{"id":1348,"date":"2009-04-01T05:27:26","date_gmt":"2009-04-01T05:27:26","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1348"},"modified":"2009-04-01T05:27:26","modified_gmt":"2009-04-01T05:27:26","slug":"como-informar-de-una-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1348","title":{"rendered":"COMO INFORMAR DE UNA MUERTE"},"content":{"rendered":"<p>COMO INFORMAR DE UNA MUERTE<br \/>\nEl arte de transmitir malas noticias<\/p>\n<p>No hay forma f\u00e1cil de dar las nuevas noticias, y el personal asistencial recibe poca o nula instrucci\u00f3n en relaci\u00f3n a como manejar tal situaci\u00f3n. Usualmente es en la formaci\u00f3n y con la experiencia cuando se aprende.<\/p>\n<p>En el mundo asistencial (cualquiera que sea su \u00e1mbito), si uno le investiga para encontrar el ajuste donde los profesionales asistenciales parecen actuar menos como profesionales y los familiares menos como &#8220;familiares &#8220;, las ocasiones de anuncios de muertes parecen ofrecerse como una situaci\u00f3n paradigm\u00e1tica; durante las conversaciones que se siguen a la declaraci\u00f3n de la muerte, el inter\u00e9s porque las demostraciones de pena sean adecuadas, por la coherencia de los hechos, por el comportamiento social, por la informaci\u00f3n suministrada e intercambiada, compiten y pr\u00e1cticamente anulan la competencia de los intereses que gobiernan toda entrevista profesional. Mediante su breve intercambio de observaciones, el profesional asistencial y el familiar, relacionados en tanto que personas, neutralizan efectiva y moment\u00e1neamente el car\u00e1cter radical discrepante de la perspectiva de cada uno con respecto al acontecimiento de la muerte. Cada uno, m\u00e1s all\u00e1 del respeto por la posici\u00f3n del otro, relega temporalmente a la muerte a una importancia secundaria al acordar mantener un per\u00edodo de &#8220;charla social&#8221;.<\/p>\n<p>Es decir, se trata fusionar dos labores de forma simult\u00e1nea: la de ?profesional? con la de ?persona que acompa\u00f1a a otra que acaba de enterarse de la p\u00e9rdida de un ser querido?. Puede ser dif\u00edcil llevar a cabo ambos roles, m\u00e1s dif\u00edcil uno u otro, y no siempre resulta f\u00e1cil renunciar al rol de ser ?profesional?.<\/p>\n<p>A todos nos gusta dar buenas noticias y a casi nadie le gusta dar las malas, y los profesionales asistenciales no somos una excepci\u00f3n. De hecho, toda persona sufre cuando tiene que hacerlo. Por lo tanto, el profesional teme, igual que el familiar, las malas noticias, en parte por las mismas razones que \u00e9ste y en parte a causa de ciertos aspectos de su formaci\u00f3n profesional (?no hacer da\u00f1o?) y de persona com\u00fan y corriente (pensamiento m\u00e1gico de ?dar la muerte? o ?concederla? por hablar de ella). Lamentablemente, en los tiempos que corren, los profesionales no reciben durante su etapa de formaci\u00f3n en las facultades y escuelas universitarias ning\u00fan adiestramiento en este sentido. Nuestras facultades consideran cumplida su misi\u00f3n si logran hacer del estudiante un buen t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Resulta casi in\u00fatil intentar encontrar en los libros de texto escritos sobre cualquier tipo de orientaci\u00f3n, bien te\u00f3rica o doctrinal, bien basada en la propia experiencia de sus autores (de nuestros catedr\u00e1ticos y profesores), que pueda servir como norma de conducta o como gu\u00eda de referencia para transmitir las malas noticias en casos de muerte. Parece como si estos aspectos de nuestra relaci\u00f3n con las personas en tanto personas, de nuestra comunicaci\u00f3n con ellas, y no digamos de todo lo referente al tema de c\u00f3mo plantearle una noticia de muerte, rebasan el campo de la propia profesi\u00f3n y quedan relegados a lo que, no siempre con el respeto debido, suele ser calificado como ?tarea para los humanistas? o, en el peor de los casos, ?para aquellos sin escr\u00fapulos?. Se establece en la pr\u00e1ctica una separaci\u00f3n que sit\u00faa en un campo lo t\u00e9cnico-cient\u00edfico y en el otro los valores humanos, sin apenas dejar margen para alg\u00fan que otro solitario puente entre ambos. No siempre es f\u00e1cil decir la verdad, y siempre es dif\u00edcil, muy dif\u00edcil comenzar a decir la verdad cuando nunca se ha dicho.<\/p>\n<p>ES UN ACTO HUMANO, \u00c9TICO, PROFESIONAL Y LEGAL. POR ESTE ORDEN.<br \/>\nAunque existan imperativos legales, nunca se debe olvidar que informar de una muerte es, antes que nada, un acto incuestionablemente humano. Que una persona, aunque sea un profesional, deba comunicar a un semejante sobre la muerte de un ser querido es a la fuerza un hecho tremendamente humano, y el profesional debe hacer gala, m\u00e1s que nunca, de una aut\u00e9ntica humanidad. Es el momento de mayor grandeza del acto asistencial y tambi\u00e9n uno de los m\u00e1s dif\u00edciles. Debemos pues comprender que la comunicaci\u00f3n es una ciencia que no se debe improvisar y que el profesional debe tener buenos conocimientos sobre la comunicaci\u00f3n y todas sus formas de expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>LA COMUNICACI\u00d3N<br \/>\nLa comunicaci\u00f3n es una herramienta terap\u00e9utica esencial que da acceso al principio de autonom\u00eda, al consentimiento informado, a la confianza mutua, a la seguridad y a la informaci\u00f3n que necesitan las personas para ser ayudados y ayudarse a s\u00ed mismos, as\u00ed como para el desarrollo de las consecuencia que la informaci\u00f3n lleva consigo. Tambi\u00e9n permite la imprescindible coordinaci\u00f3n entre la instituci\u00f3n, el equipo cuidador y la familia. Una buena comunicaci\u00f3n entre la instituci\u00f3n y las familias reduce ostensiblemente el estr\u00e9s generado en la actividad diaria. Una familia con accesibilidad f\u00e1cil a la informaci\u00f3n de lo que est\u00e1 sucediendo es m\u00e1s eficaz con ella misma y crea menos problemas.<\/p>\n<p>Comunicar es hacer part\u00edcipe o transmitir a otra persona algo que se TIENE: informaci\u00f3n, sentimientos, pensamientos o ideas. Lo que no se tiene, no se puede transmitir.<\/p>\n<p>Los objetivos m\u00e1s importantes de la comunicaci\u00f3n son informar, orientar y apoyar, y sus componentes son:<\/p>\n<p>Componente: a) Mensaje<br \/>\nSignificado: Algo que transmitir<br \/>\nEjemplo: Una muerte<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n?: Un polic\u00eda, un familiar<\/p>\n<p>Componente: b) Emisor<br \/>\nSignificado: Alguien que lo transmita<br \/>\nEjemplo: ERC (*)<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n?: Un psic\u00f3logo\/a, otros<\/p>\n<p>Componente: c) Receptor<br \/>\nSignificado: Alguien que lo reciba<br \/>\nEjemplo: Familiar<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n?: Esposa\/o, madre, padre, Hijo\/a, hermano\/a, amigo\/a<\/p>\n<p>Componente: d) C\u00f3digo<br \/>\nSignificado: Lenguaje<br \/>\nEjemplo: Castellano<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n?: Analfabeta, escolarizado, discapacidad mental o f\u00edsica<\/p>\n<p>Componente: e) Canal<br \/>\nSignificado: Oral, escrito, telef\u00f3nico, no verbal<br \/>\nEjemplo: Oral\/telef\u00f3nico<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n?: Estado de \u00e1nimo, edad<\/p>\n<p>(*) ERC: Miembro del Equipo de Respuesta a Crisis<br \/>\nEl Mensaje: las malas noticias<br \/>\nLas ?malas noticias? son aquellas que alteran las expectativas de futuro de las personas. El grado de ?maldad? viene definido por la distancia que separa las expectativas de futuro de la realidad de la situaci\u00f3n. Las malas noticias nunca suenan bien.