{"id":705,"date":"2008-10-14T14:14:01","date_gmt":"2008-10-14T14:14:01","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=705"},"modified":"2008-10-14T14:14:01","modified_gmt":"2008-10-14T14:14:01","slug":"m\u00e1s-vasto-que-los-imperios-y-m\u00e1s-lento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=705","title":{"rendered":"M\u00e1s vasto que los imperios, y m\u00e1s lento"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s vasto que los imperios, y m\u00e1s lento<br \/>\nUrsula Kroeber Le Guin<br \/>\nVaster than empires and more slow, \u00a9 1971 (New dimensions 1). Traducci\u00f3n de Matilde Horne en El cuento de ciencia ficci\u00f3n, selecci\u00f3n de Jorge S\u00e1nchez, Biblioteca Total 67, Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, 1978.<\/p>\n<p>Ursula Kroeber Le Guin naci\u00f3 el 21 de octubre de 1929 en Berkeley, California, hija del decano de los antrop\u00f3logos norteamericanos, Alfred L. Kroeber, y de Theodora Kroeber , autora de ese extraordinario estudio sobre una cultura casi extinguida, Ishi in two worlds. Estudi\u00f3 en la Universidad de Columbia, y, mediante una beca Fulbright, en la de Par\u00eds. Est\u00e1 casada con el historiador y profesor Charles Le Guin. Sus cuentos comenzaron a aparecer en las revistas del g\u00e9nero a partir de 1962, publicando relatos en: Again dangerous visions, New Dimensions, Orbit, y Galaxy. Sus primeras obras fueron convencionales space opera (relatos de aventuras) como El mundo de Rocannon y Planeta de exilio (ambas de 1966) .Escasamente conocida, salta repentinamente a la fama con La mano izquierda de la obscuridad (1969) una rica e imaginativa historia de un mundo extraterrestre llamado &#8220;Invierno&#8221;, donde las costumbres, vida y ciclo sexual de sus habitantes son minuciosamente descriptos. La novela fue galardonada con los premios Nebula 1969 y Hugo 1970. Sus obras siguientes fueron La rueda del cielo (1971) y Los despose\u00eddos (1974) que volvi\u00f3 a ganar los premios Nebula 1974 y Hugo 1975. Posteriormente gan\u00f3 otros premios: Hugo 1973 por El nombre del mundo es bosque (cuento largo) , Hugo 1974 por Los que se alejan de Omelas\u00a0 y el Nebula 1974 por El d\u00eda antes de la revoluci\u00f3n, una continuaci\u00f3n (en realidad, un pr\u00f3logo) de Los despose\u00eddos.<br \/>\nInspirado en unos versos del poema de Andrew Marvel, A his Coy Mistress (&#8220;Mi amor vegetal ir\u00eda creciendo \/ M\u00e1s vasto que los imperios, y m\u00e1s lento&#8221;) este relato, en un estilo original, y a trav\u00e9s de una sutil pintura de caracteres propone un \u00edntimo y fascinante acercamiento a los misterios extrasensoriales.<\/p>\n<p>Est\u00e1s mirando un reloj. Tiene manecillas y cifras dispuestas en c\u00edrculo. Las manecillas giran. No sabes si giran a igual velocidad o si una gira m\u00e1s r\u00e1pidamente que la otra. \u00bfQu\u00e9 significa eso? Hay una relaci\u00f3n entre las manecillas y el c\u00edrculo de cifras, y el nombre de esa relaci\u00f3n lo tienes en la punta de la lengua; las manecillas son algo, con respecto a las cifras. \u00bfO son las cifras las que&#8230; respecto de las manecillas? \u00bfQu\u00e9 significa respecto de? Son cifras ?tu vocabulario no se ha reducido? y naturalmente sabes contar; uno dos tres cuatro etc., pero tu problema es que no puedes decir cu\u00e1l es cual. Cada una es una: ella misma. \u00bfPor d\u00f3nde empiezas? Si cada una es una, no hay, cu\u00e1l es la palabra, la ten\u00eda hace un instante, una nosequ\u00e9-ci\u00f3n entre las unas. No hay un entre. S\u00f3lo hay un aqu\u00ed y aqu\u00ed, una y una. No hay un all\u00e1. Maya ha ca\u00eddo. Todo es aqu\u00ed ahora uno. Pero si todo es ahora y todo aqu\u00ed y todo uno, no hay un final. Si no hubo comienzo, no puede haber final. Oh Dios, aqu\u00ed ahora s\u00e1came de este&#8230;<br \/>\nEstoy tratando de describir las sensaciones de una persona com\u00fan en el vuelo NAFAL. Para algunas, dotadas de un agudo sentido del tiempo, puede ser mucho peor que esto. Para otras, es apacible, como una bruma narc\u00f3tica que libera la mente de la tiran\u00eda de las horas. Y para unas pocas la experiencia es decididamente m\u00edstica; la fractancia del tiempo y de la relaci\u00f3n las conduce a la intuici\u00f3n de lo eterno. Pero el m\u00edstico es una rara avis, y para la generalidad de la gente la m\u00e1xima cercan\u00eda a ello, alcanzable en tiempo paradojal, es la plegaria inarticulada y angustiosa por la liberaci\u00f3n.<br \/>\nPara los saltos largos sol\u00edan drogar a la gente, pero suspendieron la pr\u00e1ctica cuando advirtieron sus efectos. Lo que le sucede a una persona drogada, o enferma, o herida durante un vuelo a velocidad cercana a la de la luz. es, desde luego, indeterminable. Un salto de diez a\u00f1os luz no debiera por l\u00f3gica afectar de manera diferente a la v\u00edctima de sarampi\u00f3n y a la de una bala. El cuerpo envejece apenas unos minutos; \u00bfpor qu\u00e9 entonces el enfermo de sarampi\u00f3n es retirado de la nave convertido en leproso, y el hombre herido en cad\u00e1ver? Nadie lo sabe, excepto quiz\u00e1s el cuerpo, que conserva la l\u00f3gica de la carne, y sabe que ha estado supurando, desangr\u00e1ndose o drogado hasta la inconsciencia, durante diez a\u00f1os. Al producirse muchos casos de imbecilidad, se reconoci\u00f3 como un hecho el Efecto Mart\u00edn Pescador, y cesaron de utilizar drogas y de transportar a los enfermos, a los heridos y a las embarazadas. Para postularse para un vuelo NAFAL se debe tener salud normal y estar decidido a dar el salto.<br \/>\nPero no es necesario estar cuerdo.