{"id":1780,"date":"2009-04-01T04:20:40","date_gmt":"2009-04-01T04:20:40","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1780"},"modified":"2009-04-01T04:20:40","modified_gmt":"2009-04-01T04:20:40","slug":"superar-la-ansiedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1780","title":{"rendered":"Superar la ansiedad"},"content":{"rendered":"<p>Cuenca 3488 2\u00c2\u00b0 Piso Dto. 6 (C1417ABH) Buenos Aires-Argentina<br \/>\nTelefax (+54-11) 4503-5068<br \/>\nE-mail info@bairesgestalt.com.ar <\/p>\n<p>Superar la ansiedad &#8211; Primera Parte<\/p>\n<p>PRIMERA PARTE<\/p>\n<p>Desde hace ya unos cuantos a\u00f1os la palabra ansiedad ocupa espacios cada vez mayores en los medios de comunicaci\u00f3n masiva. Vocablo bastante t\u00e9cnico, salido del \u00e1mbito de la psicolog\u00eda cl\u00ednica, nos llega dando una voltereta extra\u00f1a. Se trata de la traducci\u00f3n del ingl\u00e9s anxiety , para el que en castellano ya cont\u00e1bamos con la expresi\u00f3n angustia. La diseminaci\u00f3n masiva de m\u00faltiples modalidades de la angustia como fen\u00f3meno social, desvinculada de eventos catastr\u00f3ficos, y en cambio incluida en la cotidianeidad, es el elemento m\u00e1s novedoso cuando nos ponemos a considerar la angustia contempor\u00e1nea. Precisamente, la inclusi\u00f3n de muy altos niveles de ansiedad en nuestra vida diaria pareciera querer mostrarnos que algo hemos hecho con nuestra existencia que la ha tornado inhumana. Veamos qu\u00e9 queremos decir. Conocimos la angustia existencial en los a\u00f1os cuarenta gracias a la enorme difusi\u00f3n que lograron las ideas de los fil\u00f3sofos existencialistas. Asimismo experimentamos, como sociedad, angustia en numeros\u00edsimas oportunidades, atravesando cat\u00e1strofes y tragedias que nunca faltan. Sin embargo, la angustia que se ha transformado en problema de salud p\u00fablica en nuestras sociedades modernas, no es ni aquella mentada por los existencialistas como relativa a nuestra percepci\u00f3n de la finitud de la vida, ni la que proviene del horror de las tragedias. No. La angustia contempor\u00e1nea est\u00e1 ligada a la opresi\u00f3n y al sinsentido que experimentamos al darnos una vida plagada de sobre-exigencias, urgencias, apremios y una honda separaci\u00f3n de aquello que desde siempre ha representado la fuente de la alegr\u00eda y el sentido del vivir: nuestros afectos, el cultivo amoroso de los v\u00ednculos \u00edntimos, la conexi\u00f3n con la Naturaleza y el cuidado de lo viviente. Es as\u00ed que la angustia, o ansiedad, como quer\u00e1is llamarla, es hoy hija de ese otro fen\u00f3meno paradigm\u00e1tico del mundo contempor\u00e1neo: el stress.<\/p>\n<p>Esta palabra tambi\u00e9n sali\u00f3 del laboratorio para instalarse en medio de las conversaciones familiares. Originalmente design\u00f3 los cambios biol\u00f3gicos que los cient\u00edficos detectaban al estudiar un organismo atravesando alguna situaci\u00f3n acuciante. Por lo tanto lo llamaron s\u00edndrome general de adaptaci\u00f3n, en donde la palabra adaptaci\u00f3n se refiere a los ajustes necesarios para salir de una situaci\u00f3n riesgosa. Claro, se supone que una vez que la lucha o la fuga permiten deshacerse del peligro, el organismo en cuesti\u00f3n recupera su anterior estado calmo. Pero \u00bfqu\u00e9 sucede si esa situaci\u00f3n riesgosa se prolonga por mucho tiempo?, o \u00c2\u00a1incluso indefinidamente! Estamos preparados, org\u00e1nicamente, para enfrentar momentos graves o peligrosos, pero nos deterioramos mucho si el estado de sobre-exigencia no cesa jam\u00e1s. Esa es la situaci\u00f3n t\u00c3\u00adpicamente humana y contempor\u00e1nea de stress a que nos referimos en este art\u00edculo.