{"id":1169,"date":"2009-01-16T22:00:04","date_gmt":"2009-01-16T22:00:04","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1169"},"modified":"2009-01-16T22:00:04","modified_gmt":"2009-01-16T22:00:04","slug":"san-anselmo-de-canterbury","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1169","title":{"rendered":"San Anselmo de Canterbury"},"content":{"rendered":"<p>San Anselmo de Canterbury<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 San Anselmo era originario de Aosta, en el Piamonte, en Italia, donde naci\u00f3 en el a\u00f1o 1033. A pesar de ello es m\u00e1s com\u00fanmente conocido como san Anselmo de Canterbury, al haber sido arzobispo de dicha ciudad durante algunos a\u00f1os, donde muri\u00f3 en 1109. Su educaci\u00f3n corri\u00f3 a cargo de los benedictinos, luego de una experiencia poco afortunada con el primero de los profesores a los que fue encomendado, al no haberle sabido transmitir el aprecio por los estudios.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 A los quince a\u00f1os intent\u00f3 ingresar en un monasterio, impidi\u00e9ndoselo su padre, que le ten\u00eda reservados otros menesteres m\u00e1s mundanos; pero luego de haberse sometido a su voluntad, y haber olvidado durante alg\u00fan tiempo sus inclinaciones religiosas, ingres\u00f3 a los 27 a\u00f1os en el monasterio de Bec, en Normand\u00eda, donde se convirti\u00f3 en amigo y disc\u00edpulo del Abad Lanfranco. Posteriormente fue nombrado \u00e9l mismo Abad de dicho monasterio, donde compuso dos de sus obras m\u00e1s conocidas: El Monologion, meditaci\u00f3n teol\u00f3gico-filos\u00f3fica sobre las razones de la fe, en donde nos presenta algunas pruebas de la existencia de Dios, propias de la tradici\u00f3n agustiniana , y el Proslogion, donde encontramos el llamado &#8220;argumento ontol\u00f3gico&#8221;, que constituye la aportaci\u00f3n m\u00e1s original de san Anselmo a la filosof\u00eda medieval.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 En 1092 se dirigi\u00f3 a Inglaterra, a Canterbury, donde luego de varias negativas a aceptar el cargo, fue nombrado arzobispo de la sede, ejerciendo como tal hasta su muerte, a pesar de verse obligado a abandonar la ciudad en varias ocasiones, por diversos conflictos mantenidos con Guillermo el Rojo y, posteriormente, con Enrique I .<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 San Anselmo de Canterbury fue uno de los fil\u00f3sofos m\u00e1s relevantes de la tradici\u00f3n agustiniana, por lo que debemos situarlo en la esfera de influencia filos\u00f3fica del platonismo. No obstante, sus preocupaciones fundamentales eran de tipo religioso y espiritual. En este sentido concibe la filosof\u00eda como una ayuda para comprender la fe: hay una sola verdad, la revelada por Dios, que es objeto de fe; pero la raz\u00f3n puede a\u00f1adir comprensi\u00f3n a la fe y, as\u00ed, reforzarla. La expresi\u00f3n &#8220;credo, ut intelligam&#8221; resume su actitud: la raz\u00f3n sola no tiene autonom\u00eda ni capacidad para alcanzar la verdad por s\u00ed misma, pero resulta \u00fatil para esclarecer la creencia. La raz\u00f3n queda situada en una relaci\u00f3n de estricta dependencia con respecto a la fe.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 En su obra &#8220;Monologion&#8221; San Anselmo hab\u00eda presentado ya algunos argumentos sobre la demostraci\u00f3n de la existencia de Dios, acompa\u00f1ando a otras reflexiones de car\u00e1cter marcadamente teol\u00f3gico. La demostraci\u00f3n que nos ofrece en el &#8220;Proslogion&#8221; fue motivada, seg\u00fan sus propias palabras, por la petici\u00f3n de sus compa\u00f1eros benedictinos de reunir en un solo argumento la fuerza probatoria que los argumentos presentados en el &#8220;Monologion&#8221; ofrec\u00edan en conjunto. Con esta prueba, conocida como &#8220;argumento ontol\u00f3gico&#8221;, San Anselmo pretende no s\u00f3lo satisfacer dicha petici\u00f3n sino tambi\u00e9n dotar al creyente de una raz\u00f3n s\u00f3lida que el confirme indudablemente en su fe. El argumento en cuesti\u00f3n lo formula San Anselmo como sigue, en el cap\u00edtulo II del Proslogion:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 &#8220;As\u00ed, pues, \u00a1oh Se\u00f1or!, T\u00fa que das inteligencia a la fe, conc\u00e9deme, cuanto conozcas que me sea conveniente, entender que existes, como lo creemos, y que eres lo que creemos. Ciertamente, creemos que T\u00fa eres algo mayor que lo cual nada puede ser pensado.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Se trata de saber si existe una naturaleza que sea tal, porque el insensato ha dicho en su coraz\u00f3n: no hay Dios.