<br \/>\nFue s\u00f3lo durante las primeras d\u00e9cadas de la Liga, cuando los terr\u00e1queos, quiz\u00e1s en un intento de fortalecer su vapuleado ego colectivo, enviaron naves en viajes tremendamente largos, m\u00e1s all\u00e1 de la b\u00f3veda del cielo, allende las estrellas y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1. Buscaban mundos que no hubiesen sido, como todos los mundos conocidos, colonizados o expoliados por los Fundadores de Hain, mundos realmente ignotos; y todos los tripulantes de estas Exploraciones a los Confines eran mentalmente desequilibrados. \u00bfQui\u00e9nes si no, estar\u00edan dispuestos a partir en busca de datos que no ser\u00edan recibidos hasta dentro de cuatro, cinco o seis siglos? \u00bfRecibidos por qui\u00e9nes? Esto ocurr\u00eda antes del invento del comunicador instant\u00e1neo; en ese entonces los viajeros quedaban aislados en el tiempo y en el espacio. Ninguna persona en su sano juicio que hubiese experimentado deslizamientos de tiempo aunque s\u00f3lo fuese de unas pocas d\u00e9cadas entre mundos cercanos se postular\u00eda como voluntario para un viaje de ida y vuelta de medio milenio. Los Exploradores eran escapistas. inadaptados, locos.<br \/>\nDiez de ellos treparon a bordo del ferry en Puerto Smeming en Pesm, y durante los tres d\u00edas que el ferry tard\u00f3 en llevarlos a la nave, Guma, hicieron tentativas diversamente ineptas por conocerse unos a otros. Guma es un sobrenombre com\u00fan en cetiano bajo, equivale a Beb\u00e9 o Chiquitina. Hab\u00eda un cetiano bajo en el equipo, un cetiano peludo, dos hainianos, una beldene y cinco terr\u00e1queos; la nave era de construcci\u00f3n cetiana, pero fletada por el gobierno de la Tierra. Esta tripulaci\u00f3n heterog\u00e9nea abord\u00f3 la nave reptando uno a uno a trav\u00e9s del tubo de acoplamiento, como t\u00edmidos espermatozoides que fecundaran el universo. El ferry se alej\u00f3, y el piloto puso a Guma en camino. Durante varias horas la nave flot\u00f3 en el filo del espacio a unos pocos centenares de millones de millas de Pesm, y luego desapareci\u00f3 bruscamente.<br \/>\nCuando, luego de diez horas y veintinueve minutos, o sea 256 a\u00f1os, Guma reapareci\u00f3 en el espacio normal, deb\u00eda estar, supuestamente, en las inmediaciones de la Estrella KG-T-96651. Y as\u00ed era, all\u00ed estaba la chispeante y dorada cabeza de alfiler de la estrella. En alguna parte de la esfera de cuatrocientos millones de kil\u00f3metros tendr\u00eda que haber tambi\u00e9n un planeta verdoso, Mundo 4470, tal como fuera relevado mucho tiempo atr\u00e1s por un cart\u00f3grafo cetiano. Ahora la nave ten\u00eda que localizar el planeta. Esto no era tan f\u00e1cil como podr\u00eda parecer, en un pajar de cuatrocientos millones de kil\u00f3metros. Y Guma no pod\u00eda revolotear en el espacio planetario a una velocidad cercana a la de la luz; si lo hac\u00eda, ella y la Estrella KG-T-96651 y el mundo 4470 corr\u00edan el riesgo de estallar y hacerse a\u00f1icos. Ten\u00eda que reptar, a propulsi\u00f3n por cohete, a raz\u00f3n de unos pocos centenares de miles de millas por hora. El piloto matem\u00e1tico, Asnanifoil, ten\u00eda una idea bastante aproximada de d\u00f3nde deb\u00eda estar el planeta y calcul\u00f3 que podr\u00edan llegar a \u00e9l dentro de diez d\u00edas terrestres. Mientras tanto los miembros de la Expedici\u00f3n se fueron conociendo todav\u00eda mejor.<br \/>\n?No lo puedo aguantar ?dijo Porlock, el Cient\u00edtico Duro (qu\u00edmica, m\u00e1s f\u00edsica, astronom\u00eda, geolog\u00eda, etc\u00e9tera), y en su mostacho aparecieron burbujitas de saliva?. Ese hombre es demente. No entiendo c\u00f3mo lo declararon apto para formar parte de un Equipo, a menos que \u00e9ste sea un experimento deliberado de incompatibilidades, fraguado por la Autoridad, y nos est\u00e9n utilizando como conejitos de Indias.<br \/>\n?Nosotros por lo general empleamos ardillas y vampirillos hainianos ?dijo amablemente Mannon, el Cientifico Blando (psicolog\u00eda, m\u00e1s psiquiatr\u00eda, antropolog\u00eda, ecolog\u00eda, etc\u00e9tera); era uno de los hainianos?. En lugar de conejillos de indias. Bueno, ustedes saben, el se\u00f1or Osden es por cierto un caso muy raro. En realidad, es el \u00fanico caso totalmente curado del S\u00edndrome de Render, una variante del autismo infantil que consider\u00e1bamos incurable. El eminente analista terr\u00e1queo Hammergeld lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la causa de la conducta autista era en este caso una capacidad de empat\u00eda supranormal, y dio con el tratamiento adecuado. El se\u00f1or Osden es el primer paciente que ha sido sometido a dicho tratamiento, y en verdad vivi\u00f3 con el doctor Hammergeld hasta los dieciocho a\u00f1os. La terapia tuvo un \u00e9xito total.<br \/>\n?\u00bfTotal?<br \/>\n?Bueno, s\u00ed. No cabe duda de que no es autista.<br \/>\n?No, es insoportable.<br \/>\n?Bueno, les dir\u00e9 ?prosigui\u00f3 Mannon, mirando sin inmutarse los hilillos de saliva en el bigote de Porlock?, la reacci\u00f3n defensiva-agresiva normal entre extra\u00f1os que acaban de conocerse, digamos por ejemplo usted y el se\u00f1or Osden, es algo de lo que uno rara vez es consciente; los h\u00e1bitos, la educaci\u00f3n, la despreocupaci\u00f3n hacen que uno la pase por alto; ustedes han aprendido a ignorarla, al punto que ser\u00edan capaces de negar su existencia. El se\u00f1or Osden en cambio, por ser \u00e9mpata la percibe. Percibe sus propios sentimientos y los vuestros, y se ve en figurillas para saber cu\u00e1l es cual. Digamos que hay un elemento normal de hostilidad hacia cualquier desconocido en vuestra reacci\u00f3n emocional frente a \u00e9l cuando lo conoc\u00e9is, am\u00e9n del rechazo espont\u00e1neo que os produce su aspecto, o su forma de vestirse, o de dar la mano&#8230; lo que sea. \u00c9l siente ese rechazo. Como su defensa aut\u00edstica ha sido neutralizada, recurre a un mecanismo de defensa agresivo, una respuesta en especie a la agresi\u00f3n que vosotros inconscientemente hab\u00e9is proyectado en \u00e9l ?Mannon se explay\u00f3 en su tema durante largo rato.<br \/>\n?Nada le da a un hombre el derecho de ser tan hijo de puta ?dijo Porlock.<br \/>\n?\u00bfNo puede des-sintonizarnos? ?pregunt\u00f3 Harfex, el bi\u00f3logo, otro hainiano.<br \/>\n?Es como o\u00edr ?dijo Olleroo, Auxiliar del Cient\u00edfico Duro, mientras se agachaba para pintarse las u\u00f1as de los dedos de los pies con laca fluorescente?. Uno no tiene p\u00e1rpados en las orejas. No hay una llave que desconecte la empat\u00eda. Lo quiera o no, oye lo que nosotros sentimos.<br \/>\n?