{"id":1231,"date":"2009-01-27T20:06:42","date_gmt":"2009-01-27T20:06:42","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1231"},"modified":"2009-01-27T20:06:42","modified_gmt":"2009-01-27T20:06:42","slug":"el-problema-del-espacio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1231","title":{"rendered":"El problema del Espacio"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNoleMEW\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 31\/03\/2004 10:11<\/strong><\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Descartes<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de la f\u00edsica newtoniana es su necesidad de adjudicar una existencia independiente y real al espacie y al tiempo as\u00ed como a la materia, porque en las leyes del movimiento de Newton aparece el concepto de aceleraci\u00f3n. Pero en esta teor\u00eda, la palabra aceleraci\u00f3n s\u00f3lo puede denotar \u00abaceleraci\u00f3n con respecto al espacio\u00bb. Por consiguiente, el espacio de Newton debe ser concebido \u00aben reposo\u00bb o, al menos, \u00abno acelerado\u00bb, con el fin de que sea posible considerar que la aceleraci\u00f3n que aparece en las leyes del movimiento es una magnitud con alg\u00fan significado.<\/p>\n<p>Algo similar ocurre con el tiempo que, desde luego, est\u00e1 relacionado con el concepto de aceleraci\u00f3n. El mismo Newton y los m\u00e1s cr\u00edticos de sus contempor\u00e1neos consideraban un tanto embarazoso tener que atribuir una realidad f\u00edsica tanto al espacio Como a su estado din\u00e1mico, pero por entonces no exist\u00eda otra alternativa, si lo que se quer\u00eda era otorgar una significaci\u00f3n clara a la mec\u00e1nica.<\/p>\n<p>Es una cuesti\u00f3n de fuste, mirado desde el punto de vista de la naturaleza humana, el de tener que adjudicar una realidad f\u00edsica al espacio y en especial al espacio vac\u00edo. Una y otra vez, desde los tiempos m\u00e1s remotos, los fil\u00f3sofos se han resistido a esa presunci\u00f3n. Descartes propuso, poco m\u00e1s o menos, lo siguiente: El espacio es id\u00e9ntico a la extensi\u00f3n, pero la extensi\u00f3n est\u00e1 conectada con los objetos materiales; en consecuencia, no hay espacio sin objetos y, por consiguiente, no existe el espacio vac\u00edo. La debilidad de este argumento estriba, en primer t\u00e9rmino, en que si bien es cierto que el concepto de extensi\u00f3n debe su origen a nuestra experiencia con los objetos materiales, no es posible deducir que el concepto de extensi\u00f3n no pueda estar justificado en aquellos casos que, por s\u00ed mismos, no hayan dado origen a la formaci\u00f3n de este concepto. Esta ampliaci\u00f3n conceptual podr\u00e1 ser justificada de manera indirecta por su papel en la comprensi\u00f3n de los resultados emp\u00edricos. La afirmaci\u00f3n de que la extensi\u00f3n est\u00e1 limitada a los objetos es, por tanto, infundada. M\u00e1s adelante veremos, sin embargo, que la teor\u00eda de la relatividad general confirma la concepci\u00f3n de Descartes de una manera indirecta. Descartes elucubr\u00f3 su extra\u00f1o punto de vista llevado, sin duda, por la idea de que, sin una necesidad urgent\u00edsima, no es preciso adjudicar car\u00e1cter real a algo como el espacio, que no es posible \u00abexperimentar en forma directa\u00bb [1].