{"id":1331,"date":"2009-03-31T22:44:18","date_gmt":"2009-03-31T22:44:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1331"},"modified":"2020-08-10T09:00:59","modified_gmt":"2020-08-10T15:00:59","slug":"facilitando-el-duelo-normal-en-el-adulto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1331","title":{"rendered":"FACILITANDO EL DUELO NORMAL EN EL ADULTO"},"content":{"rendered":"<p>Aunque la mayor\u00eda de las personas afligidas se recuperan de sus p\u00e9rdidas sin ninguna asistencia profesional, el conocimiento de las fases del duelo, con sus s\u00edntomas y reacciones particulares, posibilita a la persona a ?prestarse ayuda?, a facilitar su duelo e identificar sus reacciones, permiti\u00e9ndole a su vez poner en marcha de forma precoz distintas estrategias para disminuir la probabilidad de complicaciones futuras o patrones disfuncionales.<\/p>\n<p>Como hemos visto, las condiciones m\u00e1s favorables para el desarrollo de un duelo sano son:<\/p>\n<p>1. Informaci\u00f3n<br \/>\nEs decir, educaci\u00f3n en duelo: qu\u00e9 es el duelo, c\u00f3mo se presenta, qu\u00e9 me puede pasar, qu\u00e9 puedo hacer, qu\u00e9 pueden hacer otros por mi, etc.). Debemos recordar que una situaci\u00f3n ser\u00e1 tanto m\u00e1s angustiante cuanto m\u00e1s la desconozcamos. Se trata de la primera de las tareas del duelo.<br \/>\n2. Compa\u00f1\u00eda<br \/>\nMi entorno familiar y social inmediato como interlocutores de mi dolor, que conozcan tanto del duelo como yo, llenos de paciencia y que sepan acompa\u00f1arme y escucharme: ?si tanto me quieren como para acompa\u00f1arme, deber\u00edan aprender del duelo, tanto o quiz\u00e1s m\u00e1s que yo?.<br \/>\n3. Conversaci\u00f3n<br \/>\nUna de mis tareas m\u00e1s importantes es el hablar, hablar y hablar de m\u00ed ser querido, del dolor, de lo que le acompa\u00f1a, de mis angustias, del colapso de mi futuro, de mi rabia y de mi desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la medida en que se rompe la construcci\u00f3n de la realidad, el sentido de la vida y la identidad propia despu\u00e9s del fallecimiento, la capacidad del individuo de reasignar responsabilidades en dichas \u00e1reas y la disponibilidad de recursos alternativos son fundamentales para su proceso de adaptaci\u00f3n a una vida sin el fallecido. Sea cual fuese la relaci\u00f3n de los deudos con el difunto, hay un consenso general de que todo ajuste positivo despu\u00e9s de una p\u00e9rdida s\u00f3lo se puede lograr si los deudos llevan a cabo lo que se ha dado en llamar &#8220;trabajo de congoja&#8221; (trabajo de la aflicci\u00f3n o trabajo del duelo).<\/p>\n<p>La idea de &#8220;trabajo&#8221; viene al caso porque la adaptaci\u00f3n normal a una p\u00e9rdida implica considerable dolor y esfuerzo antes de poder reconocer la realidad de la misma, aceptar que la persona muerta ya no est\u00e1 m\u00e1s y buscar otras relaciones o v\u00edas de interacci\u00f3n social productiva. Este ejercicio ubica de manera clara en el pasado las relaciones y experiencias con el difunto; si el deudo no se mueve de una relaci\u00f3n idealizada, puede llegar a ser incapaz de afligirse por la persona real. Sabemos que los muertos no se olvidan sino que se ubican en el pasado, en tanto que su recuerdo se incorpora a la realidad del presente: por medio del trabajo de congoja es posible poner a los difuntos en una perspectiva hist\u00f3rica y emocional.<\/p>\n<p>Algunas personas encontrar\u00e1n consuelo por la p\u00e9rdida de un ser querido acudiendo a su sacerdote de confianza, a sus amigos, al ejercicio f\u00edsico o aumentando sus horas de trabajo diario; para otros podr\u00e1 ser \u00fatil estar en un grupo de auto-ayuda o acudir a los especialistas en duelo. En esto casos, siempre se acercar\u00e1 mucha gente que querr\u00e1 ?arreglar? nuestras vidas: Escuch\u00e9mosles y d\u00e9mosles gracias por su inter\u00e9s. El alcohol o las drogas no son la forma m\u00e1s sana o apropiada de encontrar consuelo; esto solo nos a\u00f1adir\u00e1 m\u00e1s problemas.<\/p>\n<p>En este modelo de adaptaci\u00f3n a la p\u00e9rdida o &#8220;trabajo de congoja&#8221;, se pueden identificar varias tareas que deben emprenderse en el curso del duelo y adaptaci\u00f3n a un mundo donde el difunto ya no existe. Estas tareas son tanto emocionales como instrumentales: el superviviente debe aprender tanto a enfrentarse con los sentimientos de angustia, soledad y desesperaci\u00f3n como a poner una instalaci\u00f3n el\u00e9ctrica para una bombilla, arreglar un fog\u00f3n o pagar los impuestos; son relativamente simples y de car\u00e1cter progresivo, y constituyen los elementos en los cuales se apoya el asistente para su labor de facilitaci\u00f3n del duelo normal. El duelo no es pues un fen\u00f3meno ?pasivo?, sino, por el contrario, ?muy activo?, en donde el deudo participa intensamente en cada una de estas tareas.<\/p>\n<p>Estas TAREAS, son<\/p>\n<p>PRIMERA TAREA<br \/>\nEducaci\u00f3n en Duelo<br \/>\nUno de los aspectos m\u00e1s importantes para facilitar nuestra recuperaci\u00f3n es buscar informaci\u00f3n acerca de lo que es y lo que se siente durante el duelo, cu\u00e1nto dura, qu\u00e9 factores modifican o alteran el proceso de recuperaci\u00f3n, c\u00f3mo puedo ayudarme, de qu\u00e9 forma otros pueden ayudarme, etc., en definitiva, EDUCACI\u00d3N EN DUELO. Esto evita muchos tipos de interpretaciones err\u00f3neas y angustias innecesarias.