{"id":15,"date":"2007-10-30T17:16:40","date_gmt":"2007-10-30T17:16:40","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=15"},"modified":"2007-10-30T17:16:40","modified_gmt":"2007-10-30T17:16:40","slug":"introducci\u00f3n-de-el-desarrollo-de-la-luz-rodney-collin-incompleta.","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=15","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n de EL DESARROLLO DE LA LUZ, Rodney Collin, Incompleta."},"content":{"rendered":"<p>El mundo todo de seis dimensiones est\u00e1 lleno con Su bondad: dondequiera que mires, est\u00e1s conoci\u00e9ndolo a El.<br \/>\nJallaludin Rum\u00ed: El Mcztnavi,<br \/>\nLibro Tercero, verso 3108<\/p>\n<p>Ve como el suelo del cielo est\u00e1 espesamente taraceado con patina de brillante oro: no existe el m\u00e1s peque\u00f1o orbe que tu admiras m\u00e1s en su movimiento canta como los \u00e1ngeles, que desenvuelven su coro ant\u00e9 las miradas de los querubines. Armon\u00eda igual existe en las almas. inmortales.<br \/>\nShakespeare: El Mercader de Venecia<br \/>\nActo V. escena 1<\/p>\n<p>Todo el progreso obtenido por nuestro esfuerzo cerebral consiste en la afirmaci\u00f3n de hechos materiales por medio de instrumentos rid\u00edculamente imperfectos ?que, sin embargo, suplen en cierto grado la ineficiencia de nuestros \u00f3rganos. Cada veinte a\u00f1os, alg\u00fan infeliz investigador, que por lo general muere en el intento, descubre que la atm\u00f3sfera contiene un gas hasta ahora desconocido, que una fuerza imponderable, inexplicable, no calificada, puede obtenerse restregando un pedazo de cera en un tejido; que entre las inn\u00fameras estrellas desconocidas, hay una que no hab\u00eda sido notada en la vecindad inmediata de otra que hab\u00eda&#8230;<br \/>\nBueno, \u00bfy qu\u00e9?<br \/>\n\u00bfQue nuestras enfermedades se deben a microbios? Muy bien. Pero, \u00bfde d\u00f3nde proceden esos microbios? Y \u00bfqu\u00e9 hay de sus enfermedades? Y los soles, \u00bfde d\u00f3nde vienen? Nada sabemos, no entendemos nada, nada podemos hacer, nada adivinamos; estamos enclaustrados, prisioneros en nosotros mismos&#8230;<br \/>\nGuy de Maupassant: Apuntes<br \/>\nabril 7, 1888<\/p>\n<p>INTRODUCCION<br \/>\nEN TODAS las edades los hombres han procurado congregar la suma del conocimiento y la experiencia de su \u00e9poca, en un solo todo que pudiera explicar sus relaciones con el universo y sus posibilidades en \u00e9l. En la forma ordinaria nunca pudieron lograrlo. Porque la unidad de las cosas no se reconoce por la mente ordinaria, en el estado ordinario de conciencia. La mente ordinaria, refractada por las inn\u00fameras y contradictorias insinuaciones de los diferentes aspectos de la naturaleza humana, debe reflejar el mundo tan vario y confuso como el hombre mismo. Una unidad, un modelo, un significado que todo lo abarca ?si es que existe? s\u00f3lo podr\u00eda discernirse o experimentarse en un estado de conciencia diferente. Unicamente ser\u00eda esto realizable por una mente que se hubiera unificado a s\u00ed misma.<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 unidad, por ejemplo, podr\u00eda percibir a\u00fan el m\u00e1s brillante de los f\u00edsicos, fil\u00f3sofos, te\u00f3logos, que mientras cabalga distra\u00eddo sobre un banquillo, se enoja de quedar chasqueado, no se da cuenta cuando irrita a su mujer y, en general, est\u00e1 sometido a la trivial ceguera cotidiana de la mente ordinaria y cuyo trabajo hace con habitual falta de atenci\u00f3n? Cualquier unidad que alcance en tal estado puede existir s\u00f3lo en su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por esto, la tentativa para reunir en un solo haz el conocimiento se ha conectado siempre con la b\u00fasqueda de un nuevo estado de con ciencia. Aqu\u00e9lla carece de