{"id":515,"date":"2008-02-27T18:33:15","date_gmt":"2008-02-27T18:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=515"},"modified":"2008-02-27T18:33:15","modified_gmt":"2008-02-27T18:33:15","slug":"la-muerte-como-simbolo-universal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=515","title":{"rendered":"la muerte como  simbolo universal"},"content":{"rendered":"<p> La muerte como s\u00edmbolo universal<\/p>\n<p>La muerte es el fin absoluto de algo positivo y vivo: un ser humano, un animal, una planta una amistad, una alianza, la paz, una \u00e9poca. No se habla de la muerte de una tempestad y s\u00ed en cambio de la muerte de un hermoso d\u00eda.<\/p>\n<p>En cuanto s\u00edmbolo, la muerte es el aspecto perecedero y destructor de la existencia. Indica lo que desaparece en la ineluctable evoluci\u00f3n de las cosas. Pero tambi\u00e9n nos introduce en los mundos desconocidos de los infiernos o los para\u00edsos; lo cual muestra su ambivalencia, an\u00e1loga a la de la tierra, y la vincula a los ritos de pasaje. Es revelaci\u00f3n e introducci\u00f3n. Todas las iniciaciones atraviesan una fase de muerte antes de abrir el acceso a una vida nueva. En este sentido la muerte nos libra de las fuerzas negativas y regresivas, a la vez que desmaterializa y libera las fuerzas ascensionales de la mente. Aunque es hija de la noche y hermana del sue\u00f1o, posee el poder de regenerar.<\/p>\n<p>Si el ser a quien alcanza no vive m\u00e1s que en el nivel material o bestial, cae a los infiernos; si, por el contrario, vive en el nivel espiritual, la muerte le desvela campos de luz. Los m\u00edsticos, de acuerdo con los m\u00e9dicos y los psic\u00f3logos, han advertido que en todo ser humano, a todos sus niveles de existencia, coexisten la muerte y la vida, es decir, una tensi\u00f3n entre fuerzas contrarias. La muerte a un nivel es tal vez la condici\u00f3n de una vida superior a otro nivel.<\/p>\n<p>En la iconograf\u00eda antigua la muerte se representa con una tumba, un personaje armado con una guada\u00f1a, una divinidad que tiene a un ser humano entre sus quijadas, un esqueleto, una danza macabra, una serpiente o cualquier animal. El esqueleto dibujado sobre esta l\u00e1mina es suficientemente elocuente como para no tener necesidad de ser comentado.<\/p>\n<p>\u00abQuiz\u00e1 sea para avisarnos de que la muerte en cuesti\u00f3n no es la primera muerte individual, sino la destrucci\u00f3n que amenaza nuestra existencia espiritual \u00bb.<\/p>\n<p>La muerte tiene, en efecto, varias significaciones. Liberadora de las penas y las preocupaciones, no es un fin en s\u00ed misma; abre el acceso al reino del esp\u00edritu, a la vida verdadera: mors janua vitae (la muerte puerta de la vida). En sentido esot\u00e9rico, simboliza el cambio profundo que sufre el hombre por efecto de la iniciaci\u00f3n. El profano debe morir para renacer a la vida superior que confiere la iniciaci\u00f3n. Si no muere en su estado de imperfecci\u00f3n, se le veda todo progreso inici\u00e1tico. Asimismo, en alquimia, el sujeto que ha de constituir la materia de la piedra filosofal, encerrado en un recipiente cerrado y privado de todo contacto exterior, debe morir y purificarse. As\u00ed, la decimotercera l\u00e1mina del Tarot simboliza la muerte en su sentido inici\u00e1tico de renovaci\u00f3n y de renacimiento, que recupera fuerzas al contacto con la tierra.