{"id":603,"date":"2008-03-14T05:06:45","date_gmt":"2008-03-14T05:06:45","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=603"},"modified":"2008-03-14T05:06:45","modified_gmt":"2008-03-14T05:06:45","slug":"?cuando-alguien-muere?-edgar-jackson","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=603","title":{"rendered":"?CUANDO ALGUIEN MUERE? Edgar Jackson"},"content":{"rendered":"<p>?CUANDO ALGUIEN MUERE?<br \/>\nEdgar Jackson<\/p>\n<p>La experiencia universal<\/p>\n<p>Todo el mundo sabe que la muerte es inevitable. Pero el hecho de saberlo no basta para garantizar que estaremos preparados para la\u00a0 experiencia cuando llegue el momento. En cierta medida la muerte es el \u00fanico acontecimiento para el cu\u00e1l jam\u00e1s podremos estar preparados del todo. Si trat\u00e1ramos de imaginar por anticipado nuestra propia muerte o la de alg\u00fan ser querido, nuestra imaginaci\u00f3n ser\u00eda incapaz de absorber su tremendo impacto.<br \/>\nParte de la dificultad radica en que nunca se producen dos muertes iguales. La experiencia de la muerte var\u00eda de acuerdo con la forma en que se produce y a la persona que la sufre. La muerte puede asaltarnos s\u00fabitamente y sin previo aviso. O se nos viene arrastrando a hurtadillas, insidiosamente. A veces llega como un amigo largamente esperado tras un per\u00edodo de prolongado de intolerable sufrimiento. Nuestras reacciones depender\u00e1n, en gran medida, de la forma en que la muerte se presente.<br \/>\nAsimismo la muerte afecta de distinta manera a diferentes personas. Cada uno de nosotros enfrentar\u00e1 a la muerte de una manera particular de acuerdo con su propia personalidad. La diferencia de nuestra idiosincrasia se evidencian en la forma dis\u00edmil de reaccionar frente a la muerte. Pero pueden anotarse algunas reacciones que son comunes a todos y que nos ayudar\u00e1n a comprender esa experiencia.<br \/>\nCuando un ser querido muere, de repente y de manera tr\u00e1gica, lo habitual es que nos sintamos abrumados por el sacud\u00f3n de la angustia. En un primer momento nuestro dolor puede traducirse en reacciones f\u00edsicas. Sentimos un nudo en la garganta y nos cuesta tragar o hablar, a lo que se a\u00f1aden altibajos de un malestar generalizado en todo el cuerpo, por per\u00edodos que van de algunos minutos a varias horas. No es f\u00e1cil describir ese malestar, porque no es un dolor agudo localizado en un lugar determinado. Se trata m\u00e1s bien de una vaga sensaci\u00f3n de padecimiento que percibimos en todo el cuerpo pero en ning\u00fan lugar en particular.<br \/>\nA veces esas reacciones f\u00edsicas se manifiestan por espasmos y dificultades respiratorias que se alivian con suspiros espor\u00e1dicos profundos. Otras veces acusamos una sensaci\u00f3n moderada de n\u00e1useas y de vac\u00edo en la boca del est\u00f3mago.<br \/>\nTambi\u00e9n podemos sentirnos d\u00e9biles y abatidos. Pareciera que nuestros m\u00fasculos han perdido sus fuerzas. Nuestros brazos pesan y nos tambaleamos al andar. En realidad hay una clara del control muscular provocada por una fuerza extra\u00f1a que en algunos casos puede llevar al temblor muscular. A veces sentimos escalofr\u00edos seguidos de sudor caliente al principio y luego fr\u00edo. Y en ocasiones nuestra reacci\u00f3n toma la forma de un dolor angustioso como si fuera un dolor de cabeza, pero no como los dolores de cabeza habituales, ya que es mucho m\u00e1s generalizado.<br \/>\nEstas reacciones f\u00edsicas ante el anuncio de una muerte s\u00fabita no son anormales. Es la forma en que nuestro organismo responde ante la conmoci\u00f3n de un cambio que quiebra el esquema de nuestra vida. Y no es raro que estos s\u00edntomas retornen, en mayor o menor grado, en cualquier momento, especialmente cuando se menciona el nombre de la persona fallecida.