significado y es f\u00fatil, apartada de esta b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 a\u00fan podr\u00eda decirse que los pocos intentos que han tenido exito y que han llegado hasta nosotros, presentan los signos de ser \u00fanica mente productos secundarios de dicha b\u00fasqueda, cuando \u00e9sta result\u00f3 exitoso. Los \u00fanicos convincentes ?modelos del universo? en existencia son aqu\u00e9llos dejados por hombres que, con toda evidencia, lograron una relaci\u00f3n completamente diferente con el mundo y la conciencia de \u00e9l, de aqu\u00e9lla que ata\u00f1e a la experiencia ordinaria.<br \/>\nPorque estos verdaderos ?modelos del universo? no solamente deben presentar la forma interna y la estructura de este universo sino que, tambi\u00e9n deben revelar la relaci\u00f3n del hombre, con aqu\u00e9l y sus destinos presente y posible en el mismo. En este sentido, algunas de las catedrales g\u00f3ticas son modelos completos del universo, en tanto que un planetario moderno, no obstante toda su belleza, todo el conocimiento y toda su exactitud, no lo es. Porque este \u00faltimo omite por completo al hombre.<br \/>\nLa diferencia, naturalmente , reside en el hecho de que las catedrales fueron dise\u00f1adas ?directa o indirectamente- por hombres que pertenec\u00edan a escuelas para el logro de estados de conciencia m\u00e1s elevados y ten\u00edan la ventaja de la experiencia adquirida en estas escuelas, mientras que los dise\u00f1adores de los planetarios son cient\u00edficos y t\u00e9cnicos que, aunque inteligentes y calificados suficientemente en su especialidad, no pueden pretender un conocimiento particular de las potencialidades de la m\u00e1quina humana con que tienen que trabajar.<\/p>\n<p>Concretamente, si poseemos determinadas claves para su interpretaci\u00f3n, el hecho m\u00e1s sorprendente respecto a estos antiguos modelos del universo, que surgen en edades, continentes y culturas muy separadas entre s\u00ed, es precisamente su semejanza, tan profunda \u00e9sta que se podr\u00eda hacer una muy buena defensa de la idea de que una conciencia superior revela siempre la misma verdad, bas\u00e1ndose \u00fanicamente en el estudio comparativo de ciertos modelos del universo existentes y que parecen derivarse de aqu\u00e9lla ?por ejemplo, la catedral del Chartres, la Gran Esfinge, el Nuevo Testamento, la Divina Comedia o, por otro lado, determinados diagramas c\u00f3smicos legados por los alquimistas del siglo XVII, los dise\u00f1adores de las barajas del Tarot y los pintores de algunos \u00edconos rusos y de estandartes tibetanos.<br \/>\nPor supuestos, una de las dificultades principales en el camino de este estudio comparativo radica en el hecho de que todos esos modelos se expresan en lenguajes diferentes y en que, para la mente ordinaria impreparada, un lenguaje diferente implica una verdad diferente. De hecho, esta es una ilusi\u00f3n caracter\u00edstica del estado ordinario del hombre.<br \/>\nPor el contrario, hasta un peque\u00f1o mejoramiento de su percepci\u00f3n revela que el mismo lenguaje, la misma formulaci\u00f3n, puede encerrar conceptos diametralmente opuestos, en tanto que lenguajes y formulaciones que a primera vista nada tienen en com\u00fan pueden, de hecho referir la misma cosa. Por ejemplo, mientras que las palabras honor, amor, democracia se usan universalmente, es casi imposible encontrar dos personas que les atribuyan el mismo significado. Es decir, pues los usos diferentes de la misma palabra pueden ser no comparables. Por otro lado ?parecer\u00e1 \u00e9ste un pensamiento extra\u00f1o- la catedral de Chartres, un mazo de barajas del Tarot y ciertas deidades tibetanas profusamente armadas y multic\u00e9falas son, de h formulaciones de exactamente las mismas ideas; esto es, son exactamente comparables.