{"id":1211,"date":"2009-01-27T19:16:18","date_gmt":"2009-01-27T19:16:18","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1211"},"modified":"2009-01-27T19:16:18","modified_gmt":"2009-01-27T19:16:18","slug":"-si-?p-o-no-p?-entonces-dios-existe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1211","title":{"rendered":"Si ?P o no P?, entonces Dios existe"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNaleust\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 25\/06\/2004 14:23<\/strong><\/p>\n<p>Elementos<br \/>\n(revista trimestral)<br \/>\nElementos No. 38 Vol. 7, Junio-Agosto 2000<\/p>\n<p>Si ?P o no P?, entonces Dios existe<\/p>\n<p>Alrededor del Argumentum Ornitologicum de Jorge Luis Borges<br \/>\nDaniel Vera<\/p>\n<p>Gew\u00f6hnlich glaubt der Mensch, wenn er nur Worte h\u00f6rt, Es m\u00fcsse sich dabei doch auch was denken lassen.<br \/>\nJ.W. Goethe<\/p>\n<p>suspensi\u00f3n de la credulidad<\/p>\n<p>Borges, o alguno de sus precursores, ha se\u00f1alado esa felicidad, caracter\u00edstica del lector de ficciones, que consiste en la suspensi\u00f3n voluntaria y moment\u00e1nea de la incredulidad; no alcanzar ese placer es signo de una deficiente educaci\u00f3n est\u00e9tica, pero tambi\u00e9n lo es la extensi\u00f3n, deseada o no, de esa credulidad hacia otras voces y otros \u00e1mbitos. El Quijote y Madame Bovary se han escrito acaso y entre otras cosas, para que aprendamos a gozar de las ficciones sin abandonar por ello ninguna incredulidad que las exceda; aplicar un procedimiento semejante a la metaf\u00edsica, definida por \u00e9l como una rama de la literatura fant\u00e1stica, no deja de ser, para m\u00ed, el mayor y mejor rasgo de la obra de Borges, haya sido \u00e9ste un prop\u00f3sito deliberado de su empresa o una consecuencia inesperada de la misma. Por lo tanto, no quisiera que se busque en estos comentarios acerca de una breve pieza suya la intenci\u00f3n de destruir los goces desprevenidos de la lectura; por el contrario, entiendo que se trata de una continuaci\u00f3n de esos goces por otro medio, a saber: la suspensi\u00f3n de la credulidad propia del pragmatismo, que permite disfrutar una creciente gama de discursos sin comprometerse ontol\u00f3gica, ideol\u00f3gica ni comunicativamente con lo que esos discursos refieren o relatan. Esta &#8220;primac\u00eda de la pr\u00e1ctica&#8221; admite la cooperaci\u00f3n de procedimientos constructivos y descontructivos, y privilegia el di\u00e1logo como estilo de relaci\u00f3n entre personas, teor\u00edas y culturas. El di\u00e1logo necesita tanto de las razones alternativas como de las propias razones; me gusta decir que el di\u00e1logo comienza donde termina la comunicaci\u00f3n, si es que hay algo que puede llamarse as\u00ed; cuando unos y otros ?es s\u00f3lo una suposici\u00f3n? dicen lo mismo de lo mismo, ninguno dice propiamente nada, o mejor: habla uno solo, aunque sean varios los que mueven los labios, y \u00e9ste ser\u00eda el caso de la comunicaci\u00f3n, merced a un patr\u00f3n com\u00fan donde encajan o deben encajar perfectamente los s\u00edmbolos de los presuntos participantes. Si esto se diera, convendr\u00eda llamarlo mon\u00f3logo; pero se lo llama di\u00e1logo, no s\u00f3lo porque el uso de las palabras tiene siempre algo de arbitrario, sino tambi\u00e9n porque se ajusta a las pr\u00e1cticas habituales, con independencia de las pretensiones de hegemon\u00eda te\u00f3rica y de las pretensiones te\u00f3ricas de hegemon\u00eda: despu\u00e9s de Freud ?o despu\u00e9s de Oscar Wilde o despu\u00e9s de Robert L. Stevenson? el solipsismo es tan insostenible, o tan fant\u00e1stico, como el realismo; no hay lenguajes monol\u00f3gicos, aunque algunos sistemas de signos aspiren a serlo.