{"id":1415,"date":"2009-03-18T07:08:14","date_gmt":"2009-03-18T07:08:14","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1415"},"modified":"2009-03-18T07:08:14","modified_gmt":"2009-03-18T07:08:14","slug":"informaci\u00f3n-b\u00e1sica-de-abusos-sexuales-a-menores","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1415","title":{"rendered":"Informaci\u00f3n b\u00e1sica de abusos sexuales a menores"},"content":{"rendered":"<p>Fuente: CEPTECO (Centro Psicol\u00f3gico de Terapia de Conducta), Espa\u00f1a<br \/>\nhttp:\/\/www.cepteco.com\/Articulos\/articulo5.htm<\/p>\n<p>Cueto, M.A. CEPTECO (Le\u00f3n)<br \/>\nActas de las I Jornadas de Sexolog\u00eda de Castilla y Le\u00f3n, 10-13, 2001.<\/p>\n<p><strong>Concepto de abuso sexual<\/strong><\/p>\n<p>El abuso sexual es una forma de violencia que atenta contra la integridad psicol\u00f3gica del menor. Suele generar problemas de diversa \u00edndole a quien lo padece.<br \/>\nNo existe un concepto suficientemente preciso y aceptado por la comunidad cient\u00edfica sobre lo que representa el abuso sexual. Los tres criterios m\u00e1s utilizados han sido:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 *\u00a0 \u00a0 \u00a0 La diferencia de edad entre la v\u00edctima y el agresor. As\u00ed el abusador ser\u00e1 mayor que el menor en 5 a\u00f1os si el menor tiene menos de 12 a\u00f1os y de 10 a\u00f1os si tiene m\u00e1s de esta edad (Finkelhor, 1979). Habr\u00eda por tanto una relaci\u00f3n de desigualdad entre ambos.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 *\u00a0 \u00a0 \u00a0 El tipo de estrategias que el agresor realiza para conseguir sus fines que ir\u00edan desde la coacci\u00f3n, el uso de la fuerza, la sorpresa, la seducci\u00f3n hasta el enga\u00f1o (L\u00f3pez, Hern\u00e1ndez y Carpintero, 1995).<br \/>\n\u00a0 \u00a0 *\u00a0 \u00a0 \u00a0 El tipo de conductas sexuales que tiene lugar entre ambos que pueden realizarse con o sin contacto f\u00edsico, con contacto anal, genital u oral, caricias sexuales, peticiones sexuales, pornograf\u00eda hasta exhibicionismo. <\/p>\n<p>Existe un consenso en que deben existir dos criterios b\u00e1sicos para que sean definidos como abusos sexuales: una relaci\u00f3n de desigualdad entre agresor o v\u00edctima y la utilizaci\u00f3n del menor como objeto sexual (National Center of Child Abuse and Neglect, 1978; Echebur\u00faa y Guerricaechevarr\u00eda, 1998).<\/p>\n<p><strong>Prevalencia de los abusos sexuales<\/strong><\/p>\n<p>Aunque el abuso sexual a menores est\u00e1 presente en todas las culturas, en los pa\u00edses occidentales es una conducta ampliamente sufrida por los menores. Las tasas de prevalencia mediante estudios retrospectivos definiendo los abusos en sentido amplio oscilan entre un 15% en los varones y un 30% en las mujeres. No obstante, el abuso sexual percibido por el menor y que le genera un malestar cl\u00ednicamente significativo e interfiere en el normal desarrollo evolutivo ser\u00eda del 4% al 8% de la poblaci\u00f3n infantil (Sanmart\u00edn, 1999).<\/p>\n<p>La mayor parte de los abusos son cometidos en el hogar familiar, por miembros de la propia familia o personas muy allegadas a ellos.