<\/p>\n<p>SEGUNDA TAREA<br \/>\nVentilaci\u00f3n<br \/>\nComo hemos visto, durante los primeros d\u00edas o semanas despu\u00e9s del fallecimiento el superviviente permanece en un estado de shock adaptativo y defensivo, caracterizado por un aturdimiento continuo, incredulidad, confusi\u00f3n y preocupaci\u00f3n por la imagen del muerto; durante este lapso a\u00fan no habr\u00e1 sentido todo el impacto de la p\u00e9rdida. Al mismo tiempo, el deudo generalmente cuenta con el apoyo de familiares y amigos quienes habitualmente se dedican a los arreglos pr\u00e1cticos relacionados con el fallecimiento (certificado de defunci\u00f3n, registro, arreglos del funeral, cobertura de gastos, etc.). Al ser organizados y protegidos por otros, la oportunidad de enfrentarse o experimentar la realidad de su p\u00e9rdida se ve as\u00ed reducida; la realidad y el sentido de las cosas se suspenden temporalmente, en tanto que todo sucede a su alrededor.<\/p>\n<p>Si bien las actividades de la vida diaria pueden continuar su curso normal, pierden su sentido derivado del intercambio con otros. Aun cuando la atenci\u00f3n de familiares y amigos, el funeral y las actividades y arreglos relacionados con el fallecimiento impliquen que alguien ha muerto, suelen ser percibidos como irreales y alejados de la experiencia personal: es casi como si todo ocurriera a otras personas, parece una pesadilla, un mal sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Gradualmente, y por la naturaleza de las reacciones de los dem\u00e1s -sus visitas, las condolencias y consuelos, el llanto-, una creciente consciencia de que el muerto ya no est\u00e1 presente confirman y fortalecen la realidad de la p\u00e9rdida; se accede a su reconocimiento intelectual aun cuando emocionalmente no se acepte.<\/p>\n<p>Dos tipos de estrategias facilitan el reconocimiento y aceptaci\u00f3n de la p\u00e9rdida:<\/p>\n<p>a. Recordar todos los eventos relacionados con la muerte, es decir, las circunstancias alrededor de la misma; esto significa que una de las mejores cosas que podemos hacer es hablar, hablar y hablar. Al repetir una revisi\u00f3n de la muerte o notificaci\u00f3n de la misma, la realidad se hace m\u00e1s clara y m\u00e1s detalles acuden a la conciencia, al mismo tiempo que el deudo experimenta recuerdos relacionados al difunto. Cada repetici\u00f3n, aunque muy dolorosa, permite una mayor descarga de angustia y dolor; as\u00ed, seg\u00fan se dice, ?duelo que no se habla, es duelo que no se cura?. De esta forma es que el revivir la experiencia facilita la integraci\u00f3n de la realidad de la p\u00e9rdida. El hablar de lo sucedido, de lo que sentimos, de lo que nos pasa, de lo que pensamos de nuestro futuro, de los dem\u00e1s y de cualquier otro tema que en ese momento nos apetezca, tambi\u00e9n puede darnos pie para permitir una apertura hacia la resoluci\u00f3n de asuntos pendientes con el ser querido fallecido (si es que qued\u00f3 alguno o algunos). El hablar, como terapia de duelo, me permite pues reconocer la realidad de lo sucedido, descargar dolor, establecer los primeros pasos para un cambio en la relaci\u00f3n (hablar en pasado y no en presente, cambiar de relaci\u00f3n f\u00edsica a simb\u00f3lica) y extender mi red social de apoyo.<br \/>\nb. Evitar la negaci\u00f3n: el objetivo es referirse al difunto como ya muerto, hablando directamente de lo que ha sucedido, utilizando los verbos en su tiempo apropiado y responder a sus dudas o inquietudes de tal manera que confirmen la realidad; este proceso no debe ser brutal o desatento, sino suavemente correctivo mientras el acompa\u00f1ante responde con seguridad en una forma que confirma y no elude la realidad de la p\u00e9rdida total o irreversible.<\/p>\n<p>TERCERA TAREA<br \/>\nCuraci\u00f3n<br \/>\nAbordar o coger cada uno de los componentes de nuestro dolor y realizar las actividades necesarias para favorecer su cicatrizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>a. Respecto al dolor biol\u00f3gico, es decir, al dolor del cuerpo, deberemos acudir a nuestro m\u00e9dico de confianza para que estudie y\/o trate nuestro dolor y nos aconseje al respecto. Si permitimos que este dolor contin\u00fae sin ninguna atenci\u00f3n m\u00e9dica, puede llegar a absorber mucha de nuestra atenci\u00f3n y retrasar nuestro proceso de recuperaci\u00f3n, sin olvidar que puede relacionarse con una enfermedad de mayor o menor gravedad que tambi\u00e9n retrasar\u00eda nuestra recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b. En cuanto al dolor psicol\u00f3gico, debemos recordar lo m\u00e1s detalladamente posible nuestra vida con el ser querido perdido. Este ejercicio (que puede utilizar todo tipo de artificios como fotograf\u00edas y objetos familiares) tiene como prop\u00f3sito ayudarnos a continuar, separar y establecer los l\u00edmites apropiados que nos diferencien del ser querido, confirmando as\u00ed nuestra identidad personal y recuperando la confianza en nosotros mismos. Es decir, esto ayuda al proceso de emancipaci\u00f3n emocional de