\u00bfSabe lo que estamos pensando? ?pregunt\u00f3 Eskwana, el Ingeniero, mirando de hito en hito a los dem\u00e1s, realmente asustado.<br \/>\n?No ?replic\u00f3 Porlock con aspereza?. \u00a1Empat\u00eda no es telepat\u00eda! Nadie es tel\u00e9pata.<br \/>\n?No es tan as\u00ed ?dijo Mannon, con su sonrisita de siempre?. Poco antes de partir de Hain se recibi\u00f3 una comunicaci\u00f3n interesant\u00edsima de uno de los mundos recientemente redescubiertos, un hilfero llamado Rocannon inform\u00f3 que parece haber entre los miembros de una raza hom\u00ednida mutada una t\u00e9cnica para ense\u00f1ar telepat\u00eda; yo s\u00f3lo vi una sinopsis en el Bolet\u00edn HILF, pero&#8230; ?y continu\u00f3 con su perorata. Los otros se hab\u00edan dado cuenta de que pod\u00edan conversar mientras Mannon desarrollaba sus disertaciones; \u00e9l no parec\u00eda darle importancia, ni tampoco perder mucho de cuanto manifestaban los dem\u00e1s.<br \/>\n?Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 nos odia? ?pregunt\u00f3 Eskwana.<br \/>\n?Nadie te odia a ti, Ander, encanto ?dijo Olleroo, mientras embadurnaba de rosa fluorescente la u\u00f1a del pulgar izquierdo de Eskwana. El ingeniero se ruboriz\u00f3 y sonri\u00f3 vagamente.<br \/>\n?Act\u00faa como si nos odiase ?dijo Haito, la Coordinadora. Era una mujer de aspecto delicado, de pura ascendencia asi\u00e1tica, con una voz sorprendente, \u00e1spera, profunda y suave, como una joven rana bramadora?. \u00bfPor qu\u00e9, si nuestra hostilidad lo hace sufrir, la empeora con sus ataques e insultos constantes? No puedo decir que tenga una alta opini\u00f3n de la cura del doctor Hammergeld, Mannon; tal vez el autismo ser\u00eda preferible.<br \/>\nCall\u00f3 bruscamente. Osden acababa de entrar en la cabina principal.<br \/>\nDaba la impresi\u00f3n de un hombre a quien le hubieran arrancado la piel. Su tez, de una blancura y una transparencia morbosas, mostraba los vasos sangu\u00edneos como un deste\u00f1ido mapa de carreteras trazado en rojo y azul. La manzana de Ad\u00e1n, los m\u00fasculos que le rodeaban la boca, los huesos y ligamentos de las mu\u00f1ecas y las manos, todo se ve\u00eda n\u00edtidamente como exhibi\u00e9ndose para una clase de anatom\u00eda. El pelo era de un claro color herrumbre, como sangre reseca. Ten\u00eda cejas y pesta\u00f1as, pero s\u00f3lo eran visibles bajo ciertas luces; lo que uno ve\u00eda eran los huesos de las \u00f3rbitas, la red de las venillas de los p\u00e1rpados y los ojos incoloros. No eran rojos, porque Osden no era realmente albino, pero tampoco eran azules ni grises; los colores se hab\u00edan borrado de los ojos de Osden, dejando una fr\u00eda claridad acuosa, infinitamente penetrable. Nunca miraba a nadie de frente. Ten\u00eda un rostro inexpresivo, semejante a un dibujo anat\u00f3mico, o a un rostro desollado.<br \/>\n?Concuerdo ?dijo en una alta y \u00e1spera voz de tenor? que incluso el retraimiento aut\u00edstico ser\u00eda preferible al smog de las baratas emociones de segunda mano con que me rodean todos ustedes. \u00bfPor qu\u00e9 exudas odio ahora, Porlock? \u00bfNo puedes soportar mi vista? Ve a practicar un poco de autoerotismo como lo hac\u00edas anoche, eso mejora tus vibraciones. \u00bfQui\u00e9n demonios toc\u00f3 mis cintas? Que nadie, ninguno de vosotros, toque mis cosas. No lo permitir\u00e9.<br \/>\n?Osden ?dijo Asnanifoil, el cetiano peludo, con su voz amplia y despaciosa? \u00bfpor qu\u00e9 eres tan hijo de puta?<br \/>\nAnder Eskwana se contrajo y ocult\u00f3 la cara entre las manos. Los enfrentamientos lo asustaban. Olleroo, eterna espectadora, miraba .con una expresi\u00f3n ausente y a la vez \u00e1vida.<br \/>\n?\u00bfPor qu\u00e9 no voy a serlo? ?dijo Osden. No miraba a Asnanifoil y se manten\u00eda f\u00edsicamente tan distante de todos ellos como lo permit\u00edan las dimensiones de la atestada cabina?. Ninguno de vosotros constituye por s\u00ed mismo una raz\u00f3n valedera para hacerme cambiar de actitud.<br \/>\nAsnanifoil se encogi\u00f3 de hombros; rara vez los cetianos est\u00e1n dispuestos a decir lo que es obvio. Harfex, un hombre reservado y paciente, dijo:<br \/>\n?La raz\u00f3n es que tendremos que pasar varios a\u00f1os juntos. La vida ser\u00e1 m\u00e1s agradable para todos nosotros, si&#8230;<br \/>\n?\u00bfNo entiendes que me importa un bledo de todos vosotros? ?dijo Osden y recogi\u00f3 sus cintas y sali\u00f3.<br \/>\nEskwana se hab\u00eda quedado dormido repentinamente. Asnanifoil dibujaba espirales en el aire con un dedo y musitaba las primas del Ritual.<br \/>\n?Uno no puede explicarse su presencia en el equipo a menos que sea una confabulaci\u00f3n por parte de la Autoridad Terr\u00e1quea. Esto lo comprend\u00ed desde el primer momento. Esta misi\u00f3n est\u00e1 condenada al fracaso ?murmur\u00f3 Harfax al o\u00eddo de la Coordinadora, mientras echaba una mirada por encima del hombro.<br \/>\nPorlock jugueteaba con el bot\u00f3n de su bragueta: ten\u00eda l\u00e1grimas en los ojos.<br \/>\n?Ya les dije que eran todos locos, pero ustedes creyeron que yo exageraba.<br \/>\nLocos y todo, no les faltaba raz\u00f3n. Los Exploradores de los Confines contaban con que sus compa\u00f1eros de equipo ser\u00edan inteligentes, expertos, inestables y personalmente considerados. Deb\u00edan trabajar juntos en contacto \u00edntimo y en lugares desagradables y era de esperar que las paranoias, depresiones, man\u00edas, fobias y compulsiones de los otros fuesen lo bastante leves como para permitir buenas relaciones personales, al menos la mayor parte del tiempo. Osden pod\u00eda ser inteligente, pero su educaci\u00f3n dejaba mucho que desear y su personalidad era desastrosa. Hab\u00eda sido enviado \u00fanicamente a causa de su don singular, su capacidad emp\u00e1tica: hablando con propiedad, el amplio espectro de su receptividad bioemp\u00e1tica. Su don no era espec\u00edfico para una especie: pod\u00eda captar emociones o vivencias de todo lo dotado de sensibilidad e inteligencia. Pod\u00eda compartir la lujuria de una rata blanca, el sufrimiento de una cucaracha aplastada, la fototrop\u00eda de una polilla. En un mundo desconocido, hab\u00eda resuelto la Autoridad, ser\u00eda \u00fatil saber si algo que est\u00e1 en las cercan\u00edas tiene sensibilidad e inteligencia, y de ser as\u00ed, cu\u00e1les son sus sentimientos hacia uno. El cargo de Osden era in\u00e9dito: era el Sensor del grupo.