<\/p>\n<p>Se hace, as\u00ed, necesario considerar en este punto la cuesti\u00f3n del len guaje en relaci\u00f3n con la construcci\u00f3n de un modelo del universo, el delineamiento de un esquema de unidad. Fundamentalmente, el lenguaje o forma de expresi\u00f3n se divide seg\u00fan que interese a una u otra de las funciones del hombre, familiares o potenciales. Por ejemplo, una idea determinada puede expresarse en lenguaje filos\u00f3fico o cient\u00edfico, apelando a la funci\u00f3n intelectual del hombre: puede expres\u00e1rsela en lenguaje religioso o po\u00e9tico, que apela a su funci\u00f3n emocional; expresen ritos o en danzas que interesan a su funci\u00f3n motriz; y, toda v\u00eda, puede expres\u00e1rsela en olores o en actitudes f\u00edsicas que apelan a su fisiolog\u00eda instintiva.<br \/>\nNaturalmente, los mejores ?modelos del universo? creados por las escuelas en el pasado, aspiraban a combinar las formulaciones de lo que deseaban expresar, en muchos lenguajes, de modo de afectar a muchas o a todas las funciones al mismo tiempo y, as\u00ed, contrarrestar en parte la contradicci\u00f3n entre los diferentes aspectos de la naturaleza del hombre, a que ya nos referimos. En la catedral, por ejemplo, se combinaron con todo \u00e9xito los lenguajes de la poes\u00eda, de las actitudes, del ritual, de la m\u00fasica, del olor, el arte y la arquitectura; y algo semejante parece que se hab\u00eda hecho en las representaciones teatrales de los misterios de Eleusis. En otros casos m\u00e1s, en la Gran Pir\u00e1mide por ejemplo, parece que el lenguaje de la arquitectura se ha usado no s\u00f3lo en el simbolismo de su forma, sino con el objeto de crear en la persona que atraviesa la construcci\u00f3n en un determinado sentido, series bastante de- finadas de choques e impresiones emocionales, las cuales ten\u00edan significaciones diferentes por s\u00ed mismas y que estaban calculadas para revelar la naturaleza real de la persona que los soportaba.<\/p>\n<p>Todo esto se refiere al uso objetivo del lenguaje ?esto es, el uso de un lenguaje definido para evocar una idea definida con conocimiento previo del efecto que se crear\u00e1, de la funci\u00f3n que ser\u00e1 afectada y del tipo de persona que responder\u00e1 a aqu\u00e9l. Tenemos nuevamente que admitir que tal empleo objetivo del lenguaje no se conoce de ordinario ?excepto, tal vez, en la forma elemental de la publicidad comercial?. y que su uso m\u00e1s alto i puede derivarse, directa o indirecta mente, del conocimiento adquirido en estados de conciencia m\u00e1s elevados.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estos lenguajes reconocibles por los hombres, mediante sus funciones ordinarias, hay otras formas de lenguaje que proceden y que apelan a funciones supra-normales, esto es, funciones que pueden desarrollarse en el hombre, pero de las que ordinariamente no disfruta. Por ejemplo, hay el lenguaje de una funci\u00f3n emocional m\u00e1s alta, en el que la formulaci\u00f3n tiene el poder de evocar un enorme n\u00famero de significados sean ya simult\u00e1neos o ya sucesivos. Algunas de las m\u00e1s exquisitas poes\u00edas, inolvidables en verdad y que ?aunque cada vez revelan algo nuevo- nunca pueden comprenderse por completo, pueden pertenecer a esta categor\u00eda. Con m\u00e1s evidencia a\u00fan, los Evangelios se han suscrito en este lenguaje y, por esta raz\u00f3n, cada uno de sus vers\u00edculos evoca a un centenar de hombres, un centenar diferente y jam\u00e1s contradictorio de significados,<\/p>\n<p>En el lenguaje de una funci\u00f3n emocional m\u00e1s alta y, en particular, en la funci\u00f3n intelectual superior, los s\u00edmbolos desempe\u00f1an papel muy importante. Se basan \u00e9stos en la comprensi\u00f3n de verdaderas analog\u00edas entre uno y otro cosmos, en las que una forma, funci\u00f3n o ley de un cosmos utilizan para sugerir formas, funciones y leyes correspondientes en otros cosmos. <\/p>\n<p>Esta comprensi\u00f3n pertenece exclusivamente a una funci\u00f3n superior o potencial del hombre y debe producir siempre una sensaci\u00f3n de confusi\u00f3n y hasta de frustramiento cuando se la quiere alcanzar con las funciones ordinarias, tal como es el pensamiento l\u00f3gico.