{"id":1782,"date":"2009-04-05T04:20:14","date_gmt":"2009-04-05T04:20:14","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1782"},"modified":"2020-08-10T09:10:36","modified_gmt":"2020-08-10T15:10:36","slug":"agresion-sexual-en-la-infancia-y-viaje-al-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1782","title":{"rendered":"Agresi\u00f3n Sexual en la Infancia y Viaje al Futuro"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.scielo.cl\/scielo.php?pid=S0718-48082007000200010&amp;script=sci_arttext#top\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">http:\/\/www.scielo.cl\/scielo.php?pid=S0718-48082007000200010&amp;script=sci_arttext#top<\/a><\/p>\n<p><strong>Agresi\u00f3n Sexual en la Infancia y Viaje al Futuro: Cl\u00ednica y Psicoterapia en la Edad Adulta<\/strong><\/p>\n<p>Childhood Sexual Aggression and its Future: Clinic and Psychotherapy in Adulthood<\/p>\n<p><strong>Francisco Ibaceta Watson<\/strong><\/p>\n<p>Centro de Terapia del Comportamiento, Chile<\/p>\n<p><strong>Correspondencia:<\/strong><\/p>\n<p>\u00c2\u00a9 2009\u00a0 Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica<\/p>\n<p>Ricardo Matte P\u00e9rez 492, Providencia<\/p>\n<p>Santiago, Chile<\/p>\n<p>Tel\u00e9fono: (56-2)2090286<\/p>\n<p>Fax: (56-2) 2698328<\/p>\n<p>Resumen<\/p>\n<p>El presente trabajo revisa las relaciones existentes entre el antecedente de agresi\u00f3n sexual en la infancia y el desarrollo de psic\u00f3pata logia en la adultez. Tambi\u00e9n se revisan aquellos factores que caracterizan las agresiones sexuales y que se relacionar\u00edan con mayor sintomatolog\u00eda en la vida adulta. Se describen las maneras habituales en que ocurren las consultas por este motivo y se propone brevemente un marco general para el abordaje psicoterap\u00e9utico.<\/p>\n<p>Palabras claves: Aagresiones sexuales, psicopatolog\u00eda, trauma, psicoterapia.<\/p>\n<p>Abstract<\/p>\n<p>The present work reviews the existing relationships between childhood antecedents of sexual aggression and the development of psychopathology in adulthood. Also are reviewed the factors that characterize sexual aggressions, and their association to a greater sinthomatology in adult life. The habitual ways in which the consultations happen are described, their motives, and a brief general frame for the psychotherapeutic approach is proposed.<\/p>\n<p>Key words: sexual Aggressions, psychopathology, trauma, psychotherapy<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>En Chile, las agresiones sexuales hacia ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes se han constituido en un problema social de gran magnitud y relevancia. En concordancia con esto se han dise\u00f1ado pol\u00edticas p\u00fablicas, promulgado leyes y diversas entidades p\u00fablicas y privadas ejecutan programas espec\u00edficos en el \u00e1mbito de la prevenci\u00f3n, detecci\u00f3n, diagn\u00f3stico y tratamiento.<\/p>\n<p>En particular, la atenci\u00f3n acerca de este problema se ha focalizado en la infancia-adolescencia. Sin embargo, en la poblaci\u00f3n adulta existe un grupo importante de personas que habiendo sufrido agresiones sexuales en la infancia -adolescencia, sufren efectos sintom\u00e1ticos a largo plazo que no reciben necesariamente atenci\u00f3n especializada.<\/p>\n<p>En el estudio del Ministerio de Salud del a\u00f1o 2000, acerca del comportamiento sexual de la poblaci\u00f3n chilena, siete de cada cien mujeres entrevistadas declar\u00f3 haber sufrido una violaci\u00f3n. Si se considera que se ha estimado que alrededor de un 30% de las personas que han sufrido agresiones sexuales desarrollan sintomatolog\u00eda a largo plazo (Echebur\u00faa &amp; Guerricaechevarr\u00eda, 2000), existir\u00eda un grupo importante de mujeres que desarrollar\u00eda problemas de salud mental donde un evento traum\u00e1tico constituye uno de los principales factores de riesgo predisponentes.<\/p>\n<p>Debido a la mayor sensibilizaci\u00f3n frente a los temas de la violencia y las agresiones sexuales al interior de la familia, las personas se sienten m\u00e1s proclives a relatar vivencias de violencia sexual actuales o pasadas. De esta manera, entre las personas que solicitan atenci\u00f3n psicol\u00f3gica se est\u00e1 constatando un n\u00famero cada vez mayor de pacientes que presenta traumatizaciones sexuales asociadas a su motivo de consulta (Llanos &amp; Sinclair, 2001). Sin embargo, a pesar de esta alta tasa de v\u00edctimas de violencia sexual, la oferta p\u00fablica y privada para la atenci\u00f3n de personas adultas resulta casi inexistente (Bain &amp; Y\u00e1\u00f1ez, 2002).<\/p>\n<p>Por otra parte, tambi\u00e9n existe a\u00fan una importante poblaci\u00f3n que consulta recurrentemente por diferentes problemas de salud que pueden estar relacionados con haber sufrido traumatizaciones sexuales en la infancia &#8211; adolescencia. Estas consultas resultan frecuentes y como tales imprimen presi\u00f3n asistencial al sistema de salud, siendo generalmente las respuestas de atenci\u00f3n no resolutivas al no detectar ni enfrentar directamente el tema de la traumatizaci\u00f3n temprana, llegando incluso a la posibilidad de implementar acciones iatrog\u00e9nicas.<\/p>\n<p>Agresi\u00f3n sexual y desarrollo de psicopatolog\u00eda<\/p>\n<p>De acuerdo con Barudy (2000), la agresi\u00f3n sexual produce en la v\u00edctima:<\/p>\n<p>1. Un proceso de traumatizaci\u00f3n, el cual es sincr\u00f3nico a la ocurrencia de la agresi\u00f3n sexual. Aqu\u00ed se ubican no s\u00f3lo los efectos sintom\u00e1ticos a corto plazo, sino que tambi\u00e9n el despliegue de una variedad de mecanismos defensivos (por ejemplo, disociaci\u00f3n) que permiten sobrevivir a la v\u00edctima a la traumatizaci\u00f3n y que pueden aparecer como desadaptativos, a la vez que deterioran el funcionamiento social.