Respaldo de material de tanatología

TESTAMENTOS VITALES Y PODERES NOTARIALES

TESTAMENTOS VITALES Y PODERES NOTARIALES

INFORMACIÓN,  DOCUMENTOS  Y  ENLACES

INFORMACIÓN:

El Código de Nüremberg (1947) constituye la primera declaración internacional sobre investigación en seres humanos, y establece con claridad y precisión la finalidad, el diseño, los riesgos, las precauciones, la necesidad de evitar sufrimiento o daño cuando se realiza un experimento.  También sostiene el consentimiento del ser humano con el que se experimentará (consentimiento informado), la calificación científica del que conduce el experimento, su responsabilidad, la conveniencia de suspender la prueba cuando el científico estime que exista peligro, y la libertad del sujeto de experimentación para decidir en cualquier momento de la investigación que ésta ha llegado a su fin. 

El TESTAMENTO VITAL tiene los siguientes objetivos:

    *
      Respetar el principio de autonomía: finalidad ética propia de las sociedades democráticas, pluralistas y secularizadas.
    *
      Dar un respaldo seguro para el paciente de que se respetarán sus deseos para el final de su vida: finalidad jurídica para la que es necesaria una ley que le otorgue fuerza legal.
    *
      Defender al profesional de la medicina: objetivo secundario, cuya importancia va en aumento. 

El testamento vital debe realizarse por escrito, ante notario o dos testigos sin relación familiar. Cada persona puede redactar su propio documento de forma personalizada, aunque existen modelos como el que la Asociación DMD envía a sus socios, ofreciéndoles además la posibilidad de registrarlo en la propia asociación. En un Testamento Vital se pueden rechazar determinados tratamientos de mantenimiento de vida y también solicitar la adopción de medidas para aliviar el sufrimiento, medidas que, finalmente, acortan el proceso de la muerte y que son una práctica habitual en cuidados paliativos. En todo caso se trata siempre de una aplicación o no aplicación de ciertos tratamientos.

No hay que esperar a padecer una enfermedad grave para firmar un Testamento Vital, sino que todas las personas deberían tener un documento que expresara su voluntad en los supuestos de sufrir una enfermedad grave o severamente invalidante. Ello facilitaría en numerosas ocasiones la toma de decisiones de familiares y médicos. 

Un testamento vital es un documento con directrices anticipadas que realiza una persona en situación de lucidez mental para que sea tenido en cuenta cuando, a causa de una enfermedad, ya no le sea posible expresar su voluntad. Lo que se sostiene como derecho en este tipo de documentos es la “muerte digna”, en lo que concierne e involucra a la asistencia y tratamiento médico a practicarse sobre un paciente que se encuentra bajo una condición física o mental incurable o irreversible y sin expectativas de curación.

En general, las instrucciones de estos testamentos se aplican sobre una condición terminal, bajo un estado permanente de inconsciencia o sobre un daño cerebral irreversible que, más allá de la conciencia, no posibilite que la persona recupere la capacidad para tomar decisiones y expresar sus deseos en el futuro. Es allí donde un testamento vital insta a que el tratamiento a practicarse se limite a las medidas necesarias para mantener confortable, lúcido, aliviando del dolor (incluyendo los que puedan ocurrir como consecuencia de la suspensión o interrupción del tratamiento).

DOCUMENTOS:

    * Deberes y Derechos
    * Concentimiento Informado
    * Modelos de Testamento Vital
    * DNR
    * LEYES POR PAÍS

ENLACES:

TESTAMENTO VITAL – LIVING WILL:

http://www.bioetica-debat.org/contenidos/PDF/2008/VoluntadesAnticipadas.pdf

DIRECTRICES ANTICIPADAS Y ÓRDENES DE NO RESUCITAR: http://familydoctor.org/x7773.xml

DIRECTIVA DE SALUD: SU DERECHO A DECIDIR: http://lutheranhealthnetwork.com/AdvanceDir/RightDecideSpanish05.pdf

GUÍA PARA LA FAMILIA Y UN MODELO DE TESTAMENTO VITAL: http://tanatologia.org/guias.html

OPCIONES PARA EL FINAL DE LA VIDA: DNR-CPR): http://www.caregiver.org/caregiver/jsp/content_node.jsp?nodeid=540

ORDEN DE NO RESUCITAR (DNR) – http://www.mdanderson.org/SP/patients_public/current_patients/display.cfm?id=FA66206E-7556-11D4-AEC300508BDCCE3A&method=displayFull

DECLARACIÓN CATÓLICA SOBRE LA VIDA Y LA MUERTE: http://www.flacathconf.org/Health/060525%20UCDLD%20Wraparound%20Spanish.pdf

VOLUNTADES ANTICIPADAS Y LA GESTIÓN DEL PROCESO DE MORIR:  http://remi.uninet.edu/2006/11/REMIA059.htm

TESINAS Y ENSAYOS ? BIOÉTICA Y DERECHO:

    * http://www.bioetica.org/bioetica/mono.htm Entorno tanatológico
    * La muerte, una visión desde la biología Mila P. Gutiérrez Vladislavic
    *  Agonía, muerte y cuidados paliativos. Laura Plotquin
    * “La opción por la eutanasia voluntaria es una elección que se corresponde con la autonomía individual del paciente. Esta autonomía debe respetada por el Estado y por los particulares” Daniela Laura Argiz
    * “La legislación debería prever la posibilidad de practicar la eutanasia, mediante la desconexión de las técnicas de soporte vital, dejando a salvo la responsabilidad profesional del médico interviniente” Romina Ocampo
    *  ?La legislación debe respaldar la decisión de los enfermos que hayan previsto su suicidio asistido para casos terminales e irreversible. La efectiva asistencia -en los casos de paciente con competencia bioética reducida- será el médico el que deba resolver la conducta a seguir frente a un enfermo grave, cansado, abatido? Alejandra Adriana Cavalieri
    * “Existe un derecho a morir dignamente amparado en la constitución nacional, cuyo limite se encuentra en el juego armónico de los derechos a la vida, libertad e intimidad, los cuales no incluyen a la eutanasia, ni a la distanasia” Lucas Estevez
    * Eutanasia: ?Frente a frente con la muerte? Clara  Elena Reijtman
    * “Cuidados Paliativos: derecho a una mejor calidad de vida” Karina Andrea Redensky
    * ?Cuidados Paliativos? María Eugenia Sosa

LEYES

Ley de declaración previa de voluntad sobre tratamiento médico en caso de sufrir una condición de salud terminal o de estado vegetativo persistente PUERTO RICO LEY 160: http://www.lexjuris.com/LEXLEX/Leyes2001/lex2001160.htm

¿Padeces de viejísimo?

¿Padeces de viejísimo?

No es un chiste. Es un grave problema social, y tú puedes ser parte de él

Butler acuñó el término ?ageism? o ?viejísimo?, él dice: ?El viejísimo es un conjunto de estereotipos y discriminaciones que se aplican a los viejos en función de su edad.  Butler compara el ?viejísimo? con el racismo, el sexismo y la discriminación religiosa, aumentando cada vez, porque ya se les transmite a los niños; tiene una raíz muy fina, difícil de objetivar, que nosotros mismos creamos y que algún día nos afectará.

Butler dice que esto se debe a que nosotros no podemos concebirnos como viejos, y que esto nos lleva a no abordar a los adultos mayores con respeto, porque no reconocemos en ellos nuestro futuro.

Un adulto mayor se enfrenta a una disminución de su energía, tanto biológica como física, con un aumento de las exigencias; con las respuestas psicológicas pasa igual, ya que enfrenta muchos cambios que, a su vez, aumentan la exigencia; sin embargo, la energía psíquica dada por el ?yo? ha declinado, ya no es capaz de neutralizar la angustia y la frustración.

Por eso, el adulto mayor, da prioridad a algunas respuestas con carácter de urgente, en detrimento de otras, porque su capacidad da la respuesta fragmentada. En el adulto mayor existe una angustia constante, producto de un aumento de las exigencias del entorno bio-psico-social y una disminución de la energía vital.

Al adulto mayor todo le parece amenazador, porque se enfrenta a una época donde aparecen:

Pérdidas: comienza por quedarse con el ?nido vacío? al irse los hijos; por otro lado, pierde el trabajo al jubilarse; se van muriendo los amigos, la pareja, etc.

Ataque: para el adulto mayor, todo es una amenaza, porque ha perdido su capacidad de adaptación, cualquier cosa es una odisea.

Restricción: el adulto mayor tiene más pérdidas, lo que ya no puede hacer, lo que ya no puede comer, etc. En todo caso, el adulto mayor, no necesita pasar por pérdidas, ataques o restricciones para sufrir angustia, basta la sola perspectiva, para sentirse amenazado; todo es porque los mecanismos de defensa psicológicos, como la negación, la proyección y otros, ya no le funcionan bien.

A la edad promedio para la jubilación, el problema es que la persona puede seguir trabajando perfectamente; aunque un grupo minoritario planeó el qué hacer durante esa etapa, la mayoría ven a esa cantidad de tiempo libre como una amenaza.

Además, a la mujer jubilada se le crea la idea de que es más débil que el hombre, lo que la hace más frágil aún. Antes, los ancianos eran venerados, porque representaban la memoria colectiva; tenían un lugar en la sociedad, ahora, la tecnología ha quitado ese privilegio, por lo que ya los adultos mayores no cumplen esa función; la adquisición de información es rápida y fácil.

Por otra parte, los abuelos tenían la función de cuidar a los nietos, de la que los han desplazado otros medios satisfactorios de las actuales generaciones. Así y todo, se pueden llevar muy bien todos los cambios. Durante la historia se han dado fenómenos que rompen mitos: durante la Segunda Guerra Mundial, los hombres en edad productiva, se fueron a la guerra, y la industria quedó en manos de los supuestos estratos más débiles de la sociedad, las mujeres y los ancianos; y funcionó perfectamente, e incluso, demostraron ser más eficientes y dedicados que los hombres adultos jóvenes.

Los países que cuidan bien a sus adultos mayores son aquellos que cuentan con economía excedente y estructura social pertinente para brindar ese cuidado. El adulto mayor podrá plantearse los siguientes objetivos, según sus posibilidades, intereses y conveniencias:

Informarse acerca del envejecimiento normal como proceso del curso de vida, sus características.

