{"id":955,"date":"2009-01-11T01:57:37","date_gmt":"2009-01-11T01:57:37","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=955"},"modified":"2009-01-11T01:57:37","modified_gmt":"2009-01-11T01:57:37","slug":"celos-patol\u00f3gicos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=955","title":{"rendered":"Celos patol\u00f3gicos"},"content":{"rendered":"<p>&#8220;De los celos patol\u00f3gicos no se sale sin ayuda profesional&#8221; Asegura la psic\u00f3loga Mim\u00ed Pugliano, que analiza su impacto sobre los v\u00ednculos<\/p>\n<p>&#8220;Los celos son afectos constitutivos del ser humano. No hay ser viviente que no los haya experimentado&#8221;, asegura Luis Buero, psic\u00f3logo social que junto a su colega Mim\u00ed Pugliano coordina un taller grupal para reflexionar sobre una de las emociones que m\u00e1s connotaci\u00f3n negativa tiene.<br \/>\n&#8220;Cuando el ser humano nace forma una relaci\u00f3n de total dependencia con su madre -apunta Buero-. Como no puede procurarse solo alimento ni seguridad forma una unidad con su madre. Luego, a medida que se crece, el otro es distinto a uno, pero hay una construcci\u00f3n de uno mismo a trav\u00e9s de la mirada de ese otro y, adem\u00e1s, la necesidad de alimento y de afecto contin\u00faa y el deseo es que quien la provee, generalmente la madre, lo haga en forma permanente? Entonces, aparece un hermano que tambi\u00e9n quiere lo mismo, o un pap\u00e1, y esa ilusi\u00f3n de que el otro est\u00e9 siempre con uno y nos pertenezca se hace a\u00f1icos.&#8221;<br \/>\n&#8220;Todos somos celosos porque todos nacemos con dos miedos: a la p\u00e9rdida y al ataque -agrega Mim\u00ed Pugliano-. No todos vivimos con la angustia del miedo a la p\u00e9rdida, pero el celoso s\u00ed mantiene ese temor.&#8221; Luis Buero dice que la capacidad de admitir la existencia de otro (como distinto de uno mismo) derriba la ilusi\u00f3n de ejercer un control absoluto sobre esa persona, terreno f\u00e9rtil donde crecen los celos m\u00e1s enfermizos. Y enfermantes.<br \/>\nPugliano afirma que para que los celos existan siempre hacen falta tres. &#8220;El tri\u00e1ngulo est\u00e1 formado por el celoso, el objeto de amor o de inter\u00e9s y un rival, que tiene que ser igual o mejor que el celoso.&#8221;<br \/>\nLa psic\u00f3loga advierte que las fronteras de los celos van mucho m\u00e1s all\u00e1 del amor de pareja. Pueden aparecer entre hermanos, amigos, en el trabajo. Ambos psic\u00f3logos sociales dicen que ser celoso en una relaci\u00f3n no asegura serlo en todas, y que hay v\u00ednculos que pueden favorecer m\u00e1s o menos los celos que otros.<\/p>\n<p>Motores y enfermizos<br \/>\nPara los celos no hay \u00e9pocas, &#8220;de lo contrario, Shakespeare no hubiera escrito Otelo hace 500 a\u00f1os&#8221;, reflexiona Luis Buero, pero indica que actualmente, y en especial entre las parejas m\u00e1s j\u00f3venes, algunos c\u00f3digos han cambiado: &#8220;Est\u00e1 muy difundido que las mujeres salgan con sus amigas y por m\u00e1s que a los chicos eso les d\u00e9 celos se lo tienen que aguantar&#8221;.<\/p>\n<p>&#8220;Antes para el hombre lo indiscutido era la posesi\u00f3n y para la mujer la resignaci\u00f3n. Ahora la mujer tiene una interrelaci\u00f3n mucho m\u00e1s activa con el otro sexo y hay mayores posibilidades para el hombre de encontrar rivales&#8221;, dice Pugliano, pero admite que varones y mujeres tienen un mayor sentido del desapego: saben que una relaci\u00f3n no necesariamente es para toda la vida. Sin embargo, los celos existen. Y no siempre son malos.<\/p>\n<p>&#8220;Hay celos motores, que tanto en una pareja como en otros v\u00ednculos pueden contribuir a mejorarlos -advierte Mim\u00ed Pugliano-. A lo mejor pensamos: \u00abA mi marido le gusta esa mujer\u00bb, y aunque en realidad no sea as\u00ed, esa fantas\u00eda hace que me arregle m\u00e1s o que genere su atenci\u00f3n para que \u00e9l se fije en m\u00ed.