{"id":1201,"date":"2009-01-27T00:31:53","date_gmt":"2009-01-27T00:31:53","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1201"},"modified":"2009-01-27T00:31:53","modified_gmt":"2009-01-27T00:31:53","slug":"tres-debates-sobre-biblia-y-arqueolog\u00eda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1201","title":{"rendered":"Tres Debates sobre Biblia y Arqueolog\u00eda"},"content":{"rendered":"<p><strong>De: Alias de MSNInsumisoCritico\u00a0 (Mensaje original)\tEnviado: 11\/05\/2005 18:33<\/strong><\/p>\n<p>por Ziony Zevit, University of Judaism, Los Angeles, California (EEUU)<\/p>\n<p>Publicado originalmente en Biblica, volumen 83 (2002), p\u00e1ginas 1-27<br \/>\nTraducci\u00f3n de Felipe Elgueta Frontier<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n<\/p>\n<p>I. El Debate de la Arqueolog\u00eda Biblica.<\/p>\n<p>Durante casi veinticinco a\u00f1os, las universidades y seminarios denominacionales han sido escenario de tres debates importantes, enmara\u00f1ados y confusamente largos en torno a la exactitud y veracidad de las narrativas hist\u00f3ricas de la Biblia hebrea. Aparte de los estudiosos religiosamente m\u00e1s conservadores, que pueden estar desinformados o bien han escogido ignorar estos tejemanejes del estudio acad\u00e9mico del antiguo Israel, pocos de quienes estudian, ense\u00f1an o predican sobre estos temas carecen de una opini\u00f3n. El debate de la Arqueolog\u00eda B\u00edblica, el debate Minimalistas-Maximalistas y el debate del Siglo D\u00e9cimo han tenido ocupados a los estudiosos, que han debido abocarse a corregir el contenido de sus clases de historia, escribir art\u00edculos e intentar mantener su teolog\u00eda en armon\u00eda con su comprensi\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>En los c\u00edrculos acad\u00e9micos y luego a trav\u00e9s de la prensa y de muchos escritos publicados en la popular y ampliamente difundida Biblical Archaeology Review, se lleg\u00f3 a asociar cada uno de estos debates con un individuo en particular: primero, el debate de la Arqueolog\u00eda B\u00edblica con W.G. Dever de la Universidad de Arizona en Estados Unidos; en segundo lugar, el debate Minimalistas-Maximalistas con P.R. Davies de la Universidad de Sheffield en Inglaterra; y, finalmente, el debate del Siglo D\u00e9cimo con I. Finkelstein de la Universidad de Tel-Aviv en Israel. Cada uno de estos individuos es reconocido como un estudioso competente, escritor en\u00e9rgico y voluminoso, simp\u00e1tico orador y h\u00e1bil ret\u00f3rico.<\/p>\n<p>La descripci\u00f3n desapasionada de Liverani de los problemas surgidos en los debates, ilustra bien el manto que han puesto sobre el estudio de lo que \u00e9l llama ?la historia del Israel B\u00edblico?. Cuestionando los problemas te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos de la empresa historiogr\u00e1fica, algunos estudiosos han minado con \u00e9xito la confianza en la validez de la mayor\u00eda de las interpretaciones hist\u00f3ricas, as\u00ed como en la habilidad de los historiadores para determinar incluso qu\u00e9 puede constituirse en un dato o un evento pertinente para ese pasado que los historiadores deben explicar (1). El art\u00edculo de Liverani me sugiere que su efectividad se ha debido, mayormente o en parte, a la confluencia de los tres debates en un solo debate de Biblia y Arqueolog\u00eda. Mis objetivos en este art\u00edculo son sacar a la luz problemas oscurecidos por una terminolog\u00eda difusa, considerando cada uno de los tres debates en su propio contexto intelectual, e indicar c\u00f3mo este enfoque promueve un clima intelectualmente saludable<br \/>\ndentro del cual es posible el avance de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>I. El Debate de la Arqueolog\u00eda Biblica.