{"id":620,"date":"2008-03-17T06:43:18","date_gmt":"2008-03-17T06:43:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=620"},"modified":"2008-03-17T06:43:18","modified_gmt":"2008-03-17T06:43:18","slug":"gibr\u00e1n-khalil-gibr\u00e1n--el-loco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=620","title":{"rendered":"Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n &#8211; El loco"},"content":{"rendered":"<p>Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n<\/p>\n<p>EL LOCO<br \/>\n(1918)<\/p>\n<p>Me pregunt\u00e1is como me volv\u00ed loco. As\u00ed sucedi\u00f3:<br \/>\nUn d\u00eda, mucho antes de que nacieran los dioses, despert\u00e9 de un profundo sue\u00f1o y descubr\u00ed que me hab\u00edan robado todas mis m\u00e1scaras -si; las siete m\u00e1scaras que yo mismo me hab\u00eda confeccionado, y que llev\u00e9 en siete vidas distintas-; corr\u00ed sin m\u00e1scara por las calles atestadas de gente, gritando:<br \/>\n-\u00a1Ladrones! \u00a1Ladrones! \u00a1Malditos ladrones!<br \/>\nHombres y mujeres se re\u00edan de m\u00ed, y al verme, varias personas, llenas de espanto, corrieron a refugiarse en sus casas. Y cuando llegu\u00e9 a la plaza del mercado, un joven, de pie en la azotea de su casa, se\u00f1al\u00e1ndome grit\u00f3:<br \/>\n-Miren! \u00a1Es un loco!<br \/>\nAlc\u00e9 la cabeza para ver qui\u00e9n gritaba, y por vez primera el sol bes\u00f3 mi desnudo rostro, y mi alma se inflam\u00f3 de amor al sol, y ya no quise tener m\u00e1scaras. Y como si fuera presa de un trance, grit\u00e9:<br \/>\n-\u00a1Benditos! \u00a1Benditos sean los ladrones que me robaron mis m\u00e1scaras!<br \/>\nAs\u00ed fue que me convert\u00ed en un loco.<br \/>\nY en mi locura he hallado libertad y seguridad; la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden esclavizan una parte de nuestro ser.<br \/>\nPero no dej\u00e9is que me enorgullezca demasiado de mi seguridad; ni siquiera el ladr\u00f3n encarcelado est\u00e1 a salvo de otro ladr\u00f3n.<\/p>\n<p>DIOS<\/p>\n<p>En los d\u00edas de mi m\u00e1s remota antig\u00fcedad, cuando el temblor primero del habla lleg\u00f3 a mis labios, sub\u00ed a la monta\u00f1a santa y habl\u00e9 a Dios, dici\u00e9ndole:<br \/>\n-Amo, soy tu esclavo. Tu oculta voluntades mi ley, y te obedecer\u00e9 por siempre jam\u00e1s.<br \/>\nPero Dios no me contest\u00f3, y pas\u00f3 de largo como una potente borrasca.<br \/>\nY mil a\u00f1os despu\u00e9s volv\u00ed a subir a la monta\u00f1a santa, y volv\u00ed a hablar a Dios, dici\u00e9ndole:<br \/>\n-Creador m\u00edo, soy tu criatura. Me hiciste de barro, y te debo todo cuanto soy.<br \/>\nY Dios no contest\u00f3; pas\u00f3 de largo como mil alas en presuroso vuelo.<br \/>\nY mil a\u00f1os despu\u00e9s volv\u00ed a escalar la monta\u00f1a santa, y habl\u00e9 a Dios nuevamente, dici\u00e9ndole:<br \/>\n-Padre, soy tu hijo. Tu piedad y tu amor me dieron vida, y mediante el amor y la adoraci\u00f3n a ti heredar\u00e9 tu Reino. Pero Dios no me contest\u00f3; pas\u00f3 de largo como la niebla que tiende un velo sobre las distantes monta\u00f1as.<br \/>\nY mil a\u00f1os despu\u00e9s volv\u00ed a escalar la sagrada monta\u00f1a, y volv\u00ed a invocar a Dios, dici\u00e9ndole:<br \/>\n-\u00a1Dios m\u00edo!, mi supremo anhelo y mi plenitud, soy tu ayer y eres mi ma\u00f1ana. Soy tu ra\u00edz en la tierra y t\u00fa eres mi flor en el cielo; junto creceremos ante la faz del sol.<br \/>\nY Dios se inclin\u00f3 hacia m\u00ed, y me susurr\u00f3 al o\u00eddo dulces palabras. Y como el mar, que abraza al arroyo que corre hasta \u00e9l, Dios me abraz\u00f3.<br \/>\nY cuando baj\u00e9 a las planicies, y a los valles vi que Dios tambi\u00e9n estaba all\u00ed.<\/p>\n<p>AMIGO M\u00cdO<\/p>\n<p>Amigo m\u00edo&#8230; yo no soy lo que parezco. Mi aspecto exterior no es sino un traje que llevo puesto; un traje hecho cuidadosamente, que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi<br \/>\nnegligencia.<br \/>\nEl &#8220;yo&#8221; que hay en m\u00ed, amigo m\u00edo, mora en la casa del silencio, y all\u00ed permanecer\u00e1 para siempre, inadvertido, inabordable.<br \/>\nNo quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, hechos sonido, y mis hechos son tus propias esperanzas en acci\u00f3n.<br \/>\nCuando dices: &#8220;El viento sopla hacia el oriente&#8221;, digo: &#8220;S\u00ed, siempre sopla hacia el oriente&#8221;; pues no quiero que sepas entonces que mi mente no mora en el viento, sino en el mar.<br \/>\nNo puedes comprender mis navegantes pensamientos, ni me interesa que los comprendas. Prefiero estar a solar en el mar.<br \/>\nCuando es de d\u00eda para t\u00ed, amigo m\u00edo, es de noche para m\u00ed; sin embargo, todav\u00eda entonces hablo de la luz del d\u00eda que danza en las monta\u00f1as, y de la sombra purp\u00farea que se abre paso por el valle; pues no puedes o\u00edr las canciones de mi oscuridad, ni puedes ver mis alas que se agitan contra las estrellas, y no me interesa que oigas ni que veas lo que pasa en m\u00ed; prefiero estar a solas con la noche.<br \/>\nCuando t\u00fa subes a tu Cielo yo desciendo a mi infierno. Y a\u00fan entonces me llamas a trav\u00e9s del golfo infranqueable que nos separa: &#8221; \u00a1Compa\u00f1ero! \u00a1Camarada!&#8221; Y te contesto:<br \/>\n&#8221; \u00a1Compa\u00f1ero!\t\u00a1Camarada!, porque no quiero que veas mi Infierno. Las llamas te cegar\u00edan, y el humo te ahogar\u00eda. Y me gusta mi Infierno; lo amo al grado de no dejar que lo visites. Prefiero estar solo en mi Infierno.<br \/>\nTu amas la Verdad, la Belleza y lo Justo, y yo, por complacerte, digo que est\u00e1 bien, y simulo amar estas cosas. Pero en el fondo de mi coraz\u00f3n me r\u00edo de tu amor por estas entidades. Sin embargo, no te dejo ver mi risa: prefiero re\u00edr a solas.<br \/>\nAmigo m\u00edo, eres bueno, discreto y sensato; es m\u00e1s: eres perfecto. Y yo, a mi vez, hablo contigo con sensatez y discreci\u00f3n, pero&#8230; estoy loco. S\u00f3lo que enmascaro mi locura. Prefiero estar loco, a solas.<br \/>\nAmigo m\u00edo, t\u00fa no eres mi amigo. Pero, \u00bfc\u00f3mo hacer que lo comprendas? Mi senda no es tu senda y, sin embargo, caminamos juntos, tomados de la mano.