{"id":693,"date":"2008-10-14T13:37:01","date_gmt":"2008-10-14T13:37:01","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=693"},"modified":"2008-10-14T13:37:01","modified_gmt":"2008-10-14T13:37:01","slug":"mujer-de-pie","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=693","title":{"rendered":"Mujer de pie"},"content":{"rendered":"<p>Mujer de pie<br \/>\nYasutaka Tsutsui<br \/>\nTraducido por Elvio E. Gandolfo en: Cuentos de ciencia ficci\u00f3n contempor\u00e1neos, tomo 2, Biblioteca B\u00e1sica Universal 166, Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, 1981<\/p>\n<p>El gusto del pueblo japon\u00e9s por las antiguas leyendas fant\u00e1sticas y los cuentos macabros prepar\u00f3 el terreno para la aceptaci\u00f3n masiva de la ciencia ficci\u00f3n, que hizo su verdadera entrada en el pa\u00eds luego de la Segunda Guerra Mundial. .Entre los antecedentes se cuentan las numerosas traducciones de obras de Veme, Mary Shelley y otros autores en la segunda mitad del siglo XIX, cuando Jap\u00f3n abre sus fronteras a Occidente luego de m\u00e1s de dos siglos de aislamiento.<br \/>\nEntre los primeros autores, por lo general imitadores de Jules Veme, se encuentra Shunro Oshikawa (1877-1914), autor de la novela Acorazado submarino (1900).<br \/>\nEn la d\u00e9cada del 50 varios factores se combinaron para imponer triunfalmente el g\u00e9nero: !a vasta cantidad de libros de bolsillo de ciencia ficci\u00f3n dejados atr\u00e1s por las tropas estadounidenses al retirarse; el impacto, brutal por lo brusco, de la tecnolog\u00eda; el gusto del pueblo japon\u00e9s por lo novedoso. Pronto aparecieron antolog\u00edas de traducciones de las principales revistas norteamericanas, hasta alcanzar el nivel de difusi\u00f3n actual: cinco revistas mensuales cuyo tiraje combinado alcanza varios centenares de miles de ejemplares, y una colecci\u00f3n editada por la firma Hayakawa SF Series que ha traducido 318 vol\u00famenes entre 1957 y 1974. Estas cifras, unidas a la producci\u00f3n de innumerables series televisivas, filmes y productos de jugueter\u00eda relacionados por lo general con la rob\u00f3tica y los monstruos de cart\u00f3n piedra, convierten a Jap\u00f3n en el segundo mercado mundial para la ciencia ficci\u00f3n, superado s\u00f3lo por Estados Unidos.<br \/>\nEntre los autores m\u00e1s populares se encuentra Sakio Komatsu, autor de El hundimiento del Jap\u00f3n, novela que explota el temor b\u00e1sico a los terremotos (as\u00ed como gran parte de los films, historietas o relatos abundan en monstruos provocados por experimentos at\u00f3micos). Una corriente menos popular pero de mayor calidad literaria tiene como principal representante a Kobo Abe, autor de sutiles cuentos fant\u00e1sticos y de ciencia ficci\u00f3n, que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n recuerdan la parsimonia de Kafka. Dentro de esta corriente se inscribe Yasutaka Tsutsui, el autor del presente relato Mujer de pie.<\/p>\n<p>Me qued\u00e9 levantado toda la noche y al fin termin\u00e9 un cuento de cuarenta p\u00e1ginas. Era una obra trivial, de entretenimiento, incapaz de hacer bien o mal.<br \/>\n&#8220;En esta \u00e9poca uno no puede escribir cuentos que hagan bien o mal; es inevitable&#8221;, me dije mientras aseguraba el manuscrito con un clip y lo met\u00eda en un sobre.<br \/>\nEn cuanto a si hay en m\u00ed materia prima para escribir cuentos que puedan hacer bien o mal, hago todo lo posible por no pensar en eso. Si me pusiera a pensar en eso, tal vez quisiera intentarlo.