{"id":738,"date":"2008-10-27T14:41:03","date_gmt":"2008-10-27T14:41:03","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=738"},"modified":"2008-10-27T14:41:03","modified_gmt":"2008-10-27T14:41:03","slug":"ciencia-moderna-y-sabidur\u00cda-tradicional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=738","title":{"rendered":"CIENCIA MODERNA Y SABIDUR\u00cdA TRADICIONAL"},"content":{"rendered":"<p>TITUS BURCKHARDT<\/p>\n<p>Los cinco ensayos que componen este volumen tienen un solo fin en com\u00fan: recordar que existe un tipo de conocimiento que trasciende a la raz\u00f3n discursiva.<\/p>\n<p>Al haberse olvidado, en el mundo moderno, lo que es la simbolog\u00eda y al no tener conciencia de las consecuencias del pensar en t\u00e9rminos cient\u00edficos, el autor, Titus Burckhardt, pone en evidencia los l\u00edmites de la ciencia moderna y sus contradicciones, tomando como base algunos ejemplos t\u00edpicos: la \u00abf\u00edsica relativista\u00bb de Einstein; el \u00abbiologismo evolucionista\u00bb de Teilhard y la \u00abpsicolog\u00eda de las profundidades\u00bb de Jung.<\/p>\n<p>INDICE<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n \t<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo I:<br \/>\nCosmolog\u00eda perennis \t<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo II:<br \/>\nCiencia no sabia\t<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo III:<br \/>\nEl origen de las especies\t<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo IV:<br \/>\nPsicolog\u00eda moderna y sabidur\u00eda tradicional\t<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo V:<br \/>\nReflexiones sobre la Divina Comedia de Dante, expresi\u00f3n de la sabidur\u00eda tradicional\t<\/p>\n<p>T\u00edtulos originales de los ensayos:<\/p>\n<p>1, Cosmologia perennis; 2, Unweise Wissenschaft; 3, D\u00ede Herkunft der Arten; 4, Moderne Psychologie und Ueberlieferte Weisheit; 5, Zu Dantes Divina Commedia.<\/p>\n<p>Versi\u00f3n castellana de Jordi Quingles y Alejandro Corniero.<br \/>\nTAURUS EDICIONES, S. A., Pr\u00edncipe de Vergara, 81, 1.\u00ba, MADRID, 1979.<br \/>\nISBN: 84-306-5010-5<br \/>\nDep\u00f3sito legal: M. 8.661-1982\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Los cinco ensayos que componen este volumen, que desde el punto de vista de la tem\u00e1tica no parecen estar estrechamente relacionados entre s\u00ed, tienen en com\u00fan un mismo fin: recordar que existe un tipo de conocimiento que trasciende con mucho a la raz\u00f3n discursiva.<\/p>\n<p>Dos son los obst\u00e1culos que hoy, a\u00fan m\u00e1s que en el pasado, ocultan este conocimiento, y ambos est\u00e1n \u00edntimamente ligados entre s\u00ed.\u00a0 Ante todo, se ha olvidado qu\u00e9 es la simbolog\u00eda, es decir, que existen modos de expresi\u00f3n que aluden m\u00e1s que enunciar expresamente, sin que por ello sean menos ver\u00eddicos y exactos.\u00a0 En segundo lugar, el pensar en t\u00e9rminos cient\u00edficos, en su forma m\u00e1s general, ha dado a la capacidad imaginativa de la gran mayor\u00eda de los hombres modernos una direcci\u00f3n determinada que a la vez la limita.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n por la que ha sido necesario poner en evidencia los l\u00edmites de la ciencia moderna y sus contradicciones intr\u00ednsecas sobre la base de algunos ejemplos t\u00edpicos tomados del campo de la f\u00edsica, del de la biolog\u00eda y del de la psicolog\u00eda, que corresponden a su vez al campo de la materia, al de las formas vivas y al del alma.<\/p>\n<p>A la ciencia natural moderna, que a pesar de su agudeza y precisi\u00f3n incurre en grav\u00edsimos errores, contraponemos la cosmolog\u00eda cl\u00e1sica y medieval, a menudo \u00abingenua\u00bb en los detalles, pero profundamente verdadera en lo que a las cuestiones esenciales se refiere. Al principio de la obra describimos sus fundamentos m\u00e1s generales. Las conclusiones sobre la Divina Comedia de Dante quieren poner en evidencia c\u00f3mo cosmolog\u00eda tradicional y contemplaci\u00f3n, es decir, estudio del orden c\u00f3smico y conocimiento de la Verdad divina, pueden entrelazarse.<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo I: COSMOLOG\u00cdA PERENNIS<\/p>\n<p>En el mundo tal como es realmente, por el hecho de que estamos insertos en \u00e9l y de \u00e9l formamos parte, los modos existenciales corp\u00f3reos, ps\u00edquicos y espirituales se entrelazan en un conjunto que el m\u00e9todo puramente anal\u00edtico de la ciencia moderna no puede captar. La m\u00e1s m\u00ednima percepci\u00f3n, el hecho de aprehender con los sentidos un objeto cualquiera, de incorporarlo a la red de im\u00e1genes interiores y que el esp\u00edritu lo reconozca como verdadero y real, constituye un proceso indivisible que demuestra c\u00f3mo, en este mundo, condiciones de tipo muy diverso se insertan unas en otras, unas en modo espacio-temporal, otras en modo temporal no espacial y aun otras en modo supraespacial y supratemporal.\u00a0 De ello resulta que la \u00abrealidad\u00bb no consiste en meras \u00abcosas\u00bb, sino que representa un orden de inconcebible sutileza y multiplicidad de niveles.\u00a0 Todos los pueblos que no est\u00e1n deformados por la modernidad lo saben.