<\/p>\n<p>respuesta a la pregunta: \u00bfqu\u00e9 significa ser materialista?<\/p>\n<p>No hace mucho, en un reportaje, Juan Jos\u00e9 Saer se confesaba &#8220;materialista y ateo&#8221;; la conjunci\u00f3n de estos predicados no es, por cierto, original, se trata de un resabido lugar com\u00fan, pero me llam\u00f3 la atenci\u00f3n que un escritor la utilizara para calificar sus creencias. Antes de eso, la expresi\u00f3n &#8220;materialista y ateo&#8221; era para m\u00ed un artefacto redundante, un monstruo para sobresaltar ancianas, en suma, un pleonasmo pol\u00e9mico, destinado m\u00e1s bien a descalificar que a calificar. Iron\u00edas aparte, la uni\u00f3n expl\u00edcita de ambos adjetivos implica que no es ins\u00f3lito aplicarlos separadamente, para decir, por ejemplo, de algo o de alguien que es materialista pero no ateo, o a la inversa, que es ateo sin ser materialista. Nada sorprendente, cuando se asignan propiedades divinas a la materia o propiedades materiales a la divinidad, y la materia se ha divinizado tantas veces como se ha materializado la divinidad. Sin embargo, me parece que todav\u00eda vale la pena decir algo en favor de una sinonimia entre &#8220;materialismo&#8221; y &#8220;ate\u00edsmo&#8221; en la discusi\u00f3n p\u00fablica y esto tiene que ver con la implicaci\u00f3n material y con el principio del tercero excluido; en un &#8220;materialismo l\u00f3gico&#8221; digno de ese nombre: a) de una creencia contradictoria se siguen cualesquiera otras creencias, arbitrarias en forma y contenido, aunque puedan establecerse v\u00ednculos estad\u00edsticos con algunos contenidos y acaso con algunas formas de la creencia inicial o de creencias afines, y b) una creencia verdadera es derivable de cualesquiera otras creencias, esto es, a partir de que alguien crea P, y P sea verdadera, no se le puede adjudicar la creencia consistente Q, distinta de P, tal que la verdad de Q sea premisa necesaria de la verdad de P (en rigor, s\u00f3lo pueden atribuirse al creyente, hasta cierto punto, las consecuencias de P). Estos requisitos, cuyos ancestros l\u00f3gicos han sido muy discutidos, est\u00e1n destinados a impedir la &#8220;trascendentalizaci\u00f3n&#8221; de la l\u00f3gica, puesto que una l\u00f3gica trascendental es incompatible con el materialismo, pero no se bastan para cumplir su cometido, y en la pr\u00e1ctica pueden ser arrasados por el uso irrestricto o simplemente descuidado del principio de tercero excluido: la creencia de que los enunciados de creencia est\u00e1n definidos respecto a la verdad, aunque se carezca de medios para probarlos en un di\u00e1logo finito, entra\u00f1a la creencia en un Dios, el cual sabr\u00eda para cada disyunci\u00f3n de la forma ?P v -P? (pe o no pe) cu\u00e1l miembro de la misma es verdadero y cu\u00e1l falso. Las paradojas de esta suposici\u00f3n han sido tratadas en primer t\u00e9rmino, hablo de la fama y no de la historia, por el Kant de las Antinomias de la raz\u00f3n pura y de La disciplina de la raz\u00f3n pura respecto a sus demostraciones, y luego por los l\u00f3gicos constructivistas; de \u00e9stos, s\u00f3lo convocar\u00e9 aqu\u00ed a Paul Lorenzen y su Pensamiento met\u00f3dico y a Andr\u00e9s Raggio, quien pronunci\u00f3, en 1968, su conferencia Alcance y l\u00edmites de la mecanizaci\u00f3n en l\u00f3gica. Pero el Argumentum ornitologicum de Jorge Luis Borges es el ejemplo m\u00e1s hermoso que conozco y en \u00e9l se muestra, con singular lucidez y prescindiendo de todo tecnicismo, lo que quiero decir: <\/p>\n<p>Cierro los ojos y veo una bandada de p\u00e1jaros. La visi\u00f3n dura un segundo o acaso menos; no se cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vi. \u00bfEra definido o indefinido su n\u00famero? