{"id":201,"date":"2008-05-09T14:53:43","date_gmt":"2008-05-09T14:53:43","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=201"},"modified":"2008-05-09T14:53:43","modified_gmt":"2008-05-09T14:53:43","slug":"gibr\u00e1n-khalil-gibr\u00e1n:-el-profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=201","title":{"rendered":"Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n: EL PROFETA"},"content":{"rendered":"<p>Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n<br \/>\nEL PROFETA<br \/>\n(1923)<\/p>\n<p>El Profeta<\/p>\n<p>Almustaf\u00e1, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio d\u00eda, hab\u00eda esperado doce a\u00f1os en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que deb\u00eda devolverlo a su isla natal.<br \/>\nA los doce a\u00f1os, en el s\u00e9ptimo d\u00eda de Yeleol, el mes de las cosechas, subi\u00f3 a la colina, m\u00e1s all\u00e1 de los muros de la ciudad, y contempl\u00f3 \u00e9l mar. Y vio su barco llegando con la bruma.<br \/>\nSe abrieron, entonces, de par en par las puertas de su coraz\u00f3n y su alegr\u00eda vol\u00f3 sobre el oc\u00e9ano. Cerr\u00f3 los ojos y or\u00f3 en los silencios de su alma.<br \/>\nSin embargo, al descender de la colina, cay\u00f3 sobre \u00e9l una profunda tristeza, y pens\u00f3 as\u00ed, en su coraz\u00f3n. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda partir en paz y sin pena? No; no abandonar\u00e9 esta ciudad sin una herida en el alma.<br \/>\nLargos fueron los d\u00edas de dolor que pas\u00e9 entre sus muros y largas fueron las noches de soledad y, \u00bfqui\u00e9n puede separarse sin pena de su soledad y su dolor?<br \/>\nDemasiados fragmentos de mi esp\u00edritu he esparcido por estas calles y son muchos los hijos de mi anhelo que marchan desnudos entre las colinas. No puedo abandonarlos sin aflicci\u00f3n y sin pena.<br \/>\nNo es una t\u00fanica la que me quito hoy, sino mi propia piel, que desgarro con mis propias manos.<br \/>\nY no es un pensamiento el que dejo, sino un coraz\u00f3n, endulzado por el hambre y la sed.<br \/>\nPero, no puedo detenerme m\u00e1s.<br \/>\nEl mar, que llama todas las cosas a su seno, me llama y debo embarcarme.<br \/>\nPorque el quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse y cristalizarse y ser ce\u00f1ido por un molde. Desear\u00eda llevar conmigo todo lo de aqu\u00ed, pero, \u00bfc\u00f3mo lo har\u00e9?<br \/>\nUna voz no puede llevarse la lengua y los labios que le dieron alas. Sola debe buscar el \u00e9ter.<br \/>\nY sola, sin su nido, volar\u00e1 el \u00e1guila cruzando el sol. Entonces, cuando lleg\u00f3 al pie de la colina, mir\u00f3 al mar otra vez y vio a su barco acerc\u00e1ndose al puerto y, sobre la proa, los marineros, los hombres de su propia tierra.<br \/>\nY su alma los llam\u00f3, diciendo:<br \/>\nHijos de mi anciana madre, jinetes de las mareas; \u00a1cu\u00e1ntas veces hab\u00e9is surcado mis sue\u00f1os! Y ahora lleg\u00e1is en mi vigilia, que es mi sue\u00f1o m\u00e1s profundo.<br \/>\nEstoy listo a partir y mis ansias, con las velas desplegadas,, esperan el viento.<br \/>\nRespirar\u00e9 otra vez m\u00e1s este aire calmo, contemplar\u00e9 otra vez tan s\u00f3lo hacia atr\u00e1s, amorosamente.<br \/>\nY luego estar\u00e9 con vosotros, marino entre marinos. Y t\u00fa, inmenso mar, madre sin sue\u00f1o.<br \/>\nT\u00fa que eres la paz y la libertad para el r\u00edo y el arroyo. Permite un rodeo m\u00e1s a esta corriente, un murmullo m\u00e1s a esta ca\u00f1ada.<br \/>\nY luego ir\u00e9 hacia ti, como gota sin l\u00edmites a un oc\u00e9ano sin l\u00edmites.