{"id":605,"date":"2008-03-14T05:11:10","date_gmt":"2008-03-14T05:11:10","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=605"},"modified":"2008-03-14T05:11:10","modified_gmt":"2008-03-14T05:11:10","slug":"pabloy-yo-un-relato-de-la-vida-real","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=605","title":{"rendered":"Pabloy yo  un relato de la vida real"},"content":{"rendered":"<p>Enrique V. Conde<\/p>\n<p>PABLO Y YO<\/p>\n<p>Un Relato de la Vida Real<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0A ti Pablito y a ti Enriquito,<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 que inspiraron estas p\u00e1ginas.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;El amor es la fuente \u00faltima de la vida c\u00f3smica&#8221;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Daisaku Ikeda<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Introducci\u00f3n<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;La felicidad no llegar\u00e1 a ti a trav\u00e9s de todos los libros del mundo,<br \/>\n \u00e9stos s\u00f3lo te guiar\u00e1n, en silencio, hasta tu reino interior.&#8221;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Hermann Hesse<\/p>\n<p>PRIMERA PARTE<br \/>\nENRIQUITO<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 &#8220;En lugar de lamentar que la rosa tenga espinas, deber\u00edamos\u00a0 \u00a0 \u00a0celebrar que un arbusto espinoso como el rosal, pueda dar capullos tan hermosos.&#8221;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Carl Hilty<\/p>\n<p>Una Llamada<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0El 16 de setiembre de 1993, a eso de las dos de la tarde, estaba podando la parra, cuando de pronto se acerc\u00f3 mi vecina Marta dici\u00e9ndome que en su tel\u00e9fono hab\u00eda una llamada urgente de mi sobrina Anita.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Yo me sobresalt\u00e9, pues no era la hora habitual en que pod\u00eda recibir un llamado de la\u00a0 familia de mi hermano que vive en Pinamar y menos a\u00fan de mi sobrina Anita que a esa hora estar\u00eda trabajando.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Con el nerviosismo propio de la circunstancia, me acerqu\u00e9 tenso al aparato.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0De inmediato la voz de Anita, entrecortada por el llanto,\u00a0 confirm\u00f3 mis temores, pues, en medio de su angustia, le o\u00ed aquellas fat\u00eddicas palabras: &#8220;Enriquito se quit\u00f3 la vida&#8221;&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0En mi mente todo sucedi\u00f3 como en el v\u00e9rtigo de una pesadilla \u00bfcu\u00e1ndo?&#8230; \u00bfc\u00f3mo era posible?&#8230; \u00a1Dios m\u00edo!\u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0S\u00f3lo atin\u00e9 a decir, &#8220;salgo inmediatamente para all\u00e1&#8221;.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Hoy, a la distancia, me imagino la angustia de esa hermana enfrentada a dar la noticia de la tr\u00e1gica muerte de su hermano&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Aturdido como estaba, cargu\u00e9 un poco de ropa en un peque\u00f1o bolso, le di instrucciones a Juana para que atendiera a alg\u00fan cliente que ocasional-mente pudiera venir al &#8220;Hospedaje 25&#8221; y me dirig\u00ed de inmediato a la terminal de \u00f3mnibus, con la esperanza puesta en que saliera alg\u00fan coche con destino a Montevideo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Ya en el \u00f3mnibus, nuevamente escuchaba la voz lastimera de Anita, &#8220;fue reci\u00e9n&#8221;&#8230; &#8220;estaba muy deprimido&#8221;.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Durante el viaje, el llanto de Anita martirizaba mi mente.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Mientras mis pensamientos recorr\u00edan, en detalle, las veces que estuve con Enriquito, su rostro se me presentaba sonriente&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1No ten\u00eda manera de pensar en algo distinto!\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Enriquito era muy chiquito cuando en el a\u00f1o 1962 yo vine para Rivera y estando a quinientos kil\u00f3metros de Montevideo, cuando a\u00fan la actual ca-rretera era tan solo un camino de balasto, lleno de piedras, se hizo muy dif\u00edcil que nos pudi\u00e9ramos ver a menudo, en consecuencia, nuestros con-tactos no fueron muy frecuentes.