<\/p>\n<p>Este debate, desencadenado por Dever en los a\u00f1os setenta, era acerca de si la ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? podr\u00eda llamarse mejor &#8220;Arqueolog\u00eda Siropalestina? (2). Se invocaron buenas razones en favor del cambio y obtuvo mucha aceptaci\u00f3n entre los arque\u00f3logos profesionales y otros seguidores de la arqueolog\u00eda.<\/p>\n<p>(1) Para describir el objeto de su estudio, los arque\u00f3logos generalmente usan adjetivos que se refieren a un per\u00edodo (ej., calcol\u00edtico, Bronce Medio) y\/o regi\u00f3n geogr\u00e1fica (ej., babil\u00f3nica, egipcia) y\/o cultura (ej., hitita, romana); nunca el t\u00edtulo de un libro adjetivizado. No existe una ?Arqueolog\u00eda del Beowulf? ni una ?Arqueolog\u00eda Ili\u00e1dica?. En lenguaje arqueol\u00f3gico, el adjetivo ?B\u00edblico? era una palabra vac\u00eda.<\/p>\n<p>(2) Los individuos que empleaban la expresi\u00f3n ?B\u00edblico? la usaban para referirse principalmente a los per\u00edodos hist\u00f3ricos durante los cuales los personajes mencionados en la Biblia viv\u00edan en el ?mundo b\u00edblico?. Este \u00faltimo t\u00e9rmino se hizo muy usual en los estudios norteamericanos bajo la influencia de W.F. Albright, reconocido ampliamente como el estudioso fundador de la arqueolog\u00eda b\u00edblica cient\u00edfica en la tierra de Israel. Cuando Albright hablaba de ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica?, abarcaba todos los pa\u00edses y culturas del Medio Oriente mencionados en la Biblia o que fueran relevantes para los eventos all\u00ed descritos. Excavaciones en Espa\u00f1a y Siria, T\u00fanez y Arabia, podr\u00edan ser clasificadas bajo esta misma r\u00fabrica. Usado esta manera, el t\u00e9rmino ?b\u00edblico? abarcaba demasiado territorio y, como resultado, no era informativo.<\/p>\n<p>(3) ?B\u00edblico? no se refiere a nada de lo que los arque\u00f3logos hacen como tales, es decir, como expertos que excavan, catalogan hallazgos y rastrean el desarrollo y evoluci\u00f3n de la cultura material.<\/p>\n<p>En vista de estas leg\u00edtimas razones, parece desconcertante que el caso de Dever no saliera victorioso. Ante \u00e9l se presentaron tres tipos principales de objeciones: primero las institucionales, que reflejan el ego\u00edsmo ilustrado; en segundo lugar las sem\u00e1nticas, y en tercero las teol\u00f3gicas (lejos, las m\u00e1s complejas).<\/p>\n<p>Objeciones institucionales:<br \/>\nLa mayor\u00eda de los arque\u00f3logos de tiempo completo de los Estados Unidos y virtualmente todos los de Europa e Israel estuvieron inclinados a favor de la sugerencia de Dever; los biblistas y te\u00f3logos, sin embargo, estaban divididos. Adem\u00e1s, la aplastante mayor\u00eda de los excavadores interesados en los per\u00edodos b\u00edblicos y que trabajan en Israel y Jordania no son arque\u00f3logos de tiempo completo. En su mayor\u00eda, son empleados de seminarios o instituciones denominacionales en las que ense\u00f1an Biblia o imparten cursos con nombres como ?Civilizaci\u00f3n Israelita Antigua? y otros semejantes. Ellos fueron renuentes a adoptar y promover una terminolog\u00eda que sugiriera que la arqueolog\u00eda no era relevante para su trabajo como biblistas. Adem\u00e1s, la terminolog\u00eda propuesta por Dever puede haber fomentado percepciones de la arqueolog\u00eda que resultaban hostiles a sus tareas de b\u00fasqueda de apoyo financiero entre sus generosos patrocinadores e instituciones auspiciadoras y de contrataci\u00f3n de voluntarios para las excavaciones.