{"id":946,"date":"2009-01-11T01:38:35","date_gmt":"2009-01-11T01:38:35","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=946"},"modified":"2009-01-11T01:38:35","modified_gmt":"2009-01-11T01:38:35","slug":"antes-de-ir-al-psiquiatra-yo-era-una-persona-feliz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=946","title":{"rendered":"Antes de ir al psiquiatra yo era una persona feliz"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/www.elpais.es\/articulo.html?xref=20060405elpepucul_2&#038;type=Tes&#038;anchor=elpporcul<\/p>\n<p>FRAGMENTO LITERARIO Psiquiatras, psic\u00f3logos y otros enfermos: A veces, la felicidad es un estado sospechoso. Nada puede ser tan perfecto. Y, si lo es, enseguida aparece un psiquiatra que nos hace dudarlo y que, adem\u00e1s, nos aligera el bolsillo.\u00a0 Un libro de Rodrigo Mu\u00f1oz Avia ELPAIS.es ELPAIS.es &#8211; Cultura &#8211; 05-04-2006 A la venta desde el 10 de mayo CAPITULO 1.<\/p>\n<p>El d\u00eda que explot\u00e9<\/p>\n<p>Hola. Me llamo Rodrigo. Rodrigo Montalvo Letellier. Antes de ir al psiquiatra yo era una persona feliz. Ahora soy disl\u00e9xico, obsesivo, depresivo y tengo diemo a la muerte, o sea, miedo. En el psiquiatra he aprendido que la palabra felicidad es una convenci\u00f3n que carece de sentido. He aprendido que el hecho de volver a ser feliz alg\u00fan d\u00eda no s\u00f3lo es imposible, sino completamente imposible. Ahora me pregunto m\u00e1s cosas de las que me gustar\u00eda: sobre la muerte y sobre la vida. Vivo en un chalet adosado de la urbanizaci\u00f3n Parque Conde de Orgaz, cerca de la calle Arturo Soria, en Madrid. Estoy casado. Mi mujer se llama Patricia, pero todos la llamamos Pati. Tengo dos hijos, Marcos y Bel\u00e9n. Marcos tiene diez a\u00f1os y Bel\u00e9n seis. Por las noches, cuando Pati est\u00e1 ya metida en la cama esper\u00e1ndome, y mis hijos llevan m\u00e1s de dos horas durmiendo, me gusta salir al jard\u00edn y orinar en alg\u00fan \u00e1rbol o parterre. Por lo general, cuando esto ocurre, el gato de mis hijos, que, aparte de ser un animal esquizofr\u00e9nico, conserva todav\u00eda algunos instintos, orina exactamente en el mismo lugar donde yo acabo de hacerlo. El gato de mis hijos es un gato persa himalayo de un tama\u00f1o descomunal, y su principal peculiaridad es que en vez de maullar, ladra. Esto lo digo completamente en serio, aunque nadie me cree nunca. Ese gato, a diario, cuando llego a casa para comer y abro la puerta del garaje con el mando a distancia, me dirige su mirada cruzada desde lo alto de su columna (una de las columnas de ladrillos que delimitan la cancela exterior) y emite unas extra\u00f1as ventosidades con la boca, sonidos guturales muy secos y cortos, que si no fuera porque provienen de un gato, nadie dudar\u00eda en denominar ladridos. El gato de mis hijos, o perro, o lo que sea, se llama Arnold, supongo que porque mis hijos pensaron que se parec\u00eda a su \u00eddolo Arnold Szenchwaseger&#8230; o Schwasnezeger&#8230; o Schnegerwasze&#8230; bueno, no lo s\u00e9; hay nombres imposibles, sobre todo para un disl\u00e9xico como yo. Arnold tiene el morro aplastado, como si hubiera tenido un choque frontal con otro gato de la misma zarra, y cuando te mira parece que no te est\u00e1 mirando, como si su ojo izquierdo s\u00f3lo pudiera mirar a su ojo derecho y su ojo derecho s\u00f3lo pudiera mirar a su ojo izquierdo, y s\u00f3lo sus dientes, asomando como piedras incrustadas en su morro aplastado, estuvieran atentos a cada uno de tus movimientos. Arnold me tiene man\u00eda. Cuando era s\u00f3lo un cachorro de unas