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil buscar una definici\u00f3n que refleje todas las situaciones y dimensiones que pueden implicar las malas noticias. En general, el personal asistencial tiende a dar importancia a lo que es importante para \u00e9l, mientras no se la da a lo que \u00e9l considera banal. No obstante, parece l\u00f3gico que quien debe decidir si una informaci\u00f3n determinada es o no una mala noticia debe ser la persona sobre quien recae el problema, la persona a la que afecta esa informaci\u00f3n. Este argumento lleno de sentido com\u00fan en el terreno de lo te\u00f3rico es frecuentemente olvidado en nuestra pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>La mayor\u00eda de los autores parecen aceptar la definici\u00f3n de una mala noticia como aquella que afecta negativamente a las expectativas de la persona, bien por ser ella la directamente afectada por la situaci\u00f3n de muerte o por ser alguna persona de su entorno la afectada, por ejemplo, los padres de un joven fallecido de forma inesperada y a quienes tenemos que informar del hecho.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 nos preocupa c\u00f3mo dar malas noticias?<\/p>\n<p>1. Por falta de formaci\u00f3n: no nos han formado en el \u00e1rea de la comunicaci\u00f3n. Las facultades y academias contemplan el binomio salud-enfermedad desde una perspectiva totalmente biol\u00f3gica, desatendiendo la formaci\u00f3n en habilidades de comunicaci\u00f3n.<br \/>\n2. Por las consecuencias y las perspectivas: el ser poco h\u00e1biles dando malas noticias puede generar un sufrimiento a\u00f1adido innecesario en la persona que recibe la mala noticia y un deterioro en la relaci\u00f3n personal e institucional posterior. Saber manejar las malas noticias puede disminuir el impacto emocional en el momento de ser informado, permitiendo ir asimilando la nueva realidad poco a poco y afianzando la relaci\u00f3n personal asistencial-familia. Adem\u00e1s, un buen manejo disminuye nuestro nivel de ansiedad como profesionales en situaciones que, generalmente, son dif\u00edciles, aumentando de esta forma nuestro nivel de satisfacci\u00f3n.<br \/>\n3. Por imperativo profesional y humano: como se ha se\u00f1alado, muchas veces tememos dar las malas noticias a causa de ciertos aspectos de la formaci\u00f3n profesional (?no hacer da\u00f1o?, quedar como ?verdugos?) y de persona com\u00fan y corriente (pensamiento m\u00e1gico de ?dar la muerte? o ?concederla? por hablar de ella).<br \/>\n4. Por temor a las nuevas demandas: El que transmite la informaci\u00f3n tiene que hacer frente a las nuevas demandas: intervenci\u00f3n en crisis, apoyo psicoemocional permanente, recepci\u00f3n de angustias y agresiones, solicitud de protecci\u00f3n y no abandono, conocimientos de la fase aguda del duelo, etc.<\/p>\n<p>El emisor: el profesional<br \/>\nHabitualmente las personas elaboran una escueta historia de los hechos que desencadenaron la muerte, no importa en que medida su limitado conocimiento del muerto pueda restringir el grado de posibilidades, en un intento de reducir parte del shock que causan las muertes repentinas (no olvidemos el car\u00e1cter de subitaneidad de la muerte) y en lograr un mejor entendimiento de las noticias por parte de los familiares. Por otra parte, tambi\u00e9n se pretende dar origen a algunos significados mediante los cuales el acontecimiento puede ubicarse en una secuencia de sucesos naturales o accidentales, o como consecuencia de la propia profesi\u00f3n, esto es, la muerte como fen\u00f3meno inherente al oficio o quehacer.<\/p>\n<p>Debemos darnos cuenta de que la cuesti\u00f3n de la transmisi\u00f3n de las malas noticias no es un asunto de principios y dogmas, sino un problema de comunicaci\u00f3n, en el cual nunca se ve afectada una sola de las partes (el familiar), sino tambi\u00e9n la otra (el profesional). La cuesti\u00f3n que debe plantearse no es s\u00f3lo la de saber si el familiar puede soportar la verdad, sino tambi\u00e9n la de saber si el profesional, el familiar o cualquier otro asistente la soportan.<\/p>\n<p>Nadie puede decir si esta soluci\u00f3n es la buena ni tan solo si esta es mejor que otra, pues no podemos evitar que el familiar se entristezca: la tristeza es una respuesta normal y adaptativa a los eventos dolorosos de la vida. La cuesti\u00f3n importante es el impacto de esta elecci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre el familiar y nosotros. Debemos saber que encausamos un tipo de relaci\u00f3n diferente, tanto en un caso como en otro. Se trata de saber en que medida podemos contar con nosotros mismos y con el familiar para que la comunicaci\u00f3n sea estorbada lo menos posible y que la relaci\u00f3n pueda continuar.<\/p>\n<p>El receptor (el familiar)<br \/>\nDebido a que muchas reacciones a la noticia son posibles, el ERC debe reconocer que cada persona reacciona de forma diferente y que es \u00fatil tener alg\u00fan plan de acci\u00f3n en mente para permitir mayor variaci\u00f3n y libertad de estas respuestas.<\/p>\n<p>Las malas noticias son experimentadas como una serie de crisis psicosociales predecibles o fases que ocurren en relaci\u00f3n a las preocupaciones existenciales asociadas con diferentes per\u00edodos despu\u00e9s de la comunicaci\u00f3n; s\u00f3lo pronunciar la palabra &#8220;muerte&#8221; conlleva una fuerte carga emocional. Adem\u00e1s, el &#8220;morir&#8221; est\u00e1 asociado culturalmente a fen\u00f3menos ajenos a nuestro control: violencia externa, castigo por malas acciones, malos pensamientos, etc. Finalmente, las creencias generalizadas respecto a ciertas profesiones (p.e.j., polic\u00eda, militar, CTI, etc.) y la mala informaci\u00f3n influyen tambi\u00e9n en la reacci\u00f3n tanto social como del familiar.<\/p>\n<p>Aunque la reacci\u00f3n var\u00eda de familiar a familiar, y a\u00fan en los mismos individuos existe un patr\u00f3n de reacci\u00f3n din\u00e1mico\u00a0  dependiendo de una gran variedad de variables\u00a0 , un individuo dado, sin embargo, tiende a exhibir tendencias consistentes de reacci\u00f3n a\u00fan a trav\u00e9s de diferentes detalles de tiempo en tiempo. Las mismas tendencias generales est\u00e1n presentes en todos los individuos pero la forma espec\u00edfica y la intensidad var\u00edan de acuerdo a tres patrones espec\u00edficos: la herencia, el medio ambiente y las circunstancias.<\/p>\n<p>Algunas de las variables se\u00f1aladas como matizadoras de la reacci\u00f3n a una mala noticia son:<\/p>\n<p>(1) Historia familiar y ambiente socio familiar.<br \/>\n(2) Edad, sexo y estado civil.<br \/>\n(3) Conocimiento, actitudes, creencias y percepci\u00f3n de la muerte y de susconsecuencias.<br \/>\n(4) Reacci\u00f3n del entorno socio-familiar del familiar.<br \/>\n(5) Percepci\u00f3n del miembro del ERC y del propio ERC, y tipo de relaci\u00f3n mantenida con \u00e9ste.<br \/>\n(6) Personalidad y estrategias de afrontamiento (mecanismos de defensa del yo, modo de funcionamiento en distintos roles, sistema de relaciones personales e interpersonales, nivel de optimismo en relaci\u00f3n a la enfermedad y auto-evaluaci\u00f3n en relaci\u00f3n a su futuro).<br \/>\n(7) Antecedentes personales psiqui\u00e1tricos, incluyendo abuso de alcohol o drogas.<br \/>\n(8) Caracter\u00edsticas de la muerte.<br \/>\n(9) Grado de religiosidad y nivel socioecon\u00f3mico.<br \/>\n(10) El &#8220;c\u00f3mo&#8221; y el &#8220;por qui\u00e9n&#8221; es presentada la realidad.<\/p>\n<p>Los primeros estudios sobre las reacciones a una mala noticia resaltaron el violento efecto transformador sobre la personalidad cuando el individuo busca integrar la idea de la muerte, usando sus mecanismos de defensa para evitar ser apabullado. Adem\u00e1s, se\u00f1alaron la necesidad de considerar una causa, de procesar la informaci\u00f3n y el tratar con el impacto sobre las relaciones como tipos de reacci\u00f3n consistentes y comunes a los individuos.<\/p>\n<p>Sabemos que el sentido de dominio es favorecido al encontrar una causa racional a la muerte misma. As\u00ed, una de las respuestas t\u00edpicas y adaptativas a estos hechos amenazantes es la b\u00fasqueda de un significado de lo sucedido. La noticia de la muerte trastorna completamente el sistema de relaciones:<\/p>\n<p>(1) el resultado de la misma es desconocido y, consecuentemente, el individuo es enfrentado con el problema de un reajuste alternativo a varias posibilidades;<br \/>\n(2) es forzado a intentar adaptarse en un tiempo en que su &#8220;energ\u00eda adaptativa&#8221; est\u00e1 ocupada con las consecuencias de la muerte ensu propio mundo;<br \/>\n(3) tiene que integrar dentro de su contexto una relaci\u00f3n central con un extra\u00f1o o una serie de extra\u00f1os que mantienen su vida afectiva en sus manos. El familiar es entonces empujado a una relaci\u00f3n repentina y decisivamente dependiente, a un grado que es proporcional a la gravedad de los s\u00edntomas o al conocimiento de la gravedad de lols hechos.