{"id":619,"date":"2008-03-17T06:31:04","date_gmt":"2008-03-17T06:31:04","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=619"},"modified":"2008-03-17T06:31:04","modified_gmt":"2008-03-17T06:31:04","slug":"antoine-de-saint-exup\u00e9ry--el-principito","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=619","title":{"rendered":"Antoine De Saint-Exup\u00e9ry &#8211; El principito"},"content":{"rendered":"<p>ANTOINE DE SAINT &#8211; EXUPERY <\/p>\n<p>EL PRINCIPITO <\/p>\n<p>EL PRINCIPITO<br \/>\nA. De Saint &#8211; Exup\u00e9ry<\/p>\n<p>A Leon Werth:<\/p>\n<p>Pido perd\u00f3n a los ni\u00f1os por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para ni\u00f1os. Tengo una tercera excusa: esta persona mayor vive en Francia, donde pasa hambre y fr\u00edo. Verdaderamente necesita consuelo. Si todas esas excusas no bastasen, bien puedo dedicar este libro al ni\u00f1o que una vez fue esta persona mayor. Todos los mayores han sido primero ni\u00f1os. (Pero pocos lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:<\/p>\n<p>A LEON WERTH<br \/>\nCUANDO ERA NI\u00d1O<\/p>\n<p>I<br \/>\nCuando yo ten\u00eda seis a\u00f1os vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba &#8220;Historias vividas&#8221;, una magn\u00edfica l\u00e1mina. Representaba una serpiente boa que se tragaba a una fiera.<br \/>\nEn el libro se afirmaba: &#8220;La serpiente boa se traga su presa entera, sin masticarla. Luego ya no puede moverse y duerme durante los seis meses que dura su digesti\u00f3n&#8221;.<br \/>\nReflexion\u00e9 mucho en ese momento sobre las aventuras de la jungla y a mi vez logr\u00e9 trazar con un l\u00e1piz de colores mi primer dibujo. Mi dibujo n\u00famero 1 era de esta manera:<\/p>\n<p>Ense\u00f1\u00e9 mi obra de arte a las personas mayores y les pregunt\u00e9 si mi dibujo les daba miedo.<br \/>\n?\u00bfpor qu\u00e9 habr\u00eda de asustar un sombrero?? me respondieron.<br \/>\nMi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibuj\u00e9 entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones. Mi dibujo n\u00famero 2 era as\u00ed:<\/p>\n<p>Las personas mayores me aconsejaron abandonar el dibujo de serpientes boas, ya fueran abiertas o cerradas, y poner m\u00e1s inter\u00e9s en la geograf\u00eda, la historia, el c\u00e1lculo y la gram\u00e1tica. De esta manera a la edad de seis a\u00f1os abandon\u00e9 una magn\u00edfica carrera de pintor. Hab\u00eda quedado desilusionado por el fracaso de mis dibujos n\u00famero 1 y n\u00famero 2. Las personas mayores nunca pueden comprender algo por s\u00ed solas y es muy aburrido para los ni\u00f1os tener que darles una y otra vez explicaciones.<br \/>\nTuve, pues, que elegir otro oficio y aprend\u00eda pilotear aviones. He volado un poco por todo el mundo y la geograf\u00eda, en efecto, me ha servido de mucho; al primer vistazo pod\u00eda distinguir perfectamente la China de Arizona. Esto es muy \u00fatil, sobre todo si se pierde uno durante la noche.<br \/>\nA lo largo de mi vida he tenido multitud de contactos con multitud de gente seria. Viv\u00ed mucho con personas mayores y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opini\u00f3n sobre ellas.<br \/>\nCuando me he encontrado con alguien que me parec\u00eda un poco l\u00facido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo n\u00famero 1 que he conservado siempre. Quer\u00eda saber si verdaderamente era un ser comprensivo. E invariablemente me contestaban siempre: &#8220;Es un sombrero&#8221;. Me absten\u00eda de hablarles de la serpiente boa, de la selva virgen y de las estrellas. Poni\u00e9ndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de pol\u00edtica y de corbatas. Y mi interlocutor se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.<\/p>\n<p>II<br \/>\nViv\u00ed as\u00ed, solo, nadie con quien poder hablar verdaderamente, hasta cuando hace seis a\u00f1os tuve una aver\u00eda en el desierto de Sahara. Algo se hab\u00eda estropeado en el motor. Como no llevaba conmigo ni mec\u00e1nico ni pasajero alguno, me dispuse a realizar, yo solo, una reparaci\u00f3n dif\u00edcil. Era para m\u00ed una cuesti\u00f3n de vida o muerte, pues apenas ten\u00eda agua de beber para ocho d\u00edas.