{"id":957,"date":"2009-01-11T01:58:56","date_gmt":"2009-01-11T01:58:56","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=957"},"modified":"2009-01-11T01:58:56","modified_gmt":"2009-01-11T01:58:56","slug":"bienestar-psicol\u00f3gico-de-los-adolescentes-en-funci\u00f3n-de-la-estructura-familiar-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=957","title":{"rendered":"Bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes en funci\u00f3n de la estructura familiar"},"content":{"rendered":"<p>Bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes en funci\u00f3n de la estructura familiar<br \/>\npor Nelson Vald\u00e9s S\u00e1nchez<\/p>\n<p>Un divorcio es siempre percibido como una situaci\u00f3n traum\u00e1tica tanto para la pareja que da por terminada su relaci\u00f3n f\u00edsica y afectiva, como para los hijos que experimentan la p\u00e9rdida significativa de la estabilidad familiar de diversas maneras. Y se ha observado que cuando el divorcio se da en malos t\u00e9rminos sin proteger a los hijos del conflicto producido, se genera una desorganizaci\u00f3n familiar. De hecho hay padres que llegan a utilizar a los hijos para sacar alguna ventaja del conflicto, o bien, tienden a desligarse de sus responsabilidades y tareas parentales en la crianza de los hijos. Sin embargo, cuando el divorcio se vive como una etapa m\u00e1s del ciclo vital, se tiende a proteger a los hijos a\u00fan cuando se experimenta dolor por la p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>La desintegraci\u00f3n familiar ha aumentado significativamente en los \u00faltimos a\u00f1os, lo que ha motivado a los investigadores a determinar de qu\u00e9 manera la experiencia de divorcio durante la infancia est\u00e1 relacionada con la salud subjetiva y conductual durante la adolescencia. Breidablik &#038; Meland (1999) encontraron diferencias significativas en relaci\u00f3n a un grupo de adolescentes miembros de familias con padres divorciados, en los que se presentaban quejas f\u00edsicas y emocionales, menor bienestar psicol\u00f3gico, un desempe\u00f1o menos eficiente, as\u00ed como una mayor presencia de conductas de riesgo como el h\u00e1bito de fumar. Concluyeron que la experiencia de divorcio para los hijos durante la infancia representa un evento estresante significativo con consecuencias en la salud mental durante la adolescencia. Y que dichas consecuencias deben ser consideradas al momento de planificar programas de prevenci\u00f3n para este tipo de poblaci\u00f3n. Eso sin mencionar que existen etapas y tareas durante el desarrollo psicosocial normal de los adolescentes, que se ven afectadas por el divorcio de los padres (Steinman &#038; Petersen, 2001).<\/p>\n<p>En el presente ensayo vamos a centrarnos espec\u00edficamente en las reacciones emocionales de los adolescentes, ya que los dos casos atendidos en el Centro Psicol\u00f3gico (CEPUC) provienen de familias con padres separados, lo que de alguna forma ha influido en su proceso de individuaci\u00f3n. En el caso de Jorge (22 a\u00f1os) la separaci\u00f3n de sus padres se dio en buenos t\u00e9rminos, no as\u00ed en el caso de Mar\u00eda (21 a\u00f1os) donde la separaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo en un ambiente poco favorable, presentando s\u00edntomas depresivos desde hace m\u00e1s de dos a\u00f1os. Uno de los motivos que trajo a Mar\u00eda a la consulta fue justamente la pena que a\u00fan le produce la ausencia del padre en el hogar y la responsabilidad que siente con todos los miembros de la familia por ser la hermana mayor. As\u00ed como tambi\u00e9n el hecho de ser utilizada por ambos padres para comunicarse mensajes de un lado para otro desde la separaci\u00f3n, situaci\u00f3n que le es muy inc\u00f3moda y que enfrenta sola ante la indiferencia de sus hermanos.