{"id":671,"date":"2008-05-23T05:58:06","date_gmt":"2008-05-23T05:58:06","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=671"},"modified":"2020-08-10T09:35:38","modified_gmt":"2020-08-10T15:35:38","slug":"william-shakespeare-sue%ef%bf%bdo-de-una-noche-de-san-juan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=671","title":{"rendered":"William Shakespeare- Sue\u00f1o de una Noche de San Juan"},"content":{"rendered":"<h3>Sue\u00f1o de una noche de San Juan William Shakespeare<\/h3>\n<p>Dramatis person\ufffd<br \/>\nTESEO, duque de Atenas.<br \/>\nEGEO, padre de Hermia.<br \/>\nLISANDRO y DEMETRIO, enamorados de Hermia.<br \/>\nFILOSTRATO, director de fiestas de Teseo.<br \/>\nCARTAB\ufffdN, carpintero.<br \/>\nBERBIQU\ufffd, ebanista.<br \/>\nLANZADERA, tejedor.<br \/>\nFLAUTA, remiendafuelles.<br \/>\nHOCICO, calderero.<br \/>\nHAMBR\ufffdN, sastre.<br \/>\nHIP\ufffdLITA, reina de las Amazonas, prometida de Teseo.<br \/>\nHERMIA, hija de Egeo, enamorada de Lisandro.<br \/>\nELENA, enamorada de Demetrio.<br \/>\nOBER\ufffdN, rey de las hadas.<br \/>\nTITANIA, reina de las hadas.<br \/>\nPUCK, o ROBIN EL BUEN CHICO, duende.<br \/>\nCHICHARILLO, TELARA\ufffdA, POLILLA y MOSTAZA, hadas.<br \/>\nP\ufffdRAMO, TISBE, MURO, CLARO DE LUNA y LE\ufffdN, personajes del entrem\ufffds.<br \/>\nOtras hadas al servicio de sus reyes. S\ufffdquito de Teseo e Hip\ufffdlita<br \/>\nESCENA: En Atenas y en un bosque contiguo<\/p>\n<h2>Acto primero Escena primera<\/h2>\n<p>ATENAS. -EL PALACIO DE TESEO.<br \/>\nEntran TESEO, HIP\ufffdLITA, FILOSTRATO y acompa\ufffdamiento.<br \/>\nTESEO. -Gentil Hip\ufffdlita, la hora de nuestras nupcias se acerca ya. Cuatro felices d\ufffdas traer\ufffdn la luna<br \/>\nnueva. Pero \ufffdoh, cu\ufffdn lenta me parece en menguar la vieja! Aniquila mis esperanzas como una suegra o una<br \/>\nviuda que no acaba de morirse y consume las rentas del joven heredero.<br \/>\nHIP\ufffdLITA. -Cuatro d\ufffdas ceder\ufffdn pronto a otras noches; cuatro noches ver\ufffdn pronto volar el tiempo como<br \/>\nun sue\ufffdo, y entonces la luna, semejante a un arco de plata reci\ufffdn curvado en el cielo, alumbrar\ufffd la noche de<br \/>\nnuestras solemnidades.<br \/>\nTESEO. -Ve, Filostrato, prepara a la juventud ateniense para las diversiones; despierta el esp\ufffdritu<br \/>\nbullicioso y vivaz de la alegr\ufffda; relega la tristeza los funerales; la p\ufffdlida compa\ufffdera no conviene a nuestros<br \/>\nregocijos. (Sale FILOSTRATO.) Hip\ufffdlita, gan\ufffd tu coraz\ufffdn con mi espada y merec\ufffd tu amor ofendi\ufffdndote,<br \/>\npero me desposar\ufffd contigo de bien distinto modo en medio de la pompa, el triunfo y los festines.<br \/>\nEntran EGEO, HERMIA, LISANDRO y DEMETRIO.<br \/>\nEGEO. -\ufffdFelicidades a Teseo, nuestro excelso duque!<br \/>\nTESEO. -\ufffdGracias, buen Egeo! \ufffdQu\ufffd te trae por aqu\ufffd?<br \/>\nEGEO. -Vengo, lleno de pesadumbre, a presentaros queja contra mi hija Hermia&#8230; Acercaos, Demetrio&#8230;<br \/>\nEste hombre tiene mi consentimiento para casarse con ella&#8230; Acercaos, Lisandro&#8230;, pero \ufffdste, bondadoso<br \/>\nduque, ha hechizado el coraz\ufffdn de mi ni\ufffda&#8230; T\ufffd, t\ufffd, Lisandro; t\ufffd has compuesto versos para ella y cambiado<br \/>\npresentes amorosos; a la luz de la luna has cantado al pie de su ventana con voz enga\ufffdadora trovas de un<br \/>\namor fingido; y has fascinado las impresiones de su imaginaci\ufffdn con brazaletes de tus cabellos, anillos,<br \/>\nadornos, frusler\ufffdas, caprichos, ramilletes, bagatelas y confites, mensajeros que a menudo prevalecen sobre la<br \/>\ninexperta juventud; con astucia has extraviado el coraz\ufffdn de mi hija, convirtiendo la obediencia que me debe<br \/>\nen tenaz obstinaci\ufffdn. Por tanto, ben\ufffdvolo duque, si aqu\ufffd, en presencia de Vuestra Gracia, mi hija no<br \/>\nconsiente en casarse con Demetrio, reclamo el antiguo privilegio de Atenas; como m\ufffda que es, puedo<br \/>\ndisponer de ella, la cual deber\ufffd elegir entre la mano de este caballero o la muerte inmediata, conforme a<br \/>\nnuestras leyes establecidas para este caso.