<br \/>\nLa primera noche me dorm\u00ed sobre la arena, a unas mil millas de distancia del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo. Estaba m\u00e1s aislado que un n\u00e1ufrago en una balsa en medio del oc\u00e9ano. Imag\u00ednense, pues, mi sorpresa cuando al amanecer me despert\u00f3 una extra\u00f1a vocecita que dec\u00eda:<br \/>\n? \u00a1Por favor&#8230; p\u00edntame un cordero!<br \/>\n?\u00bfEh?<br \/>\n?\u00a1P\u00edntame un cordero!<br \/>\nMe puse en pie de un salto como herido por el rayo. Me frot\u00e9 los ojos. Mir\u00e9 a mi alrededor. Vi a un extraordinario muchachito que me miraba gravemente. Ah\u00ed tienen el mejor retrato que m\u00e1s tarde logr\u00e9 hacer de \u00e9l, aunque mi dibujo, ciertamente es menos encantador que el modelo. Pero no es m\u00eda la culpa. Las personas mayores me desanimaron de mi carrera de pintor a la edad de seis a\u00f1os y no hab\u00eda aprendido a dibujar otra cosa que boas cerradas y boas abiertas. <\/p>\n<p>Mir\u00e9, pues, aquella aparici\u00f3n con los ojos redondos de admiraci\u00f3n. No hay que olvidar que me encontraba a unas mil millas de distancia del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo. Y ahora bien, el muchachito no me parec\u00eda ni perdido, ni muerto de cansancio, de hambre, de sed o de miedo. No ten\u00eda en absoluto la apariencia de un ni\u00f1o perdido en el desierto, a mil millas de distancia del lugar habitado m\u00e1s pr\u00f3ximo. Cuando logr\u00e9, por fin, articular palabra, le dije:<br \/>\n? Pero? \u00bfqu\u00e9 haces t\u00fa por aqu\u00ed?<br \/>\nY \u00e9l respondi\u00f3 entonces, suavemente, como algo muy importante:<br \/>\n?\u00a1Por favor? p\u00edntame un cordero!<br \/>\nCuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqu\u00e9 de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Record\u00e9 que yo hab\u00eda estudiado especialmente geograf\u00eda, historia, c\u00e1lculo y gram\u00e1tica y le dije al muchachito (ya un poco malhumorado), que no sab\u00eda dibujar.<br \/>\n?\u00a1No importa ?me respondi\u00f3?, p\u00edntame un cordero!<br \/>\nComo nunca hab\u00eda dibujado un cordero, rehice para \u00e9l uno de los dos \u00fanicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y qued\u00e9 estupefacto cuando o\u00ed decir al hombrecito:<br \/>\n? \u00a1No, no! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi tierra es todo muy peque\u00f1o. Necesito un cordero. P\u00edntame un cordero. <\/p>\n<p>Dibuj\u00e9 un cordero. Lo mir\u00f3 atentamente y dijo: <\/p>\n<p>?\u00a1No! Este est\u00e1 ya muy enfermo. Haz otro.<br \/>\nVolv\u00ed a dibujar. <\/p>\n<p>Mi amigo sonri\u00f3 dulcemente, con indulgencia.<br \/>\n?\u00bfVes? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene Cuernos?<br \/>\nRehice nuevamente mi dibujo: fue rechazado igual que los anteriores. <\/p>\n<p>?Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo.<br \/>\nFalto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor, garrapate\u00e9 r\u00e1pidamente este dibujo, se lo ense\u00f1\u00e9, y le agregu\u00e9: <\/p>\n<p>?Esta es la caja. El cordero que quieres est\u00e1 adentro. Con gran sorpresa m\u00eda el rostro de mi joven juez se ilumin\u00f3:<br \/>\n?\u00a1As\u00ed es como yo lo quer\u00eda! \u00bfCrees que sea necesario mucha hierba para este cordero?<br \/>\n?\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n?Porque en mi tierra es todo tan peque\u00f1o?<br \/>\nSe inclin\u00f3 hacia el dibujo y exclam\u00f3:<br \/>\n?\u00a1Bueno, no tan peque\u00f1o?! Est\u00e1 dormido?<br \/>\nY as\u00ed fue como conoc\u00ed al principito. <\/p>\n<p>III<br \/>\nMe cost\u00f3 mucho tiempo comprender de d\u00f3nde ven\u00eda. El principito, que me hac\u00eda muchas preguntas, jam\u00e1s parec\u00eda o\u00edr las m\u00edas. Fueron palabras pronunciadas al azar, las que poco a poco me revelaron todo. As\u00ed, cuando distingui\u00f3 por vez primera mi avi\u00f3n (no dibujar\u00e9 mi avi\u00f3n, por tratarse de un dibujo demasiado complicado para m\u00ed) me pregunt\u00f3:<br \/>\n?