{"id":612,"date":"2008-03-14T05:29:49","date_gmt":"2008-03-14T05:29:49","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=612"},"modified":"2008-03-14T05:29:49","modified_gmt":"2008-03-14T05:29:49","slug":"vive-con-tus-muertos-que-viven--ren\u00e9-trossero-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=612","title":{"rendered":"Vive con tus muertos que viven   Ren\u00e9 Trossero"},"content":{"rendered":"<p>Vive con tus muertos que viven<\/p>\n<p>Ren\u00e9 Trossero <\/p>\n<p>Mir\u00e1ndola de frente, sin negarla, una muerte esperada se hace amiga; ella trae al final de la jornada recompensa feliz a quien camina, teniendo en su horizonte la esperanza, en Dios que nos espera en la alegr\u00eda.<br \/>\n&#8212;&#8211; = 0 = &#8212;-<br \/>\nA todos los que creen que morir<br \/>\n no es dormirse en un sue\u00f1o final,<br \/>\n sino despertar definitivamente<br \/>\n a una Vida plena y feliz.<br \/>\n A todos los que quisieran creerlo,<br \/>\ny sufren porque no pueden.<br \/>\n Y a todos los que no lo creen<br \/>\n y lo niegan;<br \/>\n pero se sentir\u00e1n felices<br \/>\n cuando al morir constaten,<br \/>\n que lo que negaron era cierto.<\/p>\n<p>No te mueras con tus muertos; vive con tus muertos que viven.<br \/>\nMis queridos lectores:<br \/>\nEscribo estas p\u00e1ginas para todos ustedes, pero van especialmente dirigidas a los que ya me permitieron hacer camino juntos, aceptando que los acompa\u00f1ara con mis escritos. De modo particular tengo presentes a los que sobrellevan en el alma el peso de un duelo, y se ayudan con mi librito NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS. Muchos de ustedes me dieron la alegr\u00eda de comunicarme, verbalmente o por escrito, que mis palabras les hab\u00edan ayudado a vivir con esperanza, en medio del dolor. Quiero recordar con todos ustedes a esa mujer an\u00f3nima que, en un lugar que ya no recuerdo, me abraz\u00f3 llorando, mientras me dec\u00eda: &#8220;\u00a1Gracias! \u00a1Usted me salv\u00f3 la vida! Porque muri\u00f3 mi esposo y, desesperada, ten\u00eda tomada la decisi\u00f3n de suicidarme. Una amiga me regal\u00f3 NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS, y yo decid\u00ed seguir viviendo&#8221;. Gracias, mujer, porque tu testimonio justifica por s\u00ed solo, mi esfuerzo por redactar aquellas p\u00e1ginas. Muchos me pidieron que les escribiera algo m\u00e1s sobre este tema; y me negu\u00e9 hasta ahora, por temor de repetirme. Y hoy decido satisfacer aquel pedido con el deseo y la esperanza de seguir acompa\u00f1\u00e1ndolos en el camino de la vida, compartiendo las cosas que pienso para m\u00ed mismo. En NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS puse el acento en la necesidad de aprender a aceptar la muerte de los seres queridos, sin dejar de pensar en el desaf\u00edo de aceptar la propia, viviendo aut\u00e9nticamente acompa\u00f1ados por quienes ya alcanzaron la meta. En estas p\u00e1ginas quiero acentuar lo segundo.<br \/>\nRen\u00e9 Juan Trossero.