{"id":734,"date":"2008-10-17T15:44:15","date_gmt":"2008-10-17T15:44:15","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=734"},"modified":"2008-10-17T15:44:15","modified_gmt":"2008-10-17T15:44:15","slug":"las-paradojas-del-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=734","title":{"rendered":"LAS PARADOJAS DEL TIEMPO"},"content":{"rendered":"<p>LAS PARADOJAS DEL TIEMPO<\/p>\n<p>Domingo Santos<\/p>\n<p>(Recopilador)<br \/>\nDomingo Santos<\/p>\n<p>\u00a9 1982 Ediciones Dronte Biblioteca B\u00e1sica de CF n\u00ba 3.<\/p>\n<p>ISBN: 84-366-0061-4 Edici\u00f3n digital: Umbriel R6 11\/02<\/p>\n<p>\u00cdNDICE<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n,<br \/>\nLas paradojas del tiempo \u00a9 Domingo Santos<\/p>\n<p>Ladr\u00f3n en el tiempo<br \/>\n(A Thief in Time) \u00a9 Robert Sheckley, 1954 <\/p>\n<p>Sobre el tiempo y Texas<br \/>\n(Of Time and Texas) \u00a9 William F. Nolan, 1956 <\/p>\n<p>El programa del destino<br \/>\n(The Destiny Show) \u00a9 Derek Lane, 1960<\/p>\n<p>El fundador de la civilizaci\u00f3n<br \/>\n(\u00bf?) \u00a9 Romain Yarov, 1969<\/p>\n<p>El armario temporal<br \/>\n(Time Locker) \u00a9 Lewis Padgett, 1943<\/p>\n<p>El cruce<br \/>\n(L&#8217;Incrocio) \u00a9 Sandro Sandrelli, 1963<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>Las paradojas del tiempo<br \/>\nEn 1888, un joven escritor de veintid\u00f3s a\u00f1os iniciaba la publicaci\u00f3n de una serie de ensayos sobre el tiempo en una revista de aficionados. Siete a\u00f1os m\u00e1s tarde, sobre la base de estos ensayos, el mismo autor escrib\u00eda una novela que en poco tiempo se convertir\u00eda en un cl\u00e1sico universal. El autor se llamaba Herbert George Wells, y la novela, por supuesto, se titulaba \u00abLa m\u00e1quina del tiempo\u00bb.<br \/>\nDesde aquel lejano 1895 hasta hoy, el tema del tiempo se ha convertido en uno los m\u00e1s apasionantes para los autores de ciencia ficci\u00f3n de todo el mundo. Sus posibilidades son infinitas, desde las simples paradojas temporales (\u00abS\u00ed se\u00f1or, fui al pasado, me enamor\u00e9 de una chica y&#8230; \u00a1Bueno, pues resulta que ahora soy mi propio abuelo!\u00bb) hasta las meras utop\u00edas sociales (\u00abFui a doscientos a\u00f1os en el futuro, y la sociedad se hab\u00eda convertido en una tiran\u00eda militarista que&#8230;\u00bb), sin contar con la posibilidad de hacer cambiar el tiempo (\u00abFui a 1889 y mat\u00e9 a Hitler en su cuna y&#8230;\u00bb) con todas sus previsibles consecuencias.<br \/>\nPero, de todas ellas, una de las posibilidades que m\u00e1s atraen al autor es precisamente la primera: las paradojas temporales.<br \/>\nA esas paradojas dedicamos este volumen. La paradoja temporal m\u00e1s sencilla de perge\u00f1ar es, por supuesto, el lazo cerrado, el pez que se muerde la cola, el cl\u00e1sico problema del huevo y la gallina. Supongamos el ejemplo m\u00e1s simple: nuestro protagonista recibe una extra\u00f1a visita: un hombre le advierte que al d\u00eda siguiente no debe tomar el avi\u00f3n con el que pensaba trasladarse a otra ciudad porque este avi\u00f3n se estrellar\u00e1, y al mismo tiempo le hace entrega de un sobre para que lo abra cuando haya comprobado la veracidad de su aviso. Impresionado por toda el aura que rodea la advertencia, nuestro h\u00e9roe decide hacer caso. Al d\u00eda siguiente, efectivamente, el avi\u00f3n se estrella. El sobre que le ha entregado el desconocido, al ser abierto, resulta que contiene los planos de una m\u00e1quina para viajar por el tiempo, y con los planos hay un nuevo aviso: \u00abQuien te ha avisado eres t\u00fa mismo, el t\u00fa del futuro. Construye esta m\u00e1quina del tiempo: su construcci\u00f3n te llevar\u00e1 cinco a\u00f1os. Cuando la hayas terminado, debes acudir al pasado a avisar a tu yo anterior del peligro que puede poner fin a su vida\u00bb. Nuestro h\u00e9roe construye su m\u00e1quina, tarda cinco a\u00f1os en tenerla a punto, y una vez probada satisfactoriamente cumple las instrucciones: viaja al pasado y avisa a su yo de cinco a\u00f1os antes del peligro que corre, al tiempo que le entrega el sobre que a su vez le permitir\u00e1 realizar todo el proceso. El c\u00edrculo se ha cerrado. Pero, cabe preguntarse: \u00bfde d\u00f3nde ha salido en su origen esta m\u00e1quina del tiempo? De la nada, evidentemente&#8230;<br \/>\nDesde esta paradoja simple, que con m\u00e1s o menos variaciones han explotado casi todos los autores de ciencia ficci\u00f3n del mundo entero, las complicaciones pueden prolongarse al infinito: el primer relato que abre este volumen es un buen ejemplo de ello. Y, generalmente, todas estas paradojas desembocan en una aparente imposibilidad&#8230; y ah\u00ed reside precisamente su principal atractivo. Como tambi\u00e9n en sus consecuencias: si yo voy al pasado, pregunta el autor, y mato a mi abuelo antes de casarse, \u00bfqu\u00e9 me ocurrir\u00e1 a m\u00ed? \u00bfDesaparecer\u00e9, seguir\u00e9 viviendo? \u00bfMe convertir\u00e9 en algo distinto a lo que soy ahora?