{"id":1171,"date":"2009-01-16T22:03:28","date_gmt":"2009-01-16T22:03:28","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1171"},"modified":"2009-01-16T22:03:28","modified_gmt":"2009-01-16T22:03:28","slug":"sobre-la-cultura--husserl-","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1171","title":{"rendered":"Sobre la cultura &#8211; Husserl"},"content":{"rendered":"<p>1. Definici\u00f3n husserliana de cultura: descripci\u00f3n y normatividad<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Creo que no es una mala estrategia a la hora de abordar qu\u00e9 entiende Husserl por cultura, el comenzar por la bipartici\u00f3n ontol\u00f3gica que hace del mundo en naturaleza (Natur) y esp\u00edritu (Geist). Son muchos los lugares donde se nos habla profusamente de ello. Haciendo un resumen sumario del tema, podr\u00edamos decir que el \u00e1mbito de la naturaleza es el de las cosas materiales, el de los entes vistos desde la pura exterioridad espaciotemporal, siendo la ley en base a la cual se rigen la necesidad causal. En contraposici\u00f3n a ello, el mundo del esp\u00edritu es aquel en el que lo esencial no viene dado por las relaciones exterior-causales que se dan entre los objetos, sino por la significatividad humana que conforma nuestro primer y primordial contacto con la realidad. Es decir, el mundo del esp\u00edritu es el mundo del significado, del sentido, aquello que constituye propiamente nuestro cosmos y nos es dado, en primera instancia, como un regalo por nuestros antepasados. Semejante mundo s\u00f3lo puede brotar del yo y su vida de conciencia o, mejor dicho, de un yo (no entro aqu\u00ed en la distinci\u00f3n yo, hombre, persona, subjetividad trascendental) y una vida de conciencia que se encuentran siempre en constante interrelaci\u00f3n con otros yoes. Es por esto por lo que un an\u00e1lisis de lo que el ser humano es en cuanto mera exterioridad, es decir, como mera estructura neurofisiol\u00f3gica, nada nos dice de ese mundo significativo, el propiamente humano, que tiene, por contra, que mirar hacia esa interioridad de la vida de conciencia y a las interacciones de esa vida con las de los otros yoes. Frente a la necesidad causal, Husserl hablar\u00e1 de la motivaci\u00f3n como la ley que gobierna el mundo del esp\u00edritu, una motivaci\u00f3n que nunca podr\u00e1 anular la libertad intransferible del sujeto. Teniendo en cuenta lo dicho sobre el mundo del esp\u00edritu, vemos que con \u00e9l estamos de lleno en el \u00e1mbito de lo que tradicionalmente se entiende por mundo cultural o por cultura o, dicho en terminolog\u00eda husserliana, estamos de lleno en el Lebenswelt, en el mundo de la vida entendido ahora como Kulturwelt que se enmarca siempre dentro de una tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Ahora bien, una vez que hemos llegado a semejante definici\u00f3n de cultura, la consideraci\u00f3n que cabe hacer de modo inmediato sobre ese mundo del esp\u00edritu, sobre ese mundo cultural que abarca la totalidad de las producciones de sentido fruto del genio espiritual de los hombres, es que, en cuanto tal, hemos de constatar que existen, han existido y existir\u00e1n una enorme diversidad de culturas. No hace falta m\u00e1s que acercarse t\u00edmidamente a la ingente producci\u00f3n historiogr\u00e1fica y antropol\u00f3gica para constatar que los seres humanos que nos han precedido, los actuales y, con toda probabilidad, los que nos sucedan, no vivieron, viven o vivir\u00e1n bajo una tradici\u00f3n homog\u00e9nea, id\u00e9ntica. La variabilidad, la relatividad de las formas de vida, de las tradiciones es enorme y va desde la forma de vestir o las maneras de mesa hasta los diferentes dioses en los que se cree. Siguiendo a Ortega, cabr\u00eda decir que nuestros sistemas de creencias, es decir, aquello que define para nosotros qu\u00e9 es la realidad, en modo alguno son homog\u00e9neos. F\u00e1cticamente nos enfrentamos, as\u00ed, a la variabilidad de las culturas. Pero constatado esto, Husserl se va preguntar