{"id":1350,"date":"2009-04-01T05:30:00","date_gmt":"2009-04-01T05:30:00","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1350"},"modified":"2009-04-01T05:30:00","modified_gmt":"2009-04-01T05:30:00","slug":"duelo:-generalidades-de-la-consulta-consejer\u00eda-en-duelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1350","title":{"rendered":"Duelo: Generalidades de la Consulta-Consejer\u00eda en Duelo"},"content":{"rendered":"<p>Duelo: Generalidades de la Consulta-Consejer\u00eda en Duelo<\/p>\n<p>Con los t\u00e9rminos de &#8220;ben\u00e9vola neutralidad&#8221;, &#8220;neutralidad afectiva&#8221; y &#8220;separaci\u00f3n compasiva&#8221;, a los que pueden a\u00f1adirse &#8220;universalismo&#8221; y &#8220;determinaci\u00f3n funcional&#8221;, se puede llamar la postura del profesional ante la persona en duelo; no obstante, y si bien se han escrito numerosos art\u00edculos y libros proponiendo programas innovadores y creativos para instruir a psic\u00f3logos, m\u00e9dicos y estudiantes sobre la muerte y el proceso del duelo asociado, la experiencia lleva a pensar que casi siempre la preparaci\u00f3n es muy pobre (o nula) en comparaci\u00f3n con las demandas que plantean las personas en duelo. Ciertamente existen tensiones inevitables entre las demandas organizacionales, los valores y responsabilidades profesionales y las necesidades individuales.<\/p>\n<p>En la asistencia a la persona afligida, el profesional ha de intentar descubrir que significan los s\u00edntomas para el deudo, c\u00f3mo los experimenta, cuales son los fen\u00f3menos resultantes de la muerte (efectos de la muerte en su mundo) y cuales son las molestias que siente a causa de estos. Ya no se trata de ?curar? esta situaci\u00f3n de duelo, sino de acompa\u00f1arle y hacerle llevadero y soportable el sufrimiento derivado del mismo proceso de duelo. Esto significa que los s\u00edntomas y el impacto de la p\u00e9rdida sobre su mundo no deben ser objetivados sino subjetivizados por el propio deudo y no por el mismo profesional, ya que sus quejas pueden cobrar diversos significados.<\/p>\n<p>Enfrentarse a una persona que ha perdido un ser querido hace a todos los individuos que le rodean conscientes de su propia fragilidad y vulnerabilidad; algunos son susceptibles a la depresi\u00f3n que esto evoca, otros a la p\u00e9rdida de la auto-estima provocada por la incapacidad para ?curar? el dolor de la p\u00e9rdida y la sensaci\u00f3n de impotencia que les invade. Ciertamente no es f\u00e1cil encarar positivamente las circunstancias particulares de un deudo, combinando la tristeza natural o el disgusto por la inevitabilidad de la muerte y el dolor observado en la persona. Como personas sensibles, es necesario darle una salida regular y constructiva a la aflicci\u00f3n, y mantener un equilibrio que permita seguir actuando efectivamente. Aceptar las propias limitaciones como uno m\u00e1s, coherentemente, facilita la comunicaci\u00f3n de persona a persona.<\/p>\n<p>Escuchar y comprender son los m\u00e1s apropiados procedimientos terap\u00e9uticos que se han de emplear. La compasi\u00f3n deber\u00e1 ser valorada en su propio derecho y no considerada como una cualidad extra para aquel que la posee; la capacidad para funcionar bien a pesar de los diversos problemas empieza con el reconocimiento de que la p\u00e9rdida de un ser querido es inevitable para todos y que el temor a la muerte es normal y aceptable.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la persona en duelo, es muy importante que los profesionales sean conscientes y controlen sus propios sentimientos y que no se confundan ni se atemoricen por los problemas fundamentales que pueden presentarse; el profesional debe demostrar, por su comportamiento, que est\u00e1 preparado para compartir los problemas con el deudo; debe percibirse como una persona segura y confiable, alentar la expresi\u00f3n de sentimientos, evitar las negaciones cuando sea apropiado, aceptar enojos y reconocer la vivencia de p\u00e9rdida del deudo.