{"id":710,"date":"2008-10-14T14:21:35","date_gmt":"2008-10-14T14:21:35","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=710"},"modified":"2008-10-14T14:21:35","modified_gmt":"2008-10-14T14:21:35","slug":"pr\u00f3xima-centauri","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=710","title":{"rendered":"Pr\u00f3xima Centauri"},"content":{"rendered":"<p>Pr\u00f3xima Centauri<br \/>\nProxima Centauri, \u00a9 1935 (Astounding Stories, Marzo de 1935). Traducci\u00f3n de Horacio Gonz\u00e1lez Trejo en La edad de oro de la ciencia ficci\u00f3n, tomo 2, recopilada por Isaac Asimov, Ediciones Mart\u00ednez Roca S.A., 1976.<\/p>\n<p>Lo que recordaba m\u00e1s claramente de Pr\u00f3xima Centauri, al correr de los a\u00f1os, era el indefinible horror que sent\u00ed ante la idea de una raza de plantas inteligentes y \u00e1vidas de alimento animal. El volver del rev\u00e9s una situaci\u00f3n aceptada, algo tan trivial que resulta pr\u00e1cticamente olvidado, es un efecto que casi nunca falla, para un cuento de ciencia-ficci\u00f3n. Naturalmente, los animales se alimentan de plantas y, naturalmente, los animales son r\u00e1pidos y m\u00e1s o menos inteligentes, mientras que las plantas carecen de autonom\u00eda y son totalmente pasivas (a excepci\u00f3n de algunas raras plantas comedoras de insectos, que pueden pasarse por alto). Pero, \u00bfque ocurrir\u00eda si las plantas inteligentes y carn\u00edvoras se alimentaran de animales?<br \/>\nEn los cuentos de ciencia-ficci\u00f3n de aquella \u00e9poca se prestaba cada vez m\u00e1s atenci\u00f3n a la verosimilitud cient\u00edfica; en este cuento de Leinster, publicado en Astounding Stories de Marzo de 1935, el viaje a la estrella m\u00e1s cercana se describ\u00eda como una expedici\u00f3n de varios a\u00f1os.<br \/>\nMientras rele\u00eda Pr\u00f3xima Centauri, record\u00e9 Universe, de Robert A. Heinlein, publicado seis a\u00f1os despu\u00e9s en Astounding Stories de Mayo de 1941. Tanta era la semejanza entre ambos relatos que cuando se describe al Jack Gary de Pr\u00f3xima Centauri como un Mut, supuse en seguida que eso significaba ser un Mutante, como habr\u00eda ocurrido en Universe, y me sorprend\u00ed al descubrir que significaba Mutineer (Amotinado). Los parecidos pueden ser una coincidencia. Quiz\u00e1 Heinlein nunca ley\u00f3 Pr\u00f3xima Centauri.<br \/>\nIsaac Asimov<\/p>\n<p>1<br \/>\nDe cerca, el \u00abAdastra\u00bb brillaba ya bajo la luz del sol cada vez m\u00e1s pr\u00f3ximo. Los discos de visi\u00f3n que recorr\u00edan el casco de la gigantesca nave espacial transmit\u00edan una d\u00e9bil claridad a las pantallas visoras del interior. Mostraban el monstruoso y redondo globo met\u00e1lico, entrec\u00acruzado por vigas demasiado macizas para ser transportadas por una energ\u00eda menos poderosa que la de la propia nave espacial. El globo de mil quinientos metros de di\u00e1metro aparec\u00eda como un objeto d\u00e9bilmente brillante inm\u00f3vil en el espacio.<br \/>\nEsa apariencia era enga\u00f1osa. Aunque la nave parec\u00eda monstruosa demasiado inmensa para ser movida por cualquier tipo de energ\u00eda concebible, en aquel momento reaccionaba a la energ\u00eda. En una docena de lugares de su costado d\u00e9bilmente brillante se ve\u00edan unas aberturas. De esas aberturas sal\u00edan tenues llamas color p\u00farpura. Su resplan\u00acdor era d\u00e9bil ?m\u00e1s que el de la estrella cercana? pero eran los cohetes desintegradores que hab\u00edan elevado al \u00abAdastra\u00bb desde la superficie de la Tierra y durante siete a\u00f1os lo empujaron a trav\u00e9s del espacio interestelar hacia Pr\u00f3xima Centauri, la estrella fija m\u00e1s cercana al sistema solar de la humanidad.<br \/>\nAhora ya no empujaban la nave, La poderosa m\u00e1quina reduc\u00eda velocidad. Diez metros por segundo perd\u00eda el globo con exactitud, para mantener dentro de su casco el efecto de la gravedad terrestre. Hacia meses que comenz\u00f3 a frenar. De una velocidad m\u00e1xima poco inferior a la de la luz, la primera nave que recorr\u00eda la distancia entre sistemas solares iba frenando poco a poco, para alcanzar la velocidad de maniobra a unos noventa y seis millones de kil\u00f3metros de la estrella.