{"id":1114,"date":"2009-01-16T18:55:37","date_gmt":"2009-01-16T18:55:37","guid":{"rendered":"http:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1114"},"modified":"2009-01-16T18:55:37","modified_gmt":"2009-01-16T18:55:37","slug":"el-neopositivismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vivelibre.org\/mybb\/?p=1114","title":{"rendered":"El Neopositivismo"},"content":{"rendered":"<p>Neopositivismo<\/p>\n<p>El neopositivismo o C\u00edrculo de Viena surgi\u00f3 en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los veinte cuando el fil\u00f3sofo y f\u00edsico Moritz Schlick ocup\u00f3, reclamado por Kiel, la C\u00e1tedra de Filosof\u00eda de las Ciencias Inductivas de la Universidad de Viena. Animado por un grupo de j\u00f3venes f\u00edsicos, matem\u00e1ticos, fil\u00f3sofos y te\u00f3ricos sociales que ya se reun\u00edan en un caf\u00e9 en Viena, y entre los que se encontraban Philipp Frank, Herbert Feigl, Hans Hahn, Otto Neurath, se cre\u00f3 con Schlick un grupo de discusi\u00f3n en torno a problemas epistemol\u00f3gicos y cuya pretensi\u00f3n era seguir el camino abierto por el positivismo en muchos de cuyos puntos fundamentales estaban de acuerdo: la defensa del empirismo, el rechazo rotundo de la metaf\u00edsica y una orientaci\u00f3n unificadora de la ciencia en sus lenguajes y en sus m\u00e9todos.<\/p>\n<p>En torno a este grupo se unieron posteriormente otros estudiosos como Rudolf Carnap y Kurt G\u00f6del y pronto surgieron nuevos grupos en Berl\u00edn (Hans Reichembach, Carl Hempel, Olaf Helmer y Alexander Herzberg), ciudad en la que se cre\u00f3 la Sociedad para la Filosof\u00eda Cient\u00edfica&#8221; y en Inglaterra, grupo de entre cuyas figuras destaca Alfredo J. Ayer.<\/p>\n<p>La sociedades de Berl\u00edn y de Viena mantuvieron numerosos intereses compartidos y una rica colaboraci\u00f3n que fructific\u00f3 en la publicaci\u00f3n de la revista Erkenntnis, dirigida por Carnap. Otros grupos surgieron en Polonia, pero cuando los nacionalsocialistas subieron al poder y, tras el asesinato de Moritz Schlick a manos de un estudiante nazi, el grupo se disuelve emigrando muchos de sus miembros a Inglaterra y a Estados Unidos, lugar en el que fueron gratamente acogidos por los te\u00f3ricos del pragmatismo.<\/p>\n<p>En 1939 saldr\u00e1 a la luz la Enciclopedia internacional de la ciencia unificada, a cargo de Neurath, Carnap y Morris, en la que se recog\u00edan y se hac\u00edan p\u00fablicos los trabajos e investigaciones de diferentes cient\u00edficos y epistem\u00f3logos.<\/p>\n<p>Pues bien, a pesar de esta heterogeneidad de grupos, el neopositivismo, denominado tambi\u00e9n positivismo l\u00f3gico o neoempirismo se vertebr\u00f3 en torno a ciertas ideas compartidas, como por ejemplo la asunci\u00f3n de las principales tesis positivistas antes mencionadas y la aceptaci\u00f3n del empirismo. Sobre este \u00faltimo, los neopositivistas aceptaron la distinci\u00f3n hecha por Hume entre las relaciones de ideas (a priori) y las cuestiones de hecho (a posteriori), distinci\u00f3n que sirvi\u00f3 de base a su epistemolog\u00eda.<\/p>\n<p>Entre otras fuentes cabe destacar la doctrina empiro-criticista de Ernst Mach que afirmaba que los hechos de la experiencia constitu\u00edan el fundamento \u00faltimo del conocimiento, invalidando toda distinci\u00f3n entre hechos, sobre todo la que diferenciaba entre lo f\u00edsico y lo ps\u00edquico.<\/p>\n<p>Influyeron tambi\u00e9n en sus ideas las tesis de Bertrand Russell y el primer Wittgenstein. De hecho, cuando fue publicado el Tractatus en 1921, se convirti\u00f3 en tema principal de discusi\u00f3n para los miembros del C\u00edrculo de Viena. Wittgenstein hab\u00eda denunciado que la mayor\u00eda de las cuestiones filos\u00f3ficas, sobre todo las referentes a la metaf\u00edsica, carec\u00edan de sentido si se las examinaba a la luz de un an\u00e1lisis ling\u00fc\u00edstico. Este postulado fue completamente asumido por la mayor\u00eda de los neopositivistas. Moritz Schlick, por ejemplo, acept\u00f3 identificar la metaf\u00edsica con una perversi\u00f3n del lenguaje. Si se parte de la base de que todo conocimiento corresponde y ha de ser vertido en dos tipos de juicio, las cuestiones de hecho, que versan sobre acontecimientos existentes y que son conocidos a trav\u00e9s de la experiencia, y las cuestiones de sentido, que son reflexiones y an\u00e1lisis sobre el sentido que damos a los hechos (es decir, se trata de cuestiones meramente ling\u00fc\u00edsticas que se sustraen a la cuesti\u00f3n de la existencia y que nada pueden decidir sobre ella) habr\u00e1 que admitir que la metaf\u00edsica da un paso il\u00edcito al tratar las consideraciones de sentido o los objetos l\u00f3gico ling\u00fc\u00edsticos como si fueran cuestiones de hecho o realidades extramentales y extraling\u00fc\u00edsticas.