{"id":1222,"date":"2009-01-27T19:47:20","date_gmt":"2009-01-27T19:47:20","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1222"},"modified":"2009-01-27T19:47:20","modified_gmt":"2009-01-27T19:47:20","slug":"erasmo-de-rotterdam.-el-hombre-interior-y-la-reforma-de-la-religiosidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1222","title":{"rendered":"Erasmo de Rotterdam. El hombre interior y la reforma de la religiosidad"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: irichc\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 25\/02\/2004 10:05<\/strong><\/p>\n<p>De las armas del caballero cristiano<\/p>\n<p>Considero de una especial importancia para el entrenamiento en esta milicia que conozcas y prestes atenci\u00f3n al g\u00e9nero de armas y a la clase de enemigos con los que has de entrar en combate. Y ello para que las tengas siempre a mano, no sea que aquel habil\u00edsimo esp\u00eda te halle desarmado y descuidado.<\/p>\n<p>Sucede a veces que en las guerras entre hombres se permite descansar, bien porque el enemigo inverna, bien porque hay treguas. Pero a nosotros, mientras militamos en el cuerpo, no se nos permite apartar ni un dedo de las armas -como se dice vulgarmente-. Hay que estar siempre en trance de combate y no se puede bajar la guardia, porque nuestro enemigo no descansa. Cuando parece que est\u00e1 tranquilo, cuando finge la huida o la tregua, entonces urde mayores enga\u00f1os. Nunca es menester andar m\u00e1s sobre aviso que cuando despliega el se\u00f1uelo de la paz. Y nunca hemos de temerle menos que cuando nos acomete en guerra abierta.<\/p>\n<p>El primer cuidado, pues, ha de ser que nuestra alma no est\u00e9 inerme. Si armamos este cuerpecillo para no temer la daga del ladr\u00f3n, \u00bfno armaremos con m\u00e1s raz\u00f3n el alma para que est\u00e9 a salvo? Se arman los enemigos para perdernos, \u00bfy tendremos pereza en armarnos para no perecer? Velan ellos para matarnos, \u00bfy no velaremos nosotros para escapar inc\u00f3lumes?<\/p>\n<p>De las armas cristianas hablaremos en concreto m\u00e1s adelante. Ahora hablar\u00e9 sucintamente de las dos armas de que ha de disponer quien empieza a luchar con siete tribus como los cananeos, ceteos, amorreos, fereceos, gergeceos, jeveos y jebuseos, por no enumerar m\u00e1s que los siete capitales. San Pablo quiere que estemos siempre armados, y para ello nos manda orar sin cesar. La oraci\u00f3n constante eleva nuestro esp\u00edritu hacia el cielo, ciudadela inaccesible a los enemigos. La ciencia, a su vez, pone la mente en contacto con las ideas saludables. Nunca la una ha de faltar a la otra:<\/p>\n<p>&#8220;Que la una tienda la mano a la otra y, como amigas, lleguen a un mismo parecer&#8221; (Horacio, Ars Poetica, 410-411)<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n pide, pero la ciencia sugiere lo que hay que pedir. La fe y la esperanza hacen que uno ore con fervor y sin desfallecer, como dice Santiago.<\/p>\n<p>La ciencia, a su vez, ense\u00f1a c\u00f3mo orar en nombre de Jes\u00fas, esto es, a pedir cosas saludables. Los hijos del Zebedeo oyeron que Cristo les dec\u00eda: &#8220;no sab\u00e9is lo que ped\u00eds&#8221;.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es, por consiguiente, m\u00e1s poderosa, pues habla con Dios; la ciencia no es, sin embargo, menos necesaria. Habiendo escapado de Egipto, no estoy tan seguro que emprendas un viaje tan largo y azaroso si no es de la mano de estos dos capitales: Mois\u00e9s y Aar\u00f3n. Este, por su condici\u00f3n de sacerdote, simboliza la oraci\u00f3n. Mois\u00e9s, en cambio, representa el conocimiento de la ley. Pero, as\u00ed como es necesario que la ciencia no falte, as\u00ed no conviene que la oraci\u00f3n desfallezca. Mois\u00e9s se enfrenta a sus enemigos con las armas de la oraci\u00f3n, pero siempre con las manos en alto. Y siempre que las dejaba caer, Israel llevaba las de perder.