<\/p>\n<p>La vivencia de amenaza, la sensaci\u00f3n de peligro, generan un estado particular de angustia que se conoce como angustia se\u00f1al , o simplemente miedo. El miedo promueve toda una cascada de dispositivos nerviosos y hormonales que preparan nuestro cuerpo para escapar o para luchar. Esos dispositivos son muy precisos y eficaces, as\u00ed como perjudiciales si se prolongan exageradamente en el tiempo. En un primer momento de la situaci\u00f3n de stress producimos grandes cantidades de adrenalina con lo que se eleva nuestra presi\u00f3n arterial, nuestro coraz\u00f3n late m\u00e1s fuerte, se dilatan las pupilas y as\u00ed tambi\u00e9n muchos otros ajustes fisiol\u00f3gicos muy importantes. Un momento despu\u00e9s otra hormona de la gl\u00e1ndula suprarrenal, el cortisol, comienza a segregarse en grandes cantidades, lo que refuerza y profundiza el estado anterior. Si la situaci\u00f3n se mantiene, y entramos en un estado de stress cr\u00f3nico nuestro organismo comienza a sufrir y a tornarse m\u00e1s vulnerable. Los elevados niveles de cortisol en la sangre nos hacen proclives a que ese estado que comenz\u00f3 con stress y sigui\u00f3 con angustia entre ahora en la depresi\u00f3n. En efecto, la depresi\u00f3n es muchas veces el resultado del stress cr\u00f3nico y la angustia sostenidos durante tiempos exageradamente prolongados. El exceso de cortisol tambi\u00e9n deprime nuestras defensas volvi\u00e9ndonos m\u00e1s susceptibles de contraer enfermedades infecciosas. Como esas defensas son las mismas que nos protegen del crecimiento de c\u00e9lulas tumorales, aumenta la predisposici\u00f3n al c\u00e1ncer. El panorama se torna desolador, m\u00e1s si consideramos que los estados de ansiedad desmesuradamente elevados, capaces de introducirnos en estos laberintos fisiol\u00f3gicos, en los cuales es m\u00e1s f\u00e1cil entrar que encontrar el camino de salida, inciden en porcentajes muy altos de la poblaci\u00f3n. Estad\u00edsticas coincidentes en muchos pa\u00edses aseguran que casi el 50% de la poblaci\u00f3n urbana padecer\u00e1 en alg\u00fan momento de su vida alguna forma de trastorno por ansiedad, y que en el 10% de los casos se tratar\u00e1 de crisis de p\u00e1nico. La presencia simult\u00e1nea de s\u00edntomas de ansiedad y depresi\u00f3n se da en el 58% de los pacientes con trastornos por ansiedad, seg\u00fan muestran las estad\u00edsticas m\u00e1s estrictas. Aparece as\u00ed un conjunto, de presentaci\u00f3n harto frecuente, constituido por stress-ansiedad-depresi\u00f3n-enfermedad org\u00e1nica, que exige nuestra m\u00e1s cuidadosa atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ni la angustia ni el miedo son nuestros enemigos. El miedo nos protege de riesgos y peligros. La angustia es el resultado de no ser ignorantes ni tontos: sabemos que el dolor, el sufrimiento y la muerte existen, que son parte de nuestra vida y que deberemos verles la cara en m\u00e1s de un momento. Nuestros enemigos son la angustia desbordada y el miedo disfuncional, frutos ambos de conflictos psicol\u00f3gicos que se nos escapan, de relaciones t\u00f3xicas en las que nos involucramos o de la desmesura con que conducimos nuestra vida. Sobre ellos debemos actuar.<\/p>\n<p>La ansiedad se presenta casi siempre como un trastorno del cuerpo. Sobreviene un mareo, o la sensaci\u00f3n de percibir intensamente los latidos del coraz\u00f3n. Se nubla la vista, aparece dificultad de respirar o una indefinible sensaci\u00f3n g\u00e1strica que nos impide disfrutar de la comida. El cuerpo y sus sensaciones devienen amenazantes. Anuncian el abismo. Algunos pensamientos pueden acompa\u00f1ar el descalabro: \u00e2??me estoy volviendo loco\u00e2?