\u00bfQu\u00e9 cosa es esa? ?Eso no es una cosa. Eso vuela. Es un avi\u00f3n, mi avi\u00f3n.<br \/>\nMe sent\u00eda orgulloso al decirle que volaba. El entonces grit\u00f3:<br \/>\n?\u00a1C\u00f3mo! \u00bfHas ca\u00eddo del cielo? ?S\u00ed ?le dije modestamente. ?\u00a1Ah, que curioso!<br \/>\nY el principito lanz\u00f3 una graciosa carcajada que me irrit\u00f3 mucho. Me gusta que mis desgracias se tomen en serio. Y a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n?Entonces \u00bft\u00fa tambi\u00e9n vienes del cielo? \u00bfDe qu\u00e9 planeta eres t\u00fa?<br \/>\nDivis\u00e9 una luz en el misterio de su presencia y le pregunt\u00e9 bruscamente:<br \/>\n?\u00bfTu vienes, pues, de otro planeta?<br \/>\nPero no me respondi\u00f3; mov\u00eda lentamente la cabeza mirando detenidamente mi avi\u00f3n.<br \/>\n?Es cierto, que, encima de eso, no puedes venir de muy lejos?<br \/>\nY se hundi\u00f3 en un ensue\u00f1o durante largo tiempo. Luego sacando de su bolsillo mi cordero se abism\u00f3 en la contemplaci\u00f3n de su tesoro.<br \/>\nImag\u00ednense c\u00f3mo me intrig\u00f3 esta semiconfidencia sobre los otros planetas. Me esforc\u00e9, pues, en saber algo m\u00e1s:<br \/>\n?\u00bfDe d\u00f3nde vienes, muchachito? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 &#8220;tu casa&#8221;? \u00bfD\u00f3nde quieres llevarte mi cordero?<br \/>\nDespu\u00e9s de meditar silenciosamente me respondi\u00f3:<br \/>\n?Lo bueno de la caja que me has dado es que por la noche le servir\u00e1 de casa. ?Sin duda. Y si eres bueno te dar\u00e9 tambi\u00e9n una cuerda y una estaca para atarlo durante el d\u00eda.<br \/>\nEsta proposici\u00f3n pareci\u00f3 chocar al principito.<br \/>\n?\u00bfAtarlo? \u00a1Qu\u00e9 idea m\u00e1s rara! ?Si no lo atas, se ir\u00e1 qui\u00e9n sabe d\u00f3nde y se perder\u00e1?<br \/>\nMi amigo solt\u00f3 una nueva carcajada.<br \/>\n?\u00bfY d\u00f3nde quieres que vaya? ?No s\u00e9, a cualquier parte. Derecho camino adelante?<br \/>\nEntonces el principito se\u00f1al\u00f3 con gravedad:<br \/>\n?\u00a1No importa, es tan peque\u00f1a mi tierra!<br \/>\nY agreg\u00f3, quiz\u00e1s, con un poco de melancol\u00eda:<br \/>\n?Derecho, camino adelante? no se puede ir muy lejos. <\/p>\n<p>IV<br \/>\nDe esta manera supe una segunda cosa muy importante: su planeta de origen era apenas m\u00e1s grande que una casa.<br \/>\nEsto no pod\u00eda asombrarme mucho. Sab\u00eda muy bien que aparte de los grandes planetas como la Tierra, J\u00fapiter, Marte, Venus, a los cuales se les ha dado nombre, existen otros centenares de ellos tan peque\u00f1os a veces, que es dif\u00edcil distinguirlos aun con la ayuda del telescopio. Cuando un astr\u00f3nomo descubre uno de estos planetas, le da por nombre un n\u00famero. Le llama, por ejemplo, &#8220;el asteroide 3251&#8221;.<br \/>\nTengo poderosas razones para creer que el planeta del cual ven\u00eda el principito era el asteroide B 612. Este asteroide ha sido visto s\u00f3lo una vez con el telescopio en 1909, por un astr\u00f3nomo turco.<br \/>\nEste astr\u00f3nomo hizo una gran demostraci\u00f3n de su descubrimiento en un congreso Internacional de Astronom\u00eda. Pero nadie le crey\u00f3 a causa de su manera de vestir. Las personas mayores son as\u00ed. Felizmente para la reputaci\u00f3n del asteroide B 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, el vestido a la europea. Entonces el astr\u00f3nomo volvi\u00f3 a dar cuenta de su descubrimiento en 1920 y como luc\u00eda un traje muy elegante, todo el mundo acept\u00f3 su demostraci\u00f3n.<br \/>\nSi les he contado de todos estos detalles sobre el asteroide B 612 y hasta les he confiado su n\u00famero, es por consideraci\u00f3n a las personas mayores. A los mayores les gustan las cifras. Cuando se les habla de un nuevo amigo, jam\u00e1s preguntan sobre lo esencial del mismo. Nunca se les ocurre preguntar: &#8220;\u00bfQu\u00e9 tono tiene su voz? \u00bfQu\u00e9 juegos prefiere? \u00bfLe gusta coleccionar mariposas?&#8221; Pero en cambio preguntan: &#8220;\u00bfQu\u00e9 edad tiene? \u00bfCu\u00e1ntos hermanos? \u00bfCu\u00e1nto pesa? \u00bfCu\u00e1nto gana su padre?