{"id":608,"date":"2008-03-14T05:15:53","date_gmt":"2008-03-14T05:15:53","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=608"},"modified":"2008-03-14T05:15:53","modified_gmt":"2008-03-14T05:15:53","slug":"victor-frank-el-hombre-en-busqueda-de-sentido-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=608","title":{"rendered":"Victor Frank El hombre en busqueda de sentido"},"content":{"rendered":"<p>VIKTOR E. FRANKL<\/p>\n<p>EL HOMBRE EN BUSCA<br \/>\nDE SENTIDO<br \/>\nCon un prefacio de Gordon W. Allport<\/p>\n<p>BARCELONA<br \/>\nEDITORIAL HERDER<br \/>\n1991<\/p>\n<p>Versi\u00f3n castellana de DIORKI, de la obra de VIKTOR FRANKL<\/p>\n<p>Duod\u00e9cima edici\u00f3n 1991<\/p>\n<p>\u00a9 1646, 1959, 1962 by Viktor E. Frankl<br \/>\nPrimeramente publicada en Alemania con el t\u00edtulo &#8220;Ein Psychologe erlebt das Konzntrationslager&#8221; y en ingles con los t\u00edtulos\u00a0 &#8220;From Death-Camp to Existentialism&#8221; y\u00a0 &#8220;Man&#8217;s Search for Meaning&#8221; respectivamente.<\/p>\n<p>\u00a9 1979 Editorial Herder S.A., Provenza 388, Barcelona<\/p>\n<p>ISBN 84-254-1101-7<\/p>\n<p>Es PROPIEDAD_______________DEP\u00d3SITO LEGAL: B. 40.664-1990____________PRINTED IN SPAIN<br \/>\nLITOGRAF\u00cdA ROSES S.A. &#8211; Cobalt, 7 &#8211; 08004 Barcelona<\/p>\n<p>INDICE<\/p>\n<p>Prefacio\t5<\/p>\n<p>PARTE PRIMERA:<br \/>\nUN PSIC\u00d3LOGO EN UN CAMPO DE CONCENTRACI\u00d3N<br \/>\nSelecci\u00f3n activa y pasiva\t9<br \/>\nEl informe del prisionero n.\u00b0 119.104: ensayo psicol\u00f3gico\t10<\/p>\n<p>Primera Fase: Internamiento En El Campo\t12<br \/>\nEstaci\u00f3n Auschwitz\t12<br \/>\nLa primera selecci\u00f3n\t13<br \/>\nDesinfecci\u00f3n\t14<br \/>\nNuestra \u00fanica posesi\u00f3n: la existencia desnuda\t15<br \/>\nLas primeras reacciones\t16<br \/>\n\u00bf?Lanzarse contra la alambrada&#8221;?\t17<\/p>\n<p>Segunda Fase: La Vida En El Campo\t19<br \/>\nApat\u00eda\t19<br \/>\nLo que hace da\u00f1o\t20<br \/>\nEl insulto\t21<br \/>\nLos sue\u00f1os de los prisioneros\t23<br \/>\nEl hambre\t23<br \/>\nSexualidad\t25<br \/>\nAusencia de sentimentalismo\t25<br \/>\nPol\u00edtica y religi\u00f3n\t25<br \/>\nUna sesi\u00f3n de espiritismo\t26<br \/>\nLa huida hacia el interior\t26<br \/>\nCuando todo se ha perdido\t27<br \/>\nMeditaciones en la zanja\t28<br \/>\nMon\u00f3logo al amanecer\t29<br \/>\nArte en el campo\t29<br \/>\nEl humor en el campo\t30<br \/>\n\u00a1Qui\u00e9n fuera un preso com\u00fan!\t31<br \/>\nSuerte es lo que a uno no le toca padecer\t32<br \/>\n\u00bfAl campo de infecciosos?\t33<br \/>\nA\u00f1oranza de soledad\t34<br \/>\nJuguete del destino\t34<br \/>\nLa ultima voluntad aprendida de memoria\t35<br \/>\nPlanes de fuga\t36<br \/>\nIrritabilidad\t39<br \/>\nLa libertad interior\t40<br \/>\nEl destino, un regalo\t41<br \/>\nAn\u00e1lisis de la existencia provisional\t43<br \/>\nSpinoza, educador\t44<br \/>\nLa pregunta por el sentido de la vida\t46<br \/>\nSufrimiento como prestaci\u00f3n\t47<br \/>\nAlgo nos espera\t47<br \/>\nUna palabra a tiempo\t48<br \/>\nAsistencia psicol\u00f3gica\t48<br \/>\nPsicolog\u00eda de los guardias del campamento\t49<\/p>\n<p>Tercera Fase: Despu\u00e9s De La Liberaci\u00f3n\t52<br \/>\nEl desahogo\t53<\/p>\n<p>PARTE SEGUNDA:<br \/>\nCONCEPCTOS B\u00c1SICOS DE LOGOTERAPIA<br \/>\nVoluntad de sentido\t56<br \/>\nFrustraci\u00f3n existencial\t58<br \/>\nNeurosis no\u00f3gena\t58<br \/>\nNoodin\u00e1mica\t59<br \/>\nEl vac\u00edo existencial\t60<br \/>\nEl sentido de la vida\t61<br \/>\nLa esencia de la existencia\t62<br \/>\nEl sentido del amor\t63<br \/>\nEl sentido del sufrimiento\t63<br \/>\nProblemas metacl\u00ednicos\t65<br \/>\nUn logodrama\t65<br \/>\nEl suprasentido\t66<br \/>\nLa transitoriedad de la vida\t67<br \/>\nLa