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 es la emoci\u00f3n, Osden? ?le pregunt\u00f3 un d\u00eda Haito Tomiko en la cabina principal, tratando de entablar alguna relaci\u00f3n con \u00e9l?. \u00bfQu\u00e9 es, exactamente, lo que captas con tu sensibilidad emp\u00e1tica?<br \/>\n?Mierda ?contest\u00f3 el hombre con su voz aguda, exasperada?. Los excrementos ps\u00edquicos del reino animal. Vadeo en medio de vuestras heces.<br \/>\n?Estaba tratando ?dijo Tomiko? de conocer algunos hechos. ?Ten\u00eda la convicci\u00f3n de que su tono de voz era admirablemente sereno.<br \/>\n?No te interesaba ning\u00fan hecho. Estabas tratando de escarbar en m\u00ed. Con algo de miedo, un poco de curiosidad y mucha repugnancia. En la misma forma en que tratar\u00edas de hurgar a un perro muerto para ver reptar las larvas. \u00bfEntender\u00e1s de una vez por todas que no quiero que me manoseen, que quiero que me dejen en paz? ?Ten\u00eda manchas rojas y moradas en la piel, y hab\u00eda levantando la voz?. \u00a1Ve a revolcarte en tu propia mierda, putita amarilla! ?chill\u00f3, ante el silencio de Tomiko.<br \/>\n?Tranquil\u00edzate ?le dijo ella, siempre serena, pero se march\u00f3 al instante y se dirigi\u00f3 a su camarote.<br \/>\nNaturalmente, Osden no se hab\u00eda equivocado en cuanto a sus motivos; su pregunta hab\u00eda sido m\u00e1s que nada un pretexto, un mero intento de despertar su inter\u00e9s. Pero \u00bfqu\u00e9 mal hab\u00eda en ello? \u00bfAcaso tal esfuerzo no implicaba un respeto por el otro? En el momento de formularle la pregunta, hab\u00eda sentido a lo sumo una desconfianza lev\u00edsima; m\u00e1s que otra cosa hab\u00eda sentido l\u00e1stima por \u00e9l, el pobre bastardo arrogante y ponzo\u00f1oso, Se\u00f1or Sinpellejo, como lo llamaba Olleroo. \u00bfQu\u00e9 esperaba obtener con su forma de actuar? \u00bfAmor?<br \/>\n?Sospecho que no puede soportar que nadie lo compadezca ?dijo Olleroo, quien, tendida en la litera baja, se doraba los pezones.<br \/>\n?Entonces no puede entablar ninguna relaci\u00f3n humana. Todo cuanto hizo su famoso doctor Hammergeld fue darle vuelta el autismo del rev\u00e9s&#8230;<br \/>\n?Pobre infeliz ?dijo Olleroo?. Tomiko, no te molesta que Harfex venga un rato esta noche, \u00bfverdad?<br \/>\n?\u00bfNo puedes ir t\u00fa a su camarote? Estoy harta de pasarme las horas en la Principal con ese maldito nabo pelado .<br \/>\n?Lo detestas, \u00bfverdad? Sospecho que \u00e9l lo percibe. Pero tambi\u00e9n anoche dorm\u00ed con Harfex, y Asnanifoil podr\u00eda ponerse celoso, puesto que comparten la cabina. Aqu\u00ed ser\u00eda m\u00e1s agradable.<br \/>\n?S\u00edrvelos a los dos ?dijo Tomiko con la groser\u00eda de la virtud ofendida. Su subcultura terr\u00e1quea, la del Lejano Oriente, era puritana; hab\u00eda sido educada en la castidad.<br \/>\n?Es que s\u00f3lo me gusta uno por noche ?respondi\u00f3 Olleroo con inocente serenidad. Beldene, el Planeta Jard\u00edn, nunca hab\u00eda inventado la castidad ni la rueda.<br \/>\n?Prueba con Osden, entonces ?dijo Torniko. Rara vez su inestabilidad personal era tan evidente como en ese momento; una profunda falta de confianza en s\u00ed misma que se manifestaba como una tendencia destructiva. Se hab\u00eda ofrecido como voluntaria para esa misi\u00f3n porque, con toda probabilidad, no tendr\u00eda utilidad alguna.<br \/>\nPincel en mano, los ojos muy abiertos, la peque\u00f1a beldene levant\u00f3 la cabeza.<br \/>\n?Tomiko, dijiste una cosa muy fea.<br \/>\n?\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n?\u00a1Ser\u00eda una ruindad! \u00a1Osden no me atrae!<br \/>\n?No sab\u00eda que eso te importase ?dijo Tomiko con indiferencia, aunque s\u00ed lo sab\u00eda. Recogi\u00f3 algunos papeles y sali\u00f3 de la cabina, agregando?: Espero que t\u00fa y Harfex o quien sea terminen para la \u00faltima campanada; estoy cansada.<br \/>\nOlleroo estaba llorando, las l\u00e1grimas goteaban sobre sus peque\u00f1os pezones dorados. Ten\u00eda el llanto f\u00e1cil. Tomiko no sab\u00eda lo que era llorar desde los diez a\u00f1os.<br \/>\nNo era una nave feliz; pero las cosas mejoraron un poco cuando Asnanifoil y su computadora localizaron el Mundo 4470. All\u00ed estaba, una gema verde obscuro, como la verdad en el fondo de un pozo de gravedad. Mientras ve\u00edan crecer el disco color jade, un sentimiento de solidaridad naci\u00f3 entre ellos. El ego\u00edsmo de Osden, su incisiva crueldad, serv\u00eda ahora para unir a los otros.<br \/>\n?Tal vez ?dijo Mannon? fue enviado a modo de paragolpes. Lo que los terr\u00e1queos llaman chivo emisario. Quiz\u00e1s en definitiva su influencia sea ben\u00e9fica.<br \/>\nY nadie discrep\u00f3, tanto cuidado pon\u00edan en ser amables los unos con los otros.<br \/>\nEntraron en \u00f3rbita. Del lado de la noche no hab\u00eda luces, y en los continentes, ninguna de las huellas y terrones que amontonan los animales constructores.<br \/>\n?No hay hombres ?murmur\u00f3 Harfex.<br \/>\n?Claro que no ?replic\u00f3 con aspereza Osden, quien ten\u00eda un pantavisor para \u00e9l solo y la cabeza metida en una bolsa de politeno. Aseguraba que el pl\u00e1stico atenuaba los ruidos emp\u00e1ticos que recib\u00eda de los dem\u00e1s?. Estamos a dos siglos luz del l\u00edmite de la Expansi\u00f3n Hainiana, y no hay hombres fuera de ella. En ninguna parte. No pensar\u00e1n ustedes que la Creaci\u00f3n cometer\u00eda dos veces el mismo espantoso error.<br \/>\nNadie le prestaba mucha atenci\u00f3n; todos miraban con afecto la inmensidad de jade que se tend\u00eda all\u00e1 abajo, donde hab\u00eda vida, pero no vida humana. Para ellos, que eran inadaptados entre los hombres, lo que ve\u00edan no era desolaci\u00f3n, sino paz. El mismo Osden parec\u00eda menos inexpresivo que de costumbre: frunc\u00eda el ce\u00f1o.