{"id":662,"date":"2008-05-13T19:06:07","date_gmt":"2008-05-13T19:06:07","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=662"},"modified":"2008-05-13T19:06:07","modified_gmt":"2008-05-13T19:06:07","slug":"aristoteles:-acerca-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=662","title":{"rendered":"Aristoteles: acerca del alma"},"content":{"rendered":"<p>ARIST\u00d3TELES<\/p>\n<p>ACERCA DEL ALMA<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00d3N, TRADUCCI\u00d3N Y NOTAS DE TOM\u00c1S CALVO MART\u00cdNEZ<\/p>\n<p>BIBLIOTECA B\u00c1SICA GREDOS<br \/>\nL i b e r a\u00a0  l o s\u00a0 L i b r o s <\/p>\n<p>\u00cdndice<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00d3N\t4<br \/>\nLIBRO PRIMERO\t23<br \/>\nLIBRO SEGUNDO\t48<br \/>\nLIBRO TERCERO\t81<\/p>\n<p>Nota para la edici\u00f3n\u00a0 digital:<\/p>\n<p>Los n\u00fameros en rojo distribuidos dentro del texto, corresponden a las referencias can\u00f3nicas utilizadas para citar los textos cl\u00e1sicos, (similares en su finalidad a los n\u00fameros de vers\u00edculo en los evangelios). Con el prop\u00f3sito de no alterar la versi\u00f3n original, se han mantenido, incluso, cuando estas aparec\u00edan intercaladas en medio de las palabras.<br \/>\nCon respecto a las notas a pie de p\u00e1gina, tambi\u00e9n se ha decidido conservar su numeraci\u00f3n original (n\u00famero que aparece en segundo lugar), pensando en la posible aparici\u00f3n de citas que remitan, a su vez, a otras citas.<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del alma en el tratado \u00abAcerca del alma\u00bb<\/p>\n<p>Resulta, sin duda, necesario establecer en primer lugar a qu\u00e9 g\u00e9nero pertenece y qu\u00e9 es el alma ?quiero decir, si se trata de una realidad individual, de una entidad o si, al contrario, es cualidad, cantidad o cualquier otra de las categor\u00edas que hemos distinguido? y, en segundo lugar, si se encuentra entre los seres en potencia o m\u00e1s bien constituye una cierta entelequia. La diferencia no es, desde luego, desde\u00f1able.<\/p>\n<p>(Acerca del alma I, 1, 402a23-27.)<\/p>\n<p>Es costumbre de Arist\u00f3teles (costumbre, por lo dem\u00e1s, tan estimable como poco com\u00fan) comenzar una obra ofreciendo la enumeraci\u00f3n de todas aquellas cuestiones con que habr\u00e1 de enfrentarse a lo largo de toda ella. Un \u00edndice semejante de cuestiones existe tambi\u00e9n en el tratado Acerca del alma. La breve cita que encabeza este apartado de nuestra Introducci\u00f3n recoge precisamente aquellas l\u00edneas con que se abre la relaci\u00f3n de los problemas a tratar. De acuerdo con el programa expuesto en estas l\u00edneas, la cuesti\u00f3n fundamental y que ha de abordarse en primer lugar es \u00aba qu\u00e9 g\u00e9nero pertenece y qu\u00e9 es el alma\u00bb. Tal afirmaci\u00f3n implica que Arist\u00f3teles no se plantea de modo expl\u00edcito el problema de si el alma existe o no: su existencia no se cuestiona, sino que se pasa directamente a discutir su naturaleza y propiedades. El lector de hoy sentir\u00e1 seguramente que su actitud ante el tema se halla a una notable distancia del planteamiento aristot\u00e9lico y considerar\u00e1 que la verdadera cuesti\u00f3n a debatir no es la naturaleza y propiedades del alma, sino la existencia misma de una realidad de tal naturaleza y propiedades. El horizonte dentro del cual Arist\u00f3teles debate el problema del alma difiere notoriamente del horizonte intelectual en que se halla instalado el lector moderno en virtud de diversas circunstancias hist\u00f3ricas de las cuales tal vez merezcan destacarse las dos siguientes: las connotaciones religiosas asociadas a la idea de alma y la decisiva influencia ejercida por el Cartesianismo sobre la psicolog\u00eda metaf\u00edsica a partir de la modernidad\u00a0 . Es cierto que en el pensamiento griego el tema del alma aparece asociado con insistencia a concepciones y creencias de tipo religioso (inmortalidad, transmigraci\u00f3n, culpas y castigos, etc.): baste recordar el pitagorismo y la filosof\u00eda plat\u00f3nica. Arist\u00f3teles, sin embargo, no plantea la cuesti\u00f3n del alma en conexi\u00f3n con creencias religiosas, sino desde una perspectiva estrictamente naturalista.