Respaldo de material de tanatología

CUIDADOS PALIATIVOS (III) Un país que descuida el final de la vida

CUIDADOS PALIATIVOS (III)
Un país que descuida el final de la vida

por ÁNGELES LÓPEZ

En España existen unos 350 equipos de cuidados paliativos. La mitad de ellos son domiciliarios y el resto se reparte entre centros de media estancia y hospitales más grandes, universitarios, o de agudos. No obstante, la recomendación que hace la Sociedad Española de Cuidados Paliativos es que exista un equipo domiciliario por cada 100.000 habitantes y 80 camas hospitalarias por cada millón.

El primer equipo de Cuidados Paliativos se creó en 1984 en el Hospital Universitario de Valdecilla de Santander. Desde entonces, el desarrollo de la Medicina Paliativa ha sido continuo aunque no homogéneo en el resto del territorio español. En algunas Comunidades ha experimentado un mayor avance, como ha ocurrido en Cataluña y Canarias, donde se ofrece una cobertura del 70% y el 90% de la población respectivamente. En el resto, sólo un 25% de los pacientes se beneficiará de esta atención al final de su vida.

“El desarrollo de los cuidados paliativos mide el interés de un sistema o sociedad por la dignidad de las personas”, explica tajante Xavier Gómez Batiste, jefe del Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Oncológico del Cáncer y presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos.

Los cuidados paliativos se refieren a la atención integral del paciente en fase terminal para darle la máxima calidad de vida posible. Se intenta controlar los síntomas físicos, psicoemocionales y dar un apoyo al enfermo y también a los integrantes de la familia que son los cuidadores fundamentales”, explica Victoria Rodríguez Coto, responsable de la Unidad de Cuidados Paliativos que depende del Hospital de Valdecilla y de la Asociación Española contra el Cáncer.

La de Santander es una unidad domiciliaria, es decir, van a las casas de los pacientes terminales para ofrecerles la atención que precisen. Llegado el momento, si no hay tratamientos eficaces para aliviar el sufrimiento se recurre a la sedación, “siempre que haya un consenso entre equipo y familiares”, afirma tajante Victoria Rodríguez. “No existe un acuerdo sobre si este tipo de medicación acelera la muerte”.

Según la doctora Rodríguez, la mayoría de sus pacientes (el 72%) fallece en el domicilio porque así lo prefieren cuando se sienten apoyados y seguros.

Expresar los sentimientos

Para Antonio Pascual, director de la unidad de cuidados paliativos del Hospital de Sant Pau, son pocos los grandes hospitales (los universitarios) que cuentan con este tipo de equipos. El equipo de la unidad de paliativos de este hospital catalán está formado por médicos, enfermeras, auxiliares, administrativos y otros colaboradores como psicólogos, trabajadores sociales, un agente pastoral y un arteterapeuta que, a través del arte (dibujo, pintura) intenta que los pacientes expresen sus sentimientos.

“Nuestro objetivo es, además de tener controlados los síntomas, ofrecer el mayor confort posible y dar el máximo apoyo emocional”, explica el doctor Pascual.

La comunicación con el paciente y la familia es fundamental en esos momentos. No todos tienen la misma idea sobre cómo desean afrontar la muerte. “Ante un enfermo terminal no se puede tener una actitud de ‘no hay nada que hacer’ porque eso no es así y además puede provocar una depresión”, se queja Antonio Pascual.

Como explica el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario de Valdecilla e impulsor de estas unidades en España, “la Medicina Paliativa profesa con plena convicción el orden subjetivo. El hombre vive esencialmente en un mundo subjetivo y personal: toda actividad representa la expresión de elecciones y de metas estrechamente personales. El conocimiento humano es una realidad siempre inacabada”.

Respuestas del Dr. Manuel Gonzalez Barón a pacientes oncológicos y familiares

Los efectos secundarios de los tratamientos contra el cáncer son quizá una de las cuestiones que más preocupa a los pacientes y a sus familiares. Para hablar de éste y otros aspectos relacionados con las terapias oncológicas estuvo con los internautas el jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital de la Paz, en Madrid, y director de la cátedra de Oncología y Medicina Paliativa de la Universidad Autónoma, el doctor Manuel González Barón. Estas fueron las preguntas y sus respuestas.

09 de Marzo de 2005

Manuel González Barón

1. Hola, preguntas típica. ¿Beneficia realmente el cannabis los efectos secundarios de la quimioterapia? Gracias

Efectivamente los derivados del cannabis pueden producir efectos que contrarresten los efectos secundarios de la quimioterapia, pero además son analgésicos y pueden usarse contra el dolor en el cáncer, pero yo creo que ha habido una sobrevaloración de estos productos probablemente por el morbo que despiertan. Es como si la morfina no estuviera tan asentada y empezaremos a decir que algunos derivados del opio producen efectos contra el dolor, pero no es la panacea universal. Está claro que cualquier producto que se utilice terapéuticamente tiene que pasar unos estrictos controles de comités científicos y de investigación, que son muy rigurosos y que son la norma habitual a la que cualquier médico o investigador tiene que someterse.

2. ¿cómo afecta psicológicamente la quimioterapia y la radioterapia? ¿El paciente tiene que estar preparado psicológicamente para afrontar la quimioterapia y la radioterapia?

La quimioterapia sobre todo, más que la radioterapia, puede afectar psicológicamente a los pacientes, pero para combatir los efectos psicológicos de estos tratamientos lo mejor es contar con una muy buena y completa y sincera información referente al diagnóstico, y al pronóstico y referente también a los efectos beneficiosos y por supuesto a los efectos indeseables de los tratamientos. La información es la base de la normalización psicológica de los pacientes, para ello hay que gastar tiempo, el médico tiene que dedicar el tiempo suficiente, y además la información tiene que ser veraz, aunque esto no consiste en decir toda la verdad porque a veces esto no lo conocemos ni nosotros mismos, pero sí tiene que ser sustancial. Sobre todo lo que el enfermo exige es la coherencia entre lo que médico dice y lo que hace, incluso, entre lo que el médico piensa, dice y hace. Evidentemente hay algunos casos en los que el impacto es tan grande, probablemente porque el enfermos estaba predispuesto a tener alteraciones psicológicas, que requiere el concurso de un psicólogo en el equipo de atención que le ayudará a afrontar estos problemas que le alteran.

