{"id":697,"date":"2008-10-14T13:52:31","date_gmt":"2008-10-14T13:52:31","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=697"},"modified":"2008-10-14T13:52:31","modified_gmt":"2008-10-14T13:52:31","slug":"siembra-de-marte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=697","title":{"rendered":"Siembra de Marte"},"content":{"rendered":"<p>Siembra de Marte<br \/>\nClark Ashton Smith &#038; E. M. Johnson (argumento)<br \/>\nSeedling of Mars or The planet entity, \u00a9 1931.<\/p>\n<p>Fue en el oto\u00f1o de 1947, tres d\u00edas antes del encuentro de balompi\u00e9 anual entre Stanford y la Universidad de California, cuando el extra\u00f1o visitante procedente del espacio exterior aterriz\u00f3 en mitad del enorme estadio en Berkeley donde deb\u00eda celebrarse el encuentro.<br \/>\nDescendiendo con una curiosa intenci\u00f3n, fue visto y se\u00f1alado por multitudes en los pueblos que bordean la bah\u00eda de San Francisco, en Berkeley, en Oakland, en Alameda y en el propio San Francisco. Brillando con una luz rojiza, de un tono cobre dorado, flot\u00f3 descendiendo desde un cielo azul celeste sin nubes, dej\u00e1ndose caer en una especie de lenta espiral sobre el estadio. Era completamente diferente de cualquier otro tipo de nave a\u00e9rea y ten\u00eda casi cien pies de longitud.<br \/>\nLa forma general era ovoide, y, m\u00e1s o menos, angular, con una superficie dividida en docenas de planos distintos, adem\u00e1s de muchas escotillas, con forma de diamante, de un material de color purp\u00fareo, diferente del que se hab\u00eda empleado para construir el cuerpo de la nave. Incluso a primera vista, suger\u00eda el genio inventivo y la artesan\u00eda de un mundo extraterrestre, de una gente cuyas ideas sobre la simetr\u00eda mec\u00e1nica hab\u00edan sido condicionadas por necesidades evolutivas y por sentidos y facultades distintos de los nuestros.<br \/>\nSin embargo, cuando la extra\u00f1a nave hubo aterrizado en el anfiteatro, muchas teor\u00edas conflictivas en relaci\u00f3n a su origen y a su prop\u00f3sito se propagaron por los pueblos de la bah\u00eda. Hab\u00eda quien tem\u00eda la invasi\u00f3n de alg\u00fan enemigo extranjero, y quien pens\u00f3 que la extra\u00f1a nave era la vanguardia de alg\u00fan ataque, planeado durante mucho tiempo, desde los soviets de Rusia y China, o incluso desde Alemania, cuyas intenciones eran a\u00fan sospechosas, y muchos de entre los que postulaban un origen ultraplanetario estaban tambi\u00e9n preocupados, considerando que quiz\u00e1 el visitante fuese hostil, y podr\u00eda se\u00f1alar el comienzo de alguna incursi\u00f3n desde otros mundos.<br \/>\nMientras tanto, completamente inm\u00f3vil y en silencio, y sin signos de vida o de ocupaci\u00f3n, la nave reposaba sobre el estadio, donde las multitudes empezaron a amontonarse para mirarla. Estas multitudes, sin embargo, fueron pronto dispersadas por orden de las autoridades civiles, ya que la naturaleza e intenciones del extra\u00f1o eran tan indeclaradas como sospechosas. El estadio fue cerrado al p\u00fablico; y, para el caso de manifestaciones de hostilidad, se montaron nidos de ametralladoras en las gradas superiores con la presencia de una compa\u00f1\u00eda de infantes de marina, y con bombarderos revoloteando preparados para soltar su letal carga sobre la brillante masa cobriza.<br \/>\nEl inter\u00e9s m\u00e1s intenso fue sentido por la hermandad cient\u00edfica, y un gran grupo de profesores, de qu\u00edmicos, de metal\u00fargicos, de astr\u00f3nomos y de bi\u00f3logos fue organizado para visitar y estudiar el objeto desconocido. Cuando, a la tarde siguiente a su aterrizaje, los observatorios locales emitieron un bolet\u00edn indicando que la nave hab\u00eda sido vista acerc\u00e1ndose a la Tierra desde el espacio traslunar la noche anterior a su aterrizaje, qued\u00f3 establecido, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier discusi\u00f3n, el hecho de su g\u00e9nesis no terrestre a los ojos de la mayor\u00eda; y la discusi\u00f3n se centr\u00f3 en sobre si hab\u00eda venido de Marte, Venus, Mercurio o uno de los planetas superiores; o si, quiz\u00e1, se trataba de un vagabundo que proced\u00eda de un sistema solar distinto del nuestro.<br \/>\nPero, por supuesto, los planetas m\u00e1s cercanos eran preferidos en esta discusi\u00f3n por la mayor\u00eda, especialmente Marte; porque, seg\u00fan pod\u00edan determinar los que hab\u00edan observado con mayor exactitud, la l\u00ednea de acercamiento de la nave habr\u00eda formado una trayectoria al planeta rojo.<br \/>\nDurante todo aquel d\u00eda, mientras herv\u00edan las discusiones, mientras n\u00fameros extras con titulares v\u00edvidamente especulativos y fant\u00e1sticos eran editados tanto por la prensa local como por la prensa de todo el mundo civilizado, cuando el sentimiento del p\u00fablico estaba dividido entre el miedo y la curiosidad, y los infantes y pilotos de guardia continuaban expectantes ante signos de posible hostilidad, la nave sin identificar manten\u00eda su silencio e inmovilidad iniciales.<br \/>\nLos telescopios y catalejos estaban fijos sobre ella desde las colinas pr\u00f3ximas sobre el estadio; pero incluso \u00e9stas mostraban poco en relaci\u00f3n a su car\u00e1cter. Aquellos que la estudiaban vieron que sus ventanas numerosas estaban hechas con alg\u00fan tipo de material v\u00edtreo, m\u00e1s o menos transparente; pero nada se mov\u00eda detr\u00e1s de aqu\u00e9l, y las im\u00e1genes de rara maquinaria que permit\u00edan ver en el interior de la nave carec\u00edan de sentido para los observadores. Una de las ventanas, m\u00e1s grande que las dem\u00e1s, se cre\u00eda que era una especie de puerta o escotilla; pero nadie se acerc\u00f3 para abrirla; y, detr\u00e1s de ella, hab\u00eda una extra\u00f1a fila de bastones inm\u00f3viles, muelles y pistones, que imped\u00edan ver m\u00e1s lejos.