<br \/>\n2. Un proceso de adaptaci\u00f3n o resocializaci\u00f3n secundaria con efectos espec\u00edficos (carreras morales), el cual puede ser paralelo o posterior a la ocurrencia de la agresi\u00f3n sexual. Aqu\u00ed pueden ubicarse no s\u00f3lo los efectos sintom\u00e1ticos a largo plazo, sino que tambi\u00e9n la cronificaci\u00f3n de los mecanismos defensivos y la amplia gama de impactos sobre el desarrollo psicol\u00f3gico y la construcci\u00f3n de la personalidad. Siguiendo esta l\u00ednea, se ha intentado demostrar que la traumatizaci\u00f3n sexual puede tener consecuencias sintom\u00e1ticas en el corto plazo y en el desarrollo psicol\u00f3gico a largo plazo. En tal sentido, se estima que haber sufrido una agresi\u00f3n sexual durante la infancia incrementa el riesgo de desarrollar psicopatolog\u00eda en la adultez.<\/p>\n<p>Si bien no se ha logrado establecer una relaci\u00f3n directa entre agresi\u00f3n sexual y alg\u00fan tipo particular de psicopatolog\u00eda, se han encontrado correlaciones positivas entre dicho antecedente y determinados cuadros de morbilidad psiqui\u00e1trica. Por ejemplo, se ha reportado que existir\u00eda una relaci\u00f3n manifiesta entre agresi\u00f3n sexual en la infancia y el desarrollo de episodios depresivos en la vida adulta (Weiss, Longhurst &amp; Mazure, 1999). Tambi\u00e9n se ha encontrado que pacientes diagnosticados con trastorno bipolar y que sufrieron agresiones sexuales en la infancia o adolescencia hab\u00edan presentado un inicio precoz del trastorno, un curso m\u00e1s grave, mayor comorbilidad y una incidencia superior de intentos de suicidio.<\/p>\n<p>Post (2004) constat\u00f3, en una muestra de pacientes bipolares, que el tiempo sin tratamiento era significativamente mayor entre quienes refer\u00edan historia de traumatizaci\u00f3n sexual, en comparaci\u00f3n con quienes no refer\u00edan dicho antecedente. Este autor plantea que la agresi\u00f3n sexual es un factor pron\u00f3stico que debe ser activamente identificado de manera de intervenir m\u00e1s pronto, con el fin de evitar un curso adverso, esto es, mayor gravedad del cuadro, mayor n\u00famero de intentos de suicidio, mayor comorbilidad y p\u00e9rdida paulatina del apoyo social. Esto podr\u00eda apoyar nuestras observaciones respecto a que la psicoterapia aparece como la indicaci\u00f3n principal en pacientes con un trastorno del estado de \u00e1nimo y que presentan historia de trauma temprano (Becar, Guadalupe &amp; Ibaceta, 2006).<\/p>\n<p>Una relaci\u00f3n significativa se ha encontrado tambi\u00e9n con el desarrollo de trastornos de ansiedad, particularmente con el trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico (TEPT). En una revisi\u00f3n reciente Marty y Carvajal (2005) encuentran que el TEPT ocurre m\u00e1s frecuentemente en personas que han experimentado victimizaci\u00f3n sexual durante su infancia. Las agresiones sexuales en la infancia aumentar\u00edan el riesgo de desarrollar un TEPT, en la medida que la exposici\u00f3n temprana a situaciones traum\u00e1ticas (estresantes) de ese tipo podr\u00edan implicar cambios a largo plazo y persistentes en la neurobiolog\u00eda involucrada en la respuesta al estr\u00e9s, de manera que aquello significar\u00eda una vulnerabilidad para el desarrollo de TEPT.<\/p>\n<p>Por otra parte, se ha descrito una importante relaci\u00f3n entre traumatizaciones sexuales tempranas y el desarrollo de trastorno de personalidad, especialmente borderline. En este grupo de pacientes se encuentra una alta frecuencia de abuso sexual en su biograf\u00eda, comparados con otros grupos de personas sin dicho trastorno (Jerez, 1997; Herman, 1989, en Vitriol, 2005).<\/p>\n<p>Se ha se\u00f1alado tambi\u00e9n una fuerte relaci\u00f3n con trastornos de la alimentaci\u00f3n, particularmente bulimia (Behar, 2000); con las autoagresiones, consideradas como un s\u00edndrome espec\u00edfico (Nader &amp; Boehme, 2003) y con los cuadros de somatizaci\u00f3n. En particular, en poblaci\u00f3n femenina nacional, Florenzano et al. (2002) encontraron una relaci\u00f3n significativa aunque inespec\u00edfica entre cuadros de somatizaci\u00f3n y antecedentes de trauma infantil, incluida la agresi\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, no es posible establecer que la agresi\u00f3n sexual sea un factor etiol\u00f3gico \u00fanico y espec\u00edfico en el desarrollo de los cuadros mencionados. Tampoco se puede establecer que los efectos de la agresi\u00f3n sexual deriven en un s\u00edndrome \u00fanico y homog\u00e9neo.<\/p>\n<p>De esta forma, la mirada ha estado centrada en poder describir aquellas caracter\u00edsticas de la agresi\u00f3n sexual que parecen predecir el desarrollo de sintomatolog\u00eda m\u00e1s grave, o bien de efectos importantes en las distintas esferas del desarrollo. Al respecto, se ha se\u00f1alado que los siguientes factores se deben considerar al momento de ponderar el riesgo y la gravedad de la aparici\u00f3n de psicopatolog\u00eda posterior:<\/p>\n<p>1. La frecuencia y duraci\u00f3n de la experiencia abusiva. Agresiones sexuales repetidas y cr\u00f3nicas se asocian a consecuencias m\u00e1s graves en las v\u00edctimas.<br \/>\n2. El tipo de agresi\u00f3n sexual. La presencia de contacto genital y penetraci\u00f3n sexual parece agravar los efectos de las agresiones sexuales.<br \/>\n3. La utilizaci\u00f3n de violencia y\/o coerci\u00f3n para cometer las agresiones se relacionan con mayor efecto sintom\u00e1tico sobre las v\u00edctimas.<br \/>\n4. El v\u00ednculo de la v\u00edctima con el agresor. La presencia de un v\u00ednculo previo se relaciona con la utilizaci\u00f3n abusiva de la confianza, de la diferencia de poder y autoridad para llevar a cabo las agresiones. A mayor cercan\u00eda vincular la relaci\u00f3n se torna indescodificable, casi impre-decible y con ello las vivencias del proceso traum\u00e1tico (por ejemplo, el miedo, la culpa y la verg\u00c3\u00bcenza) y del secreto se instalan dram\u00e1ticamente.<br \/>\n5.