3. Me gustaría que hiciera -por favor- algún breve análisis de tratamientos alternativos a los habituales y su validez y eficacia. Gracias

Yo creo poco en los tratamientos alternativos, pero no porque sean alternativos, sino porque no están apoyados por ensayos clínicos controlados. Cualquier tratamiento que esté en uso tiene que pasar por una serie de estudios, primero preclínicos, antes de aplicarse a los pacientes, que van desde el ensayo en laboratorios con cultivos de células de cepas de tumores conocidos; después pasar por ensayos ya en animales de laboratorio en los que se inoculan tumores también conocidos, y después tienen que pasar por las distintas fases de los ensayos clínicos. Hay cuatro fases; en la primera se estudia y se determina la dosis máxima tolerable, y eso requiere unos controles de niveles de dosis rigurosos en los que se aplica a un grupo concreto de pacientes y se va determinando la toxicidad. En el momento en el que la toxicidad es grave se baja al escalón inmediatamente anterior de dosis. Una vez que se ha conseguido la dosis máxima tolerable se pasa a la siguiente fase, la llamada fase dos, en la que fundamentalmente se estudia es qué tipo de toxicidad produce ese fármaco, sobre todo en órganos concretos, y por otra parte también se va a estudiar ya en tumores concretos y se puede obtener ya un índice de respuesta al tratamiento (es decir, qué número de respuestas concretas o parciales logra el nuevo tratamiento), o bien las estabilizaciones o los fracasos de tratamientos e incluso las muertes. Una vez realizada esa fase, se llega a la tercera, en la que una serie homogénea de enfermos se compara el tratamiento que queremos estudiar con un tratamiento ya establecido y estándar para medir las diferencias entre los beneficios de la terapia estándar y la nueva. Igualmente se comparan ambas toxicidades y una vez que ya se ha obtenido la ventaja clara del tratamiento nuevo frente al antiguo, las autoridades sanitarias de los países o de las agencias internacionales (que básicamente son dos, en Europa y Estados Unidos) lo pueden aprobar. Y aún así no se ha acabado la investigación, porque queda una cuarta fase en la que se sigue viendo el fármaco nuevo una vez ya comercializado en grandes números de pacientes de diversas características. Como se comprende que todo esto requiere un esfuerzo enorme, tanto económico, como de reclutamiento de enfermos en los que los investigadores tienen que ser muy cuidadosos en la recogida de los datos y homogeneización de los grupos de pacientes, la puesta a punto de un nuevo fármaco es un proceso muy costos, muy laborioso y muy largo, sometido a estrictos controles de ética médica. Se comprende que la medicación alternativa, probablemente tenga algún fundamento, pero tiene que pasar por todo esto y en ese caso dejan de ser ya alternativas.

4. Dr. tengo CA de mama en estadio I con ganglios axilares negativos. Estoy a punto de iniciar la quimioterapia y tengo grandes dudas con este tratamiento por las acciones colaterales de las drogas usadas y de sus consecuencias.

El estadio I en el cáncer de mama con ganglios negativos depende de las características biológico-moleculares del tumor que en el estudio de anatomía patológica debe constar. Si no consta hay que pedirlo. Por otro lado depende también de la situación hormonal de la paciente. Si el tumor es menor de un centímetro, y los ganglios negativos, dependerá de la situación hormonal. Si las células tumorales expresan positividad para los receptores de estrógenos o progesterona, y por lo tanto es lo que en nuestro argot decimos que expresa receptores positivos, y la enferma es posmenopáusica, esa paciente probablemente no va a recibir quimioterapia, y bastará uno de los modernos hormonoterápicos orales, como pueden ser los inhibidores de la aromatasa de tercera generación, o el tamoxifeno. Pero si la enferma tiene receptores estrogénicos negativos, el tumor mamario es mayor de un centímetro, ella es premenopáusica, y los factores moleculares característicos de la célula tumoral son desfavorables la paciente sería susceptible de quimioterapia. En ese caso no tiene la quimioterapia que tendrá que recibir no le va a producir muchos efectos secundarios, es un tratamiento complementario necesario.

5. Durante y tras tratamiento quimioterapia esquema FEC para tratamiento neoplasia mama, ¿puede ser que haya afectado a la sensibilidad en traquea-esófago?; al comer ciertos alimentos por la noche como mantequilla, embutidos…al acostarme me sobreviene un reflujo ácido a la boca el cual perdura durante bastantes horas. Gracias y saludos,

Esa y muchas otras combinaciones de quimioterapia pueden producir a los enfermos falta de plenitud del gustos, las cosas les saben de otra manera. Por otra parte, también es verdad que la quimioterapia produce trastornos de la motilidad involuntaria visceral, que unido a una discreta hipersecreción de jugos gástricos pueden producir efectos gastroesofágicos por la noche. Esto se puede tratar tomando una asociación de antiácidos y de un regulador de la motilidad gastrointestinal, metoclopramida.

6. Saludos cordiales, me planteo la siguiente cuestión: ¿aconsejaría la quimioterapia, con la disminución de la calidad de vida que conlleva, en un paciente terminal en el que sabemos que su pronóstico va a ser fatal a corto plazo?

Si efectivamente el enfermo es terminal no requiere, sino que está contraindicada la quimioterapia, pero como ya comprenderá hay que estar muy seguro de que el enfermo padece una enfermedad ya en fase terminal o preterminal. Las características de la terminalidad en un paciente con cáncer son muy claras, por lo tanto lo más importante es saber que el paciente tiene una enfermedad irreversible; es decir, que es incurable. En segundo lugar, que la expectativa de vida sea menor de dos meses, o de seis meses si es preterminal; tercero, que sea muy dudoso que la medicación específica anticancerosa que se la va a administrar produzca un aumento de la supervivencia. Cuarto, que el enfermo tenga una funcionalidad que sea incapaz de realizar los cuidados higiénicos personales por sí mismo y que esté o permanezca más del 50 por ciento del día en cama etc. Si el paciente tiene todas estas características, los tratamientos anticancerosos específicos están contraindicados. Realizar un tratamiento a un enfermo en esas condiciones sería una trasgresión ética que se llama ensañamiento terapéutico.

