{"id":419,"date":"2008-02-12T13:35:14","date_gmt":"2008-02-12T13:35:14","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=419"},"modified":"2008-02-12T13:35:14","modified_gmt":"2008-02-12T13:35:14","slug":"antropolog\u00eda-de-la-muerte-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=419","title":{"rendered":"Antropolog\u00eda de la Muerte"},"content":{"rendered":"<p>Zarina Enviando en: jueves, 13 de abril, 2006 &#8211; 03:53 pm\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 <\/p>\n<p>Antropolog\u00eda de la Muerte <\/p>\n<p>A.F. Luz Elena Ramirez Gochicoa.<br \/>\nESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOG\u00cdA E HISTORIA. <\/p>\n<p>RESUMEN <\/p>\n<p>De car\u00e1cter ecl\u00e9ctico, este documento pretende articular diversos abordajes acerca del estudio de la muerte. Se propone a la antropolog\u00eda &#8211;integradora del quehacer del hombre&#8211;, como la ciencia a partir de la cual se efect\u00fae un an\u00e1lisis profundo de los fen\u00f3menos de la muerte y el morir. Siendo una m\u00e1s de un c\u00famulo de propuestas, la finalidad primordial de este trabajo pretende promover una reflexi\u00f3n seria sobre el tema, asumiendo que el estudio formal de los fen\u00f3menos en torno de la muerte compete a todas las ciencias, filosof\u00edas e idiolog\u00edas. <\/p>\n<p>PALABRAS CLAVE: Antropolog\u00eda, Tanatolog\u00eda, Cultura, Trascendencia <\/p>\n<p>El antrop\u00f3logo del nuevo milenio debe estudiar todo lo que el hombre es y todo lo que el hombre hace. En \u00e9ste enorme ser y hacer del ser humano entra los fen\u00f3menos de la muerte y el morir, y el antrop\u00f3logo deber\u00eda estudiar tan escrupulosamente como le sea posible, sin dejar de lado los aspectos que giran entorno a tales sucesos. <\/p>\n<p>La muerte es un evento cotidiano, y sin embargo el hombre tiende a olvidarse de ella con esa falsa sensaci\u00f3n de inmortalidad en la que vive, neg\u00e1ndola constantemente, con la absoluta certeza de que la muerte es un evento probable para todos excepto para si mismo. La muerte del otro, que cuanto m\u00e1s cercana tendr\u00e1 un mayor impacto en quien la presencia , suele desencadenar un proceso reflexivo en torno a la posibilidad de la propia. Hasta que llegue el d\u00eda en que, de una u otra forma, se haga evidente el hecho de que uno mismo tambi\u00e9n est\u00e1 muriendo lentamente. <\/p>\n<p>Vivir el propio proceso de muerte es un acontecimiento tan brutal, que se tendr\u00e1 que atravesar todo un proceso de duelo, en el que se pondr\u00e1n de manifiesto todos los mecanismos de defensa, antes de conseguir &#8211;si es que se consigue&#8211;, llegar a la aceptaci\u00f3n. <\/p>\n<p>La muerte y sus &#8220;porques&#8221; <\/p>\n<p>La sociedad tiende a pensar que nadie muere por causas naturales. De esta forma, se concibe que cuando alguien muere es debido a un error o a un accidente, que sin duda era evitable. Tal concepci\u00f3n reafirma la idea de que la muerte no es un acontecimiento natural, y que para que \u00e9sta ocurra debe intervenir un agente externo que deteriore al organismo hasta finalmente eliminarlo. As\u00ed, se piensa de forma un tanto ingenua, que si fuese posible evitar dichas fallas o eliminar tales agentes externos, entonces se vencer\u00eda a la muerte y la inmortalidad ser\u00eda un hecho alcanzable. <\/p>\n<p>Empero la inmortalidad no s\u00f3lo resulta ser, en t\u00e9rminos biol\u00f3gicos &#8211;al menos hasta el momento&#8211;, m\u00e1s que ciencia ficci\u00f3n, sino que adem\u00e1s ser\u00eda altamente desfavorable en t\u00e9rminos evolutivos. La muerte &#8211;mediante la selecci\u00f3n natural&#8211; y la mutaci\u00f3n son los principales mecanismos evolutivos. Por tanto, es preciso considerar que s\u00f3lo las especies que mueren evolucionan. Tal como afirm\u00f3 August Weismann: &#8220;&#8230;la duraci\u00f3n de la vida est\u00e1 gobernada por necesidades de la especie&#8230; la existencia ilimitada de los individuos ser\u00eda un lujo sin una correspondiente ventaja evolutiva&#8221;(3). <\/p>\n<p>Haciendo un memoria sobre los procesos ontog\u00e9nicos, es dable afirmar que los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren, as\u00ed, en ese orden. Por injusto que parezca, el hecho se puede confirmar observando a las especies del reino animal. Un individuo que muri\u00f3 antes de lograr reproducirse no aport\u00f3 nada nuevo a la especie. Por el contrario, aquel que transmiti\u00f3 su informaci\u00f3n gen\u00e9tica a la siguiente generaci\u00f3n puede, en t\u00e9rminos evolutivos, morir en paz, que ya ha cumplido con su parte. <\/p>\n<p>El tiempo que tardan los progenitores en morir depende de muchos factores, tanto