<br \/>\nFue considerado que sin duda los ocupantes de la nave eran tan cautelosos ante el entorno extraterrestre como las gentes de la bah\u00eda ante la nave. Quiz\u00e1 ten\u00edan miedo de mostrarse ante los ojos humanos; quiz\u00e1 ten\u00edan dudas respecto a la atm\u00f3sfera terrestre y del efecto que podr\u00eda tener en ellos; o quiz\u00e1 estaban sencillamente al acecho y planeando alg\u00fan ataque demon\u00edaco con armas inconcebibles o ingenios de destrucci\u00f3n.<br \/>\nAparte de los miedos de algunos, y el asombro y las especulaciones de otros, una tercera divisi\u00f3n de los sentimientos del p\u00fablico comenz\u00f3 a cristalizarse. En c\u00edrculos estudiantiles y entre los amantes del deporte, el sentimiento era que la extra\u00f1a nave se hab\u00eda tomado una libertad inadmisible al ocupar el estadio, especialmente en un momento tan pr\u00f3ximo a un acontecimiento deportivo. Circul\u00f3 una petici\u00f3n para que se retirase, y fue presentada a las autoridades de la ciudad. El gran casco met\u00e1lico, se sent\u00eda, sin importar de d\u00f3nde procediese o por qu\u00e9, no deb\u00eda ser permitido que se interfiriese con algo tan sacrosanto, o de tanta importancia, como un partido de balompi\u00e9.<br \/>\nSin embargo, a pesar de la intranquilidad que hab\u00eda creado, la nave se neg\u00f3 a moverse ni siquiera una fracci\u00f3n de pulgada. Muchos empezaron a creer que los ocupantes hab\u00edan sido aplastados por las circunstancias de su tr\u00e1nsito a trav\u00e9s del espacio; o quiz\u00e1 hab\u00edan muerto, incapaces de soportar la atm\u00f3sfera y la presi\u00f3n gravitatoria de la Tierra.<br \/>\nSe decidi\u00f3 no acercarse a la nave hasta la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, cuando el comit\u00e9 de investigaci\u00f3n la visitara. Durante la tarde y la noche, cient\u00edficos de muchos Estados se dirigieron a California por aeroplano o cohete para llegar a tiempo al acontecimiento.<br \/>\nSe consider\u00f3 aconsejable limitar el n\u00famero de miembros de este comit\u00e9. Entre los sabios afortunados que hab\u00edan sido seleccionados estaba John Gaillard, astr\u00f3nomo asistente en el observatorio de Monte Wilson. Gaillard representaba la corriente m\u00e1s radical y libremente especulativa del pensamiento cient\u00edfico y se hab\u00eda hecho famoso por sus teor\u00edas concernientes a la habitabilidad de los planetas inferiores, especialmente Marte y Venus. Desde hac\u00eda largo tiempo, hab\u00eda defendido la idea de vida inteligente, y altamente desarrollada, en aquellos mundos, y hab\u00eda incluso publicado m\u00e1s de un tratado relativo a estos temas. Su emoci\u00f3n ante la noticia de la extra\u00f1a nave fue intensa. Era uno de los que hab\u00edan visto la mota, brillante e inclasificable, en el espacio m\u00e1s all\u00e1 de la \u00f3rbita de la Luna, a \u00faltima hora de la noche anterior; y hab\u00eda sentido, incluso entonces, una premonici\u00f3n de su verdadera naturaleza. Otros miembros del grupo tambi\u00e9n eran de mente libre y abierta, pero ninguno ten\u00eda un inter\u00e9s tan vital y profundo como Gaillard.<br \/>\nGodfrey Stilton, profesor de astronom\u00eda de la universidad de California, que tambi\u00e9n estaba en el comit\u00e9, pod\u00eda haber sido como la verdadera ant\u00edtesis de Gaillard en sus ideas y tendencias. Estrecho, dogm\u00e1tico, esc\u00e9ptico de todo aquello que no pudiese demostrarse matem\u00e1ticamente, despreciativo de todo aquello que quedase fuera de los l\u00edmites del m\u00e1s estrecho empirismo, era contrario a admitir el origen extraterrestre de la nave, e incluso la posibilidad de vida org\u00e1nica en otro mundo que no fuese la Tierra. Varios de sus cofrades pertenec\u00edan al mismo tipo intelectual.<br \/>\nAparte de estos dos hombres y sus compa\u00f1eros cient\u00edficos, el grupo inclu\u00eda tres periodistas, adem\u00e1s del jefe de polic\u00eda local, William Polson, y el alcalde de Berkeley, James Gresham, ya que se consideraba que las fuerzas del gobierno deber\u00edan estar presentes. El comit\u00e9 al completo constaba de cuarenta hombres, y cierto n\u00famero de mec\u00e1nicos expertos, equipados con sopletes de acetileno e instrumentos de cortar, fueron mantenidos en reserva fuera del estadio para el caso de que fuese necesario abrir la nave a la fuerza.<br \/>\nA las nueve de la ma\u00f1ana, los investigadores entraron en el estadio y se acercaron al objeto brillante multiangular. Muchos sintieron la emoci\u00f3n que acompa\u00f1a al acercarse a un imprevisible peligro; pero estaban animados por la m\u00e1s viva curiosidad y por sentimientos del m\u00e1s vivo asombro. Gaillard, especialmente, se sent\u00eda en presencia de un misterio de m\u00e1s all\u00e1 de este mundo y se maravill\u00f3 al acercarse a la masa cobriza dorada, su sentimiento aument\u00f3 hasta ser un aut\u00e9ntico v\u00e9rtigo, como sentir\u00eda quien contempla las simas insondables de los secretos arcanos y las pasmosas maravillas de un mundo extraterrestre. Le parec\u00eda estar en el mismo borde entre lo concreto y lo inconmensurable, entre lo finito y lo infinito.<br \/>\nOtros del grupo, en un grado menor, estaban pose\u00eddos por id\u00e9ntica emoci\u00f3n. E incluso el duro y poco imaginativo Stilton se sinti\u00f3 algo afectado por un raro nerviosismo, que, con la mentalidad que ten\u00eda, atribuy\u00f3 al tiempo que hac\u00eda&#8230; o a un toque de su \u00falcera.