<br \/>\nTESEO. -\ufffdQu\ufffd dec\ufffds, Hermia? Reflexionad, hermosa doncella. Para vos, vuestro padre debe ser como un<br \/>\ndios; el solo autor de vuestras gracias, s\ufffd, y el solo para quien s\ufffdlo sois como una forma de cera por \ufffdl<br \/>\nmodelada y sobre la cual tiene el poder de conservar o borrar la figura. Demetrio es un caballero digno.<br \/>\nHERMIA. -Tambi\ufffdn lo es Lisandro.<br \/>\nTESEO. -Personalmente, s\ufffd, pero falt\ufffdndole en este particular la venia de vuestro padre, el otro debe ser el<br \/>\npreferido.<br \/>\nHERMIA. -\ufffdQuisiera que mi padre no mirara sino con mis ojos!<br \/>\nTESEO. -M\ufffds bien vuestros ojos debieran mirar con su discernimiento.<br \/>\nHERMIA. -Suplico a Vuestra Gracia me perdone. No s\ufffd qu\ufffd secreto me hace atrevida ni en qu\ufffd grado<br \/>\nconvenga a mi pudor el abogar por mis pensamientos en presencia de tan augusta persona, pero ruego a<br \/>\nVuestra Gracia se digne comunicarme lo peor que en este caso pueda sobrevenirme si reh\ufffdso casarme con<br \/>\nDemetrio.<br \/>\nTESEO. -O perder la vida o renunciar para siempre a la sociedad de los hombres. Por tanto, hermosa<br \/>\nHermia, consultad con vuestro coraz\ufffdn, considerad vuestra juventud, examinad vuestras inclinaciones con<br \/>\nobjeto de saber si, no accediendo a la elecci\ufffdn de vuestro padre, podr\ufffdis soportar el h\ufffdbito de religiosa y<br \/>\nquedar desde luego encerrada en las sombras del claustro a vivir vuestra vida de hermana est\ufffdril, entonando<br \/>\ndesmayados himnos a la yerta y \ufffdrida luna. Tres veces benditas aquellas que pueden dominar sus pasiones y<br \/>\nsobrellevar tan casta peregrinaci\ufffdn, pero m\ufffds dichosa es en la Tierra la rosa cuya esencia destilamos que la<br \/>\nque, marchit\ufffdndose en su tallo virgen, crece, vive y muere en bendici\ufffdn solitaria.<br \/>\nHERMIA. -As\ufffd quiero crecer, as\ufffd vivir y as\ufffd morir, se\ufffdor, antes que sacrificar mi virginidad a un hombre<br \/>\ncuyo yugo rechaza mi alma y de quien no puedo aceptar la soberan\ufffda.<br \/>\nTESEO. -Pensadlo detenidamente; y por la pr\ufffdxima luna nueva -d\ufffda en que ha de sellarse entre mi<br \/>\nprometida y yo el v\ufffdnculo de eterna compa\ufffd\ufffda- preparaos a morir por desobediencia a la voluntad de vuestro<br \/>\npadre, o por el contrario, a casaros con Demetrio, como \ufffdl desea, o jurar para siempre ante el altar de Diana<br \/>\nausteridad y solitaria vida.<br \/>\nDEMETRIO. -Ceded, dulce Hermia, y renuncia, Lisandro, a tu loca pretensi\ufffdn ante la evidencia de mi<br \/>\nderecho.<br \/>\nLISANDRO. -Ten\ufffdis el amor de su padre, Demetrio; casaos con \ufffdl y dejadme a Hermia.<br \/>\nEGEO. -\ufffdInsolente Lisandro! Cierto que tiene mi amor, y por mi amor le doy lo que es m\ufffdo. Y pues ella<br \/>\nes m\ufffda, transmito a Demetrio todos mis derechos sobre ella.<br \/>\nLISANDRO. -Se\ufffdor: soy tan bien nacido como \ufffdl y mi posici\ufffdn es igual a la suya. En amor le aventajo;<br \/>\nmi fortuna es en todos sentidos tan alta, cuando no superior, a la de Demetrio. Y lo que vale m\ufffds que todas<br \/>\nestas ostentaciones: soy el preferido de la hermosa Hermia. \ufffdPor qu\ufffd, entonces, no he de sostener mis<br \/>\nderechos? Demetrio -lo declaro ante su rostro- ha cortejado a Elena, la hija de Nedar, y ha conquistado su<br \/>\ncoraz\ufffdn; y ella, inocente se\ufffdora, ama, ama entra\ufffdablemente, ama con idolatr\ufffda a este hombre inconstante y<br \/>\ndesleal.