Saber que aportan elementos que ayudan a todos los profesionales de la salud dedicados a los adultos mayores.

Ayudar a otros adultos mayores que no tengan las mismas posibilidades de conocimiento para informarlos adecuadamente.

Propiciar la formación de redes que ayuden a un buen envejecer.

Continuar aprendiendo y ejercitando la atención, la memoria, la reflexión, el lenguaje, etc. ya que así se facilitan un proceso activo y saludable.

Apuntar a que se desaprendan prejuicios y que la sociedad cambie su actitud marginalizadora del adulto mayor, al que todavía nomina como pasivo, enfermo, incompetente, etc. e ir delineando y desarrollando así un nuevo modelo de envejecer.

A medida que se vive más, suelen presentarse más pérdidas o desvinculaciones en la vida: hijos independientes, jubilación, muertes cercanas, etc.

El problema no consiste en los sucesos inevitables en la vida de toda persona, sino en no habernos acordado de enriquecer el mundo interior, ?para cuando el exterior resulte esquivo?, y eso de enriquecer el mundo interior siempre se puede hacer, porque la posibilidad de decidir, de hacerse cargo de la propia vida y de disfrutarla, es algo que no tiene fecha de vencimiento.

Autor: Adriana Saldaña Lozano, Gloria Molina Pérez

Bienestar psicológico de los adolescentes en función de la estructura familiar

Bienestar psicológico de los adolescentes en función de la estructura familiar
por Nelson Valdés Sánchez

Un divorcio es siempre percibido como una situación traumática tanto para la pareja que da por terminada su relación física y afectiva, como para los hijos que experimentan la pérdida significativa de la estabilidad familiar de diversas maneras. Y se ha observado que cuando el divorcio se da en malos términos sin proteger a los hijos del conflicto producido, se genera una desorganización familiar. De hecho hay padres que llegan a utilizar a los hijos para sacar alguna ventaja del conflicto, o bien, tienden a desligarse de sus responsabilidades y tareas parentales en la crianza de los hijos. Sin embargo, cuando el divorcio se vive como una etapa más del ciclo vital, se tiende a proteger a los hijos aún cuando se experimenta dolor por la pérdida.

La desintegración familiar ha aumentado significativamente en los últimos años, lo que ha motivado a los investigadores a determinar de qué manera la experiencia de divorcio durante la infancia está relacionada con la salud subjetiva y conductual durante la adolescencia. Breidablik & Meland (1999) encontraron diferencias significativas en relación a un grupo de adolescentes miembros de familias con padres divorciados, en los que se presentaban quejas físicas y emocionales, menor bienestar psicológico, un desempeño menos eficiente, así como una mayor presencia de conductas de riesgo como el hábito de fumar. Concluyeron que la experiencia de divorcio para los hijos durante la infancia representa un evento estresante significativo con consecuencias en la salud mental durante la adolescencia. Y que dichas consecuencias deben ser consideradas al momento de planificar programas de prevención para este tipo de población. Eso sin mencionar que existen etapas y tareas durante el desarrollo psicosocial normal de los adolescentes, que se ven afectadas por el divorcio de los padres (Steinman & Petersen, 2001).

En el presente ensayo vamos a centrarnos específicamente en las reacciones emocionales de los adolescentes, ya que los dos casos atendidos en el Centro Psicológico (CEPUC) provienen de familias con padres separados, lo que de alguna forma ha influido en su proceso de individuación. En el caso de Jorge (22 años) la separación de sus padres se dio en buenos términos, no así en el caso de María (21 años) donde la separación se llevó a cabo en un ambiente poco favorable, presentando síntomas depresivos desde hace más de dos años. Uno de los motivos que trajo a María a la consulta fue justamente la pena que aún le produce la ausencia del padre en el hogar y la responsabilidad que siente con todos los miembros de la familia por ser la hermana mayor. Así como también el hecho de ser utilizada por ambos padres para comunicarse mensajes de un lado para otro desde la separación, situación que le es muy incómoda y que enfrenta sola ante la indiferencia de sus hermanos.

Como veremos a lo largo de este ensayo, son muchos los factores que aumentan la vulnerabilidad de los adolescentes para presentar problemas físicos y psicológicos después del divorcio de los padres: la ausencia del padre, conflicto entre los padres, problemas económicos, estresores de la vida diaria, adaptación de los padres y la duración de la crisis. (todos ellos presentes en el caso de Maria, mas no en el de Jorge). Thompson (1998) analizó los problemas sociales y clínicos en un grupo de adolescentes con padres divorciados utilizando el enfoque sistémico, con el propósito de explicar dicha vulnerabilidad e identificar las intervenciones más apropiadas para promover la salud mental en esta población. Entre otras medidas recomienda la mediación durante las distintas etapas del divorcio, las remisiones tempranas y la terapia entre hermanos (sibling therapy), así como la implementación de programas en los centros educativos con el objetivo de identificar a aquellos estudiantes que requieran de este apoyo. Coincidiendo con Emery & Laumann-Billings (1998) en la necesidad de asistir a estos jóvenes y a sus familias durante las distintas etapas de transición.

Spruijt & Goede (1997) decidieron realizar una investigación para estudiar los efectos del divorcio en la dinámica familiar, con variables como la estructura familiar, la salud física y mental, las ideas de suicidio, el bienestar psicológico y la situación laboral en un grupo de adolescentes; de acuerdo a cuatro tipos de estructuras: familias intactas y estables, familias intactas y con conflictos, familias con un solo padre, y familias reconstruidas. Los adolescentes miembros de familias divorciadas presentaron más problemas relacionales y experiencia de desempleo en relación a aquellos miembros de familias intactas y estables. Estos resultados no fueron tan significativos en los adolescentes miembros de familias intactas y con conflictos, así como en las familias reconstruidas. Resultados muy similares a los encontrados por Forehand, Armistead & David (1997), en donde los resultados demostraron ante todo una interrupción en los procesos familiares.

McCurdy & Sherman (1996), también estudiaron el efecto de la estructura familiar en el proceso de individuación de acuerdo a tres tipos de estructura: familias intactas; padres divorciados, con la custodia materna y sin volver a contraer nupcias; y familias divorciadas, con la custodia materna y con un nuevo matrimonio. Los componentes del proceso de individuación analizados fueron el apego a los padres, conflictos para lograr la independencia, timidez, identidad, y autoestima. Los resultados sugerían que los adolescentes miembros de familias intactas se percibían a sí mismos con más conflictos de independencia pero con más relaciones emocionales positivas con sus padres, que aquellos pertenecientes a familias divorciadas o reconstruidas. Como veremos más adelante, el apego, la identidad y los conflictos para lograr la independencia de los padres, estuvo asociada con la autoestima.

Otra línea de investigación sugiere que no es la configuración familiar lo que determina la efectividad del funcionamiento familiar y el bienestar psicológico de los adolescentes, sino el estilo de relación parental (McFarlane, Bellissimo & Norman, 1995) y los conflictos de la pareja previos al divorcio (Kelly, 2000). Devine & Forehand (1996) realizaron una investigación para analizar la relación entre algunos factores de la pareja (satisfacción conyugal), y algunos factores relacionados con los hijos (número de hijos, la presencia de un hijo varón, los niveles de ansiedad en los hijos y problemas de conducta) que pudieran ser predictores de una situación de divorcio. No se encontró entre los factores relacionados con los hijos, ninguno que pudiera ser considerado como predictor del divorcio; sin embargo, la baja satisfacción en la relación conyugal fue un alto predictor.

Caspi & Elder (citado por Amato & Booth, 2001) también encontraron que los conflictos de pareja estaban asociados con un elevado número de problemas de conducta en los hijos pequeños. Y que posteriormente, cuando adultos, experimentaban problemas con las relaciones interpersonales, afectándose negativamente la calidad de sus propios matrimonios. Esto se debe al hecho de que los niños aprenden una variedad de conductas interpersonales a través de la simple observación de los modelos adultos, lo que se evidencia en la utilización de estrategias similares para la resolución de conflictos tanto en padres como en hijos (Dadds, Atkinson, Turner, Blums & Lendich, citado por Amato y Booth; 2001), en los estilos afectivos similares (Katz & Gottman, citado por Amato & Booth, 2001), y en la tendencia a presentar niveles similares de rabia (Jenkins, citado por Amato y Booth, 2001).

En este sentido, los conflictos de pareja entre los padres son considerados un factor de riesgo por ser un estresor que actúa directamente sobre los hijos, porque los hijos muchas veces se atribuyen la culpa de los conflictos entre los padres, y porque los conflictos de pareja muchas veces vuelve a los padres menos afectivos y más críticos con los hijos (Davies & Cummings, citado por Amato & Booth, 2001). Esto explica, como veremos más adelante, por qué existe un aumento de síntomas depresivos en los hijos, no sólo durante la infancia sino a lo largo de la vida. Lo planteado anteriormente nos lleva a considerar un aspecto relevante, y es que existe suficiente evidencia empírica que demuestra que la calidad de las relaciones de pareja es transmitida a través de las generaciones. Pareciera existir una correlación entre la percepción del propio matrimonio y la percepción del matrimonio de los padres, por lo que, aquellas personas que tuvieron padres infelizmente casados tienden a presentar un mayor número de problemas en sus propios matrimonios (Amato & Booth, 2001).

Partiendo del supuesto de la transmisión intergeneracional, las investigaciones han reflejado el hecho de que el divorcio de los padres es un factor de riesgo que afecta la percepción de los hijos en cuanto a su propio matrimonio, aumentando la posibilidad de repetir la situación de divorcio. Aún cuando esta conclusión puede resultar prematura, ya que no todas las parejas que optan por un divorcio han tenido un período considerable de conflictos previo a este. No obstante, según la investigación realizada por Amato & Booth (2001), pareciera existir algunas conductas de los padres que pueden ser consideradas predictoras de problemas en el matrimonio, como los celos, la dominancia, las rabietas, la crítica constante y los estados de humor, entre otros.