7. Dr. Glez Baron, como paciente consorte y muy agradecido por haberla curado, me gustaría que valorara si puede los avances dados a conocer ayer a los medios de comunicación, aun a sabiendas que este tipo de avances suelen ser aun prematuros

Efectivamente es muy prematuro, se trata de un acercamiento a un eslabón que interviene en la capacidad inmunitaria, es decir, defensiva, que el propio paciente tiene para defenderse de la célula tumoral. Un descubrimiento de este orden, sin dejar de ser tan importante, es el comienzo de un largísimo itinerario que podría terminar en un producto que una vez comercializado inhibiera la capacidad invasora y que seguramente no será el único, sino que al final todo es de gran complejidad. Pero nada de esto le quita mérito a los trabajos del doctor López-Collazo.

8. Buenos días. Después de cada sesión de quimioterapia ¿se puede observar una pérdida de apetito general? de ser así, ¿se debe al estado de ánimo o a la medicación que el paciente está recibiendo? ¿Cómo se podría estimular la alimentación? Muchas gracias.

Hay numerosas y muy distintas causas que confluyen para que un paciente pueda perder el apetito. Como usted dice, hay un efecto psicológico indudable e igualmente un efecto producido por los fármacos. Pero luego también depende del propio tumor, que produce unas sustancias que interactúan con estructuras del paciente de tal manera que afecta tanto al apetito como a la sensación de cansancio del paciente. Se producen unas reacciones en cascada por las que al final el paciente no sólo tiene falta de apetito sino que empieza a adelgazar. Para combatir estos problemas hay numerosas medidas terapéuticas, como por ejemplo algunos estimulantes del apetito, productos de base hormonal, así como ciertos derivados de los ácidos grasos omega 3. Hay preparados en los comercios de estos ácidos que favorecen extraordinariamente al paciente al evitar la falta de apetito como el adelgazamiento. De cualquier manera lo mejor para estos casos es la combinación de una serie de fármacos que tengan diferentes mecanismos de acción. Independientemente de esto, hay que hacer saber que en general a los pacientes oncológicos en tratamiento les resulta sumamente agradable los alimentos fríos en lugar de los calientes, los magros frente a los grasos… yo recomiendo muchas veces alimentos nutritivos pasados por la batidora mezclados con una bolita de helado de distintos gustos.

9. ¿qué fármacos hay nuevos (2004) que abran nuevas esperanzas en Oncología?

Desde luego hay motivos para la esperanza. Hay una serie de fármacos nuevos, del grupo de los anticuerpos monoclonales (producidos mediante ingeniería genética); algunos otros que intervienen sobre dianas moleculares, por la vía de las kinasas; algunas vacunas… es decir, que se nos abre todo un nuevo panorama que verdaderamente va a revolucionar en cierta manera la sistemática del tratamiento médico del cáncer que hasta ahora conocíamos.

10. Buenos días, gracias por su tiempo. Mi marido es un superviviente de un LNH de células tipo T y estadio IV. Ha sido tratado hace 10 años con varios ciclos de quimioterapia y con radioterapia. En este momento el linfoma está en remisión total. Mi pregunta es acerca de las secuelas que pueden quedar de forma definitiva tras un quimio tan agresiva y si hay más riesgo de padecer otro cáncer por esta misma causa. Muchas gracias y un cordial saludo.

Enhorabuena en primer lugar. Los linfomas agresivos o de alto grado son potencialmente curables pero efectivamente hay algunas secuelas que pueden aparecer. Entre ellas, la quimioterapia podría haber afectado alas células germinales y haberse producido una azoospermia (problemas de infertilidad), mientras en otras ocasiones también aparecen neuropatías periféricas (falta de sensibilidad, hormigueo…) más o menos duraderas, aunque por lo que usted cuenta no parece ser el caso. Además, el linfoma no protege a su marido de padecer otro tipo de tumor maligno años después, al menos en otro tiempo, por el efecto combinado de las quimioterapias antiguas con la radioterapia. No es raro observar que enfermos que fueron curados de un linfoma, Hodgkin o no, a lo mejor padecen otro tipo de tumor 20 años después . Pero esta proporción cada vez va siendo menor y probablemente no le va a pasar nada.

11. cuando se ha perdido todo esperanza ¿que pasos tendría que dar un enfermo para poder entrar en un ensayo clínico con nuevos fármacos? gracias anticipadas

Lo primero es preguntar en los distintos servicios de oncología médica de hospitales punteros, que están en la vanguardia, ya sean nacionales o internacionales, bien por una web que tengan o directamente, acudiendo a una segunda consulta.

Despedida

Muy agradecido por la confianza que tienen en el medio, siempre estaré de su parte. Me he pasado más de 38 años de mi vida atendiendo a pacientes con cáncer y es una experiencia impagable en enriquecimiento de mi personalidad que nunca pude imaginar. No pierdan la esperanza, continuamente se está investigando con nuevos fármacos, y con nuevos tipos terapéuticos, entre los distintos tipos de cirugía, radioterapia, a su vez combinados con las diversas combinaciones de quimioterapia y otros tratamientos médicos. Gracias

Extraído de www.elmundo.es

RIESGO PARA CÁNCER DE PRÓSTATA

RIESGO PARA CÁNCER DE PRÓSTATA

Con el simple hecho de ser hombre, usted corre el riesgo de padecer cáncer de próstata, sin embargo existen otros factores que pueden aumentar el riesgo como:

Edad: Se ha observado que este tipo de cáncer se presenta con mayor frecuencia en hombres mayores de 55 años.

Estatura: Este factor de riesgo aún se encuentra en investigación, sin embargo se ha observado mayor incidencia de cáncer prostático en personas con mayor estatura, una de las razones es que puede deberse a un rápido crecimiento celular durante la infancia, lo que se relaciona con cambios en la estructura genética de las células del cuerpo, las que pueden transformarse en cancerosas.

Dietas abundantes en grasas animales y pobres en alimentos de origen vegetal: Existe un incremento en la incidencia de cáncer en personas que basan su dieta en grasas animales, esto se ha relacionado con alteración de niveles hormonales debido al metabolismo de las grasas.