<br \/>\nPero m\u00e1s all\u00e1 de los efectos ante una muerte tr\u00e1gica e intempestiva, est\u00e1n las reacciones mentales y emocionales, Parecer\u00eda, por ejemplo, que tambi\u00e9n la mente pierde el control. Nuestros pensamientos se nos escapan de las manos. El proceso habitualmente ordenado que gu\u00eda nuestro pensamiento es reemplazado por una confusa mezcolanza de ideas que se suceden desordenadamente, sin ton ni son. Algunas de ellas pueden ser la expresi\u00f3n de una aguda ansiedad sobre uno mismo y sobre el futuro. Otras pueden revelar un profundo resentimiento contra la vida, contra Dios y contra las circunstancias responsables de un golpe tan duro Quiz\u00e1s sintamos una amargura que afecta nuestras relaciones tanto con otras personas como con nosotros mismos.<br \/>\nEn medio de tanto dolor y confusi\u00f3n, es posible que lleguemos a creer que en nuestra intensa pena y nuestras locas ideas hay ?algo que anda mal?. A veces se nos ocurre la idea de inventar sentimientos porque creemos que son m\u00e1s valederos o apropiados de los que tenemos. Resolvemos hacer y decir cosas porque creemos que eso es lo que los dem\u00e1s esperan de nosotros.<br \/>\nDurante ese per\u00edodo de sentimientos tan conflictivos, es saludable comprender que nuestra p\u00e9rdida es real, que nuestra pena es real, que nuestras sensaciones forman parte de nuestro ser y que son los sentimientos leg\u00edtimos los que necesitan ser sondeados y encarados.<br \/>\nEs perfectamente natural que por nuestra imaginaci\u00f3n vuelen las ideas m\u00e1s incoherentes\u00a0 y que fuertes emociones llenen nuestro coraz\u00f3n, pues no s\u00f3lo nuestro cuerpo sino todo nuestro ser se tambalea por el impacto recibido. Con el tiempo las ideas perturbadoras desaparecen gradualmente y se reinstala un cuadro mental m\u00e1s racional y l\u00f3gico. Pero a\u00fan en los momentos de crisis es saludable recordar que media una gran diferencia entre imaginar un pensamiento y ejecutar una acci\u00f3n. Por lo tanto no\u00a0 debemos sentirnos tan culpables por algunos de los pensamientos que visitan fugazmente nuestra mente. Reflejan nuestra angustia y no nuestra verdadera personalidad.<br \/>\nEstos sentimientos desagradables y sus ideas concomitantes pueden servir a un prop\u00f3sito \u00fatil. Se ha denominado a la tristeza ?la enfermedad que se cura sola?. Pero hay que darle una oportunidad, siendo honestos respecto de nuestros sentimientos. El reprimirlos y evitar toda circunstancia que sirva de est\u00edmulo desencadenante puede, a la larga ser perjudicial. En cambio es saludable reconocerlos y expresarlos, y cuanto m\u00e1s pronto mejor. No tenemos porqu\u00e9 avergonzarnos por tener sentimientos hondos. Son una parte valedera de nuestra personalidad y deben ser respetados por lo que son, es decir como una respuesta honesta a una crisis en nuestra vida.<br \/>\nLa aguda congoja producida por la muerte intempestiva puede manifestarse tambi\u00e9n en nuestro comportamiento social. Seg\u00fan el temperamento de las personas, algunos prefieren estar solos, sin ver a nadie. Parecer\u00eda que reclamaran su pena como cosa propia, apret\u00e1ndola contra con su pecho en solitario infortunio. O pueden reaccionar en forma diametralmente opuesta, hasta tener miedo de quedar solos, recurriendo a la gente que los rodea en busca de apoyo. Ambas formas de reaccionar son perfectamente normales y dependen de la personalidad de cada uno. Recordemos siempre que a los efectos del futuro de nuestra salud, es mejor admitir y expresar nuestros sentimientos que negarlos y reprimirlos. Por lo tanto\u00a0 es preferible en esos momentos rodearnos de gente que comparta nuestros sentimientos y nos ayuden a expresarlos. Comprobaremos tambi\u00e9n que a veces resulta m\u00e1s f\u00e1cil hablar con extra\u00f1os o con amistades circunstanciales.<br \/>\nEl impacto producido por una muerte s\u00fabita e inesperada, es terriblemente penoso y muy dif\u00edcil de sobrellevar. Necesitaremos de toda la ayuda posible; y a\u00fan cuando creamos que podremos prescindir de ella, es beneficioso responder al gesto de los que abren sus brazos en cari\u00f1oso afecto.. Nos est\u00e1n diciendo: ?Yo s\u00e9 cu\u00e1nto est\u00e1s sufriendo en lo m\u00e1s hondo de tu ser. Quisiera ayudarte a sobrellevar tu carga y aliviar tu dolor. D\u00e9jame hacerlo, por favor?. De una manera que no es f\u00e1cil de percibir, esta ayuda es eficaz y puede aliviar el dolor.