<\/p>\n<p>El origen colectivo de la idea de espacio, o de su necesidad, est\u00e1 lejos de ser todo lo evidente que puede parecer desde el punto de vista de los h\u00e1bitos comunes dentro de la escala humana. Los antiguos ge\u00f3metras manejaban objetos conceptuales (la recta, el punto, la superficie), pero no el espacio como tal, como ocurre dentro del \u00e1mbito de la geometr\u00eda anal\u00edtica, Sin embargo, la idea de espacio igual se encuentra sugerida por ciertas experiencias primitivas. Para explicar lo anterior, usemos aqu\u00ed el mismo ejemplo al cual recurr\u00eda Einstein en sus exposiciones al respecto. Supongamos que se ha construido una caja; dentro de ella es posible acomodar objetos de forma de llegar a llenarla. La posibilidad de que esto ocurra es una de las propiedades del objeto material al cual hemos denominado \u00abcaja\u00bb, algo que es intr\u00ednseco a ella, o sea, \u00abalgo\u00bb para cerrar espacios para guardar. Esto es algo que ser\u00e1 distinto para distintas cajas, algo que, en forma natural, es pensado como un hecho independiente de que, en alg\u00fan momento haya o no objetos dentro de la caja. Cuando dentro de la caja no hay objetos, el espacio est\u00e1 \u00abvac\u00edo\u00bb.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed hemos procedido a asociar el concepto de espacio con una caja, dado la condici\u00f3n que nos representa a escala humana de \u00abvac\u00edo\u00bb, guardar, encerrar, etc. . Sin embargo, ocurre que las posibilidades de almac\u00e9n que ofrece el espacio de la caja son independientes del espacio de las paredes de la caja. \u00bfNo ser\u00e1 posible reducir a cero el espacio de las paredes, sin que se pierda el \u00abespacio\u00bb como resultado? El car\u00e1cter natural de esta reducci\u00f3n al l\u00edmite es evidente y ahora, ante nuestro pensamiento, ha quedado el espacio sin la caja, algo evidente de por s\u00ed, aun cuando resulta irreal por completo, si olvidamos el origen de este concepto. Es comprensible que a Descartes no le gustara considerar el espacio como independiente de los objetos materiales, como algo que pod\u00eda existir sin materia [2]. (Al mismo tiempo, esto no le impide utilizar, como concepto fundamental de su geometr\u00eda anal\u00edtica el concepto de espacio.) El vac\u00edo que se forma en un bar\u00f3metro de mercurio acab\u00f3, sin duda, con el \u00faltimo de los cartesianos. Pero no es posible negar que, incluso durante esa primitiva etapa, hay algo poco satisfactorio adherido al concepto de espacio o al espacio entendido como algo real e independiente.<\/p>\n<p>Las formas en que pueden ser almacenados los cuerpos en el espacio (caja) son el tema de la geometr\u00eda euclidiana tridimensional, cuya estructura axiom\u00e1tica nos induce f\u00e1cilmente al error de olvidar que se refiere a situaciones realizables.<\/p>\n<p>Los espacios en movimiento<\/p>\n<p>Si miramos el concepto de espacio como un hueco que se puede dar dentro de los amurallamientos del fondo y lado de una caja y que \u00e9ste, a su vez, lo podemos llenar con cosas y cositas de la abuelita, entonces es l\u00f3gico que consideremos a este espacio como acotado. Pero \u00bfy si nos sobran cosas y cositas para guardar? claro est\u00e1 que podemos conseguir una caja m\u00e1s grande. De esta manera, entonces, contamos con un espacio mayor y \u00e9ste, finalmente, se nos mostrar\u00e1 como ilimitado.<\/p>\n<p>Pero coloqu\u00e9monos densos y miremos el concepto de espacio dentro del marco del desarrollo del pensamiento f\u00edsico.<\/p>\n<p>Cuando una peque\u00f1a caja s est\u00e1 situada, en reposo relativo, dentro del hueco de una caja mayor, S, el espacio hueco de s es parte del espacio hueco de S, y el mismo \u00abespacio\u00bb que las contiene a ambas pertenece a cada una de las cajas. Cuando s est\u00e1 en movimiento con respecto a S, sin embargo, el concepto es menos simple. Entonces el observador se siente inclinado a pensar que s encierra siempre el mismo espacio, pero una parte variable del espacio de S. Se hace necesario, pues, adjudicar a cada caja su espacio particular, no pens\u00e1ndolo como limitado, y suponer que esos dos espacios est\u00e1n en movimiento el uno con respecto al otro.