\u00a0 Si hubo develaci\u00f3n, es importante conocer la reacci\u00f3n de los padres, la familia y el entorno. En tal sentido, se estima que la percepci\u00f3n positiva del cuidado paterno, esto es, creer, movilizarse para proteger y buscar la sanci\u00f3n del agresor, resulta ser un factor protector crucial para disminuir las posibilidades de desarrollo de sintomatolog\u00eda posterior. Por el contrario, una actitud generalizada de incredulidad o de minimizaci\u00f3n por parte de la familia y del entorno significativo, as\u00ed como tambi\u00e9n una reacci\u00f3n hostil del padre no agresor tras la apertura del abuso, se relacionan directamente con un peor pron\u00f3stico de recuperaci\u00f3n del da\u00f1o.<\/p>\n<p>Otros factores que le asignan mayor gravedad a los posibles efectos de las agresiones sexuales ser\u00edan: la existencia de m\u00faltiples agresores, la presencia de m\u00faltiples maltratos (por ejemplo, abuso del padre conjuntamente con maltrato f\u00edsico y psicol\u00f3gico de la madre) y haberse encontrado en riesgo vital producto de las agresiones sufridas.<\/p>\n<p>En esta l\u00ednea de trabajo, un estudio con poblaci\u00f3n consultante del Centro de Atenci\u00f3n a V\u00edctimas de Atentados Sexuales (CAVAS) encontr\u00f3 que &#8220;las v\u00edctimas que se desenvuelven en un contexto definido por un patr\u00f3n tolerante ante la develaci\u00f3n del abuso y con un n\u00famero elevado de episodios abusivos (cronicidad), ser\u00edan las que est\u00e1n m\u00e1s expuestas a sufrir mayor da\u00f1o psicol\u00f3gico, as\u00ed como alteraciones en las esferas estructurales de la personalidad, producto de esas experiencias&#8221; (Huerta, Maric &amp; Navarro, 2002).<\/p>\n<p>Puede seguirse como regla general, entonces, que a mayor gravedad y cronicidad de las agresiones sexuales sufridas, mayor puede ser la gravedad de las manifestaciones psicopatol\u00f3gicas en la vida adulta (Vitriol, 2005).<\/p>\n<p>De esta manera, las agresiones sexuales son consideradas factores de riesgo psicol\u00f3gico para el desarrollo de problemas de salud mental en la adultez. En t\u00e9rminos generales, se ha postulado que el estr\u00e9s en etapas tempranas del desarrollo, en conjunci\u00f3n con predisposiciones biol\u00f3gicas, contribuyen a generar una vulnerabilidad de largo plazo al desarrollo de morbilidad de salud mental (Trueco, 2002).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de la psicopatolog\u00eda: la dimensi\u00f3n del trauma<\/p>\n<p>Herman (1994, citado en Arnstein, 1999) ha se\u00f1alado que la apariencia de normalidad, entendida como la ausencia de s\u00edntomas, no es lo mismo que la integraci\u00f3n del trauma.<\/p>\n<p>Diversos autores han elaborado modelos para poder comprender las consecuencias de las agresiones sexuales. Estos modelos intentan otorgar un marco descriptivo-ex-plicativo que incluye pero trata de ir m\u00e1s all\u00e1 de la relaci\u00f3n directa agresi\u00f3n sexual &#8211; psicopatolog\u00eda, tratando de analizar los efectos de las agresiones sexuales en el desarrollo psicol\u00f3gico de las v\u00edctimas en el largo plazo y el \u00e1mbito de sus relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Estos modelos proveen de un entendimiento del proceso traum\u00e1tico, de manera que el cl\u00ednico podr\u00eda dise\u00f1ar desde esa comprensi\u00f3n un plan de tratamiento que, en distintos niveles de profundidad, considere la dimensi\u00f3n de la vivencia traum\u00e1tica.<\/p>\n<p>En particular, aunque no es posible profundizar en esto, quiero destacar aqu\u00ed la conceptualizaci\u00f3n de las din\u00e1micas traumatog\u00e9nicas propuestas por Finkelhor y Browne, en la consideraci\u00f3n personal que este modelo puede ser aplicado particularmente a las agresiones sexuales en general, indistintamente de las caracter\u00edsticas de \u00e9stas1.<\/p>\n<p>El modelo traumatog\u00e9nico (Finkelhor &amp; Browne, 1985)<\/p>\n<p>El modelo propuesto por Finkelhor y Browne sostiene que existir\u00edan cuatro factores que explicar\u00edan la din\u00e1mica del trauma presente en las v\u00edctimas de agresiones sexuales. Estos factores, denominados din\u00e1micas traumatog\u00e9nicas, en su acci\u00f3n conjunta explicar\u00edan por qu\u00e9 la traumatizaci\u00f3n derivada de las agresiones sexuales es \u00fanica y diferente a la encontrada en otros traumas.<\/p>\n<p>Las din\u00e1micas traumatog\u00e9nicas se describen a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>1) Sexualizaci\u00f3n traum\u00e1tica<\/p>\n<p>Las agresiones sexuales pueden configurar el desarrollo de la sexualidad de las v\u00edctimas de una manera inapropiada, en tanto ocurre un aprendizaje de la sexualidad disociado de la afectividad y que no se corresponde con la etapa evolutiva en que la v\u00edctima se encuentra.<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica se instala principalmente cuando se le pide repetidamente a la v\u00edctima que realice conductas sexuales inapropiadas para su nivel de desarrollo, ligando dichas conductas a refuerzos entregados por el agresor con el fin de mantener dichos comportamientos. El afecto, regalos concretos, privilegios relaci\u00f3nales son formas de recompensa que el agresor utiliza para obtener conductas sexuales de la v\u00edctima. De esta manera, queda instalado un circuito de cosificaci\u00f3n de la sexualidad. De manera diferente e inversa, tambi\u00e9n podr\u00eda ocurrir que la sexualidad quede asociada a lo traum\u00e1tico, quedando la v\u00edctima en una posici\u00f3n emocional de aprendizaje ligado al estado, de forma que bastar\u00eda una situaci\u00f3n que reprodujera el trauma para que la v\u00edctima reaccionara defensivamente, en huida o incluso de aceptaci\u00f3n desamparada de la agresi\u00f3n como forma de sobrevivir a \u00e9sta.<\/p>\n<p>A largo plazo las consecuencias se relacionan con alteraciones del desarrollo psicosexual. En un polo podr\u00eda aparecer excesiva preocupaci\u00f3n por cuestiones sexuales, eroti-zaci\u00f3n de las relaciones, promiscuidad sexual y repetici\u00f3n compulsiva de conductas sexuales. Hacia el otro extremo pudiera presentarse una dificultad generalizada respecto de la sexualidad, la cual podr\u00eda expresarse como inhibici\u00f3n y rechazo sexual, disfunciones sexuales, o bien manifestando problemas relacionados con la identidad sexual.