<\/p>\n<p>Como veremos a lo largo de este ensayo, son muchos los factores que aumentan la vulnerabilidad de los adolescentes para presentar problemas f\u00edsicos y psicol\u00f3gicos despu\u00e9s del divorcio de los padres: la ausencia del padre, conflicto entre los padres, problemas econ\u00f3micos, estresores de la vida diaria, adaptaci\u00f3n de los padres y la duraci\u00f3n de la crisis. (todos ellos presentes en el caso de Maria, mas no en el de Jorge). Thompson (1998) analiz\u00f3 los problemas sociales y cl\u00ednicos en un grupo de adolescentes con padres divorciados utilizando el enfoque sist\u00e9mico, con el prop\u00f3sito de explicar dicha vulnerabilidad e identificar las intervenciones m\u00e1s apropiadas para promover la salud mental en esta poblaci\u00f3n. Entre otras medidas recomienda la mediaci\u00f3n durante las distintas etapas del divorcio, las remisiones tempranas y la terapia entre hermanos (sibling therapy), as\u00ed como la implementaci\u00f3n de programas en los centros educativos con el objetivo de identificar a aquellos estudiantes que requieran de este apoyo. Coincidiendo con Emery &#038; Laumann-Billings (1998) en la necesidad de asistir a estos j\u00f3venes y a sus familias durante las distintas etapas de transici\u00f3n.<\/p>\n<p>Spruijt &#038; Goede (1997) decidieron realizar una investigaci\u00f3n para estudiar los efectos del divorcio en la din\u00e1mica familiar, con variables como la estructura familiar, la salud f\u00edsica y mental, las ideas de suicidio, el bienestar psicol\u00f3gico y la situaci\u00f3n laboral en un grupo de adolescentes; de acuerdo a cuatro tipos de estructuras: familias intactas y estables, familias intactas y con conflictos, familias con un solo padre, y familias reconstruidas. Los adolescentes miembros de familias divorciadas presentaron m\u00e1s problemas relacionales y experiencia de desempleo en relaci\u00f3n a aquellos miembros de familias intactas y estables. Estos resultados no fueron tan significativos en los adolescentes miembros de familias intactas y con conflictos, as\u00ed como en las familias reconstruidas. Resultados muy similares a los encontrados por Forehand, Armistead &#038; David (1997), en donde los resultados demostraron ante todo una interrupci\u00f3n en los procesos familiares.<\/p>\n<p>McCurdy &#038; Sherman (1996), tambi\u00e9n estudiaron el efecto de la estructura familiar en el proceso de individuaci\u00f3n de acuerdo a tres tipos de estructura: familias intactas; padres divorciados, con la custodia materna y sin volver a contraer nupcias; y familias divorciadas, con la custodia materna y con un nuevo matrimonio. Los componentes del proceso de individuaci\u00f3n analizados fueron el apego a los padres, conflictos para lograr la independencia, timidez, identidad, y autoestima. Los resultados suger\u00edan que los adolescentes miembros de familias intactas se percib\u00edan a s\u00ed mismos con m\u00e1s conflictos de independencia pero con m\u00e1s relaciones emocionales positivas con sus padres, que aquellos pertenecientes a familias divorciadas o reconstruidas. Como veremos m\u00e1s adelante, el apego, la identidad y los conflictos para lograr la independencia de los padres, estuvo asociada con la autoestima.<\/p>\n<p>Otra l\u00ednea de investigaci\u00f3n sugiere que no es la configuraci\u00f3n familiar lo que determina la efectividad del funcionamiento familiar y el bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes, sino el estilo de relaci\u00f3n parental (McFarlane, Bellissimo &#038; Norman, 1995) y los conflictos de la pareja previos al divorcio (Kelly, 2000). Devine &#038; Forehand (1996) realizaron una investigaci\u00f3n para analizar la relaci\u00f3n entre algunos factores de la pareja (satisfacci\u00f3n conyugal), y algunos factores relacionados con los hijos (n\u00famero de hijos, la presencia de un hijo var\u00f3n, los niveles de ansiedad en los hijos y problemas de conducta) que pudieran ser predictores de una situaci\u00f3n de divorcio. No se encontr\u00f3 entre los factores relacionados con los hijos, ninguno que pudiera ser considerado como predictor del divorcio; sin embargo, la baja satisfacci\u00f3n en la relaci\u00f3n conyugal fue un alto predictor.<\/p>\n<p>Caspi &#038; Elder (citado por Amato &#038; Booth, 2001) tambi\u00e9n encontraron que los conflictos de pareja estaban asociados con un elevado n\u00famero de problemas de conducta en los hijos peque\u00f1os. Y que posteriormente, cuando adultos, experimentaban problemas con las relaciones interpersonales, afect\u00e1ndose negativamente la calidad de sus propios matrimonios. Esto se debe al hecho de que los ni\u00f1os aprenden una variedad de conductas interpersonales a trav\u00e9s de la simple observaci\u00f3n de los modelos adultos, lo que se evidencia en la utilizaci\u00f3n de estrategias similares para la resoluci\u00f3n de conflictos tanto en padres como en hijos (Dadds, Atkinson, Turner, Blums &#038; Lendich, citado por Amato y Booth; 2001), en los estilos afectivos similares (Katz &#038; Gottman, citado por Amato &#038; Booth, 2001), y en la tendencia a presentar niveles similares de rabia (Jenkins, citado por Amato y Booth, 2001).