logoterapia como t\u00e9cnica\t68<br \/>\nLa neurosis colectiva\t71<br \/>\nCr\u00edtica al pandeterminismo\t72<br \/>\nEl credo psiqui\u00e1trico\t73<br \/>\nLa psiquiatr\u00eda rehumanizada\t73<\/p>\n<p>SELECCI\u00d3N BIBLIOGR\u00c1FICA SOBRE LOGOTERAPIA<br \/>\nLibros\t75<br \/>\nCap\u00edtulos de libros\t76<br \/>\nArt\u00edculos period\u00edsticos\t76<br \/>\nPel\u00edculas y cintas magnetof\u00f3nicas\t77<\/p>\n<p>PREFACIO<\/p>\n<p>El Dr. Frankl, psiquiatra y escritor, suele preguntar a sus pacientes aquejados de m\u00faltiples padecimientos, m\u00e1s o menos importantes: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 no se suicida usted?&#8221; Y muchas veces, de las respuestas extrae una orientaci\u00f3n para la psicoterapia a aplicar: a \u00e9ste, lo que le ata a la vida son los hijos; al otro, un talento, una habilidad sin explotar; a un tercero, quiz\u00e1s, s\u00f3lo unos cuantos recuerdos que merece la pena rescatar del olvido. Tejer estas tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia, que es la versi\u00f3n original del Dr. Frankl del moderno an\u00e1lisis existencial.<br \/>\nEn esta obra, el Dr. Frankl explica la experiencia que le llev\u00f3 al descubrimiento de la logoterapia. Prisionero, durante mucho tiempo, en los bestiales campos de concentraci\u00f3n, \u00e9l mismo sinti\u00f3 en su propio ser lo que significaba una existencia desnuda. Sus padres, su hermano, incluso su esposa, murieron en los campos de concentraci\u00f3n o fueron enviados a las c\u00e1maras de gas, de tal suerte que, salvo una hermana, todos perecieron. \u00bfC\u00f3mo pudo \u00e9l ?que todo lo hab\u00eda perdido, que hab\u00eda visto destruir todo lo que val\u00eda la pena, que padeci\u00f3 hambre, fr\u00edo, brutalidades sin fin, que tantas veces estuvo a punto del exterminio?, c\u00f3mo pudo aceptar que la vida fuera digna de vivirla ? El psiquiatra que personalmente ha tenido que enfrentarse a tales rigores merece que se le escuche, pues nadie como \u00e9l para juzgar nuestra condici\u00f3n humana sabia y compasivamente. Las palabras del Dr. Frankl tienen un tono profundamente honesto, pues se basan en experiencias demasiado hondas para ser falsas. Dado el cargo que hoy ocupa en la Facultad de Medicina de Viena y el renombre que han alcanzado las cl\u00ednicas de logoterapia que actualmente van desarroll\u00e1ndose en los distintos pa\u00edses tomando como modelo su famosa Policl\u00ednica Neurol\u00f3gica de Viena, lo que el Dr. Frankl tiene que decir adquiere todav\u00eda mayor prestigio.<br \/>\nEs dif\u00edcil no caer en la tentaci\u00f3n de comparar la forma que el Dr. Frankl tiene de enfocar la teor\u00eda y la terapia con la obra de su predecesor, Sigmund Freud. Ambos doctores se aplican primordialmente a estudiar la naturaleza y cura de las neurosis. Para Freud, la ra\u00edz de esta angustiosa enfermedad est\u00e1 en la ansiedad que se fundamenta en motivos conflictivos e inconscientes. Frankl diferencia varias formas de neurosis y descubre el origen de algunas de ellas (la neurosis no\u00f3gena) en la incapacidad del paciente para encontrar significaci\u00f3n y sentido de responsabilidad en la propia existencia. Freud pone de relieve la frustraci\u00f3n de la vida sexual; para Frankl la frustraci\u00f3n est\u00e1 en la voluntad intencional. Se da en la Europa actual una marcada tendencia a alejarse de Freud y una aceptaci\u00f3n muy extendida del an\u00e1lisis existencial, que toma distintas formas m\u00e1s o menos afines, siendo una de ellas la escuela de logoterapia. Es caracter\u00edstico del abierto talante de Frankl el no repudiar a Freud, antes bien construye sobre sus aportaciones; tampoco se enfrenta a las dem\u00e1s modalidades de la terapia existencial, sino que celebra gustoso su parentesco con ellas.