<br \/>\nTESEO. -Debo confesar que ha llegado a mis o\ufffddos, y pensaba hablar de ello a Demetrio, pero<br \/>\npreocupado con mis asuntos, se me olvid\ufffd. Acercaos, pues, Demetrio, y vos tambi\ufffdn, Egeo; acompa\ufffdadme:<br \/>\ntengo que comunicaros algunas instrucciones particulares. En cuanto a vos, hermosa Hermia, mirad de<br \/>\nacomodar vuestro \ufffdnimo a la voluntad de vuestro padre, o de lo contrario, a sufrir la ley de Atenas, que en<br \/>\nmodo alguno podemos atenuar, la cual os condena a muerte o al voto de vida c\ufffdlibe. Vamos, querida<br \/>\nHip\ufffdlita; \ufffdc\ufffdmo os sent\ufffds, amada m\ufffda? Demetrio, y vos, Egeo, seguidme; tengo que confiaros una misi\ufffdn en<br \/>\nlo relativo a nuestras bodas y conferenciar con vosotros acerca de algo m\ufffds inmediato, que os interesa<br \/>\npersonalmente.<br \/>\nEGEO. -Os seguimos, obedientes y gustosos.<br \/>\n(Salen TESEO, HIP\ufffdLITA, EGEO, DEMETRIO y acompa\ufffdamiento.)<br \/>\nLISANDRO. -\ufffdQu\ufffd te pasa, amor m\ufffdo? \ufffdPor qu\ufffd palidecen tanto tus mejillas? \ufffdC\ufffdmo sus rosas se<br \/>\ndecoloran tan pronto?<br \/>\nHERMIA. -Presumo que por falta de lluvia, que podr\ufffda regarlas sobradamente con la tormenta de mis<br \/>\nojos.<br \/>\nLISANDRO. -\ufffdAy de m\ufffd! Porque jam\ufffds he podido leer en conseja o en historia que se haya deslizado<br \/>\nexenta de borrasca la corriente del amor verdadero, sino que unas veces lo motiv\ufffd la diferencia de linaje&#8230;<br \/>\nHERMIA. -\ufffdOh, suplicio! \ufffdEncadenar lo encumbrado a lo humilde!<br \/>\nLISANDRO. -Otras la desproporci\ufffdn en la edad&#8230;<br \/>\nHERMIA. -\ufffdOh, desdicha! \ufffdEnlazarse la vejez con la juventud!<br \/>\nLISANDRO. -Otras la elecci\ufffdn de los amigos&#8230;<br \/>\nHERMIA. -\ufffdOh, infierno! \ufffdEscoger amor con ojos extra\ufffdos!<br \/>\nLISANDRO. -O si en la elecci\ufffdn cab\ufffda simpat\ufffda, la guerra, la muerte, la enfermedad salen al paso,<br \/>\nhaci\ufffdndola moment\ufffdneamente como un eco, fugaz como una sombra, breve como un corto sue\ufffdo, r\ufffdpida<br \/>\ncomo un rel\ufffdmpago en noche oscura que bruscamente ilumina cielo y tierra, y antes que el hombre tenga<br \/>\ntiempo de decir \ufffd\ufffdMira!\ufffd, las tinieblas le absorben con sus fauces. \ufffdTan pronto en las cosas resplandecientes<br \/>\nsobreviene la disipaci\ufffdn!<br \/>\nHERMIA. -Pues si los verdaderos enamorados han padecido siempre contrariedades, ser\ufffd por decreto del<br \/>\nDestino. Aprendamos, pues, a sobrellevar ese inconveniente con paciencia, toda vez que es una cruz<br \/>\nhabitual, tan propia del amor como los ensimismamientos, las ilusiones, los suspiros, los deseos y las<br \/>\nl\ufffdgrimas, triste s\ufffdquito de la fantas\ufffda.<br \/>\nLISANDRO. -Prudente consejo. Por tanto, esc\ufffdchame, Hermia: tengo una t\ufffda viuda, anciana muy<br \/>\nopulenta y sin hijos. Su casa dista siete leguas de Atenas, y ella me considera como si fuese su hijo \ufffdnico.<br \/>\nAll\ufffd, gentil Hermia, puedo casarme contigo, y en ese lugar no podr\ufffd perseguirnos la dura ley de Atenas. Si,<br \/>\nen efecto, me amas, abandona ma\ufffdana por la noche la casa de tu padre, y yo te aguardar\ufffd en el bosque, a una<br \/>\nlegua de la ciudad, en el punto mismo donde te hall\ufffd una vez con Elena cuando ibais a celebrar los ritos de la<br \/>\naurora de mayo.<br \/>\nHERMIA. -\ufffdMi amado Lisandro! Te juro, por el arco m\ufffds fuerte de Cupido, por su mejor flecha de punta<br \/>\ndorada, por el candor de las palomas de Venus, por cuanto une las almas y ampara los amores y por aquel<br \/>\nfuego que abrasaba a la reina de Cartago cuando vio al perjuro troyano huyendo a velas desplegadas; por<br \/>\ntodos los juramentos violados por los hombres -que alcanzan mayor guarismo que todas las promesas de<br \/>\nmujeres-, ma\ufffdana sin falta me unir\ufffd contigo.