<br \/>\nLas paradojas temporales ponen sobre el tapete el problema metaf\u00edsico del determinismo, del libre albedr\u00edo. De hecho, si el viaje por el tiempo es posible (y me refiero aqu\u00ed al viaje al futuro), entonces es que todo existe ya a nuestro alrededor, la teor\u00eda de que vamos construyendo sobre la marcha el futuro con nuestras decisiones es falsa. Y las historias de paradojas temporales ponen muchas veces una coletilla a este determinismo: al igual que podemos viajar al futuro, \u00bfacaso podemos tambi\u00e9n viajar al pasado y cambiarlo?<br \/>\nNaturalmente, en este \u00faltimo aspecto, hay teor\u00edas (y relatos) para todos los gustos: desde los que apuntan a que seremos meros fantasmas, espectadores de un pasado al que podremos acceder pero sobre el que no tendremos ninguna influencia (\u00a1por lo que incluso podremos organizar viajes tur\u00edsticos a los tiempos antiguos!), hasta aquellos en los que, como en un celebre relato de Ray Bradbury, el simple hecho de matar una mariposa en la m\u00e1s remota prehistoria puede transformar por completo a toda la humanidad.<br \/>\nY finalmente est\u00e1n tambi\u00e9n aquellas paradojas en las que el viajero del tiempo puede cambiar el pasado, transformando el mundo, pero sin que por ello desaparezca el actual.<br \/>\nEste \u00faltimo apartado de las paradojas temporales entronca directamente con otro tema de gran repercusi\u00f3n tambi\u00e9n en la ciencia ficci\u00f3n: los universos paralelos.<br \/>\nPero de esto nos ocuparemos en otro volumen. El tiempo, y sus paradojas, son de por s\u00ed un campo lo suficientemente amplio como para que le podamos dedicar varios n\u00fameros. De momento content\u00e9monos con las paradojas puras y simples. Ahora ya son suficientes&#8230;<\/p>\n<p>Domingo Santos<\/p>\n<p>LADR\u00d3N EN EL TIEMPO<br \/>\nRobert Sheckley<br \/>\nLa base de todo buen relato sobre paradojas temporales es que estas sean lo m\u00e1s complejas posible. Normalmente, el protagonista nunca debe saber de qu\u00e9 va la cosa hasta el final&#8230; y a veces ni siquiera entonces. Ha de saltar de sorpresa en sorpresa en su b\u00fasqueda de la explicaci\u00f3n a todo lo que le sucede, haciendo saltar con \u00e9l al lector. Situado bajo estas premisas, pocos relatos sobre paradojas temporales son tan absorbentes como este \u00abLadr\u00f3n en el tiempo\u00bb. El desconcierto del protagonista va parejo al desconcierto del lector, que se siente cada vez m\u00e1s fascinado por el enigma de la sucesi\u00f3n de sus aventuras. Claro que por \u00faltimo, como debe ser, todo queda convenientemente explicado&#8230; con la Gran Paradoja Final, por supuesto.<br \/>\nThomas Eldridge estaba completamente solo en su habitaci\u00f3n en Butler Hall, cuando oy\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l un d\u00e9bil sonido chirriante. Esto casi no se registr\u00f3 en su consciencia. Estaba estudiando las ecuaciones Holstead, que hab\u00edan causado tal revuelo hac\u00eda unos pocos a\u00f1os, con su insinuaci\u00f3n de un universo no-relativista. Era un inquietante conjunto de s\u00edmbolos, aunque sus conclusiones hab\u00edan probado ser bastante err\u00f3neas.<br \/>\nA pesar de todo, si uno las examinaba sin prejuicios, parec\u00edan probar algo. Hab\u00eda una extra\u00f1a relaci\u00f3n de elementos temporales, con interesantes aplicaciones. Hab\u00eda&#8230; Escuch\u00f3 el ruido otra vez, y gir\u00f3 la cabeza. De pie, detr\u00e1s suyo, hab\u00eda un corpulento hombre vestido con bombachos p\u00farpura, un peque\u00f1o chaleco verde y una porosa camisa plateada. Llevaba una cuadrada m\u00e1quina negra con diferentes diales, y su expresi\u00f3n era decididamente poco amistosa.<br \/>\nSe miraron el uno al otro. Por un momento, Eldridge pens\u00f3 que era una broma de los estudiantes. Era el profesor adjunto m\u00e1s joven en Carvell Tech, y alg\u00fan estudiante siempre le estaba entregando un huevo duro o un sapo vivo durante la Semana Infernal.<br \/>\nPero este hombre no era ning\u00fan estudiante retozando. Ten\u00eda al menos cincuenta a\u00f1os de edad, y era inconfundiblemente hostil.<br \/>\n?\u00bfC\u00f3mo ha entrado aqu\u00ed? ?pregunt\u00f3 Eldridge?. \u00bfY qu\u00e9 es lo que quiere? El hombre alz\u00f3 una ceja.<br \/>\n?\u00bfVa a vanagloriarse a\u00fan de ello, eh?<br \/>\n?\u00bfVanagloriarme de qu\u00e9? ?pregunt\u00f3 Eldridge, sorprendido.<br \/>\n?Le est\u00e1 hablando usted a Viglin ?dijo el hombre?. Viglin. \u00bfLo recuerda?<br \/>\nEldridge trat\u00f3 de recordar si hab\u00eda alg\u00fan asilo de locos cerca de Carvell. Este Viglin parec\u00eda un lun\u00e1tico escapado.<br \/>\n?Debe haberse equivocado usted de hombre ?dijo Eldridge, pregunt\u00e1ndose si deber\u00eda pedir auxilio.<br \/>\nViglin sacudi\u00f3 la cabeza.<br \/>\n?Usted es Thomas Monroe Eldridge ?dijo?. Nacido el 16 de marzo de 1926, en Darien, Connecticut. Estudi\u00f3 en la universidad Heights College, en la universidad de Nueva York, gradu\u00e1ndose cum laude. Consigui\u00f3 un puesto en Carvell el a\u00f1o pasado, a principios de 1953. \u00bfCorrecto hasta ahora?<br \/>\n?Muy bien. De modo que ha investigado acerca de m\u00ed por alguna raz\u00f3n. Mejor que sea buena, o llamar\u00e9 a la polic\u00eda.<br \/>\n?Siempre fue un cliente sin nervios. Pero su bravata no le servir\u00e1. Yo llamar\u00e9 a la polic\u00eda.