<br \/>\n&#8220;Si esperas y crees que la vida continuar\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la muerte&#8230;&#8221;\u00a0 <\/p>\n<p>VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 titul\u00e9 as\u00ed estas p\u00e1ginas? Te lo cuento. Myrian una mujer madura, me coment\u00f3 su pesar, pese a los diecinueve a\u00f1os transcurridos, por la p\u00e9rdida de un hijo, a causa de un accidente. Me permit\u00ed sugerirle que leyera mi librito, NO TE MUERAS CON TUS MUERTOS. Y con espont\u00e1nea inmediatez me respondi\u00f3: &#8220;\u00a1Ah no, yo no me muero con mis muertos, YO VIVO CON MIS MUERTOS!&#8221; Y me pareci\u00f3 una afirmaci\u00f3n muy acertada, capaz de transmitir el mensaje que quiero comunicar con este libro. Si piensas que al morir todo acaba en la destrucci\u00f3n y en la nada, no s\u00f3lo este t\u00edtulo, sino todo el libro, te resultar\u00e1 incre\u00edble y chocante. Pero si crees y esperas que la vida contin\u00fae m\u00e1s all\u00e1 de la muerte, la invitaci\u00f3n a vivir con tus muertos te resultar\u00e1 aceptable y alentadora. Abierto a la trascendencia, aceptando esta otra etapa de la vi da, t\u00fa crees seguramente en Dios, y no rechazas la invitaci\u00f3n a buscarlo, a tenerlo presente, y a vivir en \u00e9l y con \u00e9l, aunque no lo veas. Ahora bien, si admites que esto es posible, \u00bfpor qu\u00e9 no aceptar que tambi\u00e9n puedes vivir con tus muertos que viven? Adem\u00e1s, si tus muertos no hubieran muerto, sino emigrado a un lejano y desconocido lugar, sin ninguna posibilidad de comunicarte con ellos, los llevar\u00edas en tu memoria y en tu coraz\u00f3n aun sin verlos. \u00a1No dejar\u00edas de saber que viven, que los amas y te aman!<br \/>\nY si crees que tus muertos viven, \u00bfpor qu\u00e9, pese al dolor de no verlos, no ha de ser posible vivir con ellos, record\u00e1ndolos con amor?\u00a0 <\/p>\n<p>Silencio<br \/>\nEl Maestro sol\u00eda hacer prolongados silencios, cuando conversaba con sus disc\u00edpulos. Uno de ellos lo interrog\u00f3:<br \/>\n&#8211; Maestro, \u00bfpor qu\u00e9 guardas tantos momentos de silencio, cuando nos conf\u00edas tus reflexiones?El maestro respondi\u00f3:<br \/>\n&#8211; El silencio es el tiempo que el que habla necesita, para decirse primero a s\u00ed mismo, lo que luego comunicar\u00e1 al otro. Porque cuando se habla sobre la vida, no se es veraz, aut\u00e9ntico y coherente, si no se comienza escuch\u00e1ndose a uno mismo. Y el silencio para el que escucha, es el tiempo necesario para que se disponga, como la tierra, para recibir la semilla. <\/p>\n<p>Repeticiones<br \/>\nEl Maestro hablaba poco, lo necesario, y con frecuencia repet\u00eda sus ense\u00f1anzas. Un disc\u00edpulo le pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; Maestro, \u00bfpor qu\u00e9 repites tantas veces tus m\u00e1ximas o tus consejos?Y escuch\u00f3 esta respuesta:<br \/>\n&#8211; El hombre que martilla un clavo no lo golpea para darle tres o diez golpes, sino que lo hace para que se clave en la madera. Yo no digo por decir, ni ense\u00f1o por ense\u00f1ar, sino para que lo que ense\u00f1o diciendo sea comprendido y vivido. <\/p>\n<p>\u00a1VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN!<br \/>\nS\u00e9 como la madre parturienta,<br \/>\nque grita su dolor<br \/>\nmientras alumbra,<br \/>\npara vivir despu\u00e9s<br \/>\nsu indecible alegr\u00eda cuando estrecha,<br \/>\ncon sus brazos sobre el pecho,<br \/>\nla vida que entreg\u00f3<br \/>\ny que, devuelta,<br \/>\nla alegra mucho m\u00e1s que antes de darla.<\/p>\n<p>PORQUE EL AMOR<br \/>\nES MAS FUERTE<br \/>\nQUE LA MUERTE,<br \/>\ny todo lo que entrega no lo pierde,<br \/>\nporque lo recupera acrecentado,<br \/>\nprecisamente<br \/>\npor haberlo dado.<br \/>\nCuando naciste, dijeron:<br \/>\n&#8220;Te dieron a luz&#8221;,<br \/>\n&#8220;Te alumbraron&#8221;.<br \/>\nPero t\u00fa cerraste los ojos<br \/>\nencandilado, enceguecido.<br \/>\nCuando mueras cerrar\u00e1n tus ojos,<br \/>\ny dir\u00e1n: &#8220;Se durmi\u00f3 en paz&#8221;.<br \/>\nY t\u00fa estar\u00e1s como nunca,<br \/>\ncon los ojos abiertos a la Luz,<br \/>\ncomo nunca despierto.<br \/>\n\u00a1Para siempre!<\/p>\n<p>En el silencio solitario de una caba\u00f1a, oculta entre la tupida arboleda, el Maestro conversaba con tres disc\u00edpulos.<br \/>\n&#8211; Hoy vamos a meditar sobre la realidad de la muerte. Quiero comenzar sabiendo qu\u00e9 es para cada uno de<br \/>\nustedes&#8230; T\u00f3mense su tiempo&#8230;<br \/>\nDespu\u00e9s de un momento de hondo silencio, surgieron las respuestas.<\/p>\n<p>&#8211; Para m\u00ed, la muerte no existe. Yo no pienso en ella &#8211; dijo el primero.<\/p>\n<p>&#8211; La muerte es el final de todo&#8230; Y todo acaba con ella &#8211; afirm\u00f3 el segundo.<br \/>\n&#8211; La muerte es un cambio en el modo de vivir&#8230; Es el final de esta etapa y el comienzo de otra, que es eterna &#8211;<br \/>\nfinaliz\u00f3 el tercero.<\/p>\n<p>El Maestro permaneci\u00f3 callado largo rato, como d\u00e1ndoles tiempo a sus disc\u00edpulos para que rumiaran el sentido de sus respuestas. Con una rama seca trazaba enigm\u00e1ticas figuras sobre el piso de tierra. Y al final se dirigi\u00f3 al primero, diciendo:<br \/>\n&#8211; Un hombre decidi\u00f3 explorar la espesura de la selva. Un amigo le advirti\u00f3: &#8220;Cu\u00eddate del le\u00f3n. Mira que puede<br \/>\nsorprenderte y atacarte&#8221;.<br \/>\nEl explorador se fue internando sigilosamente hacia el coraz\u00f3n enmara\u00f1ado de la selva. El temor de verse<br \/>\nenfrentado con el le\u00f3n le quitaba la paz, llen\u00e1ndolo de p\u00e1nico. Y decidi\u00f3 aliviarse, dici\u00e9ndose a s\u00ed mismo: &#8220;El<br \/>\nle\u00f3n no existe&#8221;.<br \/>\nUnas horas despu\u00e9s oy\u00f3 voces o ruidos extra\u00f1os. &#8220;\u00a1El le\u00f3n!&#8221;, le grit\u00f3 su pensamiento. Pero el hombre se<br \/>\ntranquiliz\u00f3 al instante. &#8220;No. \u00a1El le\u00f3n no existe!&#8221; Y sigui\u00f3 su camino. Los rugidos se oyeron m\u00e1s claros y<br \/>\ncercanos. Pero el hombre se repet\u00eda: &#8220;El le\u00f3n no existe&#8221;.<br \/>\nComo el explorador no regres\u00f3 a su aldea, los amigos salieron a buscarlo. Y regresaron con sus ropas hechas<br \/>\njirones.<br \/>\nEl Maestro respir\u00f3 profundamente y guard\u00f3 silencio. El disc\u00edpulo lo miraba atento, como esperando que<br \/>\ncontinuara su relato. Pero el Maestro se limit\u00f3 a mirarlo preguntando:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfComprendes?<br \/>\n&#8211; Creo que s\u00ed &#8211; fue la respuesta vacilante del disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>&#8211; El le\u00f3n no deja de estar acechando en la selva, porque t\u00fa lo niegues.M\u00e1s vale preg\u00fantate c\u00f3mo lo encarar\u00e1s, cuando te ataque &#8211; concluy\u00f3 el Maestro. Luego ech\u00f3 una mirada hacia<br \/>\nlo alto, como buscando algo, para despu\u00e9s mirar a los otros dos disc\u00edpulos.<\/p>\n<p>-Dos caminantes se encontraron en un cruce de caminos &#8211; comenz\u00f3 dici\u00e9ndoles. Fatigados por lo andado, se<br \/>\nsentaron ambos a la sombra de un \u00e1rbol para descansar. Sacaron de sus alforjas sus provisiones y<br \/>\ncompartieron una frugal comida. Mientras com\u00edan, el primero pregunt\u00f3 al otro:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfHacia ad\u00f3nde vas?<br \/>\n&#8211; Voy hacia el puente final.<br \/>\n&#8211; \u00bfY para qu\u00e9?<br \/>\n&#8211; \u00a1Hombre! &#8211; respondi\u00f3 con impaciencia el segundo &#8211; voy para caminar. Yo disfruto del camino, hasta que se<br \/>\nacabe. \u00bfY t\u00fa?<\/p>\n<p>-Yo voy al mismo lugar que t\u00fa, me dirijo al puente final. Pero no voy como t\u00fa, para caminar&#8230; , \u00a1yo voy para<br \/>\nllegar!<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY cu\u00e1l es la diferencia, si ambos caminamos y ambos vamos hacia el puente final?<br \/>\nEl interpelado vacil\u00f3 un instante y respondi\u00f3 con una pregunta:<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfY qu\u00e9 har\u00e1s t\u00fa cuando llegues al puente final?<\/p>\n<p>-\u00a1Nada! Porque me han dicho que cuando se llega hasta \u00e9l, termina el camino y desaparece el caminante.<br \/>\nAcaso t\u00fa, \u00bfesperas encontrar algo distinto?<\/p>\n<p>-\u00a1S\u00ed!, mi amigo &#8211; concluy\u00f3 el segundo. Yo camino hasta el puente final, donde muere esta senda. Pero espero<br \/>\npasar a la otra orilla, donde nace otro Camino, que nunca se acaba, y se recorre con dicha y sin fatigas&#8230;<br \/>\nY aqu\u00ed concluy\u00f3 el Maestro su relato.<br \/>\nEn silencio traz\u00f3 con su rama sobre la tierra un camino estrecho, que llegaba hasta un puente y en la orilla<br \/>\nopuesta traz\u00f3 una ancha avenida, que se prolongaba indefinidamente.<br \/>\nLos disc\u00edpulos aguardaron silenciosos y recogidos, con la seguridad de que el Maestro cerrar\u00eda su relato con<br \/>\nalguna reflexi\u00f3n. Y le escucharon decir:<\/p>\n<p>&#8211; En el camino de la vida, algunos caminan para caminar, y otros caminan para llegar&#8230; Algunos van dispuestos a perderlo todo, y otros van esperanzados en alcanzar todo&#8230; \u00a1Unos van hacia la muerte resignados a terminar<br \/>\ny otros, van hacia ella, con la esperanza de comenzar&#8230;!<\/p>\n<p>Nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida, porque amamos a nuestros hermanos. El que no ama permanece en la muerte.<br \/>\n1\u00aa carta de Juan 3,14.<br \/>\n\u00bfNo te parece que muchas veces<br \/>\nvivimos con temor de la muerte final,<br \/>\ny vivimos como muertos<br \/>\nporque no amamos?