<br \/>\nLejos, muy lejos, Pr\u00f3xima Centauri resplandec\u00eda tentadoramente. Los discos de visi\u00f3n que captaban su d\u00e9bil resplandor sobre el casco de la nave espacial iban conectados a circuitos que transportaban la imagen al interior. En la sala de mandos principal aparec\u00eda amplificada muchas veces. Un anciano de barba blanca y uniforme observ\u00f3 la imagen pensativamente. Luego coment\u00f3 con voz queda, como si hubiera dicho lo mismo otras veces:<br \/>\n?Ese anillo resulta extra\u00f1o. Es doble, como el de Saturno, Sa\u00acturno tiene nueve lunas. Uno se pregunta cu\u00e1ntos planetas tendr\u00e1 esta estrella.<br \/>\nLa muchacha dijo, nerviosa:<br \/>\n?Pronto lo sabremos, \u00bfno? Estamos a punto de llegar. Ya cono\u00accemos el per\u00edodo de rotaci\u00f3n de uno. Jack dijo que&#8230;<br \/>\nSu padre se volvi\u00f3 deliberadamente hacia ella.<br \/>\n?\u00bfJack?<br \/>\n?Gary ?respondi\u00f3 la muchacha?. Jack Gary.<br \/>\n?Parece bien dispuesto y es muy h\u00e1bil, pero es un Mut, \u00a1No lo ol\u00acvides! ?dijo el anciano sin alzar la voz.<br \/>\nLa muchacha se mordi\u00f3 el labio.<br \/>\nEl anciano continu\u00f3 con gran lentitud y sin acritud:<br \/>\n?Es lamentable que se haya producido esta divisi\u00f3n entre la tri\u00acpulaci\u00f3n de lo que deb\u00eda ser una expedici\u00f3n cient\u00edfica realizada con el esp\u00edritu de una cruzada. T\u00fa apenas puedes recordar c\u00f3mo comenz\u00f3. Pero nosotros, los oficiales, sabemos demasiado bien cu\u00e1ntos esfuerzos hicieron los Muts por dar al traste con el prop\u00f3sito de nuestro viaje. Jack Gary es un Mut. A su manera, es inteligente. Yo le habr\u00eda tra\u00eddo a los alojamientos de los oficiales, pero Alstair investig\u00f3 y des\u00accubri\u00f3 hechos indeseables que lo desaconsejaron.<br \/>\n?\u00a1No le creo a Alstair! ?dijo la muchacha en el mismo tono im\u00acparcial?. De todos modos, fue Jack quien capt\u00f3 las se\u00f1ales. \u00a1Y \u00e9l, oficial o Mut, es quien se ocupa de ellos! De cualquier modo, es hu\u00acmano. Es hora de que lleguen nuevamente las se\u00f1ales y t\u00fa le necesitas para cuando eso ocurra.<br \/>\nEl anciano frunci\u00f3 el entrecejo y se dirigi\u00f3 con precauci\u00f3n hacia un asiento. Se sent\u00f3 con el cuidado habitual y bastante pat\u00e9tico de un anciano. Naturalmente, el \u00abAdastra\u00bb no exig\u00eda una vigilancia tan constante como las naves interplanetarias. All\u00ed, en el vac\u00edo, no era necesario vigilar por si aparec\u00edan otros viajeros, o meteoros, o aquellos extra\u00f1os campos de fuerza todav\u00eda inexplicables que, al principio, hicieron tan peligrosos los viajes interplanetarios.<br \/>\nDe cualquier modo, la nave era una estructura tan gigantesca que los meteoritos peque\u00f1os no podr\u00edan da\u00f1arla. Y a la velocidad a que viajaba en aquel momento, los grandes ser\u00edan captados por los campos de inducci\u00f3n a tiempo para observarlos y, s\u00ed era nece\u00acsario, desviarlos.<\/p>\n<p>Una puerta lateral de la sala de mandos se abri\u00f3 de s\u00fabito y en\u00actr\u00f3 un hombre. Observ\u00f3 con mirada de profesional consciente los grupos de indicadores. Se oy\u00f3 el disparo de un rel\u00e9, y volvi\u00f3 la mi\u00acrada hacia all\u00ed. Luego salud\u00f3 al anciano con meticulosa correcci\u00f3n y sonri\u00f3 a la muchacha.<br \/>\n?\u00a1Ah, Alstair! ?dijo el anciano?. \u00bfT\u00fa tambi\u00e9n est\u00e1s interesado en las se\u00f1ales?<br \/>\n?S\u00ed, se\u00f1or. \u00a1Por supuesto! Como vicecomandante prefiero vigi\u00aclar las se\u00f1ales. Gary es un Mut y no me gustar\u00eda que obtuviera informaci\u00f3n que pudiese ocultar a los oficiales.<br \/>\n?\u00a1Eso es una tonter\u00eda! ?exclam\u00f3 la muchacha con acaloramiento.<br \/>\n?Probablemente ?admiti\u00f3 Alstair?. Supongo que s\u00ed. Incluso creo que es as\u00ed, pero prefiero no descuidarme.<br \/>\nSe oy\u00f3 el sonido de un zumbador. Alstair apret\u00f3 un bot\u00f3n y se ilumin\u00f3 un disco visor. En \u00e9l apareci\u00f3 un rostro joven, moreno y bastante serio.