{"id":682,"date":"2008-10-02T14:04:53","date_gmt":"2008-10-02T14:04:53","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=682"},"modified":"2008-10-02T14:04:53","modified_gmt":"2008-10-02T14:04:53","slug":"los-indios-hablan-de-los-blancos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=682","title":{"rendered":"Los indios hablan de los blancos"},"content":{"rendered":"<p>Los indios hablan de los blancos<\/p>\n<p>Documentos<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Llegas, hermano m\u00edo, pensando que nos ense\u00f1ar\u00e1s la Sabiduria. Pero no creas que los salvajes est\u00e1n locos. Poseen los conocimientos que necesitan. El Gran Esp\u00edritu no les ha dejado en la ignorancia: les ha dado grandes dones; les ha concedido la Sabidur\u00eda.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, el Gran Esp\u00edritu no est\u00e1 lejos de aqu\u00ed, est\u00e1 aqu\u00ed; nos ve a todos; nos ve reunidos en este lugar; ve por encima de nosotros mismos; oye lo que decimos. Yo hombre (salvaje), s\u00e9 verle y conservo cuidadosamente las costumbres que me ense\u00f1\u00f3 mi anciano (el primer salvaje) para acordarme de \u00e9l y obtener sus bendiciones.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, el Gran Esp\u00edritu ha creado todas las cosas; ha creado el cielo que hay arriba y la tierra sobre la que vivimos; ha creado todo lo que es grande y todo lo que es peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuando cre\u00f3 la tierra para que fuese la casa de todos los hombres, hizo dos grandes pa\u00edses y los separ\u00f3 por las grandes aguas. En el lado en que se levanta el sol hay una gran isla. Y en esa gran isla que est\u00e1 del lado que se levanta el sol el Gran Esp\u00edritu puso al anciano tuvo, hombre de piel blanca, y aqui el Gran Esp\u00edritu puso al anciano m\u00edo, hombre de piel roja.<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, no nos parecemos nada; nuestra sangre no es la misma y nuestras lenguas tampoco se parecen de ninguna forma. Hav tambi\u00e9n otros hombres que no se parecen ni a ti ni a m\u00ed: los hombres que tienen la piel negra. \u00bfQui\u00e9n ha establecido esas diferencias? Las ha establecido desde el principio el Gran Esp\u00edritu, \u00e9l, que ha hecho todas las cosas seg\u00fan su voluntad.<\/p>\n<p>As\u00ed que, y a lo ves t\u00fa tamhi\u00e9n, por eso es preciso que cada uno de nosotros tenga su manera de pensar en el Gran Espiritu y de hablar con \u00e9l: hay maneras distintas de buscar el dia (el cielo). (&#8230;)<\/p>\n<p>Hermano m\u00edo, quiz\u00e1 hayas tenido este pensamiento: son muy brutos; no conocen m\u00e1s que lo que ven c\u00faando abren los ojos; caminan sin inteligencia. Yo te digo que podr\u00edas equivocarte grandemente. <\/p>\n<p>No es en los libros, hermano m\u00edo, donde he aprendido lo que yo s\u00e9. El Gran Esp\u00edritu ense\u00f1\u00f3 a mi anciano y mi anciano me habl\u00f3 de lo que el Gran Esp\u00edritu le hab\u00eda dicho. Soy afortunado por haber tenido esos conocimientos. Los conservo en mi coraz\u00f3n y nunca renunciar\u00e9 a ellos.<\/p>\n<p>Hermano mio, es posible que no sea tan ignorante como t\u00fa piensas acerca de las cosas que vas ense\u00f1ando por todas partes. El Gran Esp\u00edritu hab\u00eda establecido el orden tanto en tu isla como en la mia. Hab\u00eda hecho grandes dones a tu anciano. Pero t\u00fa no has sabido aprovechar esas preciosas ventajas y has rechazado las bendiciones de tu anciano. Seguramente por eso envi\u00f3 el Gran Espiritu a su hijo al hombre blanco; pero el hombre blanco lo ech\u00f3.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, hermano mio, hace ya mucho tiempo que lo que se cuenta del hijo del Gran Esp\u00edritu se conoce en tu isla. \u00bfCrees que si su voluntad hubiera sido instruirnos nos hubiera dejado en la ignorancia v el infortunio, a nosotros que nunca le hemos visto, que nunca le hemos hecho ning\u00fan mal?<\/p>\n<p>El hombre del sombrero ha salido de su isla; ha atravesado las grandes aguas v ha llegado a nuestra tierra; ha recorrido nuestros bosques y nuestros lagos y nos ha perseguido por todas partes para quitarnos lo que nos pertenec\u00eda. Y hov resulta que su raza se ha multiplicado en nuestra isla y ha establecido sus costumbres en ella. En cambio, nosotros&#8230; nos hemos convertido en fugitivos miserables y hemos sido casi aniquilados.<\/p>\n<p>El salvaje no conoc\u00eda antes la embriaguez. Eres t\u00fa, hombre del sombrero. quien me ha dado a beber el agua de \u00eduego.<\/p>\n<p>Asi es como el hombre que vive m\u00e1s all\u00e1 de las grandes aguas no ha venido a nosotros para traernos bendiciones, sino desgracias. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos entonces creer nosotros en las cosas que viene a anunciarnos?<\/p>\n<p>Dime, hermano mio, \u00bfacaso me escuchar\u00edas t\u00fa si yo fuera a tu isla hablar contra la oraci\u00f3n y a intentar que aceptaras mis pr\u00e1cticas? D\u00e9jame, pues, las bendlclones de mi anciano; las quiero y no deseo abandonarlas. (?)<\/p>\n<p>Ves, pues, claramente, hermano mio, que no queremos la oraci\u00f3n y que, si te quedas entre nosotros, no podr\u00e1s obtener nunca lo que quieres. Seguro que renunciaras a tu provecto.<\/p>\n<p>Lorenzo Cadieux<\/p>\n<p>Cartas de las nuevas misiones del Canad\u00e1, 1843-1852<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>La palabra de los jefes<\/p>\n<p>El poder de la palabra fascina a los indios. Su lengua se nutre de la fuerza de la naturaleza omnipresente, las palabras son moduladas por el viento, las frases se impregnan de los olores del bosque. De sus encuentros con los blancos, los jefes nos dejaron discursos inolvidables en los que se refleja la grandeza de todo un pueblo y la inquietud por su incierto futuro.