<\/p>\n<p>Los abusos se cometen en todas las clases sociales, ambientes culturales o razas (Madansky, 1996). Pero pensemos que el 20 % de las violaciones las realizan menores de edad y casi el 50 % de los agresores cometen su primer abuso antes de los 16 a\u00f1os. Los abusadores suelen ser personas integradas socialmente y sin ning\u00fan tipo de problema mental.<br \/>\nFalsas creencias sobre los abusos sexuales<\/p>\n<p>Existen generalmente en la poblaci\u00f3n una serie de errores y falsas creencias sobre los abusos sexuales. Ir\u00edan desde la escasa frecuencia de los mismos o de que solo lo sufren las ni\u00f1as (recordemos que en Espa\u00f1a el 23% de las mujeres y un 15% de los hombres han sido v\u00edctimas de alg\u00fan tipo de abuso sexual en la infancia -L\u00f3pez, 1995-), hasta que quienes los realizan son personas desequilibradas, que solo se da en clases sociales bajas, que los menores tienden a fabular y mentir sobre ellos, pasando por pensar que la responsabilidad es del propio menor que podr\u00eda haberlo evitado, que nos enterar\u00edamos si fuera un menor cercano a nosotros, que van aparejados a violencia f\u00edsica o que las consecuencias suelen ser nimias.<br \/>\nS\u00edntomas que pueden generar los abusos sexuales<\/p>\n<p>Los menores que han sido v\u00edctima de abusos sexuales tienen un mayor riesgo de desarrollar problemas interpersonales o psicol\u00f3gicos que otros que no han sufrido estos abusos (Kendall-Tackett, Williams y Finkelhor, 1993; Briere y Elliot, 1994; Belinner y Elliot, 1996; Cort\u00e9s y Cant\u00f3n, 1999). Dichos s\u00edntomas ir\u00edan desde la depresi\u00f3n, trastorno de estr\u00e9s postraum\u00e1tico, despersonalizaci\u00f3n, menor competencia social, problemas sexuales futuros, menor autoestima, hasta graves problemas de conducta. En otras ocasiones puede no generarse una patolog\u00eda.<\/p>\n<p>Se ha estimado que el 60% de los menores abusados sexualmente presentan problemas psicol\u00f3gicos. Dichos s\u00edntomas ser\u00edan tanto m\u00e1s acusados cuanto m\u00e1s graves han sido, m\u00e1s frecuentes y cu\u00e1nto m\u00e1s tiempo han durado (intensidad, frecuencia y duraci\u00f3n), m\u00e1s fuerza se ha ejercido y si el abuso ha sido realizado por un miembro muy cercano al menor con el que ten\u00eda una estrecha relaci\u00f3n afectiva (padre o padrastro). Igualmente, tambi\u00e9n depende de las estrategias cognitivas del menor abusado, las sensaciones de verg\u00c3\u00bcenza generadas o las atribuciones y estrategias de afrontamiento que ha realizado para evitarlo. A mayor edad existen mayores niveles de gravedad en su conducta.<\/p>\n<p><strong>Apoyo familiar en menores que han sufrido abusos<\/strong><\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n, proceso por el que los abusos afloran al conocimiento social o familiar, repercute en la mayor o menor gravedad y consecuencias de los s\u00edntomas posteriores. Es m\u00e1s f\u00e1cil que el menor los revele cuando est\u00e1 en edad escolar, se prolonguen los abusos durante m\u00e1s de 4 meses, hayan sido conductas graves y sufra alguna sintomatolog\u00eda asociada.