<\/p>\n<p>2)\u00a0 Traici\u00f3n<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica hace referencia a que las v\u00edctimas descubren que el agresor, muchas veces v\u00ednculo afectivo de confianza y dependencia, les ha causado da\u00f1o. Tambi\u00e9n alude a la toma de conciencia acerca de que los miembros de la familia que se encuentran en posici\u00f3n de protecci\u00f3n (t\u00c3\u00adpicamente la madre) no han ejercido dicho papel, en tanto no han tenido conductas concretas de cuidado, o bien no han dado credibilidad a la develaci\u00f3n de las agresiones sexuales.<\/p>\n<p>Al largo plazo esto puede manifestarse en una alteraci\u00f3n en la manera de vincularse. En un extremo, puede aparecer una importante necesidad de protecci\u00f3n, lo cual se manifestar\u00eda a trav\u00e9s de una dependencia emocional intensa, la cual puede disminuir la capacidad cr\u00edtica acerca de la confiabilidad de las otras personas. En el otro extremo, puede presentarse una manera de vincularse caracterizada por la desconfianza y hostilidad excesivas, manifest\u00e1ndose rechazo al establecimiento de relaciones con mayor grado de intimidad emocional.<\/p>\n<p>3) Indefensi\u00f3n<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica se presenta cuando la voluntad de la v\u00edctima no es respetada, teniendo \u00e9sta la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida de autonom\u00eday control respecto de sus propias conductas. Esta din\u00e1mica lleva r\u00e1pidamente a la instauraci\u00f3n de la impotencia de no poder evitar la repetici\u00f3n de las agresiones.<\/p>\n<p>A largo plazo, la indefensi\u00f3n se puede transformar en una sensaci\u00f3n cr\u00f3nica de vulnerabilidad, la cual se traduce en miedo y ansiedad constante en relaci\u00f3n a la imposibilidad de controlar lo que ocurre. Esto se traduce finalmente en una disminuci\u00f3n del sentimiento de autoeficacia y de las habilidades personales en general. En un extremo, esta sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida de poder puede transformarse en una necesidad disfuncional de control sobre los otros y sobre lo que ocurre.<\/p>\n<p>4) Estigmatizaci\u00f3n<\/p>\n<p>Esta din\u00e1mica se refiere a las connotaciones negativas que; el agresor y muchas veces los adultos en posici\u00f3n de proteger, le adjudican a las agresiones sexuales sufridas y como \u00e9stas quedan ancladas en la narraci\u00f3n de lo vivido.<\/p>\n<p>El impacto psicol\u00f3gico de la estigmatizaci\u00f3n se asocia a los sentimientos de culpa y verg\u00c3\u00bcenza y por lo mismo a la mantenci\u00f3n del secreto que refieren las v\u00edctimas, sentimientos que se anclan en la construcci\u00f3n de la autoimagen. Tambi\u00e9n puede ocurrir que se tenga la vivencia de ser diferente de los dem\u00e1s, lo cual se basar\u00eda en la idea de que nadie m\u00e1s ha tenido una experiencia como la propia, a la vez que por lo mismo piensan que ser\u00e1n rechazados por los otros. En particular, la mantenci\u00f3n del secreto puede incrementar el sentimiento de estigmatizaci\u00f3n al reforzarse la sensaci\u00f3n de ser diferente.<\/p>\n<p>C\u00f3mo ocurre la consulta<\/p>\n<p>De acuerdo con nuestra experiencia cl\u00ednica, la consulta inicial puede ocurrir en cualquiera de las siguientes formas:<\/p>\n<p>1)\u00a0 La persona consulta por un motivo que puede o no incluir la referencia directa a una agresi\u00f3n sexual durante su infancia-adolescencia.<\/p>\n<p>Una posibilidad es que la historia de agresi\u00f3n sexual es conectada directamente a la sintomatolog\u00eda o situaci\u00f3n que genera la consulta. Es decir, al aparecer como una explicaci\u00f3n del sufrimiento que motiva la consulta, genera casi de inmediato la posibilidad de un contexto de psicoterapia, en tanto ofrece un foco de trabajo y permite el inicio de la construcci\u00f3n de la alianza terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Otra posibilidad es que la historia de agresi\u00f3n sexual est\u00e9 enmascarada en sintomatolog\u00eda que las personas no conectan necesariamente convivencias traum\u00e1ticas o que de hacerlo lo realizan de manera confusa y ambivalente. Es la exploraci\u00f3n cuidadosa y dirigida del terapeuta la que trae a la conversaci\u00f3n la posible conexi\u00f3n entre dichas vivencias y los s\u00edntomas o problem\u00e1ticas actuales. Luego, lo que puede ser inicialmente una consulta exclusivamente sintom\u00e1tica puede derivar hacia el establecimiento de un contexto de psicoterapia. La consulta aqu\u00ed generalmente tiene elementos de cronicidad, en tanto estabilidad del cuadro sintom\u00e1tico y posible compromiso del desarrollo de la personalidad. Puede haber un n\u00famero importante de consultas y tratamientos anteriores. Resulta necesario considerar siempre la pertinencia del apoyo farmacol\u00f3gico y una cuidadosa evaluaci\u00f3n (por ejemplo, psicodiagn\u00f3stico).<\/p>\n<p>2) La persona consulta por una problem\u00e1tica distinta o del mismo espectro (por ejemplo, violencia intrafamiliar). En la interacci\u00f3n terap\u00e9utica surge el reconocimiento de la violencia sexual como un aspecto vivencial no registrado como tal.<\/p>\n<p>Si la violencia est\u00e1 incluida en la biograf\u00eda del sujeto y est\u00e1 ausente en la descripci\u00f3n del motivo de consulta, puede construirse el contexto terap\u00e9utico que incluya y contenga dichas vivencias traum\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Si la violencia es actual, el contexto que debe construirse prioritariamente es el de interrupci\u00f3n y protecci\u00f3n. Aqu\u00ed la interrupci\u00f3n de la situaci\u00f3n de violencia es el objetivo principal de la intervenci\u00f3n inicial. No hay reparaci\u00f3n posible sin protecci\u00f3n inmediata y luego sostenida. El terapeuta debe focalizar sus intervenciones en el reconocimiento del malestar y en la movilizaci\u00f3n de acciones destinadas a la propia protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede ocurrir que la persona consulte espec\u00edficamente por una situaci\u00f3n de agresi\u00f3n sexual ocurrida recientemente. Aqu\u00ed, la consulta generalmente es &#8220;aguda&#8221; y son aplicables modelos referidos a la intervenci\u00f3n en crisis.