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles acepta, pues, la existencia del alma, si bien su actitud ante la misma es sustancialmente ajena a las connotaciones religiosas tradicionales. La perspectiva en que se sit\u00faa es la explicaci\u00f3n del fen\u00f3meno de la vida. El razonamiento subyacente a su planteamiento es, m\u00e1s o menos, el siguiente: en el \u00e1mbito de los seres naturales los hay vivientes y no-vivientes; entre aqu\u00e9llos y \u00e9stos existe una diferencia radical, una barrera ontol\u00f3gica infranqueable; ha de haber, por tanto, algo que constituya la ra\u00edz de aquellas actividades y funciones que son exclusivas de los vivientes. Este algo ?sea lo que sea? es denominado por Arist\u00f3teles alma (psych\u00e9) y, cuando menos, hemos de convenir en que tal denominaci\u00f3n cuadra perfectamente con la tradici\u00f3n griega de que Arist\u00f3teles se nutre. El problema estriba, pues, en determinar la naturaleza de ese algo, del alma. Cabr\u00eda decir que se trata de encontrar una referencia adecuada al t\u00e9rmino \u00abalma\u00bb y tal b\u00fasqueda s\u00f3lo es posible a trav\u00e9s de una investigaci\u00f3n ?filos\u00f3fica y emp\u00edrica? de las funciones, de las actividades vitales. El tratado Acerca del alma no es sino un tratado acerca de los vivientes, acerca de los seres naturales dotados de vida.<\/p>\n<p>El primer problema a debatir es, por tanto, qu\u00e9 tipo de realidad es el alma. En las l\u00edneas citadas anteriormente este problema se concreta, a su vez, en dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, si el alma es una entidad o bien constituye una realidad meramente accidental; en segundo lugar, si es acto, entelequia o, por el contrario, se trata de una potencia, de una potencialidad o capacidad para vivir que poseen ciertos cuerpos naturales y de la cual carecen los seres inanimados. Arist\u00f3teles se enfrenta al tema del alma equipado con un sistema de conceptos bien perfilado y original. Frente a toda la filosof\u00eda anterior, ensaya un audaz experimento de traducci\u00f3n consistente en rein-terpretar el dualismo tradicional de cuerpo-alma a trav\u00e9s de sus propios esquemas conceptuales de entidad-accidentes, materia-forma, potencia-acto. El resultado ser\u00e1 una teor\u00eda vigorosa y nueva acerca del alma, alejada por igual de todas las especulaciones anteriores, pero no exenta de ciertas ambig\u00fcedades y tensiones internas.<br \/>\nA) La palabra griega ous\u00eda (que generalmente suele traducirse por \u00absustancia\u00bb y que nosotros traduciremos siempre por \u00abentidad\u00bb)\u00a0 abarca en la obra aristot\u00e9lica una pluralidad de nociones cuya sistematizaci\u00f3n coherente no deja de resultar dif\u00edcil. En efecto, Arist\u00f3teles denomina ous\u00eda, entidad a las siguientes realidades o aspectos de lo real: a) \u00abLo que no se predica de un sujeto ni existe en un sujeto; por ejemplo, un hombre o un caballo\u00bb (Categor\u00edas 5, 2a12-13). Se trata, seg\u00fan establece expl\u00edcitamente Arist\u00f3teles, de la acepci\u00f3n fundamental del t\u00e9rmino ous\u00eda, con la cual se hace referencia a los individuos pertenecientes a un g\u00e9nero o especie naturales, b) Las especies a que pertenecen los individuos y los g\u00e9neros en que aqu\u00e9llas est\u00e1n incluidas, por ejemplo, \u00abel individuo humano est\u00e1 incluido en la especie &#8220;hombre&#8221; y el g\u00e9nero a que esta especie pertenece es &#8220;animal&#8221; y de ah\u00ed que la especia &#8220;hombre&#8221; y el