internos como externos. Hasta hace relativamente poco tiempo, la esperanza de vida de los primates humanos estaba alrededor de los 30 a\u00f1os. Con el desarrollo de la ciencia y los avances tecnol\u00f3gicos, hoy en d\u00eda es posible duplicar la esperanza media de vida humana. Sin embargo, tal avance trae consigo a otro problema precursor de la muerte en nuestros d\u00edas y que debe ser enfrentado: la vejez. <\/p>\n<p>Vejez y muerte <\/p>\n<p>El orden general del Universo es ir de lo complejo a lo sencillo, del caos al cosmos. Sin embargo, en su incesante lucha por alcanzar la mayor complejidad posible, los seres vivos van en el sentido opuesto del principio que termodin\u00e1micamente les rige, es decir, que tienden a trasladarse de lo sencillo a lo complejo, de las bacterias a los mam\u00edferos. El metabolismo, o bien, la suma de las reacciones qu\u00edmicas de los organismos, le otorgan al animal humano la complejidad necesaria para colocar a uno de su especie en la Luna, pero el aumento de la entrop\u00eda &#8211;desorden del universo&#8211; es el precio que debe pagarse por tales acciones. De esta manera, el lapso de vida medio de los organismos est\u00e1 dado en funci\u00f3n inversa a la velocidad del metabolismo. <\/p>\n<p>Al observar una curva poblacional humana, es evidente que esta se dirige cuesta abajo despu\u00e9s de que han transcurrido 30 a\u00f1os, justo cuando la media humana ya ha logrado reproducirse. <\/p>\n<p>Pero parad\u00f3jicamente, nuestra cultura generadora de ancianos, rechaza la vejez y sobrevalora la belleza y la juventud a tal grado que el deseo por prolongar la juventud del cuerpo, nos lleva a una serie de pr\u00e1cticas, cada vez m\u00e1s comunes: cosm\u00e9ticas, quir\u00fargicas y m\u00e9dicas, que a mi modo de ver con frecuencia rayan en lo pat\u00e9tico. La identidad del individuo se ve proyectada sobre la fr\u00eda y plana superficie de un espejo. <\/p>\n<p>Frente a la modernidad, en donde s\u00ed no se produce o no se consume se est\u00e1 de alguna manera muerto socialmente, el anciano no es m\u00e1s que una v\u00edctima de un cuerpo arruinado, y va cargando con el peso de ese cuerpo deshecho (que se ha convertido en su estigma) del que ha perdido el control, del que nunca supo como lleg\u00f3 a ser lo que es ahora (pues el proceso de envejecer es tan lento, que hace falta toda una vida para llegar a \u00e9l), del que es ahora su referencia y su significante, hasta el umbral mismo de la muerte, pero sin morir. A\u00fan vive, y es negado, de hecho, por los dem\u00e1s, a quienes les resulta insoportable ver la futilidad de sus valores y lo in\u00fatil de sus esfuerzos para frenar el andar del tiempo, pues no importa lo que hagamos, de todas formas, m\u00e1s tarde que temprano, nuestros cuerpos se desgastar\u00e1n y tendremos que vivir la p\u00e9rdida de nuestra autonom\u00eda y de nuestra independencia. Pero a pesar de todo, algo de nosotros sigue intacto. Esa parte intangible del animal humano no es corruptible por el tiempo, s\u00f3lo modificable. <\/p>\n<p>Tal vez el mayor dolor al que se enfrenta el anciano no proviene de si mismo, sino del &#8220;otro&#8221;, que lo mira \u00fanicamente como a un cuerpo improductivo y con un pensamiento pasado de moda. El anciano conserva una enorme colecci\u00f3n de ayeres, pero muy pocos ma\u00f1anas; es lo que fue y ya no es ni ser\u00e1. En \u00e9l, en quien el tiempo presente se detiene y el pasado se prolonga, no se encuentra muchas veces sino soledad, devaluaci\u00f3n, indiferencia, e incluso el abandono. Y s\u00ed la muerte no apura el paso, tal vez llegue primero la demencia, como forma simb\u00f3lica de una muerte (ausencia) frente a la realidad. <\/p>\n<p>Si para el anciano la muerte algunas veces puede llegar a ser m\u00e1s un consuelo que una tragedia, para alguien que muere joven, o por lo menos en su edad madura, suele considerarse una desgracia. La muerte es siempre inoportuna. <\/p>\n<p>Acercarse a la muerte <\/p>\n<p>La manera en que el hombre se enfrenta a este suceso est\u00e1 estrechamente ligado con la forma en que le ha condicionado su cultura, formado su psicolog\u00eda y desarrollado su biolog\u00eda. <\/p>\n<p>Como regla general, podemos afirmar que el primate humano niega a la muerte. Desde los griegos (Eros vence a Thanatos), hasta el hombre moderno y el desarrollo de sus t\u00e9cnicas de distanasia, la lucha en contra de la muerte y a favor de la conservaci\u00f3n y prolongaci\u00f3n de la vida, nos plantea una serie de cuestionamientos en todos los \u00e1mbitos del pensamiento humano. <\/p>\n<p>Incluso, es gracias a la muerte que existen las religiones, cuya finalidad primordial es darle un