<\/p>\n<p>El per\u00edodo que coincide con la reacci\u00f3n a la mala noticia es descrito como el de una &#8220;fiebre o inflamaci\u00f3n ps\u00edquica&#8221; (&#8220;aprieto existencial&#8221;, &#8220;impacto emocional agudo&#8221;), similar a una respuesta febril, pasajera y que no deja repercusiones graves en los individuos psicol\u00f3gicamente saludables. Esta respuesta se caracteriza por la presencia de un malestar agudo, de un trastorno emocional transitorio, el familiar usa la negaci\u00f3n de forma temporal y se enfrenta activamente con el estr\u00e9s. Tambi\u00e9n se reconocen ciertos niveles de emoci\u00f3n y ansiedad como &#8220;normales&#8221; en esta situaci\u00f3n cl\u00ednica. Es un tiempo en que las demandas emocionales sobre el individuo exceden su capacidad de respuesta, resultando en una excitaci\u00f3n psicol\u00f3gica y fisiol\u00f3gica (estr\u00e9s). Es un tipo de respuesta ante una situaci\u00f3n profundamente perturbadora, que org\u00e1nica y ps\u00edquicamente es sentida como peligrosa, y que biol\u00f3gicamente es la respuesta ante la p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>Se le describe como un cuadro agudo (?fase aguda del duelo?, ?estado de shock emocional?), de mayor o menor intensidad, y con una expresi\u00f3n cl\u00ednica variable que suele reunir algunos de los siguientes s\u00edntomas: shock inicial, aturdimiento, pensamientos negativos sobre el futuro, desesperanza, revisi\u00f3n negativista o pesimista de la vida, fantas\u00edas de suicidio, culpas, anorexia, sensaci\u00f3n subjetiva de &#8220;tensi\u00f3n&#8221;, respuestas explosivas como p\u00e9rdida de control, dificultades de concentraci\u00f3n, incapacidad transitoria para el mantenimiento de las actividades de la vida diaria, imposibilidad para descansar, disforia, ansiedad y depresi\u00f3n; tambi\u00e9n se han descrito como parte de este cuadro cl\u00ednico, la agitaci\u00f3n psicomotriz, diarreas, palpitaciones, insomnio, llantos inexplicables, desinter\u00e9s, sensaci\u00f3n de haber sido sobrepasado por las circunstancias, impotencia, incertidumbre e irritabilidad.<\/p>\n<p>Minimizar la naturaleza angustiante de los hechos, junto a un grado de negaci\u00f3n mayor o menor, y simult\u00e1neamente con la presencia de una cierta esperanza (expresada en t\u00f3picos como ?voy a ser capaza de superarlo?), son mecanismos de defensa transitorios y \u00fatiles contra la ansiedad apabullante que permiten a la persona escuchar las &#8220;noticias&#8221; m\u00e1s gradualmente. Si esto no interfiere con su mundo, se le debe dejar un espacio de tiempo al familiar para que pueda adaptarse e incorporarse a un plan constructivo de acci\u00f3n, para expresar y confrontar sus miedos y para evaluar c\u00f3mo esa experiencia afectar\u00e1 diversas esferas de su existencia.<\/p>\n<p>Es importante resaltar que la reacci\u00f3n inicial de aturdimiento es natural, y que el shock puede, de alguna manera, proteger al familiar, d\u00e1ndole el tiempo necesario para un ajuste apropiado. La adaptaci\u00f3n a largo plazo puede tardar meses o no darse, seg\u00fan sea el curso del duelo.<\/p>\n<p>Las personas que han sido profundamente religiosas antes de la comunicaci\u00f3n de las malas noticas, usualmente encuentran gran consuelo &#8220;poniendo las cosas en manos de Dios&#8221;, usado su religi\u00f3n y sus creencias como la estrategia de afrontamiento m\u00e1s importante. Aquellos que poseen fuertes creencias espirituales a menudo se muestran m\u00e1s calmados, en principio aceptan m\u00e1s la muerte, conf\u00edan m\u00e1s en el confort de su sistema de creencias y en el apoyo de sus comunidades religiosas; para otros, una fe tibia o &#8220;el descuido de su deberes religiosos&#8221; hacen que, tras la comunicaci\u00f3n, adquieran las mismas caracter\u00edsticas que en el grupo anterior. Las personas que no tienen una orientaci\u00f3n religiosa convencional, usualmente conf\u00edan en su aproximaci\u00f3n personal de la vida y la muerte. En todo caso, estos individuos puede beneficiarse de la discusi\u00f3n de sus creencias con los miembros del equipo\u00a0 qui\u00e9nes les animen a explorar sus pensamientos acerca de las preocupaciones existenciales\u00a0 cuando ellos buscan una perspectiva desde la cual apreciar esta grave amenaza a su vida y su mundo.<\/p>\n<p>El &#8220;estar de duelo&#8221; es s\u00f3lo una parte del problema. El familiar debe enfrentarse a todo lo relacionado directa o indirectamente con la muerte: comunicaci\u00f3n de las malas notiacias a otros, incluidos ni\u00f1os, c\u00f3mo sobrevivir sin la otra persona, problemas econ\u00f3micos, miedo, rabia, sentimientos de culpa, reducci\u00f3n de la propia autonom\u00eda, etc.<\/p>\n<p>Se identifican tres grandes variables que influyen en el proceso adaptativo del familiar a la muerte de su ser querido:<\/p>\n<p>1. Informaci\u00f3n<br \/>\nEs decir, educaci\u00f3n en duelo: qu\u00e9 es el duelo, c\u00f3mo se presenta, qu\u00e9 me puede pasar, qu\u00e9 puedo hacer, qu\u00e9 pueden hacer otros por mi, etc.). Es importante recordar que una situaci\u00f3n ser\u00e1 tanto m\u00e1s angustiante cuanto m\u00e1s se la desconozca. Se trata de la primera de las tareas del duelo.<br \/>\n2. Compa\u00f1\u00eda<br \/>\nEl entorno familiar y social inmediato como interlocutores del dolor, que conozcan tanto del duelo como el mismo familiar afectado, llenos de paciencia y que sepan c\u00f3mo acompa\u00f1arle y escucharle.<br \/>\n3. Conversaci\u00f3n<br \/>\nUna de las tareas m\u00e1s importantes es el hablar del ser querido, del dolor, de lo que le acompa\u00f1a, de las angustias, del colapso del futuro, de la rabia y de la desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El reconocimiento de d\u00f3nde est\u00e1 el familiar f\u00edsica, social y psicol\u00f3gicamente es especialmente \u00fatil en interpretar el impacto emocional de la muerte, y m\u00e1s \u00fatil a\u00fan al permitir anticipar problemas y planear soluciones apropiadas.<\/p>\n<p>Las actitudes sociales y las creencias culturales acerca de la muerte no s\u00f3lo afectan la forma en que nosotros tratamos al familiar, sino tambi\u00e9n a c\u00f3mo los familiares se ven a ellos mismos, a su dolor y tragedia, y a su futuro. Los deudos ocasionalmente sufren de aislamiento social y a veces es &#8220;temido&#8221; por familiares y amigos, preocupados frecuentemente en no decir cosas inoportunas o hacer preguntas &#8220;inapropiadas&#8221;. Los sentimientos de rabia, negaci\u00f3n, miedo y angustia pueden dominar el clima afectivo del entorno que le rodea.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con el aspecto psicol\u00f3gico individual, destacan tres variables que afectan de forma dram\u00e1tica el proceso adaptativo del familiar al hecho de la muerte:<\/p>\n<p>a) Ubicaci\u00f3n en el ciclo vital:<br \/>\nEsto es, d\u00f3nde la persona est\u00e1 con respecto a sus objetivos o tareas vitales, sociales, personales y biol\u00f3gicas cuando la muerte ocurre.