<br \/>\nLa extra\u00f1a nave reposaba en una completa tranquilidad, como antes. Los miedos de quienes esperaban a medias una mort\u00edfera emboscada se calmaron mientras se acercaban; y las esperanzas de los que contaban con una manifestaci\u00f3n amistosa de ocupantes vivos quedaron insatisfechas. El grupo se reuni\u00f3 ante la puerta principal, que, como todas las dem\u00e1s, ten\u00eda la forma de un gran diamante. Se levantaba varios pies por encima de sus cabezas en un \u00e1ngulo del casco; y se quedaron mirando, a trav\u00e9s de su transparencia malva, los intrincados mecanismos, coloreados como los ricos paneles de una catedral medieval.<br \/>\nTodos dudaban sobre lo que deb\u00eda hacerse, porque parec\u00eda evidente que los ocupantes de la nave, si estaban vivos y conscientes, no ten\u00edan prisa en mostrarse al escrutinio humano. La delegaci\u00f3n decidi\u00f3 esperar unos pocos minutos antes de requerir los servicios de los mec\u00e1nicos que se hab\u00edan reunido y de sus antorchas de acetileno; y, mientras esperaban, dieron un paseo e inspeccionaron las paredes de metal, que parec\u00edan estar hechas con una aleaci\u00f3n de cobre y oro rojo, templado a una dureza sobrenatural mediante un proceso desconocido para la metalurgia terrestre. No hab\u00eda signos de uni\u00f3n en la mir\u00edada de planos y facetas, y todo el enorme casco, aparte de sus ventanas transparentes, podr\u00eda haber estado hecho con una sola l\u00e1mina de la rica aleaci\u00f3n.<br \/>\nGaillard se qued\u00f3 mirando hacia arriba a la puerta principal, mientras sus compa\u00f1eros daban vueltas en torno a la nave hablando y discutiendo entre ellos. De alguna manera, tuvo una intuici\u00f3n de que algo extra\u00f1o y milagroso estaba a punto de suceder, y, cuando la gran puerta comenz\u00f3 a abrirse lentamente, sin ninguna agencia visible, dividi\u00e9ndose en dos v\u00e1lvulas que se apartaron a los lados, la emoci\u00f3n que sinti\u00f3 no fue por completo de sorpresa. Tampoco se qued\u00f3 sorprendido cuando una especie de escalera met\u00e1lica, consistente en estrechos escalones que eran poco m\u00e1s que barrotes, descendi\u00f3 paso a paso desde la escotilla hasta el suelo a sus propios pies.<br \/>\nLa ventana se hab\u00eda abierto y la escalera se hab\u00eda estirado en silencio, sin el menor crujido o sonido met\u00e1lico; pero otros, adem\u00e1s de Gaillard, se hab\u00edan fijado en el acontecimiento, y todos se dieron prisa muy excitados y se agruparon ante los escalones.<br \/>\nContrariamente a sus l\u00f3gicas expectativas, nadie sali\u00f3 de la nave; y pod\u00edan ver poco m\u00e1s del interior de lo que hab\u00eda sido visible por las v\u00e1lvulas cerradas. Esperaban a alg\u00fan ex\u00f3tico embajador de Marte, a alg\u00fan precioso y raro plenipotenciario de Venus que descendiese por la curiosa escalera; pero el silencio y la soledad de la habilidad mec\u00e1nica de todo ello resultaban pasmosos. Parec\u00eda que la gran nave fuese una entidad viviente, y poseyese cerebro y nervios propios, ocultos en su interior forrado de metal.<br \/>\nLa puerta abierta y los escalones representaban una clara invitaci\u00f3n, y, despu\u00e9s de algunas vacilaciones, los cient\u00edficos se decidieron a entrar. Algunos todav\u00eda estaban temerosos de una trampa; y cinco de los cuarenta hombres decidieron, desconfiados, permanecer fuera; pero todos los dem\u00e1s se sent\u00edan atra\u00eddos poderosamente por una ardiente curiosidad y por el entusiasmo investigador, y, uno por uno, ascendieron por las escaleras y entraron en la nave.<br \/>\nEncontraron el interior todav\u00eda m\u00e1s causante de asombro de lo que lo hab\u00edan sido las paredes exteriores. Era bastante amplio y se hallaba dividido en varios espaciosos compartimentos, dos de los cuales estaban en el centro de la nave, amueblados con sof\u00e1s bajos cubiertos con tejidos suaves y lustrosos de color gris perla amontonados. Los otros, adem\u00e1s de la antec\u00e1mara detr\u00e1s de la entrada, estaban llenos de maquinaria, cuya fuerza motriz y modo de funcionamiento resultaban igualmente obscuros para los m\u00e1s expertos de entre los investigadores.<br \/>\nRaros metales y extra\u00f1as aleaciones, algunos de ellos dif\u00edciles de clasificar, hab\u00edan sido empleados en la construcci\u00f3n de esta maquinaria. Cerca de la entrada, se encontraba una especie de mesa tripodal, o tablero de instrumentos, cuyas extra\u00f1as filas de palancas y botones no eran menos misteriosas que los caracteres de alg\u00fan criptograma. Toda la nave parec\u00eda estar completamente abandonada, sin ning\u00fan rastro de vida humana o extraterrestre.<br \/>\nVagabundeando por los apartamentos y asombr\u00e1ndose ante las maravillas mec\u00e1nicas sin resolver que se encontraban ante ellos, los miembros de la delegaci\u00f3n no se dieron cuenta de que las anchas v\u00e1lvulas se hab\u00edan cerrado detr\u00e1s de ellos con el mismo sigilo con el que se hab\u00edan abierto.<br \/>\nNi tampoco escucharon los gritos de advertencia de los que se hab\u00edan quedado fuera.<br \/>\nLa primera sugerencia de algo fuera de lo normal vino de una repentina inclinaci\u00f3n y levantamiento de la nave. Sorprendidos, miraron por las escotillas como ventanas, y vieron por los paneles, violetas y v\u00edtreos, el alejarse y el girar de las innumerables filas de asientos que rodeaban el enorme estadio. La nave extraterrestre, sin ning\u00fan piloto visible para guiarla, estaba elev\u00e1ndose en el aire r\u00e1pidamente en una especie de movimiento espiral. Se estaba llevando hacia alg\u00fan mundo desconocido a toda la delegaci\u00f3n de atrevidos cient\u00edficos que la hab\u00edan abordado, junto al alcalde de Berkeley y el jefe de polic\u00eda, adem\u00e1s de los tres privilegiados reporteros, que hab\u00edan pensado que obtendr\u00edan una ultrasensacional exclusiva para sus respectivos peri\u00f3dicos.