Por otro lado, existen algunos factores que durante la infancia, y ante la presencia de un divorcio, generan una depresión durante la adolescencia (Palosaari & Aro, 1995). Palosaari, Aro & Laippala (1996), concluyeron que la baja autoestima durante la edad de 16 años era un factor que hacía más vulnerables a los jóvenes para desarrollar síntomas de depresión, indistintamente del género. Se observó que entre las hijas mujeres, los efectos a largo plazo estuvieron asociados a la baja autoestima y a la falta de acercamiento con el padre. Sin embargo, cuando la relación con el padre era estrecha disminuía el riesgo de desarrollar síntomas depresivos. A su vez, no se observó relación entre la baja autoestima, las relaciones poco satisfactorias con los padres y la depresión en los hijos hombres después de un divorcio.

Recientemente, numerosos estudios epidemiológicos han analizado aquellos elementos de dolor y apoyo al dolor que se presentan indistintamente de la situación de pérdida (Marwit & Carusa, 1998), lo que ha permitido demostrar que los trastornos depresivos tanto en niños como en adolescentes, son más comunes de lo que se piensa. Por esta razón, decidimos incluir algunas de las últimas contribuciones en materia de depresión en adolescentes, ya que muchas veces se subestiman las consecuencias a corto y largo plazo de este trastorno (Laget, 2000).

Se ha podido demostrar empíricamente, que los trastornos depresivos parecen aumentar con la edad, y que los adolescentes logran adaptarse a la experiencia de depresión de manera distinta, según el género. Price & Lavercombe (2000) llevaron a cabo un análisis de regresión al respecto y observaron que los patrones de relación eran diferentes en hombres y mujeres. En base a los resultados concluyeron que los varones tendían a externalizar, pero no se pudo aceptar la hipótesis de que las mujeres tendían a la internalización. Más adelante veremos nuevamente este hecho, cuando citemos las investigaciones más recientes en relación a las estrategias de afrontamiento utilizadas por este tipo de jóvenes.

Se ha observado que la respuesta de los hijos ante la separación de sus padres va a depender entre otras cosas de la edad, ya que su forma de percibir la situación será distinta. Por ejemplo, alguien de 3 años puede que no comprenda lo que sucede y llegue a sentirse culpable de la separación de sus padres, mientras que alguien de 10 años refleje sus sentimientos en una baja del rendimiento escolar. Por otro lado, los adolescentes tienen edad suficiente para entender más la separación de los padres, sin embargo experimentan las mismas emociones que experimentan los niños más pequeños; y muchas veces se debe a que desconocen las razones verdaderas por las que sus padres decidieron separarse. Lo cierto es que, común a todas las edades existe la mayor parte de las veces un grado de alteración emocional y conductual.

Fergusson & Woodward (2002) realizaron un estudio longitudinal con un grupo de jóvenes diagnosticados con depresión durante la etapa de adolescencia media (14-16 años). De acuerdo a los resultados, concluyeron que un diagnóstico de este tipo y a esa edad, aumentaba significativamente el riesgo de padecer una depresión mayor en la adolescencia tardía (16-21 años), así como desórdenes de ansiedad, dependencia a la nicotina, abuso o dependencia al alcohol, intentos de suicidios, bajo desempeño académico, desempleo y una paternidad temprana. Estos resultados confirman los encontrados por Sampson & Mrazek (2001), acerca del riesgo significativo de recurrencia durante la edad adulta debido a un trastorno de depresión durante la adolescencia.

En lo que respecta al caso de nuestra paciente depresiva, logramos encontrar evidencia teórica que puede llevarnos a asociar sus síntomas depresivos con una falta de individuación y un apego inseguro con representaciones parentales negativas. Esta hipótesis nos la planteamos en base al modelo formulado por Milne & Lancaster (2001), que explica la relación entre variables como el proceso de individuación, conflictos interpersonales, autocrítica, estilos de apego, representaciones parentales y síntomas depresivos, todas ellas involucradas en el proceso de desarrollo psicológico en los adolescentes.

Aún cuando en el caso de María no se tiene información acerca de intentos de suicidio entre sus antecedentes, consideramos la posibilidad de que mínimo se hayan presentado ideas al respecto (Sampson & Mrazek, 2001). No perdemos de vista el hecho de que las conductas suicidas son una de las causas de muerte más frecuente a esta edad (Laget, 2000).

Essau & Petermann (2000) lograron identificar algunos de los factores de riesgo asociados a este trastorno tales como: algún tipo de psicopatología en los padres, disfunción familiar y eventos de la vida negativos. De esta forma, la depresión frecuentemente se veía acompañada de otros trastornos y de la tendencia a que se volviera un trastorno crónico. En esta misma línea de investigación, Shiner & Marmorstein (1998) estudiaron una muestra de adolescentes gemelos cuyas madres tenían un trastorno de depresión, y se evaluó el funcionamiento familiar en base a las siguientes condiciones: adolescentes depresivos con madres depresivas, adolescentes depresivos con madres no depresivas, y un grupo control conformado por adolescentes no depresivos. Los resultados indicaron que un gran porcentaje de adolescentes deprimidos tenían madres deprimidas, lo que resalta la importancia de considerar la depresión de los padres en el tratamiento de los adolescentes con este mismo trastorno. Y subraya el hecho de determinar los patrones de interacción familiar, sobre todo en aquellas familias con más de un miembro con este tipo de trastorno.

Es necesario mencionar en este punto que la madre de María estuvo en psicoterapia por un diagnóstico de depresión igualmente. Y recientemente ha sido posible determinar que uno de los factores que permiten predecir con más apoyo empírico la depresión en adolescentes, es la presencia de una madre depresiva. Hammen & Brennan (2001), después de controlar los síntomas y ciertas variables psicosociales, observaron que los hijos depresivos con madres depresivas mostraban significativamente más conductas y pensamientos negativos que los hijos depresivos con madres no depresivas. En este sentido, nuevamente se utiliza una perspectiva de transmisión intergeneracional para explicar cómo la presencia de una madre con diagnóstico de depresión, tiende a generar síntomas de depresión en los hijos. Estos se reflejan por un lado en la dificultad para establecer relaciones interpersonales, y por el otro en una disfunción cognitiva acerca de sí mismos y del mundo.

Garber, Keiley & Martín (2002) plantearon un diseño de investigación que incluía el género y la presencia de una madre depresiva en un grupo de adolescentes con trastorno depresivo. Encontraron que las mujeres demostraban un mayor aumento de los síntomas depresivos en relación a los hombres; y que aquellos adolescentes con madres depresivas tuvieron inicialmente más síntomas, que aquellos con madres sin un diagnóstico de depresión. Sólo cuando se controlaron estas dos variables, fue posible predecir significativamente los niveles iniciales de síntomas depresivos a partir de las atribuciones negativas y los estresores.

Se ha utilizado por mucho tiempo la teoría del apego para explicar los desórdenes de personalidad, partiendo de la premisa que existe una estructura común a ciertos estilos de apego y ciertos desórdenes de personalidad. Brennan & Shaver (1998) evaluaron un grupo de adolescentes para investigar la relación entre personalidad y factores antecedentes familiares como: la muerte de uno de los padres, el divorcio de los padres y sus representaciones actuales de la relación con sus padres durante la infancia. Los resultados indicaron una alta correlación entre el tipo de apego y los desórdenes de personalidad, recomendando realizar más investigaciones al respecto, con el objeto de seguir obteniendo evidencia empírica que demuestre que, el apego inseguro y la mayoría de los desórdenes de personalidad comparten antecedentes similares de desarrollo.

No descartamos con todo lo anterior la explicación orgánica del trastorno.  Más aún cuando el desarrollo tecnológico ha permitido encontrar numerosas evidencias experimentales y clínicas sobre este trastorno afectivo. Algunas de las investigaciones más recientes (Lenti, Giacobbe & Pegna, 2000), se apoyan en un modelo neuropsicológico para identificar una lateralidad de las funciones emocionales desde el inicio del desarrollo, con dominancia del hemisferio derecho. Esto permitiría abordar el trastorno como una disfunción de hemisferio derecho, en pacientes de distintas edades. Y como éste, son muchos los estudios con diseños longitudinales (Pine, Kentgen, Bruder, Leite, Bearman, Ma & Klein, 2000) que siguen sugiriendo una relación entre la lateralidad cerebral y la psicopatología a lo largo del desarrollo.

De hecho, se ha evaluado la posibilidad de que la asociación entre el divorcio de los padres y la adaptación de los hijos esté mediada por factores genéticos, a través de estudios longitudinales con familias adoptivas y biológicas (O´Connor, Plomin, Caspi & DeFries, 2000). Los hijos biológicos de padres divorciados mostraron más problemas de conducta, abuso de sustancias y problemas de adaptación social, en comparación con hijos biológicos de familias intactas. Resultados similares se observaron en los hijos adoptados con padres adoptivos separados, en relación a las familias adoptivas intactas, aún cuando no hubo diferencias significativas en cuanto a la adaptación social. Esta y otras investigaciones que atribuyen un componente genético a los efectos negativos que se producen en los hijos debido a una situación de divorcio, por un lado sugieren que la influencia genética del divorcio no se da en forma directa sino sobre ciertos rasgos de personalidad asociados al divorcio. Otros han sugerido una influencia sobre rasgos de personalidad, que permiten no solo predecir el divorcio por sí mismo, sino también la tendencia a presentar los conflictos interpersonales y familiares que preceden y siguen a la separación de la pareja. Por ejemplo, Kelly (2000) concluye que muchos de los síntomas psicológicos observados en niños y adolescentes después del divorcio de los padres, pueden ser identificados en las etapas previas del divorcio. Y por ultimo, están aquellas investigaciones que sugieren una influencia sobre algunos índices de adaptación en los hijos, sobre todo los relacionados con problemas conductuales y emocionales, abuso de sustancias y autoestima entre otros. En definitiva, pareciera que los problemas conductuales en hijos de familias divorciadas son el resultado de cierta vulnerabilidad en los padres transmitida genéticamente, y que sumado a determinados factores ambientales logran expresarse en términos de conflicto.

