{"id":1326,"date":"2009-03-31T02:52:42","date_gmt":"2009-03-31T02:52:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1326"},"modified":"2020-08-10T08:24:31","modified_gmt":"2020-08-10T14:24:31","slug":"impacto-de-la-perdida-en-las-relaciones-que-tenemos-con-el-mundo-y-con-otras-per","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1326","title":{"rendered":"Impacto de la P\u00e9rdida en las Relaciones que Tenemos con el Mundo y con Otras Per"},"content":{"rendered":"<p>EFECTOS DE LA P\u00c9RDIDA SOBRE NUESTRO MUNDO<br \/>\nLa muerte parece un ejemplo paradigm\u00e1tico de lo que puede llamarse un &#8220;hecho social&#8221; Sabemos que la muerte y las p\u00e9rdidas sensibles tienen lugar en un contexto social, en funci\u00f3n de organizaciones, definiciones profesionales de rol social, interacci\u00f3n y significado social, adem\u00e1s, diferentes culturas manejan el problema de diferente manera.<\/p>\n<p>Si bien el significado de la muerte se define socialmente, y la naturaleza del duelo y el luto reflejan la influencia del contexto social en donde ocurren, es evidente que las dificultades actuales para enfrentar la p\u00e9rdida de un ser amado se deben, en parte, a la ausencia de rituales establecidos y patrones estructurados de duelo. Ya no sabemos como manejar ese dolor, es m\u00e1s, no queremos saber nada de ello.<\/p>\n<p>No obstante, si la muerte no fuese m\u00e1s que dolor, no ser\u00eda tan dif\u00edcil el recuperarnos, pues s\u00f3lo nos tendr\u00edamos que ocupar de encontrar un m\u00e9dico, brujo, cham\u00e1n, ?hierbatero?, naturista, bioenerg\u00e9tico, home\u00f3pata, que nos enviase una ?gotas para el dolor?. Pero la muerte es especialmente dif\u00edcil no porque duela, sino porque destruye, desbarata, desorganiza nuestro mundo (ese ?castillo de naipes? que tanto tiempo nos cost\u00f3 construir, ese ?rompecabezas? que tanto esfuerzo nos cost\u00f3 armar) en mayor o menor medida seg\u00fan lo que la persona que perdimos participase de \u00e9ste.<\/p>\n<p>Ese mundo nuestro, constituido por tres gran esferas o dimensiones -nuestra realidad, nuestro sentido de vida y nuestra personalidad-, se ver\u00e1 afectado, individual y colectivamente, seg\u00fan lo que la persona que muri\u00f3 participaba en cada uno de ellos y en la totalidad. A mayor compromiso, mayor destrucci\u00f3n. Puede entenderse que el efecto en cada una de estas dimensiones puede muy bien ser diferente en cada persona y en la misma persona seg\u00fan sea la persona perdida (ver gr\u00e1fico, por ejemplo).<\/p>\n<p>(1) De forma s\u00fabita, la realidad que sirve como base a todas nuestras acciones, interac\u00acciones y expectativas (es decir, la rutina diaria, nuestras conversaciones con otros, nuestra forma de reaccionar a las cosas, nuestros proyectos, ilusiones, etc.) se hace pedazos. El caos se apodera de nuestra vida, una vida que hasta ese momento se ten\u00eda por segura, y que ve\u00edamos reflejada en ese mundo de conocimientos compartidos y acumulados sobre el pasado y sobre el futuro con la otra persona. Un mundo, antes seguro y ordenado, se ha vuelto ca\u00f3tico y poten\u00accialmente peligroso. No s\u00f3lo se ha desbaratado la realidad como se entend\u00eda (la forma en que ve\u00edamos la vida), sino que aquellas personas con las que antes se contaba para darle continuidad a nuestra vida se vuelven extra\u00f1as, confusas en sus respuestas o est\u00e1n muy absorbidas por su dolor y desconcierto. De hecho, el mundo ha dejado de ser confiable y seguro: se ha convertido en un lugar donde puede suceder cualquier cosa.