<\/p>\n<p>Objeciones (o justificaciones) sem\u00e1nticas:<br \/>\nEntre aquellos que reconocieron la validez esencial de las inquietudes de Dever, muchos deseaban mantener el t\u00e9rmino ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica?. Ellos plantearon, en un terreno ?Albrightiano?, que la expresi\u00f3n era \u00fatil y significativa para referirse a la arqueolog\u00eda de la Edad de Hierro en Israel y Jordania. El t\u00e9rmino ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? era apropiado porque, aunque alud\u00eda a la escritura can\u00f3nica, normalmente se entend\u00eda que la expresi\u00f3n estaba referida a un pueblo en particular en un lugar y tiempo particulares: los israelitas en la Tierra de Israel desde la Edad del Hierro hasta los d\u00edas de Esdras y Nehem\u00edas en el periodo P\u00e9rsico que sigui\u00f3 a la Edad del Hierro, es decir, aproximadamente entre el 1200 y el 332 aEC (cuando el referente de ?B\u00edblico? es la Biblia hebrea). Tambi\u00e9n podr\u00eda abarcar a Jes\u00fas, Pablo y la iglesia primitiva (cuando el referente es el Nuevo Testamento). Al darle este sentido, se asemejaba a t\u00e9rminos como ?Romano? o ?Griego? aplicados como adjetivos de las ramas<br \/>\nde la arqueolog\u00eda cl\u00e1sica. Por consiguiente, el debate era simplemente en torno a detalles sem\u00e1nticos. Finalmente, no hab\u00eda ninguna raz\u00f3n v\u00e1lida para eliminar el adjetivo ?b\u00edblico?. As\u00ed como los arque\u00f3logos cl\u00e1sicos recurren a antiguas fuentes escritas cuando interpretan sus hallazgos, la Biblia se usa en la interpretaci\u00f3n de los hallazgos del Israel de la Edad de Hierro.<\/p>\n<p>Objeciones teol\u00f3gicas I:<\/p>\n<p>Complicando a\u00fan m\u00e1s esta delicada situaci\u00f3n, estaba el hecho de que ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? era un t\u00e9rmino viejo, bien establecido en los estudios b\u00edblicos desde comienzos del siglo XIX y cuyo sentido general era transparente a todos, un hecho generalmente desconocido para las personas que alcanzaron la mayor\u00eda de edad despu\u00e9s de la d\u00e9cada de los ?50. As\u00ed, por ejemplo, en 1839 la Jahn?s Biblical Archaeology empez\u00f3 a entregar a generaciones de seminaristas y cl\u00e9rigos estadounidenses la siguiente definici\u00f3n:<\/p>\n<p>La arqueolog\u00eda&#8230; considerada subjetivamente&#8230; es el conocimiento de cualquier cosa de la antig\u00fcedad que sea digna de recuerdo, pero objetivamente es ese conocimiento reducido a un sistema&#8230; en un sentido limitado hace especial referencia a las instituciones religiosas y civiles, a las opiniones, modales y costumbres y aspectos similares (3).<\/p>\n<p>El libro de Jahn, publicado primero en alem\u00e1n en 1802, asumi\u00f3 esta agenda arqueol\u00f3gica e ilustr\u00f3 lo que podr\u00eda lograr usando la propia Biblia como su fuente y recurso primario; pero tambi\u00e9n los monumentos y monedas antiguos, las escrituras de Fil\u00f3n, Josefo, los escritos rab\u00ednicos y alguna literatura patr\u00edstica y diarios de viajeros. Para Jahn, la arqueolog\u00eda podr\u00eda hacerse en el escritorio del estudioso. Simplemente era cuesti\u00f3n de estudiar las palabras y hacer un an\u00e1lisis filol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Keil, un ex\u00e9geta conservador, observ\u00f3 que Jahn simplemente hab\u00eda pedido prestada su comprensi\u00f3n de la ?arqueolog\u00eda? del uso griego del t\u00e9rmino, testimoniado en fuentes tan diversas como Plat\u00f3n, Dionisio de Halicarnaso y Josefo, y la aplic\u00f3 a la Biblia (4). Para su propio Handbuch der biblischen Arch\u00e4ologie publicado en 1858, Keil adopt\u00f3 una definici\u00f3n algo distinta:<\/p>\n<p>Entendemos por arqueolog\u00eda b\u00edblica o conocimiento de la antig\u00fcedad b\u00edblica, la representaci\u00f3n cient\u00edfica del estilo de vida del pueblo israelita como la \u00fanica naci\u00f3n de la antig\u00fcedad que Dios hab\u00eda seleccionado como portadora de las revelaciones registradas en la Biblia.