<\/p>\n<p>Y, caminando, vio a lo lejos c\u00f3mo hombres abandonaban sus campos y sus vi\u00f1as y se encaminaban apresuradamente hacia las puertas de la ciudad.<br \/>\nY oy\u00f3 sus voces llamando su nombre y gritando de lugar a lugar, cont\u00e1ndose el uno al otro de la llegada de su barco. Y se dijo a s\u00ed mismo:<br \/>\n\u00bfSer\u00e1 el d\u00eda de la partida el d\u00eda del encuentro? \u00bfY ser\u00e1 mi crep\u00fasculo, realmente, mi amanecer?<br \/>\n\u00bfY, qu\u00e9 dar\u00e9 a aquel que dej\u00f3 su arado en la mitad del surco, o a aquel que ha detenido la rueda de su lagar?<br \/>\n\u00bfSe convertir\u00e1 mi coraz\u00f3n en un \u00e1rbol cargado de frutos<br \/>\nque yo recoja para entreg\u00e1rselos?<br \/>\n\u00bfFluir\u00e1n mis deseos como una fuente para llenar sus copas?<br \/>\n\u00bfSer\u00e1 un arpa bajo los dedos del Poderoso o una flauta a trav\u00e9s de la cual pase su aliento?<br \/>\nBuscador de silencios soy \u00bfqu\u00e9 tesoros he hallado en ellos que pueda ofrecer confiadamente?<br \/>\nSi es este mi d\u00eda de cosecha \u00bfen qu\u00e9 campos sembr\u00e9 la semilla y en qu\u00e9 estaciones, sin memoria?<br \/>\nSi esta es, en verdad, la hora en que levante mi l\u00e1mpara, no es mi llama la que arder\u00e1 en ella.<br \/>\nOscura y vac\u00eda levantar\u00e9 mi l\u00e1mpara.<br \/>\nY el guardi\u00e1n de la noche la llenar\u00e1 de aceite y la encender\u00e1.<br \/>\nEn palabras dec\u00eda estas cosas. Pero mucho quedaba sin decir en su coraz\u00f3n. Porque \u00e9l no pod\u00eda expresar, su m\u00e1s profundo secreto.<br \/>\nY, cuando entr\u00f3 en la ciudad, toda la gente vino a \u00e9l, llam\u00e1ndolo a voces.<br \/>\nY los viejos se adelantaron y dijeron:<br \/>\nNo nos dejes.<br \/>\nHas sido un mediod\u00eda en nuestros crep\u00fasculo y tu juventud nos ha dado motivos para so\u00f1ar.<br \/>\nNo eres un extra\u00f1o entre nosotros; no eres un hu\u00e9sped, sino nuestro hijo bienamado.<br \/>\nQue no sufran a\u00fan nuestros ojos el hambre de su rostro. <\/p>\n<p>Y los sacerdotes y las sacerdotisas le dijeron:<br \/>\nNo dejes que las olas del mar nos separen ahora, ni que los a\u00f1os que has pasado aqu\u00ed se conviertan en un recuerdo. Has caminado como un esp\u00edritu entre nosotros y tu sombra ha sido una luz sobre nuestros rostros.<br \/>\nTe hemos amado mucho. Nuestro amor no tuvo palabras y con velos ha estado cubierto.<br \/>\nPero ahora clama en alta voz por ti y ante ti se descubre. Siempre ha sido verdad que \u00e9l amor no conoce su hondura hasta la hora de la separaci\u00f3n.<br \/>\nY vinieron otros tambi\u00e9n a suplicarle. Pero \u00e9l no les respondi\u00f3. Inclin\u00f3 la cabeza y aquellos que estaban a su lado vieron c\u00f3mo las l\u00e1grimas ca\u00edan sobre su pecho.<br \/>\nEl y la gente se dirigieron, entonces, hacia la gran plaza ante el templo.<\/p>\n<p>Y sali\u00f3 del santuario una mujer llamada Almitra. Era una profetisa.<br \/>\nY \u00e9l la mir\u00f3 con enorme ternura, porque fue la primera que lo busc\u00f3 y crey\u00f3 en \u00e9l cuando tan s\u00f3lo hab\u00eda estado un d\u00eda en la ciudad.<br \/>\nY ella lo salud\u00f3, diciendo:<br \/>\nProfeta de Dios, buscador de lo supremo; largamente has escudri\u00f1ado las distancias buscando tu barco.<br \/>\nY ahora tu barco ha llegado y debes irte.<br \/>\nProfundo es tu anhelo por la tierra de tus recuerdos y por el lugar de tus mayores deseos y nuestro amor no te atar\u00e1, ni nuestras necesidades detendr\u00e1n tu paso.