{"id":696,"date":"2008-10-14T13:51:15","date_gmt":"2008-10-14T13:51:15","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=696"},"modified":"2008-10-14T13:51:15","modified_gmt":"2008-10-14T13:51:15","slug":"el-jard\u00edn-de-adompha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=696","title":{"rendered":"El jard\u00edn de Adompha"},"content":{"rendered":"<p>El jard\u00edn de Adompha<br \/>\nClark Ashton Smith<br \/>\nThe garden of Adompha, \u00a9 1938. Traducido por Inmaculada de Dios en Zothique (el \u00faltimo continente), Ciencia Ficci\u00f3n 16, EDAF, 1977.<\/p>\n<p>\u00abSe\u00f1or de los bochornosos y rojos parterres y de los huertos soleados por las inquietas llamas, en tu jard\u00edn florece el \u00c1rbol que sostiene el Infierno, frutos de innumerables cabezas de demonios y corre la ra\u00edz llamada Baaras, parecida a una escurridiza serpiente. Y all\u00ed las bifurcadas y p\u00e1lidas mandr\u00e1goras, desgajadas del suelo por s\u00ed solas, van de un lado a otro pronunciando tu nombre hasta que los \u00faltimos entre los condenados piensan que los demonios est\u00e1n pasando gritando con airado frenes\u00ed y extra\u00f1o espanto.\u00bb<br \/>\nLetan\u00eda a Thasaid\u00f3n de Ludar<\/p>\n<p>Era bien sabido que Adompha, rey de la extensa isla oriental de Sotar, pose\u00eda en los amplios dominios de su palacio un jard\u00edn secreto para todos los hombres, excepto para \u00e9l mismo y para el mago de la corte, Dwerulas. Las cuadradas murallas de granito del jard\u00edn, altas y formidables como las de una prisi\u00f3n, eran claramente visibles, elev\u00e1ndose sobre los majestuosos bosques y \u00e1rboles del alcanfor y las anchas parcelas de flores multicolores. Pero nada hab\u00eda podido saberse nunca respecto a su interior, porque todo el cuidado que era necesario era prestado \u00fanicamente por el mago bajo la direcci\u00f3n de Adompha y los dos se refer\u00edan a \u00e9l en obscuras adivinanzas que nadie pod\u00eda interpretar. Las gruesas puertas de bronce respond\u00edan a un mecanismo cuyo secreto no compart\u00edan con nadie m\u00e1s, y el rey y Dwerulas, bien por separado o juntos, visitaban el jard\u00edn \u00fanicamente durante aquellas horas en las que nadie estaba fuera. Y en verdad, no hab\u00eda quien pudiera alardear de haber visto ni siquiera la apertura de la puerta.<br \/>\nSe dec\u00eda que el jard\u00edn hab\u00eda sido protegido contra el Sol por grandes l\u00e1minas de plomo y cobre, que no dejaban ni la menor grieta por donde la estrella m\u00e1s diminuta pudiese mirar al interior. Algunos juraban que la intimidad de sus due\u00f1os durante sus visitas era asegurada por un sue\u00f1o letal que Dwerulas, por miedo de sus m\u00e1gicas artes, acostumbraba a provocar sobre toda la vecindad, durante aquel tiempo.<br \/>\nUn misterio tan sobresaliente dif\u00edcilmente podr\u00eda dejar de provocar curiosidad y surgieron varias versiones distintas, con relaci\u00f3n a la naturaleza del jard\u00edn. Algunos aseguraban que estaba lleno de plantas siniestras de h\u00e1bitos nocturnos que proporcionaban r\u00e1pidos y poderosos venenos para uso de Adompha, junto con esencias m\u00e1s insidiosas y siniestras empleadas por el mago en la fabricaci\u00f3n de sus conjuros. Probablemente estas historias no dejaban de tener algo de raz\u00f3n, porque, despu\u00e9s de la construcci\u00f3n del vallado jard\u00edn, hab\u00edan sobrevenido en la corte real numerosas muertes atribuibles a envenenamientos y desastres que eran claramente obra de un brujo, junto con la desaparici\u00f3n f\u00edsica de gente cuya presencia en el mundo no agradaba ya a Adompha o a Dwerulas.