{"id":1212,"date":"2009-01-27T19:20:28","date_gmt":"2009-01-27T19:20:28","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1212"},"modified":"2009-01-27T19:20:28","modified_gmt":"2009-01-27T19:20:28","slug":"&quot;que-nada-se-sabe&quot;","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1212","title":{"rendered":"&quot;Que nada se sabe&quot;"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNDriver_Op\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 25\/06\/2004 19:06<\/strong><\/p>\n<p>&#8220;Que nada se sabe&#8221;<\/p>\n<p>\u00a0 Los fragmentos de texto que a continuaci\u00f3n reproduzco pertenecen a la obra &#8220;DE MULTUM NOBILI ET PRIMA UNIVERSALI SCIENTIA QUOD NIHIL SCITUR&#8221; del m\u00e9dico espa\u00f1ol Francisco S\u00e1nchez, escrita en 1576, pero editada cuatro o cinco a\u00f1os despu\u00e9s, es mejor conocida por su t\u00edtulo corto &#8220;Que nada se sabe&#8221;. T\u00edtulo elocuente si los hay, donde el autor expone una cr\u00edtica muy lucida al conocimiento de su \u00e9poca y sirve de guia para qui\u00e9n quiera seguir los caminos de la duda racional; son notables la similitud con Descartes, de qui\u00e9n se supone es el iniciador del esceptic\u00edsmo racional, sin embargo esta obra es anterior en 20 a\u00f1os al nacimiento del fil\u00f3sofo franc\u00e9s. Los fragmentos corresponden con el Pr\u00f3logo al Lector, algunos fragmentos de la obra, y luego las conclusiones que S\u00e1nches ofrece al final de su obra.<\/p>\n<p>Pr\u00f3logo de &#8220;Que nada se sabe&#8221; de Francisco S\u00e1nchez.<br \/>\nAl lector.<br \/>\n\u00a0 Innato es en los hombres el deseo de saber, pero a pocos es concedida la ciencia. Y no ha sido en esta parte mi fortuna diversa de la del mayor n\u00famero de los hombres.<br \/>\n\u00a0 Desde mi primera edad, aficionado a la contemplaci\u00f3n de la naturaleza, dime a inquirir minuciosamente sus secretos; y aunque, al principio, mi esp\u00edritu, \u00e1vido de saber, sol\u00eda contentarse con el primer manjar que de cualquier modo se le ofreciese, no se pas\u00f3 mucho tiempo sin que, presa de grave indigesti\u00f3n, comenzase a arrojar de s\u00ed tan mal acondicionados alimentos.<br \/>\n\u00a0 Comenc\u00e9 entonces a buscar algo que mi mente pudiera asimilar y comprender con facilidad y exactitud, algo en cuyo conocimiento y certidumbre hallara luz y reposo, mas nada encontr\u00e9 que a llenar viniera mis deseos. Revolv\u00ed los libros de los autores pasados; interrogu\u00e9 a los presentes: cada cual dec\u00eda una cosa distinta; -ninguno me dio respuesta que del todo me satisficiese.<br \/>\n\u00a0 Confieso que en algunos avizor\u00e9 y entrev\u00ed ciertas sombras y dejos de verdad, pero ni uno solo me mostr\u00f3, sincera y definitivamente, la verdad absoluta ni aun me dio un juicio recto y desinteresado de las cosas.<br \/>\nEntonces me encerr\u00e9 dentro de m\u00ed mismo y poni\u00e9ndolo todo en duda y en suspenso, como si nadie en el mundo hubiese dicho nada jam\u00e1s, empec\u00e9 a examinar las cosas en s\u00ed mismas, que es la \u00fanica manera de saber algo. Me remont\u00e9 hasta los primeros principios, tom\u00e1ndolos como punto de partida para la contemplaci\u00f3n de los dem\u00e1s, y cuanto m\u00e1s pensaba m\u00e1s dudaba: nunca pude adquirir conocimiento perfecto.