<\/p>\n<p>En resumen, podemos considerar el espacio como algo sin l\u00edmites o un recipiente en el que est\u00e1n flotando los objetos. Pero se debe tener presente que es posible la existencia de un n\u00famero infinito de espacios que est\u00e1n en movimiento los unos con respecto de los otros. El concepto de espacio como algo que tiene existencia objetiva e independiente de las cosas pertenece al \u00e1mbito del pensamiento precient\u00edfico, pero no ocurre lo mismo con la idea de la existencia de un n\u00famero infinito de espacios en movimiento los unos con respecto de los otros. Esta \u00faltima idea es inevitable desde el punto de vista l\u00f3gico, pero est\u00e1 muy lejos de haber desempe\u00f1ado un papel importante ni siquiera en el pensamiento cient\u00edfico.<\/p>\n<p>El concepto objetivo de tiempo<\/p>\n<p>Para describir el sentido que le dio Einstein al concepto de objetivo de tiempo, he considerado pertinente extraer sus propias ideas al respecto, de un art\u00edculo que escribi\u00f3 para The London Time, el 28 de noviembre de 1919.<\/p>\n<p>L as ciencias que se articulan para estudiar la conducta humana, han concluido que el concepto de tiempo a escala humana est\u00e1 indudablemente asociado a la memoria, as\u00ed como a la diferencia entre experiencias sensoriales y su posterior recuerdo.<\/p>\n<p>Reconozcamos a priori que todos hemos tenido alguna vez la siguiente interrogante: \u00bfhemos experimentado algo de verdad o lo hemos so\u00f1ado? Es probable que la capacidad para discriminar entre estas alternativas se produzca, en primer lugar, como resultado de una actividad ordenadora de la mente.<\/p>\n<p>Una experiencia est\u00e1 relacionada con un &#8220;recuerdo&#8221; y de aqu\u00e9lla se dice que es &#8220;anterior&#8221; a las &#8220;experiencias presentes&#8221;. \u00c9ste es un principio de ordenamiento conceptual de las expresiones recordadas y su posibilidad da origen al concepto subjetivo de tiempo, es decir, al concepto de tiempo que se refiere al orden de las experiencias individuales.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiso decir Einstein cuando habl\u00f3 de convertir el concepto de tiempo en un concepto objetivo? Analicemos el siguiente ejemplo. Una persona A (\u00abyo\u00bb) tiene la experiencia \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb. Al mismo tiempo, esta persona A tambi\u00e9n tiene la experiencia de cierto comportamiento de la persona B, qu\u00e9 pone en relaci\u00f3n ese comportamiento de B con su propia experiencia \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb. De esta manera, se produce una situaci\u00f3n tal que para A la experiencia \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb queda asociada con B. Y as\u00ed esta persona A llega a pensar que otras personas tambi\u00e9n participan de la experiencia \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb. A partir de ese momento, \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb ya no es interpretada como una experiencia exclusivamente personal, sino como una experiencia de otras personas (o, en todo caso, s\u00f3lo como una &#8220;experiencia potencial&#8221;). De esta forma surge la interpretaci\u00f3n siguiente: \u00abest\u00e1 relampagueando\u00bb, que originalmente ingresaba en la conciencia como una \u00abexperiencia\u00bb, ahora tambi\u00e9n es interpretada como un \u00absuceso\u00bb (objetivo). Cuando hablamos del \u00abmundo exterior real\u00bb nos estamos refiriendo a la suma total de todos los sucesos.