<br \/>\n?Sin novedad, Gary\u00a0 ?dijo Alstair, lac\u00f3nico.<br \/>\nApret\u00f3 otro bot\u00f3n. El disco visor se obscureci\u00f3 y se ilumin\u00f3 de nuevo para mostrar un largo pasillo por el cual avanzaba una figura solitaria. Al acercarse, el mismo rostro de antes les mir\u00f3 con indife\u00acrencia. Alstair dijo secamente:<br \/>\n?Las puertas est\u00e1n abiertas, Gary. Puede pasar.<br \/>\n?\u00a1Considero que eso es monstruoso! ?exclam\u00f3 la muchacha enojada mientras el disco se obscurec\u00eda?. \u00a1Confi\u00e1is en \u00e9l! \u00a1Ten\u00e9is que hacerlo! \u00a1Pero cada vez que entra en los camarotes de la oficialidad actu\u00e1is como si viniera con una bomba en cada mano y el resto de los hombres le siguiera!<br \/>\nAlstair se encogi\u00f3 de hombros y mir\u00f3 al anciano, que dijo con fastidio:<br \/>\n?Querida, Alstair es vicecomandante y ser\u00e1 comandante del via\u00acje de regreso a la Tierra. Me gustar\u00eda que te mostraras menos de\u00acsagradable.<br \/>\nLa muchacha volvi\u00f3 la espalda con intenci\u00f3n a la en\u00e9rgica figura de Alstair con su elegante uniforme, y apoy\u00f3 el ment\u00f3n entre las manos, pensativa, mirando a la pared opuesta. Alstair se acerc\u00f3 a los grupos de indicadores y los estudi\u00f3 con atenci\u00f3n. El ventilador zumbaba suavemente. Un rel\u00e9 son\u00f3 haciendo un ruido curioso, como engre\u00eddo y satisfecho de s\u00ed mismo. No se o\u00eda nada m\u00e1s.<br \/>\nEl \u00abAdastra\u00bb, la obra m\u00e1s poderosa de la raza humana, avanzaba por el espacio mientras la luz de un astro desconocido resplande\u00acc\u00eda d\u00e9bilmente sobre su enorme casco. Doce llamas de color p\u00farpu\u00acra brillaban en los agujeros de la parte delantera. Reduc\u00eda su velocidad a raz\u00f3n de diez metros por segundo, manteniendo el efecto de la gravedad terrestre en el interior.<br \/>\nLa Tierra quedaba a siete a\u00f1os de viaje y a incontables billones de kil\u00f3metros. Los viajes interplanetarios ya eran algo com\u00fan en el sistema solar, una colonia pr\u00f3spera en Venus y una precaria colonia mantenida en la m\u00e1s grande de las lunas de J\u00fapiter prome\u00act\u00edan un lucrativo comercio espacial para cuando las ciudades muer\u00actas de Marte dejaran de dar su bot\u00edn incre\u00edblemente rico. El \u00abAdastra\u00bb era la primera nave que exploraba el espacio m\u00e1s all\u00e1 de Plut\u00f3n.<br \/>\nEra la m\u00e1s grandiosa de las naves, la estructura m\u00e1s colosal construida por los hombres, Por cierto que al principio el proyecto fue tildado de irrealizable por los mismos hombres que despu\u00e9s hi\u00accieron una realidad de su construcci\u00f3n. Las vigas de su armaz\u00f3n eran tan inmensas que, una vez soldadas, no pudieron moverse con ning\u00fan dispositivo de elevaci\u00f3n de los que ten\u00edan a su disposici\u00f3n los constructores. En consecuencia, hicieron moldes y el metal fue colado en su posici\u00f3n definitiva como parte de la nave. Los tubos de sus motores eran tan colosales que las vibraciones supers\u00f3nicas necesarias para neutralizar el efecto desintegrador del campo de Cald\u00acwell deb\u00edan generarse en treinta puntos distintos de cada tubo, pues de lo contrario, la desintegraci\u00f3n del combustible se habr\u00eda exten\u00acdido a los tubos y luego a la gran nave, descomponiendo incluso el planeta madre en un estallido de radiantes llamas p\u00farpura. A la aceleraci\u00f3n m\u00e1xima, cada conjunto de doce tubos desintegraba cinco cent\u00edmetros c\u00fabicos de agua por segundo.<br \/>\nSus dep\u00f3sitos de aire transportaban una reserva que pod\u00eda susten\u00actar a su tripulaci\u00f3n de trescientas personas durante diez meses sin ne\u00accesidad de purificarlo. Sus almacenes, sus provisiones de materias pri\u00acmas y acabadas eran tan abundantes que enumerarlos equivaldr\u00eda a recitar n\u00fameros sin sentido.<br \/>\nEn su interior incluso hab\u00eda doscientas hect\u00e1reas reservadas al cul\u00activo de alimentos, donde las cosechas crec\u00edan bajo las l\u00e1mparas solares. Serv\u00edan de fertilizantes los desperdicios de materias org\u00e1nicas. Las plantas absorb\u00edan el anh\u00eddrido carb\u00f3nico para devolverlo en parte como ox\u00edgeno y en parte como verduras ricas en hidratos de carbono.