{"id":771,"date":"2008-11-24T17:21:44","date_gmt":"2008-11-24T17:21:44","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=771"},"modified":"2008-11-24T17:21:44","modified_gmt":"2008-11-24T17:21:44","slug":"m\u00e1s-que-la-luz-de-las-estrellas-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=771","title":{"rendered":"M\u00e1s que la luz de las estrellas"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s que la luz de las estrellas<br \/>\nJuan Jacobo Bajarl\u00eda.<\/p>\n<p>Primero fallaron los retrocohetes. El combustible hab\u00eda perdido su detonador. Despu\u00e9s estall\u00f3 la cosmonave. Fue el final de la primera guerra interplanetaria. S\u00f3lo quedaron cuatro sobrevivientes. (Nunca se supo qu\u00e9 hab\u00eda sucedido con los otros cosmonautas). De estos cuatro, dos perecieron en el mar Cimmerium, de Marte. Los otros dos quedaron en \u00f3rbita sobre Saturno. Llevaban el traje espacial y el cintur\u00f3n de propulsi\u00f3n, imposible de manejar en ese momento por la fuerza orbital que los absorb\u00eda en una elipse vertiginosa. Estaban tomados de la mano, exactamente como al estallar la cosmonave, y llevaban, adem\u00e1s, comprimidos de ox\u00edgeno que tragaban cuando el espacio se hac\u00eda asfixiante. El ni\u00f1o permanec\u00eda impasible, indiferente a la cat\u00e1strofe. El \u00fanico movimiento que realizaba con cierta avidez ten\u00eda relaci\u00f3n con la mano libre que le quedaba, en cuya mu\u00f1eca pod\u00eda verse un peque\u00f1\u00edsimo receptor de microcircuitos.<br \/>\n&#8211; \u00bfOyes algo? &#8211; pregunt\u00f3 la madre.<br \/>\nCuando D\u00e9dalus quiso contestar, un meteorito, al chocar contra la madre, le cercen\u00f3 la cabeza que qued\u00f3, sin embargo, en \u00f3rbita sobre la elipse a pocos metros de \u00e9l. Quiso gritar. La voz se le coagul\u00f3 en la garganta, mientras su mano derecha segu\u00eda aferrada a la otra mano de la madre decapitada. Minutos despu\u00e9s, un segundo meteorito se llev\u00f3 todo el cuerpo. Despapareci\u00f3 totalmente como si se hubiera fusionado con una masa incandescente diluida, a su vez, en el espacio. D\u00e9dalus qued\u00f3 confuso, lleno de signos vac\u00edos. Ahora estaba solo mientas la cabeza de su madre le segu\u00eda como un sat\u00e9lite en la elipse. En la escuela le hab\u00edan ense\u00f1ado a enfrentar situaciones y a no llorar. Pero sinti\u00f3 una angustia que no pudo reprimir. Y ya era tarde para lamentarse. Los meteoritos que cruzaban el espacio, tambi\u00e9n podr\u00edan mutilarlo o cercenarle la cabeza como a su madre.<br \/>\nDe pronto observ\u00f3 a lo lejos cierta estrella p\u00e1lida, cruzada por una recta. Pero a medida que avanzaba vio que la recta se convert\u00eda en un anillo luminoso en cuyo interior giraba la supuesta estrella. Depu\u00e9s pudo ver con m\u00e1s claridad y crey\u00f3 contar hasta diez lunas. Record\u00f3 algunos de sus nombres: Themis, Tetis, Tit\u00e1n, Hiperi\u00f3n. Ahora todo estaba claro. No era una estrella. \u00a1Era Saturno hacia donde lo llevaba la elipse! Sus conocimientos del planeta no eran profundos. Recordaba, sin embargo, que el d\u00eda en Saturno (incluida la noche) era de diez horas, y que el planeta estaba cerca de 85 minutos-luz del Sol, raz\u00f3n por la cual se necesitaban doce a\u00f1os para cincunvolarlo.