{"id":1177,"date":"2009-01-16T22:13:24","date_gmt":"2009-01-16T22:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1177"},"modified":"2009-01-16T22:13:24","modified_gmt":"2009-01-16T22:13:24","slug":"fuentes-de-la-moralidad-siguiendo-el-catecismo-de-la-iglesia-cat\u00f3lica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1177","title":{"rendered":"Fuentes de la moralidad  Siguiendo el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica"},"content":{"rendered":"<p>Fuentes de la moralidad<\/p>\n<p>Siguiendo el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (nn. 1750-1756) y la Encl\u00edclica Veritatis Splendor nn. 76-78.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las fuentes o elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos son:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8211; El objeto elegido<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8211; El fin que se busca o la intenci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 &#8211; Las circunstancias de la acci\u00f3n<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El objeto elegido es un bien hacia el cual tiende deliberadamente la voluntad. Especifica moralmente el acto del querer, seg\u00fan que la raz\u00f3n lo reconozca y lo juzgue conforme o no conforme al bien verdadero.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El objeto del obrar no es una cosa, sino una acci\u00f3n finalizada, el significado objetivo del obrar (por ejemplo: el objeto de robar un caballo no es el caballo, sino el acto de robarlo). Por eso dos actos id\u00e9nticos f\u00edsicamente, exteriormente indistinguibles, pueden pertenecer a especies morales diferentes. Como puede ser el caso de una mujer que ha de tomar la p\u00edldora por motivos m\u00e9dicos no anticonceptivos. Su acci\u00f3n exterior es id\u00e9ntica a la que la toma s\u00f3lo para hacer infecundos los actos conyugales, pero es una acci\u00f3n moral distinta. La diferencia tiene que ver con un dato objetivo, el significado objetivo del acto, que no viene captado por el plano f\u00edsico exterior, sino por la raz\u00f3n pr\u00e1ctica a partir de la persona que act\u00faa. (Un ejemplo cl\u00e1sico es la leg\u00edtima defensa. En el caso en que mato defendi\u00e9ndome, el objeto de mi elecci\u00f3n no es el matar al otro, sino la protecci\u00f3n de mi vida con medios proporcionados.)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Buscando precisar a\u00fan m\u00e1s en qu\u00e9 consiste el objeto, es importante detenerse en la diferencia que hay entre el significado verdadero, iluminado por la Veritatis splendor y el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, y lo que se propone err\u00f3neamente desde la teor\u00eda de la acci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El objeto de un acto de alcance moral est\u00e1 constituido propiamente, no por el contenido puramente f\u00edsico del acto, como se\u00f1al\u00e1bamos. El objeto moral, es decir, el objeto sobre el que se apoya la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, no es jam\u00e1s simplemente el objeto material (f\u00edsico) del acto, sino este acto mismo en cuanto que est\u00e1 sometido al imperio de la voluntad y, en consecuencia, en cuanto que es realizado por la persona en un contexto humano. No es, pues, la naturaleza f\u00edsica objetiva de un acto la que, por s\u00ed misma, determina su alcance moral; es m\u00e1s bien la relaci\u00f3n del acto con la voluntad lo que resulta decisivo. Ac\u00e1 se distinguen las diferentes perspectivas:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Comprender la acci\u00f3n como un hacer: suceso f\u00edsico que provoca efectos exteriores al hombre. (teor\u00eda de la acci\u00f3n). El aspecto f\u00edsico del acto viene determinado por la observaci\u00f3n exterior de lo que sucede.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 -Comprender la acci\u00f3n como un obrar, no como algo que sucede fuera de m\u00ed, sino como la elecci\u00f3n que hago. Las elecciones tienen tambi\u00e9n un car\u00e1cter inmanente: cuando obro, elijo algo perteneciente a m\u00ed mismo. El obrar produce un efecto sobre el que lo escoge al realizar una acci\u00f3n determinada. Por ejemplo: cuando miento elijo ser un mentiroso. El aspecto moral del acto es el acto visto desde el interior del sujeto.