<br \/>\n\u00a0 Sent\u00ed una profunda desesperaci\u00f3n, mas persist\u00ed no obstante en mi ardent\u00edsima y angustiosa empresa intelectual. Volv\u00ed a acercarme a los maestros, y de nuevo les pregunt\u00e9 con ansia por la verdad codiciada. \u00bfY qu\u00e9 me contestaron? Cada uno de ellos se hab\u00eda construido una ciencia con sus propias imaginaciones o con las ajenas, de las cuales deduc\u00edan nuevas consecuencias, m\u00e1s fant\u00e1sticas a\u00fan, y de esas consecuencias artificiales infer\u00edan otras y otras, fuera ya de las cosas mismas, hasta dar en un laberinto de palabras sin fundamento alguno de verdad. As\u00ed, en vez de una recta interpretaci\u00f3n de los fen\u00f3menos naturales, se nos ofrece un tejido de f\u00e1bulas y ficciones que ning\u00fan cabal entendimiento puede recibir. Pues \u00bfqui\u00e9n ha de comprender lo que no existe: los \u00e1tomos de Dem\u00f3crito, las ideas de Plat\u00f3n, los n\u00fameros de Pit\u00e1goras, los universales de Arist\u00f3teles, el intelecto agente y todas esas famosas invenciones que nada ense\u00f1an ni descubren si no es el ingenio de sus art\u00edfices? Con este cebo pescan a los ignorantes, prometi\u00e9ndoles que les revelar\u00e1n los rec\u00f3nditos misterios de la naturaleza, y los infelices lo creen a pie juntillo, tornan a resobar los libros de Arist\u00f3teles, los leen y releen, los aprenden de memoria, y es tenido por m\u00e1s docto el que mejor sabe recitar el texto aristot\u00e9lico.<br \/>\n\u00a0 \u00a1Qu\u00e9 profunda miseria! Si t\u00fa, pensador de buena fe, les niegas algo a los tales de lo que all\u00ed se contiene, te llamar\u00e1n blasfemo; si arguyeres en contra te apellidar\u00e1n sofista. \u00bfQu\u00e9 les vas a hacer? Eng\u00e1\u00f1ense en buena hora los que quieran vivir enga\u00f1ados. Yo no escribo para tales hombres; ni aun pretendo que lean mis escritos. No faltar\u00e1, sin embargo, alguno de ellos que ley\u00e9ndome y no entendi\u00e9ndome (\u00bfqu\u00e9 sabe el asno del son de la lira?) pretenda hincarme el diente venenoso; pero le suceder\u00e1 lo que a la sierpe de la f\u00e1bula es\u00f3pica, que quiso morder la lima y s\u00f3lo consigui\u00f3 quebrarse los dientes en el acero. Yo aspiro a que me lean y entiendan los fuertes y juiciosos varones que no est\u00e1n acostumbrados a jurar sobre las palabras de ning\u00fan maestro, sino a examinar las cosas por s\u00ed mismos, a acometer con su propia espada todas las cuestiones, guiados por el sentido y la raz\u00f3n.<br \/>\n\u00a0 T\u00fa, lector desconocido, quienquiera que seas, con tal que tuvieres la misma condici\u00f3n y temperamento que yo; t\u00fa, que dudaste muchas veces, en lo secreto de tu alma, sobre la naturaleza de las cosas, ven ahora a dudar conmigo; ejercitemos juntos nuestros ingenios y facultades; s\u00e9anos a los dos libre el juicio, pero no irracional.<br \/>\n\u00a0 Pero dir\u00e1sme, por ventura: -\u00bfQu\u00e9 novedades puedes t\u00fa traerme despu\u00e9s de tantos y tan ilustres sabios como en el mundo han sido? \u00bfTe estaba esperando a ti solo la verdad? -Ciertamente que no -respondo al punto-. Pero \u00bfacaso la verdad les hab\u00eda esperado antes a ellos? Porque Arist\u00f3teles haya escrito, \u00bfme he de callar yo? \u00bfPor ventura Arist\u00f3teles lleg\u00f3 a apurar en sus obras toda la potestad de la naturaleza y abraz\u00f3 todo el \u00e1mbito de los seres? No creer\u00e9 tal aunque me lo prediquen algunos doct\u00edsimos modernos exageradamente adictos al Estagirita a quien llaman dictador de la verdad y \u00e1rbitro de la ciencia. No: en la rep\u00fablica de la ciencia, en el tribunal de la verdad, nadie juzga, nadie tiene imperio sino la verdad misma. Yo tengo a Arist\u00f3teles por uno de los m\u00e1s agudos y sutiles escudri\u00f1adores de la naturaleza que hubo en el mundo; yo le admiro como a uno de los m\u00e1s f\u00e9rtiles ingenios que ha producido la especie humana: pero afirmo, tambi\u00e9n, que ignor\u00f3 muchas cosas, que en otras muchas anduvo vacilante, que ense\u00f1\u00f3 no pocas con grande confusi\u00f3n, que algunas cuestiones las trat\u00f3 sucintamente o las pas\u00f3 y huy\u00f3 por no atreverse a afrontarlas. Hombre era al fin, lo mismo que nosotros, y hartas veces, contra su voluntad, hubo de dar muestras de la limitaci\u00f3n y la flaqueza humanas. Tal es nuestro juicio. Suceden tiempos a tiempos, y con los tiempos se mudan las opiniones de los hombres; cada cual cree haber encontrado la verdad, siendo as\u00ed que de mil que opinan variamente s\u00f3lo uno puede estar en lo cierto. Mas dentro de esa fatal y com\u00fan flaqueza, todos los hombres deben ejercitar sus facultades y, sin curar de opiniones ajenas, aun a costa de errores y ca\u00eddas, investigar las cosas por s\u00ed mismos.<br \/>\nS\u00e9ame, pues, licito, como a todos los dem\u00e1s, y con ellos o sin ellos, hacer la misma indagaci\u00f3n. Quiz\u00e1 encuentre, al apartarme de las antiguas autoridades, un destello de la verdad que busco. Y no te admire, lector, que despu\u00e9s de tantos y tan ilustres varones venga yo, tan humilde, a mover de nuevo esta roca, pues no ser\u00eda la primera vez que un ratoncillo rompiese los lazos que sujetaban al le\u00f3n; m\u00e1s f\u00e1cilmente cobran la presa muchos perros que uno solo.<br \/>\n\u00a0 Y no por eso te prometo la verdad, pues yo la ignoro lo mismo que todas las dem\u00e1s cosas; \u00fanicamente prometo inquirirla en cuanto me sea posible, para ver si sac\u00e1ndola de las cavernas en que suele estar encerrada puedes t\u00fa perseguirla en campo raso y abierto. Ni tampoco tengas t\u00fa muchas esperanzas de alcanzarla nunca ni, menos, de poseerla; cont\u00e9ntate, como yo, con perseguirla. \u00c9ste es mi fin, \u00e9ste es mi prop\u00f3sito, \u00e9ste debe ser tambi\u00e9n el tuyo. Empezando, pues, por los principios de las cosas, vamos a examinar los fundamentos m\u00e1s graves de la filosof\u00eda, los que pusieron por base a sus doctrinas los m\u00e1s insignes pensadores. Pero no me detendr\u00e9 mucho en cuestiones particulares, porque quiero llegar pronto a exponer aquellas nociones filos\u00f3ficas que sirven de cimiento a la medicina, de cuyo arte soy profesor. Si quisiera recorrer todo el campo vast\u00edsimo de la ciencia, la vida no me bastara.<br \/>\n\u00a0 Ni esperes de m\u00ed compuesta y atildada expresi\u00f3n. Si me pusiera a escoger las palabras y a usar de giros elegantes, la verdad se me escapar\u00eda de entre las manos. Si buscas elocuencia, p\u00eddesela a Cicer\u00f3n, cuyo era este oficio: yo hablar\u00e9 con suficiente hermosura si hablare con suficiente verdad. Qu\u00e9dense las bellas palabras para los poetas, los cortesanos, los amantes, las meretrices, los rufianes, aduladores, par\u00e1sitos y gentes de esa laya, que tanto se precian de hablar bien. A la ciencia le basta siempre, porque es lo \u00fanico necesario, la propiedad del lenguaje.