g\u00e9nero &#8220;animal&#8221; se denominen entidades segundas\u00bb (ib., 5, 2a 16-18). En este caso la palabra ous\u00eda pasa a significar el conjunto de los predicados esenciales que definen a un individuo. (Los individuos se denominan entidades primeras), c) Aquellas realidades que son capaces de existencia independiente, aut\u00f3noma, es decir, las \u00absustancias\u00bb (en la acepci\u00f3n tradicional de este t\u00e9rmino), por oposici\u00f3n a los accidentes, d) El sujeto f\u00edsico del cambio, es decir, lo que permanece id\u00e9ntico como sustrato de las distintas modificaciones resultantes de aqu\u00e9l, e) Por \u00faltimo, el sujeto l\u00f3gico-gramatical de la predicaci\u00f3n, del discurso predicativo: \u00ablo que no se predica de un sujeto, sino que lo dem\u00e1s se predica de ello\u00bb (Metaf\u00edsica VII 2, 1029a8). El t\u00e9rmino ous\u00eda se inserta, pues, en un conjunto de oposiciones que determinan su significado como: individuo frente a los g\u00e9neros-especies, predicados esenciales frente a predicados accidentales, sustancia frente a accidentes, sujeto permanente frente a las determinaciones sucesivas cambiantes y sujeto del discurso predicativo frente a los predicados del mismo. La teor\u00eda aristot\u00e9lica de la ous\u00eda, de la entidad, es, pues, muy compleja y solamente una comprensi\u00f3n adecuada de la misma permite adentrarse en el planteamiento del problema del alma que se ofrece en nuestro tratado.<\/p>\n<p>B) El concepto de ous\u00eda, de entidad, tiene su marco fundamental en la teor\u00eda de las categor\u00edas. En el libro de las Categor\u00edas ?al que ya hemos hecho referencia anteriormente? la teor\u00eda se introduce en funci\u00f3n de los juicios predicativos. Arist\u00f3teles comienza distinguiendo (Cat., 2, 1a15) dos tipos de expresiones: aquellas que constituyen juicios o proposiciones, por ejemplo, \u00abun hombre corre\u00bb, y aquellas que no son juicios, como \u00abhombre\u00bb, \u00abcorre\u00bb, etc. Estas \u00faltimas son los elementos a partir de los cuales se forman los juicios o proposiciones. El cuadro de las categor\u00edas constituye la clasificaci\u00f3n de tales t\u00e9rminos o locuciones simples (ib., 5, 1a5). No todos los t\u00e9rminos, sin embargo, son clasificables en alguna de las diez categor\u00edas (las conectivas quedan fuera del esquema), sino solamente las palabras que cumplen una funci\u00f3n significativo-designativa. De ah\u00ed que el esquema de las categor\u00edas constituya tambi\u00e9n una clasificaci\u00f3n de las cosas designadas por medio de tales palabras, es decir, una clasificaci\u00f3n de los distintos tipos de realidad.<\/p>\n<p>En su significaci\u00f3n t\u00e9cnica como predicados, el cuadro categorial parece responder en la obra de Arist\u00f3teles a dos perspectivas distintas sobre el lenguaje predicativo: a) Tomemos, en primer lugar, como sujeto de predicaci\u00f3n a una entidad primera, a un individuo, S\u00f3crates, por ejemplo. En tal caso, las categor\u00edas constituir\u00edan una clasificaci\u00f3n de todos los posibles tipos de predicados susceptibles de serle atribuidos: S\u00f3crates es&#8230; hombre (ous\u00eda, entidad), peque\u00f1o (cantidad), honesto (cualidad), etc. Es evidente que en este supuesto ?cuando el sujeto del discurso es para los distintos predicados una entidad primera, individual? el \u00fanico predicado esencial (es decir, el \u00fanico que expresa qu\u00e9 es el sujeto) es la entidad (entidad segunda, en este caso: g\u00e9neros-especies). b) Supongamos, en segundo lugar, que el sujeto es en cada proposici\u00f3n una realidad distinta perteneciente a la misma categor\u00eda que el predicado: S\u00f3crates es hombre, la honestidad es una virtud (cualidad), etc. En este segundo supuesto, el discurso es siempre y en cada caso esencial ya que en todos ellos expresa qu\u00e9 es el sujeto . La peculiaridad de la categor\u00eda primera (la entidad) frente a las nueve restantes se muestra en la circunstancia de que cuando el predicado pertenece a ella (entidades segundas, g\u00e9neros-especies), el sujeto pertenece tambi\u00e9n necesariamente a ella (entidad primera o segunda, seg\u00fan los casos) . Con otras palabras, el discurso dentro de la categor\u00eda \u00abentidad\u00bb es siempre un discurso esencial.