<br \/>\nPero s\u00ed te pedimos que antes de que nos dejes, nos hables y nos des tu verdad.<br \/>\nY nosotros la daremos a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, y as\u00ed no perecer\u00e1.<br \/>\nEn tu soledad has velado durante nuestros d\u00edas y en tu vigilia has sido el llanto y la risa de nuestro sue\u00f1o. Desc\u00fabrenos ahora ante nosotros mismos y dinos todo lo que existe entre el nacimiento y la muerte, como te ha sido mostrado.<br \/>\nY \u00e9l respondi\u00f3:<br \/>\nPueblo de Orfalese \u00bfde qu\u00e9 puedo yo hablar sino de lo que a\u00fan ahora se agita en vuestras almas?<\/p>\n<p>El Amor<\/p>\n<p>Dijo Almitra: H\u00e1blanos del Amor.<\/p>\n<p>Y \u00e9l levant\u00f3 la cabeza, mir\u00f3 a la gente y una quietud descendi\u00f3 sobre todos. Entonces, dijo con gran voz:<br \/>\nCuando el amor os llame, seguidlo.<br \/>\nY cuando su camino sea duro y dif\u00edcil.<br \/>\nY cuando sus alas os envuelvan, entregaos. Aunque la espada entre ellas escondida os hiriera.<br \/>\nY cuando os hable, creed en \u00e9l. Aunque su voz destroce nuestros sue\u00f1os, tal c\u00f3mo el viento norte devasta los jardines. <\/p>\n<p>Porque, as\u00ed como el amor os corona, as\u00ed os crucifica.<br \/>\nAs\u00ed como os acrece, as\u00ed os poda.<br \/>\nAs\u00ed como asciende a lo m\u00e1s alto y acaricia vuestras m\u00e1s tiernas ramas, que se estremecen bajo el sol, as\u00ed descender\u00e1 hasta vuestras ra\u00edces y las sacudir\u00e1 en un abrazo con la tierra. <\/p>\n<p>Como trigo en gavillas \u00e9l os une a vosotros mismos.<br \/>\nOs desgarra para desnudaros.<br \/>\nOs cierne, para libraros de vuestras coberturas.<br \/>\nOs pulveriza hasta volveros blancos.<br \/>\nOs amasa, hasta que est\u00e9is flexibles y d\u00f3ciles.<br \/>\nY os asigna luego a su fuego sagrado, para que pod\u00e1is convertiros en sagrado pan para la fiesta sagrada de Dios. <\/p>\n<p>Todo esto har\u00e1 el amor en vosotros para que pod\u00e1is conocer los secretos de vuestro coraz\u00f3n y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del coraz\u00f3n de la Vida.<\/p>\n<p>Pero si, en vuestro miedo, busc\u00e1reis solamente la paz y el placer del amor, entonces, es mejor que cubr\u00e1is vuestra desnudez y os alej\u00e9is de sus umbrales.<br \/>\nHacia un mundo sin primaveras donde reir\u00e9is, pero no con toda vuestra risa, y llorar\u00e9is, pero no con todas vuestras l\u00e1grimas.<br \/>\nEl amor no da nada m\u00e1s a s\u00ed mismo y no toma nada m\u00e1s que de s\u00ed mismo.<br \/>\nEl amor no posee ni es pose\u00eddo.<br \/>\nPorque el amor es suficiente para el amor.<\/p>\n<p>Cuando am\u00e9is no deb\u00e9is decir: &#8220;Dios est\u00e1 en mi coraz\u00f3n&#8221;, sino m\u00e1s bien: &#8220;Yo estoy en el coraz\u00f3n de.Dios.&#8221;<br \/>\nY pensad que no pod\u00e9is dirigir el curso del amor porque \u00e9l si os encuentra dignos, dirigir\u00e1 vuestro curso.<\/p>\n<p>El amor no tiene otro deseo que el de realizarse.<br \/>\nPero, si am\u00e1is y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean \u00e9stos:<br \/>\nFundirse y ser como un arroyo que canta su melod\u00eda a la noche.<br \/>\nSaber del dolor de la demasiada ternura.<br \/>\nSer herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.<br \/>\nDespertarse al amanecer con un alado coraz\u00f3n y dar gracias por otro d\u00eda de amor.<br \/>\nDescansar al mediod\u00eda y meditar el \u00e9xtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.<br \/>\nY dormir con una plegaria por el amado en el coraz\u00f3n y una canci\u00f3n de alabanza en los labios.