<\/p>\n<p>Einstein, objetivamente considera, que los seres humanos tienden a adjudicar un orden temporal sus experiencias. Para sostener ello, en el art\u00edculo que hemos mencionado entrega la siguiente explicaci\u00f3n: Si b es posterior a a y g posterior a b, por consiguiente g tambi\u00e9n ser\u00e1 posterior a a (sucesi\u00f3n de experiencias): \u00bfQu\u00e9 ocurre con los \u00absucesos\u00bb relacionados con estas experiencias? A primera vista parece muy claro suponer que existe un orden temporal de los sucesos, acorde con el orden temporal de las experiencias. En general, y de manera inconsciente, as\u00ed sucede o suced\u00eda hasta que empez\u00f3 a cundir cierto escepticismo [3]. Con el fin de llegar a la idea de un mundo objetivo, todav\u00eda necesitamos de un concepto constructivo adicional: el suceso est\u00e1 localizado no s\u00f3lo en el tiempo sino tambi\u00e9n en el espacio.<\/p>\n<p>En los p\u00e1rrafos anteriores hemos tratado de describir c\u00f3mo pueden relacionarse con las experiencias, desde el punto de vista sicol\u00f3gico, los conceptos de espacio, tiempo y suceso. Considerados l\u00f3gicamente, son creaciones libres de la inteligencia humana, instrumentos mentales que han servido para establecer relaciones entre las experiencias, con el fin de que puedan ser mejor estudiadas. El intento de cobrar conciencia de las fuentes emp\u00edricas de estos conceptos fundamentales mostrar\u00e1 hasta qu\u00e9 punto estamos vinculados a esos conceptos. Por este camino nos hacemos sabedores de nuestra libertad, la cual, en caso de ser necesario, siempre nos resulta dif\u00edcil usar con sensatez.<\/p>\n<p>El concepto de objeto material<\/p>\n<p>Todav\u00eda hemos de agregar algo esencial a este bosquejo del origen sicol\u00f3gico de los conceptos espacio-tiempo-suceso (a los que denominaremos \u00abde tipo espacial\u00bb, para abreviar, en contraste con los conceptos de la esfera sicol\u00f3gica). Hemos vinculado el concepto de espacio con las experiencias de las cajas y del acomodamiento de objetos materiales dentro de ellas. As\u00ed, pues, esta elaboraci\u00f3n de conceptos ya presupone el concepto de objetos materiales (por ejemplo, las \u00abcajas\u00bb). De igual manera, las personas que introducimos en la formaci\u00f3n del concepto objetivo de tiempo, tambi\u00e9n desempe\u00f1an el papel de objetos materiales. Por consiguiente, creo que est\u00e1 bien claro que 1a formaci\u00f3n del concepto de objeto material debe preceder nuestros conceptos de tiempo y de espacio.<\/p>\n<p>Todos estos conceptos de tipo espacial ya pertenecen al pensamiento precientifico, junto con conceptos como dolor, finalidad, intenci\u00f3n, etc., del campo de la sicolog\u00eda. Una de las caracter\u00edsticas del pensamiento en f\u00edsica -tal como ocurre en general en el campo de las ciencias naturales &#8211; es que, en principio, pretende trabajar con conceptos del tipo espacial solamente, y se esfuerza por expresar con la ayuda de ellos todas las relaciones que tengan forma de leyes. El f\u00edsico trata de reducir los colores y los tonos a vibraciones; el fisi\u00f3logo considera que pensamiento y dolor son procesos nerviosos, de tal modo que elemento s\u00edquico es eliminado del nexo causal de existencia y con ello desaparece como vinculo independiente en las asociaciones causales. Esta actitud considera que la comprensi\u00f3n de todas las relaciones mediante el uso exclusivo de conceptos de tipo espacial es posible en principio; y sin duda es a esta actitud a la que frecuentemente se denomina a menudo &#8220;materialismo&#8221; (puesto que &#8220;materia&#8221; ha perdido su papel de concepto fundamental).<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 es necesario arrastrar desde las cimas ol\u00edmpicas las ideas fundamentales plat\u00f3nicas pertenecientes al pensamiento de las ciencias naturales y por qu\u00e9 revelar su linaje terrenal? Respuesta: con el fin de liberar estas ideas del tab\u00fa que las acompa\u00f1a, y as\u00ed conquistar una mayor libertad en la formaci\u00f3n de ideas o conceptos. Uno de los m\u00e9ritos perdurables de D. Hume y de E. Mach consiste en que ellos, con m\u00e1s ah\u00ednco que otros, introdujeron esta actitud cr\u00edtica.