<\/p>\n<p>Una gu\u00eda breve para la psicoterapia<\/p>\n<p>Siguiendo lo sugerido por Llanos y Sinclair (2001), una gu\u00eda m\u00ednima para orientar un plan psicoterap\u00e9utico debe contemplar al menos los siguientes elementos:<\/p>\n<p>1. Las caracter\u00edsticas del contexto terap\u00e9utico.<br \/>\n2. Las etapas dentro del proceso terap\u00e9utico y los objetivos de cada una de \u00e9stas.<br \/>\n3. Los focos o tem\u00e1ticas espec\u00edficas a tratar.<\/p>\n<p>Caracter\u00edsticas del contexto psicoterap\u00e9utico (Llanos &amp; Sinclair, 2001)<\/p>\n<p>1) Construcci\u00f3n de un v\u00ednculo terap\u00e9utico reparador en s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>De acuerdo con \u00c3\u0081lvarez (2002), para poder ubicar las situaciones traum\u00e1ticas como experiencias de la propia vida y no disociadas en los s\u00edntomas, se necesita un espacio interpersonal seguro, predecible y de un v\u00ednculo estrecho, que resista las pruebas de confianza y compromiso impuestas por los pacientes.<\/p>\n<p>En este contexto psicoterap\u00e9utico toma aun mayor fuerza la evidencia emp\u00c3\u00adrica y el consenso cl\u00ednico acerca de que la calidad del v\u00ednculo terap\u00e9utico es el factor curativo m\u00e1s poderoso del cambio en psicoterapia (Jim\u00e9nez, 1999). La relaci\u00f3n terap\u00e9utica tiene que estar basada en el buen trato, puesto que el mismo v\u00ednculo establecido con el terapeuta opera como reparador, en la medida en que este sirve como contraste respecto de la relaci\u00f3n abusiva que conllevan las agresiones sexuales.<\/p>\n<p>2) \u00a0 Explicitaci\u00f3n del encuadre terap\u00e9utico como protector.<\/p>\n<p>De manera de generar un contexto terap\u00e9utico seguro y confiable para quien consulta resulta fundamental que el encuadre sea expl\u00edcito. Esto significa que las caracter\u00edsticas de la relaci\u00f3n y del proceso psicoterap\u00e9utico, as\u00ed como los objetivos de la psicoterapia, deben ser construidos de manera clara. Mientras m\u00e1s expl\u00edcito y claro resulta esto, menor posibilidad hay de que se produzcan impasses que puedan ser terap\u00e9utica y sobre todo vivenciados como la confirmaci\u00f3n, ahora en la relaci\u00f3n terap\u00e9utica, de conductas abusivas hacia las personas que nos consultan.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos pr\u00e1cticos, por ejemplo, crucial es que el terapeuta grad\u00fae la intensidad emocional de las sesiones, sobre todo al inicio de la psicoterapia. El terapeuta debe controlar su deseo de saber, ya que la experiencia muestra que las personas no se curan por el solo hecho de relatar detalladamente sus traumatizaciones. Muchas veces la insistencia del terapeuta en motivar el relato de la traumatizaci\u00f3n induce r\u00e1pidamente en quien consulta un aumento abrupto de la vulnerabilidad emocional e incluso de la sintomato-log\u00eda, lo cual puede explicar deserciones o suspensiones tempranas del tratamiento.<\/p>\n<p>Para esto es \u00fatil generar acuerdos concretos respecto de los contenidos dentro de la conversaci\u00f3n psicoterap\u00e9utica, debiendo quedar el paciente siempre con la posibilidad de se\u00f1alarle al terapeuta si considera que determinado contenido preferir\u00eda abordarlo en un momento posterior de la terapia.<\/p>\n<p>3) Flexibilidad terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>El trabajo terap\u00e9utico con v\u00edctimas de agresiones sexuales exige que el terapeuta se pueda mover d\u00factilmente entre distintas maneras de comprender y abordar cl\u00ednicamente las consecuencias en las personas de las agresiones sexuales.<\/p>\n<p>Por otra parte, el terapeuta debe estar atento a que no todo se explica como un efecto de las agresiones sexuales, raz\u00f3n por la cual debe estar dispuesto a moverse hacia focos de trabajo distintos a \u00e9ste, sobre todo si el consultante as\u00ed lo propone. Aun cuando el terapeuta tenga la firme convicci\u00f3n que la traumatizaci\u00f3n sexual se relaciona directamente con las dificultades por las cuales se consulta en el presente, en ciertas situaciones debe optar por un acercamiento m\u00e1s indirecto que respete el tiempo del consultante.<\/p>\n<p>Etapas y objetivos del proceso psicoterap\u00e9utico<\/p>\n<p>Etapa 1: el alivio sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>A diferencia de otros planteamientos (Dolan, 1997, en Llanos &amp; Sinclair, 2001) que consideran importante el reconocimiento del ser v\u00edctima y la desculpabilizaci\u00f3n como eje inicial y central del proceso de reparaci\u00f3n, pensamos que la focalizaci\u00f3n en el alivio de los s\u00edntomas y el dolor o sufrimiento personal que generan la consulta debe ser el objetivo y la labor espec\u00edfica de la primera etapa de la terapia.