cuantas semanas se orin\u00f3 encima de un grabado antiguo que me hab\u00eda regalado mi mujer y yo lo tir\u00e9 a la piscina (al gato, no al grabado) de donde, sin apenas tocar el agua, sali\u00f3 rebotado hasta el borde, como si el agua y sus patas hubieran hecho un cortocircuito el\u00e9ctrico. Desde entonces, Arnold me ladra cada vez que llego a casa, porque me considera un intruso indeseable en su territorio, y todas las noches, antes de que yo vuelva a entrar en casa, tiene buen cuidado de orinar all\u00ed donde yo lo he hecho, para que, a ser posible, no quede el menor rastro de mi existencia. Una de mis aficiones favoritas es mi gran maqueta de tren, y una de las aficiones favoritas de Arnold es pasearse por encima de mi maqueta y dar toquecitos con la pata a los \u00e1rboles y los sem\u00e1foros y al tren que sale en ese momento de uno de los innumerables l\u00fatenes, o sea, t\u00falenes. Ver a Arnold encima de la maqueta es como ver a un oso polar encima de la maqueta. Me saca de quicio, pero he aprendido que es mejor no perder los nervios y dejar que sea \u00e9l mismo, el oso, quien escoja el momento de desaparecer. Pati y yo tenemos dos coches, un todoterreno y un utilitario con el cambio autom\u00e1tico. Yo s\u00f3lo utilizo el coche para ir de casa al trabajo y del trabajo a casa. A Pati le pasa lo mismo, pero su caso es m\u00e1s grave, porque ella trabaja a trescientos metros de casa, en el centro comercial Arturo Soria Plaza. Ni a ella ni a m\u00ed nos gustan mucho los coches ni les prestamos mucha atenci\u00f3n. Yo lo \u00fanico que le pido a los coches es que funcionen, porque me parece lo normal, y cuando veo que alguno de sus accesorios falla me pongo muy nervioso y pienso en cosas que no me gustan. Mi madre y mi hermana Nuria me dicen que para qu\u00e9 quiero un coche todoterreno si jam\u00e1s voy al campo. Mi madre y mi hermana son sensatas por igual. Son como las dos orillas de un r\u00edo separadas por un cauce arrollador de insensatez, o sea, yo, y tambi\u00e9n mi padre, que es todav\u00eda m\u00e1s insensato que yo. Yo les digo que no voy a ir al campo por el mero hecho de tener un coche todoterreno, sobre todo cuando ir al campo es una cosa que no me gusta nada en absoluto. La raz\u00f3n por la que tengo un coche todoterreno es mucho m\u00e1s sencilla: es el coche, entre todos los que vi, que m\u00e1s me gust\u00f3 y que m\u00e1s me apetec\u00eda tener. Pens\u00e9 que era un coche fiable, fuerte y seguro. No me gusta la velocidad. Me gusta conducir desde arriba y ver el techo de los dem\u00e1s coches. Yo tomo pastillas para los nervios (esas pastillas que los psiquiatras comenzaron a recetarme para acabar con los nervios que ellos mismos me produc\u00edan), y prefiero pensar que si me quedo dormido y me estrello contra un muro, el coche va a ser lo suficientemente resistente para salvar mi diva, o sea, mi vida, que es lo que importa. Hay gente a la que le importa m\u00e1s el coche que su propia diva. A m\u00ed s\u00f3lo hay una cosa que me importa m\u00e1s que mi propia vida: la vida de Pati, de Marcos, de Bel\u00e9n, de mis padres, de mi hermana Nuria y de otros cuantos familiares y amigos a los que quiero especialmente. El \u00fanico deporte que soporto, hasta el punto incluso de gustarme, es el (creo que se llama as\u00ed) ice packing. El ice packing es un deporte tan absurdo que me hace gracia. No es muy conocido, al menos aqu\u00ed en Espa\u00f1a, pero yo lo veo siempre en el canal Eurosport de la televisi\u00f3n por sat\u00e9lite. El ice packing es una mezcla de petanca y de bolos, pero