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Pero cuando me oye decir que hay algo por encima de lo cual no se puede pensar nada mayor, este mismo insensato entiende lo que digo; lo que entiende est\u00e1 en su entendimiento, incluso aunque no crea que aquello existe.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Porque una cosa es que la cosa exista en el entendimiento, y otra que entienda que la cosa existe. Porque cuando el pintor piensa de antemano el cuadro que va a hacer, lo tiene ciertamente en su entendimiento, pero no entiende todav\u00eda que exista lo que todav\u00eda no ha realizado. Cuando, por el contrario, lo tiene pintado, no solamente lo tiene en el entendimiento sino que entiende tambi\u00e9n que existe lo que ha hecho. El insensato tiene que conceder que tiene en el entendimiento algo por encima de lo cual no se puede pensar nada mayor, porque cuando oye esto, lo entiende, y todo lo que se entiende existe en el entendimiento.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Y ciertamente aquello mayor que lo cual nada puede ser pensado, no puede existir s\u00f3lo en el entendimiento. Pues si existe, aunque s\u00f3lo sea tambi\u00e9n en el entendimiento, puede pensarse que exista tambi\u00e9n en la realidad, lo cual es mayor. Por consiguiente, si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse existiese s\u00f3lo en el entendimiento, se podr\u00eda pensar algo mayor que aquello que es tal que no puede pensarse nada mayor.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Luego existe sin duda, en el entendimiento y en la realidad, algo mayor que lo cual nada puede ser pensado.&#8221; <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El argumento ontol\u00f3gico fue llamado as\u00ed por primera vez por Kant (s. XVIII), y ha sido uno de los argumentos m\u00e1s pol\u00e9micos de la historia de la filosof\u00eda. Fil\u00f3sofos de la talla de Descartes y Hegel lo consideran v\u00e1lido y lo introducen en sus respectivos sistemas. Otros, como Sto. Tom\u00e1s, Hume y Kant, rechazar\u00e1n la validez del argumento, negando su fuerza probatoria. San Anselmo introduce el argumento en el contexto de una plegaria a Dios y su estructura l\u00f3gica puede resumirse como sigue:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 *<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Concebimos a Dios como aquello mayor que lo cual nada puede pensarse, y esa idea de Dios es comprendida por cualquiera.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 *<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Pero aquello mayor que lo cual nada puede pensarse debe existir no s\u00f3lo mentalmente, en la idea, sino tambi\u00e9n extramentalmente, en la realidad, pues siendo la existencia real una perfecci\u00f3n, ser\u00e1 m\u00e1s perfecto (&#8220;mayor que..&#8221;.) el ser existente en la realidad que otro que posea los mismos atributos pero que s\u00f3lo exista mentalmente; de otro modo caer\u00edamos en una flagrante contradicci\u00f3n, lo que no puede ser aceptado por la raz\u00f3n.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 *<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 En consecuencia, Dios existe no s\u00f3lo en la mente (como idea) sino tambi\u00e9n extramentalmente, en la realidad.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 La premisa mayor presenta simplemente, seg\u00fan San Anselmo, la idea de Dios, la idea que tiene de Dios un hombre, aunque niegue su existencia. La premisa menor est\u00e1 clara, puesto que si aquello mayor que lo cual nada puede pensarse existiese s\u00f3lo en la mente no ser\u00eda aquello mayor que lo cual nada puede pensarse. Algo m\u00e1s grande podr\u00eda pensarse, a saber, un ser que existiese en la realidad extramental y no \u00fanicamente en la idea.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 El argumento se desarrolla, pues, a partir de una definici\u00f3n de Dios que, a juicio de San Anselmo, puede ser comprendida y aceptada por cualquiera. En un segundo momento se centra en el an\u00e1lisis de esa misma idea y en sus implicaciones, recalcando el absurdo que resultar\u00eda de concebir mentalmente un ser perfecto y negarle la mayor perfecci\u00f3n: la existencia. Concluye afirmado la existencia necesaria de Dios como una exigencia de la raz\u00f3n para evitar tal absurdo. Todo el desarrollo del argumento transcurre en el \u00e1mbito del pensamiento, progresando de la simple idea a la necesidad de admitir la existencia de Dios, sin apelar a otra instancia que a la raz\u00f3n y a uno de sus principios fundamentales: el de no admitir la contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Gaunilon, monje contempor\u00e1neo de San Anselmo, critica en el &#8220;Liber pro insipiente&#8221; la validez del argumento alegando que el paso de lo ideal (lo pensado) a lo real (lo existente) no est\u00e1 justificado, dado que dichos elementos no son homog\u00e9neos. Para explicar la ilegitimidad del mismo se sirve de una met\u00e1fora: supongamos que alguien tiene la idea de unas Islas Afortunadas perfectas y paradis\u00edacas, y concluye que, a partir de tal idea, deben existir necesariamente debido a su perfecci\u00f3n, pues la existencia es una perfecci\u00f3n. Nadie dar\u00eda cr\u00e9dito a la persona que argumentara de tal modo y pretendiera demostrar as\u00ed la existencia de dichas islas, resultando clara la ilegitimidad del argumento, tal como ocurre con la prueba anselmiana de la existencia de Dios.