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, pensamos por una parte, que una inicial posici\u00f3n terap\u00e9utica desculpabilizadora puede comprometer la posibilidad de quien consulta de exponer lo m\u00e1s horrible del proceso de agresi\u00f3n sexual, es decir, la posibilidad de haber participado como una forma de protegerse. Creemos que la desculpabilizaci\u00f3n debe ser consecuencia de un descubrimiento de quien consulta, m\u00e1s que una revelaci\u00f3n y posici\u00f3n del terapeuta. Esta espera reflexiva no significa en todo caso, que el terapeuta no pueda invitar desde ya a la persona a desmitificar aquellas ideas que se encuentran a la base de responsabilizarse de lo ocurrido, mediante una permanente actitud de curiosidad respecto de las significaciones que permiten la construcci\u00f3n de la culpabilidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, nuestra experiencia nos ha mostrado dos aspectos con relaci\u00f3n a la idea de ser v\u00edctima. Por una parte, esto puede inducir un r\u00e1pido y regresivo aumento de la sin-tomatolog\u00eda, puesto que al caerlos mecanismos defensivos las personas quedan en una posici\u00f3n no acostumbrada de vulnerabilidad. Por otra parte, hay personas que quedan atrapadas en la explicaci\u00f3n de ser v\u00edctimas, lugar desde el cual tambi\u00e9n obtienen una serie de beneficios potenciales que obstruyen la evoluci\u00f3n hacia etapas avanzadas del proceso de reparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entonces, proponemos que en esta etapa los focos terap\u00e9uticos sean:<\/p>\n<p>a) La construcci\u00f3n de la alianza terap\u00e9utica, en la l\u00f3gica rese\u00f1ada respecto del contexto psicoterap\u00e9utico apropiado para este tipo de casos. Esto no remite s\u00f3lo al v\u00ednculo terap\u00e9utico, sino que tambi\u00e9n al acuerdo claro respecto de objetivos y metas del proceso terap\u00e9utico, respetando fuertemente el pedido de consulta.<br \/>\nb) Un papel directivo del terapeuta en la identificaci\u00f3n y en el alivio de los s\u00edntomas, por ejemplo, solicitando una consulta farmacol\u00f3gica si resulta pertinenente y necesario. Este aspecto incluye probablemente no s\u00f3lo focalizar en la designaci\u00f3n de los s\u00edntomas, sino que tambi\u00e9n en aquellos aspectos ligados al trauma que impactan fuertemente la construcci\u00f3n de la imagen del s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Etapa 2: la exploraci\u00f3n del trauma.<\/p>\n<p>En este momento del proceso se debe invitar paulatinamente a la reconstrucci\u00f3n de la historia, esto es, de los sucesos traum\u00e1ticos, la reacci\u00f3n de acomodaci\u00f3n del sobreviviente y de los otros significativos frente a \u00e9l. El objetivo de esta etapa es establecer un relato que permita describir lo ocurrido y contextualizarlo. Resulta fundamental en esto que la persona sienta plena libertad de decidir qu\u00e9 est\u00e1 dispuesto a contar, o bien qu\u00e9 necesita y\/o considera conveniente relatar (Durrant &amp; Kowalski, 1996, citados en Llanos &amp; Sinclair, 2001).<\/p>\n<p>Llanos y Sinclair (2001) plantean tres focos terap\u00e9uticos que nos parece imprescindible rescatar en esta etapa del proceso que proponemos:<\/p>\n<p>a) La semantizaci\u00f3n de la experiencia abusiva. Esto alude a ayudar al otro a simbolizar, representar y poner palabras concretas y precisas que permitan construir un relato de lo ocurrido. La experiencia nos ha mostrado lo fuertemente reparador que resulta para las personas poder validar sus percepciones respecto de lo ocurrido y poder tener un relato espec\u00edfico (ya no confuso) de lo ocurrido.<br \/>\nb) La reconstrucci\u00f3n del discurso que mistifica el abuso. Siguiendo lo planteado por Perrone y Nannini (1997), esto consiste en que la v\u00edctima pase del lugar de objeto al de sujeto, de tal manera que pueda convertirse en observador del abusador, tomar distancia respecto de \u00e9ste y animarse a tomar la iniciativa para identificar y eliminar la representaci\u00f3n m\u00edtica que tiene de aquel. Cuando el abusador vuelve a presentarse como figura humana ante la v\u00edctima, pierde su capacidad de manipular y aquella puede traspasar la culpabilidad a quien verdaderamente la tiene. La descripci\u00f3n del abusador y de sus maniobras para lograr el abuso permiten a la v\u00edctima colocarse en una posici\u00f3n activa y separada con respecto al agresor.<br \/>\nc)\u00a0 La contenci\u00f3n y elaboraci\u00f3n de los sentimientos asociados a la vivencia del abuso y el relato del mismo. Barudy (2005) plantea que una de las manifestaciones m\u00e1s importante del da\u00f1o producto de las agresiones sexuales se da en el \u00e1mbito de las emociones. La culpa, la verg\u00c3\u00bcenza, el miedo, la rabia, la tristeza y la angustia son emociones que ciertamente surgir\u00e1n en el transcurso de la conversaci\u00f3n terap\u00e9utica. La reexperiencia emocional y la comprensi\u00f3n de \u00e9stas, asociada a la capacidad del terapeuta de tolerar pensamientos y dichas emociones consideradas previamente como intolerables por el paciente, puede ser muy importante como factor curativo o de cambio. Nuevamente vale la pena recordar que se debe ir graduando la intensidad de las sesiones, siguiendo el timing del otro, cuidando hablar excesivamente del abuso pues esto puede amplificar el da\u00f1o emocional propio de la traumatizaci\u00f3n (Barudy, 1999, citado en Llanos &amp; Sinclair, 2001).<\/p>\n<p>Finalmente, queremos considerar otro foco espec\u00edfico derivado de nuestra experiencia y que permite ir construyendo el paso hacia la siguiente etapa. De manera no infrecuente, en la construcci\u00f3n del relato de lo ocurrido, las personas focalizan su mayor dolor en la ausencia de protecci\u00f3n por parte de quienes estaban en posici\u00f3n de cumplir aquello. La capacidad de protecci\u00f3n o competencia parental se mide en el grado de reconocimiento de la situaci\u00f3n abusiva y en las acciones que se toman hacia la persona identificada como agresor, traduci\u00e9ndose esto en la disposici\u00f3n efectiva a la interrupci\u00f3n inmediata de la situaci\u00f3n abusiva.<\/p>\n<p>Pareciera ser que muchas veces las personas suelen sobrevivir, sobre la base de sus propios recursos, bastante bien a las agresiones sexuales en s\u00ed mismas, no ocurriendo lo mismo respecto de la relaci\u00f3n establecida con quienes deb\u00edan cuidarlos. Creemos que en la medida que hay reconocimiento del trauma, \u00e9ste se &#8220;disemina&#8221; de forma mucho menor en la construcci\u00f3n de la imagen del s\u00ed mismo y de la personalidad. Esto confirma que el apoyo social percibido por la v\u00edctima posterior a la revelaci\u00f3n de la agresi\u00f3n, es crucial en el pron\u00f3stico del da\u00f1o causado por la misma.