<br \/>\nLa situaci\u00f3n era por completo sin precedente, y m\u00e1s que sorprendente; y las reacciones de los distintos hombres, todas estuvieron se\u00f1aladas por la sorpresa y la consternaci\u00f3n. Muchos estaban demasiado pasmados y confundidos para darse cuenta de todas las implicaciones y las consecuencias; otros estaban francamente aterrorizados; y todav\u00eda otros estaban indignados.<br \/>\n?\u00a1Esto es un abuso! ?exclam\u00f3 Stilton, tan pronto como se hubo recobrado un poco de su sorpresa inicial.<br \/>\nHubo exclamaciones similares procedentes de otros de temperamento parecido al suyo; todos consideraban de una manera enf\u00e1tica que algo deb\u00eda hacerse respecto a la situaci\u00f3n, y que alguien (a quien desafortunadamente no eran capaces de identificar) deber\u00eda sufrir las consecuencias de esta audacia sin paralelo.<br \/>\nGaillard, aunque compart\u00eda el asombro generalizado, estaba emocionado en el fondo de su coraz\u00f3n por una sensaci\u00f3n de prodigiosa aventura ultraterrena, por una premonici\u00f3n de una empresa ultraplanetaria. Sent\u00eda una certeza m\u00edstica de que \u00e9l y los dem\u00e1s se hab\u00edan embarcado en un viaje a un mundo que nunca antes hab\u00eda sido pisado por el hombre; y que la extra\u00f1a nave hab\u00eda descendido a la Tierra y abierto sus puertas para cumplir con este prop\u00f3sito; que un poder esot\u00e9rico y remoto estaba guiando cada uno de sus movimientos y los estaba extrayendo a su destino preestablecido. Vastas im\u00e1genes, incoadas, de un espacio sin l\u00edmites y de un esplendor de rareza interestelar llenaban su mente, e im\u00e1genes que no podr\u00edan dibujarse se alzaron para asombrar su vista desde unos l\u00edmites ultratel\u00faricos.<br \/>\nDe alguna manera incomprensible, sab\u00eda que el deseo de toda su vida de penetrar en los misterios de las distantes esferas pronto ser\u00eda gratificado; y \u00e9l (si no sus compa\u00f1eros) estuvo resignado desde el primer momento de su extra\u00f1o secuestro y cautividad en la nave espacial voladora.<br \/>\nDiscutiendo su situaci\u00f3n de una manera muy voluble y vociferante, los sabios reunidos se apresuraron a las distintas ventanas y miraron abajo, al mundo que estaban abandonando. En una simple fracci\u00f3n de tiempo, se hab\u00edan elevado a la altitud de las nubes. Toda la regi\u00f3n en torno a la bah\u00eda de San Francisco, as\u00ed como los bordes del oc\u00e9ano Pac\u00edfico, se extend\u00eda a sus pies como un inmenso mapa en relieve; y pod\u00edan ver la curvatura del horizonte, que parec\u00eda torcerse y hundirse conforme se elevaban.<br \/>\nEra una perspectiva terrible y magn\u00edfica; pero la aceleraci\u00f3n creciente de la nave, que hab\u00eda ganado ahora una velocidad igual, y mayor, que la de los cohetes que eran utilizados en aquellos tiempos para circunvalar el globo en su estratosfera, les oblig\u00f3 enseguida a abandonar su postura vertical y a buscar el refugio de los c\u00f3modos sof\u00e1s. Tambi\u00e9n se abandon\u00f3 la conversaci\u00f3n, porque casi todo el mundo empez\u00f3 a sentir una constricci\u00f3n y presi\u00f3n intolerable, que sujeto sus cuerpos como por argollas de un inflexible metal.<br \/>\nSin embargo, cuando todos se hubieron tumbado en los sof\u00e1s, sintieron un misterioso alivio cuyo origen no pudieron determinar. Parec\u00eda como si una fuerza emanase de los sof\u00e1s, aliviando de alguna manera el peso plomizo de la gravedad aumentada a causa de la aceleraci\u00f3n y haciendo posible a los hombres soportar la terrible velocidad con que la nave se alejaba de la Tierra y de su campo gravitacional.<br \/>\nDe repente, se encontraron capaces de levantarse y andar una vez m\u00e1s. Sus sensaciones, en conjunto, eran pr\u00e1cticamente normales; aunque, contrastando con el aplastante peso inicial, hab\u00eda ahora una extra\u00f1a ligereza que les impulsaba a acortar sus pasos para evitar chocarse con la maquinaria y las paredes. Su peso era menor de lo que habr\u00eda sido en la Tierra, pero la p\u00e9rdida no era suficiente como para producirles incomodidad o mareo, y era acompa\u00f1ada por una especie de alborozo.<br \/>\nSe dieron cuenta de que estaban respirando un aire fino, rarificado y estimulante que no era diferente del que se respira en la cima de las monta\u00f1as de la Tierra, aunque impregnado por uno o dos elementos desconocidos que le daban un toque de acidez c\u00edtrica. Este aire tend\u00eda a aumentar el regocijo y a acelerar su pulso y sus respiraciones un poco.<br \/>\n?\u00a1Esto es lamentable! ?farfull\u00f3 el indignado Stilton, tan pronto como descubri\u00f3 que sus facultades de moverse y respirar se encontraban razonablemente controladas?. Esto resulta contrario a toda ley, decencia y orden. El gobierno de los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica deber\u00eda hacer algo inmediatamente al respecto.<br \/>\n?Me temo ?coment\u00f3 Gaillard? que nos encontramos fuera de la jurisdicci\u00f3n de los U.S.A., adem\u00e1s de la de todos los dem\u00e1s gobiernos mundanos. Ning\u00fan avi\u00f3n ni ning\u00fan cohete podr\u00eda atravesar las capas del aire por las que nos estamos moviendo; y, en breves momentos, penetraremos en el \u00e9ter interestelar. Presumiblemente, esta nave est\u00e1 regresando al mundo desde el que parti\u00f3; y nosotros vamos con ella.<br \/>\n?