<br \/>\nEl \u00abAdastra\u00bb era en s\u00ed mismo un mundo. Con una reserva suficiente de energ\u00eda, pod\u00eda mantener indefinidamente a su tripulaci\u00f3n, renovar sus provisiones alimenticias, depurar su atm\u00f3sfera interna sin p\u00e9r\u00acdidas.<br \/>\nConten\u00eda en su interior espacio suficiente para satisfacer toda ne\u00accesidad humana, incluso la de soledad.<br \/>\nAl emprender el viaje m\u00e1s estupendo de la historia humana, se le hab\u00eda concedido la calificaci\u00f3n legal de mundo; el comandante ten\u00eda poderes para dictar y hacer cumplir todas las leyes necesarias. Embarcada hacia un destino situado a cuatro a\u00f1os-luz de distancia, se calcu\u00aclaba que el plazo m\u00ednimo de viaje ser\u00eda de catorce a\u00f1os. Ninguna tri\u00acpulaci\u00f3n dejar\u00eda de sufrir bajas en un viaje tan largo. Por consiguien\u00acte, en aquel viaje no se hab\u00edan alistado hombres, sino familias.<br \/>\nCuando el \u00abAdastra\u00bb despeg\u00f3 de la Tierra hab\u00eda cincuenta ni\u00f1os a bordo. Durante el primer a\u00f1o de viaje nacieron diez. La gente de la Tierra supuso que la poderosa nave no s\u00f3lo pod\u00eda alimentar por tiempo indefinido a su tripulaci\u00f3n, sino que \u00e9sta, con sus necesidades cu\u00acbiertas y con medios adecuados de diversi\u00f3n y educaci\u00f3n, se perpetuar\u00eda a si misma de tal modo que un viaje de mil a\u00f1os fuera tan fac\u00actible como la primera traves\u00eda a Pr\u00f3xima Centauri.<br \/>\nY as\u00ed pudo ser, salvo por un hecho tan trivial y humano que nadie supo preverlo: el tedio. En menos de seis meses, el viaje dej\u00f3 de ser una gran aventura. La vida en la gran nave pas\u00f3 a ser una rutina mortal, sobre todo para las mujeres.<br \/>\nEl \u00abAdastra\u00bb se asemejaba a una gigantesca casa de apartamen\u00actos sin peri\u00f3dicos, tiendas, pel\u00edculas de estreno, caras nuevas, ni siquiera el aliciente de los cambios de tiempo, tan molestos en tierra. Al estar previstas todas las circunstancias del viaje, era impo\u00acsible la sorpresa. Esto equival\u00eda al tedio.<br \/>\nEl tedio trajo la inquietud. Y la inquietud, existiendo a bordo mujeres que hab\u00edan so\u00f1ado con grandes aventuras, fue un gran pandem\u00f3nium. Sus maridos ya no les parec\u00edan h\u00e9roes fascinantes, sino meros seres humanos. Los hombres sufrieron desilusiones se\u00acmejantes. Solicitudes de divorcio inundaron el escritorio del comandante, que era la suprema autoridad legal. El octavo mes hubo un asesinato, y dentro de los tres meses siguientes otros dos.<br \/>\nAl a\u00f1o y medio de salir de la Tierra, la tripulaci\u00f3n estaba en situaci\u00f3n de semiamotinamiento, originado por la profunda monoton\u00eda. Al cumplirse el segundo a\u00f1o, los camarotes de los oficiales fueron sellados para separarlos de la parte com\u00fan del \u00abAdastra\u00bb. La tripulaci\u00f3n fue desarmada, y los trabajos que se exig\u00edan a los amo\u00actinados eran cumplidos por la fuerza de las armas en manos de los oficiales. Despu\u00e9s del tercer a\u00f1o, la tripulaci\u00f3n exigi\u00f3 el regreso a la Tierra. Pero el tiempo que necesitaba el \u00abAdastra\u00bb para decelerar y cambiar de rumbo en aquel momento la har\u00eda llegar tan cerca de su destino, que no constituir\u00eda diferencia apreciable en la duraci\u00f3n total de su viaje. Los miembros de la tripulaci\u00f3n intentaron aliviar el tiempo que les faltaba con todos los vicios y pasatiempos que pod\u00edan improvisar a falta de verdadera necesidad de trabajar.<br \/>\nEn la secci\u00f3n de los oficiales se refer\u00edan a los subordinados con una palabra que se hizo habitual, una contracci\u00f3n del vocablo \u00abMu\u00actineers\u00bb. La tripulaci\u00f3n termin\u00f3 por eludir el trato con los oficiales. A pesar de lo que dijera Alstair, ya no hab\u00eda peligro de que se de\u00acclarase una rebeli\u00f3n. Aunque tard\u00edamente, hab\u00edan alcanzado una especie de equilibrio psicol\u00f3gico.