<\/p>\n<p>Empero, grados m\u00e1s elevados de lenguaje emocional no requieren de expresi\u00f3n externa alguna y, por lo mismo no pueden ser mal interpretadas<br \/>\nEsta digresi\u00f3n acerca del lenguaje es necesaria al final de explicar en parte la forma del presente libro. Porque \u00e9ste, tambi\u00e9n debemos admitirlo, pretende ser un modelo del universo ?esto es, un conjunto o un dise\u00f1o del conocimiento de que disponemos, dispuesto en forma de demostrar un todo o una unidad c\u00f3smica<br \/>\nEst\u00e1, ciertamente, envuelto en el ropaje del lenguaje cient\u00edfico y, por ello, se dirige primordialmente a la funci\u00f3n intelectual y a la gente en quien predomina dicha funci\u00f3n. En verdad, el autor reconoce bien que este lenguaje es el m\u00e1s lento, el m\u00e1s fatigoso y, en algunos sentidos, el m\u00e1s dif\u00edcil de seguir de todos los lenguajes. El de la poes\u00eda, los mitos y los cuentos de hadas, por ejemplo, penetrar\u00eda m\u00e1s hondamente y puede llevar las ideas con mucha m\u00e1s fuerza y fluidez al entendimiento emocional del lector.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s, despu\u00e9s, sea posible un intento en esta direcci\u00f3n<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, el lector acostumbrado al lenguaje y el pensamiento cient\u00edficos encontrar\u00e1 dificultades. El uso libre que se hace de la analog\u00eda en todo el libro, podr\u00e1 parecerle una incongruencia. Y, para su provecho, es mejor hacer aqu\u00ed una explicaci\u00f3n lo m\u00e1s completa posible y un franco reconocimiento por adelantado de los defectos de este m\u00e9todo.<\/p>\n<p>Dos caminos tiene el hombre para estudiar el universo. El primero es por inducci\u00f3n: examina el fen\u00f3meno, lo clasifica y, luego, intenta inferir leyes y principios de aqu\u00e9llos. Es \u00e9ste el m\u00e9todo generalmente empleado por la ciencia, El segundo es por deducci\u00f3n: habi\u00e9ndose percibido o revelado o descubierto determinadas leyes generales y principios, intenta deducir la aplicaci\u00f3n de esas leyes a varios estudios especiales y a la vida. Este es el m\u00e9todo generalmente utilizado por la religi\u00f3n. El primero comienza con ?hechos? y procura elevarse a las ?leyes?. El segundo comienza con ?leyes? y procura descender a los ?hechos?.<br \/>\nEstos dos m\u00e9todos, de hecho, corresponden al trabajo de dos funciones humanas diferentes. El primero es el m\u00e9todo de la mente l\u00f3gica ordinaria, que permanentemente est\u00e1 a nuestro alcance. El segundo se deriva de una funci\u00f3n potencial del hombre, la que de ordinario est\u00e1 inactiva por falta de energ\u00eda nerviosa de intensidad suficiente y que podemos llamar una funci\u00f3n mental superior. Esta funci\u00f3n, en las raras ocasiones que act\u00faa, revela al hombre leyes en acci\u00f3n, ve todo el mundo fenom\u00e9nico como producto de las leyes.<br \/>\nTodas las formulaciones ver\u00eddicas de las leyes universales proceden, reciente o remotamente, del trabajo de esta funci\u00f3n superior en alg\u00fan lugar y en alg\u00fan hombre. Al mismo tiempo, en la aplicaci\u00f3n y comprensi\u00f3n de las leyes reveladas en grandes trechos de tiempo y de cultura, cuando tal revelaci\u00f3n no est\u00e1 a su alcance, el hombre tiene que apoyarse en la mente l\u00f3gica ordinaria.