<\/p>\n<p>EL ESPANTAP\u00c1JAROS<\/p>\n<p>-Debes de estar cansado de permanecer inm\u00f3vil en este solitario campo- dije en d\u00eda a un espantap\u00e1jaros.<br \/>\n-La dicha de asustar es profunda y duradera; nunca me cansa- me dijo.<br \/>\nTras un minuto de reflexi\u00f3n, le dije:<br \/>\n-Es verdad; pues yo tambi\u00e9n he conocido esa dicha. -S\u00f3lo quienes est\u00e1n rellenos de paja pueden conocerla -me dijo.<br \/>\nEntonces, me alej\u00e9 del espantap\u00e1jaros, sin saber si me hab\u00eda elogiado o minimizado.<br \/>\nTranscurri\u00f3 un a\u00f1o, durante el cual el espantap\u00e1jaros se convirti\u00f3 en fil\u00f3sofo.<br \/>\nY cuando volv\u00ed a pasar junto a \u00e9l, vi que dos cuervos hab\u00edan anidado bajo su sombrero.<\/p>\n<p>LAS SON\u00c1MBULAS<\/p>\n<p>En mi ciudad natal viv\u00edan una mujer y sus hija, que caminaban dormidas.<br \/>\nUna noche, mientras el silencio envolv\u00eda al mundo, la mujer y su hija caminaron dormidas hasta que se reunieron en el jard\u00edn envuelto en un velo de niebla.<br \/>\nY la madre habl\u00f3 primero:<br \/>\n&#8211; \u00a1Al fin! -dijo-. \u00a1Al fin puedo dec\u00edrtelo, mi enemiga! \u00a1A ti, que destrozaste mi juventud, y que has vivido edificando tu vida en las ruinas de la m\u00eda! \u00a1Tengo deseos de matarte!<br \/>\nLuego, la hija habl\u00f3, en estos t\u00e9rminos:<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh mujer odiosa, ego\u00edsta .y vieja! \u00a1Te interpones entre mi lib\u00e9rrimo ego y yo! \u00a1Quisieras que mi vida fuera un eco de tu propia vida marchita! \u00a1Desear\u00edas que estuvieras muerta!<br \/>\nEn aquel instante cant\u00f3 el gallo, y ambas mujeres despertaron.<br \/>\n-\u00bfEres t\u00fa, tesoro? -dijo la madre amablemente.<br \/>\n-S\u00ed; soy yo, madre querida -respondi\u00f3 la hija con la misma amabilidad.<\/p>\n<p>EL PERRO SABIO<\/p>\n<p>Un d\u00eda, un perro sabio pas\u00f3 cerca de un grupo de gatos. Y viendo el perro que los gatos parec\u00edan estar absortos, hablando entre s\u00ed, y que no advert\u00edan su presencia, se detuvo a escuchar lo que dec\u00edan.<br \/>\nSe levant\u00f3 entonces, grave y circunspecto, un gran gato, observ\u00f3 a sus compa\u00f1eros.<br \/>\n-Hermanos -dijo-, orad; y cuando hay\u00e1is orado una y otra vez, y vuelto a orar, sin duda alguna llover\u00e1n ratones del cielo.<br \/>\nAl o\u00edrlo, el perro ri\u00f3 para sus adentros, y se alej\u00f3 de los gatos, diciendo:<br \/>\n-\u00a1Ciegos e insensatos felinos! \u00bfNo est\u00e1 escrito, y no lo he sabido siempre, y mis padres antes que yo que lo que llueve cuando elevamos al Cielo s\u00faplicas y plegarias son huesos, y no ratones?<\/p>\n<p>LOS DOS ERMITA\u00d1OS<\/p>\n<p>En una lejana monta\u00f1a viv\u00edan dos ermita\u00f1os que rend\u00edan culto a Dios y que se amaban uno al otro.<br \/>\nLos dos ermita\u00f1os pose\u00edan una escudilla de barro que constitu\u00eda su \u00fanica posesi\u00f3n.<br \/>\nUn d\u00eda, un esp\u00edritu malo entr\u00f3 en el coraz\u00f3n del ermita\u00f1o m\u00e1s viejo, el cual fue a ver al m\u00e1s joven.<br \/>\n-Hace ya mucho tiempo que hemos vivido juntos -le dijo-. Ha llegado la hora de separarnos. Por tanto, dividamos nuestras posesiones.<br \/>\nAl o\u00edrlo, el ermita\u00f1o m\u00e1s joven se entristeci\u00f3.<br \/>\n-Hermano m\u00edo -dijo-, me causa pesar que tengas que dejarme. Pero si es necesario que te marches, que as\u00ed sea. Y fue por la escudilla de barro, y se la dio a su compa\u00f1ero, dici\u00e9ndole<br \/>\n-No podemos repartirla, hermano; que sea para ti.<br \/>\n-No acepto tu caridad -replic\u00f3 el otro-. No tomar\u00e9 sino lo que me pertenece. Debemos partirla.<br \/>\nEl joven razon\u00f3:<br \/>\n-Si rompemos la escudilla, \u00bfde qu\u00e9 nos servir\u00e1 a ti o a m\u00ed? Si te parece, propongo que la juguemos a suerte.<br \/>\nPero el ermita\u00f1o persisti\u00f3 en su empe\u00f1o.<br \/>\n-S\u00f3lo tomar\u00e9 lo que en justicia me corresponde, y no confiar\u00e9 la escudilla ni mis derechos a la suerte. Debe partirse la escudilla.<br \/>\nEl ermita\u00f1o m\u00e1s joven, viendo que no sal\u00edan razones, dijo:<br \/>\n-Est\u00e1 bien: si tal es tu deseo, y si te niegas a aceptar la escudilla, romp\u00e1mosla y repart\u00e1mosla.<br \/>\nY entonces el rostro del ermita\u00f1o m\u00e1s viejo se descompuso de ira, y grit\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00a1Ah, maldito_ cobarde! no te atreves a pelear, \u00bfeh? <\/p>\n<p>DEL DAR Y EL RECIBIR<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un hombre que pose\u00eda todo un valle lleno de agujas. Y un d\u00eda, la madre de Jes\u00fas acudi\u00f3 a aquel hombre y le dijo:<br \/>\n-Amigo m\u00edo, la t\u00fanica de mi hijo se rasg\u00f3, y tengo que remend\u00e1rsela antes de que salga para el templo. \u00bfQuieres darme una de tus agujas?<br \/>\nPero, en vez de darle la aguja, aquel hombre pronunci\u00f3 un erudito discurso acerca Del dar y del recibir, para que Mar\u00eda se lo repitiera a su Hijo antes de que \u00e9ste saliera para el templo.<\/p>\n<p>LOS SIETE EGOS<\/p>\n<p>En la hora m\u00e1s silente de la noche, mientras estaba yo acostado y dormitando, mis siete egos sent\u00e1ronse en rueda a conversar en susurros, en estos t\u00e9rminos:<br \/>\nPrimer Ego: -He vivido aqu\u00ed, en este loco, todos estos a\u00f1os, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de d\u00eda y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar m\u00e1s mi destino, y me rebelo.<br \/>\nSegundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el m\u00edo, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. R\u00edo cuando est\u00e1 alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados danzo sus m\u00e1s alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan fatigante existencia.<br \/>\nTercer Ego: &#8211; \u00bfY de mi qu\u00e9 dec\u00eds, el ego aguijoneado por el amor, la tea llameante de salvaje pasi\u00f3n y fant\u00e1sticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.<br \/>\nCuarto Ego: -El m\u00e1s miserable de todos vosotros soy yo, pues s\u00f3lo me toc\u00f3 en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego tormentoso, el que naci\u00f3 en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene m\u00e1s derecho a protestar por servir a este loco.