<br \/>\nLISANDRO. -\ufffdCumple tu promesa, amada m\ufffda! Mira, aqu\ufffd viene Elena.<\/p>\n<h3>(Entra ELENA.)<\/h3>\n<p>HERMIA. -\ufffdDios guarde a la hermosa Elena! \ufffdAd\ufffdnde te encaminas?<br \/>\nELENA. -\ufffdHermosa me llamas? No vuelvas a decir eso de hermosa. \ufffdDemetrio es quien ama a la<br \/>\nhermosura! \ufffdOh, feliz hermosura! \ufffdVuestros ojos son estrellas polares, y el trino de vuestras voces ofrece<br \/>\nm\ufffds dulzura que el canto de la alondra al o\ufffddo del pastor cuando se hallan los trigos tan en cierne y asoman<br \/>\nlos capullos del espino! Las enfermedades son contagiosas. \ufffdOh! Si lo fueran las gracias, se me pegar\ufffdan las<br \/>\ntuyas, hermosa Hermia, antes de dejarte. Mi o\ufffddo adquirir\ufffda tu voz; mis ojos tus miradas; mi acento la suave<br \/>\nmelod\ufffda del tuyo. Fuera m\ufffdo el mundo y, Demetrio exceptuado, dar\ufffda todo lo dem\ufffds por cambiarme contigo.<br \/>\n\ufffdOh, ens\ufffd\ufffdame c\ufffdmo hechizas y con qu\ufffd arte diriges los impulsos del coraz\ufffdn de Demetrio!<br \/>\nHERMIA. -Le miro ce\ufffduda y a\ufffdn as\ufffd me ama.<br \/>\nELENA. -\ufffdOh, que pudieran aprender mis sonrisas la magia de tu ce\ufffdo!<br \/>\nHERMIA. -Le echo maldiciones y, no obstante, me adora.<br \/>\nELENA. -\ufffdOh, que pudieran mis s\ufffdplicas obtener semejante cari\ufffdo!<br \/>\nHERMIA. -Cuanto m\ufffds le odio m\ufffds me persigue.<br \/>\nELENA. -Cuanto m\ufffds le amo m\ufffds me aborrece.<br \/>\nHERMIA. -Su pasi\ufffdn insensata no es culpa m\ufffda, Elena.<br \/>\nELENA. -No, pero lo es de tu hermosura. \ufffdOjal\ufffd fuera m\ufffda esa culpa!<br \/>\nHERMIA. -Consu\ufffdlate: no volver\ufffd a ver mi rostro. Lisandro y yo vamos a abandonar estos lugares. Antes<br \/>\nde conocer a Lisandro me parec\ufffda Atenas un para\ufffdso. \ufffdOh, cu\ufffdnta felicidad residir\ufffd en mi amor, que ha<br \/>\nconvertido un cielo en un infierno!<br \/>\nLISANDRO. -Elena, os revelamos nuestros prop\ufffdsitos. Ma\ufffdana a la noche, cuando Febe contemple su<br \/>\nrostro argentino en el cristal de las ondas, engalanando con l\ufffdquidas perlas las hojas del c\ufffdsped -hora siempre<br \/>\npropicia a la fuga de los amantes- hemos resuelto transponer furtivamente las puertas de Atenas.<br \/>\nHERMIA. -Y all\ufffd en el bosque, donde t\ufffd y yo, reclinadas sobre humildes lechos de rosas, exhal\ufffdbamos<br \/>\nlas dulces cuitas de nuestros corazones, nos reuniremos mi Lisandro y yo; y apartando de all\ufffd la vista de<br \/>\nAtenas, buscaremos nuevos amigos y compa\ufffd\ufffdas extra\ufffdas. \ufffdAdi\ufffds, dulce compa\ufffdera de mi ni\ufffdez! \ufffdRuega por<br \/>\nnosotros, y que te depare la buena suerte a tu Demetrio! \ufffdCumple tu promesa, Lisandro! Hasta ma\ufffdana a la<br \/>\nmedianoche hemos de privar a nuestros ojos del alimento de los amantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>(Sale HERMIA.)<\/h3>\n<p>LISANDRO. -As\ufffd ha de ser, Hermia adorada. \ufffdAdi\ufffds, Elena! Que os ame Demetrio en la medida que vos<br \/>\na \ufffdl. (Sale.)<br \/>\nELENA. -\ufffdCu\ufffdnto m\ufffds felices logran ser unos que otros! En toda Atenas se me tiene por su igual en<br \/>\nhermosura, pero \ufffdde qu\ufffd me sirve? Demetrio no lo cree as\ufffd. Se niega a reconocer lo que todos, menos \ufffdl,<br \/>\nreconocen. Y as\ufffd como \ufffdl se enga\ufffda, fascinado por los ojos de Hermia, as\ufffd yo me ciego, enamorada de sus<br \/>\ncualidades. El amor puede transformar las cosas bajas y viles en dignas y excelsas. El amor no ve con los<br \/>\nojos, sino con el alma, y por eso pintan ciego al alado Cupido. Ni en la mente de Amor se ha registrado se\ufffdal<br \/>\nalguna de discernimiento. Alas sin