<\/p>\n<p>El Matrimonio<\/p>\n<p>Entonces, Almitra habl\u00f3 otra vez: \u00bfQu\u00e9 nos dir\u00e9is sobre el Matrimonio, Maestro?<\/p>\n<p>Y \u00e9l respondi\u00f3, diciendo:<\/p>\n<p>Nacisteis juntos y juntos para siempre.<br \/>\nEstar\u00e9is juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan vuestros d\u00edas.<br \/>\nS\u00ed; estar\u00e9is juntos aun en la memoria silenciosa de Dios. Pero dejad que haya espacios en vuestra cercan\u00eda.<br \/>\nY dejad que los vientos del cielo dancen entre vosotros. Amaos el uno al otro, pero no hag\u00e1is del arnor una atadura.<br \/>\nQue sea, m\u00e1s bien, un mar movible entre las costas de vuestras almas.<br \/>\nLlenaos uno al otro vuestras copas, pero no beb\u00e1is de una sola copa.<br \/>\nDaos el uno al otro de vuestro pan, pero no com\u00e1is del mismo trozo.<br \/>\nCantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.<br \/>\nLas cuerdas de un la\u00fad est\u00e1n solas, aunque tiemblen con la misma m\u00fasica.<br \/>\nDad vuestro coraz\u00f3n, pero no para que vuestro compa\u00f1ero lo tenga.<br \/>\nPorque s\u00f3lo la mano de la Vida puede contener los corazones.<br \/>\nY estad juntos, pero no demasiado juntos. Porque los pilares del templo est\u00e1n aparte.<br \/>\nY, ni el roble crece bajo la sombra del cipr\u00e9s ni el cipr\u00e9s bajo la del roble.<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os<\/p>\n<p>Y una mujer que sosten\u00eda un ni\u00f1o contra su seno pidi\u00f3: H\u00e1blanos de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Y \u00e9l dijo:<\/p>\n<p>Vuestros hijos no son hijos vuestros.<br \/>\nSon los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de s\u00ed misma. Vienen a trav\u00e9s vuestro, pero no vienen de vosotros.<br \/>\nY, aunque est\u00e1n con vosotros, no os pertenecen.<\/p>\n<p>Pod\u00e9is darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.<br \/>\nPorque ellos tienen sus propios pensamientos.<br \/>\nPod\u00e9is albergar sus cuerpos, pero no sus almas.<br \/>\nPorque sus almas habitan en la casa del ma\u00f1ana que vosotros no pod\u00e9is visitar, ni siquiera en sue\u00f1os.<br \/>\nPod\u00e9is esforzaros en ser como ellos, pero no busqu\u00e9is el hacerlos como vosotros.<br \/>\nPorque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.<br \/>\nEl Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana. Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, as\u00ed como El ama la flecha que vuela, as\u00ed ama tambi\u00e9n el arco, que es estable.<\/p>\n<p>El dar<\/p>\n<p>Entonces, un hombre rico dijo: H\u00e1blanos del dar. <\/p>\n<p>Y \u00e9l contest\u00f3:<\/p>\n<p>Dais muy poca cosa cuando dais de lo que pose\u00e9is.<br \/>\nCuando dais algo de vosotros mismos es cuando realmente dais.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 son vuestras posesiones sino cosas que atesor\u00e1is por miedo a necesitarlas ma\u00f1ana?<br \/>\nY ma\u00f1ana, \u00bfqu\u00e9 traer\u00e1 el ma\u00f1ana al perro que, demasiado previsor, entierra huesos en la arena sin huellas mientras sigue a los peregrinos hacia la ciudad santa? \u00bfY qu\u00e9 es el miedo a la necesidad sino la necesidad misma?<br \/>\n\u00bfNo es, en realidad, el miedo a la sed, cuando el manantial est\u00e1 lleno, la sed inextinguible?<\/p>\n<p>Hay quienes dan poco de lo mucho que tienen y lo dan buscando el reconocimiento y su deseo oculto malogra sus regalos.<br \/>\nY hay quienes tienen poco y lo dan todo.