<\/p>\n<p>Hehaka Sapa, Alce Negro, pariente de Crazy Horse, pertenec\u00eda a los Oglalas, rama de los Dakotas Teton, una de las m\u00e1s poderosas familias Sioux. En su juventud hah\u00eda sido instru\u00eddo en las tradiciones sagradas de su pueblo.<\/p>\n<p>Hab\u00e9is visto que toda cosa hecha por un indio est\u00e1 dentro de un c\u00edrculo, y ello es as\u00ed porque el poder del Universo act\u00faa en c\u00edrculos y toda cosa tiende a ser redonda. En los viejos tiempos, cuando \u00e9ramos un pueblo fuerte y feliz, todo nuestro poder nos ven\u00eda del c\u00edrculo sagrado de la naci\u00f3n y, mientras no fue roto, nuestro pueblo prosper\u00f3. El \u00e1rbol floreciente era el centro vivo del c\u00edrculo, y el c\u00edrculo lo alimentaba por sus cuatro cuartos. El Este le daba la paz y la luz, el Sur le daba el calor, el Oeste le daba la lluvia y el Norte con sus vientos frescos y poderosos, le daba fuerza y resistencia. Este conocimiento nos vino del otro mundo con nuestra religi\u00f3n. Todo lo que forma el poder del Universo se hace en un c\u00edrculo. El cielo es redondo y he o\u00eddo decir que la Tierra es redonda como una bola y que todas las estrellas tambi\u00e9n lo son. El viento, en la cumbre de su furia, se hace torbellinos. Los p\u00e1jaros hacen su nido en c\u00edrculo porque tienen la misma religi\u00f3n que nosotros. El sol se levanta y desciende formando un c\u00edrculo. La luna hace lo mismo y los dos son redondos.<\/p>\n<p>Hasta las estaciones forman un gran c\u00edrculo con sus cambios y vuelven siempre donde estaban. La vida del hombre est\u00e1 en un c\u00edrculo de una infancia a otra infancia. y as\u00ed es para cada cosa en la que act\u00faa el poder.<\/p>\n<p>Nuestros tipis eran redondos como los nidos de los p\u00e1jaros y dispuestos siempre en c\u00edrculo, el c\u00edrculo de la naci\u00f3n, el nido de muchos nidos en los que el Gran Esp\u00edritu nos destinaba a incubar a nuestros hijos.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Khe-tha-a-hi; Ala de Aguila, rinde homenaje al recuerdo que el indio ha dejado tras de s\u00ed<\/p>\n<p>Mis hermanos los indios dejaron en este pa\u00eds su recuerdo para siempre. Hemos dado muchos nombres de nuestra lengua a muchas cosas bellas que hablar\u00e1n siempre de nosotros. El Minnehaha se reir\u00e1 con nosotros, el S\u00e9neca brillar\u00e1 con nuestra imagen, Mississippi murmurar\u00e1 nuestras penas. El ancho Iowa, el r\u00e1pido Dakota, el f\u00e9rtil Michigan susurrar\u00e1n nuestros nombres al sol que les acaricia. El estruendo del Ni\u00e1gara, el suspiro del Illinois y el canto del Delaware har\u00e1n resonar sin cesar nuestro Dta-wa-e (canto de la muerte). \u00bfEs posible que oig\u00e1is ese c\u00e1ntico eterno sin emocionaros? S\u00f3lo hemos cometido un pecado: pose\u00edamos lo que el hombre blanco codiciaba. Nos fuimos hacia el sol poniente, abandonando nuestros hogares al hombre blanco.<\/p>\n<p>Hermanos m\u00edos, las levendas de mi pueblo cuentan c\u00f3mo un jefe que conduc\u00eda a los supervivientes de su pueblo atraves\u00f3 un gran r\u00edo y plant\u00f3 en la tierra el m\u00e1stil de su tipi, exclamando: \u00ab\u00a1A-Ia-ba-ma!\u00bb, lo que en nuestra lengua significa: \u00abAqu\u00ed podemos descansarl\u00bb. Pero no habia previsto el futuro. El hombre blanco lleg\u00f3: su pueblo y \u00e9l mismo no pudieron quedarse all\u00ed, fueron expulsados, empujados al fango de un sombr\u00edo pantano y exterminados. Las palabras que tan tristemente hab\u00eda pronunciado dieron el nombre a uno de los Estados del hombre blanco. Ya no hav un rinc\u00f3n bajo las estrellas para sonre\u00edr, donde el indio pueda establecerse y suspirar \u00abA-la-ba-ma\u00bb. Puede que Wakanda nos conceda un lugar as\u00ed. Pero parece que s\u00f3lo ser\u00e1 as\u00ed si estamos de su lado.<\/p>\n<p>Crow foot, Garra de Cuervo, portavoz de la confederaci\u00f3n de los Piesnegros, cedi\u00f3 5O.000 millas cuadradas de pradera al gobiemo canadiense en 1877. Este tratado produjo la desaparici\u00f3n de los bisontes y el hambre para los Piesnegros.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es la vida? Es el estallido de una luci\u00e9rnaga en la noche. Es el resuello de un bisonte en invierno. Es una peque\u00f1a sombra que corre en la hierba y desaparece con el poniente.<\/p>\n<p>Proverbio winnebago<\/p>\n<p>Nuestra Santa Madre la Tierra, los \u00e1rboles y toda la Naturaleza son los testigos de vuestros pensamientos y de vuestras acclones.<\/p>\n<p>Un jefe indio al gobernador de Pennsylvania en 1976:<\/p>\n<p>Amamos la tranquilidad. Dejamos al rat\u00f3n jugar en paz; cuando los bosques se estremecen bajo el viento, no tenemos miedo.<\/p>\n<p>El jefe Standing Bear fue uno de los primeros en inscribirse en la escuela india de Carltsle (Pennsylvania), abierta en 1879. Fue maestro int\u00e9rprete y conferenciante. Sus relatos hablan de los Lakotas, nombre tribal de los Sioux Teton.<\/p>\n<p>El Lakota estaba lleno de comprensi\u00f3n y de amor a la Naturaleza. Amaba la tierra y todas las cosas de la tierra, y su uni\u00f3n con ella crec\u00eda con la edad. Los viejos estaban enamorados del suelo y no se sentaban ni reposaban sobre \u00e9l sin el sentimiento de estarse acercando a fuerzas maternales. La tierra era suave bajo la piel y les gustaba quitarse sus mocasines y caminar descalzos sobre la sagrada tierra. Sus tipis se levantaban sobre esa tierra de la que estaban hechos sus altares. El ave que volaba en los aires ven\u00eda a descansar sobre ellos y la tierra tra\u00eda sin desfallecer todo lo que viv\u00eda y germinaba. El suelo apaciguaba, fortificaba, lavaba y curaba.<\/p>\n<p>Por eso los viejos indios prefer\u00edan vivir sobre el suelo antes que separarse de las fuerzas de la vida. Sentarse o echarse de esa manera les permit\u00eda pensar m\u00e1s profundamente, sentir m\u00e1s vivamente contemplaban entonces con mavor claridad los misterios de la vida y se sent\u00edan m\u00e1s cerca de todas las fuerzas vivas que les rodeaban.