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Desde esta distinci\u00f3n previa, se puede reafirmar que la moralidad del acto humano depende sobre todo y fundamentalmente del objeto elegido racionalmente por la voluntad deliberada. As\u00ed pues, para poder aprehender el objeto de un acto, que lo especifica moralmente, hay que situarse en la perspectiva de la persona que act\u00faa. En efecto, el objeto del acto del querer es un comportamiento elegido libremente. Y en cuanto es conforme con el orden de la raz\u00f3n, es causa de la bondad de la voluntad, nos perfecciona moralmente y nos dispone a reconocer nuestro fin \u00faltimo en el bien perfecto, el amor originario. As\u00ed pues, no se puede tomar como objeto de un determinado acto moral, un proceso o un evento de orden f\u00edsico solamente, que se valora en cuanto origina un determinado estado de cosas en el mundo externo. El objeto es el fin pr\u00f3ximo de una elecci\u00f3n deliberada que determina el acto del querer de la persona que act\u00faa. En este sentido, como ense\u00f1a el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, hay comportamientos concretos cuya elecci\u00f3n es siempre errada porque \u00e9sta comporta un desorden de la voluntad, es decir, un mal moral.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La intenci\u00f3n se sit\u00faa del lado del sujeto que act\u00faa. Es un movimiento de la voluntad hacia un fin, fin que designa el objeto buscado en la acci\u00f3n, que apunta al bien esperado de la acci\u00f3n emprendida.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La intenci\u00f3n es el fin que la persona tiene presente, cualquiera que sea el resultado efectivo de la acci\u00f3n. Desde el punto de vista de la moral, no es necesario que se alcance el fin propuesto para que el acto sea calificado moralmente por \u00e9ste; la intenci\u00f3n, incluso no realizada, es por s\u00ed sola un factor de moralidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La intenci\u00f3n no se limita a la direcci\u00f3n de cada una de nuestras acciones tomadas aisladamente, sino que puede tambi\u00e9n ordenar viarias acciones hacia un mismo objetivo; puede orientar toda la vida hacia el fin \u00faltimo. Por ejemplo, un servicio que se hace a alguien tiene por fin ayudar al pr\u00f3jimo, pero puede estar inspirado al mismo tiempo por el amor de Dios como fin \u00faltimo de todas nuestras acciones. Por otra parte, la acci\u00f3n del servicio puede estar tambi\u00e9n inspirada por la intenci\u00f3n de obtener un favor o satisfacer la vanidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Una intenci\u00f3n buena (por ej: ayudar al pr\u00f3jimo) no hace ni bueno ni justo un comportamiento en s\u00ed mismo desordenado (como la mentira). Por el contrario, una intenci\u00f3n mala sobrea\u00f1adida (como la vanagloria) convierte en malo un acto que, de suyo, puede ser bueno (como la limosna). O sea: un fin malo basta para corromper un acto que, considerado en su solo aspecto exterior, ser\u00eda aceptable (como orar y ayunar para ser visto por los hombres).<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las circunstancias, comprendidas en ellas las consecuencias, son los elementos secundarios de un acto moral. Contribuyen a agravar o disminuir la bondad o malicia moral de los actos (por ejemplo: cantidad de dinero robado). Pueden tambi\u00e9n atenuar o aumentar la responsabilidad del que obra (como actuar por miedo a la muerte). Las circunstancias no pueden modificar la calidad moral de los actos; no pueden hacer ni buena ni justa una acci\u00f3n que de suyo es mala.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Es err\u00f3neo juzgar la moralidad de los actos humanos considerando solo la intenci\u00f3n que los inspira o las circunstancias (ambiente, presi\u00f3n social, coacci\u00f3n o necesidad de obrar, etc.) que son su marco. Hay actos que en s\u00ed y por s\u00ed mismos son siempre gravemente il\u00edcitos por raz\u00f3n de su objeto; por ejemplo: la blasfemia y el perjurio, el homicidio y el adulterio.