\u00a1Absurdo! \u00a1Descabellado! \u00a1Indignante! ?la voz de Stilton era un rugido, apenas atenuado por la finura de la atm\u00f3sfera?. Siempre he defendido que el viaje por el espacio era completamente quim\u00e9rico. Ni siquiera los cient\u00edficos de la Tierra han sido capaces de inventar una nave semejante; y es rid\u00edculo suponer que exista vida muy inteligente, capaz de desarrollar inventos semejantes, en otros planetas.<br \/>\n?Entonces, \u00bfc\u00f3mo explica nuestra situaci\u00f3n? ?pregunt\u00f3 Gaillard.<br \/>\n?La nave es, por supuesto, de fabricaci\u00f3n humana. Debe ser un nuevo, y ultrapoderoso, tipo de cohete, dise\u00f1ado por los sovi\u00e9ticos, y bajo control autom\u00e1tico o por radio, que probablemente aterrizar\u00e1 en Siberia, despu\u00e9s de viajar por las capas m\u00e1s elevadas de la estratosfera.<br \/>\nGaillard, sonriendo con amable iron\u00eda, consider\u00f3 que pod\u00eda abandonar con seguridad la discusi\u00f3n. Dejando a Stilton mirando indignado, por una de las ventanas traseras, la masa que se alejaba del mundo, de la cual el conjunto de Norteam\u00e9rica, junto con Alaska y Hawai, hab\u00eda empezado a mostrar las siluetas de la costa, se reuni\u00f3 con el resto del grupo en una renovada investigaci\u00f3n de la nave.<br \/>\nAlgunos a\u00fan defend\u00edan que ten\u00eda que haber seres vivientes ocultos en el interior de la nave; pero una b\u00fasqueda cuidadosa en cada uno de los apartamentos, esquinas y rincones obtuvo el mismo resultado que antes. Abandonando ese objetivo, los hombres comenzaron a examinar de nuevo la maquinaria, cuya fuerza motriz y m\u00e9todo de funcionamiento a\u00fan eran incapaces de comprender. Completamente perplejos y confundidos, miraron el tablero de instrumentos, sobre el cual ciertas llaves se mov\u00edan ocasionalmente, como manejadas por una mano invisible. Estos cambios de situaci\u00f3n siempre iban acompa\u00f1ados de alg\u00fan cambio en la velocidad de la nave, o por una ligera alteraci\u00f3n de su rumbo, posiblemente para evitar la colisi\u00f3n con un fragmento mete\u00f3rico.<br \/>\nAunque nada concreto pod\u00eda descubrirse respecto al mecanismo por el que la nave era empujada, ciertos factores negativos quedaron enseguida establecidos. El m\u00e9todo de propulsi\u00f3n era claramente no explosivo, ya que no hab\u00eda un rugido ni una estela llameante dejada por los cohetes. Era un deslizamiento silencioso y sin vibraciones, sin nada que indicase actividad mec\u00e1nica, que no fuese el movimiento de ciertas palancas y el brillo de ciertos intrincados mecanismos y pistones con una extra\u00f1a luz azul. Esta luz, tan fr\u00eda y temblorosa como la del \u00c1rtico, no era de naturaleza el\u00e9ctrica, sino que suger\u00eda m\u00e1s bien una fuente desconocida de radiactividad.<br \/>\nDespu\u00e9s de un rato, Stilton se reuni\u00f3 con los que estaban agrupados en torno al tablero de instrumentos. Murmurando a\u00fan a causa de la ilegal y poco cient\u00edfica indignidad a la que se hab\u00edan visto sometidos, contempl\u00f3 las palancas alrededor de un minuto, y entonces, agarrando una entre sus dedos, experiment\u00f3 con la idea de ganar el control de los movimientos de la nave.<br \/>\nPara su pasmo y el de todos sus colegas, la palanca result\u00f3 ser imposible de mover. Stilton se esforz\u00f3 hasta que se le marcaron venas azules en su mano, y le corr\u00eda el sudor a chorros por su cabeza medio calva. Entonces, una por una, intent\u00f3 mover las otras palancas tirando de ellas, pero siempre con el mismo resultado. Evidentemente, las palancas estaban bloqueadas a otro control que no fuese el del piloto desconocido.<br \/>\nPersistiendo a\u00fan en su intento, Stilton se aproxim\u00f3 a otra palanca de un tama\u00f1o m\u00e1s grande y de una forma diferente al resto. Al tocarla, grit\u00f3 con agon\u00eda, y retir\u00f3 sus dedos del extra\u00f1o objeto con alguna dificultad. La palanca estaba fr\u00eda como si estuviese sumergida en el fr\u00edo absoluto del espacio exterior. De hecho, parec\u00eda quemar sus dedos con su extremada congelaci\u00f3n. Despu\u00e9s de esto, desisti\u00f3, y no hizo ning\u00fan nuevo intento de interferir en el funcionamiento de la nave.<br \/>\nGaillard, despu\u00e9s de contemplar estos acontecimientos, hab\u00eda vagabundeado a uno de los apartamentos principales. Mirando una vez m\u00e1s desde su asiento en el sof\u00e1 de una blandura y elasticidad sobrenaturales, contempl\u00f3 un espect\u00e1culo que le dej\u00f3 sin aliento. El mundo entero, un gran globo brillante, de muchos colores, estaba flotando detr\u00e1s de la nave en la negra sima salpicada de estrellas. Lo terrible de las profundidades sin direcci\u00f3n, el impensable aislamiento del infinito, cayeron sobre \u00e9l, y se sinti\u00f3 mareado y con la cabeza d\u00e1ndole vueltas, y fue arrastrado por un p\u00e1nico que le dominaba, sin l\u00edmites ni nombre.<br \/>\nEntonces, extra\u00f1amente, el terror desapareci\u00f3, en un regocijo que surg\u00eda ante la perspectiva de un viaje por cielos v\u00edrgenes hasta costas que nadie hab\u00eda pisado. Ignorando el peligro, olvidando el terrible distanciamiento del entorno acostumbrado al hombre, se entreg\u00f3 por completo a la m\u00e1gica convicci\u00f3n de una maravillosa aventura y de un destino \u00fanico que estaba por llegar.<br \/>\nOtros, sin embargo, eran menos capaces de orientarse en esas circunstancias raras y terribles. P\u00e1lidos y horrorizados, con una sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida irreparable, de un peligro omnipresente y de una confusi\u00f3n mareante, miraban c\u00f3mo se alejaba la Tierra, de cuyos confortables entornos hab\u00edan sido arrancados de una manera tan inexplicable y tan terriblemente repentina.