<br \/>\nSon \u00e9stos los creyentes en la vida y en la magnificencia de la vida y su cofre nunca est\u00e1 vac\u00edo.<\/p>\n<p>Hay quienes dan con alegr\u00eda y esa alegr\u00eda es su premio.<br \/>\nY hay qui\u00e9nes dan con dolor y ese dolor es su bautismo.<br \/>\nY hay quienes dan y no saben del dolor de dar, ni buscan la alegr\u00eda de dar, ni dan conscientes de la virtud de dar.<br \/>\nDan como, en el hondo valle, da el mirto su fragancia al espacio.<br \/>\nA trav\u00e9s de las manos de los que como esos son, Dios habla y, desde el fondo de sus ojos, El sonr\u00ede sobre la tierra. <\/p>\n<p>Es bueno dar algo cuando ha sido pedido, pero es mejor dar sin demanda, comprendiendo.<br \/>\nY, para la mano abierta, la b\u00fasqueda de aquel que recibir\u00e1 es mayor goce que el dar mismo.<br \/>\n\u00bfY hay algo, acaso, que pod\u00e1is guardar? Todo lo que ten\u00e9is ser\u00e1 dado alg\u00fan d\u00eda.<br \/>\nDad, pues, ahora que la estaci\u00f3n de dar es vuestra y no de vuestros herederos.<\/p>\n<p>Dec\u00eds a menudo: &#8220;Dar\u00eda, pero s\u00f3lo al que lo mereciera.&#8221; Los \u00e1rboles en vuestro huerto no dicen as\u00ed, ni lo dicen los reba\u00f1os en vuestra pradera.<br \/>\nEllos dan para vivir, ya que guardar es perecer.<br \/>\nTodo aquel que merece recibir sus d\u00edas y sus noches, merece, seguramente, de vosotros todo lo dem\u00e1s.<br \/>\nY aquel que mereci\u00f3 beber el oc\u00e9ano de la vida, merece llenar su copa en vuestro peque\u00f1o arroyo.<br \/>\n\u00bfY cu\u00e1l ser\u00e1 m\u00e9rito mayor que el de aquel que da el valor y la confianza -no la caridad- del recibir?<br \/>\n\u00bfY qui\u00e9nes sois vosotros para que los hombres os muestren su seno y os descubran su orgullo para que as\u00ed ve\u00e1is sus merecimientos desnudos y su orgullo sin confusi\u00f3n?<br \/>\nMirad primero si vosotros mismos merec\u00e9is dar y ser un instrumento del dar.<br \/>\nPorque, a la verdad, es la vida la que da a la vida, mientras que vosotros, que os cre\u00e9is dadores, no sois sino testigos.<\/p>\n<p>Y vosotros, los que recib\u00eds -y todos vosotros sois de ellos- no asum\u00e1is el peso de la gratitud, si no quer\u00e9is colocar un yugo sobre vosotros y sobre quien os da.<br \/>\nElev\u00e1os, m\u00e1s bien, con el dador en su dar como en unas alas.<br \/>\nPorque exagerar vuestra deuda es dudar de su generosidad, que tiene el libre coraz\u00f3n de la tierra como madre y a Dios como padre.<\/p>\n<p>El comer y el beber<\/p>\n<p>Entonces, un viejo que ten\u00eda una posada dijo: H\u00e1blanos del comer y del beber.<\/p>\n<p>Y \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p>Ojal\u00e1 pudi\u00e9rais vivir de la fragancia de la tierra y, como planta del aire, ser alimentados por la luz.<br \/>\nPero, ya que deb\u00e9is matar para comer y robar al reci\u00e9n nacido la leche de su madre para apagar vuestra sed, haced de ello un acto de adoraci\u00f3n.<br \/>\nY haced que vuestra mesa sea un altar en el que lo puro y lo inocente, el buque y la pradera sean sacrificados a aquello que es m\u00e1s puro y a\u00fan inocente que el hombre.<br \/>\nCuando mat\u00e9is un animal, decidle en vuestro coraz\u00f3n: &#8220;El mismo poder que te sacrifica, me sacrifica tambi\u00e9n; yo ser\u00e9 tambi\u00e9n destruido.<br \/>\nLa misma ley que te entrega en mis manos me entregar\u00e1 a m\u00ed en manos m\u00e1s poderosas.<br \/>\nTu sangre y mi sangre no son otra cosa que la savia que alimenta el \u00e1rbol del cielo.&#8221;<\/p>\n<p>Y, cuando mord\u00e1is una manzana, decidle en vuestro coraz\u00f3n:<br \/>\n&#8220;Tus semillas vivir\u00e1n en mi cuerpo.