<\/p>\n<p>La ciencia ha adoptado del pensamiento precient\u00edfico los conceptos de espacio, tiempo y objeto material (con el importante caso especial, de \u00abcuerpo s\u00f3lido\u00bb) y los ha modificado, los ha hecho m\u00e1s exactos. Su primer logro importante ha sido el desarrollo de la geometr\u00eda euclidiana, cuya formulaci\u00f3 axiom\u00e1tico no debe cegamos e inducirnos a error en cuanto a su origen emp\u00edrico (las posibilidades de acomodar o yuxtaponer cuerpos s\u00f3lidos). En particular, la naturaleza tridimensional del espacio, tanto como su car\u00e1cter euclidiano, tienen un origen emp\u00edrico (puede ser llenado por completo por \u00abcubos\u00bb concebidos de la misma manera).<\/p>\n<p>La sutileza del concepto de espacio fue realzada por el descubrimiento de que no existen cuerpos completamente r\u00edgidos. Todos los cuerpos son el\u00e1sticamente deformables y alteran su volumen con un cambio de temperatura. Las estructuras, cuyas posibles configuraciones habr\u00edan de ser descritas por la geometr\u00eda euclidiana, no pueden ser caracterizadas, por consiguiente, sin referencia a la f\u00edsica. Pero toda vez que la f\u00edsica, despu\u00e9s de todo, debe echar mano de la geometr\u00eda para la configuraci\u00f3n de sus conceptos, el contenido emp\u00edrico de la geometr\u00eda puede ser establecido y comprobado s\u00f3lo dentro del marco del conjunto de la f\u00edsica.<\/p>\n<p>Dentro de esta situaci\u00f3n debemos pensar en los atomistas y en su concepto de divisibilidad finita, porque los espacios de extensi\u00f3n subat\u00f3mica no pueden ser medidos. Los atomistas tambi\u00e9n nos fuerzan, en principio, a abandonar la idea de superficies de cuerpos s\u00f3lidos exacta y est\u00e9ticamente definidos. Para hablar con exactitud, no existen leyes precisas ni siquiera en la macrorregi\u00f3n, para las posibles configuraciones de cuerpos s\u00f3lidos que tocan los unos a los otros.<\/p>\n<p>A pesar de esto, nadie pens\u00f3 en renunciar al concepto de espacio, porque se lo consideraba indispensable dentro del conjunto del satisfactorio sistema de la ciencia natural. En el siglo XIX, Mach fue el \u00fanico que pens\u00f3 con seriedad en la eliminaci\u00f3n del concepto de espacio, cuando quiso reemplazarlo por la noci\u00f3n de la totalidad de las distancias instant\u00e1neas entre todos los puntos materiales. (Mach llev\u00f3 a cabo este intento con el fin de llegar a una comprensi\u00f3n satisfactoria de la inercia.)<\/p>\n<p>El concepto de campo<\/p>\n<p>En la mec\u00e1nica de Newton el espacio y el tiempo desempe\u00f1an un doble papel. En primer lugar, desempe\u00f1an las funciones de portador o de marco de las cosas que ocurren en f\u00edsica , con respecto a la cual los fen\u00f3menos son descritos mediante las coordenadas de espacio y tiempo. En principio, la materia es concebida como algo que est\u00e1 compuesto por \u00abpuntos materiales\u00bb , puntos cuyos movimientos constituyen un hecho f\u00edsico. Cuando se considera la materia como continua, se suele suponer de manera provisional, cuando no se quiere o no resulta posible describir su estructura discreta. En este caso, unas peque\u00f1as partes (elementos de volumen) de la materia son tratadas en forma similar a puntos materiales, al menos en la medida en que estamos interesados s\u00f3lo, por los movimientos y no por las circunstancias que, de momento, no queremos o no nos sirve de nada atribuir a los movimientos (por ejemplo, los cambios de temperatura, los procesos qu\u00edmicos). El segundo papel del espacio y del tiempo es el de constituir un \u00absistema inercial\u00bb. Los sistemas inerciales eran considerados distintos de todos los concebibles sistemas de referencia, porque con respecto a ellos la ley de la inercia ten\u00eda validez.