{"id":712,"date":"2008-10-14T14:31:01","date_gmt":"2008-10-14T14:31:01","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=712"},"modified":"2008-10-14T14:31:01","modified_gmt":"2008-10-14T14:31:01","slug":"el-jud\u00edo-errante","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=712","title":{"rendered":"El jud\u00edo errante"},"content":{"rendered":"<p>El jud\u00edo errante<br \/>\nThomas M. Disch<br \/>\nThe wandering jew, \u00a9 1983 by OMNI Publications Int. Ltd.. Traducci\u00f3n de Cecilia Polisena en Parsec 1 ? Junio 1984.<\/p>\n<p>Thomas M. Disch (1940), autor de Los genocidas, Campo de concentraci\u00f3n, 334 y &#8220;La costa asi\u00e1tica&#8221;, es uno de los abanderados de la corriente especulativa. Fuera de ciertos desplazamientos ocasionales su \u00e1mbito es el espacio infinito contenido en esa unidad conjetural llamada &#8220;hombre&#8221;. Pero \u00faltimamente Disch ha experimentado con el universo interior de los animales (&#8220;Las aves&#8221;), de los artefactos el\u00e9ctricos (&#8220;El valiente tostadorcito&#8221;) y las plantas, como en esta historia de un jud\u00edo que ning\u00fan lector podr\u00e1 encontrar en una sinagoga.<\/p>\n<p>Y luego vino la \u00e9poca ?fue alrededor del solsticio de verano? en que Ella se enamor\u00f3 y se larg\u00f3 con el objeto de Su amor a los Poconos porque, seg\u00fan Ella, la ciudad ya le estaba resultando ominosa. Entonces all\u00ed est\u00e1bamos todos nosotros, los ocho, embutidos en la ba\u00f1era y muri\u00e9ndonos de sed lentamente, una vez recobrados del semi-ahogo inicial. Ten\u00edamos dos horas de sol cada ma\u00f1ana \u00a1en junio, imag\u00ednense! y la mayor parte del tiempo la luz no pod\u00eda pasar a trav\u00e9s de la cortina de la ducha, lo que estaba bien para m\u00ed, que soy una suculenta enredadera y prospero en lugares obscuros, pero compadezcan al pobre polipodio de esp\u00e1rragos. Nunca se recuper\u00f3. Sus tallos fueron del verde al amarillo y al marr\u00f3n deste\u00f1ido. Mientras, el c\u00f3leo se debilitaba hasta morir, aunque revivi\u00f3 con mucha rapidez cuando Ella volvi\u00f3 y lo pod\u00f3, lo que de cualquier forma ven\u00eda haciendo falta, pues estaba creciendo demasiado. Nunca m\u00e1s se enamorar\u00eda, nos dijo, mientras Sus tijeras cortaban y expurgaban. Los hombres eran bestias. Bueno, nosotros le podr\u00edamos haber dicho eso a Ella. \u00bfEl fin del problema, est\u00e1n pensando? Oh no, a\u00fan faltaba lo peor. Porque de alguna forma se le meti\u00f3 en Su cabeza criar albahaca en el macetero que hab\u00eda tra\u00eddo de vuelta de los Poconos. Entonces, todo el alf\u00e9izar de la ventana le fue entregado a ese recipiente de pl\u00e1stico claveteado lleno hasta los bordes de esquisto, polvo de agujas de pino y pastosos huevos de insecto. \u00a1Quiero decir, est\u00e1bamos desapareciendo bajo una lluvia de \u00e1cido! Si esto hace que yo suene como un ser limitado por los potes, una planta completamente hogare\u00f1a y urbana, que as\u00ed sea. La naturaleza est\u00e1 muy bien en su lugar, pero su lugar es el campo y mi lugar es un pote, y nunca ambos se van a unir si yo puedo evitarlo. Bueno, all\u00ed est\u00e1bamos, de vuelta en nuestros puestos ?excepto el pobre polipodio de esp\u00e1rragos, claro? lo que significa que yo colgaba justo encima de esa calamidad importada, con mis hojas pr\u00e1cticamente dentro de los huevos de insecto del macetero. Les dir\u00e9 que casi me muero. Si Ella no hubiera fregado cada una de mis axilas y ramificaciones con Q-Tips mojados en malathion, no hubiera contado el cuento. Me hago cargo de que hay algunos, como mi vieja amiga Dizygotheca elegantissima, que sienten malestares ante la sola menci\u00f3n de insectos chupadores, pero yo, siendo una enredadera com\u00fan y corriente, crecida de un gajo, dentro de un frasco de jalea, sin la m\u00e1s m\u00ednima experiencia en criaderos, llamo a las cosas por su nombre. Estaba apestada, sin vuelta de hoja. De todas formas no hay mal que por bien no venga, porque si no hubiera sido por los huevos de insecto y por el malathion, yo nunca le podr\u00eda haber comunicado a Ella mi filosof\u00eda de la vida, teniendo en cuenta que era el tipo de persona que no se relaciona f\u00e1cilmente con las plantas. Ahora hay algunas plantas, sobre todo de exterior, que les dir\u00e1n que la sangre y la clorofila no se mezclan, pero en mi fuero interno s\u00e9 que las plantas y las personas se necesitan mutuamente. Es s\u00f3lo que las personas viven a una velocidad espantosa, como si fueran el\u00e9ctricas, tal como esos s\u00f3rdidos artefactos que usan. Pero denles una oportunidad de ajustar su biorritmo al nuestro, y pronto no habr\u00e1 una sola persona que no pueda tener la calma de un cactus.<br \/>\n?No pienses en ese est\u00fapido enredo con aquel pastel de carne que tuviste en los Poconos ?susurraban mis hojas mientras ella las frotaba con malathion?. El nunca te am\u00f3 como te amamos nosotros. El no te necesita como nosotros. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edas volver con alguien que te ha mandado de vuelta a casa con un macetero lleno de huevos de insecto? Olv\u00eddate de \u00e9l. Echa ra\u00edces. Crece.<br \/>\nPorque eso era con lo que Ella estaba amenazando: volver con \u00e9l y dejarnos el resto del verano en la ba\u00f1era. Bueno, pero eso no fue lo que pas\u00f3. Ella no volvi\u00f3 con \u00e9l. \u00a1El vino a vivir con Ella&#8230; con dos gatos y un terrier alem\u00e1n! Una vez que los gatos hubieron destruido el c\u00f3leo, tuvimos suficiente. La libramos a Ella de nuestro sortilegio y fuimos adoptados por Su prima Flora. Y Bendita Sea, aqu\u00ed viene nuestra Flora con el se\u00f1or. \u00bfPero, ya es la hora? C\u00f3mo se pasa el tiempo cuando uno charla con amigos.<\/p>\n<p>Edici\u00f3n digital de Questor<br \/>\nRevisi\u00f3n de urijenny (odoniano@yahoo.com.ar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jud\u00edo errante Thomas M. Disch The wandering jew, \u00a9 1983 by OMNI Publications Int. Ltd.. Traducci\u00f3n de Cecilia Polisena en Parsec 1 ? Junio 1984. Thomas M. Disch (1940), autor de Los genocidas, Campo de concentraci\u00f3n, 334 y &#8220;La costa asi\u00e1tica&#8221;, es uno de los abanderados de la corriente especulativa. 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