<br \/>\n\u00a0 Tampoco me pidas autoridades ni falsos acatamientos a la opini\u00f3n ajena, porque ello m\u00e1s bien ser\u00eda indicio de \u00e1nimo servil e indocto que de un esp\u00edritu libre y amante de la verdad. Yo s\u00f3lo seguir\u00e9 con la raz\u00f3n a sola la naturaleza. La autoridad manda creer; la raz\u00f3n demuestra las cosas; aqu\u00e9lla es apta para la fe; \u00e9sta para la ciencia.<br \/>\nY quiera Dios que con el mismo \u00e1nimo que yo, sincero y vigilante, escribo estos renglones, los recibas t\u00fa, vigilante y sincero, y los juzgues con mente sana y libre, rechazando con firmes razones aquello que te parezca falso (cosa para m\u00ed agradable por ser tan propia de un fil\u00f3sofo) y sin necesidad de injurias (cosas, al fin, de mujerzuelas, indignas de un fil\u00f3sofo y para m\u00ed, por tal, muy desagradables), aprobando y confirmando, \u00faltimamente, aquello que te parezca verdadero.<br \/>\n\u00a0 Lo cual aguardo que hagas, en espera de futuras y m\u00e1s provechosas investigaciones. Vale.&#8221;<br \/>\nTexto 1<br \/>\n\u00a0 &#8220;Hay tal concatenaci\u00f3n entre todas las cosas que ninguna est\u00e1 ociosa, sino que, m\u00e1s bien, se opone o favorece a otra; m\u00e1s a\u00fan, la misma cosa est\u00e1 destinada no s\u00f3lo a perjudicar a muchas, sino tambi\u00e9n a ayudar a muchas otras. De aqu\u00ed se sigue que, para el perfecto conocimiento de una sola, hay que conocerlas todas. Mas&#8230; \u00bfqui\u00e9n es capaz de eso? Nunca he visto a nadie que lo sea. Por esta misma raz\u00f3n, unas ciencias ayudan a otras, y una contribuye al conocimiento de la otra. Incluso, y esto es m\u00e1s importante, una sola no puede ser conocida perfectamente sin las otras, y por eso unas se ven obligadas a sufrir cambios por influencia de otras, pues sus objetos est\u00e1n de tal manera relacionados entre s\u00ed que dependen mutuamente y son mutuamente causa el uno del otro. De donde se sigue de nuevo que nada se sabe, porque \u00bfqui\u00e9n conoce todas las ciencias?&#8221; (pag. 87).<br \/>\nTexto 2<br \/>\n\u00a0 &#8220;El conocimiento que se tiene de lo externo mediante los sentidos es superado en certeza por el que se obtiene con lo que est\u00e1 en nosotros o por nosotros es producido. Pues estoy m\u00e1s cierto de que tengo apetito y voluntad, de que ahora estoy pensando esto, de que hace poco evitaba aquello o lo detestaba, que de estar viendo un templo o a S\u00f3crates&#8221; (p\u00e1g. 120).<br \/>\nFragmento del resumen final del autor.<br \/>\n\u00a0 &#8220;Es mi prop\u00f3sito fundar, en cuanto me sea posible, una ciencia segura y f\u00e1cil, bas\u00e1ndola no en quimeras y ficciones, ajenas a la realidad de las cosas, y \u00fatiles s\u00f3lo para mostrar la sutileza y el ingenio de quien escribe, sino en los m\u00e9todos firmes y positivos que puedan conducir a una concepci\u00f3n cient\u00edfica verdaderamente racional y elevada.