<br \/>\nb) Estilo personal de afrontamiento:<br \/>\nEsto es, c\u00f3mo el individuo &#8220;lleva&#8221; su duelo a trav\u00e9s de los recursos previos de su personalidad, experiencias traum\u00e1ticas anteriores, p\u00e9rdidas anteriore, estrategias de afrontamiento y mecanismos de defensa empleados; en este tambi\u00e9n se incluyen los valores y creencias (culturales y religiosas internalizadas) como moduladores del ajuste psicosocial a la p\u00e9rdida. El estilo de afrontamiento tambi\u00e9n se refiere a la resistencia relativa y a la forma caracter\u00edstica en la cual el deudo responde a situaciones estresantes; las estrategias de afrontamiento son los patrones que emergen como resultado de los estilos de afrontamiento del individuo y representan conductas, cognisciones y percepciones empleadas en mantener el equilibrio de cara a la muerte acaecida. En situaciones de grave peligro &#8211; como un duelo &#8211; hay un cambio hacia tendencias o esfuerzos de dominio de la situaci\u00f3n m\u00e1s primitivos, r\u00edgidos, reflexivos y menos realistas. Las estrategias establecidas o aprendidas en la juventud es m\u00e1s probable que emergan primero en situaciones de duelo futuro. Esto es, el individuo tiende a enfrentarse a una nueva situaci\u00f3n de estr\u00e9s con estrategias de afrontamiento previamente usadas y que resultaron efectivas. No obstante, en la situaci\u00f3n del duelo, y dada la din\u00e1mica de este proceso, el enfrentamiento con el fracaso de estrategias previas que fueron efectivas en otro momento obliga al individuo a establecer nuevas estrategias a partir de recursos nuevos, en el menor de los casos propios, dado el agotamiento psicof\u00edsico del deudo, y mayormente de recursos provenientes de su entorno.<br \/>\nc) Recursos interpersonales:<br \/>\nLos recursos interpersonales son las estructuras sociales y otras personas que contribuyen al proceso de adaptaci\u00f3n de las personas, esto es, otros familiares, amigos, vecinos, compa\u00f1eros y grupos de personas y otros apoyos sociales que contribuyen al medio ambiente o entorno de la persona en duelo; constituye, por otra parte, la variable m\u00e1s f\u00e1cil de abordar, m\u00e1s efectiva en lograr apoyo y la m\u00e1s econ\u00f3mica. Durante el duelo el papel del apoyo social es trascendental; act\u00faa como un &#8220;buffer&#8221; y reduce el impacto negativo de la p\u00e9rdida, aumenta la moral, la autoestima, la capacidad de afrontamiento, el sentido de control, la capacidad de resoluci\u00f3n de problemas y disminuye el estr\u00e9s emocional. La naturaleza y cantidad de apoyo social disponible al deudo influyen de forma notable sobre su capacidad de afrontamiento; para examinar esta variable es preciso tener en cuenta sus cinco elementos constitutivos:<\/p>\n<p>(1) Tipo: este puede ser exclusivamente informativo, afectivo emocional, f\u00edsico financiero, aprecio valoraci\u00f3n o pertenencia a grupo; su efectividad aumentar\u00eda en tanto y cuanto mayor sea el n\u00famero de elementos simult\u00e1neos que intervengan, no obstante, la variabilidad puede, y en verdad lo es, notable; de cualquier forma, es necesario valorar peri\u00f3dicamente cuales de estos apoyos son requeridos seg\u00fan la situaci\u00f3n del familiar en un momento determinado. Para algunos deudos el apoyo afectivo emocional puede ser el \u00fanico requerido durante todo el proceso de duelo; lo importante es que exista una &#8220;puerta abierta&#8221; a cada uno de ellos.<br \/>\n(2) Fuente: proviene de cuatro grupos distintos: a) Familiares (c\u00f3nyuge, compa\u00f1ero\/a, otros familiares); b) Social (amigos, vecinos, compa\u00f1eros, colegas); c) Comunitario (asistente especializado, grupo de ayuda mutua, grupos comunitarios y religiosos ), y d) Profesional (asistente social, profesionales de la salud). En este contexto cabe decir que el grupo menos desarrollado es el comunitario, siendo los familiares y, en ocasiones, el entorno social y menos frecuentemente el profesional, la principal fuente de apoyo y soporte para el deudo. Por otra parte, constituye el elemento con mayor potencial de crecimiento en la asistencia a estos familiares.<br \/>\n(3) Cantidad y disponibilidad: este elemento pretende determinar la variabilidad intr\u00ednseca y extr\u00ednseca del apoyo ofrecido al individuo, y tiene en cuenta los siguientes aspectos: busca, por un lado, explorar las relaciones m\u00e1s \u00edntimas del deudo y, por otro, objetivar el posible &#8220;interlocutor elegido&#8221;; an\u00e1lisis de la red social: estabilidad, accesibilidad y reciprocidad del n\u00famero de contactos directos y frecuencia de los mismos; valoraci\u00f3n de las relaciones previas (igual a las actuales, menos\/mayor que las anteriores al fallecimiento y p\u00e9rdidas m\u00e1s significativas); disponibilidad: valora la accesibilidad del recurso y la disposici\u00f3n psicof\u00edsica del deudo a aceptarla a trav\u00e9s de 6 \u00edtems interrelacionados (imposibilidad para salir del hogar; imposibilidad para recibir visitas en casa; no busca ayuda aunque conoce las fuentes o recursos; no conoce las fuentes aunque le gustar\u00eda conocerlas; no le interesa conocerlas por ahora; no quiere\/ desea ayuda externa ). En su conjunto, este elemento pretende explorar el grado de aislamiento social y afectivo del deudo y las repercusiones sobre \u00e9ste y sobre el entorno mismo.<br \/>\n(4) Calidad: consiste en valorar el car\u00e1cter del mismo, su situaci\u00f3n temporal y su cantidad. Su valoraci\u00f3n permite orientar, reforzar o motivar, y modificar la calidad del apoyo ofrecido al deudo durante el curso evolutivo del duelo.<br \/>\n(5) Necesidad percibida: este elemento permite una valoraci\u00f3n m\u00e1s adecuada del apoyo ofrecido al deudo y su familia al confrontar las necesidades percibidas con las objetivadas por el observador y por la familia. En cuanto al deudo: \u00e9ste no reconoce ninguna falta o carencia en la ayuda que se le da, est\u00e1 satisfecho con la misma; carencias reconocidas por el deudo; d\u00e9ficit de apoyo o soporte reconocidos por el entrevistador. A su vez, valora los principales temores relacionados a este tipo de apoyo (temor de ser abandonado, de ser rechazado, de ser una carga para los dem\u00e1s). Finalmente, y dentro del marco de los recursos interpersonales, es fundamental valorar el &#8220;sitio o sitios fuentes de problema&#8221; en obtener y mantener un adecuado apoyo o soporte psicosocial. Para ello se hace necesaria una valoraci\u00f3n del entorno emocional m\u00e1s inmediato del deudo (c\u00f3nyuge, hijos, hermanos, padres, etc.), confrontando a su vez las percepciones tanto del proveedor del apoyo como del receptor (deudo principal). As\u00ed, valoramos en el proveedor del apoyo: disponibilidad f\u00edsica y emocional, consciencia de necesidad, inter\u00e9s en proporcionar la ayuda, capacidad para iniciar los esfuerzos de ayuda (consciencia de lo que es \u00fatil, habilidad, experiencia y flexibilidad), efectividad del respaldo (satisfacci\u00f3n, ayuda alternativa). Y en el receptor: estado de la relaci\u00f3n previa, capacidad para pedir\/buscar ayuda, valoraci\u00f3n de la ayuda ofrecida, estado de la relaci\u00f3n actual, evoluci\u00f3n de la relaci\u00f3n desde el inicio del duelo.<\/p>\n<p>La calidad de vida y la adaptaci\u00f3n del deudo a un punto determinado de su duelo representa as\u00ed el balance entre los hechos circunstanciales y el efecto mitigante de las estrategias de afrontamiento personales e interpersonales; este balance es delicado y din\u00e1micamente cambiante, pudiendo inclinarse a mejor o peor calidad de vida por los cambios en la circunstancias (crisis conciurrentes), alternativas del proceso adaptativo y apoyo del entorno.<br \/>\nLas personas que son psicol\u00f3gicamente estables, con una buena red de apoyo social y s\u00edntomas m\u00ednimos o bien controlados, tendr\u00e1n pocas dificultades psicol\u00f3gicas graves en su ajuste a la p\u00e9rdida y al proceso del duelo; por el contrario, en presencia de un duelo complicado, a\u00fan el individuo con buenos recursos psicol\u00f3gicos puede naturalmente encontrar dif\u00edcil su adaptaci\u00f3n al duelo y, por tanto, requerir la intervenci\u00f3n del equipo asistencial. Cuando un individuo con pobres recursos, tanto psicol\u00f3gicos como sociales, se enfrenta a la p\u00e9rdida de un ser querido, la posibilidad de trastornos psiqui\u00e1tricos es muy alta y es probable que requiera una intervenci\u00f3n psicosocial m\u00e1s agresiva. Tales deudos necesitan ser identificados precozmente, suministr\u00e1ndoles el apoyo necesario para reducir el riesgo de descompensaci\u00f3n de su fr\u00e1gil equilibrio sociofamiliar.