ojos son emblema de imprudente premura, y a causa de ello se dice que el<br \/>\namor es un ni\ufffdo, porque en la elecci\ufffdn yerra frecuentemente. As\ufffd como se ve a los ni\ufffdos traviesos infringir<br \/>\nen los juegos sus juramentos, as\ufffd el rapaz Amor es perjuro en todas partes. Porque antes de ver Demetrio los<br \/>\nojos de Hermia me graniz\ufffd de juramentos, asegur\ufffdndome que era s\ufffdlo m\ufffdo; y cuando esta granizada sinti\ufffd el<br \/>\ncalor de su presencia, se disolvi\ufffd, derriti\ufffdndose el chaparr\ufffdn de votos. Voy a revelarle la fuga de la hermosa<br \/>\nHermia; no dejar\ufffd de perseguirla ma\ufffdana por la noche en el bosque; y por este aviso, con s\ufffdlo que me d\ufffd las<br \/>\ngracias habr\ufffd recibido un alto precio. Pero bastar\ufffd a mitigar mi pena el poder all\ufffd mirarle y retornar. (Sale.)<br \/>\nEscena II<br \/>\nEL MISMO LUGAR. APOSENTO EN CASA DE CARTAB\ufffdN.<br \/>\nEntran CARTAB\ufffdN, BERBIQU\ufffd, LANZADERA, FLAUTA, HOCICO y HAMBR\ufffdN.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -\ufffdEst\ufffd aqu\ufffd toda la compa\ufffd\ufffda?<br \/>\nLANZADERA. -Ser\ufffda mejor ir nombrando uno a uno con arreglo a la lista.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -He aqu\ufffd la nota con el nombre de todos los que en Atenas se consideran aptos para<br \/>\ntrabajar en el entrem\ufffds que ha de representarse ante el duque y la duquesa en la noche de sus bodas.<br \/>\nLANZADERA. -Primeramente, querido Pedro Cartab\ufffdn, di de qu\ufffd trata la obra; luego lee el nombre de<br \/>\nlos actores, y as\ufffd nos entenderemos.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Pues bien: representamos La muy dolorosa comedia y crudel\ufffdsima muerte de P\ufffdramo y<br \/>\nTisbe.<br \/>\nLANZADERA. -Excelente pieza, ya lo creo, y muy divertida. Ahora, querido Pedro Cartab\ufffdn, llama a los<br \/>\nactores por orden de lista. \ufffdSe\ufffdores, alinearse!<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Responded conforme os vaya llamando. \ufffdCol\ufffds Lanzadera, el tejedor!<br \/>\nLANZADERA. -Listo. Di qu\ufffd parte me corresponde, y sigue.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -A ti, Col\ufffds Lanzadera, te ha tocado hacer de P\ufffdramo.<br \/>\nLANZADERA. -\ufffdQu\ufffd es P\ufffdramo, un amante o un tirano?<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Un amante que se mata muy galantemente por amores.<br \/>\nLANZADERA. -Eso requiere ciertas l\ufffdgrimas para su verdadera ejecuci\ufffdn. Si corre a mi cargo, cuide el<br \/>\nauditorio de sus ojos. Provocar\ufffd tormentas y me condoler\ufffd en la justa medida. Venga el resto. No obstante,<br \/>\nmi fuerte es el tirano. Representar\ufffda a H\ufffdrcules de un modo formidable o cualquier papel de rompe y rasga<br \/>\nen que hiciera todo trizas.<br \/>\nRechinan las rocas duras<br \/>\ny, retemblando inseguras,<br \/>\nromper\ufffdn las cerraduras<br \/>\nde la l\ufffdbrega prisi\ufffdn.<br \/>\nY la carroza solar,<br \/>\nque lejos ha de brillar,<br \/>\nhar\ufffd a los hados da\ufffdar<br \/>\ntrayendo la destrucci\ufffdn.<br \/>\n\ufffdEsto es grandioso! Ahora sigue nombrando el resto de los actores. \ufffdHe aqu\ufffd el estilo de H\ufffdrcules, el<br \/>\nestilo del tirano! \ufffdUn amante es m\ufffds sentimental!<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -\ufffdFrancisco Flauta, el remiendafuelles!<br \/>\nFLAUTA. -\ufffdPresente, Pedro Cartab\ufffdn!<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -T\ufffd tienes que cargar con Tisbe.<br \/>\nFLAUTA. -\ufffdQu\ufffd es Tisbe? \ufffdCaballero andante?<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -\ufffdEs la se\ufffdora a quien debe amar P\ufffdramo!<br \/>\nFLAUTA. -No, a fe m\ufffda, no me deis papeles de mujer. Me est\ufffd saliendo la barba.