<\/p>\n<p>Cuando oras, \u00bfpiensas acaso en los muchos salmos que recitas? \u00bfCrees que en el mucho hablar est\u00e1 la virtud de la oraci\u00f3n? Y \u00e9ste es el vicio principal de aquellos que son como ni\u00f1os principiantes en la letra sin llegar nunca a la madurez del esp\u00edritu. Oye lo que nos ense\u00f1a Cristo por San Mateo: &#8220;Y al orar, no charl\u00e9is mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrer\u00eda van a ser escuchados. No se\u00e1is, pues, como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesit\u00e1is antes de ped\u00edrselo&#8221;. Y San Pablo tiene en m\u00e1s cinco palabras bien sentidas que diez mil pronunciadas por la boca. Mois\u00e9s no pronunciaba palabra alguna y, sin embargo, oy\u00f3 la respuesta: &#8220;\u00bfPor qu\u00e9 clamas a m\u00ed?&#8221;<\/p>\n<p>No el grito de los labios, sino el deseo ardiente del esp\u00edritu es el que hiere -como voz penetrante- los o\u00eddos de Dios. Pon, pues, en pr\u00e1ctica este consejo: tan pronto como el enemigo te acometa y cuando los vicios que dejaste vuelvan a la carga, has de levantar tus pensamientos al cielo, de donde te ha de venir la ayuda. Pero habr\u00e1s de levantar tambi\u00e9n las manos en alto. Cosa muy segura es ocuparse en obras de caridad, de manera que tus actos no se dirijan a cosas terrenas, sino s\u00f3lo a Cristo.<\/p>\n<p>Considera, sin embargo, esto para no despreciar el apoyo de la ciencia: en determinado momento bast\u00f3 a Israel con huir de su enemigo. Nunca se atrevi\u00f3 a provocar a los amalecitas y a luchar contra ellos mano a mano hasta que les fortaleci\u00f3 el man\u00e1 bajado del cielo y el agua brotada de la roca. Reanimado con este alimento, aquel egregio luchador David despreci\u00f3 a toda la hueste de sus enemigos: &#8220;T\u00fa preparas ante m\u00ed una mesa frente a mis adversarios&#8221;.<\/p>\n<p>Cr\u00e9eme, hermano m\u00edo muy amado: no hay acometida tan violenta del enemigo, ni tentaci\u00f3n tan fuerte que no rechace f\u00e1cilmente el ardiente estudio de las letras sagradas, ni adversidad tan triste que no hagan tolerable. Y para que no pienses que soy int\u00e9rprete un tanto audaz -aunque podr\u00eda citar a mi favor a grandes autores-, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s apto que el man\u00e1 para significar la ciencia de la antigua ley? En primer lugar, dado que el man\u00e1 no llov\u00eda de la tierra sino del cielo, indica la diferencia entre las letras humanas y divinas, pues toda la Escritura Santa est\u00e1 inspirada por Dios, su autor. El que sea poca cosa, denota la humildad del lenguaje, que en palabras llanas y casi s\u00f3rdidas, encierra altos misterios. En segundo lugar, por ser blanco. No hay doctrina humana que no est\u00e9 viciada por la negrura de alg\u00fan error. S\u00f3lo la doctrina de Cristo es toda pura, toda blanca, toda ella sincera. El hecho de que sea un tanto dura y \u00e1spera nos adentraen su significado oculto escondido en el sentido literal. Si uno se contenta solamente con la superficie y, por as\u00ed decirlo, con la c\u00e1scara, \u00bfpodr\u00e1 encontrar algo m\u00e1s duro y amargo? S\u00f3lo los que gustaron de la corteza del man\u00e1 pudieron decir: &#8220;Dura es esta palabra, \u00bfqui\u00e9n puede escucharla?&#8221;. Saca la m\u00e9dula del sentido espiritual y ver\u00e1s que nada hay m\u00e1s dulce y nutritivo.<\/p>\n<p>Finalmente, en hebreo man\u00e1 significa &#8220;\u00bfQu\u00e9 es esto?