<\/p>\n<p>En este sentido, los conflictos de pareja entre los padres son considerados un factor de riesgo por ser un estresor que act\u00faa directamente sobre los hijos, porque los hijos muchas veces se atribuyen la culpa de los conflictos entre los padres, y porque los conflictos de pareja muchas veces vuelve a los padres menos afectivos y m\u00e1s cr\u00edticos con los hijos (Davies &#038; Cummings, citado por Amato &#038; Booth, 2001). Esto explica, como veremos m\u00e1s adelante, por qu\u00e9 existe un aumento de s\u00edntomas depresivos en los hijos, no s\u00f3lo durante la infancia sino a lo largo de la vida. Lo planteado anteriormente nos lleva a considerar un aspecto relevante, y es que existe suficiente evidencia emp\u00edrica que demuestra que la calidad de las relaciones de pareja es transmitida a trav\u00e9s de las generaciones. Pareciera existir una correlaci\u00f3n entre la percepci\u00f3n del propio matrimonio y la percepci\u00f3n del matrimonio de los padres, por lo que, aquellas personas que tuvieron padres infelizmente casados tienden a presentar un mayor n\u00famero de problemas en sus propios matrimonios (Amato &#038; Booth, 2001).<\/p>\n<p>Partiendo del supuesto de la transmisi\u00f3n intergeneracional, las investigaciones han reflejado el hecho de que el divorcio de los padres es un factor de riesgo que afecta la percepci\u00f3n de los hijos en cuanto a su propio matrimonio, aumentando la posibilidad de repetir la situaci\u00f3n de divorcio. A\u00fan cuando esta conclusi\u00f3n puede resultar prematura, ya que no todas las parejas que optan por un divorcio han tenido un per\u00edodo considerable de conflictos previo a este. No obstante, seg\u00fan la investigaci\u00f3n realizada por Amato &#038; Booth (2001), pareciera existir algunas conductas de los padres que pueden ser consideradas predictoras de problemas en el matrimonio, como los celos, la dominancia, las rabietas, la cr\u00edtica constante y los estados de humor, entre otros.<\/p>\n<p>Por otro lado, existen algunos factores que durante la infancia, y ante la presencia de un divorcio, generan una depresi\u00f3n durante la adolescencia (Palosaari &#038; Aro, 1995). Palosaari, Aro &#038; Laippala (1996), concluyeron que la baja autoestima durante la edad de 16 a\u00f1os era un factor que hac\u00eda m\u00e1s vulnerables a los j\u00f3venes para desarrollar s\u00edntomas de depresi\u00f3n, indistintamente del g\u00e9nero. Se observ\u00f3 que entre las hijas mujeres, los efectos a largo plazo estuvieron asociados a la baja autoestima y a la falta de acercamiento con el padre. Sin embargo, cuando la relaci\u00f3n con el padre era estrecha disminu\u00eda el riesgo de desarrollar s\u00edntomas depresivos. A su vez, no se observ\u00f3 relaci\u00f3n entre la baja autoestima, las relaciones poco satisfactorias con los padres y la depresi\u00f3n en los hijos hombres despu\u00e9s de un divorcio.<\/p>\n<p>Recientemente, numerosos estudios epidemiol\u00f3gicos han analizado aquellos elementos de dolor y apoyo al dolor que se presentan indistintamente de la situaci\u00f3n de p\u00e9rdida (Marwit &#038; Carusa, 1998), lo que ha permitido demostrar que los trastornos depresivos tanto en ni\u00f1os como en adolescentes, son m\u00e1s comunes de lo que se piensa. Por esta raz\u00f3n, decidimos incluir algunas de las \u00faltimas contribuciones en materia de depresi\u00f3n en adolescentes, ya que muchas veces se subestiman las consecuencias a corto y largo plazo de este trastorno (Laget, 2000).