<br \/>\nEl presente relato, aun siendo breve, est\u00e1 elaborado con arte y garra. Yo lo he le\u00eddo dos veces de un tir\u00f3n, incapaz de desprenderme de su hechizo. En alguna parte, hacia la mitad del libro, Frankl presenta su propia filosof\u00eda de la logoterapia: lo hace como sin soluci\u00f3n de continuidad y tan quedamente que s\u00f3lo cuando ha terminado el libro el lector se percata de que est\u00e1 ante un ensayo profundo y no ante un relato m\u00e1s, forzosamente, sobre campos de concentraci\u00f3n.<br \/>\nEs mucho lo que el lector aprende de este fragmento autobiogr\u00e1fico : aprende lo que hace un ser humano cuando, de pronto, se da cuenta de que no tiene &#8220;nada que perder excepto su rid\u00edcula vida desnuda&#8221;. La descripci\u00f3n que hace Frankl de la mezcla de emociones y apat\u00eda que se agolpan en la mente es impresionante. Lo primero que acude en nuestro auxilio es una curiosidad, fr\u00eda y despegada, por nuestro propio destino. A continuaci\u00f3n, y con toda rapidez, se urden las estrategias para salvar lo que resta de vida, aun cuando las oportunidades de sobrevivir sean m\u00ednimas. El hambre, la humillaci\u00f3n y la sorda c\u00f3lera ante la injusticia se hacen tolerables a trav\u00e9s de las im\u00e1genes entra\u00f1ables de las personas amadas, de la religi\u00f3n, de un tenaz sentido del humor, e incluso de un vislumbrar la belleza estimulante de la naturaleza: un \u00e1rbol, una puesta de sol.<br \/>\nPero estos momentos de alivio no determinan la voluntad de vivir, si es que no contribuyen a aumentar en el prisionero la noci\u00f3n de lo insensato de su sufrimiento. Y es en este punto donde encontramos el tema central del existencialismo: vivir es sufrir; sobrevivir es hallarle sentido al sufrimiento. Si la vida tiene alg\u00fan objeto, \u00e9ste no puede ser otro que el de sufrir y morir. Pero nadie puede decirle a nadie en qu\u00e9 consiste este objeto: cada uno debe hallarlo por s\u00ed mismo y aceptar la responsabilidad que su respuesta le dicta. Si triunfa en el empe\u00f1o, seguir\u00e1 desarroll\u00e1ndose a pesar de todas las indignidades. Frankl gusta de citar a Nietzsche: &#8220;Quien tiene un porque para, vivir, encontrar\u00e1 casi siempre el como&#8221;.<br \/>\nEn el campo de concentraci\u00f3n, todas las circunstancias conspiran para conseguir que el prisionero pierda sus asideros. Todas las metas de la vida familiar han sido arrancadas de cuajo, lo \u00fanico que resta es &#8220;la \u00faltima de las libertades humanas&#8221;, la capacidad de &#8220;elegir la actitud personal ante un conjunto de circunstancias&#8221;. Esta \u00faltima libertad, admitida tanto por los antiguos estoicos como por los modernos existencialistas, adquiere una vivida significaci\u00f3n en el relato de Frankl. Los prisioneros no eran m\u00e1s que hombres normales y corrientes, pero algunos de ellos al elegir ser &#8220;dignos de su sufrimiento&#8221; atestiguan la capacidad humana para elevarse por encima de su aparente destino.<br \/>\nComo psicoterapeuta que es, el autor quiere saber c\u00f3mo se puede ayudar al hombre a alcanzar esta capacidad, tan diferenciadoramente humana, por otra parte. \u00bfC\u00f3mo puede uno despertar en un paciente el sentimiento de que tiene la responsabilidad de vivir, por muy adversas que se presenten las circunstancias? Frankl nos da cumplida cuenta de una sesi\u00f3n de terapia colectiva que mantuvo con sus compa\u00f1eros de prisi\u00f3n.<br \/>\nA petici\u00f3n del editor, el Dr. Frankl ha a\u00f1adido a su autobiograf\u00eda una breve pero expl\u00edcita exposici\u00f3n de los principios b\u00e1sicos de la logoterapia. Hasta ahora casi todas las publicaciones de esta &#8220;tercera escuela vienesa de psicoterapia&#8221; (son sus predecesoras las escuelas de Freud y Adler) se han editado preferentemente en alem\u00e1n, de modo que el lector acoger\u00e1 con agrado este suplemento del Dr. Frankl a su relato personal.