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 San Anselmo replica a Gaunilon destacando lo impropio de la comparaci\u00f3n. En primer lugar, no se puede equiparar la existencia de Dios, inmaterial, con la existencia de las Islas Afortunadas, materiales. En segundo lugar, Dios es un ser necesario, mientras que las Islas son contingentes, por lo que no hay en su idea (concepto) nada que nos conduzca a pensarlas como necesarias y, por lo tanto, como existentes. Pero si esto es as\u00ed, entonces san Anselmo introduce ya en la idea de Dios exigencias metaf\u00edsicas, como la existencia de seres contingentes y un ser necesario, o la organizaci\u00f3n de lo real en distintos grados de ser, alej\u00e1ndose del punto de partida del argumento, que deber\u00eda ser la idea de Dios que cualquiera pueda concebir en su mente, suponiendo ya as\u00ed la idea de la que se parte lo que se deber\u00eda demostrar.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Parece entonces que la idea de Dios que pide al principio de su prueba San Anselmo no es la que puede tener cualquiera en su mente, sino que supone compartir varios presupuestos doctrinales o filos\u00f3ficos, entre los que se han destacado los siguientes:<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 a) Partir de la idea de Dios suministrada por la Revelaci\u00f3n.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 b) Identificar el orden l\u00f3gico con el real.<br \/>\n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 c) Concebir la existencia divina como un simple atributo de su esencia. <\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Por esta raz\u00f3n Sto. Tom\u00e1s rechazar\u00e1 la validez del argumento, eligiendo un direcci\u00f3n totalmente opuesta a la de San Anselmo en sus cinco pruebas en las que tomar\u00e1 la experiencia, la realidad sensible, como el punto de partida de su argumentaci\u00f3n, siguiendo su formaci\u00f3n aristot\u00e9lica, que no acepta otro punto de partida del conocimiento sino la experiencia.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Respecto al tema de la creaci\u00f3n del mundo, otra de las cuestiones teol\u00f3gicas de las que se ocup\u00f3 la filosof\u00eda medieval, San Anselmo la trata en los cap\u00edtulos 7 y 8 del &#8220;Monologion&#8221;, siguiendo las pautas trazadas por la tradici\u00f3n agustiniana. La idea de creaci\u00f3n es extra\u00f1a al pensamiento griego, y no hay posibilidad de encontrar entre ninguno de sus fil\u00f3sofos referencias \u00fatiles al tema, sino m\u00e1s bien numerosos argumentos sobre la imposibilidad de concebir racionalmente el paso del ser al no ser, o del no ser al ser. No obstante, el intento de conciliar la filosof\u00eda con la teolog\u00eda cristiana, aunque la filosof\u00eda fuera considerada s\u00f3lo como un instrumento o una &#8220;sierva&#8221; de la teolog\u00eda, lleva a los fil\u00f3sofos medievales a buscar alguna soluci\u00f3n, que dif\u00edcilmente puede mantenerse sin aceptar el recurso a lo extraordinario: la creaci\u00f3n, para San Anselmo es, pues, obra de Dios, y tuvo lugar &#8220;ex nihilo&#8221;, a partir de la nada. Ello no debe interpretarse como si la nada fuese la causa de la creaci\u00f3n, nos dice: la causa de la creaci\u00f3n es Dios. Tampoco debe interpretarse la nada como si fuese &#8220;algo&#8221; indeterminado, o una materia preexistente sobre la que Dios actuara al modo del Demiurgo plat\u00f3nico. La creaci\u00f3n es un acto libre de Dios mediante el cual el mundo es tra\u00eddo a la existencia de un modo radical, absoluto, originario.<\/p>\n<p>\u00a0 \u00a0 Texto de la p\u00e1gina http:\/\/www.webdianoia.com\/medieval\/anselmo.htm<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>San Anselmo de Canterbury \u00a0 \u00a0 San Anselmo era originario de Aosta, en el Piamonte, en Italia, donde naci\u00f3 en el a\u00f1o 1033. A pesar de ello es m\u00e1s com\u00fanmente conocido como san Anselmo de Canterbury, al haber sido arzobispo de dicha ciudad durante algunos a\u00f1os, donde muri\u00f3 en 1109. 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