<\/p>\n<p>Estas relaciones que manten\u00edan con todos los seres de la tierra, del cielo o del fondo de los r\u00edos eran como los rasgos de su existencia. Ten\u00edan un sentimiento de fraternidad hacia el mundo de los p\u00e1jaros y de los animales con los que ten\u00edan confianza. Era tan estrecha la familiaridad entre algunos Lakotas v sus amigos de pluma o de piel que h\u00e1blaban como hermanos un mismo lenguaje.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Mato-Kuwapi, Chased-by-Bears, un Sioux Santee de la rama Yanktonai evoca la Danza del Sol y la idea de Wakan Tanka entre los indios Durante esta ceremonta se daban cortes en el cuerpo y los miembros de los participantes y se met\u00edan en ellos tacos de madera a los que estaban fijadas unas correas unidas al poste central de la Danza del Sol:<\/p>\n<p>La Danza del Sol es tan sagrada para nosotros que casi no hablamos de ella&#8230; La laceraci\u00f3n de los cuerpos para obtener los buenos augurios de la Danza del Sol es distinta a la laceraci\u00f3n de la carne en los duelos con la gente. El cuerpo de un hombre es un bien suyo y cuando entrega su cuerpo o su carne est\u00e1 entregando la \u00fanica cosa que verdaderamente le pertenece&#8230; As\u00ed, si un hombre promete un caballo a Wakan Tanka, no le da m\u00e1s que lo que ya le pertenec\u00eda. Yo puedo dar tabaco u otros objetos durante una Danza del Sol, pero si me guardo lo mejor, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 creer que soy sincero? Para demostrar que todo mi ser acompa\u00f1a a estos regalos, debo dar algo que sea precioso para m\u00ed. Por eso prometo entregar mi cuerpo.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o cree que s\u00f3lo la acci\u00f3n de una persona malintencionada puede causar dolor, pero en la Danza del Sol primero reconocemos la bondad de Wakan Tanka y soportamos el dolor a causa de todo lo que ha hecho por nosotros. Hasta hoy nunca me he unido a una Iglesia cristiana. Mi vieja creencia, la que siempre he guardado, sigue conmigo.<\/p>\n<p>Cuando un hombre realiza un trabajo que todos admiran, decimos que es maravilloso. Pero cuando vemos la alternancia del d\u00eda y la noche, el sol, la luna y las estrellas en el cielo, y la continuaci\u00f3n de las estaciones sobre la tierra, con los frutos que maduran, tenemos que reconocer todos en ello la obra de alguien m\u00e1s poderoso que el hombre. El m\u00e1s grande de todos es el Sol, sin el que no podr\u00edamos vivir.<\/p>\n<p>Nos dirigimos a Wakan Tanka y estamos seguros de que nos oye, aunque es dif\u00edcil explicar la extensi\u00f3n de nuestra creencia. El indio cree en general que, despu\u00e9s de la muerte de un hombre, su esp\u00edritu va a alguna parte de la tierra o del cielo, no sabemos exactamente a d\u00f3nde, pero estamos seguros de que su esp\u00edritu contin\u00faa viviendo. Hay personas que est\u00e1n de acuerdo en que, si fuera posible que los esp\u00edritus hablaran a los hombres, se dar\u00edan a conocer a sus amigos despu\u00e9s de la muerte; pero a nosotros siguen sin venir a hablarnos, excepto, quiz\u00e1, en sue\u00f1os. Lo mismo pasa con Wakan Tanka. Creemos que est\u00e1 en todas partes, pero para nosotros es como los esp\u00edritus de nuestros amigos cuyas voces no podemos o\u00edr.<\/p>\n<p>Crazy Horse, jefe de los Sioux Oglalas, era un mistico. En la primavera que sigu\u00f3 a la antquilaci\u00f3n de las tropas de Custer fue obligado por el general Miles a rendirse en las montanas Bighorn. Puesto en prisi\u00f3n en 1877, encontr\u00f3 la muerte intentando evadirse.<\/p>\n<p>\u00a1Hombres blancos! Nadie os ha pedido que veng\u00e1is aqu\u00ed. El Gran Esp\u00edritu nos ha dado este pa\u00eds para vivir en \u00e9l; vosotros ten\u00e9is el vuestro. Nosotros no os molest\u00e1bamos en absoluto; el Gran Esp\u00edritu nos ha dado una vasta tierra para vivir en ella, v bisontes, v gamos, v ant\u00edlopes v m\u00e1s caza. Pero hab\u00e9is venido v hab\u00e9is robado mi tierra; hab\u00e9is matado mi caza; nos hab\u00e9is hecho duro el vivir. Ahora dec\u00eds que tenemos que trabajar; y, sin embargo, el Gran Esp\u00edritu no nos hizo para trabajar, sino para vivir de la caza.<\/p>\n<p>Vosotros los hombres blancos pod\u00e9is trabajar si quer\u00e9is. Nosotros no os molestamos; pero volv\u00e9is a decirnos: cpor qu\u00e9 no os civiliz\u00e1is? \u00a1No queremos vuestra civilizaci\u00f3n! Queremos vivir como viv\u00edan nuestros padres, y sus padres antes que ellos.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Pachgantschilhilas, nacido en la primera mitad del siglo XVIII se convirti\u00f3 en el jefe de guerra de todos los Delawares que residian entre los rios Miami y White, en el noreste de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Admito que hay hombres blancos buenos, pero su numero no puede compararse con el de los malos, que deben ser los m\u00e1s fuertes porque son los que mandan. Hacen lo que quieren. Esclavizan a los que no son de su color, aunque hayan sido creados por el mismo Gran Esp\u00edritu que nosotros. Har\u00edan de nosotros esclavos si pudieran. \u00a1Como no lo consiguen, nos matan! No puede darse ning\u00fan cr\u00e9dito a su palabra. No son como los indios, que son s\u00f3lo enemigos durante la guerra, pero son amigos en tiempos de paz. Dir\u00e1n al indio: \u00ab\u00a1Mi amigo, mi hermano!