{"id":1345,"date":"2009-04-01T05:14:35","date_gmt":"2009-04-01T05:14:35","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1345"},"modified":"2009-04-01T05:14:35","modified_gmt":"2009-04-01T05:14:35","slug":"rituales-funerarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1345","title":{"rendered":"RITUALES FUNERARIOS"},"content":{"rendered":"<p>RITUALES FUNERARIOS.<br \/>\nLa sepultura de los cad\u00e1veres &#8220;seg\u00fan leyes anteriores a todo escrito e inmutables, pues esas leyes divinas no est\u00e1n vigentes ni por lo m\u00e1s remoto, s\u00f3lo desde hoy ni desde ayer, sino permanentemente y en toda ocasi\u00f3n, y no hay qui\u00e9n sepa en que fecha aparecieron&#8221; (S\u00f3focles, Ant\u00edgona)- era necesaria para que pudieran darse las lamentaciones funerarias, lamentaciones que, a modo de herencia, eran una forma de &#8220;darse a conocer&#8221; a las generaciones futuras. As\u00ed, enterrar a los muertos estaba por encima de todo: era una labor muy preciada por los dioses. En este sentido, la m\u00e1s hermosa defensa del enterramiento de los muertos puede encontrarse en Ant\u00edgona, quien est\u00e1 dispuesta a morir por ver enterrado a su hermano, pues &#8220;(&#8230;) es m\u00e1s largo el tiempo durante el que debo agradar a los de abajo que el tiempo durante el que debo agradar a los de aqu\u00ed arriba, pues all\u00ed yacer\u00e9 por siempre&#8221;. Para Teucro (S\u00f3focles, \u00c1yax) &#8220;no trates mal a los muertos, pues, si as\u00ed lo haces, s\u00e1bete que te har\u00e1s da\u00f1o a ti mismo&#8221;.<br \/>\nAntecedentes<br \/>\nLa muerte se\u00f1ala en la comunidad que ha pasado algo, y hay grandes y fastuosas pausas. La muerte de un individuo afecta en todo la continuidad del ritmo social: en la ciudad nada continua igual.<br \/>\nEl presente<br \/>\nLa muerte olvidada, oculta, triste y solitaria. Ni en la ciudad ni en la comunidad, ni en el mismo vecindario pasa nada.<br \/>\nINTRODUCCI\u00d3N<br \/>\nLa muerte parece un ejemplo paradigm\u00e1tico de lo que puede llamarse un &#8220;hecho social&#8221;. Sabemos que la muerte tiene lugar en un contexto social, en funci\u00f3n de organizaciones, definiciones profesionales de rol social, interacci\u00f3n y significado social.<\/p>\n<p>El significado de la muerte se define socialmente, y la naturaleza de los rituales funerarios, del duelo y el luto reflejan la influencia del contexto social en donde ocurren. As\u00ed, diferentes culturas manejan el problema de diferente manera. Las peque\u00f1as diferencias ser\u00e1n impuestas por el muy personal concepto de muerte de cada uno. Por otra parte, el tipo de muerte (&#8220;buena&#8221; o &#8220;mala&#8221; muerte) se corresponde tambi\u00e9n con un estilo funerario particular (ver tabla).<\/p>\n<p>En la sociedad occidental, hist\u00f3ricamente, el luto ha dejado de ser una costumbre donde se especificaba indumentaria, comportamiento y l\u00edmites de interacci\u00f3n y tiempo. Al parecer existe una r\u00e1pida ca\u00edda de prestigio y desacreditaci\u00f3n de la persona en duelo. Esto ha llevado a que muchas de las dificultades actuales para recuperarse de la p\u00e9rdida de un ser amado se debe, en parte, a la ausencia de rituales establecidos y patrones estructurados de duelo. No debemos olvidar que la interacci\u00f3n social es un elemento central que permite que el deudo comience a reconstruir su realidad con un significado e identidad en la vida.<br \/>\nModelos de &#8220;Buena Muerte&#8221; y &#8220;Mala Muerte&#8221; a lo largo de la historia<\/p>\n<p>Per\u00edodo:\u00a0 Antiguedad Cl\u00e1sica<br \/>\nBuena Muerte: Se acepta la muerte por suicidio como razonable en caso de enfermedad o dolor. La forma de morir es la medida del valor final de la vida. La &#8220;Euthanasia&#8221; es &#8220;Summun Bonum&#8221;.<br \/>\nMala Muerte: Vida consumida por la enfermedad y el sufrimiento. Muerte sin sepultura.<\/p>\n<p>Per\u00edodo: Edad Media<br \/>\nBuena Muerte: Muerte lenta y anunciada; muerte asistida.<br \/>\nMala Muerte: Muerte repentina e imprevista; muerte clandestina.<\/p>\n<p>Per\u00edodo: Siglos XIV\u00a0 XVIII<br \/>\nBuena Muerte: La muerte del justo, de aquel que piensa poco cuando viene pero que ha pensado en ella toda la vida. La agon\u00eda dolorosa y el dolor adquieren un notable valor religioso. Se pierde el temor a la muerte repentina. El &#8220;\u00e1ngel guardi\u00e1n&#8221; conserva su libro, y el diablo, confundido, se arroja a los infiernos.<br \/>\nMala Muerte: La muerte del no preparado. La muerte tranquila, sin dolor. El diablo presenta &#8220;su libro&#8221; y el \u00e1ngel guardi\u00e1n, afligido, le abandona.<\/p>\n<p>Per\u00edodo: Siglos XVIII\u00a0 XIX<br \/>\nBuena Muerte: Muerte testada y preparada espiritualmente (recursos salv\u00edficos)<br \/>\nMala Muerte: Muerte sin testamento; retorna la muerte imprevista.<\/p>\n<p>Per\u00edodo: Segunda mitad Del siglo XIX<br \/>\nBuena Muerte: Muerte en la ignorancia de la misma.<br \/>\nMala Muerte: Morir consciente de que se muere.<\/p>\n<p>Per\u00edodo: Siglo XX (a partir de 1914-18)<br \/>\nBuena Muerte: Muerte repentina e imprevista; se refuerza la muerte en la ignorancia.<br \/>\nMala Muerte: Muerte lenta, llena de sufrimiento y dolor (delirium, dolor, disnea, respiraci\u00f3n estert\u00f3rea); muerte consciente, muerte en la UCI-UVI.<\/p>\n<p>La forma en la que se mor\u00eda y la actividad del difunto durante la vida era lo que daba al ritual mortuorio sus caracter\u00edsticas esenciales y lo que determinaba el sitio final en el que residir\u00eda el alma del fallecido.<\/p>\n<p>Esto ha llevado a una pr\u00e1ctica com\u00fan en nuestra sociedad, que en cierto modo sustituye la costumbre de llevar insignias visibles de luto, y es la de que el superviviente, en el periodo de aflicci\u00f3n aguda, se a\u00edsle durante un per\u00edodo de tiempo suficientemente largo, actualmente cada m\u00e1s reducido, como para que a su retorno al ambiente social habitual se haya disipado la importancia de la\u00a0 muerte, y tanto \u00e9l como otros puedan manejar la interacci\u00f3n con menos tensi\u00f3n y de una forma m\u00e1s normal.<\/p>\n<p>Si bien la muerte se considera un &#8220;asunto de familia&#8221;, la ocasi\u00f3n del duelo puede constituir un modo en que se rompen las reglas generales de convivencia; con bastante frecuencia la &#8220;casa de los deudos&#8221; suele permanecer &#8220;abierta&#8221; durante los d\u00edas que siguen inmediatamente a la muerte. As\u00ed, uno se encuentra en tales circunstancias tal mezcla de familiares, amigos, conocidos, compa\u00f1eros y vecinos que, en virtud de la tan extremadamente variable perspectiva que los presentes tienen del difunto, tal reuni\u00f3n se convierte en verdaderos &#8220;momentos sociales&#8221;. Con todo, hoy d\u00eda la muerte ha dejado de ser un momento eminentemente familiar.<\/p>\n<p>En nuestro tiempo, la muerta causa tanto miedo que ya no nos atrevemos a decir su nombre (usamos multitud de eufemismos), miedo que, a su vez, es considerado normal y necesario. Actualmente domina en los pa\u00edses industrializados una concepci\u00f3n de muerte que puede designarse como &#8220;muerte invisible&#8221; y que ha llegado tambi\u00e9n a los pa\u00edses en desarrollo. A partir de la primera mitad del siglo XX la muerte comienza a desaparecer de la vida p\u00fablica (en Colombia solo queda la parte fea de la muerte, el homicidio o el accidente). El duelo tambi\u00e9n desaparece como pr\u00e1ctica, los funerales se hacen breves (a veces de minutos pues el difunto pasa directamente de la casa a una &#8220;cajita&#8221; en cuesti\u00f3n de minutos seg\u00fan la &#8220;influencia&#8221; que la familia tenga) y la cremaci\u00f3n se vuelve cada vez m\u00e1s frecuente.