<\/p>\n<p>Esta es, a grandes rasgos, la situaci\u00f3n de la teor\u00eda en los libros aristot\u00e9licos relativos a la l\u00f3gica. En ellos, sin embargo, quedan sin aclarar suficientemente ciertas cuestiones importantes. De \u00e9stas, la m\u00e1s notoria es la concerniente a las entidades segundas, al sentido que tiene denominarlas entidades y a su relaci\u00f3n con las entidades primeras o individuos. As\u00ed, en el c. 5 de las Categor\u00edas (3b10-23) se establece como algo caracter\u00edstico de la entidad en general que significa \u00abun esto\u00bb (t\u00f3de ti). Respecto de las entidades primeras el asunto es claro: \u00abS\u00f3crates\u00bb, \u00abPlat\u00f3n\u00bb, etc., son palabras que designan realidades concretas, cumplen una funci\u00f3n de\u00edctica, son, en \u00faltima instancia, demostrativos. En el caso de las entidades segundas (g\u00e9neros y especies) el asunto es, sin embargo, bien diferente y Arist\u00f3teles mismo se\u00f1ala que m\u00e1s que \u00abun esto\u00bb (t\u00f3de ti) significan \u00abun de tal tipo o cualidad\u00bb (poi\u00f3n ti): afirmar que S\u00f3crates es hombre equivale, en efecto, a afirmar que \u00abS\u00f3crates es una entidad de cierto tipo o cualidad, a saber, humana\u00bb (Cat. 5, 3b20). Este problema no es, por lo dem\u00e1s, una cuesti\u00f3n puramente sem\u00e1ntica, es decir, no afecta meramente al discurso, sino que en el nivel de la realidad extraling\u00fc\u00edstica remite al problema de la relaci\u00f3n existente entre aquello que denominamos entidades segundas (g\u00e9neros y especies) y aquello que denominamos entidades primeras (individuos, ejemplares de las distintas especies). Se trata, en definitiva, del problema del platonismo.<\/p>\n<p>C) Es en la Metaf\u00edsica ?y muy especialmente en los libros centrales de la misma? donde Arist\u00f3teles parece responder adecuadamente a la ambig\u00fcedad que acabamos de se\u00f1alar en relaci\u00f3n con la entidad as\u00ed como a otras cuestiones afines no aclaradas suficientemente en los tratados de l\u00f3gica. El planteamiento aristot\u00e9lico se halla posibilitado en este caso por la introducci\u00f3n de dos teor\u00edas de suma importancia: la concerniente a la pluralidad de significaciones de \u00abser\u00bb y \u00abente\u00bb y la teor\u00eda hilem\u00f3rfica. Aqu\u00e9lla recae primariamente sobre la lengua; \u00e9sta, sobre la estructura de la realidad extraling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n<p>El c. 1 del 1. VII de la Metaf\u00edsica se sit\u00faa dentro del esquema de las categor\u00edas entendidas conforme a la primera de las perspectivas que se\u00f1al\u00e1bamos m\u00e1s arriba, es decir, como clasificaci\u00f3n de todos los posibles predicados para un discurso cuyo sujeto sea una entidad primera. Sobre las cosas ?se\u00f1ala Arist\u00f3teles? nos es posible formular afirmaciones de muy distinto rango y condici\u00f3n: cabe, por ejemplo, decir qu\u00e9 son, pero tambi\u00e9n cabe decir d\u00f3nde, cu\u00e1ndo, de qu\u00e9 tama\u00f1o, c\u00f3mo son. Pues bien, se nos dice, entre todas estas posibilidades de hablar acerca de la realidad, la primaria y original (prot\u00f3n) ser\u00eda aquella que se articulara conforme al esquema l\u00f3gico-ling\u00fc\u00edstico: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es esto?