<br \/>\nQuinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginaci\u00f3n, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado&#8230; soy yo, y no vosotros, quien tiene m\u00e1s derecho a rebelarse.<br \/>\nSexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y ansiosa mirada va modelando los d\u00edas en im\u00e1genes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos&#8230; Soy yo, el solitario, el que m\u00e1s motivos tiene para rebelarse contra este inquieto loco.<br \/>\nS\u00e9ptimo Ego: &#8211; \u00a1Qu\u00e9 extra\u00f1o que todos os rebel\u00e9is contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misi\u00f3n prescrita de antemano! \u00a1Ah! \u00a1C\u00f3mo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un prop\u00f3sito y un destino marcado! Pero no; no tengo un prop\u00f3sito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vac\u00edo espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afan\u00e1is recre\u00e1ndoos en la vida. Decidme, vecinos, \u00bfqui\u00e9n debe rebelarse: vosotros o yo?<br \/>\nAl terminar de hablar el S\u00e9ptimo Ego, los otros seis lo miraron con l\u00e1stima, pero no dijeron nada m\u00e1s; y al hacerse la noche m\u00e1s profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignaci\u00f3n.<br \/>\nS\u00f3lo el S\u00e9ptimo Ego permaneci\u00f3 despierto, mirando y atisbando a la Nada, que est\u00e1 detr\u00e1s de todas las cosas.<\/p>\n<p>LA GUERRA<\/p>\n<p>Una noche, hubo fiesta en palacio, y un hombre lleg\u00f3 a postrarse ante el pr\u00edncipe; todos los invitados se quedaron mirando al reci\u00e9n llegado, y vieron que le faltaba un ojo, y que la cuenca vac\u00eda sangraba. Y el pr\u00edncipe le pregunt\u00f3 a aquel hombre:<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 te ha sucedido?<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh pr\u00edncipe! -respondi\u00f3 el hombre-, mi profesi\u00f3n es ser ladr\u00f3n, y esta noche, como no hay luna, fui a robar la tienda del cambista, pero mientras sub\u00eda y entraba por la ventana comet\u00ed un error, y entr\u00e9 en la tienda del tejedor, y en la oscuridad tropec\u00e9 con el telar del tejedor, y perd\u00ed un ojo. Y ahora, \u00a1oh pr\u00edncipe! suplico justicia contra el tejedor.<br \/>\nEl pr\u00edncipe mand\u00f3 traer al tejedor y, al llegar \u00e9ste al palacio, el soberano decret\u00f3 que le vaciaran un ojo.<br \/>\n&#8211; \u00a1Oh pr\u00edncipe! -dijo el tejedor-, el decreto es justo. No me quejo de que me hayan sacado un ojo. Sin embargo, \u00a1ay de m\u00ed!, necesitaba yo los dos ojos para ver los dos lados de la tela que hago. Pero tengo un vecino de oficio zapatero, que tiene los dos ojos sanos, y en su trabajo no necesita los dos ojos&#8230;<br \/>\nEl pr\u00edncipe entonces, envi\u00f3 por el zapatero. Y \u00e9ste acudi\u00f3, y le sacaron un ojo.<br \/>\n\u00a1Y se hizo justicia!<\/p>\n<p>LA ZORRA<\/p>\n<p>Al amanecer, una zorra mir\u00f3 su sombra, y se dijo:<br \/>\n-Hoy almorzar\u00e9 un camello. -Y pas\u00f3 toda la ma\u00f1ana buscando camellos. Pero al mediod\u00eda volvi\u00f3 a mirar su sombra, y se dijo: -Bueno&#8230; me conformar\u00e9 con un rat\u00f3n. <\/p>\n<p>EL REY SABIO<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez, en la lejana ciudad de Wirani, un rey que gobernaba a sus s\u00fabditos con tanto poder como sabidur\u00eda. Y le tem\u00edan por su poder, y lo amaban por su sabidur\u00eda.<br \/>\nHab\u00eda tambi\u00e9n un el coraz\u00f3n de esa ciudad un pozo de agua fresca y cristalina, del que beb\u00edan todos los habitantes; incluso el rey y sus cortesanos, pues era el \u00fanico pozo de la ciudad.<br \/>\nUna noche, cuando todo estaba en calma, una bruja entr\u00f3 en la ciudad y verti\u00f3 siete gotas de un misterioso l\u00edquido en el pozo, al tiempo que dec\u00eda:<br \/>\n-Desde este momento, quien beba de esta agua se volver\u00e1 loco.<br \/>\nA la ma\u00f1ana siguiente, todos los habitantes del reino, excepto el rey y su gran chambel\u00e1n, bebieron del pozo y enloquecieron, tal como hab\u00eda predicho la bruja.<br \/>\nY aquel d\u00eda, en las callejuelas y en el mercado, la gente no hac\u00eda sino cuchichear:<br \/>\n-El rey est\u00e1 loco. Nuestro rey y su gran chambel\u00e1n perdieron la raz\u00f3n. No podemos permitir que nos gobierne un rey loco; debemos destronarlo.<br \/>\nAquella noche, el rey orden\u00f3 que llenaran con agua del pozo una gran copa de oro. Y cuando se la llevaron, el soberano \u00e1vidamente bebi\u00f3 y pas\u00f3 la copa a su gran chambel\u00e1n, para que tambi\u00e9n bebiera.<br \/>\nY hubo un gran regocijo en la lejana ciudad de Wirani, porque el rey y el gran chambel\u00e1n hab\u00edan recobrado la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>AMBICI\u00d3N<\/p>\n<p>Una vez sent\u00e1ronse a la mesa de una taberna tres hombres. Uno de ellos era tejedor, el otro carpintero, y el tercero sepulturero.<br \/>\n-Hoy vend\u00ed una fina mortaja de lino en dos monedas de oro -dijo el tejedor-. Por tanto, bebamos todo el vino que nos plazca.<br \/>\n-Y yo -dijo el carpintero-, vend\u00ed mi mejor ata\u00fad. Adem\u00e1s del vino, que nos traigan un suculento asado.<br \/>\n-Yo s\u00f3lo cav\u00e9 una tumba -dijo el sepulturero-, pero mi amo me pag\u00f3 el doble. Que nos traigan tambi\u00e9n pasteles de miel.<br \/>\nY durante toda aquella noche hubo gran movimiento en la taberna, pues los tres amigos a menudo ped\u00edan m\u00e1s vino, carne y pasteles. Y estaban muy contentos.<br \/>\nY el tabernero se frotaba las manos, sonriendo a su mujer, pues los hu\u00e9spedes gastaban espl\u00e9ndidamente.<br \/>\nAl salir los tres amigos de la taberna la luna ya estaba en lo alto; iban caminando los tres felices cantando y gritando. El tabernero y su mujer parados a la puerta de la taberna, miraron complacidos a sus hu\u00e9spedes.<br \/>\n&#8211; \u00a1Ah! &#8211; \u00a1qu\u00e9 caballeros tan generosos y alegres! -exclam\u00f3 la mujer-. Ojal\u00e1 que nos trajeran suerte y todos los d\u00edas fueran as\u00ed; nuestro hijo no tendr\u00eda que trabajar de tabernero, ni tendr\u00eda que afanarse tanto: podr\u00edamos darle una buena educaci\u00f3n, para que fuera sacerdote.