<br \/>\nDel nerviosismo caracter\u00edstico de los moradores de una casa de pisos aislada, la mayor parte de la dotaci\u00f3n del \u00abAdastra\u00bb pas\u00f3 a adoptar el car\u00e1cter de los habitantes de un pueblo aislado. La diferencia era significativa. Los ni\u00f1os criados durante el largo viaje a trav\u00e9s del espacio estaban bien adaptados a las condiciones de ais\u00aclamiento y rutina.<br \/>\nJack Gary era uno de ellos. Contaba diecis\u00e9is a\u00f1os cuando em\u00acprendi\u00f3 la traves\u00eda y era hijo de un ingeniero de cohetes cuya muer\u00acte se produjo durante el segundo a\u00f1o. Helen Bradley tambi\u00e9n entraba en este grupo; ten\u00eda catorce a\u00f1os cuando su padre, creador y comandante del poderoso globo, accion\u00f3 la palanca de mando que puso en marcha los inmensos cohetes.<br \/>\nAl dar comienzo el viaje, su padre ya hab\u00eda pasado la madurez. Era un anciano envejecido por las responsabilidades de siete a\u00f1os ininterrumpidos. Y sab\u00eda, lo mismo que Helen, aunque ella no se atreviese a confes\u00e1rselo, que jam\u00e1s sobrevivir\u00eda al largo viaje de retorno. Alstair ocupar\u00eda su puesto y ejercer\u00eda la autoridad absolu\u00acta inherente al cargo. Adem\u00e1s, quer\u00eda casarse con Helen,<br \/>\nMedit\u00f3 estas cuestiones con la barbilla entre las manos, sentada en la sala de mandos. No se o\u00eda nada sino el zumbido del ventilador y de vez en cuando el disparo de alg\u00fan rel\u00e9 poniendo en marcha las m\u00e1quinas autom\u00e1ticas, que hac\u00edan que el \u00abAdastra\u00bb siguiera siendo un mundo donde nunca pasaba nada.<br \/>\nLlamaron a la puerta. El comandante abri\u00f3 los ojos, algo sobre\u00acsaltado. Ya era muy viejo. Hab\u00eda estado dormitando.<br \/>\nAlstair respondi\u00f3:<br \/>\n?\u00a1Entre!<br \/>\nJack Gary entr\u00f3.<br \/>\nSalud\u00f3 al comandante sin dirigirse a nadie m\u00e1s, lo cual era correcto seg\u00fan el reglamento, pero los ojos de Alstair relampa\u00acguearon.<br \/>\n?\u00a1Ah, s\u00ed! ?dijo el comandante?. Gary. Se han recibido m\u00e1s se\u00ac\u00f1ales, \u00bfno?<br \/>\n?S\u00ed, se\u00f1or.<br \/>\nJack Gary se mostr\u00f3 muy sereno, muy fr\u00edo. S\u00f3lo en una ocasi\u00f3n, cuando mir\u00f3 a Helen, mostr\u00f3 algo diferente de la actitud formal de un hombre concentrado en su trabajo. Luego, en una fracci\u00f3n de se\u00acgundo, sus ojos le dijeron algo a la muchacha, que asumi\u00f3 una ex\u00acpresi\u00f3n de ruborosa alegr\u00eda.<br \/>\nAunque fue una r\u00e1pida ojeada, Alstair la capt\u00f3 y dijo \u00e1spera\u00acmente:<br \/>\n?\u00bfHa adelantado algo en el desciframiento de las se\u00f1ales?<br \/>\nJack manejaba los mandos de un receptor de toda banda, y con\u00acsultaba notas escritas a l\u00e1piz en un cuaderno de c\u00e1lculos. Estaba analizando el mensaje recibido.<br \/>\n?No, se\u00f1or. Al principio llega una serie de se\u00f1ales que deben constituir un distintivo de llamada, dado que parte de la misma secuencia vuelve como firma al final. Con permiso del comandante he utilizado la primera parte de la secuencia llamada como firma de nuestros mensajes de respuesta. Pero al estudiar las se\u00f1ales he hallado algo que parece importante.<br \/>\nEl comandante pregunt\u00f3 en voz baja:<br \/>\n?\u00bfDe qu\u00e9 se trata, Gary?<br \/>\n?Se\u00f1or, durante algunos meses hemos enviado se\u00f1ales mediante un haz coherente de luz que nos preced\u00eda. Su intenci\u00f3n era enviar se\u00f1ales por adelantado, de modo que si hab\u00eda seres inteligentes en planetas que rodean este sol, tuvieran la impresi\u00f3n de una misi\u00f3n de paz.<br \/>\n?\u00a1Por supuesto! ?exclam\u00f3 el comandante?. \u00a1Resultar\u00eda tr\u00e1gico el primer contacto a escala c\u00f3smica fuera hostil.<br \/>\n?Desde hace unos tres meses venimos recibiendo respuesta a se\u00f1ales. Siempre a intervalos de poco m\u00e1s de treinta horas. Naturalmente, supusimos que las enviaba una emisora fija que emit\u00eda se\u00f1ales una vez al d\u00eda, cuando la estaci\u00f3n se hallaba en la posici\u00f3n may favorable para hacerlo.