las uniones de apego con el difunto. Para ello, aquellos que acompa\u00f1an al deudo deben estar dispuestos y preparados para escuchar y participar con est\u00edmulos que ayuden al deudo a relatar la historia m\u00e1s completa del difunto y de su vida juntos. Este ejercicio posee adem\u00e1s dos ventajas adicionales:<\/p>\n<p>(1) Visualizaci\u00f3n del difunto como lo que realmente fue: cuando el deudo puede hablar acerca de c\u00f3mo se conocieron y de algunos hechos de su vida juntos, muchas emociones son experimentadas y empezar\u00e1 a ver al difunto como una persona m\u00e1s real y no como la idealizaci\u00f3n de las fases iniciales (&#8220;un santo que muri\u00f3); sin embargo, esto en ocasiones le puede crear conflictos si su interlocutor no comprende el prop\u00f3sito de este ejercicio. Muchas personas consideran saludable que el deudo hable en forma positiva del difunto, pero tienen menos humor y paciencia para escuchar sus expresiones de enojo y culpabilidad por una relaci\u00f3n largamente ambivalente y conflictiva; esto es especialmente verdad para aquellos que conocieron al difunto y desean conservar su propia imagen del fallecido, prefiriendo olvidarse de contrariedades y conflictos que en su opini\u00f3n ya no tienen remedio. Con frecuencia, y por temor a ser &#8220;desleal con el muerto&#8221; o a alejar a sus amigos y familiares, el individuo puede sentirse inhibido para exteriorizar su enojo con el difunto.<br \/>\n(2) Favorece la autoestima: El recuerdo de aspectos buenos y productivos, y la confirmaci\u00f3n de haber logrado algo provechoso y madurativo, favorece la autoestima, aten\u00faa la hostilidad y enojo y nivela la culpabilidad que se atribuye al difunto con la propia, llegando a un t\u00e9rmino medio en el cual se reconoce lo bueno y lo malo de su relaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c. Para tratar con el dolor social (el dolor por la sociedad y su forma de ser), debemos deshacernos de forma constructiva de toda nuestra rabia y odio (de una forma que sea sana para nosotros y no produzca da\u00f1o a otros), de tal forma que no sea un obst\u00e1culo para nuestro proceso de recuperaci\u00f3n. Podremos utilizar todo tipo de artilugios, tales como una almohada, un coj\u00edn, un saco de boxeador, una pelota contra una pared, jugar al tenis u otros deportes parecidos que impliquen una intensa actividad f\u00edsica de tirar o golpear una pelota contra una pared. Una vez descargada esta pesada y dolorosa carga, ya podremos mirar con otros ojos y pensar cu\u00e1l puede ser nuestra contribuci\u00f3n para que la sociedad en que vivimos sea un poco mejor.<\/p>\n<p>d. Para el dolor familiar, es decir, el dolor de nuestros otros seres queridos, debemos tratar de recuperar una de las funciones m\u00e1s importantes de la familia, la de apoyo y soporte mutuo, mediante una buena comunicaci\u00f3n y utilizando la terapia o t\u00e9cnica del ?hombro-o\u00eddo-abrazo?: es decir, prestando nuestro hombro y pecho al dolor del otro y nuestro o\u00eddo a su angustia y dolor a trav\u00e9s de un escuchar sin interrumpir; adem\u00e1s, como en toda situaci\u00f3n angustiante, un abrazo familiar y cari\u00f1oso ser\u00e1 siempre un buen acompa\u00f1ante.<\/p>\n<p>e. Respecto al dolor espiritual (el dolor de nuestra alma), la fe y el consejo espiritual podr\u00e1n ser la alternativa m\u00e1s apropiada.<\/p>\n<p>f. En relaci\u00f3n con el dolor que el pasado nos produce, debemos nuevamente recordar lo m\u00e1s detalladamente posible nuestra vida con el ser querido perdido, actividad que realizaremos siempre con el mayor n\u00famero posible de nuestros familiares presentes, cada uno aportando sus propios recuerdos, dificultades, an\u00e9cdotas y curiosidades e intentado realizar la biograf\u00eda m\u00e1s completa del ser querido (volumen de historias que podr\u00e1 ser consultado cuando as\u00ed se desee). Podemos utilizar igualmente fotograf\u00edas y objetos familiares para lograr una mayor reconstrucci\u00f3n. Este ejercicio tiene como prop\u00f3sito llegar a establecer un sentimiento de reconciliaci\u00f3n, paz y gratitud con ese rico pasado vivido con nuestro ser querido perdido, confirmando as\u00ed nuestra identidad familiar y estableciendo las bases para un futuro diferente y nuevo.<\/p>\n<p>g. El analg\u00e9sico que necesitamos para calmar el dolor que el presente nos produce s\u00f3lo podemos encontrarlo en la intimidad de nuestra familia, en sus fuerzas de apoyo y soporte y en la t\u00e9cnica del ?hombro-o\u00eddo-abrazo?. Es ella quien nos infundir\u00e1 seguridad y confianza y nos proporcionar\u00e1 un modelo de estabilidad y continuidad al no desistir en el contacto mutuo ni dejarse abrumar por la ausencia aparente de soluciones a los distintos problemas.<\/p>\n<p>h. Finalmente, para el dolor que el futuro nos produce, no hay mejor analg\u00e9sico que la familia: si logramos alcanzar un sentimiento de reconciliaci\u00f3n, paz y gratitud con ese rico pasado vivido con nuestro ser querido perdido, confirmar nuestra identidad familiar y lograr de la familia la seguridad y la confianza y el modelo de estabilidad y continuidad necesarios, estaremos estableciendo las bases necesarias para un futuro en comunidad con nuestra familia y nuestro dolor.