<\/p>\n<p>CONDUCTAS Y T\u00c9CNICAS DE ENTREVISTA<br \/>\nLas discusiones sobre la orientaci\u00f3n de la asistencia al proceso del duelo son antiguas y habitualmente reflejan m\u00e1s actitudes religiosas, emocionales e irracionales, que hechos de comprobaci\u00f3n cient\u00edfica o cl\u00ednica. Como afirmaba Freud, frente a la persona que tiene que morir (y frente a aquella que est\u00e1 de duelo) se reacciona de una manera especial, como para alguien que tiene que realizar una tarea dif\u00edcil.<\/p>\n<p>Hay muchas personas, tanto deudos recientes como si no, que esperan que su duelo ocurra r\u00e1pidamente y que se enteren de ella muy pocas personas, a veces incluso ni ellos mismos; otros sencillamente no quieren percatarse de que est\u00e1n de duelo y se entregan constantemente, o al menos as\u00ed lo creen, a la huida y al rechazo cuando se les hacen patentes algunos signos en ese sentido. Finalmente hay otros que luchan por sobrevivir adaptativamente, y quieren entablar di\u00e1logos diversos acerca de su recuperaci\u00f3n, cualquiera que sea su concepci\u00f3n de la misma. El foco de atenci\u00f3n consiste precisamente en captar los signos de la persona en duelo a este respecto, o lo que es lo mismo, en percibir los sentimientos que ella intenta expresar a trav\u00e9s de su modo de hablar, de su silencio o sus gestos (comunicaci\u00f3n infraverbal).<\/p>\n<p>De esta forma, la relaci\u00f3n entre el deudo y quien le asiste debe por consiguiente caracterizarse por un com\u00fan escuchar: &#8220;la paciencia de concederle al otro realmente el que sea \u00e9l mismo&#8221; de Sporken o el &#8220;ayudarle a vivir su propio duelo&#8221;, modificando la lectura de Rilke. La asistencia y el acompa\u00f1amiento a la persona en duelo no son en el fondo algo diverso de la ayuda a la vida, es m\u00e1s, es precisamente durante el proceso de recuperaci\u00f3n cuando la persona m\u00e1s asistencia requiere en su ?volver a vivir su vida? tras la muerte del ser querido.<\/p>\n<p>Evidentemente no podemos &#8220;curar&#8221; al deudo de su dolor y tampoco podemos ?afligirnos por \u00e9l?. En su lugar, podremos acompa\u00f1arle en su dolor, en su tragedia, y esto supone una serie de consideraciones:<\/p>\n<p>(1) No esperar lo imposible; no hacemos milagros ni tenemos las respuestas a todas las preguntas.<br \/>\n(2) Asistir a una persona en duelo supone admitir la propia vulnerabilidad y exponerse a despertar la propia ansiedad, los duelos no resueltos y favorecer la depresi\u00f3n y la tristeza. Si somos sinceros con nosotros mismos y lo preguntamos, veremos como nuestros sentimientos son id\u00e9nticos a los de otros. Por otra parte, y si bien el duelo puede llegar a volverse una rutina para el profesional, ciertamente es algo nuevo para el deudo: es la primera vez que \u00e9l pierde a ?ese ser querido? y esto es \u00fanico y diferente para \u00e9l.<br \/>\n(3) No existe un solo modelo de edad, tipo de muerte, circunstancias familiares u otro indicador en el que poder confiar para decidir lo que se va a comunicar al deudo. No obstante, si que existe un modelo de conducta frente al deudo y su familia: el mantenimiento de una v\u00eda de comunicaci\u00f3n permeable.<br \/>\n(4) No somos inmunes al dolor del otro; en el momento en que construyamos una &#8220;coraza protectora&#8221; perdemos nuestra capacidad de &#8220;asistir&#8221;, de &#8220;compasi\u00f3n&#8221;, aun cuando conservemos un manejo adecuado y cient\u00edficamente elaborado de la t\u00e9cnica.<br \/>\n(5) La adaptaci\u00f3n del acompa\u00f1amiento a cada persona en duelo es una necesidad evidente puesto que este deudo en particular es diferente de los dem\u00e1s; la flexibilidad y la adaptabilidad de los comportamientos debe ser la \u00fanica norma com\u00fan.<br \/>\n(6) La esencia misma de los cuidados al deudo es acompa\u00f1ar, y no &#8220;quitar el dolor&#8221;; si partimos de la idea de que acompa\u00f1ar es igual a quitar el dolor, viviremos el duelo de la persona como un fracaso, circunstancia que a su vez repercute en la manera de tratar a la persona. Por otro lado, &#8220;no hacer nada&#8221; es un factor fuertemente creador de ansiedad; para cada situaci\u00f3n existe siempre un momento determinado para &#8220;hacer&#8221; y otro para &#8220;escuchar&#8221;. Solo cuando el deudo es rechazado porque su forma de expresar el dolor de la p\u00e9rdida es inaceptable, el &#8220;no hacer nada&#8221; llega a ser angustiante.