si tal diferencia radical entre unas culturas y otras implica asumir necesariamente que todas ellas son iguales, que toda ellas, como dec\u00eda Ranke de las \u00e9pocas hist\u00f3ricas, son \u00abiguales ante Dios\u00bb. Esto es, por otra parte, la postura que mantienen los historicistas o los relativistas culturales. Para ellos, nos dice Husserl en un texto del \u00abOrigen de la geometr\u00eda\u00bb, \u00abtodo pueblo o grupo tiene su mundo en el que todo concuerda, tanto si es en la forma m\u00e1gico-m\u00edtica como en la racionaleuropea, y todo se deja explicar completamente. Todo <PUEBLO>tiene su &#8220;l\u00f3gica&#8221; y, seg\u00fan eso, si esta se explicitara en proposiciones, &#8220;su&#8221; apriori\u00bb. (1) En tal sentido, es importante recordar que desde esta posici\u00f3n no podemos establecer ninguna jerarqu\u00eda racional de unos mundos sobre otros. Cada pueblo tiene, como se nos ha dicho, su l\u00f3gica, su racionalidad, su apriori, en suma, cada mundo tiene su cultura, que no puede ser evaluada desde la de cualquier otro, y esto tanto a nivel de la raz\u00f3n te\u00f3rica como de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica. Por eso, la forma racionaleuropea, como aqu\u00ed se dice, no es ni mejor ni peor, no dice m\u00e1s o menos verdades acerca de los hombre y su mundo que la m\u00edtico-m\u00e1gica. Es m\u00e1s, nociones como la de verdad o bien tendr\u00edan sentido s\u00f3lo dentro de la respectiva cultura que previamente ha dado una definici\u00f3n de bien o verdad. Pues bien, Husserl en absoluto va a compartir la argumentaci\u00f3n historicista o relativista, dirigiendo una gran parte de sus esfuerzos filos\u00f3ficos a neutralizarla. Ve\u00e1moslo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Como podemos deducir por la cita del \u00abOrigen de la geometr\u00eda\u00bb le\u00edda hace un momento, Husserl va hacer con las diversas culturas dos grandes bloques. De un lado, va a situar a la racionalidad europea, a la que va a dar un rango distintivo, no equiparable a las dem\u00e1s y, de otro, a lo que arriba se ha denominado de modo un tanto impreciso: forma o racionalidad m\u00e1gico-m\u00edtica y que en otros lugares, por ejemplo en la \u00abConferencia de Viena\u00bb, tilda como culturas de car\u00e1cter pr\u00e1ctico, m\u00edtico-religiosas o prefilos\u00f3ficas. (2) La pregunta que tenemos ahora que abordar, que surge ante este planteamiento de Husserl es, \u00bfqu\u00e9 hace a la cultura y racionalidad europeas diferente de todas las dem\u00e1s?, y a rengl\u00f3n seguido, \u00bfno estamos cayendo con semejante privilegio de la cultura occidental en el tan temido etnocentrismo? Para empezar a responder a semejantes cuestiones es preciso decir, en primer lugar, que cuando Husserl nos habla de cultura europea no est\u00e1 designando con ello un lugar geogr\u00e1fico. Europa es una categor\u00eda espiritual que designa un modo peculiar de mirar al mundo que se hace expl\u00edcito por primera vez en semejante zona geogr\u00e1fica, de la que recibe su nombre. Pero una vez establecido esto, insistamos, \u00bfqu\u00e9 hace diferente a europa en tanto que categor\u00eda espiritual? Pues su pretensi\u00f3n de conducir la vida de los hombres seg\u00fan una idea de racionalidad universal, o como tambi\u00e9n lo expresa Husserl, de racionalidad cient\u00edfica v\u00e1lida para todos. En efecto, lo que se alumbra en Grecia o, mejor dicho, lo que se hace expl\u00edcito por primera vez en Grecia de la mano de la filosof\u00eda es un modo de pensar que trasciende todo aquello que es Zeitgebunde, es decir, ligado a un tiempo o mundo particulares. La cultura europea es la \u00fanica en la que se da la curiosa paradoja de pretender trascender su propio marco espacial y temporal, es decir, las cosas no valen por ser europeas, el criterio de legitimidad no esta vinculado al grupo, tiempo y la tradici\u00f3n en la que vivo, sino que son v\u00e1lidas porque son susceptibles de ser asumidas por cualquiera. En tal sentido, la