<\/p>\n<p>Este conocimiento, seg\u00fan Keil, exclu\u00eda la historia per se, pero inclu\u00eda la geograf\u00eda f\u00edsica, las instituciones religiosas tales como los lugares de culto, el personal, los rituales y el calendario; instituciones sociales, como las casas, la comida y la vestimenta; instituciones, organizaciones y empresas familiares, y organizaciones civiles tales como leyes, cortes, ej\u00e9rcito, etc. La importancia de esta arqueolog\u00eda fue la de destacar la cualidad distintiva y objetiva de Israel como testigo de la revelaci\u00f3n, pero ?el m\u00e9todo de descripci\u00f3n debe ser hist\u00f3rico, siguiendo el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n b\u00edblica? (5).<\/p>\n<p>En 1896, Lansing public\u00f3 un libro delgado, Outlines of the Archaeology of the Old Testament, en el que ubicaba la arqueolog\u00eda como una rama de la teolog\u00eda exeg\u00e9tica. \u00c9l escribi\u00f3: ?La Arqueolog\u00eda B\u00edblica es la ciencia de las cosas sagradas confrontadas con las palabras sagradas? (\u00e9nfasis del original). Las ?cosas? inclu\u00edan los mismos asuntos tratados por Keil, junto con las antig\u00fcedades de otras naciones ?en tanto que \u00e9stas tengan alguna relaci\u00f3n directa con alg\u00fan pasaje de la Escritura? (6). En este volumen se enfatiza la conexi\u00f3n directa entre ?cosa? y ex\u00e9gesis, y la historia, en general, se deja un poco de lado.<\/p>\n<p>Mientras se publicaba el primer volumen de la primera edici\u00f3n alemana de Jahn, otros estudiosos europeos estaban comprometidos en actividades para extender el significado del t\u00e9rmino ?arqueolog\u00eda?. En 1801, E. Clark parti\u00f3 hacia Tierra Santa para descubrir ciudades antiguas y sitios santos. Fue seguido por U.J. Seetzen en 1802, J.L. Burckhardt en 1809, y una hueste de otros m\u00e1s. El m\u00e1s famoso de ellos, E. Robinson, Profesor de Biblia en el Union Theological Seminary de Nueva York, viaj\u00f3 por primera vez en 1839.<\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en las listas geogr\u00e1ficas y las referencias casuales a lugares que se encuentran en la Biblia, bendecido con un o\u00eddo dotado para discernir antiguos nombres de lugares hebreos y griegos en versiones \u00e1rabes locales, y poseedor de un fino sentido de la topograf\u00eda, Robinson, viajando junto a su ex alumno Eli Smith, un misionero de habla \u00e1rabe, descubri\u00f3, registr\u00f3 y cartografi\u00f3 centenares de sitios, muchos de ellos deshabitados durante m\u00e1s de 2000 a\u00f1os. Su erudito y cautivante libro de tres vol\u00famenes publicado en 1841, Biblical Researches in Palestine, the Sinai, Petrae and Adjacent Regions se convirti\u00f3 en uno de los best-selleres m\u00e1s le\u00eddos (7). Robinson demostr\u00f3 la posibilidad de identificar muchos de los sitios mencionados en la Biblia y, por consiguiente, la exactitud y fidelidad de la Biblia. Su trabajo fue tomado como una se\u00f1al de que la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, la misma investigaci\u00f3n que pod\u00eda descubrir animales extintos, cavern\u00edcolas y planetas distantes, tambi\u00e9n podr\u00eda<br \/>\nverificar hechos b\u00edblicos.<\/p>\n<p>En 1890, Petrie, un estudioso ingl\u00e9s con m\u00e1s de 20 a\u00f1os de experiencia excavando en Egipto, dio inicio a la primera excavaci\u00f3n cient\u00edfica en Tierra Santa en Tell el-Hesi. Poco despu\u00e9s, se emprendieron excavaciones en Gezer, Jeric\u00f3 y Shechem. En 1906, se emprendieron excavaciones alemanas en Megido, el sitio del Armaged\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre 1870 y los a\u00f1os &#8217;30, despu\u00e9s de que Schliemann excavara Troya y afirmara, con la misma seguridad y efectividad de un publicista, haber autentificado las historias de Homero, un p\u00fablico popular entusiasmado exig\u00eda hambriento nuevas conclusiones hist\u00f3ricas a partir de las excavaciones en Egipto, Mesopotamia y Palestina.