<br \/>\nLos cr\u00e9dulos susurraban otras historias m\u00e1s extravagantes. Aquella leyenda de infamia fuera de lo normal que hab\u00eda rodeado al rey desde la infancia adquiri\u00f3 un tinte m\u00e1s odioso y la fama de Dwerulas, que con certeza hab\u00eda sido vendido antes de nacer al Archidemonio por su madre bruja, adquiri\u00f3 una nueva negrura, pues exced\u00eda a todos los dem\u00e1s hechiceros en la profundidad y maldad de su abandono.<br \/>\nDespertando del sopor y los sue\u00f1os producidos por el jugo de la amapola negra, el rey Adompha se levant\u00f3 en las horas muertas y estancadas que van de la salida de la Luna a la aurora. El palacio a su alrededor estaba silencioso como un cementerio, pues sus ocupantes hab\u00edan cedido al sopor nocturno inducido por el vino, las drogas y el aguardiente. Alrededor del palacio dorm\u00edan los jardines y la ciudad de Loith\u00e9, bajo las lentas estrellas de los tranquilos cielos meridionales. Adompha y Dwerulas acostumbraban visitar el recinto de altas murallas a aquellas horas, con poco temor de ser seguidos u observados.<br \/>\nAdompha sali\u00f3, deteni\u00e9ndose brevemente para iluminar con el cubierto ojo de su linterna de negro bronce la c\u00e1mara en penumbra que estaba contigua a la suya. La habitaci\u00f3n hab\u00eda estado ocupada por Thuloneah, su odalisca favorita, durante el pocas veces igualado per\u00edodo de ocho noches, pero sin sorpresa ni desconcierto vio que el lecho de desordenadas sedas estaba ahora vac\u00edo. Esto le confirm\u00f3 que Dwerulas le hab\u00eda precedido al jard\u00edn. Y supo, adem\u00e1s, que no hab\u00eda ido ociosamente ni de vac\u00edo.<br \/>\nEl recinto del palacio, rodeado por todas partes por sombras continuas, parec\u00eda mantener aquel secreto que el rey prefer\u00eda. Lleg\u00f3 junto a las cerradas puertas de bronce de la enorme pared de granito y emiti\u00f3, cuando se acercaba, un fuerte silbido parecido al de una cobra. En respuesta a la subida y bajada de este silbido, la puerta se abri\u00f3 silenciosamente hacia dentro y se cerr\u00f3 a su espalda, tambi\u00e9n en silencio.<br \/>\nEl jard\u00edn, plantado y cultivado en privado, y separado por el techo met\u00e1lico de las esferas del cielo, estaba iluminado \u00fanicamente por un extra\u00f1o globo ardiente que colgaba en su centro en medio del aire. Adompha contempl\u00f3 este globo con horror, porque su naturaleza y origen le eran desconocidos. Dwerulas pretend\u00eda que hab\u00eda salido del Infierno en una medianoche sin Luna y por su voluntad, que levitaba debido al poder infernal y que se alimentaba de las incesantes llamas de aquel clima en que los frutos de Thasaid\u00f3n adquieren un tama\u00f1o fuera de lo normal y un sabor encantado. Desped\u00eda una luz sangu\u00ednea en la que el jard\u00edn temblaba y se agitaba, como visto a trav\u00e9s de una luminosa neblina de sangre. Incluso en las l\u00fagubres noches de invierno, el globo desped\u00eda un fuerte calor y nunca se apartaba de su extra\u00f1a suspensi\u00f3n, aunque no ten\u00eda ning\u00fan soporte visible; bajo \u00e9l, el jard\u00edn florec\u00eda malignamente, lozano y exuberante como cualquier parterre del c\u00edrculo profundo.