<\/p>\n<p>Podemos afirmar que a mayor apoyo materno menores s\u00edntomas se suelen presentar en el futuro. Normalmente, la mayor\u00eda de los padres creen al ni\u00f1o y toman las medidas oportunas para su protecci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s pr\u00f3xima sea la relaci\u00f3n del perpetrador con la madre m\u00e1s problemas de ayuda tendr\u00e1 el menor por parte de \u00e9sta. En el incesto, la probabilidad de que la madre crea al adulto es mayor cuanto el ni\u00f1o sea m\u00e1s peque\u00f1o, no haya habido maltrato f\u00edsico y el abusador no tenga historial alcoh\u00f3lico. La conducta protectora de la madre depende del tipo de abuso (peor si ha habido penetraci\u00f3n), edad de la v\u00edctima (peor si eran adolescentes) y de los sentimientos de la madre hacia el abusador (peor cuanta m\u00e1s uni\u00f3n emocional, sea su compa\u00f1ero sentimental y exista un conflicto de lealtades).<\/p>\n<p><strong>Detecci\u00f3n del abuso sexual<\/strong><\/p>\n<p>Las conductas de abusos sexuales a menores suelen mantenerse en secreto y ocultas por miedo, obtenci\u00f3n de beneficios, desconocimiento o verg\u00c3\u00bcenza del menor a revelarlas. S\u00f3lo un 2% se conocen en el momento en el que ocurren. Son escasos los abusos que llegan a ser denunciados formalmente. Dichas denuncias ser\u00edan m\u00e1s frecuentes cuantas mayores manifestaciones y signos f\u00edsicos hubiera (V\u00e1zquez, 1995; P\u00e9rez y Borr\u00e1s, 1996; Arruabarrena y otros, 1996; Calvo y Calvo, 1997; Noguerol, 1997). Los s\u00edntomas pueden ser org\u00e1nicos, comportamentales o sexuales. No obstante, no existe una relaci\u00f3n directa entre uno o varios s\u00edntomas con la existencia de abusos sexuales.<\/p>\n<p><strong>Evaluaci\u00f3n de la validez del testimonio en abusos sexuales<\/strong><\/p>\n<p>La gran mayor\u00eda de los menores no suelen mentir cuando relatan que han sufrido abusos sexuales. Los factores que pueden condicionar la credibilidad del testimonio ir\u00edan desde la edad del menor, el grado de fabulaci\u00f3n del mismo, las limitaciones propias de la memoria hasta la posible sugestionabilidad de este por parte de un adulto. Para valorar la validez del testimonio se suelen utilizar una serie de protocolos y estilos de entrevista que analizar\u00edan el realismo de la declaraci\u00f3n, la existencia de detalles precisos que se repiten, la resistencia a dar informaci\u00f3n y los motivos de la misma, la descripci\u00f3n de la secuencia de abuso, la existencia de emociones congruentes, el tipo de vocabulario usado y la forma de la narraci\u00f3n, la existencia de una progresi\u00f3n de las conductas por parte del abusador, el contexto previo y posterior que describe, los efectos que tuvo en su relaci\u00f3n con el abusador y los efectos f\u00edsicos que pudiera presentar.<\/p>\n<p><strong>Tratamiento de los abusos sexuales<\/strong><\/p>\n<p>Como ya se\u00f1alamos los menores que han sufrido abusos sexuales tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas psicol\u00f3gicos que han de ser tratados. Dicha intervenci\u00f3n ir\u00eda encaminada a evitar la continuaci\u00f3n del abuso, el rechazo de la familia, el uso de estrategias educativas desculpabilizadoras y el uso de t\u00e9cnicas psicol\u00f3gicas espec\u00edficas para manejar las secuelas sufridas.<br \/>\nLa intervenci\u00f3n en la familia vendr\u00eda ligada a un asesoramiento psicoeducativo, modificaci\u00f3n de creencias err\u00f3neas, el uso de adecuaci\u00f3n para solucionar problemas y estrategias en el control de contingencias.