cultura europea se diferencia completamente del resto. Su modo de funcionar no es hacia dentro, hacia el pueblo, naci\u00f3n o grupo que posee semejante tradici\u00f3n, sino hacia fuera y ello supone la constante cr\u00edtica de los propios presupuestos, de la propia tradici\u00f3n. No se trata de proteger, de eludir el debate, el di\u00e1logo, por otra parte, \u00fanica arma posible de semejante cultura, de fomentar y proteger a toda costa los dogmas heredados, sino, y si se me permite la expresi\u00f3n, de ir a deg\u00fcello sobre ellos. No en vano, en una de las muchas frases felices que abundan en la obra de Ortega, se nos dice que la filosof\u00eda, encarnaci\u00f3n para Husserl, como ya sabemos, de la racionalidad occidental, es la \u00abtradici\u00f3n de la intradici\u00f3n\u00bb. Otras palabras que definen esta peculiaridad de la cultura occidental frente al resto son, a parte de las ya mencionadas de cr\u00edtica o universalidad, las de autonom\u00eda, theor\u00eda, responsabilidad, autojustificaci\u00f3n absoluta, infinitud o idealidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00bfQue decir, a la vista de lo reci\u00e9n expresado, de la acusaci\u00f3n de etnocentrismo, o, como tambi\u00e9n se ha dicho en alguna ocasi\u00f3n, del posible eurocentrismo de la fenomenolog\u00eda? Yo creo que es marrar el tiro acusar a la fenomenolog\u00eda de etnocentrismo. Se ser\u00eda etnoc\u00e9ntrico, euroc\u00e9ntrico en este caso, si lo que hici\u00e9ramos fuera interpretar a los dem\u00e1s pueblos o culturas desde la propia particularidad de la cultura occidental. Pero si con lo que Husserl denomina cultura europea no estamos frente a un discurso exclusivo de occidente, no estamos, como ya se apunt\u00f3, ante una tradiciones que se circunscribe a un \u00e1rea geogr\u00e1fica determinada sino ante un modo de pensar y actuar, es cierto, nacido en occidente, pero que se eleva por encima de las peculiaridades de la cultura occidental queri\u00e9ndose convertir en un Logos com\u00fan que por su propia definici\u00f3n puede ser alcanzado y asimilado por cualquiera por el mero hecho de ser un hombre, si todo eso es as\u00ed, carece de sentido acusar a la fenomenolog\u00eda de euroc\u00e9ntrica. Es precisamente esta elevaci\u00f3n por encima de la propia facticidad y peculiaridad hist\u00f3ricas lo que le permite criticar la propia cultura en la que ha nacido. Porque es verdad, y de ah\u00ed pueden venir muchas de las confusiones que hay a la hora de entender que quiere decir Husserl al reivindicar la cultura europea, que no todo en nuestra cultura occidental cae bajo el patr\u00f3n de lo que aqu\u00ed se ha estado rotulando como tal. Occidente tiene un gran n\u00famero de componentes en su tradici\u00f3n cultural que son tan particulares como los de cualquier otra cultura: el vestir, el modo de alimentarse, las creencias religiosas, la composici\u00f3n familiar, etc. En ellas no hay nada que probablemente sea susceptible de ser universalizado. Todo ello es, por usar una distinci\u00f3n categorial de Javier San Mart\u00edn, un conjunto de formas de vida \u00e9tnicas, particulares. (3) Pero lo que Husserl propiamente define como cultura occidental es precisamente aquello que se eleva por encima de esas peculiaridades, iguales a las de las otras culturas, y que conforma lo no \u00e9tnico, que podr\u00edamos resumir en los ideales de verdad, bien y belleza, en suma, los ideales que marcan la raz\u00f3n te\u00f3rica, la raz\u00f3n pr\u00e1ctica y la raz\u00f3n est\u00e9tica. Es desde este punto de vista desde el que Husserl nos dir\u00e1 que la cultura europea es elTelos de la humanidad, aquello a lo que deben tender la totalidad de las culturas, la occidental f\u00e1ctica tambi\u00e9n, si queremos aspirar a una humanidad regida por semejantes ideales de verdad, justicia y bellleza. Llegados a este punto es necesario resaltar que Husserl ha dado un paso m\u00e1s en la definici\u00f3n de cultura o, mejor dicho, Husserl ha dado otra definici\u00f3n de qu\u00e9 