&#8221; Solamente con estos detalles creen conocerle. Si les decimos a las personas mayores: &#8220;He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado&#8221;, jam\u00e1s llegar\u00e1n a imaginarse c\u00f3mo es esa casa. Es preciso decirles: &#8220;He visto una casa que vale cien mil pesos&#8221;. Entonces exclaman entusiasmados: &#8220;\u00a1Oh, qu\u00e9 preciosa es!&#8221;<br \/>\nDe tal manera, si les decimos: &#8220;La prueba de que el principito ha existido est\u00e1 en que era un muchachito encantador, que re\u00eda y quer\u00eda un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe&#8221;, las personas mayores se encoger\u00e1n de hombros y nos dir\u00e1n que somos unos ni\u00f1os. Pero si les decimos: &#8220;el planeta de donde ven\u00eda el principito era el asteroide B 612&#8221;, quedar\u00e1n convencidas y no se preocupar\u00e1n de hacer m\u00e1s preguntas. Son as\u00ed. No hay por qu\u00e9 guardarles rencor. Los ni\u00f1os deben ser muy indulgentes con las personas mayores.<br \/>\nPero nosotros, que sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los n\u00fameros. A m\u00ed me habr\u00eda gustado m\u00e1s comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me habr\u00eda gustado decir:<br \/>\n&#8220;Era una vez un principito que habitaba un planeta apenas m\u00e1s grande que \u00e9l y que ten\u00eda necesidad de un amigo?&#8221; Para aquellos que comprenden la vida, esto hubiera parecido m\u00e1s real.<br \/>\nPorque no me gusta que mi libro sea tomado a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis a\u00f1os que mi amigo se fue con su cordero. Y si intento describirlo aqu\u00ed es s\u00f3lo con el fin de no olvidarlo. Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo. Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que s\u00f3lo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de l\u00e1pices de colores. \u00a1Es muy duro, a mi edad, ponerse a aprender a dibujar, cuando en toda la vida no se ha hecho otra tentativa que la de una boa abierta y una boa cerrada a la edad de seis a\u00f1os! Ciertamente que yo tratar\u00e9 de hacer retratos lo m\u00e1s parecido posibles, pero no estoy muy seguro de lograrlo. Uno saldr\u00e1 bien y otro no tiene parecido alguno. En las proporciones me equivoco tambi\u00e9n un poco. Aqu\u00ed el principito es demasiado grande y all\u00e1 es demasiado peque\u00f1o. Dudo tambi\u00e9n sobre el color de su traje. Titubeo sobre esto y lo otro y unas veces sale bien y otras mal. Es posible, en fin, que me equivoque sobre ciertos detalles muy importantes. Pero habr\u00e1 que perdon\u00e1rmelo ya que mi amigo no me daba nunca muchas explicaciones. Me cre\u00eda semejante a s\u00ed mismo y yo, desgraciadamente, no s\u00e9 ver un cordero a trav\u00e9s de una caja. Es posible que yo sea un poco como las personas mayores. He debido envejecer.<\/p>\n<p>V<br \/>\nCada d\u00eda yo aprend\u00eda algo nuevo sobre el planeta, sobre la partida y sobre el viaje. Esto ven\u00eda suavemente al azar de las reflexiones. De esta manera tuve conocimiento al tercer d\u00eda, del drama de los baobabs.<br \/>\nFue tambi\u00e9n gracias al cordero y como preocupado por una profunda duda, cuando el principito me pregunt\u00f3:<br \/>\n?\u00bfEs verdad que los corderos se comen los arbustos?<br \/>\n?S\u00ed, es cierto.<br \/>\n?\u00a1Ah, qu\u00e9 contesto estoy!<br \/>\nNo comprend\u00ed por qu\u00e9 era tan importante para \u00e9l que los corderos se comieran los arbustos. Pero el principito a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n?Entonces se comen tambi\u00e9n los Baobabs.<br \/>\nLe hice comprender al principito que los baobabs no son arbustos, sino \u00e1rboles tan grandes como iglesias y que incluso si llevase consigo todo un reba\u00f1o de elefantes, el reba\u00f1o no lograr\u00eda acabar con un solo baobab.<br \/>\nEsta idea del reba\u00f1o de elefantes hizo re\u00edr al principito.<br \/>\n?Habr\u00eda que poner los elefantes unos sobre otros?<br \/>\nY luego a\u00f1adi\u00f3 juiciosamente:<br \/>\n?Los baobabs, antes de crecer, son muy peque\u00f1itos.