<br \/>\nEl sol de la ma\u00f1ana me hiri\u00f3 los ojos cuando me puse los zuecos de madera y abandon\u00e9 la casa con el sobre. Como a\u00fan faltaba un tiempo para que llegara el primer cami\u00f3n postal, dirig\u00ed mis pasos hacia el parque. Por la ma\u00f1ana no vienen ni\u00f1os a este parque, un simple cuadrado de ochenta metros en medio de un barrio residencial api\u00f1ado. Aqu\u00ed se est\u00e1 tranquilo. As\u00ed que siempre incluyo el parque en mi caminata matutina. Hoy d\u00eda hasta el escaso verde suministrado por diez o doce \u00e1rboles es invalorable en la megal\u00f3polis.<br \/>\nTendr\u00eda que haber tra\u00eddo un poco de pan, pens\u00e9. Mi perrogajo favorito se alza cerca del banco del parque. Es un perrogajo afectuoso de piel color ante, bastante grande por tratarse de un perro mestizo.<br \/>\nEl cami\u00f3n de fertilizante l\u00edquido acababa de pasar cuando llegu\u00e9 al parque; el suelo estaba h\u00famedo y hab\u00eda un tenue olor a cloro. El caballero mayor a quien ve\u00eda a menudo estaba sentado en el banco cercano al perrogajo, alimentando el poste color ante con lo que parec\u00eda carne picada. Por lo com\u00fan los perrogajos tienen un apetito excelente. Tal vez el fertilizante l\u00edquido, absorbido por las ra\u00edces bien hundidas en el suelo y que sube a trav\u00e9s de las patas, deja algo que desear.<br \/>\nComen cualquier cosa que uno les d\u00e9.<br \/>\n?\u00bfLe trajo algo? Hoy sal\u00ed apurado. Olvid\u00e9 traer mi pan ?le dije al hombre mayor.<br \/>\nSe volvi\u00f3 hacia m\u00ed con ojos amables y una suave sonrisa.<br \/>\n?Ah, \u00bfa usted tambi\u00e9n le gusta este muchacho?<br \/>\n?S\u00ed contest\u00e9, sent\u00e1ndome junto a \u00e9l?. Se parece como una gota de agua a un perro que yo ten\u00eda.<br \/>\nEl perrogajo alz\u00f3 hacia m\u00ed una mirada de ojos grandes, negros, y mene\u00f3 la cola.<br \/>\n?En realidad, yo tambi\u00e9n ten\u00eda un perro parecido a este muchacho ?dijo el hombre, rascando el pelo del cuello del perrogajo?. Lo convirtieron en perrogajo a los tres a\u00f1os. \u00bfNo lo ha visto? Entre la lencer\u00eda y la tienda de art\u00edculos de cine, sobre la costanera. \u00bfNo vio all\u00ed un perrogajo que se parece a este muchacho?<br \/>\nAsent\u00ed con un movimiento de cabeza, agregando:<br \/>\n?\u00bfAs\u00ed que \u00e9se era suyo?<br \/>\n?S\u00ed, era nuestro favorito. Se llamaba Hachi. Ahora est\u00e1 vegetalizado por completo. Un hermoso perr\u00e1rbol.<br \/>\n?Ahora que lo dice, se parece mucho a este muchacho. Tal vez proven\u00edan de la misma raza.<br \/>\n?\u00bfY su perro? ?pregunt\u00f3 el hombre mayor?. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 plantado?<br \/>\n?Nuestro perro se llamaba Buff ?contest\u00e9, sacudiendo la cabeza?. Lo plantaron junto a la entrada del cementerio que est\u00e1 a las afueras de la ciudad. Pobrecito, muri\u00f3 apenas lo plantaron. Los camiones de fertilizante no van por all\u00ed con mucha frecuencia, y quedaba tan lejos que yo no pod\u00eda llevarle de comer todos los d\u00edas. Tal vez lo plantaron mal. Muri\u00f3 antes de convertirse en \u00e1rbol.<br \/>\n?\u00bfLo arrancaron entonces?<br \/>\n?No. Por suerte en esa zona no importa demasiado que huela o no, as\u00ed que lo dejaron all\u00ed y se sec\u00f3. Ahora es un esquelegajo. Me enter\u00e9 de que es un material espl\u00e9ndido para las clases de ciencias de la escuela primaria cercana.<br \/>\n?Qu\u00e9 maravilla.<br \/>\nEl hombre mayor acarici\u00f3 la cabeza del perrogajo.<br \/>\n?Me pregunto c\u00f3mo llamaban a este muchacho antes de que se convirtiera en perrogajo.<br \/>\n?Prohibido llamar aun perrogajo por su nombre original ?dije?. \u00bfNo es una ley extra\u00f1a?<br \/>\nEl hombre me mir\u00f3 con ojos penetrantes, despu\u00e9s contest\u00f3 con tono casual:<br \/>\n?