El conocimiento de todo lo anteriormente señalado, obliga a seguir realizando investigaciones que permitan una mayor precisión al momento de hacer un diagnóstico de este trastorno, a partir de criterios fundamentados empíricamente (Goodman, Schwab-Stone, Lahey, Shaffer & Jensen, 2000). Sobre todo cuando sus efectos influyen negativamente en el normal funcionamiento de los adolescentes. Hasta ahora, uno de los instrumentos más válidos para el diagnóstico de depresión en adolescentes en un contexto clínico es el Inventario de Depresión de Beck (Beck Depression Inventory), a partir de cuatro factores principales que son: una actitud negativa sobre sí mismo, dificultades en el funcionamiento, síntomas somáticos y la preocupación física (Bennett, Ambrosini, Bianchi, Barnett, Metz & Ravinovich, 1997).

Para finalizar el presente ensayo, hemos decidido incluir igualmente algunas de las contribuciones más recientes en materia de psicoterapia para adolescentes diagnosticados con un trastorno de depresión, específicamente la psicoterapia cognitiva. Sobre todo porque a partir de la última mitad del siglo pasado, las investigaciones en psicoterapia se han visto en la necesidad de aumentar su rigor metodológico, y permitir con ello el comienzo de una nueva generación de investigaciones que evalúan la efectividad de la psicoterapia (Hibbs, 2001). Uno de las principales defectos metodológicos en la realización de algunos estudios es la utilización de muestras demasiado pequeñas para detectar diferencias entre dos o más grupos experimentales. Kazdin (citado por Diamond & Siqueland, 2001) argumenta que resulta esencial utilizar muestras conformadas por 150 personas como mínimo para detectar diferencias significativas entre grupos experimentales, y sin embargo pocos son los estudios que cumplen con este criterio.

Como una alternativa a la terapia con fármacos, la psicoterapia cognitiva promete ser una herramienta terapéutica estructurada y posible de realizar en un período corto de tiempo. En este sentido, Sauteraud, Marque & Bourgeois (1995) presentaron el caso de una adolescente de 18 años y con un diagnóstico de depresión crónica, con varios intentos de suicidio, varias hospitalizaciones previas y una psicoterapia psicoanalítica. Sin embargo, la verdadera recuperación se observó cuando fue sometida a 16 sesiones de psicoterapia cognitiva, utilizando el método Beck en combinación con fluvoxamina, cuyo efecto por sí solo resultaba insuficiente.

Rosselló & Bernal (1999) llevaron a cabo una investigación para evaluar la eficacia de la Terapia Cognitiva-Conductual (TCC) y la Psicoterapia Interpersonal (TIP), en una muestra de adolescentes puertorriqueños con un diagnóstico de depresión y asignados a tres condiciones: TCC, TIP, o LE (lista de espera). Se evaluaron los síntomas depresivos, la autoestima, la adaptación social, el ambiente emocional en la familia y la presencia de problemas de conducta; antes del tratamiento, después del tratamiento y tres meses después de finalizado el mismo. Los resultados indicaron que la TIP (82%) y la TCC (59%) lograron reducir significativamente los síntomas de depresión en comparación con el grupo de adolescentes en lista de espera.

Birmaher, Brent, Kolko, Baugher, Bridge, Holder, Iyengar & Ulloa (2000), no observaron diferencias significativas en los resultados a largo plazo de una investigación longitudinal que incluía en su diseño una terapia cognitiva-conductual, una terapia familiar sistémica y una terapia de apoyo no dirigida. No obstante, aún cuando la mayoría de los participantes de este estudio eventualmente lograron recuperarse, aquellos con una depresión severa y con conflictos en la relación padre-hijo, presentaron un mayor riesgo de desarrollar una depresión crónica o recaídas. Más reciente aún, Diamond & Siqueland (2001) demostraron que la terapia cognitiva-conductual resultaba ser más efectiva que otras intervenciones para el tratamiento de los adolescentes con un trastorno depresivo mayor, logrando reducirla incluso más rápido que la terapia familiar y la terapia de apoyo.

Un aspecto que no quisiéramos dejar de mencionar es, que la depresión parece tener mayor consecuencias a lo largo del tiempo en lo concerniente a la autoeficacia, sobre todo en las adolescentes mujeres (Bandura, Pastorelli, Barbaranelli & Caprara, 1999). Muris, Schmidt, Lambrichs & Meesters (2001), llevaron a cabo recientemente un estudio con miras a determinar los factores protectores y de vulnerabilidad en el desarrollo de síntomas depresivos. Observaron que la depresión estuvo relacionada con niveles altos de rechazo por parte de los padres, atribuciones negativas, estrategias de enfrentamiento pasivas y bajos niveles de autoeficacia. En este sentido, proponen un modelo que considera a las conductas parentales negativas y los estilos de atribución negativa como fuentes primarias del trastorno depresivo, mientras que los estilos de enfrentamiento y la autoeficacia juegan un papel de mediadores en la formación de los síntomas depresivos.

Un estudio realizado por Grossman & Rowat (1995), permitió analizar el impacto que tiene la calidad de la relación de pareja y la relación familiar sobre las estrategias de enfrentamiento, el apoyo recibido y el bienestar psicológico de los adolescentes miembros de familias separadas, divorciadas y casadas. Demostraron que la existencia de una relación parental poco afectiva y la ausencia de una estructura familiar sólida, estaba asociada con una baja satisfacción personal y sentido de futuro; así como por altos niveles de ansiedad en adolescentes miembros de familias con padres divorciados. Huss & Lehmkuhl (1996) también indicaron que las familias con un clima familiar de apoyo caracterizado por la confianza y el control, era un importante predictor de estrategias positivas y activas de enfrentamiento. En cambio, aquellas familias con un clima familiar menos afectivo permitía predecir estrategias de evitación.

La prueba más evidente para los hijos de una ruptura familiar, es la ausencia de uno de los padres en el hogar, lo que es experimentado en ocasiones con sentimientos de rabia y tristeza. Ante esto, los padres pueden reaccionar de distintas maneras:

    * Comparten con los hijos el enojo que sienten por el ex-cónyuge (?No se hablan desde que se separaron?).
    * Desplazan el enojo que sienten hacia los hijos (?Si no hubiera sido por ti a lo mejor estaríamos casados todavía?).
    * No responden a las necesidades de los hijos por estar pendientes de sus propias necesidades (?Casi no lo vemos nunca?).
    * Se conversa de temas personales y propios de la pareja con los hijos (?Siempre se vive quejando del otro cada vez que tiene la oportunidad?).
    * No se fijan los límites apropiados.
    * Se responsabiliza a los hijos mayores del cuidado de los menores (?Me preocupa que no pueda terminar mi carrera a tiempo para poder pagarle la carrera a mi hermana?)

Si los hijos se desarrollan en un ambiente favorable como en el caso de Jorge, en donde ambos padres ejercen una función paterna conjunta y muestran una conducta que es percibida por Jorge como consistente, permite explicar mejor su adaptación frente al divorcio de sus padres. Todo lo contrario se observa en el caso de María, donde la separación se produjo de manera destructiva, desarrollando en la paciente disfunciones cognitivas asociadas a sentimientos de culpa, abandono e inadaptación social. En este caso, es evidente que cada ex-cónyuge logre mantenerse intensamente involucrado con cada uno de sus hijos, de manera que les sea posible conservar o recuperar la confianza en sí mismos y poder enfrentarse a las necesidades de sus hijos sin la presencia del otro como pareja.

Partiendo del supuesto de que, el padre facilita en cierta forma el proceso de individuación en la relación madre-hijo, una situación de divorcio termina complicando este proceso. Saintonge, Achille & Lachance (1998) realizaron una investigación con adolescentes hijos de padres separados y con la figura de un hermano mayor como sustituto de la figura paterna, quienes fueron comparados con un grupo control conformado por adolescentes sin hermanos mayores. Los resultados indicaron que aquellos adolescentes con la figura de un hermano mayor, estuvieron menos afectados por la separación de los padres que aquellos que no tenían dicha figura paterna sustituta.

Todos estos resultados dejan ver la importancia de realizar intervenciones con los adolescentes, considerando el contexto de las relaciones familiares. Razón por la cual se decidió utilizar del genograma para identificar las etapas del ciclo vital y los aspectos relacionales presentes en la familia (Revilla de la, Constan, Ubeda, Fernández, Fernández & Casado,1998; Patiño & Vázquez, 2000).

En este sentido, los hijos deben ser considerados tanto en el contexto previo como en el contexto posterior al divorcio, ya que la mejor decisión es aquella que menos los perjudique y no sólo aquella que más conviene a la pareja que desea separarse. En otras palabras, aún cuando la pareja que presenta el conflicto llega a dar por finalizada la relación conyugal en términos de divorcio, es supremamente importante que ambos padres mantengan y compartan la “función parental”; de lo contrario dicha situación puede generar ambivalencia y la formación de coaliciones con los progenitores, afectando el bienestar psicológico de los hijos. Lo ideal sería que los padres de María logren separar los resentimientos que resultaron de la situación de divorcio, y que sean capaces de tolerar las frecuentes comunicaciones en torno a las decisiones que afectan la crianza de sus cuatro hijos.

El Síndrome del Nido Vacío

El nido vacío: cuando el hogar vuelve a ser casa:  Los padres suelen sufrir una crisis luego de que los hijos abandonan el hogar, en lo que se conoce como ?síndrome del nido vacío?. Pero se puede aprender de esta experiencia y capitalizarla para realizar importantes cambios.