<\/p>\n<p>Entierros prehisp\u00e1nicos<\/p>\n<p>Como los mayas, los aztecas practicaban dos clases de ritos funerarios, la cremaci\u00f3n y el entierro. Entre los aztecas se enterraba s\u00f3lo a los que mor\u00edan ahogados, fulminados por un rayo, los gotosos, los hidr\u00f3picos, y las mujeres muertas en parto.<\/p>\n<p>Hac\u00edan a honra de los montes unas culebras de palo o de ra\u00edces de \u00e1rboles, y labranles la cabeza como culebra; hac\u00edan tambi\u00e9n unos trozos de palo gruesos como la mu\u00f1eca, largos, llamabalos ecatotontli; as\u00ed a estos como a las culebras los invest\u00edan con aquella masa que llamaban tzoal&#8230; tambi\u00e9n estas im\u00e1genes en memoria de aquellos que se hab\u00edan ahogado en el agua, o hab\u00edan muerto de tal muerte que no los quemaban sino que los enterraban (Sahag\u00fan, 1985:88-89).<\/p>\n<p>Los grandes personajes tambi\u00e9n eran enterrados con toda solemnidad en c\u00e1maras subterr\u00e1neas, en posici\u00f3n s\u00e9dente, ricamente vestidos y acompa\u00f1ados de sus armas seg\u00fan afirma Mu\u00f1oz Camargo. Los dem\u00e1s, eran incinerados. Los toltecas practicaban la cremaci\u00f3n, en tanto los mixtecas y zapotecas hac\u00edan tumbas para enterrar a sus personajes destacados.<\/p>\n<p>De los datos disponibles para el Centro de M\u00e9xico, sabemos que s\u00f3lo se enterraban en cuevas a los personajes importantes como Xolotl, o bien, ah\u00ed se colocaban los restos de los que hab\u00edan sido sacrificados en las monta\u00f1as a Tlaloc; y a Xipe y Tlalocatecuhtli en los templos. Esto significa que la mayor\u00eda de los habitantes que se supon\u00edan ir\u00edan al Mictlan eran incinerados. Las cenizas eran colocadas en una vasija con una cuenta de jade, s\u00edmbolo de la vida, y se enterraban dentro de casa.<\/p>\n<p>De los entierros asociados a Tlaloc podemos marcar una tradici\u00f3n perceptible desde el Cl\u00e1sico en el Altiplano Central contemplando las pinturas de Tepantitla en Teotihuacan, ah\u00ed la entrada al para\u00edso o Tlalocan ?lugar donde descansan los muertos? es una caverna, que forma la parte inferior de una deidad. Posiblemente este concepto orill\u00f3 a depositar los restos de los sacrificados mexicas en cuevas, sobre todo aquellos ni\u00f1os inmolados en las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>En el \u00e1rea maya, Alberto Ruz (1968:151) recopil\u00f3 gran cantidad de informaci\u00f3n en referencia a la pr\u00e1ctica funeraria de los antiguos mayas en cuevas. Los datos apuntan a que los enterramientos humanos en cuevas con frecuencia estaban asociados a la cremaci\u00f3n y a la colocaci\u00f3n de los restos en ollas, present\u00e1ndose en algunos casos verdaderos osarios. Con anterioridad Thompson y Mercer hab\u00edan descrito algunas cuevas como sitios de enterramiento en el norte de Yucat\u00e1n, que se suman a los actuales hallazgos en Chiapas entre los r\u00edos Usumacinta y Grijalva, con los de Belice, y Guatemala, mostrando as\u00ed una larga tradici\u00f3n de esa costumbre sobre todo para el Cl\u00e1sico, Poscl\u00e1sico, y a\u00fan con presencia para la Colonia.<\/p>\n<p>Diferentes tipos de enterramiento entre los mayas.<\/p>\n<p>1.\u00a0 \u00a0  Sencillos, simples hoyos abiertos en la tierra o en el relleno de una construcci\u00f3n, sin ninguna obra intencional que los delimite.<\/p>\n<p>2.\u00a0 \u00a0  En cuevas o chultunes, utilizaci\u00f3n de oquedades naturales o de cisternas excavadas en el suelo.<\/p>\n<p>3.