sobre una superficie de hielo. La verdad es que aunque lo he visto muchas veces todav\u00eda no he llegado a entender bien las reglas. El caso es que las participantes arrojan, muy lentamente, una especie de plataforma con asa (como una gran tetera, pero sin pitorro) por la superficie de hielo, con el objetivo, creo, de conseguir que se detenga lo m\u00e1s cerca posible de un punto que hay pintado bajo el hielo. Para ello adoptan una postura muy rid\u00edcula parecida a la de los jugadores de bolos pero mucho m\u00e1s agachada, aunque una vez lanzada la tetera, y si \u00e9sta va demasiado despacio, la propia lanzadora y las otras dos componentes de su equipo se dedican a frotar el hielo por delante con una especie de escoba pulidora. Es rid\u00edculo, ya lo s\u00e9, pero tiene algo tan pausado y delicado que me gusta verlo. Es un deporte rar\u00edsimo, lleno de teteras y de escobas, y, curiosamente, practicado s\u00f3lo por mujeres, tengo entendido. Hace tres a\u00f1os que Pati decidi\u00f3 poner su propio negocio en el centro comercial Arturo Soria Plaza. Se trata de una tienda de marcos que comparte con otras dos socias, sus amigas Myriam y Carolina. Nunca he entendido c\u00f3mo semejante tienda puede resultar rentable, pero al parecer lo es. Mi mujer trabaja s\u00f3lo por las ma\u00f1anas, pero muchas tardes, cuando estamos tranquilamente en casa, yo la oigo hablar por tel\u00e9fono durante horas. Habla de los tipos de madera, los barnices, los colores, el ancho de los paspart\u00fas, los cristales, el pan de oro, el craquelado, el metacrilato, la ligereza del metacrilato, los descuentos, los clientes pesados, los clientes insoportables y los clientes literalmente asesinables. Por cierto, lo de que Pati tenga una tienda de marcos y nuestro hijo se llame Marcos es una coincidencia que s\u00f3lo nuestro hijo tiene que padecer. Sus amigos le llaman \u00abinglete\u00bb, o \u00abveinte por veinticinco\u00bb. Los monjes budistas, los eremitas, las personas capaces de dedicarse a la vida contemplativa consideran que la m\u00e1xima pureza y la m\u00e1xima profundidad se alcanzan con la m\u00e1xima sencillez. Son personas desprendidas de todo lo material y s\u00f3lo se necesitan a s\u00ed mismas, su interior, para alcanzar una vida plena. Por mi parte me hallo muy lejos de semejantes objetivos. Yo reconozco que necesito rellenar el espacio que me rodea con objetos de toda clase: microondas, agendas electr\u00f3nicas, barbacoas y rascavidrios. Reconozco que me da pavor el espacio vac\u00edo y el tiempo desocupado. El trabajo es un invento magn\u00edfico que te rellena cinco de los siete d\u00edas de la semana. Ocupar los dos d\u00edas del fin de semana no es tarea f\u00e1cil. Nada me inquieta m\u00e1s que el s\u00edndrome del parado o del jubilado. Tambi\u00e9n me inquieta el s\u00edndrome de los muertos, solos en un espacio peque\u00f1o, alejados de sus personas y objetos queridos, desprendidos de todo como un budista. Entiendo m\u00e1s a los faraones, acompa\u00f1ados por siempre de sus alhajas, vasijas y enseres queridos. Los fines de semana solemos pasarlos en casa. Yo tengo mi maqueta de tren y me gusta pasar el tiempo sentado al control de mandos y haciendo girar los trenes. Entre todos mis trenes el AVE es mi favorito, aunque desgraciadamente descarrila siempre que lo llevo a m\u00e1s de 12 voltios. Tambi\u00e9n me entretengo construyendo nuevas casas e instalaciones, aunque como ya no me caben en la maqueta, me dedico a coleccionarlas sobre una estanter\u00eda. Tambi\u00e9n nos gusta montar en bicicleta. Marcos, Bel\u00e9n