{"id":714,"date":"2008-10-14T14:32:20","date_gmt":"2008-10-14T14:32:20","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=714"},"modified":"2008-10-14T14:32:20","modified_gmt":"2008-10-14T14:32:20","slug":"wood'stown","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=714","title":{"rendered":"Wood&#8217;stown"},"content":{"rendered":"<p>Wood&#8217;stown<br \/>\nAlphonse Daudet<\/p>\n<p>Alphonse Daudet naci\u00f3 en 1840 y muri\u00f3 en 1897. En vida fue muy respetado por sus novelas y obras dram\u00e1ticas; m\u00e1s tarde se impusieron sobre todo sus relatos. Fue fundamental para \u00e9l su encuentro con Fr\u00e9d\u00e9ric Mistral, l\u00edder de un movimiento de revaloraci\u00f3n de la literatura y el lenguaje provenzal. A partir de entonces se despert\u00f3 su entusiasmo por la vida en el sur de Francia, a la que consideraba art\u00edstica, apasionada, y sensual, en contraste con el intelectualismo del norte, y sobre todo de Par\u00eds. Durante un tiempo se vio obligado a vivir en Argelia, por dolencias relacionadas con una enfermedad ven\u00e9rea. En Cartas desde mi molino (1869) expres\u00f3 sus vivencias en la isla de C\u00f3rcega. Su estado de salud empeor\u00f3 progresivamente, afect\u00e1ndole la m\u00e9dula espinal. Ello no le impidi\u00f3 seguir con su obra, y patrocinar a j\u00f3venes escritores, entre los que se encontraba Marcel Proust.<br \/>\nSu estilo y obra son encuadrados por lo general dentro del naturalismo. Lo aparta de esta escuela, sin embargo, una menor concentraci\u00f3n en los aspectos desagradables o sensacionalistas de la existencia. Su virtuoso manejo de la descripci\u00f3n impresionista estaba s\u00f3lidamente asentado en la observaci\u00f3n: sol\u00eda tomar notas en las que luego abrevaba para sus narraciones. Se concentraba en personajes supuestamente menores, pero destacables. Seg\u00fan \u00e9l, una novela deb\u00eda ser ?la historia de la gente que nunca tendr\u00e1 una historia?. Las prodigiosas aventuras de Tartar\u00edn de Tarasc\u00f3n (1872) fue mal recibido por el p\u00fablico y la cr\u00edtica en el momento de ser publicado, pero luego el personaje se convirti\u00f3 en modelo ejemplar y caricaturesco de la ingenuidad y la fanfarroner\u00eda.<br \/>\nWood\u00b4stown es uno de los pocos, si no el \u00fanico, relato de su obra que se relaciona con la literatura fant\u00e1stica o la ciencia ficci\u00f3n. Es una impecable estampa ecologista que pone de manifiesto la fecundidad de lo vegetal, el poder de las plantas, tema repetido en infinidad de novelas y cuentos posteriores, entre ellos cl\u00e1sicos como: El d\u00eda de los tr\u00edfidos de John Wyndham y M\u00e1s verde de lo que cre\u00e9is de Ward Moore.<\/p>\n<p>El emplazamiento era soberbio para construir una ciudad. Bastaba nivelar la ribera del r\u00edo, cortando una parte del bosque, del inmenso bosque virgen enraizado all\u00ed desde el nacimiento del mundo. Entonces, rodeada por colinas, la ciudad descender\u00eda hasta los muelles de un puerto magn\u00edfico, establecido en la desembocadura del R\u00edo Rojo, s\u00f3lo a cuatro millas del mar.<br \/>\nEn cuanto el gobierno de Washington acord\u00f3 la concesi\u00f3n, carpinteros y le\u00f1adores se pusieron a la obra; pero nunca hab\u00edan visto un bosque parecido. Aferrado al suelo con todas sus lianas, con todas sus ra\u00edces, cuanto talaban por un lado renac\u00eda por el otro, rejuveneciendo de sus heridas, en las que cada golpe de hacha hac\u00eda brotar botones verdes. Las calles, las plazas de la ciudad, apenas trazadas, comenzaron a ser invadidas por la vegetaci\u00f3n. Las murallas crec\u00edan con menos rapidez que los \u00e1rboles, y en cuanto se ergu\u00edan, se desmoronaban bajo el esfuerzo de las ra\u00edces siempre vivas.<br \/>\nPara terminar con esas resistencias donde se enmohec\u00eda el hierro de las sierras y de las hachas, se vieron obligados a recurrir al fuego. D\u00eda y noche una humareda sofocante llenaba el espesor de los matorrales, en tanto que los grandes \u00e1rboles de arriba ard\u00edan como cirios. El bosque intentaba luchar a\u00fan demorando el incendio con oleadas de savia y con la frescura sin aire de su follaje apretado. Finalmente lleg\u00f3 el invierno. La nieve se abati\u00f3 como una segunda muerte sobre los inmensos terrenos cubiertos de troncos ennegrecidos, de ra\u00edces consumidas. Ya se pod\u00eda construir.