&#8221;. Significado que cuadra muy bien a la Sagrada Escritura, en la que no sobra nada, y en la que no hay ni una tilde que no sea digna de investigaci\u00f3n o estudio. Y tambi\u00e9n de admiraci\u00f3n, y, por tanto, digna de que nos preguntemos: &#8220;\u00bfqu\u00e9 es esto?&#8221;.<\/p>\n<p>Por otra parte, llamar agua al conocimiento de la ley divina es una pr\u00e1ctica com\u00fan del Esp\u00edritu Santo. Leemos, en efecto, de las aguas refrescantes en las que David se glor\u00eda haber sido criado. Aguas de la ley, que la Sabidur\u00eda conduce hasta las entradas de sus caminos. Aguas del r\u00edo m\u00edstico de Ezequiel que no pod\u00eda vadear una vez entrado en \u00e9l. Aguas de los pozos cavados por Abrah\u00e1n, cubiertos de tierra por los filisteos y nuevamente abiertos por Isaac. Aguas de las doce fuentes de la Ley en las que los israelitas desfallecidos se reanimaron durante cuarenta jornadas. Aguas del pozo del evangelio, en el que se sent\u00f3 Jes\u00fas, cansado del camino. Aguas de Silo\u00e9 en las que el mismo Jes\u00fas envi\u00f3 al ciego a recobrar la vista. Aguas derramadas por \u00e9l en la jofaina para lavar los pies de los disc\u00edpulos. Y, por no citarlas todas una por una, la alusi\u00f3n frecuente en las Sagradas Escrituras a pozos, fuentes y r\u00edos nos sugiere nada menos que una diligente indagaci\u00f3n del significado secreto de las mismas. Porque \u00bfqu\u00e9 significa el agua escondida en las venas de la tierra m\u00e1s que los misterios encubiertos bajo la letra? \u00bfQu\u00e9 es brotar el agua de la tierra sino el misterio descubierto y patente? Y cuando se manifiestan en anchura y profundidad para edificaci\u00f3n de los oyentes, \u00bfqu\u00e9 impide llamarlas r\u00edo?<\/p>\n<p>Por tanto, si te entregas totalmente al estudio de la Escritura d\u00eda y noche y te ejercitas en la Ley del Se\u00f1or no temer\u00e1s los peligros del d\u00eda ni de la noche, y te hallar\u00e1s armado contra la acometida y el asalto del adversario. A pesar de ello, no descartar\u00eda del todo que, para iniciarse en esta milicia, una persona novel como t\u00fa se ensayase en las obras de los poetas y fil\u00f3sofos paganos. Cuide, con todo, que sea con moderaci\u00f3n, de acuerdo a su edad, y como de paso. Que no se detenga, como queriendo envejecer ante las seducciones de las sirenas. A estudios como \u00e9stos invitaba San Basilio a los jovencitos a quienes ejercitaba en las virtudes cristianas. Y nuestro San Agust\u00edn invitaba a su amigo Licencio a volver a las musas. Tampoco San Jer\u00f3nimo se arrepiente de haber amado a la sierva cautiva. Y se alaba a San Cipriano por haber enriquecido el templo del Se\u00f1or con los despojos de Egipto.<\/p>\n<p>Pero en modo alguno quisiera que con el estudio de la literatura se te pegaran las costumbres paganas. Por otra parte, hallar\u00e1s en ellas muchas cosas de provecho para bien vivir: no se ha de despreciar lo bueno aunque sea pagano quien lo ense\u00f1a, como lo hizo Mois\u00e9s no despreciando el consejo de su suegro Jetr\u00f3. La literatura pagana forma y vigoriza el ingenio de los ni\u00f1os y los prepara maravillosamente para el conocimiento de la Escritura, ya que adentrarse en ella con pies y manos sucias es casi una especie de sacrilegio. San Jer\u00f3nimo tacha de descaro el de aquellos que reci\u00e9n salidos de los estudios profanos se atreven a exponer las Sagradas Escrituras. \u00a1Y cu\u00e1nto m\u00e1s insolente es el proceder de quienes sin gustar los primeros se atreven a las segundas!