<br \/>\n(7) Es preciso reconocer que las necesidades del deudo y su familia cambian con el tiempo. Como fen\u00f3meno vivencial, el proceso del duelo intrafamiliar es un caso especial de ?p\u00e9rdidas diversas en una constelaci\u00f3n familiar?, y sus estados representan el modelo din\u00e1mico de adaptaci\u00f3n emocional a cualquier p\u00e9rdida real, sea manifiesta, oculta o ambigua.<br \/>\n(8) Las respuestas a los distintos problemas que pueden originarse en el trabajo con personas en duelo deben buscarse en el mismo contexto en el cual se dieron origen; los recursos propios, de equipo, y estos 10 principios tanatol\u00f3gicos son los elementos que constituyen la base en la cual encontrar las respuestas m\u00e1s aproximadas a las distintas demandas que puedan presentarse, matizadas por el sentido com\u00fan y la empat\u00eda tan necesaria en este trabajo.<br \/>\n(9) Puede ser dif\u00edcil darse cuenta cuando es necesario callarse y cuando es necesario estar all\u00ed. Esto pide conocer a la persona en duelo, comprender sus reacciones y asistirle el tiempo suficiente como para objetivar qu\u00e9 pertenece a \u00e9l y qu\u00e9 es propio de nuestras reacciones ante su dolor y tragedia.<br \/>\n(10) Aunque la respuesta a la p\u00e9rdida pueda incluir rebeld\u00eda y negaci\u00f3n en algunos, y estoicismo en otros, no hay un \u00fanico patr\u00f3n de respuesta ni deber\u00e1 anticiparse o animarse a que ocurra de una forma particular. Como en el caso de los enfermos terminales, la persona en duelo es el maestro, y ser\u00e1 \u00e9l quien nos dar\u00e1 sus directrices.<\/p>\n<p>Aspectos generales<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo puede establecerse con los deudos una relaci\u00f3n personal como la que se necesita para una adecuada asistencia al proceso del duelo?<\/p>\n<p>Un principio rector de nuestra actitud \u00e9tica es la consideraci\u00f3n de que la persona que ha perdido un ser querido es un individuo normal, sometido a una circunstancia profundamente perturbadora y estresante, y que responder\u00e1 a ella de acuerdo a su verdadera y espec\u00edfica historia personal y a su propia circunstancia bio-psico-socio-familiar y funcional; en el \u00e1rea de la experiencia real, los deudos son los profesores, mientras que aquellos que les acompa\u00f1an siempre tienen algo que aprender.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo con el deudo presupone en principio las condiciones psicol\u00f3gicas de todo buen di\u00e1logo, y estas son, entre otras, la actitud de respeto a la interioridad del otro, el escuchar realmente lo que se dice y lo que no se dice expresamente, el intentar comprender de que trasfondo emocional proviene lo dicho y cu\u00e1l es el aut\u00e9ntico valor que entonces cobra, el ayudar al otro a que perciba por s\u00ed mismo sus problemas y a que descubra la direcci\u00f3n de una soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las conductas y t\u00e9cnicas de entrevista, de hecho, pueden aprenderse; el mejor m\u00e9todo es sin duda el de un adiestramiento t\u00e9cnico bien planteado, aun cuando para muchos resultar\u00e1 dif\u00edcil sino imposible lograrlo. Existen algunos elementos particularmente deseables y algunas habilidades peculiares que son condiciones para el establecimiento de cualquier relaci\u00f3n humana y profesional con una persona que ha perdido un ser querido, matizadas por la flexibilidad que rige a todo intercambio bidireccional: la autenticidad (real, natural, honesta y sincera), su calidez (espont\u00e1nea, acogedora y preocupada) y su empat\u00eda.<\/p>\n<p>En las conversaciones con los deudo no se trata de hacer &#8220;formulaciones razonables&#8221;, de &#8220;ofrecer soluciones&#8221;, exponer teor\u00edas o de darle consejos sobre como ha de contemplar las cosas, sino mas bien de articular las sensaciones que en el fondo le preocupan y que \u00e9l no ve expresamente o no es capaz de manifestar mediante la palabra, y ofrecerle as\u00ed la oportunidad de dar expresi\u00f3n a sus sentimientos con el objeto de que pueda integrarlos m\u00e1s f\u00e1cilmente.