<br \/>\n?Por supuesto ?repiti\u00f3 el comandante?. Nos permiti\u00f3 conocer per\u00edodo de rotaci\u00f3n del planeta de donde provienen las se\u00f1ales.<\/p>\n<p>Jack Gary gradu\u00f3 la \u00faltima escala y accion\u00f3 la palanca. Se oy\u00f3 un zumbido agudo que se extingui\u00f3 r\u00e1pidamente. Volvi\u00f3 a mirar los mandos y los control\u00f3.<br \/>\n?He comparado los datos teniendo en cuenta nuestro acercamiento. Como acortamos tan r\u00e1pido la distancia entre nosotros y la estrella, nuestras se\u00f1ales hoy tardan en llegar a Pr\u00f3xima Cen\u00actauri varios segundos menos que ayer. Las se\u00f1ales de ellos deber\u00edan experimentar el mismo acortamiento de ritmo, si realmente emitieran todos los d\u00edas a la misma hora planetaria.<br \/>\nEl comandante asinti\u00f3 con indulgencia.<br \/>\n?Al principio fue as\u00ed ?prosigui\u00f3 Jack?. Pero hace unas tres semanas la frecuencia cambi\u00f3 a otra totalmente distinta. La fuerza de la se\u00f1al cambi\u00f3 y tambi\u00e9n la forma de la onda, como si hubiera intervenido otra emisora. El primer d\u00eda del cambio, las se\u00f1ales llegar\u00acon un segundo antes de lo que correspond\u00eda a nuestra velocidad aproximaci\u00f3n. El segundo d\u00eda llegaron tres segundos antes, el tercero seis y el cuarto diez y as\u00ed sucesivamente. Llegaban cada vez m\u00e1s antelaci\u00f3n, en progresi\u00f3n lineal hasta hace una semana. Luego la velocidad de cambio comenz\u00f3 a disminuir de nuevo.<br \/>\n?\u00a1Tonter\u00edas! ?exclam\u00f3 Alstair con impaciencia.<br \/>\n?Est\u00e1 en los archivos ?le respondi\u00f3 Jack concisamente.<br \/>\n?\u00bfC\u00f3mo explica este hecho, Gary? ?pregunt\u00f3 el comandante.<br \/>\n?Ahora transmiten desde una nave espacial que avanza hacia nosotros con una aceleraci\u00f3n cuatro veces mayor que nuestra aceleraci\u00f3n m\u00e1xima ?respondi\u00f3 Jack?. Y, seg\u00fan sus relojes, nos env\u00edan esta se\u00f1al a intervalos iguales, como antes.<br \/>\nHubo un silencio. Helen Bradley sonri\u00f3, distra\u00edda. El comandante pens\u00f3\u00a0 con detenimiento y luego observ\u00f3:<br \/>\n?\u00a1Muy bien, Gary! Parece posible. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s?<br \/>\n?Bien, se\u00f1or ?dijo Jack?. Puesto que el ritmo de las se\u00f1ales cambi\u00f3 hace una semana, se dir\u00eda que la otra nave espacial ha empezado a reducir velocidad. Aqu\u00ed tiene mis c\u00e1lculos, se\u00f1or. Si las se\u00f1ales son transmitidas a intervalos constantes, existe otra nave espacial dirigida hacia nosotros, que est\u00e1 disminuyendo la velocidad para detenerse y alcanzar nuestra posici\u00f3n y velocidad dentro de cuatro d\u00edas y dieciocho horas Suponen que nos coger\u00e1n por sor\u00acpresa.<br \/>\nEl rostro del comandante se ilumin\u00f3.<br \/>\n?\u00a1Maravilloso, Gary! \u00a1Sin duda debe ser una civilizaci\u00f3n muy desarrollada! \u00a1La comunicaci\u00f3n entre dos pueblos, separados por una distancia de cuatro a\u00f1os-luz! \u00a1Cu\u00e1ntas cosas maravillosas apren\u00acderemos! \u00a1Y pensar que han enviado una nave muy lejos de su sis\u00actema para saludarnos y darnos la bienvenida!<br \/>\nLa expresi\u00f3n de Jack segu\u00eda siendo grave.<br \/>\n?Espero que sea as\u00ed, se\u00f1or ?coment\u00f3, lac\u00f3nico.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 pasa ahora, Gary? ?inquiri\u00f3 Alstair con enojo.<br \/>\n?Bueno ?empez\u00f3 Jack muy despacio? fingen que las se\u00f1ales provienen de su planeta, emiti\u00e9ndolas en lo que suponen ser inter\u00acvalos constantes. Si quisieran, podr\u00edan transmitir veinticuatro horas al d\u00eda y elaborar un c\u00f3digo de comunicaciones. Pero, en cambio, in\u00actentan enga\u00f1arnos. Sospecho que se acercan dispuestos a luchar, como m\u00ednimo. Y si no me equivoco, las se\u00f1ales comenzar\u00e1n exacta\u00acmente dentro de tres segundos.<br \/>\nCall\u00f3 y observ\u00f3 el receptor. La cinta que fotografiaba las ondas a medida que entraban, y la otra que registraba las modulaciones, salieron en blanco del receptor. De s\u00fabito, tres segundos despu\u00e9s, una aguja oscil\u00f3 y sobre las cintas aparecieron min\u00fasculas gr\u00e1ficas blancas. El altavoz emiti\u00f3 ruidos.