<\/p>\n<p>Te dir\u00e9, no obstante, esto: As\u00ed como la Sagrada Escritura produce poco fruto si te paras y contentas con la letra, de la misma manera, la poes\u00eda de Homero y Virgilio ser\u00e1 de no peque\u00f1a utilidad si tienes en cuenta que toda ella es aleg\u00f3rica, cosa que nadie negar\u00e1 por poco que haya gustado la sabidur\u00eda de los antiguos. Te aconsejar\u00eda tambi\u00e9n no acercarte a los poetas obscenos -o al menos no estudiarlos en profundidad- a menos que pretendas aborrecer los vicios descritos en sus obras y, por la privaci\u00f3n de las cosas torpes, llegues a amar con m\u00e1s vehemencia las celestiales. Preferir\u00eda tambi\u00e9n que de entre los fil\u00f3sofos siguieras a los plat\u00f3nicos, ya que tanto en sus ideas como en su manera de hablar se acercan al modelo de los profetas y del evangelio.<\/p>\n<p>En resumen, aprovechar\u00e1 el estudio de la literatura pagana si, como he dicho, se hace en la edad adecuada y con moderaci\u00f3n, con cautela y deleite. Y todo como quien va de camino y pasa de largo, sin detenerse. Finalmente, lo m\u00e1s importante: que en todo se haga referencia a Jesucristo. Para los puros todo es puro, para los impuros, en cambio, nada es limpio. Nada se te reprochar\u00e1 si, a ejemplo de Salom\u00f3n, alimentas en casa sesenta reinas, ochenta concubinas y las innumerables doncellas de las ciencias seculares con tal de que la sabidur\u00eda divina sea tu \u00fanica paloma, tu \u00fanica amada y la m\u00e1s hermosa entre todas. As\u00ed el israelita, prendado de su belleza, amaba a una extranjera y b\u00e1rbara, pero despu\u00e9s de haberla cortado el cabello y las u\u00f1as, hac\u00eda de ella una israelita. El profeta Oseas cas\u00f3 con una prostituta, pero de ella tuvo hijos no para s\u00ed, sino para el Dios de Sebaot, y la pasi\u00f3n consagrada del profeta aument\u00f3 la familia del Se\u00f1or. Despu\u00e9s que los hebreos dejaron Egipto comieron durante un tiempo pan sin levadura, pero este alimento era temporal ni pod\u00eda servir para un camino tan largo. As\u00ed pues, tan pronto como sientas el hast\u00edo has de volver al man\u00e1 de la sabidur\u00eda divina. \u00c9sta te alimentar\u00e1 y te har\u00e1 fuerte hasta que consigas triunfalmente la palma inmarcesible del premio.<\/p>\n<p>Mientras tanto, recuerda una y otra vez que no debes tocar la Sagrada Escritura sino con manos limpias, es decir, con pureza total de esp\u00edritu. De lo contrario, el ant\u00eddoto se convertir\u00e1 por tu vicio en veneno, y el man\u00e1 se pudrir\u00e1. Recuerda que, si no lo digieres interiormente, te suceder\u00e1 lo mismo que a Oza, quien temerariamente os\u00f3 poner sus manos profanas sobre el arca que se balanceaba, y pag\u00f3 con su muerte s\u00fabita su arriesgado servicio.<\/p>\n<p>Y lo primero que has de entender es el valor de estos escritos. Piensa que, siendo como son verdaderos or\u00e1culos, proceden del m\u00e1s profundo secreto de Dios. Si te acercas a ellos con reverencia, veneraci\u00f3n y humildad, te sentir\u00e1s pose\u00eddo de su fuerza, inefablemente raptado y transfigurado. Experimentar\u00e1s las delicias del esposo feliz, gustar\u00e1s las riquezas de Salom\u00f3n y saborear\u00e1s los tesoros escondidos de la eterna sabidur\u00eda. Pero cuida de no irrumpir de malos modos en sus aposentos. Mira que la puerta es peque\u00f1a, no sea que tropieces con la cabeza y caigas de espalda.<\/p>\n<p>Considera, pues, que nada de lo que ves con tus ojos y tocas con tus manos es tan real como las verdades que aqu\u00ed lees. Pasar\u00e1n el cielo y la tierra, pero ni una sola jota o \u00e1pice de la palabra de Dios pasar\u00e1 sin que se cumpla. Los hombres se enga\u00f1ar\u00e1n y errar\u00e1n, pero la palabra de Dios ni enga\u00f1a ni yerra.