y yo vamos al pinar que est\u00e1 cerca de casa y recorremos los caminos. Marcos protesta de que tengamos que esperar siempre a Bel\u00e9n, pero Bel\u00e9n todav\u00eda es muy peque\u00f1a y no puede ir m\u00e1s deprisa. Hace un par de meses Marcos y yo hicimos un sprint y nos distanciamos unos doscientos metros de Bel\u00e9n. Mientras la esper\u00e1bamos y recuper\u00e1bamos, al menos yo, el resuello, Marcos me pregunt\u00f3 el significado de la palabra \u00abmasturbarse\u00bb. Quise saber d\u00f3nde hab\u00eda o\u00eddo esa palabra y me cont\u00f3 que su amigo Julio, paseando por el pinar con sus padres, hab\u00eda visto a un hombre masturbarse. Afortunadamente Bel\u00e9n lleg\u00f3 junto a nosotros antes de que yo pudiera responder a Marcos. Cuando le cont\u00e9 a Pati lo que hab\u00eda pasado, ella lo consider\u00f3 l\u00f3gico y normal, pero yo no pude considerar l\u00f3gico y normal que Marcos me hiciera esa pregunta, ni que el exhibicionista de la urbanizaci\u00f3n siguiera masturb\u00e1ndose en el bosque, ni que el tiempo hubiera pasado tan deprisa desde que yo le preguntara a mi padre qu\u00e9 significaba \u00abhacerse una paja\u00bb y mi padre me respondiera que \u00e9l tampoco lo sab\u00eda y que habr\u00eda que pregunt\u00e1rselo al m\u00e9dico. La figura del exhibicionista del pinar es una de las m\u00e1s antiguas de nuestra urbanizaci\u00f3n, aunque tengo que reconocer que yo nunca lo he visto. A veces pienso que es uno de esos mitos que la gente se inventa, como la mano negra que sal\u00eda de los retretes en mi colegio, pero lo cierto es que cada tres o cuatro meses se crea un gran esc\u00e1ndalo en nuestra urbanizaci\u00f3n ante una presunta aparici\u00f3n del hombre de la gabardina. Dicen que la gabardina que lleva es de marca ?no s\u00e9 qui\u00e9n tiene tiempo para fijarse? y eso les hace pensar que el exhibicionista es del barrio. As\u00ed es la gente de mi urbanizaci\u00f3n: est\u00e1n convencidos de que s\u00f3lo ellos en el mundo tienen dinero, o derecho a tenerlo, o derecho a comprar determinadas marcas. Tambi\u00e9n dicen que el exhibicionista es en realidad un esp\u00edritu, el esp\u00edritu de don Luis Guijarro, empresario extreme\u00f1o que, por lo visto, muri\u00f3 en el propio pinar en brazos de una prostituta. En fin, no lo s\u00e9. Yo, ante la duda, cuando tengo que comprarme una gabardina, procuro compr\u00e1rmela de las baratas, por si acaso. Mi hijo Marcos tiene la personalidad de los guepardos. Es r\u00e1pido, fuerte, astuto y competitivo, pero al mismo tiempo es fr\u00e1gil y sensible, necesita el apoyo de sus semejantes y las heridas le hacen m\u00e1s da\u00f1o que a nadie. Marcos siempre est\u00e1 haciendo cosas (y espero que ning\u00fan psic\u00f3logo indague nunca en la raz\u00f3n profunda que le lleva a hacerlas): mata moscas, bebe agua, rompe vasos, sube las escaleras, las baja, coge la bici, pega cromos, tiene una idea, tiene dos ideas, tiene tres ideas, empieza una, empieza la otra, empieza las tres. Bel\u00e9n, al contrario, posee la personalidad de los armadillos. Los armadillos son esos animales que viven en Am\u00e9rica del Sur y que tienen todo su cuerpo recubierto de un caparaz\u00f3n compuesto por diferentes placas articuladas. Es decir, son como topos, pero recubiertos con una armadura. Son lentos y poco sociables, pero invulnerables. Cuando advierten peligro se enrollan sobre s\u00ed mismos y se protegen bajo su caparaz\u00f3n. Tienen unas u\u00f1as muy fuertes que les sirven para buscar tub\u00e9rculos, ra\u00edces e insectos con los que alimentarse. En definitiva, son