{"id":723,"date":"2008-10-14T14:40:57","date_gmt":"2008-10-14T14:40:57","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=723"},"modified":"2008-10-14T14:40:57","modified_gmt":"2008-10-14T14:40:57","slug":"reto\u00f1os","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=723","title":{"rendered":"Reto\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>Reto\u00f1os<br \/>\nLuisa Axpe<\/p>\n<p>Hab\u00eda en aquella casa un ventanal de marcos blancos dividido en peque\u00f1os rect\u00e1ngulos, por donde el Sol llegaba hasta todos los rincones, en verano e invierno. Tambi\u00e9n hab\u00eda, contra el ventanal, un asiento mullido con almohadones redondos y un gato blanco que parec\u00eda un almohad\u00f3n. La cocina estaba llena de sabrosos presagios: frascos de vidrio con ramas de canela o vainilla, tarros de crema casera, galletas de chocolate que se deshac\u00edan al mirarlas. Hab\u00eda casi siempre olor a mermelada de frambuesa, y un pastel de manzanas que se horneaba lentamente a pesar del agua en la boca. El gato a veces bostezaba, y eso parec\u00eda una se\u00f1al para que el piano sonara en la sala con un ani\u00f1ado teclear de estudio vespertino. La escalera que llevaba a los dormitorios ten\u00eda las barandas torneadas, Y uno pod\u00eda sentarse all\u00ed y ver todo como recortado por un molde, curva arriba y curva abajo, dibujando la sala y sus alrededores en una simetr\u00eda silenciosa y perfecta. Casi todas las habitaciones ten\u00edan las paredes cubiertas por un papel floreado, de dibujos muy peque\u00f1os que hac\u00edan cosquillas en los ojos a la hora de apagar el velador.<br \/>\nEra una delicia, aquella casa. Mis hermanos y yo la hab\u00edamos querido as\u00ed.<br \/>\nTen\u00eda tambi\u00e9n una gran chimenea para el invierno, y una alfombra redonda formada por aros de colores que parec\u00eda tejida a mano y un altillo repleto de cosas divertidas, y muchos rincones para escondernos mis hermanos y yo. Pero eso no era lo m\u00e1s extraordinario que ten\u00eda la casa. Lo importante es que aquella casa, que era como siempre la quisimos, hab\u00eda brotado.<br \/>\nEmpez\u00f3 a brotar una ma\u00f1ana de agosto, cuando todav\u00eda el fr\u00edo nos dejaba del lado de adentro de las ventanas, en nuestro viejo hogar. Una ma\u00f1ana, mientras hac\u00edamos crujir la escarcha en el pasto del fondo, vimos un cuadradito de ladrillos que se asomaba entre dos arbustos que no consegu\u00edan esconderlo del todo. Era la chimenea, lo supimos despu\u00e9s A la semana ya hab\u00edan salido diez cent\u00edmetros, sin que pudi\u00e9ramos saber de qu\u00e9 se trataba. Cuando salieron otros diez cent\u00edmetros empezamos a sospechar que aquello era, en verdad, una chimenea.<br \/>\nSin estar totalmente seguros de que a continuaci\u00f3n vendr\u00eda la casa, mis hermanos y yo empezamos a regarla.<br \/>\nPara la primavera ya hab\u00eda comenzado a brotar parte del techo, y empezamos a pensar en mudarnos. Los mayores hicieron todo lo que hab\u00eda que hacer, y sin pensarlo m\u00e1s fuimos todos a parar a una pieza alquilada, a dos cuadras de casa.<br \/>\nLa casa vieja pronto se vendr\u00eda abajo, empujada por la nueva. Era tan vieja; ni los escombros podr\u00edan aprovecharse. Sacamos todas las cosas que serv\u00edan, y la dejamos morir en paz.<br \/>\nGracias a nuestros riegos la casa nueva despuntaba cada d\u00eda con mayor vigor. Las tejas reluc\u00edan, y hasta los ladrillos de la chimenea parec\u00edan m\u00e1s nuevos y m\u00e1s rojos que al principio. Entonces mis hermanos y yo empezamos a pensar c\u00f3mo quer\u00edamos que fuera.<br \/>\nCuando asom\u00f3 la ventanita del altillo nos atropellamos para mirar; pero adentro todo estaba a\u00fan muy obscuro.<\/p>\n<p>?Tengo miedo ?dijo un d\u00eda mi hermano menor.<br \/>\n?\u00bfDe la casa que brota? ?pregunt\u00e9.<br \/>\n?No; tengo miedo de que ellos tambi\u00e9n est\u00e9n tratando de hacer que la casa sea como ellos quieren.<br \/>\nHablaba de pap\u00e1 y mam\u00e1, por supuesto.