<br \/>\nY los botones de tu ma\u00f1ana florecer\u00e1n en mi coraz\u00f3n. Y tu fragancia ser\u00e1 mi aliento.<br \/>\nY gozaremos juntos a trav\u00e9s de todas las estaciones.&#8221;<br \/>\nY, en el oto\u00f1o, cuando reun\u00e1is las uvas de vuestras vides para el lagar, decid en vuestro coraz\u00f3n:<br \/>\n&#8220;Yo soy tambi\u00e9n una vid y mi fruto ser\u00e1 llevado al lagar. Y, como vino nuevo ser\u00e1 guardado en vasos eternos.&#8221;<br \/>\nY, en el invierno, cuando sorb\u00e1is el vino, que haya en vuestro coraz\u00f3n un canto para cada copa.<br \/>\nY que haya en ese canto un recuerdo para los d\u00edas oto\u00f1ales y para la vid y para el lagar.<\/p>\n<p>El trabajo<\/p>\n<p>Entonces, dijo el labrador: H\u00e1blanos del trabajo. <\/p>\n<p>Y \u00e9l respondi\u00f3, diciendo:<\/p>\n<p>Trabaj\u00e1is para seguir el ritmo de la tierra y del alma de la tierra.<\/p>\n<p>Porque estar ocioso es convertirse en un extra\u00f1o en medio de las estaciones -y salirse de la procesi\u00f3n de la vida, que marcha en amistad y sumisi\u00f3n orgullosa hacia el infinito.<\/p>\n<p>Cuando trabaj\u00e1is, sois una flauta a trav\u00e9s de cuyo coraz\u00f3n el murmullo de las horas se convierte en m\u00fasica.<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l de vosotros querr\u00e1 ser una ca\u00f1a silenciosa y muda cuando todo canta al un\u00edsono?<\/p>\n<p>Se os ha dicho siempre que el trabajo es una maldici\u00f3n y la labor una desgracia.<br \/>\nPero yo os digo que, cuando trabaj\u00e1is, realiz\u00e1is una parte del m\u00e1s lejano sue\u00f1o de la tierra, asignada a vosotros cuando ese sue\u00f1o fue nacido.<br \/>\nY, trabajando, est\u00e1is, en realidad, amando a la vida.<br \/>\nY amarla, a trav\u00e9s del trabajo, es estar muy cerca del m\u00e1s rec\u00f3ndito secreto de la vida.<br \/>\nPero si, en vuestro dolor, llam\u00e1is al nacer una aflicci\u00f3n y al soportar la carne una maldici\u00f3n escrita en vuestra frente, yo os responder\u00e9 que nada m\u00e1s que el sudor de vuestra frente lavar\u00e1 lo que est\u00e1 escrito.<\/p>\n<p>Se os ha dicho tambi\u00e9n que la vida es oscuridad y, en vuestra fatiga, os hac\u00e9is eco de la voz del fatigado.<br \/>\nY yo os digo que la vida es, en verdad, oscuridad cuando no hay un impulso.<br \/>\nY todo impulso es ciego cuando no hay conocimiento. Y todo saber es vano cuando no hay trabajo.<br \/>\nY todo trabajo es vac\u00edo cuando no hay amor.<br \/>\nY cuando trabaj\u00e1is con amor, os un\u00eds con vosotros mismos, y con los otros, y con Dios.<br \/>\n\u00bfY qu\u00e9 es trabajar con amor?<br \/>\nEs tejer la tela con hilos extra\u00eddos de vuestro coraz\u00f3n como si vuestro amado fuera a usar esa tela.<br \/>\nEs construir una casa con afecto, como si vuestro amado fuera a habitar en ella.<br \/>\nEs plantar semillas con ternura y cosechar con gozo, como si vuestro amado fuera a gozar del fruto.<br \/>\nEs infundir en todas las cosas que hac\u00e9is el -aliento de vuestro propio esp\u00edritu.<br \/>\nY saber que todos los muertos benditos se hallan ante vosotros observando.<\/p>\n<p>He o\u00eddo a menudo decir, como si fuera en sue\u00f1os: &#8220;El que trabaja en m\u00e1rmol y encuentra la forma de su propia alma en la piedra es m\u00e1s noble que el que labra la tierra.&#8221;<br \/>\n&#8220;Aquel que se apodera del arco iris para colocarlo en una tela transformada en la imagen de un hombre es m\u00e1s que el que hace las sandalias para nuestros pies.