<\/p>\n<p>EL NUEVO PLACER<\/p>\n<p>Anoche invent\u00e9 un nuevo placer. y me dispon\u00eda a probarlo por vez primera cuando un \u00e1ngel y un demonio llegaron presurosos a mi casa. Ambos se encontraron en mi puerta y disputaron acerca de mi placer reci\u00e9n creado; uno de los dos gritaba:<br \/>\n-\u00a1Es un pecado!<br \/>\nY el otro, en igual tono aseguraba: &#8211; \u00a1Es una virtud!<\/p>\n<p>EL OTRO IDIOMA<\/p>\n<p>A los tres d\u00edas de nacido, mientras yac\u00eda en mi cuna forrada de seda, mirando con asombrada desilusi\u00f3n el nuevo mundo que me rodeaba, mi madre dijo a mi nodriza: -\u00bfC\u00f3mo est\u00e1 mi hijo?<br \/>\n-Muy bien, se\u00f1ora -mi nodriza le contest\u00f3-, lo he alimentado tres veces, y nunca he visto a un ni\u00f1o tan alegre, no obstante lo tierno que es.<br \/>\nY yo me indign\u00e9, y llor\u00e9, exclamando<br \/>\n-No es verdad, madre: porque mi lecho es duro, la leche que he succionado es amarga, y el olor del pecho es desagradable a mi nariz, y soy muy desgraciado.<br \/>\nPero mi madre no me comprendi\u00f3, ni la nodriza; pues el idioma en que hab\u00eda yo hablado era el del mundo del que yo proced\u00eda.<br \/>\nY cuando cumpl\u00ed veinti\u00fan d\u00edas de vida, mientras me bautizaban, el sacerdote le dijo a mi madre:<br \/>\n-Debe usted ser muy feliz, se\u00f1ora, de que su hijo haya nacido cristiano.<br \/>\nMe asombr\u00e9 mucho al o\u00edr aquello, y le dije al sacerdote:\u00a0  -en ese caso, la madre de usted, no est\u00e1 en el Cielo, debe ser muy infeliz, pues usted no naci\u00f3 cristiano.<br \/>\nPero el sacerdote tampoco entendi\u00f3 mi idioma.<br \/>\nY siete lunas despu\u00e9s, cierto d\u00eda, un adivino me mir\u00f3 y le dijo a mi madre:<br \/>\n-Su hijo ser\u00e1 un estadista, y un gran l\u00edder de los hombres.<br \/>\n-\u00a1Falso! -grit\u00e9 yo-. Esa es una falsa profec\u00eda; porque yo ser\u00e9 m\u00fasico, y nada m\u00e1s que m\u00fasico!<br \/>\nY tampoco en esa ocasi\u00f3n y teniendo yo esa edad entend\u00edan mi idioma, lo cual me asombraba mucho.<br \/>\nY despu\u00e9s de treinta y tres a\u00f1os, durante los cuales han muerto ya mi madre, mi nodriza y el sacerdote (la sombra de Dios proteja sus esp\u00edritus), s\u00f3lo sobrevive el adivino. Ayer lo vi cerca de la entrada del templo, y mientras convers\u00e1bamos, me dijo:<br \/>\n-Siempre supe que ser\u00edas m\u00fasico; que llegar\u00edas a ser un gran m\u00fasico. Eras muy peque\u00f1o cuando profetic\u00e9 tu futuro.<br \/>\nY le cre\u00ed, pues ahora yo tambi\u00e9n he olvidado el idioma de aquel otro mundo.<\/p>\n<p>LA GRANADA<\/p>\n<p>Una vez, mientras viv\u00eda yo en el coraz\u00f3n de una granada, o\u00ed que una semilla dec\u00eda;<br \/>\n-Alg\u00fan d\u00eda me convertir\u00e9 en un \u00e1rbol, y cantar\u00e1 el viento en mis ramas, y el sol danzar\u00e1 en mis hojas, y ser\u00e9 fuerte y hermoso en todas las estaciones.<br \/>\nLuego, otra semilla habl\u00f3, y dijo: -Cuando yo era joven, como t\u00fa ahora, yo tambi\u00e9n pensaba as\u00ed; pero ahora que puedo ponderar mejor todas las cosas, veo que mis esperanzas eran vanas.<br \/>\nY una tercera semilla se expres\u00f3 as\u00ed: -No veo en nosotras nada que prometa tan brillante futuro.<br \/>\nY una cuarta semilla dijo: &#8211; \u00a1Pero que rid\u00edcula ser\u00eda nuestra vida, sin la promesa de un futuro mejor!<br \/>\nLa quinta semilla opin\u00f3: -.\u00bfPara qu\u00e9 disputar acerca de lo que seremos, si ni siquiera sabemos lo que somos?<br \/>\nPero la sexta semilla replic\u00f3: -Seamos lo que seamos, lo seremos siempre.<br \/>\nY la s\u00e9ptima semilla coment\u00f3: -Tengo una idea muy clara acerca de c\u00f3mo ser\u00e1n las cosas en lo futuro, pero no la puedo expresar con palabras.<br \/>\nY luego habl\u00f3 una octava semilla, y una novena, y luego una d\u00e9cima, y luego muchas, hasta que todas hablaban a un tiempo y no pude distinguir nada de lo que dec\u00edan todas esas voces.<br \/>\nAs\u00ed pues, aquel mismo d\u00eda me mud\u00e9 al coraz\u00f3n de un membrillo, donde las semillas son escasas y casi mudas.<\/p>\n<p>LAS DOS JAULAS<\/p>\n<p>En el jard\u00edn de mi padre hay dos jaulas. En una est\u00e1 encerrado un le\u00f3n, que los esclavos de mi padre trajeron del desierto de Ninavah; en la otra vive un gorri\u00f3n que no canta. Al amanecer, todos los d\u00edas, el gorri\u00f3n le dice al le\u00f3n: -Buenos d\u00edas, hermano prisionero.<\/p>\n<p>LAS TRES HORMIGAS<\/p>\n<p>Tres hormigas se encontraron en la nariz de un hombre que estaba tendido, durmiendo al sol. Y despu\u00e9s de saludarse cada hormiga a la manera y usanza de su propia tribu, se detuvieron all\u00ed, a conversar.<br \/>\n-Estas colinas y estas llanuras -dijo la primera hormiga- son las m\u00e1s \u00e1ridas que he visto en mi vida; he buscado todo el d\u00eda alg\u00fan grano, y no he encontrado nada.<br \/>\n-Yo tampoco he encontrado nada -coment\u00f3 la segunda hormiga- aunque he visitado todos los escondrijos. Esta es, supongo, la que llama mi gente la blanda tierra m\u00f3vil donde no crece nada.<br \/>\n-Amigas m\u00edas -dijo la tercera hormiga, alzando la cabeza-, estamos paradas ahora en la nariz de la Suprema Hormiga, la poderosa e infinita Hormiga, cuyo cuerpo es tan grande que no podemos verlo, cuya sombra es tan vasta que no podemos abarcar, cuya voz es tan potente que no podemos o\u00edrla; y esta Hormiga es omnipresente.<br \/>\nAl terminar la tercera hormiga de decir esto, las otras dos se miraron, y rieron.<br \/>\nEn ese momento el hombre se movi\u00f3, y en su sue\u00f1o alz\u00f3 la mano para rascarse la nariz, y aplast\u00f3 a las tres hormigas.<\/p>\n<p>EL SEPULTURERO<\/p>\n<p>Una vez, mientras yo estaba enterrando a uno de mis egos, se acerc\u00f3 a m\u00ed el sepulturero, para decirme:<br \/>\n-De todos los que vienen aqu\u00ed a enterrar a sus egos muertos, s\u00f3lo t\u00fa me eres simp\u00e1tico.<br \/>\n-Me halagas mucho -le repliqu\u00e9-; pero, \u00bfpor qu\u00e9 te inspiro tanta simpat\u00eda?<br \/>\n-Porque todos llegan aqu\u00ed llorando -me contest\u00f3 el sepulturero-, y se van llorando; s\u00f3lo t\u00fa llegas riendo, y te marchas riendo, cada vez.