<br \/>\n?Es cierto. Pero \u00bfpor qu\u00e9 quieres que tus corderos coman los baobabs?<br \/>\nMe contest\u00f3: &#8220;\u00a1Bueno! \u00a1Vamos!&#8221; como si hablara de una evidencia. Me fue necesario un gran esfuerzo de inteligencia para comprender por m\u00ed mismo este problema.<br \/>\nEn efecto, en el planeta del principito hab\u00eda, como en todos los planetas, hierbas buenas y hierbas malas. Por consiguiente, de buenas semillas sal\u00edan buenas hierbas y de las semillas malas, hierbas malas. Pero las semillas son invisibles; duermen en el secreto de la tierra, hasta que un buen d\u00eda una de ellas tiene la fantas\u00eda de despertarse. Entonces se alarga extendiendo hacia el sol, primero t\u00edmidamente, una encantadora ramita inofensiva. Si se trata de una ramita de r\u00e1bano o de rosal, se la puede dejar que crezca como quiera. Pero si se trata de una mala hierba, es preciso arrancarla inmediatamente en cuanto uno ha sabido reconocerla. En el planeta del principito hab\u00eda semillas terribles? como las semillas del baobab. El suelo del planeta est\u00e1 infestado de ellas. Si un baobab no se arranca a tiempo, no hay manera de desembarazarse de \u00e9l m\u00e1s tarde; cubre todo el planeta y lo perfora con sus ra\u00edces. Y si el planeta es demasiado peque\u00f1o y los baobabs son numerosos, lo hacen estallar.<br \/>\n&#8220;Es una cuesti\u00f3n de disciplina, me dec\u00eda m\u00e1s tarde el principito. Cuando por la ma\u00f1ana uno termina de arreglarse, hay que hacer cuidadosamente la limpieza del planeta. Hay que dedicarse regularmente a arrancar los baobabs, cuando se les distingue de los rosales, a los cuales se parecen mucho cuando son peque\u00f1itos. Es un trabajo muy fastidioso pero muy f\u00e1cil&#8221;.<br \/>\nY un d\u00eda me aconsej\u00f3 que me dedicara a realizar un hermoso dibujo, que hiciera comprender a los ni\u00f1os de la tierra estas ideas. &#8220;Si alguna vez viajan, me dec\u00eda, esto podr\u00e1 servirles mucho. A veces no hay inconveniente en dejar para m\u00e1s tarde el trabajo que se ha de hacer; pero trat\u00e1ndose de baobabs, el retraso es siempre una cat\u00e1strofe. Yo he conocido un planeta, habitado por un perezoso que descuid\u00f3 tres arbustos?&#8221;<br \/>\nSiguiendo las indicaciones del principito, dibuj\u00e9 dicho planeta. Aunque no me gusta el papel de moralista, el peligro de los baobabs es tan desconocido y los peligros que puede correr quien llegue a perderse en un asteroide son tan grandes, que no vacilo en hacer una excepci\u00f3n y exclamar: &#8220;\u00a1Ni\u00f1os, atenci\u00f3n a los baobabs!&#8221; Y s\u00f3lo con el fin de advertir a mis amigos de estos peligros a que se exponen desde hace ya tiempo sin saberlo, es por lo que trabaj\u00e9 y puse tanto empe\u00f1o en realizar este dibujo. La lecci\u00f3n que con \u00e9l pod\u00eda dar, val\u00eda la pena. Es muy posible que alguien me pregunte por qu\u00e9 no hay en este libro otros dibujos tan grandiosos como el dibujo de los baobabs. La respuesta es muy sencilla: he tratado de hacerlos, pero no lo he logrado. Cuando dibuj\u00e9 los baobabs estaba animado por un sentimiento de urgencia.<\/p>\n<p>VI<br \/>\n\u00a1Ah, principito, c\u00f3mo he ido comprendiendo lentamente tu vida melanc\u00f3lica! Durante mucho tiempo tu \u00fanica distracci\u00f3n fue la suavidad de las puestas de sol. Este nuevo detalle lo supe al cuarto d\u00eda, cuando me dijiste:<br \/>\n?Me gustan mucho las puestas de sol; vamos a ver una puesta de sol?<br \/>\n?Tendremos que esperar?<br \/>\n?\u00bfEsperar qu\u00e9?<br \/>\n?Que el sol se ponga.<br \/>\nPareciste muy sorprendido primero, y despu\u00e9s te re\u00edste de ti mismo. Y me dijiste:<br \/>\n?Siempre me creo que estoy en mi tierra.<br \/>\nEn efecto, como todo el mundo sabe, cuando es mediod\u00eda en Estados Unidos, en Francia se est\u00e1 poniendo el sol. Ser\u00eda suficiente poder trasladarse a Francia en un minuto para asistir a la puesta del sol, pero desgraciadamente Francia est\u00e1 demasiado lejos. En cambio, sobre tu peque\u00f1o planeta te bastaba arrastrar la silla algunos pasos para presenciar el crep\u00fasculo cada vez que lo deseabas?