<\/p>\n<p>Nuestra sociedad, mercantil y triunfalista, tiene pocos h\u00e1bitos y actitudes compartidas, cosa a la que la muerte obliga. Sin embargo, se ha unificado en una respuesta de verg\u00fcenza frente a la muerte. Admitirla pareciera ser admitir un fracaso en el mandato social de ser felices y tener \u00e9xito. La muerte, hecho esencial a la existencia humana, pasa a ser un acontecimiento absurdo y que molesta a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>SENTIDO Y PORQU\u00c9 DE LOS RITUALES<br \/>\nEntre los pueblos primitivos, la muerte constitu\u00eda una seria amenaza a la cohesi\u00f3n y, por tanto, a la supervivencia de todo el grupo; \u00e9sta pod\u00eda desencadenar una explosi\u00f3n de temor y variadas expresiones irracionales de defensa. La solidaridad del grupo se salvaba entonces haciendo de este acontecimiento natural un rito social. As\u00ed, la muerte de un miembro del grupo se transforma en una ocasi\u00f3n para una celebraci\u00f3n excepcional: de esta forma la muerte pone en marcha una serie de obligaciones sociales.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de las sociedades hoy d\u00eda, los rituales funerarios benefician a los vivos y a los muertos: ayudan a los sobrevivientes a aceptar la realidad de la muerte (todos los rituales del luto sirven para reforzar la realidad y reducir la sensaci\u00f3n de irrealidad que favorece la esperanza de retorno del difunto), recordar al difunto y darse soporte el uno al otro. El sentido y porqu\u00e9 de los rituales funerarios se ha asociado pues a:<\/p>\n<p>1. Como un medio de certificar la muerte -es decir, de confirmar la muerte del otro, &#8220;de que est\u00e1 bien muerto&#8221;- y por necesidades higi\u00e9nicas.<br \/>\n2. Para facilitarle el camino, regreso y arribo al muerto a su lugar de destino. En la cultura egipcia tambi\u00e9n ten\u00eda la utilidad de permitir la realizaci\u00f3n del denominado gesto &#8220;KA&#8221; destinado a mantener la energ\u00eda creadora que ten\u00eda que sobrevivir a la nada. En la cultura griega, antecedente directo de nuestra actual cultura &#8220;occidental y cristiana&#8221;, se cre\u00eda en una cierta vida despu\u00e9s de la muerte, por ello los muertos eran objeto de atenciones durante los primeros d\u00edas sucesivos a su deceso.<br \/>\n3. Como una forma de alejar y espantar los malos esp\u00edritus. Los habituales cantos, gestos y gritos pretend\u00edan asustar y confundir al alma del difunto de forma que no volviera y trajera malas energ\u00edas sobre sus deudos. En la antigua Grecia, los fantasmas ten\u00edan derecho a tres d\u00edas de presencia en la ciudad&#8230; Todo el mundo se sent\u00eda mal en esos d\u00edas. Al tercero, se invitaba a todos los esp\u00edritus a entrar en las casas, se les serv\u00eda entonces una comida preparada a prop\u00f3sito; despu\u00e9s, cuando se consideraba que su apetito estaba saciado, se les dec\u00eda con firmeza: &#8220;Esp\u00edritus amados, ya hab\u00e9is comido y bebido, ahora marcharos&#8221;. Tanto en Roma como en Grecia el entierro de los muertos era un deber sagrado. Negar sepultura a un cad\u00e1ver era condenar al alma a errar sin descanso y, en consecuencia, crear un peligro real para los vivos, pues esas &#8220;almas en pena&#8221; eran mal\u00e9ficas. Siempre se ha temido la presencia de los aparecidos, motivo por el cual se ha procurado que los ritos funerarios se cumplan sin fallos, para evitar el regreso de los muertos al mundo de los vivos.<br \/>\n4. Desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad se tiene la creencia de que los difuntos ejercen de mediadores entre las deidades y los seres vivos, siempre y cuando cumplan unos ritos que han sido transmitidos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n hasta nuestros d\u00edas.<br \/>\n5. Para facilitar el proceso de adaptaci\u00f3n de los que quedan vivos a este per\u00edodo de convalecencia. No solo los rituales pretenden que los vivos est\u00e9n m\u00e1s tranquilos al aplacar los esp\u00edritus, tambi\u00e9n sirven para ayudar a los deudos a aceptar la realidad de la muerte y obtener el apoyo de la comunidad. Los rituales contemplados deben desarrollar un equilibrio entre el reconocimiento realista de la tristeza y la alegr\u00eda sincera por el hecho de que los creyentes que se ausentan del cuerpo est\u00e1n ahora con la entidad superior particular y propia de cada mito. Un funeral bien planeado puede facilitar el proceso de recuperaci\u00f3n tras la p\u00e9rdida de un ser querido y ayudar a disminuir la probabilidad de un duelo patol\u00f3gico. La importancia de los rituales funerarios de cara al proceso de recuperaci\u00f3n del duelo puede verse en la triste situaci\u00f3n de los desaparecidos y la necesidad de realizar rituales funerarios simb\u00f3licos para dar resoluci\u00f3n a un duelo no iniciado.<br \/>\n6. Otros fines contemplados son: para cumplir con una tradici\u00f3n, servir de escaparate social (antiguamente las familias daban m\u00e1s importancia al funeral que al matrimonio), como actividad econ\u00f3mica y como manifestaci\u00f3n espiritual general.<\/p>\n<p>El hecho de la conmemoraci\u00f3n de la muerte de una persona ha hecho que sea considerado necesario el funeral como una forma extrema de la importancia social de ese hecho y no hacerlo representa su negaci\u00f3n, algo as\u00ed como un ostracismo o abandono social. De aqu\u00ed se desprende que en varios pa\u00edses la gente, aunque muy pobre, siempre guarda dinero para recibir una sepultura decente.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, los rituales funerarios son m\u00e1s que un ritual de despedida y pone en juego una serie de s\u00edmbolos que otorgan elementos de integraci\u00f3n al grupo social.<\/p>\n<p>ANTECEDENTES HIST\u00d3RICOS<br \/>\nAunque el culto a los muertos se viene practicando desde el neol\u00edtico (o desde las fases finales del paleol\u00edtico), al menos dos aspectos hist\u00f3ricos destacan por su inter\u00e9s en los or\u00edgenes de la respuesta a la p\u00e9rdida de algo amado. El primero de ellos proviene de los registros arqueol\u00f3gicos: uno de los primeros datos que ofrecen se\u00f1alan la existencia de pr\u00e1cticas de enterramiento; esto, al menos en parte, permite suponer la conciencia de la muerte y el dolor por la p\u00e9rdida de algo querido. El segundo, mucho m\u00e1s tard\u00edo, proviene del desarrollo del concepto de responsabilidad personal y la atribuci\u00f3n de la conducta humana a causas totalmente internas; este no aparece hasta aproximadamente el a\u00f1o 500 a.c., en las obras de los dramaturgos griegos (&#8220;por ello, dice el poeta, el hombre pregunta qu\u00e9 divinidad es la que ha causado una determinada enfermedad, guerra, muerte o p\u00e9rdida&#8221;).<\/p>\n<p>Los \u00faltimos hallazgos realizados en el principal yacimiento paleontol\u00f3gico de Europa (Sierra de los Huesos de Atapuerca, en la sierra de Burgos, Espa\u00f1a) confirman que los hom\u00ednidos que habitaban esta zona de la provincia de Burgos hace 300.000 a\u00f1os, conocidos como &#8220;Homo Antecesor&#8221;, realizaba de forma conciente y con un comportamiento ritual y simb\u00f3lico los enterramientos de sus cong\u00e9neres.<\/p>\n<p>El coraz\u00f3n de los dioses s\u00f3lo se alegraba cuando los hombres cumpl\u00edan fielmente los m\u00faltiples mandatos que ellos les hab\u00edan impuesto; de no ser as\u00ed, enviaban sobre los mortales su castigo, habitualmente bajo la forma de infortunios, dolor, angustia moral o enfermedad (actitud muy general que a\u00fan persiste en ciertas culturas y\/o niveles culturales); no obstante, tal p\u00e9rdida pod\u00eda deberse a la lucha o los celos entre los mismos dioses, siendo sus protegidos los afectados (duelo).