<\/p>\n<p>EN LA ESCALINATA DEL TEMPLO<\/p>\n<p>Ayer tarde, en la escalinata de m\u00e1rmol del templo vi a una mujer sentada entre dos hombres. Una de las mejillas de la mujer estaba p\u00e1lida, y la otra, sonrojada.<\/p>\n<p>LA CIUDAD BENDITA<\/p>\n<p>Era yo muy joven cuando me dijeron que en cierta ciudad todos sus habitantes viv\u00edan con apego a las Escrituras.<br \/>\nY me dije: &#8220;Buscar\u00e9 esa ciudad y la santidad que en ella se encuentra&#8221;. Y aquella ciudad quedaba muy lejos de mi patria. Reun\u00ed gran cantidad de provisiones para el viaje, y emprend\u00ed el camino. Tras cuarenta d\u00edas de andar divis\u00e9 a lo lejos la ciudad, y al d\u00eda siguiente entr\u00e9 en ella.<br \/>\nPero, \u00a1oh sorpresa! vi que todos los habitantes de esa ciudad s\u00f3lo ten\u00edan un ojo y una mano. Me asombr\u00f3 mucho aquello, y me dije: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 tendr\u00e1n los habitantes de esta santa ciudad s\u00f3lo un ojo, y s\u00f3lo una mano?&#8221;<br \/>\nLuego, vi que tambi\u00e9n ellos se asombraban, pues les maravillaba que yo tuviera dos manos y dos ojos. Y como hablaban entre s\u00ed y comentaban mi aspecto, les pregunt\u00e9:<br \/>\n-\u00bfEs esta la Ciudad Bendita, en la que todos viven con apego a las Escrituras?<br \/>\n-S\u00ed, esta es la Ciudad, Bendita -me contestaron. Y a\u00f1ad\u00ed-; \u00bfQu\u00e9 desgracia os ha ocurrido, y qu\u00e9 sucedi\u00f3 a vuestros ojos derechos y a vuestras manos derechas?<br \/>\nToda la gente parec\u00eda conmovida.<br \/>\n-Ven; y observa por ti mismo -me dijeron.<br \/>\nMe llevaron al templo, que estaba en el coraz\u00f3n de la ciudad. Y en el templo vi una gran cantidad de manos y ojos, todos secos.<br \/>\n-\u00a1Dios m\u00edo! -pregunt\u00e9-, \u00bfqu\u00e9 inhumano conquistador ha cometido esta crueldad con vosotros?<br \/>\nY hubo un murmullo entre los habitantes. Uno de los m\u00e1s ancianos dio un paso al frente, y me dijo:<br \/>\n-Esto lo hicimos nosotros mismos: Dios nos ha convertido en conquistadores del mal que hab\u00eda en nosotros.<br \/>\nY me condujo hasta un altar enorme; todos nos siguieron. Y aquel anciano me mostr\u00f3 una inscripci\u00f3n grabada encima del altar. Le\u00ed: &#8220;Si tu ojo derecho peca, arr\u00e1ncalo y ap\u00e1rtalo de ti; porque es preferible que uno de tus miembros perezca, a que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha peca, c\u00f3rtatela y ap\u00e1rtala de ti, porque es preferible que uno de tus miembros perezca, a que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno&#8221;.<br \/>\nEntonces comprend\u00ed: Y me volv\u00ed hacia el pueblo congregado, y grit\u00e9: &#8220;\u00bfNo hay entre vosotros ning\u00fan hombre, ninguna mujer con dos ojos y dos manos?&#8221;<br \/>\nMe contestaron: &#8220;No; nadie; s\u00f3lo quienes son a\u00fan demasiado j\u00f3venes para leer las Escrituras y comprender su mandamiento&#8221;.<br \/>\nY al salir del templo inmediatamente abandon\u00e9 aquella Ciudad Bendita, pues no era yo demasiado joven, y s\u00ed sab\u00eda leer las Escrituras.<\/p>\n<p>EL DIOS BUENO Y EL DIOS MALO<\/p>\n<p>El Dios Bueno y el Dios Malo se entrevistaron en la cima de la monta\u00f1a.<br \/>\n-Buenos d\u00edas, hermano -dijo el Dios Bueno. El Dios Malo no contest\u00f3 el saludo.<br \/>\nY el Dios Bueno prosigui\u00f3: -Est\u00e1s hoy de mal humor.<br \/>\n-Si -dijo el Dios Malo-, porque \u00faltimamente me confunden contigo, me llaman por tu nombre y me tratan como si fuera t\u00fa, y esto me desagrada mucho.<br \/>\n&#8211;Pues has de saber que tambi\u00e9n a mi me han llamado por tu nombre -dijo el Dios Bueno.<br \/>\nAl oir esto, el Dios Malo sigui\u00f3 su camino, y se fue maldiciendo la estupidez de los hombres.<\/p>\n<p>DERROTA<\/p>\n<p>Derrota, mi derrota, mi soledad y mi aislamiento: Para m\u00ed eres m\u00e1s valiosa que mil triunfos,<br \/>\nY m\u00e1s dulce para mi coraz\u00f3n que toda la gloria mundanal.<br \/>\nDerrota, mi derrota, mi conocimiento de mi mismo y mi desaf\u00edo.<br \/>\nT\u00fa me has ense\u00f1ado que soy joven a\u00fan y de pies ligeros y a no dejarme enga\u00f1ar por laureles vanos.<br \/>\nY en ti he encontrado la dicha de estar solo Y la alegr\u00eda de ser alejado y despreciado.<br \/>\nDerrota, mi derrota, mi fulgurante espada y mi escudo:<br \/>\nEn tus ojos he le\u00eddo que ser entronizado es ser esclavizado, y que ser comprendido es ser derribado. Y que ser apresado es llegar a la propia madurez Y como un fruto maduro, caer y ser objeto de consumo.<br \/>\nDerrota, mi derrota, mi audaz compa\u00f1era:<br \/>\nOir\u00e1s mis cantos, mis gritos y silencios, y nadie mas que t\u00fa me hablar\u00e1 del batir de las alas. De la impetuosidad de los mares. Y de monta\u00f1as que arden en la noche.<br \/>\nY s\u00f3lo t\u00fa escalar\u00e1s mi inclinada y rocosa alma. Derrota, mi derrota, mi valor ind\u00f3mito inmortal. T\u00fa y yo reiremos juntos con la tormenta.<br \/>\nY juntos cavaremos tumbas para todo lo que muere en nosotros. Y hemos de erguirnos al sol, como una sola voluntad. Y seremos peligrosos.<\/p>\n<p>LA NOCHE Y EL LOCO<\/p>\n<p>Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, oscuro y desnudo; camino por la flameante senda que est\u00e1 por encima de mis sue\u00f1os diurnos, y siempre que mi planta toca la tierra brota de ella un roble.<br \/>\n-No; no eres como yo, \u00a1oh Loco!, pues a\u00fan te vuelves a ver cu\u00e1n grande es la huella de tus pasos en la arena.<br \/>\n-Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, silente y profundo, y en el coraz\u00f3n de mi soledad yace una diosa en trabajo de parto; y en el ser que de ella est\u00e1 naciendo el Cielo toca al infierno.<br \/>\n-No; no eres como yo, \u00a1oh Loco!, pues te estremeces a\u00fan antes de sentir el dolor, y el canto del abismo te aterroriza.<br \/>\n-Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, salvaje y terrible; pues mis o\u00eddos perciben los gritos de naciones conquistadas y suspiros de olvidadas tierras.<br \/>\n-No; no eres como yo, \u00a1oh Loco!, pues a\u00fan consideras a tu peque\u00f1o ego un compa\u00f1ero, y no puedes ser amigo de tu monstruoso ego.