<\/p>\n<p>El superviviente empezar\u00e1 a mostrar su aceptaci\u00f3n de la p\u00e9rdida al hablar del difunto en funci\u00f3n de su muerte y de su propia soledad; cuando de esta manera la p\u00e9rdida se vuelve real, el dolor de estar solo y vivir cada d\u00eda sin el difunto empezar\u00e1 a sentirse y expresarse.<\/p>\n<p>Un aspecto importante para facilitar esta tarea es que tenemos que reconocer que hay poco consuelo posible cuando una persona enfrenta su futuro sin el ser amado perdido. No obstante, aquellos que le rodean si que pueden ofrecerle un sentido de estabilidad, continuidad y confiabilidad en un mundo que para ellos es ca\u00f3tico y carente de significado y prop\u00f3sito. S\u00f3lo en esta forma es posible que alg\u00fan consuelo pueda comunicarse y aceptarse.<\/p>\n<p>CUARTA TAREA<br \/>\nReconstrucci\u00f3n<br \/>\nRecuperar nuestra realidad, nuestro sentido de la vida, nuestra personalidad \u00edntegra y la confianza en el mundo puede llegar a ser una de las tareas m\u00e1s dif\u00edciles de la recuperaci\u00f3n. Esto significa, entre otras cosas, enfrentarse con la desorganizaci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n a un entorno sin el ser querido. Es tambi\u00e9n uno de los factores que hace que el proceso de recuperaci\u00f3n tome tanto tiempo como 3-4 a\u00f1os si no existen complicaciones.<\/p>\n<p>Debido a que cada ser humano participa en mayor o menor intensidad de nuestra realidad, de nuestro sentido de la vida, de nuestra personalidad \u00edntegra y de nuestra confianza en el mundo, un primer paso es establecer qu\u00e9 tanto de cada uno de estos elementos (realidad, sentido de la vida, personalidad y confianza) estaba absorbido por o depend\u00eda del ser querido fallecido. Una vez alcanzado este objetivo, debemos entonces utilizar ?lo que queda? de cada una de estas tres esferas como elemento o base para su reconstrucci\u00f3n. M\u00e1s \u00e9nfasis deberemos poner en aquellos aspectos que m\u00e1s seriamente se vean afectados por su dependencia del ser querido.<\/p>\n<p>C\u00f3mo recuperar nuestra realidad:<br \/>\nLa realidad que sirve como base a todas nuestras acciones, interacciones y expectativas (es decir, la rutina diaria, nuestras conversaciones con otros, nuestra forma de reaccionar a las cosas, nuestros proyectos, ilusiones, etc.) puede hacerse pedazos en mayor o menor medida seg\u00fan participase en ella nuestro ser querido. Si logramos clarificar lo que nos queda de ella en cada uno de sus elementos (rutina diaria, conversaciones con otros, nuestras reacciones, proyectos, ilusiones, etc.) utilizaremos estos ?desechos? como elementos para su reconstrucci\u00f3n. Esto significa que debemos establecer cu\u00e1les son cada uno de los elementos que componen nuestra realidad y realizar el ejercicio con cada uno de ellos. Esta tarea podemos hacerla solos, con la ayuda de un terapeuta o, m\u00e1s apropiadamente, con la ayuda de nuestros familiares.<\/p>\n<p>El enfrentar la desorganizaci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n a un entorno sin el difunto suele ser la tarea m\u00e1s dif\u00edcil para los deudos e incluso para aquellos que le acompa\u00f1an en su duelo. El mundo se ha convertido en un lugar poco seguro y confiable -y la confirmaci\u00f3n de la identidad personal ?a trav\u00e9s de esa persona? se ha interrumpido-, la realidad supuesta se ha hecho a\u00f1icos y las relaciones con otros tienen ahora que re-establecerse sobre una base completamente diferente.<\/p>\n<p>Distintos y complejos problemas debe ahora afrontar el superviviente:<\/p>\n<p>a. Reconstruir y recuperar su confianza en un mundo donde puede suceder cualquier cosa;<br \/>\nb. Continuar, separar y establecer los l\u00edmites apropiados que le diferencien del difunto, confirmando as\u00ed su identidad personal y recuperando la confianza en s\u00ed mismo;<br \/>\nc. Darle un nuevo sentido a la realidad y a la vida;<br \/>\nd. Manejar la interacci\u00f3n social ahora que ha perdido al ser tal vez m\u00e1s importante de su vida;<br \/>\ne. Abordar en solitario distintos problemas pr\u00e1cticos (econ\u00f3micos, vivienda, hijos, etc.).<\/p>\n<p>Para facilitar este dif\u00edcil proceso, aquellos que acompa\u00f1an a una persona en duelo pueden:<\/p>\n<p>(1) Infundir seguridad, confianza y proporcionar un modelo de estabilidad; esto es especialmente importante, como hemos visto, cuando el mundo se ha llegado a percibir como inseguro e inestable y cuando los amigos y familiares lejanos han empezado a retirar su apoyo o no saben c\u00f3mo ayudar de forma adecuada y efectiva; al abordar y aceptar con un sentido de seguridad sus diversos problemas, aquel que acompa\u00f1a -m\u00e1s su presencia- le transmiten un sentido de control y dominio.<br \/>\n(2) Establecer un marco de continuidad al no desistir en el contacto ni dejarse abrumar por la ausencia aparente de soluciones a los distintos problemas.