<\/p>\n<p>LA ANTIG\u00dcEDAD: Lo Cl\u00e1sico y lo Mitol\u00f3gico<br \/>\nEs en la antiqu\u00edsima narraci\u00f3n babil\u00f3nica de la aventura del m\u00edtico h\u00e9roe de Sumeria Gilgamesh\u00a0 el Poema de Gilgamesh es la epopeya cronol\u00f3gicamente m\u00e1s antigua de la historia del mundo; fue redactada o compilada en 12 tablas de arcilla hace m\u00e1s o menos 4000-5000 a\u00f1os , donde encontramos la m\u00e1s primitiva descripci\u00f3n del proceso del duelo humano y de los rituales respectivos. Con todo, nunca hubo en la historia del hombre otro per\u00edodo durante el cual los rituales funerarios y la expresi\u00f3n del duelo cobrara tal dramatismo y realidad como durante el largo per\u00edodo de la antig\u00fcedad, expresiones que rayan, ciertamente, en lo mitol\u00f3gico. La muerte se\u00f1ala en la comunidad que ha pasado algo, y hay grandes y fastuosas pausas (p.ej., los juegos f\u00fanebres). La muerte de un individuo afecta en todo la continuidad del ritmo social: en la ciudad nada continua igual.<\/p>\n<p>El primer rasgo que salta a la vista es su dramatismo; las manifestaciones del duelo, rituales de car\u00e1cter dram\u00e1tico y violento, son frecuentes -casi la norma- en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica (pueden verse ya en el poema de Gilgamesh). As\u00ed, tenemos como m\u00e1s frecuentes: llanto intenso, desvanecimientos, rasgado de vestidos, gemidos de agudos trinos, golpes en la cabeza y en el pecho (rito de pla\u00f1ideras cisias), arrancamiento de pelos de la barba y la cabeza, heridas en el rostro producto de violentos ara\u00f1azos, gritos agudos, arrastrarse por el suelo, golpear la tierra con las dos manos, etc. Por otro lado, en los funerales pod\u00edan tener lugar sacrificios humanos y de animales.<\/p>\n<p>De estos rituales, dos merecen especial atenci\u00f3n: el primero tiene relaci\u00f3n con la ofrenda de cabellos que en los hombres se trataba s\u00f3lo de un rizo, en las viudas de raparse la cabeza (la parte m\u00e1s noble de la persona), y en las dem\u00e1s mujeres, durante el cortejo f\u00fanebre, llevar el cabello suelto. Recu\u00e9rdese que, m\u00e1gicamente, el pelo representa a la persona. La ofrenda de cabellos que hac\u00edan los amigos y familiares del muerto significaba el deseo de seguir \u00edntimamente unidos con \u00e9l. Por otro lado, en los funerales se le ofrece tambi\u00e9n un mech\u00f3n de cabellos de la persona muerta a Pers\u00e9fone (Proserpina), diosa de los infiernos, para que fuese bien acogido por la diosa. Por otra parte, ya el luto riguroso tambi\u00e9n pod\u00eda apreciarse:<\/p>\n<p>S\u00f3focles, y los actores que iban a representar una tetralog\u00eda, enterados del fallecimiento del gran dramaturgo (Eur\u00edpides), se presentaron ante el p\u00fablico de luto riguroso, desprovisto de las coras rituales (Francesc-Llu\u00eds Cardona, Pr\u00f3logo y Presentaci\u00f3n de Eur\u00edpides: Las Troyanas, Las Bacantes, Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, 1993; Jos\u00e9 Vara Donado, 1991. En: S\u00f3focles: Tragedias Completas. Ed. C\u00e1tedra, Madrid. 1991). Electra, hermana de Orestes, se encamina ataviada de luto a la tumba de Agamen\u00f3n (Francesc-Llu\u00eds Cardona, Pr\u00f3logo y Presentaci\u00f3n de Eur\u00edpides: Las Troyanas, Las Bacantes, Edicomunicaciones, S.A. Barcelona, 1993).<\/p>\n<p>En las culturas precolombinas el color negro representa el principio femenino-nocturno -inframundano y el rojo el principio masculino-diurno-terrenal.<\/p>\n<p>El segundo ritual de inter\u00e9s son los juegos f\u00fanebres que se llevaban a cabo durante los primeros nueve d\u00edas tras el fallecimiento: la carrera de carros, el pugilato, la lucha, la carrera, el combate, el lanzamiento del peso, el juego del arco y el lanzamiento de jabalina (v\u00e9ase La Il\u00edada, canto XXIII, &#8220;Los funerales de Patroclo&#8221;. La Eneida, libro V).<\/p>\n<p>Algunos de los juegos f\u00fanebres m\u00e1s c\u00e9lebres son los realizados en honor de Patroclo, Ofeltes (los primeros Juegos Nemeos, cuyos jueces vistieron siempre t\u00fanicas negras en se\u00f1al de duelo), Aquiles, Pelias, Layo, Anquises (llamados Juegos Troyanos y celebrados en Roma hasta el Imperio), Az\u00e1n, C\u00edcico, Heracles, Paris (celebrados a\u00fan estando vivo \u00e9ste), Sinis (bandido que muri\u00f3 a manos del h\u00e9roe Teseo; son los llamados Juegos \u00cdstmicos; otra tradici\u00f3n considera que estos juegos conmemoraban la muerte de Escir\u00f3n, otro bandido muerto por Teseo), Abdero (inclu\u00edan las competiciones acostumbradas con excepci\u00f3n de la carrera de carros) y los celebrados por Teut\u00e1mides en honor de su padre, en los que, durante su celebraci\u00f3n, Perseo mat\u00f3 accidentalmente a su abuelo Acrisio.<\/p>\n<p>Finalmente, el tercer rasgo m\u00e1s sobresaliente es su duraci\u00f3n, que sol\u00eda ser corta pero intensa (de 1, 7 y 9 d\u00edas) en \u00e9pocas m\u00e1s antiguas, y m\u00e1s larga (hasta un a\u00f1o) en \u00e9pocas posteriores (La Il\u00edada, canto XIX, &#8220;Reconciliaci\u00f3n de Aquiles y Agamen\u00f3n&#8221;; S\u00e9neca, Cartas Morales a Lucilio, carta LXIII).<\/p>\n<p>La actitud general ante la muerte de un ser querido (o, m\u00e1s usualmente, un amigo o un h\u00e9roe) bien puede expresarse con estas palabras de Eur\u00edpides: &#8220;\u00a1Cu\u00e1n dulce para los desgraciados es llorar, gemir l\u00fagubremente y cantar sus males! (&#8230;) Pero para los desgraciados es un consuelo lanzar l\u00fagubres gemidos&#8221; (Eur\u00edpides: Las Troyanas), aunque, si bien se fomenta la expresi\u00f3n del dolor, se aprecian algunas manifestaciones de rechazo del duelo muy ocasionales: &#8220;No quer\u00eda el rey Pr\u00edamo el llanto; en silencio, afligidos dentro del coraz\u00f3n, a la pira los muertos llevaron &#8230;. (La Il\u00edada, canto VII, La Tregua. Construcci\u00f3n del muro).<\/p>\n<p>Es en S\u00e9neca donde encontramos la necesidad de una mayor moderaci\u00f3n en las expresiones del duelo, si bien a su vez estimula una expresi\u00f3n natural y no fingida de la tristeza y las l\u00e1grimas (cartas XCIX y LXIII). Tambi\u00e9n en S\u00e9neca encontramos una clara visi\u00f3n social del duelo y del deudo, tal como Sudnow lo har\u00eda 20 siglos despu\u00e9s:<\/p>\n<p>&#8220;No es virtud, sino inhumanidad, esto de contemplar el entierro de los suyos con los mismos ojos que cuando estaban vivos y no conmoverse en el primer momento de su separaci\u00f3n. Aun suponiendo que te lo prohibiese, hay cosas que permanecen fuera de todo dominio: las l\u00e1grimas fluyen aun en aquel que intenta detenerlas, y procuran alivio al esp\u00edritu. \u00bfQu\u00e9 haremos, pues? Les permitiremos que caiga, pero sin forzarlas a ello; que fluyan las que derramen el sentimiento, no las que exijan la imitaci\u00f3n. Pero no a\u00f1adamos nada a la tristeza ni debemos aumentarla con el ejemplo ajeno&#8221;. &#8220;La ostentaci\u00f3n del dolor es m\u00e1s exigente que el dolor mismo. \u00bfCu\u00e1ntos hay que est\u00e1n tristes para s\u00ed solos? Cuando pueden ser escuchados, gimen con mayor violencia, pero m\u00e1s calladamente, con mayor serenidad, en secreto; en cuanto ven a alguien, se siente excitados a nuevos lloros. Entonces se golpean la cabeza, cosa que hubiesen podido hacer m\u00e1s libremente cuando nadie pod\u00eda impedirlo; entonces invocan a la muerte y se revuelven sobre el lecho; el espectador se va, y cesa todo aquel dolor. Tambi\u00e9n en \u00e9sta, como en otras cosas, caemos en el vicio de comportarnos seg\u00fan el ejemplo de la mayor\u00eda y de no atender a lo que conviene, sino a lo que se acostumbra&#8221;. &#8220;Nos apartamos de la Naturaleza y nos entregamos al arbitrio del pueblo, que no suele ser ejemplo de nada bueno, y en esta cosa, como en tantas otras, se muestra lleno de inconsecuencia. Ve a alguien entero en su dolor, y le califica de poco afectivo y \u00e1spero; ve a alguien ca\u00eddo en tierra y abrazado al cad\u00e1ver, y le llama afeminado y flojo. Es menester, por lo tanto, regular todo seg\u00fan la raz\u00f3n (carta XCIX: Consolaciones por la muerte de un hijo)&#8221;.