<\/p>\n<p>El c\u00f3digo: el lenguaje<br \/>\nC\u00f3mo manejamos el lenguaje y la informaci\u00f3n tambi\u00e9n depende de nuestras creencias. El tipo de creencias que tengamos sobre una situaci\u00f3n particular determina c\u00f3mo responderemos a ella. Por ejemplo, algunas culturas creen que un nacimiento es un acontecimiento feliz, as\u00ed que lo celebran. Y creen que la muerte no es buena, as\u00ed que est\u00e1n tristes en los funerales. Pero algunas culturas creen que la muerte es una transformaci\u00f3n gloriosa, un acontecimiento que merece ser celebrado, as\u00ed que est\u00e1n contentos en los funerales. As\u00ed, no es el acontecimiento, sino nuestras creencias respecto a \u00e9l lo que determina c\u00f3mo nos sentimos. Toda informaci\u00f3n especialmente las noticias malas y tristes esta en funci\u00f3n de una serie espec\u00edfica de creencias.<\/p>\n<p>Cualquiera que sea nuestra posici\u00f3n al respecto, al transmitir la informaci\u00f3n de una muerte estamos a punto de ver c\u00f3mo se modifica sustancialmente la forma en que una persona responde a cualquier situaci\u00f3n, cambiando simplemente la forma en que se da la informaci\u00f3n. El lenguaje utilizado tambi\u00e9n modifica nuestra percepci\u00f3n de c\u00f3mo recordamos las cosas: la forma en que se formula una pregunta puede causar un impacto sustancial en c\u00f3mo recordamos los detalles (por ejemplo, respecto a un accidente automovil\u00edstico, a quienes se pregunt\u00f3 a qu\u00e9 velocidad iba el carro cuando se estrell\u00f3 contra el otro, hicieron estimaciones m\u00e1s altas que aquellos a quienes se pregunt\u00f3 a qu\u00e9 velocidad iba cuando golpe\u00f3 al otro carro).<\/p>\n<p>El canal: oral, escrito, telef\u00f3nico, no verbal<br \/>\nEn el momento de la comunicaci\u00f3n es muy importante tener en cuenta que tanto como el 90% de la comunicaci\u00f3n pude llegar a ser no verbal. Es primordial analizar e interpretar los flujos de comunicaci\u00f3n que se manifiestan mediante las expresiones faciales, gestuales, posturales, contacto f\u00edsico, tono de voz y direcci\u00f3n e intensidad de la mirada. As\u00ed, el lenguaje no verbal incluye: posici\u00f3n de pie o sentado a la hora de dar la informaci\u00f3n, lugar (un pasillo o una habitaci\u00f3n privada), direcci\u00f3n de la mirada, atenci\u00f3n y escucha, tiempo dedicado, actitud, contacto f\u00edsico, contacto ocular, la expresi\u00f3n facial, los movimientos de la cabeza, postura y porte, proximidad y orientaci\u00f3n, apariencia y aspecto f\u00edsico. Por otra parte, la mayor\u00eda de los profesionales subestiman el poder del contacto f\u00edsico como forma de comunicaci\u00f3n. No puede valorarse en todo su contenido la importancia que para la familia tiene el sujetar su mano, el tocar su hombro, el permitir un espacio para sollozar.<\/p>\n<p>Ciertamente no es correcto utilizar la verdad como un arma arrojadiza sin reparar en el da\u00f1o que se puede hacer. Nos preguntamos si el familiar es capaz de encajar la verdad; podr\u00edamos m\u00e1s bien preguntarnos si somos capaces de mantener una relaci\u00f3n con alguien que ha perdido un ser querido y est\u00e1 muy afligido, especialmente afectado por un dolor que no le podemos quitar. Debemos tambi\u00e9n reconocer que aceptando hablarle de este modo entramos con el familiar en una relaci\u00f3n en la que estaremos implicados personalmente. Una relaci\u00f3n en la que el familiar hablar\u00e1 eventualmente de su dolor, de su angustia y de su tristeza, de los muchos otros sentimientos que experimenta y de los problemas de todo orden que esto le conlleva. Una relaci\u00f3n en la que formaremos lazos diferentes de los que sirven de soporte a los cuidados puramente t\u00e9cnicos.<\/p>\n<p>Debido a que muchas reacciones a la informaci\u00f3n son posibles, es \u00fatil tener un plan de acci\u00f3n en mente para permitir mayor variaci\u00f3n y libertad de respuesta. Diferentes niveles de informaci\u00f3n pueden tener consecuencias distintas para el bienestar psicol\u00f3gico de las personas; una situaci\u00f3n ambigua genera angustia.<\/p>\n<p>C\u00d3MO SE DEBE INFORMAR<br \/>\nCuando se trata de informar a los familiares de un suceso inesperado como una muerte violenta, accidental, una enfermedad grave s\u00fabita, etc. es aconsejable utilizar la t\u00e9cnica narrativa, es decir, narrar todo lo sucedido desde el inicio, por ejemplo, accidente, medidas de reanimaci\u00f3n si las hubo, transporte, llegada al hospital, etc. La narraci\u00f3n permite a los familiares ir adapt\u00e1ndose a la nueva realidad.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les son las palabras &#8220;adecuadas&#8221;? Cuatro puntos caracterizan una exposici\u00f3n abierta y apropiada de los hechos: (1) hacerlo tranquilamente; (2) de forma corta (tres frases o menos); (3) de forma que estimule un di\u00e1logo posterior, y (4) reasegurar la atenci\u00f3n y el cuidado continuo. Quedarse de pie mientras se transmiten malas noticias es considerado por las personas como despiadado y expresivo de un deseo de irse o terminar lo m\u00e1s pronto posible.<\/p>\n<p>Al hablar del c\u00f3mo informar intentaremos que nuestro lenguaje verbal (lo que decimos), el paralenguaje (tono que utilizamos) y el lenguaje no verbal sean coherentes. Como hemos visto, la informaci\u00f3n la daremos usando frases cortas y vocabulario lo m\u00e1s neutro posible. Hay que asegurar la bidireccionalidad, es decir, facilitar que el deudo principal o su familiar pregunten todo lo que deseen, adaptando la informaci\u00f3n en cantidad y cualidad a las emociones del deudo. En estos casos la informaci\u00f3n es un proceso y no un mon\u00f3logo duro del profesional asistencial.<\/p>\n<p>El silencio es una herramienta de informaci\u00f3n y de terapia: es terap\u00e9utico cuando el deudo se conmueve, llora o se irrita. Un silencio emp\u00e1tico mir\u00e1ndole a la cara, prest\u00e1ndole nuestra atenci\u00f3n, es terap\u00e9utico porque sabe que puede contar con nosotros. Adem\u00e1s, si no sabemos qu\u00e9 decir en una situaci\u00f3n muy emotiva es mejor que callemos. Adem\u00e1s, la persona conmovida por una noticia grave puede querer hablar o no. Debemos escuchar sus palabras y su silencio. Muchas veces el silencio da m\u00e1s informaci\u00f3n que la expresi\u00f3n verbal. En situaciones muy emotivas tenemos la tendencia a interrumpir, ofrecer soluciones e incluso trivializar las expresiones de la persona. Es mejor permitir el llanto y facilitar la expresi\u00f3n de la emoci\u00f3n. La escucha activa propicia una baja reactividad que significa no interrumpir, esperar a que el familiar acabe antes de empezar a hablar, e incluso, si la situaci\u00f3n lo requiere mantener silencios ya comentados.<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n acerca del desenlace mortal y su correspondiente toma de conciencia, resultar\u00e1 siempre muy dura; sentarse junto al familiar durante un per\u00edodo de tiempo prudencial es una parte esencial de este primer encuentro. Si la persona rehuye y rechaza con excesiva vehemencia la posibilidad del desenlace fatal, el profesional asistente le ha de conceder ese espacio, y ha de &#8220;dosificar&#8221; la comunicaci\u00f3n en varios momentos; en caso de duda sobre lo que el familiar desea saber, responder a una pregunta con otra pregunta. Si no se est\u00e1 seguro de lo que se ha dicho al deudo, deber\u00e1 pregunt\u00e1rsele, ya que lo importante no es lo que se dice sino lo que es o\u00eddo. El familiar mismo ha de saber a su vez si los que le rodean est\u00e1n al corriente o no de su situaci\u00f3n. Despu\u00e9s de pronunciar palabras como ?muerte?, ?asesinado? o &#8220;atropellado &#8221; la persona puede no recordar nada de lo que se le diga despu\u00e9s; a esto se le llama ?bloqueo post-informaci\u00f3n?: el familiar puede olvidar hasta el 40% de la informaci\u00f3n recibida y m\u00e1s si han sido malas noticias.