poco espectaculares pero autosuficientes. Como Bel\u00e9n, pendiente s\u00f3lo de sus cosas y de su mundo, e impermeable a cualquier agresi\u00f3n exterior. Los documentales que m\u00e1s me gustan son los que comparan aspectos concretos del comportamiento en distintos animales. Por ejemplo: la reproducci\u00f3n de las ballenas, los elefantes, los hipop\u00f3tamos y las personas. Un d\u00eda le dije a un psiquiatra que mi hijo era como un guepardo y mi hija como un armadillo y me dijo que se trataba de comportamientos especulares, en espejo, y que cada uno se defin\u00eda como reacci\u00f3n al otro. No lo s\u00e9. A m\u00ed \u00e9sa me parece una conclusi\u00f3n demasiado f\u00e1cil. Los psiquiatras siempre tienen que encontrar una teor\u00eda que lo explique todo, como si en el mundo no pudieran ocurrir un mont\u00f3n de cosas por casualidad, porque s\u00ed. Yo prefiero pensar que Marcos es un guepardo y Bel\u00e9n un armadillo, y que nadie les ha dado la oportunidad de escoger. De mi constituci\u00f3n f\u00edsica no voy a hablar demasiado. Mido 1,76, un cent\u00edmetro menos que mi padre, y soy muy delgado, con las piernas y los brazos de alambre, como dice mi madre. Soy moreno, y todos los pelos que tengo los tengo donde deben estar, en la cabeza. Por el contrario apenas tengo vello en el resto del cuerpo. Tengo cejas, y pesta\u00f1as, por supuesto, y si no me afeito pueden llegar a salirme unos cuantos pelos en la barbilla y en el bigote, pero nada m\u00e1s. Sinceramente creo que soy una persona afortunada en este aspecto. Los pelos que brotan en lugares poco oportunos producen en m\u00ed cierta desaz\u00f3n. Un trozo de piel desnudo, sin pelos, es hermoso. Un trozo de piel alfombrado de pelos me da dentera, lo mismo que un trozo de piel de melocot\u00f3n le da dentera a mi mujer. Hace poco he o\u00eddo que el pelo de los muertos sigue creciendo durante una temporada. La verdad es que es una cosa muy rara, pero, pens\u00e1ndolo bien, preferir\u00eda no hablar mucho de esto. Los muertos. Los pelos de Arnold son blancos, cortos y lov\u00e1tiles, y Marcos le hace tragar una vez a la semana una pomada para que no se le hagan bolas de pelos en el est\u00f3mago. La naturaleza es tan poco sabia que, al parecer, un animal que pasa la mitad de su tiempo lami\u00e9ndose el cuerpo puede morir por culpa de la cantidad de pelos que traga. Menos mal que el hombre, que es mucho m\u00e1s sabio que la naturaleza, ha inventado esa pomada disolvente de pelos, una especie de desatascador para gatos. Cuando Arnold ve a Marcos con el tubo de pomada, corre a su encuentro y se le sube encima, porque el sabor de la pomada le gusta tanto que quiere chupar directamente del tubo, tal como hace Bel\u00e9n con el tubo de leche condensada. La leche condensada tambi\u00e9n debe de tener algo disolvente, porque a mi hija siempre le produce diarrea. Trabajo en la empresa Germ\u00e1n Montalvo, que es una marca de ascensores bastante conocida y que vende en todo el pa\u00eds. Germ\u00e1n Montalvo es adem\u00e1s el nombre de mi padre. Hace m\u00e1s de treinta y cinco a\u00f1os que mi padre cre\u00f3 la empresa y desde entonces su valor no ha hecho m\u00e1s que crecer. Hoy d\u00eda tenemos m\u00e1s de trescientos empleados y diecisiete delegaciones repartidas por toda Espa\u00f1a. Antes de fundar su propia empresa, mi padre trabajaba en la multinacional del ascensor Schindler, pero un buen d\u00eda, \u00e9l y su amigo Jaime D\u00e1vila decidieron llevarse todos los conocimientos adquiridos en Schindler y crearon su propia empresa: Montalvo &#038; D\u00e1vila. Siete a\u00f1os m\u00e1s tarde D\u00e1vila muri\u00f3 y mi padre compr\u00f3 su parte a la hija y los viudos, o sea, la viuda y los hijos. Entonces cambi\u00f3 el nombre de la empresa, porque ya era completamente suya. Yo he trabajado en Germ\u00e1n Montalvo desde los veinticinco a\u00f1os. Empec\u00e9 desde abajo: mi padre, como buen hombre de empresa, no quiso ponerme las cosas f\u00e1ciles. Hoy ocupo un despacho casi tan grande como el de mi padre y pegado al suyo. Mi padre tiene ya setenta y cuatro a\u00f1os y aunque viene todos los d\u00edas a la f\u00e1brica, la \u00fanica misi\u00f3n que le queda es la de despachar un rato conmigo. Es lo que yo llamo \u00abtransmisi\u00f3n de poderes\u00bb, un antiguo ritual basado en la idea de que, por el momento, \u00e9l puede morir y yo no. Esta idea no est\u00e1 del todo justificada y a veces pienso que, al igual que hacen el Rey y el Pr\u00edncipe de Espa\u00f1a, mi padre y yo deber\u00edamos viajar siempre en coches separados, y de esta forma evitar que los dos muramos en el mismo accidente y todo aquello que s\u00f3lo nosotros sabemos sobre la empresa se pierda irremediablemente. Nuestra f\u00e1brica est\u00e1 en un pol\u00edgono industrial de Coslada, cerca de la carretera de Barcelona. Hace tres a\u00f1os, inauguramos unas oficinas nuevas en el parque empresarial del Campo de las Naciones, junto a la M-40, m\u00e1s cerca todav\u00eda de casa, pero mi padre y yo seguimos conservando nuestro despacho en la f\u00e1brica, porque \u00e9se nos parece el aut\u00e9ntico centro neur\u00e1lgico de la empresa, el lugar donde se hacen materialmente los ascensores, el lugar donde uno asiste diariamente al prodigio de la t\u00e9cnica y del trabajo en equipo. Esto no lo digo yo, lo dice mi padre, pero yo tengo que estar de acuerdo. Nosotros vendemos elevadores el\u00e9ctricos e hidr\u00e1ulicos, montacargas y montacoches, plataformas elevadoras, puertas de garaje, escaleras mec\u00e1nicas, elevadores panor\u00e1micos, salvaescaleras y montaplatos. Adem\u00e1s de vender, tenemos nuestro propio servicio de instalaci\u00f3n y reparaci\u00f3n. Hoy en d\u00eda mi trabajo consiste b\u00e1sicamente en supervisar. Es estupendo supervisar cuando no tienes a nadie que te supervisa. Aunque en realidad mi trabajo consiste en ser due\u00f1o, y eso no es tan f\u00e1cil, porque ser due\u00f1o significa que puedes hacer lo que te da la gana pero que en realidad nunca lo haces. Yo faltaba m\u00e1s d\u00edas al trabajo cuando empec\u00e9 como ayudante de montaje que ahora que soy due\u00f1o. Tener libertad para hacer lo que te da la gana es una responsabilidad demasiado grande, y puede llegar a angustiarte bastante. Mi padre es una persona un tanto especial y no me resulta muy f\u00e1cil describirla. La gente dice que yo tengo un car\u00e1cter parecido al suyo. Quien m\u00e1s me lo dice es mi madre, pero en su caso s\u00f3lo ocurre cuando est\u00e1 enfadada conmigo y no encuentra un insulto peor que decirme: eres igualito que tu padre. No lo s\u00e9. Puede que yo tenga algo de la personalidad disparatada de mi padre, pero sinceramente creo que entre ambos todav\u00eda hay un abismo, entre otras cosas porque yo no tengo setenta y cuatro a\u00f1os y no he alcanzado todav\u00eda ese grado de senilidad necesaria para que la opini\u00f3n de los dem\u00e1s te importe exactamente lo mismo que te importa un r\u00e1bano. \u00daltimamente mi padre ha decidido gastar la mayor parte de su tiempo en darse ba\u00f1os de sol y en acechar a su asistenta nueva en la cocina. Esto puede que lo haya hecho antes