<\/p>\n<p>La metaf\u00edsica ha de quedar circunscrita a la esfera de un pseudo-arte, imperfecto y torpe. Audazmente hizo gala Nietzsche de esta intuici\u00f3n cuando escribi\u00f3 su obra As\u00ed habl\u00f3 Zaratustra, escrito que por su g\u00e9nero se asemeja m\u00e1s a una creaci\u00f3n literaria y po\u00e9tica que a un ensayo pretendidamente filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>Ahora bien, el desprecio de la metaf\u00edsica sirvi\u00f3 para excluir de toda investigaci\u00f3n cient\u00edfica todo hecho extraling\u00fa\u00edstico y para depurar a la filosof\u00eda de multitud de pseudoproblemas. Adem\u00e1s, esta cuesti\u00f3n entronca con una de las prioridades b\u00e1sicas de los neopositivistas: la afirmaci\u00f3n de la necesidad de la unificaci\u00f3n de las ciencias, sean cuales fuere sus contenidos disciplinares. Para lograr esta unificaci\u00f3n se hac\u00eda imprescindible analizar el significado de los enunciados utilizados por ella, as\u00ed como delimitar y construir un lenguaje propio minuciosamente preciso que desalojara toda ambig\u00fcedad y error. Por este motivo el C\u00edrculo de Viena hizo un an\u00e1lisis l\u00f3gico del lenguaje, es decir, de los conceptos y enunciados utilizados por las ciencias que desocultara su sintaxis l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Los neopositivistas s\u00f3lo aceptan como dotadas de significado las proposiciones anal\u00edticas (a priori), que no se refieren a nada real y son propias de la l\u00f3gica y la matem\u00e1tica, y la proposiciones sint\u00e9ticas (a posteriori) o verdades de hecho, siempre que \u00e9stas sean verificables a partir de la observaci\u00f3n directa de lo real.<\/p>\n<p>&#8220;Un lenguaje consta de un vocabulario y una sintaxis, es decir, de un conjunto de palabras que poseen significado y de reglas para la formaci\u00f3n de las proposiciones. Estas reglas indican c\u00f3mo se pueden constituir proposiciones a partir de diversas especies de palabras. De acuerdo con esto, hay dos g\u00e9neros de pseudoproposiciones: aqu\u00e9llas que contienen una palabra a la que err\u00f3neamente se supuso un significado o aqu\u00e9llas cuyas palabras constitutivas poseen significado pero que, por haber sido reunidos de un modo antisint\u00e1ctico no constituyeron una proposici\u00f3n con sentido&#8221;. (La superaci\u00f3n de la metaf\u00edsica mediante el an\u00e1lisis l\u00f3gico del lenguaje, de Rudolf Carnap, editado en la revista Erkenntnis, 1932).<\/p>\n<p>Ahora bien, las proposiciones anal\u00edticas se reducen siempre a una generalizaci\u00f3n sobre lo aportado por la experiencia, entendida como el \u00fanico criterio posible de verificaci\u00f3n de un enunciado o de un conjunto de enunciados, es decir, una teor\u00eda. As\u00ed, la proposici\u00f3n &#8220;Dios existe&#8221; o &#8220;el fundamento de todo lo real son las pulsiones inconscientes&#8221; son proposiciones carentes de sentido y tan absurdas como lo puede ser la afirmaci\u00f3n &#8220;C\u00e9sar es un n\u00famero primo&#8221;. Este tipo de proposici\u00f3n no es verificable bajo ning\u00fan dato de la experiencia.<\/p>\n<p>El problema de la verificabilidad se agudiza cuando se analizan las proposiciones universales, ya que \u00e9stas no pueden nunca contrastarse totalmente con lo dado a la experiencia. Por ejemplo, puedo verificar que los mirlos de mi jard\u00edn son negros, pero no que todos los mirlos sean negros. La cuesti\u00f3n se vuelve todav\u00eda m\u00e1s compleja y abstrusa si lo que se pretende verificar es una hip\u00f3tesis te\u00f3rica de la ciencia o una proposici\u00f3n meramente subjetiva, como por ejemplo la afirmaci\u00f3n &#8220;me duelen las muelas&#8221; que, aunque tiene significado, sin embargo no es verificable intersubjetivamente.<\/p>\n<p>Carnap intent\u00f3 solucionar esto sustituyendo la verificaci\u00f3n por la confirmaci\u00f3n (una validaci\u00f3n parcial y limitada que no anticipa todos los casos futuros) y la traducibilidad (dirigida a aquellas proposiciones cuyos t\u00e9rminos no sean observables, pero que han de ser traducibles a elementos s\u00ed observables).<\/p>\n<p>Es precisamente sobre estas cuestiones sobre las que surgir\u00e1 una cr\u00edtica y un revisionismo de los postulados del neopositivismo, como por ejemplo la desarrollada por Karl Popper, que no admiti\u00f3 la fundamentaci\u00f3n emp\u00edrica ni sus criterios de verificaci\u00f3n, reemplazados por \u00e9l por un concepto negativo, el de la falsaci\u00f3n. Actualmente, el debate epistemol\u00f3gico en torno a la verificabilidad de las ciencias y la delimitaci\u00f3n de su campo (el problema de demarcaci\u00f3n) sigue todav\u00eda en plena discusi\u00f3n. <\/p>\n<p>http:\/\/www.cibernous.com\/glosario\/alaz\/neopositivismo.html<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Neopositivismo El neopositivismo o C\u00edrculo de Viena surgi\u00f3 en los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de los veinte cuando el fil\u00f3sofo y f\u00edsico Moritz Schlick ocup\u00f3, reclamado por Kiel, la C\u00e1tedra de Filosof\u00eda de las Ciencias Inductivas de la Universidad de Viena. 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