<\/p>\n<p>Se ha podido demostrar emp\u00edricamente, que los trastornos depresivos parecen aumentar con la edad, y que los adolescentes logran adaptarse a la experiencia de depresi\u00f3n de manera distinta, seg\u00fan el g\u00e9nero. Price &#038; Lavercombe (2000) llevaron a cabo un an\u00e1lisis de regresi\u00f3n al respecto y observaron que los patrones de relaci\u00f3n eran diferentes en hombres y mujeres. En base a los resultados concluyeron que los varones tend\u00edan a externalizar, pero no se pudo aceptar la hip\u00f3tesis de que las mujeres tend\u00edan a la internalizaci\u00f3n. M\u00e1s adelante veremos nuevamente este hecho, cuando citemos las investigaciones m\u00e1s recientes en relaci\u00f3n a las estrategias de afrontamiento utilizadas por este tipo de j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Se ha observado que la respuesta de los hijos ante la separaci\u00f3n de sus padres va a depender entre otras cosas de la edad, ya que su forma de percibir la situaci\u00f3n ser\u00e1 distinta. Por ejemplo, alguien de 3 a\u00f1os puede que no comprenda lo que sucede y llegue a sentirse culpable de la separaci\u00f3n de sus padres, mientras que alguien de 10 a\u00f1os refleje sus sentimientos en una baja del rendimiento escolar. Por otro lado, los adolescentes tienen edad suficiente para entender m\u00e1s la separaci\u00f3n de los padres, sin embargo experimentan las mismas emociones que experimentan los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os; y muchas veces se debe a que desconocen las razones verdaderas por las que sus padres decidieron separarse. Lo cierto es que, com\u00fan a todas las edades existe la mayor parte de las veces un grado de alteraci\u00f3n emocional y conductual.<\/p>\n<p>Fergusson &#038; Woodward (2002) realizaron un estudio longitudinal con un grupo de j\u00f3venes diagnosticados con depresi\u00f3n durante la etapa de adolescencia media (14-16 a\u00f1os). De acuerdo a los resultados, concluyeron que un diagn\u00f3stico de este tipo y a esa edad, aumentaba significativamente el riesgo de padecer una depresi\u00f3n mayor en la adolescencia tard\u00eda (16-21 a\u00f1os), as\u00ed como des\u00f3rdenes de ansiedad, dependencia a la nicotina, abuso o dependencia al alcohol, intentos de suicidios, bajo desempe\u00f1o acad\u00e9mico, desempleo y una paternidad temprana. Estos resultados confirman los encontrados por Sampson &#038; Mrazek (2001), acerca del riesgo significativo de recurrencia durante la edad adulta debido a un trastorno de depresi\u00f3n durante la adolescencia.<\/p>\n<p>En lo que respecta al caso de nuestra paciente depresiva, logramos encontrar evidencia te\u00f3rica que puede llevarnos a asociar sus s\u00edntomas depresivos con una falta de individuaci\u00f3n y un apego inseguro con representaciones parentales negativas. Esta hip\u00f3tesis nos la planteamos en base al modelo formulado por Milne &#038; Lancaster (2001), que explica la relaci\u00f3n entre variables como el proceso de individuaci\u00f3n, conflictos interpersonales, autocr\u00edtica, estilos de apego, representaciones parentales y s\u00edntomas depresivos, todas ellas involucradas en el proceso de desarrollo psicol\u00f3gico en los adolescentes.<\/p>\n<p>A\u00fan cuando en el caso de Mar\u00eda no se tiene informaci\u00f3n acerca de intentos de suicidio entre sus antecedentes, consideramos la posibilidad de que m\u00ednimo se hayan presentado ideas al respecto (Sampson &#038; Mrazek, 2001). No perdemos de vista el hecho de que las conductas suicidas son una de las causas de muerte m\u00e1s frecuente a esta edad (Laget, 2000).<\/p>\n<p>Essau &#038; Petermann (2000) lograron identificar algunos de los factores de riesgo asociados a este trastorno tales como: alg\u00fan tipo de psicopatolog\u00eda en los padres, disfunci\u00f3n familiar y eventos de la vida negativos. De esta forma, la depresi\u00f3n frecuentemente se ve\u00eda acompa\u00f1ada de otros trastornos y de la tendencia a que se volviera un trastorno cr\u00f3nico. En esta misma l\u00ednea de investigaci\u00f3n, Shiner &#038; Marmorstein (1998) estudiaron una muestra de adolescentes gemelos cuyas madres ten\u00edan un trastorno de depresi\u00f3n, y se evalu\u00f3 el funcionamiento familiar en base a las siguientes condiciones: adolescentes depresivos con madres depresivas, adolescentes depresivos con madres no depresivas, y un grupo control conformado por adolescentes no depresivos. Los resultados indicaron que un gran porcentaje de adolescentes deprimidos ten\u00edan madres deprimidas, lo que resalta la importancia de considerar la depresi\u00f3n de los padres en el tratamiento de los adolescentes con este mismo trastorno. Y subraya el hecho de determinar los patrones de interacci\u00f3n familiar, sobre todo en aquellas familias con m\u00e1s de un miembro con este tipo de trastorno.