<\/p>\n<p>Al examinar los libros y folletos con t\u00edtulos que se aproximaban a ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica?, escritos a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, not\u00e9 c\u00f3mo sus vol\u00famenes difer\u00edan de Jahn, reflejando un desplazamiento sem\u00e1ntico en el t\u00e9rmino ?arqueolog\u00eda? a lo largo de m\u00e1s de 50 a\u00f1os (8). En \u00e9stos, la diferencia entre ?arqueolog\u00eda? e ?historia? parece haber sido que ?historia? se refer\u00eda al conocimiento de los eventos pol\u00edticos pasados, de acuerdo con el paradigma rankiano de la historiograf\u00eda que evolucion\u00f3 en Alemania entre 1825 y 1850. ?Arqueolog\u00eda? se refer\u00eda m\u00e1s a los realia (objetos naturales) y procesos de la vida diaria (9). El conocimiento obtenido de la ?arqueolog\u00eda sucia? era incluido entre los realia. Produc\u00eda informaci\u00f3n que aclaraba la arqueolog\u00eda filol\u00f3gica y se aplicaba igualmente para ilustrar y contextualizar narrativas b\u00edblicas hist\u00f3ricas, todas las cuales eran consideradas descripciones exactas. Hasta donde puedo discernir, los veinticinco libros examinados eran<br \/>\ntodos escritos por biblistas, individuos involucrados en el estudio, ex\u00e9gesis y explicaci\u00f3n teol\u00f3gica de la escritura.<\/p>\n<p>Lo que cambi\u00f3 a lo largo de m\u00e1s de 170 a\u00f1os, desde la \u00e9poca en que Jahn public\u00f3 su primer volumen hasta el surgimiento del debate, fue el contenido del t\u00e9rmino ?arqueolog\u00eda?. El nuevo significado reemplaz\u00f3 al viejo en el habla popular, pero sigui\u00f3 coexistiendo con \u00e9l en entornos denominacionales en el congelado t\u00e9rmino ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica?, junto con las ideas acerca de c\u00f3mo deb\u00eda usarse dicha ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? en el estudio de la Biblia.<\/p>\n<p>Aunque esto pase inadvertido en la literatura erudita y en las discusiones p\u00fablicas, algunos de los cr\u00edticos de Dever simplemente estaban reacios a ignorar parte del campo sem\u00e1ntico del t\u00e9rmino ?arqueolog\u00eda?. Considerando que ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? es un t\u00e9rmino perfectamente bueno con una larga tradici\u00f3n en los estudios b\u00edblicos, la preparaci\u00f3n ministerial y la educaci\u00f3n cristiana, ellos no se sintieron particularmente inc\u00f3modos con los problemas planteados por Dever, y pueden haber considerado su llamado como una reacci\u00f3n exagerada ante algo demasiado peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Objeciones teol\u00f3gicas II:<br \/>\nEn la d\u00e9cada de los &#8217;50, bajo la influencia de Albright, la ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? hab\u00eda llegado a incluir bajo su r\u00fabrica estudios de los textos literarios ugar\u00edticos, as\u00ed como los recientemente descubiertos Rollos del Mar Muerto, entre los que se encontraban los manuscritos b\u00edblicos m\u00e1s antiguos que se hayan conocido. Estos dos descubrimientos acerca de los l\u00edmites cronol\u00f3gicos del periodo b\u00edblico vertieron una crucial luz sobre el trasfondo cultural y la historia literaria del antiguo Israel y sobre la historia textual de la Biblia; por consiguiente, se pensaba que ilustraban la exactitud hist\u00f3rica de la Biblia de alguna manera vaga, indefinida. Del mismo modo, la presencia f\u00edsica de objetos excavados, como altares peque\u00f1os similares al altar del tabern\u00e1culo descrito en la Biblia, estatuillas consideradas como ejemplos de im\u00e1genes prohibidas en la legislaci\u00f3n b\u00edblica y evidencia material de secuencias de eventos como la destrucci\u00f3n de una ciudad canaanita al principio de la Edad de<br \/>\nHierro, fueron consideradas como mudo testimonio de la exactitud de lo que la Biblia ?dec\u00eda? sobre ellos en Deuteronomio, Josu\u00e9 y Jueces.