<br \/>\nEn ese momento se llev\u00f3 el receptor al o\u00eddo. Oy\u00f3 por extra\u00f1as voces de tono apagado que pugnaban por expresarse. Eran los saturnianos. Pero su receptor era completo. Oprimi\u00f3 la llave de control que conectaba el microcircuito de la versi\u00f3n idiom\u00e1tica y pudo entender que los saturnianos estaban espantados. Que su proximidad en el cielo de Saturno era interpretada como signo de mal ag\u00fcero. Uno de esos habitantes dec\u00eda que se trataba de un daim\u00f3n, un esp\u00edritu del mal. Otro aseguraba que era una se\u00f1al que presagiaba el fin del mundo. (No nos olvidemos que ellos hablaban de su planeta.) De todas esas voces aplastadas, s\u00f3lo una dijo que era necesario esperar el saturnizaje. &#8220;Si es como ustedes dicen -agreg\u00f3-, lo mataremos. Si no, lo dejaremos en libertad&#8221;. D\u00e9dalus sigui\u00f3 impasible. Le interesaba saber de qu\u00e9 manera saturnizar\u00eda. La cabeza de su madre permanec\u00eda en \u00f3rbita junto a \u00e9l.<br \/>\nMientras pensaba as\u00ed, se ajust\u00f3 el cintur\u00f3n de propulsi\u00f3n. Ya estaba a veinte mil metros de Saturno, y ca\u00eda vertiginosamente. Si le fallaba el cintur\u00f3n se har\u00eda a\u00f1icos sobre la escarcha del planeta. Pero el cintur\u00f3n funcion\u00f3 cuando ya se hallaban a dos mil metros. D\u00e9dalus comenz\u00f3 a descender lentamente, precedido por la cabeza de su madre.<br \/>\nAbajo, ciertos seres esferoides, erguidos sobre dos peque\u00f1as extremidades, tambi\u00e9n circulares, esperaban su presencia. Ya en la superficie, un tanto asfixiante, pudo observarlos mejor. Sus extremidades eran cortas. Sus ojos, diminutos, pero no alargados como los suyos, sino redondos, con dos anillos en derredor de los mismos, que crec\u00edan a modo de cejas circulares. Sus vientres eran ampl\u00edsimos, sobremarcados por dos anillos cartilaginosos (esto es lo que crey\u00f3). Los dedos eran esferoides y rugosos. Calzaban zapatos esf\u00e9ricos. Todos estaban desnudos a pesar de la baja temperatura, cubiertos con pieles que s\u00f3lo les cubr\u00edan los hombros. Las mujeres llevaban aros en forma de media luna, que se repet\u00edan en los dijes de sus pulseras.<br \/>\nCuando D\u00e9dalus pis\u00f3 la superficie de Saturno, crey\u00f3 hallarse ante una &#8220;civilizaci\u00f3n india&#8221;, pero no primitiva, con edificios circulares que se extend\u00edan tambi\u00e9n en los pisos circulares. Uno de esos seres que esperaban su descenso, se le acerc\u00f3 entonces tratando no pisar la cabeza de la madre que le hab\u00eda precedido. Le habl\u00f3 lentamente, con voz aplastada. Para entenderlo mejor, D\u00e9dalus extrajo de su bolsillo una peque\u00f1a antena que conect\u00f3 al receptor-pulsera que llevaba, y puso en funcionamiento el microcircuito de la versi\u00f3n idiom\u00e1tica.<br \/>\nEl saturniano fue breve. Le dijo con voz pausada que se lo consideraba un esp\u00edritu del mal. D\u00e9dalus respondi\u00f3, pero como el saturniano no lo entendiera, le acerc\u00f3 el receptor. Entonces, lleno de asombro, \u00e9ste pudo entender su extra\u00f1o lenguaje. Los que contemplaban la escena quedaron paralizados. Comprendieron que ese aparato diminuto era capaz de traducir cualquier especie de sonido, y que el reci\u00e9n llegado era realmente un daim\u00f3n.