sentido a la vida y asegurar una existencia ulterior a la muerte. Vida y muerte se presentan como entidades ajenas al ser, a quien la vida no ha sido otorgada m\u00e1s que para ser posteriormente arrebatada por una fuerza superior a la nuestra. De esta forma, a trav\u00e9s de la concepci\u00f3n de la dualidad cuerpo-alma en que se divide a la naturaleza del hombre, \u00e9ste tiene por seguro que, al dejar atr\u00e1s la parte material de su identidad -la susceptible de corrupci\u00f3n&#8211;, el alma perdurar\u00e1 en el plano metaf\u00edsico. <\/p>\n<p>La cultura, por otro lado, se asegura de qu\u00e9 el ser mortal se perpet\u00f9e a trav\u00e9s de la memoria de los otros. Los grandes hombres y mujeres se inmortalizan a trav\u00e9s de sus obras. H\u00e9roes y pr\u00f3ceres se inmortalizan mediante la &#8220;taxidermizaci\u00f3n&#8221; que de ellos hace nuestra sociedad, de manera que su vida es irrelevante, mientras que su obra a la luz de la sociedad que los utiliza como estandartes, trasciende m\u00e1s all\u00e1 de la vida misma. <\/p>\n<p>Los no tan grandes, aspiran a su peque\u00f1a parte de inmortalidad gracias a sus monumentos mortuorios, la continuidad de su linaje y el recuerdo que en ellos dejan (fotograf\u00edas descoloridas que marcan nuestro paso por la vida, eternas perpetuadoras de la memoria de nuestros deudos). <\/p>\n<p>A nivel cognitivo, resulta imposible comprender el suceso de la disociaci\u00f3n del yo en la nada al que llamamos muerte. La no-existencia como individuos s\u00f3lo es experimentable a trav\u00e9s de la introyecci\u00f3nn de la muerte de los otros. Es decir, que aun cuando se tiene la posibilidad de vivir un proceso de muerte propio, se est\u00e1 excento de presenciar nuestra muerte, pues al momento de nuestro deceso habremos perdido toda capacidad de conceptualizaci\u00f3n. Puede aproximarse, pero, parad\u00f3jicamente, nunca es posible llegar. De ah\u00ed que resulte tan angustiante ver mal morir a nuestros semejantes, con los que nos sentimos identificados, y las cuestiones bio\u00e9ticas van pasando del exclusivo c\u00edrculo de los fil\u00f3sofos a ser temas del dominio p\u00fablico. <\/p>\n<p>Como ser biol\u00f3gico que es, dotado de conciencia, el hombre se percata de forma dolorosa de que muere un poco d\u00eda tras d\u00eda; percibe, aun sin saberlo, que cada c\u00e9lula de su cuerpo lleva la simiente de la autodestrucci\u00f3n en forma de ADN (apoptosis) y que este proceso es apreciable desde niveles moleculares, hasta el cese irreversible de todas las funciones vitales corporales. Entre un extremo y otro existe todo un cont\u00ednuo de nociones de muerte que ser\u00eda imposible detallar. <\/p>\n<p>La muerte es un fen\u00f3meno que solo le ocurre a todo aquello que tiene vida (el referente de muerte en otros casos es m\u00e1s una met\u00e1fora que una realidad), y que aunque ocurre a un nivel biol\u00f3gico, rompe con todas las estructuras ps\u00edquicas y sociales del individuo y de su entorno. <\/p>\n<p>As\u00ec mismo, no es correcto considerar a la muerte como un fen\u00f3meno que ocurre en un instante dado, ya que a \u00e9sta la reviste un proceso en el que suceden no una, sino muchas nociones de muerte, que concluyen con la transformaci\u00f3n de un individuo en cad\u00e1ver. Por lo tanto, no hay una definici\u00f3n \u00fanica para la muerte, sino una para cada una de las muertes que vamos experimentando. <\/p>\n<p>Empero, si la muerte es un suceso tan cotidiano, \u00bfpor qu\u00e9 hablar de ella se considera de tan mal gusto? Dentro de la lengua castellana, palabras como f\u00fanebre, l\u00fagubre y t\u00e9trico est\u00e1n indisolublemente asociadas a la muerte. Son arquetipos que se encuentran en nuestro inconsciente social. <\/p>\n<p>La importancia del cad\u00e1ver <\/p>\n<p>El tema del cad\u00e1ver, el cuerpo muerto, y su relaci\u00f3n con la imagen corporal, es objeto de estudio dentro de la antropolog\u00eda f\u00edsica. Aqu\u00ed descubrimos un doble discurso. Por un lado est\u00e1 la identificaci\u00f3n y proyecci\u00f3n que se llega a sentir hacia \u00e9ste, lo cual lo convierte en objeto de respeto y tab\u00fa en casi todas las culturas. El tab\u00fa al cad\u00e1ver y a los procesos de tanatomorfosis &#8211;universales para todas las culturas&#8211;, se expresan mediante formas muy diversas. Dice L. V. Thomas: &#8220;El cad\u00e1ver&#8230; es peor que nada, pues el hecho de estar ah\u00ed, subraya que lo que lo animaba ya no est\u00e1 precisamente ah\u00ed&#8230;&#8221;(6) Por otro lado, no importa con que brutalidad se nos presente el cad\u00e1ver de a quien alguna vez conocimos, la imagen corporal que de \u00e9l evocamos rara vez se ve alterada