Referente a la pobre ingesta de alimentos vegetales, se ha observado que la deficiencia de antioxidantes en el organismo obtenidos a través de estos alimentos, puede predisponer al desarrollo de células cancerígenas.

Antecedentes familiares: Debido a aspectos genéticos, se ha observado que las personas que han tenido familiares directos (padres, hermanos) con cáncer, presentan mayor predisposición a desarrollar esta patología.

Raza: Se ha observado que este tipo de cáncer es más común en la raza afro americana y que la raza con menos incidencia es la asiática; esta tendencia se ha relacionado con los hábitos de alimentación y sus niveles hormonales.

USTED DEBE ACUDIR INMEDIATAMENTE A SU MÉDICO SI:

Presenta disminución del chorro miccional, orinando a gotas, o con debilidad del flujo urinario.

Tiene necesidad frecuente o urgente de orinar.

No haber orinado en un lapso de 1 ó 2 días.

Si tiene fiebre, vómito o escalofríos.

“Tiene dolor en los costados o en la espalda”.

Si la orina es de color turbio.

Si hay sangre en la orina (hematuria)

CUÍDATE.

Investigadores descubren posible vínculo virus y cáncer próstata

Investigadores descubren posible vínculo virus y cáncer próstata
Sábado 25 de Febrero de 2006
13:13
EFE

SAN FRANCISCO.- Un equipo de investigadores norteamericanos ha informado sobre la posibilidad de que una infección viral esté vinculada con el cáncer de la próstata, en lo que se considera un importante hallazgo para la comunidad científica.

Eric Klein, un especialista en cáncer de la próstata, presentó ayer los resultados de la investigación durante un simposio de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica en San Francisco (California).

Al parecer, los investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) encontraron un nuevo virus dentro de los tumores de pacientes con cáncer de próstata, utilizando el mismo tipo de tecnología que contribuyó al descubrimiento del virus del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave en 2003.

Aunque el descubrimiento marca un hito importante en las investigaciones del cáncer de próstata, los investigadores reconocieron que este nuevo virus sólo ha sido detectado en un pequeño porcentaje de tumores en ese órgano.

“Hace diez años, las investigaciones indicaban que ciertos genes predisponen a algunos hombres al cáncer de próstata”, dijo Klein.

La investigación

Hace año y medio, Klein comenzó a colaborar en la búsqueda e investigación del nuevo virus junto con los doctores Joseph DeRisi y Don Ganem, dos investigadores de UCSF.

El nuevo virus, denominado “XMRV”, fue encontrado en hombres que carecían de un gen que produce un químico especial para combatir ciertos tipos de virus.

Eso hizo pensar a Klein y al resto de los investigadores en la posibilidad de que el virus en cuestión -relacionado con un microbio que causa cáncer en ratones- posiblemente aproveche la ausencia del gen para atacar a la próstata.

Los investigadores advirtieron de que se requerirán más estudios para determinar si el nuevo virus juega un papel clave en el desarrollo del cáncer de próstata o si sólo es un microbio común en ese tipo de tumores malignos.

Fuente: http://www.emol.com/noticias/internacional/detalle/detallenoticias.asp?idnoticia=212040

PRIMER TRATAMIENTO COMPLETO POR VÍA ORAL PARA CÁNCER DE MAMA Y PULMÓN.

PRIMER TRATAMIENTO COMPLETO POR VÍA ORAL PARA CÁNCER DE MAMA Y PULMÓN.

Con la introducción en el mercado local de Navelbine Oral (vinorelbine), los enfermos de cáncer de mama y pulmón pueden acceder por primera vez a tratamientos totalmente orales en lugar de intravenosos. Esta novedad, aportada por el laboratorio farmacéutico francés Pierre Fabre, abre una nueva perspectiva para todos aquellos pacientes que pasan a veces horas recibiendo baterías de drogas de administración endovenosa, y también para aquellos que por razones de edad, morfología o deterioro ya no las podían recibir por esa vía. El lanzamiento reafirma la estrategia innovadora de Pierre Fabre en su afán por acercar alternativas que mejoran la calidad de vida.

Obviamente, la administración por boca simplifica considerablemente la difícil situación, no sólo para el paciente, sino también en términos de administración y gestión hospitalaria. Asimismo, se destaca la buena absorción gástrica y la baja toxicidad de esta formulación que produce, además, escasa caída de cabello. En rigor, los pacientes oncológicos son tratados con baterías o combinaciones de diferentes drogas. Pocos años atrás, comenzó a comercializarse en Argentina el Capecitabine oral para el cáncer de mama que se continuaba complementando con prescripciones endovenosas. A partir del lanzamiento de Navelbine Oral, se genera la alternativa de que todo el tratamiento se administre por boca. En tanto, para el cáncer de pulmón puede ser usado como monodroga con resultados probados.

La droga en cuestión, Vinorelbine, se obtiene de la planta Vinca Rosea. De 1.250 kilos de hojas de esa planta se consiguen sólo 100 gramos de principio activo. El Laboratorio Pierre Fabre produce alrededor de 60 kilos anuales en su planta de Gaillac (Francia). Sólo en Argentina, se detectan por año, alrededor de 104 mil nuevos casos de cáncer. De ellos, 12 mil son de mama y 7 mil de pulmón. En cuanto a la mortalidad, es del 18 % en cáncer de pulmón y del 8% en cáncer de mama. En paralelo, el laboratorio realiza actualmente estudios clínicos a nivel internacional, ya en fase 2 con una nueva droga, “Vinflunina?, para cánceres de mama, pulmón y vejiga. Cabe destacar que en el mismo participan investigadores de Argentina colaborando con otros de Europa y Estados Unidos.

http://www.portalesmedicos.com/noticias/enfermedades_pulmonares_intersticiales_0605008.htm

EL ONCÓLOGO NO DEBE OLVIDAR EL FACTOR PSICOLÓGICO DEL ENFERMO

EL ONCÓLOGO NO DEBE OLVIDAR EL FACTOR PSICOLÓGICO DEL ENFERMO

El enfermo con cáncer no padece sólo dolor físico. También sufre temor frente a lo que le va a pasar, lo que puede llevarle a un peor pronóstico.