\u00bb. Es obvio y trivial que en cada caso la respuesta concreta depender\u00e1 del tipo de realidad a que se apunte con tal pregunta pero es importante se\u00f1alar que en cualquier caso las distintas respuestas habr\u00e1n de tener una estructura id\u00e9ntica. La respuesta habr\u00e1 de ser siempre un nombre que signifique dentro de la categor\u00eda de entidad: a esto apunta Arist\u00f3teles al se\u00f1alar que la respuesta habr\u00e1 de ser del tipo \u00ab(esto es) un hombre o un dios\u00bb (1028a15-18). Esta contestaci\u00f3n, a su vez, podr\u00e1 ser ulteriormente determinada: podemos a\u00f1adir que se trata de un hombre sentado o paseando o bueno pero en tal caso hablar\u00edamos ya de determinaciones o afecciones (accidentes) de esa entidad concreta e individual que llamamos hombre. Afecciones o accidentes cuyo sujeto (hypoke\u00edmenon) es la entidad en el doble sentido de aquella palabra, es decir, como sujeto f\u00edsico de inhesi\u00f3n (\u00abporque ning\u00fan accidente tiene existencia ni puede darse separado de la entidad\u00bb. ib. 1028a23) y como sujeto l\u00f3gico de predicci\u00f3n (\u00abpues bueno o sentado no se dice sin \u00e9sta\u00bb, ib. 1028a28).<\/p>\n<p>Ous\u00eda, entidad, es, por tanto, aquello que realiza la doble y coordinada funci\u00f3n de ser sustrato f\u00edsico de determinaciones y sujeto l\u00f3gico o referente \u00faltimo de nuestro lenguaje acerca de la realidad. Desde un punto de vista metaf\u00edsico, esta doble caracterizaci\u00f3n lleva en su seno la posibilidad de una conclusi\u00f3n monista y m\u00e1s concretamente de un monismo materialista: \u00bfno habr\u00e1 de concluirse que la \u00fanica entidad real es la materia, sustrato \u00faltimo de todas las determinaciones reales (puesto que las entidades primeras o individuos no ser\u00edan sino modificaciones de la materia) y por consiguiente sujeto \u00faltimo de toda predicaci\u00f3n? . A pesar de la rotundidad de este razonamiento, Arist\u00f3teles se niega a aceptar semejante conclusi\u00f3n monista. La negativa aristot\u00e9lica se justifica en la indeterminaci\u00f3n propia de la materia que la hace incapaz de constituir el sujeto de discurso esencial alguno. En efecto, la pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la materia como tal, es decir, m\u00e1s all\u00e1 de todas sus determinaciones?\u00bb escapa a toda posibilidad de discurso definitorio. Habr\u00e1 que plantearla m\u00e1s bien en t\u00e9rminos tales como: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la materia en el caso del agua, del \u00e1rbol, etc.?\u00bb, con lo cual el sujeto de la pregunta ?y de la respuesta correspondiente? ya no es la materia como tal, sino un tipo determinado de materia. Situado en esta encrucijada, Arist\u00f3teles establece como rasgos fundamentales de la entidad, de la ous\u00eda, el ser algo individualizado, separado (chorist\u00f3n), es decir, algo determinado (un esto, t\u00f3de ti) . De este modo regresamos al punto de partida cerrando el c\u00edrculo a partir del cual se origina la teor\u00eda aristot\u00e9lica de la entidad: puesto que el discurso esencial se origina en la pregunta: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es esto?\u00bb, aquello a que la pregunta se refiere ha de ser \u00abun esto\u00bb, es decir, una entidad primera, individual. El paso siguiente se lleva a cabo f\u00e1cilmente, sin esfuerzo. El sujeto y referente \u00faltimo del discurso ha de ser algo determinado y la materia es indeterminada; \u00bfqu\u00e9 es lo que hace que la materia salga de su indeterminaci\u00f3n y venga a ser algo determinado?; evidentemente, la forma. En el \u00e1mbito de las realidades naturales el sujeto que se busca ser\u00e1, por tanto, la materia determinada por la forma, el compuesto hilem\u00f3rf\u00edco .