<\/p>\n<p>Es necesario mencionar en este punto que la madre de Mar\u00eda estuvo en psicoterapia por un diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n igualmente. Y recientemente ha sido posible determinar que uno de los factores que permiten predecir con m\u00e1s apoyo emp\u00edrico la depresi\u00f3n en adolescentes, es la presencia de una madre depresiva. Hammen &#038; Brennan (2001), despu\u00e9s de controlar los s\u00edntomas y ciertas variables psicosociales, observaron que los hijos depresivos con madres depresivas mostraban significativamente m\u00e1s conductas y pensamientos negativos que los hijos depresivos con madres no depresivas. En este sentido, nuevamente se utiliza una perspectiva de transmisi\u00f3n intergeneracional para explicar c\u00f3mo la presencia de una madre con diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n, tiende a generar s\u00edntomas de depresi\u00f3n en los hijos. Estos se reflejan por un lado en la dificultad para establecer relaciones interpersonales, y por el otro en una disfunci\u00f3n cognitiva acerca de s\u00ed mismos y del mundo.<\/p>\n<p>Garber, Keiley &#038; Mart\u00edn (2002) plantearon un dise\u00f1o de investigaci\u00f3n que inclu\u00eda el g\u00e9nero y la presencia de una madre depresiva en un grupo de adolescentes con trastorno depresivo. Encontraron que las mujeres demostraban un mayor aumento de los s\u00edntomas depresivos en relaci\u00f3n a los hombres; y que aquellos adolescentes con madres depresivas tuvieron inicialmente m\u00e1s s\u00edntomas, que aquellos con madres sin un diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n. S\u00f3lo cuando se controlaron estas dos variables, fue posible predecir significativamente los niveles iniciales de s\u00edntomas depresivos a partir de las atribuciones negativas y los estresores.<\/p>\n<p>Se ha utilizado por mucho tiempo la teor\u00eda del apego para explicar los des\u00f3rdenes de personalidad, partiendo de la premisa que existe una estructura com\u00fan a ciertos estilos de apego y ciertos des\u00f3rdenes de personalidad. Brennan &#038; Shaver (1998) evaluaron un grupo de adolescentes para investigar la relaci\u00f3n entre personalidad y factores antecedentes familiares como: la muerte de uno de los padres, el divorcio de los padres y sus representaciones actuales de la relaci\u00f3n con sus padres durante la infancia. Los resultados indicaron una alta correlaci\u00f3n entre el tipo de apego y los des\u00f3rdenes de personalidad, recomendando realizar m\u00e1s investigaciones al respecto, con el objeto de seguir obteniendo evidencia emp\u00edrica que demuestre que, el apego inseguro y la mayor\u00eda de los des\u00f3rdenes de personalidad comparten antecedentes similares de desarrollo.<\/p>\n<p>No descartamos con todo lo anterior la explicaci\u00f3n org\u00e1nica del trastorno.\u00a0  M\u00e1s a\u00fan cuando el desarrollo tecnol\u00f3gico ha permitido encontrar numerosas evidencias experimentales y cl\u00ednicas sobre este trastorno afectivo. Algunas de las investigaciones m\u00e1s recientes (Lenti, Giacobbe &#038; Pegna, 2000), se apoyan en un modelo neuropsicol\u00f3gico para identificar una lateralidad de las funciones emocionales desde el inicio del desarrollo, con dominancia del hemisferio derecho. Esto permitir\u00eda abordar el trastorno como una disfunci\u00f3n de hemisferio derecho, en pacientes de distintas edades. Y como \u00e9ste, son muchos los estudios con dise\u00f1os longitudinales (Pine, Kentgen, Bruder, Leite, Bearman, Ma &#038; Klein, 2000) que siguen sugiriendo una relaci\u00f3n entre la lateralidad cerebral y la psicopatolog\u00eda a lo largo del desarrollo.<\/p>\n<p>De hecho, se ha evaluado la posibilidad de que la asociaci\u00f3n entre el divorcio de los padres y la adaptaci\u00f3n de los hijos est\u00e9 mediada por factores gen\u00e9ticos, a trav\u00e9s de estudios longitudinales con familias adoptivas y biol\u00f3gicas (O\u00b4Connor, Plomin, Caspi &#038; DeFries, 2000). Los hijos biol\u00f3gicos de padres divorciados mostraron m\u00e1s problemas de conducta, abuso de sustancias y problemas de adaptaci\u00f3n social, en comparaci\u00f3n con hijos biol\u00f3gicos de familias intactas. Resultados similares se observaron en los hijos adoptados con padres adoptivos separados, en relaci\u00f3n a las familias adoptivas intactas, a\u00fan cuando no hubo diferencias significativas en cuanto a la adaptaci\u00f3n social. Esta y otras investigaciones que atribuyen un componente gen\u00e9tico a los efectos negativos que se producen