El médico que ignore esta faceta no estará tratando adecuadamente al paciente, que requiere un cuidado integral. “Es fundamental que el médico no olvide el aspecto integral de la persona, que no sólo supone el dolor físico sino los aspectos psicológicos, emocionales y espirituales. Con el cáncer el sufrimiento no es sólo físico”, ha dicho José Luis Guinot, jefe clínico de Oncología Radioterápica del Instituto Valenciano de Oncología.

El cáncer es una enfermedad paradigmática por el miedo que genera y el sufrimiento que supone. Uno de los factores que influyen tanto en la aparición del cáncer como en la recuperación son las defensas. Pero esta inmunidad viene marcada no sólo por aspectos físicos sino también por los emocionales. “Diversos estudios han demostrado que el estrés crónico agota las defensas y hace más fácil que el paciente pueda desarrollar una enfermedad grave e incluso cáncer, mientras que el estrés agudo estimula las defensas porque va acompañado de momentos de descanso y de recuperación. Además, se ha comprobado que pacientes con baja inmunidad y situaciones depresivas tienen menor capacidad de defensa y más problemas para responder a los tratamientos”, ha señalado Guinot.

Temor profesional: El cáncer provoca temor incluso entre algunos profesionales: “Nos enfrentamos a la posibilidad de la muerte, a veces en personas jóvenes y de manera imprevisible”. Hay médicos “que no tienen la capacidad de responder a las preguntas fundamentales que uno se cuestiona ante la vida y la muerte, y entonces necesitan poner una barrera. La primera es la mesa y usar términos médicos complicados para describir lo que le ocurre al enfermo. Si alguien se atreve a preguntar, se usan palabras enrevesadas para conseguir que el paciente se calle y no se atreva a opinar más. Es como un distanciamiento que nos permite que no nos afecte tanto cuando las cosas vayan mal”. “El tratamiento integral del cáncer ha de contemplar el aspecto psicológico. No obstante, aunque el enfermo empeore, no se puede considerar como un fracaso completo. No podemos curar a todos los pacientes. Si ese fuera nuestro objetivo nos veríamos frustrados en nuestra vocación”. Guinot ha señalado que “hemos de curar a todos los que podamos y, en caso de enfermedad avanzada, tratar de paliar los síntomas”. Además, se debe tener presente “el acto médico de consolar, una cuestión que muchas veces se olvida”. En su opinión, los facultativos están convirtiéndose en muchos casos en médicos científico-técnicos, lo cual hace que olviden aspectos humanos o psicológicos.

Esperanza: “Todos los profesionales sanitarios deberían transmitir al paciente que siempre hay algún motivo para mantener la esperanza. Además, el médico debe cuidar de forma especial su relación con los enfermos explicando el caso en particular y tranquilizando a cada persona dándole, ánimos”. Aunque esta humanidad está presente en muchos de los servicios de los centros sanitarios, el oncólogo ha reconocido que “a veces queda apagada por problemas de exceso de trabajo”.

Cuidado virtual: Las nuevas tecnologías pueden llevar al facultativo a alejarse del trato con el enfermo. Las pruebas clínicas que se realizan para verificar un diagnóstico no deben olvidar que lo que está al otro lado es una persona que siente y que sufre. Ignacio Petschen, jefe de servicio de Oncología Radioterápica del Hospital La Fe, de Valencia, y fundador de la Asociación Española de Radioterapia y Oncología, ha señalado que “en la actualidad se realiza tratamiento por el método virtual, sin el paciente. Se usan pruebas clínicas -placas, resonancias…- y el enfermo está más distante. Predominan los aspectos tecnológicos y el cuidado se fundamenta en la racionalidad. Se persigue el rigor científico de resultados clínicos para ofrecer los mejores resultados y esa dedicación a los aspectos racionales hace que se olviden los aspectos psicológicos, que también tienen importancia”.

Centrado en el paciente: José Luis Guinot es uno de los fundadores de la Asociación Víctor E. Frankl, que rinde homenaje al médico psiquiatra vienés que ejerció su profesión en la vertiente psicoterapéutica y desarrolló el análisis existencial situando su aportación fundamental sobre el sentido último del sufrimiento. La organización está compuesta de profesionales de distintas ramas (psicólogos, médicos, diplomados en enfermería, maestros, pedagogos, psicopedagogos…). Guinot ha escrito el libro Entre el miedo y la esperanza, una obra que analiza los pasos que tiene que superar el paciente oncológico -diagnóstico y tratamiento- con una visión centrada en el enfermo.

Enrique Mezquita. Valencia DIARIO MÉDICO.COM

APRENDER A VIVIR CON MI MUERTE…

PUBLICADO: Claudia Altamirando -El Universal Martes 27 de junio de 2006

Para una mujer como Alicia, inquieta, independiente, vanidosa y siempre muy alegre, el tumor en su garganta significó el fin de la vida que conocía hasta entonces, para dar paso a la dependencia, el encierro, el silencio, la depresión Un diagnóstico de cáncer que no va acompañado de muchas esperanzas de vida es algo tan trágico, que quien lo recibe empieza a morir anímicamente desde ese momento. Para una mujer como Alicia, inquieta, independiente, vanidosa y siempre muy alegre, el tumor en su garganta significó el fin de la vida que conocía hasta entonces, para dar paso a la dependencia, el encierro, el silencio, la depresión. Maestra de biología en todos los niveles educativos, Alicia trabajó hasta el 25 de enero pasado, pues el tumor, descubierto apenas en octubre de 2005, sería extirpado en febrero. A partir de entonces, la obvia protección de su familia la cercó: no puede decidir sobre su ropa, su comida ni sus horarios. Su aspecto también cambió, ha reducido dos tallas y su voz, que fue siempre su instrumento de trabajo y su pasión, sale con mucha dificultad. ?Entre las muchas cosas que se piensan, a veces pensaba que podía ser un reclamo de la vida por algo… en mi caso yo pensé que mi exceso de vanidad y el ser tan libre y no detenerme ante nada?, confiesa la maestra, quien, a petición de su hermana, inició un tratamiento tanatológico que le ayudara a asumir su enfermedad. ?Junto con el doctor he llegado a la conclusión de que la vida es un ciclo que se puede terminar en cualquiera de sus etapas. Que no necesariamente tener esta enfermedad es un castigo, que tampoco hay que padecerla como un estigma sino tomarla como la oportunidad que nos dan para concluir lo que podíamos tener por ahí?, señala Alicia.