<\/p>\n<p>(2) Si la persona que perdimos era importante para nuestra relaci\u00f3n diaria con otros o con el mundo, es proba\u00acble que el sentido de la vida se desbarate o se pierda: todas las actividades y conversaciones que ten\u00edamos con la persona fallecida, los prop\u00f3sitos del presente y los planes para el futuro ya no vienen al caso, ya no tienen sentido: hasta preparar el sancocho que tanto le gustaba ya no tiene sentido. La vida con la persona fallecida, que tanto tiempo nos const\u00f3 construirla (muchos a\u00f1os de convivencia), deja de tener sentido cuando la persona ya no existe.<\/p>\n<p>(3) Cuando se convive muchos a\u00f1os con una persona llega uno a tal grado de intimidad que uno no sabe que es de uno y que era del otro: uno u otro cogen ?los vicios del otro? y se confunden las personalidades. As\u00ed, cuando el ser querido fallece, es que se puede entender al superviviente cuando afirma que ha perdido una parte esencial de ellos mismos, que se sienten vac\u00edos o huecos, extra\u00f1os o irreales. Aun cuando lamentemos y aceptemos la muerte de un vecino o familiar lejano, y nos preocupemos por los deudos, nuestro mundo social privado y nuestra identidad (nuestra personalidad) siguen estando protegidos y firmes contra el caos que la muerte desencadena.<\/p>\n<p>De igual forma, supongamos que muere mi padre, y expresamente se\u00f1alo: ?Bueno, pues mi padre ocupaba de mi realidad (como yo soy m\u00e9dico y estoy todo el d\u00eda ocupado? adem\u00e1s, s\u00f3lo le veo cada 15 d\u00edas?), digamos, un 5%; de mi sentido de vida (pues?. mi sentido de vida depende casi por completo de mi carrera, de mis pacientes, mis propios hijos, mi esposa, mi hogar?.), digamos otro 5%, en cambio, de mi personalidad mucho m\u00e1s, casi un 70%, pues mi padre y yo \u00e9ramos iguales?? . En ese momento salta mi hermana y dice: ?pues mi caso es diferente: yo me qued\u00e9 soltera para cuidar a mi padre que era muy enfermito, y es lo que he hecho los \u00faltimos 40 a\u00f1os: todo el d\u00eda estaba con \u00e9l, de un lado para el otro, le hac\u00eda la comida, le planchaba la ropa, jug\u00e1bamos domin\u00f3 juntos, pase\u00e1bamos en el parque, etc., es decir, mi padre era toda mi realidad, 100%; respecto a mi sentido de vida, bueno? yo viv\u00eda para y por \u00e9l, aunque a mi me gusta pintar e ir a exposiciones, digamos en mi padre ocupaba un 80%, y en cuanto a mi personalidad, bueno? o tanto, yo soy m\u00e1s parecida a mi madre? digamos un 10%?. \u00bfQu\u00e9 significa esto? \u00bfQu\u00e9 ella le quer\u00eda o ama m\u00e1s que yo? No, esto s\u00f3lo significa que su mundo estaba m\u00e1s comprometido, m\u00e1s absorbido, por ese pap\u00e1 que el\u00a0 m\u00edo, por ende, m\u00e1s comprometido y destruido estar\u00e1 para ella tras su muerte que para mi; adem\u00e1s, el esfuerzo por recuperarse ser\u00e1 tambi\u00e9n diferente, y en unas dimensiones m\u00e1s que en otras.<\/p>\n<p>La p\u00e9rdida de sentido de la vida, de la realidad y la fractura de nuestra personalidad nos obligan a &#8220;compensar&#8221;,\u00a0 magnificando, inflando o maximizando lo que queda de cada una de ellas. Muchas veces no es m\u00e1s que darles o devolverles su valor real, pues lo perdido, ?se hincha? temporalmente (ver dibujo).<\/p>\n<p>Recuperar nuestra realidad, nuestro sentido de la vida, nuestra personalidad \u00edntegra y la confianza en el mundo puede llegar a ser una de las tareas m\u00e1s dif\u00edciles de la recuperaci\u00f3n. Esto significa, entre otras cosas, enfrentarse con la desorganizaci\u00f3n y la adaptaci\u00f3n a un entorno sin el ser querido. Debido a que cada ser humano participa en mayor o menor intensidad de nuestra realidad, de nuestro sentido de la vida, de nuestra personalidad \u00edntegra y de nuestra confianza en el mundo, un primer paso es establecer qu\u00e9 tanto de cada uno de estos elementos (realidad, sentido de la vida, personalidad y confianza) estaba absorbido por o depend\u00eda de nuestro ser querido perdido y, por ende, qu\u00e9 tanto estar\u00e1 afectado por la p\u00e9rdida. Una vez alcanzado este objetivo, debemos entonces utilizar &#8220;lo que queda&#8221; como elemento o base para su reconstrucci\u00f3n. M\u00e1s \u00e9nfasis deberemos poner en aquellos aspectos que m\u00e1s seriamente se vean afectados por su dependencia del ser querido; es decir, nuestra prioridad ser\u00e1 retomar el trabajo de reconstruir aquello que primeramente est\u00e9 m\u00e1s afectado.