en los hijos debido a una situaci\u00f3n de divorcio, por un lado sugieren que la influencia gen\u00e9tica del divorcio no se da en forma directa sino sobre ciertos rasgos de personalidad asociados al divorcio. Otros han sugerido una influencia sobre rasgos de personalidad, que permiten no solo predecir el divorcio por s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n la tendencia a presentar los conflictos interpersonales y familiares que preceden y siguen a la separaci\u00f3n de la pareja. Por ejemplo, Kelly (2000) concluye que muchos de los s\u00edntomas psicol\u00f3gicos observados en ni\u00f1os y adolescentes despu\u00e9s del divorcio de los padres, pueden ser identificados en las etapas previas del divorcio. Y por ultimo, est\u00e1n aquellas investigaciones que sugieren una influencia sobre algunos \u00edndices de adaptaci\u00f3n en los hijos, sobre todo los relacionados con problemas conductuales y emocionales, abuso de sustancias y autoestima entre otros. En definitiva, pareciera que los problemas conductuales en hijos de familias divorciadas son el resultado de cierta vulnerabilidad en los padres transmitida gen\u00e9ticamente, y que sumado a determinados factores ambientales logran expresarse en t\u00e9rminos de conflicto.<\/p>\n<p>El conocimiento de todo lo anteriormente se\u00f1alado, obliga a seguir realizando investigaciones que permitan una mayor precisi\u00f3n al momento de hacer un diagn\u00f3stico de este trastorno, a partir de criterios fundamentados emp\u00edricamente (Goodman, Schwab-Stone, Lahey, Shaffer &#038; Jensen, 2000). Sobre todo cuando sus efectos influyen negativamente en el normal funcionamiento de los adolescentes. Hasta ahora, uno de los instrumentos m\u00e1s v\u00e1lidos para el diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n en adolescentes en un contexto cl\u00ednico es el Inventario de Depresi\u00f3n de Beck (Beck Depression Inventory), a partir de cuatro factores principales que son: una actitud negativa sobre s\u00ed mismo, dificultades en el funcionamiento, s\u00edntomas som\u00e1ticos y la preocupaci\u00f3n f\u00edsica (Bennett, Ambrosini, Bianchi, Barnett, Metz &#038; Ravinovich, 1997).<\/p>\n<p>Para finalizar el presente ensayo, hemos decidido incluir igualmente algunas de las contribuciones m\u00e1s recientes en materia de psicoterapia para adolescentes diagnosticados con un trastorno de depresi\u00f3n, espec\u00edficamente la psicoterapia cognitiva. Sobre todo porque a partir de la \u00faltima mitad del siglo pasado, las investigaciones en psicoterapia se han visto en la necesidad de aumentar su rigor metodol\u00f3gico, y permitir con ello el comienzo de una nueva generaci\u00f3n de investigaciones que eval\u00faan la efectividad de la psicoterapia (Hibbs, 2001). Uno de las principales defectos metodol\u00f3gicos en la realizaci\u00f3n de algunos estudios es la utilizaci\u00f3n de muestras demasiado peque\u00f1as para detectar diferencias entre dos o m\u00e1s grupos experimentales. Kazdin (citado por Diamond &#038; Siqueland, 2001) argumenta que resulta esencial utilizar muestras conformadas por 150 personas como m\u00ednimo para detectar diferencias significativas entre grupos experimentales, y sin embargo pocos son los estudios que cumplen con este criterio.<\/p>\n<p>Como una alternativa a la terapia con f\u00e1rmacos, la psicoterapia cognitiva promete ser una herramienta terap\u00e9utica estructurada y posible de realizar en un per\u00edodo corto de tiempo. En este sentido, Sauteraud, Marque &#038; Bourgeois (1995) presentaron el caso de una adolescente de 18 a\u00f1os y con un diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n cr\u00f3nica, con varios intentos de suicidio, varias hospitalizaciones previas y una psicoterapia psicoanal\u00edtica. Sin embargo, la verdadera recuperaci\u00f3n se observ\u00f3 cuando fue sometida a 16 sesiones de psicoterapia cognitiva, utilizando el m\u00e9todo Beck en combinaci\u00f3n con fluvoxamina, cuyo efecto por s\u00ed solo resultaba insuficiente.