<\/p>\n<p>Lo que se espera del profesional no es &#8220;que diga algo de lo que el deudo pueda sacar provecho&#8221;, sino el que asuma el sentimiento en el que se hizo la manifestaci\u00f3n: el dolor, el miedo, el resentimiento, el desasosiego, la preocupaci\u00f3n, etc., pueden y deben con frecuencia ser afirmados. As\u00ed, uno de los aspectos m\u00e1s importantes en las conversaciones con los deudos es el llegar a hablar tanto de los hechos que ata\u00f1en al curso del duelo como, y muy especialmente, de las propias experiencias del deudo. Muchas personas temen no ser capaces de encontrar las palabras apropiadas en el momento oportuno, hecho que, de por s\u00ed, debe ser desaconsejado. Tal temor tiene que ver con la concepci\u00f3n muy generalizada de que las personas que asisten al proceso del duelo tienen que decir &#8220;aquello&#8221; o al menos &#8220;algo&#8221;; concepci\u00f3n que es, por supueso, err\u00f3nea. No s\u00f3lo por que en ocasiones las preguntas m\u00e1s expresas no se formulan como demanda de una respuesta sino como expresi\u00f3n de una sensaci\u00f3n, sino porque pr\u00e1cticamente todos los estudios emp\u00edricos enfatizan la capacidad para escuchar por encima de la capacidad para decir algo.<\/p>\n<p>No podemos suprimirle al deudo el sentimiento de &#8220;estar s\u00f3lo en su dolor&#8221; y el &#8220;dolor de la p\u00e9rdida &#8221; que va ligado a la p\u00e9rdida de un ser querido, pero si compartimos con \u00e9l esos sentimientos mediante una relaci\u00f3n adecuada y en conversaciones sinceras, podremos sin duda abrir entre ellos y nosotros un camino que, gracias a esa solidaridad, se le haga soportable su soledad.<\/p>\n<p>Algunos de elementos que debemos tener en cuenta en las entrevistas con los deudos son:<\/p>\n<p>(1) Es importante que la consulta sea aceptada antes de iniciar. Las consultas sorpresa no siempre son bienvenidas; cuando vea al deudo, sal\u00fadelo como normalmente lo har\u00eda, busque una silla y si\u00e9ntese cerca de \u00e9l; en lugar de preguntar \u00bfc\u00f3mo est\u00e1?, pregunte \u00bfc\u00f3mo se siente hoy?, \u00bfc\u00f3mo va el d\u00eda? Es mejor evitar t\u00f3picos como &#8220;todo va bien&#8221;, &#8220;pronto estar\u00e1 mejor&#8221;, &#8220;tiene que confiar en Dios &#8220;,?el tiempo cura todas las heridas?,\u00a0 etc.<br \/>\n(2) Enfoque la visita en el deudo; conceda suficiente atenci\u00f3n a sus s\u00edntomas, a su dolor, a su desesperaci\u00f3n, de lo contrario puede reflejar un rechazo general a preguntar sobre s\u00edntomas o problemas que el profesional no puede modificar.<br \/>\n(3) Una forma de entrevista tranquila, no preocupada, es importante, aun cuando la consulta pueda ser corta. Estas primeras conversaciones a veces pueden consistir exclusivamente en acompa\u00f1ar en silencio a esa persona mientras relata lo sucedido (t\u00e9cnica narrativa), de manera que el deudo, al experimentar nuestra cercan\u00eda, cobre el \u00e1nimo y la confianza de participarnos de todas sus preocupaciones. Sin embargo, no olvide que el deudo &#8220;elige un interlocutor&#8221; entre todos aquellos que le visitar\u00e1n, al cual participa de las mismas y no a otros; por lo tanto, no se desanime. Recuerde que no todos los deudos quiere hablar acerca de su tragedia todo el tiempo; es humano querer callar e ignorar las realidades m\u00e1s serias por cortos per\u00edodos de tiempo: deporte, pol\u00edtica, moda m\u00fasica y noticias acerca de amigos son a menudo buenos t\u00f3picos que ofrecen la oportunidad de un intercambio mutuo. La conducta que se tome ante el deudo debe ser apropiada: una actitud jovial superficial, la cual parece negar la seriedad de la situaci\u00f3n, no es apropiada. El abatimiento y la tristeza tampoco son bienvenidos. La aproximaci\u00f3n al deudo debe mostrar respeto y preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n, y reflejar la voluntad de compartir intereses u otros aspectos de la vida del deudo sin enfocarse s\u00f3lo en la p\u00e9rdida. Un acompa\u00f1amiento no ansioso es el tipo de interacci\u00f3n requerida, siendo sensible al humor de la persona.