\u00a0 \u00a0<\/p>\n<p>Sus Sue\u00f1os<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Tanto Ana, mi cu\u00f1ada, como mi hermano,<br \/>\nsiempre contaban que de ni\u00f1o, Enriquito se dirig\u00eda a la escuela con andar cansino, arrastrando su cartapacio como si \u00e9ste pesara toneladas y cual-quier causa le era v\u00e1lida para enlentecer su marcha y no permit\u00eda que ninguno de sus hermanos menores, H\u00e9ctor o Anita, se le adelantaran en el camino.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Era como si buscara no llegar nunca&#8230; y si encontraba una excusa, todos deb\u00edan detenerse a esperarlo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Una tarde dijo: &#8220;Paren, tengo que rascarme una pierna&#8221;.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Sus movimientos, para ir y venir de la escuela, hacer los deberes y volver a prepararse para la clase del d\u00eda siguiente, realizados en c\u00e1mara lenta, no ocultaban su desencanto por esa forma de vida, reglamentada al ritmo del reloj.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Pese a su car\u00e1cter d\u00f3cil, en esas circunstancias, parec\u00eda dominado por un sentimiento de rebeld\u00eda.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Su actitud cambiaba al sacase la t\u00fanica y alejarse de los libros, entonces, se le ve\u00eda con ritmo de v\u00e9rtigo, arriesgado, alegre, seguro de s\u00ed mismo, creativo&#8230; libre&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Era como si desde muy peque\u00f1o, hubiera captado y comprendido que la libertad es el principal requerimiento del esp\u00edritu humano.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El circo lo fascinaba de una manera casi indescriptible y\u00a0 \u00a0 petrificado en su asiento, se sent\u00eda ora trapecista, ya malabarista, o traga-fuego; el tigre, el le\u00f3n, el elefante, el caballo, el oso, el mono, en fin, toda el arca de No\u00e9, le obedec\u00eda, en su fantas\u00eda, sin necesidad de l\u00e1tigo&#8230; entonces, sus ojos negros brillaban en su rostro cetrino, reflejando\u00a0 las luces de colores.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Imbuido de la magia del circo, luego repet\u00eda\u00a0 en el fondo de la casa, los papeles desempe\u00f1ados bajo la carpa del circo, y, a\u00fan de grande, sus ojos se volv\u00edan a iluminar como las luces del arco iris y en su rostro relampa-gueaba una sonrisa al recordarlo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed, en plena libertad, sin tablas ni reglas gramaticales, sin horarios ni limitaciones de espacio, su fantas\u00eda volaba lib\u00e9rrima, aunque m\u00e1s no fuera por un instante.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El canto atrajo su atenci\u00f3n y su timbrada voz, repet\u00eda, sonoramente, &#8220;La de vestido celeste&#8221;, &#8220;Solita estaba en la arena&#8221;, &#8220;Que bonita flor&#8221;, &#8220;Taba-ree\u00e9&#8230;&#8221;, &#8220;Gurisito pelo chuzo&#8221;, que \u00e9l interpretaba pose\u00eddo por esos perso-najes que lo acercaban a su ansiada libertad, et\u00e9rea como el pentagrama&#8230; sin peso ni dimensi\u00f3n&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Como el estudio, a\u00fan el de solfeo, no entraba en sus c\u00e1lculos, su experiencia musical naufrag\u00f3 en la orilla.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0De esa etapa, s\u00f3lo le quedaron las letras de algunas canciones que yo le o\u00ed repetir, modificadas a su antojo, cambiando, por ejemplo, el vestido celeste por una prenda femenina \u00edntima del mismo color&#8230; y as\u00ed por el estilo, agregando a su repertorio otras canciones tales como &#8220;Mi pollera amarilla&#8221; de la &#8220;bomba&#8221; tucumana.