<\/p>\n<p>Hoy d\u00eda sucede un tanto de lo mismo: llorar se ha vuelto sospechoso; si la persona llora mucho, seg\u00fan se dice, &#8220;&#8230; es porque tiene remordimientos&#8221;. Si, por el contrario, no llora &#8220;&#8230; es porque no le quer\u00eda&#8221;. Ante esta situaci\u00f3n las personas optan por una postura intermedia: llanto moderado visible a sus vecinos y ocultaci\u00f3n en la soledad de su intimidad, donde ya siente que puede hacerlo con la intensidad necesaria, si bien pierde el beneficio del reconocimiento social de su dolor.<\/p>\n<p>UN FUNERAL ROMANO<br \/>\nTanto en Roma como en Grecia el entierro de los muertos era un deber sagrado. Negar sepultura a un cad\u00e1ver era condenar al alma a errar sin descanso y, en consecuencia, crear un peligro real para los vivos, pues esas &#8220;almas en pena&#8221; eran mal\u00e9ficas. Los romanos practicaban simult\u00e1neamente los dos grandes ritos funerarios, la cremaci\u00f3n y la inhumaci\u00f3n. Una vez que se comprobaba la muerte, el hijo mayor cerraba los ojos de su padre y lo llamaba por su nombre por \u00faltima vez. Luego se lavaba el cad\u00e1ver, se lo adornaba, se lo revest\u00eda con la toga praetexta y se lo expon\u00eda en el atrium sobre un lecho mortuorio, en medio de flores y guirnaldas. Durante varios d\u00edas, mujeres flautistas y pla\u00f1ideras a sueldo tocaban una m\u00fasica f\u00fanebre. Luego, legado el momento, se formaba un cortejo para acompa\u00f1ar el cad\u00e1ver fuera del recinto de la ciudad, en donde se erig\u00eda la pira (primitivamente en la noche, posteriormente en las ma\u00f1anas). Detr\u00e1s de los m\u00fasicos y de las pla\u00f1ideras caminaban hombres que llevaban representaciones de lo que hab\u00eda sido la vida del difunto.<\/p>\n<p>Si el difunto era noble (patricio), aparec\u00edan clientes o actores que llevaban el rostro cubierto por una m\u00e1scara que imitaba los ancestros del muerto, de manera que todo el linaje parec\u00eda haber venido a recibir a su descendiente (acto conocido como &#8220;jus imaginum o &#8220;derecho de im\u00e1genes&#8221;); luego ven\u00eda el cad\u00e1ver transportado sobre una camilla con el rostro descubierto. Lo segu\u00edan parientes y amigos, los hombres con toga de color oscuro, las mujeres con los cabellos sueltos y en desorden. En los funerales de los nobles, la oraci\u00f3n f\u00fanebre para el muerto (laudatio) la rezaba en el foro su pariente m\u00e1s cercano. Finalmente se llegaba hasta la pira en la que se depositaba el cad\u00e1ver entre perfumes y presentes. Mientras duraba la cremaci\u00f3n, los parientes no deb\u00edan alejarse. Luego, se recog\u00edan los huesos calcinados en medio de las cenizas calientes, se les lavaba con vino y se les pon\u00eda dentro de una urna, depositada a su vez en una tumba.<\/p>\n<p>Si los Vitalia conciernen a la vita del difunto y a todo lo que est\u00e1 destinado a protegerla, los Parentalia remiten a las honras que son debidas a los parientes muertos y a la solemne ceremonia con la cual los vivientes le manifiestan su cari\u00f1o. A los nueve d\u00edas del sepelio ten\u00eda lugar el banquete f\u00fanebre conocido como novendalia.<\/p>\n<p>En torno a la muerte los romanos desarrollaron complejos ritos. Cuando una persona estaba a punto de morir, su cuerpo se pon\u00eda en el suelo, uno de sus seres queridos le daba el \u00faltimo beso y cerraba los ojos. Al morir, se produc\u00eda la conclamatio por la que los presentes invocaban el nombre del difunto. Las mujeres de la casa y los trabajadores de pompas f\u00fanebres preparan el cad\u00e1ver limpi\u00e1ndolo con agua caliente y aplic\u00e1ndole ung\u00fcentos para vestirlos con sus mejores galas. La presencia de los ritos funerarios de ceremonias de purificaci\u00f3n que inclu\u00edan banquetes f\u00fanebres posteriores a la muerte, junto a las comidas y ceremonias con motivo de las fiestas anuales de las Parentalia y las Lemuria entre los romanos, justificaban la necesidad de edificios sepulcrales y motivaban la agrupaci\u00f3n de los menos favorecidos en asociaciones funerarias que les garantizasen los ritos sociales que deb\u00edan acompa\u00f1ar su muerte.<\/p>\n<p>LOS ANTIGUOS CRISTIANOS<br \/>\nDurante este per\u00edodo, el fen\u00f3meno de las &#8220;pla\u00f1ideras&#8221; -ya &#8220;alquiladas&#8221; o &#8220;pagadas&#8221; para hacer m\u00e1s intenso el duelo- estaba muy extendido; as\u00ed lo apoyan dos aportaciones del antrop\u00f3logo franc\u00e9s P. Ari\u00e9s: San Juan Cris\u00f3stomo se indignaba contra los cristianos que &#8220;alquilaban a mujeres, a paganas como pla\u00f1ideras, para hacer m\u00e1s intenso el luto y atizar el fuego del dolor sin escuchar a San Pablo&#8221;. Por otra parte, los Canones del Patriarcado de Alejandr\u00eda tambi\u00e9n reprobaban estas manifestaciones: &#8220;los que est\u00e1n de duelo deben limitarse a la iglesia, al monasterio, a la casa, silenciosos, calmos y dignos, como deben serlo los que creen en la verdad de la resurrecci\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Por principio y por tradici\u00f3n popular, el duelo durante esta \u00e9poca deb\u00eda sobrepasar la medida; se condenaba menos su car\u00e1cter mercenario que el exceso que manifestaban, puesto que se descargaba sobre otros la expresi\u00f3n de un dolor que no se sent\u00eda lo bastante personalmente. No obstante, tal manifestaci\u00f3n deb\u00eda mantenerse con esplendor, aunque el precio fuese muy alto.<\/p>\n<p>PRIMERA EDAD MEDIA<br \/>\nEn la primera Edad Media los ritos de la muerte estaban dominados por la familia y amigos del difunto, quienes protagonizaban las escenas del duelo y acompa\u00f1amiento. Estos ritos eran fundamentalmente civiles y el papel de la iglesia se reduc\u00eda a la absoluci\u00f3n \u00e1ntuma y p\u00f3stuma.<\/p>\n<p>La escena del duelo se hallaba dividida en dos actos sucesivos e inmediatos: durante el primero, las manifestaciones eran salvajes (al m\u00e1s puro estilo antiguo) o as\u00ed deb\u00edan parecerlo: &#8220;a penas se constataba la muerte, a su alrededor estallaban violentas manifestaciones de desesperaci\u00f3n&#8221;, circunstancia que contrastaba con la calma y sencillez del moribundo en espera de la muerte. Tales gestos de pena y dolor s\u00f3lo eran interrumpidos por el elogio del difunto, segundo acto de esta escena; habitualmente exist\u00eda un &#8220;gu\u00eda&#8221; del duelo quien se encargaba de las palabras de despedida, haci\u00e9ndose especial hincapi\u00e9 en la espontaneidad de los acompa\u00f1antes (familiares, amigos, se\u00f1ores y vasallos del difunto).<\/p>\n<p>El duelo sol\u00eda durar algunas horas, el tiempo de la vela, a veces el tiempo del entierro: un mes como m\u00e1ximo en las grandes ocasiones; las gentes se vest\u00edan de rojo, de verde, de azul, del color de los vestidos m\u00e1s hermosos para honrar al muerto.<\/p>\n<p>SEGUNDA EDAD MEDIA<br \/>\nLas convenciones sociales ya no tend\u00edan a expresar la violencia del dolor y se inclinaban desde el momento de la muerte hacia la dignidad y el control de uno mismo: ya no parec\u00eda tan leg\u00edtimo ni tan poco tan usual perder el control de uno mismo para llorar a los muertos. El duelo medieval expresaba la angustia de la comunidad visitada por la muerte. Las visitas del duelo rehac\u00edan la unidad del grupo, recreaban el calor de los d\u00edas de fiesta (retorno a lo antiguo): las ceremonias del entierro se convert\u00edan tambi\u00e9n en una fiesta de la que no estaba ausente la alegr\u00eda, donde la risa hac\u00eda que con frecuencia las l\u00e1grimas desaparecieran.<\/p>\n<p>All\u00ed donde las manifestaciones tradicionales del dolor subsist\u00edan, como en la Espa\u00f1a de los siglos XIV y XV (a\u00fan persist\u00edan las pla\u00f1ideras y el duelo ten\u00eda por objeto descargar el sufrimiento de los supervivientes), su apariencia de espontaneidad y su dolorismo se han atenuado; lo que no se quer\u00eda decir mediante palabras o gestos, se significaba entonces por el traje y el color: &#8220;En el siglo XII, Baudry, abad de Bourgueil, se\u00f1alaba como rareza extra\u00f1a que los espa\u00f1oles se vistieran de negro al morir sus parientes&#8221;.