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el n\u00famero es definido, porque Dios sabe cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vi. Si Dios no existe, el n\u00famero es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez p\u00e1jaros (digamos) y m\u00e1s de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, o dos p\u00e1jaros. Vi un n\u00famero entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etc\u00e9tera. Ese n\u00famero entero es inconcebible, ergo, Dios existe. (Obras Completas, II, 165)<\/p>\n<p>los sue\u00f1os no se pueden contar<\/p>\n<p>&#8220;Cierro los ojos y veo una bandada de p\u00e1jaros&#8230; No s\u00e9 cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vi&#8221;, esta cl\u00e1usula, por s\u00ed sola, es una obra maestra de la indeterminaci\u00f3n y la iron\u00eda: &#8220;Cierro los ojos y veo&#8221;, dice Borges, el ciego. Es una cl\u00e1usula protocolar, que no se puede contrastar intersubjetivamente; cada uno y s\u00f3lo cada uno es capaz de saber lo que ve con los ojos cerrados, por lo tanto no puede ser aprobado ni reprobado en un di\u00e1logo respecto a esa visi\u00f3n: lo que se afirma reposa en la autoridad de quien lo profiere, en su autor y en la suspensi\u00f3n literaria de la incredulidad del lector. Adem\u00e1s, el objeto de aquella supuesta visi\u00f3n ?\u00bfhabr\u00eda que decir &#8220;alucinaci\u00f3n&#8221;?? es indeterminado: &#8220;No se cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vi&#8221;. Se podr\u00eda contestar aqu\u00ed, de manera ruda y llana, con mala educaci\u00f3n est\u00e9tica: &#8220;Mire, Borges, si usted no sabe cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vio, s\u00f3lo Dios lo sabe&#8221;, y al conceder de tal modo la conclusi\u00f3n, se obviar\u00eda el argumentum y quedar\u00eda a salvo, sin esfuerzo ulterior, nuestra incredulidad pragm\u00e1tica. Me permito, sin embargo, ser bien educado y continuar: &#8220;\u00bfEra definido o indefinido su n\u00famero?&#8221;. \u00bf?P v -P??, con lo que se supone la validez l\u00f3gica de la forma ?P v -P? y se considera que un extremo de la disyunci\u00f3n es verdadero y el otro falso, no ya en relaci\u00f3n con el autor ni con el lector (\u00e9ste sabe que para aqu\u00e9l el n\u00famero es indeterminado, esto es, indefinido), porque entonces la pregunta ser\u00eda superflua, sino en absoluto. As\u00ed las cosas, &#8220;el problema involucra el de la existencia de Dios&#8221;, quien ser\u00eda el garante \u00fanico de la verdad o falsedad de cada uno de esos enunciados. Son conocidos los inconvenientes que acarrea para la proliferaci\u00f3n de las ciencias y de las artes, y para la vida y libertad de artistas y cient\u00edficos, el poner a Dios o alguna de sus m\u00e1scaras: la Verdad, la Pol\u00edtica Correcta, etc\u00e9tera, como garant\u00eda de la verdad de un enunciado o de una teor\u00eda, de la belleza de una obra o de la calidad de una conducta; en todo caso, como queda claro en la exposici\u00f3n de la pol\u00e9mica entre Leibniz y Clarke y puede ser visto en un libro de Gottfried Martin, la fundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la