{"id":1230,"date":"2009-01-27T20:05:55","date_gmt":"2009-01-27T20:05:55","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1230"},"modified":"2009-01-27T20:05:55","modified_gmt":"2009-01-27T20:05:55","slug":"-nietzsche:-la-venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1230","title":{"rendered":"Nietzsche: la venganza"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNoleMEW\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 29\/03\/2004 10:52<\/strong>\u00e7<\/p>\n<p>La venganza<\/p>\n<p>Elementos de la venganza. Se dice tan r\u00e1pidamente la palabra &#8220;venganza&#8221; (En alem\u00e1n Rache): parece como si no pudiera siquiera contener m\u00e1s que una sola ra\u00edz conceptual y sentimental. Y por eso no se cesa en el esfuerzo por encontrarla: tal como nuestros economistas nacionales todav\u00eda no se han cansado de olfatear una tal unidad de la palabra &#8220;valor&#8221; y de buscar el originario concepto-ra\u00edz del valor. \u00a1Como si todas las palabras no fuesen bolsillos en los que se ha metido ora esto, ora aquello, ora varias cosas a la vez! As\u00ed es tambi\u00e9n &#8220;venganza&#8221; ora esto, ora aquello, ora algo m\u00e1s compuesto.<\/p>\n<p>Dist\u00edngase por lo pronto ese contragolpe defensivo que se ejecuta casi involuntariamente contra objetos inanimados que nos han herido (como contra m\u00e1quinas en movimiento): el sentido de nuestro movimiento es el de parar la m\u00e1quina atajando el da\u00f1o. Para lograr esto, la fuerza del contragolpe debe a veces ser tan fuerte que destroce la m\u00e1quina; pero si es demasiado fuerte para que el individuo pueda destruirla en seguida, \u00e9ste no dejar\u00e1 de asestar el golpe m\u00e1s violento de que sea capaz, por as\u00ed decir como una \u00faltima tentativa. As\u00ed se comporta uno tambi\u00e9n contra las personas perniciosas bajo el sentimiento inmediato del perjuicio mismo; si a este acto se le quiere llamar un acto de venganza, sea; s\u00f3lo pond\u00e9rese que \u00fanicamente la autoconservaci\u00f3n puso aqu\u00ed en movimiento su mecanismo racional y que en el fondo no se piensa al hacerlo en el pernicioso, sino en uno mismo: obramos as\u00ed sin querer a nuestra vez hacer da\u00f1o, sino solamente para salvar cuerpo y vida. Se requiere tiempo para pasar con el pensamiento de uno al contrario y preguntarse de qu\u00e9 modo asestar el golpe m\u00e1s eficaz. Sucede esto en la segunda clase de venganza: su premisa es una reflexi\u00f3n sobre la vulnerabilidad y la capacidad de sufrimiento del otro; quiere hacerse da\u00f1o.<\/p>\n<p>En cambio, el horizonte del que toma venganza encierra tan poco asegurarse a s\u00ed mismo contra un perjuicio ulterior que casi regularmente se atrae el ulterior perjuicio correspondiente y con mucha frecuencia se lo encara de antemano con sangre fr\u00eda. Si en la primera clase de venganza era el miedo al segundo golpe lo que hac\u00eda el contragolpe tan fuerte como fuera posible, aqu\u00ed hay una indiferencia casi total hacia lo que el adversario har\u00e1; s\u00f3lo lo que \u00e9l nos ha hecho determina la fuerza del contragolpe. \u00bfQu\u00e9 nos ha hecho, pues? \u00bfY de qu\u00e9 nos sirve que sufra ahora despu\u00e9s de habernos hecho sufrir? Se trata de una restauraci\u00f3n,\u00a0 en tanto que el acto de venganza de la primera clase s\u00f3lo sirve a la autoconservaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El adversario tal vez nos ha hecho perder propiedades, rango, amigos, hijos: estas p\u00e9rdidas no son restituidas por la venganza; la restauraci\u00f3n \u00fanicamente se refiere a una p\u00e9rdida accesoria\u00a0 junto a todas las p\u00e9rdidas mencionadas. La venganza de la restauraci\u00f3n no preserva de ulteriores perjuicios, no hace a su vez bueno el perjuicio sufrido; salvo en un caso. Cuando el adversario ha hecho sufrir nuestro honor, la venganza puede restaurarlo. Pero \u00e9ste ha sufrido en todo caso un da\u00f1o cuando se nos ha infligido un sufrimiento intencionadamente: pues el adversario demostr\u00f3 con ello que no nos tem\u00eda. Mediante la venganza demostramos que tampoco le tememos: ah\u00ed reside la nivelaci\u00f3n, la restauraci\u00f3n. (La intenci\u00f3n de mostrar la total ausencia de temor va en algunas personas tan lejos que la peligrosidad de la venganza para s\u00ed mismas (deterioro de la salud o de la vida, o cualquier otra p\u00e9rdida) la consideran una condici\u00f3n indispensable de toda venganza. Por eso apelan al duelo, aunque los tribunales les ofrecen su concurso para tambi\u00e9n as\u00ed obtener satisfacci\u00f3n por la ofensa; pero no aceptan como suficiente la restauraci\u00f3n de su honor exenta de peligros, pues no pueden demostrar su falta de temor.)