con otras asistentas, pero es que ahora no lo disimula ni lo m\u00e1s m\u00ednimo. Nuestro chalet adosado s\u00f3lo est\u00e1 adosado por un lado, el izquierdo seg\u00fan se entra, donde est\u00e1 el chalet de Nuria, mi hermana, que a su vez est\u00e1 adosado por el otro lado a la casa de mis padres. Esto no quiere decir que en mi familia estemos tan locos y nos queramos tanto que nos hayamos comprado tres chalets contiguos. Lo que quiere decir es que la casa de mis padres era muy grande y decidieron dividirla en tres para que, despu\u00e9s de casarnos, pudi\u00e9ramos vivir cerca de ellos, nosotros y nuestros hijos. Ni en mi casa ni en la de Nuria hay ascensor, pero en la de mi padre s\u00ed. Lo ha habido toda la vida: un ascensor que recorre cuatro plantas, desde el garaje hasta el estudio abuhardillado del tejado, y cuya \u00fanica funci\u00f3n ha sido siempre la de servirnos a nosotros, Nuria y yo, y ahora tambi\u00e9n a Marcos y Bel\u00e9n, de excelente entretenimiento para pasar la tarde. Lo primero que hacen mis hijos cuando llegan a casa de mis padres es montarse en el ascensor y subir y bajar de un piso a otro y echar carreras a ver si son capaces de bajar m\u00e1s r\u00e1pido por las escaleras. Mis padres, que no entienden que nosotros no hayamos puesto un ascensor en casa, y que siempre lo defienden como instrumento de primer\u00edsima necesidad, no lo utilizan nunca, porque curiosamente dicen que a su edad es bueno trabajar las piernas y subir las escaleras andando. Yo creo que en realidad les da miedo quedarse encerrados dentro, lo que pasa es que eso no se atreven a decirlo. La ciudad favorita de mi padre es Nueva York. Creo que no hace falta que explique las razones por las que, aunque \u00e9l las niegue, este fabricante de ascensores adora la ciudad de los rascacielos. Pod\u00e9is imaginarlo en su para\u00edso particular, subido en cada uno de los ascensores de la ciudad, pulsando \u00e9l mismo los botones de los pisos, observando el dise\u00f1o futurista de las cabinas, disfrutando de unas velocidades para las que sus arcaicas concepciones del ascensorismo no est\u00e1n preparadas. Sinceramente creo que lo que m\u00e1s valora mi padre de los ascensores de Nueva York no es que sean muy r\u00e1pidos o muy modernos: lo que m\u00e1s valora es que son muchos, much\u00edsimos, tantos que ni cien empresas como la suya podr\u00edan dar servicio a semejante volumen de clientes. Mi hermana Nuria es dos a\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1a que yo y seguramente por no seguir el p\u00e9simo ejemplo que yo fui para ella, ha sido siempre muy buena estudiante. Todo el mundo dice que se parece mucho a mi madre. Las dos son muy delgadas, las dos son altas, las dos se ti\u00f1en el pelo de rubio y las dos han votado siempre a la derecha. La diferencia fundamental entre ellas es que Nuria es espa\u00f1ola y mi madre es francesa, y aunque lleve m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os en Espa\u00f1a sigue considerando un error que las \u00aberres\u00bb no se pronuncien como las \u00abges\u00bb, y que las \u00abuves\u00bb no se pronuncien como las \u00abefes\u00bb. Mi padre dice que en Francia mi madre nunca habr\u00eda podido presumir de ser francesa, y que por eso se vino a Espa\u00f1a. Mi padre se mete mucho con mi madre pero no sabe vivir sin ella. Mi madre se mete mucho con mi padre, pero en realidad se ha desvivido siempre por \u00e9l, y ha hecho todo por su felicidad. Nuria es notario, o notaria, y est\u00e1 casada con Ernesto, que adem\u00e1s de ser psiquiatra, siega el c\u00e9sped