<br \/>\nApret\u00f3 un bot\u00f3n en la m\u00e1quina. Instant\u00e1neamente, aparecieron dos hombres en la habitaci\u00f3n. Llevaban uniforme de color naranja claro y verde, con insignias met\u00e1licas en las mangas. Entre ellos transportaban una m\u00e1quina negra similar a la de Viglin, excepto que esta llevaba una marca en la parte superior.<br \/>\n?El crimen no paga ?dijo Viglin?. \u00a1Arresten al ladr\u00f3n!<br \/>\nPor un momento, la placentera estancia de Eldridge en el colegio, con sus grabados de Gauguin, sus desali\u00f1ados montones de libros, su m\u00e1s desali\u00f1ado hi-fi, y su peque\u00f1a alfombra roja afelpada, parecieron girar aturdidoramente a su alrededor. Parpade\u00f3 varias veces, esperando que todo ello hubiera sido causado por el cansancio de sus ojos. O mejor a\u00fan, tal vez hab\u00eda estado so\u00f1ando.<br \/>\nPero Viglin a\u00fan estaba all\u00ed, desalentadoramente sustancial. Los dos polic\u00edas sacaron un par de esposas y avanzaron.<br \/>\n?\u00a1Esperen! ?grit\u00f3 Eldridge, apoy\u00e1ndose contra su escritorio para sostenerse?. \u00bfQu\u00e9 es todo esto?<br \/>\n?Si insiste en acusaciones formales ?dijo Viglin?, las tendr\u00e1. ?Se aclar\u00f3 la garganta?. Thomas Eldridge: en marzo de 1962, usted invent\u00f3 el Transportador Eldridge. Luego&#8230;<br \/>\n?\u00a1Un momento! ?protest\u00f3 Eldridge?. No estamos a\u00fan en 1962, por si ustedes no lo saben.<br \/>\nViglin pareci\u00f3 molesto.<br \/>\n?No utilice subterfugios. Usted inventar\u00e1 el Transportador en 1962, si prefiere esta terminolog\u00eda. Todo es cuesti\u00f3n de un punto de vista temporal.<br \/>\nEldridge necesit\u00f3 un tiempo para digerir esto.<br \/>\n?\u00bfQuieren decir&#8230; que ustedes son el futuro? ?dijo torpemente.<br \/>\nUno de los polic\u00edas dio un codazo al otro. ? \u00a1Qu\u00e9 actuaci\u00f3n! ?dijo admirativamente.<br \/>\n?Mejor que un espect\u00e1culo groogly ?convino el otro, entrechocando las esposas.<br \/>\n?Claro que somos del futuro ?dijo Viglin ?. \u00bfDe qu\u00e9 otro lugar podr\u00edamos ser? En 1962, usted invent\u00f3, o inventar\u00e1, el Transportador Temporal Eldridge, haciendo posible el viaje a trav\u00e9s del tiempo. Con \u00e9l, usted se traslad\u00f3 al primer sector del futuro, donde fue recibido con los m\u00e1s altos honores. Luego viaj\u00f3 a trav\u00e9s de los tres sectores del Tiempo Civilizado, dando conferencias. Fue usted un h\u00e9roe, Eldridge, un ideal. Los chiquillos deseaban crecer para ser como usted ?Con una voz ronca, continu\u00f3?: Fuimos enga\u00f1ados. S\u00fabita y deliberadamente, usted rob\u00f3 una cantidad de mercanc\u00edas de alto valor. \u00a1Nos sorprendi\u00f3! Nunca hab\u00edamos sospechado que tuviera tendencias criminales.<br \/>\nCuando lo tratamos de arrestar, usted desapareci\u00f3.<br \/>\nViglin hizo una pausa y se frot\u00f3 la frente cansadamente.<br \/>\n?Yo era su amigo, Tom, la primera persona con quien se encontr\u00f3 en el Sector Uno.<br \/>\nBebimos m\u00e1s de un taz\u00f3n de flox juntos. Yo prepar\u00e9 su circuito de conferencias. Y usted me rob\u00f3. ?Su faz se endureci\u00f3?. Det\u00e9nganlo, polic\u00edas.<br \/>\nCuando los polic\u00edas avanzaron, Eldridge pudo ver bien la m\u00e1quina negra que compart\u00edan. Como la de Viglin, ten\u00eda varios diales y una hilera de botones. Rotuladas en blanco en la parte superior, figuraban las palabras: <\/p>\n<p>TRANSPORTADOR TEMPORAL ELDRIDGE<br \/>\n?<br \/>\nPROPIEDAD DEL DEP. DE POLIC\u00cdA EASKILL<\/p>\n<p>Los polic\u00edas se detuvieron y se volvieron hacia Viglin.<br \/>\n?\u00bfTiene los documentos de extradici\u00f3n? Viglin rebusc\u00f3 en sus bolsillos. ?Parece que no los tengo conmigo. \u00a1Pero ustedes saben que es un ladr\u00f3n!<br \/>\n?Todo el mundo lo sabe ?dijo el polic\u00eda?. Pero no tenemos jurisdicci\u00f3n en un sector de precontacto sin documentos de extradici\u00f3n.<br \/>\n?Esperen aqu\u00ed ?dijo Viglin?. Los conseguir\u00e9. ?Observ\u00f3 cuidadosamente su reloj de pulsera, murmur\u00f3 algo sobre una media hora de desfase, y apret\u00f3 un bot\u00f3n en el Transportador.<br \/>\nDesapareci\u00f3 inmediatamente.<br \/>\nLos dos polic\u00edas se sentaron en el sof\u00e1 de Eldridge y procedieron a mirar de soslayo los Gauguin.<br \/>\nEldridge trat\u00f3 de pensar, de planear, de anticipar. Imposible. No pod\u00eda creerlo. Rehusaba creerlo. Nadie le har\u00eda creer&#8230;<br \/>\n?Imagina a un individuo famoso como este siendo un brib\u00f3n ?dijo uno de los polic\u00edas.<br \/>\n?Todos los genios est\u00e1n locos ?filosof\u00f3 el otro?. \u00bfRecuerdas al bailar\u00edn de stuggie que mat\u00f3 a su chica? Era un genio, dijo todo el mundo.<br \/>\n?S\u00ed. ?El primer polic\u00eda encendi\u00f3 un cigarro y tir\u00f3 la cerilla sobre la peque\u00f1a alfombra roja afelpada de Eldridge.<br \/>\nEst\u00e1 bien, decidi\u00f3 Eldridge, era verdad. Ten\u00eda que creerlo bajo las circunstancias. Tampoco era tan absurdo. Siempre hab\u00eda sospechado que \u00e9l pod\u00eda ser un genio. \u00bfPero qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido?<br \/>\nEn 1962, inventar\u00eda una m\u00e1quina del tiempo.<br \/>\nEra l\u00f3gico, ya que \u00e9l era un genio.<br \/>\nY viajar\u00eda a trav\u00e9s de los tres sectores del Tiempo Civilizado.<br \/>\nBien, ciertamente, suponiendo que tuviera una m\u00e1quina del tiempo. Si hab\u00eda tres sectores, los explorar\u00eda.<br \/>\nIncluso podr\u00eda explorar los sectores no civilizados.<br \/>\nY entonces, sin ninguna advertencia, se convertir\u00eda en un ladr\u00f3n&#8230; \u00a1No! Pod\u00eda aceptar cualquier otra cosa, pero esta estaba completamente fuera de su car\u00e1cter. Eldridge era un hombre joven intensamente honesto, muy por encima de las mezquinas deshonestidades. Como estudiante, nunca hab\u00eda hecho trampa en los ex\u00e1menes. Como hombre, siempre hab\u00eda pagado el real y exacto impuesto sobre sus utilidades, hasta el \u00faltimo c\u00e9ntimo.<br \/>\nY a\u00fan iba m\u00e1s lejos que esto. Eldridge no ten\u00eda ninguna motivaci\u00f3n, ninguna necesidad material. Su deseo hab\u00eda sido siempre el establecerse en alg\u00fan lugar c\u00e1lido y so\u00f1oliento, contento con sus libros y su m\u00fasica, la luz del sol, los vecinos congeniales, el amor de una buena mujer.<br \/>\nDe modo que estaba acusado de latrocinio. Incluso si era culpable, \u00bfqu\u00e9 motivo pod\u00eda haberlo llevado a la acci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 le hab\u00eda ocurrido en el futuro?<br \/>\n?\u00bfVas a ir al railly scrug? ?pregunt\u00f3 uno de los polic\u00edas al otro. ? \u00bfPor qu\u00e9 no? Llega a Malm el domingo, \u00bfverdad?<br \/>\nNo les importaba. Cuando Viglin volviera, lo esposar\u00edan y lo arrastrar\u00edan hasta el Sector Uno del futuro. Ser\u00eda sentenciado y arrojado a una celda.<br \/>\nTodo por un crimen que \u00e9l iba a cometer.<br \/>\nTom\u00f3 una r\u00e1pida decisi\u00f3n, y actu\u00f3 con id\u00e9ntica rapidez.<br \/>\n?Me siento mal ?dijo, y empez\u00f3 a deslizarse fuera de la silla. ? \u00a1Cuidado&#8230; puede tener una pistola! ?aull\u00f3 uno de los polic\u00edas.<br \/>\nSe precipitaron hacia \u00e9l, dejando su m\u00e1quina del tiempo sobre el sof\u00e1.<br \/>\nEldridge buce\u00f3 debajo de la mesa y apareci\u00f3 al otro lado, y salt\u00f3 sobre la m\u00e1quina. Pese a su prisa, se dio cuenta de que el Sector Uno ser\u00eda un lugar poco saludable para \u00e9l.<br \/>\nDe modo que, mientras los polic\u00edas corr\u00edan a trav\u00e9s de la habitaci\u00f3n, apret\u00f3 el bot\u00f3n marcado Sector Dos.<br \/>\nInstant\u00e1neamente, se sinti\u00f3 inmerso en la oscuridad.<br \/>\nCuando abri\u00f3 sus ojos, Eldridge se encontr\u00f3 con que se hallaba sumergido hasta los tobillos en un charco de agua sucia. Estaba en un campo, a seis metros de una carretera.<br \/>\nEl aire era c\u00e1lido y h\u00famedo. Ten\u00eda el Transportador Temporal firmemente sujeto bajo su brazo.<br \/>\nEstaba en el Sector Dos del futuro, y esto no lo emocionaba en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Camin\u00f3 hacia la carretera. A ambos lados de la misma hab\u00eda campos escalonados, llenos con los verdes tallos de las plantas de arroz. \u00bfArroz? \u00bfEn el estado de Nueva York? Eldridge record\u00f3 que en su propio sector temporal se hab\u00eda detectado un cambio clim\u00e1tico. Se hab\u00eda predicho que alg\u00fan d\u00eda las zonas templadas volver\u00edan a ser c\u00e1lidas, tal vez tropicales. Este futuro parec\u00eda probar la teor\u00eda. Estaba transpirando ya. El suelo era h\u00famedo, como si hubiera llovido recientemente, y el cielo era de un azul intenso y sin nubes.<br \/>\nPero, \u00bfd\u00f3nde estaban los agricultores? Mirando al sol, que estaba directamente sobre su cabeza, tuvo la respuesta. Durmiendo la siesta, claro. Dirigiendo la vista carretera adelante, pudo ver edificios a casi un kil\u00f3metro de distancia. Se limpi\u00f3 el barro de sus zapatos y empez\u00f3 a andar.<br \/>\nPero, \u00bfqu\u00e9 es lo que har\u00eda cuando llegara a los edificios? \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda descubrir lo que le hab\u00eda ocurrido en el Sector Uno? No pod\u00eda dirigirse a cualquiera y decirle: \u00abPerdone, se\u00f1or. Soy de 1954, un a\u00f1o del que usted tal vez haya o\u00eddo hablar. Parece ser que en alguna forma&#8230;\u00bb No, eso no servir\u00eda. Tendr\u00eda que pensar en algo. Eldridge continu\u00f3 andando, mientras el sol lo golpeaba furiosamente. Cambi\u00f3 el Transportador al otro brazo, y luego lo inspeccion\u00f3 de cerca. Puesto que lo iba a inventar ?no, ya lo hab\u00eda hecho?, ser\u00eda mejor que averiguara como funcionaba.<br \/>\nEn su superficie hab\u00eda botones para los tres primeros sectores del Tiempo Civilizado. Hab\u00eda un dial especial para viajar m\u00e1s all\u00e1 del Sector Tres, hacia los Sectores Sin Civilizar. En un lado hab\u00eda una placa de metal que dec\u00eda: ATENCI\u00d3N: conceda un margen de med\u00eda hora entre saltos temporales, para evitar anulaciones.<br \/>\nEso no le dijo gran cosa. Seg\u00fan Viglin, Eldridge hab\u00eda necesitado ocho a\u00f1os, desde 1954 a 1962, para inventar el Transportador. Para comprenderlo necesitar\u00eda algo m\u00e1s que unos pocos minutos.