\u00bfAcaso no se limitaron a extender a los perros las leyes que ten\u00edan que ver con las personas? Por eso pierden el nombre cuando se transforman en perrogajos ?asinti\u00f3 mientras rascaba la mand\u00edbula del perrogajo?. No s\u00f3lo los nombres antiguos: uno tampoco puede darles un nombre nuevo. Porque no hay nombres propios para las plantas.<br \/>\nCaramba, por supuesto, pens\u00e9 .<br \/>\nMir\u00f3 mi sobre, que ten\u00eda las palabras MANUSCRITO ADJUNTO.<br \/>\n?Disculpe ?dijo?. \u00bfUsted es escritor?<br \/>\nMe sent\u00ed un poco embarazado.<br \/>\n?Bueno, s\u00ed. Hago algunas cositas triviales.<br \/>\nDespu\u00e9s de mirarme con atenci\u00f3n, el hombre sigui\u00f3 acariciando la cabeza del perrogajo.<br \/>\n?Yo tambi\u00e9n acostumbraba escribir algo.<br \/>\nLogr\u00e9 reprimir una sonrisa.<br \/>\n?\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os hace que dej\u00e9 de escribir? Parecen muchos.<br \/>\nMir\u00e9 el perfil del hombre. Ahora que \u00e9l lo dec\u00eda, era un rostro que me parec\u00eda haber visto antes en alguna parte.<br \/>\nEmpec\u00e9 a preguntarle el nombre, vacil\u00e9, y me qued\u00e9 en silencio.<br \/>\nEl hombre mayor dijo bruscamente:<br \/>\n?El mundo se ha vuelto dif\u00edcil para escribir.<br \/>\nBaj\u00e9 los ojos, avergonzado de m\u00ed mismo, que a\u00fan segu\u00eda escribiendo en semejante mundo.<br \/>\nEl hombre se disculp\u00f3 confundido ante mi repentina depresi\u00f3n.<br \/>\n?Fue grosero de mi parte. No lo estoy criticando a usted. Soy yo quien tendr\u00eda que sentirse avergonzado.<br \/>\n?No ?le dije, despu\u00e9s de mirar con rapidez a nuestro alrededor?. No puedo dejar de escribir, porque no tengo el valor necesario. \u00a1Dejar de escribir! Caramba, despu\u00e9s de todo, ese ser\u00eda un gesto contra la sociedad.<br \/>\nEl hombre mayor sigui\u00f3 acariciando al perrogajo. Despu\u00e9s de una larga pausa habl\u00f3:<br \/>\n?Es doloroso, dejar de escribir de pronto. Ahora que hemos llegado a esto, creo que me sentir\u00eda mejor si hubiese seguido escribiendo temerariamente cr\u00edtica social, y me hubiesen arrestado. Incluso hay momentos en que creo eso. Pero s\u00f3lo era un diletante, nunca conoc\u00ed la pobreza, persegu\u00eda sue\u00f1os de tranquilidad. Deseaba llevar una vida c\u00f3moda. Como persona de gran dignidad, no pod\u00eda soportar verme expuesto a los ojos del mundo, ridiculizado. As\u00ed que dej\u00e9 de escribir. Una historia lamentable.<br \/>\nSonri\u00f3 y sacudi\u00f3 la cabeza.<br \/>\n.?No, no, no hablemos de eso. Nunca se sabe qui\u00e9n puede estar oyendo, incluso aqu\u00ed, en la calle.<br \/>\nCambi\u00e9 de tema.<br \/>\n?\u00bfVive cerca?<br \/>\n?\u00bfConoce el sal\u00f3n de belleza de la calle principal ? Pase por all\u00ed. Me llamo Hiyama ?hizo un movimiento de cabeza hacia m\u00ed?. Venga a visitarme alguna vez. Estoy casado, pero&#8230;<br \/>\n?Much\u00edsimas gracias.<br \/>\nLe de mi nombre.<br \/>\nNo recordaba a ning\u00fan escritor llamado Hiyama. Sin duda escrib\u00eda con seud\u00f3nimo. No ten\u00eda intenciones de visitar su casa. Estamos en un mundo en que incluso dos o tres escritores que se re\u00fanen son considerados asamblea ilegal.<br \/>\n?Es hora de que pase el cami\u00f3n postal.<br \/>\nMir\u00e9 mi reloj pulsera mientras me paraba.<br \/>\n?Temo que es mejor que me vaya ?dije.<br \/>\nVolvi\u00f3 hacia m\u00ed una triste cara sonriente y se inclin\u00f3.<br \/>\nDespu\u00e9s de acariciar un poco la cabeza del perrogajo, abandon\u00e9 el parque.<br \/>\nDesemboqu\u00e9 en la calle principal, pero s\u00f3lo hab\u00eda una cantidad rid\u00edcula de coches que pasaban; los peatones eran pocos. Junto a la acera estaba plantado un gat\u00e1rbol, de treinta o cuarenta cent\u00edmetros de altura.