y su presencia e individualidad se hace patente no s\u00f3lo en el cad\u00e1ver mismo (como s\u00ed algo de \u00e9l aun quedara ah\u00ed), sino incluso en sus objetos personales. Puntualizar\u00eda en casos espec\u00edficos como el de Lenin o Eva Per\u00f3n, cuyos cad\u00e1veres son estandartes de la permanencia de las ideolog\u00edas que los llevaron a la inmortalidad. <\/p>\n<p>Al evocar un s\u00edmbolo para la muerte generalmente tendemos a elegir su representaci\u00f3n mediante una calavera, a pesar de que el cad\u00e1ver es una forma m\u00e1s tangible e inmediata, pero por lo mismo, m\u00e1s perturbadora. Una calavera es m\u00e1s distante, no nos hace sentir identificados de manera inmediata con ella, mientras que el cad\u00e1ver impacta por su semejanza con nosotros. Es a lo que nos reducimos todos, como afirma Hamlet. Adem\u00e1s, los huesos blancos y limpios, simbolizan en nuestro imaginario el fin de la corrupci\u00f3n de la carne. <\/p>\n<p>Tal corrupci\u00f3n ha provocado que en la mayor\u00eda de las culturas, no solo sea tabuado el cad\u00e1ver, sino tambi\u00e9n la familia del que ha muerto (la muerte se contagia), aqu\u00e9l que lo manipula e incluso hasta aqu\u00e9l que lo ve. En algunos casos este tab\u00fa se extiende a los cad\u00e1veres de los animales. As\u00ed, el que provoca la muerte (aun la necesaria) no s\u00f3lo es tabuado, sino que deber\u00e1 pasar por una serie de rituales de purificaci\u00f3n antes de poder regresar a su grupo, muchas de ellas orientadas a satisfacer al esp\u00edritu de la v\u00edctima quien, de otra manera, podr\u00eda ser el acarreador de enormes desgracias. <\/p>\n<p>El estudio del cuerpo muerto <\/p>\n<p>En occidente, el respeto a la integridad del cad\u00e1ver se mantuvo hasta el Renacimiento, \u00e9poca en que trat\u00f3 de conseguirse un mayor conocimiento del cuerpo a trav\u00e9s de la anatom\u00eda y la fisiolog\u00eda. <\/p>\n<p>En occidente, el respeto a la integridad del cad\u00e1ver se mantuvo hasta el Renacimiento, \u00e9poca en que se busc\u00f3 un mayor conocimiento del cuerpo a trav\u00e9s de la anatom\u00eda y fisiolog\u00eda. Fue durante el Quattrocento Veneciano que se comenzaron las primeras disecciones oficiales. En el a\u00f1o de 1540, Enrique VIII de Inglaterra otorg\u00f3 el permiso al Dr. John Caius para disectar cuatro cad\u00e1veres de criminales al a\u00f1o. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, Andreas Vesalius, padre de la anatom\u00eda moderna, public\u00f3 su libro Corporis Humani Factora, donde reflejaba la idea que imperaba en su tiempo de que el cuerpo era meramente un complejo mecanismo dise\u00f1ado por Dios para que habitara el alma. <\/p>\n<p>La Iglesia Cat\u00f3lica se opuso radicalmente a este hecho. Es preciso recordar que debido al concepto tomista &#8211;de Sto. Tom\u00e1s de Aquino&#8211; de resurrecci\u00f3n, el cuerpo deb\u00eda permanecer intacto para poder reunirse de nuevo con su alma al final de los tiempos. No obstante la ciencia, \u00e1vida por conocer las estructuras que hac\u00edan funcionar a la que Descartes consideraba la m\u00e1quina perfecta, fue ganando terreno poco a poco, concediendo que el cuerpo, desprovisto del alma, no era m\u00e1s que un objeto factible de ser profanado sin ninguna consecuencia. <\/p>\n<p>Aun as\u00ed, el estudio de la anatom\u00eda humana no era bien vista. Se consideraba una labor propia de barberos (Hasta la fecha existe el Royal Charter to the Barber-Surgeon&#8217;s Guild, en Cambridge.) y no de m\u00e9dicos, quienes se dedicaban a labores m\u00e1s propias a su profesi\u00f3n. <\/p>\n<p>Hace 183 a\u00f1os, James Mac Cartney, m\u00e9dico de Dubl\u00edn, comenz\u00f3 una campa\u00f1a en contra del estigma que reca\u00eda sobre aquel que realizaba disecciones humanas. El solicitaba permiso en vida y por escrito a los pacientes para utilizar sus cuerpos despu\u00e9s del fallecimiento para ser estudiado. El Dr. James O&#8217;Connor, quien fuera estudiante del profesor Mac Cartney, fue el primero en otorgar dicho permiso. Sobre un pedestal descansa su cr\u00e1neo y las cenizas de su coraz\u00f3n con una inscripci\u00f3n que dice: <\/p>\n<p>&#8220;To the memory of the man who, free from supertition and vulgar <\/p>\n<p>Feelings, bequeathed his body for the honourable purpose of giving <\/p>\n<p>To others that knowledge wich he had employed for the benefit of <\/p>\n<p>his fellow cratures&#8221; <\/p>\n<p>Y aunque en otros pa\u00edses la mentalidad al respecto ha ido cambiando, en M\u00e9xico la mayor parte de los cuerpos que se utilizan en el estudio provienen de personas que fallecieron sin que nadie reclamara nunca sus cad\u00e1veres. Al respecto, la