<br \/>\nEldridge lleg\u00f3 a los edificios y encontr\u00f3 con que se hallaba en una ciudad de mediano tama\u00f1o. Hab\u00eda algunas personas en las calles, caminando lentamente bajo el sol tropical.<br \/>\nVest\u00edan completamente de blanco. Se sinti\u00f3 aliviado al ver que los estilos en el Sector Dos eran tan conservadores y que su traje pod\u00eda pasar por una versi\u00f3n r\u00fastica de lo que all\u00ed parec\u00eda habitual.<br \/>\nPas\u00f3 frente a un edificio de adobe. El letrero de su fachada dec\u00eda: <\/p>\n<p>LEEDUR\u00cdA P\u00daBLICA.<\/p>\n<p>Una librer\u00eda. Eldridge se detuvo. En su interior se encontrar\u00edan sin duda los archivos de los \u00faltimos cientos de a\u00f1os. Habr\u00eda una cr\u00f3nica de su crimen ?si exist\u00eda? y las circunstancias bajo las cuales lo hab\u00eda cometido. \u00bfPero no ser\u00eda peligroso? \u00bfHabr\u00eda algunos carteles solicitando su arresto? \u00bfExistir\u00eda la extradici\u00f3n entre los Sectores Uno y Dos?<br \/>\nTendr\u00eda que arriesgarse. Eldridge entr\u00f3, pas\u00f3 r\u00e1pidamente m\u00e1s all\u00e1 de la delgada encargada de faz gris, y se dirigi\u00f3 hacia los estantes.<br \/>\nHab\u00eda un gran departamento sobre el tiempo, pero el tratado m\u00e1s completo en un solo volumen era un libro titulado Or\u00edgenes del Viaje Temporal por Ricardo Alfredex. La primera parte dec\u00eda que el joven genio Eldridge hab\u00eda, en un nefasto d\u00eda de 1954, recibido el germen de la idea a partir de las controvertidas ecuaciones Holstead. Realmente, la f\u00f3rmula era simple hasta lo absurdo ?Alfredex citaba las principales proposiciones?, pero nadie se hab\u00eda dado cuenta antes. La genialidad de Eldridge resid\u00eda principalmente en percibir lo obvio.<br \/>\nEldridge frunci\u00f3 el ce\u00f1o ante este menosprecio: Obvio, \u00bfno es cierto? El a\u00fan no lo comprend\u00eda. \u00a1Y \u00e9l era el inventor!<br \/>\nLa m\u00e1quina hab\u00eda sido construida en 1962. Funcion\u00f3 al primer intento, catapultando a su joven inventor en lo que luego ser\u00eda conocido como Sector Uno.<br \/>\nEldridge levant\u00f3 la vista y vio que una ni\u00f1a con gafas, de unos nueve a\u00f1os m\u00e1s o menos, estaba de pie al final de su hilera de libros, mir\u00e1ndolo. Se escondi\u00f3 fuera de su vista. Continu\u00f3 leyendo.<br \/>\nEl siguiente cap\u00edtulo se titulaba \u00abLas Falsas Paradojas del Tiempo\u00bb. Eldridge lo hoje\u00f3 r\u00e1pidamente. El autor empezaba con la cl\u00e1sica paradoja de Aquiles y la tortuga, y la demol\u00eda con el c\u00e1lculo integral. Utilizando esto como una base l\u00f3gica, continuaba con las llamadas paradojas del tiempo: matar al propio tatarabuelo, encontrarse a uno mismo, etc.<br \/>\nEstas no tuvieron mejor suerte que la antigua paradoja de Zeno. Alfredex continuaba explicando que todas las paradojas temporales eran la invenci\u00f3n de autores dotados para la confusi\u00f3n.<br \/>\nEldridge no comprendi\u00f3 la intrincada l\u00f3gica simb\u00f3lica de toda esta parte, lo cual era perturbador, ya que se le citaba a \u00e9l como la m\u00e1xima autoridad.<br \/>\nEl siguiente cap\u00edtulo se llamaba \u00abLa Ca\u00edda del Poderoso\u00bb. Contaba como Eldridge hab\u00eda conocido a Viglin, el due\u00f1o de un gran almac\u00e9n de art\u00edculos de deporte en el Sector Uno. Se convirtieron en buenos amigos. El negociante tom\u00f3 bajo su protecci\u00f3n al t\u00edmido y joven genio. Le prepar\u00f3 un circuito de conferencias. Luego&#8230;<br \/>\n?Perdone, se\u00f1or ?dijo alguien. Eldridge levant\u00f3 la vista. La encargada de faz gris se hallaba frente a \u00e9l. A su lado estaba la ni\u00f1a con gafas con una sonrisa afectada en su rostro.<br \/>\n?\u00bfS\u00ed? ?pregunt\u00f3 Eldridge.<br \/>\n?No se admite a los Viajeros Temporal es en la Leedur\u00eda ?dijo la encargada austeramente.<br \/>\nEso era comprensible, pens\u00f3 Eldridge. Los Viajeros pod\u00edan coger un mont\u00f3n de libros valiosos y desaparecer. Probablemente, y por la misma raz\u00f3n, tampoco eran admitidos en los bancos.<br \/>\nEl problema es que no deseaba dejar el libro.<br \/>\nEldridge sonri\u00f3, se\u00f1al\u00f3 su oreja, y continu\u00f3 leyendo apresuradamente.<br \/>\nAl parecer el brillante joven Eldridge hab\u00eda dejado que Viglin se cuidara de todos sus contratos y documentos. Y un d\u00eda se encontr\u00f3, para su sorpresa, que hab\u00eda firmado un documento cediendo a Viglin todos los derechos sobre el Transportador Temporal a cambio de una discreta cantidad de dinero. Eldridge llev\u00f3 el caso ante los tribunales. Los tribunales fallaron en contra suyo. El caso fue apelado. Sin dinero y amargado, Eldridge inici\u00f3 su carrera criminal, rob\u00e1ndole a Viglin&#8230;<br \/>\n?\u00a1Se\u00f1or! ?dijo la encargada?. Sordo o no, debe marcharse en el acto. Si no lo hace, llamar\u00e9 a la polic\u00eda.<br \/>\nEldridge dej\u00f3 el libro, murmur\u00f3 \u00abchivata\u00bb a la ni\u00f1a, y se apresur\u00f3 a salir de la Leedur\u00eda.