{"id":1262,"date":"2009-02-24T18:14:05","date_gmt":"2009-02-24T18:14:05","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1262"},"modified":"2009-02-24T18:14:05","modified_gmt":"2009-02-24T18:14:05","slug":"s\u00edndrome-de-peter-pan-\/-wendy","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1262","title":{"rendered":"S\u00edndrome de Peter Pan \/ Wendy"},"content":{"rendered":"<p>http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/quiero\/hacerme\/Mayor\/elpepusoceps\/20090222elpepspor_5\/Tes<\/p>\n<p>REPORTAJE: PSICOLOG\u00cdA<br \/>\n\u00a1No quiero hacerme Mayor!<\/p>\n<p>Francesc Miralles 22\/02\/2009<\/p>\n<p>El ?s\u00edndrome de Peter Pan? se extiende como una plaga en nuestra sociedad. Empe\u00f1arnos en no crecer para no asumir compromisos ni responsabilidades nos puede llevar a situaciones rid\u00edculas.<\/p>\n<p>Las operaciones de est\u00e9tica y las cremas rejuvenecedoras ?para ellas y para ellos? no se han visto lastradas por la crisis. Al contrario, seg\u00fan lo que Leonard Lauder llam\u00f3 el ?\u00edndice del pintalabios?: en situaciones de penuria econ\u00f3mica se venden m\u00e1s cosm\u00e9ticos para ocultar las marcas del des\u00e1nimo.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de este mecanismo de compensaci\u00f3n y del culto a la juventud en nuestra sociedad, cada vez hay m\u00e1s personas que se resisten a abandonar psicol\u00f3gicamente la adolescencia. Hablamos de hombres con p\u00e1nico al compromiso ?sentimental e incluso laboral? y de mujeres enamoradas del amor que no renuncian a su pr\u00edncipe azul. Lo que se conoce como s\u00edndrome de Peter Pan est\u00e1 cada vez m\u00e1s extendido en Occidente. Como el h\u00e9roe de J. M. Barrie, los hombres y mujeres que lo sufren han idealizado la juventud y tienen problemas para afrontar los retos de la madurez, lo que les lleva a vestir y divertirse como adolescentes. El miedo a parecer mayores hace que muchos hombres en la cincuentena se lesionen en el gimnasio y muchas mujeres traten de disfrazar su edad con un atuendo juvenil que roza el rid\u00edculo.<\/p>\n<p>Estos Peterpanes modernos reh\u00fayen las responsabilidades, son altamente inseguros y no toleran las cr\u00edticas. \u00bfC\u00f3mo han llegado al pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s?<\/p>\n<p>El ?s\u00edndrome de Peter Pan?<\/p>\n<p>?Todos los ni\u00f1os son artistas. El problema es c\u00f3mo seguir siendo un artista cuando uno es adulto? (Picasso)<\/p>\n<p>El c\u00e9lebre personaje popularizado por Walt Disney fue creado por J. M. Barrie para un musical que se estren\u00f3 en Londres en 1904. Su argumento encaja como anillo al dedo para el s\u00edndrome que actualmente designa: Peter Pan es un ni\u00f1o que se niega a crecer y que vive junto a los ni\u00f1os perdidos, tan reacios como \u00e9l a madurar, en el pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s, donde las aventuras se suceden sin fin.<\/p>\n<p>El primero en usar este nombre para referirse a un trastorno emocional fue el psiquiatra Eric Berne, que en 1966 lo utiliz\u00f3 para definir al ni\u00f1o que habita en todo adulto, centrado \u00fanicamente en satisfacer sus propias necesidades. En 1983 llegar\u00eda el s\u00edndrome de la mano del psic\u00f3logo Dan Kiley, que se sirvi\u00f3 de Peter Pan para describir a los hombres y mujeres que se resisten a crecer. Se trata de personas inestables emocionalmente que suelen tener baja autoestima, ya que aspiran a mucho sin poner nada de su parte. A resultas de ello se escudan en la queja y culpabilizan a los dem\u00e1s ?como un ni\u00f1o a sus padres? de las cosas que no les salen bien. Veamos algunos atributos que, seg\u00fan Kiley, permiten reconocer a un Peter Pan:<\/p>\n<p>-su juventud y se niega a identificarse con su edad biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>-Es muy exigente con los otros; si no obtiene lo que pide, se enfada como un ni\u00f1o contrariado.<\/p>\n<p>-Teme la soledad y es profundamente inseguro, aunque se esfuerce en ocultarlo.<\/p>\n<p>-Se muestra siempre insatisfecho.