Ley General de Salud legisla la forma de disposici\u00f3n de \u00f3rganos, tejidos y cad\u00e1veres humanos. <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se hace con los cad\u00e1veres? <\/p>\n<p>La muerte y los ritos f\u00fanebres se convierten en el \u00faltimo rito de paso. El funeral tiene la funci\u00f3n de institucionalizar la muerte de un individuo y separarlo simb\u00f3licamente de los vivos, as\u00ed como restaurar el orden c\u00f3smico de una forma socialmente aceptada entre los deudos. Un maravilloso ejemplo es el ritual dentro de la religi\u00f3n jud\u00eda. <\/p>\n<p>Otra parte importante de los ritos funerarios es la disposici\u00f3n del cuerpo que comprende la inhumaci\u00f3n, cremaci\u00f3n, abandono a los agentes naturales, canibalismo, momificaci\u00f3n, etc\u00e9tera, que abarcan un cont\u00ednuo de formas tan variadas, como usos culturales se estudien. <\/p>\n<p>La conseptualizaci\u00f2n de la muerte <\/p>\n<p>La muerte, tema recurrente dentro de la filosof\u00eda, musa en el arte, justificaci\u00f3n de la religi\u00f3n, motivo de estudio en la ciencia, en general se encuentra presente en casi todas las expresiones humanas. Sin embargo, surge la duda, \u00bfc\u00f3mo nace el concepto de muerte en el animal humano? <\/p>\n<p>En el libro del G\u00e9nesis se ofrece una explicaci\u00f3n sobre el origen del mito de la muerte en nuestra especie, que curiosamente, como puntualiza Carl Sagan, est\u00e1 ligado a la adquisici\u00f3n de algunas de nuestras caracter\u00edsticas humanas. <\/p>\n<p>&#8220;Parir\u00e1s con dolor(11)&#8221;, sentenci\u00f3 Dios a Eva como castigo por haber incitado al hombre a comer del fruto prohibido que crec\u00eda en el \u00e1rbol del bien y del mal. M\u00e1s adelante, Dios dice: &#8220;He aqu\u00ed al hombre hecho como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal; que no vaya ahora a tender su mano al \u00e1rbol de la vida, y comiendo de \u00e9l viva para siempre&#8221;(11). <\/p>\n<p>Una de las preguntas m\u00e1s importantes dentro del estudio de la paleoantropolog\u00eda es \u00bfqu\u00e9 fue lo que transform\u00f3 el proceso de hominizaci\u00f3n en un proceso de humanizaci\u00f3n? Algunos autores opinan que fue el proceso de cerebralizaci\u00f3n, sobre todo en el \u00e1rea de la corteza cerebral prefrontal, \u00e1rea en donde se localizan los procesos de juicio y abstracci\u00f3n, en s\u00edntesis: sede de la capacidad de diferenciar entre el bien y el mal. <\/p>\n<p>No deja de llamar la atenci\u00f3n que el aumento de la masa encef\u00e1lica en la especie humana traiga como consecuencia un parto doloroso para las hembras de esta especie, padecimiento no compartido con el resto de las especies. <\/p>\n<p>Son rescatables dos ideas importantes dentro del mito del G\u00e9nesis. La primera, es la capacidad de reflexi\u00f3n de nuestra especie. La segunda, que la inmortalidad nunca fue destinada para nosotros. El hombre fue creado mortal desde un principio. De manera simb\u00f3lica, se formula la hip\u00f3tesis de que, al adquirir conciencia (capacidad de abstracci\u00f3n) fuimos expulsados del para\u00edso de la irreflexi\u00f3n sobre el futuro. Antes, \u00e9ste era semejante al resto de los animales, viv\u00eda sin preocupaci\u00f3n alguna por el ma\u00f1ana en un aut\u00e9ntico para\u00edso intelectual, en el que la angustia, la ansiedad, la depresi\u00f3n y el temor a lo desconocido (muerte) aun no exist\u00edan. Al poder reflexionar sobre su papel en la naturaleza, el hombre se descubre dolorosamente mortal. <\/p>\n<p>La sepultura, evidencia de humanizaci\u00f3n <\/p>\n<p>Para E. Morin, &#8220;la muerte se sit\u00faa en el umbral&#8230; Es el rasgo m\u00e1s humano, m\u00e1s cultural del \u00e1ntropos&#8230; en sus actitudes y creencias se distingue claramente del resto de los seres vivientes&#8230;&#8221;(12). <\/p>\n<p>Es fascinante descubrir que el Neanderthal enterraba a sus muertos y les rend\u00eda culto. El arquetipo del retorno del cuerpo a la tierra, al vientre de la madre, se observa en varios sitios donde vivi\u00f3 el Neanderthal. La sepultura pues, se transform\u00f3 en la evidencia del hom\u00ednido convertido en hombre. Los materiales asociados a los entierros, que en general son los mismos que el difunto us\u00f3 en vida, nos hacen pensar que para el Neanderthal la muerte era en alguna forma igual que la vida, pero en otro espacio simb\u00f3lico. Lo importante aqu\u00ed es observar c\u00f3mo la existencia del cad\u00e1ver marc\u00f3 un cambio en la cultura. La muerte afirma la existencia del individuo y lo prolonga m\u00e1s all\u00e1 en otro lugar y tiempo, el cual es diferente al de los vivos. <\/p>\n<p>M\u00e9xico y su cultura