\u00a0 El tener conciencia de la m\u00faltiple gradaci\u00f3n interna de la existencia forma parte de la experiencia primordial humana.\u00a0 S\u00f3lo en virtud de una evoluci\u00f3n muy particular del pensamiento pod\u00eda ignorarse este complejo de experiencias hasta llegar al punto de aceptar una ciencia basada exclusivamente en datos num\u00e9ricos como explicaci\u00f3n satisfactoria del cosmos.<\/p>\n<p>Por nuestra parte, no ignoramos que existen algunos cient\u00edficos espiritualmente despiertos que no se hacen la ilusi\u00f3n de poder penetrar, con el m\u00e9todo anal\u00edtico propio de la ciencia moderna, m\u00e1s all\u00e1 de un campo bastante limitado y superficial de la realidad.\u00a0 No obstante, hay una especie de concepci\u00f3n moderna de la realidad con pretensiones totalitarias, condicionada como est\u00e1 no tanto por determinados resultados de la investigaci\u00f3n actual como por su punto de vista particular y pr\u00e1cticamente exclusivo de la misma: es por el hecho de que la ciencia moderna se limita a los datos que pueden ser contados, medidos, pesados y, en \u00faltima instancia, registrados estad\u00edsticamente sobre la base de repetidas observaciones, por lo que buena parte de la humanidad contempor\u00e1nea ha llegado hasta el punto de considerar como \u00abreales\u00bb s\u00f3lo estos elementos.<br \/>\nNo es por casualidad por lo que el m\u00e9todo emp\u00edrico de la ciencia obtiene el propio \u00abnihil obstat\u00bb de la filosof\u00eda cartesiana; \u00e9sta, en efecto, divide la realidad en dos esferas, la material y la espiritual, separando al hombre, como un caso especial, del resto del cosmos: s\u00f3lo en \u00e9l coincidir\u00e1n materia y esp\u00edritu.\u00a0 Descartes no conoce otra materia que la corp\u00f3rea, ni otro modo de ser del esp\u00edritu que, el conceptual; ello reduce tanto el esp\u00edritu como el alma.\u00a0 Por el contrario, seg\u00fan las doctrinas cosmol\u00f3gicas y metaf\u00edsicas de los pueblos antiguos, el universo, el cosmos, consta de numerosos niveles existenciales que, de acuerdo con la naturaleza humana, pueden subdividirse en tres esferas, la del cuerpo, la del alma (o psique) y la del esp\u00edritu, mas que si se examinan a fondo, constituyen una multiplicidad casi ilimitada.\u00a0 En la esfera corp\u00f3rea se incluye todo lo que est\u00e1 sujeto a la materia (en el sentido corriente del t\u00e9rmino), al n\u00famero, al espacio y al tiempo; la esfera ps\u00edquica se substrae de tales condiciones, sin que por ello se vea libre de otras, tambi\u00e9n limitativas, pero menos separativas, s\u00f3lo el esp\u00edritu puro, que como tal es incomparablemente superior a la mera raz\u00f3n, se libera por encima de todas estas condiciones existenciales; est\u00e1, por as\u00ed decirlo, ?hecho de conocimiento?, y no est\u00e1 sujeto ni a la forma ni al cambio.<br \/>\nLa filosof\u00eda cartesiana, con su dualismo de la existencia, est\u00e1, como tal filosof\u00eda, casi olvidada, pero a\u00fan sobrevive uno de sus aspectos: el de haber limitado el pensamiento cient\u00edfico a lo cuantitativamente verificable.<br \/>\nNi siquiera los progresos de la psicolog\u00eda moderna han aportado ning\u00fan cambio a este hecho.\u00a0 Aparecen como un mero oscilar entre dos aspectos irreconciliables de la realidad: mientras que para la ciencia \u00abexacta\u00bb la verdad coincide con la efectividad de las cosas exteriores, con lo cual lo conocido no presupone un sujeto que conoce, para la psicolog\u00eda m\u00e1s reciente no hay ya ninguna verdad cierta; amenaza con reducirlo todo a lo subjetivo.\u00a0 Por consiguiente, el hombre moderno se ve privado de un seguro sost\u00e9n interior y, al mismo tiempo, queda como encerrado en una coraza que lo separa del riqu\u00edsimo tejido c\u00f3smico.\u00a0 \u00c9sta, de cualquier modo, es la situaci\u00f3n de quien no comprende los presupuestos conceptuales y las formas artificiosas del mundo moderno, convirti\u00e9ndose en su v\u00edctima.\u00a0 De hecho, la pretensi\u00f3n totalitaria de la ciencia moderna quiz\u00e1 se explique del modo m\u00e1s eficaz a trav\u00e9s del escenario t\u00e9cnico que ella misma ha contribuido a montar; en \u00e9l se representa el repertorio sensorialmente perceptible de las abstractas tesis cient\u00edficas, por lo que act\u00faa a\u00fan m\u00e1s violentamente sobre el alma. Tal visi\u00f3n exterior y cuantitativa ha llegado a ser tan habitual entre la mayor\u00eda de los hombres que viven bajo el influjo de la ciencia moderna, que ahora ya son incapaces de sentir la profundidad inconmensurable de todo lo real. Existe una visi\u00f3n materialista del mundo, aun independiente de la filosof\u00eda materialista; y que se encuentra incluso artificialmente conectada con la fe en Dios.<br \/>\nSanto Tom\u00e1s de Aquino escrib\u00eda: \u00abEs profundamente err\u00f3neo suponer que, en lo que a las verdades de fe respecta, sea indiferente lo que se piense sobre la creaci\u00f3n con tal de que se tenga una concepci\u00f3n exacta de Dios &#8230; ; puesto que un error sobre la naturaleza de la creaci\u00f3n siempre se reflejar\u00e1 en una err\u00f3nea noci\u00f3n de Dios.. Habla de \u00abnaturaleza\u00bb de la creaci\u00f3n, no de tal o cual de sus aspectos, puesto que el conocimiento de las cosas creadas es infinito.