<br \/>\nAhora sab\u00eda porque Viglin estaba tan ansioso por arrestarlo. Con su caso a\u00fan pendiente, Eldridge estar\u00eda en mala posici\u00f3n detr\u00e1s de unas rejas.<br \/>\nPero, \u00bfpor qu\u00e9 hab\u00eda robado?<br \/>\nEl latrocinio de su invenci\u00f3n era un motivo comprensible, pero Eldridge estaba seguro de que no era por esto. El robarle a Viglin no le har\u00eda sentirse mejor ni tampoco reparar\u00eda el da\u00f1o. Su reacci\u00f3n ser\u00eda de luchar o de retraerse, de retirarse de todo el asunto. Cualquier cosa excepto robar.<br \/>\nBien, ya lo averiguar\u00eda. Se esconder\u00eda en el Sector Dos, quiz\u00e1 encontrara un trabajo. Poco a poco, conseguir\u00eda&#8230;<br \/>\nDos hombres le asieron los brazos por ambos lados. Un tercero le quit\u00f3 el Transportador. Lo hicieron con tal facilidad que Eldridge a\u00fan estaba boquiabierto cuando uno de los hombres le ense\u00f1\u00f3 una placa.<br \/>\n?Polic\u00eda ?dijo el hombre?. Tendr\u00e1 que venir con nosotros, se\u00f1or Eldridge. ? \u00bfPor qu\u00e9? ?pregunt\u00f3 Eldridge.<br \/>\n?Por robo en los Sectores Uno y Do s. De modo que hab\u00eda robado aqu\u00ed, tambi\u00e9n.<br \/>\nFue llevado a la estaci\u00f3n de polic\u00eda y se le hizo entrar en la peque\u00f1a y desordenada oficina del capit\u00e1n. El capit\u00e1n era un hombre delgado, calvo, y de facciones joviales. Hizo se\u00f1as a sus subordinados para que salieran de la habitaci\u00f3n, indic\u00f3 a Eldridge que se sentara en una silla y le entreg\u00f3 un cigarrillo.<br \/>\n?As\u00ed que usted es Eldridge ?dijo. Eldridge asinti\u00f3 tristemente.<br \/>\n?Desde chiquillo he estado leyendo cosas sobre usted ?dijo el capit\u00e1n con nostalgia?. Usted era uno de mis h\u00e9roes.<br \/>\nEldridge supuso que el capit\u00e1n ten\u00eda al menos quince a\u00f1os m\u00e1s que \u00e9l, pero no hizo ning\u00fan comentario. Despu\u00e9s de todo, se supon\u00eda que \u00e9l era un experto en paradojas temporales.<br \/>\n?Siempre cre\u00ed que le hab\u00edan hecho una estafa ?dijo el capit\u00e1n, jugueteando con un gran pisapapeles de bronce?. A\u00fan as \u00ed, no pude comprender porque un hombre como usted se hab\u00eda dedicado a robar. Por un tiempo, cre\u00edmos que se podr\u00eda tratar de una locura pasajera.<br \/>\n?\u00bfLo fue? ?pregunt\u00f3 Eldridge esperanzado.<br \/>\n?Ni por casualidad. Comprobamos su historial. No lo es usted ni en forma potencial. Y eso hace las cosas bastante dif\u00edciles para m\u00ed. Por ejemplo, \u00bfpor qu\u00e9 rob\u00f3 usted especialmente estos art\u00edculos?<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 art\u00edculos?<br \/>\n?\u00bfNo lo recuerda?<br \/>\n?Me he olvidado de todo ?dijo Eldridge?. Amnesia temporal.<br \/>\n?Muy comprensible ?dijo el capit\u00e1n con simpat\u00eda. Le entreg\u00f3 un papel a Eldridge?.<br \/>\nAqu\u00ed est\u00e1 la lista.<br \/>\nART\u00cdCULOS ROBADOS POR THOMAS MONROE ELDRIDGE <\/p>\n<p>Sustra\u00eddos del Almac\u00e9n de Art\u00edculos de Deporte Viglin, Sector Uno: Cr\u00e9ditos<br \/>\n4 Pistolas Megacarga\t10.000 3 Cinturones salvavidas, Hinchables\t1005 Latas de Repelente de Tiburones Ollen\t400<\/p>\n<p>Sustra\u00eddos de la Tienda de Especialidades Alfghan, Sector Uno:<br \/>\n2 Vol\u00famenes Microflex, Literatura Mundial\t1.000<br \/>\n5 Cintas grabaciones de la Sinf\u00f3nica Teeny-Tom 2.650 <\/p>\n<p>Sustra\u00eddos del Almac\u00e9n de Productos Loorie, Sector Dos:<br \/>\n4 Docenas de Patatas, marca Tortuga Blanca\t5<br \/>\n9 Bolsas de semillas de zanahoria (Surtidas)\t6<br \/>\nSustra\u00eddos del Almac\u00e9n de Novedades Manon, Sector Dos:<br \/>\n5 Docenas de Espejos de mano, Plateados 95<\/p>\n<p>Valor Total\t14.256<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 es lo que quer\u00eda hacer? ?pregunt\u00f3 el capit\u00e1n?. Robar un mill\u00f3n de cr\u00e9ditos est\u00e1 bien, lo puedo comprender, pero \u00bfpor qu\u00e9 toda esa basura?<br \/>\nEldridge sacudi\u00f3 la cabeza. No pod\u00eda encontrar nada que tuviera sentido en la lista. Las pistolas de megacarga pod\u00edan ser \u00fatiles. Pero, \u00bfpor qu\u00e9 los espejos, cinturones salvavidas, patatas y el resto de los art\u00edculos que el capit\u00e1n hab\u00eda calificado con propiedad de basura?<br \/>\nNo pod\u00eda comprenderlo. Eldridge empez\u00f3 a pensar en s\u00ed mismo como si fuera dos personas. Eldridge I hab\u00eda inventado los viajes en el tiempo, hab\u00eda sido estafado, robado algunos art\u00edculos incomprensibles, y desaparecido. Eldridge II era \u00e9l mismo, la persona que Viglin hab\u00eda encontrado. No ten\u00eda recuerdos del primer Eldridge. Pero ten\u00eda que descubrir los motivos de Eldridge I y\/o sufrir por sus cr\u00edmenes.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 despu\u00e9s que hube robado esas cosas? ?pregunt\u00f3 Eldridge.<br \/>\n?Eso es lo que nos gustar\u00eda saber ?dijo el capit\u00e1n?. Todo lo que sabemos es que se escap\u00f3 con su bot\u00edn al Sector Tres.<br \/>\n?\u00bfY luego?<br \/>\nEl capit\u00e1n se alz\u00f3 de hombros.