<\/p>\n<p>-Acostumbra a tener a su lado a un protector o protectora que cubre sus necesidades.<\/p>\n<p>-Evita cualquier compromiso ?muy especialmente de pareja? con la excusa de preservar su libertad, y act\u00faa de forma irresponsable.<\/p>\n<p>el pa\u00eds de nunca jam\u00e1s<\/p>\n<p>?Cada vez que un ni\u00f1o dice ?No creo en las hadas?, sucede que una peque\u00f1a hada cae muerta? (James M. Barrie)<\/p>\n<p>El psic\u00f3logo y sex\u00f3logo Antoni Bolinches est\u00e1 preparando un ensayo sobre un s\u00edndrome que, hace s\u00f3lo un par de d\u00e9cadas ?afectaba a una minor\u00eda de personas, pero que por nuestro modelo de sociedad se ha convertido en un problema generalizado, dando lugar a una generaci\u00f3n Peter Pan, ya que los j\u00f3venes de alrededor de los 30 a\u00f1os tienen un grado de inmadurez superior al que ten\u00edan los j\u00f3venes de generaciones anteriores?.<\/p>\n<p>Este terapeuta y autor de libros de psicolog\u00eda divulgativa define la madurez como ?malos momentos bien asimilados?. Por tanto, no caeremos en el s\u00edndrome de Peter Pan si somos capaces de integrar las frustraciones y conflictos de la vida cotidiana para aprender de ellos. Cuando el individuo no es capaz de darles esta lectura positiva, aunque sea a posteriori, entonces se neurotiza y se aferra a una adolescencia libre de responsabilidades.<\/p>\n<p>En los hombres, uno de los rasgos fundamentales de este trastorno emocional es el p\u00e1nico al compromiso sentimental, algo mucho m\u00e1s raro en las mujeres. Seg\u00fan Bolinches: ?El fen\u00f3meno desde el punto de vista sociol\u00f3gico es muy sencillo. En las tres \u00faltimas generaciones, en Occidente, la mujer ha superado su subordinaci\u00f3n hist\u00f3rica al hombre y con su esfuerzo ha evolucionado en todos los \u00e1mbitos. El hombre se ha visto descabalgado del lugar que ten\u00eda en la sociedad, lo que le ha generado una inseguridad suplementaria. Esto explica por qu\u00e9 existen tantos hombres Peter Pan?.<\/p>\n<p>El ?s\u00edndrome de Wendy?<\/p>\n<p>?La casa de un hombre puede parecer un castillo desde fuera; por dentro es a menudo su guarder\u00eda? (Clare Boothe Luce)<\/p>\n<p>En la obra de J. M. Barrie, Peter Pan invita a una ni\u00f1a llamada Wendy Darling al pa\u00eds de Nunca Jam\u00e1s para que ejerza de madre de la pandilla de los ni\u00f1os perdidos. Este episodio significativo llev\u00f3 a Dan Kiley, tras el \u00e9xito alcanzado por su libro, a publicar El dilema de Wendy. Se trata de un ensayo sobre las personas que protegen a su pareja ?o a otras personas importantes de su vida? como si fueran sus madres. Es un rol que pueden desempe\u00f1ar indistintamente hombres o mujeres, aunque es m\u00e1s com\u00fan entre ellas. Quien padece el s\u00edndrome de Wendy tiene dificultades para controlar su propio rumbo y, para compensarlo, se vuelca en dirigir la vida del otro adoptando una actitud maternal. Seg\u00fan Kiley, el s\u00edndrome de Wendy se reconoce por estas actitudes:<\/p>\n<p>-Insiste en ejercer de madre protectora y asume la responsabilidad que elude Peter Pan.<\/p>\n<p>-Siempre se muestra disponible; si no, experimenta un sentimiento de culpabilidad.<\/p>\n<p>-Peri\u00f3dicamente acusa a su protegido de abusar de su buena fe, aunque tampoco hace nada para cambiar la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed como el de Peter Pan es fruto de la sobreprotecci\u00f3n en la infancia, las causas de este otro s\u00edndrome hay que buscarlas en un pasado familiar en el que Wendy se sinti\u00f3 excluida, por lo que en la edad adulta asume el papel de los padres que no ha tenido. Para ello se valdr\u00e1 de la primera persona cercana que se deje cuidar, normalmente la pareja.