<\/p>\n<p>En la segunda Edad Media, y m\u00e1s particularmente despu\u00e9s del establecimiento de las ordenes mendicantes (carmelitas, agustinos, capuchinos y dominicos), la ceremonia del duelo, el velatorio y el entierro cambi\u00f3 de naturaleza; la familia y los amigos, ahora silenciosos, han dejado de ser los principales actores de una acci\u00f3n desdramatizada. En adelante, y probablemente a partir de los siglos XII y XIII, los principales papeles estar\u00e1n reservados a los sacerdotes (ordenes mendicantes especialmente), a personas semejantes a monjes, laicos con funciones religiosas, como las ordenes terceras o los cofrades, es decir, a los nuevos especialistas de la muerte.<\/p>\n<p>As\u00ed, el acompa\u00f1amiento se convierte en una solemne procesi\u00f3n escol\u00e1stica: los parientes y amigos no fueron desde luego apartados, pero en los cortejos ordinarios son tan discretos que llega a dudarse de su presencia; pobres y ni\u00f1os de hospital (exp\u00f3sitos o abandonados) empiezan a integrar el cortejo seg\u00fan la riqueza y generosidad del difunto, al tiempo que interceder\u00edan en favor suyo ante la corte celestial.<\/p>\n<p>La procesi\u00f3n solemne del s\u00e9quito se convierte as\u00ed en la imagen simb\u00f3lica de la muerte y los funerales; el orden y composici\u00f3n del s\u00e9quito eran fijados por el muerto en el testamento (costumbre que persiste en los siglos XVI-XVIII): &#8220;Desde su \u00faltimo suspiro, el muerto no pertenece ya ni a sus iguales o compa\u00f1eros, ni a su familia, sino a la iglesia; la lectura del oficio de los muertos a sustituido a las antiguas lamentaciones&#8221;.<\/p>\n<p>SIGLOS XVI, XVII y XVIII<br \/>\nHay suficientes pruebas para concluir que los rituales mortuorios, propios de siglos anteriores, hab\u00edan entrado en crisis; el abundante cortejo religioso as\u00ed como las representaciones de caridad y pobreza (comunidades mendicantes, hermandades, pobres, etc.) tendieron a volverse m\u00e1s sencillas, &#8220;sin fasto ni pompa&#8221;, las procesiones se hicieron menos numerosas y las exequias barrocas comienzan a ser mal vistas.<\/p>\n<p>As\u00ed, las manifestaciones del duelo se relacionaban con la sencillez: los testadores piden humildad, tanto en la casa como en la iglesia. A pesar de ello, el duelo con pla\u00f1ideras subsist\u00eda en algunas regiones.<\/p>\n<p>Las noticias de una muerte se acogen con frialdad: &#8220;qui\u00e9n pierde a su marido o a su mujer busca r\u00e1pidamente alguien que lo reemplace&#8221;; en otros casos el superviviente se &#8220;retira del mundo&#8221; y espera su propio fin. La expresi\u00f3n de dolor sobre el lecho de muerte ya no se admite; en cualquier caso, es pasada en silencio. El que est\u00e1 demasiado afligido como para volver a una vida normal tras el breve lapso concedido por la costumbre, no tiene m\u00e1s remedio que el retirarse al convento, al campo, fuera del mundo en que es conocido. Para Ari\u00e9s, la voluntad de simplificar los ritos de la muerte, de reducir la importancia afectiva de la sepultura y del duelo fue inspirada por una causa religiosa, por un ejercicio de humildad cristiana, pero \u00e9sta se confundi\u00f3 r\u00e1pidamente con un sentimiento m\u00e1s ambiguo. Desde entonces el duelo comienza a perder definitivamente su significado de &#8220;liberaci\u00f3n&#8221;, de expresi\u00f3n de sentimientos. Por otra parte, el uso del negro se hace general a partir del siglo XVI.<\/p>\n<p>SIGLOS XIX y XX<br \/>\nEn el siglo XIX, la muerte era algo muy familiar y natural, que no se escond\u00eda y que no se revest\u00eda de gran dramaticidad. Hab\u00eda incluso una reticencia a dar nombre a los ni\u00f1os al nacer, se esperaba un tiempo prudencial hasta ver si iban a sobrevivir. Esta actitud de resignaci\u00f3n ante la muerte de los ni\u00f1os como un hecho posible puede observarse entre comunidades pobres dentro de las cuales la lucha por la sobrevivencia es grande y la muerte una de las posibilidades cotidianas. No es raro escuchar con total naturalidad a un padre o a una madre de familia que tuvieron un cierto n\u00famero de hijos de los cuales sobrevivi\u00f3 otro cierto n\u00famero.<\/p>\n<p>Las manifestaciones p\u00fablicas del duelo, as\u00ed como una expresi\u00f3n privada demasiado insistente y l\u00e1nguida, son ya de naturaleza morbosa: las crisis de l\u00e1grimas y las manifestaciones dram\u00e1ticas se convierten en &#8220;crisis de nervios&#8221;. Despu\u00e9s de la muerte se clava en la puerta de la casa del difunto una &#8220;esquela de duelo&#8221;, sustituyendo as\u00ed a la antigua costumbre de exposici\u00f3n del difunto o del ata\u00fad; el per\u00edodo de duelo se convierte en un &#8220;per\u00edodo de visitas&#8221;: visitas de la familia al cementerio, visitas de los parientes y amigos de la familia, etc.<\/p>\n<p>El abandono del duelo, seg\u00fan Ari\u00e9s, se inicia a partir de finales del siglo XIX, y su prohibici\u00f3n, a partir de 1914. Sin embargo, tal frivolidad no se debe a los supervivientes, sino a una coacci\u00f3n despiadada de la sociedad: el superviviente queda aplastado entre el peso de su pena y el de la prohibici\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>GITANOS<br \/>\nLos gitanos rom\u00e1 de Chile manifiestan un gran respeto por sus difuntos. De hecho, el peor insulto entre ellos consiste en ofender a los muertos. Cuando un gitano fallece se le vela en una carpa 3 d\u00edas. Bajo el ata\u00fad se colocan aquellas cosas que m\u00e1s le gustaban (caf\u00e9, cigarrillos, vino, frutas, etc.). Sus familiares deben cumplir con un duelo que consiste en no usar jab\u00f3n, no afeitarse, no usar ropa nueva, no escuchar m\u00fasica, no asistir a las fiestas de la comunidad (no bailar ni cantar), no pintar, etc. Los gitanos hombres deben usar una peque\u00f1a cinta de color negro en la camisa como se\u00f1al externa del luto (esta debe quemarse una vez terminado el luto). La duraci\u00f3n de estas restricciones dependen del parentesco (desde una semana a un a\u00f1o). Una tradici\u00f3n mantenida hasta el d\u00eda de hoy es el banquete f\u00fanebre que se realiza en memoria del gitano fallecido: se celebra a los 7 d\u00edas, a los 6 meses y al a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte.\u00a0 Se comen las comidas que especialmente le gustaban al difunto y se deja un espacio en la mesa reservado para \u00e9l. Los alimentos que sobran deber\u00e1n botarse. En la visita al cementerio (limoria) se llevan frutas, flores, velas y se encienden cigarrillos. Pueden realizarse promesas a cumplir una vez el fallecimiento (por ejemplo, no beber licor durante un tiempo determinado), promesas que son de car\u00e1cter sagrado; en caso de no cumplirlas, quedar\u00e1 pr\u00f3kleto (maldito) y ser\u00e1 marginado y despreciado por la comunidad. Por otra parte, no se permiten las autopsias. Los gitanos deben enterrarse tal y como fallecieron, con todas sus pertenencias, si ten\u00edan joyas, se les entierra con sus joyas, a menos que \u00e9l en vida haya dicho otra cosa.<br \/>\nLOS IGBO (Nigeria)<br \/>\nCuando muere una persona importante en la comunidad, su cuerpo es llevado a un recinto funerario especial (Oto Kwbu) para ser lavado. Realizan una fiesta f\u00fanebre durante toda la noche entre cantos y lamentaciones. Se pintan la cara con tinte negro y se ponen ropa de luto durante 10 meses. Mujeres y hombres se afeitan la cabeza, excepto las viudas que no deben cortarse el pelo ni cubrir su cabeza durante 10 meses. 10 meses despu\u00e9s del entierro se celebra otra ceremonia (Kopinai), gran fiesta con variedad de comidas y bebidas. Su ritual es muy elaborado y rico.<\/p>\n<p>ELEMENTOS QUE COMPONEN LOS RITUALES FUNERARIOS<br \/>\nRelacionados con el cuerpo<br \/>\n-Presentes y ofrendas<br \/>\n-Lavado y preparaci\u00f3n del cuerpo<br \/>\n-Perfumado<br \/>\n-Ropaje (lienzo, papel, algod\u00f3n)<br \/>\n-Sacrificios<br \/>\n-Mortajas: El uso el h\u00e1bito de San Francisco como mortaja es una costumbre que se remonta a la Edad Media europea pues San Francisco era habitualmente representado usando la cuerda de su h\u00e1bito para rescatar las almas del purgatorio; as\u00ed, el prop\u00f3sito era ayudar al difunto a cruzar con \u00e9xito el camino del purgatorio.