<br \/>\n?Cuando pedimos su extradici\u00f3n, las autoridades nos informaron de que usted no estaba all\u00ed. No es que le hubieran entregado. Son de la clase orgullosa, independiente, ya sabe. De todas maneras, usted hab\u00eda desaparecido.<br \/>\n?\u00bfDesaparecido? \u00bfA d\u00f3nde?<br \/>\n?No lo s\u00e9. Podr\u00eda haber ido a los Sectores sin Civilizar que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del Sector Tres.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 son los Sectores sin Civilizar? ?pregunt\u00f3 Eldridge.<br \/>\n?Esper\u00e1bamos que usted nos lo dijera ?repuso el capit\u00e1n?. Es usted el \u00fanico hombre que ha efectuado exploraciones m\u00e1s all\u00e1 del Sector Tres. \u00a1Maldita sea, pens\u00f3 Eldridge, se supon\u00eda que \u00e9l era una autoridad en todo lo que deseaba saber!<br \/>\n?Esto me pone en una situaci\u00f3n dif\u00edcil ?dijo el capit\u00e1n, mirando a su pisapapeles. ? \u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n?Bueno, usted es un ladr\u00f3n. La ley dice que debo arrestarlo. Sin embargo, tambi\u00e9n me doy cuenta de que a usted se le hizo una mala jugada. Y tambi\u00e9n s\u00e9 que solo rob\u00f3 a Viglin y a sus afiliados en ambos Sectores. Hay una cierta justicia en ello&#8230; que desgraciadamente la ley no reconoce.<br \/>\nEldridge asinti\u00f3 tristemente.<br \/>\n?Mi deber es arrestarlo ?dijo el capit\u00e1n con un profundo suspiro?. No hay nada que pueda hacer, aunque lo quisiera. Tendr\u00e1 que ser juzgado y probablemente le caer\u00e1 una sentencia de unos veinte a\u00f1os, m\u00e1s o menos.<br \/>\n?\u00bfC\u00f3mo? \u00bfPor robar morralla como el repelente de tiburones y las semillas de zanahorias? \u00bfPor robar basura?<br \/>\n?Somos muy severos para los cr\u00edmenes en el tiempo ?dijo el capit\u00e1n?. Ofensa temporal.<br \/>\n?Comprendo ?dijo Eldridge, derrumb\u00e1ndose en su silla.<br \/>\n?Claro que ?dijo el capit\u00e1n pensativamente?, si de repente me atacara rencorosamente, golpe\u00e1ndome en la cabeza con ese pesado pisapapeles, cogiera mi Transportador Personal ?que est\u00e1 en el segundo estante de ese armario? y retornara a sus amigos en el Sector Tres, no habr\u00eda realmente gran cosa que yo pudiera hacer al respecto.<br \/>\n?\u00bfHuh?<br \/>\nEl capit\u00e1n se volvi\u00f3 hacia la ventana, dejando el pisapapeles al alcance de Eldridge.<br \/>\n?Son verdaderamente terribles ?coment\u00f3?, las cosas que uno har\u00eda por un h\u00e9roe de la infancia. Pero, desde luego, usted es un hombre respetuoso de la ley. Nunca har\u00eda una cosa semejante y tengo informes psicol\u00f3gicos que lo demuestran.<br \/>\n?Gracias ?dijo Eldridge. Levant\u00f3 el pisa papeles y golpe\u00f3 d\u00e9bilmente la cabeza del capit\u00e1n. Sonriendo, el capit\u00e1n se desplom\u00f3 detr\u00e1s de la mesa. Eldridge encontr\u00f3 el Transportador en el armario, y lo prepar\u00f3 para el Sector Tres. Suspir\u00f3 profundamente y apret\u00f3 el bot\u00f3n.<br \/>\nUna vez m\u00e1s, fue rodeado por la oscuridad.<br \/>\nCuando abri\u00f3 los ojos, estaba en una llanura cuyo suelo estaba manchado de amarillo.<br \/>\nA su alrededor se extend\u00eda un terreno des\u00e9rtico, sin un solo \u00e1rbol, y un viento polvoriento soplaba contra su cara. A lo lejos, pudo ver varios edificios de ladrillo y una hilera de tiendas, dispuestas a lo largo de un arroyo seco. Se encamin\u00f3 hacia all\u00ed.<br \/>\nEste futuro, decidi\u00f3, hab\u00eda pasado por otra variaci\u00f3n clim\u00e1tica. El ardiente sol hab\u00eda calcinado el terreno, secando los arroyos y los r\u00edos. Si el clima tend\u00eda a ser as\u00ed, pod\u00eda comprender porque el siguiente ser\u00eda Sin Poblaci\u00f3n.<br \/>\nEstaba muy cansado. No hab\u00eda comido en todo el d\u00eda, o en varios miles de a\u00f1os, seg\u00fan como uno lo mirara. Pero eso, se dio cuenta, era una falsa paradoja, una que Alfredex seguramente demoler\u00eda con su l\u00f3gica simb\u00f3lica.<br \/>\nAl infierno con la l\u00f3gica. Al infierno con la ciencia, las paradojas, todo. No escapar\u00eda a un lugar m\u00e1s lejano. Tendr\u00eda que haber sitio para \u00e9l en este pa\u00eds polvoriento. La gente de aqu\u00ed ?de clase orgullosa e independiente? no lo entregar\u00edan. Cre\u00edan en la justicia, no en la ley. Se quedar\u00eda aqu\u00ed, trabajar\u00eda, envejecer\u00eda, y olvidar\u00eda a Eldridge I y sus locos planes.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 al poblado, vio que la gente se hab\u00eda reunido para darle la bienvenida. Iban vestidos con t\u00fanicas largas y flotantes, como los albornoces \u00e1rabes, la \u00fanica vestimenta l\u00f3gica para este clima.<br \/>\nUn patriarca barbudo se adelant\u00f3 y con la cabeza asinti\u00f3 gravemente hacia Eldridge. ?Los proverbios antiguos ten\u00edan raz\u00f3n. Para cada principio hay un final. Eldridge convino cort\u00e9smente.<br \/>\n?\u00bfAlguien puede darme un trago de agua?<br \/>\n?Y en verdad est\u00e1 escrito ?continu\u00f3 el patriarca?, que el ladr\u00f3n, teniendo un universo por el que vagar, volver\u00e1 al final a la escena de su crimen.<br \/>\n?\u00bfCrimen? ?pregunt\u00f3 Eldridge, sintiendo un molesto cosquilleo en su est\u00f3mago.