<br \/>\nDescenso en fuego sobre el mar; reconocimiento a\u00e9reo; aterrizaje. Una llanura de algo semejante a pastos, espesa, verde, tallos ondulantes, rodeaba la nave, rozaba las c\u00e1maras de visi\u00f3n panor\u00e1mica, embadurnaba las lentes con un polen fin\u00edsimo.<br \/>\n?Parece ser una pura fitoesfera ?dijo Harfex?. Osden, \u00bfcaptas algo sensible?<br \/>\nTodos se volvieron para mirar al Sensor. Osden se hab\u00eda retirado de la pantalla y se estaba sirviendo una taza de t\u00e9. No respondi\u00f3. Rara vez respond\u00eda a preguntas verbales.<br \/>\nLa rigidez quitinosa de la disciplina militar era absolutamente inaplicable en estos equipos de Cient\u00edficos Locos; el orden jer\u00e1rquico era un algo que fluctuaba entre el sistema parlamentario y la ley del m\u00e1s fuerte y habr\u00eda enloquecido a cualquier oficial del servicio regular. No obstante, por una inescrutable decisi\u00f3n de la Autoridad, a la doctora Haito Tomiko se le hab\u00eda conferido el t\u00edtulo de Coordinadora, y ahora ejerc\u00eda su prerrogativa por primera vez.<br \/>\n?Se\u00f1or Sensor Osden ?dijo?, tenga la amabilidad de contestarle al se\u00f1or Harfex.<br \/>\n?\u00bfC\u00f3mo puedo &#8220;captar&#8221; nada del exterior ?dijo Osden sin volverse? cuando alrededor de m\u00ed pululan, como lombrices en una lata, las emociones de nueve hom\u00ednidos neur\u00f3ticos? Cuando tenga algo que decir, lo dir\u00e9. Conozco mi responsabilidad como Sensor. Sin embargo, si vuelve a tomarse la libertad de darme \u00f3rdenes, Coordinadora Haito, considerar\u00e9 caduca mi responsabilidad.<br \/>\n?Muy bien, se\u00f1or Sensor. Conf\u00edo que de ahora en adelante no tendr\u00e9 necesidad de darle \u00f3rdenes.<br \/>\nLa voz de rana bramadora de Tomiko era calma, pero Osden pareci\u00f3 estremecerse ligeramente mientras segu\u00eda d\u00e1ndole la espalda; como si la marejada del contenido rencor de Tomiko lo hubiese golpeado con fuerza f\u00edsica.<br \/>\nLa intenci\u00f3n del bi\u00f3logo se vio confirmada. Cuando iniciaron los an\u00e1lisis de campo no encontraron animales entre la microbiota. Aqu\u00ed nadie se com\u00eda a nadie. Todas las formas de vida eran fotosint\u00e9ticas o sapr\u00f3fagas, viv\u00edan de la luz o de la muerte, no de la vida. Plantas: infinidad de plantas, ni una sola especie conocida por los visitantes de la Morada del Hombre. Infinitos matices e intensidades de verde, violeta, p\u00farpura, casta\u00f1o, rojo. Infinitos silencios. S\u00f3lo el viento se mov\u00eda, meciendo las hojas y las frondas, un suspirante viento tibio cargado de esporas y p\u00f3lenes, soplando el dulce polvillo verde p\u00e1lido por las praderas de altas hierbas, brezales que no eran brezos, bosques sin flores jam\u00e1s hollados, jam\u00e1s contemplados por ojo alguno. Un mundo c\u00e1lido y triste, triste y sereno. Los Exploradores, vagabundeando como excursionistas por las soleadas llanuras de filicaliformes violetas, hablaban unos con otros en voz baja. Sab\u00edan que sus voces romp\u00edan un silencio de un mill\u00f3n de a\u00f1os, el silencio del viento y de las hojas, de las hojas y el viento, que soplaba y cesaba y volv\u00eda a soplar. Hablaban en voz baja; pero, por ser humanos, hablaban.<br \/>\n?Pobre Osden ?dijo Jenny Chong, Bio y Tec, mientras pilotaba un helijet por la v\u00eda del Cuadrante Polar Boreal?. Semejante equipo de alta fidelidad en su cerebro y nada para recibir. \u00a1Qu\u00e9 desperdicio!<br \/>\n?Me dijo que odia las plantas ?coment\u00f3 Olleroo con una risita.<br \/>\n?Yo hubiera dicho que le gustaban, ya que no lo fastidian como lo hacemos nosotros.<br \/>\n?No puedo decir que a m\u00ed me gusten mucho estas plantas ?dijo Porlock mirando desde lo alto las ondulaciones purp\u00fareas del Bosque Circumpolar Boreal?. Todo es igual. No hay pensamiento. Ninguna variante. Aqu\u00ed un hombre a solas se volver\u00eda loco.<br \/>\n?Pero todo est\u00e1 vivo ?dijo Jenny Chong?. Y si vive, Osden lo aborrece.<br \/>\n?En realidad no es tan malo ?dijo Olleroo, magn\u00e1nima.<br \/>\nPorlock la mir\u00f3 de soslayo y le pregunt\u00f3:<br \/>\n?\u00bfDormiste con \u00e9l alguna vez, Olleroo?<br \/>\nOlleroo estall\u00f3 en llanto.<br \/>\n?\u00a1Sois obscenos vosotros, los terr\u00e1queos!<br \/>\n?No, no lo hizo ?dijo Jenny Chong, siempre lista para defender?. \u00bfY t\u00fa, Porlock?<br \/>\nEl qu\u00edmico se ri\u00f3 con nerviosidad: Ja, ja, ja. Hilillos de saliva le aparecieron en el bigote.<br \/>\n?Osden no puede soportar que lo toquen ?dijo Olleroo con un estremecimiento?. Una vez lo roc\u00e9 apenas, accidentalmente, y me apart\u00f3 de un empuj\u00f3n, como una cosa&#8230; inmunda. Todos nosotros no somos m\u00e1s que cosas para \u00e9l.<br \/>\n?Es perverso ?dijo Porlock con una voz estrangulada que sobresalt\u00f3 a las dos mujeres?. Acabar\u00e1 por despedazar a este equipo sabotearlo, de uno u otro modo. Recuerden lo que les digo.\u00a1No es apto para vivir con otras personas!<br \/>\nAterrizaron en el Polo Norte. Sobre colinas bajas ard\u00eda un sol de medianoche. Cortos y secos pastos brioformes, de un rosado verdoso, se extend\u00edan en todas direcciones, que eran una sola direcci\u00f3n, el sur. Anonadados por el incre\u00edble silencio, los tres Exploradores montaron sus instrumentos y recogieron sus muestras, tres virus contorsion\u00e1ndose intermitentemente sobre el pellejo de un gigante inm\u00f3vil.<br \/>\nNadie le ped\u00eda a Osden que lo acompa\u00f1ase como piloto o fot\u00f3grafo o grabador, y \u00e9l nunca se ofrec\u00eda voluntariamente, de modo que rara vez se alejaba del campamento base. Alimentaba con los datos taxon\u00f3micos bot\u00e1nicos de Harfex a las computadoras de a bordo y actuaba como auxiliar de Eskwana, cuya tarea principal era la de reparaci\u00f3n y mantenimiento. Eskwana hab\u00eda empezado a dormir mucho, veinticinco horas o m\u00e1s del d\u00eda de treinta y dos, qued\u00e1ndose dormido en medio de la reparaci\u00f3n de una radio o mientras revisaba los circuitos orientadores de un helijet. La Coordinadora permaneci\u00f3 un d\u00eda en la base, para observar. Nadie m\u00e1s quedaba all\u00ed, excepto Poswet To, que sufr\u00eda ataques de epilepsia; ese d\u00eda Mannon la hab\u00eda conectado a un circuito de terapia en un estado de catatonia preventiva. Tomiko le\u00eda los informes a los bancos de memoria y no perd\u00eda de vista a Osden y Eskwana. Pasaron dos horas.