\u00a0 Una visi\u00f3n exacta de lo creado s\u00f3lo puede referirse a su naturaleza total, y \u00e9sta se volver\u00e1, a su vez, cognoscible siempre que no se tome en lugar del todo lo que no es sino una parte, un sector definido de condiciones determinadas.\u00a0 En este sentido ser\u00e1 mucho menos err\u00f3neo considerar a la Tierra como centro del universo o incluso considerarla plana, que identificar, por ejemplo, la percepci\u00f3n sensorial con un proceso f\u00edsico, olvidando as\u00ed incluso lo que \u00abven\u00bb el ojo y la propia vista.\u00a0 Conocer la naturaleza de lo creado significa percibir \u00edntegramente sus sucesivas gradaciones, que se extienden desde lo corp\u00f3reo hasta lo espiritual puro.\u00a0 Una vez comprendidos los inconmensurables niveles de la existencia, el hombre advertir\u00e1 igualmente la unidad que queda expresada en la coordinaci\u00f3n de esos diversos niveles entre s\u00ed: si esp\u00edritu, alma y cosas corp\u00f3reas no estuvieran coordinadas entre s\u00ed, no habr\u00eda ning\u00fan conocimiento; objeto y sujeto se escindir\u00edan; la conexi\u00f3n de las cosas corp\u00f3reas escapar\u00eda a cualquier l\u00f3gica, el alma quedar\u00eda encerrada irremisiblemente en su propio sue\u00f1o y el mundo corp\u00f3reo ser\u00eda incognoscible no s\u00f3lo parcialmente, sino tambi\u00e9n en su propia esencia. \u00bfC\u00f3mo se demostrar\u00eda la verdad si no hubiese m\u00e1s que empirismo? \u00bfQui\u00e9n puede garantizarnos que la actividad de las c\u00e9lulas cerebrales corresponde de alguna manera a las leyes reales del mundo?<\/p>\n<p>&#8230; Las cosas todas<br \/>\nguardan entre s\u00ed un orden: forma<br \/>\nque, al universo, a Dios hace semejante .<\/p>\n<p>\u00abLas cosas todas: es decir, no s\u00f3lo las corp\u00f3reas.\u00a0 Por \u00abforma\u00bb, Dante no entiende una conformaci\u00f3n definitivamente delimitada o claramente espacial, sino, en el sentido peripat\u00e9tico de la palabra, la unidad cualitativa inherente a un ser o cosa creada. \u00abForma\u00bb que es ley interior, y este significado es ya intr\u00ednseco al t\u00e9rmino griego k\u00f3smos, que ante todo significa orden.\u00a0 Una ciencia que se limite al mundo corp\u00f3reo-material no puede, en raz\u00f3n de ello, ser designada como cosmolog\u00eda en sentido estricto, aun cuando pudiera incluir en su propia visi\u00f3n la totalidad del espacio astron\u00f3mico.<br \/>\nResulta evidente que la ciencia moderna, con los medios de que dispone, no puede llegar a conocer la unidad cualitativa del universo y la \u00edntima ley de su estructura de m\u00faltiples niveles; mas esto no significa finalmente que la capacidad cognoscitiva humana no pueda tener acceso a esa ley.\u00a0 No existe \u00fanicamente una raz\u00f3n calculadora; existe, adem\u00e1s, una intuici\u00f3n espiritual, que Ren\u00e9 Gu\u00e9non define adecuadamente como \u00abintuici\u00f3n intelectual\u00bb , y que se refiere a las verdades universalmente v\u00e1lidas innatas al esp\u00edritu.\u00a0 Esto no tiene nada que ver ni con el sentimiento ni con la \u00abintuici\u00f3n\u00bb basada en la fantas\u00eda que podr\u00eda permitir a un cient\u00edfico genial establecer una nueva teor\u00eda . La verdadera intuici\u00f3n o visi\u00f3n espiritual tiene un car\u00e1cter tan poco &#8220;subjetivo&#8221; como la certeza de que dos por dos son cuatro o que todo tri\u00e1ngulo equil\u00e1tero es inscribible en un c\u00edrculo: En realidad, la inmediata certeza inherente a estos y otros axiomas del pensamiento, y sin la cual no existir\u00eda ninguna ciencia pragm\u00e1tica , corresponde a\u00fan en mayor medida a las verdades a las que se refiere, en \u00faltima instancia, toda cosmolog\u00eda tradicional.<br \/>\nHablamos de cosmolog\u00eda \u00abtradicional\u00bb porque sin una tradici\u00f3n que aporte los necesarios puntos de apoyo, el esp\u00edritu humano dif\u00edcilmente podr\u00eda superar el plano del pensar consuetudinario a fin de extraer las verdades universalmente v\u00e1lidas, subyacentes al propio pensamiento, para cristalizarlas en la conciencia. Este proceso no consiste en repetir simplemente algunos esquemas conceptuales, puesto que las verdades de las que aqu\u00ed se trata son conceptualmente inagotables; su manifestaci\u00f3n se limitar\u00e1 siempre a un reflejo incompleto que s\u00f3lo podr\u00e1 estimular una nueva expresi\u00f3n de la intuici\u00f3n m\u00e1s profunda.<br \/>\nLas m\u00e1ximas intuiciones de que sea capaz el esp\u00edritu humano -y en este sentido es m\u00e1s que humano, pues coincide con la fuente luminosa interna de todo conocimiento- se refieren a la esencia de Dios mismo, llegando a cubrir un campo, por lo tanto, m\u00e1s amplio que el teol\u00f3gico en el sentido moderno de la palabra.\u00a0 En realidad y sobre todo, compete a la teolog\u00eda comentar determinados dogmas revelados: ella deduce y ense\u00f1a. La intuici\u00f3n espiritual, por el contrario, no est\u00e1 como tal ligada a ninguna forma prefijada. En segundo lugar, la teolog\u00eda se limita por norma\u00a0 al puro Ser, correspondiente a la visi\u00f3n personal de Dios como creador, conservador y redentor. La intuici\u00f3n espiritual, en cambio, tiene la virtud de penetrar hasta el fondo primordial suprapersonal de la Divinidad, fondo que es, de suyo, absoluto: precisamente por el hecho de ser, el puro Ser ya est\u00e1 limitado a una primera aunque omnicomprensiva condici\u00f3n; por eso est\u00e1, en cierto modo, autocondicionado, distingui\u00e9ndose as\u00ed del Absoluto.