<br \/>\nA diferencia de otros existencialistas europeos, Frankl no es ni pesimista ni antirreligioso; antes al contrario, para ser un autor que se enfrenta de lleno a la omnipresencia del sufrimiento y a las fuerzas del mal, adopta un punto de vista sorprendentemente esperanzador sobre la capacidad humana de trascender sus dificultades y descubrir la verdad conveniente y orientadora.<br \/>\nRecomiendo calurosamente esta peque\u00f1a obrita, por ser una joya de la narrativa dram\u00e1tica centrada en torno al m\u00e1s profundo de los problemas humanos. Su m\u00e9rito es tanto literario como filos\u00f3fico y ofrece una precisa introducci\u00f3n al movimiento psicol\u00f3gico m\u00e1s importante de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>GORDON W. ALLPORT<\/p>\n<p>Gordon W. Allport, antiguo profesor de psicolog\u00eda de la Universidad de Harvard, fue uno de los escritores y docentes m\u00e1s prestigiosos de los Estados Unidos. Public\u00f3 numerosas obras originales sobre psicolog\u00eda y fue director del &#8216;Journal of Abnormal and Social Psycbology&#8221;. Precisamente a trav\u00e9s de la labor pionera del profesor Allport la trascendental teor\u00eda del Dr. Frankl se ha introducido en aquel pa\u00eds; m\u00e1s a\u00fan, el inter\u00e9s que ha despertado la logoterapia ha crecido a pasos agigantados debido en parte a su reputaci\u00f3n.<\/p>\n<p>PARTE PRIMERA<\/p>\n<p>UN PSIC\u00d3LOGO EN UN CAMPO DE<\/p>\n<p>CONCENTRACI\u00d3N<\/p>\n<p>&#8220;Un psic\u00f3logo en un campo de concentraci\u00f3n&#8221;. No se trata, por lo tanto, de un relato de hechos y sucesos, sino de experiencias personales, experiencias que millones de seres humanos han sufrido una y otra vez. Es la historia \u00edntima de un campo de concentraci\u00f3n contada por uno de sus supervivientes. No se ocupa de los grandes horrores que ya han sido suficiente y prolijamente descritos (aunque no siempre y no todos los hayan cre\u00eddo), sino que cuenta esa otra multitud de peque\u00f1os tormentos. En otras palabras, pretende dar respuesta a la siguiente pregunta: \u00bfC\u00f3mo incid\u00eda la vida diaria de un campo de concentraci\u00f3n en la mente del prisionero medio?<br \/>\nMuchos de los sucesos que aqu\u00ed se describen no tuvieron lugar en los grandes y famosos campos, sino en los m\u00e1s peque\u00f1os, que es donde se produjo la mayor experiencia del exterminio. Tampoco es un libro sobre el sufrimiento y la muerte de grandes h\u00e9roes y m\u00e1rtires, ni sobre los preeminentes &#8220;capos&#8221; ?prisioneros que actuaban como especie de administradores y ten\u00edan privilegios especiales? o los prisioneros de renombre. Es decir, no se refiere tanto a los sufrimientos de los poderosos, cuanto a los sacrificios, crucifixi\u00f3n y muerte de la gran legi\u00f3n de v\u00edctimas desconocidas y olvidadas, pues era a estos prisioneros normales y corrientes, que no llevaban ninguna marca distintiva en sus mangas, a quienes los &#8220;capos&#8221; realmente despreciaban. Mientras estos prisioneros comunes ten\u00edan muy poco o nada que llevarse a la boca, los &#8220;capos&#8221; no padec\u00edan nunca hambre; de hecho, muchos de estos &#8220;capos&#8221; lo pasaron mucho mejor en los campos que en toda su vida, y muy a menudo eran m\u00e1s duros con los prisioneros que los propios guardias, y les golpeaban con mayor crueldad que los hombres de las SS. Claro est\u00e1 que los &#8220;capos&#8221; se eleg\u00edan de entre aquellos prisioneros cuyo car\u00e1cter hac\u00eda suponer que ser\u00edan los indicados para tales procedimientos, y si no cumpl\u00edan con lo que se esperaba de ellos, inmediatamente se les degradaba. Pronto se fueron pareciendo tanto a los miembros de las SS y a los guardianes de los campos que se les podr\u00eda juzgar desde una perspectiva psicol\u00f3gica similar.