<br \/>\nA veces doy con un gatogajo que acaba de ser plantado y a\u00fan no se ha convertido en gat\u00e1rbol. Los gatogajos nuevos me miran la cara y ma\u00fallan o gimen, pero aquellos cuyas cuatro patas plantadas en el suelo se han vegetalizado, con los rostros verdosos r\u00edgidamente inm\u00f3viles y los ojos bien cerrados, s\u00f3lo mueven las orejas de vez en cuando. Despu\u00e9s est\u00e1n los gatogajos a quienes les brotan ramas del cuerpo y pu\u00f1ados de hojas. La mente de estos parece estar vegetalizada por completo: ni siquiera mueven las orejas. Aun cuando pueda distinguirse un rostro de gato, ser\u00eda mejor llamarlos gat\u00e1rboles.<br \/>\nTal vez sea mejor convertir a los perros en perrogajos, pens\u00e9. Cuando se les termina la comida, se vuelven malos y hasta atacan a la gente. \u00bfPero por qu\u00e9 tienen que convertir a los gatos en gatogajos? \u00bfHay demasiados gatos perdidos? Para mejorar la condici\u00f3n alimenticia, aunque sea un poco? O tal vez para reverdecer la ciudad&#8230;<br \/>\nCerca del hospital enorme que se encuentra en la esquina donde se intersectan las autopistas hay dos hombr\u00e1rboles, y junto a estos \u00e1rboles un hombregajo. Este hombregajo viste uniforme de cartero, y no se puede distinguir hasta qu\u00e9 punto se le han vegetalizado las piernas, por los pantalones. Tiene treinta y cinco o treinta y seis a\u00f1os, es alto, un poco encorvado de hombros.<br \/>\nMe acerqu\u00e9 a \u00e9l y le tend\u00ed mi sobre, como siempre.<br \/>\n?Por certificado, entrega especial, por favor.<br \/>\nEl hombregajo, asintiendo en silencio, acept\u00f3 el sobre y sac\u00f3 estampillas y un formulario de correo certificado de su bolsillo.<br \/>\nMe di vuelta con rapidez despu\u00e9s de pagar el franqueo.<br \/>\nNo hab\u00eda nadie m\u00e1s a la vista. Decid\u00ed tratar de hablarle.<br \/>\nSiempre le llevo el correo cada tres d\u00edas, y a\u00fan no hab\u00eda tenido oportunidad de hablar con \u00e9l con cierta calma.<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 hizo? ?le pregunt\u00e9 en voz baja.<br \/>\nEl hombregajo me mir\u00f3 sorprendido. Despu\u00e9s, una vez que recorri\u00f3 la zona con los ojos, contest\u00f3 con expresi\u00f3n amarga:<br \/>\n?Decir cosas innecesarias no me har\u00e1 ning\u00fan bien. Se supone que ni siquiera tengo que contestar.<br \/>\n?Lo s\u00e9 ?dije, mir\u00e1ndolo a los ojos.<br \/>\nCuando vio que no me iba, suspir\u00f3 hondo.<br \/>\n?S\u00f3lo dije que la paga es baja. Lo que es m\u00e1s, me oy\u00f3 : el patr\u00f3n. Porque la paga de un cartero es realmente baja ?con expresi\u00f3n sombr\u00eda, sacudi\u00f3 la mand\u00edbula hacia los dos hombr\u00e1rboles que estaban juntos a \u00e9l?. A estos tipos les pas\u00f3 lo mismo. S\u00f3lo por dejar escapar algunas quejas acerca de la paga baja. \u00bfLos conoce? ?me pregunt\u00f3.<br \/>\nSe\u00f1al\u00e9 a uno de los hombr\u00e1rboles.<br \/>\n?Recuerdo a \u00e9ste, porque le entregu\u00e9 una gran cantidad de correspondencia. Al otro no lo conozco. Ya era un hombr\u00e1rbol cuando me mud\u00e9 aqu\u00ed. ?Ese era mi amigo ?dijo.<br \/>\n?\u00bfEl otro no era encargado, o jefe de secci\u00f3n?<br \/>\nAsinti\u00f3.<br \/>\n?Correcto. Era encargado.<br \/>\n?\u00bfNo tiene usted hambre, o fr\u00edo?<br \/>\n?No se siente demasiado ?contest\u00f3, a\u00fan inexpresivo. Cualquiera que es convertido en hombregajo pronto se vuelve inexpresivo?. Incluso creo que ya me parezco bastante a una planta. No s\u00f3lo en c\u00f3mo siento las cosas, sino tambi\u00e9n en el modo en que pienso. Al principio era triste, pero ahora no importa. Sol\u00eda tener mucho hambre, pero dicen que la vegetalizaci\u00f3n se desarrolla m\u00e1s r\u00e1pido cuando uno no come.