El ?síndrome del nido vacío? es una etapa evolutiva que atraviesan las parejas, que se da cuando los hijos dejan el hogar para independizarse, irse a vivir solos o casarse y empiezan a realizar su propia vida. Esta situación generalmente es vivida por los padres con angustia. Se dan cuenta de que ya no son tan necesarios como antes y esto genera sentimientos de inutilidad, de falta de sentido. Sobre todo en la madre, ya que por lo general su proyecto de vida giraba en torno a sus hijos, sus necesidades, sus problemas. Por lo general (aunque con las nuevas realidades que impone el mercado de trabajo esta afirmación es cada vez menos cierta) el padre ha podido realizarse profesionalmente, por lo que no lo siente tanto como la madre. Ella ha renunciado a sus proyectos profesionales en pos de construir una familia y ser el sostén en este aspecto. Por un lado la pareja ve su sueño realizado: han logrado cumplir la meta que se habían propuesto. Por el otro, este logro tan anhelado conlleva un cambio y por lo tanto el tener que adaptarse a una nueva situación. Los sentimientos de tristeza y de pérdida son normales, y deben entenderse como un proceso de duelo, por lo que es difícil aventurar cuánto pueden durar sus efectos. Lo que sí se puede hacer es buscar salidas y nuevas iniciativas a partir de este momento de cambios cruciales. En estas condiciones lo mejor es no quedarse apegado a los chicos y poder construir nuevos proyectos personales. Es fundamental saber ver la oportunidad en una situación de estas características. Quizás sea hora de redescubrir o redefinir la pareja. Hay quienes afirman que el síndrome de nido vacío sólo es vivido con tristeza cuando el matrimonio tiene poco que compartir. Si se toma la satisfacción marital como una variable, vemos que crece al principio de la unión, baja fuertemente con el nacimiento de los niños, aumenta cuando ellos crecen, vuelve a sumergirse cuando atraviesan la adolescencia y en los matrimonios felices se estabiliza cuando los hijos dejan el hogar. Puede haber pasado que el matrimonio haya sufrido un lógico deterioro, con el paso de los años y las dificultades atravesadas. He aquí una oportunidad para enmendar viejos errores. Si las relaciones no se cuidan, dejan de desarrollarse como es debido, y finalmente, mueren. Seguramente el apasionado romance juvenil haya pasado. Pero ahora hay algo más sólido: la capacidad de dialogar juntos, de tolerar mejor las diferencias, de reírse de los mutuos errores, de iniciar juntos alguna actividad. Es la ocasión para ser creativos y encontrar nuevos desafíos a la vida matrimonial. También esta ?liberación? de estar siempre pendiente de los hijos puede transformarse en un tiempo para crecer. La mediana edad es un tiempo especialmente propicio para el desarrollo de actividades que antes no podían realizarse. Disponer de más tiempo y de más experiencia facilita que cada uno puede encontrar la manera de involucrarse en otras actividades. Retomar viejos hobbies o adoptar nuevos, empezar a practicar un deporte o ir al gimnasio, participar de grupos de interés común o en actividades de ayuda social puede ser una manera de darle un nuevo sentido a nuestras vidas. Por supuesto que hay personas a las que todo esto les resulta más difícil y precisan de ayuda. Esto no es algo vergonzante ni terrible: es algo propio de la condición humana. No tenga miedo de pedir ayuda, ya sea de su propia pareja, familiares, amigos, grupos de apoyo o terapeutas profesionales. No es fácil redefinir los objetivos de vida cuando se atraviesa la madurez y siempre es bueno tener alguien que nos sepa escuchar y a la vez que pueda darnos un consejo. En caso de personas viudas o separadas, adoptar una mascota puede ser una manera de canalizar angustias en algo positivo. Si usted es una de esas personas que siempre quiso tener un perro o un gato pero no tenía tiempo para cuidarlas o espacio para que estén cómodas (o simplemente nunca se animó a tenerlas), ésta es su oportunidad. Por último, tenga en cuenta que la relación con sus hijos no se terminó, sino que se modificó, mudó de ropas. También es una oportunidad para enriquecerla. Busque nuevas maneras de estar permanentemente en contacto con ellos, ya sea por teléfono, carta, o aprovechando las nuevas tecnologías de Internet (correo electrónico, programas de mensajería instantánea, etc.). Recuerde que nunca dejará de ser el padre o la madre de su hijo. Simplemente su rol ya no será el mismo porque su hijo tampoco es el mismo, fue creciendo y ya no es más ese adolescente que necesitaba un reto. Ser padre y consejero de un hijo adulto es también una tarea vital, y debe aprender a tomarla con una renovada responsabilidad cada día.

Celos patológicos

“De los celos patológicos no se sale sin ayuda profesional” Asegura la psicóloga Mimí Pugliano, que analiza su impacto sobre los vínculos

“Los celos son afectos constitutivos del ser humano. No hay ser viviente que no los haya experimentado”, asegura Luis Buero, psicólogo social que junto a su colega Mimí Pugliano coordina un taller grupal para reflexionar sobre una de las emociones que más connotación negativa tiene.
“Cuando el ser humano nace forma una relación de total dependencia con su madre -apunta Buero-. Como no puede procurarse solo alimento ni seguridad forma una unidad con su madre. Luego, a medida que se crece, el otro es distinto a uno, pero hay una construcción de uno mismo a través de la mirada de ese otro y, además, la necesidad de alimento y de afecto continúa y el deseo es que quien la provee, generalmente la madre, lo haga en forma permanente? Entonces, aparece un hermano que también quiere lo mismo, o un papá, y esa ilusión de que el otro esté siempre con uno y nos pertenezca se hace añicos.”
“Todos somos celosos porque todos nacemos con dos miedos: a la pérdida y al ataque -agrega Mimí Pugliano-. No todos vivimos con la angustia del miedo a la pérdida, pero el celoso sí mantiene ese temor.” Luis Buero dice que la capacidad de admitir la existencia de otro (como distinto de uno mismo) derriba la ilusión de ejercer un control absoluto sobre esa persona, terreno fértil donde crecen los celos más enfermizos. Y enfermantes.
Pugliano afirma que para que los celos existan siempre hacen falta tres. “El triángulo está formado por el celoso, el objeto de amor o de interés y un rival, que tiene que ser igual o mejor que el celoso.”
La psicóloga advierte que las fronteras de los celos van mucho más allá del amor de pareja. Pueden aparecer entre hermanos, amigos, en el trabajo. Ambos psicólogos sociales dicen que ser celoso en una relación no asegura serlo en todas, y que hay vínculos que pueden favorecer más o menos los celos que otros.

Motores y enfermizos
Para los celos no hay épocas, “de lo contrario, Shakespeare no hubiera escrito Otelo hace 500 años”, reflexiona Luis Buero, pero indica que actualmente, y en especial entre las parejas más jóvenes, algunos códigos han cambiado: “Está muy difundido que las mujeres salgan con sus amigas y por más que a los chicos eso les dé celos se lo tienen que aguantar”.

“Antes para el hombre lo indiscutido era la posesión y para la mujer la resignación. Ahora la mujer tiene una interrelación mucho más activa con el otro sexo y hay mayores posibilidades para el hombre de encontrar rivales”, dice Pugliano, pero admite que varones y mujeres tienen un mayor sentido del desapego: saben que una relación no necesariamente es para toda la vida. Sin embargo, los celos existen. Y no siempre son malos.

“Hay celos motores, que tanto en una pareja como en otros vínculos pueden contribuir a mejorarlos -advierte Mimí Pugliano-. A lo mejor pensamos: «A mi marido le gusta esa mujer», y aunque en realidad no sea así, esa fantasía hace que me arregle más o que genere su atención para que él se fije en mí.”

“La presencia de un tercero real o imaginario genera una situación de «alarma» y eso es normal, porque de lo contrario no habría interés en el otro -dice Buero-. Sin embargo, hay personas que prefieren que su pareja no tenga una relación demasiado íntima con nadie más. Cuando esos celos se acompañan de intensos sentimientos de inseguridad, autocompasión, hostilidad y depresión dañan la calidad de vida de los integrantes de la pareja y pueden ser muy destructivos. Esas personas sienten que si pierden a su pareja será terrible, insoportable. Por eso son controladores, vigilantes, asfixiantes, inseguros, depresivos y siempre dependientes. El pacto secreto que construyen es: «Te doy todo, pero dame todo, si no, serás mala y deberás ser castigada.» De allí a la violencia hay un solo paso y, si bien es más frecuente de parte del varón, eso no indica que los celos enfermizos sean más habituales en ellos.”

Así, la dialéctica que comienza a generarse entre el celoso y el celado transforma la vida en una tragedia.

De los celos patológicos no se sale sin ayuda profesional -asegura Pugliano-. El celoso siente angustia y su peor enemigo es su propia imaginación. Si es un varón, duda de su paternidad, cela al resto de la familia, a los amigos, a los compañeros de trabajo, imagina toda clase de traición, persigue y controla? El celado siente asfixia. Tarde o temprano, el vínculo se deteriora. Y no es nada fácil poner fin a la relación con alguien enfermo de celos, porque la conducta habitual es demostrarle que si no está con él (o con ella) se moriría y hasta sería capaz de matar si es dejado o dejada.”

Por eso, el alivio sólo vendrá si el celoso enfermizo es capaz de sentir “que puede sobrevivir y sobreponerse a la ausencia del otro”.

De varones y mujeres
“El varón cela a la mujer desde su propia elaboración del deseo, y la cela como si la mujer fuera un hombre, como si ella pudiera acostarse con cualquiera y los deseara a todos, que es lo que le pasa al hombre -dice Buero-. El varón tiene una visión donde el sexo está más presente, por eso teme la infidelidad y existe un temor atávico asentado en la incertidumbre de su transmisión genética. El temor de la mujer es a ser abandonada y procede más de la posibilidad de ser desplazada por otra mujer.”

“La mujer teme más que él deje de amarla, y tiende a perdonarlo frente a una infidelidad, o le cree si él le dice que no tiene otra relación o que esa mujer con la que lo vio es una amiga o una compañera -dice Pugliano-. El hombre, en cambio, lo único que quiere saber es si ella se acostó o no se acostó. Y si ella le miente una vez, se derrumba todo, porque para él significa que le ha mentido siempre.

“Para evitar malos entendidos es útil que los integrantes de una pareja pongan en orden qué es lo más importante para cada uno en ese momento de la vida y se lo comuniquen al otro. Eso ayuda a prevenir conflictos.”

La tarea es muy sencilla. Anotar una escala de prioridades: familia, amigos, estudio, pareja, hijos, tiempo libre. “Si para mi pareja su escala de valores comienza en el trabajo sabré a qué atenerme -dice la psicóloga social-. E igual será de mi parte. Es como un juego reglado, que favorece conocerse más. Al menos, uno sabe a qué está jugando.”