<br \/>\n-Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, cruel y terrible, pues mi pecho est\u00e1 alumbrado por barcos que arden en el mar, y mis labios est\u00e1n h\u00famedos de sangre de guerreros degollados.<br \/>\n-No; no eres como yo, \u00a1oh Loco!, pues a\u00fan est\u00e1 en t\u00ed el anhelo de encontrar a tu alma gemela, y no has llegado a ser ley para ti mismo.<br \/>\n-Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, gozoso y alegre; pues quien mora en mi sombra est\u00e1 ahora ebrio de vino virgen, y quien me sigue va pecando con regocijo.<br \/>\n-No; no eres como yo, \u00a1oh Loco!, pues tu alma est\u00e1 envuelta en el velo de los siete pliegues, y no llevas en la mano el coraz\u00f3n.<br \/>\n-Soy como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, paciente y apasionado; pues en mi pecho est\u00e1n enterrados mil amantes muertos, envueltos en sudarios de marchitos besos.<br \/>\nLoco, \u00bfde veras piensas que eres como yo? \u00bfTe pareces a m\u00ed? \u00bfPuedes cabalgar en la tempestad como un potro salvaje, y asir el rel\u00e1mpago cual si fuera una espada?<br \/>\n-S\u00ed; como t\u00fa, \u00a1oh Noche!, como t\u00fa, soy poderoso y alto, y mi trono se asienta sobre monta\u00f1as de dioses ca\u00eddos; y tambi\u00e9n ante m\u00ed desfilan los d\u00edas para besar la orla de mi veste, sin atreverse a mirarme al rostro.<br \/>\n-\u00bfPiensas que eres como yo, t\u00fa, el hijo de mi m\u00e1s oscuro coraz\u00f3n? \u00bfPuedes pensar mis ind\u00f3mitos pensamientos y hablar mi vasto lenguaje?<br \/>\n-S\u00ed; somos hermanos gemelos, \u00a1oh Noche!; pues t\u00fa revelas el espacio, y yo revelo mi alma.<\/p>\n<p>ROSTROS<\/p>\n<p>He visto un rostro con mil semblantes, y un rostro que ten\u00eda s\u00f3lo un semblante, como si estuviera contenido en un molde inmutable.<br \/>\nHe visto un rostro cuyo brillo pod\u00eda ver a trav\u00e9s de la fealdad que lo cubr\u00eda, y un rostro cuyo brillo tuve que apartar, para ver cu\u00e1n hermoso era.<br \/>\nHe visto un viejo rostro lleno de arrugas de la nada, y un rostro lozano en el que estaban grabadas todas las cosas. Conozco todos los rostros, porque los veo a trav\u00e9s de la urdimbre que mis ojos van tejiendo, y miro la realidad que est\u00e1 detr\u00e1s del tejido.<\/p>\n<p>EL MAR MAYOR<\/p>\n<p>Mi alma y yo fuimos a ba\u00f1arnos al gran mar. Y al llegar a la playa, empezamos a buscar un sitio solitario y escondido.<br \/>\nPero mientras camin\u00e1bamos por la playa vimos a un hombre sentado en una roca gris, que tomaba de un saco pu\u00f1ados de sal y los arrojaba al mar.<br \/>\n-Este es el pesimista -dijo mi alma-. V\u00e1monos de aqu\u00ed, pues no podemos ba\u00f1arnos en presencia del pesimista. Seguimos caminando, hasta llegar a una caleta; all\u00ed vimos, de pie en una roca blanca, a un hombre que llevaba un cofre enjoyado, del que tomaba az\u00facar para arrojarla al mar.<br \/>\n-Y este es el optimista -dijo mi alma-, tampoco \u00e9l debe ver nuestros cuerpos desnudos.<br \/>\nSeguimos caminando. Y en otro lugar de la playa vimos a un hombre que tomaba con la mano peces muertos, y los devolv\u00eda al agua.<br \/>\n-Tampoco podemos ba\u00f1arnos enfrente de este hombre -dijo mi alma-, pues este es el fil\u00e1ntropo.<br \/>\nY seguimos nuestro camino.<br \/>\nLuego nos encontramos a un hombre que trazaba el contorno de su sombra en la arena. Llegaban grandes olas y borraban el trazo; sin embargo, aquel hombre segu\u00eda una y otra vez dibujando su sombra.<br \/>\n-Este es el m\u00edstico -dijo mi alma-. Apart\u00e9monos de \u00e9l.<br \/>\nY seguimos caminando, hasta que en otra calmada ensenada vimos a otro hombre, que recog\u00eda espuma del mar y la vert\u00eda en un vaso de alabastro.<br \/>\n-Este es el idealista -dijo mi alma-. De ninguna manera debe ver nuestra desnudez.<br \/>\nY seguimos caminando. De pronto, o\u00edmos una voz, que gritaba:<br \/>\n&#8211; \u00a1Este es el mar; el vasto y poderoso mar!<br \/>\nY al acercarnos vimos que era un hombre que daba la espalda al mar y que aplicaba un caracol a su o\u00eddo, para o\u00edr el murmullo marino.<br \/>\n-Pasemos de largo -dijo mi alma-. Este es el realista; el que da la espalda a todo lo que no puede abarcar de una mirada, y se contenta con un fragmento del todo.<br \/>\nY pasamos de largo. Y en un lugar lleno de maleza, entre las rocas, un hombre hab\u00eda enterrado su cabeza en la arena. Y le dije a mi alma:<br \/>\n-Nos podemos ba\u00f1ar aqu\u00ed, pues este hombre no puede vernos.<br \/>\n-No -dijo mi alma-. Porque \u00e9ste es el m\u00e1s mort\u00edfero de todos los hombres; es el puritano. -Luego, una gran tristeza se reflej\u00f3 en el rostro de mi alma, y tambi\u00e9n entristeci\u00f3 su voz. -V\u00e1monos de aqu\u00ed -dijo-. Pues no hay ning\u00fan solitario y oculto lugar donde podamos ba\u00f1arnos. No dejar\u00e9 que este viento juegue con mi cabellera de oro, ni dejar\u00e9 que este viento acaricie mi seno desnudo, ni que esta luz descubra mi sagrada desnudez.<br \/>\nY luego abandonamos aquel mar, para ir en busca del Mar Mayor.<\/p>\n<p>CRUCIFICADO<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Quisiera ser crucificado! -grit\u00e9 a los hombres.<br \/>\n-\u00bfPor qu\u00e9 habr\u00eda de caer tu sangre sobre nuestras cabezas? -me respondieron.<br \/>\nY yo respond\u00ed:-\u00bfDe qu\u00e9 otra manera podr\u00edais ser exaltados, sino crucificando a los locos?<br \/>\nY ellos asintieron, y me crucificaron. Y la crucifixi\u00f3n me apacigu\u00f3.<br \/>\nY cuando pend\u00eda entre el cielo y la tierra alzaron la cabeza para mirarme. Y estaban exaltados, pues nunca hab\u00edan alzado la cabeza.<br \/>\nPero mientras estaban all\u00ed, en pie, mir\u00e1ndome, uno de ellos grit\u00f3:<br \/>\n-\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s tratando de expiar?<br \/>\nY otro hombre grit\u00f3:-\u00bfPor qu\u00e9 causa te sacrificas?<br \/>\nY un tercer hombre dijo: -\u00bfCrees que a ese precio adquirir\u00e1s la gloria del mundo?<br \/>\nY luego dijo un cuarto hombre:- \u00a1Mirad c\u00f3mo sonr\u00ede! \u00bfPuede perdonarse tal dolor?