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Las circunstancias o intenciones nunca podr\u00e1n transformar un acto intr\u00ednsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Los objetos del acto humano que contradicen radicalmente el bien de la persona han sido denominados en la tradici\u00f3n moral de la Iglesia &#8220;intr\u00ednsecamente malos&#8221;: lo son siempre y por s\u00ed mismos, es decir por su objeto, independientemente de las ulteriores intenciones de quien act\u00faa y de las circunstancias. Hay comportamientos concretos (como la fornicaci\u00f3n) que siempre es un error elegirlos, porque su elecci\u00f3n comporta un desorden de la voluntad, es decir, un mal moral.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Por eso, las circunstancias o intenciones nunca podr\u00e1n transformar un acto intr\u00ednsecamente deshonesto por su objeto en un acto subjetivamente honesto o justificable como elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El bien procede de la integridad de las condiciones, es por la causa entera (bonum ex integra causa), mientras que el mal resulta de la falta de una sola de ellas. Es decir, que para que un acto sea bueno es necesario que concurran todos los factores de la moralidad, a saber, la bondad del objeto, la rectitud de la intenci\u00f3n y la conveniencia de las circunstancias. Para que un acto sea malo basta o bien que su contenido objetivo sea reprensible o bien que el fin que se persigue a trav\u00e9s de \u00e9ste no sea honesto, o tambi\u00e9n que las circunstancias no sean del todo apropiadas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Sucede frecuentemente -afirma Santo Tom\u00e1s de Aquino- que el hombre act\u00fae con buena intenci\u00f3n, pero sin provecho espiritual porque le falta la buena voluntad. Por ejemplo, si una persona roba para ayudar a los pobres, si bien la intenci\u00f3n es buena, falta la rectitud de la voluntad porque las obras son malas.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Concluimos que la buena intenci\u00f3n no autoriza a hacer ninguna obra mala. El fin no justifica los medios. Un fin subjetivo, aunque sea bueno, no justifica el uso de medios intr\u00ednsecamente malos para conseguirlo. No est\u00e1 permitido hacer el mal para obtener un bien. As\u00ed, por ejemplo, no se puede justificar la condena de un inocente como un medio leg\u00edtimo para salvar al pueblo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Y la raz\u00f3n por la que no basta la buena intenci\u00f3n, sino que es necesaria tambi\u00e9n la recta elecci\u00f3n de las obras, reside en el hecho de que el acto humano depende de su objeto, o sea de si \u00e9ste es o no es ordenable a Dios, a Aquel que &#8220;s\u00f3lo es el Bueno&#8221;, y as\u00ed realiza la perfecci\u00f3n de la persona. Por tanto, el acto es bueno si su objeto es conforme con el bien de la persona en el respeto de los bienes moralmente relevantes para ella. Si el objeto de la acci\u00f3n concreta no est\u00e1 en sinton\u00eda con el verdadero bien de la persona, la elecci\u00f3n de tal acci\u00f3n hace moralmente mala a nuestra voluntad y a nosotros mismos y, por consiguiente, nos pone en contradicci\u00f3n con nuestro fin \u00faltimo, el bien supremo, es decir, Dios mismo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 http:\/\/www.monografias.com\/trabajos14\/moralidad\/moralidad.shtml<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuentes de la moralidad Siguiendo el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (nn. 1750-1756) y la Encl\u00edclica Veritatis Splendor nn. 76-78. \u00a0 \u00a0 Las fuentes o elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos son: \u00a0 \u00a0 &#8211; El objeto elegido \u00a0 \u00a0 &#8211; El fin que se busca o la intenci\u00f3n \u00a0 \u00a0 &#8211;<\/p>\n<p class=\"text-right\"><span class=\"screen-reader-text\">Continue Reading&#8230; Fuentes de la moralidad  Siguiendo el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/span><a class=\"btn btn-secondary continue-reading\" href=\"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1177\">Continue Reading&#8230;<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[19],"tags":[],"class_list":["post-1177","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1177","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1177"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1177\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1177"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1177"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1177"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}