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;La presencia de un tercero real o imaginario genera una situaci\u00f3n de \u00abalarma\u00bb y eso es normal, porque de lo contrario no habr\u00eda inter\u00e9s en el otro -dice Buero-. Sin embargo, hay personas que prefieren que su pareja no tenga una relaci\u00f3n demasiado \u00edntima con nadie m\u00e1s. Cuando esos celos se acompa\u00f1an de intensos sentimientos de inseguridad, autocompasi\u00f3n, hostilidad y depresi\u00f3n da\u00f1an la calidad de vida de los integrantes de la pareja y pueden ser muy destructivos. Esas personas sienten que si pierden a su pareja ser\u00e1 terrible, insoportable. Por eso son controladores, vigilantes, asfixiantes, inseguros, depresivos y siempre dependientes. El pacto secreto que construyen es: \u00abTe doy todo, pero dame todo, si no, ser\u00e1s mala y deber\u00e1s ser castigada.\u00bb De all\u00ed a la violencia hay un solo paso y, si bien es m\u00e1s frecuente de parte del var\u00f3n, eso no indica que los celos enfermizos sean m\u00e1s habituales en ellos.&#8221;<\/p>\n<p>As\u00ed, la dial\u00e9ctica que comienza a generarse entre el celoso y el celado transforma la vida en una tragedia.<\/p>\n<p>De los celos patol\u00f3gicos no se sale sin ayuda profesional -asegura Pugliano-. El celoso siente angustia y su peor enemigo es su propia imaginaci\u00f3n. Si es un var\u00f3n, duda de su paternidad, cela al resto de la familia, a los amigos, a los compa\u00f1eros de trabajo, imagina toda clase de traici\u00f3n, persigue y controla? El celado siente asfixia. Tarde o temprano, el v\u00ednculo se deteriora. Y no es nada f\u00e1cil poner fin a la relaci\u00f3n con alguien enfermo de celos, porque la conducta habitual es demostrarle que si no est\u00e1 con \u00e9l (o con ella) se morir\u00eda y hasta ser\u00eda capaz de matar si es dejado o dejada.&#8221;<\/p>\n<p>Por eso, el alivio s\u00f3lo vendr\u00e1 si el celoso enfermizo es capaz de sentir &#8220;que puede sobrevivir y sobreponerse a la ausencia del otro&#8221;.<\/p>\n<p>De varones y mujeres<br \/>\n&#8220;El var\u00f3n cela a la mujer desde su propia elaboraci\u00f3n del deseo, y la cela como si la mujer fuera un hombre, como si ella pudiera acostarse con cualquiera y los deseara a todos, que es lo que le pasa al hombre -dice Buero-. El var\u00f3n tiene una visi\u00f3n donde el sexo est\u00e1 m\u00e1s presente, por eso teme la infidelidad y existe un temor at\u00e1vico asentado en la incertidumbre de su transmisi\u00f3n gen\u00e9tica. El temor de la mujer es a ser abandonada y procede m\u00e1s de la posibilidad de ser desplazada por otra mujer.&#8221;<\/p>\n<p>&#8220;La mujer teme m\u00e1s que \u00e9l deje de amarla, y tiende a perdonarlo frente a una infidelidad, o le cree si \u00e9l le dice que no tiene otra relaci\u00f3n o que esa mujer con la que lo vio es una amiga o una compa\u00f1era -dice Pugliano-. El hombre, en cambio, lo \u00fanico que quiere saber es si ella se acost\u00f3 o no se acost\u00f3. Y si ella le miente una vez, se derrumba todo, porque para \u00e9l significa que le ha mentido siempre.<\/p>\n<p>&#8220;Para evitar malos entendidos es \u00fatil que los integrantes de una pareja pongan en orden qu\u00e9 es lo m\u00e1s importante para cada uno en ese momento de la vida y se lo comuniquen al otro. Eso ayuda a prevenir conflictos.&#8221;<\/p>\n<p>La tarea es muy sencilla. Anotar una escala de prioridades: familia, amigos, estudio, pareja, hijos, tiempo libre. &#8220;Si para mi pareja su escala de valores comienza en el trabajo sabr\u00e9 a qu\u00e9 atenerme -dice la psic\u00f3loga social-. E igual ser\u00e1 de mi parte. Es como un juego reglado, que favorece conocerse m\u00e1s. Al menos, uno sabe a qu\u00e9 est\u00e1 jugando.&#8221;<\/p>\n<p>Por Gabriela Navarra<br \/>\nDe la Redacci\u00f3n de LA NACION<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;De los celos patol\u00f3gicos no se sale sin ayuda profesional&#8221; Asegura la psic\u00f3loga Mim\u00ed Pugliano, que analiza su impacto sobre los v\u00ednculos &#8220;Los celos son afectos constitutivos del ser humano. 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