<\/p>\n<p>Llamaremos metaf\u00edsica a la visi\u00f3n espiritual que se abre a lo Absoluto y a lo Infinito .<br \/>\nLa cosmolog\u00eda no se refiere, como tal, ni al Absoluto ni al puro Ser, antes bien a la existencia, a la totalidad de los mundos creados o manifestados.\u00a0 Sin embargo, como sin origen divino no habr\u00eda cosmos, y \u00e9ste, desde un punto de vista existencial, no puede ser m\u00e1s que una imagen limitada de lo divino, la cosmolog\u00eda se interesa tambi\u00e9n, indirectamente, por las verdades metaf\u00edsicas, extrayendo de ellas sus certezas \u00faltimas.<br \/>\nRigurosamente hablando, una teolog\u00eda puede subsistir aun sin una infraestructura cosmol\u00f3gica.\u00a0 En las religiones monote\u00edstas , por ejemplo, la conciencia de la omnipotencia divina es suficiente para colocar al mundo en su justo lugar, mientras que la conciencia de la omnipresencia de Dios desmonta, por as\u00ed decirlo, la estructura cosmol\u00f3gica del mundo: siendo Dios omnipresente en su totalidad, y teniendo la virtud de revelarse en cualquier momento y de una manera conforme a quien reza, lo \u00fanico decisivo es la relaci\u00f3n entre el hombre y Dios.\u00a0 Esto presupone, sin embargo, que el conocimiento de la omnipotencia y omnipresencia divinas no se vea invalidado por una falsa valoraci\u00f3n del mundo, como ocurre inevitablemente cuando se le atribuye al mundo material una realidad pr\u00e1cticamente aut\u00f3noma. Lo que obstaculiza la conciencia de Dios no es el hecho de tomar los progresos materiales por lo que son, sino el trastorno met\u00f3dico de las jerarqu\u00edas visibles de este mundo, la subordinaci\u00f3n de los aspectos cualitativos de la existencia a los cuantitativos, el hecho de hacer derivar a los seres superiores de los inferiores, de reducir datos ps\u00edquicos a datos meramente fisiol\u00f3gicos, y otros juicios err\u00f3neos que pueden surgir de la ciencia moderna.\u00a0 No se presentan aisladamente: act\u00faan en conjunto como un muro impenetrable que se opone a cualquier visi\u00f3n realmente espiritual de las cosas.\u00a0 En realidad, son los aspectos m\u00e1s sutiles, indivisibles, y no cuantitativamente mensurables del mundo los que sugieren su origen divino.\u00a0 Sugerencia que necesita sostenes conceptuales: el hombre no puede referir el mundo a Dios sin entenderlo -al menos en principio- como un orden l\u00f3gico.\u00a0 La distancia entre el mundo y Dios hace, as\u00ed, que en aqu\u00e9l nunca falten elementos sin sentido aparente; pero ning\u00fan hombre puede tolerar vivir totalmente en el absurdo, porque ello corta las alas de su esp\u00edritu.\u00a0 Para el hombre, vivir en el absurdo es la mayor de las desdichas, ya que se ve obligado a evadirse con sofisticaciones terrenas.\u00a0 Lo cual nos autoriza a decir que una civilizaci\u00f3n que no posea una cosmolog\u00eda en el verdadero sentido de la palabra, no es una aut\u00e9ntica civilizaci\u00f3n.<br \/>\nEn verdad, s\u00f3lo la visi\u00f3n metaf\u00edsica de Dios es independiente de la cosmolog\u00eda y al mismo tiempo inmune a cualquier error cosmol\u00f3gico; para aqu\u00e9lla, el mundo no es sino un reflejo del Absoluto: no se puede oponer el mundo al Absoluto, como si coexistiera junto a \u00e9l; frente al Absoluto, el mundo es simplemente nada; pero en la medida en que posee realidad, en su esencia, el mundo es el propio Absoluto.<br \/>\nEsta visi\u00f3n es quiz\u00e1 m\u00e1s directamente expl\u00edcita en el Vedanta hind\u00fa, si bien informa tambi\u00e9n al Budismo Mah\u00e2yana en su doctrina de la unidad \u00faltima de sams\u00e2ra y Nirv\u00e2na.\u00a0 Entre las religiones monote\u00edstas, esta verdad, aun estando contenida en ellas, s\u00f3lo se pone en evidencia en la dimensi\u00f3n esot\u00e9rica; la encontramos expresada en suf\u00edes como Muhyi-I-din lbn &#8216;Arabi, &#8216;Abd-al-Karin al-Yili, al-Sabistari y otros, as\u00ed como en ciertos esoteristas hebreos y algunos maestros cristianos representantes de la gnosis en el sentido aut\u00e9ntico, no her\u00e9tico, de la palabra .<br \/>\nLa enunciaci\u00f3n ved\u00e1ntica por la cual el mundo no ser\u00eda sino apariencia o ilusi\u00f3n, no debe entenderse como si con ello se pusiera en duda la realidad emp\u00edrica del Mundo en s\u00ed; tomado en s\u00ed mismo, el mundo es lo que es; s\u00f3lo que este -tomar en s\u00ed mismo- incluye un enga\u00f1o o, mejor dicho, cierto punto de vista provisional, casi on\u00edrico, en la medida en que el mundo no posee ninguna realidad aut\u00f3noma; es totalmente relativo, un mero reflejo que, sin el S\u00ed divino que en \u00e9l se contempla y sin el espejo divino que lo manifiesta no ser\u00eda del todo.<br \/>\nLa concepci\u00f3n metaf\u00edsica no caer\u00e1 nunca en la tentaci\u00f3n de considerar un aspecto parcial del cosmos, por ejemplo, el mundo corp\u00f3reo, como algo independiente, ni se dejar\u00e1 inducir a atribuir al pensamiento una realidad mayor de la que efectivamente le corresponde: el esp\u00edritu humano no podr\u00eda comprender del todo el universo si no fuera, en su m\u00e1s profunda esencia, id\u00e9ntico al Origen de \u00e9ste.