<\/p>\n<p>D) La pregunta primaria y original (\u00bfqu\u00e9 es esto?) y su contestaci\u00f3n pertinente (por ejemplo, \u00abun hombre\u00bb) recaen sobre la entidad primera, individual. El discurso no termina, sin embargo, aqu\u00ed, sino que cabe prolongarlo en un segundo nivel: \u00bfy qu\u00e9 es un hombre? La respuesta a esta segunda pregunta viene, por su parte, a recaer sobre lo que en filosof\u00eda suele denominarse esencia por la fuerza del uso y de la tradici\u00f3n. Al tema de la esencia (palabra \u00e9sta que sirve para traducir la expresi\u00f3n aristot\u00e9lica t\u00f2 t\u00ed \u00ean e\u00eenai) dedica Arist\u00f3teles un conjunto de disquisiciones tan interesantes como complicadas\u00a0 . Nos limitaremos a tomar el hilo de uno de los aspectos de la cuesti\u00f3n.<br \/>\nLa esencia es el contenido de la definici\u00f3n. En efecto, qu\u00e9 sea el hombre se manifiesta y expresa en la definici\u00f3n de hombre. La definici\u00f3n, por su parte, constituye una frase, un enunciado complejo. As\u00ed, la definici\u00f3n de hombre como \u00abviviente-animal-racional\u00bb o bien como aquel ser que \u00abnace, se alimenta, crece, se reproduce, envejece y muere (viviente), siente, apetece y se desplaza (animal) y, en fin, intelige, razona y habla (racional)\u00bb. Una definici\u00f3n se compone, pues, de partes. \u00bfQu\u00e9 partes de lo definido recoge el enunciado de la definici\u00f3n? Se trata de una cuesti\u00f3n a la que Arist\u00f3teles concede notable importancia y cuya respuesta ha de ser cuidadosamente matizada. No han de confundirse la perspectiva desde la cual define al hombre el f\u00edsico y la perspectiva desde la cual lo define el metaf\u00edsico. Situ\u00e1ndose en la perspectiva de este \u00faltimo, Arist\u00f3teles considera que la definici\u00f3n no ha de incluir las partes materiales del compuesto (tal ser\u00eda el caso de una definici\u00f3n de hombre que enumerara sus miembros, tejidos y \u00f3rganos), sino solamente las partes de la forma espec\u00edfica, las partes de aquello que Arist\u00f3teles denomina e\u00eedos (Met. VII 10,1035a15)\u00a0 .<\/p>\n<p>Al llegar a este punto resulta necesario llamar la atenci\u00f3n sobre el significado del t\u00e9rmino eidos. Este t\u00e9rmino se traduce a menudo simplemente por la palabra latina \u00abforma\u00bb. Esta manera de traducirlo no merecer\u00eda el m\u00e1s m\u00ednimo comentario si no fuera porque es tambi\u00e9n la palabra \u00abforma\u00bb la que se utiliza para traducir el t\u00e9rmino griego morph\u00e9. Al traducirse ambos t\u00e9rminos por la misma palabra, el lector se ve empujado a considerarlos como sin\u00f3nimos, borr\u00e1ndose en gran medida el significado preciso que el t\u00e9rmino eidos posee en contextos decisivos como el que estamos analizando\u00a0 . La distinci\u00f3n existente entre morph\u00e9 y e\u00eedos en este contexto es la que existe entre la estructura de un organismo viviente y las funciones o actividades vitales que tal organismo realiza. El e\u00eedos es el conjunto de las funciones que corresponden a una entidad natural. El conjunto de tales funciones constituye la esencia de la entidad natural (ib., 1035b32) y por consiguiente constituye tambi\u00e9n el contenido de su definici\u00f3n, de acuerdo con el modelo de definici\u00f3n de hombre que m\u00e1s arriba hemos propuesto.<\/p>\n<p>E) El discurso acerca de la entidad natural ?que en su segundo nivel nos ha llevado a la pregunta \u00bfqu\u00e9 es un hombre? y con ella a la esencia y la definici\u00f3n? ha de prolongarse a\u00fan en un tercer momento o nivel al cual corresponder\u00eda la pregunta: \u00bfy por qu\u00e9 esto es un hombre? Este tercer momento del discurso posee una importancia decisiva ya que en el momento anterior la materia, los elementos materiales, hab\u00edan quedado fuera de consideraci\u00f3n al ce\u00f1irse el discurso exclusivamente a la esencia entendida como e\u00eedos. Este nuevo nivel y esta nueva pregunta restituyen la composici\u00f3n hilem\u00f3rfica de la entidad a que el discurso se refiere. Arist\u00f3teles subraya, en efecto, c\u00f3mo la pregunta recae directamente en la materia: preguntar por qu\u00e9 esto es un hombre equivale a preguntar por qu\u00e9 estos elementos materiales est\u00e1n organizados de modo tal que constituyen un hombre. La respuesta, a su vez, ha de buscarse a trav\u00e9s de la forma espec\u00edfica, del conjunto de funciones para las cuales sirve tal organizaci\u00f3n material: \u00abluego lo que se pregunta es la causa por la cual la materia es algo determinado y esta causa es la forma espec\u00edfica (e\u00eedos) que, a su vez, es la entidad (ous\u00eda)\u00bb (ib. VII 17,1041b6-9).