<\/p>\n<p>Selecci\u00f3n activa y pasiva<\/p>\n<p>Es muy f\u00e1cil para el que no ha estado nunca en un campo de concentraci\u00f3n hacerse una idea equivocada de la vida en \u00e9l, idea en la que piedad y simpat\u00eda aparecen mezcladas, sobre todo al no conocer pr\u00e1cticamente nada de la dura lucha por la existencia que precisamente en los campos m\u00e1s peque\u00f1os se libraba entre los prisioneros, del combate inexorable por el pan de cada d\u00eda y por la propia vida, por el bien de uno mismo y por la propia vida, por el bien de uno mismo y por el de un buen amigo. Pongamos como ejemplo las veces en que oficialmente se anunciaba que se iba a trasladar a unos cuantos prisioneros a un campo de concentraci\u00f3n, pero no era muy dif\u00edcil adivinar que el destino final de todos ellos ser\u00eda sin duda la c\u00e1mara de gas. Se seleccionaba a los m\u00e1s enfermos o agotados, incapaces de trabajar, y se les enviaba a alguno de los campos centrales equipados con c\u00e1maras de gas y crematorios. El proceso de selecci\u00f3n era la se\u00f1al para una abierta lucha entre los compa\u00f1eros o entre un grupo contra otro. Lo \u00fanico que importaba es que el nombre de uno o el del amigo fuera tachado de la lista de las v\u00edctimas aunque todos sab\u00edan que por cada hombre que se salvaba se condenaba a otro. En cada traslado ten\u00eda que haber un n\u00famero determinado de pasajeros, quien fuera no importaba tanto, puesto que cada uno de ellos no era m\u00e1s que un n\u00famero y as\u00ed era como constaban en las listas. Al entrar en el campo se les quitaban todos los documentos y objetos personales (al menos \u00e9se era el m\u00e9todo seguido en Auschwitz), por consiguiente cada prisionero ten\u00eda la oportunidad de adoptar un nombre o una profesi\u00f3n falsos y lo cierto es que por varias razones muchos lo hac\u00edan. A las autoridades lo \u00fanico que les importaba eran los n\u00fameros de los prisioneros; muchas veces estos n\u00fameros se tatuaban en la piel y, adem\u00e1s, hab\u00eda que llevarlos cosidos en determinada parte de los pantalones, de la chaqueta o del abrigo. A ning\u00fan guardi\u00e1n que quisiera llevar una queja sobre un prisionero ?casi siempre por &#8220;pereza&#8221;? se le hubiera ocurrido nunca preguntarle su nombre; no ten\u00eda m\u00e1s que echar una ojeada al n\u00famero (\u00a1y c\u00f3mo tem\u00edamos esas miradas por las posibles consecuencias!) y anotarlo en su libreta.<br \/>\nVolvamos al convoy a punto de partir. No hab\u00eda tiempo para consideraciones morales o \u00e9ticas, ni tampoco el deseo de hacerlas. Un solo pensamiento animaba a los prisioneros: mantenerse con vida para volver con la familia que los esperaba en casa y salvar a sus amigos; por consiguiente, no dudaban ni un momento en arreglar las cosas para que otro prisionero, otro &#8220;numero&#8221;, ocupara su puesto en la expedici\u00f3n.<br \/>\nDe lo expuesto hasta ahora se desprende que el proceso para seleccionar a los &#8220;capos&#8221; era de tipo negativo; para este trabajo se eleg\u00eda \u00fanicamente a los m\u00e1s brutales (aunque hab\u00eda algunas felices excepciones). Adem\u00e1s de la selecci\u00f3n de los &#8220;capos&#8221;, que corr\u00eda a cargo de las SS y que era de tipo activo, se daba una especie de proceso continuado de autoselecci\u00f3n pasiva entre todos los prisioneros. Por lo general, s\u00f3lo se manten\u00edan vivos aquellos prisioneros que tras varios a\u00f1os de dar tumbos de campo en campo, hab\u00edan perdido todos sus escr\u00fapulos en la lucha por la existencia; los que estaban dispuestos a recurrir a cualquier medio, fuera honrado o de otro tipo, incluidos la fuerza bruta, el robo, la traici\u00f3n o lo que fuera con tal de salvarse. Los que hemos vuelto de all\u00ed gracias a multitud de casualidades fortuitas o milagros ?como cada cual prefiera llamarlos? lo sabemos bien: los mejores de entre nosotros no regresaron.