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Pese a que sus manos se mostraban torpes e inseguras frente a las &#8220;b&#8221;, las, &#8220;d&#8221; y las &#8220;p&#8221;, sin embargo, volaban h\u00e1bilmente en los trabajos manuales, y as\u00ed, mientras\u00a0 sus manos se manchaban de tinta en el\u00a0 banco de la escuela, esas mismas manos se vest\u00edan con los colores del arco iris en la clase de cer\u00e1mica, dando rienda suelta a su fantas\u00eda&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Seg\u00fan cuenta mi hermano, \u00e9l era quien saltaba primero del auto, cuando pinchaba un neum\u00e1tico y desde peque\u00f1o se las ingeniaba para cambiar solo una cubierta.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Con imaginaci\u00f3n de inventor, no lo deten\u00edan problemas mec\u00e1nicos; su vista parec\u00eda penetrar en la carcasa que cubre mecanismos, y a trav\u00e9s de ella descubr\u00eda cual era su funcionamiento. Naci\u00f3 as\u00ed su afici\u00f3n por las herramientas, con las que realizaba toda clase de trabajos, no sujetos a horarios, plazos ni condiciones.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Su destreza f\u00edsica lo llev\u00f3 a las canchas de f\u00fatbol y de la misma manera que su imaginaci\u00f3n volaba tras sus fantas\u00edas, su f\u00edsico tambi\u00e9n volaba tras un bal\u00f3n con ansias de gol, atrap\u00e1ndolo junto al palo o descolg\u00e1ndolo de un \u00e1ngulo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Tambi\u00e9n all\u00ed los l\u00edmites lo constri\u00f1ieron.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El hubiera querido ser, a la vez, en un mismo partido, quien evitara los goles como arquero y\u00a0 tambi\u00e9n quien, como delantero, los convirtiera para su equipo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Como si el reloj de su mente marchara adelantado, ansiaba resultados pronto, pero como la vida est\u00e1 reglamentada en otro tiempo, al no coincidir los hechos con sus ilusiones, se sent\u00eda con las manos vac\u00edas, campo propicio para que, cuando alguien un d\u00eda susurrara a su o\u00eddo: &#8220;ya deber\u00edas haber triunfado&#8230; otros a tu edad ya lo han hecho&#8221;&#8230; decidiera, sin m\u00e1s, abandonar la pr\u00e1ctica del f\u00fatbol a los 19 a\u00f1os.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Luego, cuando las hojas del almanaque lo enfrentaron a las responsabilidades de la vida, la rutina lo sujet\u00f3 a normas r\u00edgidas, absurdas para \u00e9l, y lo hizo sentir como la locomotora, que sola, se siente libre silbando alegre al viento, pero ligada a los vagones y ce\u00f1ida a su camino de hierro, arrastra tras de s\u00ed una pesada carga, haci\u00e9ndola gemir en medio del vapor y el humo que van nublando su camino.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Enriquito siempre so\u00f1\u00f3 con la libertad plena, como la del ave que vuela por encima de los volcanes.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00c9l intu\u00eda que por el camino de la libertad, el mismo camino por el que un d\u00eda la humanidad erradic\u00f3 del planeta la servidumbre y por el que luego tambi\u00e9n se extirpar\u00eda la esclavitud, la humanidad lograr\u00eda sacudir el yugo de la sumisi\u00f3n de los humildes frente a los poderosos y lograr\u00eda la dignificaci\u00f3n del hombre en el trabajo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Si no hubiera, dec\u00eda, quienes buscaran sacudir ese yugo, la humanidad podr\u00eda caer sumida, otra vez, en la esclavitud o el servilismo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Su peor enemigo era el p\u00e9ndulo del reloj que, marcando implacable el curso de un tiempo perentorio, se agota a cada instante, convirtiendo cada segundo del presente en\u00a0 pasado que s\u00f3lo le dejaba la amargura de su tiran\u00eda, productora de apuros, de ambiciones, de injusticias, de pretensiones y de ego\u00edsmos que avasallando al individuo, lo hacen esclavo de las cosas, en desmedro del valor de los ideales.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0En ese ambiente de falso presente, en un gesto de defensa y de rebeld\u00eda a la vez, se calz\u00f3 los zapatos de buzo que, como cuando ni\u00f1o, hicieron lentos sus movimientos, como queriendo permanecer due\u00f1o de ese tiempo que se le fugaba a cada instante.