<br \/>\n?\u00a1Un d\u00eda vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!<br \/>\nY un poco m\u00e1s tarde a\u00f1adiste:<br \/>\n?\u00bfSabes? Cuando uno est\u00e1 verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol.<br \/>\n?El d\u00eda que la viste cuarenta y tres veces estabas muy triste \u00bfverdad?<br \/>\nPero el principito no respondi\u00f3. <\/p>\n<p>VII<br \/>\nAl quinto d\u00eda y tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con el cordero, me fue revelado este otro secreto de la vida del principito. Me pregunt\u00f3 bruscamente y sin pre\u00e1mbulo, como resultado de un problema largamente meditado en silencio:<br \/>\n?Si un cordero se come los arbustos, se comer\u00e1 tambi\u00e9n las flores \u00bfno?<br \/>\n?Un cordero se come todo lo que encuentra.<br \/>\n?\u00bfY tambi\u00e9n las flores que tienen espinas?<br \/>\n?S\u00ed; tambi\u00e9n las flores que tienen espinas.<br \/>\n?Entonces, \u00bfpara qu\u00e9 le sirven las espinas?<br \/>\nConfieso que no lo sab\u00eda. Estaba yo muy ocupado tratando de destornillar un perno demasiado apretado del motor; la aver\u00eda comenzaba a parecerme cosa grave y la circunstancia de que se estuviera agotando mi provisi\u00f3n de agua, me hac\u00eda temer lo peor.<br \/>\n?\u00bfPara qu\u00e9 sirven las espinas?<br \/>\nEl principito no permit\u00eda nunca que se dejara sin respuesta una pregunta formulada por \u00e9l. Irritado por la resistencia que me opon\u00eda el perno, le respond\u00ed lo primero que se me ocurri\u00f3:<br \/>\n?Las espinas no sirven para nada; son pura maldad de las flores.<br \/>\n?\u00a1Oh!<br \/>\nY despu\u00e9s de un silencio, me dijo con una especie de rencor:<br \/>\n?\u00a1No te creo! Las flores son d\u00e9biles. Son ingenuas. Se defienden como pueden. Se creen terribles con sus espinas?<br \/>\nNo le respond\u00ed nada; en aquel momento me estaba diciendo a m\u00ed mismo: &#8220;Si este perno me resiste un poco m\u00e1s, lo har\u00e9 saltar de un martillazo&#8221;. El principito me interrumpi\u00f3 de nuevo mis pensamientos:<br \/>\n?\u00bfT\u00fa crees que las flores??<br \/>\n?\u00a1No, no creo nada! Te he respondido cualquier cosa para que te calles. Tengo que ocuparme de cosas serias.<br \/>\nMe mir\u00f3 estupefacto.<br \/>\n?\u00a1De cosas serias!<br \/>\nMe miraba con mi martillo en la mano, los dedos llenos de grasa e inclinado sobre algo que le parec\u00eda muy feo.<br \/>\n?\u00a1Hablas como las personas mayores!<br \/>\nMe avergonz\u00f3 un poco. Pero \u00e9l, implacable, a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n?\u00a1Lo confundes todo?todo lo mezclas?!<br \/>\nEstaba verdaderamente irritado; sacud\u00eda la cabeza, agitando al viento sus cabellos dorados.<br \/>\n?Conozco un planeta donde vive un se\u00f1or muy colorado, que nunca ha olido una flor, ni ha mirado una estrella y que jam\u00e1s ha querido a nadie. En toda su vida no ha hecho m\u00e1s que sumas. Y todo el d\u00eda se lo pasa repitiendo como t\u00fa: &#8220;\u00a1Yo soy un hombre serio, yo soy un hombre serio!&#8221;? Al parecer esto le llena de orgullo. Pero eso no es un hombre, \u00a1es un hongo!<br \/>\n?\u00bfUn qu\u00e9?<br \/>\n?Un hongo.<br \/>\nEl principito estaba p\u00e1lido de c\u00f3lera.<br \/>\n?Hace millones de a\u00f1os que las flores tiene espinas y hace tambi\u00e9n millones de a\u00f1os que los corderos, a pesar de las espinas, se comen las flores. \u00bfEs que no es cosa seria averiguar por qu\u00e9 las flores pierden el tiempo fabricando unas espinas que no les sirven para nada? \u00bfEs que no es importante la guerra de los corderos y las flores? \u00bfNo es esto m\u00e1s serio e importante que las sumas de un se\u00f1or gordo y colorado? Y si yo s\u00e9 de una flor \u00fanica en el mundo y que no existe en ninguna parte m\u00e1s que en mi planeta; si yo s\u00e9 que un buen d\u00eda un corderillo puede aniquilarla sin darse cuenta de ello, \u00bfes que esto no es importante?