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Eso no importa. Representar\ufffds con careta y podr\ufffds fingir la voz como gustes.<br \/>\nLANZADERA. -Si es cosa de ocultar el rostro, dejadme hacer tambi\ufffdn el papel de Tisbe. Musitar\ufffd con<br \/>\nuna vocecita afeminada: \ufffd\ufffdTisbe, Tisbe! \ufffdAh, P\ufffdramo, amor m\ufffdo! \ufffdTu querida Tisbe! \ufffdTu amorosa dama!\ufffd<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -No, no; t\ufffd tienes que representar a P\ufffdramo, y t\ufffd, Flauta, a Tisbe.<br \/>\nLANZADERA. -Bueno, contin\ufffda.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -\ufffdRuperto Hambr\ufffdn, el sastre!<br \/>\nHAMBR\ufffdN. -\ufffdPresente, Pedro Cartab\ufffdn!<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Ruperto Hambr\ufffdn: t\ufffd debes representar a la madre de Tisbe. \ufffdTom\ufffds Hocico, el calderero!<br \/>\nHOCICO. -\ufffdPresente, Pedro Cartab\ufffdn!<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -T\ufffd al padre de P\ufffdramo; yo, al padre de Tisbe. Berbiqu\ufffd, el ebanista: t\ufffd llevar\ufffds la parte del<br \/>\nLe\ufffdn! y con esto creo que estar\ufffd bien distribuida la comedia.<br \/>\nBERBIQU\ufffd. -\ufffdTienes escrita la parte del Le\ufffdn? Te ruego que me la des, si la tienes, porque aprendo<br \/>\ndespacio.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Puedes improvisar, pues no tienes que hacer m\ufffds que rugir.<br \/>\nLANZADERA. -\ufffdD\ufffdjame que yo tambi\ufffdn represente al Le\ufffdn! Rugir\ufffd de modo que dar\ufffd gusto o\ufffdrme.<br \/>\nRugir\ufffd de manera que har\ufffd decir al duque: \ufffd\ufffdQue ruja otra vez! \ufffdQue ruja otra vez!\ufffd<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Lo har\ufffdas con demasiada ferocidad, se espantar\ufffdan la duquesa y las damas hasta el punto<br \/>\nde dar gritos, y eso ser\ufffda lo bastante para que nos ahorcaran a todos.<br \/>\nTODOS. -\ufffdNo quedar\ufffda hijo de madre sin ahorcar!<br \/>\nLANZADERA. -Os concedo, amigos, que si asust\ufffdsemos a las damas hasta ponerlas fuera de s\ufffd, no<br \/>\nhallar\ufffdan cosa m\ufffds discreta que ahorcarnos, pero yo apagar\ufffd mi voz de manera que os ruja como tierna<br \/>\npalomilla. Os rugir\ufffd como si fuese un ruise\ufffdor.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -No puedes representar m\ufffds papel que el de P\ufffdramo; P\ufffdramo es un hombre simp\ufffdtico, un<br \/>\nhombre tan apuesto como el que m\ufffds en d\ufffda de verano, un hombre en extremo amable y caballeroso. Por<br \/>\nconsiguiente, es necesario que t\ufffd representes a P\ufffdramo.<br \/>\nLANZADERA. -Bueno, pues me encargar\ufffd de \ufffdl. \ufffdQu\ufffd barba ser\ufffd mejor para representarlo?<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -\ufffdBah! La que quieras.<br \/>\nLANZADERA. -Llenar\ufffd mi cometido con tu barba color de paja, con la de color de naranja, con la de<br \/>\ncolor de p\ufffdrpura intenso o con la de color de la corona de Francia: enteramente amarilla.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -Algunas coronas francesas no tienen pelo alguno, y tendr\ufffdas que representar calvo. Pero<br \/>\nse\ufffdores, he aqu\ufffd vuestros papeles; os suplico, encarezco y recomiendo que los teng\ufffdis aprendidos para<br \/>\nma\ufffdana por la noche y vay\ufffdis a buscarme, a la luz de la luna, al bosque de palacio, a una milla del pueblo.<br \/>\nAll\ufffd ensayaremos, pues si nos reuni\ufffdramos en la ciudad, nos acosar\ufffda la gente y conocer\ufffdan nuestro<br \/>\nargumento. Mientras har\ufffd una lista de los admin\ufffdculos necesarios para la representaci\ufffdn. \ufffdNo me falt\ufffdis, os<br \/>\nruego!<br \/>\nLANZADERA. -All\ufffd nos reuniremos y podremos ensayar con m\ufffds holgura y atrevimiento. T\ufffdmate esas<br \/>\nmolestias; hazlo bien; adi\ufffds.