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed lo esencial es que la \u00abrealidad f\u00edsica\u00bb, considerada independiente de los sujetos que la experimentan, fue concebida como algo que, en principio, consist\u00eda en espacio y tiempo por una parte y, por otra, en puntos materiales de existencia permanente, en movimiento continuo con respecto al espacio y al tiempo. La idea de la existencia independiente del espacio y del tiempo puede ser expresada de una manera dr\u00e1stica as\u00ed: si la materia tuviera que desaparecer, s\u00f3lo quedar\u00edan tras ella el espacio y el tiempo (algo as\u00ed como un escenario de las acciones f\u00edsicas).<\/p>\n<p>Este punto de vista ha sido superado a lo largo de un proceso que, en primer lugar, y en apariencia, nada tiene que ver con el problema del espacio y del tiempo; se trata del surgimiento del concepto de campo y su pretensi\u00f3n de reemplazar, en principio, la idea de part\u00edcula (punto material). Dentro de la estructura de la f\u00edsica cl\u00e1sica, el concepto de campo aparece como un concepto auxiliar en casos en los que la materia era tratada como un continuo. Por ejemplo, en la conducci\u00f3n t\u00e9rmica de un cuerpo s\u00f3lido, el estado del cuerpo es descrito mediante la determinaci\u00f3n de la temperatura en cada punto del cuerpo y en cada momento del tiempo. Desde el punto de vista matem\u00e1tico, esto significa que la temperatura T est\u00e1 representada como una expresi\u00f3n matem\u00e1tica (funci\u00f3n) de las coordenadas de espacio y tiempo t (campo de temperatura). La ley de la conducci\u00f3n del calor es representada como una relaci\u00f3n local (ecuaci\u00f3n diferencial), que abarca todos los casos especiales de conducci\u00f3n del calor. La temperatura aqu\u00ed no es m\u00e1s que un simple ejemplo del concepto de campo. Es decir, que se trata de una magnitud (o bien de un conjunto de magnitudes) que es funci\u00f3n de las coordenadas y del tiempo. Otro ejemplo m\u00e1s es la descripci\u00f3n del movimiento de un liquido. En cada punto de ese l\u00edquido existe en cualquier momento una velocidad que, desde el punto de vista cuantitativo, es descrita por sus tres \u00abcomponentes\u00bb con respecto a los ejes de un sistema de coordenadas (vector). Los componentes de la velocidad en un punto (componentes de campo) aqu\u00ed tambi\u00e9n son funciones de las coordenadas (x, y, z) y del tiempo (t).<\/p>\n<p>Una de las caracter\u00edsticas de los campos mencionados es la de que se presenten tan s\u00f3lo dentro de una masa ponderable; sirviendo en forma exclusiva para describir un estado de esta materia. Seg\u00fan el desarrollo hist\u00f3rico del concepto de campo, donde no hab\u00eda materia tampoco pod\u00eda existir campo. Pero durante el primer cuarto del siglo XIX se demostr\u00f3 que los fen\u00f3menos de la interferencia y de la difracci\u00f3n de la luz pod\u00edan ser explicados, con una exactitud asombrosa, considerando la luz como un campo ondulatorio, an\u00e1logo por completo al campo mec\u00e1nico de vibraciones en los cuerpos s\u00f3lidos el\u00e1sticos. Fue as\u00ed como se comenz\u00f3 a sentir la necesidad de introducir un campo, que tambi\u00e9n pod\u00eda existir en el \u00abespacio vac\u00edo\u00bb, en ausencia de materia ponderable.