<\/p>\n<p>De los int\u00e9rpretes de la Sagrada Escritura has de elegir todos aquellos que m\u00e1s se apartan de la letra. Tales son, por ejemplo, despu\u00e9s de San Pablo, Or\u00edgenes, San Ambrosio, San Jer\u00f3nimo, San Agust\u00edn. Veo que los m\u00e1s modernos te\u00f3logos se adhieren demasiado alegremente a la letra y gastan sus energ\u00edas m\u00e1s en sutilezas capciosas que en iluminar el sentido oculto, como si San Pablo no hubiera dicho que nuestra ley es la del esp\u00edritu.<\/p>\n<p>He o\u00eddo a algunos de estos te\u00f3logos tan prendados de sus insignificantes comentarcillos, que llegaban a despreciar -como si de sue\u00f1os se tratara- las interpretaciones de los antiguos. Tal confianza les inspiraba Duns Scoto que, incluso sin leer los textos sagrados, se consideraban a s\u00ed mismos maestros en teolog\u00eda. Que otros juzguen si, a pesar de decir cosas sutil\u00edsimas, han dicho cosas dignas del Esp\u00edritu Santo. Si t\u00fa prefieres la solidez del esp\u00edritu a la habilidad en la disputa, si buscas el alimento del alma m\u00e1s que la agudeza del ingenio, da vueltas a los autores antiguos cuya santidad est\u00e1 m\u00e1s probada, su doctrina m\u00e1s abundosa y m\u00e1s s\u00f3lida, su estilo ni seco ni s\u00f3rdido, y su interpretaci\u00f3n m\u00e1s acomodada a los sagrados misterios.<\/p>\n<p>Y digo esto no porque desprecie a los modernos, sino porque prefiero lo m\u00e1s provechoso y lo que m\u00e1s conviene a tu prop\u00f3sito. El esp\u00edritu de Dios tiene su propio lenguaje y sus s\u00edmbolos, que has de procurar estudiar con todo cuidado. La Sabidur\u00eda divina nos balbucea y, como madre sol\u00edcita, acomoda sus palabras a nuestra infancia. Ofrece leche a los que son ni\u00f1os en Cristo y hierbas y legumbres a los enfermos. Te has de dar prisa a crecer y aspirar a un alimento s\u00f3lido. Si ella se abaja a su peque\u00f1ez, t\u00fa, a tu vez, deber\u00edas levantarte hacia su grandeza. Es contra naturaleza permanecer siempre ni\u00f1o, y demasiada pereza querer estar siempre enfermo. Mejor te sabr\u00e1 y te aprovechar\u00e1 m\u00e1s entender un vers\u00edculo -si rompes la c\u00e1scara y llegas al meollo- que si cantas todo el salterio al pie de la letra. Cosa que te advierto con insistencia, porque s\u00e9 bien por experiencia que este error no s\u00f3lo se ha apoderado de gente vulgar, sino de personas que por h\u00e1bito y nombre profesan la religi\u00f3n completa.<\/p>\n<p>Piensan \u00e9stos que la suma piedad consiste en recitar cada d\u00eda de forma literal y casi sin entenderlos el mayor n\u00famero posible de salomos. Y, seg\u00fan creo, la causa de esto no es otra que el enfriamiento, la languidez y desvanecimiento de la piedad mon\u00e1stica en la que envejecen los monjes sin buscar el conocimiento espiritual de las Escrituras. No oyen la voz de Cristo que clama en el Evangelio: &#8220;La carne no aprovecha nada, el esp\u00edritu es el que da vida&#8221;. Tampoco escuchan a Pablo que corrobora a su Maestro: &#8220;La letra mata, el esp\u00edritu vivifica&#8221;. &#8220;Y sabemos que la ley es espiritual, no carnal&#8221;. &#8220;Expresando realidades espirituales en t\u00e9rminos espirituales&#8221;. En otro tiempo, el Padre de las cosas espirituales quer\u00eda ser adorado en lo alto de un monte, pero ahora quiere &#8220;ser adorado en esp\u00edritu&#8221;.<\/p>\n<p>(&#8230;)<\/p>\n<p>Erasmo de Rotterdam. Enquiridion o manual del caballero cristiano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: irichc\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 25\/02\/2004 10:05 De las armas del caballero cristiano Considero de una especial importancia para el entrenamiento en esta milicia que conozcas y prestes atenci\u00f3n al g\u00e9nero de armas y a la clase de enemigos con los que has de entrar en combate. 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