<br \/>\nMe mir\u00f3 con ojos opacos. Era probable que esperase convertirse pronto en hombr\u00e1rbol.<br \/>\n?Dicen que a la gente con ideas radicales les hacen una lobotom\u00eda antes de convertirlos en hombregajos, pero tampoco me hicieron eso. No hab\u00eda pasado un mes desde que me plantaron aqu\u00ed y ya no me sent\u00eda furioso.<br \/>\nLe dio un vistazo a mi reloj pulsera.<br \/>\n?Bueno. ahora ser\u00e1 mejor que se vaya. Casi es la hora de llegada del cami\u00f3n postal.<br \/>\n?Si ?pero aun no pod\u00eda irme, y vacil\u00e9, inquieto.<br \/>\n?Oiga ?dijo el hombregajo?. \u00bfPor casualidad alg\u00fan conocido suyo fue convertido hace poco en hombregajo?<br \/>\nHerido en lo m\u00e1s hondo, lo mir\u00e9 a la cara por un momento, despu\u00e9s asent\u00ed lentamente.<br \/>\n?Mi esposa, para ser precisos.<br \/>\n?Aj\u00e1, su esposa, \u00bfeh? ?por unos instantes me mir\u00f3 con el mayor inter\u00e9s?. Me preguntaba si no se trataba de algo as\u00ed. De otro modo nadie se molesta en hablarme. \u00bfQu\u00e9 hizo entonces, su esposa?<br \/>\n?Se quej\u00f3 de que los precios eran altos en una reuni\u00f3n de amas de casa. Si eso hubiera sido todo, perfecto, pero adem\u00e1s critic\u00f3 al gobierno. Estoy empezando a tener \u00e9xito como escritor, y creo que la ansiedad de ella por ser la esposa de ese escritor hizo que lo dijera. Una de las mujeres la delat\u00f3. La plantaron sobre el costado izquierdo del camino mirando desde la estaci\u00f3n hacia el ayuntamiento, cerca de la ferreter\u00eda.<br \/>\n?Ah, en ese lugar ?cerr\u00f3 los ojos un poco, como recordando el aspecto de los edificios y los negocios de la zona?. Es una calle bastante tranquila. Mejor as\u00ed, \u00bfverdad? ?abri\u00f3 los ojos y me mir\u00f3, inquisitivo?. No va a ir a verla, \u00bfno? Es mejor no verla con mucha frecuencia. Tanto para ella como para usted. As\u00ed los dos pueden olvidar m\u00e1s pronto.<br \/>\n?S\u00ed, lo s\u00e9.<br \/>\nDej\u00e9 caer la cabeza.<br \/>\n?\u00bfSu esposa? ?pregunt\u00f3, con un matiz comprensivo en la voz?. \u00bfAlguien le ha hecho algo?<br \/>\n?No. Hasta ahora nada. S\u00f3lo est\u00e1 all\u00ed, de pie, pero a\u00fan as\u00ed&#8230;<br \/>\n?Eh ?el hombregajo que hac\u00eda las veces de buz\u00f3n alz\u00f3 la mand\u00edbula para llamarme la atenci\u00f3n?. Lleg\u00f3. El cami\u00f3n postal. Mejor que se vaya.<br \/>\n?Tiene raz\u00f3n.<br \/>\nD\u00ed unos pasos tropezantes, como empujado por su voz.<br \/>\nLuego me detuve y me di vuelta.<br \/>\n?\u00bfQuiere que haga algo por usted?<br \/>\nLogr\u00f3 arrancar una sonrisa a sus mejillas y sacudi\u00f3 la cabeza.<br \/>\nEl cami\u00f3n rojo del correo se detuvo junto a \u00e9l.<br \/>\nSegu\u00ed mi camino, m\u00e1s all\u00e1 del hospital.<\/p>\n<p>Pens\u00e9 en ir a mi librer\u00eda favorita y entr\u00e9 en una calle de negocios atestados. Se supon\u00eda que mi libro saldr\u00eda en cualquier momento, pero ese tipo de cosas ya no me hace feliz en lo m\u00e1s m\u00ednimo.<br \/>\nUn poco antes de la librer\u00eda, sobre la misma acera, hay una peque\u00f1a helader\u00eda barata, y a la orilla de la calle, frente a ella, se encuentra un hombregajo a punto de convertirse en hombr\u00e1rbol. Es un var\u00f3n joven, al que plantaron hace ya un a\u00f1o. El rostro ha adquirido un tinte marr\u00f3n matizado de verde, y tiene los ojos cerrados con fuerza. Con la larga espalda un poco doblada, est\u00e1 levemente inclinado hacia adelante. Las piernas, el torso y los brazos, visibles a trav\u00e9s de las ropas reducidas a harapos por la exposici\u00f3n al viento y la lluvia, ya est\u00e1n vegetalizados, y aqu\u00ed y all\u00e1 brotan ramas. Se ven hojas tiernas en los extremos de los brazos, alzados por encima de los hombros como alas batientes. El cuerpo, que se ha convertido en \u00e1rbol, e incluso el rostro, ya no se mueve en absoluto. El coraz\u00f3n se ha hundido en el tranquilo mundo de las plantas.