<br \/>\n?Pero, \u00bfc\u00f3mo podr\u00edan ellos conseguir que la casa fuera para ellos?<br \/>\n?Igual que nosotros. Pensando ?dijo; y se qued\u00f3 callado, y nosotros tambi\u00e9n.<br \/>\nPara entonces ya no reg\u00e1bamos m\u00e1s alrededor de la casa, que estaba muy grande; hubiera sido como regar un \u00e1rbol viejo.<br \/>\nAntes que el Sol pudiera alumbrar adentro nos conseguimos una linterna, y sin decir nada fuimos a escudri\u00f1ar aquellos interiores nacientes. La luz de la linterna era m\u00e1s d\u00e9bil que nuestra curiosidad, pero igual pudimos ver que el altillo era como lo hab\u00edamos pensado: ten\u00eda vigas con ganchos para colgar viejas l\u00e1mparas, varios arcones, una escalera de mano, una silla de montar, una colecci\u00f3n de sombreros de explorador y muchos libros y revistas formando tentadoras pilas sobre una cama marinera.<br \/>\nNos pasamos el resto del d\u00eda tratando de imaginar qu\u00e9 habr\u00eda dentro de los arcones. Esa casa que estaba creciendo parec\u00eda una caja de sorpresas.<br \/>\nEn pocos d\u00edas m\u00e1s empezaron a salir las ventanas del primer piso, y aunque todav\u00eda estaba muy obscuro pudimos descubrir cu\u00e1l era la de nuestro cuarto, por las tres camas iguales. La de arriba era la que m\u00e1s se ve\u00eda. Enseguida empezamos a peleamos por ella. Finalmente me toc\u00f3 a m\u00ed, no por ser la \u00fanica mujer sino porque lo echamos a suertes. Ese cuarto igual promet\u00eda: pod\u00eda adivinarse una soga con nudos, y una escalera de \u00e9sas que hay en los gimnasios, para colgarse y jugar a los monos. Y mucho, mucho lugar&#8230;<br \/>\nMientras la casa crec\u00eda \u00edbamos adivinando todo lo que no pod\u00eda verse desde las ventanas, pero que sab\u00edamos que all\u00ed estar\u00eda. El ba\u00f1o con la mampara de estrellas, los espejos del pasillo, los grandes armarios para guardar nuestras cosas, la escalera que nos llevar\u00eda como un tobog\u00e1n a costa de nuestros pantalones, la chimenea llena de brasas donde se asar\u00edan las papas y batatas en las vacaciones de invierno&#8230;<\/p>\n<p>Cuando por fin pudimos entrar en la casa crecida, no nos caus\u00f3 demasiada sorpresa ver la mesa de la cocina pintada de blanco, tal como la hab\u00edamos imaginado, o las puertitas gateras, como las de los dibujos animados; ni siquiera nos sorprendi\u00f3 el gato que, desparramada su indolencia sobre la alfombra, nos recibi\u00f3 con un bostezo. Al parecer, pap\u00e1 y mam\u00e1 tampoco se sorprendieron demasiado. \u00bfLo habr\u00edan conseguido?, nos preguntamos en silencio.<br \/>\nPero no, no lo hab\u00edan conseguido. La casa era enteramente nuestra. Estaba de nuestro lado. Velaba nuestros sue\u00f1os, encubr\u00eda nuestras picard\u00edas y vigilaba los pasos que nos rondaban. Por ejemplo, si el entusiasmo de alg\u00fan invento milagroso nos hab\u00eda llevado a la cocina en busca de los ingredientes necesarios, hac\u00eda que el ruido de las pisadas de mam\u00e1 fuera m\u00e1s fuerte, para darnos tiempo a guardar todo. O cerraba alguna puerta indiscreta con un golpe de viento apropiado, ocultando a los adultos la escena transgresora.<br \/>\nA ellos todo les parec\u00eda natural: ten\u00edan su dormitorio con mucha luz por la ma\u00f1ana, un sill\u00f3n en la sala para sentarse frente al fuego, el piano para nuestros estudios&#8230; Pero los encantos de aquella casa eran s\u00f3lo visibles a nuestra mirada. De noche nos acunaba con un suave murmullo de vigas de madera, llev\u00e1ndonos por sue\u00f1os abrigados y fant\u00e1sticos a la vez. De d\u00eda hac\u00eda que nuestras horas de juego fuesen una aventura inefable, con la cual so\u00f1\u00e1bamos en el banco de la escuela. Nuestros amigos hab\u00edan aprendido tambi\u00e9n a amar aquella casa espaciosa, aunque no, claro est\u00e1, con la misma pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el segundo verano mis padres decidieron que ir\u00edamos a las monta\u00f1as un mes entero. Nosotros no quer\u00edamos. Era demasiado tiempo, y hab\u00eda tanto que jugar en la casa, tantos rincones a\u00fan inexplorados, que prefer\u00edamos quedarnos. Nuestros padres no entend\u00edan por qu\u00e9 no nos entusiasmaba la idea de viajar; no pod\u00edan comprender nuestro amor por la casa. Convencidos de que se trataba de un capricho m\u00e1s, siguieron haciendo los preparativos, con la clara convicci\u00f3n de que ya se nos pasar\u00eda. Mam\u00e1 iba de un lado para otro con ropas y valijas, ignorando nuestras caras largas. Entonces la casa intervino.