Y es que aceptar la muerte ?propia y ajena? como algo normal es imposible, pero aprender a vivir con ello puede requerir de ayuda profesional. De acuerdo con Mario Guerra, presidente de la Sociedad Española e Internacional de Tanatología de México, el 62% de las personas que sufren una pérdida podrán superarlo con tiempo y apoyo familiar, pero el otro 38% requerirá de la ayuda de una terapia tanatológica. Del griego tanathos, la tanatología es la ciencia que estudia la muerte y el objetivo de su terapia es ?que el evento doloroso de la muerte sea amortiguado por un proceso de aceptación de un ciclo natural de la vida?; evitar que el duelo se convierta en una sicopatología y permitir, en un tiempo razonablemente corto, la reintegración a una nueva vida. Son candidatos a este tratamiento quienes desarrollan relaciones codependientes o apegos excesivos, así como relaciones ambivalentes (donde en un momento se llevan muy bien y en otro muy mal), pues se desarrollan culpas por los malos momentos, que no dejan llevar a cabo el proceso de forma sana. También pueden requerir ayuda quienes sientan culpas excesivas alrededor de la persona fallecida o en los casos de muerte repentina y trágica. Sin embargo, esta terapia no sólo es aplicable en casos de muerte, sino a cualquiera que haya sufrido una pérdida, ya sea de un familiar, una mascota, una casa o un miembro del cuerpo, ?cualquier pérdida que genera alguna angustia o estrés, puede recibir tratamiento tanatológico?, señala el presidente de la SEIT en México. Duelo complicados A decir del doctor Guerra ?quien actualmente atiende a Alicia?, un proceso de duelo normal puede llevar de uno a dos años, pero es variable: si fue muerte natural, un año; si fue muerte repentina, dos años, y si se conjuntan varias agravantes, hasta tres años. Después de ese periodo, se habla de un duelo que podría derivar en patologías, por lo que requiere de este tratamiento. ?Un duelo no sano es cuando, después de un año de la muerte, el deudo sigue recordando al muerto como el primer día. Sigue hablando, de él y el llanto sigue descontrolado o no puede ni mencionar su nombre. La terapia es para que el deudo aprenda a vivir en un mundo donde el otro está ausente. Es para recolocar emocionalmente al fallecido, es decir, que ya no lo percibas como algo externo, sino algo que ya vive dentro de ti?. Guerra advierte que un tratamiento tanatológico debe ser voluntario, nunca forzado y lo mejor es iniciarlo a un mes del fallecimiento, pues intervenir en el duelo de las personas antes puede ser contraproducente. El tanatólogo puede detectar, seis meses después de la muerte, si ese proceso de duelo es normal o no, basándose en los predictores de duelo complicado: que muera el sostén o la pareja de un adulto mayor; muerte de la madre para un menor (de 11 años si es niña, 18 años si es niño); ausencia de cadáver; muerte accidental y/o repentina y cruenta; que los deudos sean mujeres solas con niños pequeños. En esos casos, se debe aplicar una terapia que consiste, básicamente, en cuatro etapas: aceptar la pérdida, expresar las emociones por cualquier vía (llanto, rabia, aislamiento, silencio), recolocar emocionalmente al fallecido (interiorizarlo, no verlo más como algo externo) y finalmente, aprender a vivir en un mundo donde el fallecido está ausente. ?No se trata de simplemente hacer llorar, porque no todas las personas reaccionan igual (…), puede ser contraproducente?, precisa el psicólogo. ?Cuando un miembro de la familia que sufrió una pérdida no llora, no es recomendable obligarlo a llorar, nunca funciona. Lo recomendable es apoyarlo, que todos hablen de su dolor y el otro, de forma natural, empezará a expresar sus emociones. Educar para la vida y para la muerte Para lograr una mejor superación de una pérdida, señala la SEIT, se debe educar en la vida y en la muerte; abordar este tema con los niños sin mentir ni crear fantasías. Para tener un concepto sano de muerte debemos comprender el concepto de universalidad (todos morimos), que la muerte no es lineal (pueden morir niños o ancianos) y que es definitiva e inevitable. ¿Es posible ver la muerte de una forma natural? ?No. El ser humano ve a la muerte como algo ajeno, externo y agresivo. Todos tenemos miedo naturalmente a morir. La emoción se instala. Cómo reaccionas ante ello, esa es la diferencia. El duelo es un proceso, no un estado; no ?estás? en duelo, estás llevando un proceso de duelo?. Así como la tanatología enseña a llevar una nueva vida sin la persona que falleció, a quienes han sido desahuciados o tienen pocas esperanzas de sanación, se les ayuda a vivir una nueva vida con su enfermedad, donde son personas distintas que no deben obsesionarse con volver a ser como fueron antes. ?Aspirar a volver a la vida de antes es algo utópico, porque ya perdiste una parte, tienes que volver a reestructurar, replantearte, pero para eso tienes que replegarte, quedarte un poco atrás y ver como está el panorama, reposar un poco la pérdida y entonces replantear las cosas; porque la muerte te tumba todo, te tira tu mundo de constructos, de certezas, la muerte lo cambia todo?.

La nueva Alicia A pesar del corto tiempo que ha llevado su terapia, Alicia ha asumido su nueva vida y se muestra dispuesta a vivirla: ?Quiero aprender a ser ?esta Alicia?, con esta cara, con este cuerpo debilitado. Tengo todos mis recuerdos pero no me lastiman, yo veo mi vida pasada como un regalo. Ahora soy la segunda Alicia?, sentencia. La maestra, de 60 años, reconoce que fue hasta que enfermó, cuando se dio cuenta de lo feliz que ha sido durante toda su vida; con una familia que la apoya, alumnos que la reconocen y aprecian y un esposo que, pese a haber llegado a su vida hace apenas 5 años, ha sido ?su ángel?. Ahora, ha aprendido a esperar y aceptar; desea tener tiempo suficiente para agradecer a todos los que la han cuidado, ?pues hay gente que muere sola?. Alicia no sabe si su enfermedad avanzará o si podrá superarla, pero ?si la libra?, dice, escribirá un libro. En tanto, se siente tranquila ?y quiero que ese momento llegue así, tranquila?.