\u00bb. Le dar\u00e1n la mano y en el mismo instante le destruir\u00e1n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Tecumseh, Shooting Star, jek deguerra de los Shawnees, organiz\u00f3 la segunda gran federaci\u00f3n india y fue brigadier general del ej\u00e9rcito ingl\u00e9s durante la guerra de 1812. Seg\u00fan los t\u00e9rminos de un tratado firmado en Fort Wayne en 1809, los indios cedieron vastos territorios al gobierno norteamencano sin saberlo. En 1810 se reuni\u00f3 con elgobernador del territorio de Indiana que habia representado a los Estados Unidos en el tratado de 1809. Tecumseh neg\u00f3 la validez de la administraci\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>La manera, la \u00fanica manera de detener y parar esta calamidad es que todos los hombres rojos se unan para reivindicar un derecho com\u00fan e igual sobre esta tierra, como en el pasado y como deber\u00eda seguir siendo hoy d\u00eda; porque jam\u00e1s estuvo en el pasado dividida, y pertenece a todos para el uso de cada uno. Nadie tiene el derecho de vender la menor parcela, ni siquiera a \u00e9ste o a aqu\u00e9l de nosotros, y menos todav\u00eda a esos extranjeros que lo quieren todo y no transigir\u00e1n jam\u00e1s. Los blancos no tienen ning\u00fan derecho sobre la tierra de los indios: ellos fueron los primeros en habitarla, es su tierra&#8230; No puede haber dos ocupantes de un mismo territorio. El primero excluye a los dem\u00e1s. No es lo mismo cuando se caza o cuando se viaja, puesto que un mismo suelo puede servirles a muchos&#8230; Pero el campamento est\u00e1 fijo&#8230;, pertenece por derecho al primero que se sienta sobre la piel o sobre la manta que ha desplegado en el suelo, v esto hasta que se marcha.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Sitting Bull se present\u00f3 en Fort Buford (Canada) con la promesa de una ammstia, y fue enviado a la agencia de Standing Rock, donde vivia casi la totalidad de su pueblo.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 tratado ha respetado el blanco que el hombre rojo haya roto? Ninguno. \u00bfQu\u00e9 tratado ha hecho el hombre blanco con nosotros que despu\u00e9s \u00e9l haya respetado? Ninguno. Cuando yo era ni\u00f1o, los Sioux eran due\u00f1os del mundo; el sol se levantaba y se pon\u00eda en sus tierras. Hasta diez mil hombres iban a la guerra. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n hoy los guerreros? \u00bfQui\u00e9n los ha exterminado? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n nuestras tierras? \u00bfQui\u00e9n las saquea? \u00bfQu\u00e9 hombre blanco puede decir que le he robado su tierra o un solo centavo suyo?<\/p>\n<p>Y, sin embargo, dicen que soy un ladr\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Ger\u00f3nimo y su banda se rindieron por \u00faltima vez en agosto de 1877; fueron deportados en cautividad y finalmente instalados en una reserva en Fort Sill (Oklahoma). Desde alli Ger\u00f3nimo pidi\u00f3 autorizaci\u00f3n al presidente para regresar a su tierra natal antes de morir.<\/p>\n<p>Durante veinte a\u00f1os hemos sido prisioneros de los t\u00e9rminos de un tratado que hicimos entre el general Miles, de parte del gobierno de los Estados Unidos, y yo mismo como representante de los Apaches. Ese tratado no se ha cumplido siempre escrupulosamente por parte del gobierno, aunque en estos momentos lo est\u00e9 respetando m\u00e1s. En el tratado con el general Miles aceptamos irnos a un lugar fuera de Arizona y all\u00ed aprender a vivir como los hombres blancos. Pienso que mi pueblo ya es capaz de vivir de acuerdo con las leyes de los Estados Unidos, y, desde luego, nos gustar\u00eda ser libres de volver a una tierra que es la nuestra por derecho divino. Nuestro n\u00famero es escaso y hemos aprendido a cultivar la tierra; ya no necesitamos tanta como antes. No reclamamos toda la que el Todopoderoso nos dlo en un pnnclplo, smo solo la suficiente para cultivarla. Estamos dispuestos a cultivar la que sobre para los hombres blancos.<\/p>\n<p>Ahora vivimos en tierras de los Comanches y Kiowas que no sirven para nuestras necesidades&#8230; Aqu\u00ed nuestro pueblo disminuye en n\u00famero y seguir\u00e1 decreciendo si no se le autoriza a regresar a su tierra natal&#8230;<\/p>\n<p>Descalzos sobre la tierra sagrada, textos recogidos por T. C. Mac Luhan<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Recuerdos de un jefe Sioux<\/p>\n<p>Las biograf\u00ed\u00e1s de los indios se multiplicaron en el siglo xx. Una de ellas es la de Standing Bear (Oso-de-Pie), jefe de los Sioux Oglalas. Vivi\u00f3 el crep\u00fasculo de su pueblo y recuerda aquila \u00e9poca en que persegu\u00ed\u00e1 al bisonte y al \u00abcaballo de hierro\u00bb.<\/p>\n<p>A finales del siglo pasado, cuando ya atraviesan las praderas miles de kil\u00f3metros de ra\u00edles, el tren sigue siendo para los indios objeto de desconfianza y curiosidad<\/p>\n<p>Un d\u00eda, seria poco despu\u00e9s de mi nacimiento, uno de nuestros exploradores lleg\u00f3 al campamento con mucha excitaci\u00f3n y cont\u00f3 que hab\u00eda visto una gran serpiente atravesando la pradera. Aquello produjo mucha agitaci\u00f3n. Una observaci\u00f3n atenta revel\u00f3 que un penacho de humo seguia a la aparente serpiente. Era el primer convoy del ferrocarril de la Union Pacific Railroad. Para los indios se trataba de algo tan curioso que se encaramaron a las alturas para ver al tren correr y o\u00edr los extra\u00f1os ruidos que hac\u00eda. Cuando vieron que la &#8220;serpiente&#8221; se arrastraba sobre un camino de hierro sin apartarse de \u00e9l empezaron a envalentonarse y se acercaron para exammar mejor una cosa tan curiosa.<\/p>\n<p>Al poco tiempo una banda de guerreros de nuestra tribu regresaba hacia el campamento. Muv sedientos, se detuvieron en la estaci\u00f3n de ferrocarril para tomar agua. El blanco que estaba a cargo les oblig\u00f3 a marcharse sin darles de beber. Quiz\u00e1 ten\u00eda miedo a los indios o, si les hab\u00eda hecho algo malo, puede que pensara que hab\u00edan venido a castigarle. Su actitud enfureci\u00f3 a los indios. Encontraban extra\u00f1o que los blancos hicieran pasar un camino de hierro por su territorio y que, a pesar de ello, ni siquiera les dieran de beber.