\u009d, \u00e2??tengo miedo que esto vuelva a repetirse, ya no lo soporto\u00e2?\u009d, \u00e2??algo horrible est\u00e1 por ocurrir\u00e2?\u009d, \u00e2??esto se me va de las manos, temo perder el control\u00e2?\u009d, \u00e2??me da mucha verg\u00c3\u00bcenza que alguien note que estoy tan asustado\u00e2?\u009d. A esta situaci\u00f3n, finalmente, puede llegarse por muchos caminos diferentes, de acuerdo con la personalidad de cada qui\u00e9n. Tal como a un infierno personal, puede arribarse all\u00ed por un camino asfaltado de buenas intenciones. A la angustia neur\u00f3tica tambi\u00e9n podemos llegar montados sobre nuestras m\u00e1s personales caracter\u00edsticas. Si bien la ansiedad a nadie es ajena, se nos har\u00e1 m\u00e1s patente si nos instalamos en algunas actitudes en particular, que muchas veces nos parecen perfectamente virtuosas. Veamos si no. Carmen se vanagloria de ser notablemente puntillosa y perfeccionista y cae f\u00e1cilmente en la desesperaci\u00f3n al querer controlarlo todo, desliz\u00e1ndose como por un tobog\u00e1n hacia la impotencia y el descontrol. Juan Carlos no logra discriminar entre la responsabilidad propia y la ajena y se echa en la mochila el destino de media familia y alg\u00fan que otro conocido, la culpa neur\u00f3tica y paralizante le har\u00e1 temer todo el tiempo la inminencia de cat\u00e1strofes. Julieta permanece \u00e1vidamente dependiente de la aprobaci\u00f3n continua de los otros y persiguiendo el \u00e9xito como su \u00fanico alimento se aleja tanto de su propia naturaleza que se vuelve incapaz de interpretar las sabias se\u00f1ales que provienen de su propio cuerpo. Magdalena se desprecia, compar\u00e1ndose siempre desventajosamente con medio mundo. En lo que supone es af\u00e1n de superaci\u00f3n, descalifica lo que es y lo que hace, esa err\u00f3nea actitud por mejorarse, inhibe su aut\u00e9ntica expresividad llen\u00e1ndola de s\u00edntomas y dolencias. Eugenio cree que todo aquello percibido como propio, que no coincide con los ideales transmitidos por sus padres, denota alguna especie de naturaleza maligna que anida en su interior, interpreta muchos de sus impulsos y tendencias como peligros incontrolables a cuya merced est\u00e1, y termina debati\u00e9ndose interminablemente entre el hipercontrol y las explosiones de ira. Federico se propone ideales inalcanzables, que no toman en cuenta sus verdaderos recursos y posibilidades, someti\u00e9ndose a estados de insatisfacci\u00f3n permanente, una especie de sed existencial que nunca logra saciarse. La lista podr\u00eda tornarse interminable. Tal vez nos sirva para darnos cuenta que cuando los s\u00edntomas de la angustia se hacen claramente presentes, nos est\u00e1n se\u00f1alando que ha llegado la hora de revisar qu\u00e9 estoy haciendo con mi vida, y comenzar a considerar si no habr\u00e1 cambios para instrumentar.<\/p>\n<p>Dr. Alejandro Napolitano<br \/>\nJunio 2005<br \/>\nwww.bairesgestalt.com.ar<\/p>\n<p>http:\/\/www.bairesgestalt.com.ar\/mentesana1.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuenca 3488 2\u00c2\u00b0 Piso Dto. 6 (C1417ABH) Buenos Aires-Argentina Telefax (+54-11) 4503-5068 E-mail info@bairesgestalt.com.ar Superar la ansiedad &#8211; Primera Parte PRIMERA PARTE Desde hace ya unos cuantos a\u00f1os la palabra ansiedad ocupa espacios cada vez mayores en los medios de comunicaci\u00f3n masiva. 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