<br \/>\nCon un bolso en una mano y un par de botas de abrigo en la otra, mam\u00e1 pis\u00f3 el primer escal\u00f3n para bajar. La madera pareci\u00f3 perder estabilidad: se curv\u00f3 primero en forma apenas visible para luego balancearse de izquierda a derecha. Totalmente mareada, mam\u00e1 cay\u00f3 rodando por la escalera.<br \/>\nTraumatismo de cr\u00e1neo, dijo el doctor. Por supuesto, no pudimos irnos. Mam\u00e1 tuvo que permanecer bastante tiempo quieta en la cama, y pap\u00e1 ten\u00eda que hacer la comida. Ellos se quedaron sin sus monta\u00f1as aburridas, y nosotros nos quedamos con la casa.<\/p>\n<p>Cuando se cas\u00f3 el primero de mis hermanos la casa se puso triste: estaba m\u00e1s obscura que de costumbre, y hasta el piano parec\u00eda sonar sin brillo entre aquellas paredes sensibles. As\u00ed fue cada vez que uno de nosotros se iba, aunque fuera por un tiempo. Cuando quedamos solamente pap\u00e1 y yo ?a mam\u00e1 la hab\u00edamos despedido hac\u00eda un a\u00f1o? la casa empez\u00f3 a envejecer. Habr\u00eda que hacer unos arreglos, dec\u00eda pap\u00e1. Pero \u00e9l y yo sab\u00edamos que todo quedar\u00eda igual.<br \/>\nDurante su larga enfermedad la casa me ayud\u00f3 a cuidarlo con todo el silencio de que era capaz. Al casarme, mi marido acept\u00f3 sin preguntar demasiado que vivi\u00e9ramos en la casa despoblada. All\u00ed nacieron nuestros tres hijos, y all\u00ed vivimos hasta que el mayor cumpli\u00f3 diez a\u00f1os, cuando no pudimos soportar m\u00e1s la humedad y las grietas.<\/p>\n<p>Hoy hace tres meses que nos mudamos a otra casa, y he comenzado a sentir una antigua inquietud. S\u00e9 que algo va a cambiar. Es como si la historia se repitiera, como esos cuentos que se cuentan siempre de la misma manera, a trav\u00e9s de los a\u00f1os y los a\u00f1os. Lo s\u00e9, ante todo por el brillo especial que he visto en la mirada de los chicos durante toda esta semana. Y estoy preocupada. Al principio no le daba importancia, pero ahora s\u00ed. A medida que pasan los d\u00edas se hace m\u00e1s evidente. Esta ma\u00f1ana salieron a dar una vuelta en bicicleta, y casualmente se acercaron a la casa vieja. \u00abTendr\u00edas que venir uno de estos d\u00edas, mam\u00e1. El ciruelo se est\u00e1 cubriendo de flores.\u00bb Nada m\u00e1s; y todo el tiempo ese brillo en los ojos. No hay duda: en el fondo de la casa ha comenzado a brotar una chimenea.<\/p>\n<p>Edici\u00f3n digital de Sadrac<br \/>\nRevisi\u00f3n de urijenny (odoniano@yahoo.com.ar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reto\u00f1os Luisa Axpe Hab\u00eda en aquella casa un ventanal de marcos blancos dividido en peque\u00f1os rect\u00e1ngulos, por donde el Sol llegaba hasta todos los rincones, en verano e invierno. Tambi\u00e9n hab\u00eda, contra el ventanal, un asiento mullido con almohadones redondos y un gato blanco que parec\u00eda un almohad\u00f3n. La cocina estaba llena de sabrosos presagios:<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Reto\u00f1os<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=723\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-723","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/723","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=723"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/723\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=723"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=723"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=723"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}