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, esta banda de guerreros, cuando volvi\u00f3 al campamento, inform\u00f3 de c\u00f3mo les hab\u00eda recibido aquel blanco. Inmediatamente se reuni\u00f3 el consejo y se decidi\u00f3 actuar. Mi madre hab\u00eda o\u00eddo lo que hab\u00edan hablado los hombres, despu\u00e9s de ponerme al cuidado de mi abuela, se hizo con un hacha peque\u00f1a y sigui\u00f3 a los guerreros. Cuando \u00e9stos llegaron a la v\u00eda del ferrocarril, decidieron destruir algunos ra\u00edles y las piezas de madera a las que estaban fijados. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando los que ven\u00edan en el tren vieron a los indios a lo lejos, empezaron a dispararles. Ellos fustigaron a sus caballos y se lanzaron en su persecuci\u00f3n. Los del tren estaban tan ocupados burl\u00e1ndose de los indios y divirti\u00e9ndose con los esfuerzos de \u00e9stos por alcanzarles que se olvidaron de observar la v\u00eda del tren, sin sospechar que los indios pudieran ser tan h\u00e1biles como para haberles tendido una trampa. Cuando el tren lleg\u00f3 al punto en que la v\u00eda hab\u00eda sido destruida, salt\u00f3 de los ra\u00edles y qued\u00f3 totalmente da\u00f1ado.<\/p>\n<p>Mi madre se hab\u00eda escondido cerca de all\u00ed y, cuando el tren descarril\u00f3, acudi\u00f3. Resulto ser un tren de mercanc\u00edas que transportaba al Oeste todo tipo de productos, entre los que hab\u00eda una gran cantidad de az\u00facar de arce, algod\u00f3n y perlas. En aquel accidente de tren encontr\u00f3 mi madre las primeras perlas que los Sioux hubieran visto jam\u00e1s. Antes de aquello todo el trabajo de ornamentaci\u00f3n de mocasines o de vestidos se hac\u00eda con p\u00faas de puercoesp\u00edn te\u00f1idas.<\/p>\n<p>Para utilizarlas, las mujeres se las met\u00edan en la boca y las ablandaban, y luego las aplastaban con la u\u00f1a antes de colocarlas.<\/p>\n<p>Mi madre era muv ingeniosa y concibi\u00f3 la idea de utilizar las perlas en vez de las p\u00faas y ver qu\u00e9 efecto hac\u00eda aquello. (&#8230;) As\u00ed que yo fui el ptimer indio que tuvo una manta adornada con perlas.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>Para todo muchacho indio, la caza del bisonte era un acontecimiento de gran importancia y el primer bisonte que mataba ten\u00ed\u00e1 para \u00e9l el valor de un simbolo.<\/p>\n<p>En lo alto de la colina, todos los cazadores dieron rienda suelta a sus caballos, que se lanzaron r\u00e1pidos como el viento. Yo fustigu\u00e9 a mi peque\u00f1a yegua negra y falt\u00f3 poco para que me pusiera a la cabeza del grupo. Pronto me encontr\u00e9 en medio de una nube de polvo sin ver nada delante de m\u00ed. Todo lo que pod\u00eda o\u00edr era el estampido y el estr\u00e9pito que produc\u00edan las pezu\u00f1as de los bisontes que hu\u00edan con un ruido de trueno. Mi montura hac\u00eda quiebros de un lado a otro y tuve que sujetarme con todas mis fuerzas. (&#8230;)<\/p>\n<p>Fue entonces cuando vi lo que mi padre me hab\u00eda anunciado. Estaba bastante por delante de los bisontes; cuando me vieron se pusieron a correr en dos direcciones opuestas. Al ver a aquellos grandes animales y pensar en matar yo uno, me di cuenta de lo peque\u00f1o que era. Ten\u00eda verdadero miedo. Entonces record\u00e9 que mi suegra me hab\u00eda pedido que le llevara unos ri\u00f1ones y una piel, y me volvi\u00f3 la idea de que, al fin de cuentas, yo era un hombre. (&#8230;)<\/p>\n<p>Estaba solo, pero decidido a dar caza a aquellos animales, matara o no alguno. Durante todo aquel tiempo pude o\u00edr los disparos de cazadores que ten\u00edan fusiles y sab\u00eda que estaban matando. Yo me puse a perseguir a un grupo peque\u00f1o y, mientras me lanzaba tras \u00e9l, dispar\u00e9 una de mis flechas en mitad de la manada. No supe d\u00f3nde hab\u00eda ido a parar, y ya estaba por abandonar la persecuci\u00f3n cuando observ\u00e9 que una novilla peque\u00f1a galopaba m\u00e1s despacio que el resto. (&#8230;)<\/p>\n<p>Galop\u00e9 hasta que me puse completamente al lado del animal como mi padre me hab\u00eda ense\u00f1ado. Saqu\u00e9 una flecha de mi aljaba mientras me sujetaba a mi yegua con toda la fuerza de mis piernas. Coloqu\u00e9 la flecha y, tensando el arco con todas mis fuerzas, la solt\u00e9. Pensaba matar al bisonte muy pronto, pero la flecha penetr\u00f3 en el cuello ?\u00a1y yo que pensaba haber apuntado tan bien!?. El animal sigui\u00f3 corriendo mientras sacud\u00eda la cabeza. Volv\u00ed a alcanzarle v le envi\u00e9 otra flecha que penetr\u00f3 en direc\u00e1\u00f3n al coraz\u00f3n. Aunque no llevaba la fuerza necesaria para ser mortal, vi que el animal se debilitaba en seguida y que su carrera se hac\u00eda m\u00e1s lenta. Fue entonces cuando saqu\u00e9 mi tercera flecha v volv\u00ed a tirarle. \u00c9sta penetr\u00f3 hasta el coraz\u00f3n. Empezaba a creer que el bisonte tiene las siete vidas de un gato y que iba a ser tan dif\u00edcil de matar como ese animal cuando vi que le sal\u00eda sangre por el hocico. Comprendi entonces que iba a caer pronto. Le tir\u00e9 mi cuarta flecha, vacil\u00f3, se derrumb\u00f3 sobre un costado y en seguida muri\u00f3. Ya hab\u00eda matado mi primer bisonte.<\/p>\n<p>Cuando observ\u00e9 al animal ca\u00eddo v vi que le hab\u00eda tirado cinco flechas, tuve la impreSiOn de que era demasiado para un solo bisonte. (&#8230;)<\/p>\n<p>Mientras pensaba aquello me sent\u00eda avergonzado por mi torpeza como tirador. Pens\u00e9 en quitarle todas las flechas menos una De hecho, estaba haci\u00e9ndolo cuando me acord\u00e9 de una observaci\u00f3n que mi padre me hab\u00eda hecho una vez. Era \u00e9sta: \u00abHijo, acu\u00e9rdate siempre de que un hombre que miente no ser\u00e1 nunca querido por nadie\u00bb. Con lo que en v ez de intentar enga\u00f1ar, dije la verdad. Y eso me hizo m\u00e1s feliz.