<br \/>\n(3) Nuestros familiares, amigos, un terapeuta o nuestro grupo de duelo, pueden actuar temporalmente como &#8220;sustitutos interinos&#8221; (es decir, como una compa\u00f1\u00eda pasajera mientras pasamos la fase aguda y nos sentimos capaces de reanudar nuestras otras amistades) con el fin de contribuir a la confirmaci\u00f3n de nuestra identidad (es decir, a que seamos capaces de reconocer lo que es nuestro y no del ser querido perdido) y a nuestra auto-estima, y participar de nuestra interacci\u00f3n social durante el tiempo que precise el seguimiento del duelo. Adem\u00e1s, tambi\u00e9n pueden ayudarnos a abordar y manejar diferentes problemas pr\u00e1cticos (econ\u00f3micos, vivienda, hijos, etc.); para ello se requiere que se acepte a los deudos como individuos y no como una categor\u00eda de personas dif\u00edciles de abordar.<br \/>\n(4) Se puede facilitar la interacci\u00f3n social al anticipar a los deudos lo que puede ocurrir en su entorno social y la forma en que reaccionan tanto ellos como el entorno a los cambios previstos; facilitar su integraci\u00f3n al ayudarles a entender estos problemas como naturales y propios de sus circunstancias individuales. Despu\u00e9s de cada paso tentativo, el individuo adquiere m\u00e1s confianza, aprende nuevas formas de manejar la interacci\u00f3n y establece relaciones sobre una base nueva y realista.<\/p>\n<p>A pesar de ello, son inevitables los fracasos temporales, decepciones y retrocesos. Al evaluar individualmente la naturaleza de las aparentes dificultades, y al discutir los m\u00e9todos para abordarlas, se minimiza la confusi\u00f3n y se establecen metas realistas. Aprender nuevos roles y recuperar el sentido de la propia identidad es un proceso lento, gradual y a veces desalentador; cada paso alcanzado da la oportunidad al acompa\u00f1ante para fortalecer la autoestima y confianza en s\u00ed mismo, anim\u00e1ndoles a dar el paso siguiente. El objetivo no es aconsejar a los deudos sobre c\u00f3mo manejar sus problemas, sino en darles la oportunidad de anticipar y comprobar varias estrategias para abordarlos, guiando la discusi\u00f3n en lugar de explicar qu\u00e9 es lo que est\u00e1 bien y qu\u00e9 lo que est\u00e1 mal.<\/p>\n<p>C\u00f3mo recuperar nuestro sentido de la vida:<br \/>\nEl sentido de la vida que sirve como base a nuestra relaci\u00f3n diaria con otros y con el mundo, y a nuestros prop\u00f3sitos del presente y planes para el futuro, puede igualmente hacerse pedazos en mayor o menor medida seg\u00fan participase en \u00e9l nuestro ser querido. Si logramos clarificar lo que nos queda de ese sentido de la vida en cada uno de sus elementos (prop\u00f3sitos del presente, planes para el futuro, etc.) utilizaremos estos ?desechos? como elementos para su reconstrucci\u00f3n. Esto significa que debemos establecer cu\u00e1les son cada uno de los elementos que le dan sentido a nuestra vida y realizar el ejercicio con cada uno de ellos. Esta tarea podemos hacerla solos, con la ayuda de un terapeuta o, m\u00e1s apropiadamente, con la ayuda de nuestros familiares.<\/p>\n<p>Parte de este trabajo de recuperar el sentido de la vida, aunque m\u00e1s tard\u00edamente,\u00a0 implica reinvertir en una relaci\u00f3n tan significativa como la que se ha perdido, es decir, formar nuevas relaciones y construir un nuevo sentido de la vida en el cual podr\u00e1 o no participar mayormente esta nueva relaci\u00f3n. Aquel que acompa\u00f1a al deudo puede ayudar a \u00e9ste a establecer diferentes contactos a los de la familia; para facilitar esto deber\u00e1 evaluar conjuntamente con el superviviente las cualidades propias de su entorno, sus intereses y habilidades sociales, y las incapacidades actuales. La familia del deudo puede ocasionalmente requerir ayuda para entender la importancia de establecer nuevas relaciones como una tarea apropiada del proceso de aflicci\u00f3n normal del adulto. En el caso de la p\u00e9rdida del c\u00f3nyuge, es importante discutir posibles sentimientos de &#8220;deslealtad&#8221; con el difunto cuando una nueva relaci\u00f3n significativa se percibe como un posible &#8220;sustituto&#8221;. Esta tarea de re-invertir en una nueva relaci\u00f3n involucra socializaci\u00f3n con nuevos compa\u00f1eros y nuevos patrones de vida, y movimiento hacia una identidad nueva.<\/p>\n<p>C\u00f3mo recuperar nuestra personalidad:<br \/>\nEs verdad que nuestra personalidad depende de muchas variables, si bien, cuando convivimos muchos a\u00f1os con una persona llega uno a tal grado de intimidad que uno puede no saber que es realmente de uno y que era del otro, creando una forma de confusi\u00f3n entre nuestras personalidades. As\u00ed, si logramos clarificar lo que realmente pertenece a nosotros en cada uno de los elementos de nuestra personalidad, utilizaremos esto como elemento para reconstruirla. Esto significa que debemos establecer cu\u00e1les son cada uno de los elementos que la componen y que no pertenec\u00edan al otro; es, de alguna forma, como volver a descubrir qu\u00e9 somos y para d\u00f3nde vamos.<\/p>\n<p>El objetivo final no es aconsejar a los deudos sobre c\u00f3mo manejar sus problemas, sino en darles la oportunidad de anticipar y comprobar varias estrategias para abordarlos (enfrentarlos), guiando la discusi\u00f3n en lugar de explicar qu\u00e9 es lo que est\u00e1 bien y qu\u00e9 lo que est\u00e1 mal.