<br \/>\nPor esta raz\u00f3n, la clave de cualquier aut\u00e9ntica cosmolog\u00eda es la doctrina de la Esencia universal del esp\u00edritu: en realidad, s\u00f3lo tiene garant\u00eda una ciencia cuando se la puede llevar hasta el punto en que ser y conocer, objeto y sujeto, coincidan: esto es lo que ocurre con la Esencia universal del esp\u00edritu.<br \/>\nNo pretendemos decir con ello que la cosmolog\u00eda como tal tenga por objeto el esp\u00edritu puro; su \u00e1mbito m\u00e1s real es la existencia, el mundo \u00abobjetivo\u00bb en su estructura, aun permaneciendo siempre en conexi\u00f3n con la doctrina de la Esencia universal del esp\u00edritu.\u00a0 Un ejemplo muy claro de esto es la cosmolog\u00eda hind\u00fa representada por la escuela; o, mejor dicho, el \u00abpunto de vista\u00bb doctrinal (darshana) del S\u00e2nkhya: el fundamento de todo lo que se contempla, desde este punto de vista, es Prakriti, la materia prima que, aun siendo de suyo indefinible-, lleva en s\u00ed todos los posibles modos de existencia; Prakriti es la ra\u00edz de toda multiplicidad; todos los niveles y todos los contrarios se desarrollan a partir de ella. Sin embargo, es totalmente pasiva y los modos que contiene potencialmente se despliegan s\u00f3lo por intervenci\u00f3n de su polo complementario \u00abesencial\u00bb y activo, Purusha. Este no interviene personalmente en el devenir c\u00f3smico; no participa en ninguna de las transformaciones determinadas por su presencia; a trav\u00e9s de todos los estados c\u00f3smicos permanece inm\u00f3vil en s\u00ed mismo, aun siendo acci\u00f3n pura, as\u00ed como Prakriti por s\u00ed sola es siempre pasividad imperturbable e inmutable. En cierto modo, todo \u00abtomar forma\u00bb parte del polo activo, Purusha; mientras que el polo pasivo, Prakriti, se limita a reflejar; y desde otro punto de vista, todo cambio y limitaci\u00f3n vienen determinados s\u00f3lo por la materia prima, Prakriti, mientras Purusha, el contenido puro de todas las cosas, permanece intacto.<br \/>\nPurusha puede ser equiparado al esp\u00edritu, as\u00ed como Prakriti puede considerarse como materia prima; sin embargo, la relaci\u00f3n entre los dos polos existenciales, tal como los concibe la cosmolog\u00eda hind\u00fa, no tiene nada en com\u00fan con el dualismo cartesiano de \u00abesp\u00edritu\u00bb y cmateria\u00bb: Purusha no consiste en pensamiento, y Prakriti no tiene extensi\u00f3n ni masa; Purusha es ciertamente cognoscitivo, pero su conocer es esencial, y como tal no s\u00f3lo comprende a la existencia, sino que, adem\u00e1s, la determina en su esencia.<br \/>\nPurusha y Prakriti, por otra parte, s\u00f3lo se distinguen entre s\u00ed en lo que respecta a sus efectos c\u00f3smicos; en su origen, en el Ser puro, est\u00e1n unificados, no teniendo la acci\u00f3n pura otro objeto que la pasividad pura, ni \u00e9sta otro contenido que la acci\u00f3n pura, determinada s\u00f3lo por s\u00ed misma .<br \/>\nTomando al cosmos como tal, se puede considerar cada campo o cada modo existencia, bien desde la perspectiva de la esencialidad activa y formativa, Purusha, bien desde la perspectiva de la materia prima, Prakriti. Considerando los impulsos de la esencia de las cosas, su configuraci\u00f3n material parece accidental, y, partiendo de \u00e9sta, la esencia no puede captarse simult\u00e1neamente.\u00a0 Es como si de una casa se dijera que consiste en piedras, cimientos, vigas y tejas y presupusi\u00e9ramos t\u00e1citamente la forma global de la propia casa.\u00a0 Volvemos a encontrar estos dos puntos de vista o \u00abdimensiones\u00bb de la realidad c\u00f3smica en la distinci\u00f3n peripat\u00e9tica entre \u00abforma\u00bb y \u00abmateria\u00bb. La \u00abforma\u00bb en este sentido esencial se refiere al polo existencial, activo, Purusha; mientras la materia primordial, la hyle o materia prima, corresponde a Prakriti\u00a0 .<br \/>\nLa cosmolog\u00eda del S\u00e2nkhya parece ocuparse s\u00f3lo de lo que nace de Prakriti, como conviene a una visi\u00f3n anclada en la existencia \u00abobjetiva\u00bb, aunque siempre presupone la presencia de Purusha.<br \/>\nEn realidad, a toda aut\u00e9ntica ciencia le corresponde una visi\u00f3n m\u00e1s o menos limitada y tiene el derecho a limitarse a esa visi\u00f3n con tal que reconozca los principios de una visi\u00f3n m\u00e1s amplia. El objeto de la cosmolog\u00eda es la existencia diferenciada; su presupuesto es la doctrina del Ser unitario, comprendida a su vez en la doctrina del Infinito y del Absoluto de la metaf\u00edsica pura.<br \/>\nEn virtud de sus tres niveles, esp\u00edritu, alma y cuerpo, el hombre es como una imagen del universo entero.