\u00a0 \u00a0  En cistas, sepulturas en el suelo o edificios, con muros toscos de mamposter\u00eda o piedras secas, generalmente sin tapa y de menor tama\u00f1o que la longitud de un cuerpo extendido.<\/p>\n<p>4.\u00a0 \u00a0  En fosas, especie de ata\u00fades cuidadosamente hechos de losas o mamposter\u00eda, cubierto con una tapa, por lo general con piso de estuco, en que cabe un cuerpo extendido, y que fueron cavados en el suelo o dentro de edificios.<\/p>\n<p>5.\u00a0 \u00a0  En c\u00e1maras, cuartos de tama\u00f1o variable, suficientemente altos para que pueda estar un hombre derecho, muros de mamposter\u00eda y techos generalmente de b\u00f3veda, construidos en mont\u00edculos o dentro o debajo de edificios.<\/p>\n<p>6.\u00a0 \u00a0  Sarc\u00f3fagos, ata\u00fades tallados en piedra o hechos de losas que se encuentran en c\u00e1maras funerarias.<\/p>\n<p>Otra tradici\u00f3n funeraria de Mesoam\u00e9rica est\u00e1 en el Golfo. Entre los totonacas la cueva era la entrada a la residencia de los muertos. Pero no era necesario que fueran enterrados en una cueva, dispon\u00edan del yugo, que como instrumento ritual se utiliz\u00f3 para los personajes m\u00e1s importantes como un modelo o s\u00edmbolo ct\u00f3nico que un\u00eda al hombre con la Tierra. El yugo esta adjunto a manera de ofrenda en algunos entierros, estos objetos de piedra en forma de herradura, en ocasiones cerrados, presentan excepcionalmente ornamentaci\u00f3n en altorrelieve, con representaciones de batracios de grandes fauces abiertas. En otros casos aparece el Monstruo de la Tierra, provisto de garras a la manera de Tlaltecuhtli o con entrelaces que reproducen a la Serpiente de la Tierra (Marquina, 1981:475-477) elementos que como hemos visto durante este cap\u00edtulo se articulan con las espeluncas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n para los mixtecos las cavernas son la entrada al lugar de los muertos, la Cueva de Ejutla en la Ca\u00f1ada Mixteca de Oaxaca es un ejemplo, ah\u00ed se localizaron m\u00e1s de 50 entierros al interior de c\u00e1maras mortuorias con estructuras rectangulares y celdas circulares asociadas a ofrendas con restos de huesos animales como perros (Moser, 1975); al parecer se quer\u00eda interpretar al perrito que acompa\u00f1a al muerto durante su viaje al inframundo durante el segundo piso, en el tr\u00e1nsito del r\u00edo descrito en el C\u00f3dice Vaticano A (cfr. p\u00e1g. 108). Seg\u00fan Heyden (1976:22) los entierros en cavernas entre los mixtecas correspond\u00edan a las momias de sus reyes y se\u00f1ores, puestas con muchas ofrendas que inclu\u00edan hasta c\u00f3dices.<\/p>\n<p>Pasemos ahora a Aridoam\u00e9rica, el norte de M\u00e9xico es posiblemente la regi\u00f3n en donde el uso funerario de formaciones subterr\u00e1neas naturales es mas frecuente. Los cuerpos por lo general est\u00e1n envueltos en tilmas, momificados por las condiciones de escasa humedad y temperatura. Los entierros descritos para Aridoam\u00e9rica corresponden a formas de producci\u00f3n diferentes a la tributaria, y dif\u00edcilmente pueden ser considerados como mesoamericanos, aunque compartan la misma periodificaci\u00f3n con Mesoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Como se ha apuntado para los mexicas y los mayas, se acostumbraba el entierro al interior de las casas. Algunos etnohistoriadores y arque\u00f3logos suponen el uso de ollas bajo los pisos de las casas o en las partes posteriores para depositar las cenizas, o bien, las osamentas de sus antepasados. Con esta conducta se quer\u00eda verificar