje. Primero fue lanzado hacia la oscuridad, luego vino una luz brillante, un campo de flores y un hombre vestido de blanco que le contó cosas de su futuro. Más tarde, los doctores le informaron que durante cuarenta y cuatro segundos su pulso se había interrumpido. Para Joe, su experiencia cercana a la muerte (NDE, según su sigla en inglés, por near death experiences) fue un adelanto muy real de lo que le sucederá luego de la muerte. La ciencia tiene una explicación diferente: las NDE son reales, pero no tienen que ver con la vida en el más allá. Más bien, son ilusiones creadas por un cerebro que se desvanece. Pero a pesar de numerosos intentos, nadie pudo explicar científicamente todos los elementos que las constituyen. Ahora, un investigador cree que sí. Kevin Nelson, neurofisiólogo en la Universidad de Kentucky, en Lexington, Estados Unidos, señala que las NDE pueden ser poco más que estados similares al sueño, gatilladas por el estrés y una predisposición a un tipo común de trastorno del sueño. Si está en lo correcto, el 40% de nosotros podría estar preparado para ver la luz. Los recuentos escritos de NDE comenzaron hace más de dos mil años y fueron reportados todo a lo largo y ancho del mundo. La mayoría incluye un “punto de no retorno” que, si se cruza, conduce a la muerte, y una persona que te aleja de él. La identidad de esta persona parece depender de la religión. Los cristianos, por ejemplo, a menudo se encuentran con Jesús o con un pariente muerto, mientras que los hindúes pueden ver a Yamraj, el dios de los muertos. Para Nelson, esto sugiere que las NDE provienen de algo fundamentalmente humano. “La gente dice que existe un hilo común que los comunica a todos, de forma que debe existir un elemento espiritual”, comenta. “Yo miro ese hilo común y veo un proceso biológico.” Sea lo que sea que causa las NDE, la experiencia es sorprendentemente común. Cerca del 20% de los sobrevivientes de ataques cardíacos recuerdan por lo menos algunos de los elementos de una NDE, que pueden incluir sensaciones de estar fuera del propio cuerpo, euforia, túneles o una luz brillante. La mitad de estas personas experimenta NDE completas, que incluyen varios de estos fenómenos.

FALLO CEREBRAL A pesar de que son bastante comunes, las experiencias cercanas a la muerte nunca han sido explicadas adecuadamente. Las sugerencias más racionales las relacionan con una caída de los niveles de oxígeno en el cerebro, y se han propuesto diversas explicaciones para dar cuenta cabal de por qué esta hipoxia puede gatillar experiencias vívidas. Algunos científicos aseguran que podrían ser producidas por una molécula hipotética llamada “endopsicosina”, que ata las neuronas y las protege de la hipoxia. Otros sospechan que la inundación de endorfinas en la amígdala, la parte del cerebro asociada con las emociones, podría desembocar en euforia y sentimientos de desapego. La caída de los niveles de oxígeno también podría causar descargas eléctricas -similares a las que produce la epilepsia- en el hipocampo, relacionado con la memoria, hecho que lleva a una repetición de eventos ya vividos. La actividad en la amígdala podría prestarles a estas visiones el matiz espiritual. Otros observadores señalan las anestesias y los analgésicos como posibles causas. De hecho, la lista de explicaciones sigue de manera interminable. Pero muchas de ellas fallan a la hora de dar cuenta de la experiencia en su totalidad y resultan imposibles de probar científicamente. Muchas, además, pasan por alto el hecho de que no se necesita que alguien se encuentre a las puertas de la muerte para que tenga una NDE. Un estudio de 1990 en la Universidad del Centro de Ciencias Médicas en Charlottesville sobre 58 personas que habían experimentado NDE encontró que la mitad había sobrevivido sin requerir cuidados médicos de ningún tipo. A veces, un desmayo puede ser suficiente para accionar las sensaciones propias de las experiencias cercanas a la muerte. Nelson asegura que eso se debe a que, a pesar de su nombre, las NDE tienen poco que ver con la cercanía de la muerte. Argumenta que la experiencia proviene de un ataque agudo de “intrusión de sueño REM”, un fallo en el sistema de los circuitos cerebrales que, en tiempos de estrés extremo, puede llevarlo a un estado mixto de conciencia en el que se encuentra a un tiempo en sueño REM y parcialmente despierto. “El concepto de que nuestro cerebro está o ciento por ciento despierto o ciento por ciento en sueño REM es absolutamente erróneo -asegura el doctor Mark Mahowald, neurólogo en el Centro Regional de Trastornos del Sueño Minnesota, en Minneapolis, Estados Unidos-. Podemos tener porciones de un estado entrometiéndose en el otro, y ahí es cuando las cosas se ponen interesantes.”