<br \/>\nPorque la vida del hombre no se mide<br \/>\npor su salud corporal o ps\u00edquica,<br \/>\nsino por la intensidad<br \/>\ny la hondura de su amor.<br \/>\n\u00bfEntiendes?<br \/>\nPara los animales vivir es durar,<br \/>\npara las personas vivir es amar&#8230;<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del silencio de la muerte, Oigo voces cant\u00e1ndole a la vida, Recordando que es esa nuestra suerte, Inmortal, y que en vez de ser vencida, Renovada en amor ser\u00e1 m\u00e1s fuerte. <\/p>\n<p>\u00a1VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN!<br \/>\nMira que de ti depende<br \/>\nc\u00f3mo recordarlos<br \/>\nT\u00fa decides imaginarlos<br \/>\nmuertos y en el pasado,<br \/>\npara llorarlos ausentes,<br \/>\no eliges imaginarlos<br \/>\nvivientes hoy,<br \/>\npara sentir la cercan\u00eda<br \/>\nde su presencia.<br \/>\n\u00bfO no sabes acaso por tu experiencia,<br \/>\nque cuando te proyectas<br \/>\nuna pel\u00edcula de terror,<br \/>\nvives aterrorizado,<br \/>\ny que cuando eliges una de amor,<br \/>\nvibras con ternura?<\/p>\n<p>PORQUE EL AMOR<br \/>\nES MAS FUERTE<br \/>\nQUE LA MUERTE:<br \/>\ny la muerte que tu amor<br \/>\nno pudo evitar,<br \/>\npuede vencerla y superarla,<br \/>\nhaci\u00e9ndote vivir en comuni\u00f3n<br \/>\ncon tus seres queridos.<\/p>\n<p>Mientras caminas en la noche,<br \/>\naguardando el amanecer<br \/>\npara ver la plenitud del sol,<br \/>\ncontemplas el esplendor sereno de la luna<br \/>\ny gozas de la luz lejana de las estrellas.<br \/>\nMientras peregrinas<br \/>\nen medio de las penurias del tiempo,<br \/>\nen pos de la felicidad anhelada,<br \/>\npuedes gozar intensamente<br \/>\nde las peque\u00f1as alegr\u00edas cotidianas.<\/p>\n<p>El Maestro y su disc\u00edpulo caminaban en el bosque a la hora del ocaso. El disc\u00edpulo formulaba sus preguntas,<br \/>\nexponiendo sus inquietudes e incertidumbres ante la vida. Y llegaron a conversar sobre la muerte.<br \/>\nEl Maestro suspendi\u00f3 la conversaci\u00f3n y se detuvo mirando hacia el oeste. En ese momento el sol ca\u00eda detr\u00e1s<br \/>\nde la l\u00ednea del horizonte, y s\u00f3lo dejaba ver sus rayos, surcando el cielo en abanico luminoso.<br \/>\nEl disc\u00edpulo se acopl\u00f3 a su actitud contemplativa, porque sab\u00eda que el Maestro extra\u00eda una lecci\u00f3n para la vi da,<br \/>\nde todo lo que observaba.<br \/>\nY le dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Maestro, \u00bfno te causa cierta pena la muerte del sol en la hora del ocaso? Tom\u00e1ndolo del brazo, el Maestro le indic\u00f3 el camino de regreso hacia la caba\u00f1a. Y ambos caminaron lentamente.<br \/>\nDetenidos ante la puerta, antes de ingresar, el Maestro de dijo:<\/p>\n<p>&#8211; Me hablaste de la muerte del sol en el ocaso. El sol muri\u00f3 solamente para tus ojos, porque t\u00fa dejaste de verlo. Ma\u00f1ana, al amanecer, miraremos juntos hacia el oriente, y te convencer\u00e1s de que no hab\u00eda muerto. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Sabemos que Cristo, despu\u00e9s de resucitar, no muere m\u00e1s, porque la muerte ya no tiene poder sobre \u00e9l.