<br \/>\nIndudablemente, ning\u00fan Sol terrestre podr\u00eda haber producido los frutos de aquel jard\u00edn, y Dwerulas dec\u00eda que sus semillas eran del mismo origen que el globo. Hab\u00eda troncos p\u00e1lidos y bifurcados que se lanzaban hacia arriba como queriendo desgajarse del suelo, desplegando hojas inmensas como las obscuras y nervudas alas de los dragones. Hab\u00eda flores del color del amaranto, tan anchas como bandejas y sostenidas por tallos del grueso de un brazo que temblaban continuamente.<br \/>\nY hab\u00eda muchas otras plantas diversas, extra\u00f1as como los siete infiernos y sin otra caracter\u00edstica com\u00fan que los injertos que Dwerulas hab\u00eda implantado aqu\u00ed y all\u00e1 con sus innaturales y hechiceras artes.<br \/>\nAquellos injertos eran diversos miembros y partes de seres humanos. Habilidosamente, y con un \u00e9xito constante, el mago los hab\u00eda unido a las brotes, mitad vegetales, mitad animales, sobre los que despu\u00e9s vivieron y crecieron, sorbiendo una savia parecida al \u00edchor de los demonios. As\u00ed eran preservados los recuerdos, cuidadosamente escogidos, de una multitud de personas que hab\u00edan provocado el disgusto o el aburrimiento del rey o de Dwerulas. Sobre los troncos de palmeras, bajo el follaje plumoso, colgaban en racimos las cabezas de los eunucos, como enormes d\u00e1tiles obscuros. Una desnuda enredadera sin hojas ten\u00eda por flores las orejas de soldados castigados. Cactos deformes ten\u00edan como fruta pechos de mujeres, o sus cabellos como hojas. Extremidades o torsos completos hab\u00edan sido unidos con monstruosos \u00e1rboles. Algunas de las gigantescas hojas del tama\u00f1o de una bandeja portaban corazones palpitantes y ciertas flores m\u00e1s peque\u00f1as ten\u00edan en el centro ojos que todav\u00eda se abr\u00edan y cerraban entre las pesta\u00f1as. Otros injertos eran demasiado obscenos o repelentes para ser relatados.<br \/>\nAdompha avanz\u00f3 entre las h\u00edbridas plantas que se agitaban y susurraban ante su proximidad. Las cabezas parecieron tenderse ligeramente hacia \u00e9l, las orejas se agitaron, los pechos se estremecieron un poco, los ojos se dilataban o se entornaban como si vigilasen su avance. Sab\u00eda que aquellos restos humanos viv\u00edan \u00fanicamente con la perezosa vida de las plantas, compartiendo \u00fanicamente su actividad subanimal. Las hab\u00eda considerado como un placer est\u00e9tico curioso y m\u00f3rbido, hab\u00eda encontrado en ellas la infalible atracci\u00f3n de cosas enormes y sobrenaturales. Ahora, por primera vez, pas\u00f3 entre ellas con un l\u00e1nguido inter\u00e9s. Comenz\u00f3 a vislumbrar el momento fatal en que el jard\u00edn, con todos sus nuevos prodigios, no ofrec\u00eda ya un refugio para su inexorable aburrimiento.<br \/>\nEn el centro del extra\u00f1o vergel, donde un espacio circular todav\u00eda estaba vac\u00edo entre las api\u00f1adas plantas, Adompha se acerc\u00f3 a un mont\u00f3n de tierra arcillosa reci\u00e9n excavada. A su lado, completamente desnuda, p\u00e1lida y con aspecto de estar muerta, yac\u00eda la odalisca Thuloneah. Cerca de ella hab\u00edan sido depositados varios cuchillos y otros utensilios, junto con redomas de b\u00e1lsamos l\u00edquidos y de viscosas gomas que Dwerulas utilizaba para sus injertos y que hab\u00eda sacado de una bolsa de cuero. Una planta conocida como el dedaim, de tronco bulboso, pulposo y de color blanco y tirando a verde, de cuyo centro irradiaban varias ramas sin hojas que recordaban reptiles, dejaba caer de cuando en cuando sobre el pecho de Thuloneah una gota de un l\u00edquido amarillo?rojizo procedente de unas incisiones practicadas en su suave corteza.