UN EXTRAÑO DESPERTAR La intromisión REM es un rasgo común de la narcolepsia, un trastorno neurológico caracterizado por ataques incontrolables de sueño que pueden causar alucinaciones elaboradas y, algunas veces, la sensación de estar fuera del propio cuerpo. Pero la intromisión REM puede afectar a cualquiera, y frecuentemente lo hace. Estimaciones recientes sugieren que hasta un 40% de las personas experimentaron “parálisis del sueño”, una forma de intromisión REM en la que se despierta con parte del cerebro todavía en sueño REM y con el cuerpo paralizado. A menudo el resultado es la aterradora sensación de no poder moverse, acompañada por alucinaciones visuales o sonoras, y por una presión en el pecho. La parálisis del sueño es considerada una explicación racional para muchos fenómenos aparentemente sobrenaturales, incluidos los ataques de brujas, las visitas de los muertos y, más recientemente, los secuestros alienígenas.

¿Podría la intromisión del sueño REM también explicar las NDE? “Algunos elementos de las experiencias de casi muerte poseen una similitud misteriosa con el estado REM”, afirma Nelson. Las caídas y las flotaciones, comunes en los sueños, también suceden en las NDE. Y a pesar de que los sueños normales se van rápidamente de la memoria, esa combinación estrafalaria de estar dormido y despierto al mismo tiempo hace que la gente con narcolepsia se acuerde de sus alucinaciones de manera vívida. Por esta misma razón, asegura Nelson, pueden recordar sus NDE con lujo de detalle. Mientras tanto, la parálisis total -sello distintivo del REM- puede hacer creer a una persona que, efectivamente, está muerta. Las intromisiones REM podrían subyacer a otros aspectos de las NDE. “Los narcolépticos, cuyos sistemas REM a menudo se activan mientras están despiertos, son conocidos por su propensión a las experiencias extracorpóreas”, asegura Nelson, y la frecuencia de estas experiencias mengua cuando su narcolepsia es tratada con drogas.

VERSE DESDE ARRIBA Mirar desde el techo cómo trabajan los cirujanos en el propio cuerpo puede resultar especialmente convincente durante una experiencia cercana a la muerte. El doctor Olaf Blanke, neurólogo cognitivo del Instituto de Tecnología Suizo Federal en Lausanne, explica que estas sensaciones aparecen cuando el cerebro no logra entretejer diferentes hilos de información sensorial. Si las sensaciones táctiles le dicen al cuerpo que se encuentra acostado, pero el tembloroso oído interior hace que la vista sea interpretada como la de una perspectiva en flotación, entonces una persona perfectamente puede “verse” desde el techo. Blanke les ha hecho ver a algunas personas sus propias piernas separadas del cuerpo desde una perspectiva de flotación estimulando eléctricamente el gyrus angular, un área del cerebro que integra la información sensorial. Un estado mixto de REM podría interrumpir la integración de la información sensorial de una manera similar, asegura Blanke. El cerebro puede estar consciente, pero la transferencia de la información sensorial y motora del cuerpo está mayormente interrumpida.