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0  Romanos 6,9<br \/>\nAntes de resucitar, tuvo que morir.<br \/>\nPero despu\u00e9s de resucitar,<br \/>\nya no muere m\u00e1s.<br \/>\n\u00bfComprendes?<br \/>\n\u00a1Se habla de un muerto<br \/>\nque vive para siempre,<br \/>\nporque ya no muere m\u00e1s!<br \/>\n\u00a1Ojal\u00e1 puedas mirar desde esta \u00f3ptica,<br \/>\nen la fe y en la esperanza,<br \/>\nla muerte de los que amas<br \/>\ny la tuya!<\/p>\n<p>Morir\u00e9 y ser\u00e1 para sembrarme<br \/>\nUna vez para siempre y encontrarme,<br \/>\nEn el Dios que me espera para darme<br \/>\nRebosante alegr\u00eda al abrazarme;<br \/>\nTodo bien, que por siempre ha de durarme,<br \/>\nEn los brazos de Aquel que quiso amarme.<\/p>\n<p>\u00a1VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN!<br \/>\nAprende del mar,<br \/>\nque cuando el sol calienta su rostro,<br \/>\nse despide de sus aguas,<br \/>\nen el vapor que sube al cielo.<br \/>\nPero no llores por \u00e9l<br \/>\nlas aguas despedidas;<br \/>\nm\u00edralas con \u00e9l flotar en el espacio,<br \/>\njugando con los vientos,<br \/>\ny agu\u00e1rdalas con esperanza,<br \/>\nporque ma\u00f1ana ser\u00e1n lluvia,<br \/>\ny por el cauce de alg\u00fan r\u00edo<br \/>\nvolver\u00e1n hacia tu encuentro.<\/p>\n<p>PORQUE EL AMOR<br \/>\nES MAS FUERTE<br \/>\nQUE LA MUERTE,<br \/>\ny si sabes amar con esperanza,<br \/>\nver\u00e1s que morir<br \/>\nno es terminar de vivir,<br \/>\nsino comenzar a vivir<br \/>\nde otra manera.<\/p>\n<p>Si no tienes una meta<br \/>\nque justifique tu andar,<br \/>\nvagar\u00e1s por distintos caminos,<br \/>\npero no los caminar\u00e1s con alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Si una Meta te espera,<br \/>\ncomo respuesta a tus fatigas,<br \/>\nperegrinar\u00e1s dichoso,<br \/>\nsin que puedan las tormentas del camino<br \/>\napagar la llama de tu alegr\u00eda.<\/p>\n<p>El Maestro se acerc\u00f3, durante la ma\u00f1ana, al peque\u00f1o poblado para hacer la compra de sus austeras provisiones. En una de las polvorientas calles, se encontr\u00f3 con un cortejo f\u00fanebre. Un grupo de familiares y amigos acompa\u00f1aban los restos mortales de un var\u00f3n, al lugar donde ser\u00edan sepultados. Una mujer, esposa del difunto que hab\u00eda visitado al Maestro en su caba\u00f1a, lo reconoci\u00f3.<br \/>\n&#8211; Maestro, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la vida, si al final todo se pierde con la muerte?<br \/>\nEl maestro apoy\u00f3 paternalmente su brazo sobre los hombros de la dolorida mujer, y la invit\u00f3 a seguir al cortejo, al cual \u00e9l tambi\u00e9n se uni\u00f3. As\u00ed llegaron al cementerio, sin que el Maestro pronunciara una palabra. Es que en su sabidur\u00eda hab\u00eda descubierto que, en los momentos m\u00e1s intensos de la vida, muchas veces las palabras sobran.<br \/>\nCuando los encargados de la dura tarea arrojaron sobre el ata\u00fad sepultado las \u00faltimas paladas de tierra, la mujer, en medio del llanto, volvi\u00f3 a interpelar al Maestro.<br \/>\n\t&#8211; Maestro, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene esta vida?