<\/p>\n<p>El informe del prisionero n.\u00b0 119.104: ensayo psicol\u00f3gico<\/p>\n<p>Este relato trata de mis experiencias como prisionero com\u00fan, pues es importante que diga, no sin orgullo, que yo no estuve trabajando en el campo como psiquiatra, ni siquiera como m\u00e9dico, excepto en las \u00faltimas semanas. Unos pocos de mis colegas fueron lo bastante afortunados como para estar empleados en los rudimentarios puestos de primeros auxilios aplicando vendajes hechos de tiras de papel de desecho. Yo era un prisionero m\u00e1s, el n\u00famero 119.104, y la mayor parte del tiempo estuve cavando y tendiendo traviesas para el ferrocarril. En una ocasi\u00f3n mi trabajo consisti\u00f3 en cavar un t\u00fanel, sin ayuda, para colocar una ca\u00f1er\u00eda bajo una carretera. Este hecho no qued\u00f3 sin recompensa, y as\u00ed justamente antes de las Navidades de 1944 me encontr\u00e9 con el regalo de los llamados &#8220;cupones de premio&#8221;, de parte de la empresa constructora a la que pr\u00e1cticamente hab\u00edamos sido vendidos como esclavos: la empresa pagaba a las autoridades del campo un precio fijo por d\u00eda y prisionero. Los cupones costaban a la empresa 50 Pfenning cada uno y pod\u00edan canjearse por seis cigarrillos, muchas veces varias semanas despu\u00e9s, si bien a menudo perd\u00edan su validez. Me convert\u00ed as\u00ed en el orgulloso propietario de dos cupones por valor de doce cigarrillos, aunque lo m\u00e1s importante era que los cigarrillos se pod\u00edan cambiar por doce raciones de sopa y esta sopa pod\u00eda ser un verdadero respiro frente a la inanici\u00f3n durante dos semanas. El privilegio de fumar cigarrillos le estaba reservado a los &#8220;capos&#8221;, que ten\u00edan asegurada su cuota semanal de cupones; o quiz\u00e1s al prisionero que trabajaba como capataz en un almac\u00e9n o en un taller y recib\u00eda cigarrillos a cambio de realizar tareas peligrosas. Las \u00fanicas excepciones eran las de aquellos que hab\u00edan perdido la voluntad de vivir y quer\u00edan &#8220;disfrutar&#8221; de sus \u00faltimos d\u00edas. De modo que cuando ve\u00edamos a un camarada fumar sus propios cigarrillos en vez de cambiarlos por alimentos, ya sab\u00edamos que hab\u00eda renunciado a confiar en su fuerza para seguir adelante y que, una vez perdida la voluntad de vivir, rara vez se recobraba.<br \/>\nLo que realmente importa ahora es determinar el verdadero sentido de esta empresa. Muchos recuentos y datos sobre los campos de concentraci\u00f3n ya est\u00e1n en los archivos. En esta ocasi\u00f3n, los hechos se considerar\u00e1n significativos en cuanto formen parte de la experiencia humana. Lo que este ensayo intenta describir es la naturaleza exacta de dichas experiencias; para los que estuvieron internados en aquellos campos se trata de explicar estas experiencias a la luz de los actuales conocimientos y a los que nunca estuvieron dentro puede ayudarles a aprehender y, sobre todo a entender, las experiencias por las que atravesaron ese porcentaje excesivamente reducido de los prisioneros supervivientes y su peculiar y, desde el punto de vista de la psicolog\u00eda, totalmente nueva actitud frente a la vida. Estos antiguos prisioneros suelen decir: &#8220;No nos gusta hablar de nuestras experiencias. Los que estuvieron dentro no necesitan de estas explicaciones y los dem\u00e1s no entender\u00edan ni c\u00f3mo nos sentimos entonces ni c\u00f3mo nos sentimos ahora.