New Scientist Magazine © 2007. Distribuido por Tribune Media Services; Por Douglas Fox De New Scientist; Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/892376

LA COMUNICACIÓN AL FINAL DE LA VIDA AYUDA A LAS FAMILIAS A SOBREPONERSE

LA COMUNICACIÓN AL FINAL DE LA VIDA AYUDA A LAS FAMILIAS A SOBREPONERSE A LA PÉRDIDA – Un estudio halla que pasar tan sólo 10 minutos adicionales con un proveedor de atención médica reduce el estrés y la depresión

MIÉRCOLES 31 de enero (HealthDay News/HispaniCare) — Cuando los médicos invertían 10 minutos más de lo habitual para escuchar a los familiares de los pacientes que agonizaban en la unidad de cuidados intensivos y les ofrecían una guía informativa sobre cómo superar la pérdida de un ser querido, era menos probable que estos familiares experimentaran estrés, ansiedad o depresión tras la muerte de su pariente.

Esa es la conclusión de un nuevo estudio francés que aparece en la edición del 1 de febrero del New England Journal of Medicine. Los autores del estudio encontraron que cuando los médicos se acercaban a las familias afligidas y se tomaban más tiempo para escucharlas, podían reducir los síntomas del estrés en 24 por ciento, los síntomas de ansiedad en 22 por ciento y los de depresión en 27 por ciento. “Este ensayo controlado y aleatorio muestra que una estrategia de comunicación proactiva es eficaz para aliviar los síntomas del estrés, ansiedad y depresión en los familiares de pacientes críticamente enfermos y moribundos”, aseguró la autora principal del estudio, la Dra. Elie Azoulay, directora asistente de la unidad de cuidados intensivos del Hospital Saint-Louis en París.

Tener un ser querido en la UCI es muy estresante para la familia, sobre todo porque a menudo estos pacientes no pueden comunicarse, según la información de fondo del estudio. Mantener reuniones sobre el final de la vida, en la que los familiares se reúnen con el equipo de la UCI, se ha convertido en un estándar en muchos centros médicos. Pero esta práctica no ha sido evaluada en un ensayo controlado y aleatorio, de acuerdo con los autores del estudio.

Para el estudio reciente, los investigadores contaron con la participación de los familiares de 126 pacientes moribundos en la UCI de 22 unidades de cuidados intensivos de Francia. La mitad de los familiares participó en una reunión estándar sobre el final de la vida, cuya duración generalmente es de unos 20 minutos. La otra mitad participó en una reunión sobre el final de la vida más proactiva y de mayor duración, alrededor de 30 minutos. Durante este período de tiempo se les animó a que hicieran preguntas y que expresaran sus preocupaciones, y al final de la sesión se les proveyó una guía informativa sobre cómo superar la muerte de un ser querido.

Los participantes en el grupo de comunicación proactiva hablaron unos 9 minutos más, en promedio, que los del grupo estándar. Noventa días después de la muerte de su ser querido, todos los participantes del estudio fueron entrevistados por teléfono. El grupo de comunicación proactiva tenía una menor incidencia de síntomas del trastorno por estrés postraumático que los del grupo estándar: 45 por ciento, en comparación con 69 por ciento. Los síntomas de ansiedad estuvieron presentes en el 45 por ciento del grupo de comunicación proactiva, frente al 67 por ciento de los del grupo estándar. Y los síntomas de depresión se manifestaron en el 29 por ciento del grupo de comunicación proactiva, frente al 56 por ciento de los del grupo estándar. Cuando se preguntó al Dr. Craig Lilly, quien también es coautor de un editorial acompañante en la misma edición de la publicación, sobre si estos hallazgos podrían replicarse en los Estados Unidos, respondió, “el mensaje fundamental es sin lugar a dudas extrapolable. Si sacamos 10 minutos adicionales para escuchar a las familias, sin hablar, sólo prestando atención, los niveles de estrés serán menores.