<\/p>\n<p>En la clase de venganza primeramente mencionada es precisamente el temor el que ejecuta el contragolpe; aqu\u00ed en cambio es la ausencia de temor la que, como queda dicho, quiere demostrarse mediante el contragolpe. Nada parece por tanto m\u00e1s diferente que la motivaci\u00f3n interna de los dos modos de acci\u00f3n que se designan con la palabra &#8220;venganza&#8221;; y pese a ello, sucede muy a menudo que el que ejerce la venganza no tiene claro lo que a fin de cuentas le ha determinado al acto; quiz\u00e1s aqui asest\u00f3 el contragolpe por temor o para conservarse, pero luego, cuando tuvo tiempo para reflexionar sobre el punto de vista del honor ofendido, se persuadi\u00f3 de haberse vengado por causa de su honor: este motivo es en todo caso m\u00e1s noble que el otro. En \u00e9l es adem\u00e1s esencial si ve su honor da\u00f1ado a los ojos de los dem\u00e1s (del mundo) o s\u00f3lo a los ojos del ofensor: en este \u00faltimo caso preferir\u00e1 la venganza secreta, pero en el primero la p\u00fablica. Seg\u00fan su pensamiento penetre intensa o d\u00e9bilmente en el alma del autor y de los testigos, ser\u00e1 su venganza m\u00e1s exasperada o suave; si carece por entero de esta clase de fantas\u00eda, no pensar\u00e1 en la venganza en absoluto; pues en tal caso no se da en \u00e9l el sentimiento del honor, ni por tanto el de ofender.<\/p>\n<p>Tampoco pensar\u00e1 en la venganza si desprecia al autor y a los testigos del hecho; pues, en cuanto despreciados, ni pueden darle ni tampoco recibir ning\u00fan honor. Por \u00faltimo, renunciar\u00e1 a la venganza en el caso nada infrecuente de que ame al autor: por supuesto, pierde as\u00ed su honor a los ojos de \u00e9ste y se hace quiz\u00e1s menos digno de la correspondencia amorosa. Pero renunciar a toda correspondencia amorosa es tambi\u00e9n un sacrificio al que el amor est\u00e1 dispuesto con tal de no tener que hacer da\u00f1o al ser amado: esto significar\u00eda hacerse a s\u00ed mismo m\u00e1s da\u00f1o que da\u00f1o hace ese sacrificio. En resumen: todo el mundo se venga, a menos que se carezca de honor o se est\u00e9 lleno de desprecio o de amor hacia el pernicioso u ofensor. Aun cuando se dirijan a los tribunales, quieren la venganza como personas privadas; pero adem\u00e1s, en cuanto hombres de la sociedad que piensan m\u00e1s all\u00e1 y precavidos, la venganza de la sociedad sobre quien no la honra. As\u00ed, el castigo judicial restaura tanto el honor privado como el honor social, es decir, castigo es venganza. Adem\u00e1s, se da tambi\u00e9n en \u00e9l ese otro elemento de la venganza descrito en primer lugar, en la medida en que a trav\u00e9s de \u00e9l la sociedad sirve a su autoconservaci\u00f3n y asesta el contragolpe en leg\u00edtima defensa.<\/p>\n<p>El castigo quiere evitar el perjuicio ulterior, quiere intimidar. De este modo est\u00e1n realmente asociados en el castigo los dos elementos de la venganza tan distintos, y esto quiz\u00e1s contribuye al m\u00e1ximo a mantener esa mencionada confusi\u00f3n conceptual gracias a la cual el individuo que se venga no sabe habitualmente lo que en definitiva quiere.<\/p>\n<p>Friedrich Nietzsche, Humano, demasiado humano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNoleMEW\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 29\/03\/2004 10:52\u00e7 La venganza Elementos de la venganza. Se dice tan r\u00e1pidamente la palabra &#8220;venganza&#8221; (En alem\u00e1n Rache): parece como si no pudiera siquiera contener m\u00e1s que una sola ra\u00edz conceptual y sentimental. 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