&#8221;<br \/>\nEs dif\u00edcil intentar una presentaci\u00f3n met\u00f3dica del tema, ya que la psicolog\u00eda exige un cierto distanciamiento cient\u00edfico. \u00bfPero es que el hombre que hace sus observaciones mientras est\u00e1 prisionero puede tener ese distanciamiento necesario? S\u00f3lo los que son ajenos al caso pueden garantizarlo, pero es mucha su lejan\u00eda para que lo que puedan decir sea realmente v\u00e1lido. \u00danicamente el que ha estado dentro sabe lo que pas\u00f3, aunque sus juicios tal vez no sean del todo objetivos y sus estimaciones sean quiz\u00e1 desproporcionadas al faltarle ese distanciamiento. Es preciso hacer lo imposible para no caer en la parcialidad personal, y \u00e9sta es la gran dificultad que encierra este tipo de obras: a veces se har\u00e1 necesario tener valor para contar experiencias muy \u00edntimas. El aut\u00e9ntico peligro de un ensayo psicol\u00f3gico de este tipo no estriba en la posibilidad de que reciba un tono personal, sino en que reciba un tinte tendencioso.<br \/>\nDejar\u00e9 a otros la tarea de decantar hasta la impersonalidad los contenidos de este libro al objeto de obtener teor\u00edas objetivas a partir de experiencias subjetivas, que puedan suponer una aportaci\u00f3n a la psicolog\u00eda o psicopatolog\u00eda de la vida en cautiverio, investigada despu\u00e9s de la primera guerra mundial, y que nos hizo conocer el s\u00edndrome de la &#8220;enfermedad de la alambrada de p\u00faas&#8221;. Debemos a la segunda guerra mundial el haber enriquecido nuestros conocimientos sobre la &#8220;psicopatolog\u00eda de las masas&#8221; (si puedo citar esta variante de la conocida frase que es el t\u00edtulo de un libro de LeBon), al regalarnos la guerra de nervios y la vivencia \u00fanica e inolvidable de los campos de concentraci\u00f3n.<br \/>\nLlegado a este punto desear\u00eda hacer una observaci\u00f3n. En un principio trat\u00e9 de escribir este libro de manera an\u00f3nima, utilizando tan solo mi n\u00famero de prisionero. A ello me impuls\u00f3 mi aversi\u00f3n al exhibicionismo. Una vez terminado el manuscrito comprend\u00ed que el anonimato le har\u00eda perder la mitad de su valor, ya que la valent\u00eda de la confesi\u00f3n eleva el valor de los hechos. Decid\u00ed expresar mis convicciones con franqueza, y por esta raz\u00f3n me abstuve de suprimir algunos de los pasajes, venciendo incluso mi desagrado hacia el exhibicionismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIKTOR E. FRANKL EL HOMBRE EN BUSCA DE SENTIDO Con un prefacio de Gordon W. Allport BARCELONA EDITORIAL HERDER 1991 Versi\u00f3n castellana de DIORKI, de la obra de VIKTOR FRANKL Duod\u00e9cima edici\u00f3n 1991 \u00a9 1646, 1959, 1962 by Viktor E. Frankl Primeramente publicada en Alemania con el t\u00edtulo &#8220;Ein Psychologe erlebt das Konzntrationslager&#8221; y en<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Victor Frank El hombre en busqueda de sentido<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=608\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32,146],"tags":[],"class_list":["post-608","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logoterapia","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/608","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=608"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/608\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=608"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=608"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=608"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}