<\/p>\n<p>Durante este proceso de recuperaci\u00f3n debemos, adem\u00e1s, considerar:<\/p>\n<p>1. Intervenciones precoces antes de que se establezcan patrones disfuncionales (es decir, formas no muy adecuadas para enfrentar el duelo o que pueden generarle a la persona m\u00e1s dificultades que beneficios).<br \/>\n2. Intervenci\u00f3n sintom\u00e1tica:<br \/>\na. Confrontar con la realidad la culpabilidad hacia uno mismo y hacia los otros (diferenciar entre culpa racional e irracional);<br \/>\nb. Ayudar a corregir las negaciones y distorsiones;<br \/>\nc. Trabajar el enfado y la rabia (orientaci\u00f3n constructiva);<br \/>\nd. Confrontar la sensaci\u00f3n de traici\u00f3n y abandono con la realidad;<br \/>\ne. Explorar fantas\u00edas de futuro (efecto de la p\u00e9rdida sobre el propio futuro);<br \/>\nf. Manejo grupal del estigma y la verg\u00fcenza por las caracter\u00edsticas de la muerte.<br \/>\n3. Intervenci\u00f3n relacional:<br \/>\na. Explorar las funciones de rol y la vivencia de fracaso del mismo.<br \/>\nb. Confrontar la necesidad de encontrar una justificaci\u00f3n racional a la muerte (una causa medianamente aceptable).<br \/>\n4. Establecer un ritual de despedida.<br \/>\n5. Terapia individual y terapia grupal.<\/p>\n<p>Para dar una mayor factibilidad al proceso de recuperaci\u00f3n, el deudo debe considerar:<\/p>\n<p>1. La instituci\u00f3n m\u00e1s importante para podernos recuperar de la p\u00e9rdida de un ser querido es NUESTRA PROPIA FAMILIA (?el duelo es un asunto de familia?). Las fortalezas de soporte y apoyo que posee la familia son \u00fanicas, y nunca mejor aplicadas que en el caso de la p\u00e9rdida de uno de sus miembros. No debemos olvidar que la familia es especialmente buena es para los momentos ?malos?, m\u00e1s que para los llamados ?bueno? (fiestas, cumplea\u00f1os, etc.). Adem\u00e1s de la familia como grupo de apoyo principal (F), debemos contar con al menos dos grupos alternos: (1) Uno o m\u00e1s grupos de apoyo (F1) en nuestra comunidad (de amigos, grupo de oraci\u00f3n, de tertulia, de juego de cartas, gastron\u00f3mico, etc.) y (2) Un grupo de duelo (F2) local o itinerante como recursos para la recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Es preciso recuperar la comunicaci\u00f3n que se ve tan afectada por la muerte, que si lloro delante del otro tambi\u00e9n le estoy dando permiso de que lo haga conmigo, de que su angustia es s\u00f3lo el reflejo de la m\u00e1scara que se quita y que escond\u00eda ante nuestra presencia y, finalmente, que puedo aplicar ese viejo y sabio adagio de la sabidur\u00eda popular que dice que ?una pena compartida es media pena?, y que mejor forma que hacerlo en familia.<\/p>\n<p>3. La terapia del Hombro-O\u00eddo-Abrazo: la terapia m\u00e1s importante para recuperarnos de la p\u00e9rdida de un ser querido es tan antigua que la hemos olvidado; se nos ha olvidado que los seres humanos somos puro afecto, m\u00e1s afecto que cerebro, que necesitamos tocarnos (cosa que ya casi no hacemos), que el \u00f3rgano del cuerpo que m\u00e1s necesitamos de otra persona para recuperarnos no es precisamente su boca (no necesitamos ?un discurso?), su cerebro o su coraz\u00f3n; el \u00f3rgano del cuerpo m\u00e1s importante para ayudar a otra persona a recuperarse de la p\u00e9rdida de un ser querido est\u00e1 precisamente a ambos lados de la cabeza, se llama ?o\u00eddos?; es decir, que nos escuchen una y otra vez decir el mismo curso (nos tenemos que volver cansones con el tema ?ese es el tema m\u00e1s importante en nuestra vida ahora-, sin que nos interrumpan con esas frustrantes frases de\u00a0 ?otra vez con el mismo cuento?, ?otra vez llorando?). Necesitamos o\u00eddos que tengan la paciencia de escuchar nuestra angustia, dolor, desesperaci\u00f3n rabia y tristeza una y otra vez, sin interrumpirnos (?nosotros hablamos y ellos escuchan?), prest\u00e1ndonos, eso s\u00ed, sus hombros para recostar nuestra afligida existencia porque no hay nada como este dolor. Y, finalmente, que nos den el mejor de los remedios para el duelo: un abrazo. M\u00e1s no es un abrazo cualquiera, es un abrazo de 20-30 segundos, y al menos cada 4 horas.<\/p>\n<p>4. Realizar entre todos una BIOGRAF\u00cdA del Ser querido, pues ?ese ser querido? era todo un personaje, un protagonista, un h\u00e9roe en nuestra familia, quien amerita, como homenaje y recuerdo, la biograf\u00eda m\u00e1s completa de su vida, no s\u00f3lo para nosotros sino para futuras generaciones.<\/p>\n<p>5. Puesto que ?el duelo no se resuelve con la raz\u00f3n ni con la inteligencia, sino con el coraz\u00f3n?, no se trata tanto de pensar o razonar qu\u00e9 hacer para recuperarse: lo que se debe hacer, b\u00e1sicamente, es SENTIR Y EXPRESAR lo que de nuestro coraz\u00f3n proviene. As\u00ed, no se trata de reprimir los sentimientos, m\u00e1s bien de articularlos en palabras (hablar), en papel (escribir), en sonidos (gritar o cantar) o con el ejercicio f\u00edsico.<\/p>\n<p>6. Visitas al cementerio. A pesar de ser una opci\u00f3n absolutamente personal (solo yo siento el dolor, solo yo se si me sirve) y de formar parte de los rituales del duelo, la visita al cementerio aporta, adem\u00e1s: (1) Libertad de expresi\u00f3n: Se trata de un lugar donde puedes hacer cualquier cosa (llorar, gritar, patalear, hablar con una pared, etc.) sin que nadie te diga nada pues es un lugar propicio para hacer este tipo de cosas. (2) Aplicar la t\u00e9cnica (modificada) de la silla vac\u00eda: El hablar con el cuerpo del ser querido detr\u00e1s de un peque\u00f1o muro, imagin\u00e1ndose que est\u00e1 all\u00ed, escuch\u00e1ndonos -y a\u00fan sin hacerlo as\u00ed-, es una forma muy adecuada de descargar tensi\u00f3n, dolor y angustia.