verdad dice m\u00e1s sobre las convicciones de los creyentes que sobre la naturaleza de Dios, y a la f\u00edsica en general le ha resultado m\u00e1s productiva su inserci\u00f3n en la mec\u00e1nica que su dependencia de la teolog\u00eda. Esto permite mostrar que mi an\u00e1lisis no est\u00e1 dirigido contra los que creen en Dios, pues de acuerdo con b), la creencia en Dios puede ser verdadera independientemente del valor de verdad que se asigne a ?P v -P?, sino contra aquellos que niegan la existencia de Dios y sin embargo afirman ?P v -P?, y menos directa, pero no menos insidiosamente, contra aquellos &#8220;trascendentalistas&#8221; que derivan la verdad del antecedente a partir de la verdad del consecuente, postulando v\u00ednculos l\u00f3gicos que exceden la implicaci\u00f3n material. Esta presentaci\u00f3n gira as\u00ed en torno a cierto &#8220;ate\u00edsmo metodol\u00f3gico&#8221; o &#8220;espistemol\u00f3gico&#8221; y apela tanto a la credulidad literaria como a la incredulidad pragm\u00e1tica. Los sue\u00f1os no se pueden contar entre los medios de prueba, pero s\u00ed el di\u00e1logo con el so\u00f1ador.<\/p>\n<p>final de partida<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de Lorenzen para rechazar la forma ?P v -P? como ley l\u00f3gica es que para defenderla con \u00e9xito en un di\u00e1logo se precisa saber de antemano cu\u00e1l de los miembros es verdadero, ya que hay casos donde suponer la falsedad de uno y a partir de ello derivar la verdad del otro conduce a una apor\u00eda: alternativamente pueden probarse ?P? y ?-P?; un ejemplo cl\u00e1sico de esta paradoja lo ofrecen las antinomias kantianas. Las dificultades para la aplicaci\u00f3n de esta &#8220;ley&#8221; en operaciones matem\u00e1ticas que envuelven la infinitud es un lugar com\u00fan de las matem\u00e1ticas constructivistas, y de acuerdo con la exposici\u00f3n de Raggio, ofrece un obst\u00e1culo insalvable para la mecanizaci\u00f3n del c\u00e1lculo l\u00f3gico de predicados cuando no se dispone de un procedimiento efectivo, un algoritmo, para la prueba de un enunciado: una m\u00e1quina de Turing no detendr\u00eda nunca su marcha. Un ejemplo sencillo permite notar la divergencia entre la aritm\u00e9tica te\u00f3rica donde ?P? es ?(10:3).3 = 10? y la aritm\u00e9tica mec\u00e1nica de una minicalculadora digital donde ?P1? es ?(10:3).3 = 9.9999999?; all\u00e1, un resultado correcto pero imposible de obtener mec\u00e1nicamente, y aqu\u00ed un resultado obtenido por medios mec\u00e1nicos, pero &#8220;incorrecto&#8221;. Este resultado &#8220;falso&#8221; pero operativo, requiere suspender en la pr\u00e1ctica el principio de tercero excluido mediante un dispositivo ad hoc, dependiente del n\u00famero de d\u00edgitos que admite la pantalla de la m\u00e1quina y que detiene su funcionamiento cuando ese n\u00famero se completa. En cuanto a la minicalculadora, ?P? es indeterminado respecto a la prueba, y con ello respecto a la verdad; una indeterminaci\u00f3n relativa, que nos parecer\u00eda absoluta si dispusi\u00e9ramos solamente del lenguaje de los n\u00fameros decimales; pero ?P1?, a pesar de haber sido obtenido, es indeterminado, ya que su &#8220;construcci\u00f3n&#8221;, como aquella de Kafka, es incompleta: m\u00e1quinas con un n\u00famero mayor o menor de d\u00edgitos en su pantalla mostrar\u00edan resultados divergentes, que ser\u00eda ca\u00f3tico considerar en s\u00ed mismos verdaderos o falsos, en tanto que una m\u00e1quina ideal, con una pantalla infinita a su disposici\u00f3n, no terminar\u00eda nunca de imprimir nueves. El interruptor sacrifica la verdad a la operatividad, es una regla pr\u00e1ctica, como lo es en ajedrez declarar tablas una posici\u00f3n de jaque perpetuo.