<br \/>\nImagin\u00e9 el d\u00eda en que mi esposa llegar\u00eda a ese estado, y una vez m\u00e1s se me retorci\u00f3 el coraz\u00f3n de dolor, tratando de olvidar. Era la angustia de tratar de olvidar .<br \/>\nSi en la esquina de esta helader\u00eda doblo y sigo derecho, pens\u00e9, puedo ir hasta donde est\u00e1 mi esposa, de pie, puedo encontrarme con mi esposa. Puedo ver a mi esposa. Pero no es conveniente ir, me dije. No hay modo de saber qui\u00e9n podr\u00eda verte; si la mujer que la delat\u00f3 te interrogara, te ver\u00edas realmente en problemas. Me detuve ante la helader\u00eda y me asom\u00e9 calle abajo. El movimiento de peatones era el de siempre. Perfecto. Cualquiera lo pasar\u00e1 por alto si s\u00f3lo te detienes y hablas un poco. Si s\u00f3lo intercambias una o dos palabras. Desafiando a mi propia voz que gritaba &#8220;\u00a1No vayas!? avance vivamente por la calle.<br \/>\nCon el rostro p\u00e1lido, mi esposa estaba de pie al borde de la acera, frente a la ferreter\u00eda. Sus piernas no hab\u00edan cambiado, y s\u00f3lo daba la impresi\u00f3n de que los pies se hubieran enterrado en el suelo hasta los tobillos. Inexpresiva, como esforz\u00e1ndose por no ver nada, por no sentir nada, miraba, fijamente hacia adelante. Comparadas con c\u00f3mo se las ve\u00eda dos d\u00edas antes, sus mejillas parec\u00edan un poco huecas. Dos obreros que pasaban la se\u00f1alaron, hicieron una broma vulgar, y siguieron su camino, con risotadas estruendosas. Me acerqu\u00e9 a ella y alc\u00e9 la voz.<br \/>\n?\u00a1Michiko! ?le grit\u00e9 al o\u00eddo.<br \/>\nMi esposa me mir\u00f3, y la sangre le invadi\u00f3 las mejillas. Se pas\u00f3 una mano por el cabello enredado.<br \/>\n?\u00bfViniste otra vez? No tendr\u00edas que hacerlo, en serio.<br \/>\nLa empleada de la ferreter\u00eda, que vigilaba el negocio, me vio. Con aire de fingida indiferencia, apart\u00f3 los ojos y se retir\u00f3 al fondo del local. Lleno de gratitud por su consideraci\u00f3n, me acerqu\u00e9 unos pasos m\u00e1s a Michiko y la enfrent\u00e9.<br \/>\n?\u00bfTe vas acostumbrando?<br \/>\nReuni\u00f3 todas sus fuerzas para lograr una sonrisa en el rostro endurecido.<br \/>\n?Mmmm. Estoy acostumbrada.<br \/>\n?Anoche llovi\u00f3 un poco.<br \/>\nMir\u00e1ndome a\u00fan con ojos amplios, obscuros, asinti\u00f3 levemente.<br \/>\n?Por favor no te preocupes. Apenas si siento algo.<br \/>\n?Cuando pienso en ti, no puedo dormir ?dej\u00e9 caer la cabeza?. Siempre est\u00e1s de pie, afuera. Cuando pienso en eso, me resulta imposible dormir .Anoche hasta pens\u00e9 en traerte un paraguas.<br \/>\n?Por favor, no hagas nada de eso ?mi esposa frunci\u00f3 apenas el entrecejo?. Ser\u00eda terrible que hicieras algo as\u00ed.<br \/>\nUn cami\u00f3n grande pas\u00f3 detr\u00e1s de m\u00ed. El polvo blanco cubri\u00f3 el cabello y los hombros de mi esposa con un tenue velo, pero a ella no pareci\u00f3 molestarle.<br \/>\n?En realidad estar de pie no es tan desagradable ?habl\u00f3 con deliberada despreocupaci\u00f3n, esforz\u00e1ndose por impedir que yo me preocupara.<br \/>\nPercib\u00ed un cambio sutil en las expresiones y el modo de hablar de mi esposa respecto a dos d\u00edas antes. Parec\u00eda como si sus palabras hubiesen perdido algo de delicadeza, y como si el alcance de sus emociones se hubiese empobrecido hasta cierto punto. Observarla as\u00ed, desde afuera, ver como se vuelve poco a poco inexpresiva, es a\u00fan m\u00e1s desolador por haberla conocido como era antes: las respuestas agudas, su alegre vivacidad, las expresiones ricas, plenas.