<br \/>\nEl principito enrojeci\u00f3 y despu\u00e9s continu\u00f3:<br \/>\n?Si alguien ama a una flor de la que s\u00f3lo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que las mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: &#8220;Mi flor est\u00e1 all\u00ed, en alguna parte?&#8221; \u00a1Pero si el cordero se la come, para \u00e9l es como si de pronto todas las estrellas se apagaran! \u00a1Y esto no es importante!<br \/>\nNo pudo decir m\u00e1s y estall\u00f3 bruscamente en sollozos.<br \/>\nLa noche hab\u00eda ca\u00eddo. Yo hab\u00eda soltado las herramientas y ya no importaban nada el martillo, el perno, la sed y la muerte. \u00a1Hab\u00eda en una estrella, en un planeta, el m\u00edo, la Tierra, un principito a quien consolar! Lo tom\u00e9 en mis brazos y lo mec\u00ed dici\u00e9ndole: &#8220;la flor que t\u00fa quieres no corre peligro? te dibujar\u00e9 un bozal para tu cordero y una armadura para la flor?te?&#8221;. No sab\u00eda qu\u00e9 decirle, c\u00f3mo consolarle y hacer que tuviera nuevamente confianza en m\u00ed; me sent\u00eda torpe. \u00a1Es tan misterioso el pa\u00eds de las l\u00e1grimas! <\/p>\n<p>VIII<br \/>\nAprend\u00ed bien pronto a conocer mejor esta flor. Siempre hab\u00eda habido en el planeta del principito flores muy simples adornadas con una sola fila de p\u00e9talos que apenas ocupaban sitio y a nadie molestaban. Aparec\u00edan entre la hierba una ma\u00f1ana y por la tarde se extingu\u00edan. Pero aquella hab\u00eda germinado un d\u00eda de una semilla llegada de qui\u00e9n sabe d\u00f3nde, y el principito hab\u00eda vigilado cuidadosamente desde el primer d\u00eda aquella ramita tan diferente de las que \u00e9l conoc\u00eda. Pod\u00eda ser una nueva especie de Baobab. Pero el arbusto ces\u00f3 pronto de crecer y comenz\u00f3 a echar su flor. El principito observ\u00f3 el crecimiento de un enorme capullo y ten\u00eda le convencimiento de que habr\u00eda de salir de all\u00ed una aparici\u00f3n milagrosa; pero la flor no acababa de preparar su belleza al abrigo de su envoltura verde. Eleg\u00eda con cuidado sus colores, se vest\u00eda lentamente y se ajustaba uno a uno sus p\u00e9talos. No quer\u00eda salir ya ajada como las amapolas; quer\u00eda aparecer en todo el esplendor de su belleza. \u00a1Ah, era muy coqueta aquella flor! Su misteriosa preparaci\u00f3n duraba d\u00edas y d\u00edas. Hasta que una ma\u00f1ana, precisamente al salir el sol se mostr\u00f3 espl\u00e9ndida.<br \/>\nLa flor, que hab\u00eda trabajado con tanta precisi\u00f3n, dijo bostezando:<br \/>\n?\u00a1Ah, perd\u00f3name? apenas acabo de despertarme? estoy toda despeinada?!<br \/>\nEl principito no pudo contener su admiraci\u00f3n:<br \/>\n?\u00a1Qu\u00e9 hermosa eres!<br \/>\n?\u00bfVerdad? ?respondi\u00f3 dulcemente la flor?. He nacido al mismo tiempo que el sol. El principito adivin\u00f3 exactamente que ella no era muy modesta ciertamente, pero \u00a1era tan conmovedora!<br \/>\n?Me parece que ya es hora de desayunar ? a\u00f1adi\u00f3 la flor ?; si tuvieras la bondad de pensar un poco en m\u00ed&#8230;<br \/>\nY el principito, muy confuso, habiendo ido a buscar una regadera la roci\u00f3 abundantemente con agua fresca.<br \/>\nY as\u00ed, ella lo hab\u00eda atormentado con su vanidad un poco sombr\u00eda. Un d\u00eda, por ejemplo, hablando de sus cuatro espinas, dijo al principito:<br \/>\n?\u00a1Ya pueden venir los tigres, con sus garras!<br \/>\n?No hay tigres en mi planeta ?observ\u00f3 el principito? y, adem\u00e1s, los tigres no comen hierba.<br \/>\n?Yo nos soy una hierba ?respondi\u00f3 dulcemente la flor.<br \/>\n?Perd\u00f3name&#8230;<br \/>\n?No temo a los tigres, pero tengo miedo a las corrientes de aire. \u00bfNo tendr\u00e1s un biombo?<br \/>\n&#8220;Miedo a las corrientes de aire no es una suerte para una planta ?pens\u00f3 el principito?. Esta flor es demasiado complicada?&#8221;<br \/>\n?Por la noche me cubrir\u00e1s con un fanal? hace mucho fr\u00edo en tu tierra. No se est\u00e1 muy a gusto; all\u00e1 de donde yo vengo?