<br \/>\nY yo les contest\u00e9 a todos, diciendo:<br \/>\n-Recordad s\u00f3lo que he sonre\u00eddo. No estoy expiando nada, ni sacrific\u00e1ndome, ni deseo la gloria: y no tengo que perdonar nada. Yo ten\u00eda sed y les supliqu\u00e9 me dieran de beber mi sangre. Porque, \u00bfqu\u00e9 puede saciar la sed de un loco, sino su propia sangre? Estaba yo mudo, y les ped\u00ed que me hirieran, para tener bocas. Estaba yo prisionero en vuestros d\u00edas y en vuestras noches, y busqu\u00e9 una puerta hacia m\u00e1s vastos d\u00edas y m\u00e1s vastas noches.<br \/>\n&#8220;Y ahora, me voy, como se han ido ya otros crucificados. Y no pens\u00e9is que nosotros los locos estamos cansados de tanta crucifixi\u00f3n. Pues debemos ser crucificados por hombres cada vez m\u00e1s grandes, entre tierras m\u00e1s vastas y cielos m\u00e1s espaciosos.<\/p>\n<p>EL ASTR\u00d3NOMO<\/p>\n<p>A la sombra del templo mi amigo y yo vimos a un ciego, sentado all\u00ed, solitario.<br \/>\n-Mira -dijo mi amigo-: ese es el hombre m\u00e1s sabio de nuestra tierra.<br \/>\nMe separ\u00e9 de mi amigo y me acerqu\u00e9 al ciego. Lo salud\u00e9. Y conversamos.<br \/>\nPoco despu\u00e9s le dije:<br \/>\n-Perdona mi pregunta: \u00bfdesde cu\u00e1ndo eres ciego? -Desde que nac\u00ed -fue su respuesta.<br \/>\n-\u00bfY qu\u00e9 sendero de sabidur\u00eda sigues? -le dije entonces.\u00a0 \u00a0<br \/>\n-Soy astr\u00f3nomo -me contest\u00f3 el ciego. -Luego, se llev\u00f3 la mano al pecho, y dijo:-S\u00ed; observo todos estos soles, y estas lunas, y estas estrellas.<\/p>\n<p>EL GRAN ANHELO<\/p>\n<p>Aqu\u00ed estoy, sentado entre mi hermana la monta\u00f1a y mi hermana la mar.<br \/>\nLos tres somos uno en nuestra soledad, y el amor que nos une es profundo, fuerte y extra\u00f1o. En realidad, este amor es m\u00e1s profundo que mi hermana la mar y m\u00e1s fuerte que mi hermana la monta\u00f1a, y m\u00e1s extra\u00f1o que lo ins\u00f3lito de mi locura.<br \/>\nHan pasado eones y m\u00e1s eones desde que la primera alborada gris nos hizo visibles uno al otro; y aunque hemos visto el nacimiento, la plenitud y la muerte de muchos mundos, a\u00fan somos vehementes y j\u00f3venes.<br \/>\nSomos j\u00f3venes y vehementes, y no obstante estamos solos y nadie nos visita, y a pesar de que yacemos en un abrazo casi completo y sin trabas, no hemos hallado consuelo. Pues, decidme: \u00bfqu\u00e9 consuelo puede haber para el deseo controlado y la pasi\u00f3n inexhausta? \u00bfDe d\u00f3nde vendr\u00e1 el flam\u00edgero dios que d\u00e9 calor al lecho de mi hermana la mar? \u00bfY qu\u00e9 torrentes aplacar\u00e1 el fuego de mi hermana la monta\u00f1a? \u00bfY qu\u00e9 mujer podr\u00e1 adue\u00f1arse de mi coraz\u00f3n?<br \/>\nEn el silencio de la noche, en sue\u00f1os, mi hermana la mar susurra el ignoto nombre del dios flam\u00edgero, y mi hermana la monta\u00f1a llama a lo lejos al fresco y distante dios-torrente. Pero yo no s\u00e9 a qui\u00e9n llamar en mi sue\u00f1o.<br \/>\nAqu\u00ed estoy sentado, entre mi hermana la monta\u00f1a y mi hermana la mar. Los tres somos uno en nuestra soledad, y el amor que nos une es en verdad profundo, fuerte, y extra\u00f1o&#8230; <\/p>\n<p>DIJO UNA HOJA DE HIERBA<\/p>\n<p>Dijo una mata de hierba a una hoja de oto\u00f1o:<br \/>\n&#8211; \u00a1Al caer haces tanto ruido, que espantas a todos mis sue\u00f1os invernales!<br \/>\n-Ser de baja cuna y de miserable morada -dijo la hoja, indignada-, ser malhumorado y sin canto: \u00a1t\u00fa no vives en la regi\u00f3n alta del aire, y desconoces el sonido del canto!<br \/>\nLuego, la hoja de oto\u00f1o cay\u00f3 sobre la tierra, y se durmi\u00f3. Y al llegar la primavera, la hoja despert\u00f3 nuevamente, y se convirti\u00f3 en una mata de hierba.<br \/>\nY cuando el oto\u00f1o lleg\u00f3, y la mata de hierba comenz\u00f3 a adormecerse con el sue\u00f1o invernal, las hojas del oto\u00f1o, meci\u00e9ndose en el viento, iban cayendo sobre ella. Entonces se dijo, enojada: &#8220;\u00a1Ah, estas hojas de oto\u00f1o! \u00a1Cu\u00e1nto ruido hacen! \u00a1Espantan a todos mis sue\u00f1os invernales!&#8221;<\/p>\n<p>EL OJO<\/p>\n<p>Un d\u00eda dijo el Ojo:<br \/>\n-M\u00e1s all\u00e1 de estos valles veo una monta\u00f1a envuelta en azul velo de niebla. \u00bfNo es hermosa?<br \/>\nEl O\u00eddo oy\u00f3 esto, y tras escuchar atentamente otro rato, dijo:<br \/>\n-Pero; \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 esa monta\u00f1a? No la oigo&#8230; Luego, la Mano habl\u00f3, y dijo:<br \/>\n-En vano trato de sentirla o tocarla; no encuentro ninguna monta\u00f1a.<br \/>\nY la Nariz dijo:<br \/>\n-No hay ninguna monta\u00f1a por aqu\u00ed; no la huelo.<br \/>\nLuego, el Ojo se volvi\u00f3 hacia el otro lado, y los dem\u00e1s sentidos empezaron a murmurar de la extra\u00f1a alucinaci\u00f3n del Ojo. Y dec\u00edan entre s\u00ed: &#8221; \u00a1Algo debe de andar mal en el Ojo!&#8221; <\/p>\n<p>LOS DOS ERUDITOS<\/p>\n<p>Viv\u00edan en la antigua ciudad de Aflcar dos eruditos que odiaban y despreciaban cada uno el saber del otro: Porque uno de ellos negaba que los dioses existieran, y el otro era creyente.<br \/>\nUn d\u00eda ambos se encontraron en el mercado, y en medio de sus partidarios empezaron a discutir acerca de la existencia o de la no existencia de los dioses. Y separ\u00e1ronse tras horas de acalorada disputa.<br \/>\nAquella noche, el incr\u00e9dulo fue al templo y se postr\u00f3 ante el altar, y pidi\u00f3 a los dioses que le perdonaran su antigua impiedad.<br \/>\nY a la misma hora, el otro erudito, el que hab\u00eda defendido la existencia de los dioses, quem\u00f3 todos sus libros sagrados, pues se hab\u00eda convertido en incr\u00e9dulo.<\/p>\n<p>CUANDO NACI\u00d3 MI TRISTEZA<\/p>\n<p>Cuando naci\u00f3 mi Tristeza, le prodigu\u00e9 mil cuidados, y la vigil\u00e9 con amorosa ternura.<br \/>\nY mi Tristeza creci\u00f3 como todos los seres vivientes, fuerte y hermosa y llena de maravillosas gracias.<br \/>\nY mi tristeza y yo nos am\u00e1bamos, y am\u00e1bamos al mundo que nos rodeaba. Pues mi Tristeza era de coraz\u00f3n bondadoso, y el m\u00edo tambi\u00e9n era amable cuando estaba lleno de Tristeza.<br \/>\nY cuando habl\u00e1bamos, mi Tristeza y yo, nuestros d\u00edas eran alados y nuestras noches estaban engalanadas de sue\u00f1os; porque mi Tristeza era elocuente, y mi lengua tambi\u00e9n era elocuente con la Tristeza.