<\/p>\n<p>As\u00ed, la muerte de un ser querido suele trastornar de forma m\u00e1s o menos grave la forma en que nos comunicamos y nos relacionamos con otros; las rutinas de la vida diaria se rompen, y ya nada suele tener sentido, pues se crea un desorden de aquellos canales de comunicaci\u00f3n y patrones de interacci\u00f3n que reafirman el sentido de estabilidad y que permiten desarrollar y confirmar la identidad y la autoestima. La intensidad de esta respuesta (de este desorden en nuestro mundo) depender\u00e1 del papel que ten\u00eda el difunto en una o m\u00e1s \u00e1reas de esa vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Aunque la interacci\u00f3n social parece ser un factor clave que permite que el deudo comience a reconstruir su realidad con un significado e identidad en la vida, las circunstancias de esta interacci\u00f3n con el deudo reciente son notablemente complejas; al parecer los deudos son de lo opini\u00f3n de que mientras ellos tratan de que su &#8220;status&#8221; pierda importancia en las conversaciones habituales, los dem\u00e1s creen que est\u00e1n obligados a basarse en tal &#8220;status&#8221; antes de entablar una conversaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n<p>Por otra parte, es evidente la considerable dificultad que los deudos tienen para manejar los elementos de su propia situaci\u00f3n; como parte de la fase inicial de shock y aturdimiento, frecuentemente no saben reiniciar las actividades de la vida diaria que abandonaron antes de la muerte. Una gran parte de estos problemas deriva de su propio &#8220;status&#8221;, que les deja libre la posibilidad de ser tratados con demostraciones de pesar, sin importar como haya sido su comportamiento inicial.\u00a0 Solo con el tiempo pierde este &#8220;status&#8221; a los ojos de los otros y deja de soportar el tratamiento de &#8220;persona de duelo&#8221; (tiempo habitualmente muy variable y en parte sujeto a la conducta manifestada por el deudo y las consideraciones particulares del otro). Con frecuencia este momento llega bastante antes de que la persona misma haya dejado de considerarse de duelo.<\/p>\n<p>Habitualmente las personasen duelo, durante una interacci\u00f3n normal, suelen proceder, en primer lugar, a aligerar la presi\u00f3n que su &#8220;situaci\u00f3n de duelo&#8221; impone sobre su interlocutor, lo cual lleva a cabo, generalmente, conversando sobre materias que no se refieran al tema del duelo; cuando el propio deudo quien inicia la conversaci\u00f3n del &#8220;tema&#8221;, la situaci\u00f3n es vivida frecuentemente con alivio, siempre y cuando el n\u00famero de palabras utilizadas en su referencia no sea muy extenso. As\u00ed, una de las ventajas de tener personas cerca de ellas, con las que comparten el ?status&#8221; de deudo, es la libertad de poder hablar de &#8220;otras cosas&#8221; no relacionadas con la p\u00e9rdida. Algunos tambi\u00e9n se\u00f1alan la necesidad, a menudo durante un largo per\u00edodo de tiempo despu\u00e9s de la muerte del ser querido, de contestar al tel\u00e9fono con un tono grave para aparecer como el receptor adecuado de las condolencias que el interlocutor le ofrec\u00eda, o de querer hablar de sus seres queridos meses despu\u00e9s, cuando los dem\u00e1s ya consideran que o debe hablarse de ellos. La anticipaci\u00f3n del trato de los otros como doliente mantiene a la persona de duelo dentro de este status, al menos en sus encuentros p\u00fablicos.