<br \/>\nDwerulas apareci\u00f3 por detr\u00e1s del t\u00famulo arcilloso con la brusquedad de un demonio emergiendo de su caverna subterr\u00e1nea. En sus manos sosten\u00eda el pico con el que acababa de terminar de cavar un agujero profundo y semejante a una tumba. Comparado con el porte y estatura reales de Adompha; no parec\u00eda m\u00e1s que un enano envejecido. Su aspecto mostraba todas las se\u00f1ales de una edad inmensurable, como si los polvorientos siglos hubiesen deseado su carne y sorbido la sangre de sus venas. Sus ojos resplandec\u00edan en el fondo de \u00f3rbitas semejantes a fosas, sus rasgos eran negros y resecos como los de un cad\u00e1ver muerto hac\u00eda largo tiempo, su cuerpo engarfiado como un milenario cedro del desierto. Siempre estaba inclinado, de forma que sus brazos largos y huesudos llegaban casi hasta el suelo. Como siempre, Adompha se sinti\u00f3 maravillado por la demon\u00edaca fuerza de aquellos brazos, maravillado de que Dwerulas manejase tan r\u00e1pidamente aquel pesado pico y de que hubiese podido llevar sin ayuda humana hasta el jard\u00edn las cargas de aquellas v\u00edctimas cuyos miembros utilizara en sus experimentos. El rey nunca se hab\u00eda dignado asistir a tales trabajos, sino que, despu\u00e9s de indicar de tiempo en tiempo las personas cuya desaparici\u00f3n no le desagradar\u00eda en absoluto, no hab\u00eda hecho m\u00e1s que observar y supervisar el barroco jard\u00edn.<br \/>\n?\u00bfEst\u00e1 muerta? ?pregunt\u00f3 Adompha, observando sin emoci\u00f3n alguna los voluptuosos miembros y cuerpo de Thuloneah.<br \/>\n?No ?dijo Dwerulas, con voz tan dura como el herrumbroso gozne de un ata\u00fad?, pero le he administrado el todopoderoso y adormecedor jugo del dedaim. Su coraz\u00f3n late impalpablemente y su sangre fluye con la lentitud de ese mezclado l\u00edquido. No se despertar\u00e1&#8230;, excepto como una parte de la vida del jard\u00edn, compartiendo su obscura cadencia. Ahora, espero vuestras instrucciones. \u00bfQu\u00e9 parte&#8230; o partes?<br \/>\n?Sus manos eran muy h\u00e1biles ?dijo Adompha como murmurando en voz alta en respuesta a la pregunta apenas formulada?. Conoc\u00edan las sutiles formas del amor y eran diestras en todas las artes amorosas. Me gustar\u00eda que conservases sus manos&#8230; pero nada m\u00e1s.<br \/>\nLa singular y m\u00e1gica operaci\u00f3n hab\u00eda sido completada. Las bellas, finas y alargadas manos de Thuloneah, limpiamente cortadas por las mu\u00f1ecas, fueron unidas, sin apenas se\u00f1al de la sutura, a los p\u00e1lidos y podados extremos de las dos ramas m\u00e1s altas del dedaim. En este proceso, el brujo emple\u00f3 la goma de plantas infernales y hab\u00eda invocado repetidamente los curiosos poderes de ciertos genios subterr\u00e1neos, seg\u00fan acostumbraba a hacer en tales ocasiones. Los brazos semivegetales se tendieron ahora hacia Adompha con sus manos humanas, como en adem\u00e1n de s\u00faplica. El rey sinti\u00f3 que su viejo inter\u00e9s en la horticultura de Dwerulas se reavivaba, una extra\u00f1a excitaci\u00f3n se despert\u00f3 en \u00e9l ante la mezcla de lo bello y lo grotesco en la planta injertada. Al mismo tiempo su carne volvi\u00f3 a vivir los sutiles ardores de noches pasadas&#8230;, porque las manos estaban cargadas de recuerdos.