<br \/>\n-Toques de campana<br \/>\n-Velas<br \/>\n-Flores: Crisantemos, siempre viva<br \/>\n-Crucifijos<br \/>\n-Escapulario: El escapulario daba a qui\u00e9n lo llevaba durante toda su\u00a0 vida la certidumbre de una buena muerte y, cuando menos, una abreviaci\u00f3n de su tiempo de purgatorio.<br \/>\n-Quemado de la ropa del difunto<br \/>\n-Conclamatio: A partir del 1600 (hasta 1800), la comprobaci\u00f3n jur\u00eddica de la muerte se hac\u00eda a trav\u00e9s del llamado &#8220;conclamatio&#8221;, por la que el notario invocaba tres veces el nombre del difunto: &#8220;se le llamar\u00e1 varias veces para asegurarse de que est\u00e1 bien muerto&#8221;.<br \/>\nRelacionados con la ceremonia<br \/>\n-Cl\u00e1usula p\u00eda<br \/>\n-Entierro o cremaci\u00f3n<br \/>\n-Elogio o serm\u00f3n f\u00fanebre<br \/>\n-Recepci\u00f3n de los asistentes a las puertas de la Iglesia<br \/>\n-Cortejo: Variable seg\u00fan los tiempos, la cultura y el poder econ\u00f3mico del difunto.<br \/>\n-M\u00e1scaras<br \/>\n-Recordatorio<br \/>\n-Bulas<br \/>\n-Foto con el difunto<br \/>\n-Ceremonia de &#8220;levantar el duelo&#8221;: Una costumbre colonial que se mantuvo durante largos a\u00f1os fue la de retornar a la casa del difunto y permanecer en ella largas horas, hasta que alguno se atrev\u00eda a levantarse y despedirse, momento en que se conclu\u00eda esta ceremonia y todos se desped\u00edan y se retiraban. Generalmente a las 8 de la noche era el momento apropiado para &#8220;levantar el duelo&#8221;. Se reconoc\u00eda incluso, posteriormente, aquella &#8220;persona encargada de levantar el duelo&#8221;.<br \/>\n-Carrozas, coches y carros f\u00fanebres<br \/>\n-Saludo al final de la misa: &#8220;Duelo que se despide con etiqueta&#8221;.<br \/>\n-M\u00fasica f\u00fanebre<br \/>\n-Oraci\u00f3n f\u00fanebre<br \/>\n-Banquete f\u00fanebre o Novendalia: Se repite 1 a 3 veces en el a\u00f1o en per\u00edodos de tiempo variables seg\u00fan la cultura.<br \/>\n-Esquelas<br \/>\n-Tablones<br \/>\n-Prohibici\u00f3n de pronunciar el nombre del difunto<br \/>\n-Pla\u00f1ideras<br \/>\n-Testamento: Los testamentos, documentos que manifiestan los cambios de actitud frente a la muerte, expresaban los sentimientos, ideas y voluntades de quien se sent\u00eda pr\u00f3ximo a morir. En estos, hab\u00eda una secci\u00f3n muy importante, la denominada &#8220;Cl\u00e1usula P\u00eda&#8221; donde el testador indicaba con todo detalle c\u00f3mo deb\u00eda ser su sepultura, los servicios religiosos o limosnas y las rentas que deb\u00edan destinar para solventar los gastos de estos servicios, as\u00ed como las limosnas que se deb\u00edan destinar para hacer actos de caridad. Sin embargo, a partir de la segunda mita del siglo XVIII, las cl\u00e1usulas p\u00edas, las elecciones de sepultura, fundaciones de misas y servicios religiosos, as\u00ed como las limosnas, desaparecieron en todo el occidente cristiano-protestante o cat\u00f3lico, quedando el documento como un simple instrumento legal de transmisi\u00f3n de bienes. Este cambio radical refleja una laicizaci\u00f3n de los testamentos en el mundo occidental pero tambi\u00e9n una nueva concepci\u00f3n sobre la familia al depositar en ella la confianza suficiente como para que ya no sea necesario dejar la voluntad del testador en un documento. Todo o relacionado a la ceremonia f\u00fanebre y la distribuci\u00f3n de bienes para las misas del difunto ser\u00e1 comunicado oralmente a los familiares y ellos pasar\u00e1n a encargarse de estas tareas.<br \/>\n-Libro de los muertos<br \/>\n-Ayunos: Sea a causa de la pena, sea por el principio higi\u00e9nico-religioso que considera impuro los cad\u00e1veres, se impon\u00eda la prohibici\u00f3n de comer hasta despu\u00e9s del entierro. De ah\u00ed que en muchas culturas (en Galicia, por ejemplo) se celebrase un banquete llamado &#8220;duelo&#8221; despu\u00e9s del entierro. El ayuno cuaresmal (cuaresma=40) empez\u00f3 siendo en el cristianismo de 40 horas y luego pas\u00f3 a 40 d\u00edas.<br \/>\nRelacionados con el duelo<br \/>\n-Visita de p\u00e9same o condolencia<br \/>\n-Misas de aniversario<br \/>\n-Sufragios o cartas de condolencia<br \/>\n-Avisos de agradecimiento<\/p>\n<p>FUNERALES CAT\u00d3LICOS<br \/>\nLa muerte es siempre dolorosa pero para el cristiano no es el fin sino el pasaje a la vida eterna. Dar entierro es una de las obras de misericordia. El lugar del entierro debe ser un cementerio, preferentemente cat\u00f3lico, ya que estos han sido consagrados como lugar santo de reposo y manifiestan el respeto que los cat\u00f3licos le tienen a la vida y a la muerte de Cristo. Las funciones lit\u00fargicas son las pr\u00e1cticas rituales de la Iglesia durante el entierro de sus hijos. La Constituci\u00f3n sobre la Liturgia del Concilio Vaticano Segundo instruy\u00f3 que se revisaran los servicios de funeral para que &#8220;estos expresaran m\u00e1s claramente el car\u00e1cter pascual de la muerte de Cristo; y que se incluyera una &#8220;Misa especial al rito para el funeral de los ni\u00f1os&#8221;. Ambas cl\u00e1usulas se implementaron en el nuevo rito promulgado por el Papa Paulo VI que tom\u00f3 efecto el 1\u00ba de Junio de 1970. \u00c9ste hace un mayor \u00e9nfasis en la esperanza Cristiana en la vida eterna y en la resurrecci\u00f3n final de entre los muertos.<\/p>\n<p>Los funerales pueden ser sencillos pero siempre guardando el respeto y la dignidad del cuerpo humano. Lo importante es acudir al Se\u00f1or en oraci\u00f3n, lo cual es la raz\u00f3n para celebrar los ritos f\u00fanebres cat\u00f3licos: la vigilia, la liturgia funeral, el rito de despedida y el entierro. Por medio de ella se expresa la fe y se encomienda el difunto a la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>Art\u00edculo 2: Las Exequias Cristianas<br \/>\n1680. Todos los sacramentos, principalmente los de la iniciaci\u00f3n cristiana, tienen como fin \u00faltimo la Pascua definitiva del cristiano, es decir, la que a trav\u00e9s de la muerte hace entrar al creyente en la vida del Reino. Entonces se cumple en \u00e9l lo que la fe y la esperanza han confesado: &#8220;Espero la resurrecci\u00f3n de los muertos y la vida del mundo futuro&#8221; (S\u00edmbolo de Nicea-Constantinopla).<br \/>\nI. La \u00faltima Pascua del cristiano<br \/>\n1681. El sentido cristiano de la muerte es revelado a la luz del Misterio Pascual de la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, en quien radica nuestra \u00fanica esperanza. El cristiano que muere en Cristo Jes\u00fas &#8220;sale de este cuerpo para vivir con el Se\u00f1or&#8221; (2 Co 5,8).<br \/>\n1682. El d\u00eda de la muerte inaugura para el cristiano, al t\u00e9rmino de su vida sacramental, la plenitud de su nuevo nacimiento comenzado en el Bautismo, la &#8220;semejanza&#8221; definitiva a &#8220;imagen del Hijo&#8221;, conferida por la Unci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y la participaci\u00f3n en el Banquete del Reino anticipado en la Eucarist\u00eda, aunque pueda todav\u00eda necesitar \u00faltimas purificaciones para revestirse de la t\u00fanica nupcial.<br \/>\n1683. La Iglesia que, como Madre, ha llevado sacramentalmente en su seno al cristiano durante su peregrinaci\u00f3n terrena, lo acompa\u00f1a al t\u00e9rmino de su caminar para entregarlo &#8220;en las manos del Padre&#8221;.<br \/>\nII. La celebraci\u00f3n de las exequias<br \/>\n1684. Las exequias cristianas son una celebraci\u00f3n lit\u00fargica de la Iglesia. El ministerio de la Iglesia pretende expresar tambi\u00e9n aqu\u00ed la comuni\u00f3n eficaz con el difunto, hacer participar en esa comuni\u00f3n a la asamblea reunida para las exequias y anunciarles la vida eterna.