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 Para \u00e9l no hab\u00eda otro tiempo que el tiempo eterno, aquel en que nacen, florecen y dan fruto las ideas, intangible a la prepotencia, a los juicios apresurados, a las conveniencias, a las pasiones o a los intereses manejados por el ego\u00edsmo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El tiempo eterno, aquel en que el viento transforma en arena las rocas del desierto, aquel en que el r\u00edo labra su lecho, aquel en que la gota orada la piedra, aquel en que el mar forma la playa de arena fina, batiendo contra la roca furiosas olas, o rompiendo mansamente en la orilla.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Empero, mientras su mente volaba en busca de nuevos horizontes de libertad, sus pies deb\u00edan posarse sobre el fango de la incomprensi\u00f3n y de la falsedad.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Uncido a un yugo invisible, transitaba mansamente, mientras sus ojos ostentaban el fulgor de los que tienen sue\u00f1os de libertad.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;El Manso&#8221; le llamaron sus compa\u00f1eros de trabajo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Pero, pese a sentirse encadenado a la roca de su cuerpo, \u00e9l quer\u00eda volar por todos los espacios, sin l\u00edmites, sin vallas ni ataduras, en busca de la vida, en busca del amor, en busca de la libertad, en busca de la eter-nidad&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Todo su ser parec\u00eda decir, quiero viajar al azul del infinito cielo, y, surcando el firmamento, extasiarme con el titilar de las estrellas&#8230; y en la grandiosidad de los astros, dormir&#8230; dormir flotando en el espacio, liberado de la gravedad&#8230;\u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Visitar al c\u00f3ndor en la cima de la monta\u00f1a, y de la nieve, sentir su fr\u00edo cortando mi cara, y o\u00edr el silbido del viento, y el tronar de la tormenta, y el rugir de la avalancha y, luego&#8230; escuchar de la nube que pasa, su silencio de paz&#8230; y ver el sol que asoma, transformando la blanca alfombra en agua que corre silenciosa y cristalina hacia el valle&#8230; y ba\u00f1arme entonces de inmensidad&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y dormir&#8230; dormir mecido por la brisa&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Vivir en el valle con sus vastas praderas, que como alfombras de esmeralda, se extienden al infinito, salpicadas de flores, y ba\u00f1arme en el lecho del r\u00edo&#8230; y desde la escarpada roca, zambullirme temerario una y otra vez, y sentir el agua ahogando mi respiraci\u00f3n&#8230; y luego&#8230; tendido sobre la blanda arena, gozar de la caricia del sol en la playa desierta, y admirar el follaje de los \u00e1rboles, escuchar el canto de los p\u00e1jaros, ver el majestuoso volar de las aves, el ir y venir de la mariposa&#8230; y acariciar las flores&#8230; sintiendo la tersura de sus p\u00e9talos&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y dormir&#8230; dormir a la vera del r\u00edo arrullado por el murmullo del agua que pasa cantando&#8230;\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Quisiera llegar a lo profundo del oc\u00e9ano&#8230; y sentir el mudo andar de los peces rondando junto al arrecife de coral y hundido en la oscura profundidad del silencio, olvidar la luz, y sentir la ausencia, all\u00ed\u00a0 donde el tiempo sea eterno&#8230;\u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y dormir&#8230; dormir acunado por el silencio&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Ir al encuentro del amor, con el coraz\u00f3n\u00a0 lleno de fantas\u00eda yo quisiera&#8230; y que en el cielo gris de mi alma, s\u00f3lo ella brillara, rompiendo la oscuridad, y que el silencio sea el \u00fanico testigo, cuando tr\u00e9mula me abrace&#8230; e, incr\u00e9dulo, mis labios busquen sus labios&#8230; y al sentir la tierna y tibia caricia de su boca, despierte en mi el deseo de que sea m\u00eda&#8230; y que tambi\u00e9n lo pueda leer en sus ojos turbios de pasi\u00f3n&#8230;\u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y&#8230; cuando venga la noche y el silencio&#8230;\u00a0 temblantes y ansiosos&#8230;\u00a0 acariciar sin ropaje nuestro amor&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed eran sus sue\u00f1os&#8230;\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>Sus Desencantos<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0En una oportunidad, cuando pas\u00e9 un tiempo en casa de mi hermano, aprendimos a apreciarnos mutuamente; Enriquito me dec\u00eda &#8220;bubuchi&#8221; por una gorra que yo usaba parecida a la del oso Yoggi y yo &#8220;Yogurcito&#8221;, pues le dec\u00eda que hab\u00eda sido hecho con leche de descarte, lo que daba motivo a que \u00e9l tambi\u00e9n me llamara, a veces, &#8220;Yogur&#8221;; esto da idea de cual era nuestro trato, siempre jovial.