es cultura. Ya no estamos aqu\u00ed en un nivel meramente descriptivo: la cultura son las producciones espirituales de las diferentes comunidades humanas, el mundo de sentido propio de cada pueblo, sino que hemos sobrepasado el nivel descriptivo para adentrarnos en un nivel normativo, evaluativo de cultura. La cultura europea se convierte en la norma desde la que evaluar el resto. No nos encontramos, pues, ante el pensamiento relativista o historicista, sino ante su contrario: no todas las l\u00f3gicas, no todas las concepciones de la verdad, el bien y la belleza son iguales. Hay una que prima sobre las dem\u00e1s y desde la que se puede juzgar la vida de las otras culturas: la cultura europea. Nos hallamos ahora, frente a lo que, siguiendo la estela de Husserl, autores como Javier San Mart\u00edn o James Hart han llamado el paso de la racionalidad de las culturas a la cultura de la racionalidad. (4) Husserl reconoce, en efecto, la racionalidad funcional de todas las culturas, sin ella no podr\u00edan sobrevivir, se extinguir\u00edan, y esto es lo que se enmarca dentro de lo que antes he caracterizado como acepci\u00f3n descriptiva de cultura. Pero con la irrupci\u00f3n de la filosof\u00eda emerge una forma de ver el mundo basada en la raz\u00f3n, por eso asistimos con ello al nacimiento de la cultura de la racionalidad, que ser\u00eda, al decir de Husserl, un nuevo nivel de historicidad en el despliegue de la vida humana.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 http:\/\/www.bu.edu\/wcp\/Papers\/Cont\/ContDiaz.htm<\/p>\n<p>2. La crisis de la cultura<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Termino de hablar de la cultura europea en su sentido normativo como Telos de la humanidad, pero, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00eda si ese ideal de racionalidad europeo se resquebrajase? Evidentemente, si algo semejante acaeciese, la civilizaci\u00f3n, en su sentido m\u00e1s global, se ver\u00eda arrastrada a una crisis de proporciones inimaginables y de consecuencias devastadoras. Pues bien, esto es lo que Husserl detecta. La cultura europea est\u00e1 en crisis. Europa ha perdido la fe en aquello que la caracteriza como tal y que supone la condici\u00f3n de posibilidad una humanidad plena: la raz\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Esta crisis de la racionalidad europea se le mostr\u00f3 a Husserl palpablemente, y con ello retomo algunas de las ideas expresadas con anterioridad en relaci\u00f3n a su desacuerdo con las posturas relativistas, desde pr\u00e1cticamente los comienzos de su reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, es decir, desde la refutaci\u00f3n del psicologismo llevado a cabo en el primer tomo de las Investigaciones L\u00f3gicas, y sigui\u00f3 despu\u00e9s en el c\u00e9lebre art\u00edculo de la revista Logos, \u00abLa filosof\u00eda como ciencia estricta\u00bb. En este \u00faltimo, a diferencia de aquel libro primero, centrado fundamentalmente en la raz\u00f3n te\u00f3rica, puede verse a un Husserl cada vez m\u00e1s alertado ante las repercusiones pr\u00e1cticas de semejante crisis, que se atestigua sobre todo en su cr\u00edtica a las filosof\u00edas de la Cosmovisi\u00f3n. Pero donde nuestro autor ve realmente la cat\u00e1strofe civilizatoria, pr\u00e1ctico-pol\u00edtica que acarrea la p\u00e9rdida de fe en la raz\u00f3n es en el fen\u00f3meno tr\u00e1gico de la Primera Guerra Mundial, tal y como puede constatarse a lo largo de los art\u00edculo sobre Renovaci\u00f3n de los a\u00f1os 1922-23. La violencia, muerte y destrucci\u00f3n ocasionados por la Gran Guerra significa que la cultura basada en la verdad, el di\u00e1logo y la justicia han quebrado. Pero, \u00bfcu\u00e1les son las razones por las cuales la cultura europea entra en barrena, pierde su fe en la raz\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Para dar una respuesta a este interrogante volvamos a la distinci\u00f3n que hac\u00edamos al principio de la comunicaci\u00f3n entre la regi\u00f3n ontol\u00f3gica