<br \/>\n?Esa gente ?le pregunt\u00e9, se\u00f1alando con los ojos hacia la ferreter\u00eda?, \u00bfse portan bien contigo?<br \/>\n?Bueno, s\u00ed. Tienen buen coraz\u00f3n. S\u00f3lo una vez me dijeron que les pidiera cualquier cosa que necesitara. Pero a\u00fan no han hecho nada por m\u00ed.<br \/>\n?\u00bfNo tienes hambre?<br \/>\nSacudi\u00f3 la cabeza.<br \/>\n?Es mejor no comer.<br \/>\nEso es. Incapaz de soportar ser una mujergajo, esperaba convertirse en mujer\u00e1rbol aunque fuera un solo d\u00eda antes.<br \/>\n?As\u00ed que por favor no me traigas nada de comer ?clav\u00f3 los ojos en m\u00ed?. Por favor olv\u00eddame. Estoy segura de que incluso sin hacer ning\u00fan esfuerzo en especial, voy a olvidarte. Me alegra que hayas venido a verme, pero despu\u00e9s la tristeza dura mucho m\u00e1s. Para los dos.<br \/>\n?Tienes raz\u00f3n, desde luego, pero&#8230; ?despreciando a ese ser que no pod\u00eda hacer nada por su propia esposa, dej\u00e9 caer otra vez la cabeza?. Pero no te olvidare ?hice un movimiento afirmativo con la cabeza. Llegaron las l\u00e1grimas?. No olvidare. Nunca.<br \/>\nCuando alc\u00e9 la cabeza y la mir\u00e9 otra vez, ella ten\u00eda clavados en m\u00ed ojos que hab\u00edan perdido algo de su brillo, con todo. el rostro resplandeciendo en una sonrisa tenue como una imagen tallada de Buda. Era la primera vez que la ve\u00eda sonre\u00edr as\u00ed.<br \/>\nSent\u00ed que estaba teniendo una pesadilla. No, me dije, \u00e9sta ya no es tu esposa.<br \/>\nEl traje que nevaba puesto cuando la arrestaron se hab\u00eda ensuciado y arrugado terriblemente. Pero como es l\u00f3gico no me permitir\u00edan llevarle ropa para cambiarse. Mis ojos captaron una mancha obscura que ten\u00eda en la falda.<br \/>\n?\u00bfEso es sangre? \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?<br \/>\n?Oh, esto ?habl\u00f3 temblorosa, bajando los ojos hacia la falda, confundida?. Anoche dos borrachos me hicieron una broma.<br \/>\n?\u00a1Bastardos! ?sent\u00ed una rabia feroz ante la inhumanidad de los borrachos. Si la hubiera expresado ante ellos, habr\u00edan dicho que dado que mi esposa ya no era humana, no importaba la que ellos hicieran.<br \/>\n?\u00a1No pueden hacer ese tipo de cosa! \u00a1Es contra la ley!<br \/>\n?Es cierto. Pero no puedo reclamar.<br \/>\nY como es l\u00f3gico yo tampoco pod\u00eda ir a la polic\u00eda y reclamar. Me considerar\u00edan a\u00fan m\u00e1s una persona problem\u00e1tica.<br \/>\n?Te ver\u00e1n ?dijo mi esposa con ansiedad?. Te la ruego, no te entregues.<br \/>\n?No te preocupes ?le sonre\u00ed, autodespreci\u00e1ndome?. Me falta valor para eso.<br \/>\n?\u00a1Bastardos! Qu\u00e9 es lo que&#8230; ?me mord\u00ed el labio. El coraz\u00f3n me dol\u00eda casi hasta romperse?. \u00bfSangr\u00f3 mucho?<br \/>\n?Mmmm, un poco.<br \/>\n?\u00bfDuele?<br \/>\n?Ya no duele.<br \/>\nMichiko, que hab\u00eda sido antes tan orgullosa, ahora s\u00f3lo dejaba ver un poco de tristeza en la cara. La forma en que hab\u00eda cambiado me sacudi\u00f3. Un grupo de muchachos y muchachas, que nos compararon penetrantemente a m\u00ed y a mi esposa, pasaron detr\u00e1s de m\u00ed.<br \/>\n?Ahora debes irte.<br \/>\n?Cuando seas una mujer \u00e1rbol ?dije al separamos?, pedir\u00e9 que te transplanten a nuestro jard\u00edn.<br \/>\n?\u00bfPuedes conseguirlo?<br \/>\n?Tendr\u00eda que ser capaz de conseguirlo ?asent\u00ed con energ\u00eda?. Tendr\u00eda que ser capaz.<br \/>\n?Me gustar\u00eda mucho que la lograras ?dijo mi esposa, inexpresivamente.<br \/>\n?Bueno, hasta la pr\u00f3xima.<br \/>\n?Me sentir\u00eda mejor si no regresaras ?dijo ella en un murmullo, con los ojos bajos.