dos d\u00edas a la semana, y camina durante una hora todos los d\u00edas antes de cenar, y los fines de semana practica el bricolaje, y dice que, por mucho que yo me empe\u00f1e en lo contrario, ninguna de estas actividades est\u00e1 relacionada en su caso con el miedo a la muerte. A diferencia de mi madre, Nuria no se desvive demasiado por su marido. Es Ernesto quien se desvive por ella, entre otras cosas porque Nuria le saca una cabeza. Ernesto y Nuria no tienen hijos. Las razones las desconozco. Lo \u00fanico que tenemos en com\u00fan Ernesto y yo es que los dos odiamos al gato Arnold, pero por aquello de que el gato es de mis hijos yo tiendo a protegerle y a veces hasta me ofendo cuando Ernesto se mete con \u00e9l y protesta de que se haya comido sus claveles chinos. Cuando Ernesto poda la parte de su seto lindante con nuestro jard\u00edn, Arnold se sube al cerezo y le observa, y si a Ernesto se le ocurre corresponderle la mirada, entonces Arnold empieza a ladrarle, con ese estilo tan caracter\u00edstico y tan \u00fanico de Arnold, y que en estas ocasiones tanta gracia me produce. Bien. No s\u00e9 si he conseguido presentarme correctamente, pero al menos lo he intentado. Una parte de lo que yo soy me la debo a m\u00ed mismo; otra a mis padres y a mi hermana Nuria; otra a Pati y mis hijos, y otra a las cosas del mundo: la puerta del garaje contra la que me abr\u00ed la cabeza a los seis a\u00f1os, el tobog\u00e1n desde el que resbal\u00e9 a los ocho, o el borde de la piscina contra el que me part\u00ed la nariz a los trece. Ya est\u00e1. Por las noches me gusta por encima de cualquier otro el momento de meterme en la cama y cubrirme con la funda n\u00f3rdica. Desde la paz y el calor de nuestra habitaci\u00f3n oigo pasar el coche de la empresa de vigilancia que patrulla la urbanizaci\u00f3n toda la noche. Cada media hora aproximadamente, se acerca hasta nuestra habitaci\u00f3n el sonido de ese Ford Fiesta cascado, parecido al de un taxi, y que antes de que te des cuenta ya est\u00e1 alej\u00e1ndose de nuevo, entre una interminable colecci\u00f3n de chalets parecidos al nuestro. El sonido del coche de vigilancia es como una m\u00fasica arrulladora que nos permite dormir y que salvaguarda la paz de nuestras conciencias. Los espor\u00e1dicos ladridos de Arnold, pele\u00e1ndose con otros gatos, nos recuerdan que en algo somos distintos de nuestros vecinos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.elpais.es\/articulo.html?xref=20060405elpepucul_2&#038;type=Tes&#038;anchor=elpporcul FRAGMENTO LITERARIO Psiquiatras, psic\u00f3logos y otros enfermos: A veces, la felicidad es un estado sospechoso. Nada puede ser tan perfecto. Y, si lo es, enseguida aparece un psiquiatra que nos hace dudarlo y que, adem\u00e1s, nos aligera el bolsillo.\u00a0 Un libro de Rodrigo Mu\u00f1oz Avia ELPAIS.es ELPAIS.es &#8211; Cultura &#8211; 05-04-2006 A la venta<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Antes de ir al psiquiatra yo era una persona feliz<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=946\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-946","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-offtopic"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/946","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=946"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/946\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=946"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=946"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=946"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}