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ELEMENTOS ATADOS AL CÁNCER

ADEMÁS DE LA EDAD, SE HA COMPROBADO QUE EXISTE UNA SERIE DE FACTORES GENÉTICOS, AMBIENTALES E INFECCIOSOS QUE INCIDEN EN LA APARICIÓN DE ESTE MAL

Después de las enfermedades cardiovasculares, el cáncer representa la cau sa principal de mortalidad y morbilidad. Además de la edad, se ha comprobado que existen una serie de factores genéticos, ambientales e infecciosos que incrementan el riesgo de desarrollar cáncer. La historia familiar es un factor importante. Algunas familias tienen un riesgo más alto de desarrollar ciertos tipos de cáncer que otras. Por ejemplo, el riesgo de desarrollar el cáncer de mama en la mujer aumenta de 1.5 a 3 veces si la madre o la hermana tuvieron ese tipo de cáncer. Algunos tipos de cáncer de mama están ligados a una mutación genética específica más frecuente en algunos grupos étnicos y en algunas familias. Muchos otros, incluyendo de piel y de colon tienden a afectar también a familias enteras.

Las personas con anomalías cromosómicas tienen un riesgo mayor de padecer cáncer. Por ejemplo, aquellos pacientes con el síndrome de Down tienen de 12 a 20 veces más riesgo de desarrollar leucemia aguda. Personas con historial familiar de cáncer o desórdenes cromosómicos tienen que estar más pendientes a sus evaluaciones médicas periódicas y a cambios repentinos en sus cuerpos.

Los factores ambientales pueden también incrementar el riesgo de contraer cáncer. Uno de los más importantes es el tabaco, ya que incrementa de forma sustancial el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, boca, laringe y vejiga, entre otros. La exposición prolongada a la radiación ultravioleta, sobre todo la que proviene del sol, predispone al cáncer de piel. La exposición de los mineros a ciertos elementos, tales como el uranio está vinculado al desarrollo del cáncer de pulmón. La exposición al asbesto puede causar cáncer de pulmón y mesotelioma (cáncer de la pleura). El cáncer es aún más frecuente en los fumadores que han sido expuestos al asbesto.

El riesgo de cáncer también varía de acuerdo con el lugar donde se vive. El riesgo de cáncer de colon y mama es bajo en Japón, pero aumenta en los japoneses que han emigrado a Estados Unidos y llega hasta a igualar al del resto de la población americana. Los japoneses tienen porcentajes muy elevados de cáncer de estómago. Sin embargo, la incidencia es más baja en los japoneses nacidos en Estados Unidos. Esta variación geográfica en el riesgo del cáncer depende probablemente de muchos factores: una combinación de genética, dieta y medio ambiente.

La dieta es otro importante factor de riesgo de cáncer, particularmente del sistema gastrointestinal. Una dieta con alto contenido en fibras reduce la probabilidad de desarrollar cáncer de colon. Una dieta con alto contenido en alimentos ahumados y picantes incrementa la probabilidad de desarrollar cáncer de estómago. Las evidencias actuales sugieren que con una dieta en la cual menos del 30% de las calorías proviene de las grasas, se reduce el riesgo de cáncer de colon, de mama y posiblemente también de próstata.

Personas con alto consumo de alcohol tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer de esófago. Se conocen varios virus que provocan cáncer en los seres humanos y se sospecha de varios otros. Por ejemplo, el papilomavirus que causa verrugas genitales es probablemente una causa del cáncer cervical en las mujeres. El citomegalovirus causa el sarcoma de Kaposi. El virus de la hepatitis B puede causar cáncer de hígado. En África, el virus Epstein-Barr causa el linfoma de Burkitt y en China, causa cáncer de nariz y faringe.

Algunos retrovirus humanos, como el virus de la inmunodeficiencia humana, causa linfomas y otros tipos de cáncer de la sangre. Algunos parásitos como es el caso del Esquistosoma (Bilharzia), que puede causar cáncer de vejiga por la irritación crónica de ésta. EDAD La edad es un factor importante en el desarrollo del cáncer. Algunos tipos de cáncer, como el tumor de Wilms, la leucemia linfática aguda y el linfoma de Burkitt afectan casi exclusivamente a la gente joven. La razón por la cual aparecen en los jóvenes no se conoce bien, pero la predisposición genética es uno de los factores. Sin embargo, la mayoría de los tipos de cáncer son más comunes en la gente mayor.

Muchos de ellos, como los de próstata, estómago y colon, tienen más probabilidad de aparecer después de los 60 años. En los países desarrollados, más del 60% de los tipos de cáncer se presenta en personas de más de 65 años. El riesgo de desarrollar cáncer se duplica cada 5 años después de los 25 años. El aumento del porcentaje de cáncer en la población es probablemente debido a la combinación de una creciente y prolongada exposición a carcinógenos, asociado a un sistema inmunológico debilitado.

CARLOS JIMÉNEZ – El autor es director del Presby Wellness & Fitness Center, de los laboratorios de medicina nuclear del Ashford Presbyterian Community Hospital y del Centro Cardiovascular y de PET-CT de San Patricio MRI & CT Center; Especialista en medicina interna, deportiva y nuclear.

La amistad tiene un sorprendente poder curativo

La amistad tiene un sorprendente poder curativo
Lo dice el autor del best seller La inteligencia emocional

NUEVA YORK.? Un querido amigo estuvo luchando contra el cáncer durante la última década o más. Incluso, con una demoledora mezcla de quimioterapia, radiación y todo el resto de las necesarias indignidades oncológicas ha seguido viviendo, a pesar de los graves pronósticos que sostenían lo contrario.