<br \/>\n?Creo que tendr\u00edas que usar los 860 microwaldos para cerrar ese circuito ?dijo Eskwana con su voz suave, vacilante.<br \/>\n?\u00a1Por supuesto!<br \/>\n?Perdona. Acabo de ver que ten\u00edas los de 840&#8230;<br \/>\n?Y los volver\u00e9 a poner cuando saque los de 860. Cuando no sepa c\u00f3mo proceder, Ingeniero, le pedir\u00e9 su consejo.<br \/>\nAl cabo de un minuto Tomiko mir\u00f3. Como era de esperar all\u00ed estaba Eskwana profundamente dormido, la cabeza sobre la mesa, el pulgar en la boca.<br \/>\n?Osden.<br \/>\nEl rostro blanco no se volvi\u00f3, ni siquiera habl\u00f3, pero dio a entender con impaciencia que estaba escuchando.<br \/>\n?No puedes ignorar la vulnerabilidad de Eskwana.<br \/>\n?Yo no soy responsable de sus reacciones psicop\u00e1ticas.<br \/>\n?Pero eres responsable de las tuyas. Eskwana es indispensable para nuestro trabajo, aqu\u00ed, y t\u00fa no. Si no puedes controlar tu hostilidad, debes alejarte de \u00e9l.<br \/>\nOsden solt\u00f3 sus instrumentos y se levant\u00f3.<br \/>\n?\u00a1Con mucho gusto! ?dijo con su voz vengativa y raspante?. No puedes imaginarte lo que es experimentar los terrores irracionales de Eskwana. \u00a1Tener que compartir su horrible cobard\u00eda, tener que temblequear con \u00e9l por todo!<br \/>\n?\u00bfEst\u00e1s tratando de justificar tu crueldad hacia \u00e9l? Cre\u00ed que ten\u00edas m\u00e1s dignidad ?se dio cuenta de que el despecho la hac\u00eda temblar?. Si es verdad que tus poderes emp\u00e1ticos te hacen compartir las angustias de Ander, \u00bfpor qu\u00e9 nunca te inducen a sentir por \u00e9l un m\u00ednimo de compasi\u00f3n?<br \/>\n?Compasi\u00f3n ?dijo Osden?. Compasi\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 sabes t\u00fa de compasi\u00f3n?<br \/>\nElla no le quitaba los ojos de encima, pero \u00e9l se negaba a mirarla.<br \/>\n?\u00bfTe gustar\u00eda que verbalice tu actual estado emocional con respecto a m\u00ed? ?dijo?. Es algo que puedo hacer con m\u00e1s precisi\u00f3n que t\u00fa. Estoy adiestrado para analizar ese tipo de reacciones en cuanto las recibo. Y te aseguro que las recibo.<br \/>\n?Pero \u00bfc\u00f3mo puedes esperar que yo sienta afecto por ti cuando te comportas de esta manera?<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 importancia tiene c\u00f3mo me comporto, cerda est\u00fapida? \u00bfCrees que eso puede cambiar las cosas? \u00bfSupones que el humano com\u00fan es un pozo de bondad? Mi alternativa es ser odiado o despreciado. Como no soy una mujer ni un cobarde, prefiero ser odiado.<br \/>\n?Esas son sandeces. Autocompasi\u00f3n. Todo hombre tiene&#8230;<br \/>\n?Pero yo no soy un hombre ?dijo Osden?. Est\u00e1n todos ustedes. Y estoy yo. Yo soy uno.<br \/>\nHorrorizada por ese vislumbre de un solipsismo tan abismal, Tomiko enmudeci\u00f3 durante un rato; luego dijo, sin piedad ni desprecio, cl\u00ednicamente:<br \/>\n?Podr\u00edas suicidarte, Osden.<br \/>\n?Eso queda para ti, Haito ?se burl\u00f3?. Yo no soy depresivo y el seppuku no es para m\u00ed. \u00bfQu\u00e9 quieres que haga aqu\u00ed?<br \/>\n?Irte. Lib\u00e9ranos a nosotros y lib\u00e9rate t\u00fa. Toma el aeroauto y un alimentador de datos y vete a hacer un recuento de especies. En el bosque; Harfex todav\u00eda no ha empezado con los bosques. Toma cien metros cuadrados de zona boscosa, en cualquier lugar que se encuentre al alcance de la radio. Pero fuera del alcance de la empat\u00eda. Informa todos los d\u00edas a las ocho y a las veinticuatro horas.<br \/>\nOsden parti\u00f3, y nada se supo de \u00e9l durante cinco d\u00edas excepto sus lac\u00f3nicas se\u00f1ales de &#8220;todo bien&#8221; dos veces al d\u00eda. El estado de \u00e1nimo en el campamento de base cambi\u00f3 como el decorado de un escenario. Eskwana permanec\u00eda despierto durante dieciocho horas diarias. Poswet To sac\u00f3 su la\u00fad estelar y enton\u00f3 las armon\u00edas celestiales (la m\u00fasica pon\u00eda fren\u00e9tico a Osden). Mannon, Harfex, Jenny Chong y Tomiko, todos prescindieron de los tranquilizantes. Porlock destil\u00f3 algo en su laboratorio y se lo bebi\u00f3 a solas. Cogi\u00f3 una borrachera. Asnanifoil y Poswet To oficiaron durante toda una noche una Epifania Num\u00e9rica, esa org\u00eda m\u00edstica de la matem\u00e1tica superior que es el placer supremo del alma religiosa cetiana. Olleroo durmi\u00f3 con todo el mundo. Los trabajos marchaban a las mil maravillas.<br \/>\nEl Cient\u00edfico Duro ven\u00eda corriendo hacia la base, abri\u00e9ndose paso entre los tallos altos y carnosos de las graminiformes.<br \/>\n?Hay algo&#8230; en el bosque&#8230;<br \/>\nLos ojos se le escapaban de las \u00f3rbitas, jadeaba, le temblaban el mostacho y los dedos.<br \/>\n?Algo grande. Movi\u00e9ndose detr\u00e1s de m\u00ed. Estaba agachado, poniendo un moj\u00f3n. Se me vino encima.<br \/>\nComo si se descolgara de los \u00e1rboles. Detr\u00e1s de mi.<br \/>\nMiraba a todos con ojos opacos de terror o agotamiento.<br \/>\n?Si\u00e9ntate, Porlock. Tranquil\u00edzate. Ahora espera, vuelve a repetirlo. Viste algo&#8230;<br \/>\n?No claramente. S\u00f3lo el movimiento. Deliberado. Un&#8230; una&#8230; no s\u00e9 qu\u00e9 pod\u00eda ser. Algo con movimiento propio. En los \u00e1rboles, los arboriformes, o como quieran llamarlos. A la entrada del bosque.<br \/>\nHarfex ten\u00eda una expresi\u00f3n sombria.<br \/>\n?Aqu\u00ed no hay nada que pueda haberte atacado Porlock. Ni siquiera hay microzoos. No puede haber sido un animal grande.<br \/>\n?\u00bfNo habr\u00e1 sido una epifita que cay\u00f3 s\u00fabitamente, una liana que se solt\u00f3 detr\u00e1s de ti?<br \/>\n?No ?dijo Porlock?. Bajaba hacia m\u00ed, por entre las ramas, r\u00e1pidamente. Cuando me volv\u00ed, subi\u00f3 otra vez, escap\u00f3. Hac\u00eda ruido, algo as\u00ed como un crujido. \u00a1Si no era un animal, s\u00f3lo Dios sabe qu\u00e9 era! Era grande&#8230; tan grande como un hombre, por lo menos. Tal vez de color rojizo. No alcanc\u00e9 a ver, no estoy seguro.