<\/p>\n<p>La teor\u00eda aristot\u00e9lica de la entidad natural queda completada en este \u00faltimo momento del discurso. El e\u00eedos, el conjunto de funciones que corresponden a una entidad natural aparece como causa de la entidad natural misma. No se trata, como es obvio, de una causa o agente exterior: la causalidad de la forma espec\u00edfica es inmanente\u00a0 . En tanto que causa inmanente Arist\u00f3teles denomina \u00abentidad\u00bb (ous\u00eda) a la forma espec\u00edfica, recogiendo as\u00ed una de las significaciones b\u00e1sicas del t\u00e9rmino ous\u00eda expuestas en el 1. V de la Metaf\u00edsica: \u00aben otro sentido [se denomina ous\u00eda] a aquello que es causa inmanente del ser de cuantas cosas no se predican de un sujeto; tal es, por ejemplo, el alma para el animal\u00bb (1017bl4-16). Por \u00faltimo, el e\u00eedos o forma espec\u00edfica no es solamente la esencia y la causa inmanente de la entidad natural, sino tambi\u00e9n su causa final o fin. La pregunta \u00ab\u00bfpor qu\u00e9 estos elementos son un hombre?\u00bb s\u00f3lo aparece contestada plenamente cuando aqu\u00e9llos son considerados desde el punto de vista de la funci\u00f3n a que est\u00e1n destinados y sirven: la actividad espec\u00edfica del ser humano que constituye su raz\u00f3n de ser, su finalidad\u00a0 . De este modo se llega a la tesis aristot\u00e9lica m\u00e1s radical respecto de la naturaleza: la forma espec\u00edfica como finalidad inmanente, es decir, como t\u00e9los, como entelequia, acto o actividad que es fin en s\u00ed misma.<\/p>\n<p>F)\u00a0 \u00a0 Tras este necesario recorrido a trav\u00e9s de la teor\u00eda aristot\u00e9lica de la entidad, volvamos ahora a las\u00a0 dos cuestiones que Arist\u00f3teles considera fundamentales acerca del alma: \u00bfes el alma entidad o, por el contrario, es una determinaci\u00f3n accidental del viviente?; \u00bfes acto, entelequia o m\u00e1s bien ha de ser considerada como una potencia, como una capacidad de los organismos vivos? La respuesta a ambas preguntas ?ampliamente elaborada en el 1. II del tratado Acerca del alma? viene dada por cuanto hemos expuesto anteriormente. Arist\u00f3teles establece y afirma repetidas veces que el alma es esencia (\u00a0 t\u00f2 t\u00ed \u00ean e\u00eenai), forma espec\u00edfica (e\u00eedos) y entidad (ous\u00eda) del viviente. Sus ideas al respecto aparecen expresadas con concisi\u00f3n en las siguientes palabras: \u00abQueda expuesto, por tanto, de manera general, qu\u00e9 es el alma, a saber, la entidad definitoria (ous\u00eda kat\u00e1 l\u00f3gon) esto es, la esencia de tal tipo de cuerpo\u00bb\u00a0  (II I,412b9). Al ser forma espec\u00edfica del viviente, el alma constituye tambi\u00e9n su fin inmanente y, por tanto, su actualizaci\u00f3n o entelequia: \u00abluego el alma es necesariamente entidad en cuanto forma espec\u00edfica de un cuerpo natural que en potencia tiene vida. Ahora bien, la entidad es entelequia, luego el alma es entelequia de tal cuerpo\u00bb (ib. 412a20-23).<\/p>\n<p>La coherencia de la explicaci\u00f3n aristot\u00e9lica se basa en la afirmaci\u00f3n fundamental de que el alma es el e\u00eedos, la forma espec\u00edfica del viviente: precisamente por serlo, es tambi\u00e9n su entidad y entelequia. Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 implicaciones tiene esta fundamental afirmaci\u00f3n de que el alma es la forma espec\u00edfica del viviente? M\u00e1s arriba hemos se\u00f1alado que la forma espec\u00edfica es el conjunto de las funciones que corresponden a una entidad natural: por tanto, la forma espec\u00edfica de un viviente ser\u00e1n las actividades o funciones vitales (alimentarse, reproducirse, etc.) que en su conjunto suelen denominarse \u00abvida\u00bb. La teor\u00eda aristot\u00e9lica parece favorecer de este modo la identificaci\u00f3n del alma con la vida. Si esto es as\u00ed, \u00bfno queda el alma desprovista de sustancialidad, de existencia y realidad aut\u00f3nomas?; \u00bfno se tratar\u00eda, en definitiva, de una manera discreta de eliminar el alma manteniendo ?eso s\u00ed? la palabra \u00abalma\u00bb como un mero sin\u00f3nimo de la palabra \u00abvida\u00bb? La identificaci\u00f3n del alma con la vida, la sinonimi-zaci\u00f3n de ambos t\u00e9rminos, se insin\u00faa en nuestro tratado como una posible consecuencia interna del planteamiento mismo aristot\u00e9lico. Nos limitaremos a llamar la atenci\u00f3n del lector sobre dos pasajes cruciales al respecto. El primero de ellos dice lo siguiente: \u00abentre los cuerpos naturales los hay que tienen vida y los hay que no la tienen (y solemos llamar vida a la autoali-mentaci\u00f3n, al crecimiento y al envejecimiento). De donde resulta que todo cuerpo natural que participa de la vida es entidad, pero entidad en el sentido de entidad compuesta. Y puesto que se trata de un cuerpo de tal tipo ?a saber, que tiene vida? no es posible que el cuerpo sea el alma\u00bb (ib. 412a12-17). Rep\u00e1rese en las l\u00edneas que hemos subrayado: en la premisa se establece que el viviente es compuesto a trav\u00e9s del sistema \u00abcuerpo\/vida\u00bb (el viviente es un cuerpo que tiene vida) mientras que en la conclusi\u00f3n este sistema se sustituye por el otro de \u00abcuerpo\/alma\u00bb (es decir, el viviente es un cuerpo que tiene alma: el alma no es el cuerpo) . El segundo de los textos que aduciremos corresponde a la c\u00e9lebre y conocida definici\u00f3n aristot\u00e9lica del alma: \u00abluego el alma es la entelequia primera de un cuerpo que en potencia tiene vida\u00bb (ib., 412a27-28). De acuerdo con el sistema aristot\u00e9lico, acto o entelequia es siempre y en cada caso el cumplimiento adecuado de la potencia que viene a actualizar. Por tanto, el acto o entelequia de un cuerpo que en potencia tiene vida ha de ser precisamente la vida y no cualquier otra cosa. No obstante, Arist\u00f3teles nos ofrece el alma en su lugar. Como en el caso anterior, la coherencia interna del texto parecer\u00eda exigir la identificaci\u00f3n de alma (psych\u00e9) y vida (zo\u00e9).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ARIST\u00d3TELES ACERCA DEL ALMA INTRODUCCI\u00d3N, TRADUCCI\u00d3N Y NOTAS DE TOM\u00c1S CALVO MART\u00cdNEZ BIBLIOTECA B\u00c1SICA GREDOS L i b e r a\u00a0 l o s\u00a0 L i b r o s \u00cdndice INTRODUCCI\u00d3N 4 LIBRO PRIMERO 23 LIBRO SEGUNDO 48 LIBRO TERCERO 81 Nota para la edici\u00f3n\u00a0 digital: Los n\u00fameros en rojo distribuidos dentro del texto,<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Aristoteles: acerca del alma<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=662\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-662","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-varios-literatura-albert-einstein-alejandro-dumas-antoine-de-saint-exupry-aristoteles-y-arthur-c-clar"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/662","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=662"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/662\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=662"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=662"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=662"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}