<br \/>\nLa flor se interrumpi\u00f3; hab\u00eda llegado all\u00ed en forma de semilla y no era posible que conociera otros mundos. Humillada por haberse dejado sorprender inventando una mentira tan ingenua, tosi\u00f3 dos o tres veces para atraerse la simpat\u00eda del principito.<br \/>\n?\u00bfY el biombo?<br \/>\n?Iba a buscarlo, pero como no dejabas de hablarme?<br \/>\nInsisti\u00f3 en su tos para darle al menos remordimientos.<br \/>\nDe esta manera el principito, a pesar de la buena voluntad de su amor, hab\u00eda llegado a dudar de ella. Hab\u00eda tomado en serio palabras sin importancia y se sent\u00eda desgraciado.<br \/>\n&#8220;Yo no deb\u00eda hacerle caso ?me confes\u00f3 un d\u00eda el principito? nunca hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas. Mi flor embalsamaba el planeta, pero yo no sab\u00eda gozar con eso? Aquella historia de garra y tigres que tanto me molest\u00f3, hubiera debido enternecerme&#8221;.<br \/>\nY me cont\u00f3 todav\u00eda:<br \/>\n?\u00a1No supe comprender nada entonces! Deb\u00ed juzgarla por sus actos y no por sus palabras. \u00a1La flor perfumaba e iluminaba mi vida y jam\u00e1s deb\u00ed huir de all\u00ed! \u00a1No supe adivinar la ternura que ocultaban sus pobres astucias! \u00a1Son tan contradictorias las flores! Pero yo era demasiado joven para saber amarla&#8221;.<\/p>\n<p>IX<br \/>\nCreo que el principito aprovech\u00f3 la migraci\u00f3n de una bandada de p\u00e1jaros silvestres para su evasi\u00f3n. La ma\u00f1ana de la partida, puso en orden el planeta. Deshollin\u00f3 cuidadosamente sus volcanes en actividad, de los cuales pose\u00eda dos, que le eran muy \u00fatiles para calentar el desayuno todas las ma\u00f1anas. Ten\u00eda, adem\u00e1s, un volc\u00e1n extinguido. Deshollin\u00f3 tambi\u00e9n el volc\u00e1n extinguido, pues, como \u00e9l dec\u00eda, nunca se sabe lo que puede ocurrir. Si los volcanes est\u00e1n bien deshollinados, arden sus erupciones, lenta y regularmente. Las erupciones volc\u00e1nicas son como el fuego de nuestras chimeneas. Es evidente que en nuestra Tierra no hay posibilidad de deshollinar los volcanes; los hombres somos demasiado peque\u00f1os. Por eso nos dan tantos disgustos.<br \/>\nEl principito arranc\u00f3 tambi\u00e9n con un poco de melancol\u00eda los \u00faltimos brotes de baobabs. Cre\u00eda que no iba a volver nunca. Pero todos aquellos trabajos le parecieron aquella ma\u00f1ana extremadamente dulces. Y cuando reg\u00f3 por \u00faltima vez la flor y se dispuso a ponerla al abrigo del fanal, sinti\u00f3 ganas de llorar.<br \/>\n?Adi\u00f3s ?le dijo a la flor. Esta no respondi\u00f3.<br \/>\n?Adi\u00f3s ?repiti\u00f3 el principito.<br \/>\nLa flor tosi\u00f3, pero no porque estuviera resfriada.<br \/>\n?He sido una tonta ?le dijo al fin la flor?. Perd\u00f3name. Procura ser feliz.<br \/>\nSe sorprendi\u00f3 por la ausencia de reproches y qued\u00f3 desconcertado, con el fanal en el aire, no comprendiendo esta tranquila mansedumbre.<br \/>\n?S\u00ed, yo te quiero ?le dijo la flor?, ha sido culpa m\u00eda que t\u00fa no lo sepas; pero eso no tiene importancia. Y t\u00fa has sido tan tonto como yo. Trata de ser feliz. . . Y suelta de una vez ese fanal; ya no lo quiero.<br \/>\n?Pero el viento&#8230;<br \/>\n?No estoy tan resfriada como para&#8230; El aire fresco de la noche me har\u00e1 bien. Soy una flor.<br \/>\n?Y los animales&#8230;<br \/>\n?Ser\u00e1 necesario que soporte dos o tres orugas, si quiero conocer las mariposas; creo que son muy hermosas. Si no \u00bfqui\u00e9n vendr\u00e1 a visitarme? T\u00fa estar\u00e1s muy lejos. En cuanto a las fieras, no las temo: yo tengo mis garras.<br \/>\nY le mostraba ingenuamente sus cuatro espinas. Luego a\u00f1adi\u00f3:<br \/>\n?Y no prolongues m\u00e1s tu despedida. Puesto que has decidido partir, vete de una vez.<br \/>\nLa flor no quer\u00eda que la viese llorar: era tan orgullosa&#8230; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ANTOINE DE SAINT &#8211; EXUPERY EL PRINCIPITO EL PRINCIPITO A. De Saint &#8211; Exup\u00e9ry A Leon Werth: Pido perd\u00f3n a los ni\u00f1os por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. 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