<br \/>\nMuy pronto una ciudad inmensa, toda de madera como Chicago, se extendi\u00f3 en las riberas del R\u00edo Rojo, con sus largas calles alineadas, numeradas, abri\u00e9ndose alrededor de las plazas, la Bolsa, los mercados, las iglesias, las escuelas y todo un despliegue mar\u00edtimo de galpones de aduanas, de muelles, de entrepuertos, de astilleros para la construcci\u00f3n de los barcos. La ciudad de madera, Wood\u00b4stown ?como se la llam\u00f3? fue r\u00e1pidamente poblada por los estrenadores de casas de las ciudades nuevas. Una actividad febril circulaba en todos los barrios; pero sobre las colinas de los alrededores, que dominaban las calles repletas de gente y el puerto lleno de barcos, una masa sombr\u00eda y amenazadora se instal\u00f3 en semic\u00edrculo. Era el bosque que miraba.<br \/>\nMiraba aquella ciudad insolente que hab\u00eda ocupado su lugar en las riberas del r\u00edo, y de tres mil \u00e1rboles gigantescos. Toda Wood&#8217;stown estaba hecha con su vida misma. Los altos m\u00e1stiles que se balanceaban en el puerto, aquellos innumerables desniveles uno tras otro, hasta la \u00faltima caba\u00f1a del barrio m\u00e1s alejado, todo se lo deb\u00edan, tanto los instrumentos de trabajo como los muebles, tomando s\u00f3lo en cuenta el largo de sus ramas. Por esto, \u00a1qu\u00e9 rencor terrible guardaba contra esta ciudad de ladrones!<br \/>\nMientras dur\u00f3 el invierno, no se not\u00f3 nada. Los habitantes de Wood&#8217;stown o\u00edan a veces un crujido sordo en sus techumbres y en sus muebles. De vez en cuando una muralla se rajaba, un mostrador de tienda estallaba en dos estruendosamente. Pero la madera nueva padece estos accidentes y nadie les daba importancia. Sin embargo, al acercarse la primavera ?una primavera s\u00fabita, violenta, tan rica de savia que se sent\u00eda bajo la tierra como el rumor de las fuentes? el suelo comenz\u00f3 a agitarse, levantado por fuerzas invisibles y activas. En cada casa, los muebles, las paredes de los muros se hinchaban y se ve\u00eda en los tablones del piso largas elevaciones, como ante el paso de un topo. Ni puertas, ni ventanas, ni nada funcionaba. &#8220;Es la humedad ?dec\u00edan los habitantes? con el calor pasar\u00e1&#8221;.<br \/>\nDe pronto, al d\u00eda siguiente de una gran tempestad que proven\u00eda del mar, y que trajo el verano con sus claridades ardientes y su lluvia tibia, la ciudad, al despertar, lanz\u00f3 un grito de estupor. Los techos rojos de los monumentos p\u00fablicos, las campanas de las iglesias, los tablones de las casas y hasta la madera de las camas, todo estaba empapado en una tinta verde, delgada como una capa de moho, leve como un encaje. De cerca parec\u00eda una cantidad de brotes microsc\u00f3picos, donde ya se ve\u00eda el enroscamiento de las hojas. Esta nueva rareza divirti\u00f3 sin inquietar m\u00e1s; pero, antes de la noche, ramitas verdes se abrieron en todas partes sobre los muebles, sobre las murallas. Las ramas crec\u00edan a ojos vistas; si uno las sosten\u00eda un momento en la mano, se las sent\u00eda crecer y agitarse como alas.<br \/>\nAl d\u00eda siguiente todas las viviendas parec\u00edan invernaderos. Las lianas invad\u00edan las rampas de las escaleras. En las calles estrechas, las ramas se enlazaban de un techo al otro, poniendo por encima de la ruidosa ciudad la sombra de avenidas arboladas. Esto se volvi\u00f3 inquietante. Mientras los sabios reunidos discut\u00edan sobre este caso de vegetaci\u00f3n extraordinaria, la muchedumbre sal\u00eda fuera para ver los diferentes aspectos del milagro. Los gritos de sorpresa, el rumor sorprendido de todo aquel pueblo inactivo daba solemnidad al extra\u00f1o acontecimiento. De pronto alguien grit\u00f3: &#8220;\u00a1Miren el bosque!&#8221;, y percibieron, con terror, que desde hac\u00eda dos d\u00edas el semic\u00edrculo verde se hab\u00eda acercado mucho. El bosque parec\u00eda descender hacia la ciudad. Toda una vanguardia de espinos y de lianas se extend\u00edan hasta las primeras casas de los suburbios.