<\/p>\n<p>El proceso de recuperaci\u00f3n de la p\u00e9rdida de un ser querido consume gran cantidad de energ\u00eda, tanto por el proceso en s\u00ed como por lo que el deudo invierte en informar a otros en c\u00f3mo ayudarle (pedagog\u00eda del duelo). Por ello, las instituciones y\/u organizaciones deben invertir en la pedagog\u00eda del duelo de forma que la persona en duelo no gaste tanta energ\u00eda en educar a otros sobre el c\u00f3mo deben ayudarle y apoyarle.<\/p>\n<p>Con frecuencia, a muchas personas no les gusta hablar mucho de lo sucedido, del ser querido muerto, de lo que siente y lo que piensan, por no despertar su dolor o por\u00a0 sentirse incomprendidos. Sabemos que el escribir, escribir y escribir (una bit\u00e1cora o diario de duelo) es tambi\u00e9n una alternativa excelente. Entre las virtudes del escribir, est\u00e1n:<\/p>\n<p>1. Permite guardar y evaluar los progresos.<br \/>\n2. Ayuda a la aceptaci\u00f3n.<br \/>\n3. Expresar y descargar emociones y pensamientos.<br \/>\n4. Facilita el llorar.<br \/>\n5. Sentir presente al que muri\u00f3.<br \/>\n6. Acompa\u00f1arse.<br \/>\n7. Resolver asuntos pendientes.<br \/>\n8. Clasificar y registrar.<br \/>\n9. Me escucho&#8230;.<br \/>\n10. Permite objetivizar.<br \/>\n11. Honrar al difunto.<br \/>\n12. Mejorar la comunicaci\u00f3n.<br \/>\n13. Ubicaci\u00f3n de la realidad.<br \/>\n14. Mejora el conocimiento de s\u00ed mismo.<br \/>\n15. Es el mejor de los oficios.<br \/>\n16. Es m\u00e1s \u00edntimo.<\/p>\n<p>Puesto que el duelo no se resuelve con la raz\u00f3n ni con la inteligencia, sino con el coraz\u00f3n, no se trata de pensar tanto o razonar c\u00f3mo tiene uno que recuperarse: lo que se debe hacer es sentir y expresar el dolor, la angustia, la desesperaci\u00f3n y los dem\u00e1s molestos s\u00edntomas del duelo. Para recuperarnos es preciso curar el dolor (los distintos tipos de dolor) y recuperar nuestro mundo (en sus tres grandes esferas). Estas son las 2 grandes tareas del duelo.<\/p>\n<p>Al analizar el trabajo del duelo ?todo lo que debe hacer y a todo lo que se tiene que enfrentar para recuperarse de la p\u00e9rdida de su ser querido- encontramos varias cosas que pueden hacerle m\u00e1s pesado o dif\u00edcil su trabajo de recuperaci\u00f3n y que cada persona debe evaluar individualmente para de esta forma dirigir sus mayores esfuerzos hacia aquellas \u00e1reas m\u00e1s conflictivas (ver dibujo):<\/p>\n<p>1. Cargas Propias del Duelo<br \/>\nSon los componentes -s\u00edntomas y signos- propios de la aflicci\u00f3n: dolor, angustia, rabia desesperaci\u00f3n, sensaci\u00f3n de vac\u00edo, soledad, ansiedad de separaci\u00f3n, etc.<br \/>\n2. Cargas no intr\u00ednsecas al proceso<br \/>\nSe trata de los obst\u00e1culos que entorpecen y dificultan el desarrollo del proceso del duelo y que est\u00e1n directamente relacionados con la aflicci\u00f3n y la p\u00e9rdida: falta de informaci\u00f3n, evitaci\u00f3n, represi\u00f3n, aislamiento, rechazo, entorno conflictivo no sano para el desarrollo del duelo, etc.<br \/>\n3. Asuntos Pendientes<br \/>\nSon todas aquellas cosas relacionadas con p\u00e9rdidas previas de todo tipo (adem\u00e1s de los asuntos pendientes por la p\u00e9rdida actual) y que no fueron adecuadamente resueltas en su momento, generando una impronta en la situaci\u00f3n actual y\/o alterando la capacidad de la persona para resolver la p\u00e9rdida actual.<br \/>\n4. Crisis concurrentes<br \/>\nSe trata de los obst\u00e1culos que entorpecen, dificultan y retrasan el desarrollo del proceso del duelo y que no est\u00e1n directamente relacionados con la aflicci\u00f3n y la p\u00e9rdida: problemas econ\u00f3micos, obligaciones m\u00faltiples, enfermedad de otro familiar, desplazamientos, violencia, etc.<\/p>\n<p>Manejo de los tiempos en el duelo como parte del proceso de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una parte importante del trabajo del duelo consiste en ubicar a la persona u objeto perdido en el \u00e1rea de los afectos; para ello es preciso &#8220;extraerlos&#8221; del afuera y ubicarlos dentro de uno mismo<\/p>\n<p>El Trabajo del Duelo<br \/>\nTAREA<br \/>\nPROCESO<br \/>\nHERRAMIENTA<br \/>\nACCIONES A CONSIDERAR<br \/>\n1. INFORMACI\u00d3N<br \/>\nNormalizaci\u00f3n: Confrontar lo que se siente con los s\u00edntomas normales del duelo<br \/>\nAnticipaci\u00f3n: Evaluar por anticipado lo que ha de presentarse, y dise\u00f1ar estrategias para ello; ofrecer esperanza<br \/>\nLeer, escuchar, ver, sentir (sobre el duelo), tanto para el deudo principal como para los acompa\u00f1antes de \u00e9ste<br \/>\nAceptaci\u00f3n: Exclusivamente de lo intelectual, del razonamiento abstracto, de los hechos que condujeron a la muerte, del cuerpo ya muerto, de lo social. No forzar la aceptaci\u00f3n afectiva<br \/>\nEjercicio: Realizar alg\u00fan tipo de actividad f\u00edsica, por