Por Gabriela Navarra
De la Redacción de LA NACION

RASGOS MUY GENERALES DE PERSONAS CON PROBLEMAS DE ALCOHOL:

RASGOS MUY GENERALES DE PERSONAS CON PROBLEMAS DE ALCOHOL:

No tienen que darse todos estos rasgos en todas las personas con problemas de bebida, ya que, dependiendo de varios factores, cada individuo está más sensibilizado hacia unos más que hacia otros.

Mayor irritabilidad que la población general

Cambios bruscos de humor

Ansiedad por beber

Culpabilidad por haber bebido

Personalidad disforia (alteración del estado de ánimo) que acaba en celopatías

Inseguridad, desgana y despreocupación

Reiterativo y falta de sinceridad

Desajuste emocional y una pena interna

Conflictos neurológicos

Trastornos de carácter

Falta de maduración

Depresión y sentimientos de desesperanza

Soledad y vacío interior

Egocentrismo, hipersensibilidad

Escasa tolerancia a la frustración

Conductas pasivas en situaciones críticas

Miedo al fracaso

Sentimientos de inferioridad y timidez

Idealismo excesivo, lejos de la realidad

Conformidad con el grupo -muy importante en los jóvenes-

Inmadurez afectiva

Inmadurez emocional

Pasividad y dependencia

Depresión y ansiedad

Actitud amistosa superficial

VIOLENCIA DOMÉSTICA

Investigación americana y alemana
Las señales que anuncian la violencia doméstica
Hallan señales en el hombre que anuncian la violencia contra la mujer

(Clarín)
Aseguran que gestos de los hombres que parecen ser románticos a veces son síntomas de futuros momentos violentos. También la vigilancia, la manipulación y la amenaza de castigo ante una infidelidad.

Le cae de sorpresa con la excusa de que le trae flores de regalo. La llama cada dos horas para ver cómo está. Le pregunta por qué tardó tanto tiempo entre ir a hacer una compra y volver a su casa. Le señala que sus amigas le parecen vulgares. O que ella no puede manejarse sola ni con un auto ni con el dinero.

Con esos comportamientos, él se justifica diciendo que sólo quiere protegerla. Pero todos esos comportamientos, que se repiten con mucha frecuencia, pueden ser tácticas que predicen que ciertos hombres ejercerán algún tipo de violencia contra la mujer, según reveló un estudio que será publicado en diciembre en la revista especializada Personal Relationships, publicada por Blackwell Publishing, en los Estados Unidos.

Al hacer encuestas en tres grupos diferentes, uno integrado por hombres, otro de mujeres y un tercero con maridos y esposas, el grupo de Todd Shackelford, de la Universidad Atlántica de Florida, y otros investigadores de la Universidad de Texas, en Austin, y de la de Kassel, en Alemania, identificaron que la vigilancia directa sobre la mujer era el rasgo de predicción más mencionado.

Por vigilancia, los investigadores en psicología incluyeron los momentos en que los hombres “caen inesperadamente para ver qué estaba haciendo” su pareja. O también que los hombres les niegan presentarles a sus amigos varones o que monopolizan el tiempo en encuentros sociales.

“Nuestra investigación indica que los hombres que usan una variedad de comportamientos de control no violentos también son proclives a abusar físicamente de sus parejas”, afirmó Shackelford, al ser consultado por Clarín por correo electrónico.

La manipulación emocional, como por ejemplo cuando un hombre le dice a su pareja que “se moriría si lo deja”, también fue considerada como un preanuncio. Y en la lista también se incluyó la amenaza explícita de castigo ante la posibilidad de que la mujer le sea infiel.
Los investigadores dividieron el trabajo en tres partes. En las dos primeras, preguntaron a 461 varones, que tenían un promedio de 24 años, y a 560 mujeres (de 21 años en promedio) sobre los comportamientos de los hombres para retener a la pareja. En la tercera parte, pidieron a maridos y sus esposas que contaran sobre conductas de retención de los hombres y de violencia contra las esposas.

Hay más indicadores: cuando él se pone celoso porque ella muestra mucho interés en otro hombre, cuando hace una ostentación de sus “recursos” (“te compré el mejor reloj que había”) y también cuando él da señales públicas de posesión de la mujer (como tomarle férreamente la mano cuando aparecen otros hombres).

“Considero que es un estudio relevante, ya que jerarquiza la variable de género como generadora de violencia”, opinó María Rosa Rivero, presidenta de la Asociación Argentina para el Desarrollo Integral de la Familia. Y agregó que “los hombres sostienen la violencia contra la mujer al considerarla como un objeto de su propiedad que necesita ser dominado”.
Según Rivero, las mujeres en pareja o con novios deberían estar atentas a la frecuencia de esas tácticas para evitar problemas futuros. “Muchas veces, las mujeres piensan que los celos, el control o el aislamiento de sus familiares, del trabajo o de las amigas son actos de demostración de amor por parte de los hombres. Sin embargo, esas actitudes pueden llevar a momentos de violencia contra las mujeres.”
Mónica Dohmen, coordinadora docente de la especialización en violencia familiar de la Facultad de Psicología de la UBA, señaló que la violencia en la pareja se puede desarrollar en distintas fases. El hombre acumula tensión hasta que se produce una “eclosión violenta”: desde golpes físicos hasta violaciones sexuales. También puede ejercer violencia económica, al no dejarle manejar su propio dinero, o una violencia psicológica, al aislarla de su familias, sus amigos y hasta de salir a cualquier lugar.

Después de la “eclosión violenta”, señaló Dohmen, puede venir una fase de “calma amante o de segunda luna de miel”, en la que “el hombre jura que no volverá a ser violento y trae regalos como flores y hasta un viaje a Europa. Al principio, fueron hombres que, en cualquier ámbito público, parecían atentos, amables, considerados…

Espíritus cobardes
Oscar Ángel Spinelli
ospinelli@clarin.com

Así como una patota golpea a un indefenso. O barrabravas que destrozan a un hincha contrario. Quizá como un sujeto con un arma que impunemente asesina a una persona desarmada. Y como cualquiera ejerciendo poder y jugando con la vida del otro. Parecido a la tortura. Cobardías. Los justificativos psicológicos resultarían inútiles. Alguien sometiendo al débil lleva la injusticia en la piel. Su mano sólo tiembla cuando se siente amenazado. El egoísmo lo lleva a cometer terribles actos. La perversión podría ser su modo de vida. Es la peor cobardía, la del espíritu.

Control, celos y posesión
Los indicios de que un hombre podría ejercer violencia contra la mujer, según el estudio realizado por investigadores en psicología de los Estados Unidos y Alemania, son:

Control directo: que se ejerce cuando el hombre vigila excesivamente dónde está la mujer, la oculta de sus amigos y le pretende manejar el tiempo y su agenda de actividades.

Incentivos intersexuales negativos: que pueden aparecer con una explosión de celos, una amenaza de castigo ante el temor del hombre a la infidelidad, una manipulación emocional o del compromiso, o por desacreditar a posibles competidores.

Incentivos positivos: la ostentación de recursos, la mejora de la apariencia, el cuidado y el afecto o la sumisión también pueden encubrir maltratos.

Señales públicas de posesión de la mujer: como cuando un hombre habla ante sus amigos de su mujer como si fuera una propiedad.

SER VIEJO EN EL SIGLO XXI

Ser viejo en el siglo XXI – Reunión de Gobiernos y Expertos sobre envejecimiento en países de América del Sur, Por Leopoldo Salvarezza LA NACIÓN

A raíz de la Reunión de Gobiernos y Expertos sobre Envejecimiento en países de América del Sur, que con el auspicio de la CEPAL se lleva a cabo en la ciudad de Buenos Aires, considero oportuno hacer algunas apreciaciones sobre el ser viejo en el siglo XXI. El siglo XX nos ha enfrentado con una paradoja inquietante con respecto a la vejez. Desde los comienzos de la humanidad, los hombres han intentado por todos los medios prolongar la vida, aunque con la secreta esperanza de que no se alargara un tiempo lleno de achaques, sino que fuera una juventud eterna. La búsqueda de la Piedra Filosofal y de la Fuente de Juvencia son dos de los ejemplos típicos de la construcción social de mitos sobre temas angustiantes, tratando de restarles dramaticidad. Claro que ninguna de estas búsquedas ha dado resultado desde la perspectiva mítica, pero el siglo XX es el que más cerca llegó en la realidad: la expectativa de vida al nacer aumentó, en promedio, del 41% a principios de siglo, al 71% a fines del mismo. Pero este formidable aumento de la vida no prolongó la juventud como se buscaba, aunque sí ha producido, en vastos sectores de la sociedad, una vejez más saludable, más comprometida con su vida y sus circunstancias y más dispuesta a disfrutar de las posibilidades de las que disponga.

Mientras esto ocurría, la sociedad, los Estados, los políticos y hasta los científicos, en lugar de celebrar este avance como un hecho consumado, irreversible y jubiloso lo han transformado en un problema: el “problema” de las sociedades envejecidas y el “problema” de tener que dar solución a la demanda de un sector de la población que se expande con más rapidez que los otros y, en cierto sentido ?y ésta es la paradoja? se ha culpabilizado a los mismos viejos de este malestar, lo que se traduce en una conducta social denominada “viejísimo”.

A partir de esta mirada social, volverse viejo en el mundo moderno está caracterizado por una mayor cantidad (incremento en la expectativa de vida) y una menor calidad (devaluación social y discriminación) lo cual configura una pérdida del status de los viejos dentro de la familia, se reduce su lugar dentro de ella y sus deseos y necesidades son tomadas en cuenta cada vez menos. Un complejo dispositivo psicológico lleva a que se invierta la relación entre los integrantes de la familia, y la queja pasará entonces a manifestarse en el cuerpo en forma de enfermedad. Esto es favorecido a partir de la aceptación y de la identificación de todos los integrantes con el prejuicio de que viejo es igual a enfermo.