<br \/>\n(4) No subestime el dolor del deudo ante la muerte de su ser querido; si el profesional no es consciente de ello e intenta alentarlo respecto a sus angustias y temores, puede no ser cre\u00eddo. Por ello es necesario desconfiar de la tendencia que tenemos de hablar espont\u00e1neamente con los deudos que abiertamente se\u00f1alan su recuperaci\u00f3n s\u00f3lo unos d\u00edas despu\u00e9s de acecina la muerte.<br \/>\n(5) Es imperativo que una vez que el acompa\u00f1amiento haya sido ofrecido y aceptado, la promesa de la misma sea mantenida; malograr tal contacto ser\u00eda una violaci\u00f3n seria a la confianza de la otra persona. Deber\u00e1 tambi\u00e9n ser asegurado, aunque sea evidente, que cualquier cosa que se diga en el curso de las entrevistas es personal y privado. La preocupaci\u00f3n (inter\u00e9s) es uno de los atributos m\u00e1s altamente valorados, junto con la compasi\u00f3n; pocas cosas pueden molestar m\u00e1s a los deudos que el compromiso fingido. Por otra parte, apiadarse s\u00f3lo del deudo no representa para \u00e9l ninguna ayuda; la capacidad para estar a gusto con una persona que ha perdido un ser querido es una cualidad muy valorada.<br \/>\n(6) En principio, deber\u00e1 indicarse la frecuencia de las consultas y apegarse al horario establecido; la frecuencia y duraci\u00f3n de las mismas depender\u00e1 de la situaci\u00f3n del deudo y, por supuesto, de su demanda. En gran parte, es el deudo\u00a0 quien decide el momento de tales entrevistas. Lo principal es estar disponible y no hacerse el sordo. Esta actitud evita imponer una entrevista a un deudo que no est\u00e1 bien dispuesto. En los casos de muerte por enfermedad aguda, decir solamente al deudo &#8220;estoy aqu\u00ed&#8221; puede reconfortarle. La consistencia y la perseveraci\u00f3n son fundamentales, as\u00ed como la calidad del tiempo es m\u00e1s importante que su cantidad. No haga promesas -el deudo tambi\u00e9n es un experto en &#8220;promesas rotas&#8221;-, de apoyo efectivo.<br \/>\n(7) En el transcurso de la primera entrevista, la actitud esencial es la de escuchar (t\u00e9cnica narrativa). Debe dejarse que el deudo tome la iniciativa en la conversaci\u00f3n. Sea un buen oyente y no se incomode por los intervalos en la conversaci\u00f3n. No tiene que pensar que tiene que decir algo. Si el deudo conf\u00eda en usted, se comunicar\u00e1 abiertamente.<br \/>\n(8) Toda comunicaci\u00f3n hablada envuelve un lenguaje no verbal, comunicaci\u00f3n que suele ser la m\u00e1s honesta. Por otra parte, el afecto f\u00edsico como comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n es importante: una palmadita en el brazo, un adem\u00e1n, un gui\u00f1o, una sonrisa o coger la mano a menudo transmiten un entendimiento y una tranquilidad importante que no pueden ser expresados con palabras.<br \/>\n(9) Los aspectos que se originan en el curso de las consultas pueden, en verdad, ser infinitos y estar matizados por diversos elementos &#8220;distorsionadores&#8221; (entorno, creencias religiosas, temores, etc.). Debe enfatizarse que nada de lo que la persona diga carece de inter\u00e9s, no es importante o es indiferente; se deber\u00e1 estar muy atento, incluso para aquello que parece irrelevante. Debe tratarse de recordar cualquier cosa en particular que el deudo haya dicho; es m\u00e1s, las cosas que no haya dicho tambi\u00e9n deber\u00e1n ser registradas. El deudo debe tener la oportunidad de verbalizar toda la ansiedad de lo que est\u00e1 en su cabeza, hablar acerca de temas religiosos, acerca del temor al castigo, de los sentimientos d\u00e9 culpa, del resentimiento y de la esperanza de expiaci\u00f3n. Uno debe ser capaz de expresar, cuando sea el caso, una creencia en la vida eterna o una convicci\u00f3n de que despu\u00e9s de la muerte no hay nada. Aunque la filosof\u00eda del deudo y sus creencias religiosas deban ser respetadas, es tambi\u00e9n importante que uno sea honesto si se le pregunta acerca de las propias ideas y creencias; esta es una pregunta que muestra que el profesional aprecia el punto de vista del deudo aunque \u00e9ste no sea compartido.