<br \/>\nEsto, de hecho, se reconoce hoy d\u00eda a\u00fan en el pensamiento cient\u00edfico. En su ?Nature of the Universe? (Naturaleza del Universo) (1950), Fred Hoyle escribe: ?El procedimiento en todas las ramas de la ciencia f\u00edsica, sea la teor\u00eda de la gravedad de Newton, la teor\u00eda electromagn\u00e9tica de Maxwell, la teor\u00eda de la relatividad de Einstein o la teor\u00eda del quan tum, es el mismo en su ra\u00edz. Se compone d dos pasos. El primero es suponer, por alguna suerte de inspiraci\u00f3n, un conjunto de ecuaciones matem\u00e1ticas. El segundo es asociar los s\u00edmbolos empleados en las ecuaciones con cantidades f\u00edsicas mensurables?.<br \/>\nLa diferencia entre el trabajo de estas dos mentes no podr\u00eda haberse expresado mejor.<\/p>\n<p>Pero es aqu\u00ed donde surge la gran incertidumbre de la humana comprensi\u00f3n. Porque estas dos mentes nunca pueden entenderse de ordinario entre si. Hay entre ellas una diferencia de velocidad demasiado considerable. Del modo como es imposible que se comuniquen un pe\u00f3n que se afana al lado del camino con una carga de le\u00f1a y una autom\u00f3vil que cruza velozmente a ochenta millas por hora, debido a la diferencia de velocidad, as\u00ed es de ordinario imposible la comunicaci\u00f3n entre la mente l\u00f3gica y una mente superior, por la misma raz\u00f3n. A la mente l\u00f3gica las huellas dejadas por la mente superior parecer\u00e1n arbitrarias, supersticiosas, il\u00f3gicas, no probadas. Para la mente superior, el trabajo de la mente l\u00f3gica parecer\u00e1 pesado, innecesario y olvidado del asunto fundamental<br \/>\nDe modo ordinario esta dificultad se subsana manteniendo separados estos dos m\u00e9todos, a los que se les da diferentes nombres y campos de acci\u00f3n diferentes. Los libros de religi\u00f3n o los de matem\u00e1ticas superiores, que tratan de leyes y principios, abstienen de emplear el m\u00e9todo inductivo. Los de ciencia, que tratan de acumulaciones de hechos observados, se abstienen de presumir leyes por adelantado. Y como son gentes diferentes quienes escriben y leen los libros de una u otra clase, o las mismas gentes leen de ambas clases pero con partes bastantes separadas de su mente, se arreglan estos dos m\u00e9todos para existir juntos sin demasiadas fricciones entre si.<\/p>\n<p>Empero, en el presente libro se emplean simult\u00e1neamente ambos m\u00e9todos. Determinados grandes principios y leyes del universo, que se encontraron su expresi\u00f3n en diferentes pa\u00edses y en todas las edades, y que de tiempo en tiempo, son redescubiertos por hombres individuales a trav\u00e9s del trabajo moment\u00e1neo de una funci\u00f3n superior, reciben franco cr\u00e9dito. De \u00e9stos se hacen deducciones que descienden al mundo fenom\u00e9nico ordinariamente accesible a nosotros, principalmente por medio del m\u00e9todo anal\u00f3gico. Al mismo tiempo, se hace un intento para estudiar y clasificar los hechos y fen\u00f3menos que nos rodean y, por inferencia, ordenarlos de modo que las clasificaciones conduzcan en ascenso hacia las leyes abstractas que descienden, a su vez, desde arriba.<br \/>\nDe hecho ?por la raz\u00f3n precedente, que deriva de las diferentes funciones con velocidades ampliamente diferentes? nunca se encuentran los dos m\u00e9todos. Entre las deducciones admisibles de las leyes generales y las inferencia admisibles de los hechos, queda siempre una zona invisible, donde ambas debieran y deben unirse, pero en la que tal uni\u00f3n Contin\u00faa siempre improbada y sin verse.<br \/>\nPor estas razones, el autor estar\u00e1 preparado a admitir que el plan del presente libro ?que procura reconciliar los dos m\u00e9todos? es irrealizable. Se da cuenta cabalmente que una tentativa de esta clase en vuelve inevitablemente una especie de juego de manos, casi una trampa. Y, tambi\u00e9n, se da cuenta de que este malabarismo no enga\u00f1a en forma alguna al cient\u00edfico profesional, exclusivamente ligado al m\u00e9todo l\u00f3gico.