en torno de la muerte. <\/p>\n<p>Todas las culturas tienen actitudes rituales ante la muerte que le dan un sentido al dolor canaliz\u00e1ndolo de una forma cat\u00e1rtica y socialmente aceptada. Particularmente, M\u00e9xico cuenta con una riqueza cultural alrededor de la muerte, dif\u00edcilmente alcanzada por otras sociedades. <\/p>\n<p>Como resultado del sincretismo entre la cosmovisi\u00f3n prehisp\u00e1nica y cristiana, el culto a los ancestros claramente ejemplificado en la celebraci\u00f3n del D\u00eda de Muertos, pone de manifiesto no s\u00f3lo la importancia del fin \u00faltimo del hombre en la muerte, sino tambi\u00e9n su origen. <\/p>\n<p>El origen del hombre se da en el Mictlan (Inframundo), a partir del sacrificio de Quetzalcoatl, quien despu\u00e9s de robarle a Mictlantecuhtli (el Se\u00f1or del Mictlan) los huesos de los ancestros, se arroja al fuego de donde surge el hombre que ha de habitar en la era del Quinto Sol, el Sol de Movimiento. <\/p>\n<p>Otra deidad importante dentro del pante\u00f3n prehisp\u00e1nico es la diosa Coatlicue, madre de la tierra y la diosa de la muerte, la gran destructora. P. Westheim nos narra sobre la Exposici\u00f3n de Arte Mexicano en Par\u00eds: &#8220;Se paraban ante la estatua de Coatlicue, diosa de la tierra y de la vida, que lleva la m\u00e1scara de la muerte&#8230; se vislumbra, adem\u00e1s del asombro, un dejo de espanto. El europeo&#8230; se ve de prontofrente a un mundo&#8230; que juega con la muerte y hasta se burla de ella&#8230;&#8221;(15). <\/p>\n<p>Para el europeo del siglo XVI, quien representaba a la muerte como una figura descarnada, con una guada\u00f1a (con la que sesga las vidas) y un reloj de arena (en recuerdo de la finitud de la vida) en un sin n\u00famero de Danzas Macabras, con la preocupaci\u00f3n constante de la salvaci\u00f3n de su alma en tr\u00e1nsito por este mundo, le resultaba inconcebible que el ind\u00edgena representara aquello que era lo que \u00e9l m\u00e1s tem\u00eda, como una alegor\u00eda de la vida y de la muerte. <\/p>\n<p>M\u00e1s aun, tanto en la literatura como en las artes pl\u00e1sticas, las Danzas Macabras llevaban el mensaje expl\u00edcito de que el hombre debe reflexionar sobre la vanalidad de toda ambici\u00f3n, de todo poder y de todo deseo terreno. Toda esta reflexi\u00f3n a la que se exhorta al individuo es efectuada por seres descarnados quienes alguna vez fueron ilustres personajes. En contraste, los esqueletos y en especial las calaveras, son en M\u00e9xico motivos festivos. La fiesta del retorno de los ancestros del Mictlan que se celebraba en los meses de julio y agosto, se recorri\u00f3 al 2 de noviembre para hacerla coincidir con la fiesta cat\u00f3lica de los Fieles Difuntos. <\/p>\n<p>En el M\u00e9xico antiguo el destino de cada individuo estaba en funci\u00f3n de su forma de muerte. Aquellos que deb\u00edan ir al Mictlan, viajaban durante 4 a\u00f1os antes de llegar ante el Se\u00f1or del Inframundo, Mictlantecuhtli. Los antiguos mexicanos cre\u00edan que durante la celebraci\u00f3n del Micailhuitl (fiesta de los muertos), se les daba permiso a los muertos para regresar temporalmente a la tierra. Y aunque los conquistadores trataron de inculcar las costumbres cat\u00f3licas y el miedo al infierno, los ind\u00edgenas adaptaron en un rico sincretismo, vigente hasta nuestros d\u00edas, las doctrinas de los frailes a sus costumbres ancestrales. <\/p>\n<p>Como resultado se tiene que de aquellas terror\u00edficas Danzas Macabras, para el siglo XVIII y XIX la muerte dej\u00f3 dejo de ser una representaci\u00f3n f\u00fanebre y de car\u00e1cter moral para convertirse en una burlesca representaci\u00f3n de la sociedad y hasta de la pol\u00edtica. Don Jos\u00e9 Guadalupe Posada ha sido el m\u00e1ximo representante del arte de la muerte en M\u00e9xico. Sus grabados de calaveras han dado la vuelta al mundo demostrando que el m\u00e1s all\u00e1 no es m\u00e1s que un refinado reflejo del m\u00e1s ac\u00e1. Es en esta misma \u00e9poca que surgen las llamadas Calaveras, versos en que se ridiculizaban a personajes p\u00fablicos del porfiriato.<br \/>\nActualmente, a pesar de la globalizaci\u00f3n y el neoliberalismo, el mexicano sigue rindiendo culto a sus muertos. En las ciudades y pueblos de la rep\u00fablica mexicana, aunque cada vez m\u00e1s contaminados por el Halloween, vemos un despliegue de color y forma en todos los mercados, La cl\u00e1sica calaverita de az\u00facar que se regala a los ni\u00f1os y a los amigos, as\u00ed como los altares con su flor de cempoalx\u00f3chitl y el aroma del copal recuerdan que en alg\u00fan lugar perdido en el tiempo aun suena el caracol anunciando a los difuntos que pueden regresar a celebrar con sus seres queridos.