<\/p>\n<p>Rossell\u00f3 &#038; Bernal (1999) llevaron a cabo una investigaci\u00f3n para evaluar la eficacia de la Terapia Cognitiva-Conductual (TCC) y la Psicoterapia Interpersonal (TIP), en una muestra de adolescentes puertorrique\u00f1os con un diagn\u00f3stico de depresi\u00f3n y asignados a tres condiciones: TCC, TIP, o LE (lista de espera). Se evaluaron los s\u00edntomas depresivos, la autoestima, la adaptaci\u00f3n social, el ambiente emocional en la familia y la presencia de problemas de conducta; antes del tratamiento, despu\u00e9s del tratamiento y tres meses despu\u00e9s de finalizado el mismo. Los resultados indicaron que la TIP (82%) y la TCC (59%) lograron reducir significativamente los s\u00edntomas de depresi\u00f3n en comparaci\u00f3n con el grupo de adolescentes en lista de espera.<\/p>\n<p>Birmaher, Brent, Kolko, Baugher, Bridge, Holder, Iyengar &#038; Ulloa (2000), no observaron diferencias significativas en los resultados a largo plazo de una investigaci\u00f3n longitudinal que inclu\u00eda en su dise\u00f1o una terapia cognitiva-conductual, una terapia familiar sist\u00e9mica y una terapia de apoyo no dirigida. No obstante, a\u00fan cuando la mayor\u00eda de los participantes de este estudio eventualmente lograron recuperarse, aquellos con una depresi\u00f3n severa y con conflictos en la relaci\u00f3n padre-hijo, presentaron un mayor riesgo de desarrollar una depresi\u00f3n cr\u00f3nica o reca\u00eddas. M\u00e1s reciente a\u00fan, Diamond &#038; Siqueland (2001) demostraron que la terapia cognitiva-conductual resultaba ser m\u00e1s efectiva que otras intervenciones para el tratamiento de los adolescentes con un trastorno depresivo mayor, logrando reducirla incluso m\u00e1s r\u00e1pido que la terapia familiar y la terapia de apoyo.<\/p>\n<p>Un aspecto que no quisi\u00e9ramos dejar de mencionar es, que la depresi\u00f3n parece tener mayor consecuencias a lo largo del tiempo en lo concerniente a la autoeficacia, sobre todo en las adolescentes mujeres (Bandura, Pastorelli, Barbaranelli &#038; Caprara, 1999). Muris, Schmidt, Lambrichs &#038; Meesters (2001), llevaron a cabo recientemente un estudio con miras a determinar los factores protectores y de vulnerabilidad en el desarrollo de s\u00edntomas depresivos. Observaron que la depresi\u00f3n estuvo relacionada con niveles altos de rechazo por parte de los padres, atribuciones negativas, estrategias de enfrentamiento pasivas y bajos niveles de autoeficacia. En este sentido, proponen un modelo que considera a las conductas parentales negativas y los estilos de atribuci\u00f3n negativa como fuentes primarias del trastorno depresivo, mientras que los estilos de enfrentamiento y la autoeficacia juegan un papel de mediadores en la formaci\u00f3n de los s\u00edntomas depresivos.<\/p>\n<p>Un estudio realizado por Grossman &#038; Rowat (1995), permiti\u00f3 analizar el impacto que tiene la calidad de la relaci\u00f3n de pareja y la relaci\u00f3n familiar sobre las estrategias de enfrentamiento, el apoyo recibido y el bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes miembros de familias separadas, divorciadas y casadas. Demostraron que la existencia de una relaci\u00f3n parental poco afectiva y la ausencia de una estructura familiar s\u00f3lida, estaba asociada con una baja satisfacci\u00f3n personal y sentido de futuro; as\u00ed como por altos niveles de ansiedad en adolescentes miembros de familias con padres divorciados. Huss &#038; Lehmkuhl (1996) tambi\u00e9n indicaron que las familias con un clima familiar de apoyo caracterizado por la confianza y el control, era un importante predictor de estrategias positivas y activas de enfrentamiento. En cambio, aquellas familias con un clima familiar menos afectivo permit\u00eda predecir estrategias de evitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La prueba m\u00e1s evidente para los hijos de una ruptura familiar, es la ausencia de uno de los padres en el hogar, lo que es experimentado en ocasiones con sentimientos de rabia y tristeza. Ante esto, los padres pueden reaccionar de distintas maneras:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 * Comparten con los hijos el enojo que sienten por el ex-c\u00f3nyuge (?No se hablan desde que se separaron?).<O:P><\/O:P><br \/>\n\u00a0 \u00a0 * Desplazan el enojo que sienten hacia los hijos (?Si no hubiera sido por ti a lo mejor estar\u00edamos casados todav\u00eda?).<O:P><\/O:P><br \/>\n\u00a0 \u00a0 * No responden a las necesidades de los hijos por estar pendientes de sus propias necesidades (?Casi no lo vemos nunca?).<O:P><\/O:P><br \/>\n\u00a0 \u00a0 * Se conversa de temas personales y propios de la pareja con los hijos (?Siempre se vive quejando del otro cada vez que tiene la oportunidad?).