<br \/>\nSe hab\u00eda olvidado por completo del cuerpo de Thuloneah, que yac\u00eda cerca de \u00e9l con los brazos mutilados. Despertado de su enso\u00f1aci\u00f3n por el brusco movimiento de Dwerulas, se volvi\u00f3 y vio al mago inclinarse sobre la muchacha inconsciente, que no se hab\u00eda movido durante el proceso de la operaci\u00f3n. La sangre todav\u00eda manaba de los mu\u00f1ones de sus mu\u00f1ecas, formando charcos sobre la obscura Tierra. Dwerulas, con ese vigor innatural que envolv\u00eda todos sus movimientos, cogi\u00f3 a la odalisca en sus nervudos brazos y la subi\u00f3 con facilidad. Ten\u00eda el aire de un trabajador que contin\u00faa una tarea interrumpida, pero pareci\u00f3 vacilar antes de arrojarla al agujero que le servir\u00eda de tumba. All\u00ed, durante las estaciones calentadas e iluminadas por el globo tra\u00eddo del infierno, su cuerpo oculto, al pudrirse, alimentar\u00eda las ra\u00edces de aquella planta an\u00f3mala que ten\u00eda sus propias manos como injerto. Parec\u00eda como si fuese remiso a desprenderse de su voluptuosa carga. Adompha, que le observaba con curiosidad, fue consciente, como nunca lo hab\u00eda sido antes, de la siniestra maldad, de la lujuria que flu\u00eda del jorobado cuerpo de Dwerulas y de sus torcidas extremidades, como un hedor todopoderoso.<br \/>\nAunque \u00e9l mismo hab\u00eda ca\u00eddo profundamente en todo tipo de iniquidades, el rey sinti\u00f3 una vaga repulsi\u00f3n. Dwerulas le recordaba un insecto horroroso que hab\u00eda sorprendido una vez dedicado a sus vamp\u00edricas actividades. Record\u00f3 c\u00f3mo hab\u00eda aplastado al insecto con una piedra&#8230;, y al hacerlo concibi\u00f3 una de esas inspiraciones atrevidas y repentinas que siempre le hab\u00edan impulsado a una acci\u00f3n igualmente brusca. Se dijo a s\u00ed mismo que no hab\u00eda venido al jard\u00edn con aquella idea, pero la oportunidad era demasiado urgente y perfecta para dejarla pasar. En aquel momento, el mago le daba la espalda y sus brazos estaban ocupados por su pesada y hermosa carga. Agarrando el pico de hierro, Adompha lo dej\u00f3 caer sobre el peque\u00f1o y seco cr\u00e1neo de Dwerulas con una fuerza bastante considerable, heredada de antepasados heroicos y piratas. El enano, sujetando a Thuloneah, se derrumb\u00f3 en la profunda fosa.<br \/>\nPreparando el pico por si fuese necesario un segundo golpe, el rey esper\u00f3, pero no hubo ning\u00fan sonido ni movimiento provenientes de la tumba. Sinti\u00f3 cierta sorpresa de haber vencido con tanta facilidad al formidable mago, de cuyos poderes sobrehumanos estaba casi convencido, y una cierta sorpresa tambi\u00e9n ante su propia temeridad. Despu\u00e9s, tranquilizado por su triunfo, el rey pens\u00f3 que podr\u00eda intentar un experimento propio, puesto que cre\u00eda haber adquirido gran parte de la habilidad y conocimientos de Dwerulas por medio de la observaci\u00f3n. La cabeza de Dwerulas formar\u00eda una adici\u00f3n apropiada y \u00fanica en una de las plantas del jard\u00edn. Sin embargo, despu\u00e9s de echar un vistazo al interior de la fosa, s\u00e9 vio obligado a abandonar la idea, porque vio que hab\u00eda golpeado demasiado bien y reducido la cabeza del hechicero a un estado en el que ser\u00eda in\u00fatil para su experimento, puesto que tales injertos requer\u00edan una cierta integridad de la cabeza o miembro humano.