<br \/>\nMuchos estaban mudos a causa del miedo, al darse cuenta m\u00e1s claramente de su impotencia en manos de una fuerza todopoderosa y desconocida.<br \/>\nAlgunos hablaban en voz alta y sin sentido sobre cosas banales, en un esfuerzo para ocultar su alteraci\u00f3n. Los tres periodistas lamentaron ser incapaces de comunicarse con los peri\u00f3dicos a los que representaban. James Gresham, el alcalde, y William Polson, el jefe de polic\u00eda, estaban estupefactos y eran completamente incapaces de decir qu\u00e9 hacer bajo circunstancias que anulaban su acostumbrada importancia en los asuntos c\u00edvicos. Y los cient\u00edficos, como podr\u00eda haberse esperado, estaban divididos en dos grandes grupos. Los m\u00e1s radicales, y aventureros, estaban m\u00e1s o menos inclinados a recibir favorablemente lo que quiera que estuviese por venir, a causa de los nuevos conocimientos; mientras que los otros aceptaban su destino con distintos grados de desgana, de protesta o de miedo.<br \/>\nPasaron varias horas; y la Luna, una esfera de cegadora desolaci\u00f3n en el gris abismo, hab\u00eda sido dejada atr\u00e1s junto a la menguante Tierra. La nave aceleraba sola a trav\u00e9s de la extensi\u00f3n c\u00f3smica, en un Universo cuya grandeza era una revelaci\u00f3n hasta para los astr\u00f3nomos, familiarizados como estaban con las magnitudes y las multitudes de los soles, las nebulosas y las galaxias. Los treinta y cinco hombres estaban siendo apartados de su planeta natal, por una inmensidad impensable, a una velocidad mayor que la de cualquier cuerpo del sistema solar o sat\u00e9lite.<br \/>\nEra dif\u00edcil medir la velocidad exacta; pero pod\u00edan formarse una idea de \u00e9sta bas\u00e1ndose en la velocidad con la que los planetas m\u00e1s pr\u00f3ximos, Marte, Mercurio y Venus, iban modificando sus posiciones relativas. Parec\u00edan casi estar saliendo disparados como las pelotas de un malabarista.<br \/>\nResultaba claro que alguna especie de gravedad artificial estaba funcionando en la nave; porque la falta de peso, que de otra manera habr\u00eda sido inevitable en el espacio exterior, no era sentida en ning\u00fan momento. Adem\u00e1s, los cient\u00edficos descubrieron que estaban siendo aprovisionados con aire de ciertos tanques de forma rara. Evidentemente, adem\u00e1s, hab\u00eda alg\u00fan sistema de calefacci\u00f3n oculto alguna especie de aislamiento ante la frialdad del espacio; porque la temperatura del interior de la nave se manten\u00eda constante en torno a unos 65 a 70 grados Fahrenheit.<br \/>\nMirando sus relojes, algunos del grupo descubrieron que ya hab\u00eda pasado la hora del mediod\u00eda en la Tierra; aunque hasta los menos imaginativos se dieron cuenta de lo absurda que resultaba la divisi\u00f3n del tiempo en veinticuatro horas del d\u00eda y de la noche, en medio de la eterna luz de Sol del vac\u00edo.<br \/>\nMuchos comenzaron a sentir sed y hambre, y a mencionar sus apetitos en voz alta. No mucho m\u00e1s tarde, como respondiendo, igual que el servicio que se proporciona a una buena mesa, en un hotel o en un restaurante, ciertos paneles de la pared met\u00e1lica del interior, hasta entonces inadvertidos por los sabios, se abrieron sin ruido ante sus ojos y dejaron al descubierto mesas sobre las cuales hab\u00eda curiosos aguamaniles de boca ancha y platos profundos, parecidos a soperas, llenos hasta el borde con comidas desconocidas.<br \/>\nDemasiado sorprendidos para comentar durante mucho tiempo este nuevo milagro, los miembros de la delegaci\u00f3n procedieron a probar las viandas y las bebidas que as\u00ed se les ofrec\u00edan. Stilton, todav\u00eda sumido en su indignado silencio, se neg\u00f3 a probarlas, pero se qued\u00f3 solo en su negativa.<br \/>\nEl agua era, por supuesto, potable, aunque con un sabor ligeramente alcalino, como si procediese de pozos del desierto; y la comida, una especie de pasta rojiza, respecto a cuya naturaleza y composici\u00f3n los qu\u00edmicos dudaban, sirvi\u00f3 para apagar las punzadas del hambre, aunque no resultase especialmente seductora para el paladar.<br \/>\nDespu\u00e9s de que los hombres de la Tierra hubiesen tomado esta comida, los paneles se cerraron de una manera tan silenciosa y discreta como se hab\u00edan abierto. La nave avanz\u00f3 por el espacio, hora tras hora, hasta que result\u00f3 evidente para Gaillard y sus compa\u00f1eros astr\u00f3nomos que o bien se dirig\u00eda directamente al planeta Marte, o bien pasar\u00eda muy cerca del mismo, en su camino a otro planeta.<br \/>\nEl planeta rojo, con sus se\u00f1ales familiares, que hab\u00edan contemplado tan a menudo por los telescopios del observatorio, y sobre cuya naturaleza y origen se hab\u00edan hecho muchas preguntas, empez\u00f3 a alzarse ante ellos y a crecer con una velocidad taumat\u00fargica. Entonces, notaron una se\u00f1alada disminuci\u00f3n en la velocidad de la nave, que continu\u00f3 directa hacia el planeta cobrizo, como si su objetivo estuviese oculto entre el laberinto de manchas obscuras y singulares; y result\u00f3 imposible dudar por m\u00e1s tiempo que Marte era su punto de destino.<br \/>\nGaillard y aquellos que le eran m\u00e1s o menos afines en sus intereses e inclinaciones se emocionaron con expectativas, pavorosas y sublimes, cuando la nave se aproxim\u00f3 al planeta extra\u00f1o. Entonces, empez\u00f3 a flotar delicadamente sobre un ex\u00f3tico paisaje en el que los famosos ?mares? y ?canales?, enormes a causa de su proximidad, pod\u00edan ser claramente reconocidos.