<br \/>\nEn las comunidades rurales la fiesta comienza desde el 31 de octubre, cuando en la casa se levanta el altar familiar. En este nunca deben faltar, adem\u00e1s de los platillos favoritos del difunto y sus objetos personales, la luz de las velas que los gu\u00eden en su camino, un vaso de agua para calmar su sed despu\u00e9s de tan largo viaje, la sal purificadora y el copal.<br \/>\nPrimero llegan los muertos peque\u00f1os, despu\u00e9s los muertos adultos y al final aquellos que fallecieron en accidentes. En la ma\u00f1ana del d\u00eda 1 de noviembre el hombre de la casa abre las puertas y les da la bienvenida para que pasen y se sienten a la mesa. Por la noche se hace una procesi\u00f3n que dura toda la noche al cementerio, donde se come y se bebe sobre las tumbas a la salud del difunto.<br \/>\nLos muertos deben regresar al Mictlan el d\u00eda 30 de noviembre, d\u00eda en que se celebra la Tlamacahualitli (despedida de manos).<br \/>\nNacer para morir, morir para nacer. Los muertos nunca dejan de ser, solo de estar. Ellos son los que, seg\u00fan la tradici\u00f3n, empujan al ma\u00edz para que nazca de la tierra y cumplen as\u00ed una funci\u00f3n vital para nosotros. <\/p>\n<p>Consideraciones finales. <\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed, he dado un panorama muy general de la importancia de la muerte en la especie humana, y por tanto para el estudio antropol\u00f3gico, en todas sus disciplinas.<br \/>\nTanatolog\u00eda no es solo atender al moribundo y a los procesos del duelo. Es tambi\u00e9n comprender a la vida para poder comprender a la muerte. Es dar un lugar en el espacio y en el tiempo para que ocurra. Darle un contexto y un contenido. Ritualizarla, apropiarse de ella, pues ella surge de nosotros. <\/p>\n<p>Puedo justificarme, y as\u00ed lo har\u00e9, diciendo que la muerte es el fin del ciclo ontog\u00e9nico. De ah\u00ed la importancia de su estudio para la Antropolog\u00eda. Pero eso no es, ni debe ser, todo lo que se deba de estudiar e investigar sobre la muerte dentro de la Antropolog\u00eda.<br \/>\nEl hombre es, por encima de lo puramente biol\u00f3gico, cultura. Por ello la muerte para nosotros, rebasa al evento estrictamente biol\u00f3gico del cese irreversible de las funciones vitales para convertirse en la piedra angular que mueve nuestra existencia.<br \/>\nEl &#8220;Ser o no ser&#8221; de Shakespeare, el &#8220;Muero, porque no muero&#8221; de Santa Teresa, el &#8220;Pienso, luego existo&#8221; de Descartes&#8230; Todos llevan impl\u00edcito el conflicto del hombre frente a la muerte; la gran pregunta sin respuesta, la paradoja.<br \/>\nEl poema babil\u00f3nico de Gilgamesh es la primera reflexi\u00f3n hist\u00f3rica documentada ante la \u00fanica igualdad posible entre los seres humanos: la muerte.<br \/>\nPara E. Morin, &#8220;la muerte se sit\u00faa en el umbral&#8230; Es el rasgo m\u00e1s humano, m\u00e1s cultural del \u00e1ntropos&#8230; en sus actitudes y creencias se distingue claramente del resto de los seres vivientes&#8230;&#8221;. Hay, pues, quienes piensan que esta conciencia de la propia muerte es lo que hace hombre al hombre, a diferencia de otros seres vivos de nuestro planeta.<br \/>\nEl aqu\u00ed y el ahora (espacio y tiempo), el contenido de este continente que soy yo, que s\u00ed se parece a muchos: a mis padres, a mis abuelos, a mis t\u00edos&#8230; que soy la suma de todos mis ayeres, el resultado de muchos accidentes de la naturaleza y que me hacen ser \u00fanica e irrepetible, que me permitir\u00e1n ser, aunque ya no pueda estar, y que resultan ser el \u00fanico motivo que justifica la existencia de mis antecesores, hasta el momento en que yo transmita mis genes a la siguiente generaci\u00f3n, ese yo se detiene y afirma, igual que lo hiciera Gilgamesh hace tantos y tantos siglos, &#8220;lo que le sucedi\u00f3 a mi amigo me suceder\u00e1 a mi&#8221;.<br \/>\nAs\u00ed pues, resulta que el conflicto que yo, como tantos otros, experimento ante la muerte, no me viene de la biolog\u00eda, sino de la cultura. \u00bfPara que tantos ayeres? Sumas interminables de generaciones desde el C\u00e1mbrico hasta el momento presente, de las cuales s\u00f3lo tengo conocimiento gracias a la memoria colectiva llamada historia. Otra vez cultura. \u00bfDe qu\u00e9 sirven todas mis experiencias, todas mis razones y sin razones si al final he de llegar al mismo fin? Resulta, pues, que el conflicto del hombre no es el hecho de ser y estar dentro del continuo de la vida, sino \u00e9l porque y \u00e9l para qu\u00e9.