<\/p>\n<p>los t\u00e9rminos de la indeterminaci\u00f3n<\/p>\n<p>S\u00e1bato, alguna vez, acus\u00f3 a Borges de confundir infinito con indefinido; en este caso, parece mejor decir que para exponer las consecuencias indeseables del tercero excluido, a saber, el compromiso ontol\u00f3gico con entidades inescrutables, primero, y el compromiso teol\u00f3gico con un Dios Omnisciente, luego, le bastaba con una cl\u00e1usula protocolar y una cantidad indeterminada, no muy grande: mayor que uno y menor que diez. Para el Borges del Argumentum:<\/p>\n<p>?V1 v V2 v V3 v V4 v V5 v V6 v V7 v V8 v V9? es verdadera, donde ?V2? es ?vi dos p\u00e1jaros?, ?V3? es ?vi tres p\u00e1jaros?, etc\u00e9tera, pero no sabe cu\u00e1l de los miembros ?VN?, uno y s\u00f3lo uno, hace verdadera la f\u00f3rmula completa. En ese universo del discurso la disyunci\u00f3n de cada miembro con todos los dem\u00e1s tiene la forma ?P v -P? que, debido a la ignorancia apuntada, no puede ser defendida con \u00e9xito en un di\u00e1logo; esto deja perplejo a Borges (o Borges simula esa perplejidad, que algunos llaman metaf\u00edsica), porque pone en suspenso la verdad de ?V1 v V2 v &#8230; v V9?, a la que no est\u00e1 dispuesto a renunciar. Para salir de la perplejidad, es necesario que alguien sepa cu\u00e1l de los ocho miembros disyuntivos del enunciado en cuesti\u00f3n es verdadero, para lo cual recurre a Dios. Ergo, si ?P v -P?, entonces Dios existe. Raggio termina su an\u00e1lisis de los &#8220;irresolubles&#8221; con estas palabras: <\/p>\n<p>Las m\u00e1quinas no pueden resolver ciertos problemas y tampoco los hombres, si se limitan a actuar como m\u00e1quinas. Tal vez los hombres sean algo m\u00e1s que m\u00e1quinas, pero aun en este caso, para poder revelar que lo son, necesitar\u00edan vivir indefinidamente para poder mostrar que conocen cada uno de esos infinitos enunciados para los cuales no existe m\u00e9todo algor\u00edtmico de decisi\u00f3n. Pero esto, por nuestra finitud es imposible. Modificando un poco un famoso dictum de Andr\u00e9 Weil podemos decir: Hay cosas que las m\u00e1quinas no pueden hacer; y esto es una prueba de la existencia de Dios. Tal vez los hombres sean algo m\u00e1s que m\u00e1quinas, pero aun as\u00ed, por su finitud, jam\u00e1s podr\u00e1n demostrarlo; y esto es una prueba de la existencia del Diablo.<br \/>\n<\/DIR>Borges culmina la exposici\u00f3n de su sue\u00f1o diurno con la afirmaci\u00f3n, literaria, de la existencia de Dios, pero pese a eso no sabe todav\u00eda, ni lo sabemos nosotros ni lo sabremos ni lo sabr\u00e1 jam\u00e1s hombre alguno, cu\u00e1ntos p\u00e1jaros vio aquella vez. De mi parte, pongo fin a mi circunloquio con una versi\u00f3n de aquellos versos de Goethe invocados como motivo: <\/p>\n<p>Habitualmente el hombre<br \/>\nCuando oye una palabra, tiene el convencimiento<br \/>\nDe que adem\u00e1s de un nombre<br \/>\nSe le ha dado con ella tambi\u00e9n un pensamiento.<br \/>\n<\/DIR>Baste agregar, apenas, que est\u00e1n en el Fausto y los pronuncia Mefist\u00f3feles.