<br \/>\nY cuando mi Tristeza y yo cant\u00e1bamos juntos, nuestros vecinos sent\u00e1banse a la ventana a escucharnos; pues nuestros cantos eran profundos como el mar, y nuestras melod\u00edas estaban impregnadas de extra\u00f1os recuerdos.<br \/>\nY cuando camin\u00e1bamos juntos, mi tristeza y yo, la gente nos miraba con amables ojos, y cuchicheaba con extremada dulzura. Y tambi\u00e9n hab\u00eda quien nos envidiara, pues mi Triste za era un ser noble, y yo me sent\u00eda orgulloso de mi Tristeza. Pero muri\u00f3 mi Tristeza, como todo ser viviente, y me qued\u00e9 solo, con mis reflexiones.<br \/>\nY ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas en mis o\u00eddos.<br \/>\nY cuando canto, mis vecinos ya no escuchan mis canciones.<br \/>\nY cuando camino solo por la calle, ya nadie me mira. S\u00f3lo en sue\u00f1os oigo voces que dicen compadecidas: &#8220;Mirad: all\u00ed yace el hombre al que se le muri\u00f3 su Tristeza&#8221;.<\/p>\n<p>Y CUANDO NACI\u00d3 MI ALEGR\u00cdA&#8230;<\/p>\n<p>Y cuando naci\u00f3 mi Alegr\u00eda, la alc\u00e9 en brazos y sub\u00ed con ella a la azotea de mi casa, a gritar:<br \/>\n&#8211; \u00a1Venid, vecinos!\t\u00a1Venid a ver! Porque hoy ha nacido mi Alegr\u00eda: venid a contemplar este ser placentero que r\u00ede bajo el sol.<br \/>\nPero qu\u00e9 grande mi sorpresa porque ning\u00fan vecino m\u00edo acudi\u00f3 a contemplar mi Alegr\u00eda.<br \/>\nY todos los d\u00edas, durante siete lunas, proclam\u00e9 el advenimiento de mi Alegr\u00eda desde la azotea de mi casa, pero nadie quiso escucharme. Y mi Alegr\u00eda y yo est\u00e1bamos solos, sin nadie que fuera a visitarnos.<br \/>\nLuego, mi Alegr\u00eda palideci\u00f3 y enferm\u00f3 de hast\u00edo, pues s\u00f3lo yo gozaba de su hermosura, y s\u00f3lo mis labios besaban sus labios.<br \/>\nLuego, mi Alegr\u00eda muri\u00f3, de soledad y aislamiento.<br \/>\nY ahora s\u00f3lo recuerdo a mi muerta Alegr\u00eda al recordar a mi muerta Tristeza. Pero el recuerdo es una hoja de oto\u00f1o que susurra un instante en el viento, y luego no vuelve a o\u00edrse m\u00e1s.<\/p>\n<p>&#8220;EL MUNDO PERFECTO&#8221;<\/p>\n<p>Dios de las almas perdidas, t\u00fa que est\u00e1s perdido entre los dioses, esc\u00fachame:<br \/>\nVivo entre una raza de hombres perfecta, yo, el m\u00e1s imperfecto de los hombres.<br \/>\nYo, un caos humano, nebulosa de confusos elementos, deambulo entre mundos perfectamente acabados; entre pueblos que se rigen por leyes bien elaboradas y que obedecen un orden puro, cuyos pensamientos est\u00e1n catalogados, cuyos sue\u00f1os son ordenados, y cuyas visiones est\u00e1n inscritas y registradas.<br \/>\nSus virtudes, \u00a1oh Dios!, est\u00e1n medidas, sus pecados est\u00e1n bien calculados por su peso, y aun los innumerables actos que suceden en el nebuloso crep\u00fasculo de lo que no es pecado ni virtud est\u00e1n registrados y catalogados.<br \/>\nEn este mundo, las noches y los d\u00edas est\u00e1n convenientemente divididos en estaciones de conducta y est\u00e1n gobernados por normas de impecable exactitud.<br \/>\nComer, beber, dormir, cubrir la propia desnudez, y luego cansarse, todo a su debido tiempo.<br \/>\nTrabajar, jugar, cantar, bailar, y luego yacer tranquilo, cuando el reloj da la hora para ello.<br \/>\nPensar esto, sentir aquello, y luego dejar de pensar y de sentir cuando cierta estrella se alza en el horizonte.<br \/>\nRobar al vecino con una sonrisa, dar regalos con un gracioso adem\u00e1n, elogiar prudentemente, acusar con cautela, destruir un alma con una palabra, quemar un cuerpo con el aliento, y luego lavarse las manos, cuando se ha terminado el trabajo del d\u00eda.<br \/>\nAmar seg\u00fan el orden establecido, entretenerse en lo mejor de uno mismo seg\u00fan cierta manera prefabricada, rendir culto a los dioses con el debido decoro, intrigar y enga\u00f1ar a los demonios diestramente, y luego olvidarlo todo, como si la memoria hubiese muerto.<br \/>\nImaginar con un motivo determinado; proyectar con consideraci\u00f3n; ser feliz dulcemente; sufrir con nobleza; y luego, vaciar la copa, de manera que ma\u00f1ana podamos llenarla otra vez.<br \/>\nTodas estas cosas, \u00a1oh Dios!\u00a1, est\u00e1n concebidas con preclara visi\u00f3n, han nacido con un prop\u00f3sito firme, se mantienen con esmero y exactitud, se gobiernan seg\u00fan las normas y la raz\u00f3n, y luego se asesinan y se entierran seg\u00fan el m\u00e9todo prescrito. Y aun sus silenciosas tumbas que yacen dentro del alma humana, cada una tiene su marca y su n\u00famero.<br \/>\nEs un mundo perfecto; de maravillas; el m\u00e1s maduro fruto del jard\u00edn de Dios; el pensamiento rector del universo.<br \/>\nPero dime, \u00a1oh Dios!, \u00bfpor qu\u00e9 tengo que estar all\u00ed, yo, semilla de pasi\u00f3n insatisfecha, loca tempestad que no va en pos del oriente ni del occidente, aturdido fragmento de un planeta que pereci\u00f3 en las llamas?<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 estoy aqu\u00ed, \u00a1oh Dios! de las almas perdidas? D\u00edmelo t\u00fa, oh Dios, que te encuentras perdido entre los dem\u00e1s dioses&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n EL LOCO (1918) Me pregunt\u00e1is como me volv\u00ed loco. As\u00ed sucedi\u00f3: Un d\u00eda, mucho antes de que nacieran los dioses, despert\u00e9 de un profundo sue\u00f1o y descubr\u00ed que me hab\u00edan robado todas mis m\u00e1scaras -si; las siete m\u00e1scaras que yo mismo me hab\u00eda confeccionado, y que llev\u00e9 en siete vidas distintas-; corr\u00ed<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n &#8211; El loco<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=620\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-620","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-varios-literatura-gibrn-khalil-gibrn-goethe-w-johan-hermann-hesse-y-william-shakespeare"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/620","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=620"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/620\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=620"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}