de la naturaleza y la del esp\u00edritu. Como se recordar\u00e1, la naturaleza se defin\u00eda por se una racionalidad de la exterioridad vinculada a hechos que est\u00e1n sometidos a relaciones causales. Frente a ellos, el mundo del esp\u00edritu, el \u00e1mbito de la cultura era el del yo-nosotros y sus producciones, un mundo de la interioridad en el que las actividades del yo no estaban sometidas a las leyes de la necesidad causal sino a las de la motivaci\u00f3n dentro del marco de la libertad. Con esto de nuevo presente reproduzcamos un texto de Ortega y Gasset que, como en muchos otros temas relacionados con la filosof\u00eda de Husserl, resulta enormemente esclarecedor. El fragmento corresponde a: \u00abSobre la expresi\u00f3n fen\u00f3meno c\u00f3smico\u00bb y es del a\u00f1o 1925. \u00abCuando vemos el cuerpo de un hombre, nos dice Ortega, \u00bfvemos un cuerpo o vemos un hombre? Porque el hombre no es s\u00f3lo un cuerpo, son tras un cuerpo, un alma, esp\u00edritu, conciencia, psique, yo, persona, como se prefiera llamar a toda esa porci\u00f3n del hombre que no es espacial, que es idea, sentimiento, volici\u00f3n, memoria, imagen, sensaci\u00f3n, instinto.\u00bb (577). (5) En efecto, Ortega apunta aqu\u00ed a lo esencial: \u00bfdefinimos o comprendemos cabalmente lo que es un hombre haciendo exclusivamente un an\u00e1lisis meramente fisiol\u00f3gico de su cuerpo?; \u00bfun an\u00e1lisis, qu\u00edmico o bioqu\u00edmico del ser humano, es decir, desde la perspectiva natural, agota la comprensi\u00f3n del mismo? La respuesta, tanto para Ortega como para Husserl y para la fenomenolog\u00eda en general, es que no. No se dice con ello que los an\u00e1lisis naturales que practican las ciencias sobre el hombre sean irrelevantes: ahora bien, esa \u00abracionalidad de la exterioridad\u00bb, tal y como la defini\u00f3 Husserl, esa perspectiva exterior del ser humano que nos ofrecen las ciencias naturales y que significa tratarlo desde la misma \u00f3ptica que cualquier otro cuerpo, ya sea material o animal, no s\u00f3lo no agota la totalidad de lo que es el hombre, sino que elimina de ra\u00edz aquello que lo va a definir como tal, su condici\u00f3n de sujeto, de yo, su interioridad. De esta forma, si en alg\u00fan momento la filosof\u00eda pretendiese erradicar la dimensi\u00f3n espiritual del ser humano, interpret\u00e1ndolo exclusivamente desde la \u00f3ptica natural, terminar\u00eda por quebrar aquello que es propiamente su n\u00facleo constitutivo. Y eso es lo que ocurre en la cosmovisi\u00f3n positivista del siglo XIX, que se propagar\u00e1 en los inicios del XX, y que no era otra cosa que la expresi\u00f3n \u00faltima y m\u00e1s depurada de la racionalidad cientificista que toma cuerpo y preponderancia en la Modernidad (por otro lado, hay que advertir que Husserl detecta esta pulsi\u00f3n naturalista de la filosof\u00eda a partir de los inicios mismos del nacimiento de la filosof\u00eda: Dem\u00f3crito ser\u00eda para \u00e9l un caso claro a este respecto). Desde esta \u00f3ptica positivista o naturalista la crisis de la cultura europea est\u00e1 servida en la medida en que desaparece toda posibilidad de decir algo con sentido normativo-racional sobre la \u00e9tica, la pol\u00edtica, la religi\u00f3n, etc. Y es que esta naturalizaci\u00f3n de la conciencia, del sujeto, queda siempre presa de los hechos. En efecto, las ciencias de la naturaleza son ciencias emp\u00edricas, y en tal sentido est\u00e1n sometidas siempre a un grado de provisionalidad. Pueden buscarse regularidades inductivas entre los hechos, pero jam\u00e1s alcanzar\u00e1n, por propia definici\u00f3n, el nivel de la legalidad universal. Por ello, pretender una fundamentaci\u00f3n de este tipo con esos materiales no conduce m\u00e1s que al escepticismo.