<br \/>\nReflexionando, no sin disgusto, en la inesperada fragilidad de los cr\u00e1neos de los hechiceros, que se dejaban aplastar con tanta facilidad como las c\u00e1scaras de los huevos, Adompha comenz\u00f3 a rellenar la fosa con arcilla. El cuerpo de Dwerulas y la acurrucada forma de Thuloneah bajo \u00e9l fueron pronto cubiertos por los blandos y fr\u00e1giles terrones, mientras compart\u00edan una misma inmovilidad. El rey, que hab\u00eda llegado a temer a Dwerulas en el fondo de su coraz\u00f3n, fue consciente de un profundo alivio cuando pisote\u00f3 la tumba fuertemente y la igual\u00f3 con el suelo que la rodeaba. Se dijo a s\u00ed mismo que hab\u00eda hecho bien, porque los conocimientos del mago hab\u00edan llegado a incluir \u00faltimamente demasiados secretos regios, y un poder como el suyo, fuese natural o proveniente de regiones ocultas, nunca era completamente compatible con el seguro dominio y el prolongado imperio de los reyes.<\/p>\n<p>En la corte del rey Adompha y en la mar\u00edtima ciudad de Loith\u00e9, la desaparici\u00f3n de Dwerulas se convirti\u00f3 en motivo de mucha especulaci\u00f3n, pero poca investigaci\u00f3n. Las opiniones sobre si era al rey Adompha o al demonio Thasaid\u00f3n a quien hab\u00eda que estar agradecido por una desaparici\u00f3n tan saludable estaban divididas y, en consecuencia, tanto el rey de Sotar como el se\u00f1or de los siete infiernos fueron m\u00e1s temidos y respetados que antes. S\u00f3lo los m\u00e1s indomables entre los hombres y los demonios pod\u00edan soportar a Dwerulas, del que se dec\u00eda que hab\u00eda vivido durante todo un milenio sin dormir ni una sola noche, llenando todas sus horas con iniquidades y hechicer\u00edas de una negrura subtart\u00e1rea.<br \/>\nDespu\u00e9s de la inhumaci\u00f3n de Dwerulas, un vago sentimiento de miedo y terror, que no pod\u00eda explicarse por completo, hab\u00eda impedido al rey visitar el cerrado jard\u00edn. Sonriendo impasiblemente ante los salvajes rumores de la corte, continu\u00f3 su b\u00fasqueda de nuevos placeres y sensaciones extra\u00f1as y violentas. Sin embargo, en esto tuvo poco \u00e9xito, pues parec\u00eda como si todos los senderos, incluso los m\u00e1s extravagantes y tortuosos, condujesen \u00fanicamente a los ocultos precipicios del aburrimiento. Apart\u00e1ndose de extra\u00f1os amores y crueldades, de extravagantes pompas y enloquecedoras m\u00fasicas, de los afrodis\u00edacos aromas de flores tra\u00eddas de muy lejos, de los pechos, extra\u00f1amente formados, de muchachas ex\u00f3ticas, record\u00f3 con un nuevo deseo aquellas formas florales semianimadas que Dwerulas hab\u00eda dotado con los m\u00e1s provocativos encantos de las mujeres.<br \/>\nAs\u00ed pues, una noche, en la hora media entre la llegada de la Luna y la del Sol, cuando todo el palacio y la ciudad de Loith\u00e9 estaban sumergidos en un ebrio sopor, el rey abandon\u00f3 a su concubina y se dirigi\u00f3 al jard\u00edn que era ahora secreto para todos los hombres, excepto para \u00e9l mismo.<br \/>\nEn contestaci\u00f3n al silbido de cobra, que era lo \u00fanico que pod\u00eda activar su astuto mecanismo, la puerta se abri\u00f3 ante Adompha y se cerr\u00f3 detr\u00e1s de \u00e9l. Cuando a\u00fan se estaba cerrando, se dio cuenta de que un cambio singular hab\u00eda sobrevenido en el jard\u00edn durante su ausencia. El misterioso globo colgado en medio del aire ard\u00eda con una luz m\u00e1s sangrienta, con la radiaci\u00f3n m\u00e1s t\u00f3rrida, como si estuviese avivado por airados demonios; las plantas, que hab\u00edan crecido excesivamente en altura y estaban recubiertas y camufladas por un follaje m\u00e1s espeso que el que hab\u00edan ostentado anteriormente, permanec\u00edan inm\u00f3viles en una atm\u00f3sfera que era como el caliente aliento de alg\u00fan rojo infierno.