<\/p>\n<p>La integraci\u00f3n emocional de este di\u00e1logo decisivo puede provocar durante las horas siguientes, y en los d\u00edas sucesivos, reacciones bruscas. El asistente debe, en consecuencia, visitar o llamar m\u00e1s a menudo al familiar; una fase optimista en el sujeto, motivada por diversas circunstancias, pueden inducir a una distorsi\u00f3n de la realidad; el muy ansioso probablemente confunda, mal interprete o no entienda la informaci\u00f3n, requiriendo en ocasiones varias repeticiones de la misma; el deprimido quiz\u00e1 s\u00f3lo &#8220;escuche&#8221; los aspectos m\u00e1s negativos de la informaci\u00f3n, etc. Al igual que el desarrollo del duelo es cambiante, el proceso de informaci\u00f3n al deudo es din\u00e1mico, como lo es el receptor.<\/p>\n<p>Quien dice el diagn\u00f3stico es igualmente importante desde una perspectiva psicol\u00f3gica. Tradicionalmente era el m\u00e9dico, el cura, el jefe o un superior, el informador habitual: conoc\u00eda al fallecido y a su familia, era de confianza y estaba en mejor posici\u00f3n de decir c\u00f3mo, cu\u00e1ndo y qu\u00e9 deber\u00eda ser dicho. Hoy d\u00eda, parece que todos deseamos que el deudo se entere de lo que tiene sin tener necesidad de dec\u00edrselo; en cualquier caso, la informaci\u00f3n de este tipo debe proporcionarla la persona m\u00e1s directamente responsable del fallecido. La persona en cuesti\u00f3n habr\u00e1 de saber a que se compromete e informar a los dem\u00e1s sobre el hecho de haber entablado esa conversaci\u00f3n con el familiar de forma que no se perjudique la relaci\u00f3n de confianza entre el deudo y la instituci\u00f3n responsable de su caso.<\/p>\n<p>Idealmente, las noticias deber\u00e1n ser transmitidas por personal asistencial del que la familia tenga referencia o al menos conozca. El profesional asistente debe conservar la ecuanimidad y evitar que su situaci\u00f3n an\u00edmica influya en la valoraci\u00f3n pronostica de su informaci\u00f3n; debe estar accesible, abordable y no dar la sensaci\u00f3n de tener prisa o de estar muy ocupado. Por otro lado, la necesidad de congruencia en la informaci\u00f3n ofrecida es fundamental, tanto para el deudo principal como para su familia.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito institucional, es importante llevar a la familia a un lugar tranquilo donde la expresi\u00f3n de las emociones no sea embarazoso: tambi\u00e9n suele ser \u00fatil tener a otro familiar presente en el momento de transmitir la informaci\u00f3n (aflicci\u00f3n compartida); despu\u00e9s de que la respuesta inicial ha disminuido, y si es posible, es importante que a la familia se le ofrezca la oportunidad de estar a solas con el cuerpo del fallecido: esto puede ser confortante y refuerza la realidad. Posteriormente la discusi\u00f3n deber\u00e1 responder a cuestiones cl\u00ednicas.<\/p>\n<p>Si estamos en consulta, el espacio dispondr\u00e1 como m\u00ednimo de tres sillas: 2 para los familiares y una para el profesional. Si estamos en el domicilio del deudo, convendr\u00eda un lugar m\u00e1s o menos tranquilo. A ser posible, informar personalmente y evitar el tel\u00e9fono porque no podemos prever la respuesta emocional ni modular la informaci\u00f3n seg\u00fan esta respuesta.<\/p>\n<p>Propiciar que el familiar est\u00e9 acompa\u00f1ado cuando le vayamos a informar o esperar con \u00e9l hasta que llegue alg\u00fan otro familiar si hemos tenido que informarle estando solo. Tambi\u00e9n es importante evitar las horas nocturnas para dar la informaci\u00f3n. Tener en cuenta determinadas circunstancias personales y familiares del deudo si as\u00ed ellos lo expresan o demandan. Es muy importante tener en cuenta la edad del familiar, intentando siempre ser veraces en lo que decimos y adecuando el leguaje a su comprensi\u00f3n y edad.<\/p>\n<p>Una completa y clara explicaci\u00f3n de las circunstancias que rodearon y condujeron a la muerte suele ser ya, de formas m\u00e1s tranquila, retomada y repetida. Las respuestas abiertas y la discusi\u00f3n de las preguntas permiten al deudo entender intelectualmente las circunstancias que condujeron a la misma o podr\u00e1n aliviar o resolver interpretaciones err\u00f3neas de responsabilidad personal.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n inmediata es usualmente la de un &#8220;shock&#8221;, e incredulidad, aun cuando se hubiese dado un per\u00edodo de aflicci\u00f3n anticipatoria, reflejando la fase inicial del duelo; el rango de emociones var\u00eda desde el estoico y no emotivo al hist\u00e9rico. Ocasionalmente ocurren respuestas patol\u00f3gicas; ellas son generalmente pasajeras, pero algunas pueden llegar a ser extremas y requerir intervenci\u00f3n (p.ej., farmacol\u00f3gica) para proporcionar confort y seguridad. El patetismo del momento con frecuencia complica la capacidad para manejar la situaci\u00f3n r\u00e1pidamente; adem\u00e1s, problemas psiqui\u00e1tricos previos pueden verse exacerbados en esos momentos y resultar en una amenaza al propio sujeto o a otros. Adquirir una verdad existencial tarda un tiempo en incorporarse, y anunciar la muerte no es cosa racional.<\/p>\n<p>Con el anuncio de muerte y la creaci\u00f3n del &#8220;status&#8221; de deudo, sin embargo, la familia goza del derecho temporal de suspender su inter\u00e9s por los requerimientos normalmente forzosos de la conducta, la atenci\u00f3n, la amabilidad, la deferencia y el respeto por el entorno. Una compostura apropiada s\u00f3lo suele exigirse a los familiares m\u00e1s lejanos, amigos o conocidos; si el entorno es apropiado, pueden desbordarse sin miedo a ser sancionados, teniendo el derecho de esperar que otros respeten su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>Transmitir las noticias de la muerte es tambi\u00e9n para el doliente inmediato anunciar su propio estado de duelo, y al hacerlo puede obligar a otros a asumir una expresi\u00f3n de simpat\u00eda sin dejar que esta surja de forma natural; no s\u00f3lo se fuerza una expresi\u00f3n de condolencia al transmitir las noticias, sino que tambi\u00e9n suele apreciarse una disminuci\u00f3n del propio dolor por la p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>Finalmente, recuerde que no existe una f\u00f3rmula. Por este motivo se dice que transmitir malas noticias es un arte. Existen tantas formas de dar malas noticias, como personas y deudos. No hay una forma &#8220;justa&#8221; o una forma &#8220;equivocada&#8221; para hacerlo. Ning\u00fan profesional con sentido com\u00fan usar\u00eda la misma t\u00e9cnica para todos los deudos. Los familiares sobrevivientes son demasiado distintos para ser tratados as\u00ed. Su experiencia profesional, su conocimiento de t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n, su bagaje cultural y su estatura humana, ser\u00e1n las \u00fanicas herramientas de que dispondr\u00e1 el profesional para poder enfrentarse a tan delicada tarea.<\/p>\n<p>En este mismo contexto, y aunque no existe ninguna preferencia por el orden, en las conversaciones despu\u00e9s del anuncio de muerte se recogen los siguientes temas:<\/p>\n<p>1. El tema de la causa se incluye como tal aun cuando las referencias a las circunstancias que condujeron a la muerte hayan sido previamente explicadas. Tiene, por otra parte, el prop\u00f3sito de reforzar la realidad.<br \/>\n2. El tema del dolor. El inter\u00e9s acerca de si el muerto sinti\u00f3 dolor antes de fallecer es una preocupaci\u00f3n com\u00fan a toda muerte; aun cuando la familia pueda de hecho saber que la muerte fue dolorosa, hace sin embargo la pregunta y se va sin discutir la respuesta habitual del profesional asistencial.<br \/>\n3. El tema de la evitabilidad. El tema de la posible prevenci\u00f3n y evitabilidad de la muerte es frecuente en casos de muertes s\u00fabitas, y deber\u00e1 dedicarse tiempo a su discusi\u00f3n.