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Pero todav\u00eda la argumentaci\u00f3n positivista puede refinarse m\u00e1s y conceder, incluso, que existe una bipartici\u00f3n ontol\u00f3gica del mundo, es decir, reconocer que hay un mundo de la naturaleza y un mundo del esp\u00edritu, nuestro mundo cultural, y que en modo alguno es posible tratar este \u00faltimo desde perspectivas naturales. Ahora bien, una vez reconocido esto, este mundo cultural queda reducido a lo que de \u00e9l puedan decirnos exclusivamente las ciencias del esp\u00edritu, ciencias que, en cuanto tales, de lo \u00fanico que se ocupan es de hechos, en concreto, de la descripci\u00f3n de los diferentes mundos culturales. Esto es, por otra parte, lo que har\u00eda el antrop\u00f3logo cultural o el historiador que describe el mundo de una \u00e9poca determinada. Con ello estamos, como ya sabemos, dentro del primer concepto de cultura del que nos habl\u00f3 Husserl, el no evaluativo, y con \u00e9l en el historicismo y en el relativismo. En este punto, no me resisto a citar un texto ejemplar de \u00abLa Filosof\u00eda como ciencia estricta\u00bb, donde se denuncia claramente esta insuficiencia de las ciencias positivas, tanto de la naturaleza como del esp\u00edritu, se\u00f1alando que esa superstici\u00f3n de los hechos (Aberglaube der Tatsachen) quebranta el esp\u00edritu filos\u00f3fico: \u00abla enorme cantidad de hechos &#8220;explicados&#8221; cient\u00edficamente que estas (las ciencias positivonaturales) nos proporcionan no puede ayudarnos, porque por principio tales hechos traen consigo, junto con todas las ciencias, una dimensi\u00f3n de enigmas cuya soluci\u00f3n es una cuesti\u00f3n vital para nosotros. Las ciencias naturales no nos han descifrado en ning\u00fan punto particular la realidad actual, esa realidad en que vivimos nos movemos y somos. La creencia general de que su funci\u00f3n es hacerlo y que todav\u00eda no han llegado a progresar suficientemente, la opini\u00f3n de que ellas, por principio, podr\u00edan realizarlo, se ha revelado a los esp\u00edritus profundos como una superstici\u00f3n&#8230; Por decirlo en los t\u00e9rminos de Lotze: &#8220;calcular la marcha del mundo (Weltlauf) no significa comprenderla (ihn verstehen)&#8221;. Y no estamos en mejor situaci\u00f3n con respecto a las ciencias del esp\u00edritu. &#8220;Comprender&#8221; la vida del esp\u00edritu de la humanidad es ciertamente una cosa grande y bella. Pero desgraciadamente ese comprender tampoco nos ayuda, y no ha de ser confundido con el comprender filos\u00f3fico, que debe desvelarnos los enigmas del mundo y de la vida.\u00bb (6)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Haciendo un balance de este segundo apartado podr\u00edamos resumirlo diciendo que la crisis de la racionalidad de la cultura occidental, su p\u00e9rdida de fe en la raz\u00f3n, se debe a la propia forma evolutiva que tom\u00f3 la Raz\u00f3n en la Modernidad, que la convirti\u00f3 en una raz\u00f3n ingenuamente objetivista, en una raz\u00f3n cosificada, positivista, incapaz de elevarse por encima de los hechos para alcanzar el nivel normativo, de telos de la humanidad con el que naci\u00f3 originariamente para desvelarnos los enigmas del mundo y de la vida, como se termina de decir, e impulsar con ello una vida humana conforme a los ideales de verdad, justicia y belleza. <\/p>\n<p>3. La superaci\u00f3n de la crisis de la cultura<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Hasta aqu\u00ed la exposici\u00f3n de c\u00f3mo ve Husserl la crisis de la cultura y sus causas. Contamos, ahora, por lo tanto, con una radiograf\u00eda y un diagn\u00f3stico de ese fen\u00f3meno, pero nos falta todav\u00eda, siguiendo la met\u00e1fora cl\u00ednica, no pocas veces empleada por Husserl, un tratamiento que posibilite la curaci\u00f3n, la salida de la crisis. Aqu\u00ed, y con ello entro ya en la tercera y \u00faltima parte de la comunicaci\u00f3n, que ser\u00e1 muy breve, la fenomenolog\u00eda vuelve a hacer una apuesta por la raz\u00f3n. El \u00fanico modo de solucionar la crisis es restaurar la fe en la raz\u00f3n, resucitar de nuevo el ideal de Europa como cultura filos\u00f3fica, aquel que un d\u00eda naciera en Grecia y que fue recuperado