\u00a0 Aunque no puede captar los diversos planos de la existencia en todo su alcance y en todas sus variaciones, puede saber, en principio, mediante la contemplaci\u00f3n de sus propias \u00abdimensiones\u00bb externas e internas, c\u00f3mo est\u00e1 \u00abconstruido\u00bb el universo; su esp\u00edritu, que \u00abhacia abajo\u00bb se ramifica en los sentidos y \u00abhacia arriba\u00bb alcanza con su ra\u00edz al Ser indiferenciado y al Ente supremo, le permite captar, de alg\u00fan modo, el eje entero del universo. El saber tradicional garantiza, por lo tanto, conocimientos incomparablemente m\u00e1s profundos y reales que todas las ense\u00f1anzas de la ciencia moderna, aunque a veces, en el plano meramente emp\u00edrico, sus representaciones sean \u00abingenuas\u00bb, es decir, simplemente humanas. En el terreno de los fen\u00f3menos infinitamente m\u00faltiples y al mismo tiempo limitados, todo conocimiento no puede ser, de cualquier modo, m\u00e1s que provisional.<br \/>\nDe acuerdo con la visi\u00f3n cristiana del mundo, el conocimiento de la esencia universal absoluta del Esp\u00edritu, en que se basa cualquier aut\u00e9ntica cosmolog\u00eda, viene dado por la doctrina joanea\u00a0 del Logos, \u00abpor el que todas las cosas han sido hechas\u00bb; y que, al mismo tiempo, es la luz que \u00abilumina a todo hombre que viene a este mundo\u00bb (Juan, I, 3-9); el Logos es el origen del universo, la quintaesencia de la existencia en la que se contienen las posibilidades de todas las cosas creadas; y al propio tiempo es la fuente luminosa de todo conocimiento, sin la cual ninguna percepci\u00f3n, ning\u00fan paso del \u00abobjeto\u00bb al \u00absujeto\u00bb, ser\u00edan posibles. El Logos es el Verbo divino; en su ser determinado se determina y se manifiesta tambi\u00e9n la multiplicidad de sus posibilidades, y, sin embargo, todo permanece en \u00e9l y, con \u00e9l, en Dios.<br \/>\nEl aspecto cosmol\u00f3gico del Logos, que no descubre el secreto intr\u00ednsecamente divino de las tres Personas, est\u00e1 trazado en la concepci\u00f3n plotiniana del primer esp\u00edritu o intelecto (nous), y que escapa a la doctrina cristiana; el esp\u00edritu es la primera emanaci\u00f3n del Uno supremo; por el hecho de que \u00e9l mira al Uno y, reflej\u00e1ndolo, objetiviza el contenido inagotable de su visi\u00f3n, de \u00e9l nace el mundo entero.\u00a0 Si se entiende este nacer del esp\u00edritu a partir del Uno y del mundo a partir del esp\u00edritu en la manera en que es entendido, es decir, no como un surgir material, sino como una emanaci\u00f3n o un reflejo que no a\u00f1ade ni quita nada al Uno supremo, en esta concepci\u00f3n no hay nada que refute la transcendencia divina; al contrario, se inserta como una dimensi\u00f3n cosmol\u00f3gica en la doctrina joanea del Logos, dando as\u00ed origen, al mismo tiempo, a la teor\u00eda de la jerarqu\u00eda de la realidad como una expresi\u00f3n de la infinitud contenida en la unidad divina.\u00a0 Esta infinitud exige su espejo, el esp\u00edritu universal, de cuyo reflejo infinito nace el alma universal (psyche) que, reflejando a su vez al esp\u00edritu universal, produce la naturaleza (physis) y, finalmente, al mundo corp\u00f3reo; en cada nivel, la realidad se hace m\u00e1s exterior, limitada, fragmentaria, aun estando fundamentalmente contenida en el esp\u00edritu universal y, por ello, en el Uno supremo. Todo esto debe interpretarse no en un sentido literal, sino simb\u00f3lico; no obstante, esta terminolog\u00eda puede dar raz\u00f3n de todas las representaciones concretas de la realidad c\u00f3smica.<br \/>\nQue el Cristianismo se vale de la doctrina plotiniana del reflejo o fragmentaci\u00f3n gradual de la \u00fanica luz divina, se evidencia, entre otros, en el siguiente pasaje de la Divina Comedia de Dante:<br \/>\nLo que no muere y lo que puede morir<br \/>\nno son m\u00e1s que reflejos de aquella idea<br \/>\nque nuestro Se\u00f1or engendra con su amor.<br \/>\nPorque la viva luz que de su luminar surge,<br \/>\nde \u00e9l no se separa<br \/>\nni del amor que a ambos entrelaza .<\/p>\n<p>No hay duda, empero, de que existe una diferencia entre la representaci\u00f3n b\u00edblica de la creaci\u00f3n y la doctrina plotiniana de la emanaci\u00f3n de la existencia a partir del Uno; diferencia f\u00e1cilmente superable, no obstante, si se miran con perspectiva ambas terminolog\u00edas y se hace justicia al s\u00edmbolo; \u00bfqu\u00e9 puede significar, en efecto, la afirmaci\u00f3n b\u00edblica de que Dios ha creado el mundo \u00abde la nada\u00bb (ex nihilo) sino que Dios no ha creado el mundo de otra materia que exista fuera de \u00c9l?\u00a0 Pero si el mundo no tiene otra realidad que la que le viene de Dios, en este sentido no es sino su reflejo o su emanaci\u00f3n. Mientras que el s\u00edmbolo del crear evoca la representaci\u00f3n de una actividad divina, el s\u00edmbolo del emanar es est\u00e1tica; recuerda a una luz cuya naturaleza es resplandecer, y que necesariamente resplandece, puesto que es.<br \/>\nEn este sentido, los cosm\u00f3logos griegos y los fil\u00f3sofos posteriores concibieron el cosmos como expresi\u00f3n necesaria del Ente divino y, por lo tanto, como eterno.\u00a0 A su entender, el cosmos tomado como entidad, no tiene ni principio ni fin temporales, mientras que, seg\u00fan la Biblia, el universo empez\u00f3 en el mismo momento en que Dios lo cre\u00f3.\u00a0 La aparente contradicci\u00f3n entre ambas concepciones se resuelve, sin embargo, cuando se considera que el tiempo, como expresi\u00f3n del cambio y del tr\u00e1nsito, no puede ser anterior a la creaci\u00f3n.