<br \/>\nReflexiones al Informar<\/p>\n<p>(1) Busque un lugar tranquilo (sala privada, c\u00f3moda y tranquila, evite elementos distractores e interrupciones, cierre puertas y ventanas)<br \/>\n(2) No existe una f\u00f3rmula<br \/>\n(3) Espere a que pregunten<br \/>\n(4) No discutir la negaci\u00f3n (formas de negaci\u00f3n: racionalizaci\u00f3n, desplazamiento, eufemismo, minimizaci\u00f3n, autoinculpaci\u00f3n)<br \/>\n(5) Aceptar ambivalencias<br \/>\n(6) Simplicidad y sin palabras rebuscadas<br \/>\n(7) No establecer l\u00edmites ni plazos<br \/>\n(8) Hacerlo gradualmente<br \/>\n(9) Sea receptivo<br \/>\n(10) Extreme la delicadeza<br \/>\n(11) Evitar paternalismo y excesiva emoci\u00f3n<br \/>\n(12) No diga nada que no sea verdad<br \/>\n(13) No presuponer lo que les da angustia<br \/>\n(14) T\u00f3mese su tiempo<br \/>\n(15) Cuide el lenguaje no verbal<br \/>\n(16) Est\u00e9 atento a la solicitud de informaci\u00f3n<br \/>\nCOMUNICACI\u00d3N DE LAS MALAS NOTICIAS EN LA INFANCIA<br \/>\nCuando muere un ser querido, ni los padres, otros familiares o amigos saben por lo general qu\u00e9 decir o hacer para que los ni\u00f1os comprendan lo que ha ocurrido. No obstante, de todos se obtienen sugerencias, muchas de ellas incongruentes o contradictorias unas con otras, dej\u00e1ndolo a uno m\u00e1s confundido, sin saber qu\u00e9 hacer o decir, la m\u00e1s de las veces optando por la que mejor nos parece en ese momento o por la sugerida por aquella persona en la que m\u00e1s confiamos.<\/p>\n<p>Cinco preguntas, que tienen una relaci\u00f3n directa con la comunicaci\u00f3n de las malas noticias, deben ser manejadas para una comunicaci\u00f3n apropiada de la muerte y las malas noticias a los ni\u00f1os:<\/p>\n<p>1. \u00bfC\u00f3mo puedo comunicar a los ni\u00f1os la muerte acaecida?<br \/>\n2. \u00bfC\u00f3mo se les puede explicar qu\u00e9 es la muerte?<br \/>\n3. \u00bfQu\u00e9 puedo decir cuando pregunten por qu\u00e9?<br \/>\n4. \u00bfSe debe ocultar la pena a los ni\u00f1os?<br \/>\n5. \u00bfHay algo que no se les deba decir?<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo puedo comunicar a los ni\u00f1os la muerte acaecida?<br \/>\nA la hora de comunicar la muerte de un ser querido a los ni\u00f1os, es importante que tenga en cuenta las caracter\u00edsticas que debe reunir cualquier tipo de comunicaci\u00f3n relacionada con la muerte:<\/p>\n<p>1. Hacerlo con serenidad, dulzura y afecto.<br \/>\n2. Usar palabras sencillas.<br \/>\n3. Dedicar todo el tiempo que el ni\u00f1o requiera para esta comunicaci\u00f3n y para asimilar sus consecuencias seg\u00fan sus directrices.<br \/>\n4. Estar dispuesto a repetir muchas veces lo mismo.<br \/>\n5. No a\u00f1adir preguntas o comentarios que no se han hecho.<\/p>\n<p>Si\u00e9ntese con ellos en un lugar tranquilo, abr\u00e1celos (si se lo permiten) y expl\u00edqueles, en pocas palabras, c\u00f3mo ha muerto el ser querido. Recuerde que los m\u00faltiples ?muy? ayudan a los ni\u00f1os a distinguir la muerte del ser querido de otras condiciones. Los eufemismos ?palabras que suavizan la realidad- del tipo ?p\u00e9rdida?, ?se fue?, ?se lo han llevado?, ?ha desaparecido?, ?ha emprendido un largo viaje?, ?a pasado a mejor vida?, ?est\u00e1 con el Se\u00f1or? es mejor evitarlos pues estimulan los miedos que tienen los ni\u00f1os a ser abandonados y crean ansiedad y m\u00e1s confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se les puede explicar qu\u00e9 es la muerte?<br \/>\nAnte la pregunta ?\u00bfqu\u00e9 significa o qu\u00e9 quiere decir muerto??, expl\u00edqueles de nuevo, con palabras sencillas y sinceras, y recordando que los ni\u00f1os piensan de forma muy concreta y tienden a interpretar las cosas literalmente, que ?muerto? significa que: ?El cuerpo se ha detenido del todo?, ?El cuerpo ha dejado de funcionar?, ?El cuerpo ya no puede hacer nada de lo que antes hac\u00eda?, ?El cuerpo ya no puede sentir dolor, caminar, respirar, comer, dormir, hablar, o\u00edr o\u00a0 sentir fr\u00edo o calor?, ?El cuerpo ya no sentir\u00e1 nada nunca m\u00e1s?.<\/p>\n<p>De igual forma, al explicar la muerte a los ni\u00f1os es importante que esta explicaci\u00f3n se de en t\u00e9rminos sencillos y reales, sin mentiras o invenciones. No dude en usar las palabras &#8220;muerto&#8221; y &#8220;muerte&#8221;; as\u00ed, por ejemplo, si\u00e9ntese con el ni\u00f1o, abr\u00e1celo y d\u00edgale: &#8220;Cari\u00f1o, ha ocurrido algo muy triste. Tu pap\u00e1 ha muerto en un accidente; un carro lo golpe\u00f3 y su cuerpo dej\u00f3 de funcionar. Nadie tiene la culpa de que haya muerto. Lo vamos ha extra\u00f1ar mucho porque lo quer\u00edamos, y \u00e9l nos quer\u00eda a nosotros&#8221;.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 puedo decir cuando pregunten por qu\u00e9?<br \/>\nAnte esta pregunta, es bueno admitir que usted tambi\u00e9n se ha preguntado lo mismo. Si no sabe la respuesta, d\u00edgaselo. D\u00edgale que, seg\u00fan sus creencias personales, todos los seres de la tierra han de morir alg\u00fan d\u00eda, que la muerte le ocurre a todo el mundo, que hay cosas que podemos controlar y otras que no, y que la muerte es una de las que no podemos controlar. Es muy importante hacer \u00e9nfasis en que nada de lo que ellos hayan dicho, hecho o pensado ha causado la muerte del ser querido.<\/p>\n<p>\u00bfSe debe ocultar la pena a los ni\u00f1os?<br \/>\nLlorar delante de los ni\u00f1os es apropiado, normal y saludable, pues les est\u00e1s ense\u00f1ando que es bueno llorar y compartir el llanto, que con el llanto uno transmite su situaci\u00f3n de dolor y la necesidad de ayuda y apoyo, y que llorar es la v\u00e1lvula natural para descargar el dolor y la angustia.<\/p>\n<p>Si no lloramos delante de los ni\u00f1os, si fingimos no inmutarnos y negar nuestros sentimientos (?yo no lloro delante de mis hijos para no angustiarlos&#8230;?), les estar\u00edamos ense\u00f1ando que se deben ocultar para llorar, que deben arregl\u00e1rselas solos, que deben hacer\/aprender otras cosas para transmitir su dolor y angustia y que llorar es signo de debilidad. Si como adultos exteriorizamos nuestro dolor delante de los ni\u00f1os, los ni\u00f1os ver\u00e1n que es normal afligirse y, en ocasiones, esto les dar\u00e1 la oportunidad de expresarse ellos mismos.<\/p>\n<p>Resulta casi imposible ocultar por completo los sentimientos a los ni\u00f1os ya que, no solo los ni\u00f1os son muy perspicaces y observadores, y si algo va mal, normalmente lo perciben, sino que la comunicaci\u00f3n infraverbal (todo lo que acompa\u00f1a a, excede o implica un mensaje), integrada por gestos, actitudes, silencios, acciones, presencias, ausencias, cambios en el tono de la voz, rechazos, negativas a una explicaci\u00f3n coherente, incoherencias entre lo explicado y lo aconsejado, etc., encuentran al ni\u00f1o m\u00e1s indefenso y receptivo, y por ello empeora su estado de \u00e1nimo y estimula sus fantas\u00edas, sin olvidar que, a veces, las fantas\u00edas suelen ser m\u00e1s terribles que la cruda realidad.<\/p>\n<p>En general, y especialmente desde los adultos, los mensajes no verbales son m\u00e1s cre\u00edbles por su espontaneidad, ya que carecen de connotaciones manipulativas. As\u00ed, ocultar los hechos y las consecuencias de una muerte en el seno de la familia no protege realmente a los ni\u00f1os del dolor, solo hace que se sientan m\u00e1s confusos, asustados, ansiosos y solitarios.<\/p>\n<p>Teniendo presente que uno de los m\u00e1s terribles temores del ni\u00f1o es el de ser abandonado por su\/s cuidador\/es, sobre todo cuando ha muerto uno de los padres, no es bueno decirles que el ser querido muerto ?est\u00e1 realizando un largo viaje? pues esto pudiera reforzar su sentimiento de desamparo y llevarle a pensar que el ser querido se ha ido sin siquiera decirle adi\u00f3s (esto estimula su pensamiento m\u00e1gico respecto a cierta responsabilidad suya por el suceso que condujo a su ?haberse ido?), o que el ser querido est\u00e1 durmiendo, pues si equipara el sue\u00f1o con la muerte pudiera desarrollar cierto miedo o terror a dormir. Como hemos visto, la comunicaci\u00f3n sincera, apropiada y ajustada al nivel de compresi\u00f3n y edad del ni\u00f1o es y siempre ser\u00e1 buena.