<\/p>\n<p>Los estudiosos conservadores en particular, pero tambi\u00e9n los liberales, supon\u00edan que si los arque\u00f3logos pod\u00edan demostrar que algo podr\u00eda haber ocurrido, \u00e9sa era prueba suficiente de que hab\u00eda ocurrido si as\u00ed lo indicaba la Biblia (10). El efecto de halo de este pensamiento de ?la Biblia es verdadera?, combinado con la concepci\u00f3n de la ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? como una sirvienta de la ex\u00e9gesis, continu\u00f3 extendiendo las implicaciones de la arqueolog\u00eda sucia en la autenticaci\u00f3n, tanto de detalles particulares sobre los realia como de rasgos de la cultura no material, como la historia, la historiograf\u00eda y la teolog\u00eda (11).<\/p>\n<p>Este testimonio se convirti\u00f3 en grano para los molinos del movimiento de la ?Teolog\u00eda B\u00edblica?, liberal y positivista, que logr\u00f3 gran popularidad a partir de los a\u00f1os &#8217;50 y ha tenido una influencia profunda en lo que se ha ense\u00f1ado desde entonces en entornos cristianos y jud\u00edos no-ortodoxos. Lo que distingu\u00eda a este movimiento de los enfoques m\u00e1s conservadores, era su capacidad para discernir una diferencia entre la fiabilidad y exactitud de las descripciones hist\u00f3ricas de la Biblia, comprobadas seg\u00fan las investigaciones arqueol\u00f3gicas, y los discursos teol\u00f3gicos de los textos (12). Se le dio preeminencia a estos discursos como ?proclamaci\u00f3n?, mientras que los eventos hallados no deficientes en su comprobaci\u00f3n arqueol\u00f3gica eran valorados como testimonio de la proclamaci\u00f3n. Los eventos considerados deficientes, como la esclavitud de los israelitas en Egipto, fueron clasificados como ?mito?, ignor\u00e1ndose su falta de historicidad, y reserv\u00e1ndolos exclusivamente para ser usados en los<br \/>\ndiscursos kerigm\u00e1ticos.<\/p>\n<p>Al proponer el t\u00e9rmino ?Arqueolog\u00eda Siropalestina?, Dever declar\u00f3 expl\u00edcitamente que hab\u00eda perdido el inter\u00e9s en el t\u00e9rmino &#8220;b\u00edblico&#8221;, junto con sus nexos asociativos con la ex\u00e9gesis y la explicaci\u00f3n teol\u00f3gica. Su postura puede haberse percibido como un ataque a la religi\u00f3n. Por cierto, su postura fue percibida correctamente como un ataque contra aquellos que argumentaban acerca de la interpretaci\u00f3n arqueol\u00f3gica partiendo de la teolog\u00eda normativa (o B\u00edblica). Pero, hasta donde s\u00e9, \u00e9l no plante\u00f3 esto como un problema general en sus presentaciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>Dever perdi\u00f3 el debate. Era casi inevitable. Hay muchos m\u00e1s profesores de Biblia en el mundo que arque\u00f3logos trabajando en el per\u00edodo de la Edad de Hierro, y la aplastante mayor\u00eda de estos profesores trabaja en contextos denominacionales con programas teol\u00f3gicos expl\u00edcitos e impl\u00edcitos que son a priori a cualquier posible hallazgo de los arque\u00f3logos. Se pensaba que el llamado a un cambio en la terminolog\u00eda iba a cortar la conexi\u00f3n entre lo arqueol\u00f3gico y lo teol\u00f3gico, imposibilitar cualquier pretensi\u00f3n acerca de las implicaciones de la arqueolog\u00eda de lo f\u00edsico para lo metaf\u00edsico, y deslegitimar cualquier autoridad interpretativa que los biblistas teol\u00f3gicamente orientados pudieran exigir acerca de los datos arqueol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>A fines de la d\u00e9cada de los ?80, despu\u00e9s del decaimiento de la ?Teolog\u00eda B\u00edblica? como movimiento din\u00e1mico y agresivo, la situaci\u00f3n qued\u00f3 ordenada de la siguiente manera. La ?Arqueolog\u00eda Siropalestina? se convirti\u00f3 en un t\u00e9rmino ampliamente aceptado que se refer\u00eda a una disciplina que normalmente requiere de una combinaci\u00f3n de estudios de postgrado y unos pocos per\u00edodos de experiencia en terreno y en laboratorio, o muchos per\u00edodos de experiencia en terreno y en laboratorio y publicaciones relevantes. Queda restringida a c\u00edrculos profesionales y se ha convertido en el