Cuando se tiene un familiar en crisis, es importante hablar con el médico sobre los valores de ese ser querido y qué tipo de desenlace funcional desearían”, señaló Lilly, que es profesor de medicina, anestesiología y cirugía en el Centro Médico Memorial de la Universidad de Massachusetts en Worcester. Si el médico de su pariente o equipo de atención médica no habla con usted, Lilly recomienda solicitar una reunión con los médicos y enfermeras involucrados y que todos los miembros importantes de la familia estén presente, para que esta sesión de comunicación sea efectiva para todos los interesados. “Estas sesiones de comunicación formal pueden ser útiles para ambas partes. Los miembros de la familia deben venir preparados. Dígale a los médicos cuáles son los valores del paciente y lo que hubiera deseado; así como también sobre cuáles deberían ser los objetivos de la atención. Una buena comunicación ayuda a que todos entiendan mejor las opciones disponibles y qué esperar”, apuntó Lilly.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare HealthDay (c) Derechos de autor 2007, ScoutNews, LLC

EVENTOS ADVERSOS EN LA PRÁCTICA MÉDICA

EVENTOS ADVERSOS EN LA PRÁCTICA MÉDICA

¿Cuán a menudo son reportados los eventos adversos? Se ha sugerido que un estimado de 850.000 errores médicos ocurre en los hospitales del sistema nacional de salud inglés cada año, resultando en 40.000 muertes

http://www.intramed.net/actualidad/art_1.asp?idActualidad=32530&nomCat=Puntos%20de%20vista

A DESTACAR

-En promedio, 2.2% de todos los episodios (cerca 275.000 por año) incluyen un código para un evento adverso.

-Los contratiempos fueron mencionados en el 0.03% de los episodios (3980 por año)

-La incidencia no cambió a través del tiempo -La tasa de evento adverso registrada varió desde el 0% hasta el 15% y la tasa de los contratiempos del 0% a 1.02%

-Los eventos adversos fueron mencionados más frecuentemente en admisiones de emergencia en lugar de electivas (2.82 v 2.16%, P<0.001), pero los contratiempos fueron similares -Fue más probable la mención de un efecto adverso en los pacientes internados que los casos diarios (2.77% v 0.83%, P<0.001). -Los eventos adversos fueron registrados más comúnmente en hombres (2.5%) versus mujeres (2.5% v 1.97%, P<0.001) -Los eventos adversos fueron más comunes en personas mayores.

el rostro de la muerte propia

La filosofía, la ética y las transformaciones sobre la idea de muerte. Primero de una serie de artículos del último libro de la Dra. Diana Cohen Agrest.

El rostro de la muerte propia:  http://www.intramed.net/actualidad/art_1.asp?idActualidad=44379&nomCat=Puntos%20de%20vista

GRACIAS A ALEX:  http://www.egrupos.net/grupo/enfermeria_de_las_americas

amantes prehistoricos

Hallaron dos esqueletos abrazados: Arqueólogos han desenterrado dos esqueletos del período neolítico tiernamente abrazados, precisamente en la ciudad donde William Shakespeare ambientó su famosa tragedia de amor adolescente “Romeo y Julieta”.

Enterrada hace entre 5000 y 6000 años, se supone que la prehistórica pareja estaba formada por un hombre y una mujer, y que falleció en su juventud, pues sus dientes estaban intactos, dijo Elena Menotti, la arqueóloga que encabezó las excavaciones. Menotti dijo que es la primera vez que “oyen acerca de entierros dobles en la época neolítica o de una pareja abrazada en la muerte”.  No obstante, esta hipótesis está aún por confirmarse. Otra de las que se barajan es que él habría fallecido de forma natural y que ella habría sido sacrificada para, posteriormente, ser enterrada junto a él. Los “Amantes de Valdaro”, como ya han sido bautizados, se han recuperado sin ser separados, y así serán colocados en el Museo Arqueológico Nacional de Mantua.

http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=44873

la buena muerte

Cuestiones con la muerte.