<br \/>\nCARTAB\ufffdN. -La cita es en la encina del duque.<br \/>\nLANZADERA. -Basta: herrar o quitar el banco. (Salen.)<br \/>\n. &#8211;<\/p>\n<h3>Acto segundo Escena primera<\/h3>\n<p>UN BOSQUE CERCA DE ATENAS.<br \/>\nEntran por distintos lados un HADA y PUCK.<br \/>\nPUCK. -\ufffdHola, esp\ufffdritu! \ufffdHacia d\ufffdnde vagas?<br \/>\nHADA. -Sobre el llano y la colina, entre arbustos y rosales silvestres, sobre el parque y el cercado, por<br \/>\nentre el agua y el fuego; por todas partes vago m\ufffds r\ufffdpida que la esfera de la luna, y sirvo a la reina de las<br \/>\nhadas para rociar sus c\ufffdrculos verdes. Las altas velloritas son sus predilectas. Ver\ufffdis manchas en sus mantos<br \/>\nde oro: son los rub\ufffdes, ofrendas de hadas; en sus motas rojizas residen sus perfumes. All\ufffd debo buscar<br \/>\nalgunas gotas de roc\ufffdo y prender una perla en la oreja de cada pr\ufffdmula. \ufffdAdi\ufffds, t\ufffd, el m\ufffds grave de los<br \/>\nesp\ufffdritus! Me voy. Nuestra reina y todo su s\ufffdquito vendr\ufffdn en seguida.<br \/>\nPUCK. -El rey celebra aqu\ufffd sus fiestas esta noche. Cuida de que la reina no se presente ante su vista, pues<br \/>\nOber\ufffdn est\ufffd muy enfurecido contra ella porque lleva de paje a un hermoso doncel, robado a un monarca de<br \/>\nla India. Jam\ufffds hab\ufffda tenido ella un cautivo tan encantador; y el celoso Ober\ufffdn habr\ufffda querido hacer al<br \/>\nmuchacho caballero de su s\ufffdquito, para recorrer los bosques inaccesibles, pero ella retiene por la fuerza al<br \/>\namado mozalbete, le corona de flores y cifra toda su alegr\ufffda en \ufffdl. Y por eso ahora nunca se encuentran en<br \/>\ngruta, pradera, clara fuente o a la brillante luz de las estrellas sin que se querellen de modo que todos sus<br \/>\nduendes, llenos de miedo, se deslizan dentro de la corteza de las bellotas y se esconden all\ufffd.<br \/>\nHADA. -O me enga\ufffda en absoluto tu exterior, o t\ufffd eres ese duende maligno y despabilado que llaman<br \/>\nRobin el Buen Chico. \ufffdNo eres aqu\ufffdl que asusta a las mozas aldeanas, espuma la leche y, haciendo in\ufffdtiles<br \/>\ntodos los esfuerzos del ama de casa, impide que la manteca cuaje y otras veces que fermente la cerveza? \ufffdNo<br \/>\nextrav\ufffdas a los que viajan de noche y te r\ufffdes de su mal? A los que te llaman Aparici\ufffdn y dulce Puck les<br \/>\nadelantas el trabajo y les das buena ventura. \ufffdNo eres t\ufffd ese?<br \/>\nPUCK. -Hablaste, hada, con acierto. Soy ese alegre rondador nocturno. Yo divierto a Ober\ufffdn y le hago<br \/>\nsonre\ufffdr cuando atraigo a alg\ufffdn caballo gordo y bien nutrido de habas imitando el relincho de una yegua<br \/>\njoven. Y a veces me acurruco en el taz\ufffdn de una comadre, en forma de pero cocido, y cuando va a beber<br \/>\nchoco contra sus labios y hago derramar la cerveza sobre su marchito seno. La prudente t\ufffda, refiriendo un<br \/>\ncuento triste, suele equivocarme con su banqueta de tres pies; entonces resbalo por entre su nalgatorio, ella<br \/>\nda de bruces y grita: \ufffd\ufffdSastre!\ufffd, y cae en un acceso de tos. Y al punto la concurrencia, apret\ufffdndose los<br \/>\ncostados, r\ufffde y estornuda y jura que nunca ha pasado all\ufffd hora m\ufffds alegre. Pero \ufffdal\ufffdjate, hada, que aqu\ufffd viene<br \/>\nOber\ufffdn!<br \/>\nHADA. -Y tambi\ufffdn mi se\ufffdora. \ufffdOjal\ufffd \ufffdl se marchara!<br \/>\nEntran por un lado OBER\ufffdN, con su s\ufffdquito, y por el otro TITANIA, con el suyo<br \/>\nOBER\ufffdN. -Mal encuentro, por la luz de la luna, orgullosa Titania.<br \/>\nTITANIA. -\ufffdC\ufffdmo! \ufffdEl celoso Ober\ufffdn! Hadas: saltemos de aqu\ufffd; he renegado de su lecho y compa\ufffd\ufffda.