la idea del regresar a la Tierra como el regresus ad uterum. En esta secuencia recordemos el caso del Ope\u00f1o en Michoac\u00e1n, sitio olmeca del 100 al 50 a. C. donde seg\u00fan Noguera (1971: 84-85, cit. a Pi\u00f1a Chan) se encuentran entierros excavados y tallados en tepetate a una profundidad cercana a los 1.50 m, partiendo de la superficie del terreno. M\u00e1s adelante nos describe que este tipo de tumbas es com\u00fan para los actuales estados de Nayarit, Colima y Jalisco proponiendo una clasificaci\u00f3n de estas tumbas bajo los siguientes conceptos: sepulcro en forma de botella; tumbas en forma de fosa simple; y tumbas de tiro y b\u00f3veda.<\/p>\n<p>Si hablamos de tumbas excavadas, que mejor ejemplo en Mesoam\u00e9rica que Monte Alb\u00e1n, en donde tal vez la escasez de espeluncas pr\u00f3ximas los oblig\u00f3 a realizar estas obras arquitect\u00f3nicas. Las tumbas excavadas suman un total de 153 sobre las laderas de la monta\u00f1a, o en los patios de las construcciones. Las tumbas son de planta rectangular con muros verticales y techos de losas planas. En per\u00edodos posteriores se anexaron vest\u00edbulos, nichos, banquetas, escalones, y techos con losas inclinadas (Marquina, 1981:335-341). Monte Alb\u00e1n muestra una intensa necrolatr\u00eda, desde las sencillas tumbas del per\u00edodo I hasta la \u00e9poca IV, pasando por el significativo per\u00edodo II, donde parece ser que el culto al Dios Murci\u00e9lago fue definitivo, pero por las urnas funerarias conocemos m\u00e1s de 18 dioses.<\/p>\n<p>Vida de ultratumba, ceremonialismo y divinidades en Monte Alb\u00e1n.<\/p>\n<p>Las tumbas de la \u00e9poca I no llegan a las grandes estructuras futuras. Son simples fosas rectangulares con muros de piedra y techos de grandes lajas planas. Los muertos aparecen casi siempre acostados boca arriba, y las ofrendas son frecuentemente muy numerosas. Sin embargo, en esta sencillez de los edificios mortuorios es evidente que ya se inicia esa intensa necrolatr\u00eda, esa orientaci\u00f3n hacia el otro mundo de toda la cultura que se ha de ver mucho m\u00e1s desarrollada en las \u00e9pocas futuras.<\/p>\n<p>La existencia, desde entonces, de templos y posiblemente de un alineamiento de ellos y de la organizaci\u00f3n de lo que ser\u00e1 en la \u00e9poca 11 la gran plaza de Monte Alb\u00e1n, las tumbas excavadas, los danzantes y todo el complejo que representan, la escritura y el calendario, todo es ya parte del rasgo m\u00e1s caracter\u00edstico de Mesoam\u00e9rica: su intenso ceremonialismo. Es evidente que aunque se trate, como indudablemente as\u00ed es, de la primera cultura representada en Monte Alb\u00e1n, de ninguna manera estamos frente a un mundo primitivo; y si bien todav\u00eda no es un mundo plenamente urbano y civilizado, ya est\u00e1 muy cerca de serlo. Es una situaci\u00f3n, desde el punto de vista de la evoluci\u00f3n cultural, muy similar a la que encontramos entre los olmecas de Veracruz.