<\/p>\n<p>Una dificultad que presentan ambos s\u00edndromes es que quienes los sufren no suelen reconocerse en su rol y recurren a justificaciones. Peter Pan disfraza su inmadurez de amor por la libertad, y Wendy atribuye sus cuidados maternales a la incapacidad o irresponsabilidad de la persona que toma bajo su protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Acabar con el cuento<\/p>\n<p>?Existir es cambiar; cambiar es madurar; madurar es seguir cre\u00e1ndose a uno mismo sin fin? (Henri Bergson)<\/p>\n<p>En su libro Las mujeres que aman demasiado, la terapeuta Robin Norwood se centra en la tendencia femenina ?aunque no es una actitud exclusiva de las mujeres? de buscar hombres que hacen sufrir. Por una extra\u00f1a \u00e1lgebra amorosa, las personalidades pac\u00edficas y estables son descartadas a priori en la elecci\u00f3n de la pareja, ya que se sienten m\u00e1s atra\u00eddas por caracteres complejos que desatan tormentas.<\/p>\n<p>Al comprobar que muchas mujeres, tras fracasar con un determinado modelo de hombre, vuelven a enzarzarse en una relaci\u00f3n de similares caracter\u00edsticas, la autora encontr\u00f3 las causas en un deseo de ?amar demasiado?. Es decir, frente a la relaci\u00f3n serena que no requiere movilizar todos los recursos disponibles, la persona adicta a amar desesperadamente necesita a alguien que se lo ponga dif\u00edcil, lo que a menudo implica enamorarse de alguien que no muestra el mismo afecto ni el mismo nivel de compromiso. Para salir de esta adicci\u00f3n destructiva, Norwood propone un programa de recuperaci\u00f3n en 10 puntos:<\/p>\n<p>1. Buscar ayuda profesional.<\/p>\n<p>2. Hacer de la recuperaci\u00f3n una prioridad vital absoluta, lo que implica hablar abiertamente con la pareja sobre la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Buscar un grupo de apoyo formado por personas que entiendan el problema.<\/p>\n<p>4. Desarrollar la propia espiritualidad mediante la pr\u00e1ctica diaria, a trav\u00e9s de la meditaci\u00f3n u otro medio que promueva la calma.<\/p>\n<p>5. Dejar de manipular y controlar a los dem\u00e1s, incluyendo no dar consejos y directrices que no nos han pedido.<\/p>\n<p>6. No engancharse a los juegos de pareja con papeles de rescatador, perseguidor o v\u00edctima.<\/p>\n<p>7. Enfrentarse a los propios problemas y defectos, ya que a menudo tratamos de reparar los de los dem\u00e1s para silenciar los nuestros.<\/p>\n<p>8. Cultivar lo que se necesita desarrollar en uno mismo, sin esperar a que la pareja cambie para poder realizarse.<\/p>\n<p>9. Volverse lo bastante ego\u00edsta para situar nuestro bienestar, trabajo y prioridades en primer plano.<\/p>\n<p>10. Compartir con los dem\u00e1s lo que hemos experimentado y aprendido, para ayudarlos y no repetir los mismos errores.<\/p>\n<p>Al final, se trata de acabar con el cuento que nos impide ser personas libres y aut\u00f3nomas.<br \/>\nLas mujeres que aman demasiado<\/p>\n<p>?\u00bfPor qu\u00e9 a las mujeres nos atrae tanto convertir a alguien infeliz en nuestra media naranja y pareja perfecta? (?) La \u00e9tica judeocristiana encarna el concepto de ayudar a quienes son menos afortunados que nosotros. Combinado con nuestra necesidad enfermiza de aceptaci\u00f3n, tenemos todos los ingredientes para emprender una cruzada. La necesidad de este tipo de mujeres de controlar a otros se origina en una historia infantil donde exist\u00eda todo menos el control. Una infancia en un entorno desestructurado, con emociones profundamente dolorosas: miedo, furia, culpa, verg\u00fcenza, compasi\u00f3n extrema. Los mecanismos de protecci\u00f3n que desarrolla una ni\u00f1a en estas condiciones son dos: la negaci\u00f3n de hechos dolorosos y una posterior sublimaci\u00f3n de los acontecimientos a trav\u00e9s de la necesidad imperiosa de adquirir control de la situaci\u00f3n? (Robin Norwood).?Son personas inestables emocionalmente que suelen tener baja autoestima; aspiran a mucho sin poner nada?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/portada\/quiero\/hacerme\/Mayor\/elpepusoceps\/20090222elpepspor_5\/Tes REPORTAJE: PSICOLOG\u00cdA \u00a1No quiero hacerme Mayor! Francesc Miralles 22\/02\/2009 El ?s\u00edndrome de Peter Pan? se extiende como una plaga en nuestra sociedad. Empe\u00f1arnos en no crecer para no asumir compromisos ni responsabilidades nos puede llevar a situaciones rid\u00edculas. 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