&#8221;<br \/>\nPero, yo digo, no en sue\u00f1os, sino en la vigilia del mediod\u00eda, que el viento no habla m\u00e1s dulcemente a los robles gigantes que a la menor de las hojas de la hierba.<br \/>\nY solamente es grande el que cambia la voz del viento en una canci\u00f3n, hecha m\u00e1s dulce por-u propio amor.<br \/>\nEl trabajo es el amor hecho visible.<br \/>\nY si no pod\u00e9is trabajar con amor, sino solamente con disgusto, es mejor que dej\u00e9is vuestra tarea y os sent\u00e9is a la puerta del templo y recib\u00e1is limosna de los que trabajan gozosamente.<br \/>\nPorque, si horne\u00e1is el pan con indiferencia est\u00e1is horneando un pan amargo que no calma m\u00e1s que a medias el hambre del hombre.<br \/>\nY si refunfu\u00f1\u00e1is al apretar las uvas, vuestro murmurar destila un veneno en el vino.<br \/>\nY si cant\u00e1is, aunque fuera como los \u00e1ngeles, y no am\u00e1is el cantar, est\u00e1is ensordeciendo los o\u00eddos de los hombres para las voces del d\u00eda y las voces de la noche.<\/p>\n<p>La Alegr\u00eda y el Dolor<\/p>\n<p>Entonces, dijo una mujer: H\u00e1blanos de la Alegr\u00eda y del Dolor.<\/p>\n<p>Y \u00e9l respondi\u00f3:<\/p>\n<p>Vuestra alegr\u00eda es vuestro dolor sin m\u00e1scara.<br \/>\nY la misma fuente de donde brota vuestra risa fue muchas veces llenada con vuestras l\u00e1grimas.<br \/>\nY \u00bfc\u00f3mo puede ser de otro modo?<br \/>\nMientras m\u00e1s profundo cave el dolor en vuestro coraz\u00f3n, m\u00e1s alegr\u00eda podr\u00e9is contener.<br \/>\n\u00bfNo es la copa que guarda vuestro vino la misma copa que estuvo fundi\u00e9ndose en el horno del alfarero?<br \/>\n\u00bfY&#8217; no es el la\u00fad que apacigua vuestro esp\u00edritu la misma madera que fue tallada con cuchillos?<br \/>\nCuando est\u00e9is contentos, mirad en el fondo de vuestro coraz\u00f3n y encontrar\u00e9is que es solamente lo que,os produjo dolor, lo que os da alegr\u00eda.<br \/>\nCuando est\u00e9is tristes, mirad de nuevo en vuestro coraz\u00f3n y ver\u00e9is que est\u00e1is llorando, en verdad, por lo que fue vuestro deleite.<\/p>\n<p>Algunos de vosotros dec\u00eds: &#8220;La alegr\u00eda es superior al dolor&#8221; y otros: &#8220;No, el dolor es m\u00e1s grande.&#8221;<br \/>\nPero yo os digo que son inseparables.<br \/>\nVienen juntos y, cuando uno de ellos se sienta con vosotros a vuestra mesa, recordad que el otro est\u00e1 durmiendo en vuestro lecho.<br \/>\nEn verdad, est\u00e1is suspensos, como fiel de balanza, entre vuestra alegr\u00eda y vuestro dolor.<br \/>\nS\u00f3lo cuando vac\u00edos est\u00e1is quietos y equilibrados.<br \/>\nCuando el tesorero os levanta para pesar su oro y su plata, es necesario que vuestra alegr\u00eda o vuestro dolor suban o bajen. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n EL PROFETA (1923) El Profeta Almustaf\u00e1, el elegido y bienamado, el que era un amanecer en su propio d\u00eda, hab\u00eda esperado doce a\u00f1os en la ciudad de orfalese la vuelta del barco que deb\u00eda devolverlo a su isla natal. A los doce a\u00f1os, en el s\u00e9ptimo d\u00eda de Yeleol, el mes de<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Gibr\u00e1n Khalil Gibr\u00e1n: EL PROFETA<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=201\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-201","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos-varios-literatura-gibrn-khalil-gibrn-goethe-w-johan-hermann-hesse-y-william-shakespeare"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/201\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}