t\u00e9rmino preferido de los departamentos de arqueolog\u00eda, antropolog\u00eda e historia. La ?Arqueolog\u00eda B\u00edblica? evolucion\u00f3 como un t\u00e9rmino usado principalmente en la cultura popular, en t\u00edtulos de conferencias p\u00fablicas, art\u00edculos en revistas, libros y cursos de pregrado o seminario. El t\u00e9rmino vino a se\u00f1alar que se tratar\u00edan materias textuales y arqueol\u00f3gicas en presentaciones con este t\u00edtulo; pero no se\u00f1alaba cu\u00e1l ser\u00eda la<br \/>\nproporci\u00f3n entre arqueolog\u00eda y texto ni la orientaci\u00f3n profesional del autor o conferencista. Considerando que todos los arque\u00f3logos siropalestinos que trabajan en ciertos per\u00edodos hist\u00f3ricos deben por necesidad explotar la informaci\u00f3n contenida en la Biblia al interpretar algunos de sus hallazgos, ellos son ipso facto arque\u00f3logos b\u00edblicos; pero no todos los biblistas que usan informaci\u00f3n arqueol\u00f3gica y que puedan llamarse ?arque\u00f3logos b\u00edblicos? pueden pretender ser ?arque\u00f3logos siropalestinos?. Incluso Dever dej\u00f3 clara esta situaci\u00f3n (13).<\/p>\n<p>Tan imperceptible como lo fue en los a\u00f1os ochenta, el debate hab\u00eda precipitado cambios que iban m\u00e1s all\u00e1 de la terminolog\u00eda profesional. Hab\u00eda diseminado la noci\u00f3n de que la s\u00edntesis Albrightiana de los estudios y la arqueolog\u00eda b\u00edblica ya no manten\u00eda su integridad: los biblistas podr\u00edan seguir caminando solos, al igual que los arque\u00f3logos. En los estudios b\u00edblicos hubo un desplazamiento desde los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos hacia los literarios; en la arqueolog\u00eda de la Edad del Hierro, un desplazamiento desde las explicaciones hist\u00f3ricas de la historiograf\u00eda b\u00edblica basada en datos de excavaciones hacia las interpretaciones pol\u00edtico-econ\u00f3micas basadas en teor\u00edas socio-antropol\u00f3gicas. Algunos biblistas que aceptaron la distinci\u00f3n de Dever emprendieron la elaboraci\u00f3n de historias sociales de Israel basados en una mezcla de datos arqueol\u00f3gicos y teor\u00eda socio-antropol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Notas<\/p>\n<p>(1) M. LIVERANI, &#8220;Nuovi sviluppi nello studio della storia dell?Israele biblico&#8221;, Bib 80 (1999) 490-492, 497-500, 502-505.<\/p>\n<p>(2) W.G. DEVER, Archaeology and Biblical Studies. Retrospects and Prospects (Archeologia 4.1; Evanston 1974) 17-25, 34-43; ID., &#8220;Retrospects and Prospects in Biblical and Syro-Palestinian Archaeology?, BA 45 (1982) 103-107; H. SHANKS, &#8220;Should the Term ?Biblical Archaeology? Be Abandoned?&#8221; BARe 7\/3 (1981) 54-57; E.F. CAMPBELL, &#8220;Letter to Readers&#8221;, BA 45 (1982) 68; H.D. LANCE, &#8220;American Biblical Archaeology in Perspective&#8221;, BA 45 (1982) 97-101. Dever introdujo por primera vez el t\u00e9rmino para referirse a una ?disciplina y secular &#8230; realizada por los historiadores culturales por su propio inter\u00e9s? en la &#8220;Introducci\u00f3n&#8221; a Biblical Archaeology (ed. S.M. PAUL ? W.G. DEVER) (Library of Jewish knowledge; Jerusalem 1973) ix. (agradezco al Prof. Paul por esta referencia).<\/p>\n<p>(3) J. Jahn (1750-1816) public\u00f3 una Biblische Arch\u00e4ologie original de cinco vol\u00famenes en 1802. Abrevi\u00f3 esta publicaci\u00f3n en un solo volumen, J. JAHN, Archaeologia biblica in Epitomen redacta (Viena 1814), traducido posteriormente como Arch\u00e6ologia Biblica. A manual of biblical antiquities (Andover 1823) por el poeta y traductor norteamericano T.C. Upham del lat\u00edn. Su traducci\u00f3n fue reimpresa con adiciones y correcciones bajo el t\u00edtulo m\u00e1s breve de Jahn?s Biblical Archaeology hasta 1853. La cita es de una edici\u00f3n de 1839 publicada en Nueva York.