<br \/>\nPronto se acercaron a la superficie del planeta rojizo, describiendo espirales por su atm\u00f3sfera sin nieblas ni nubes, mientras la deceleraci\u00f3n aumentaba hasta alcanzar la velocidad de un paraca\u00eddas. Marte les rodeaba con horizontes r\u00edgidos y mon\u00f3tonos, m\u00e1s pr\u00f3ximos que los de la Tierra, sin mostrar ninguna otra elevaci\u00f3n saliente, como colinas o lomas; y pronto colgaban sobre \u00e9l a una altura de media milla o menos. Aqu\u00ed la nave pareci\u00f3 frenar y pararse, sin descender m\u00e1s.<br \/>\nDebajo de ellos, pod\u00edan ver un desierto de bajas elevaciones y arena amarilla rojiza, interseccionado por uno de los llamados ?canales?, que se extend\u00eda sinuosamente a cada lado hasta desaparecer en el horizonte.<br \/>\nLos cient\u00edficos estudiaron este terreno con una sorpresa que iba en continuo aumento, al imponerse en sus percepciones la verdadera naturaleza del venoso canal. No era agua, como muchos antes de entonces hab\u00edan supuesto, sino una masa de p\u00e1lida vegetaci\u00f3n verde, de vastas hojas o frondes dentados, todos los cuales parec\u00edan emanar de un \u00fanico tallo rastrero de color carne, de varios cientos de pies de di\u00e1metro y con hinchadas articulaciones nodulares a intervalos de media milla. Aparte de esta parra an\u00f3mala y supergigantesca, no hab\u00eda signos de vida, animal ni vegetal, en todo el horizonte; y la longitud del tallo rastrero, que cubr\u00eda todo el horizonte visible pero que, por su forma y caracter\u00edsticas, parec\u00eda ser un simple zarcillo de alg\u00fan crecimiento a\u00fan m\u00e1s grande, era algo que hac\u00eda temblar las ideas previas de la bot\u00e1nica terrestre.<br \/>\nMuchos de entre los cient\u00edficos estaban casi estupefactos a causa del asombro mientras miraban abajo, desde las ventanas violetas, a esta tit\u00e1nica enredadera. M\u00e1s que nunca, los periodistas elevaron un lamento por los avasalladores titulares que, bajo las circunstancias que prevalec\u00edan, ser\u00edan incapaces de proporcionar a sus peri\u00f3dicos respectivos. Gresham y Polson cre\u00edan que hab\u00eda algo vagamente ilegal en la existencia de un ser tan monstruoso bajo la forma de una planta; y la desaprobaci\u00f3n cient\u00edfica sentida por Stilton y sus cofrades de mentalidad acad\u00e9mica era la m\u00e1s pronunciada.<br \/>\n?\u00a1Escandaloso! \u00a1Inaudito! \u00a1Rid\u00edculo! ?murmuro Stilton?. Esta cosa desaf\u00eda las leyes m\u00e1s elementales de la bot\u00e1nica. No existe un precedente concebible para ella.<br \/>\nGaillard, que se hallaba de pie a su lado, estaba tan arrebatado por su concentraci\u00f3n en la contemplaci\u00f3n de la nueva planta, que apenas escuch\u00f3 el comentario. El convencimiento de una aventura vasta y sublime, que hab\u00eda estado creciendo en su interior desde el inicio de aquel viaje, raro y estupendo, se ve\u00eda ahora confirmado con di\u00e1fana claridad. No pod\u00eda dar forma definitiva o coherencia al sentimiento que le pose\u00eda; pero le inundaba el presentimiento de una maravilla presente y de un milagro futuro, y la intuici\u00f3n de revelaciones, extra\u00f1as y tremendas, que estaban por venir.<br \/>\nPocos del grupo quer\u00edan hablar, o habr\u00edan sido capaces de hacerlo. Todo lo que les hab\u00eda sucedido durante las horas recientes, y todo lo que ahora ve\u00edan, estaba tan alejado del alcance de los actos y de la inteligencia humanos, que el ejercicio normal de sus facultades estaba m\u00e1s o menos inhibido por el esfuerzo para ajustarse a estas condiciones \u00fanicas.<br \/>\nDespu\u00e9s de que hubiesen contemplado la parra de proporciones gigantescas durante un par de minutos, los sabios se dieron cuenta de que la nave se mov\u00eda de nuevo, esta vez en una direcci\u00f3n lateral. Volando muy lentamente y con intenci\u00f3n, segu\u00eda lo que parec\u00eda ser el rumbo del zarcillo en direcci\u00f3n al oeste de Marte, sobre el que estaba descendiendo un Sol peque\u00f1o y p\u00e1lido por un cielo quemado y empa\u00f1ado, vertiendo una luz d\u00e9bil y g\u00e9lida sobre el desolado paisaje.<br \/>\nLos hombres fueron abrumadoramente conscientes de una voluntad inteligente detr\u00e1s de todo lo que estaba ocurriendo; y la sensaci\u00f3n de esta supervisi\u00f3n, remota y desconocida, era m\u00e1s fuerte en Gaillard que en los dem\u00e1s. Nadie pod\u00eda dudar que cada movimiento de la nave estaba medido y predestinado; y Gaillard sent\u00eda que la lentitud con que segu\u00edan el curso de la gran planta estaba calculada para proporcionar a la delegaci\u00f3n tiempo suficiente como para estudiar su nuevo entorno; y, en particular, para estudiar la misma planta.<br \/>\nEn vano, sin embargo, observaron su cambiante entorno para descubrir algo que pudiese indicar la presencia de formas org\u00e1nicas de tipo humano, no humano o sobrehumano, como se podr\u00eda imaginar que exist\u00edan en Marte. Por supuesto, S\u00f3lo entidades semejantes, se cre\u00eda, podr\u00edan haber construido, enviado y guiado la nave en que ahora se encontraban cautivos.<br \/>\nLa nave continu\u00f3 avanzando durante por lo menos una hora, recorriendo un territorio inmenso, en el cual, despu\u00e9s de muchas millas, la desolaci\u00f3n inicial ced\u00eda su lugar a una especie de pantano. Aqu\u00ed, donde las aguas lodosas se entretej\u00edan con la tierra gredosa, el retorcido tallo se hinchaba hasta proporciones incre\u00edbles con hojas lustrosas que emparraban el suelo pantanoso casi a una milla por cada lado del elevado tallo.