<br \/>\nA\u00fan cuando la muerte haya sido anticipada con alguna antelaci\u00f3n puede asimismo provocar un sufrimiento agudo. Y mientras m\u00e1s \u00edntima haya sido la relaci\u00f3n con el muerto, m\u00e1s dura se torna la experiencia. Las p\u00e9rdidas m\u00e1s dolorosas son las que ocurren en la familia; el padre o el hijo, la hermana o el hermano, el esposo o la esposa. Cuando la trama de la vida ha sido tejida con hebras compactas, su desgarramiento es dif\u00edcil de reparar. Se plantean grandes cambios en las relaciones sociales y familiares, y hay que adaptarse a una nueva forma de vida. A\u00fan cuando hayamos velado durante una larga enfermedad o en el lento deterioro de la vejez, el significado emocional del cambio suele ser mayor de lo que anticipamos. A menudo escuchamos decir: ? Sab\u00eda que iba a morir y cre\u00eda estar preparado, pero me ha afectado m\u00e1s de lo que hubiera imaginado?. La tristeza anticipada suele ser muy diferente de la tristeza que experimentamos en realidad. Y esto se debe, simplemente que lo irreversible de la muerte sacude los viejos sistemas de seguridad bajo cuya protecci\u00f3n hemos vivido, y ahora se plantea la tarea de encontrar nuevas formas de seguridad.<br \/>\nA\u00fan cuando hayamos contado con el tiempo suficiente para adaptarnos a la posibilidad de la muerte, surgen reacciones emocionales, en el momento de la misma, similares a las producidas cuando la muerte ha sido s\u00fabita o prematura. Y en estos casos tambi\u00e9n es importante que aceptemos nuestros sentimientos tal cual se manifiestan, como parte integrante de nuestro ser. Solamente as\u00ed podremos dominar la angustia emocional y reajustar nuestras vidas en forma prudente y equilibrada.<br \/>\nOcurre a veces, que la muerte llega como un amigo para liberar a una persona d\u00e9bil de una carga intolerable. Es lo que ocurre a veces con los viejos y los inv\u00e1lidos. Una persona yace en un sanatorio con p\u00e9rdida total de la memoria y m\u00faltiples complicaciones f\u00edsicas. El tratamiento m\u00e9dico pareciera m\u00e1s un intento de postergar una muerte en ciernes que salvar una vida \u00fatil. La persona que conocimos en sus a\u00f1os fruct\u00edferos ya ha dejado de existir, a\u00fan cuando los procesos org\u00e1nicos de su existencia f\u00edsica persistan como un eco distorsionado. Cuando finalmente la muerte llega en esas circunstancias decimos sencillamente: ?Es una bendici\u00f3n. En realidad hab\u00eda dejado de existir, estrictamente hablando, hace mucho tiempo?. Luego nos juntamos para recitar una bendici\u00f3n sobre el episodio final de un proceso que ha ido progresando durante un largo lapso.<br \/>\nY, sin embargo, a pesar de reconocer la naturaleza amistosa de esa muerte, nos embarga de otra forma de tristeza, la silenciosa pesadumbre de saber que las cosas no ser\u00e1n nunca iguales que antes. Y despertamos a la serena realidad de que nosotros tambi\u00e9n somos mortales y eventualmente habremos de morir. Con la muerte de otro no solamente vislumbramos nuestra propia muerte, sino que morimos un poco. Porque lo que ha sucedido en el fondo de nuestro ser, al enfrentar a la muerte, no es otra cosa que el resquebrajamiento de una prolongaci\u00f3n de nuestro yo. El yo que vive en nosotros est\u00e1 formado por la proyecci\u00f3n de ese yo en muchas direcciones. No se trata solamente de que estamos relacionados con otra gente; en esa medida vivimos en esa otra gente. Sentimos con ellos y ellos sienten con nosotros. La m\u00e1s exquisita experiencia de la vida nace de estas relaciones que se proyectan desde nuestro propio ser a las vidas que nos rodean.<br \/>\nCuando amamos a alguien, nuestra vida se enriquece de una manera sorprendente, pero tambi\u00e9n se ve amenazada porque nos hacemos vulnerables al sufrimiento a trav\u00e9s de la persona de aquellos que amamos. Sabemos bien c\u00f3mo sucede esto: si amamos a alguien y algo bueno le acontece, nos gozamos; si le ocurre algo doloroso, nos duele; si algo lo destruye, nos sentimos destruidos. Cuando la muerte troncha la vida de alguien que ha ocupado un lugar prominente en nuestra existencia, acusamos el dolor de una amputaci\u00f3n emocional.. Cuanto m\u00e1s ligada est\u00e9 nuestra vida a otros, mayor ser\u00e1 nuestra vulnerabilidad.