De tanto en tanto, la opinión pública mundial es conmovida por una noticia que nos informa de un enfermo terminal o crónico que decide poner fin a su vida. Un acto tan privado y, a la vez, tan público, la muerte voluntaria suscita casi siempre compasión, empatía, respeto. Casi nunca, censura. Recuérdese la historia de Ramón Sampedro, el marino mercante de Galicia retratado en el film Mar adentro , quien vivió paralizado durante casi treinta años, dotado sólo con un movimiento mínimo en su boca. Sampedro fue ayudado a suicidarse, disponiendo a su alcance los medios para hacerlo: un vaso con cianuro.

Recientemente, se difundió la historia de Piergiorgio Welby, un enfermo terminal de 60 años paralizado debido a una distrofia muscular progresiva, a quien un médico italiano desconectó del pulmotor. La razón que alegó el profesional es significativa: pese a que se entiende por eutanasia toda práctica en que se provoca la muerte, piadosamente y sin dolor, de personas que sufren lesiones físicas severas o enfermedades irreversibles, el médico italiano negó que su acto fuese una forma de eutanasia pues, señalaba en su controvertida defensa, simplemente se trataba de acatar la garantía constitucional de negarse a recibir tratamiento médico. Un par de casos acontecidos en la Argentina pueden servir para ilustrar esta distinción. En 1994 debieron amputarle una de sus piernas a Ángel Parodi, un marplatense de 64 años que sufría de una diabetes avanzada. Transcurrido un par de meses, la otra pierna, ya gangrenada, debía ser igualmente amputada. Ángel Parodi se negó a que se realizara la intervención quirúrgica, a pesar de comprender que, debido a lo avanzado de su gangrena, de no ser tratado prontamente, moriría. El paciente falleció tres días después de que se dictara la sentencia que lo autorizaba a rechazar el tratamiento.

Estas historias poseen un resorte común: en todas ellas, quien muere desea morir. Este señalamiento no es para nada trivial. Si se reconoce el derecho de un paciente a rechazar los tratamientos médicos que pueden salvar su vida, entonces ese derecho debería ser reconocido en las otras modalidades el suicidio asistido o la eutanasia para poner un fin a la vida de un individuo que sufre. En contrapartida, si estamos decididos a rechazar estas prácticas, entonces deberíamos hacer a un lado la afirmación de que el paciente posee el derecho de rechazar los tratamientos médicos. No habría, entonces, una tercera vía. Si la hubiere, pecaríamos de inconsistencia lógica.

Estas distinciones son necesarias en tanto el ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, ha declarado en reiteradas oportunidades la necesidad de legislar la eutanasia. Creo que dada nuestra idiosincrasia, esa legislación debería cumplir dos condiciones, Por un lado, debería prever e impedir todo riesgo de abuso de la familia, el hospital o sanatorio y hasta de la prepaga u obra social, cada una de cuyas partes podría tener interés en que el “derecho a morir” se convierta en una “obligación de morir”.

Por otro lado, una ley sobre el final de la vida debería contemplar no sólo el rechazo de tratamiento, la eutanasia y, tal vez en un futuro, el suicidio asistido. Además, debería promover una opción igualmente legítima: los cuidados paliativos, una modalidad de asistencia centrada en el control de los síntomas, el alivio del dolor y el acompañamiento integral del paciente y de su familia. Pese a que constituyen distintas modalidades, todas ellas giran en torno del “buen morir”.

Pues bien ¿qué implica, hoy, una buena muerte? En un estudio realizado por médicos de la Universidad de Washington, en Seattle, se concluyó que la ausencia de dolor y de sufrimiento, la rapidez del proceso terminal, morir mientras se duerme y estar en paz con Dios son las circunstancias que la mayoría de los pacientes consideran ideales para tener una buena muerte.

En nuestro país, se han presentado en el Congreso algunos proyectos de ley relacionados con “el derecho de muerte digna”, pero ninguno prosperó por ser muy restrictivos y no avanzar demasiado más allá de la ley de ejercicio de la medicina, la que obliga a los médicos, salvo contadas excepciones, a respetar la voluntad del paciente cuando se niega a tratarse o internarse.