<br \/>\n\tSin quitar su brazo de los hombros de la viuda, el Maestro respondi\u00f3:<br \/>\n&#8211; La vida tiene el sentido que t\u00fa le das. Y el sentido que le das a tu vida, incluye el que le das a tu muerte. T\u00fa debes decidir para qu\u00e9 morir\u00e1s, si quieres saber para qu\u00e9 vives.<br \/>\n&#8211; Pero, Maestro &#8211; suspir\u00f3 la mujer &#8211; \u00bfy si todo se acaba con la muerte? <\/p>\n<p>-Si fuera as\u00ed, tu esposo no se enterar\u00eda para sufrirlo, y tampoco lo padecer\u00e1s t\u00fa cuando mueras. Pero si no todo se acaba, sino que todo recomienza en la plenitud de la felicidad, \u00bfpor qu\u00e9 no eliges vivir en la alegr\u00eda esperanzada?<br \/>\nCon un dejo de acentuado dolor y de no disimulada irritaci\u00f3n, le replic\u00f3 la mujer:<br \/>\n&#8211; \u00bfPero qui\u00e9n me asegura que todo ha de seguir mejor, despu\u00e9s de la muerte?<br \/>\n&#8211; La misma autoridad que te asegura, que todo termina con la muerte. \u00bfMe comprendes? \u00a1Esa autoridad eres t\u00fa! <\/p>\n<p>La fortuna no sirve de nada en el d\u00eda de la ira, pero la justicia libra de la muerte. Cuando muere el malvado, se desvanece toda esperanza y se esfuma la confianza puesta en las riquezas. Proverbios 11, 4 y 7.<br \/>\nUn d\u00eda deber\u00e1s ser trasplantado,<br \/>\ny ser\u00e1 tanto menor el sufrimiento<br \/>\ny m\u00e1s grande tu alegr\u00eda,<br \/>\ncuanto menos atado y arraigado te sientas<br \/>\nen la posesi\u00f3n de lo que tienes.<\/p>\n<p>Velar\u00e1s sin sentido si es que velas<br \/>\nEsta noche de duelos y de penas,<br \/>\nLamentando una triste despedida,<br \/>\nAl llorar sin consuelo tu desdicha.<br \/>\nTodo cambia si velas esperando<br \/>\nOtra vida que surge cual milagro,<br \/>\nReto\u00f1ando en eterna primavera;<br \/>\nInform\u00e1ndote a ti, que cuando mueras,<br \/>\nOtra vez nacer\u00e1s con vida nueva.<\/p>\n<p>\u00a1VIVE CON TUS MUERTOS QUE VIVEN!<br \/>\nCuando llegue la noche de la muerte,<br \/>\nno te quedes mirando hacia el ocaso<br \/>\ndel recuerdo y de la despedida.<\/p>\n<p>En medio de la oscuridad de tu duelo,<br \/>\nmira hacia el oriente,<br \/>\ncon la esperanza puesta<br \/>\nen la seguridad del amanecer.<\/p>\n<p>PORQUE EL AMOR<br \/>\nES MAS FUERTE<br \/>\nQUE LA MUERTE,<br \/>\ny lo que pierdes con tristeza<br \/>\nen los ocasos,<br \/>\nlo recuperas con alegr\u00eda<br \/>\nen las auroras.<\/p>\n<p>Mientras no sepas para qu\u00e9 murieron<br \/>\ntus seres queridos,<br \/>\nno sabr\u00e1s para qu\u00e9 morir\u00e1s t\u00fa;<br \/>\ny mientras no sepas para qu\u00e9 morir\u00e1s t\u00fa,<br \/>\nno podr\u00e1s saber para qu\u00e9 vives.<\/p>\n<p>Porque el hombre tiene hambre y sed<\/p>\n<p>7<br \/>\nde lo eterno y lo infinito,<br \/>\ny toda meta que se muere<br \/>\ncon los l\u00edmites del tiempo<br \/>\nes como un espejismo,<br \/>\nilusoria promesa en el desierto,<br \/>\ny t\u00fa necesitas caminar<br \/>\ncon la esperanza del oasis.