<\/p>\n<p>Tal estado de cosas creaba una, situaci\u00f3n parad\u00f3jica, porque, de acuerdo con su origen, el concepto de campo parec\u00eda quedar restringido a la descripci\u00f3n de estados en el interior de un cuerpo ponderable. Esto parec\u00eda tanto m\u00e1s cierto cuanto que se sosten\u00eda la convicci\u00f3n de que todo campo ha de ser considerado como un estado capaz de aceptar una interpretaci\u00f3n mec\u00e1nica, y esto presupon\u00eda la presencia de la materia. Y por ello se lleg\u00f3 a suponer que en todas partes, incluido el espacio que hasta ese momento hab\u00eda sido definido como vac\u00edo, exist\u00eda una forma de materia a la que se denomin\u00f3 \u00ab\u00e9ter\u00bb.<\/p>\n<p>La emancipaci\u00f3n del concepto de campo de su base mec\u00e1nica se sit\u00faa entre los sucesos sicol\u00f3gicamente m\u00e1s interesantes registrados a lo largo del desarrollo del pensamiento f\u00edsico. Durante el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, en relaci\u00f3n con las investigaciones de Faraday y Maxwell, adquiri\u00f3 cada d\u00eda mayor fuerza la convicci\u00f3n de que la descripci\u00f3n del procesos electromagn\u00e9ticos en t\u00e9rminos de campo resultaba muy superior al tratamiento hasta entonces empleado, que se fundamentaba en los conceptos mec\u00e1nicos de puntos materiales. Gracias a la introducci\u00f3n del concepto de campo en electrodin\u00e1mica, Maxwell logr\u00f3 predecir con \u00e9xito la existen de ondas electromagn\u00e9ticas, de cuya identidad esencial con la luz no se pod\u00eda dudar, siquiera porque estaba probada la igualdad de su velocidad de propagaci\u00f3n. Como consecuencia ello, la \u00f3ptica fue absorbida, en principio, por la electrodin\u00e1 mica. Un efecto sicol\u00f3gico de este enorme \u00e9xito fue que el concepto de campo gan\u00f3 en forma gradual una mayor independencia con respecto a la armadura mec\u00e1nica de la f\u00edsica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del \u00e9ter<\/p>\n<p>No obstante, en un primer momento se dio por sentado que los campos electromagn\u00e9ticos deb\u00edan ser interpretados como estados del \u00e9ter y se trat\u00f3 de explicar, con gran empe\u00f1o, dichos estados como mec\u00e1nicos. Pero a medida que estos esfuerzos iban fracasando, la ciencia se acostumbr\u00f3 gradualmente a la idea, de renunciar a esa interpretaci\u00f3n mec\u00e1nica. Sin embargo, a\u00fan perduraba la convicci\u00f3n de que los campos electromagn\u00e9ticos deb\u00edan ser estados del \u00e9ter y \u00e9sta era la situaci\u00f3n hacia fines del siglo XIX.<\/p>\n<p>La teor\u00eda del \u00e9ter trajo consigo una pregunta: \u00bfc\u00f3mo se comporta el \u00e9ter desde el punto de vista mec\u00e1nico con respecto a los cuerpos ponderables? \u00bfAcompa\u00f1a los movimientos de los cuerpos, o sus partes permanecen en reposo las unas con respecto a las otras? Muchos fueron los experimentos ingeniosos que se llevaron a cabo para decidir esta cuesti\u00f3n. En relaci\u00f3n con esto, debemos mencionar los siguientes hechos importantes: la \u00ababerraci\u00f3n\u00bb de las estrellas fijas a consecuencia del movimiento anual de la Tierra y el \u00abefecto Doppler\u00bb , es decir, la influencia del movimiento relativo de las estrellas fijas sobre la frecuencia de la luz que nos llega desde ellas, con frecuencias de emisi\u00f3n conocidas. Con excepci\u00f3n del experimento de Michelson-Morley, los resultados de todos estos hechos y experimentos fueron explicados por H. A. Lorentz partiendo del supuesto b\u00e1sico de que el \u00e9ter no toma parte en los movimientos de los cuerpos ponderables y de que las partes del \u00e9ter no tienen movimientos relativos las unas con respecto de las otras. De esta manera, el \u00e9ter apareci\u00f3, por as\u00ed decirlo, como la encarnaci\u00f3n de un espacio absolutamente en reposo. Pero la investigaci\u00f3n de Lorentz logr\u00f3 a\u00fan algo m\u00e1s. Explic\u00f3 