<\/p>\n<p>Consejos generales respecto a la comunicaci\u00f3n<br \/>\nPor m\u00e1s que deseemos proteger a los\u00a0 ni\u00f1os de conocer la muerte, depende de nosotros como adultos que les ayudemos a comprender esta realidad b\u00e1sica de todos los d\u00edas, especialmente cuando no tenemos tiempo de ayudarles a entender lo que est\u00e1n viendo en sus video-juegos y dibujos animados, en donde la muerte parece tan extra\u00f1a e irreal, casi un juego. Necesitamos ayudarles a afirmar y reconocer sus emociones y a resolver y entender sus miedos de una forma m\u00e1s adecuada para su desarrollo como adultos saludables.<\/p>\n<p>Es importante tener presente las siguientes consideraciones generales:<\/p>\n<p>1. Aproveche los momentos pedag\u00f3gicos para hablar de la muerte.<br \/>\n2. Escuche y reconozca los sentimientos de los ni\u00f1os como v\u00e1lidos y adecuados.<br \/>\n3. Sea paciente y prep\u00e1rese a repetir muchas veces la misma conversaci\u00f3n.<br \/>\n4. Sea claro y objetivo.<br \/>\n5. Recuerde que el duelo es un asunto de familia.<\/p>\n<p>Aproveche los momentos pedag\u00f3gicos para hablar de la muerte.<br \/>\nLa muerte de una mascota, de un animal com\u00fan, de un personaje p\u00fablico o un acontecimiento tr\u00e1gico son buenos momentos pedag\u00f3gicos para presentar a los ni\u00f1os el tema de la muerte. Pueden utilizarse palabras como ?Rufo ha dejado de vivir del todo y ya no volver\u00e1. Cuando alguien se muere, est\u00e1 bien y es normal estar tristes por un tiempo?. De esta forma el entender\u00e1 que los sentimientos de tristeza son normales y naturales y que la tristeza acabar\u00e1 por desaparecer.<\/p>\n<p>En las conversaciones inmediatas a la muerte, es muy importante resaltarle al ni\u00f1o que es mucho mejor hablar del dolor y la tristeza y sentirla ?pues la tristeza es necesaria para curar la herida-, que guard\u00e1rsela dentro (reprimirla) y fingir que no est\u00e1 ah\u00ed o que no se siente; esto solo har\u00e1 m\u00e1s da\u00f1o que beneficio y la herida tardar\u00e1 m\u00e1s en curarse. Al acompa\u00f1ar a los ni\u00f1os en este proceso de aprendizaje de la muerte les estamos dando elementos esenciales (estrategias y herramientas) para afrontar las inevitables p\u00e9rdidas futuras.<\/p>\n<p>Escuche y reconozca los sentimientos de los ni\u00f1os como v\u00e1lidos y adecuados<br \/>\nEscuche lo que los ni\u00f1os dicen y sienten mientras hablan con usted, con sus amigos o cuando hablan o cantan solos, de esta forma tendr\u00e1 alguna idea de lo que los ni\u00f1os est\u00e1n pensando y sintiendo. Observe su forma de expresarse y su nivel de actividad f\u00edsica. No es necesario que les hable a diario de la muerte u otros temas relacionados; aproveche los momentos que parezcan m\u00e1s naturales y agradables. Procure no proyectar sus miedos y ansiedades en ellos y sea consciente de sus estados de \u00e1nimo y preocupaciones (recuerde la comunicaci\u00f3n infraverbal).<\/p>\n<p>Sea paciente y prep\u00e1rese a repetir muchas veces la misma conversaci\u00f3n<br \/>\nEl concepto de la muerte es algo muy complejo y los ni\u00f1os peque\u00f1os pueden no entenderlo. De igual forma, y aunque los adolescentes est\u00e1n aceptando su propia mortalidad, puede tambi\u00e9n resultarles dif\u00edcil captar la realidad de la muerte. Es probable que necesite repetir la misma conversaci\u00f3n muchas veces, por ello, intente permanecer tranquilo, serio y compasivo para ayudarlos a comprenderla.<\/p>\n<p>Sea claro y objetivo<br \/>\nCuando hable con los ni\u00f1os de la muerte, intente emplear siempre un lenguaje sencillo y directo pues evitar\u00e1 crear miedos y falsas ideas. Responda a sus preguntas con hechos concretos y con veracidad. P\u00eddales que le repitan lo que se les ha dicho, pues de esta forma se asegurar\u00e1 que entienden lo que se les est\u00e1 diciendo.<\/p>\n<p>Recuerde que el duelo es un asunto de familia<br \/>\nDebido a que el duelo es un asunto de familia, y que \u00e9sta constituye el primer y m\u00e1s valioso grupo de apoyo que compartir\u00e1 informaci\u00f3n, preocupaciones e ideas relacionadas con la muerte, la aflicci\u00f3n y el luto, todos los miembros de la familia deben tener la misma oportunidad para expresarse y recibir atenci\u00f3n y apoyo. Aprender sobre la muerte como una familia fortalece los lazos de uni\u00f3n y se desmitifican ciertos mitos como el que asegura que hablar de la muerte hace que las personas se mueran.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00cdA<br \/>\n1. El arte del bien morir: http\/\/:artemorir.homestead.com\/index.html<br \/>\n2. Sobre el duelo: http:\/\/homestead.com\/montedeoya\/duelos.html<br \/>\n3. C\u00f3mo dar las malas noticias: http:\/\/www.secpal.com\/guiacp\/index.php?acc=doce<br \/>\n4. Ojeda Mart\u00edn, M. y G\u00f3mez Sancho, M.: C\u00f3mo transmitir las malas noticias: Unidad de Medicina Paliativa, Hospital General de Gran Canaria ?Dr. Negr\u00edn?, Instituto Canario de Investigaci\u00f3n del C\u00e1ncer. http:\/\/www.escancer.com<br \/>\n5. La mejor forma de dar malas noticias: http:\/\/www.vascones.com\/40maneras\/noticias.htm<br \/>\n6. M. Ayarra, S. Lizarraga: Malas noticias y apoyo emocional (Bad news and emotional support ), Medicina Familiar y Comunitaria. Grupo de Comunicaci\u00f3n y Salud de Navarra. Centro de Salud. Huarte (Navarra). http:\/\/www.cfnavarra.es\/salud\/anales\/textos\/vol24\/suple2\/suple7a.html<br \/>\n7.\u00a0 Cirio, R.: C\u00f3mo dar bien las malas noticias. http:\/\/www.sociedadmedicallanquihue.cl\/neonatologia\/enfermerianeonatal\/comodar.html<br \/>\n8. Holland, J.C.: Clinical course of cancer. En: J.C. Holland y J.H. Rowland (Eds.), Handbook of Psychooncology: psychological care of the patient with cancer. Oxford University Press, 1989<br \/>\n9. Weisman, A.D.: Coping with Cancer. New York: McGraw Hill, 1979<br \/>\n10. Schavelzon, J.: Paciente con C\u00e1ncer: Psicolog\u00eda y Psicofarmacolog\u00eda. Ed. Cient\u00edfica Interamericana, Buenos Aires, 1988<br \/>\n11. Derogatis. L.R., Morrow, G.R., Fetting, J., Penman, D., Piasetsky, S., Schmale, A.M., Henrichs, M y Carnicke, C.L.: The prevalence of psychiatric disorders among cancer patients. JAMA, 249 (6), 1983<br \/>\n12. McCorkle, R. y Quint Benoliel, J.: Symptom distress, current concerns and mood disturbance after diagnosis of life threatening disease. Soc. Sci. Med., 17: 431 38, 1983<br \/>\n13. Caplan, G.: Mastery of stress: psychosocial aspects. Am. J. Psychiatry, 138: 413 20, 1981<br \/>\n14. Rowland, J.H.: Intrapersonal Resources: Coping. En: J.C. Holland y J.H. Rowland (Eds.), Handbook of Psychooncology: psychological care of the patient with cancer. Oxford University Press, 1989<br \/>\n15. Lazarus, R.S.: Psychological stress and the coping process. New York: McGraw Hill, 1966<br \/>\n16. Lipowski, Z.J.: Physical illness, the individual and the coping process. Psychiatry Med., 1: 91 102, 1970<br \/>\n17. Rowland, J.H.: Interpersonal Resources: Social Support, 1989c. En: J.C. Holland y J.H. Rowland (Eds.), Handbook of Psychooncology: psychological care of the patient with cancer. Oxford University Press, 1989<br \/>\n18. Derogatis, L.R., Abeloff, M.D. y Melisaratos, N.: Psychological coping mechanisms and survival time in metastasic breast cancer. JAMA, 242 (14), 1979<br \/>\n19. Gorzinski, G., Holland, J.C., Zumoff, B. y Colbs.: A ten year psychoendocrine follow up of women studied before breast biopsy. Read before the 34th annual meeting of the American Psychosomatic Society, Atlanta, March, 1977<br \/>\n20. Cassileth, B.R., Lusk, E.J., Miller, D.S., Brown, L.L. y Miller, C.: Psychosocial correlates of survival in advanced malignant disease? N. Engl. J. Med., 312: 1551 55, 1985<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/montedeoya.homestead.com\/malasnoticias.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMO INFORMAR DE UNA MUERTE El arte de transmitir malas noticias No hay forma f\u00e1cil de dar las nuevas noticias, y el personal asistencial recibe poca o nula instrucci\u00f3n en relaci\u00f3n a como manejar tal situaci\u00f3n. Usualmente es en la formaci\u00f3n y con la experiencia cuando se aprende. 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