<br \/>\nAl mismo tiempo est\u00e1 convencido, por una parte, de que la ciencia de la actualidad, sin principios, se encamina hacia una especulaci\u00f3n y un materialismo cada vez m\u00e1s obtusos; y, por otra, que los principios religiosos o filos\u00f3ficos, sin coordinarse con el conocimiento cient\u00edfico que caracteriza a nuestra edad, pueden por hoy s\u00f3lo concitar el inter\u00e9s de una minor\u00eda. Esta convicci\u00f3n le persuade a asumir el riesgo. Quienes utilizan el m\u00e9todo l\u00f3gico exclusivamente, jam\u00e1s estar\u00e1n satisfechos con los argumentos brindados; los cuales ?admit\u00e1moslo? adolecen de vac\u00edos y tachas l\u00f3gicos. Por otro lado, para quienes est\u00e1n dispuestos a aceptar ambos m\u00e9todos, esperamos presentar pruebas suficientes que hagan posible que cada lector intente salvar la brecha entre el mundo de los hechos cuotidianos y- el de las grandes leyes ? por s\u00ed mismo.<br \/>\nTarea no es \u00e9sta que pueda jam\u00e1s realizarse en un libro cualquiera, ni ser\u00eda el mayor n\u00famero de hechos o mayor suma de c tos, de ordinario disponibles a la ciencia sea en el presente o en el futuro, los que pudieran hacerla posible. M\u00e1s, con ayuda y esfuerzo, pueden realizarse por cada individuo a su propia satisfacci\u00f3n.<br \/>\nEntretanto, respecto al hombre ordinario interesado en su propio destino pero no especialmente en la ciencia, puede decirse solamente, con examen m\u00e1s cuidadoso, que tal vez encontrar\u00e1 que este libro no es tan ?cient\u00edfico? como a primera vista parece. El lenguaje cient\u00edfico es el de moda, es la lengua obligatoria hoy en d\u00eda, as\u00ed como el lenguaje de la psicolog\u00eda era el de moda hace unos treinta a\u00f1os, el lenguaje pasional el de moda en los tiempos isabelinos y el lenguaje de la religi\u00f3n era el de moda en la Edad Media. Cuando la gente es inducida a comprar pasta dental o cigarrillos mediante argumentos y explicaciones pseudocientificas, evidentemente corresponde esto en alguna forma a la mentalidad de la \u00e9poca. Luego las verdades deben, tambi\u00e9n expresarse cient\u00edficamente.<br \/>\nAl mismo tiempo, no se sugiere con esto que el lenguaje cient\u00edfico empleado es una desfiguraci\u00f3n, una simulaci\u00f3n o una falsificaci\u00f3n. Las explicaciones que se dan, hasta donde ha sido posible verificarlas, son correctas y corresponden a la realidad de los hechos. Lo que se afirma es que los principios utilizados con igual correcci\u00f3n podr\u00edan aplicarse a cualesquiera otras formas de la experiencia humana, con resultados de igual o mayor inter\u00e9s. Y que son estos principios los importantes, m\u00e1s bien que las ciencias a las que se los aplica. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo todo de seis dimensiones est\u00e1 lleno con Su bondad: dondequiera que mires, est\u00e1s conoci\u00e9ndolo a El. Jallaludin Rum\u00ed: El Mcztnavi, Libro Tercero, verso 3108 Ve como el suelo del cielo est\u00e1 espesamente taraceado con patina de brillante oro: no existe el m\u00e1s peque\u00f1o orbe que tu admiras m\u00e1s en su movimiento canta como<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Introducci\u00f3n de EL DESARROLLO DE LA LUZ, Rodney Collin, Incompleta.<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=15\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12,146],"tags":[],"class_list":["post-15","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-club-mentes-libres","category-temas-destacados"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}