Este prejuicio hace que muchas veces se confundan los signos propios del envejecimiento con trastornos patológicos físicos o mentales, lo que puede llevar a que se confunda normalidad con enfermedad. Quiero insistir, esto no sólo le ocurre a la familia sino también a los propios viejos, que utilizan su cuerpo como vocero de la demanda. Este juego complejo encierra una trama peligrosa, que está dada por la puesta en juego de intereses inescrupulosos por parte de otros actores sociales y que es preciso poder identificar para poder actuar sobre ellos. La sociedad occidental actual está poseída por una especie de fiebre consumista que tiene aspectos positivos y negativos. Entre estos últimos está la utilización desaprensiva de la creación de la demanda para satisfacer la colocación de los productos. Esto es especialmente peligroso y preocupante en lo que se refiere a las industrias relacionadas con la salud como son la industria farmacéutica, las medicinas prepagas y los intereses de poderosas corporaciones de médicos, abogados y aseguradores. Todos estos se sustentan en la necesidad de tener una sociedad enferma que demande atención y servicios.

Si la sociedad estuviera sana, ninguno de estos grupos prosperaría como lo hace actualmente. Todo esto se consigue utilizando la profesión más respetada a lo largo de la historia: la medicina, la cual avanza implacablemente sobre todos los aspectos de la cotidianidad, llevando a lo que se llama la biomedicalización de la vida, es decir, a la conceptualización de los aspectos de la vida diaria a través del paradigma médico. Una vez que se consigue despejar lo que es salud de enfermedad se estará en condiciones de dedicarse a la protección y/o al cuidado de aquellos viejos dentro de la familia que sí los necesitan, y en estos casos hay que saber que estos cuidados no son inocuos para los cuidadores. Hacerse cargo de los problemas, a veces graves, que presentan los progenitores o los cónyuges suele acarrear serios trastornos entre los que tienen que ejercerlos. Para poder hacerlo se necesita, por parte de los cuidadores, fuerza, entereza y mucha salud mental, cosas que no siempre se consiguen fácilmente pero, sobre todo, se precisa información, aprendizaje y apoyo externo. Esto último es fundamental para prevenir que se agreguen complicaciones a las que de por sí ya existirán.

¿Sólo violencia doméstica?

Se habla de postmodernidad y del pensamiento débil como una de las características de nuestro tiempo. Quizás nadie sepa aún definir con exactitud ninguno de los dos conceptos, pero algo que si queda claro es que nuestra época se caracteriza por la superficialidad en la búsqueda de las causas profundas.

¿Por qué introducimos este artículo de esta forma? Porque llama poderosamente la atención la facilidad con que se sacan consecuencias de hechos que no están bien estudiados. Pongamos un ejemplo muy actual: la violencia doméstica. Hace tiempo que es constante en la prensa mundial, leer noticias sobre la llamada ?violencia doméstica?. Daría la impresión de que nos encontramos entonces ante una noticia novedosa que salta a las páginas de los periódicos como algo que antes era inusual, pero la Historia refleja que el problema de la violencia es un fiel acompañante de la Historia del ser humano. A mediados del mes de enero, un periódico español, publicaba un artículo con el título ?Perfil del hombre que maltrata a su pareja y sus motivaciones?. Trataba de hacer un resumen del informe elaborado por el Defensor del Pueblo, ?La violencia doméstica contra las mujeres? – un extenso volumen de más de trescientas páginas. Según este informe existe un perfil de hombre, ( y no de mujer, al menos como agresora), para describir al individuo que comete este tipo de violencia, así llamada doméstica: es un hombre fracasado, de unos 30 o 40 años, con una imagen negativa de sí mismo hacia el interior, pacífico externamente, nunca habla de sus sentimientos y solo expresa con facilidad su ira o su cólera, interpreta cada situación como un desafío y es patológicamente celoso.

Al finalizar la lectura podemos concluir que acaban de describir a un hombre inseguro. Pero ¿Sólo el hombre, varón, es agresivo? Defendiendo en primer lugar el derecho de la mujer de ser respetada en cualquier ámbito, sea su hogar, la calle, el trabajo o el campo, y sin hacer un análisis exhaustivo del problema de la violencia, creo que es deber de justicia profundizar un poco más en la realidad, antes de sacar las conclusiones superficiales: el hombre (varón) es fundamentalmente violento, y lo es de forma especial dentro del hogar, por lo que hay que proteger a la mujer de esta agresión.

Este parece ser el mensaje constante que se nos quiere dar. Pero ¿Es realmente el hombre violento por ser varón o lo es el ser humano? ¿Lo es siempre? ¿Por qué? ¿Y la mujer puede ser violenta? ¿Qué tanto influye en esta situación el ambiente generalizado de violencia que nos rodea y el asalto constante de los medios de comunicación? ¿Qué sucede en el niño que recibe 70 imágenes violentas a través de la TV, en apenas dos horas? ¿Hay más violencia dentro del hogar ahora que antes? ¿CUALES son las causas profundas de este fenomeno? Pero hay muchos tipos de violencia, por ejemplo la violencia psicológica. La especialista francesa en victimología, Marie-France Hirigoyen, ilustra en su libro ?El acoso moral? (Editorial Paidós, 2000) la violencia psicológica que algunos adultos, especialmente las mujeres, ejercen sobre sus cónyuges o con otras personas.

Quizás estos datos no salgan en los periódicos, ni se creen tribunales para juzgarlos pero son igualmente brotes de violencia que dañan al más débil.; este tipo de violencia es el que más practica la mujer, y las secuelas que posiblemente deja pueden ser graves. Por ejemplo, los adultos agresores suelen coincidir con niños que sufrieron este tipo de violencia, y proveniente a menudo de una mujer. Ya no están de moda muchos conceptos educativos: disciplina, autocontrol, censura… Solo el oírlos nos causa cierta repulsa interior. Pero para educar al hombre, hemos de enseñarle como base de todas las virtudes el desarrollo de la cualidad del ?autocontrol?. Este respeto vivido desde lejos para con los que nos son ajenos es fácil, porque realmente no nos supone ninguna superación personal; pero la paciencia con mi mujer, o mi marido, o mis hijos a quienes conozco perfectamente, que sé que siempre salen con lo mismo, que creo que no me acaban de entender, que…aquí, ahora, en estos momentos en que el cansancio, el stress y a veces la angustia me abate, es cuando se presenta la ocasión para ejercitarnos en ?la violencia personal?, es decir aprender a sobreponerme, por respeto y por amor al otro. Pero claro, estamos hablando de Amor con mayúsculas y esto es algo que no todos entienden.

En definitiva, la causa de la violencia, no es la ?Domus? (casa: de aquí proviene el término ?doméstica?), sino el mismo hombre que necesita aprender a ser él mismo, para encontrar al otro. Luchemos contra la violencia doméstica, pero también contra la violencia en los medios de comunicación, contra la violencia callejera, entre los países o con los emigrados.

Hay mucha violencia que eliminar, y mucho ser humano que educar como auténtica persona, no solo en el campo familiar, sino en todos los ámbitos.

Fuente: Mujer Nueva/Autor: Nieves García

ngarcia@mujernueva.org

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No Permita que la Depresión Le Persista

Todos nos deprimimos de vez en cuando; es parte de la vida. Pero si usted siente poca alegría o placer después de visitar a los amigos o de ver una buena película, usted puede tener un problema más serio. Estar deprimido durante algún tiempo, sin que experimente un cambio, puede afectar la manera como piensa y se siente.

Los médicos llaman a esto ?depresión clínica.? Sentirse ?desanimado? durante un período de tiempo no es una parte normal del envejecimiento. Pero esto es un problema común, y puede requerir ayuda médica. En la mayoría de las personas, la depresión mejorará con tratamiento. La terapia de ?hablar?, las medicinas u otros tratamientos, pueden aliviar la depresión.

Usted no necesita sufrir. Hay muchas razones por las cuales la depresión en las personas mayores es frecuentemente ignorada o no tratada. A medida que una persona envejece, los síntomas de la depresión posiblemente son vistos mucho más como irritabilidad o malhumor. La depresión también puede ser difícil de reconocer. La confusión o los problemas de atención causados por la depresión a veces pueden parecerse a la enfermedad de Alzheimer o a otros desórdenes del cerebro.

Los cambios de humor y los síntomas de la depresión pueden ser causados por medicinas que las personas mayores toman para la artritis, la hipertensión arterial o para las enfermedades del corazón. Puede ser difícil para un médico diagnosticar la depresión, pero afortunadamente las personas deprimidas frecuentemente se sienten mejor con el tratamiento correcto.

¿Qué Causa la Depresión? Hay más de una causa única para la depresión. Un sólo evento puede producirle la enfermedad a algunas personas, La depresión afecta a menudo a personas que se sentían bien pero que repentinamente enfrentan una muerte en la familia o una enfermedad grave. Para unas personas, cambios en la química del cerebro puede afectarles él ánimo y causar depresión. Algunas veces aquellos que viven bajo mucha tensión, como quienes se dedican a cuidar de una persona enferma, pueden sentirse deprimidos. Otros se deprimen sin ninguna razón clara. Las personas con enfermedades graves, como cáncer, diabetes, enfermedades cardiacas, accidentes cerebro-vasculares o enfermedad de Parkinson, a veces se deprimen. Se angustian al pensar en la forma en que esta enfermedad cambiará sus vidas. Pueden sentirse cansados y no ser capaces de enfrentar las cosas que les produce tristeza. El tratamiento para la depresión les ayuda a manejar los síntomas de la enfermedad, mejorando así su calidad de vida. La genética, también puede jugar un papel en esto. Estudios muestran que la depresión puede transmitirse en las familias. Los hijos de padres deprimidos pueden estar bajo mayor riesgo.

¿Cómo se Presenta? ¿Cómo sabe usted cuándo necesita ayuda?