<\/p>\n<p>Quit\u00e9 todas las flechas v empec\u00e9 a descuartizar el bisonte. Todo iba muy bien hasta que intent\u00e9 darle la vuelta al animal. Descubr\u00ed que aquello era demasiado para m\u00ed. Como s\u00f3lo hab\u00eda descuartizado un costado, pens\u00e9 en quitarle los ri\u00f1ones ~ cortar una buena pieza de carne para mi suegra. En aquel preciso momento o\u00ed que alguien me llamaba. Mont\u00e9 mi caballo v sub\u00ed a lo alto de la colina. All\u00ed vi a mi padre que ven\u00eda a buscarme. ( )<\/p>\n<p>Estaba muy contento de que hubiese procurado arregl\u00e1rmelas y o solo. Le dije entonces el n\u00famero de flechas que hab\u00eda necesitado y d\u00f3nde hab\u00eda clavado cada una de ellas. Incluso le dije que hab\u00eda lanzado mi primera flecha en mitad de la manada sin saber d\u00f3nde hab\u00eda ido a parar. Se ri\u00f3, pero estaba orgulloso de m\u00ed. Creo que era porque le hab\u00eda dicho la verdad y no hab\u00eda intentado enga\u00f1arle ni mentir aunque fuera todav\u00eda un ni\u00f1o. <\/p>\n<p>Mi padre llam\u00f3 al anciano del campamento que hac\u00eda siempre de pregonero para anunciar que \u00abOta Kte\u00bb o \u00abMata-Mucho\u00bb hab\u00eda cazado su primer bisonte y que \u00abOso-de-Pie\u00bb, su padre, le regalaba un caballo.<\/p>\n<p>Aquel fue el primer y \u00faltimo bisonte que mat\u00e9 en mi vida y necesit\u00e9 cinco flechas para conseguirlo.<\/p>\n<p>Luther Oso-de-Pie, Recuerdos de un jefe Sioux<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p>El gran Ger\u00f3nimo<\/p>\n<p>Ger\u00f3nimo forma parte de los jefes cuyos nombres simbolizan la resistencia india frente al temprano lmperialismo norteamericano. <\/p>\n<p>Habi\u00e1 cuatro tribus Apaches principales los Chincahuas, los Mescaleros, los Lipanes y los Jicarillas. Ger\u00f3nimo naci\u00f3 entre los Chiricahuas del Sur, pero se cri\u00f3 con los Chiricahuas del Norte.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en el ca\u00f1\u00f3n Nodoyohn, en Arizona, en junio de 1829. (&#8230;)<\/p>\n<p>Era el cuarto de una familia de ocho hijos ?cuatro chicos y cuatro chicas?. De la familia s\u00f3lo quedamos yo mismo, mi hermano Porico (Caballo Blanco) y mi hermana Nah-da-Ste. Somos prisioneros de guerra en la reserva militar (Fort Still).<\/p>\n<p>Siendo yo muy ni\u00f1o, gateaba por el suelo sucio del tepee de mi padre, y mi madre me colocaba sobre su espalda suspendido en mi tsoch (cuna en apache) o la colgaba de una rama de \u00e1rbol. El sol me calentaba, el viento me acunaba y los \u00e1rboles me abrigaban como a todos los dem\u00e1s ni\u00f1os apaches.<\/p>\n<p>Cuando crec\u00ed, mi madre me ense\u00f1\u00f3 las leyendas de nuestro pueblo, me habl\u00f3 del sol y del cielo, de la luna v las estrellas, de las nubes y las tormentas. Me ense\u00f1\u00f3 tambi\u00e9n a arrodillarme para pedir a Usen que me diera la fuerza, la salud, la sabidur\u00eda y su protecci\u00f3n. Nunca ped\u00edamos a Usen que castigara a otra persona, y, si ten\u00edamos cualquier cosa contra alguien, nos veng\u00e1bamos nosotros mismos. Nos hab\u00edan ense\u00f1ado que Usen no se preocupa de las querellas mezquinas de los hombres.<\/p>\n<p>Mi padre me hablaba a menudo de las haza\u00f1as de nuestros guerreros, de los placeres de la caza y de las glorias del sendero de la guerra.<\/p>\n<p>Sol\u00eda jugar con mis hermanos y hermanas en torno a la casa de mi padre. Jug\u00e1bamos al escondite entre las rocas y los pinos. O vag\u00e1bamos a la sombra de los \u00e1lamos o busc\u00e1bamos shudocks (una especie de cerezas silvestres) mientras nuestros padres trabajaban en el campo. Tambi\u00e9n jug\u00e1bamos a la guerra. ~os ejercit\u00e1bamos en acercarnos sin miedo a un objeto que representaba el enemigo y, a nuestra manera, llev\u00e1bamos a cabo grandes haza\u00f1as guerreras. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando fuimos lo bastante grandes como para ser de cierta utilidad, fuimos al campo con nuestros padres. Ya no a jugar, sino a trabajar duramente. Cuando llegaba el momento de sembrar, prepar\u00e1bamos la tierra con azadas de madera. Plant\u00e1bamos el ma\u00edz en hileras bien rectas, las jud\u00edas entre las plantas de ma\u00ed2 y los melones y calabazas irregularmente por todo el campo. Cultiv\u00e1bamos esas plantas porque las necesit\u00e1bamos.<\/p>\n<p>Nuestro campo no ten\u00eda generalmente m\u00e1s de una hect\u00e1rea. Los campos nunca estaban cercados. No era raro que en u-n mismo valle cultivaran la tierra varias familias, reparti\u00e9ndose la tarea de vigilar la cosecha v de impedir que los caballos de la tribu, los gamos u otros animales salvajes la destruyesen.<\/p>\n<p>Recog\u00edamos melones cuando quer\u00edamos comerlos. En oto\u00f1o recolect\u00e1bamos las calabazas y las jud\u00edas y las met\u00edamos en sacos o en cestos. Li\u00e1bamos juntas las vainas de las mazorcas de maiz y los caballos transportaban as\u00ed la cosecha hasta nuestra casa. All\u00ed quit\u00e1bamos la c\u00e1scara al ma\u00edz y guard\u00e1bamos toda la cosecha en cuevas o en cualquier otro lugar para utilizarla \u00fanicamente en invierno.<\/p>\n<p>Nunca d\u00e1bamos maiz a los caballos, pero, si los conserv\u00e1bamos en invierno, les d\u00e1bamos forraje. No ten\u00edamos ganado ni otros animales dom\u00e9sticos aparte de nuestros perros y nuestros caballos.<\/p>\n<p>No cultiv\u00e1bamos el tabaco porque lo encontr\u00e1bamos en estado salvaje. Lo cort\u00e1bamos y lo dej\u00e1bamos secar en oto\u00f1o, pero si llegaba a faltar, lo sustitu\u00edamos por el rastrojo que hab\u00edamos dejado en el campo. Todos los indios fum\u00e1bamos?hombres y mujeres?. Los ni\u00f1os no pod\u00edan fumar mientras no cazaran solos y mataran alguna pieza mayor, como un lobo o un oso. No se prohib\u00eda fumar a las mujeres a\u00fan no casadas, pero se las encontraba imp\u00fadicas si lo hac\u00edan. Casi todas las madres de familia fumaban.