<\/p>\n<p>Post Scriptum: Estoy en deuda con Alberto Moretti por una correcci\u00f3n terminol\u00f3gica. Tambi\u00e9n, por la observaci\u00f3n de que hay un supuesto adicional en el argumento borgiano, y que contamina el m\u00edo, a saber: el compromiso con una l\u00f3gica epist\u00e9mica, para la cual es condici\u00f3n de la verdad de una creencia, el que alguien la sostenga. Para el caso de Borges, adicionando el supuesto, un &#8220;materialista y ateo&#8221; tendr\u00eda que rechazar juntamente el tercero excluido y la l\u00f3gica epist\u00e9mica. Concedido, y para mi caso lo conceder\u00eda ?y tal vez Borges con el auxilio de otros textos suyos pueda ponerse bajo este paraguas?, siempre y cuando la concesi\u00f3n no quiera decir que hay creencias verdaderas o falsas independientemente de que alguien las sostenga, pues esto involucrar\u00eda el problema de la Realidad. Una Realidad que hiciera verdaderas (o falsas) determinadas creencias aparte de cualquier sujeto, ser\u00eda tan divina, por lo menos, como el Dios de Berkeley. En todo caso, mi compromiso impl\u00edcito estar\u00eda con una concepci\u00f3n de la verdad como &#8220;desencomillado&#8221;, an\u00e1loga a la de Alfred Tarski. El &#8220;materialismo l\u00f3gico&#8221; buscar\u00eda su lugar entre la variedad del pragmatismo, y no se apartar\u00eda de mis prop\u00f3sitos.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda<\/p>\n<p>Borges, J.L., Obras Completas, en tres tomos, 1993. La primera edici\u00f3n de El Hacedor, libro del que forma parte Argumentum Ornitologicum es de 1960.<br \/>\nKant, I., Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura (Cfr. en particular la subdivisi\u00f3n &#8220;Dial\u00e9ctica trascendental&#8221;, de la &#8220;Teor\u00eda trascendental de los elementos&#8221; y el cap\u00edtulo aludido de la &#8220;Teor\u00eda trascendental del m\u00e9todo&#8221;).<br \/>\nLorenzen, P., Pensamiento met\u00f3dico, 1973 (Traducci\u00f3n por Ernesto Garz\u00f3n Vald\u00e9s de Metodisches Denken, 1968. (Cfr. en particular el cap\u00edtulo &#8220;Estructuras l\u00f3gicas en el lenguaje&#8221;, pp. 58-67; la f\u00f3rmula indeterminada dial\u00f3gicamente que considera es &#8220;Si -(A.B) entonces -A v -B&#8221;, pp. 64-65).<br \/>\nMartin, G., Kant, ontolog\u00eda y epistemolog\u00eda, 1961 (Traducci\u00f3n por Luis Felipe Carrer y Andr\u00e9s Raggio de Inmanuel Kant. Ontologie und Wissenschaftstheorie, 1950 (Cfr. en particular, el Cap. III: &#8220;El ser de la naturaleza&#8221;, pp. 71-101).<br \/>\nRaggio, A., Alcance y l\u00edmites de la mecanizaci\u00f3n en l\u00f3gica, Cibern\u00e9tica, 1968, ed. por Luis Maltese de las contribuciones al &#8220;Xo Curso de temporada Cibern\u00e9tica y Sociedad, organizado por la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, Argentina.<br \/>\nS\u00e1bato, E., El escritor y sus fantasmas, 2a. edici\u00f3n, 1964 (Cfr. &#8220;Borges y el destino de nuestra ficci\u00f3n&#8221;, pp. 245-257, en particular, p. 249).<\/p>\n<p>Daniel Vera es profesor de la Facultad de Filosof\u00eda de la Universidad Nacional de C\u00f3rdoba, Argentina.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNaleust\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 25\/06\/2004 14:23 Elementos (revista trimestral) Elementos No. 38 Vol. 7, Junio-Agosto 2000 Si ?P o no P?, entonces Dios existe Alrededor del Argumentum Ornitologicum de Jorge Luis Borges Daniel Vera Gew\u00f6hnlich glaubt der Mensch, wenn er nur Worte h\u00f6rt, Es m\u00fcsse sich dabei doch auch was denken lassen.<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Si ?P o no P?, entonces Dios existe<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1211\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-1211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1211\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}