<br \/>\n(10) En el curso de estas entrevistas es necesario respetar los mecanismos de defensa, dejar al deudo que muestre sus sentimientos, ser un ni\u00f1o si lo desea, o estar agresivo. La negaci\u00f3n con frecuencia es un modo efectivo de tratar un problema aparentemente insoluble; s\u00f3lo cuando el deudo est\u00e1 utilizando sin \u00e9xito la negaci\u00f3n debe el profesional intentar ser m\u00e1s franco. Si el deudo tiene \u00e9xito en la negaci\u00f3n, no escuchar\u00e1 lo que se le dice o incluso se negar\u00e1 a mantener la conversaci\u00f3n.<br \/>\n(11) El no tener una visi\u00f3n exacta del curso del duelo y, en consecuencia, de no poder acomodarse suficientemente a la situaci\u00f3n y sentimientos del deudo, es un obst\u00e1culo con el que puede tropezarse el profesional poco experimentado o que demanda desde un principio el &#8220;tener todas las respuestas&#8221; sin antes conocer al propio deudo. Quien determina si un miembro del equipo act\u00faa o no de forma responsable son las aut\u00e9nticas demandas del deudo al que ha de atender, y no el que asiste.<\/p>\n<p>Si se han de tener en cuenta todas las demandas del deudo, es preciso que cada profesional involucrado en su cuidado reconozca los l\u00edmites de su propio rol y los servicios alternativos de sus compa\u00f1eros de asistencia. La necesidad de uno u otro miembro del equipo sanitario generalmente tambi\u00e9n es determinada por el propio deudo y\/o su familia. Lo importante es estar siempre disponibles.<\/p>\n<p>Finalmente es importante se\u00f1alar que los an\u00e1lisis que han sido hechos, las bases que se han establecido y los requerimientos que se han descrito no deben ser considerados m\u00e1s que como informaciones indispensables, sin las cuales los cuidados a los deudos descansar\u00edan en malentendidos. El contenido mismo de los cuidados parte esencialmente de la investigaci\u00f3n de los equipos asistenciales.<\/p>\n<p>ELEMENTOS DE LA CONSULTOR\u00cdA<br \/>\nLa valoraci\u00f3n en duelo (consultor\u00eda) es un proceso de diagn\u00f3stico multidimensional destinado a cuantificar las capacidades y\/o problemas o alteraciones relacionadas con las esferas de la realidad, sentido de la vida y personalidad de las personas en duelo, para conseguir un plan racional de tratamiento y seguimiento a largo plazo.<\/p>\n<p>De lo anterior, cabe destacar como elementos de la consultor\u00eda:<\/p>\n<p>1. Proceso de diagn\u00f3stico<br \/>\n2. Multidimensional<br \/>\n3. Destinado a<br \/>\n4. Cuantificar<br \/>\n5. Capacidades<br \/>\n6. Problemas<br \/>\n7. Alteraciones<br \/>\n8. Esfera de la realidad<br \/>\n9. Esfera del sentido de vida<br \/>\n10. Esfera de la personalidad<br \/>\n11. Para conseguir<br \/>\n12. Plan racional de tratamiento<br \/>\n13. Seguimiento a largo plazo<\/p>\n<p>Proceso de diagn\u00f3stico<br \/>\nProceso organizado y orientado a la obtenci\u00f3n de datos subjetivos -provenientes de la anamnesis-\u00a0 y datos objetivos -de la exploraci\u00f3n social- que tiene como prop\u00f3sito la valoraci\u00f3n conjunta de los resultados obtenidos con el fin de proceder a formular un diagn\u00f3stico. Es a trav\u00e9s de este proceso que podemos identificar problemas que pueden prevenirse, resolverse o minimizarse mediante actividad interdependientes y multidisciplinarias.<\/p>\n<p>Multidimensional<br \/>\nImplica la valoraci\u00f3n de las tres esferas o dimensiones de intervenci\u00f3n: realidad, sentido de vida y personalidad.<\/p>\n<p>Destinado a<br \/>\nLa consultor\u00eda en duelo est\u00e1 b\u00e1sicamente destinada y orientada al deudo como ser individual, aut\u00f3nomo e independiente, y al sujeto como ente familiar, social e interdependiente.<\/p>\n<p>Cuantificar<br \/>\nEl prop\u00f3sito de la consultor\u00eda no es describir o enumerar el n\u00famero de incapacidades del deudo, sino m\u00e1s bien cuantificar sus potencialidades en todas las esferas o dimensiones, y a valorar el peso global de los obst\u00e1culos para conseguir el m\u00e1ximo de sus capacidades.<\/p>\n<p>Capacidades<br \/>\nLa valoraci\u00f3n de las capacidades del deudo significa determinar todo aquello que el individuo todav\u00eda puede hacer desde sus dimensiones (lo que queda de ellas); con ello (una vez identificadas) conseguiremos fortalecer sus puntos d\u00e9biles y potenciar sus puntos fuertes, logrando as\u00ed maximizar sus habilidades.