<\/p>\n<p>El Maestro meditaba solitario y silencioso, sentado sobre el tronco de un \u00e1rbol ca\u00eddo. Un joven, cuyo padre hab\u00eda muerto, aconsejado por sus amigos, se acerc\u00f3 buscando consuelo y consejo en su sabidur\u00eda. Invitado a caminar, el joven se iba desahogando, con el detallado relato de los hechos y de sus penas. El Maestro sol\u00eda ser de muy pocas palabras, y as\u00ed lo fue escuchando atentamente hasta que llegaron por el sendero ante la casa de un campesino, amigo del Maestro. El hombre cavaba la tierra con una pala, para hacer un pozo. Su hijo de cuatro a\u00f1os, junto a \u00e9l, lloraba desconsoladamente.<br \/>\n&#8211; \u00bfHombre, por qu\u00e9 llora tu hijo? &#8211; pregunt\u00f3 el Maestro.<br \/>\n&#8211; Mira &#8211; respondi\u00f3 el hombre, mientras le mostraba una nuez, que hab\u00eda sacado de su bolsillo -, se la regalaron esta ma\u00f1ana en la escuela. Somos pobres y quiero sembrarla para tener un nogal. Pero \u00e9l&#8230;<br \/>\n\t&#8211; Gracias, amigo &#8211; interrumpi\u00f3 el Maestro, e invit\u00f3 al joven a seguir caminando.<br \/>\n\tDespu\u00e9s de un largo trecho andado en el silencio del monte, s\u00f3lo interrumpido por el trino de los p\u00e1jaros, el Maestro pregunt\u00f3:<br \/>\n&#8211; \u00bfComprendiste?<br \/>\n&#8211; \u00bfQu\u00e9? &#8211; interrog\u00f3 a su vez el joven sorprendido. <\/p>\n<p>-Que cuando el Padre Dios siembra una nuez para tener un nogal, el hombre ni\u00f1o, sin comprender, llora la nuez perdida&#8230;<br \/>\nM\u00e1s vale ir a una casa donde hay duelo que asistir a un banquete, porque ese es el fin del hombre y all\u00ed reflexionan los vivientes. M\u00e1s vale la tristeza que la risa, porque el rostro serio ayuda a pensar. El coraz\u00f3n del sabio est\u00e1 en la casa del duelo y el del necio, en el lugar de diversi\u00f3n.<br \/>\nEclesiast\u00e9s 7, 2-4. <\/p>\n<p>Cuando el surco recibe la semilla,<br \/>\nEsperamos pacientes una espiga;<br \/>\nMisteriosa confianza del que siembra,<br \/>\nEsperando seguro la cosecha.<br \/>\nNo es un campo de muerte el cementerio,<br \/>\nTriste fin para el hombre sin consuelo;<br \/>\nEs m\u00e1s bien tierra virgen y abonada,<br \/>\nReceptora de siembras de esperanza,<br \/>\nInmortal como el hombre que no muere,<br \/>\nO al morir se eterniza de otra suerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vive con tus muertos que viven Ren\u00e9 Trossero Mir\u00e1ndola de frente, sin negarla, una muerte esperada se hace amiga; ella trae al final de la jornada recompensa feliz a quien camina, teniendo en su horizonte la esperanza, en Dios que nos espera en la alegr\u00eda. &#8212;&#8211; = 0 = &#8212;- A todos los que creen<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Vive con tus muertos que viven   Ren\u00e9 Trossero<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=612\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[51],"tags":[],"class_list":["post-612","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-muerte-y-la-literatura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/612","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=612"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/612\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=612"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=612"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=612"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}