<br \/>\n?Era Osden ?dijo Jenny Chong? haci\u00e9ndose el Tarz\u00e1n.<br \/>\nRi\u00f3, nerviosa, y Tomiko reprimi\u00f3 una absurda carcajada salvaje. Pero Harfex no sonre\u00eda.<br \/>\n?Uno se pone nervioso bajo los arboriformes ?dijo con su voz educada y contenida? . Eso he observado. En realidad, esa puede ser la raz\u00f3n por la cual he estado postergando los trabajos en los bosques. Hay algo hipn\u00f3tico en los colores y la disposici\u00f3n de los tallos y las ramas, especialmente en los helechiformes; y los esporangios crecen con una regularidad tan matem\u00e1tica que parece antinatural. Para mi es muy desagradable, subjetivamente hablando. Me pregunto si un efecto agudizado de esta naturaleza no podr\u00eda haber producido una alucinaci\u00f3n&#8230;<br \/>\nPorlock sacudi\u00f3 la cabeza. Se humedeci\u00f3 los labios.<br \/>\n?Estaba all\u00ed ?dijo?. Algo. Avanzando con un prop\u00f3sito deliberado. Tratando de atacarme por la espalda.<br \/>\nCuando Osden llam\u00f3 puntual como de costumbre, a las veinticuatro horas de esa noche, Harfex le transmiti\u00f3 el informe de Porlock.<br \/>\n?\u00bfHa tropezado usted con algo, se\u00f1or Osden, que pudiera corroborar la impresi\u00f3n del se\u00f1or Porlock de una forma de vida sensitiva y dotada de movimiento, en el bosque?<br \/>\nSsss, dijo la radio, sard\u00f3nica.<br \/>\n?No. Mierda ?dijo la voz desagradable de Osden.<br \/>\n?En realidad usted ha estado en el bosque m\u00e1s tiempo que cualquiera de nosotros ?dijo Harfex con imperturbable amabilidad?. \u00bfConcuerda usted con mi impresi\u00f3n de que la atm\u00f3sfera del bosque tiene un efecto un tanto perturbador y alucin\u00f3geno sobre las percepciones?<br \/>\nSsss.<br \/>\n?Concuerdo en que las percepciones de Porlock se perturban con facilidad. Ret\u00e9ngalo en el laboratorio, har\u00e1 menos da\u00f1o. \u00bfAlgo m\u00e1s?<br \/>\n?No por el momento ?dijo Harfex, y Osden cort\u00f3.<br \/>\nNadie cre\u00eda en la historia de Porlock, y nadie pod\u00eda dejar de creerla. \u00c9l estaba seguro de que algo, algo grande, hab\u00eda tratado de atacarlo por sorpresa. Era dif\u00edcil negarlo, pues estaban en un mundo extra\u00f1o, y todos los que hab\u00edan entrado en el bosque hab\u00edan sentido un escalofr\u00edo de temor y presentimiento debajo de los \u00e1rboles. (?Ll\u00e1menlos \u00e1rboles, s\u00ed ?hab\u00eda dicho Harfex?: Eso es lo que en realidad son, S\u00f3lo que totalmente diferentes.) Todos reconocieron que hab\u00edan experimentado cierta desaz\u00f3n o la sensaci\u00f3n de que algo los vigilaba a sus espaldas.<br \/>\n?Tenemos que poner esto en claro ?dijo Porlock, y pidi\u00f3 que lo enviasen a los bosques como Auxiliar Temporal del Bi\u00f3logo, al igual que Osden, para explorar y observar. Olleroo y Jenny Chong se ofrecieron para acompa\u00f1arlo siempre que pudiesen ir en pareja. Harfex los envi\u00f3 a todos al bosque cercano al campamento, una extensa \u00e1rea que abarcaba cuatro quintas partes del Continente D. Les prohibi\u00f3 llevar armas blancas. No deb\u00edan salir de un semic\u00edrculo de cincuenta kil\u00f3metros, que inclu\u00eda el puesto de Osden. Los tres informaron dos veces diarias, durante tres d\u00edas. Porlock comunic\u00f3 haber vislumbrado lo que parec\u00eda ser una gran forma semierecta que se mov\u00eda entre los \u00e1rboles del otro lado del r\u00edo; Olleroo estaba segura de haber o\u00eddo moverse algo cerca de la tienda de campa\u00f1a, la segunda noche.<br \/>\n?No hay animales en este planeta ?dec\u00eda Harfex con terquedad.<br \/>\nEntonces, una ma\u00f1ana Osden no llam\u00f3.<br \/>\nTomiko esper\u00f3 menos de una hora, luego vol\u00f3 con Harfex al \u00e1rea donde, seg\u00fan el informe de la noche anterior, Osden hab\u00eda acampado. Pero cuando el helijet plane\u00f3 sobre el mar de hojas purp\u00fareas, ilimitado, impenetrable, Tomiko sinti\u00f3 p\u00e1nico y desesperaci\u00f3n.<br \/>\n?\u00bfC\u00f3mo vamos a encontrarlo en esto?<br \/>\n?Inform\u00f3 que desembarcaba a la orilla del r\u00edo. Busquemos el aeroauto; tiene que haber acampado cerca de \u00e9l, y no puede haberse alejado mucho de su campamento. El recuento de especies es un trabajo lento. All\u00ed est\u00e1 el r\u00edo.<br \/>\n?All\u00ed est\u00e1 el auto ?dijo Tomiko, al divisar el centelleo ajeno a los colores y sombras de la vegetaci\u00f3n?. Vamos, pues.<br \/>\nPuso la nave en flotaci\u00f3n fija y arroj\u00f3 la escala. Ella y Harfex descendieron. El mar de vida se cerr\u00f3 sobre sus cabezas.<br \/>\nTan pronto sus pies tocaron el suelo del bosque, abri\u00f3 su cartuchera; luego, tras una mirada de soslayo a Harfex, que no llevaba arma, no sac\u00f3 el rev\u00f3lver, aunque su mano volv\u00eda a \u00e9l constantemente. Apenas se alejaron unos pocos metros del r\u00edo, lento y parduzco, el silencio fue total y la luz penumbrosa. Grandes troncos muy separados, casi regularmente, casi id\u00e9nticos; de corteza blanda, algunos parec\u00edan tersos y otros de consistencia esponjosa, grises o pardo-verdosos o pardos, entrelazados con lianas gruesas como cables y festoneados de ep\u00edfitas que extend\u00edan r\u00edgidas mara\u00f1as de enormes hojas obscuras caliciformes que tend\u00edan una techumbre de veinte a treinta metros de espesor. El suelo bajo los pies era mullido como un colch\u00f3n, cada mil\u00edmetro anudado de ra\u00edces y salpicado de pl\u00e1ntulas de hojas carnosas.<br \/>\n?Aqu\u00ed est\u00e1 su carpa ?dijo Tomiko, intimidada por el sonido de su propia voz en esa inmensa comunidad de lo insonoro En la carpa estaban el saco de dormir de Osden, un par de libros, una caja de raciones. Tendr\u00edamos que llamarlo a gritos, pens\u00f3, pero ni siquiera lo sugiri\u00f3; tampoco lo insinu\u00f3 Harfex. Partieron en direcciones opuestas desde la carpa, teniendo cuidado de no perderse de vista el uno al otro a trav\u00e9s de los exuberantes testigos, la penumbra opresiva. Tropez\u00f3 con el cuerpo de Osden, a menos de treinta metros de la carpa, guiada por el resplandor blancuzco de una libreta de apuntes ca\u00edda junto a \u00e9l. Yac\u00eda de cara al suelo entre dos \u00e1rboles de inmensas ra\u00edces. Ten\u00eda la cabeza y las manos cubiertas de sangre, en parte seca, en parte todav\u00eda roja y rezumante.