<\/p>\n<p>Problemas<br \/>\nEl proceso de identificaci\u00f3n de los problemas del deudo no es de ning\u00fan modo diferente al realizado en otras poblaciones, la diferencia m\u00e1s importante reside en el impacto que determinados problemas que no afectan de forma trascendental a otro individuos si pueden hacerlo en los deudos. Por otra parte, existen problemas que se presentan con m\u00e1s frecuencia en esta poblaci\u00f3n o se asocian a ella. Un factor muy importante a tener en cuenta -que no suele presentarse en otras situaciones cl\u00ednicas de forma tan pronunciada- es la presencia de los estereotipos relacionados con el duelo (p.ej., no llore que no lo deja descansar).<\/p>\n<p>Alteraciones<br \/>\nDebido a que el l\u00edmite entre lo fisiol\u00f3gico y lo patol\u00f3gico es muy dif\u00edcil de establecer, las alteraciones que se presentan en el deudo pueden llegar a ser muy dif\u00edciles de valorar.<\/p>\n<p>Esfera de la realidad<br \/>\nIncluye la valoraci\u00f3n de todos los aspectos relacionados con el efecto de la p\u00e9rdida sobre la realidad, es decir, sobre las personas con que se vive, la rutina diaria, las conversaciones con otros, la forma de reaccionar a las cosas, los proyectos, ilusiones, etc.<\/p>\n<p>Esfera del sentido de vida<br \/>\nIncluye la valoraci\u00f3n, directa o indirecta, del efecto de la p\u00e9rdida sobre todos los aspectos relacionados con el sentido de vida, es decir, sobre las personas con las que se convive, los sue\u00f1os, planes, ilusiones, deseos, las actividades y conversaciones que se ten\u00edan con la persona fallecida, etc.<\/p>\n<p>Esfera de la personalidad<br \/>\nIncluye la valoraci\u00f3n de todos los aspectos relacionados con los efectos ocasionados sobre la personalidad como consecuencia de la p\u00e9rdida. Incluye tambi\u00e9n la valoraci\u00f3n de todos los aspectos relacionados con el sujeto como organismo social, que existe en un ambiente social y es aceptado por el mismo, de su proceso de adaptaci\u00f3n y salud mental.<\/p>\n<p>Para conseguir<br \/>\nComo todo proceso de diagn\u00f3stico, el objetivo \u00faltimo de la consultor\u00eda en duelo es conseguir situar al deudo en el nivel adecuado y documentar su mejor\u00eda (evaluaci\u00f3n de resultados) con el paso del tiempo (mantenimiento de los objetivos).<\/p>\n<p>Plan racional de tratamiento<br \/>\nCada nivel de intervenci\u00f3n y evaluaci\u00f3n (realidad, sentido de vida y personalidad) debe proporcionar un plan racional de tratamiento acorde con las capacidades reales del deudo (recursos internos) y los servicios sociales comunitarios y el entorno familiar, es decir, los recursos externos.<\/p>\n<p>Seguimiento a largo plazo<br \/>\nCada nivel de evaluaci\u00f3n (realidad, sentido de vida y personalidad) debe estar sujeto a un seguimiento a largo plazo como \u00fanica medida de valorar el \u00e9xito de la intervenci\u00f3n. Debido a que el equilibrio din\u00e1mico de las tres esferas o dimensiones es muy fr\u00e1gil, este seguimiento deber\u00e1 ser acordado entre los elementos que componer la interfase profesional\/paciente\/familia\/recursos externos comunitarios.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<br \/>\n1. Sporken, P.: Ayudando a Morir: Aspectos m\u00e9dicos, asistenciales, pastorales y \u00e9ticos. Ed. Sal terrae, Santander, 1978<br \/>\n2. Santo Domingo Carrasca, J.: Psicosociolog\u00eda de la muerte. Castellote Editor, Madrid, 1976<br \/>\n3. Massons, J.M.: Clausura del coloquio sobre eutanasia. En: Deontolog\u00eda, Derecho, Medicina. Colegio Oficial de M\u00e9dicos, Barcelona, 1976<br \/>\n4. Montoya Carrasquilla, J.: El Tiempo: dimensi\u00f3n central del moribundo. Dolor &#038; Inflamaci\u00f3n, 5 (8): 401-402; 1992a<br \/>\n? El enfermo con c\u00e1ncer avanzado: el suicidio o el deseo de morir. Anales de Psiquiatr\u00eda, 8 (5): 188-191; 1992b<br \/>\n? El duelo del anciano. Geri\u00e1trika, 8 (4): 180-184; 1992c<br \/>\n? Familia y c\u00e1ncer avanzado. Atenci\u00f3n Primaria, 10 (3): 689-692; 1992d<br \/>\n? Cancer avanzado. Control de s\u00edntomas. Editado por el Departamento de Publicaciones de Laboratorios Delagrange. Madrid. 