<\/p>\n<p>Esta mirada permite tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n adicional respecto del tema del secreto. Pensamos que el secreto no s\u00f3lo se construye en la din\u00e1mica propia del proceso de la agresi\u00f3n sexual. La mantenci\u00f3n del secreto es en alguna medida una met\u00e1fora de la calidad del v\u00ednculo entre la v\u00edctima y su cuidador, de manera que respecto de \u00e9ste la v\u00edctima tambi\u00e9n se hace cargo de la responsabilidad de lo ocurrido, lo cual aumenta su vulnerabilidad y fragilidad al momento de poder revelar lo que ha pasado y validar internamente lo sucedido. Luego, el dolor es doble: el sufrimiento de haber sido v\u00edctima de abusos sexuales, y la posibilidad de colocar en el otro a trav\u00e9s de la revelaci\u00f3n un dolor donde, aparentemente, no exist\u00eda.<\/p>\n<p>Etapa 3: la conexi\u00f3n de lo actual con lo ocurrido y el reconocerse como sobreviviente.<\/p>\n<p>El objetivo de esta etapa es &#8220;transportar&#8221; lo relatado del all\u00e1 y entonces al aqu\u00ed y ahora, intentando vincular el relato con el motivo que origin\u00f3 la consulta.<\/p>\n<p>En este punto, nuevamente el trabajo de Llanos y Sinclair (2001) ofrece lucidez respecto de los focos terap\u00e9uticos:<\/p>\n<p>a) Reconocer las consecuencias de la traumatizaci\u00f3n en el desarrollo vital, poniendo \u00e9nfasis en aquello que se conecta con lo sufrido actualmente. Creemos que aqu\u00ed se debe hacer un esfuerzo por ayudar a distinguir los efectos en el pensamiento respecto de s\u00ed mismo (auto imagen) y el pensamiento respecto de las relaciones con los otros. En este momento del proceso la contenci\u00f3n y el reconocimiento por s\u00ed solo no bastan, pues la conversaci\u00f3n terap\u00e9utica debe ir ofreciendo alternativas de comprensi\u00f3n y de cambio, de manera que el alivio aparezca como algo viable en la vida actual de la persona.<br \/>\nb) Identificar la manera en que se sobrevivi\u00f3 y las formas en que se fueron superando las consecuencias de la agresi\u00f3n. Esto supone rescatar todos los esfuerzos de la persona para poder sobrevivir a la agresi\u00f3n. Esto es crucial, pues la v\u00edctima puede lograr redefinir su acomodaci\u00f3n a la agresi\u00f3n como un proceso adaptativo esperable y no como participaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de lo ocurrido. Perrone y Nannini (1997) enfatizan que se debe invitar al otro a diferenciar la excitaci\u00f3n del deseo, la pasividad del consentimiento y la participaci\u00f3n de la responsabilidad, siendo \u00e9ste el paso m\u00e1s dif\u00edcil desde el punto de vista terap\u00e9utico, pues implica abordar los aspectos m\u00e1s confusos, contradictorios y complejos de la experiencia de abuso sexual.<br \/>\nc)\u00a0 Identificaci\u00f3n de las \u00e1reas libres de abuso. La exploraci\u00f3n de este aspecto implica sostener que la agresi\u00f3n sexual no provoca inevitablemente problemas de salud mental, es decir, las personas agredidas sexualmente tienen recursos para resolver las dificultades que se les presentan y \u00e1reas vitales que han sido competentes.<\/p>\n<p>Etapa 4: la integraci\u00f3n del trauma y la construcci\u00f3n del futuro.<\/p>\n<p>El objetivo de esta etapa es situar al proceso traum\u00e1tico como un momento espec\u00edfico del desarrollo vital de la persona, es decir, el trauma se integra en la medida que se va haciendo ceder aquellos mecanismos defensivos que permitieron adaptarse a la situaci\u00f3n traum\u00e1tica. Cuando en las relaciones actuales aquellos mecanismos adaptativos se flexibilizan e incluso desaparecen se entiende que la persona recupera grados de libertad que hasta ese momento no ten\u00eda producto de lo vivido. Significa tambi\u00e9n que la persona puede acceder a una construcci\u00f3n distinta de la historia de s\u00ed mismo y acotar y disminuir el impacto de las agresiones sexuales sufridas.<\/p>\n<p>Los focos terap\u00e9uticos espec\u00edficos que proponemos son:<\/p>\n<p>a) Celebrar el s\u00ed mismo y el haber sobrevivido rescatando los propios recursos que permitieron eso. Esto implica apropiarse de la identidad y saber que se cuenta con uno mismo, desplegando los propios deseos e iniciativas. Se acepta que en la vida cotidiana se construye una idea del futuro, desarrollando un sentido de la propia autonom\u00eda.<br \/>\nb) Liberarse de la mentalidad de v\u00edctima. Esto implica que la capacidad de perdonarse y exonerar a los otros se ha incrementado, a prop\u00f3sito de la reflexi\u00f3n de lo ocurrido2. Es decir, se ha colocado la experiencia abusiva como un momento acotado del desarrollo vital. Para esto es crucial chequear que la persona concibe que los resultados terap\u00e9uticos positivos se han forjado a trav\u00e9s de los propios recursos y a pesar de lo experiencia traum\u00e1tica vivida.<br \/>\nc)\u00a0 Establecer lazos de confianza apropiados. Esto implica que se debe hablar expl\u00edcitamente de todo aquello que puede favorecer indirectamente establecer una relaci\u00f3n potencialmente abusiva. Por ejemplo, esto puede traducirse en estar en condiciones de mantener una mejor relaci\u00f3n de pareja y tener la sensaci\u00f3n de control sobre la vivencia de la sexualidad, d) Disminuir la intensidad de la relaci\u00f3n terap\u00e9utica. Esto supone la conversaci\u00f3n expl\u00edcita acerca de la relaci\u00f3n y la despedida del terapeuta, con la implicancia de emociones que implica un cierre terap\u00e9utico relativamente exitoso.<\/p>\n<p>Criterios de mejor\u00eda<\/p>\n<p>Siguiendo lo se\u00f1alado por Harvey (1990, citado en Arstein, 1999) se proponen algunos criterios para evaluar si existe mejor\u00eda respecto de las \u00e1reas que frecuentemente se ven afectadas a prop\u00f3sito de haber sufrido agresiones sexuales, las que tal como se ha expuesto derivan en diversos motivos de consulta. Estos criterios ser\u00edan:<\/p>\n<p>1) Que los s\u00edntomas que motivaron la consulta se tornen al menos manejables, es decir, que desde la perspectiva del consultante haya un mejoramiento significativo de aquellas \u00e1reas afectadas por las consecuencias de la traumatizaci\u00f3n sexual. Se debe en cualquier caso se\u00f1alar que puede quedar una susceptibilidad a reaccionar sintom\u00e1ticamente frente a aquello que recuerde el trauma. En tal sentido, se puede construir un acuerdo acerca de en qu\u00e9 situaciones se puede volver a consultar.