<br \/>\n1685. Los diferentes rito de las exequias expresan el car\u00e1cter pascual de la muerte cristiana y responden a las situaciones y a las tradiciones de cada regi\u00f3n, a\u00fan en lo referente al color lit\u00fargico (cf SC 81).<br \/>\n1686. El Ordo exequiarum (OEx) o Ritual de los Funerales de la liturgia romana propone tres tipos de celebraci\u00f3n de las exequias, correspondientes a tres lugares de su desarrollo (la casa, la iglesia, el cementerio), y seg\u00fan la importancia que les presten la familia, las costumbres locales, la cultura y la piedad popular. Por otra parte, este desarrollo es com\u00fan a todas las tradiciones lit\u00fargicas y comprende 4 momentos principales:<br \/>\n1687. La Acogida de la Comunidad: El saludo de fe abre la celebraci\u00f3n. Los familiares del difunto son acogidos con una palabra de &#8220;consolaci\u00f3n&#8221; (en el sentido el Nuevo Testamento: la fuerza del Esp\u00edritu Santo es la esperanza; cf 1 Ts 4,18). La comunidad orante que se re\u00fane espera tambi\u00e9n &#8220;las palabras de vida eterna&#8221;. La muerte de un miembro de la comunidad (o el aniversario, el s\u00e9ptimo o el trig\u00e9simo d\u00eda) es un acontecimiento que debe hacer superar las perspectivas de &#8220;este mundo&#8221;\u00a0 y atraer a los fieles a las verdaderas perspectivas de la fe en Cristo resucitado.<br \/>\n1688. La Liturgia de la Palabra. La celebraci\u00f3n de la Liturgia de la Palabra en las exequias exige una preparaci\u00f3n, tanto m\u00e1s atenta cuanto que la asamblea all\u00ed presente puede incluir fieles poco asiduos a la liturgia y amigos del difunto que no son cristianos. La homil\u00eda, en particular, debe &#8220;evitar&#8221; el g\u00e9nero literario de elogio f\u00fanebre (OEx 41) y debe iluminar el misterio de la muerte cristiana a la luz de Cristo resucitado.<br \/>\n1689. El Sacrificio Eucar\u00edstico. Cuando la celebraci\u00f3n tiene lugar en la Iglesia, la Eucarist\u00eda es el coraz\u00f3n de la realidad pascual de la muerte cristiana (cf OEx 1). La Iglesia expresa entonces su comuni\u00f3n eficaz con el difunto: ofreciendo al Padre, en el Esp\u00edritu Santo, el sacrificio y resurrecci\u00f3n de Cristo, pide que su hijo sea purificado de sus pecados y de sus consecuencias y que sea admitido a la plenitud pascual de la mesa del Reino (cf OEx 57). As\u00ed celebrada la Eucarist\u00eda, la comunidad de fieles, especialmente la familia del difunto, aprende a vivir en comuni\u00f3n con quien &#8220;se durmi\u00f3 en el Se\u00f1or&#8221;, comulgando con el Cuerpo de Cristo, de quien es miembro vivo, y orando luego por \u00e9l y con \u00e9l.<br \/>\n1690. El Adi\u00f3s (&#8220;a Dios&#8221;) al difunto es &#8220;su recomendaci\u00f3n a Dios&#8221; por la Iglesia. Es el &#8220;\u00faltimo adi\u00f3s por el que la comunidad cristiana despide a uno de sus miembros antes que su cuerpo sea llevado a su sepulcro&#8221; (OEx 10). La tradici\u00f3n bizantina lo expresa con el beso de adi\u00f3s al difunto: &#8220;Con este saludo final se canta por su partida de esta vida y por su separaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n porque existe una comuni\u00f3n y una reuni\u00f3n. En efecto, una vez muertos no estamos en absoluto separados unos de otros, pues todos recorremos el mismo camino y nos volvemos a encontrar en un mismo lugar. No nos separaremos jam\u00e1s, porque vivimos para Cristo y ahora estamos unidos a Cristo, yendo hacia \u00e9l&#8230; estaremos todos juntos en Cristo&#8221; (S. Sime\u00f3n de Tasel\u00f3nica, De ordine ep).<br \/>\n2300. Los cuerpos de los difuntos deben ser tratados con respeto y caridad en la fe y la esperanza de la resurrecci\u00f3n. Enterrar a los muertos es una obra de misericordia corporal que honra a los hijos de Dios, templos del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\n2301. La autopsia de los cad\u00e1veres es moralmente admisible cuando hay razones de orden legal o de investigaci\u00f3n cient\u00edfica. El don gratuito de \u00f3rganos despu\u00e9s de la muerte es leg\u00edtimo y puede ser meritorio. La Iglesia permite la incineraci\u00f3n cuando con ella no se cuestiona la fe en la resurrecci\u00f3n del cuerpo.<\/p>\n<p>EL D\u00cdA DE MUERTOS O DE LOS SANTOS DIFUNTOS<br \/>\nNo se trata de una fiesta con rasgos netamente prehisp\u00e1nicos, es una mezcla de elementos culturales ind\u00edgenas y espa\u00f1oles que alcanza su m\u00e1xima expresi\u00f3n en M\u00e9xico (M\u00e9xico y la India deben estar presentes en cualquier recuento referido a los rituales f\u00fanebres). Los d\u00edas que se lleva a cabo la celebraci\u00f3n no son para todos los pueblos el 1 y 2 de Noviembre, como lo marca el calendario cat\u00f3lico, pues mucho grupos ind\u00edgenas comienzan la conmemoraci\u00f3n a sus familiares fallecidos el 28 de Octubre y la terminan el 3 de Noviembre. Esta festividad se divide realmente en 2 partes: una destinada a los &#8220;muertecitos&#8221;, ni\u00f1os o angelitos (Octubre 31 y Noviembre 1) y la de los adultos (Noviembre 1 y 2).<\/p>\n<p>Son muy pocas las referencias de las festividades dedicadas a los muertos en la \u00e9poca prehispana, si bien estas se realizaban en diferentes meses ya que al mismo tiempo se rend\u00eda culto al dios de la fiesta. Estas festividades eran muy solemnes, se entonaban cantos, se danzaba, se ofrec\u00edan todo tipo de ofrendas a las im\u00e1genes de los dioses y a las sepulturas de los muertos (flores, frutas, gallinas, ma\u00edz, vestidos, mantas, legumbres, incienso, etc.), incluso se llegaban a realizar sacrificios humanos en algunas comunidades ind\u00edgenas. Algunas culturas diferenciaban las fiestas para sus muertos, ya fueran estos ni\u00f1os (p.ej., fiesta de los muerecitos), la cual se realizaba con antelaci\u00f3n, y la fiesta de los muertos adultos. Despu\u00e9s de la Conquista, ambas fiestas comenzaron a celebrarse conjuntamente el d\u00eda de Todos los Santos. Algunas culturas conservan, sin embargo, otras festividades dedicadas a los muertos en otros meses del a\u00f1o (v\u00e9ase cultura mexicana), por ejemplo, en el d\u00eda de las madres, d\u00eda de los ni\u00f1os, etc.<\/p>\n<p>Es interesante se\u00f1alar que la festividad dedicada a los difuntos tiene especial importancia dentro de la localidad, por ello muchos de los habitantes comienzas a hacer sus ahorros econ\u00f3micos para dicha fiesta, pero esto no basta pues los muertos no vienen a ver cu\u00e1nto dinero se tiene si no a compartir los productos producidos por los vivos. Uno de los aspectos de esta tradicional fiesta es la concentraci\u00f3n de los vecinos en el cementerio para arreglar las tumbas de sus muertos, pues &#8220;las almas de los difuntos retornan a su lugar&#8221;. En este bullicio, las sepulturas se cubren de flores, veladoras, fruta, comida, d\u00e1ndose el trueque de los art\u00edculos en algunos casos o simplemente el compartir y acercarse a saludar. Es decir, se trata de un momento comunitario, un acercamiento en la igualdad de la muerte.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a Espa\u00f1a, para aquellos del siglo XVI la celebraci\u00f3n del d\u00eda de difuntos era muy semejante, es decir, ofrenda de alimentos pues los muertos regresaban a la tierra a visitar y compartir los alimentos con sus parientes vivos, si bien no se trata de una creencia totalmente espa\u00f1ola sino de costumbres chinas y egipcias que les fueron heredadas a trav\u00e9s de los \u00e1rabes. Esta creencia estaba tan arraigada en la antig\u00fcedad que en algunos pueblos durante la v\u00edspera de la llegada de las benditas \u00e1nimas las familias no hac\u00edan la cama con el fin de que las almas de sus parientes pudieran descansar despu\u00e9s de su largo viaje a este mundo.<\/p>\n<p>PRESENTE Y FUTURO<br \/>\nHoy d\u00eda, si usted es el responsable de hacer los planes para alguien que ha muerto, entonces usted necesitar\u00e1 definir lo siguiente:<\/p>\n<p>A. El Certificado de Defunci\u00f3n.<br \/>\nEs de obligada presentaci\u00f3n.<br \/>\nB. P\u00f3liza de servicios funerarios.