\u00a0 El tiempo fue creado con el mundo; por eso el principio del mundo no es de naturaleza temporal, aunque pueda expresarse en t\u00e9rminos temporales con una visi\u00f3n que represente simb\u00f3licamente los efectos divinos como acci\u00f3n.\u00a0 Lo que en la teor\u00eda de las emanaciones divinas aparece como una jerarqu\u00eda que va desde una realidad superior hasta una realidad inferior, en el relato de la creaci\u00f3n se presenta como un desarrollo temporal. Efectivamente, el mundo corp\u00f3reo tiene un principio temporal y un fin temporal; pero en un sentido fundamental o, si se quiere, l\u00f3gico, el universo empieza y termina fuera del tiempo, desde el momento en que su imprevisible duraci\u00f3n es nula respecto a la eterna \u00abhora de Dios\u00bb.<br \/>\nLos Evangelios no hablan de la estructura del universo y no parecen aportar ning\u00fan punto de referencia para una cosmolog\u00eda.\u00a0 En realidad, la cosmolog\u00eda cristiana se refiere principalmente al relato de la creaci\u00f3n tal como es referida en el Antiguo Testamento, utilizando al propio tiempo la herencia de los cosm\u00f3logos griegos. Se la puede definir, por lo tanto, como ecl\u00e9ctica, sin que ello signifique que de suyo est\u00e9 dividida; las diversas tradiciones no coinciden por azar, sino que se complementan rec\u00edproca y providencialmente: a la creaci\u00f3n b\u00edblica, que reviste una forma mitol\u00f3gica, es decir, puramente metaf\u00f3rica, se a\u00f1ade, a modo de comentario, la cosmolog\u00eda griega, cuya terminolog\u00eda, relativamente racional, permanece neutra desde el punto de vista de la simbolog\u00eda y del de la doctrina de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nTodo esto no tiene nada que ver con el sincretismo, que s\u00f3lo aparece cuando se entremezclan los planes y las terminolog\u00edas espirituales.\u00a0 El mito b\u00edblico de la creaci\u00f3n y la cosmolog\u00eda griega no son ni irreconciliables en sus puntos de vista ni intercambiables; sin embargo, ser\u00eda imposible mezclar, por ejemplo, la cosmolog\u00eda budista con el lenguaje simb\u00f3lico de la Biblia.\u00a0 El relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n adopta la forma de un drama, representando una acci\u00f3n divina que se desarrollar\u00eda simb\u00f3licamente en el tiempo, de modo que las condiciones primordiales y las condicionadas, es decir, lo eterno y lo ef\u00edmero, se distingan como un \u00abantes\u00bb y un \u00abdespu\u00e9s\u00bb.\u00a0 La cosmolog\u00eda griega, por el contrario, corresponde a una visi\u00f3n est\u00e1tica del universo; describe su estructura tal como es \u00abahora\u00bb y \u00absiempre\u00bb, como una jerarqu\u00eda de condiciones existenciales cuyos grados inferiores estar\u00edan determinados por el tiempo, el espacio y el n\u00famero, mientras que los grados superiores escapar\u00edan del transcurso del tiempo, de los l\u00edmites espaciales y de otras condiciones an\u00e1logas.\u00a0 Esta teor\u00eda se presenta natural y providencialmente como un comentario cient\u00edfico a los s\u00edmbolos b\u00edblicos.\u00a0 El mito b\u00edblico es revelado; sin embargo, la cosmolog\u00eda griega no es tampoco de origen meramente racional y, por lo tanto, puramente humana; aun en Arist\u00f3teles, que con mucha raz\u00f3n puede considerarse como el predecesor del racionalismo occidental, algunos conceptos fundamentales, tales como la distinci\u00f3n entre \u00abforma\u00bb (eidos) y \u00abmateria\u00bb (hyle) no son, de suyo, de naturaleza meramente racional, y derivan, desde luego, de un saber sagrado y, por lo tanto, al margen del tiempo. Arist\u00f3teles tradujo una sabidur\u00eda transmitida a una dial\u00e9ctica ontol\u00f3gica, en base a la ley de que, a su modo, la l\u00f3gica tiene la virtud de reflejar la ontolog\u00eda, la unidad de la existencia (Ninguna cosa puede a la vez ser y no ser); pero la limitaci\u00f3n de este m\u00e9todo consiste exactamente en el hecho de que s\u00f3lo representa la realidad en la medida en que \u00e9sta sea l\u00f3gicamente representable, es decir, s\u00f3lo en el marco de la existencia, con exclusi\u00f3n de las verdades supremas, puramente metaf\u00edsicas. Plat\u00f3n y Plotino van mucho m\u00e1s all\u00e1; superan la cosmolog\u00eda \u00abobjetiva\u00bb de Arist\u00f3teles usando las formas conceptuales como meros s\u00edmbolos y anteponiendo la visi\u00f3n espiritual al pensamiento l\u00f3gico. La cosmolog\u00eda cristiana -y esto es v\u00e1lido para la cosmolog\u00eda isl\u00e1mica y la hebrea del medioevo- tom\u00f3 de Arist\u00f3teles el pensamiento anal\u00edtico y de Plat\u00f3n la teor\u00eda de los arquetipos, base de toda simbolog\u00eda .<br \/>\nLa fusi\u00f3n entre el patrimonio cosmol\u00f3gico griego y el monote\u00edsmo de tipo sem\u00edtico\u00a0 se complet\u00f3 con el intercambio, vivo entre los esp\u00edritus de los mundos cristiano, isl\u00e1mico y hebreo. De hecho, en estos credos la visi\u00f3n del mundo era esencialmente la misma hasta finales del medioevo.\u00a0 Las diferencias s\u00f3lo se producir\u00edan en la medida en que la simbolog\u00eda particular de cada fe se extend\u00eda tambi\u00e9n al campo cosmol\u00f3gico: la teor\u00eda de los nombres y de las cualidades divinas tiene sus aplicaciones cosmol\u00f3gicas y, por su contenido, la ciencia de los \u00e1ngeles forma parte de la cosmolog\u00eda. Los contrastes reales s\u00f3lo subsisten entre las diversas soteriolog\u00edas, en las que el saber cosmol\u00f3gico apenas afloraba . No faltan, por otra parte, conexiones que se extienden de toda la cosmolog\u00eda occidental hasta las teor\u00edas correspondientes de las civilizaciones asi\u00e1ticas.