por la Modernidad con la intenci\u00f3n de llevar a la humanidad a su verdadera plenitud, pero que acab\u00f3, fruto de un concepto estrecho de racionalidad, en la propia bancarrota de semejante ideal normativo de cultura racional. Sin embargo, una vez establecida la genealog\u00eda de la crisis, una vez determinadas las causas de la misma, ya no es tan sencillo hacer, sin m\u00e1s, una reivindicaci\u00f3n de la raz\u00f3n. En efecto, nos es conocido que ya desde sus inicios la racionalidad filos\u00f3fica presenta una cierta tendencia hacia el positivismo (Dem\u00f3crito) y que \u00e9sta es la que triunfa en la Modernidad causando la crisis en la que estamos inmersos. Parece, pues, que la raz\u00f3n, con la que confi\u00e1bamos en realizar la utop\u00eda, est\u00e1, de una u otra forma, ligada indisolublemente al positivismo que nos destruye. Ante semejante paradoja, \u00bfc\u00f3mo reivindicar una salida a la crisis a trav\u00e9s de la raz\u00f3n?, \u00ab\u00bfno es una rehabilitaci\u00f3n precisamente en nuestro tiempo, muy poco oportuna del racionalismo, de la rebuscada ilustraci\u00f3n, del intelectualismo que se pierde en teor\u00edas divorciadas de la realidad, con sus consecuencias necesariamente desastrosas, de la huera man\u00eda cultural, del esnobismo intelectualista? \u00bfNo significa esto querer volver al error fatal de que la ciencia hace sabio al hombre, que la ciencia est\u00e1 llamada a crear una genuina humanidad feliz y due\u00f1a de su destino? \u00bfQui\u00e9n tomar\u00e1 a\u00fan en serio hoy en d\u00eda tales pensamientos? (Husserl, como vemos, no obvia estas trascendentales preguntas, respondi\u00e9ndolas del siguiente modo)&#8230; Tambi\u00e9n yo estoy convencido de que la crisis europea radica en una aberraci\u00f3n del racionalismo. M\u00e1s esto no autoriza a creer que la racionalidad como tal es perjudicial o que en la totalidad de la existencia humana s\u00f3lo posee una significaci\u00f3n subalterna (porque)&#8230; la raz\u00f3n del fracaso de una cultura racional no se halla, empero -como ya he dicho-, en la esencia del mismo racionalismo, sino \u00fanicamente en su &#8220;enajenamiento&#8221;, en su absorci\u00f3n dentro del naturalismo y el objetivismo.\u00bb (7)<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Esto hace que para Husserl, sea ahora m\u00e1s necesario que nunca, reivindicar la raz\u00f3n, llevarla a una plena autoconciencia de s\u00ed, a una completa autocomprensi\u00f3n de todas sus posibilidades que la libre de cualquier interpretaci\u00f3n sesgada. Estar\u00edamos, as\u00ed, en el camino de retomar el proyecto de una cultura racional, de reclamar otra vez la necesidad de Europa como \u00fanica v\u00eda hacia el desenvolvimiento de una humanidad aut\u00e9ntica cuya aspiraci\u00f3n es configurar una vida desde la raz\u00f3n, es decir, desde la fuerza de la raz\u00f3n y no desde la raz\u00f3n de la fuerza. Si no hay posibilidad de revitalizar este proyecto de vida racional, si no hay posibilidad, por tendencial, por asint\u00f3tica que sea, de fundamentar una cultura de la racionalidad, si renunciamos siquiera a intentarlo, tendr\u00edamos que enmendar a P. Levi cuando refiri\u00e9ndose a los campos de concentraci\u00f3n nazis dijo: \u00absabemos que ha habido asesinos y que confundirlos con sus v\u00edctimas es una enfermedad moral o una siniestra se\u00f1al de complicidad\u00bb Y \u00bfqui\u00e9n se atreve a desmentir a P. Levi?<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 http:\/\/www.bu.edu\/wcp\/Papers\/Cont\/ContDiaz.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Definici\u00f3n husserliana de cultura: descripci\u00f3n y normatividad \u00a0 \u00a0 Creo que no es una mala estrategia a la hora de abordar qu\u00e9 entiende Husserl por cultura, el comenzar por la bipartici\u00f3n ontol\u00f3gica que hace del mundo en naturaleza (Natur) y esp\u00edritu (Geist). Son muchos los lugares donde se nos habla profusamente de ello. 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