<br \/>\n?Crimen ?repiti\u00f3 el patriarca. Entre la multitud, un hombre grit\u00f3:<br \/>\n?\u00a1Es un p\u00e1jaro est\u00fapido aquel que ensucia su propio nido! ?La gente rugi\u00f3 al re\u00edr, pero a Eldridge no le gust\u00f3 el sonido. Era una risa cruel.<br \/>\n?La ingratitud engendra la traici\u00f3n ?dijo el patriarca?. La maldad es omnipresente. Te apreci\u00e1bamos, Thomas Eldridge. Viniste a nosotros con tu extra\u00f1a m\u00e1quina, trayendo un bot\u00edn, y te reconocimos por tu esp\u00edritu orgulloso. Te convert\u00eda en uno de nosotros. Te protegimos de tus enemigos de los Mundos H\u00famedos. \u00bfQu\u00e9 nos importaba a nosotros que los hubieras agraviado? \u00bfAcaso no te hab\u00edan agraviado ellos? \u00a1Ojo por ojo!<br \/>\nLa multitud gru\u00f1\u00f3 aprobadoramente.<br \/>\n?Pero, \u00bfqu\u00e9 es lo que hice? ?dese\u00f3 saber Eldridge.<br \/>\nLa multitud convergi\u00f3 hacia \u00e9l, blandiendo palos y cuchillos. Una hilera de hombres vestidos con capas azul oscuro la reten\u00edan, y Eldridge se dio cuenta de que incluso aqu\u00ed hab\u00edan polic\u00edas.<br \/>\n?Decidme lo que hice ?persisti\u00f3 mientras los polic\u00edas le quitaban el Transportador.<br \/>\n?Eres culpable de sabotaje y asesinato ?le dijo el patriarca.<br \/>\nEldridge mir\u00f3 a su alrededor, desesperado. Se hab\u00eda escapado de los cargos por hurto en el Sector Uno para verse acusado de ello en el Sector Dos. Se hab\u00eda retirado al Sector Tres, donde era buscado por asesinato y sabotaje.<br \/>\nSonri\u00f3 amistosamente.<br \/>\n?Lo \u00fanico que realmente he deseado siempre ha sido un pa\u00eds c\u00e1lido y pac\u00edfico, libros, vecinos amistosos, y el amor de una buena&#8230;<br \/>\nCuando se recuper\u00f3, se encontr\u00f3 yaciendo sobre el duro suelo de tierra de una peque\u00f1a c\u00e1rcel de ladrillos. A trav\u00e9s de la rendija que era la ventana, pudo ver una insignificante porci\u00f3n de una puesta de sol. Detr\u00e1s de la puerta de madera, alguien estaba gimiendo una canci\u00f3n.<br \/>\nEncontr\u00f3 un taz\u00f3n de comida a su lado y comi\u00f3 con hambre de lobo su poco familiar contenido. Despu\u00e9s de beber agua de otro taz\u00f3n, se apoy\u00f3 contra la pared. A trav\u00e9s de la estrecha ventana, la puesta de sol iba desapareciendo. En el patio, un grupo de hombres estaba erigiendo una horca.<br \/>\n?\u00a1Carcelero! ?grit\u00f3 Eldridge. A los pocos momentos pudo o\u00edr el sonido de unos pasos.<br \/>\n?Necesito un abogado ?dijo.<br \/>\n?Aqu\u00ed no hay abogados ?replic\u00f3 el hombre orgullosamente?. Aqu\u00ed hay justicia ?Y se march\u00f3.<br \/>\nEldridge empez\u00f3 a revisar sus ideas acerca de una justicia sin ley Estaba muy bien como concepto&#8230; pero era horrible como realidad.<br \/>\nSe tumb\u00f3 en el suelo y trat\u00f3 de pensar. No pudo. Pod\u00eda escuchar a los trabajadores riendo y bromeando mientras erig\u00edan la horca. Trabajaron hasta muy avanzado el atardecer.<br \/>\nA primeras horas de la noche, Eldridge oy\u00f3 girar la llave en la cerradura. Entraron dos hombres. Uno era de mediana edad, con una peque\u00f1a y bien cuidada barba. El otro ten\u00eda m\u00e1s o menos la edad de Eldridge, anchos hombros y curtido.<br \/>\n?\u00bfTe acuerdas de m\u00ed? ?pregunt\u00f3 el hombre de mediana edad. ? \u00bfDeber\u00eda?<br \/>\n?S\u00ed. Yo era su padre.<br \/>\n?Y yo era su prometido ?dijo el hombre joven. Dio un paso amenazadoramente. El hombre con barba lo contuvo.<br \/>\n?S\u00e9 lo que sientes, Morgel, pero pagar\u00e1 sus cr\u00edmenes en la horca.<br \/>\n?Colgarlo es a\u00fan poco para \u00e9l, se\u00f1or Becker ?arguy\u00f3 Morgel?. Deber\u00eda ser destripado, descuartizado, quemado y dispersadas sus cenizas al viento.<br \/>\n?S\u00ed, pero nosotros somos un pueblo justo y misericordioso ?dijo Becker virtuosamente.<br \/>\n?\u00bfEl padre de qui\u00e9n? ?pregunt\u00f3 Eldridge?. \u00bfEl prometido de qui\u00e9n? Los dos hombres se miraron el uno al otro.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 es lo que hice? ?pregunt\u00f3 Eldridge. Becker se lo dijo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LAS PARADOJAS DEL TIEMPO Domingo Santos (Recopilador) Domingo Santos \u00a9 1982 Ediciones Dronte Biblioteca B\u00e1sica de CF n\u00ba 3. ISBN: 84-366-0061-4 Edici\u00f3n digital: Umbriel R6 11\/02 \u00cdNDICE Introducci\u00f3n, Las paradojas del tiempo \u00a9 Domingo Santos Ladr\u00f3n en el tiempo (A Thief in Time) \u00a9 Robert Sheckley, 1954 Sobre el tiempo y Texas (Of Time and<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; LAS PARADOJAS DEL TIEMPO<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=734\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17,146],"tags":[],"class_list":["post-734","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/734","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=734"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/734\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=734"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=734"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=734"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}