<br \/>\nAdompha vacil\u00f3, dudoso del significado de aquellos cambios. Se acord\u00f3 de Dwerulas por un momento, recordando ciertos prodigios inexplicables y haza\u00f1as nigrom\u00e1nticas conseguidas por el mago&#8230;, y se estremeci\u00f3 ligeramente. Pero hab\u00eda matado a Dwerulas, enterr\u00e1ndolo con sus propias y reales manos. El creciente calor y brillantez del globo, el excesivo crecimiento del jard\u00edn, se deb\u00edan sin duda a alg\u00fan proceso natural incontrolado.<br \/>\nPresa de una fuerte curiosidad, el rey inhal\u00f3 el sofocante perfume que lleg\u00f3 asaltando su olfato. La luz deslumbraba sus ojos. llen\u00e1ndole con extra\u00f1os y nunca vistos colores; el color le golpeaba como saliendo del solsticio de un verano infernal. Crey\u00f3 o\u00edr voces, al principio casi inaudibles, pero subiendo hasta convertirse en un murmullo semiarticulado que le sedujo con una dulzura extraterrestre. Al mismo tiempo, pareci\u00f3 contemplar, entre la vegetaci\u00f3n inm\u00f3vil y en r\u00e1pidas ojeadas, los miembros medio velados de unas bailarinas, miembros que no pudo identificar como ninguno de los injertos hechos por Dwerulas.<br \/>\nAtra\u00eddo por el encanto del misterio y presa de una vaga intoxicaci\u00f3n, el rey se adentr\u00f3 en el laberinto proveniente del Infierno. Cuando se acerc\u00f3, las plantas retrocedieron suavemente y se apartaron a ambos lados para permitirle el paso. Como en una mascarada arb\u00f3rea, parec\u00edan ocultar sus injertos humanos tras el manto de su reciente follaje. Despu\u00e9s, cerr\u00e1ndose tras Adompha, arrojaron su disfraz, revelando fusiones m\u00e1s extra\u00f1as y an\u00f3malas que las que \u00e9l recordaba. Cambiaban a su alrededor de instante en instante como formas de delirio, de forma que nunca estaba completamente seguro de qu\u00e9 parte de su apariencia era \u00e1rbol y flor y cual mujer y hombre. El balanceo de un follaje convulso y las contorsiones de cuerpos y extremidades rebeldes se turnaban. Despu\u00e9s, por alguna transici\u00f3n imposible de distinguir, pareci\u00f3 como si ya no estuviesen afianzados en el suelo, sino que se mov\u00edan a su alrededor sobre pies fant\u00e1sticos y vagos, formando c\u00edrculos cada vez m\u00e1s grandes, como los bailarines de alg\u00fan amenazador festival.<br \/>\nUna vez y otra Adompha recorri\u00f3 las formas que eran a la vez florales y humanas, hasta que la vertiginosa locura de su movimiento provoc\u00f3 un v\u00e9rtigo semejante en su cerebro. Oy\u00f3 el rumor de un bosque azotado por la tormenta, junto con el clamor de unas voces familiares que le llamaban por su nombre, que maldec\u00edan y suplicaban, se burlaban y ped\u00edan, miles de voces de guerreros, consejeros, esclavos, cortesanos, castrados o amantes. Por encima de todas, el sangu\u00edneo globo resplandec\u00eda con una refulgencia cada vez m\u00e1s maligna y siniestra, con un ardor casi m\u00e1s insoportable. Era como si toda la vida del jard\u00edn girase, se elevase y llamease est\u00e1ticamente hasta llegar a alguna culminaci\u00f3n infernal. El rey Adompha hab\u00eda perdido todo recuerdo de Dwerulas y su obscura magia. En sus sentidos ard\u00eda el mismo ardor de la esfera salida del Infierno y parec\u00eda compartir el movimiento y \u00e9xtasis delirante de aquellas obscuras formas que le rodeaban. Por su sangre subi\u00f3 un l\u00edquido enloquecedor, ante \u00e9l revolotearon las vagas im\u00e1genes de placeres que nunca hab\u00eda conocido ni sospechado, placeres en los que traspasar\u00eda con mucho los l\u00edmites impuestos a las sensaciones de los mortales.