<br \/>\nEntonces Wood&#8217;stown empez\u00f3 a comprender y a sentir miedo. Evidentemente el bosque ven\u00eda a reconquistar su lugar junto al r\u00edo; sus \u00e1rboles, abatidos, dispersos, transformados, se liberaban para adelant\u00e1rselo. \u00bfC\u00f3mo resistir la invasi\u00f3n? Con el fuego se corr\u00eda el riesgo de incendiar la ciudad entera. \u00bfY qu\u00e9 pod\u00edan las hachas contra esta savia sin cesar renaciente, esas ra\u00edces monstruosas que atacaban por debajo del suelo, esos millares de semillas volantes que germinaban al quebrarse y hac\u00edan brotar un \u00e1rbol donde quiera que cayeran?<br \/>\nSin embargo todos se pusieron bravamente a luchar con las hoces, las sierras, los rastrillos: se hizo una inmensa matanza de hojas. Pero fue en vano. De hora en hora la confusi\u00f3n de los bosques v\u00edrgenes, donde el entrelazamiento de las lianas creaban formas gigantescas, invad\u00eda las calles de Wood\u00b4stown. Ya irrump\u00edan los insectos y los reptiles. Hab\u00eda nidos en todos los rincones, golpes de alas y masas de peque\u00f1os picos agresivos. En una noche los graneros de la ciudad fueron totalmente vaciados por las nidadas nuevas. Despu\u00e9s, como una iron\u00eda en medio del desastre, mariposas de todos los tama\u00f1os y colores volaron sobre las vi\u00f1as florecidas, y las abejas previsoras, buscando abrigo seguro en los huecos de los \u00e1rboles tan r\u00e1pidamente crecidos, instalaron sus colmenas como una demostraci\u00f3n de permanencia y conquista.<br \/>\nVagamente, en el gemido rumoroso del follaje se o\u00edan golpes sordos de sierras y de hachas; pero el cuarto d\u00eda se reconoci\u00f3 que todo trabajo era imposible. La hierba crec\u00eda demasiado alta, demasiado espesa. Lianas trepadoras se enroscaban en los brazos de los le\u00f1adores y agarrotaban sus movimientos. Por otra parte, las casas se volvieron inhabitables; los muebles, cargados de hojas, hab\u00edan perdido la forma. Los techos se hundieron perforados por las lanzas de las yucas, los largos espinos de la caoba; y en lugar de techumbres se instal\u00f3 la c\u00fapula inmensa de las catalpas. Era el fin. Hab\u00eda que huir.<br \/>\nA trav\u00e9s del apretujamiento de plantas y de ramas que avanzaba cada vez m\u00e1s, los habitantes de Wood&#8217;stown, espantados, se precipitaron hacia el r\u00edo, arrastrando en su huida lo que pod\u00edan de sus riquezas y objetos preciosos. \u00a1Pero cu\u00e1ntas dificultades para llegar al borde del agua! Ya no quedaban muelles. Nada m\u00e1s que musgos gigantescos. Los astilleros mar\u00edtimos, donde se guardaban las maderas para la construcci\u00f3n, hab\u00edan dejado lugar a bosques de pinos; y en el puerto, lleno de flores, los barcos nuevos parec\u00edan islas de verdor. Por suerte se encontraban all\u00ed algunas fragatas blindadas en las que se refugi\u00f3 la muchedumbre desde donde pudieron ver al viejo bosque unirse victorioso con el bosque joven.<br \/>\nPoco a poco los \u00e1rboles confundieron sus copas y bajo el cielo azul resplandeciente de sol, la enorme masa del follaje se extendi\u00f3 desde el borde del r\u00edo hasta el lejano horizonte. Ni rastro qued\u00f3 de la ciudad, ni de techos, ni de muros. A veces un ruido sordo de algo que se desmoronaba, \u00faltimo eco de las ruinas, donde se o\u00eda el golpe de hacha de un le\u00f1ador enfurecido, retumbaba en las profundidades del follaje. Solamente el silencio vibrante, rumoroso, zumbante de nubes de mariposas blancas giraban sobre la ribera desierta, y lejos, hacia alta mar, un barco que hu\u00eda, con tres grandes \u00e1rboles verdes erguidos en medio de sus velas, llevaba los \u00faltimos emigrantes de lo que fue Wood&#8217;stown&#8230;<\/p>\n<p>Bajado de LIBROdot.com<br \/>\nRevisi\u00f3n de urijenny (odoniano@yahoo.com.ar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Wood&#8217;stown Alphonse Daudet Alphonse Daudet naci\u00f3 en 1840 y muri\u00f3 en 1897. En vida fue muy respetado por sus novelas y obras dram\u00e1ticas; m\u00e1s tarde se impusieron sobre todo sus relatos. Fue fundamental para \u00e9l su encuentro con Fr\u00e9d\u00e9ric Mistral, l\u00edder de un movimiento de revaloraci\u00f3n de la literatura y el lenguaje provenzal. A partir<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Wood&#8217;stown<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=714\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-714","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=714"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/714\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=714"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}