<br \/>\nEra una voz; esto al menos quedaba claro. Era \u00e1spera y al mis\u00acmo tiempo sibilante, muy parecida al chirrido de un insecto Pero los sonidos que emit\u00eda estaban modelados de un modo que no se podr\u00eda atribuir a un insecto. Evidentemente formaban palabras, sin vocales ni consonantes, pero que pose\u00edan inflexi\u00f3n y variaban de volumen y tono.<br \/>\nLos tres hombres y la muchacha que estaban en la sala de man\u00acdos la hab\u00edan o\u00eddo otras veces. Pero ahora advert\u00edan en ella una impresi\u00f3n de peligro, de amenaza, de insidioso af\u00e1n de destruc\u00acci\u00f3n, que les hel\u00f3 la sangre.<\/p>\n<p>2<br \/>\nLa nave espacial avanz\u00f3 a trav\u00e9s del espacio mientras sus cohetes emit\u00edan diminutas llamas p\u00farpura, insignificantes en apariencia, que no desped\u00edan humo ni gases, como fuegos fatuos que ardiesen en el vac\u00edo de manera inexplicable.<br \/>\nSu aspecto exterior no hab\u00eda cambiado, ni cambiar\u00eda al correr de los a\u00f1os. A intervalos largos y pocos frecuentes, los hombres sa\u00acl\u00edan a trav\u00e9s de las c\u00e1maras estancas y recorr\u00edan los costados, ba\u00ac\u00f1ando el acero sobre el cual caminaban y sus propios cuerpos con poderosas antorchas t\u00e9rmicas, para evitar que el fr\u00edo del revesti\u00acmiento se transmitiera a trav\u00e9s de los trajes y los matara como hor\u00acmigas sobre una plancha candente. Pero hac\u00eda mucho tiempo que no se necesitaba ninguna reparaci\u00f3n.<br \/>\nEn aquel momento, bajo el lejano y d\u00e9bil resplandor de Pr\u00f3xima Centauri, un hombre protegido por un traje espacial sali\u00f3 de una c\u00e1mara y fue instant\u00e1neamente disparado hasta el extremo de un filiforme cable salvavidas. La\u00a0 deceleraci\u00f3n de la nave no s\u00f3lo simu\u00acla gravedad en su interior Todo lo que participaba de su movimiento quedaba sometido al mismo efecto. El hombre se alejaba la nave por su propio impulso, o sea por la misma fuerza que en el interior hab\u00eda mantenido sus pies pegados al suelo.<br \/>\nRegres\u00f3 con dificultad, movi\u00e9ndose con exagerada torpeza bajo la presi\u00f3n del traje. Se aferr\u00f3 a un saliente donde se enganch\u00f3, mientras manejaba un taladro el\u00e9ctrico. Con la misma torpeza, cambi\u00f3 de posici\u00f3n y volvi\u00f3 a taladrar. La maniobra se repiti\u00f3 por tercera, quinta vez. Durante cerca de media hora trabaj\u00f3 colocando sobre la extensa pared de acero, que siempre parec\u00eda hallarse por encima de \u00e9l, un complicado armaz\u00f3n de cables y tirantes. Al fin pareci\u00f3 darse por satisfecho, regres\u00f3 a la compuerta y entr\u00f3. El \u00abAdastra\u00bb sigui\u00f3 avanzando exactamente igual, s\u00f3lo que ahora llevaba aquel min\u00fasculo amasijo de cables, de unos nueve metros de di\u00e1metro, que parec\u00eda una mara\u00f1a microsc\u00f3pica de alambre de p\u00faas.<br \/>\nYa dentro del \u00abAdastra\u00bb, Helen Bradley salud\u00f3 con entusiasmo a Jack mientras se quitaba el traje especial.<br \/>\n?\u00a1Qu\u00e9 miedo he pasado! ?le dijo?. \u00a1Era espantoso verte colgado all\u00ed! \u00a1Y pensar que tenias a tu espalda millones de kil\u00f3metros de espacio vac\u00edo!<br \/>\n?Si la cuerda se hubiera roto ?murmur\u00f3 Jack con serenidad?, tu padre habr\u00eda desviado la nave para recogerme. Encendamos el inductor y veamos c\u00f3mo funciona la nueva parrilla de recepci\u00f3n.<br \/>\nColg\u00f3 el traje espacial. Mientras se dispon\u00edan a atravesar el um\u00acbral, sus manos se rozaron por casualidad. Se miraron y titubea\u00acron, deteni\u00e9ndose. Los ojos de Helen brillaban. Se enlazaron sin darse cuenta de lo que hac\u00edan. Las manos de Jack subieron, ham\u00acbrientas.<br \/>\nResonaron unos pasos cerca de all\u00ed. Alstair, vicecomandante de la nave espacial, apareci\u00f3 por un recodo y se detuvo en seco.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 significa esto, Gary? ?pregunt\u00f3 con rabia?. \u00a1Aunque el comandante le permita entrar en la secci\u00f3n de los oficiales, ello no le autoriza a traer tambi\u00e9n sus m\u00e9todos de seductor Mut!