<br \/>\nCon esta idea tan arraigada en nuestra especie de ir siempre adelante, \u00bfen d\u00f3nde quedaran mis logros cuando termine mi vida? La cultura se asegura de qu\u00e9 el ser mortal se perpet\u00fae a trav\u00e9s de la memoria de los otros, que trascienda. Por otro lado, alg\u00fan otro ser comenzar\u00e1 a andar por el mismo camino, tendr\u00e1 las mismas preguntas, los mismos temores. Tal vez leer\u00e1 los mismos libros, llegar\u00e1 a mis mismas conclusiones.<br \/>\nIr siempre adelante, repito. Nacer, crecer, desarrollarse&#8230; morir. \u00bfA d\u00f3nde ir cuando cualquier camino que tome me llevar\u00e1 al mismo destino? Lo f\u00e1cil es, como hacemos todos, olvidarse del destino final y disfrutar del viaje. Nos es imposible comprender ese evento de la disociaci\u00f3n del yo en la nada a la que llamamos muerte. De nueva cuenta la cultura nos auxilia. Nuestra sociedad nos ha ense\u00f1ado a pensar que nadie muere por causas naturales. Tendemos a pensar que cuando alguien muere es debido a un castigo o un error o a un accidente, y que de alguna forma podemos evitarlo. Esto reafirma la idea de que la muerte no es un evento natural, sino que para que \u00e9sta ocurriera debi\u00f3 intervenir un agente externo que nos deterior\u00f3 hasta matarnos. Pensamos, ingenuamente, que si pudi\u00e9semos evitar nuestras fallas o eliminar a estos agentes externos, entonces vencer\u00edamos a la muerte y vivir\u00edamos por siempre.<br \/>\nComo regla general, podemos afirmar que el ser humano niega a la muerte. Desde los griegos (Eros vence a Thanatos), hasta el hombre moderno y el desarrollo de sus t\u00e9cnicas de distanasia, la lucha en contra de la muerte y a favor de la conservaci\u00f3n y prolongaci\u00f3n de la vida, nos plantea una serie de cuestionamientos en todos los \u00e1mbitos del pensamiento humano. Es \u00e9l deber ser de todo m\u00e9dico. El Dr. Rebolledo Mota nos explica: &#8220;En el caso de la medicina resalta un hecho particular, el que, durante los a\u00f1os de estudio universitario e incluso dentro del ejercicio profesional, nadie nos ense\u00f1o a los m\u00e9dicos que los pacientes se mor\u00edan. Esta situaci\u00f3n representa hoy en d\u00eda uno de los grandes conflictos del proceder \u00e9tico y profesional del m\u00e9dico. Desde que se ingresa a las facultades y escuelas de medicina, el discurso de la profesi\u00f3n ha sido el de luchar contra la muerte, sin llegar a comprender que el morir es, adem\u00e1s de un evento fisiol\u00f3gico, una condici\u00f3n supraordinal, que est\u00e1 por encima y fuera del alcance de las capacidades humanas&#8230; La \u00fanica condici\u00f3n para morir es estar vivos&#8221;.<br \/>\nSe lucha, lo he visto. Se lucha siempre, hasta que ya es imposible luchar m\u00e1s. Pero las preguntas son \u00bfpor qu\u00e9? \u00bfhasta d\u00f3nde y a costa de qu\u00e9? M\u00e1s all\u00e1 de la pregunta de la existencia y de la ansiedad que nos provoca, hay una realidad latente, palpable, que a todos nos compete y es la de \u00e9l morir en nuestros d\u00edas, en esta ciudad y de la causa m\u00e1s probable: el canc\u00e9r.<br \/>\nDice el Dr. Genov\u00e9s: &#8220;Mientras se muere un hombre podemos medir su presi\u00f3n, su temperatura, podemos tomarle su encefalograma, su electrocardiograma, etc., pero, \u00bfc\u00f3mo saber lo que siente, lo que piensa, lo que imagina, su miedo o su pena, si no estamos en su lugar?&#8221;. Voy perfilando mis principales ejes tem\u00e1ticos. Esta antrop\u00f3loga quiere intentar estar ah\u00ed, lo m\u00e1s cerca posible, lo m\u00e1s intimamente ligada al que muere y al que lo asiste.<br \/>\nNo pretendo entender a la muerte. \u00a1No podr\u00eda! Es m\u00e1s grande que yo, m\u00e1s grande que todo cuanto conozco, que el Universo mismo. Es inefable simplemente porque no es. Y eso, con toda mi materia extensa, con toda mi raz\u00f3n y toda mi locura, no lo puedo comprender, solo observar hasta su \u00faltimo roce con la vida, mi vida. Y ese pararme de puntitas frente al abismo que se nos abre a todos, me parece pertinente dentro del estudio de la antropolog\u00eda f\u00edsica, porque es un fen\u00f3meno que solo experimenta el ser humano. De hecho es una de las condiciones que nos hace humanos&#8230; <\/p>\n<p>http:\/\/members.fortunecity.com\/geism2002\/id20.htm <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Zarina Enviando en: jueves, 13 de abril, 2006 &#8211; 03:53 pm\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Antropolog\u00eda de la Muerte A.F. Luz Elena Ramirez Gochicoa. ESCUELA NACIONAL DE ANTROPOLOG\u00cdA E HISTORIA. RESUMEN De car\u00e1cter ecl\u00e9ctico, este documento pretende articular diversos abordajes acerca del estudio de la muerte. 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