<br \/>\nD\u00e9dalus repiti\u00f3 su explicaci\u00f3n. Dijo que era el \u00fanico sobreviviente de la cosmonave que se hab\u00eda salvado en la guerra interplanetaria. Que su padre y un hermano hab\u00edan perecido, posiblemente, en el mar Cimmerium, y que su madre era esa cabeza ensangrentada que yac\u00eda a su lado y lo hab\u00eda acompa\u00f1ado en la \u00f3rbita espacial. El saturniano transmiti\u00f3 a los dem\u00e1s el discurso de D\u00e9dalus. Hubo un murmullo. Movieron las cabezas circularmente en se\u00f1al dubitativa, y se reunieron en c\u00edrculo para deliberar. El que hab\u00eda hablado con D\u00e9dalus, que era el jefe, qued\u00f3 en el centro. Diez minutos despu\u00e9s rompi\u00f3 el c\u00edrculo, devolvi\u00f3 el receptor y se expres\u00f3 en estos t\u00e9rminos:<br \/>\n&#8211; Eres de una raza monstruosa. En tu cuerpo gemina la semilla de la destrucci\u00f3n. Si te dejamos con vida, Saturno podr\u00eda ser otro de los planetas donde crecer\u00eda la discordia, como ya sucedi\u00f3 cuando el hombre, seg\u00fan lo llamas t\u00fa, pis\u00f3 los otros mundos. Por eso, despu\u00e9s de deliberar, se ha resuelto que debes morir. Vamos a extraerte el cerebro, para pulverizarlo y evitar de esta manera que ni a\u00fan tus cenizas, m\u00e1s terribles que los rayos c\u00f3smicos, puedan da\u00f1arnos alg\u00fan d\u00eda.<br \/>\nD\u00e9dalus explic\u00f3 que era un ni\u00f1o y que llevaba el germen de la juventud. Les dijo que pod\u00eda trasmitirles la sabidur\u00eda del hombre y la felicidad. Pero los saturnianos, inconmovibles, interpretaron que estas palabras ya hab\u00edan comenzado a corromperlos. Entonces, para evitar la tentaci\u00f3n, hicieron sonar una trompeta y todos se arrodillaron. Era la se\u00f1al de la muerte. El verdugo se adelant\u00f3 con una m\u00e1quina circular, a modo de yelmo, que puso en la cabeza de D\u00e9dalus, y antes de cubrirle el rostro, murmur\u00f3:<br \/>\n&#8211; No sentir\u00e1s nada. Dentro de un instante tu cerebro ser\u00e1 arrastrado por el polvillo c\u00f3smico, hecho polvo tambi\u00e9n como lo fue en el origen cuando el fuego retrajo sus llamas.<br \/>\nEl verdugo accion\u00f3 una palanca, y D\u00e9dalus se convirti\u00f3 en polvo. Pero antes de que esto sucediera, alcanz\u00f3 a ver la cabeza sangrante, pero a\u00fan con vida, de su madre en cuyos ojos advirti\u00f3, por primera vez, dos l\u00e1grimas que brillaban con m\u00e1s intensidad que la luz de las estrellas.<\/p>\n<p>de &#8220;F\u00f3rmula al Antimundo&#8221;. \u00a9 1970 Juan Jacobo Bajarl\u00eda. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s que la luz de las estrellas Juan Jacobo Bajarl\u00eda. Primero fallaron los retrocohetes. El combustible hab\u00eda perdido su detonador. Despu\u00e9s estall\u00f3 la cosmonave. Fue el final de la primera guerra interplanetaria. S\u00f3lo quedaron cuatro sobrevivientes. (Nunca se supo qu\u00e9 hab\u00eda sucedido con los otros cosmonautas). De estos cuatro, dos perecieron en el mar Cimmerium,<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; M\u00e1s que la luz de las estrellas<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=771\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-771","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/771","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=771"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/771\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}