<O:P><\/O:P><br \/>\n\u00a0 \u00a0 * No se fijan los l\u00edmites apropiados. <O:P><\/O:P><br \/>\n\u00a0 \u00a0 * Se responsabiliza a los hijos mayores del cuidado de los menores (?Me preocupa que no pueda terminar mi carrera a tiempo para poder pagarle la carrera a mi hermana?) <O:P><\/O:P><\/p>\n<p>Si los hijos se desarrollan en un ambiente favorable como en el caso de Jorge, en donde ambos padres ejercen una funci\u00f3n paterna conjunta y muestran una conducta que es percibida por Jorge como consistente, permite explicar mejor su adaptaci\u00f3n frente al divorcio de sus padres. Todo lo contrario se observa en el caso de Mar\u00eda, donde la separaci\u00f3n se produjo de manera destructiva, desarrollando en la paciente disfunciones cognitivas asociadas a sentimientos de culpa, abandono e inadaptaci\u00f3n social. En este caso, es evidente que cada ex-c\u00f3nyuge logre mantenerse intensamente involucrado con cada uno de sus hijos, de manera que les sea posible conservar o recuperar la confianza en s\u00ed mismos y poder enfrentarse a las necesidades de sus hijos sin la presencia del otro como pareja.<\/p>\n<p>Partiendo del supuesto de que, el padre facilita en cierta forma el proceso de individuaci\u00f3n en la relaci\u00f3n madre-hijo, una situaci\u00f3n de divorcio termina complicando este proceso. Saintonge, Achille &#038; Lachance (1998) realizaron una investigaci\u00f3n con adolescentes hijos de padres separados y con la figura de un hermano mayor como sustituto de la figura paterna, quienes fueron comparados con un grupo control conformado por adolescentes sin hermanos mayores. Los resultados indicaron que aquellos adolescentes con la figura de un hermano mayor, estuvieron menos afectados por la separaci\u00f3n de los padres que aquellos que no ten\u00edan dicha figura paterna sustituta.<\/p>\n<p>Todos estos resultados dejan ver la importancia de realizar intervenciones con los adolescentes, considerando el contexto de las relaciones familiares. Raz\u00f3n por la cual se decidi\u00f3 utilizar del genograma para identificar las etapas del ciclo vital y los aspectos relacionales presentes en la familia (Revilla de la, Constan, Ubeda, Fern\u00e1ndez, Fern\u00e1ndez &#038; Casado,1998; Pati\u00f1o &#038; V\u00e1zquez, 2000).<\/p>\n<p>En este sentido, los hijos deben ser considerados tanto en el contexto previo como en el contexto posterior al divorcio, ya que la mejor decisi\u00f3n es aquella que menos los perjudique y no s\u00f3lo aquella que m\u00e1s conviene a la pareja que desea separarse. En otras palabras, a\u00fan cuando la pareja que presenta el conflicto llega a dar por finalizada la relaci\u00f3n conyugal en t\u00e9rminos de divorcio, es supremamente importante que ambos padres mantengan y compartan la &#8220;funci\u00f3n parental&#8221;; de lo contrario dicha situaci\u00f3n puede generar ambivalencia y la formaci\u00f3n de coaliciones con los progenitores, afectando el bienestar psicol\u00f3gico de los hijos. Lo ideal ser\u00eda que los padres de Mar\u00eda logren separar los resentimientos que resultaron de la situaci\u00f3n de divorcio, y que sean capaces de tolerar las frecuentes comunicaciones en torno a las decisiones que afectan la crianza de sus cuatro hijos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes en funci\u00f3n de la estructura familiar por Nelson Vald\u00e9s S\u00e1nchez Un divorcio es siempre percibido como una situaci\u00f3n traum\u00e1tica tanto para la pareja que da por terminada su relaci\u00f3n f\u00edsica y afectiva, como para los hijos que experimentan la p\u00e9rdida significativa de la estabilidad familiar de diversas maneras. Y se<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Bienestar psicol\u00f3gico de los adolescentes en funci\u00f3n de la estructura familiar<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=957\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-957","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-offtopic"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/957","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=957"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/957\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=957"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=957"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=957"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}