Después de todo, al envejecer, usted puede tener que enfrentar problemas que podrían ?deprimir? a cualquiera. Quizás está enfrentando la muerte de un ser querido o de un amigo. Quizás está pasando por una época difícil mientras se acostumbra a estar retirado o jubilado. Posiblemente tiene una enfermedad crónica. Pero, después de un período de duelo o de preocupación, la mayoría de las personas mayores vuelven a sus rutinas diarias. Sin embargo, si usted está padeciendo de depresión clínica y no consigue ayuda, no podrá sentirse bien durante semanas, meses o incluso años. Esta es una lista de los síntomas más comunes de la depresión. Si estos duran más de 2 semanas, vea a un médico. Una sensación de ?vacío?, tristeza continua y ansiedad Cansancio, falta de energía Pérdida de interés o de placer en las actividades cotidianas, incluso el sexo Problemas con el sueño, incluyendo problemas para dormirse, despertarse muy temprano y también dormir demasiado Comer más o menos de lo usual Llorar mucho o con mucha frecuencia Molestias y dolores que no desaparecen cuando son tratados Dificultad para concentrarse, recordar, o tomar decisiones Sentirse culpable, incapaz, desesperado, o que no vale nada. Irritabilidad Pensar en la muerte o el suicidio; un intento de suicidio Si usted es miembro de la familia, amigo o presta asistencia medica a una persona mayor, ponga atención a alguna señal. Algunas veces la depresión puede esconderse detrás de una cara sonriente. Una persona deprimida que vive sola, puede sentirse bien momentáneamente, cuando alguien se detiene para saludarla o durante una visita al médico. Los síntomas pueden parecer que desaparecieran, pero, cuando alguien está muy deprimido, estos reaparecen enseguida.

No ignore las señales de advertencia. Si una depresión profunda no es tratada, puede llevar al suicidio. Escuche cuidadosamente si alguien de cualquier edad se queja de estar deprimido o dice que a nadie le importa. Esa persona puede realmente estar pidiendo ayuda.

¿Cómo se Consigue Ayuda? El primer paso es aceptar que usted o el miembro de su familia necesitan ayuda. Quizás usted sea una de esas personas que se siente incómoda con el tema de las enfermedades mentales o podría sentir que pedir ayuda es una señal de debilidad. Usted podría ser como muchas otras personas mayores, sus parientes o amigos, que creen que una persona deprimida puede rápidamente ?salir a flote? o que algunas personas son demasiado viejas para ser ayudadas. Están equivocados. Un profesional de la salud puede ayudarlo. Una vez usted decida buscar ayuda médica, empiece con su médico de familia. El médico debe examinarlo para ver si su depresión es causada por un problema de salud o por una medicina que está tomando. Después de un examen completo, su médico puede sugerirle que hable con un trabajador de salud mental, como un trabajador social, un consejero de salud mental, un psicólogo o un psiquiatra. La naturaleza especial de la depresión en las personas mayores ha generado el surgimiento de una especialidad médica diferente ? la psiquiatría geriátrica. No deje de conseguir la ayuda por miedo a lo que pudiere costar el tratamiento. A menudo, sólo es necesario un corto período de psicoterapia (terapia hablada), que es frecuentemente cubierta por el seguro. Además, algunos centros comunitarios de salud mental ofrecen tratamientos basados en la capacidad de pago de la persona. Tenga en cuenta que algunos médicos de familia puedan que no entiendan sobre el envejecimiento y la depresión. Es posible que no les interesen estos problemas o tal vez no sepan qué hacer. Si su médico no puede o no quiere tomar en serio sus preocupaciones sobre la depresión, quizás usted deba hablar con otro profesional de la salud que pueda ayudarle.

¿Es usted pariente o amigo de una persona mayor deprimida que no quiere ir donde un médico para tratamiento? Explíquele la manera como el tratamiento puede hacer que la persona se sienta mejor. En algunos casos, cuando una persona deprimida no puede o no quiere ir al consultorio del médico, el médico o el especialista de salud mental puede empezar haciéndole una llamada telefónica. El teléfono no puede reemplazar el contacto personal necesario para un examen médico completo, pero si puede romper el hielo. Algunas veces el médico puede hacer una visita en la casa.

Tratamiento para la Depresión: Su médico o el especialista de salud mental pueden tratar su depresión con éxito. Diferentes tipos de terapia parecen dar diferentes resultados según el tipo de persona. Por ejemplo, los grupos de apoyo pueden proporcionarle nuevas habilidades de tolerancia al cambio o de apoyo social si usted está enfrentando un gran cambio en su vida. El médico podría sugerirle que utilice un centro local para personas mayores, un servicio voluntario o un programa de nutrición. Varios tipos de terapias de ?hablar? son útiles también. Uno de los métodos podría ayudarle a mirar la vida desde una perspectiva más positiva. Pensar siempre sobre las cosas tristes de su vida o sobre lo que usted ha perdido puede haberle llevado a la depresión. Otro puede ayudarle a mejorar sus relaciones con los demás para darle más esperanza acerca de su futuro. No se olvide de permitirles a su familia y a sus amigos que le ayuden.

Mejorar toma tiempo, pero con el apoyo de otros y con tratamiento usted mejorará un poco cada día. Las medicinas antidepresivas también pueden ayudar. Estos medicamentos pueden mejorar su ánimo, su sueño, su apetito y su concentración. Existen varios tipos de antidepresivos. Con algunos de éstos pueden pasar 12 semanas antes de que usted note un progreso real. Es posible que su médico quiera que usted continúe tomando las medicinas durante 6 meses o más, después de que sus síntomas hayan desaparecido. Algunos antidepresivos pueden causar efectos secundarios no deseados, aunque las medicinas más nuevas tienen menos efectos secundarios. Cualquier antidepresivo debe usarse con gran cuidado para evitar este problema.

Recuerde: El médico necesita saber tanto de todas las medicinas recetadas como de las que no requieren receta y vitaminas o suplementos de hierbas que usted esta tomando. El médico también debe saber sobre cualquier otro problema físico que usted tenga. Asegúrese de tomar los antidepresivos en la dosis apropiada y en el horario correcto. La terapia de electrochoques (conocida en inglés por la sigla ECT) también puede ayudar. Esta es más frecuentemente recomendada cuando las medicinas no se toleran o cuando se necesita un efecto rápido. La ECT, que produce rápidamente mejoría en la mayoría de las personas, es dada como un tratamiento en serie durante unas pocas semanas. Tal como en otras terapias antidepresivas, el tratamiento posterior con medicamentos u ocasionales ECT (llamado mantenimiento), frecuentemente se necesita para ayudar a prevenir la reaparición de la depresión.

Ayuda de la Familia y los Amigos Si usted es miembro de la familia o amigo de alguien que parece deprimido, intente llevarlo a un profesional de la salud para diagnóstico y tratamiento. Luego, ayude a su pariente o amigo a que siga el plan del tratamiento. Si es necesario, pida las citas para la persona o acompáñela al médico, al especialista de salud mental, o al grupo de apoyo. Sea paciente y comprensivo. Haga que su pariente o amigo salga con usted, o que regrese a una actividad que él o ella disfrutaba en el pasado. Anímelo a que esté activo y que se mantenga ocupado, pero que no se comprometa con demasiadas cosas a la vez.

Prevención de la Depresión ¿Qué puede hacerse para disminuir el riesgo de la depresión? ¿Cómo pueden las personas soportar las dificultades?

Aquí hay unos pocos pasos prácticos que usted puede tomar. Trate de prepararse para los grandes cambios en la vida, como jubilarse o mudarse de la casa en la que vivió muchos años. Una manera de hacerlo es mantener y conservar las amistades a través de los años. Trate de encontrar a alguien con quien usted sienta que puede hablar. Los amigos pueden aliviar la soledad si usted pierde a su cónyuge. También puede cultivar una afición. Las aficiones ayudan a mantener la mente y el cuerpo activos. Mantenga el contacto con la familia. Permítales que le ayuden cuando esté desanimado o muy triste. Si usted tiene demasiadas cosas que hacer, trate de dividirlas en pequeñas tareas que son más fáciles de terminar. Sentirse bien físicamente y comer una dieta bien balanceada puede ayudar a evitar enfermedades que pueden provocar incapacidad o depresión. Siga las instrucciones del médico sobre la forma de tomar las medicinas para disminuir el riesgo de desarrollar la depresión como efecto secundario de una droga.

Recursos Muchos grupos ofrecen más información sobre la depresión y las personas mayores.

La siguiente lista puede ayudarle a empezar:

National Institute of Mental Health (NIMH) (Instituto Nacional de Salud Mental) Sección para Recursos de Información y Preguntas 6001 Executive Blvd., Room 8184 Bethesda, MD 20892-9663 301-443-4513 1-800-421-4211 (para publicaciones) www.nimh.nih.gov

National Depressive and Manic Depressive Association (National DMDA) (Asociación Nacional sobre la Depresión y la Depresión Maniaca) 730 N. Franklin Street, Suite 501 Chicago, IL 60610-7204 1-800-826-3632 www.ndmda.org

National Alliance for the Mentally Ill (NAMI) (Alianza Nacional para los Enfermos Mentales) Colonial Place Three 2107 Wilson Blvd., Suite 300 Arlington, VA 22201 1-800-950-NAMI (6264) www.nami.org

National Mental Health Association (NMHA) (Asociación Nacional de Salud Mental) Centro de información 1021 Prince Street Alexandria, VA 22314-2971 1-800-969-NMHA (6642) 1-800-433-5959 (TTY) www.nmha.org

American Association for Geriatric Psychiatry (AAGP) (Asociación Estadounidense de Psiquiatría Geriátrica) 7910 Woodmont Avenue Bethesda, MD 20814-3004 301-654-7850 www.aagpgpa.org

American Psychological Association (APA) (Asociación Psicológica Estadounidense) Asuntos Públicos 750 First Street, NE Washington, DC 20002-4242 1-800-374-2721 1-202-336-6123 (TDD/TTY) www.apa.org

Para información sobre la depresión en enfermos de Alzheimer y en personas que cuidan a un enfermo, comuníquese con: Alzheimer?s Disease Education and Referral (ADEAR) Center (Centro de Educación y Referencia de la Enfermedad de Alzheimer) PO Box 8250 Silver Spring, MD 20907-8250 1-800-438-4380 www.alzheimers.org

El Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (NIA) distribuye materiales sobre una gama amplia de temas relacionados con la salud y el envejecimiento. Para una lista de publicaciones gratuitas, escriba a: NIA Information Center (Centro de información del NIA) PO Box 8057 Gaithersburg, MD 20898-8057 1-800-222-2225 1-800-222-4225 (TTY) www.nia.nih.gov

Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos Institutos Nacionales de Salud Julio 2002