Una encuesta entre los médicos del Cemic sobre eutanasia y suicidio asistido, publicada en 2002, dio como resultado que el 26% de los encuestados aplicó una o más veces estos procedimientos (de ellos, un 45% dijo que a pedido del paciente y en el resto la iniciativa surgió de la familia o del médico) y el 63% sostuvo que estaría de acuerdo con la eutanasia si fuera legalizada. En abril de 2001, un sondeo de Graciela Römer en Buenos Aires y Gran Buenos Aires dio que el 55% de los consultados aprobaba la eutanasia y el 56% que la aceptaría aún para un familiar cercano. En los Estados Unidos, desde 1997, la ley del estado de Oregon posee un régimen especial. No autoriza la eutanasia, en la que un médico u otra persona es quien administra al enfermo una medicación letal. En su lugar, autoriza a los pacientes adultos sobre los que se estima que les restan menos de 6 meses de vida, a recibir medicación para poner fin a sus vidas. Esta medicación, si bien es provista por un médico, es ingerida por los pacientes sin intervención directa del profesional.

Quizá lo más destacable de la ley de Oregon es que fue el recurso de poca gente: en un período de 7 años, de 64.706 personas que fallecieron a causa de enfermedades, sólo 208 de ellas murieron por medio de 7 prescripciones realizadas según la norma vigente. Estos guarismos mostrarían que, para muchos pacientes, la reserva de drogas letales les confiere cierta tranquilidad: saben que tienen acceso al fármaco si el dolor es muy intenso o el deterioro muy avanzado; pero saben, también, que pueden no tomarlo si no están seguros de que es el momento de partir. La mera existencia de la ley, sin embargo, orientó a los médicos hacia los tratamientos en el fin de la vida, alentándolos a capacitarse en el manejo del dolor de los pacientes. En lo que concierne a las controversias sobre el suicidio asistido y la eutanasia, uno de los más lúcidos juristas contemporáneos, Ronald Dworkin, sostiene que el desacuerdo que divide a la gente gira en torno de cómo respetar mejor una idea fundamental que casi todos, en cierta forma, compartimos: la vida humana individual es sagrada, independientemente de que fundemos su sacralidad en un Dios personal o en el valor que le atribuimos a la vida per se. Dworkin sugiere que éste es el punto crucial en el que se centra la prohibición de esas prácticas.

Sin embargo, observa que, si bien numerosos opositores a su legalización fundan sus argumentos en la afirmación moral de que destruir la vida humana es incorrecto, dicha razón es inaceptable en una sociedad secular y pluralista, porque equivale a que el Estado obligue a obedecer a determinada doctrina, violando el principio de libertad de conciencia. Pues al fin, para muchos, tal como se lee en el testamento de Sampedro, “vivir es un derecho y no una obligación”. Sin lugar a dudas, la decisión es infinitamente más compleja cuando ya no se trata de una eutanasia voluntaria y son otros quienes deben decidir en lugar del paciente.

Es la historia de Brian Andrade, el niño de 5 años que padece lesiones irreversibles y cuyos padres se negaron a que fuera desconectado del respirador, tal como lo solicitó el comité de ética de la institución donde se encuentra internado desde abril de 2005. Su historia nos enseña más de una verdad: son los padres quienes tienen el derecho a decidir en lugar de su hijo. Pero esa decisión debe ser esclarecida por el asesoramiento profesional y acompañada por la contención afectiva del equipo de salud, que les permita a los padres decidir con la información veraz del diagnóstico y del pronóstico de su hijo. Y, por último, quizá lo más importante, si “la verdad es hija del tiempo”, conceder a quienes están sufriendo todo el tiempo necesario para que, poco a poco, vayan aceptando la pérdida más cruel que se pueda aprender a aceptar.

© LA NACION – Los últimos libros de la autora son Inteligencia ética para la vida cotidiana (Sudamericana) y Por Mano propia: estudio sobre el suicidio (F C Económica) de próxima aparición.

Por Diana Cohen Agrest http://www.intramed.net/actualidad/not_1.asp?idNoticia=44698