<\/p>\n<p>(4) K.F. KEIL, Handbuch der biblischen Arch\u00e4ologie (Frankfort a. M. ? Erlangen 1858-1859) 2. Este libro apareci\u00f3 en una segunda edici\u00f3n alemana en 1875 que fue traducida con adiciones y correcciones de Keil y se public\u00f3 como Manual of Biblical Archaeology (Edinburgh 1887-1888) I-II.<\/p>\n<p>(5) KEIL, Handbuch, 1-5.<\/p>\n<p>(6) J.G. LANSING, Outlines of the Archaeology of the Old Testament (New Brunswick 1896) 4-5.<\/p>\n<p>(7) P.J. KING, American Archaeology in the Mideast. A History of the American Schools of Oriental Research (Filadelfia 1983) 3-4; C.C. LAMBERG-KARLOVSKY, Beyond the Tigris and Euphrates (Beerseba 1996) 26-29. De hecho, la mayor\u00eda de los viajeros public\u00f3 relatos cient\u00edficos o populares de sus viajes, de modo que hab\u00eda mucha informaci\u00f3n sobre Tierra Santa y la Biblia que circulaba ampliamente en ingl\u00e9s, franc\u00e9s y alem\u00e1n.<\/p>\n<p>(8) Observ\u00e9 lo que estaba disponible en los estantes de la biblioteca en el Seminario Teol\u00f3gico de Princeton en agosto y noviembre de 2000. Debido a la escasez de libros con las dos palabras requeridas, inclu\u00ed libros cuyos t\u00edtulos indicaran que trataban de tipos similares de datos.<\/p>\n<p>(9) Cf. E. KALT, Biblische Arch\u00e4ologie (Friburgo 1924), un peque\u00f1o volumen que se centra en las instituciones pol\u00edticas, religiosas y sociales en su escenario geogr\u00e1fico. Aunque fue escrito m\u00e1s de 60 a\u00f1os despues del libro de Kiel ?podr\u00eda considerarse como una versi\u00f3n abreviada y actualizada del libro anterior?, Kalt no incorpor\u00f3 los hallazgos de la arqueolog\u00eda sucia en sus discusiones.<\/p>\n<p>(10) Cf. KING, American Archaeology in the Mideast, 83, con respecto al enfoque de M. Kyle, un biblista conservador asociado durante largo tiempo con F. Albright y la arqueolog\u00eda norteamericana en Tierra Santa.<\/p>\n<p>(11) V\u00e9ase J.C. MEYER ? V.H. MATTHEWS, &#8220;The Use and Abuse of Archaeology in Current Bible Handbooks&#8221;, BA 48 (1985) 149-159; &#8220;The Use and Abuse of Archaeology in Current One-volume Bible Dictionaries&#8221;, BA 48 (1985) 222-237. Muchos de los abusos vistos y citados por estos autores abordan el uso m\u00e1s antiguo y tradicional del material arqueol\u00f3gico en contextos denominacionales.<\/p>\n<p>(12) Esta descripci\u00f3n est\u00e1 tomada de Weaver, quien la us\u00f3 para sugerir c\u00f3mo puede enfrentarse teol\u00f3gicamente en los a\u00f1os 1990 el atolladero hist\u00f3rico causado por la arqueolog\u00eda; cf. W.P. WEAVER, &#8220;The Archaeology of Palestine and the Archaeology of Faith: Between a Rock and a Hard Place&#8221;, What has Archaeology to do with Faith? (eds. J.H. CHARLESWORTH ? W P. WEAVER) (Faith and Scholarship Colloquies; Filadelfia 1992) 89-105 (&#8220;The Failure of Archaeology as an Apologetic Strategy&#8221;).<\/p>\n<p>(13) W.G. DEVER, &#8220;What Archaeology Can Contribute to an Understanding of the Bible&#8221;, BARe 7\/5 (1981) 40-41; &#8220;Archaeology and the Bible. Understanding Their Special Relationship&#8221;, BARe 16\/3 (1990) 52-58, 62.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De: Alias de MSNInsumisoCritico\u00a0 (Mensaje original) Enviado: 11\/05\/2005 18:33 por Ziony Zevit, University of Judaism, Los Angeles, California (EEUU) Publicado originalmente en Biblica, volumen 83 (2002), p\u00e1ginas 1-27 Traducci\u00f3n de Felipe Elgueta Frontier Introducci\u00f3n I. El Debate de la Arqueolog\u00eda Biblica. Durante casi veinticinco a\u00f1os, las universidades y seminarios denominacionales han sido escenario de tres<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Tres Debates sobre Biblia y Arqueolog\u00eda<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1201\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-1201","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1201\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}