\u00a0 Sin embargo, a partir de estas relaciones m\u00e1s o menos hist\u00f3ricamente verificables, no puede llegarse a la conclusi\u00f3n de que una cosmolog\u00eda como la occidental de la Edad Media se haya desarrollado por azar y por razones exteriores a las que representa. La correspondencia entre la visi\u00f3n c\u00f3smica de los tres credos demuestra ya c\u00f3mo los elementos antiguos utilizados en la estructura de la cosmolog\u00eda medieval s\u00f3lo hab\u00edan servido para estimular y expresar una visi\u00f3n de por s\u00ed unitaria, determinada por la Esencia del esp\u00edritu y la naturaleza de las cosas.<\/p>\n<p>La cosmolog\u00eda es un modo indirecto de conocimiento de Dios; y aunque lo mismo pueda decirse de la fe, ser\u00e1 en un sentido totalmente distinto. Si bien la fe empe\u00f1a ante todo a la voluntad, como decisi\u00f3n personal hacia un objetivo presentido pero no totalmente conocido, la cosmolog\u00eda tiene desde el primer momento un car\u00e1cter cognoscitivo y, por lo tanto, impersonal, en virtud del cual se acerca a la gnosis en el sentido real, no her\u00e9tico, de la palabra.\u00a0 Por otra parte, la fe se relaciona con la gnosis por su incapacidad de subsistir desvinculada de una visi\u00f3n espiritual metaf\u00edsica m\u00e1s sublime, que tenga por objeto, no al universo, sino al propio Dios, y que sepa interpretar la teor\u00eda de lo absolutos contenida en las Sagradas Escrituras y aplicarla a todos los aspectos de la realidad .<br \/>\n\u00bfDebe, pues, una cosmolog\u00eda expresarse en los mismos t\u00e9rminos forjados por los maestros medievales mediante una s\u00edntesis del patrimonio plat\u00f3nico y aristot\u00e9lico?\u00a0 Si bien no es necesario que se exprese con ellos, sigue siendo indispensable que los comprenda. En nuestros d\u00edas, se considera con demasiada facilidad que una renovaci\u00f3n espiritual pase por un desembarazarse de las formas transmitidas en favor de un contenido que a\u00fan no se posee ni se est\u00e1 en condiciones de fijar; s\u00f3lo se consigue una aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n espiritual mediante un conocimiento mejor y m\u00e1s en profundidad de lo que encierran las formas tradicionales. Al esp\u00edritu no lo sofoca la forma, sino el uso desprovisto de sentido que de ella se hace.<br \/>\nEn la visi\u00f3n antigua y medieval del mundo, cosmolog\u00eda y filosof\u00eda estaban estrechamente vinculadas entre s\u00ed.\u00a0 Se separaron precisamente cuando la cosmolog\u00eda se redujo a una mera descripci\u00f3n del universo visible; as\u00ed, la filosof\u00eda pierde su fondo universalmente v\u00e1lido y asume gradualmente el car\u00e1cter solitario, oportunista y arbitrario que hoy la caracteriza. Las ciencias naturales y la filosof\u00eda moderna son como las dos mitades de una entidad perdida: una de ellas se desarrolla hacia la \u00abobjetividad\u00bb, y la otra hacia la \u00absubjetividad\u00bb.\u00a0 La entidad se perdi\u00f3 cuando se abandon\u00f3 su eje seguro, que no es sino la doctrina transmitida del esp\u00edritu. Por otra parte, es perfectamente plausible que cualquier investigaci\u00f3n sobre la verdad plantee ante todo la siguiente pregunta: \u00bfExiste alguna raz\u00f3n para que el hombre tenga la facultad de conocer la verdad en cualquier medida o respecto?\u00a0 O la facultad cognoscitiva del hombre participa de una luz que nace a su vez de la fuente de toda verdad y de todo ser, o no existe verdad alguna.<br \/>\nQuiz\u00e1 el mejor modo de demostrar cu\u00e1les son los criterios de verdad propuestos por la cosmolog\u00eda tradicional consista en se\u00f1alar los errores y contradicciones inherentes a la ciencia moderna de la naturaleza y que s\u00f3lo pueden ser eliminados y superados con la ayuda de tina verdadera cosmolog\u00eda.\u00a0 En los cap\u00edtulos siguientes nos detendremos, por tanto, en tres aspectos t\u00edpicos de las ciencias naturales modernas, relativos a la materia inorg\u00e1nica, a la vida y a la psique humana, arrojando luz, de vez en cuando, sobre las tesis modernas desde el punto de vista de la cosmolog\u00eda tradicional.\u00a0 Para demostrar finalmente qu\u00e9 posibilidades espirituales son inherentes a una visi\u00f3n cosmol\u00f3gica del mundo, a\u00f1adiremos una interpretaci\u00f3n de algunos pasajes del gran poema de Dante. Si con ellos nos desviamos del \u00e1mbito propiamente cosmol\u00f3gico, se demostrar\u00e1, en cambio, c\u00f3mo, en una \u00abvisi\u00f3n del mundo\u00bb aut\u00e9ntica y realmente provista de sentido, las cosas est\u00e1n entrelazadas y se produce una conexi\u00f3n entre lo \u00ednfimo y lo m\u00e1s sublime.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>TITUS BURCKHARDT Los cinco ensayos que componen este volumen tienen un solo fin en com\u00fan: recordar que existe un tipo de conocimiento que trasciende a la raz\u00f3n discursiva. 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