<\/p>\n<p>Con el menor v\u00edctima de abusos sexuales se suelen utilizar t\u00e9cnicas para controlar las alteraciones cognitivas, afectivas, sexuales y conductuales que pueda presentar el menor en funci\u00f3n de la variable m\u00e1s alterada y con relaci\u00f3n al an\u00e1lisis funcional del propio ni\u00f1o o ni\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Cant\u00f3n, J. y Cort\u00e9s, M.R. (1997) Malos tratos y abuso sexual infantil. Madrid. Siglo XXI.<br \/>\nCueto, M.A. y Carbajo, E. (1998) Model of expert psychological report on sexual abuse against minors. En Borr\u00e1s, J. y P\u00e9rez, M. (eds.) Sexuality and Human Rights. (49-52). Valencia. Nau.<br \/>\nD\u00edaz-Huertas, J.A., Casado, J. y Mart\u00ednez, C. (eds) (2000) Abuso sexual en la infancia. Madrid. D\u00edaz de Santos.<br \/>\nDiges, M. y Alonso-Quecuty, M.L. (1993) Psicolog\u00eda forense experimental. Valencia. Promolibro.<br \/>\nEchebur\u00faa, E. y Guerricaechevarr\u00eda, C. (2000) Abuso sexual en la infancia: v\u00edctimas y agresores. Barcelona. Ariel.<br \/>\nGardner, R.A. (comp.) (1987) The parenteral alienation syndrome between fabricated and genuine child sex abuse. Cresskill (N.J.). Creative Therapeutics.<br \/>\nHorowitz, S.W. (1991) Empirical support for statement validity assessment. Behaviorial Assessment. (13). 293-391.<br \/>\nL\u00f3pez, F. (1995) Prevenci\u00f3n de los abusos sexuales de menores y educaci\u00f3n sexual. Salamanca. Amar\u00fa.<br \/>\nMarshall, W.L. y Fern\u00e1ndez, Y.M. (1997) Enfoques cognitivo-conductuales para las parafilias: el tratamiento de la delincuencia sexual en Caballo, V.E. (ed.) Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicol\u00f3gicos (vol. I). Madrid. Siglo XXI.<br \/>\nMas, B. (1995) Trastorno por estr\u00e9s postraum\u00e1tico: el abuso sexual infantil y su tratamiento en Buceta, J.M. y Bueno, M.A. (eds.) Psicopatolog\u00eda y salud: control del estr\u00e9s y trastornos asociados. Madrid. Dykinson.<br \/>\nNoguerol, V. (1995) Implicaci\u00f3n del sistema legal en el abuso sexual infantil. Un saco lleno de preguntas, dilemas y frustraciones. Bienestar y protecci\u00f3n infantil. (1). 95-104.<br \/>\nP\u00e9rez, M. y Borr\u00e1s, J.J. (1996) Sexo a la fuerza. Madrid. Aguilar.<br \/>\nRaskin, D.C. y Esplin, P.W. (1991) Assessment of children\u00e2??s statements of sexual abuse? en Doris, J. (comp.). The suggestibility of children\u00c2\u00b4s recollections. (153-164). Washington, D.C. American Psychological Association.<br \/>\nSanmart\u00edn, J. (ed.) (1999) Violencia contra ni\u00f1os. Barcelona. Ariel.<br \/>\nSosa, C.D. y Capafons, J.I. (1996) Abuso sexual en ni\u00f1os y adolescentes en Buend\u00eda, J. (ed.). Psicopatolog\u00eda en ni\u00f1os y adolescentes. Madrid. Pir\u00e1mide.<br \/>\nV\u00e1zquez, B. (1995) Agresi\u00f3n sexual. Evaluaci\u00f3n y tratamiento en menores. Madrid. Siglo XXI.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: CEPTECO (Centro Psicol\u00f3gico de Terapia de Conducta), Espa\u00f1a http:\/\/www.cepteco.com\/Articulos\/articulo5.htm Cueto, M.A. CEPTECO (Le\u00f3n) Actas de las I Jornadas de Sexolog\u00eda de Castilla y Le\u00f3n, 10-13, 2001. Concepto de abuso sexual El abuso sexual es una forma de violencia que atenta contra la integridad psicol\u00f3gica del menor. 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