<\/p>\n<p>La familia, por otro lado, tampoco escapa a las dificultades de interacci\u00f3n que la situaci\u00f3n de duelo crea entre sus miembros. Habitualmente las personas que est\u00e1n asociadas con otras en t\u00e9rminos de parentesco se consideran con derecho a enterarse de la muerte de uno de los miembros de la familia de forma directa. El c\u00edrculo m\u00e1s \u00edntimo, la familia inmediata -aquella serie de personas que tienen derecho al uso no calificado del &#8220;mi&#8221;, como una manera de describir la relaci\u00f3n con el muerto, cuando este uso puede emplearse como un medio de afirmar justificadamente sus derechos de recibir el tratamiento de quien ha sufrido una p\u00e9rdida- tiene derecho de conocer la muerte del familiar en forma r\u00e1pida y directa, minutos u horas despu\u00e9s de su ocurrencia, esperando ser informados personalmente o por tel\u00e9fono, consider\u00e1ndose inapropiado el hacerlo por carta o telegrama, a menos que la situaci\u00f3n geogr\u00e1fica as\u00ed lo demande. As\u00ed, los miembros de la familia inmediata tratan de transmitir las noticias de la muerte seg\u00fan un orden supuesto de informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aquellos que no tienen contacto \u00edntimo con la familia, al igual que los amigos, consideran que hay un &#8220;momento oportuno&#8221; para encontrarse con el deudo reciente. Al parecer es importante asegurarse de no ser un &#8220;intruso&#8221; durante la visita de condolencias, evitando en lo posible alguna escena familiar \u00edntima. Por otra parte, en ocasiones de aflicci\u00f3n aguda, suelen surgir individuos que cumplen la funci\u00f3n de &#8220;organizar&#8221; tales visitas.<\/p>\n<p>Si bien la muerte se considera un &#8220;asunto de familia&#8221;, la ocasi\u00f3n del duelo puede constituir un modo en que se rompen las reglas generales de convivencia; con bastante frecuencia la &#8220;casa de los deudos&#8221; suele permanecer &#8220;abierta&#8221; durante los d\u00edas que siguen inmediatamente a la muerte. As\u00ed, uno se encuentra en tales circunstancias tal mezcla de familiares, amigos, conocidos, compa\u00f1eros y vecinos que, en virtud de la tan extremadamente variable perspectiva que los presentes tienen del difunto, tal reuni\u00f3n se convierte en verdaderos &#8220;momentos<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EFECTOS DE LA P\u00c9RDIDA SOBRE NUESTRO MUNDO La muerte parece un ejemplo paradigm\u00e1tico de lo que puede llamarse un &#8220;hecho social&#8221; Sabemos que la muerte y las p\u00e9rdidas sensibles tienen lugar en un contexto social, en funci\u00f3n de organizaciones, definiciones profesionales de rol social, interacci\u00f3n y significado social, adem\u00e1s, diferentes culturas manejan el problema de<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Impacto de la P\u00e9rdida en las Relaciones que Tenemos con el Mundo y con Otras Per<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1326\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-1326","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-biblioteca-basica-de-tanatologia-respaldo-de-la-pagina-montedeoyahomesteadcom"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1326","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1326"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1326\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1326"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1326"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1326"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}