<br \/>\nEntonces, entre aquella fantasmagor\u00eda que se arremolinaba, oy\u00f3 el chirrido de una voz tan dura como los goznes herrumbrosos de la cubierta de un sarc\u00f3fago. No pudo comprender las palabras, pero, como si hubiese sido pronunciado alg\u00fan conjuro ordenando la inmovilidad, todo el jard\u00edn adquiri\u00f3 instant\u00e1neamente un aspecto tranquilo y silencioso. El rey se qued\u00f3 completamente estupefacto, \u00a1porque la voz hab\u00eda sido la de Dwerulas! Mir\u00f3 a su alrededor salvajemente, asombrado y confuso, viendo \u00fanicamente las inm\u00f3viles plantas con su manto de profuso follaje. Ante \u00e9l sobresal\u00eda una que consigui\u00f3 reconocer como el dedaim, aunque su tronco en forma de bulbo y sus ramas alargadas hab\u00edan emitido una enmara\u00f1ada masa de filamentos obscuros, parecidos a cabellos.<br \/>\nMuy lenta y suavemente, las dos ramas superiores del dedaim descendieron hasta que sus puntas estuvieron al mismo nivel del rostro de Adompha. Las esbeltas y alargadas manos de Thuloneah emergieron de su follaje y comenzaron a acariciar las mejillas del rey, con aquella habilidad amatoria que todav\u00eda recordaba. En el mismo momento, vio que la espesa mara\u00f1a de cabellos sobre el ancho y llano extremo del tronco del dedaim se separaba y, como saliendo de unos hombros jorobados, la peque\u00f1a y reseca cabeza de Dwerulas se elev\u00f3 hasta encontrarse a su altura&#8230; Mientras contemplaba con un vac\u00edo horror el cr\u00e1neo aplastado y cubierto por co\u00e1gulos de sangre, los rasgos resecos y ennegrecidos como por siglos, los ojos que resplandec\u00edan en obscuras fosas como brasas sobre las que soplasen los demonios, Adompha tuvo la confusa impresi\u00f3n de que una muchedumbre se lanzaba sobre \u00e9l desde todas partes. En aquel jard\u00edn de enloquecidas fusiones y transmutaciones m\u00e1gicas no hab\u00eda ya ning\u00fan \u00e1rbol. A su alrededor, en el ardiente aire, nadaban rostros que recordaba demasiado bien, rostros contorsionados ahora por una maligna rabia y un mortal deseo de venganza. Por una iron\u00eda que s\u00f3lo Dwerulas hubiese podido concebir, los suaves dedos de Thuloneah continuaron acarici\u00e1ndole, mientras sent\u00eda los tirones de innumerables manos que convert\u00edan sus vestiduras en harapos y desgarraban su carne con las u\u00f1as.<\/p>\n<p>Edici\u00f3n digital de J. Ruiz<br \/>\nRevisi\u00f3n de urijenny (odoniano@yahoo.com.ar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El jard\u00edn de Adompha Clark Ashton Smith The garden of Adompha, \u00a9 1938. Traducido por Inmaculada de Dios en Zothique (el \u00faltimo continente), Ciencia Ficci\u00f3n 16, EDAF, 1977. \u00abSe\u00f1or de los bochornosos y rojos parterres y de los huertos soleados por las inquietas llamas, en tu jard\u00edn florece el \u00c1rbol que sostiene el Infierno, frutos<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; El jard\u00edn de Adompha<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=696\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-696","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/696","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=696"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/696\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}