<br \/>\nOBER\ufffdN. -\ufffdPoco, a poco, jactanciosa coqueta! \ufffdNo soy tu se\ufffdor?<br \/>\nTITANIA. -Entonces, debo ser tu se\ufffdora. Pero s\ufffd cu\ufffdntas veces has abandonado el pa\ufffds de las hadas y,<br \/>\nbajo la figura de Corino, has permanecido todo el d\ufffda tocando la zampo\ufffda y entonando amantes versos a la<br \/>\namorosa Filis. \ufffdPor qu\ufffd vienes aqu\ufffd desde las m\ufffds remotas estepas de la India? S\ufffdlo porque, de seguro, la<br \/>\nintr\ufffdpida Amazona, tu due\ufffda en calzas, tu guerrera amante, est\ufffd pr\ufffdxima a unirse con Teseo y vienes a<br \/>\ncolmar su t\ufffdlamo de goce y de felicidad.<br \/>\nOBER\ufffdN. -\ufffdC\ufffdmo puedes tener la insolencia, Titania, de echarme as\ufffd en cara mi valimiento con<br \/>\nHip\ufffdlita, conociendo como conozco tu amor por Teseo? \ufffdNo fuiste t\ufffd quien, a la luz indecisa de la noche, le<br \/>\narranc\ufffd de entre los brazos de Perigona, a la que hab\ufffda raptado, y quien le hizo romper sus votos con la<br \/>\nhermosa Egle, con Ariadna y Ant\ufffdope?<br \/>\nTITANIA. -\ufffd\ufffdsas son invenciones de los celos! Que nunca, desde los albores del solsticio, de verano, nos<br \/>\nvemos en monta\ufffda o valle, en bosque o en pradera, junto a la abrupta fuente, en la juncosa margen del arroyo<br \/>\no al borde de la costa marina para danzar nuestros corros al silbido del viento, sin que vengas a turbar<br \/>\nnuestros juegos con tus alborotos. Por eso los aires, llam\ufffdndonos en vano con su m\ufffdsica, han absorbido,<br \/>\ncomo en venganza, las nieblas contagiosas del mar, las cuales, cayendo sobre los campos, han llenado de<br \/>\ntanta soberbia a los m\ufffds humildes r\ufffdos, que han rebasado sus riberas. El buey ha jadeado por ello in\ufffdtilmente<br \/>\nbajo su yugo; el labriego, perdido su sudor, y el verde grano se ha podrido antes de lograr su tierna barba. El<br \/>\nredil permanece vac\ufffdo en el campo anegado y los cuervos se ceban en los reba\ufffdos muertos. La moresca de<br \/>\nlos nueve se halla cubierta de fango, y por falta de pisadas es imposible distinguir en la bulliciosa pradera el<br \/>\nsingular laberinto. Los mortales precisan aqu\ufffd su invierno. Ya no se santifican las noches con c\ufffdnticos ni<br \/>\nvillancicos. Por eso la luna, soberana de las ondas, p\ufffdlida en su furor, humedece de tal modo los aires, que<br \/>\nabundan las enfermedades reum\ufffdticas y, a favor de tan mala temperatura, vemos alteradas las estaciones. La<br \/>\ncana escarcha cae en el fresco regazo de la encarnada rosa, y sobre la corona de hielo el yerto y vetusto<br \/>\ninvierno se pone como por burla una guirnalda de olorosos capullos. La primavera, el verano, el f\ufffdrtil oto\ufffdo,<br \/>\nel enojado invierno, cambian sus acostumbradas libreas; y el mundo, asombrado por esta progresi\ufffdn, no<br \/>\ndistingue tal de cual. Y esta misma progenie de males proviene de nuestras querellas y disensiones. Nosotros<br \/>\nsomos sus padres y engendradores.<br \/>\nOBER\ufffdN. -Pues ponles t\ufffd remedio; de ti depende. \ufffdPor qu\ufffd ha de empe\ufffdarse Titania en contrariar a su<br \/>\nOber\ufffdn? S\ufffdlo pido un cautivo mozalbete para hacerle mi paje.<br \/>\nTITANIA. -Deja tu pecho en reposo. El pa\ufffds de las hadas ser\ufffda insuficiente para comprarme ese ni\ufffdo. Su<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sue\u00f1o de una noche de San Juan William Shakespeare Dramatis person\ufffd TESEO, duque de Atenas. EGEO, padre de Hermia. LISANDRO y DEMETRIO, enamorados de Hermia. FILOSTRATO, director de fiestas de Teseo. CARTAB\ufffdN, carpintero. BERBIQU\ufffd, ebanista. LANZADERA, tejedor. FLAUTA, remiendafuelles. HOCICO, calderero. HAMBR\ufffdN, sastre. HIP\ufffdLITA, reina de las Amazonas, prometida de Teseo. 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