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Sin embargo, la \u00faltima vez que nos vimos, no lo not\u00e9 tan activo como en otras circunstancias, sin embargo, manten\u00eda su car\u00e1cter alegre, dispuesto siempre a una chanza.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0La vida, igual que a m\u00ed, lo hab\u00eda golpeado duramente; tambi\u00e9n a \u00e9l como a m\u00ed, lo hab\u00eda traicionado su mujer.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Cuando, en medio de mi enfermedad, ella me abandon\u00f3 con la promesa de reencontrarnos en la intimidad, yo, \u00a1cr\u00e9dulo de m\u00ed!, dec\u00eda, fui a su encuentro pero en esos d\u00edas nunca pod\u00eda.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Cada vez que iba le llevaba algo de lo que hab\u00eda dejado en casa de mis padres, una vez el tapado de piel, otra el video, otras veces otras cosas, pero ella nunca estaba dispuesta a cumplir su promesa de intimidad.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Entonces supe que era mentira, pues cuando le llev\u00e9 todas las cosas, me dijo que prefer\u00eda no verme m\u00e1s.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Un d\u00eda que llam\u00e9 a mi casa para hablar con mis hijos, cuando a\u00fan no hab\u00eda transcurrido mucho tiempo de mi \u00faltima frustrada visita, descubr\u00ed que all\u00ed, en mi propia casa, estaba con un tipo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;Es un amigo que est\u00e1 arreglando una canilla del ba\u00f1o&#8221;&#8230; dijo ella&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Y lo hac\u00eda en mi cama!, as\u00ed me lo cont\u00f3 el nene, \u00e9l lo sabe y quiz\u00e1 lo recuerde por siempre.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1En qu\u00e9 hogar se van a criar mis hijos!<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0En las noches, yo me abrazo con los fantasmas, mientras ella\u00a0 lo hace con ese tipo, en mi propia cama&#8230; dec\u00eda, y lo inundaba el silencio&#8230; y la tristeza&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Luego supe de sus \u00faltimas palabras a su madre:<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;Mientras yo me revuelco en esta cama sin poder conciliar el sue\u00f1o&#8230; ella se revuelca con su macho \u00a1en mi casa, en mi propia cama!&#8221;\u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El pasado lo acechaba con sus fantasmas y el futuro lo espantaba con\u00a0 la incertidumbre&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Se sent\u00eda encadenado a esa roca que era su cuerpo&#8230; mientras, en sus ojos, se le\u00eda\u00a0 el clamor de su alma&#8230; en busca de libertad&#8230;\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Ese soy yo! dijo una vez leyendo el siguiente fragmento:<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0&#8220;No me hieras removiendo las cenizas de un amor que no dio llama&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Hoy me nubla el humo oscuro del recuerdo.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a1Negros tizones sin luz, ni calor!\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0A mis ojos convocan l\u00e1grimas de dolor.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y mis manos se crispan hiriendo mi carne, sin sentido.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0\u00bfPor qu\u00e9 he de arrastrar este dolor que me corta las alas, cuando mis ojos, con ansias de cielo, buscan la ruta para volar?<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Anclas que me apegan al pasado.