<br \/>\nC. \u00bfQu\u00e9 tipo de servicio desea para la disposici\u00f3n del cuerpo?<br \/>\nPrimero investigue si el difunto dej\u00f3 una carta de instrucciones; si este es el caso, siga las instrucciones lo mejor que pueda; en caso contrario, su asesor\/director funerario podr\u00e1 ayudarle, o hacer usted algunas gestiones; t\u00f3meselo con calma, no permita que le presionen y demande tiempo extra para hacer los preparativos. Ninguna instituci\u00f3n est\u00e1 autorizada para sacar un cad\u00e1ver sin el consentimiento del familiar m\u00e1s pr\u00f3ximo. Si van a haber donaciones del cuerpo o de \u00f3rganos, deber\u00e1 ponerse en contacto con la instituci\u00f3n respectiva r\u00e1pidamente.<br \/>\nLos tipos de servicio actualmente disponibles son:<br \/>\n1. Servicio Funerario: Usualmente se lleva a cabo en la Iglesia o en la funeraria, con el cuerpo presente, y se hace prontamente despu\u00e9s de la muerte.<br \/>\n2. Servicio Memorial: Un memorial se lleva a cabo sin el cuerpo presente y puede tener lugar d\u00edas o semanas despu\u00e9s de la muerte. Puede realizarse en una Iglesia, en una funeraria o en un lugar p\u00fablico como un parque.<br \/>\n3. Servicio F\u00fanebre: Se realiza junto al sitio de la tumba justo antes del entierro, o en una capilla justo antes de la cremaci\u00f3n.<br \/>\n4. Cremaci\u00f3n: Cuando se elige la cremaci\u00f3n, pueden tenerse los servicios descritos anteriormente, solo que el cuerpo es llevado al cuarto de incineramiento.<br \/>\n5. Servicio de Env\u00edo: Para enviar un cad\u00e1ver a otra ciudad o pa\u00eds.<br \/>\n6. Servicio de Recibo:\u00a0 Para recibir un cad\u00e1ver de otro departamento o pa\u00eds.<br \/>\n7. Elecci\u00f3n de ata\u00fades, contenedores alternativos y urnas: Los ata\u00fades est\u00e1n disponibles en diferentes materiales: madera, acero, cobre, aleaciones, etc.; los contenedores alternativos pueden ser cajas de cart\u00f3n o de madera en forma de ata\u00fad para las cremaciones; las urnas para las cenizas pueden ser de cer\u00e1mica, madera, granito, m\u00e1rmol, etc.<br \/>\n8. Disposici\u00f3n del cuerpo: Usualmente es en un cementerio; dispone de varias alternativas: lote, b\u00f3veda, placa conmemorativa, cripta\/mausoleo, columbario, con los gastos de mantenimiento respectivos.<\/p>\n<p>D. Ceremonias seg\u00fan las diferentes tradiciones religiosas<br \/>\nCristiano Ortodoxo: Un entierro tradicional con servicio en la iglesia.<br \/>\nCat\u00f3lico: Misa en la iglesia. La mayor\u00eda de los cat\u00f3licos eligen un entierro tradicional con un d\u00eda de velorio y visitas.<br \/>\nJud\u00edo Ortodoxo: Se exige el entierro del cuerpo en las primera 24 horas de ocurrida la muerte, sin embalsamamiento ni velaci\u00f3n; ata\u00fades de madera.<br \/>\nGriega Ortodoxa: Un entierro tradicional con servicio en la iglesia.<br \/>\nEvang\u00e9lica: Entierro tradicional con velorio y visitas.<br \/>\nMusulm\u00e1n: Servicio tradicional de velorio y visitaci\u00f3n con servicio en una iglesia o en una funeraria; los miembros de la comunidad acostumbran vestir y maquillar el cuerpo; entierro del cuerpo en las primera 24 horas de ocurrida la muerte.<br \/>\nHind\u00fa\/Isl\u00e1mico: Cremaci\u00f3n de manera tradicional el mismo d\u00eda y visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>E. \u00bfPosee la persona fallecida alg\u00fan beneficio en particular? (p.ej., militar, polic\u00eda).<\/p>\n<p>Como una forma de reaccionar a la tradici\u00f3n funeraria, y con el \u00e1nimo de expresar nuevas formas de pensamiento y expresi\u00f3n art\u00edstica f\u00fanebre, surge en Europa (Amsterdan, Holanda) el &#8220;Funeral Alternativo&#8221;, considerado por algunos como la nueva Ars Moriendi. Sus elementos m\u00e1s caracter\u00edsticos son:<\/p>\n<p>Ata\u00fades en forma de cuna o pintados con motivos florales, fuegos artificiales (cohetes conocidos como Last Rest Rocket)\u00a0 que esparcen en el cielo las cenizas del difunto, Funeraire Caf\u00e9 (caf\u00e9 funerario donde se re\u00fanen artistas, intelectuales y empresarios del ramo), oficinas y representaciones de funerarias y crematorios que ofrecen paquetes de entierros y cremaciones a medida, galer\u00edas especializadas en arte funerario, armarios-ata\u00fades, l\u00e1pidas inusuales (incluidas las l\u00e1pidas de miga de pan), ata\u00fades ensamblables, funerales &#8220;h\u00e1galo-usted-mismo&#8221;, funerales ecol\u00f3gicos (sin l\u00e1pidas ni recordatorios, solo se planta una flor o un \u00e1rbol), casas de banquetes f\u00fanebres organizados, esculturas o adornos recordatorios en lugar de l\u00e1pidas que pueden ser colocados en interiores o jardines.<\/p>\n<p>Como hemos vistos, un funeral bien planeado puede facilitar el proceso de recuperaci\u00f3n tras la p\u00e9rdida de un ser querido y ayudar a disminuir la probabilidad de un duelo patol\u00f3gico. Adem\u00e1s, es evidente la considerable dificultad que los deudos tienen para manejar los elementos de su propia situaci\u00f3n; como parte de la fase inicial de shock y aturdimiento, frecuentemente no saben reiniciar las actividades de la vida diaria que abandonaron antes de la muerte y el ir-muri\u00e9ndose de su ser querido. Una gran parte de estos problemas deriva de su propio &#8220;status&#8221;, que les deja libre la posibilidad de ser tratados con demostraciones de pesar, sin importar como haya sido su comportamiento inicial.<\/p>\n<p>De todos es conocido que durante la fase inicial del duelo predominan sentimientos de incredulidad, aturdimiento, confusi\u00f3n, inquietud y trastornos de memoria transitorios (relacionados con una afectaci\u00f3n temporal de la capacidad de concentraci\u00f3n y de la atenci\u00f3n). Debido a estos trastornos, y a que el deudo suele estar m\u00e1s hipersensible a la informaci\u00f3n que proviene de la comunicaci\u00f3n infraverbal que de la verbal, el mejor reconocimiento de la realidad de la p\u00e9rdida durante esta fase inicial del duelo depender\u00e1 mucho de la informaci\u00f3n obtenida visualmente.<\/p>\n<p>Por otra parte, sabemos que la negaci\u00f3n de la muerte y el duelo, y la simplificaci\u00f3n de los rituales funerarios, se asocia a una mayor dificultad en la recuperaci\u00f3n por la p\u00e9rdida de un ser querido, debemos entonces recuperar, potenciar y\/o rehabilitar aquellos rituales que ofrezcan al deudo mayor informaci\u00f3n visual importante para facilitar su reconocimiento de la realidad.<\/p>\n<p>Ante el deterioro de las costumbres funerarias, tan necesarias para el proceso de recuperaci\u00f3n, debemos entonces conservar lo poco que a\u00fan se tiene e intentar encontrar otros recursos (fundamentalmente comunitarios) que nos permitan recuperarnos de la p\u00e9rdida de nuestros familiares.<\/p>\n<p>Fuente: http:\/\/montedeoya.homestead.com\/rituales.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>RITUALES FUNERARIOS. La sepultura de los cad\u00e1veres &#8220;seg\u00fan leyes anteriores a todo escrito e inmutables, pues esas leyes divinas no est\u00e1n vigentes ni por lo m\u00e1s remoto, s\u00f3lo desde hoy ni desde ayer, sino permanentemente y en toda ocasi\u00f3n, y no hay qui\u00e9n sepa en que fecha aparecieron&#8221; (S\u00f3focles, Ant\u00edgona)- era necesaria para que pudieran<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; RITUALES FUNERARIOS<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1345\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-1345","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-basica-de-tanatologia-respaldo-de-la-pagina-montedeoyahomesteadcom"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1345","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1345"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1345\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1345"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1345"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1345"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}