<\/p>\n<p>Notable es la cer\u00e1mica gris, tanto la de uso diario como la ceremonial, muy pulida y muy fina, frecuentemente decorada con incisi\u00f3n o con grabado. Representa formas sencillas de vasija o bien figuras humanas o animales, gatos, conejos y muchos otros. Es una cer\u00e1mica muy libre, muy personal, que todav\u00eda est\u00e1 bastante lejos del rigorismo futuro y una de las m\u00e1s bellas jam\u00e1s&#8217; producidas en Mesoam\u00e9rica. Las piezas son todas distintas, no simplemente porque est\u00e9n hechas a mano, que es lo com\u00fan entonces, sino porque hay una verdadera individualidad, un esp\u00edritu creador que preside la elaboraci\u00f3n de cada pieza, por sencilla que sea. Junto al gris tenemos la cer\u00e1mica crema, frecuentemente pintada de blanco o con un pulimento rojo muy brillante. Aparecen ya efigies de dioses ?los primeros dioses de Mesoam\u00e9rica?, pero todav\u00eda no podemos hablar de urnas en el sentido futuro. Los pocos dioses representados entonces, probablemente diez, son todos masculinos. Las \u00fanicas figuras femeninas de esta \u00e9poca son m\u00e1s bien las figurillas habituales a Mesoam\u00e9rica; aunque en un estilo un poco distinto, todas presentan esa caracter\u00edstica de anonimidad, ya que no parecen todav\u00eda representar un dios concreto como suceder\u00e1 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>(Ignacio Bernal, 1978:375. )<\/p>\n<p>Necrolatr\u00eda: una teolog\u00eda para la muerte<\/p>\n<p>Los rituales funerarios sugieren la existencia de una regi\u00f3n cuya esencia se refiere a la vida, la muerte y la resurrecci\u00f3n. Los dioses fueron el emblema de la transformaci\u00f3n eterna del universo y del hombre (M\u00fcnch, 1983:41).<\/p>\n<p> La religi\u00f3n mesoamericana en general, particularmente del centro de M\u00e9xico en los tiempos inmediatamente prehisp\u00e1nicos, se caracteriza por su preocupaci\u00f3n por la muerta. Numerosos seres terribles se conceb\u00edan como gobernantes del lado oscuro del universo y ten\u00edan influencia sobre la noche y las profundidades de la tierra.<\/p>\n<p>El dios maya de la muerte desempe\u00f1aba un papel muy importante en aquella regi\u00f3n y con frecuencia se le encuentra representado en los tres c\u00f3dices mayas que se conservan. El mundo inferior quich\u00e9, Xibalba y sus se\u00f1ores merecieron atenci\u00f3n considerable en el Popol Vuh.<\/p>\n<p>Los aztecas reverenciaban a numerosos dioses de la muerte y cre\u00edan en monstruos; sin embargo, dos de estas deidades eran los dioses de la muerte por excelencia: Mictlantecuhtli y la parte femenina, su esposa Mictecac\u00edhuatl. Gobernaban juntos sobre el nivel noveno y m\u00e1s profundo del mundo inferior, Chicnauhmictlan.<\/p>\n<p>Los dioses de la muerte ten\u00edan \u00edntimamente asociados con ellos, criaturas terribles, como ara\u00f1as, escorpiones, ciempi\u00e9s, murci\u00e9lagos y tecolotes; los dos \u00faltimos serv\u00edan como sus mensajeros. La serie importante de los patrones del Tonalpohualli, los &#8220;nueve se\u00f1ores de la noche&#8221;, o Yohualteuctin, no eran, sin embargo, dioses de la muerte, propiamente, con excepci\u00f3n del mismo Mictlantecuhtli, aunque estaban \u00edntimamente asociados con la noche, la muerte y los nueve niveles de los mundos inferiores.<\/p>\n<p>Una clase especial e interesante de diosas con asociaciones macabras eran las Cihuateteo, o Cihuapipiltin, las almas deificadas de las mujeres que hab\u00edan muerto en el parto y que se cre\u00eda espantaban y aterrorizaban a los vivientes en los cinco d\u00edas in\u00fatiles del Tonalpohualli. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La muerte como s\u00edmbolo universal La muerte es el fin absoluto de algo positivo y vivo: un ser humano, un animal, una planta una amistad, una alianza, la paz, una \u00e9poca. No se habla de la muerte de una tempestad y s\u00ed en cambio de la muerte de un hermoso d\u00eda. 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