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Cenizas que el viento llev\u00f3&#8230;\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Vivir el presente yo quisiera, sin el temor del ayer, sin la zozobra del ma\u00f1ana, y descubrir que hay un lugar en el mundo donde caben mis ansias&#8230;\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0El lugar maravilloso de los sue\u00f1os&#8230; suspendido en el tiempo y en el espacio&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Un tiempo eterno&#8230; donde se conjugue el amor&#8230; la paz&#8230; y la libertad&#8230;&#8221;<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0Quiz\u00e1 Enriquito pens\u00f3 que cuando no tuviera\u00a0 su cuerpo se sentir\u00eda libre de su dolor.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0En su fantas\u00eda, se reflejaba el signo de la muerte&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Su alma mustia y abatida, no encontr\u00f3 consuelo&#8230; por eso lo de hoy&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Almas errantes, pens\u00e9, que van por el mundo buscando a tientas donde apoyarse y el mundo les es esquivo, traicionero y ef\u00edmero.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Yo sab\u00eda que cuando huye el amor, el coraz\u00f3n se inunda de pena, el dolor anida como para siempre&#8230; una negra noche te envuelve de silen-cio&#8230; y los miedos desgarran el alma, que vaga triste como una sombra por los rincones&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0Y un negro pensamiento de muerte te asalta, empuj\u00e1ndote paso a paso, hacia la tumba&#8230; que se orna con flores arrancadas al coraz\u00f3n.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0De sus ojos negros y profundos, parec\u00eda escaparse un lamento:<\/p>\n<p>&#8220;Ahora&#8230; en mi derredor todo es silencio&#8230;<br \/>\nUn d\u00eda acarici\u00e9 el p\u00e9talo de una rosa,<br \/>\nsent\u00ed el perfume de madreselvas y jazmines,<br \/>\ny me inund\u00f3 la caricia de tus manos&#8230;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\nYo, quer\u00eda ir a lo profundo del insondable mar,<br \/>\ny en la soledad del silencio o\u00edr tu voz&#8230;<br \/>\nYo, quer\u00eda ir a la cumbre nevada de la monta\u00f1a,<br \/>\njunto al agua cristalina que corre hacia el valle&#8230;<\/p>\n<p>Yo, quer\u00eda llegar con mis manos al cielo<br \/>\ny abrazar, tr\u00e9mulo, la nube que pasa silenciosa&#8230;<br \/>\nYo, quer\u00eda vivir en el valle junto a la rosa,<br \/>\ny sentir en mi cuerpo el dolor de las espinas&#8230;<\/p>\n<p>Hoy, evanecidas la rosa, la flor, y tus manos&#8230;<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 fue del perfume de la flores?<br \/>\n\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 aquella rosa?\u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 de las caricias de tus manos?<\/p>\n<p>Ahora, aqu\u00ed, en la soledad\u00a0 de mi alma,<br \/>\nlejos el mar, la\u00a0 monta\u00f1a, la nube y la rosa,<br \/>\nde silencio de mi alma rebosa&#8230;<\/p>\n<p>Yo no s\u00e9, si cuando ma\u00f1ana,<br \/>\nyazca mi cuerpo inerte,<br \/>\npodr\u00e9, en la soledad la tumba,<br \/>\nconvocar al silencio de la muerte.&#8221;<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<br \/>\n*<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 As\u00ed eran sus desencantos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enrique V. Conde PABLO Y YO Un Relato de la Vida Real \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0A ti Pablito y a ti Enriquito, \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Pabloy yo  un relato de la vida real<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=605\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[42,146],"tags":[],"class_list":["post-605","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-libros-y-documentos","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/605","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=605"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/605\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=605"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=605"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=605"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}