<br \/>\n?Lo s\u00e9. Esa es mi intenci\u00f3n. Pero es probable que venga, de todos modos.<br \/>\nNos quedamos unos minutos en silencio.<br \/>\nDespu\u00e9s mi esposa habl\u00f3 bruscamente.<br \/>\n?Adi\u00f3s.<br \/>\n?Ummm.<br \/>\nEmpec\u00e9 a caminar.<br \/>\nCuando mir\u00e9 hacia atr\u00e1s al llegar a la esquina, Michiko me segu\u00eda con la mirada, aun sonriendo como un Buda tallado.<br \/>\nCon un coraz\u00f3n que parec\u00eda a punto de partirse en dos, camine. De pronto advert\u00ed que habla llegado frente a la estaci\u00f3n. Sin querer, hab\u00eda regresado a mi trayecto de costumbre.<br \/>\nFrente a la estaci\u00f3n hay una peque\u00f1a cafeter\u00eda a la que siempre voy, llamada Punch. Entr\u00e9 y me sent\u00e9 en un reservado de un rinc\u00f3n. Ped\u00ed caf\u00e9, lo tom\u00e9 amargo. Hasta entonces siempre lo hab\u00eda bebido con az\u00facar. El sabor \u00e1spero del caf\u00e9 sin az\u00facar, sin crema, me atraves\u00f3 el cuerpo, y lo sabore\u00e9 con masoquismo. De ahora en adelante lo beber\u00e9 siempre amargo. Eso fue lo que resolv\u00ed.<br \/>\nEn el apartado vecino tres estudiantes hablaban sobre un cr\u00edtico que acababan de arrestar y a quien hab\u00edan convertido en un hombregajo.<br \/>\n?O\u00ed que lo plantaron en plena avenida Ginza.<br \/>\n?Le gustaba el campo. Siempre vivi\u00f3 en el campo. Por eso lo ubicaron en un lugar como \u00e9se.<br \/>\n?Parece que le hicieron una lobotom\u00eda.<br \/>\n?Y los estudiantes que trataron de recurrir a la fuerza en la Asamblea, protestando por el arresto&#8230; los arrestaron a todos y tambi\u00e9n los convertir\u00e1n en hombregajos.<br \/>\n?\u00bfNo eran casi treinta? \u00bfD\u00f3nde los plantar\u00e1n a todos?<br \/>\n?Dicen que los plantar\u00e1n frente a su propia universidad, a ambos lados de una calle llamada Camino de los Estudiantes.<br \/>\n?Ahora tendr\u00e1n que cambiarle el nombre. Ponerle Avenida de la Violencia, o algo as\u00ed.<br \/>\nLos tres dejaron escapar risitas.<br \/>\n?Eh, no hablemos m\u00e1s de eso. Puede o\u00edmos alguien.<br \/>\nSe callaron los tres.<br \/>\nCuando abandon\u00e9 la cafeter\u00eda y enfil\u00e9 hacia casa, me di cuenta de que ya empezaba a sentirme yo mismo como un hombregajo. Canturreando para mis adentros las palabras de una canci\u00f3n popular, segu\u00ed mi camino.<br \/>\nSoy un hombregajo al costado del camino. T\u00fa tambi\u00e9n eres una mujergajo. Qu\u00e9 diablos importa, nosotros dos, en , este mundo. Hierbas secas que nunca florecen.<\/p>\n<p>Edici\u00f3n digital de urijenny (odoniano@yahoo.com.ar)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujer de pie Yasutaka Tsutsui Traducido por Elvio E. Gandolfo en: Cuentos de ciencia ficci\u00f3n contempor\u00e1neos, tomo 2, Biblioteca B\u00e1sica Universal 166, Centro Editor de Am\u00e9rica Latina, 1981 El gusto del pueblo japon\u00e9s por las antiguas leyendas fant\u00e1sticas y los cuentos macabros prepar\u00f3 el terreno para la aceptaci\u00f3n masiva de la ciencia ficci\u00f3n, que hizo<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Mujer de pie<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=693\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-693","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos-de-ciencia-ficcion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/693","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=693"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/693\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=693"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=693"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=693"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}