<\/p>\n<p>El ma\u00edz molido (a mano con morteros y mazos de piedra) no nos serv\u00eda \u00fanicamente para hacer pan. Tambi\u00e9n lo aplast\u00e1bamos, lo remoj\u00e1bamos y, despu\u00e9s de la fermentaci\u00f3n, hac\u00edamos con \u00e9l el \u00abtis-win\u00bb que ten\u00eda el poder de embriagar y era muy apreciado por los indios. Este trabajo lo hac\u00edan las squaws y los ni\u00f1os. Cuando llegaba la \u00e9poca de las bayas y las nueces, los ni\u00f1os peque\u00f1os y las squaws Iban a recogerlas y a menudo se pasaban el d\u00eda en ello. Cuando se alejaban mucho del campamento, se llevaban caballos para cargar con las cestas.<\/p>\n<p>Yo me un\u00eda con frecuencia a ellos y, en una de aquellas excursiones, una mujer llamada Cho-ko-le se perdi\u00f3 al ir con su caballo a buscar a sus amigas. Su perrito la segu\u00eda mientras ella se abr\u00eda paso trabajosamente entre los pinos y el espeso sotobosque. De pronto apareci\u00f3 en su camino un \u00abgrizzly\u00bb que atac\u00f3 al caballo. Ella salt\u00f3 a tierra y el caballo huy\u00f3. El oso se lanz\u00f3 entonces contra ella, que se defendi\u00f3 lo mejor que pudo con su cuchillo. Su perrito, que mord\u00eda los talones del oso distrayendo as\u00ed su atenci\u00f3n, le permiti\u00f3 permanecer un rato fuera del alcance de la fiera. Por \u00faltimo, el \u00abgrizzly\u00bb la golpe\u00f3 sobre la cabeza, arranc\u00e1ndole casi completamente el \u00abscalp\u00bb. Ella cay\u00f3, pero no perdi\u00f3 el conocimiento y, a pesar de la ca\u00edda, consigui\u00f3 asestar cuatro grandes cuchilladas y el oso se retir\u00f3. Cuando se hubo ido, ella volvi\u00f3 a colocarse el \u00abscalp\u00bb lo mejor que pudo. Luego se sinti\u00f3 mal y se ech\u00f3. Aquella noche su caballo regres\u00f3 al campamento con su carga de nueces y bayas, pero sin su amazona. Los indios se pusieron a buscarla, pero no la encontraron hasta dos d\u00edas m\u00e1s tarde. La trajeron al campamento y, gracias a los cuidados de los hombres de la medicina, cur\u00f3 de todas sus heridas.<\/p>\n<p>Los indios conoc\u00edan las hierbas para curar y sab\u00edan c\u00f3mo prepararlas y c\u00f3mo aplicarlas. Usen se lo hab\u00eda ense\u00f1ado al principio, y en cada generaci\u00f3n habia hombres h\u00e1biles en el arte de curar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recoger las hierbas, de prepararlas y de administrar la medicina, pon\u00edamos tanta fe en nuestras plegarias como en el verdadero efecto de la medicina. (&#8230;)<\/p>\n<p>Algunos indios eran h\u00e1biles para extraer balas, puntas de flecha u otros proyectiles que pudieran herir a nuestros guerreros. Yo mismo lo he hecho con la ayuda de un simple pu\u00f1al o de un cuchillo de desollar.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os peque\u00f1os se vest\u00edan con ropa muy ligera en invierno y no llevaban nada en verano. Las mujeres llevaban por lo general una falda rudimentaria que consistia en un trozo de tela de algod\u00f3n anudado a la cintura y que llegaba hasta las rodillas. Los hombres llevaban pantalones y mocasines. En invierno se pon\u00edan camisas y polainas.<\/p>\n<p>A menudo, cuando la tribu hab\u00eda instalado su campamento, unos cuantos chicos y chicas sal\u00edan a escondidas y se encontraban a unos cuantos kil\u00f3metros para jugar todo el d\u00eda juntos y librarse de trabajar. Nunca eran castigados por estas travesuras, pero se hac\u00eda burla de ellos si se descubr\u00eda el lugar en que se ocultaban.<\/p>\n<p>Durante el verano de 1858, la tribu de los Apaches Bedonkoes se dirige al Sur para comerciar. Por el camino se detienen junto a la ciudad mexicana que los indios llaman \u00abKas-ki-yeh\u00bb. Un d\u00eda que los guerreros hab\u00edan ido a la ciudad, al volver por la noche al campamento, comprobaron que los mexicano hab\u00edan exterminado en su ausencia a sus mujeres e hijos. El propio Ger\u00f3nimo perdi\u00f3 all\u00ed a su madre, a su mujer y a sus tres hijos. Jur\u00f3 vengar a los Apaches.<\/p>\n<p>En cuanto reunimos algunas armas y v\u00edveres, Mangas Colorado, nuestro jefe, convoc\u00f3 el consejo y vio que todos los guerreros estaban dispuestos a ir al sendero de la guerra contra M\u00e9xico. Me nombraron para que pidiera ayuda a las demas trlbus.<\/p>\n<p>Me dirig\u00ed a los Apaches Chokonen (Chiricahuas) y su jefe Cochise convoc\u00f3 un consejo desde el amanecer. Los guerreros se reunieron silenciosamente en un claro, en un valle peque\u00f1o junto a una monta\u00f1a y se sentaron sobre el suelo formando c\u00edrculo seg\u00fan su rango. Fumaron en silencio. A una se\u00f1al del jefe, me levant\u00e9 y present\u00e9 mi causa con estas palabras:<\/p>\n<p>\u00abHermanos de raza, ya hab\u00e9is o\u00eddo lo que sin motivo nos han hecho los mexicanos. Sois parientes m\u00edos ?t\u00edos, primos, hermanos?. Nosotros somos hombres, como los mexicanos; podemos hacerles lo mismo que nos han hecho. Vayamos a atacarles; yo os conducir\u00e9 a su ciudad; les sorprenderemos en sus casas. Yo luchar\u00e9 en la primera fila. S\u00f3lo os pido que me sig\u00e1is para vengar el da\u00f1o que nos han hecho los mexicanos. \u00bfQuerr\u00e9is venir? Est\u00e1 bien. Vendr\u00e9is todos.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abNo olvid\u00e9is la ley de la guerra. Los hombres pueden regresar, pero tambi\u00e9n puede que mueran. Si uno de estos J\u00f3venes muere, no quiero que sus hermanos de raza me culpen, porque ellos han decidido ir libremente. Si yo muero, que nadie me llore. Toda mi familia ha sido muerta en esta tierra y yo tambi\u00e9n morir\u00e9 si es necesario.\u00bb<\/p>\n<p>Volv\u00ed a nuestro campamento a comunicar aquel \u00e9xito a nuestro jefe y volv\u00ed a salir inmediatamente para el Sur, al territorio de los Apaches Nednis. Su jefe Whoa me escuch\u00f3 sin decir palabra y dio orden de reunir en seguida al consejo, y cuando todos estuvieron presentes me indic\u00f3 que hablara. Les dije lo mismo que les hab\u00eda dicho a los Chokonen y tambi\u00e9n prometieron ayudarnos.