ejemplo, caminar<br \/>\nGrupos de ayuda mutua<br \/>\nT\u00e9cnica narrativa<br \/>\nBreve Inventario del Duelo<br \/>\nGu\u00edas breves de duelo (preferiblemente no muy densas y extensas)<br \/>\nEscala del acompa\u00f1ante de duelo<br \/>\n2. VENTILACI\u00d3N<br \/>\nEvocaci\u00f3n: Recordar todo lo sucedido, lo m\u00e1s detalladamente posibles<br \/>\nConfrontaci\u00f3n: Evitar la negaci\u00f3n, hablar en los tiempos correctos<br \/>\nAceptaci\u00f3n: Continuar con el proceso de aceptaci\u00f3n intelectual; vislumbrar algunos aspectos de la aceptaci\u00f3n emocional (recordar aspectos de la vida juntos, visitas al cementerio\/osario)<br \/>\nBiograf\u00eda del querido: Vislumbrar al ser querido tal como fue<br \/>\nGrupos de ayuda mutua<br \/>\nT\u00e9cnica narrativa<br \/>\nVer fotos o pel\u00edculas<br \/>\nEscala de Las Tres Esferas<br \/>\nInventario de p\u00e9rdidas vividas<br \/>\nDiario del duelo<br \/>\n3. CURACI\u00d3N<br \/>\nSegmentaci\u00f3n: Evaluar y abordar por separado cada uno de los componentes del dolor<br \/>\nConsulta m\u00e9dica: Evitar que las molestias f\u00edsicas absorban energ\u00eda requerida en otros procesos<br \/>\nEvocaci\u00f3n: Recordar lo m\u00e1s detalladamente posible la vida en conjunto.<br \/>\nAceptaci\u00f3n: Continuar con el proceso de aceptaci\u00f3n emocional; ver al fallecido como una persona m\u00e1s real y no como la idealizaci\u00f3n de las fases iniciales; evaluaci\u00f3n de los diferentes roles que \u00e9ste cumpl\u00eda y su nivel individual de finalizaci\u00f3n<br \/>\nDescarga: Deshacerse de toda la rabia y el resentimiento residual con la vida, el mundo y el muerto<br \/>\nRevitalizaci\u00f3n: El abrazo como la mejor estrategia para la revitalizaci\u00f3n personal y familiar<br \/>\nFortalecimiento: El recuerdo de aspectos buenos y productivos, y la confirmaci\u00f3n de haber logrado algo provechoso y madurativo, favorece la autoestima y fortalece a la persona<br \/>\nPlanificaci\u00f3n: La reconciliaci\u00f3n con el pasado vivido y la seguridad y confianza alcanzada en la familia del presente, permiten establecer las bases necesarias para planificar y calmar la dolorosa perspectiva de un futuro sin el difunto<br \/>\nEscala del Trabajo de Duelo<br \/>\nCarta modelo<br \/>\nAsuntos pendientes<br \/>\n4. RE-CONSTRUCCI\u00d3N<br \/>\nAn\u00e1lisis: Analizar cada una de las dimensiones que componen el mundo personal<br \/>\nAfrontamiento: Afrontar cada una de las dificultades encontradas en el an\u00e1lisis realizado y emprender los correctivos espec\u00edficos<br \/>\nDiferenciaci\u00f3n: Diferenciar el mundo personal, del presente, del mundo del pasado, del vivido con el ser querido fallecido<br \/>\nInventario: Establecer qu\u00e9 tanto de cada uno de los elementos que componen el mundo personal estaba absorbido por o depend\u00eda del ser querido fallecido; este ejercicio puede ser repetido en varias ocasiones a lo largo del duelo<br \/>\nConfianza: Encontrar la persona o personas que le infundan seguridad y confianza, y le proporcionen un modelo de estabilidad y un marco de continuidad<br \/>\nEmprendimiento: Recuperar el control de las actividades de la vida diaria y aprender nuevos roles<br \/>\nAceptaci\u00f3n: Aceptar que la confirmaci\u00f3n de la identidad personal a trav\u00e9s de esa persona fallecida se ha interrumpido, que el mundo es ahora diferente y que las relaciones con otros y con el mundo tienen ahora que re-establecerse sobre una base completamente diferente<br \/>\nRe-socializaci\u00f3n: Encontrar el o los sustitutos interinos que contribuyan a la confirmaci\u00f3n de la identidad personal y colaboren en la interacci\u00f3n social durante el tiempo que se precise hasta que el deudo adquiera la confianza de hacerlo solo<br \/>\nRe-inversi\u00f3n: Aprender nuevos roles, recuperar el sentido de la propia identidad, fortalecer la autoestima y la confianza necesaria en s\u00ed mismo para animarse a reinvertir en una relaci\u00f3n o relaciones tan significativas como la perdida<br \/>\nEscala de las Tres Esferas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aunque la mayor\u00eda de las personas afligidas se recuperan de sus p\u00e9rdidas sin ninguna asistencia profesional, el conocimiento de las fases del duelo, con sus s\u00edntomas y reacciones particulares, posibilita a la persona a ?prestarse ayuda?, a facilitar su duelo e identificar sus reacciones, permiti\u00e9ndole a su vez poner en marcha de forma precoz distintas<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; FACILITANDO EL DUELO NORMAL EN EL ADULTO<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1331\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-1331","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-basica-de-tanatologia-respaldo-de-la-pagina-montedeoyahomesteadcom"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1331","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1331"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1331\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1331"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1331"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1331"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}