<br \/>\n\u00a0 No me faltaran a m\u00ed tampoco agudezas ni ingeniosas invenciones, como al m\u00e1s pintado, si en tales artificios y arrequives hallara yo contentamiento. Mas \u00bfqu\u00e9 deleite puede hallar un \u00e1nimo severo y libre, que sienta la sed de la verdad, en esas ficciones, divorciadas de la naturaleza, que antes enga\u00f1an que instruyen y acaban por confundir lo falso y lo verdadero? \u00bfC\u00f3mo llamarle ciencia a ese tejer y destejer de sue\u00f1os, de imposturas y delirios, a esa invenci\u00f3n de charlatanes y prestidigitadores?<br \/>\nT\u00fa, lector, juzgar\u00e1s de todo ello: lo que aqu\u00ed te pareciere bien rec\u00edbelo con amor; lo que aqu\u00ed te disguste no lo rechaces con odio, pues fuera cruel hacer da\u00f1o a quien intenta fustigar errores.<br \/>\n\u00a0 Exam\u00ednate a ti mismo. Si algo sabes, ens\u00e9\u00f1amelo. Te dar\u00e9 las gracias.<br \/>\n\u00a0 Yo, en tanto, ci\u00f1\u00e9ndome a examinar las cosas, propondr\u00e9 en otro libro si es posible saber algo y de qu\u00e9 modo; esto es, cu\u00e1l puede ser el m\u00e9todo que nos conduzca a la ciencia en cuanto lo permita la humana fragilidad.-VALE.&#8221;<\/p>\n<p>\u00a0 El m\u00e9dico de origen espa\u00f1ol (las malas lenguas dicen que era jud\u00edo) habr\u00eda nacido en 1552 en la ciudad de Tuy o en Braga, seg\u00fan de qu\u00e9 lado de la frontera hispanolucitana sea el historiador que se cite. A temprana edad se muda junto a sus padres a Francia, a la ciudad de Burdeos donde comenz\u00f3 a estudiar medicina, luego se traslada a Italia para completarlos pasando una larga temporada en Roma. Se grad\u00faa finalmente en Motpellier en 1573 siendo ayudante del famoso m\u00e9dico Huchet. Fue profesor desde los 24 a\u00f1os en esa plaza universitaria, actividad que mantuvo durante once a\u00f1os. Debido a las guerras de religi\u00f3n que afectaron su carrera acad\u00e9mica tuvo que mudarse a Toulouse donde se estableci\u00f3 hasta su muerte acaecida a los 70 a\u00f1os de edad. Hasta entonces ejerci\u00f3 la profesi\u00f3n de m\u00e9dico adquiriendo gran fama entre sus compatriotas espa\u00f1oles recidentes en Francia y entre los franceses tambi\u00e9n. Se le atribuye con sus escritos el haber inspirado a Descartes, que como mencion\u00e9 al principio se considera el padre del esceptic\u00edsmo racionalista pero lo cierto es, en mi humilde opini\u00f3n, que este obscuro m\u00e9dico espa\u00f1ol bien podr\u00eda llamarse el abuelo de la escuela esc\u00e9ptica moderna.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNDriver_Op\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 25\/06\/2004 19:06 &#8220;Que nada se sabe&#8221; \u00a0 Los fragmentos de texto que a continuaci\u00f3n reproduzco pertenecen a la obra &#8220;DE MULTUM NOBILI ET PRIMA UNIVERSALI SCIENTIA QUOD NIHIL SCITUR&#8221; del m\u00e9dico espa\u00f1ol Francisco S\u00e1nchez, escrita en 1576, pero editada cuatro o cinco a\u00f1os despu\u00e9s, es mejor conocida por<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; &quot;Que nada se sabe&quot;<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1212\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-1212","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1212","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1212"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1212\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1212"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1212"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1212"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}