<\/p>\n<p>Durante el verano de 1859, casi un a\u00f1o despu\u00e9s de la matanza de Kas-ki-yeh, se reunieron las tres tribus junto a la frontera mexicana para marchar por el sendero de la guerra. Hab\u00edan pintado sus rostros, ce\u00f1ido sus bandas de guerra en sus frentes y aprestado sus largas cabelleras para el cuchillo del guerrero que les venciese. Hab\u00edan puesto a sus familias a salvo en las monta\u00f1as, cerca de la frontera. Un guerrero ten\u00eda la misi\u00f3n de velar por aquellas familias y se hab\u00edan convenido varios puntos de cita para el caso de que fuera atacado el campamento.<\/p>\n<p>Cuando todo estuvo a punto, los jefes dieron la se\u00f1al de par\u00edida. No hab\u00edamos llevado caballos y cada guerrero llevaba mocasines y un trozo de tela alrededor de la cintura. Esta prenda le serv\u00eda de cobijo por la noche y le aseguraba una protecci\u00f3n suficiente durante la marcha. Durante la lucha, cuando la pelea es dura, no nos gusta estar muy vestidos. Cada guerrero llevaba tambi\u00e9n v\u00edveres para tres d\u00edas y, como caz\u00e1bamos a menudo durante la marcha, nos nos fal\u00edaba alimento casi nunca. (&#8230;)<\/p>\n<p>Cuando casi hab\u00edamos llegado a Arispe, levantamos nuestras tiendas y ocho hombres salieron de la ciudad a caballo para parlamentar con nosotros. Capturamos, matamos y cortamos la cabellera a aquellos hombres. Era seguro que despu\u00e9s de aquello las tropas saldr\u00edan de la ciudad y, efectivamente, a la ma\u00f1ana siguiente nos atacaron. Las escaramuzas se multiplicaron durante todo el dia sin que en\u00edabl\u00e1ramos un combate generalizado. Pero al caer la noche capturamos su convoy de avituallamiento y as\u00ed tuvimos v\u00edveres en abundancia y m\u00e1s fusiles.<\/p>\n<p>Aquella noche apostamos centinelas y permaneamos en nuestro campamento para descansar, ya que esper\u00e1bamos un combate duro al dia siguiente. Por la ma\u00f1ana muy temprano los guerreros se reunieron para rezar?no para pedir ayuda, sino para tener fuerza v evitar las emboscadas y las a\u00f1agazas de\u00ed enemigo.<\/p>\n<p>Como lo hab\u00edamos previsto, hacia las diez de la ma\u00f1ana todas las tropas mexicanas salieron de la ciudad. Hab\u00eda dos compa\u00f1\u00edas de caballer\u00eda y dos de infanter\u00eda. Reconoc\u00ed a los soldados de caballer\u00eda como los que hab\u00edan asesinado a mi mujer y a mis hijos en Kas-ki-yeh. Se lo dije as\u00ed a los jefes; ellos decidieron confiarme la direcci\u00f3n de la batalla.<\/p>\n<p>Yo no era un jefe y no lo hab\u00eda sido nunca, pero me confiaron aquel honor por ser quien m\u00e1s hab\u00eda sufrido y vo decid\u00ed ser digno de tal confianza. Hice que los indios se colocaran en una depresi\u00f3n circular cerca del r\u00edo. Los mexicanos avanzaron con la infanter\u00eda en dos hileras; la caballer\u00eda permanec\u00eda como reserva. Nosotros es\u00ed\u00e1bamos a cubierto en el bosque y ellos avanzaron hasta llegar a unos cuatrocientos metros de nosotros, y all\u00ed se detuvieron y abrieron fuego. En seguida di la se\u00f1al de ataque y al mismo tiempo envi\u00e9 algunos bravos a que hostigaran su retaguardia. Muchos cayeron alcanzados por mi mano v yo continu\u00e9 dirigiendo la carga. Muchos bravos murieron. La batalla dur\u00f3 cerca de dos horas.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, no quedaban m\u00e1s que cuatro indios en medio del campo; yo mismo y otros tres guerreros. Ya no teniamos flechas y nuestras lanzas se hab\u00edan roto en los cuerpos de nuestros enemlgos muertos. Ya s\u00f3lo nos quedaban nuestras manos y nuestros cuchillos para luchar, pero todos los que habian luchado contra nosotros estaban muertos. Fue entonces cuando dos soldados armados corrieron hacia nosotros desde el otro extremo del campo. Mataron a dos de nuestros hombres y los dos que qued\u00e1bamos corrimos a unirnos al resto de nuestros guerreros. Mi compa\u00f1ero fue muerto de un sablazo, pero yo consegu\u00ed llegar al lugar en que se encontraban nuestros guerreros, agarr\u00e9 una lanza y me di la vuelta. El que me persegu\u00eda fall\u00f3 su objetivo y se empal\u00f3 en mi lanza. Me apoder\u00e9 de su sable y me abalanc\u00e9 sobre el soldado que hab\u00eda matado a mi compa\u00f1ero. Lo trab\u00e9 por medio del cuerpo y rodamos por el suelo. Le mat\u00e9 con mi cuchillo y r\u00e1pidamente me volv\u00ed a levantar blandiendo su sable y buscando nuevos soldados que matar. Ya no quedaban. Pero los Apaches ya hab\u00edan visto. Sobre el campo ensangrentado, cubierto de cuerpos de mexicanos, se elev\u00f3 el orgulloso grito de guerra de los Apaches.<\/p>\n<p>Todav\u00eda cubierto por la sangre de mis enemigos, sujetando a\u00fan mi arma victoriosa, sumergido todav\u00eda en la felicidad que me hab\u00eda producido la batalla, fui rodeado por todos los bravos y proclamado jefe de todos los Apaches. Luego di la orden de quitar las cabelleras a los muertos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los indios hablan de los blancos Documentos &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211; Llegas, hermano m\u00edo, pensando que nos ense\u00f1ar\u00e1s la Sabiduria. Pero no creas que los salvajes est\u00e1n locos. Poseen los conocimientos que necesitan. El Gran Esp\u00edritu no les ha dejado en la ignorancia: les ha dado grandes dones; les ha concedido la Sabidur\u00eda. Hermano m\u00edo, el Gran Esp\u00edritu<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Los indios hablan de los blancos<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=682\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,146],"tags":[],"class_list":["post-682","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-club-mentes-libres","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=682"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/682\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=682"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}