<br \/>\nAqu\u00ed tambi\u00e9n, el follaje asum\u00eda una verdosidad m\u00e1s viva y m\u00e1s rica, cargada con una sublime exuberancia vital; y el propio tallo mostraba una incre\u00edble suculencia, junto con un barniz y un brillo lustrosos, un florecimiento que, de manera rara e incongruente, suger\u00eda carne bien alimentada. La cosa parec\u00eda palpitar a intervalos regulares y r\u00edtmicos, bajo los ojos de los observadores, como una entidad viva; y. en algunos lugares, hab\u00eda n\u00f3dulos de forma rara, o uniones al tallo, cuyo prop\u00f3sito nadie consegu\u00eda imaginar.<br \/>\nGaillard llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Stilton al extra\u00f1o latido que pod\u00eda notarse en la planta; un latido que parec\u00eda comunicarse a las hojas de cien pies que temblaban como si fuesen plumas.<br \/>\n?\u00a1Humpf! ?exclam\u00f3 Stilton agitando la cabeza con un aire en que se mezclaba la incredulidad y el asco?. Esta palpitaci\u00f3n es del todo imposible. Tiene que haber algo que est\u00e9 m\u00e1s en nuestra vista&#8230;, quiz\u00e1 alguna alteraci\u00f3n en el foco a causa de la velocidad de nuestro viaje. Es eso, o que hay una cualidad reflectiva en la atm\u00f3sfera que da una ilusi\u00f3n de movimiento a los objetos estables.<br \/>\nGaillard se abstuvo de llamarle la atenci\u00f3n sobre el hecho de que este supuesto fen\u00f3meno de enfermedad visual o refracci\u00f3n atmosf\u00e9rica se limitaba en su aplicaci\u00f3n enteramente a la planta y no extend\u00eda sus l\u00edmites al paisaje que les rodeaba.<br \/>\nPoco despu\u00e9s de esto, la nave lleg\u00f3 a una enorme ramificaci\u00f3n de la planta; y aqu\u00ed los terrestres descubrieron que el tallo que hab\u00edan estado siguiendo no era m\u00e1s que uno de tres que se separaban para interseccionar el suelo pantanoso desde \u00e1ngulos muy distintos entre s\u00ed y luego desaparec\u00edan por horizontes opuestos. La intersecci\u00f3n estaba se\u00f1alada por un doble n\u00f3dulo, del tama\u00f1o de una monta\u00f1a, que ten\u00eda una extra\u00f1a similitud con unas caderas humanas. Aqu\u00ed, el latido era m\u00e1s fuerte y se notaba m\u00e1s f\u00e1cilmente que nunca; y extra\u00f1as manchas variadas y venosidades de color rojizo resultaban visibles en la p\u00e1lida superficie del tallo.<br \/>\nLos sabios se sintieron cada vez m\u00e1s emocionados ante la magnitud, sin precedentes, y las singulares caracter\u00edsticas de la notable planta. Pero les aguardaban revelaciones de una naturaleza a\u00fan m\u00e1s extraordinaria. Despu\u00e9s de posarse durante un momento sobre la monstruosa juntura, la nave vol\u00f3 elev\u00e1ndose m\u00e1s a una velocidad acelerada, a lo largo del tallo principal, de una longitud incalculable, que se extend\u00eda por el horizonte de Marte occidental. Revelaba nuevas ramificaciones e intervalos variables, volvi\u00e9ndose incluso m\u00e1s grande y lujuriante al penetrar regiones pantanosas que eran, sin duda, el barro residual de un mar hundido.<br \/>\n?\u00a1Dios m\u00edo! La cosa debe rodear todo el planeta ?dijo uno de los periodistas con voz impresionada.<br \/>\n?Eso parece ?Gaillard asinti\u00f3 gravemente?. Tenemos que estar viajando casi en l\u00ednea paralela con el ecuador; y ya hemos seguido a la planta a lo largo de cientos de millas. Bas\u00e1ndonos en lo que hemos visto, parece que los ?canales? marcianos son sencillamente sus ramificaciones, y quiz\u00e1 las masas se\u00f1aladas por los astr\u00f3nomos como ?mares? son masas de su follaje.<br \/>\n?No puedo comprenderlo ?gru\u00f1\u00f3 Stilton?; la maldita cosa es completamente contraria a la ciencia y a la naturaleza&#8230;, no deber\u00eda existir en ning\u00fan Universo racional o concebible.<br \/>\n?Bueno ?dijo Gaillard un poco fr\u00edvolamente?. Existe; y no veo c\u00f3mo te puedes librar de eso. Adem\u00e1s, aparentemente se trata de la \u00fanica forma de vida vegetal en el planeta; por lo menos, hasta el momento hemos fracasado en encontrar algo remotamente parecido. No hay ninguna raz\u00f3n en absoluto para suponer que los reinos animal y vegetal tengan que exhibir en otros reinos la misma naturaleza y multiplicidad que muestran en la Tierra.<br \/>\nStilton, mientras escuchaba el poco ortodoxo argumento, miraba a Gaillard fijamente como un mahometano mirar\u00eda a alg\u00fan infiel descarriado, pero estaba demasiado furioso o demasiado asqueado como para decir nada m\u00e1s.<br \/>\nLa atenci\u00f3n de los cient\u00edficos fue ahora atra\u00edda a un \u00e1rea verdosa en la l\u00ednea de su vuelo, cubriendo muchas millas cuadradas. Aqu\u00ed, vieron que el tallo principal hab\u00eda echado una multitud de ra\u00edces, cuyo follaje ocultaba el suelo de debajo igual que un denso bosque.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Siembra de Marte Clark Ashton Smith &#038; E. M. Johnson (argumento) Seedling of Mars or The planet entity, \u00a9 1931. Fue en el oto\u00f1o de 1947, tres d\u00edas antes del encuentro de balompi\u00e9 anual entre Stanford y la Universidad de California, cuando el extra\u00f1o visitante procedente del espacio exterior aterriz\u00f3 en mitad del enorme estadio<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Siembra de Marte<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=697\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-697","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/697","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=697"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/697\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=697"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=697"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=697"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}