1992e<br \/>\n? El S\u00edndrome del Minotauro. Medicina Cl\u00ednica. Cartas al Director, 1 (10); 1993f<br \/>\n? http:\/\/www.artemorir.homestead.com\/index.html<br \/>\n5. Holland, J.C.: Clinical course of cancer and historical overview. En: J.C. Holland y J.H. Rowland (Eds.), Handbook of Psychooncology: psychological care of the patient with cancer. Oxford University Press, 1989<br \/>\n6. Gonz\u00e1lez Bar\u00f3n, M., Poveda, J. y Bar\u00f3n, J.M.: Cuidados del enfermo terminal. En: Gonz\u00e1lez Bar\u00f3n, M, Fundamentos de Oncolog\u00eda M\u00e9dica. Ed. Interamericana McGraw Hill, Madrid, 1989<br \/>\n7. Berger, M. y Hortal\u00e1, F.: Morir en el hospital. Ed. Rol, Barcelona, 1982<br \/>\n8. Saunders, C. y Baines, M.: Living with Dying. The management of terminal disease. Oxford Medical Publications, New York, 1989<br \/>\n9. Cassem, N.H.: The Dying Patient. En: Cassem, N.H. y Hackett, T.P, Handbook of General Hospital Psychiatry. Mosby Year Book, St. Louis, 1987<br \/>\n10. Feigenberg, L.: Care of Dying. En: N.K. Aaronson y J. Beckmann (Eds.), The Quality of Life of Cancer Patient (p\u00e1gs. 255-264). Raven Press, New York, 1987<br \/>\n11. Nestares Guill\u00e9n, F.: Los Incurables: vida desde la vida. Oikos tau, S.A. Ed. Barcelona, 1982<br \/>\n12. Schavelzon, J.: Paciente con c\u00e1ncer: Psicolog\u00eda y Psicofarmacolog\u00eda. Ed. Cient\u00edfica Interamericana, Buenos Aires. 1988<br \/>\n13. K\u00fcbler Ross, E. (1969): Sobre la Muerte y los Moribundos. Ed. Grijalbo, versi\u00f3n castellana, Barcelona. 1989<br \/>\n14. Weisman, A.D.: The dying patient. En: R.D. Pasnau (ed.), Consultation-liaison psychiatry. Grune and Stratton, New York. 1975<br \/>\n15. De Conno, F.: El Dolor Cr\u00f3nico en Oncolog\u00eda. Manresa, 1986<br \/>\n16. Adams Greenly, M y Moynihan R.: Helping the Children of fatally ill parents. Am. J.<br \/>\n17. Feldman, A.: The Dying patient. Psychiatr. Clin. North Am., 10 (1): 101-108, 1987<br \/>\n18. Spinetta, J.J.: The sibling of the child with cancer. En: J.J. Spinetta y P.D. Spinetta (Eds.), Living with childhood cancer. St. Louis: V.V. Mosby, 1981<br \/>\n19. Sahler, O.J.Z. (Ed.): El Ni\u00f1o y la Muerte. Ed. Alhambra, Madrid, 1983<br \/>\n20. Freud, S.: Obras Completas, Amorrortu, Buenos Aires, 1980<br \/>\n21. Rilke, R.M.: Los Apuntes de Malte Laurids Brigge. Hiperi\u00f3n, Madrid. 1991<br \/>\n22. Bond, M.R.: Psychological and behavioural aspects of Patients and therapist. En: Swerdlow, M y Ventafridda, V., Cancer Pain. MTP press Limited, 1987<br \/>\n23. Feigenberg, L. y Shneidman, E.S.: Clinical Thanatology and Psychotherapy: some reflections on caring for the dying person. OMEGA, 10: 1 8, 1979<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/montedeoya.homestead.com\/consulta.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Duelo: Generalidades de la Consulta-Consejer\u00eda en Duelo Con los t\u00e9rminos de &#8220;ben\u00e9vola neutralidad&#8221;, &#8220;neutralidad afectiva&#8221; y &#8220;separaci\u00f3n compasiva&#8221;, a los que pueden a\u00f1adirse &#8220;universalismo&#8221; y &#8220;determinaci\u00f3n funcional&#8221;, se puede llamar la postura del profesional ante la persona en duelo; no obstante, y si bien se han escrito numerosos art\u00edculos y libros proponiendo programas innovadores y<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Duelo: Generalidades de la Consulta-Consejer\u00eda en Duelo<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1350\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-1350","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-basica-de-tanatologia-respaldo-de-la-pagina-montedeoyahomesteadcom"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1350","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1350"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1350\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1350"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1350"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1350"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}