Mi amigo era ese tipo de profesor que sus estudiantes recuerdan con cariño: no sólo los inspiraba durante la clase, sino que además se preocupaba genuinamente por ellos, por sus estudios, su progreso en la vida, sus miedos y esperanzas. Un amplio círculo de ex estudiantes se contaba entre sus mejores amigos. El y su mujer siempre le daban la bienvenida en su hogar a una corriente constante de visitantes.

A pesar de que nadie pudo probarlo nunca, sospecho que uno de los muchos ingredientes que contribuyeron a su longevidad fue ese flujo de gente que lo quería.

Investigaciones en el campo de las conexiones entre las relaciones afectivas y la salud física establecieron que la gente con una rica red de amistades personales ?gente que está casada, que posee una buena relación con su familia y amigos, que tiene participación activa en grupos sociales y religiosos- se recupera más rápidamente de las enfermedades y vive más. Pero ahora el emergente campo de las neurociencias sociales, que estudian cómo actúa el cerebro de las personas cuando éste interactúa con otros, agrega a esta información una pieza que estaba faltando.

El descubrimiento más importante fue el hallazgo de “neuronas espejo”, una clase de células cerebrales ampliamente dispersas que operan como “redes neuronales inalámbricas”. Las neuronas espejo rastrean el flujo emocional, el movimiento e incluso las intenciones de la persona con la que estamos, y reeditan en nuestro propio cerebro el estado detectado, al alborotar en él las mismas áreas que están activas en el de la otra persona.

Contagio emocional

Las neuronas espejo ofrecen un mecanismo neuronal que explica el contagio emocional, esto es, la tendencia de una persona a adoptar los sentimientos de otra, particularmente cuando éstos se expresan de manera vehemente. Esta conexión de cerebro a cerebro también puede funcionar respecto de los sentimientos de compenetración que, según los descubrimientos de investigaciones, dependen en parte de sincronizaciones extremadamente veloces de la postura, el ritmo vocal y los movimientos de las personas mientras éstas interactúan.

En resumen, estas células cerebrales parecen permitir la orquestación interpersonal de cambios fisiológicos.

Semejante coordinación de emociones, reacciones cardiovasculares o estados cerebrales entre dos personas ha sido estudiado en madres con niños, en matrimonios e incluso entre gente que se reúne.

Al revisar décadas de este tipo de información, Lisa M. Diamond y Lisa G. Aspinwall, psicólogas de la Universidad de Utah, ofrecen el término “unidad de regulación psicobiológica mutua” para describir la fusión de dos psicologías discretas en un circuito conectado. Hasta el momento en que esto ocurre, afirman Diamond y Aspinwall, la cercanía emocional permite a la biología de una persona influir en la de otra.

John T. Cacioppo, director del Centro de Neurociencia Cognitiva y Social de la Universidad de Chicago, hace una propuesta paralela: el estado emocional de nuestras relaciones afectivas principales posee un impacto significativo en nuestro diseño general de la actividad cardiovascular y neuroendócrina. Esto expande radicalmente la perspectiva de la biología y la neurociencia, que de enfocarse en un solo cuerpo o cerebro pasan a observar la interrelación entre dos al mismo tiempo. Vale decir, mi hostilidad hace subir tu presión sanguínea, tu amor hace bajar la mía. Potencialmente, somos los aliados o enemigos biológicos de los otros.

El sugerir, aunque sea de manera remota, que estas interconexiones tienen beneficios para la salud generará, sin duda, revuelo en los círculos médicos. Nadie puede jactarse de contar con información sólida que demuestre un efecto médico significativo de la interrelación de las psicologías.

Al mismo tiempo, ya no hay dudas de que esta misma conectividad puede ofrecer un consuelo emocional con bases biológicas. Más allá del sufrimiento físico, una presencia curadora puede mitigar el sufrimiento.

Un caso significativo es el estudio por imágenes de una resonancia magnética funcional de una mujer que esperaba un electroshock. Cuando soportaba su aprehensión sola, subía la actividad en las regiones neuronales que incitan las hormonas del estrés y también la ansiedad. Como reportó James Coan el año pasado en un artículo en Psicofisiología, cuando un extraño le sostenía la mano mientras esperaba, la mujer encontraba poco alivio. Cuando su esposo le sostenía la mano, no sólo ella se sentía calma, sino que sus circuitos cerebrales se tranquilizaban, revelando la biología del rescate emocional.

Pero tal como bien saben las personas con enfermedades crónicas severas, los seres queridos pueden desaparecer, dejándolos que enfrenten las dificultades en una soledad aislada. El rechazo social activa las mismas zonas del cerebro que generan, entre otras cosas, el dolor físico. Matthew D. Lieberman y Naomi Eisenberg, de la Universidad de California en Los Angeles (en un capítulo de Neurociencia Social: gente pensando en gente , MIT Press, 2005) propusieron que los centros cerebrales del dolor pueden ser particularmente sensibles al destierro social porque la exclusión fue una sentencia de muerte en la prehistoria humana. Afirman que en muchas lenguas las palabras que describen un “corazón roto” a causa del rechazo toman prestado el léxico del dolor físico.

De manera que cuando la gente que se preocupa por un paciente no aparece, puede ser una decepción doble: al dolor del rechazo se le suma la privación de los beneficios del contacto cariñoso. Sheldon Cohen, psicólogo en la Universidad de Carnegie-Mellon que estudia los efectos de las conexiones personales en la salud, enfatiza el hecho de que la familia y los amigos de un paciente hospitalizado ayudan con sólo visitarlo, sepan o no qué decirle.

Mi amigo llegó a un punto en que los doctores ya no saben qué más probar. En mi última visita, él y su mujer me dijeron que entraría en una residencia para enfermos terminales.

Uno de los desafíos, me comentó, sería canalizar el río de personas que quieren visitarlo en el pequeño espacio horario de una semana en el que él todavía tiene energía para verlos.

Cuando dijo esto, sentí que me desgarraba por dentro, y le respondí: “Sabes, al menos es mejor tener ese problema. Hay tanta gente que atraviesa esto sola”.

El guardó silencio durante un momento, pensativo. Luego me contestó suavemente: “Tienes razón”.

Por Daniel Goleman, de The New York Times

Daniel Goleman es el autor del libro La inteligencia emocional

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