<br \/>\n2) Que se puedan vivenciar las emociones asociadas a la traumatizaci\u00f3n con un efecto de &#8220;memoria de trauma&#8221;, esto es, que &#8220;cada vez que se recuerda lavictimizaci\u00f3n sexual dicho recuerdo duela menos&#8221;. Se establece as\u00ed un relato de vida en donde el trauma nunca ser\u00e1 borrado, pero puede ubicarse en un tiempo y en un espacio acotado. Lo anterior lleva a percibiry sentir que la situaci\u00f3n abusiva se constituye en una experiencia de vida y que las conductas de abuso no son sin\u00f3nimos de la persona, sino que deben ubicarse como experiencias traum\u00e1ticas acotadas (Alvarez, 2002).<br \/>\n3) Que los recuerdos traum\u00e1ticos ya no se impongan de manera intempestiva, salvo que se decida examinarlos voluntariamente. De esta manera, la intrusi\u00f3n angustiosa de las vivencias pasadas, ancladas como efecto postraum\u00e1tico, cede ante la posibilidad de examinarlas sin la reacci\u00f3n fisiol\u00f3gica autom\u00e1tica y habitual.<br \/>\n4) Que exista un mejoramiento de la autoestima que se expresa en un cambio positivo en la autoimagen, lo cual se ve reflejado en un aumento de la competencia personal en diversos \u00e1mbitos significativos de la vida personal.<br \/>\n5) Que las relaciones interpersonales significativas se conserven y mejoren. Crucial resulta aqu\u00ed la definici\u00f3n de la relaci\u00f3n con el adulto que estaba en posici\u00f3n de proteger, lo cual va a depender intensamente del grado de internalizaci\u00f3n de la responsabilidad por no haber protegido y de la capacidad consecuente de \u00e9sta para reparar el dolor causado. Si esto no ocurre se debe tener una noci\u00f3n de c\u00f3mo la persona integr\u00f3 y elabor\u00f3 la desprotecci\u00f3n que facilit\u00f3 las agresiones y si pudo exonerar a las personas para seguir adelante.<\/p>\n<p>Comentarios finales<\/p>\n<p>Si bien no es posible establecer que la agresi\u00f3n sexual infantil sea un factor etiol\u00f3gico \u00fanico y espec\u00edfico en el desarrollo de trastornos psiqui\u00e1tricos en la adultez, se ha reportado que existir\u00eda una relaci\u00f3n manifiesta entre \u00e9sta y el desarrollo de morbilidad en salud mental en la vida adulta. En particular, quisiera destacar que se ha sugerido que existe un per\u00edodo cr\u00edtico en el desarrollo del ser humano en el que la experiencia de trauma puede conllevar cambios neurobiol\u00f3gicos permanentes, que aumentan la posibilidad de desarrollar trastornos de ansiedad y del estado del \u00e1nimo como respuesta a la experiencia de otros estresores posteriores en la vida de la persona.<\/p>\n<p>En un \u00e1mbito en donde la neurobiolog\u00eda juega un rol fundamental, la psicoterapia individual debe contemplarse como posibilidad cuando en la base de los trastornos de salud mental se encuentra una biograf\u00eda que incluye trauma. La experiencia de ser reconocido en el sufrimiento devenido del trauma, el silencio y la falta de protecci\u00f3n, puede significar la piedra angular de la reparaci\u00f3n del da\u00f1o y el alivio de los s\u00edntomas.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>1 La experiencia muestra que un factor decisivo en la fenomenolog\u00eda de las agresiones sexuales es el v\u00ednculo existente entre la v\u00edctima y el agresor. Navarro (1998) distingui\u00f3 la agresi\u00f3n sexual extrafamiliar, la intrafamiliar y la incestuosa otorg\u00e1ndole un papel decisivo al rol del v\u00ednculo en la forma de aproximarse el tema de las agresiones sexuales. Para una revisi\u00f3n a\u00fan m\u00e1s espec\u00edfica de la dimensi\u00f3n del trauma en las agresiones sexuales intrafamiliares e incestuososas pueden revisarse los planteamientos de Barudy (1998, 2005) y Perrone (1997, 2000).<\/p>\n<p>2 Para Perrone y Nannini (1997), la condici\u00f3n de \u00e9xito terap\u00e9utico est\u00e1 menos ligada a la realidad de la reparaci\u00f3n que a la de la propia voluntad del sujeto de reclamar lo que se le debe. Por ello, la ausencia del abusador o su negativa a reconocer su falta no son obst\u00e1culos para el cumplimiento de este objetivo, el cual es crear en la v\u00edctima una fuerte determinaci\u00f3n para exigir reparaci\u00f3n. Complementando esto, Barudy (1998) sostiene que en ausencia del pedido de perd\u00f3n o de acciones de reparaci\u00f3n, la v\u00edctima puede exonerar a su agresor y a los terceros involucrados en el sistema abusivo, de manera de continuar su vida adelante.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Alvarez, K. (2002). 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Email: ibaceta@yahoo.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.scielo.cl\/scielo.php?pid=S0718-48082007000200010&amp;script=sci_arttext#top Agresi\u00f3n Sexual en la Infancia y Viaje al Futuro: Cl\u00ednica y Psicoterapia en la Edad Adulta Childhood Sexual Aggression and its Future: Clinic and Psychotherapy in Adulthood Francisco Ibaceta Watson Centro de Terapia del Comportamiento, Chile Correspondencia: \u00c2\u00a9 2009\u00a0 Sociedad Chilena de Psicolog\u00eda Cl\u00ednica Ricardo Matte P\u00e9rez 492, Providencia Santiago, Chile Tel\u00e9fono: (56-2)2090286 Fax:<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Agresi\u00f3n Sexual en la Infancia y Viaje al Futuro<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1782\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[98],"tags":[],"class_list":["post-1782","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-abuso-sexual-infantil-y-maltrato-infantil"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1782"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1782\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}