<br \/>\nHarfex apareci\u00f3 junto a ella, su p\u00e1lida tez hainiana completamente verde en la penumbra.<br \/>\n?\u00bfMuerto?<br \/>\n?No. Lo han golpeado. Apaleado. Desde atr\u00e1s ?los dedos de Tomiko palparon el cr\u00e1neo, la nuca y las sienes ensangrentadas?. Un arma o una herramienta&#8230; no encuentro fracturas.<br \/>\nEn el momento en que daba la vuelta al cuerpo para poder levantarlo, Osden abri\u00f3 los ojos. Inclinada sobre su rostro, Tomiko lo sosten\u00eda. Los labios p\u00e1lidos se contrajeron. Un terror mortal la sobrecogi\u00f3. Grit\u00f3 despavorida dos o tres veces y trat\u00f3 de escapar, resbalando y tropezando en aquella terrible obscuridad. Harfex la retuvo; el contacto de su mano y el sonido de su voz la apaciguaron.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 pasa? \u00bfQu\u00e9 pasa? ?le dec\u00eda Harfex.<br \/>\n?No s\u00e9 ?solloz\u00f3. El coraz\u00f3n le lat\u00eda a\u00fan desacompasado. No ve\u00eda con claridad?. El miedo&#8230; el&#8230; sent\u00ed un terror p\u00e1nico. Cuando le vi los ojos.<br \/>\n?Los dos estamos nerviosos. No comprendo este&#8230;<br \/>\n?Ahora estoy bien, vamos, tenemos que atenderlo.<br \/>\nTrabajando ambos con una prisa insensata, llevaron a Osden hasta la orilla del r\u00edo y lo izaron con una soga bajo los brazos; el cuerpo se bambole\u00f3 como un peso muerto y por un instante gir\u00f3 sobre el obscuro y glutinoso mar de follaje. Lo metieron en el helijet y partieron.<br \/>\nUn minuto despu\u00e9s volaban sobre una pradera. Tomiko fij\u00f3 el radar de regreso autom\u00e1tico. Respir\u00f3 hondo, y sus ojos encontraron los de Harfex.<br \/>\n?Me asust\u00e9 tanto que estuve a punto de desmayarme. Nunca me hab\u00eda pasado esto.<br \/>\n?Yo tambi\u00e9n&#8230; sent\u00ed un miedo irracional ?dijo el hainiano, y en verdad parec\u00eda avejentado y conmovido?. No tan pavoroso como el tuyo. Pero tan irracional.<br \/>\n?Fue el contacto con \u00e9l, cuando lo sosten\u00eda. Por un momento parec\u00eda estar consciente.<br \/>\n?\u00bfEmpat\u00eda?&#8230; Espero que pueda decirnos qu\u00e9 fue lo que lo atac\u00f3.<br \/>\nOsden, como un mu\u00f1eco roto cubierto de sangre y barro, segu\u00eda semiacostado en el asiento trasero, tal como lo hab\u00edan arrojado en su enloquecida premura por salir del bosque.<br \/>\nOtra oleada de p\u00e1nico los esperaba en el campamento. La in\u00fatil brutalidad del ataque era siniestra y desconcertante. Desde el momento que Harfex negaba obcecadamente la existencia de vida animal, empezaron a especular sobre la posibilidad de que hubiera plantas capaces de sentir y reaccionar, monstruos vegetales, proyecciones ps\u00edquicas. La fobia latente de Jenny Chong aflor\u00f3, y ya no pudo hablar de otra cosa que no fuese los Egos obscuros que a sol y a sombra segu\u00edan a la gente sin dejarse ver. Ella y Olleroo y Porlock hab\u00edan sido llamados de vuelta a la base; y nadie ten\u00eda muchas ganas de alejarse de ella.<br \/>\nOsden hab\u00eda perdido sangre en abundancia durante las tres o cuatro horas en que hab\u00eda yacido abandonado en el bosque, y la concusi\u00f3n y las contusiones graves lo hab\u00edan llevado a un estado de conmoci\u00f3n y semi-coma. Al salir de ese estado se inici\u00f3 una etapa febril, durante la cual llam\u00f3 varias veces al &#8220;Doctor&#8221; con voz quejumbrosa. &#8220;Doctor Hammergeld&#8230;&#8221; Cuando recobr\u00f3 el conocimiento, al cabo de dos de esos largos d\u00edas, Tomiko se reuni\u00f3 con Harfex en el cub\u00edculo del herido.<br \/>\n?Osden \u00bfpuedes decirnos qu\u00e9 te atac\u00f3?<br \/>\nLos ojos p\u00e1lidos pesta\u00f1earon eludiendo la cara de Harfex.<br \/>\n?Fuiste atacado ?le dijo Tomiko con dulzura. La mirada escurridiza era odiosamente familiar, pero ella era el m\u00e9dico, la protectora del herido?. Tal vez no lo recuerdes a\u00fan. Algo te atac\u00f3. Estabas en el bosque&#8230;<br \/>\n?\u00a1Ah! ?grit\u00f3 Osden, con los ojos ardientes y el semblante crispado?. El bosque&#8230; en el bosque&#8230;<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 hay en el bosque?<br \/>\nBoque\u00f3 tratando de respirar. Una expresi\u00f3n de mayor lucidez apareci\u00f3 en su rostro. Al cabo de un rato dijo:<br \/>\n?No s\u00e9.<br \/>\n?\u00bfViste lo que te atac\u00f3? ?le pregunt\u00f3 Harfex.<br \/>\n?No s\u00e9.<br \/>\n?Ahora tienes que recordarlo.<br \/>\n?No s\u00e9.<br \/>\n?La vida de todos nosotros puede depender de ello. \u00a1Debes decirnos lo que viste!<br \/>\n?No s\u00e9 ?dijo Osden, sollozando de debilidad. Estaba demasiado d\u00e9bil para esconder el hecho de que estaba ocultando la respuesta, y sin embargo se negaba a darla. Porlock, pegado al cub\u00edculo, se mordisqueaba el bigote color pimienta y trataba de o\u00edr lo que se hablaba. Harfex se inclin\u00f3 sobre Osden y dijo:<br \/>\n?Nos lo vas a decir&#8230;<br \/>\nTomiko tuvo que interponerse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s vasto que los imperios, y m\u00e1s lento Ursula Kroeber Le Guin Vaster than empires and more slow, \u00a9 1971 (New dimensions 1). Traducci\u00f3n de Matilde Horne en El cuento de ciencia ficci\u00f3n, selecci\u00f3n de Jorge S\u00e1nchez, Biblioteca Total 67, Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, 1978. Ursula Kroeber Le Guin naci\u00f3 el 21 de octubre<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; M\u00e1s vasto que los imperios, y m\u00e1s lento<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=705\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-705","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/705","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=705"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/705\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=705"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=705"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=705"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}