todos los procesos internos electromagn\u00e9ticos y \u00f3pticos de los cuerpos ponderables conocidos en aquellos tiempos, a partir del supuesto de que la influencia de la materia ponderable sobre el campo el\u00e9ctrico -e inversamente- se debe en forma exclusiva al hecho de que las part\u00edculas constitutivas de la materia llevan cargas el\u00e9ctricas, que comparten los movimientos de esas part\u00edculas. Con respecto al experimento de Michelson y Morley, H.A. Lorentz demostr\u00f3 que el resultado obtenido al menos no contradice la teor\u00eda de un \u00e9ter en reposo.<\/p>\n<p>A pesar de todos estos hermosos \u00e9xitos, el estado de la teor\u00eda no era por completo satisfactorio, por varias razones. Por una parte, la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, de cuyo grado de aproximaci\u00f3n a la realidad no se dudaba, ense\u00f1a la equivalencia de todos los sistemas inerciales o \u00abespacios\u00bb inerciales en la formulaci\u00f3n de las leyes naturales, es decir, la invariancia de las leyes naturales con respecto a la transici\u00f3n de un sistema inercial a otro. Los experimentos electromagn\u00e9ticos y \u00f3pticos, por otra parte, nos muestran lo mismo con notable exactitud. Pero los fundamentos de la teor\u00eda electromagn\u00e9tica nos han ense\u00f1ado que hay un sistema inercial particular preferente, a saber, el del \u00e9ter lumin\u00edfero en reposo. Esta fundamentaci\u00f3n te\u00f3rica resultaba demasiado insatisfactoria. \u00bfNo exist\u00eda una modificaci\u00f3n que, como la mec\u00e1nica cl\u00e1sica, conservara la equivalencia de los sistemas inerciales (principio de la relatividad especial)?<\/p>\n<p>La respuesta a esta interrogante y otras las entrega la teor\u00eda de la relatividad especial. Esta teor\u00eda toma de la de Maxwell-Lorentz el supuesto de la constancia de la velocidad de la luz en el espacio vac\u00edo. Para que esto est\u00e9 en armon\u00eda con la equivalencia de los sistemas inerciales (principio de la relatividad especial), debe abandonarse el car\u00e1cter absoluto de la simultaneidad; adem\u00e1s, las transformaciones de Lorentz para las coordenadas de tiempo y espacio valen para la transici\u00f3n de un sistema inercial a otro. El contenido total de la teor\u00eda de la relatividad especial est\u00e1 incluido en el siguiente postulado: las leyes de la naturaleza son invariantes con respecto a las transformaciones de Lorentz. La importancia de este requisito estriba en el hecho de que limita las posibles leyes naturales de una manera definida.<\/p>\n<p>[1] Esta expresi\u00f3n ha de entenderse cum grano salis.<br \/>\n[2] Kant intent\u00f3 superar la dificultad negando el car\u00e1cter objetivo del espacio, aunque esto dif\u00edcilmente puede ser tomado seriamente. Las posibilidades de almacenaje del espacio interno de una caja son objetivas, en el mismo sentido en que lo es la propia caja y lo son los objetos que pueden ser acomodados dentro de ella.<br \/>\n[3] Por ejemplo, el orden temporal de las experiencias obtenido por medios ac\u00fasticoas, puede diferir con respecto al orden temporal obtenido visualmente, de tal modo que no se puede simplemente identificar la sucesi\u00f3n temporal de los sucesos con la sucesi\u00f3n temporal de las experiencial. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNoleMEW\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 31\/03\/2004 10:11 La concepci\u00f3n de Descartes Una de las caracter\u00edsticas de la f\u00edsica newtoniana es su necesidad de adjudicar una existencia independiente y real al espacie y al tiempo as\u00ed como a la materia, porque en las leyes del movimiento de Newton aparece el concepto de aceleraci\u00f3n. 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