<br \/>\nEsta figura de la amputaci\u00f3n emocional plantea lo que a primera vista constituye un dilema penoso. No queremos vivir como ermita\u00f1os. Muy pobre ser\u00eda nuestra vida si nos retraj\u00e9ramos de las experiencias y relaciones que la llenan de amor, de calor y admiraci\u00f3n. Y sin embargo no queremos provocar un perjuicio irreparable en nuestras vidas por un dolor que no podemos solucionar. Pero no son estas las \u00fanicas alternativas. Podemos contar con la honda satisfacci\u00f3n de que el amor nos reconcilia con la vida, y superar la amenaza que la muerte significa para la vida, porque somos capaces de llorar.<br \/>\nPudiera creerse que la capacidad de llorar carece de importancia. Sin embargo, una de las bienaventuranzas dice lo contrario: ?Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibir\u00e1n consolaci\u00f3n?. En la versi\u00f3n de Philips se lee: ?Felices aquellos que conocen la tristeza, porque ellos recibir\u00e1n valor y consuelo?. Las personas sensatas que cuentan con recursos espirituales, pueden enfrentar con \u00e9xito la amputaci\u00f3n emocional de la muerte y resurgir de la experiencia m\u00e1s sabios y fuertes que antes. \u00bfC\u00f3mo es posible esto?. Previamente debemos fijar el sentido exacto de los vocablos que utilizamos: la aflicci\u00f3n implica una p\u00e9rdida que nos afecta directamente. :La pesadumbre es la reacci\u00f3n provocada por la p\u00e9rdida. El lamento es el proceso mediante el cual se restaura el equilibrio de la persona que ha sufrido una p\u00e9rdida. El llanto puede devolver a la persona la parte de s\u00ed misma que aparentemente ha perdido debido a la muerte de otra.<br \/>\nUn llanto saludable no s\u00f3lo alivia el dolor provocado por la p\u00e9rdida sino que ayuda a recuperar la inversi\u00f3n emocional hecha sobre la vida de la persona que ha fallecido. En efecto, debemos reclamar el capital emocional para ser reinvertido donde pueda dar frutos de vida abundante.<br \/>\nUno de los misterios de la aflicci\u00f3n y del llanto es que la persona que ha sido asolada por la p\u00e9rdida y que piensa que no puede aguantar un d\u00eda m\u00e1s, de alguna manera descubre recursos y fuerza interiores que le permiten con el tiempo volver la mirada atr\u00e1s y recordar la experiencia de la muerte como un ?dolor olvidado?. Los momentos dichosos ser\u00e1n recordados, pero la angustia intolerable pasar\u00e1.<br \/>\nAl analizar la experiencia de la p\u00e9rdida procuraremos descubrir la naturaleza \u00edntima de los recursos que nos posibilitan superar el penoso encuentro con la muerte, y llegar a una vida consolidada, afianzada y enriquecida.<br \/>\n No resulta f\u00e1cil este intento, y carecemos de palabras m\u00e1gicas para disipar la tristeza. Pero vislumbramos muchos elementos del pasado que pueden ser \u00fatiles para el presente. Las experiencias dolorosas de los otros nos pueden ayudar a manejar con sabidur\u00eda nuestra propia tristeza. Podemos encontrar ayuda y comprensi\u00f3n entre aquellos que nos rodean, que soportaron experiencias similares y supieron sobrellevarlas. Podemos adiestrarnos y desarrollar nuestros recursos interiores. Y para desarrollar recursos y disciplinas, hace falta un esfuerzo concentrado. A esa tarea dirigimos nuestras energ\u00edas en las p\u00e1ginas siguientes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>?CUANDO ALGUIEN MUERE? Edgar Jackson La experiencia universal Todo el mundo sabe que la muerte es inevitable. Pero el hecho de saberlo no basta para garantizar que estaremos preparados para la\u00a0 experiencia cuando llegue el momento. En cierta medida la muerte es el \u00fanico acontecimiento para el cu\u00e1l jam\u00e1s podremos estar preparados del todo. Si<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; ?CUANDO ALGUIEN MUERE? 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