<br \/>\n?\u00a1Atrevido! ?grit\u00f3 Helen, furiosa.<br \/>\nJack, que hab\u00eda enrojecido, se puso r\u00e1pidamente l\u00edvido de ira.<br \/>\n?Tendr\u00e1 que disculparse por esas palabras ?dijo con gran se\u00acrenidad? o le ense\u00f1ar\u00e9 los m\u00e9todos Mut de lucha con un arma de fuerza. \u00a1Como oficial, ahora llevo una!<br \/>\nAlstair lo mir\u00f3, iracundo.<br \/>\n?Tu padre se encuentra mal ?se volvi\u00f3 a Helen?. Comprende que el viaje est\u00e1 a punto de terminar. Durante los \u00faltimos meses, la esperanza le daba fuerzas, pero ahora est\u00e1&#8230;<br \/>\nLa muchacha lanz\u00f3 un grito y sali\u00f3 corriendo.<br \/>\nAlstair se dirigi\u00f3 de nuevo a Jack:<br \/>\n?No me disculpar\u00e9 ?ladr\u00f3?. Usted es oficial por orden del co\u00acmandante. Pero adem\u00e1s es Mut y, tan pronto como yo sea coman\u00acdante del \u00abAdastra\u00bb, perder\u00e1 la categor\u00eda. \u00a1Se lo advierto! \u00bfQu\u00e9 hacia aqu\u00ed?<br \/>\nJack estaba mortalmente p\u00e1lido, pero el cargo de oficial del \u00abAdastra\u00bb, con la posibilidad de ver a Helen, era demasiado pre\u00accioso para dimitir, salvo en caso extremo. Adem\u00e1s, ten\u00eda que hacer. Por cierto que su trabajo no podr\u00eda continuar si le quitaban el grado de oficial.<br \/>\n?He instalado una parrilla de interferencia en la parte exterior del casco ?respondi\u00f3?, para localizar la estaci\u00f3n emisora de los mensajes que hemos recibido. Como usted sabe, tambi\u00e9n actuar\u00e1 como inductor hasta cierta distancia, y a esa distancia ser\u00e1 mucho m\u00e1s exacto que los inductores principales de la nave.<br \/>\n?Entonces, \u00a1ded\u00edquese a su maldito trabajo, cons\u00e1grele toda su atenci\u00f3n, y menos romances! ?exclam\u00f3 Alstair, punzante.<br \/>\nJack conect\u00f3 la toma de la nueva parrilla al receptor de toda banda. Trabaj\u00f3 durante una hora, cada vez m\u00e1s desanimado. Algo andaba muy mal. Los inductores no mostraban nada alrededor del \u00abAdastra\u00bb. La parrilla de interferencia revelaba un objeto de consi\u00acderable tama\u00f1o a menos de tres millones de kil\u00f3metros de distan\u00accia y a un lado del rumbo del \u00abAdastra\u00bb. De improviso, todas las indicaciones de la existencia de dicho objeto desaparecieron. Los diales del receptor de toda banda regresaron a cero.<br \/>\n?\u00a1Maldita sea! ?murmur\u00f3 Jack en voz baja.<br \/>\nSintoniz\u00f3 una nueva banda de recepci\u00f3n, hizo algunos c\u00e1lculos y luego cambi\u00f3 la frecuencia del grupo de repuesto de los inductores principales, poniendo simult\u00e1neamente ambos instrumentos a sus nuevas frecuencias. Aguard\u00f3, casi conteniendo la respiraci\u00f3n, du\u00acrante cerca de medio minuto. Tal era el tiempo que tardar\u00edan las ondas del inductor de la nueva frecuencia en recorrer los tres millo\u00acnes de kil\u00f3metros, ser recogidas luego por los analizadores y de\u00acnunciar la presencia en el espacio de cualquier objeto que hubiera tendido a deformarla.<br \/>\nVeintis\u00e9is, veintisiete, veintiocho segundos. \u00a1Todas las sirenas de la nave monstruosa resonaron con furia! Las puertas de emergencia aullaron hasta cerrarse con pesado retumbo, convirtiendo los pasillos en compartimentos estancos. Unos segundos despu\u00e9s, los visores de la sala de mando principal empezaron a encenderse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pr\u00f3xima Centauri Proxima Centauri, \u00a9 1935 (Astounding Stories, Marzo de 1935). Traducci\u00f3n de Horacio Gonz\u00e1lez Trejo en La edad de oro de la ciencia ficci\u00f3n, tomo 2, recopilada por Isaac Asimov, Ediciones Mart\u00ednez Roca S.A., 1976. Lo que recordaba m\u00e1s claramente de Pr\u00f3xima Centauri, al correr de los a\u00f1os, era el indefinible horror que sent\u00ed<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Pr\u00f3xima Centauri<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=710\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-710","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=710"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/710\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}